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Ingreso Mínimo Vital: una nueva transferencia de las rentas del trabajo a las del capital

El Boletín Oficial del Estado español ha publicado el Real Decreto-ley 20/2020, de 29 de mayo, por el que se establece el ingreso mínimo vital. Este hecho supone una nueva consagración del capitalismo en el estado así como una transferencia más de las rentas del trabajo a las del capital.

El derecho al trabajo no solo sigue siendo una quimera en el capitalismo, en términos generales, y en el Estado español en particular, sino que la propiedad privada de los medios de producción -motivo por el que no existe el derecho al trabajo- se apuntala cada vez más en este Estado, sometiéndose el Gobierno a las órdenes políticas y económicas de los monopolios.

El Ingreso Mínimo Vital, según las estimaciones del Gobierno, llegará a 850.000 hogares, aproximadamente 2,3 millones de trabajadores, que actualmente tienen una renta disponible media que no llega a los 310 euros mensuales. El Gobierno, con sus estimaciones, reconoce que casi un 20% del pueblo español vive en la más absoluta miseria hoy.

Esta Renta Mínima no es más que el reconocimiento del gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE de su incapacidad para no sólo recuperar los puestos de trabajo que han destruido sino para atajar la miseria que entre las clases populares y trabajadoras de este país se van a producir por la división internacional del trabajo impuesta por la UE y demás asociaciones imperialistas -por la cual España es un país exclusivamente de servicios y, concretamente, de turismo- y por la automatización del trabajo y de la producción, que no sólo va a destruir millones de puestos de trabajo como consecuencia de la robotización sino que va a depauperar las condiciones de vida de los trabajadores mediante el proceso de uberización de la economía y del trabajo.

El inherente oportunismo político del Gobierno, a través de su facción socialdemócrata, ha impulsado una medida que, además, tiene un doble carácter: por un lado aplacar el descontento popular que se ha generado con la COVID-19 y su impacto en el trabajo para la clase obrera con una medida puramente cosmética. Por otro lado, supone una nueva transferencia de las rentas del trabajo a las del capital, puesto que este Ingreso Mínimo Vital se va a poder complementar con el trabajo, lo que permite a los empresarios reducir al máximo los contratos y los salarios y cargar sobre las arcas del estado buena parte de estos salarios y ahorrar costes.

En un contexto en el que la burguesía arrecia y amenaza ya con cierres patronales como el de Nissan o Alcoa, donde la patronal pretende que el trabajo temporal y precario sea la norma para la mayoría de los trabajadores, uberizando el mercado laboral, el Ingreso Mínimo Vital se va a convertir en un complemento salarial pagado por el Estado. Y conviene recordar de donde salen los ingresos del Estado, ya que el 84% de los impuestos que recauda el Estado lo pagan las familias y tan sólo el 13% viene de las empresas, que han ido reduciendo su peso tributario desde que comenzó la pasada crisis en 2008, gracias a la ingeniería fiscal.

Así, el Ingreso Mínimo Vital permite al empresario precarizar el empleo y ahorrarse buena parte de los costes salariales cargándolos a la cuenta del conjunto de la clase obrera. Un negocio redondo para la burguesía gracias a PSOE y Podemos y su oportunismo político. Y es que el PSOE es un emblema de la burguesía, y así lo lleva acreditando desde el Congreso de Suresnes con Felipe González a la cabeza, y Podemos es el fiel representante de los intereses de la pequeña burguesía. Pero ¿Qué hay de los intereses de los trabajadores como clase?

La clase obrera no puede confiar en este Gobierno al servicio de la patronal, porque no va a solucionar sus problemas. Los trabajadores vamos a encontrar en el futuro próximo un mercado laboral aún más adverso e inestable, con la temporalidad y la precariedad salarial por bandera, viéndonos obligados a suplicar ayudas al estado para sobrevivir, perdiendo absolutamente la dignidad y soportando una miseria material y moral que no nos merecemos.

¡Trabajadores, es el momento de movilizarse! La unidad de la clase trabajadora en torno al sindicalismo de clase y combativo es fundamental para evitar que esta crisis la paguen los trabajadores y rompamos definitivamente con este sistema capitalista criminal y explotador que nos roba tanto la dignidad como los beneficios que generamos con nuestro trabajo. Solo construyendo el Socialismo romperemos nuestras cadenas y forjaremos nuestra emancipación como clase.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Represión sindical en everis

El mercado de trabajo en el sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) ha ido evolucionando en los últimos años en todo el mundo acorde con la evolución del sistema capitalista. Mientras crece el ejército de reserva de trabajadores que buscan un empleo atraídos por las cifras sobre desempleo en el sector (más bajas que en otros sectores en los últimos años), las condiciones laborales han ido cayendo en picado, todo con la inestimable colaboración de los sindicatos del sistema, CCOO y UGT, que en los últimos años se han encargado de firmar miles de EREs, los cuales han permitido a las empresas deshacerse de los trabajadores con mejores condiciones para contratar después más barato, así como de firmar lamentables convenios sectoriales que permiten a las empresas hacer y deshacer a su antojo, el último de ellos el XVII Convenio colectivo estatal de empresas de consultoría y estudios de mercado y de la opinión pública, un convenio nefasto que elimina las categorías profesionales dejando en manos de la empresa todo lo relativo a la clasificación profesional, además de suponer una pérdida de poder adquisitivo de más del 20%.

Dentro del sector están ganando cada vez más peso las grandes empresas, las llamadas ‘cárnicas’, que a través de puertas giratorias y de la creación de cárteles para acaparar los contratos del sector público – siendo incluso sancionadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia – entre otras ‘estrategias’, han conseguido convertirse en los principales empleadores del sector.

Ante los ataques que estas empresas han ido realizando contra los trabajadores como parte de la estrategia de reconversión del sector, estos han comenzado a organizarse en muchas de ellas para defender sus derechos. Uno de los actores principales es actualmente la empresa everis, propiedad del grupo japonés NTT Data y que cuenta con más de 24.000 trabajadores en todo el mundo. En dicha empresa, en el centro de Sevilla, hay un Comité de Empresa en el que la Coordinadora Sindical de Clase (CSC) ganó las últimas elecciones, convirtiéndose en la candidatura más apoyada entre los trabajadores.

Teniendo en cuenta que CSC es un verdadero sindicato de clase, afiliado a la Federación Sindical Mundial (FSM) y con unos principios firmes, era evidente que la dirección de la empresa no podía contar con el habitual colaboracionismo y pasteleo con el que los sindicatos del sistema y las candidaturas amarillas tienen acostumbrados a los empresarios. Es por ello que la estrategia seguida desde un primer momento por la empresa contra CSC ha sido la de acoso y derribo.

Como publican los miembros de la Sección Sindical de CSC en everis Centers, ante la decisión soberana del sindicato de organizarse a nivel de empresa en todo el Estado, nombrando así a los delegados sindicales en cualquiera de los centros de la misma, ésta se niega a reconocerlos y pretende coartar la libertad sindical de una organización totalmente independiente y ajena a la dirección de la empresa, inmiscuyéndose de manera ilegal en cómo los trabajadores deciden organizándose.

No conforme con esto, uno de los delegados designados por el sindicato mediante asamblea de sus afiliados en la empresa, al que ésta se ha negado a reconocer, fue recientemente despedido, mostrando así la dirección de la empresa su verdadera esencia reaccionaria, mostrando que la supuesta libertad en este sistema termina cuando entramos por las puertas de nuestro centro de trabajo.

La empresa everis invierte gran cantidad de los beneficios que extrae de la explotación a la que somete a sus trabajadores en abundantes campañas de publicidad con las que lavar su imagen, para esconder su verdadera faz, el tremendo desprecio hacia sus trabajadores y para intentar tapar la represión sindical hacia quienes deciden organizarse bajo las siglas de un verdadero sindicato de clase.

Esta es la realidad de las empresas en este sistema, salarios de miseria, explotación, represión sindical y ausencia absoluta de libertad, la dictadura del salario por encima de cualquier otra cosa. Y la única solución pasa por la organización de los trabajadores en los sindicatos de la FSM, así como en unir todas las luchas de los centros de trabajo con el resto de luchas de las clases populares en un Frente Único del Pueblo que permita que toda la riqueza que generamos los trabajadores esté al servicio del pueblo en lugar de engrosar el patrimonio de una minoría parasitaria.

 

Célula Jorge Dimitrov de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Explotación laboral en estado de alarma: el caso de los médicos residentes

Desde que se declaró el estado de alarma como medida de contención contra la COVID-19, la clase obrera ha sido testigo en reiteradas ocasiones de cómo la pandemia ha servido de argucia sofística para legitimar falsamente la aplicación de políticas antiobreras. El autodenominado “Gobierno del cambio” y sus correligionarios sindicatos amarillos CCOO y UGT, en consonancia con los designios de las patronales CEOE y Cepyme, han convertido la contingencia sanitaria en un terreno de pruebas idóneo para el recorte de derechos laborales del pueblo trabajador. Teletrabajo, flexibilización de jornada y ‘uberización’, cuando no directamente ERTE, despidos o despidos post-ERTE para facilitar a las empresas restructurar sus plantillas bajo un paraguas de dinero público que agravará aún más la ya insostenible deuda del Estado español.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid hemos denunciado a lo largo de estos meses la infame gestión del Gobierno regional, al frente del cual se encuentra la presidenta Isabel Díaz Ayuso, el mayor paradigma de títere del capital que ha visto la Comunidad en tiempos recientes. Madrid es la región que menos invierte en gasto sanitario público, la tercera que menos paga a sus profesionales y la que menos destina a la atención primaria, según la última estadística nacional del Ministerio de Sanidad. Todo ello al tiempo que encabeza la lista de comunidades autónomas más castigadas por el brote de coronavirus en el Estado español.

[La prioridad de Madrid son los empresarios, no la salud del pueblo]

A la vista está de lo poco que han servido los aplausos para amplificar las voces de los trabajadores sanitarios, en protesta por las condiciones infrahumanas a las que se les ha sometido. Para el Estado burgués, son héroes “de usar y tirar” a los que demonizará tan pronto como se organicen por sus derechos laborales.

Así ocurrió, por ejemplo, con las denuncias del personal médico del Ifema, que se quejaban del hacinamiento de pacientes, de la falta de seguridad para los profesionales, de la mala logística y de la escasez de recursos materiales, al tiempo que el Gobierno regional se atribuía de manera grandilocuente la construcción de dicho hospital improvisado. La tímida cobertura mediática de las protestas de los trabajadores sanitarios contrasta con las infatigables campañas dedicadas a cada homenaje hipócrita que rinde la presidenta regional en hospitales –representante de un Gobierno responsables de recortar y desmantelar el sistema público de salud madrileño–.

Y así ha vuelto suceder con el caso de los médicos residentes (en formación). Durante la emergencia sanitaria, cientos de facultativos tuvieron que detener su trabajo en ambulatorios para reforzar las labores en hospitales y paliar la falta de plantilla. Como parte del proceso, se reorganizaron las horas de trabajo. Curiosamente, dicha reorganización de los turnos implicó para muchos el fin del sistema de guardias. Todas las horas se convirtieron en jornada ordinaria y las que superaban las fijadas en el contrato pasaron a compensarse como un plus por horario nocturno (3,6 euros/h), frente a los 15 euros/h que cobraban durante una guardia.

Por las mismas horas de trabajo, y en tiempos durísimos de crisis sanitaria, muchos médicos residentes han visto recortada su nómina. Y todo ello, teniendo en cuenta que el salario base de un médico residente es solo de 900 euros por ser un facultativo en proceso de formación, y que esa consideración no ha cambiado durante la contingencia sanitaria –sino más bien lo contrario, como se ve reflejado en la bajada de sueldo–.

Ahora ya no hay sistema de guardias, cobran menos y trabajan más por la emergencia sanitaria. Bajo el pretexto de la pandemia, los médicos residentes han sido víctimas de una mayor extracción de plusvalía, de una mayor explotación. Sin el pudor ni la vergüenza que suscita aplicar semejante atropello antiobrero en plena crisis pandémica. “No hemos podido hacer las guardias que hacen que nuestro sueldo sea menos deficitario. No pedimos aplausos ni cartas de agradecimiento: que se nos reconozca el trabajo bien hecho en la nómina equivalente como mínimo a la de meses anteriores”, explicó un grupo de residentes de Sabadell. Así se les agradece el servicio prestado. En eso se traducen las falsas loas a los héroes.

[Los TES son trabajadores, no héroes]

Los trabajadores estamos demostrando, antes y ahora, que somos los que lo producimos todo. Nosotros, la clase obrera, somos los que ponemos la sangre, el sudor y los muertos para pagar los costes de la crisis. Y así lo seguiremos haciendo, cada vez en condiciones de mayor miseria, hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas: el sistema capitalista.

Solo la organización obrera puede poner fin a la salvaje explotación a la que nos someten los Gobiernos de la burguesía. Hoy más que nunca, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), llamamos a la clase obrera y a todas las capas populares oprimidas por la burguesía –desempleados, pensionistas, jornaleros, estudiantes, etc.– a organizarse en torno a un Frente Único del Pueblo para combatir este sistema criminal y agotado, enfrentarnos juntos en una sola lucha al enemigo de clase, y enviar a su sistema capitalista de una vez por todas al vertedero de la historia. Solo así podremos erigir un sistema nuevo, que prime la salud del pueblo por encima de todo, donde los trabajadores tengamos acceso a una sanidad verdaderamente pública, de calidad y universal, y que sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción; un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación: el Socialismo.

¡Trabajador sanitario, organízate contra la explotación!

¡Acabemos con el virus capitalista!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




La manifestación fascista en A Coruña ratifica la necesidad de la unidad de acción de los comunistas [ESP/GAL]

El pasado 23 de mayo se celebraban en diferentes puntos del Estado español varias manifestaciones automovilísticas convocadas por VOX protestando contra la gestión del gobierno de coalición dentro de la estrategia que tiene la burguesía a nivel estatal y mundial: el decantamiento hacia el fascismo abierto y descarado, todo ello debido a la cada vez más profunda crisis del capitalismo, que solamente tiene la salida de la reacción. En A Coruña se celebró una de esas manifestaciones, con lo que a modo de réplica se confeccionó una contra-manifestación antifascista. Como es lógico, los camaradas de nuestro Partido acudimos a esta última.

Desde hace algún tiempo, llevamos observando en las convocatorias antifascistas una desorganización desmesurada. Hablamos de casos en los que se gritan consignas contradictorias, los organizadores de las manifestaciones llegan tarde a sus propias convocatorias, se improvisan determinadas acciones, etcétera. A fin de cuentas, un grado de dispersión que realmente distancia el movimiento antifascista actual del mismo movimiento ocurrido en el siglo XX, donde la organización y la coherencia estaban, sobre todo, por encima de las decisiones individualistas o grupusculares. Y esto no es casual, porque si algo caracteriza al siglo pasado es la imprescindible presencia y dirección de los comunistas en el antifascismo, sin la que no hubiese sido posible derrotar al nazismo.

Así, el pasado sábado 23 de mayo pudimos comprobar lo que para nosotros fue el culmen de la desorganización. Principalmente porque el lugar de la manifestación no estaba definido. Es decir, que en la convocatoria se hacía alusión al recorrido general por donde los vehículos iban a circular, pero no un punto de encuentro de manifestantes, lo que llevó a identificaciones de camaradas y otros antifascistas y la indefensión absoluta ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). De esta forma, el repliegue de la réplica antifascista fue prácticamente inmediata por la absoluta debilidad del movimiento.

Así, nuestro deber como defensores del socialismo científico es preguntarnos si la forma que el antifascismo tiene de actuar es la adecuada. En primer lugar, nos basamos en percepciones propias, puesto que muchas veces la sensación que tenemos es que muchos actos antifascistas van al rebufo de la actualidad y tienen poca intención de concienciar al pueblo.

En segundo término, pensamos que la forma descontrolada de actuar descrita a lo largo de todo este comunicado lo único que consigue es:

  • Minar la moral de los camaradas comprometidos con la superación del sistema capitalista.
  • Alejar a las personas que se identifican con el progresismo de la organización popular.

Si las formas que tenemos de organizarnos tienen como objetivo la exacerbación del individualismo y la autocomplacencia, jamás conseguiremos que este mundo cambie de base.

La clase obrera hoy es débil como consecuencia de su desvertebración y su desideologización  – en el que el oportunismo ha jugado un papel destacado – y no es casualidad que coincida esto con el descenso de la influencia del marxismo-leninismo en las filas del proletariado. De aquí se desprende que la presencia de los comunistas es completamente imprescindible en los futuros órganos de gobierno popular y el movimiento obrero y, por tanto, la iniciativa de la unión de los comunistas un pilar fundamental para cohesionar a la clase obrera, fortalecerla organizativa e ideológicamente, y dirigirla para el cumplimiento de su misión histórica: Derrocar al capitalismo y construir el socialismo.

Por ello es necesario el Frente Único del Pueblo, por ello son necesarias las asambleas populares. Y no como entes paralelos a la población, sino como órganos de poder de la clase obrera donde confluyan todas las luchas de la clase obrera y se conviertan en una única lucha de clases del proletariado contra la burguesía y su Estado. Sin duda, en el Frente Único del Pueblo, los comunistas debemos jugar nuestro papel de vanguardia, constituirnos en el cemento que una las diferentes luchas de los distintos sectores de la clase obrera y mostrar a ésta su condición de ser el único sujeto transformador revolucionario haciendo que esta actúe en libertad, esto es, que sea consciente de su realidad, de las leyes que rigen el mundo y de la necesidad que nuestra clase tiene de acabar con el capitalismo e imponer el socialismo.

 

¡Por la unión de los comunistas!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o Barbarie!

1 de junio de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN A CORUÑA

 

 

A manifestación fascista na Coruña ratifica a necesidade da unidade de acción dos comunistas

 

O pasado 23 de maio celebráronse en diferentes puntos do Estado español varias manifestacións automobilísticas convocadas por VOX protestando contra a xestión do goberno de coalición dentro da estratexia que ten a burguesía a nivel estatal e mundial: o decantamento cara o fascismo aberto e descarado, todo iso debido á cada vez máis profunda crise do capitalismo, que soamente ten a saída da reacción. En A Coruña celebrouse unha desas manifestacións, co que a modo de réplica confeccionouse unha contra-manifestación antifascista. Como é lóxico, os camaradas do noso Partido acudimos a esta última.

Dende hai algún tempo, levamos observando nas convocatorias antifascistas unha desorganización desmesurada. Falamos de casos nos que se berran consignas contraditorias, os organizadores das manifestacións chegan tarde ás súas propias convocatorias, improvísanse determinadas accións, etcétera. A fin de contas, un grado de dispersión que realmente distancia o movemento antifascista actual do mesmo movemento ocorrido no século XX, onde a organización e a coherencia estaban, sobre todo, por riba das decisións individualistas ou grupusculares. E isto non é casual, porque se algo caracteriza ao século pasado é a imprescindible presenza e dirección dos comunistas no antifascismo, sen a que non houbera sido posible derrotar ao nazismo.

Así, o pasado sábado 23 de maio puidemos comprobar o que para nós foi a cúspide da desorganización. Principalmente porque o lugar da manifestación non estaba definido. É dicir, que na convocatoria facíase alusión ao percorrido xeral por onde os vehículos ían circular, pero non un punto de encontro de manifestantes, o que levou á identificacións de camaradas e outros antifascistas e a indefensión absoluta ante as Forzas e Corpos de Seguridade do Estado (FSCE). Desta forma, o repregamento da réplica antifascista foi practicamente inmediata pola absoluta debilidade do movemento.

Así, o noso deber como defensores do socialismo científico é preguntarnos se a forma que o antifascismo ten de actuar é a adecuada. En primeiro lugar, baseámonos en percepcións propias, posto que moitas veces a sensación que temos é que moitos actos antifascistas van ao rebufo da actualidade e teñen pouca intención de concienciar ao pobo.

En segundo termo, pensamos que a forma de actuar descrita ao longo de todo este comunicado o único que consegue é:

1)  Minar a moral dos camaradas comprometidos coa superación do sistema capitalista.

2)  Afastar ás persoas que se identifican co progresismo da organización popular.

Se as formas que temos de organizarnos teñen como obxectivo a exacerbación do individualismo e a compracencia, xamais conseguiremos que este mundo mude de base.

A clase obreira hoxe é débil como consecuencia da súa desvertebración e a súa desideoloxización – no que o oportunismo xogou un papel destacado – e non é casualidade que coincida có descenso da influencia do marxismo-leninismo nas filas do proletariado. De aquí despréndese que a presenza dos comunistas é completamente imprescindible nos futuros órganos de goberno popular e o movemento obreiro e, polo tanto, a iniciativa da unión dos comunistas un piar fundamental para xuntar á clase obreira, fortalecela organizativa e ideoloxicamente, e dirixila para o cumprimento da súa misión histórica: Derrocar ao capitalismo e construír o socialismo.

Por iso é necesaria a Fronte  Única do Pobo, por iso son necesarias as asembleas populares. E non como entes paralelos á poboación, senón coma órganos de poder da clase obreira onde conflúan todas as loitas da case obreira e se convertan nunha única loita de clases do proletariado contra a  burguesía e o seu Estado. Sen dúbida, na Fronte Única do Pobo, os comunistas debemos xogar o noso papel de vangarda, constituírnos no cemento que una as diferentes loitas dos distintos sectores da clase obreira e mostrar a esta a súa condición de ser o único suxeito transformador, revolucionario facendo que esta actúe en liberdade, isto é, que sexa consciente da súa realidade, das leis que rexen o mundo e da necesidade que a nosa clase ten de rematar có capitalismo e impoñer o socialismo.

 

Pola unión dos comunistas!

Pola Fronte Única do Pobo!

Socialismo ou Barbarie!

 

1 de xuño de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DO PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) NA CORUÑA




Lloret de Mar, un ejemplo más de que el capitalismo es sinónimo de miseria y hambre [ESP/CAT]

El sistema capitalista vive en constante contradicción consigo mismo, y es un hecho ya objetivo que la agudización de estas contradicciones empuja cada vez más a este sistema hacia el abismo mientras arrastra a los trabajadores consigo. En el momento actual, con la crisis económica que los medios de comunicación han bautizado como “la crisis del coronavirus” para encubrir su verdadera naturaleza y origen, la clase obrera está siendo duramente golpeada por los capitalistas. Los trabajadores y las trabajadoras están siendo sometidos a una calidad de vida lamentable y a un grado de explotación cada vez mayor.

Nuestras vidas y nuestro futuro están bajo la sombra de un sistema que para nuestra clase solo es sinónimo de miseria y hambre. Ante este panorama de crisis que surge inevitablemente de este sistema, los capitalistas buscan una ofensiva ideológica que embrutezca a las masas, empujándolas a los brazos del fascismo con la intención de asegurarse más años de vida. Esta miseria y este hambre se ven con especial claridad en el municipio de Lloret de Mar (Girona) que al ser un pueblo que prácticamente ha nacido y vive del turismo, el hambre y la miseria brotan como hongos en el momento actual en el que dicho sector se encuentra casi totalmente parado.

En Lloret de Mar hay familias que están pasando hambre como causa de la crisis económica. Así pues, la gran mayoría de trabajadores y trabajadoras que subsistían bajo el paraguas del turismo de borrachera se han visto en un callejón sin salida ya que sus vidas dependen completamente de que unos extranjeros vengan a emborracharse los veranos.

Arantxa Jiménez, concejal de Bienestar y Familia del Ayuntamiento de Lloret, ha afirmado que los servicios sociales han pasado de encargarse de 400 personas cada quince días a 800, es decir, de 1.600 personas al mes si es que Arantxa no ha maquillado las cifras, cosa que no sería descabellado pensar teniendo en cuenta que en Lloret viven casi 40.000 personas. Después afirmó que “El alud de solicitudes ha sido bestial y cada día que pasa tenemos más gente. Nos preocupa muchísimo lo que vendrá”. Si es verdad que les preocupa tanto ¿cómo es que han permitido que un pueblo de más de 38.000 personas dependa exclusivamente del turismo de borrachera? A la burguesía y sus esbirros les importa bien poco el bienestar y futuro de los trabajadores.

Hoy más que nunca adquiere fuerza la consiga “¡Socialismo o barbarie!”, y es que las masas trabajadoras jamás podrán librarse de la explotación y la miseria si no terminan de una vez por todas con el capitalismo y sus esbirros, si no construyen el socialismo como etapa prematura del comunismo. Y para esto es necesario que las masas trabajadoras conformen el Frente Único del Pueblo, que encamine todas las luchas hacia una sola lucha contra el sistema capitalista. Cabe recalcar que la unidad de la clase obrera pasa por la unidad de los comunistas, de todos aquellos y aquellas que nos consideramos marxistas-leninistas y es por ello que también llamamos a los elementos más avanzados de la clase obrera a nutrir las filas del Partido.

 

¡SALVO EL PODER TODO ES ILUSIÓN!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

1 de junio de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.) EN GIRONA

Lloret de Mar, un exemple més de que el capitalisme és sinònim de misèria i fam

 

El sistema capitalista viu en constant contradicció amb si mateix, i és un fet ja objectiu que l’agudització d’aquestes contradiccions empeny cada vegada més a aquest sistema cap a l’abisme mentre arrossega als treballadors amb si. En el moment actual, amb la crisi econòmica que els mitjans de comunicació han batejat com “la crisi del coronavirus” per a encobrir la seva veritable naturalesa i origen, la classe obrera està sent durament colpejada pels capitalistes. Els treballadors i les treballadores estan sent sotmesos a una qualitat de vida lamentable i a un grau d’explotació cada vegada major.

Les nostres vides i el nostre futur estan sota l’ombra d’un sistema que per a la nostra classe només és sinònim de misèria i fam. Davant aquest panorama de crisi que sorgeix inevitablement d’aquest sistema, els capitalistes busquen una ofensiva ideològica que embruteixi a les masses, empenyent-les als braços del feixisme amb la intenció d’assegurar-se més anys de vida. Aquesta misèria i aquesta fam es veuen amb especial claredat en el municipi de Lloret de Mar (Girona) que al ser un poble que pràcticament ha nascut i viu del turisme, la fam i la misèria brollen com a fongs en el moment actual en el qual aquest sector es troba gairebé totalment parat.

A Lloret de Mar hi ha famílies que estan passant fam com a causa de la crisi econòmica. Així doncs, la gran majoria de treballadors i treballadores que subsistien sota el paraigua del turisme de borratxera s’han vist en un carrer sense sortida ja que les seves vides depenen completament de que uns estrangers vinguin a emborratxar-se els estius.

Arantxa Jiménez, regidora de Benestar i Família de l’Ajuntament de Lloret, ha afirmat que els serveis socials han passat d’encarregar-se de 400 persones cada quinze dies a 800, és a dir, de 1.600 persones al mes si és que Arantxa no ha maquillat les xifres, cosa que no seria estrany pensar tenint en compte que a Lloret viuen gairebé 40.000 persones. Després va afirmar que “L’allau de sol·licituds ha estat bestial i cada dia que passa tenim més gent. Ens preocupa moltíssim el que vindrà”. Si és veritat que els preocupa tant, com és que han permès que un poble de més de 38.000 persones depengui exclusivament del turisme de borratxera? A la burgesia i els seus lacais els importa ben poc el benestar i futur dels treballadors.

Avui més que mai adquireix força la consigna “Socialisme o barbàrie!”, i és que les masses treballadores mai podran deslliurar-se de l’explotació i la misèria si no acaben d’una vegada per sempre amb el capitalisme i els seus esbirros, si no construeixen el socialisme com a etapa prematura del comunisme. I per a això és necessari que les masses treballadores conformin el Front Únic del Poble, que encamini totes les lluites cap a una sola lluita contra el sistema capitalista. Cal recalcar que la unitat de la classe obrera passa per la unitat dels comunistes, de tots aquells i aquelles que ens considerem marxistes-leninistes i és per això que també cridem als elements més avançats de la classe obrera a nodrir les files del Partit.

 

EXCEPTE EL PODER, TOT ÉS IL·LUSIÓ!

PEL FRONT ÚNIC DEL POBLE!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

1 de juny de 2020

COMITÈ PROVINCIAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.) A GIRONA




Toda la riqueza para los empresarios, limosnas para la clase obrera

El 3 de noviembre de 2014, Iñaki Gabilondo, periodista referente de la socialdemocracia y del oportunismo, decía en la Cadena Ser lo siguiente: “Si el crecimiento espectacular de Podemos refleja la magnitud de la ira ciudadana, ¿se imaginan esa ira ciudadana sin Podemos?, ¿se la imaginan descontrolada y suelta?, ¿se la imaginan en las calles? Los que ningunean a Podemos deberían valorar su contribución al encauzamiento de esa indignación en los márgenes de la democracia”.

Efectivamente, Podemos tuvo un papel decisivo en ‘encauzar’ la indignación del pueblo, en engañar a las clases populares hartas de este sistema criminal y llevarlas por “los márgenes de la democracia”, o sea, desmovilizar al pueblo para consumar un nuevo engaño electoral, el enésimo del oportunismo.

El capitalismo moribundo necesita del oportunismo para mantener al pueblo sumiso y callado, con falsas esperanzas en un cambio dentro de los márgenes del sistema. Sin ese mensaje las clases populares podrían tomar la vía revolucionaria y tumbar este sistema criminal. Defender pues el crimen, la miseria y las muertes que el capitalismo genera se convierte en la labor esencial del oportunismo, encarnado a la perfección en nuestro país por Podemos/IU-PCE.

Además, el papel ‘amable’ del oportunismo es absolutamente crucial para suavizar la imagen del gobierno ante el aumento de represión contra el pueblo que ha supuesto este estado de alarma, y de la represión que vendrá ante el recrudecimiento de la crisis sistémica y permanente del capitalismo. La estrategia de poli bueno y poli malo, encarnados por Unidas Podemos y PSOE respectivamente, da la falsa apariencia de una pugna interna en el gobierno entre los que defienden un modelo de gestión más ‘clásico’ y los que pretenden aplicar reformas de carácter ‘popular’, cuando la realidad es que no hay ninguna diferencia más allá de las declaraciones de cara a la galería, ambos son firmes defensores del capitalismo y de este Estado.

El gobierno de coalición en su conjunto ha mantenido en vigor una de las leyes más criticadas cuando ellos eran la oposición, la llamada ley mordaza, para aplicarla con mano de hierro a la clase obrera, mientras que los reaccionarios han salido a la calle saltándose toda la legalidad sin apenas consecuencias y con el apoyo en muchas ocasiones de las fuerzas y cuerpos de represión del Estado. Ante estos hechos incuestionables, de nuevo vemos el teatro interpretado por miembros de Unidas Podemos, criticando de cara a la galería lo que podrían impedir desde el gobierno, diciendo una cosa y haciendo lo contrario.

Dentro de la estrategia del oportunismo para blanquear el saqueo a las arcas públicas llevado a cabo por este gobierno, ha tenido un papel relevante la exaltación extrema de los ERTEs como la panacea de las medidas laborales.

Aquellos que desde la oposición defendían de boquilla la nacionalización de empresas – una medida que en el capitalismo tan sólo es aplicada para rescatar empresas en quiebra (Autopistas de peaje, Bankia, etc) y una vez saneadas volverlas a entregar a manos privadas – ahora prefieren entregar miles de millones de euros de dinero público a empresarios que han obtenido millonarios beneficios anteriormente, para que estos puedan invertir en bolsa, al menos, 110 millones de euros.

Entre las empresas que han aplicado un ERTE recientemente se encuentra Nissan, que una vez que hemos sufragado sus gastos de personal con dinero público, ahora decide cerrar su planta de Barcelona y enviar al paro a 3.000 trabajadores, más los 20.000 empleos indirectos que se calcula que se perderán. Estos despidos supondrán un coste de 1.250 millones de euros, un dinero que no va a asumir la empresa, sino que lo ha desembolsado ya el Estado, o sea, todos nosotros, a través de la agilización de los ERTEs así como de las millonarias ayudas públicas recibidas por esta y tantas otras empresas durante años.

Y mientras este saqueo se produce ante nuestros ojos, mientras el oportunismo perpetra un nuevo engaño, vuelven a surgir los “cantos de sirena”, esta vez en forma de Renta Mínima, una limosna humillante para, como bien apuntaba Iñaki Gabilondo allá por 2014, encauzar “esa indignación en los márgenes de la democracia”, seguir sometiendo al pueblo y que este no se rebele ante tanta injusticia.

Sin embargo, esta medida de la Renta Mínima no es más que el reconocimiento del gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE de su incapacidad para no sólo recuperar los puestos de trabajo que han destruido sino para atajar la miseria que entre las clases populares y trabajadoras de este país se van a producir, no por la pandemia de la COVID-19 sino:

  • por la división internacional del trabajo impuesta por la UE y demás asociaciones imperialistas que convierten al Estado español en un región donde económicamente dependa del sector servicios, que concentra hoy al 80% de los trabajadores del Estado español, y del turismo, convirtiendo al Estado español en un desierto industrial y abocando al sector primario a la ruina – el campo – o a la desaparición como ha pasado con la minería;

  • por la automatización del trabajo y de la producción, que no sólo va a destruir millones de puestos de trabajo como consecuencia de la robotización sino que va a depauperar las condiciones de vida de los trabajadores mediante el proceso de uberización de la economía y del trabajo.

El Gobierno de PODEMOS-IU/PCE, lejos de confrontarse a la dictadura de los monopolios impuesta desde la Unión Europea y demás organismos imperialistas lo que hace es todo lo contrario, mostrarse sumiso a las órdenes políticas y económicas de los monopolios, darles dineros a manos llenas a la oligarquía – como está pasando con Nissan y otras empresas – y pretender corromper al pueblo trabajador con limosnas humillantes en lugar de garantizarle el derecho al trabajo. Iglesias venía a tomar el cielo por asalto pero se ha quedado en ser escudero del PSOE del GAL, de la modificación del artículo 135 y en limpiarle las botas a los monopolios acatando las órdenes que vienen desde Bruselas, Berlín o Washington.

Por supuesto, los medios de manipulación del capital ya han salido a defender esta medida, una medida que genera consenso entre los grupos parlamentarios, una medida que ya se estaba aplicando a nivel autonómico y que ha demostrado no ser eficaz en la lucha contra la pobreza, pues evidentemente no va a la raíz del problema, el propio sistema de producción capitalista.

Al pueblo de nuevo lo engañarán con la falsa dicotomía del mal menor, pretendiendo hacernos creer que no hay otra opción, que es esto o nada, que sin esa renta mínima la gente será más pobre, ocultando que sí existen otras alternativas. Alternativas como nacionalizar las más de 100 grandes empresas públicas que el Estado ha regalado a manos privadas durante los últimos años, empresas levantadas con el sudor de la clase trabajadora y que en manos del pueblo acabarían con gran parte de los problemas económicos de las clases populares, empresas como Endesa, Repsol, Iberia, Seat o Telefónica entre muchas otras.

Estos son los hechos del oportunismo, más allá de sus falsas palabras. Estas son las acciones que demuestran de lado de quien están, más allá de sus bonitos discursos, y el pueblo no dejará de estar engañado mientras no aprenda a juzgar los actos de los oportunistas, a juzgar sus decisiones y no sus palabras. Sólo nos queda pues abrir los ojos y dejar de lado los falsos cantos de sirena, organizando todas las luchas en un Frente Único del Pueblo que encauce el camino hacia el socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El Circo del Sol al borde de la quiebra

Considerado el mayor teatro del mundo, a sus espectáculos en más de 300 ciudades de todo el planeta han acudido hasta 11 millones de personas cada año. A pesar de esa fulgurante trayectoria, por increíble que parezca, dos meses de pandemia han conseguido tumbar al Circo del Sol.

Su fundador y ex-director Guy Laliberté, convertido en 2007 en «Empresario del año» por la organización multinacional Ernst & Young, anuncia estos días en una carta abierta que la compañía, que ya ha despedido a 4.679 trabajadores (el 95% de la plantilla), tiene una deuda de 900 millones de dólares y busca inversores para rescatarlo.

El fundador había vendido años atrás casi todas las acciones a la empresa texana de capital riesgo TPG Capital (60%), el fondo de inversiones chino Fosun (20%) y a los fondos de inversión de Dubai Istithmar World y Nakheel (20%).

De nada ha servido la creatividad y la innovación de sus artistas y trabajadores y el apoyo de millones de seguidores ininterrumpidos durante más de tres décadas. Toda esa riqueza generada colectivamente con el trabajo físico e intelectual, ha sido apropiada por sus dueños y se esfuma en un suspiro como si nunca hubiera existido. Los miles de trabajadores del Cirque de Soleil quedan con una mano delante y otra detrás mientras sus dueños disfrutan del capital generado.

Bajo la propiedad privada, también de los medios de producción cultural, el fruto de todo esfuerzo colectivo por muy creativo que sea acaba convirtiéndose en capital en manos de unos amos que dictan qué podrá hacerse y qué no. Esta es una muestra de cómo el régimen económico determina la libertad en todos los ámbitos de la sociedad.

La socialización de todos los medios fundamentales de producción, el socialismo, liberará a los productores de los bienes materiales, espirituales y culturales del yugo de los dueños y les permitirá crear y producir aquello que satisfaga plenamente las necesidades materiales, espirituales y culturales de la sociedad.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




“Emprendedores” que subvencionamos todos los trabajadores andaluces

La Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), es un instrumento de la Junta de Andalucía para canalizar ayudas a las empresas que realicen inversiones en I+D. Lo cual es otra muestra de eso de que los empresarios arriesgan con su iniciativa “privada” es otro mito para canelos.

De hecho, la Agencia IDEA fue pieza clave en el reparto del botín de los EREs en el caso del “fondo de los reptiles” con el que multitud de empresas y sindicalistas corrompidos de UGT y CCOO se beneficiaron de cientos de millones de euros.

La agencia IDEA y sus amigos empresarios andaluces continúan con la fiesta en medio del drama de los despidos en masa y las colas del hambre que asolan a la clase obrera, completamente abandonada y apuñalada por el gobierno “más progresista de la historia” que acaba además de aprobar, con la complicidad de todo el congreso y sin votos en contra, que ya los empresarios no tengan que dar excusas para despedir cuando aplican un ERTE.

 

La agencia IDEA hace públicas las ayudas provenientes de fondos europeos FEDER que se dan a negocios de todo tipo, para “innovaciones” que sirven, por ejemplo, en una empresa de dulces, “para optimizar recursos y reducir costes “. Esta es una pequeña muestra de empresarios a los que subvencionamos todos los trabajadores andaluces vía impuestos. O por ejemplo, para subvencionar a una fábrica de guantes de látex, “uno de los productos más demandados en este momento por la crisis del #COVID19”:

¡Obreros de la ciudad y el campo, pensionistas, estudiantes! ¡No le demos más vueltas!

El capitalismo es saqueo a todos los niveles: de los recursos naturales, de los beneficios que genera la mano de obra, de los impuestos que pagamos también en su mayoría las clases trabajadoras y también nos saquean por la vía del coste de vida que imponen a través de los precios que controlan los monopolios de todos los sectores.

Es hora de acabar con este robo sistemático a manos llenas, sostenido sólo con dogmas, marketing y mentiras. Es hora de organizarnos todas las clases populares en un Frente Único del Pueblo para tomar, sin pedir permiso, el control de todas las riquezas y ponerlas a nuestro servicio.

 

¡Acabar con el robo es acabar con el capitalismo!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Instauramos el Socialismo!

Comité Regional del PCOE en Andalucía




PSOE y Adelante Andalucía reivindican en Andalucía su alianza con PP y Cs

Una de las cosas que ha conseguido la burguesía española y terratenientes andaluces es escorar aún más a la derecha el congreso español y los parlamentos autonómicos.

Si antes el PP y PSOE eran la misma mierda, y el PP eran los herederos del franquismo y por tanto la “extrema derecha”, hoy ese papel se le asigna exclusivamente a VOX.

Pablo Iglesias, con el objetivo de tapar su descenso a los infiernos, lanzó la “alarma antifascista” por la entrada de VOX en el parlamento andaluz en diciembre de 2018, como si hasta entonces no hubiera fuerzas políticas herederas del franquismo como PP y su satélite Cs. De esta manera quedaban estos homologados por la nueva socialdemocracia que venía a asaltar los cielos.

De la misma manera, ahora el PSOE y su muleta Adelante Andalucía dejan la comisión de “Reconstrucción” de Andalucía de la que formaban parte (mostrando así su consenso con PP y Cs), como rechazo a la entrada de VOX en dicha comisión.

El coordinador general de IU, Toni Valero, recrimina al gobierno reaccionario del PP su “debilidad, chantajeado permanentemente por VOX”, con lo que pone al PP en el papel de víctima:

Diríase que VOX les ha aguado la fiesta de la “alianza” entre PSOE, Adelante Andalucía, PP y Cs.

José Ignacio García, diputado de Adelante Andalucía, afirma que “nosotros creemos que es una comisión importante […] lo que no podemos permitir es que se le dé la dirección de la reconstrucción de Andalucía a la extrema derecha”:

 

Como vuelven a confirmar, PSOE y Adelante Andalucía quieren formar una alianza con los representantes de la oligarquía terrateniente, empresarial y financiera de Andalucía la “reconstrucción” de Andalucía. Para qué quiere la clase obrera enemigos con estos “amigos”.

¿Acaso PP, Cs y VOX no representan los mismos intereses de clase? ¿Los de la patronal, terratenientes y oligarquía financiera? ¿Los más reaccionarios de la sociedad? ¿Cuál es la diferencia en aliarse con unos u otros si todos son anti-obreros?

Adelante Andalucía y Podemos, como ya lo han estado haciendo sus compañeros de viaje IU y PCE, han venido a blanquear y homologar a las fuerzas reaccionarias del régimen, especialmente al PSOE, partido de Estado, colaborador indispensable del PP, el otro pilar del Estado español, y que en lo esencial se ponen de acuerdo para que no caiga el régimen del 78 continuador del franquismo, cada vez más corrupto y quebrado.

La clase obrera debe romper con el oportunismo representado por su pata izquierda PSOE-IU-PCE-Podemos para romper con este régimen podrido cuya constitución y Estado defienden, haciendo piña con la pata derecha PP-Cs-VOX, siendo cada vez más evidente que nada les separa en lo esencial.

Esa pata izquierda busca contener las luchas de las clases populares dentro de los márgenes del capitalismo, lo cual impide que se resuelvan sus problemas materiales fundamentales. Pues el origen de esos problemas es precisamente el capitalismo. Superar el capitalismo supone romper con esa “izquierda” vendida a los monopolios.

 

Contra la alianza de los partidos anti-obreros

Construyamos el Frente Único del Pueblo

Por la superación del capitalismo

 

Comité Regional del P.C.O.E. en Andalucía




Los estados de alarma sólo son para la clase obrera

A pesar de la excusa de la emergencia sanitaria para implantar en la práctica un Estado de Excepción, al gobierno “progresista” y todos los Estados capitalistas se les ve el plumero fácilmente cuando se ve cómo y a quién se aplica con mano de hierro o mano de trapo.

Vemos por un lado que no está permitido simplemente sentarse en un banco, pero sí sentarse en la terraza de un bar. Todos los movimientos autorizados, básicamente, han sido para trabajar, incluso en sectores no esenciales, e ir al supermercado, que, por cierto, nos han aplicado un impuesto extra subiendo los precios de alimentos básicos.

Por otro lado, vemos a quién se aplica con mano de acero las prohibiciones de circulación y “distancia social” con la que machaconamente nos insisten desde todas las esferas del Estado y sus tentáculos mediáticos.

La policía ha actuado con mano de acero, especialmente en los barrios populares, aplicando más de un millón de sanciones y deteniendo a más de 8.400 personas.

 

Si sabemos que la sanción mínima es de 601 euros, podemos intuir que este Estado de Alarma ha tenido, también, una función recaudatoria y represiva. Es un nuevo saqueo directo de millones de euros a los ya esquilmados ahorros de las clases populares (sin contar los miles de millones que está regalando a las empresas y bancos) y una vuelta de tuerca en el miedo al pueblo a salir a la calle y a reunirse. Mayor saña no ha podido tener con las clases populares el Estado y sus fuerzas de seguridad (sin olvidar a la policía municipal, que es la que más multas ha puesto).

 

Más criminal aún resulta este estado policial si lo comparamos con la complicidad del Estado con los fascistas que han salido a la calle a protestar (porque hasta un gobierno socialdemócrata no les vale) sin ningún tipo de restricción y sin necesidad siquiera de pedir autorización. Estas masas infectas han recibido abiertamente la simpatía de las Fuerzas de Seguridad el Estado.

 

Pero no sólo eso. La saña se ha aplicado con aquellos que protestaban contra esos actos fascistas, agrediéndolos y deteniéndolos.

Incluso la policía ha actuado contra el personal sanitario que mostraba su rechazo a esas masas aborregadas que podían suponer un peligro para la salud pública. Atrás quedó el paripé de los aplausos a los médicos y enfermeros por jugarse la vida en los hospitales.

 

En Sevilla hemos asistido al desparpajo de las mismas masas infectas a lo largo de la Avenida de la Palmera, una zona poblada de una burguesía fascista sin complejos.

 

En el bando contrario, no se han autorizado concentraciones solicitadas por sindicatos de clase a pesar de garantizar un respeto estricto del distanciamiento social y medidas de prevención de contagio. Sirva de ejemplo el comunicado del “Bloque combativo y de clase” de Madrid:

Tenemos otro ejemplo con los futbolistas millonarios, que incumplen las normas “impuestas” para garantizar la puesta en marcha de la maquinaria a billetes del circo futbolístico profesional.

Han valido unas disculpas para que los futbolistas del Sevilla FC que organizaron una fiesta con más personas de las permitidas salgan impunes de cualquier sanción por parte de la policía, para regocijo de los accionistas del club y la complicidad de las instituciones deportivas. El presidente de la Liga de Fútbol, el falangista Javier Tebas, pone en valor el arrepentimiento de estos multimillonarios consentidos.

 

Durante las últimas semanas hemos visto cómo todo el aparato del régimen arremetía sin piedad contra los grupos de familias o amigos que habían organizado alguna fiesta en sus casas, acusándolos prácticamente de criminales.

El gobierno “más progresista de la historia” vuelve a mirar para otro lado. Para el lado más reaccionario de la sociedad. No sólo no ha sancionado a las masas infectas que se saltan todo tipo de “distanciamiento social”, sino que el ministro de Interior, Grande Marlaska, ha anunciado la tercera subida de los sueldos de guardias civiles y policías nacionales, lo cual supone en total un gasto de 807 millones de euros.

 

Seguramente Teresa Rodríguez esté contenta porque el gobierno “progresista” cuida a los guardias civiles como ella pide que se haga en el parlamento andaluz.

Todo indica que las clases populares están vendidas en manos del gobierno de “izquierda”, que prepara el terreno para una arremetida del lado más fascista del régimen, que volverá con más fuerza. La desorganización de las clases populares en mil pedazos, fruto de las esperanzas en el parlementarismo burgués y la división en cientos de luchas atómicas, hacen posible que millones de personas vivan sometidas al imperio de un Estado heredero del franquismo cada vez más abiertamente fascista, que representa los intereses de una minoría oligárquica que se reparte el inmenso pastel de riqueza que producen las clases trabajadoras de este país.

El pueblo trabajador así no puede seguir, y si sigue así podemos esperar tiempos aún más duros a nivel económico y a libertades cada vez más restringidas. En cada momento usarán una excusa diferente, como lo han hecho con el terrorismo y lo están haciendo ahora con el Covid-19. Son las arremetidas del sistema capitalista moribundo y en descomposición.

La única salida del pueblo trabajador (obreros de la ciudad y el campo, pensionistas, estudiantes, …) es organizarse en un frente único del pueblo para tumbar a este régimen inhumano, para edificar una democracia obrera y popular y tomar el control de las riquezas naturales, empresas privatizadas, monopolios estratégicos y bancos rescatados. Para tumbar al fascismo y al capitalismo de una tacada.

 

Contra el saqueo y la represión del Estado español

Organización en un Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

Comité Provincial del PCOE en Sevilla