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6 de diciembre; con las masas

REPÚBLICA, SOCIALISMO, AUTODETERMINACIÓN

Este aniversario de la aprobación de la Constitución del 78, heredera del franquismo, se da cuando el sistema burgués está inmerso en la más profunda crisis económica e institucional vivida durante estas cuatro décadas.

Acelerada la crisis por las consecuencias derivadas de la pandemia del coronavirus, ésta se ha vuelto a expresar del modo más brutal sobre la clase obrera y el resto de capas populares. De carácter estructural y general a todo el sistema capitalista, pero especialmente agudizada en nuestro país por el carácter extremadamente parasitario y dependiente del capitalismo español, la realidad demuestra no solo la incapacidad de éste para ofrecer las más mínimas alternativas de progreso social sino que es el gran escollo para ello.

El desarrollo por los diferentes gobiernos de los planes económicos y sociales marcados por la Unión Europea, define con claridad la apuesta del bloque oligárquico burgués dominante por una cesión total de soberanía económica y monetaria en un contexto de absoluta tercerización del Producto Interior Bruto.  Consecuencia directa de ello es que España es sea el país más vulnerable de la zona euro a los efectos de la crisis, con una previsión de caída sin precedentes históricos del PIB para 2021 del 11,6%.

Sobreexplotación, tasas de desempleo cercanas al 20% y superiores al 40% entre menores de 25 años y precariedad generalizada –90% de contratos nuevos son temporales– marcan un escenario laboral desolador que incluso se agudiza entre las mujeres trabajadoras. Somos el 5 º país de la UE con mayores tasas de pobreza. Según algunas fuentes ésta alcanza al 23,07% de la población y ya las colas del hambre son habituales y numerosas en las barriadas obreras.  Esa es la realidad con la que vivimos y que, tan peligrosamente, empieza a naturalizarse por un amplio porcentaje de la población.

Y digámoslo claro y alto, solo hay un responsable de esta realidad:   El capitalismo, llamado eufemísticamente economía de mercado y reconocido como valor intrínseco a todo el desarrollo constitucional. Por ello decimos NO A LA CONSTITUCIÓN y proclamamos nuestro compromiso absoluto con una sociedad de personas libres e iguales en la que la propiedad de los medios de producción y toda la riqueza del país esté en manos de la clase trabajadora.  LUCHAMOS POR EL SOCIALISMO como una necesidad histórica inaplazable para el futuro de la Humanidad.

Consagrada por el Art. 1 y el Título II de la Constitución como Jefatura del Estado ejercida por un ser inviolable e irresponsable de sus actos, la monarquía es la fórmula utilizada por los franquistas para garantizar la esencia fascista del régimen capitalista, el cual constituye el escollo insalvable para el ejercicio de la soberanía popular, la cual no puede existir en el marco capitalista. La Corona únicamente defiende sus propios intereses y los de la oligarquía a la que representa, que saquea y oprime al país desde el siglo XIX. Nada justifica, por tanto, la existencia de la monarquía ni de la burguesía que la sostiene.  No solo es una institución impuesta por el franquismo sino que hoy representa lo más corrupto y ladrón de toda la estructura del poder burgués.  Con Juan Carlos I huido para salvaguardar la multimillonaria fortuna familiar, el único lugar que le cabe a su hijo es la cárcel o el exilio.  LUCHAMOS POR LA REPÚBLICA, LUCHAMOS POR UN ESTADO REPUBLICANO DONDE EL PODER ESTÉ CONCENTRADO EN MANOS DE LA CLASE OBRERA.

 

La debacle institucional del modelo pactado entre fascistas, la socialdemocracia (PSOE) y el eurocomunismo (PCE) tras la muerte del dictador fascista en la cama como consecuencia de la bancarrota económica del capitalismo monopolista español, expresa su mayor grieta en la incapacidad para mantener el marco de descentralización territorial del estado de las autonomías.  LUCHAMOS POR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO unitario para el conjunto de naciones que conforman el Estado español fundamentado en el poder de la clase obrera.  Entendemos que esta unión de naciones libres y soberanas que reconoce el ejercicio del DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN como requisito necesario para su construcción es la única vía posible para la consecución de la verdadera liberación nacional y de clase.

LAS MASAS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA

Y afrontamos esta batalla por la REPÚBLICA SOCIALISTA con la moral de victoria que nos da sentirnos herederos y herederas de las mejores tradiciones de lucha de la clase obrera.  Esas que vieron la luz en la victoria del Frente Popular, en la Guerra Nacional Revolucionaria o en la lucha contra la tiranía franquista y que durante estos últimos 45 años de la nueva dictadura del capital han sabido mantener viva cada día la lucha obrera y popular.

Conformando espacios de participación y organización propios e independientes del Estado, son las masas, encabezadas por la clase obrera, las que volverán a protagonizar su propia experiencia de lucha desde la que romper la hegemonía ideológica de la dominación burguesa.

Es con esta dinámica que convierte a las masas en sujetos de la Historia, con la que este 6 de Diciembre volvemos a comprometernos el PCPE y el PCOE para encender la chispa que provoque la crisis revolucionaria que derrote definitivamente al criminal poder burgués.

Trabajando hombro con hombro en los distintos frentes, encabezando siempre la lucha, tejiendo alianzas y dando ejemplo de coherencia e integridad, será como alcanzaremos en lo concreto el necesario reconocimiento por las masas de nuestra capacidad de dirección política, al asumir como propias las consignas revolucionarias.

La tarea no es fácil; luchamos contra un sistema decadente y violento que, por un lado, ya no duda en ir preparando la salida fascista pero, por otro lado, también tenemos una vieja (PSOE) y una nueva (UNIDAS PODEMOS) socialdemocracia que no cesa de desmovilizar creando falsas ilusiones de superación de la crisis dentro del sistema.   Siempre lo supimos, pero nuestra suerte ya está echada.

 

ACABEMOS CON LA MONARQUÍA, DERROTEMOS AL CAPITALISMO

SOCIALISMO O BARBARIE

Madrid, 5 de diciembre de 2020




4D: la única salida de la clase obrera andaluza es el Socialismo

Hoy, 4 de diciembre, el Partido Comunista Obrero Español, como hizo en el 77 con la muerte de Manuel García Caparrós, se posiciona y siempre se posicionará en contra de la muerte de cualquier trabajador a manos del régimen fascista. Este hecho ocurrido en el 77 tiene hoy día mucha vigencia por la naturaleza fascista del Estado español, en el que se muestra el juego de trileros que fue la transición que alaban tanto la pata derecha como la pata izquierda del arco parlamentario.

Como los casos de Catalunya y el pueblo saharaui están demostrando, bajo la fase actual del imperialismo, con el viraje al fascismo de todos los Estados capitalistas y las instituciones supranacionales como la OTAN, la ONU o la Unión Europea, a las que tanto apelan los oportunistas, ninguna nación puede ejercer su derecho de autodeterminación. Este sólo podrá llevarse a cabo bajo el Socialismo, una vez derrocados los Estados burgueses y fascistas como el español, y eso requiere la unidad y organización de la clase obrera de todos los pueblos y naciones del Estado español, algo que impide y frena el nacionalismo que posterga el Socialismo para otro momento y esto sólo existe en su imaginación.

El sistema capitalista de producción, es inviable, está quebrado, ya sólo puede pervivir a través del fascismo, a través del terror y la muerte, y a través de la desideologización de la clase obrera. Ahí es donde entra la fundamental función de la pata izquierda del sistema, inoculando en la clase obrera y capas populares que puede conquistar mejoras en un sistema putrefacto, llevando a la clase obrera al paredón.

La clase obrera y las capas populares solo podemos asegurar nuestra supervivencia y libertad acabando con el sistema de producción capitalista que nos oprime y nos subyuga en todos los sentidos, ideológicamente, cultural, artístico, … y construyendo un sistema de producción más justo y humano, el sistema de producción socialista. Por eso, a la clase obrera no le corresponde ser nacionalista.

La clase obrera es internacionalista y la hacedora de todo. La lucha de los trabajadores y trabajadoras andaluces es la misma que los trabajadores y trabajadoras de cualquier parte del globo. Si esta lucha no va dirigida a la raíz de nuestros males, el sistema de producción capitalista, estará postergando nuestra agonía y desviándonos del sitio que nos corresponde en la historia como sujeto revolucionario.

La clase obrera sólo podrá avanzar hacia un sistema en el que el ser humano esté en el centro, el socialismo, y ocupar su sitio en la historia como sujeto revolucionario, armada del marxismo-leninismo, construyendo un Frente Único del Pueblo que acabe con la democracia burguesa, sustituyéndola por una democracia obrera, con un fin claro, la expropiación de los medios de producción de las manos de los burgueses.

 

No hay otra salida, ¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español




Sólo un Estado fascista cobija un ejército fascista

En marzo de 2018 desde el Partido Comunista Obrero Español mostrábamos nuestra postura, adoptada en un Pleno ampliado del Comité Central, en cuanto a la caracterización del Estado español como un Estado fascista.

El auténtico engaño al pueblo español que supuso la transición convirtió de la noche a la mañana a miles de franquistas en demócratas, permitiendo a quienes habían dirigido el país durante la dictadura mantener el poder en las instituciones con una careta ‘democrática’.

El Tribunal de Orden Público del franquismo, una instancia judicial especial encargada de la represión de las conductas que bajo la dictadura eran consideradas delitos políticos, que de hecho asumió algunas de las funciones del Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo, se convirtió en la Audiencia Nacional, siendo 10 de los 16 jueces (un 62’5%) que tuvieron una plaza titular en este tribunal nombrados posteriormente magistrados de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo.

Empresas como Gas Natural Fenosa (actualmente Naturgy), Acciona, OHL, ACS o Iberdrola entre otras, se construyeron (estas mismas o algunas de las que hoy en día están fusionadas) gracias al franquismo y cimentaron sus imperios económicos sobre la represión, usando mano de obra esclava, aprovechando la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano o gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen llevó a cabo la obra pública del Valle de los Caídos.

Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. Alianza Popular (actualmente Partido Popular) fue fundada por ex ministros franquistas. El torturador franquista ‘Billy el niño’ murió con condecoraciones y sin ser juzgado, habiendo ejercido como inspector en la Brigada Central de Información.

Como podemos observar, el poder judicial, económico y político siguió en manos del franquismo una vez el dictador murió. Y es que no puede ser de otra forma cuando el propio Jefe del Estado, el rey Felipe VI –sucesor de Juan Carlos I-, es heredero del dictador Franco. Es por ello que sumado a todo esto, el ejército español, cuyo Jefe Superior es el rey, está plagado de militares franquistas que cada día que pasa se muestran más abiertamente como lo que son, fascistas.

El 31 de julio de 2018, la Asociación de Militares Españoles (AME) publicaba un escrito titulado “Declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde, soldado de España”, documento firmado por más de un millar de militares, prácticamente todos pertenecientes a la escala de oficiales, incluyendo un centenar de generales.

Ya en noviembre de 2020, hasta 73 ex mandos del Ejército de Tierra han enviado una carta al rey Felipe VI en la que tachan al actual Gobierno de “socialcomunista apoyado por filoetarras e independentistas”, acusándolo de ser una amenaza para “la descomposición de la Unidad Nacional” y mostrando su apoyo y lealtad al Rey “en estos momentos difíciles para la Patria”. Uno de los firmantes de la carta se mostraba aún más beligerante en un chat de whatsapp llamado WhatsApp XIX, en referencia a la promoción de la Academia General del Aire, y en el que este fascista publicaba mensajes como “Creo que me quedo corto fusilando a 26 millones de españoles” o mostrando preferir la República porque así tendrían “más oportunidades de repetir las maniobras del 36”.

Ante semejante panorama, el vicepresidente del gobierno más progresista de la historia, Pablo Iglesias, no duda en salir a defender al Estado y sus instituciones, manifestando que “no me preocupa lo que digan unos franquistas en un chat con una copa de más”. Sin embargo, son algunos ex militares los que se encargan de aclarar la situación actual del ejército español. José Ignacio Domínguez, teniente coronel retirado, ha declarado a los medios que “el franquismo sigue teniendo una implantación grande en el Ejército y Franco continúa como una figura respetada”. Por su parte, Arturo Maira Rodríguez, Capitán de Navío de la Armada en situación de retiro, sostiene que “el franquismo sigue siendo la ideología dominante en los Ejércitos”.

Todas estas muestras de apoyo a una dictadura fascista como fue el franquismo, no sólo no han tenido ninguna repercusión negativa para los franquistas que las han realizado, sino que éstos siguen cobijados y bien protegidos por el Estado, cuya esencia fascista no varía en función de quién gobierne, ya sea la derecha, representada por PP, Cs y Vox, o la ‘izquierda’ del sistema, representada por PSOE, PCE/IU-Podemos. Todos ellos se muestran firmes defensores del Estado y del sistema capitalista, siendo la bancarrota del sistema en última instancia la responsable directa del auge del fascismo.

Como bien apuntaba el camarada Stalin, “la socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”, por tanto, “no se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”. La lucha por la revolución socialista va indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo, que debe ser desenmascarado para que el pueblo trabajador lleve a cabo su misión histórica de construir el Socialismo.

La misión de los comunistas debe ser la de llevar y fusionar el marxismo con las masas de trabajadores y clases populares, alimentando todas las luchas obreras y dirigiéndolas hacia una lucha de clases contra el sistema capitalista. Para ello es imprescindible la unidad de los comunistas, pues para unir a la clase obrera es necesario unir a su vanguardia. Pero la descomposición actual del sistema que está alimentando el auge del fascismo, ya no deja cabida para medias tintas y nos exige a los comunistas honestidad con nuestros principios para llevar al pueblo nuestras ideas sin tapujos, mostrando la realidad del mundo en el que vivimos y la necesidad de tumbar el capitalismo antes de que este acabe con nosotros.

El capitalismo está literalmente matando a gran parte de la clase obrera, que deja sus vidas en guerras de rapiña, en accidentes laborales, que muere por enfermedades que podrían ser perfectamente tratadas, que se ve abocada al suicidio por situaciones económicas desesperadas. En definitiva, el capitalismo en su fase actual está arremetiendo con una tremenda dureza contra los trabajadores y las clases populares. El socialismo se convierte así en una necesidad, no ya sólo para construir un mundo más justo, sino para la supervivencia de los trabajadores, mostrando todo el sentido que encierra la consigna Socialismo o barbarie.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Celebrada Conferencia Provincial del PCOE en Sevilla

El pasado fin de semana tuvo lugar la Conferencia Provincial del PCOE en Sevilla, donde los delegados asistentes expusieron las conclusiones sobre la tesis política del comité provincial saliente, debatida por las organizaciones de base durante las últimas semanas. De la conferencia emanó un nuevo Comité Provincial, aún más representativo de la clase obrera, incorporándose jóvenes y mujeres trabajadoras, pertenecientes a distintos municipios de la provincia de Sevilla, y que tiene como misión llevar el mensaje revolucionario al pueblo trabajador sevillano, elevar la conciencia política de los trabajadores en las empresas y unirlos al resto de las diferentes capas populares de la provincia en un Frente Único del Pueblo para acabar con el sistema capitalista, quebrado de arriba abajo.

Vivimos unos momentos donde el desarrollo de las fuerzas productivas se ve completamente frenado por las relaciones de producción del sistema capitalista. Donde la automatización del trabajo, lejos de ser un gran beneficio para la clase obrera liberándola del trabajo rutinario y embrutecedor y permitiéndole disfrutar de las enormes abundancias que genera la revolución científico-técnica, está acabando con la vida de los trabajadores. Vivimos unos momentos que ya no le corresponden al capitalismo, donde la tasa de ganancia está bajo mínimos y donde una pandemia sirve de excusa para un nuevo rescate al capital y el desmantelamiento de todo aquello que nos devolvía de las plusvalías robadas, en forma, por ejemplo, de sistema sanitario público que ya no daba más de sí.

Es la hora de que los trabajadores, estudiantes, pensionistas, parados y demás capas populares tomemos las riendas de nuestro futuro, y esto no pasa sino por organizándonos para acabar con el sistema capitalista de producción. No caben medias tintas: somos nosotros o ellos, es la clase trabajadora o son los capitalistas, es el Socialismo o la barbarie que vivimos cada día. Es por ello que vemos más necesario que nunca la unidad de los comunistas para trasladar el mensaje revolucionario al pueblo, para dotar de Partido a los trabajadores del Estado español, en definitiva, para organizar la revolución socialista e instaurar la dictadura del proletariado.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Provincial de Sevilla del PCOE




La crisis sanitaria no la trae la COVID-19

Como hemos reiterado durante los últimos meses, la pandemia del coronavirus ha acelerado el proceso de descomposición del capitalismo. Como en la actualidad las condiciones subjetivas de la revolución socialista aún están por fraguarse, la desintegración de los pilares imperialistas se está traduciendo en un ataque continuo e indiscriminado hacia los trabajadores para ralentizar lo máximo posible la caída de la tasa de ganancia de la burguesía.

Sin embargo, el mero hecho de que en la actualidad se utilicen nuevas artimañas para expoliar todavía más a los trabajadores y movilizar el dinero público a manos privadas no quiere decir que todo lo que está ocurriendo a día de hoy sea una novedad para el pueblo trabajador. Las viejas fórmulas de recortes y saturación de los servicios públicos siguen sirviendo a los monopolios, los verdaderos gobernantes del capitalismo.

Con la llegada de la COVID-19 al territorio español, la alarma sanitaria se ha contagiado de una forma exponencial entre la población, lo cual se ha traducido en un contacto más estrecho del sistema sanitario público con las clases populares. Así es como por ejemplo las llamadas al 061 se han disparado de forma generalizada a lo largo y ancho de todo el Estado. Es de cajón que ante una pandemia la clase trabajadora acuda a los profesionales sanitarios.

La respuesta del Estado, que indudablemente tiene un carácter burgués, es la de obviar las urgentes necesidades que tienen los centros de salud y los hospitales mientras que al mismo tiempo pagan miles de millones en rescatar a la empresa privada con dinero público. De esta forma, el colapso sanitario causó más de la mitad de muertos con COVID-19 en España, según un modelo matemático que analizaba la cantidad de muertos y la relacionaba con el porcentaje del colapso sanitario. Esto mismo ya estaba previsto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a finales de marzo de 2020 advertía de que el colapso del sistema sanitario por el coronavirus aumentaba drásticamente las muertes prevenibles. En la misma línea, el sistema sanitario público tiene enormes dificultades este año para suministrar vacunas como la de la gripe, puesto que en muchas localidades del Estado se encuentran agotadas. La lógica sanitaria del capitalismo la vimos también el mes de noviembre, en el que se recortaron más de 17.000 puestos de trabajo de empleados de la salud pública en plena segunda ola del coronavirus.

Los medios de comunicación, fieles voceros del Estado burgués y la empresa privada, expresan de forma directa o indirecta que esta situación es consecuencia de la imprevisibilidad de la pandemia, que se trata de un caso aislado. Creer esto sería asimilar la propaganda burguesa, que pretende justificar cualquier actuación de este sistema criminal con el objetivo de perpetuar que quienes son explotados continúen de rodillas.

Si investigamos el estado de las urgencias en años anteriores al presente, podremos comprobar que el sistema sanitario público español está destinado al colapso y que esta situación es deliberada y una prueba más de que lo que los comunistas decimos es completamente cierto: los servicios públicos, universales y gratuitos son una quimera en el capitalismo que tiene en su ADN la desvalorización del mundo humano en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.

En enero de 2017, colapsaban las urgencias de los hospitales de Madrid por la gripe y ya por aquellas fechas la Consejería de Sanidad no había llevado a cabo ningún plan preventivo, a pesar de que la gripe azota todos los inviernos a la población en Europa. También ayudó que en los últimos cuatro años se redujesen en medio millar el número de camas en los centros adscritos al SERMAS. Esta situación fue muy similar en otras partes del Estado.

En enero de 2019, los camaradas del PCOE en Galicia denunciaban la situación del SERGAS, que llevó a la muerte a un hombre en A Estrada (Pontevedra) y a otros dos en Santiago de Compostela, así como la dimisión de 22 de jefes de servicio de distintos centros de Salud de Vigo. Ante esta situación, hubo que aguantar los golpes en el pecho del PP asegurando que la sanidad en Galicia es una de las mejores de Europa, cuando es más que conocida la situación de temporalidad de los sanitarios en dicha nación.

A finales de 2019, el PCOE en Andalucía ponía de manifiesto la incapacidad del sistema de salud andaluz de satisfacer las demandas sanitarias de las clases populares. Se ponía de manifiesto cómo la mal llamada izquierda española (PSOE, Izquierda Unida y Podemos) han puesto a los hospitales y los centros de salud en bandeja de plata para la empresa privada, llegando esta última a sobornar a cargos directivos para la derivación de pacientes, contrato de maquinaria o adelantamiento de información sobre licitaciones públicas.

Con esta muestra de casos, pretendemos dejar de manifiesto que lo que vivimos hoy no es más que fruto de lo que nos ha sembrado la clase dominante durante décadas. Tanto la extrema derecha del Estado (PP, VOX y Ciudadanos) como su no menos reaccionaria pata socialfascista del PSOE y oportunistas de Unidas Podemos tienden a la precarización de los servicios públicos, la única diferencia es que el gobierno actual llora con lágrimas de cocodrilo al hacerlo. Las clases populares no tienen nada que ganar en un sistema burgués que prioriza el beneficio privado frente a las necesidades humanas. Ellos mismos lo demuestran cuando tachan de países de “segundo mundo” a los que garantizan la sanidad y educación al 100% de la población. Nosotros, además, lo vemos todos los días y, de forma más clara, lo vemos hoy.

La organización del pueblo en las asambleas del Frente Único del Pueblo es hoy una necesidad para hacer frente al orden burgués actual. Sólo de esta forma podremos tumbar el capitalismo y construir el socialismo. Sólo gobernando nosotros, los que trabajamos, conseguiremos que la sanidad ocupe la importancia que se merece y, por ende, colocaremos al ser humano en el centro de todas las necesidades.

 

¡Sólo el socialismo nos garantiza la salud!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 30 de noviembre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El PCOE en solidaridad con el Sáhara Occidental

El sábado 28 el pueblo saharaui se manifestó en Málaga contra el imperialismo marroquí y la complicidad del Estado español.

Los representantes locales del PCOE asistieron en solidaridad y apoyo, repartiendo la siguiente octavilla:

El pueblo saharaui ondeó las banderas del Partido, y el Partido las banderas del pueblo, como la muestra más pura de hermandad y camaradería.

El pueblo saharaui es conocedor de sus hermanos, los comunistas, pues nos une el internacionalismo proletario, la lucha contra el imperialismo y una clase con intereses comunes.

 

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA!
¡POR LA SOLIDARIDAD ENTRE PUEBLOS!

Comité local del PCOE en Málaga




Cepsa estafa a los trabajadores de la refinería de Palos de la Frontera

Como mostramos matemáticamente en nuestro anterior comunicado en relación al ERTE que quiere ejecutar la dirección de Cepsa, existen razones sobradas no sólo para rechazar semejante atropello, sino para pasar a la ofensiva luchando por lo que por derecho debería pertenecernos socializando la empresa, y que los millones de dinero público que hemos invertido en ellas durante años revierta por fin en beneficio del pueblo trabajador.

Por si fuera poco, la empresa se jacta en un comunicado de los beneficios brutos que ha obtenido durante el tercer trimestre de 2020: 277 millones de euros, lo que supone un aumento del 57% respecto al trimestre anterior.

Mientras con una mano recoge la cosecha del trabajo colectivo de sus trabajadores, con la otra ejecuta un ERTE de 62 trabajadores para ahorrarse sus salarios y que los paguemos todos los trabajadores del país. La justificación es que los tiempos son difíciles porque la demanda de carburantes ha caído. Los “tiempos difíciles” de los capitalistas los pagamos los obreros con nuestros puestos de trabajo o con nuestros derechos. Su depravación es tan grande que incluso aumentando los beneficios, como han reconocido, no tienen bastante. Es tal el desprecio que sienten por los trabajadores que, con la complicidad del Estado, incluso crean leyes que les facilitan echarnos a la calle como perros si no cumplen sus expectativas de beneficios. Porque en este sistema los tiempos nunca son difíciles para los capitalistas. Ellos están bien preparados y organizados para que nunca lo sean.

Ante este hecho los trabajadores deberíamos reflexionar sobre en qué régimen irracional vivimos, de tal manera que el exceso de producción, en lugar de ser beneficioso pues debería garantizar el abastecimiento y por tanto la satisfacción de las necesidades cotidianas, resulta que sirve de excusa para dejar a los trabajadores en la calle. Porque no hemos de ser ingenuos, los ERTEs son la antesala de los EREs.

Y ante esta situación, ¿qué sindicalista que se honre de tener dicha responsabilidad podría firmar esta barbaridad, este nuevo robo a mano armada de los parásitos fondos de inversión que mandan en Cepsa? Aquellos sindicatos y sindicalistas que han firmado esto se posicionan enfrente de la clase obrera, del pueblo trabajador, y se ponen junto a los explotadores que saquean nuestras riquezas y nuestro trabajo colectivo.

Si los trabajadores todavía no han dado el salto de tomar el control de la producción, a pesar de que hace décadas que se dan las condiciones objetivas para ello, es por culpa sobre todo de la quinta columna en el movimiento obrero. Esa quinta columna compuesta, en el ámbito político por la socialdemocracia, la vieja (PSOE-IU-PCE) y la nueva (PODEMOS) y en el ámbito sindical por los sindicatos vendeobreros y vendidos que pactan con los empresarios retrocesos y mantienen las luchas de la clase obrera aisladas y sin ir más allá de la lucha por las cuatro pesetas.

Responder a cada una de las agresiones de las empresas no es suficiente y no acaba con la raíz del problema: quien parte, reparte. Parar un golpe no garantiza que los mismos verdugos no nos vuelvan a agredir, porque está en su instinto depredador el ánimo de lucro y porque siguen siendo los dueños. Ya es hora de que los trabajadores manden y gobiernen, decidan en qué condiciones hemos de trabajar y vivir, nosotros y nuestras familias trabajadoras. Eso significa sacar de las grandes empresas a los capitalistas y que pasen a ser propiedad de todo el pueblo.

Es hora de romper el aislamiento de los centros de trabajo, hay que unir y vertebrar a la clase obrera para poner a nuestro servicio las riquezas tomando el control de empresas privatizadas y otros monopolios como Cepsa, Repsol, Navantia, o Airbus y todas sus auxiliares y subcontratas que esclavizan a los trabajadores a niveles insoportables. La única manera de acabar con las crisis, la única manera de aspirar a una vida digna es acabar con el poder de los capitalistas, con el capitalismo.

 

Basta de despidos y deslocalizaciones

Basta del saqueo por parte de los capitalistas

Por la socialización de Cepsa y el resto de grandes empresas

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




¡Sáhara libre!

“Marruecos puede comprar todo el material armamentístico del mundo, pero jamás podrá comprar los corazones de un pueblo que cree en su causa y está dispuesto a morir por ella” – Oubi Bachir

Actualmente, la ocupación del Sáhara Occidental es el conflicto internacional en el que el Estado español tiene una mayor responsabilidad. En 1975 todos los habitantes del Sahara Occidental tenían la nacionalidad española y era considerada la provincia número cincuenta y tres. El dictador Franco se vio obligado a convertir la colonia en provincia española tras las presiones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que descolonizara el territorio. Con esta maniobra conseguiría tiempo para seguir controlando un territorio que le proporcionaba fuertes ingresos.

La historia de los saharauis es una historia de resistencia hacia sus tres agresores: España, Mauritania y Marruecos. En 1900, después de las disputas entre Francia y España, se convierte en colonia española con la firma del Tratado de París, donde se fijan las fronteras de las colonias de ambos países en el Norte de África. En 1969, Mohamed Basiri funda el Movimiento de Vanguardia para la Liberación del Sáhara, un año más tarde desaparece Basiri durante una manifestación en la explanada del Zemla – este episodio pasará a la historia por la brutalidad con que la legión española disolvió esta protesta –. En 1973 se crea el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, Frente Polisario, de tendencia socialista en su ideología y que cuenta con el apoyo mayoritario de la población saharaui. En 1974, Franco funda el PUNS (Partido de Unión Nacional Saharaui), un partido político títere con el objeto de negociar los fundamentos de la autodeterminación del territorio llegado el momento. En este mismo año, Hassan II, rey de Marruecos, solicita su derecho de soberanía sobre el Sáhara ante el Tribunal de La Haya, argumentando lazos jurídicos e históricos; este dictamina que no existe relación ninguna de soberanía entre el Sáhara y el reino de Marruecos y tampoco con Mauritania.

El mes de noviembre ha sido históricamente muy recordado para el pueblo saharaui. El 6 de noviembre de 1975 se inicia la Marcha Verde; una operación militar bien organizada que pretende invadir militarmente el territorio del Sáhara, pero que es vendida a la opinión pública como una marcha pacífica de civiles marroquíes hacia el Sáhara. En esta fecha la salud de Franco era muy delicada y España decide firmar con Marruecos y Mauritania una cesión temporal de la Administración del Sáhara Español, llamados Acuerdos Tripartitos en la que se concede dos tercios Norte del Sáhara a Marruecos y el tercio sur a Mauritania. Las Naciones Unidas no reconocen a Marruecos, ni en su momento a Mauritania, como potencias administradoras del Sáhara Occidental. Marruecos y Mauritania comienzan a tomar el territorio exterminando a la población civil saharaui. Los saharauis carecen de armas y de ejército y empiezan a huir hacia el desierto en dirección a Argelia. En su mayoría son ancianos, mujeres y niños ya que los hombres y los jóvenes se incorporan a la resistencia que organiza el Frente Polisario. Pero una gran parte de la población saharaui no puede huir quedándose en su tierra bajo la ocupación militar marroquí y mauritana. La gran parte de la población tuvo que huir a pie transportando sus escasas pertenencias y llevando consigo a sus descendientes, el número de bajas fue muy elevado, cabiendo destacar la mortalidad infantil entre los nacidos en 1975 y 1976, tanto es así que es difícil encontrar a algún saharaui nacido en estos años. La resistencia saharaui se basó en ataques a las milicias marroquíes y mauritanas para distraer su atención y permitir a la población civil huir, tomando la decisión de replegarse a territorio argelino para comenzar desde allí una guerra de guerrillas.

El Frente Polisario proclama el 27 de febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Argelia da cobijo a la RASD en un terreno desértico de la Hamada Argelina (nombre que se da a las zonas de tierra desértica en las que abundan las piedras), es aquí donde se ubican los campamentos de refugiados y donde se ha mantenido a salvo la población civil que ha sobrevivido al éxodo. Son cuatro campamentos, en los que las mujeres asumen la organización y gestión de estos.

Mauritania reconoce el 5 de noviembre de 1979 el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, hecho que aprovecha Marruecos para ocupar la totalidad del territorio, construyendo un muro para evitar las incursiones guerrilleras del frente Polisario. El muro divide la parte controlada por el Polisario (territorio liberado) con la parte controlada por Marruecos (territorio ocupado). Este muro es conocido como el Muro de la Vergüenza por la responsabilidad política española al permitirlo y por el abandono perpetrado, a todos los niveles, hacia la población saharaui.

 

 

La creación del muro y el desgaste mutuo de la guerra empuja a Marruecos y a la RASD a firmar un alto al fuego, estableciéndose en el acuerdo la celebración de un Referéndum y la ONU crea la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) para que velase por la transparencia durante el proceso de dicho referéndum. Pero se empiezan a denunciar casos en los que se les arrebatan la acreditación electoral a los saharauis que vivían bajo ocupación marroquí.

Las autoridades marroquíes controlan y extorsionan a la población saharaui residente en territorio ocupado e intentan incluir 170.000 colonos marroquíes en el censo. Por todo esto, la MINURSO, no pudiendo garantizar un referéndum limpio, decide aplazar la votación. A partir de aquí, desde 1992, se han sucedido planes y nombramientos de enviados especiales de la ONU con el objeto de eliminar las trabas que Marruecos presenta bloqueando el referéndum, pero Marruecos nunca permitirá ninguna opción que posibilite la resolución del conflicto. Del mismo modo, Marruecos es peón de EE. UU. y la Unión Europea, la avanzadilla del expolio de los recursos naturales del Sáhara, como son los pesqueros, los minerales o ahora el telurio. Sin duda, lo que el pueblo saharaui necesita es que los imperialistas y sus lacayos abandonen completamente sus pretensiones en su territorio.

Los intereses económicos importan más que la justicia y aunque los organismos internacionales ya se han pronunciado al respecto, sus resoluciones no sólo no se cumplen sino que Marruecos está tomando el control de más zonas, como el paso Guerguerat que comunica el Sáhara Occidental con Mauritania y que Marruecos está utilizando para transportar mercancías a otros países africanos, pero es que además la relación que mantiene con países de la Unión Europea como Francia y España y el intercambio mercantil que realiza con estos va en aumento: “Las principales exportaciones marroquíes las componen los fosfatos y derivados para fertilizantes (Marruecos es el primer exportador del mundo)” [1]. Esta venta de recursos es ilegal ya que según la legislación internacional no se pueden expoliar los recursos de las zonas en litigio.

Otra muestra que es repulsiva del Estado español es el armamento que vende e incluso regala a Marruecos, saltándose la legalidad internacional ya que como marca la Asamblea de la ONU los países deben impedir la venta y aprovisionamiento de armas a los países que traten de impedir la descolonización y el ejercicio de autodeterminación (Ferrer, 2002) [2].

Y mientras los poderosos dilatan en el tiempo la resolución del conflicto para obtener beneficios económicos, el pueblo saharaui vive encerrado en unos campamentos de refugiados, donde las condiciones de vida son de extrema dureza.

¿Qué otra opción les queda a estos jóvenes que se encuentran sin trabajo ni esperanza? No les queda otra salida que retomar la vía armada para intentar desbloquear el conflicto porque los organismos internacionales y demás países occidentales a la vez que deciden qué país es democrático y cual no los es según el grado de cooperación con el sistema capitalista de mercado, no considera que rey Mohamed VI no lo sea.

El rey de Marruecos decide qué partido forma Gobierno, independientemente de los votos que haya obtenido, pero esto al parecer no supone ningún problema para las democracias occidentales. De esta manera, la democracia que nos venden es un cliché al que se le echa mano según los intereses económicos que beneficien a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios. La palabra democracia es tan usada para intereses falsos que pierde toda legitimidad.

El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede esconderse más en la palabra democracia, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más poderosos, a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado. Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o colonias es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo.

La solidaridad entre pueblos es imposible con este sistema criminal y aunque las muestras de apoyo del pueblo español para con los saharauis es manifiesta, como ejemplo proyectos como “vacaciones en paz” en el que niños saharauis pasan los meses más duros con familias de acogida españolas, esto no es suficiente para la última colonia pendiente de descolonizar y hace incomprensible la postura de políticos como el actual gobierno que han pasado de ser fervientes defensores de la causa saharaui a no intervenir y no molestar a nuestro vecino del sur ni a las potencias internacionales. En definitiva, no interesa que estos tipos de conflictos finalicen ya que la industria armamentística es uno de los grandes negocios del primer mundo.

Como hemos mencionado en repetidas ocasiones, el perfeccionamiento de la maquinaria militar es una de las características del capitalismo en su fase imperialista y en la estrecha relación Estado-monopolios. La explicación de esta acentuación del militarismo y la industria de guerra la encontramos en la contradicción entre capitalismo y socialismo, en un intento por detener la rueda de la historia que avanza de forma imparable hacia la dictadura del proletariado, y que tuvo su primer examen durante la Guerra Fría:

“Así, la carrera armamentística es el medio que se utiliza para enfrentar el avance del socialismo, impedir que los países que han logrado liberarse del imperialismo y establecer una fase revolucionaria de democracia popular avancen hacia aquél y, sobre todo, contener los movimientos de liberación nacional y de lucha antiimperialista”. [3]

La única salida que nos queda para hacer frente a todas estas injusticias y apoyar de esta manera a los pueblos que están sufriendo el castigo, el aniquilamiento y persecución, no es otra que acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad en la que prevalezca los intereses de los trabajadores, una sociedad en la que el significado de la palabra democracia sea la más alta expresión de solidaridad e igualdad.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SAHARA Y DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 25 de noviembre de 2020

SECRETARIA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Referencias:

[1] http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspains/marruecos_ficha%20pais.pdf

[2] Ferrer, J. (2002). La aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos: Sáhara Occidental y Timor Oriental. Murcia: Publicaciones de la Universidad de Alicante.

[3] Márquez, A. & Vizcaíno, M. (1994-1995). El capitalismo monopolista de Estado, fase actual del capitalismo. En Problemas del Desarrollo (pp. 99-122). Vol. 15, No. 60. Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México.




Nos mandan al matadero

El pasado miércoles 4 de noviembre conocimos la trágica noticia de la muerte de un trabajador del Grupo Eulen, empresa de seguridad contratada por Leroy Merlín en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira. Este trabajador, que sólo acudía a su puesto de trabajo como de costumbre, fue aplastado por una cancela del aparcamiento de dicho establecimiento, muriendo dos días después por sus graves heridas. Pero esto no es casualidad, ya que se denuncia desde el comité de empresa del Grupo Eulen que esa misma mañana la empresa encargada del mantenimiento estuvo manipulando la cancela, dejando a medias el trabajo para ocuparse los siguientes días. Es decir, a sabiendas de que esa cancela estaba en mal estado y podía suceder una desgracia (como finalmente ocurrió), nadie se encargó de velar por la seguridad de este trabajador, que se convierte en una nueva víctima de este sistema criminal que sólo mira por los intereses de una clase dominante y deja a la clase obrera morir sin consecuencias en sus puestos de trabajo.

Sin embargo, esto no es un caso aislado, ya que al año en España mueren cientos de trabajadores en sus puestos de trabajo, constando este año de una subida de estos fallecimientos en comparación con el anterior. (Un total de 543 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los nueve primeros meses del año, 36 más que en el mismo periodo de 2019, lo que implica un aumento en valores relativos del 7,1%, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social). Todo ello sin contar con los accidentes con baja laboral, que hasta septiembre de este año suma un total de 348.862, de los cuales 309.453 fueron en puestos de trabajo, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Este dato, pese a que supone un menor número respecto al curso anterior (algo que en muertes laborales es lo contrario) constata que ir a trabajar bajo el yugo de los burgueses no es algo seguro para el proletariado. Y es que el sistema capitalista saca a relucir su verdadera cara, que no es otra que la explotación y miseria para la clase obrera en base del beneficio de la burguesía parasitaria que se enriquece a costa de nuestro sufrimiento. Se deja patente que no les importa la seguridad del trabajador con tal de llenarse lo máximo posible sus bolsillos, aunque la clase obrera muera incluso en sus puestos de trabajo. Cada día demuestran cuáles son sus intereses como clase dominante.

Es por ello que el pueblo trabajador y humilde debe organizarse para acabar con su régimen de explotación. Ya hemos constatado que la clase obrera es el verdadero motor de todo, que somos los que producimos toda la riqueza de la que los capitalistas se apropian después de habernos dejado la salud y la vida para producirla. Llamamos a todas las filas del pueblo trabajador a organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, para derrocar al sistema capitalista y construir el Socialismo, la única salida para construir una sociedad en la que el capitalismo y su explotación y miseria pasen al estercolero de la historia.

 

Célula I. Stalin del PCOE en Sevilla




La cuestión nacional en el Sáhara Occidental

Aproximación histórica del conflicto

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, los restos del imperio colonial del Estado español se limitaban al control de Ifni, Guinea Ecuatorial y del Sáhara Occidental. Ifni acabaría formando parte del reino marroquí por el Tratado de Fez del 4 de enero de 1969 y Guinea Ecuatorial consiguió la independencia en 1968. Por su parte, el conflicto territorial del Sáhara Occidental se trató de solventar a través de los ilegales Acuerdos de Madrid, de noviembre de 1975, entre España, Marruecos y Mauritania, pasando la administración del territorio a estos dos países. Es evidente que con el dictador Franco al borde de la muerte la dictadura no quería acumular ningún “problema” más. Es durante una misión de la ONU, el 12 de mayo de 1975, en El Aaiún, cuando se produce un “gran escándalo”: una multitudinaria manifestación contra el dominio del Estado español con numerosas banderas del Polisario donde el pueblo clamó por la independencia. La comisión se da cuenta de la fuerza del movimiento y declara que “el Polisario es la única fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría del pueblo desea la independencia” (Sobero, 2010) [1].

A pesar de ello, la ocupación marroquí no dudó ni por un instante en tratar de implementar en el territorio su administración y sistema político. La realidad muestra de forma clara que Marruecos, a partir de noviembre de 1975, tomó posesión de un territorio ajeno, sin esfuerzo alguno por involucrar a los saharauis. Era la conocida Marcha Verde, durante la cual se firmaron los ilegales Acuerdos de Madrid y que buscaron la ocupación del territorio saharaui por medio de 350.000 civiles y más de 20.000 soldados – todos marroquíes – con la intención de desintegrar al pueblo saharaui como tal y que la ocupación colonialista no tuviera marcha atrás, diluyendo toda posibilidad de celebrar un referéndum de autodeterminación.

Es entonces, con la retirada española el 26 de febrero de 1976, cuando el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, el Frente Polisario, se posicionará a la vanguardia del movimiento para la liberación del Sáhara y proclame la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), no reconocida internacionalmente. Huelga decir que es indiscutible que en la cuestión del Sáhara Occidental el Estado español tiene una responsabilidad indiscutible y una deuda histórica.

En los primeros meses de 1976, la aviación marroquí se dedicó a bombardear las agrupaciones civiles que huían a zonas seguras: represión, ocupación, bombardeos con napalm, de fósforo blanco y de bombas incendiarios, centenares de muertos y heridos, y alrededor de 70.000 refugiados que huían de una masacre organizada. Una verdadera acción de genocidio:

“Cerca de 40.000 civiles saharauis fueron bombardeados en el interior del desierto con napalm y fósforo blanco. El ejército marroquí tenía orden de acabar con todo aquel que no fuera español por lo que el exterminio fue brutal, familias al completo asesinadas, violaciones, torturas, saqueos… auténtico salvajismo con intención de exterminar a los saharauis e impedir que los guerrilleros recibieran apoyo” (Gómez, 2013) [2].

La lucha armada por la liberación nacional provocó el fin de la ocupación de Mauritania en el Sáhara, saliendo oficialmente de la guerra el 5 de agosto de 1979 con la firma del Acuerdo de Paz, poniendo fin a su papel neocolonial que le había sido concedido por el Estado español años atrás. Esto fue aprovechado por Marruecos, que se anexionó el territorio que había sido ocupado por Mauritania alegando derecho de retracto y tomando la prefectura de Dajla el 11 de agosto de 1979, apenas 6 días después.

El 21 de noviembre de 1979, con las Resoluciones 43/37 y 35/19, la ONU reconoció al Frente Polisario como único representante del pueblo del Sáhara Occidental, considerando a Marruecos como potencia ocupante. Ante este revés internacional y la dificultad de la guerra, Marruecos inició la construcción del llamado Muro de la Vergüenza (muro de más de 2.700 kilómetros) entre 1981 y 1987, que terminó por trazar una línea de norte a sur, armando patrullas, instalando entre 7 y 10 millones de minas antipersonas y destinando varios millones de dólares diarios en despliegue militar y armamentístico.

Es en 1988, concretamente el 30 de agosto, cuando el Frente Polisario y Marruecos aceptaron las proposiciones de la ONU y la Organización para la Unidad Africana (OUA) para llevar a cabo un Acuerdo de Paz que incluyese la celebración final de un referéndum de autodeterminación para decidir el destino del pueblo saharaui, cosa que nunca llegó a realizarse. El 6 de septiembre de 1991 se produce el último acto bélico y se firma el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, tutorizado por la ONU a través de La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). No obstante, lo que el imperialismo prometió como provisional se tornó en duradero y el pueblo saharaui contempló como, pese a no estar en guerra, tampoco estaban en paz: “Como es sabido, la población saharaui en los territorios ocupados militarmente por Marruecos continúa siendo torturada, encarcelada y desaparecida en la actualidad por pertenecer o simpatizar, cuarenta años después, con el Frente Polisario” (Gómez, 2013) [3].

La lucha armada hoy

 

Marruecos no ha dudado en vulnerar a voluntad el acuerdo firmado en 1991. La última afrenta se produjo hace tres años, con la construcción de una carretera en la zona neutral de Guerguerat, en el suroeste del Sáhara Occidental. Una carretera que fue calificada como ilegal por las propias Naciones Unidas en 2001, cuando se hizo la primera intentona de su construcción. Tras esto, desde finales de octubre de este año, decenas de civiles saharauis iniciaron una protesta pacífica contra la persistencia de la brecha ilegal construida por Marruecos en Guerguerat y, también, contra las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos perpetradas con total impunidad por las autoridades marroquíes en el Sáhara Occidental. Una acción que no suponía ninguna violación de los acuerdos militares. Los civiles saharauis cortaron el tráfico por dicha vía durante varios días, evitando la salida hacia Mauritania de camiones que saqueaban los recursos naturales de la zona. Ante esto, Marruecos no dudó en violar el Acuerdo Militar N.º 1 (acuerdo militar firmado entre el Frente Polisario y la MINURSO en diciembre de 1997, y entre la MINURSO y Marruecos un mes después), enviando tropas y vehículos pesados hacia la Zona Restringida a lo largo del muro.

Así, el 13 de noviembre de 2020, el Frente Polisario hacía pública la siguiente carta de su Secretario General y Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática – Brahim Ghali – dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas – António Guterres:

“Excelencia,

Le escribo con gran urgencia y preocupación para informarle que las fuerzas militares Marroquíes llevaron a cabo hoy un brutal ataque contra civiles saharauis desarmados que se manifestaban pacíficamente en la región de Guerguerat, en el suroeste del Sahara Occidental.

La operación militar lanzada por las fuerzas marroquíes contra civiles saharauis es un acto de agresión y una flagrante violación del alto el fuego, que Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad deben condenar en los más enérgicos términos de condena.

Para hacer frente a este acto de agresión, las fuerzas militares del POLISARIO se vieron obligadas a responder a las fuerzas marroquíes en autodefensa y proteger a los civiles. Responsabilizamos plenamente al estado de ocupación marroquí de las consecuencias de su operación militar, y hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas para una intervención urgentemente para poner fin a esta agresión contra nuestro pueblo y nuestra tierra.

El hecho de que esta acción militar se produzca en vísperas del contacto programado para hoy entre el Secretario General de las Naciones Unidas y el Frente POLISARIO indica claramente que la operación es un acto deliberado de agresión por parte de la potencia ocupante para obstaculizar sus esfuerzos destinados a aliviar la tensión y calmar la situación en Guerguerat.

Con el lanzamiento de esta operación militar hoy, la potencia ocupante marroquí ha socavado gravemente, no solo el alto el fuego y los acuerdos militares conexos, sino también cualquier oportunidad de encontrar una solución pacífica y duradera al problema de la descolonización en el Sáhara Occidental.

Quisiera que esta carta llamara la atención de los miembros del Consejo de Seguridad.

Acepte, Sr. Secretario General, la seguridad de mi más alta consideración.”

A raíz de la violación del alto el fuego por parte del régimen de ocupación marroquí, los valientes combatientes del Ejército de la Liberación Nacional dieron duros golpes al ejército enemigo, bombardeando diversas regiones, bases militares y puntos de vigilancia marroquíes a lo largo del Muro de la Vergüenza que han reportado heridos, bajas mortales, desertores y considerables pérdidas materiales. Un día más tarde, el pasado 14 de noviembre, Brahim Gali ponía fin del compromiso con el alto el fuego firmado en 1991, declarando así el estado de guerra y regresando a la lucha armada tres décadas después.

Hoy, los horrores de la guerra imperialista abierta han vuelto al Sáhara Occidental. Sin duda alguna, la incapacidad de las Naciones Unidas y su engaño al pueblo saharaui han quedado constatados durante este tiempo, en el que no se ha perseguido, ni por asomo, la consecución del referéndum de autodeterminación, como tampoco se ha velado por el fin de los crímenes en los territorios ocupados por las fuerzas marroquíes.

 

Conclusiones

 

A tenor de lo expuesto, queda claro que mientras las potencias imperialistas sigan extrayendo impunemente los recursos naturales del Sáhara Occidental y la ocupación militar de Marruecos continúe garantizando el expolio, así como los encarcelamientos, torturas y asesinatos de miles de saharauis – todo ello con la complicidad internacional – la legitimidad del discurso y la lucha armada por la liberación nacional que está realizando el Frente Polisario estarán cada vez más vivas.

La lucha del Frente Polisario, la lucha de clases, se perfila como la única vía para la liberación nacional que el imperialismo ha negado históricamente al pueblo saharaui. La lucha armada, en este sentido, es más que nunca una necesidad histórica, pues el imperialismo, como queda demostrado, solo puede ofrecer a los pueblos del mundo el expolio, la miseria, la represión, la guerra y el exterminio.

Así mismo, es preciso señalar que de nada sirven los lamentos de socialdemócratas y reformistas que aspiran a una administración amable del Estado imperialista español. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA!

¡VIVA LA LUCHA DEL FRENTE POLISARIO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 16 de noviembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Sobero, Yolanda (2010). Sáhara: Memoria y olvido (pp. 93-102). Barcelona: Ariel.

[2] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 271). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.

[3] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 274). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.