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El oportunismo impide que el movimiento obrero en España esté a la altura del plano internacional

Sin duda, cada día que pasa el imperialismo avanza y concentra la riqueza en menos manos. Como consecuencia, tiene lugar una oposición por parte de la mayoría que produce todo a cambio de migajas. Sea cual sea el camino a tomar para expresar el hartazgo, el fenómeno anterior es inevitable.

Ante este panorama, el Secretariado de la Federación Sindical Mundial (FSM) expresa su solidaridad con todo el movimiento obrero que se da en distintas partes del globo y que tienen un denominador común: la putrefacción del capital y cargar a la clase obrera con sus crisis. Se pone sobre la mesa la economía de guerra que se está implantando progresivamente en todos los países, la pérdida de la calidad de vida que deriva de ello y las atrocidades imperialistas que tienen como objetivo asfixiar todo aquello que consideren un obstáculo. Las huelgas generales en distintos países están siendo una digna y necesaria respuesta ante la agudización de las contradicciones imperialistas; ante el auge del fascismo y las políticas más reaccionarias, asesinas y empobrecedoras de la clase dominante.

Sin embargo, en España los sindicatos amarillos demuestran continuamente que su papel no es otro que servir al patrón. Por más que se disfracen de aliados de los trabajadores, de guardianes que velan por sus intereses, la clase obrera se encuentra en unas condiciones cada vez más deplorables. El papel de estos sindicatos es, sobre todo, vender la ponzoñosa idea de que el dominio del burgués es legítimo y que debe haber un diálogo con dicha clase parásita para llegar a mal llamados “acuerdos” que no hacen más que beneficiar al empresario.

Mientras en numerosos países los sindicatos de clase promueven pulsos a gran escala contra la patronal, huelgas generales y fuerte oposición a políticas que precarizan la vida del proletariado, en España no ha habido una huelga general en más de una década, y tampoco se espera que vaya a darse a corto plazo. No solo eso, sino que las huelgas generales anteriores han sido usadas, en última instancia, como publicidad para los sindicatos traidores que apuñalan continuamente a los trabajadores. ¿No se ha seguido perdiendo poder adquisitivo? ¿No se ha facilitado y abaratado el despido?

Los motivos para la huelga general se multiplican cada día. La carestía de vida, el desempleo y el trabajo precario son notables; las políticas antiobreras y los recortes sociales son innegables; el gasto militar para priorizar las guerras de rapiña en detrimento de la calidad de vida de la aplastante mayoría que todo produce, es desolador. Mientras en otros países los trabajadores rechazan a sus reaccionarios gobiernos, guiados por los sindicatos de clase y desafiando los intereses de la burguesía, en España socialdemocracia y sindicatos mayoritarios ponen todo su empeño en amansar al proletariado, alabar abiertamente al Gobierno de los monopolios y oponerse a la legítima defensa de los trabajadores frente a las calamidades de la patronal y sus representantes políticos.

La FSM pone sobre la mesa un asunto de vital importancia en la actualidad. Es una oportunidad de comparar posiciones claramente opuestas. Los sindicatos de clase, con sus errores y dificultades derivadas de unos recursos limitados, trabajan por organizar batallas contra las tropelías del capital en putrefacción; movilizan a los obreros para detener la barbarie imperialista en sus vidas, con la vista puesta claramente en aspectos de vital importancia que peligran porque una minoría parásita aspira a un mayor lucro con el trabajo ajeno. Los sindicatos amarillos facilitan los movimientos de la burguesía, que no son más que ajustes para justificar e imponer la transferencia mayor de riqueza hacia sus criminales manos, y menor hacia las manos que todo lo producen. Mientras la vida sea regida por el mercado no puede haber más que barbarie y miseria. El capitalismo no puede ofrecer otra cosa, pues se basa en la explotación y la competencia entre parásitos que se lucran con el trabajo ajeno.

El agotamiento al ver cómo todo empeora y el hecho de que no se perciba ninguna vía hacia la solución, pueden derivar en abandono de la lucha, pero también en que aquellos más atrasados ideológicamente pueden acabar en manos de la reacción; del fascismo. Por eso el sindicato debe ser una herramienta de combate en la lucha contra el capital, no una meta de los asalariados para aflojar en cierto grado sus cadenas o conseguir puestos privilegiados que les diferencien de sus hermanos de clase, como pretenden los sindicatos mayoritarios; instrumentos de la clase capitalista. Debe ser un vector hacia la lucha revolucionaria contra los explotadores.

Es momento de analizar, y dar forma a táctica y estrategia ajustadas al momento histórico. Debemos avanzar hacia batallas contra la patronal y sus representantes políticos, guiados por el ejemplo de los sindicatos de la FSM en el plano internacional. Se dan las condiciones para conformar el germen de la lucha de clases sin tregua y plenamente consciente. Es el momento de asestar golpes certeros al imperialismo, y esto comienza por librarnos del oportunismo y todo caballo de Troya de los capitalistas. Es absolutamente necesario el internacionalismo proletario, y para ello los obreros deben tener una auténtica posición de fuerza en cada Estado. Todo el proletariado conforma una sola clase en todo el mundo. El imperialismo actúa sin fronteras ni restricciones, aun con las contradicciones interburguesas e interimperialistas. No se trata sólo de derrocar a la burguesía en cada Estado e implantar el socialismo en los diferentes países, sino de unificar y coordinar la lucha contra el capital para dar paso al advenimiento del socialismo en el plano internacional. Una vanguardia comunista internacional es imprescindible no solo para el movimiento obrero, sino para la emancipación humana.

El Partido Comunista Obrero Español reconoce la importancia de todo ello, y defiende la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda dirigir el movimiento comunista internacional, y convertir las luchas obreras en combate organizado contra los explotadores del mundo y todas sus atrocidades. Todo paso de la clase obrera en su guerra contra la minoría parásita que la oprime requiere de guía, y esa guía debe conducirla hacia la meta final; la toma del poder político del proletariado, que dé lugar a su sistema, el socialismo, poniendo en el centro al ser humano, sus necesidades y desarrollo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




¿Quién es Marco Rubio?

Marco Rubio es un matón que tuvo vínculos con el narcotráfico y posiblemente aún los tenga. Pero centrémonos en sus inicios en la política donde fue financiado por su cuñado, Orlando Sicilia, un narcotraficante confeso y del cual se benefició un buen tiempo. A Orlando Sicilia se le condenó a 25 años por mover toneladas de droga en Miami pero sólo cumplió 12. Rubio también trabajó para esta gente y no sabemos si los trabajos pudieran incluir el tráfico de drogas o su facilitación. Este señor es el que quiere combatir el narcotráfico en Venezuela.

Es por ese motivo que se inventa el Cartel de los Soles y justifica por ese medio la invasión sobre Venezuela pensando que eso va a desestabilizar completamente a Cuba y provocará la caída de la Revolución Cubana. Es el acto que pone punto final al derecho internacional y a las normas que lo rigen.

Lenin dijo que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y detrás de eso sólo hay barbarie. Nos encontramos frente a un nuevo episodio después de Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Bahía Cochinos y en todos los países de América Latina mediante la Doctrina Monroe. El imperialismo de EEUU siempre ha considerado a esos países como parte de su territorio gobernado por otros que cuando se apartan son severamente reprimidos y amenazados. El imperialismo es el poder de la fuerza que se aplica según corresponda al caso.

Hace dos años Venezuela crece a un ritmo acelerado. Aunque no ha puesto punto final a la crisis, aquellas medidas y sanciones ya no están funcionando igual y eso no lo puede perdonar el imperialismo norteamericano. El imperialismo tiene que generar artimañas para apoderarse de las reservas de petróleo, gas, minerales y oro por cualquier vía y eso hace cambiar la estrategia de la vía sanciones a la vía militar.

En todo este escenario, Marco Rubio juega un papel fundamental. Es el muñeco del ventrílocuo de los monopolios puesto por el asesino de Trump. Pese a que Marco Rubio y Donald Trump se enfrentaron en 2016, sus caminos se han unido misteriosamente. Marco Rubio es la expresión más nítida del capital financiero estadounidense y su retórica anticomunista sirve para apuntalar las podridas estructuras imperialistas que la sostienen. Su discurso de la libertad es utilizado para legitimar sanciones, intervenciones militares y políticas exteriores que castigan sobre todo a los pueblos de la América Latina. Su defensa del libre mercado se desentiende de las desigualdades estructurales que éste produce y entiende la función del estado como legítimo si se pone al servicio de los inversores y un elemento de opresión cuando se pone al servicio de las mayorías frente a la explotación. Es la figura viviente de vocero de las élites económicas y de la legalización de los métodos de atropello imperialistas.

El imperialismo es la forma que toma el capitalismo cuando ya no puede sostenerse sin devorar recursos, vidas y territorios, una máquina de saqueo. Sabemos también que el imperialismo es la antesala de la revolución proletaria y que mientras haya explotación habrá lucha y mientras haya lucha habrá futuro. Desde el PCOE expresamos nuestro mayor repudio a Marco Rubio y los demás servidores del imperialismo y los monopolios y hacemos un llamamiento a organizarse, a construir alternativas concretas contra el capital y sus voceros para construir el Socialismo.

 

¡Contra los títeres del imperialismo!

¡Por la unidad de la clase obrera internacional contra el imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La hiperexplotación burguesa contra la población reclusa

Bajo el manido mantra de la reinserción, en las cárceles españolas se lleva a cabo una forma de explotación institucionalizada mediante el trabajo de los presos y en las condiciones laborales que se desarrolla. Esto no debe extrañarnos pues es la propia lógica del capitalismo lo que convierte todo en una mercancía, incluso la libertad de las personas. Este escenario, en vez de rehabilitar, reproduce las desigualdades sociales y aumenta la tasa de ganancia de los capitalistas que contratan mano de obra esclava. El discurso oficial dice que el trabajo reeduca al preso, pero no puede haber reeducación en condiciones de extrema explotación, sólo es una manera de inculcarles la inmunidad del capital para explotarlos mejor ahora y cuando recuperen su libertad. La burguesía convierte así en un negocio el sistema penitenciario y al preso en un sujeto para la acumulación capitalista.

Dentro de las cárceles, las normas del exterior que regulan las condiciones laborales desaparecen. Pasemos a ver las condiciones laborales. Toda la actividad está regulada por el Real Decreto 782/2001 que es la legalización de la explotación más descarnada. De hecho, el propio Decreto 782/2001 arranca diciendo de forma explícita que el trabajo en prisión es una “relación laboral especial” y que, por defecto, los derechos del resto de los trabajadores no se aplican dentro de esos muros. Aunque la norma establece que sus salarios deben tener como referencia el SMI, mientras éste ha subido un 47% desde 2018, en los módulos de las prisiones estatales lo han hecho un 14%. En muchos casos cobran poco más de 3 euros la hora.

Ese empleo en prisión surge de acuerdos con empresas privadas. Son estos organismos quienes firman los contratos temporales de las personas presas, las compañías no tienen ningún vínculo legal con quienes trabajan para ellos. En esos acuerdos, pactan un precio por producto acabado (en la gran mayoría de casos) y por hora de trabajo estimada, que cobra la administración encargada de la gestión de la prisión.

Para los capitalistas y las instituciones represivas, los presos son una mano de obra esclava para generar ganancia y una forma de legalizar la explotación más radical vía Decreto Ley.

A los comunistas no nos extraña en absoluto porque es la lógica del sistema capitalista. El capitalismo es la forma más descarnada de la explotación del hombre por el hombre, no desperdicia ninguna oportunidad y no se puede llevar con él otra negociación que su completa demolición por parte de la clase obrera dirigida por su vanguardia, el partido comunista. Cuando esta clase social organizada bajo la dictadura del proletariado arranque de cuajo todos los privilegios y violencias que la clase burguesa crea para aumentar la ganancia privada arrancada a usura del trabajo social, todas las instituciones burguesas serán dinamitadas de una en una. Entonces, terminará toda forma de explotación y el trabajo dejará de ser una mercancía para convertirse en una fuente de riqueza al servicio de la sociedad.

Desde el PCOE denunciamos la explotación sobre la población reclusa a costa de negar sus derechos una y otra vez para convertirla en mano de obra esclava. Desde el PCOE te conminamos a unirte a nuestras filas para terminar con este sistema de explotación, asesinato y expolio que se llama capitalismo para construir la alternativa revolucionaria que termine con este estado de cosas, el Socialismo.

              

¡Por la dignidad de nuestros trabajadores presos!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La vivienda en Madrid, un derecho inalcanzable bajo el capitalismo

Hoy millones de trabajadores vivimos condenados a pagar un alquiler que devora nuestros salarios. No por falta de pisos, sino porque la burguesía ha convertido uno de nuestros derechos en su negocio.

La situación de la vivienda en la Comunidad de Madrid es la prueba más clara de cómo opera la dictadura del capital. Aquí, en uno de los centros financieros del país, millones de trabajadores vivimos atrapados por alquileres que devoran nuestros salarios. No porque falten viviendas, sino porque la burguesía —bancos, fondos buitre, socimis y grandes propietarios— ha convertido nuestro derecho más básico en una mercancía para su beneficio.

En Madrid la vivienda bajo el capitalismo nunca ha servido para proteger la vida del pueblo trabajador. Es un negocio especulativo que exprime nuestra fuerza de trabajo. Cada piso vacío en manos de Blackstone, cada edificio comprado por un fondo de inversión, cada alquiler que sube demuestra que la vivienda no es un derecho: es un arma para que la burguesía se enriquezca a nuestra costa. Aquí, mientras los trabajadores nos dejamos el sueldo para tener un techo, los especuladores obtienen beneficios sin trabajar, sin producir, sin aportar más que miseria.

La Comunidad de Madrid es el mejor ejemplo de capitalismo monopolista aplicado a la vivienda. Grandes tenedores controlan miles y miles de pisos: bancos como Santander o CaixaBank, fondos como Cerberus y Blackstone, socimis privilegiadas por ventajas fiscales. Ellos deciden quién puede vivir en la ciudad y quién no. Ellos suben los precios, expulsan a barrios enteros, convierten nuestras calles en mercancía. Madrid, bajo su dominio, no es una ciudad para vivir: es un territorio de especulación y acumulación de riqueza para una minoría.

El alquiler en Madrid es un mecanismo brutal de transferencia de riqueza desde la clase trabajadora hacia la burguesía. Cada mes pagamos y seguimos sin nada. No podemos ahorrar, no avanzamos, no construimos futuro. Ellos sí: cada pago nuestro es un beneficio seguro para quienes ya lo tienen todo. Así controlan nuestra vida, nuestra economía y hasta nuestros movimientos.

Queda claro que la vivienda no es un derecho bajo la dictadura del capital: es un mecanismo de desposesión y de miseria. Cada mes que pagamos el alquiler transferimos nuestra fuerza de trabajo directamente a bancos, fondos buitre y grandes propietarios.

La dictadura del capital no se limita a apoderarse de nuestras viviendas: controla nuestro salario, nuestro tiempo y en general: nuestra vida. Mientras la clase obrera ve cómo sus salarios se estancan o incluso retroceden frente a la inflación y al precio desbocado de la vivienda, los monopolios cada vez llenan más sus bolsillos.

Las consecuencias para los trabajadores madrileños son devastadoras. Jóvenes que no pueden emanciparse jamás. Familias expulsadas a la periferia por la gentrificación. Barrios enteros arrancados de su gente, desde Lavapiés hasta Tetuán, desde Carabanchel hasta Vallecas. Desahucios casi diarios que destruyen estabilidad, dignidad y comunidad. La burguesía utiliza el miedo a perder la vivienda como herramienta de sumisión: quieren que vivamos aislados, debilitados, sin capacidad de resistencia.

Y todo esto ocurre mientras los salarios se estancan, mientras la precariedad aumenta y mientras la inflación golpea más fuerte en Madrid que en ningún otro lugar. Incluso trabajando sin descanso, miles de trabajadores no pueden permitirse vivir donde han nacido. El capitalismo demuestra que la clase obrera no tiene ningún futuro bajo esta formación socioeconómica.

Los gobiernos autonómicos y municipales, sean de derechas o “progresistas”, han demostrado que no se enfrentan al capital inmobiliario porque son una herramienta a su servicio. La venta de vivienda pública a fondos buitre, las ventajas fiscales para las socimis, las ayudas insuficientes y la incapacidad para intervenir los precios lo demuestran. No hay soluciones parciales dentro del sistema: solo hay gestión de la miseria para que se mantenga el beneficio del burgués.

La imposibilidad de acceder a una vivienda digna genera en la clase obrera un profundo desarraigo social. Emancipación media pasados los 30 años de edad, familias obligadas a vivir en auténticos zulos, ancianos que sostienen hogares enteros con pensiones menguadas: esto, por triste que suene, es la realidad de la clase trabajadora, es nuestra realidad.

La burguesía también hace infundir su terror a través de mecanismos como son los desahucios, un desahucio no es solo la pérdida de un techo, sino la destrucción de la seguridad, estabilidad emocional y dignidad. El miedo a perder la vivienda mantiene a los trabajadores en posición de sumisión y aislamiento, debilitando nuestra capacidad de organizar resistencia y unificar nuestra lucha.

La única salida real para la clase trabajadora madrileña es la expropiación de bancos, fondos buitre y grandes propietarios; la recuperación inmediata de toda la vivienda pública privatizada; y la socialización de la vivienda para ponerla al servicio del pueblo. No hablamos de reformas, hablamos de devolver a la clase obrera lo que le pertenece. Cada vivienda arrebatada al especulador es un golpe a la dictadura del capital y un paso hacia nuestra emancipación.

La vivienda en Madrid debe convertirse en un bien social. Planificación pública, construcción y mantenimiento sin lucro, asignación según las necesidades del pueblo trabajador. Solo con vivienda socializada podremos garantizar que nadie viva con miedo, que nadie sea expulsado de su barrio, que nadie tenga que pagar el 74% de su salario por un techo, como ocurre en Madrid y Barcelona.

La vivienda sólo dejará de ser una mercancía cuando la clase obrera tome el poder económico y político. La organización, la unidad y la lucha consciente son el camino. Cada barrio, cada centro de trabajo, cada asociación debe convertirse en un espacio de resistencia. Porque los problemas no son individuales: son producto de un sistema que roba, expulsa, empobrece y oprime.

 

¡Socialismo o barbarie!

Célula Iosif Stalin del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




El que pueda hacer, que haga

A principios de noviembre de 2023, el fascista José María Aznar señaló que “Pedro Sánchez es un peligro para la democracia constitucional española (…) El que pueda hacer, que haga, el que pueda aportar, que aporte, el que se pueda mover que se mueva…”.

Ese toque de corneta del mayor exponente del fascismo en el estado español fue recepcionado por los poderes del Estado, cuya médula y esencia es fascista en tanto hunde sus raíces en el estado franquista. Y estos poderes del estado fascista, lo que denominan “el estado profundo”, se pusieron a trabajar a destajo para satisfacer la orden de su caudillo al objeto de decapitar a Sánchez y derribar a su gobierno.

La judicatura se ha batido el cobre, por un lado tratando de librar a los corruptos del PP de sus casos de corrupción, boicoteando leyes emanadas por el Parlamento como, por ejemplo, la amnistía a los encausados del 1 de Octubre y, por otro lado, asediando judicialmente al gobierno, a Sánchez y su entorno, donde el Tribunal Supremo hace, aporta y mueve lo que puede, descollando el magistrado con el que, según el PP, iban a controlar dicho Tribunal por la puerta de atrás, como se visualiza con la condena al Fiscal General del Estado. Militares franquistas jubilados señalando por chats que “había que ejecutar a 26 millones de hijos de puta”, los medios de manipulación – Jiménez Losantos, Negre, Carlos Herrera, y demás reaccionarios – vertiendo la reacción y la ideología fascista por arrobas mintiendo sin cesar, una asociación de guardias civiles que estaban “dispuestos a derramar hasta la última gota de sangre en defensa de la soberanía e independencia de España y su ordenamiento constitucional”, como respuesta al pacto entre Sánchez y los nacionalistas de derecha catalanes,  diplomáticos y altos funcionarios vilipendiando al gobierno de Sánchez y, por último, la Conferencia Episcopal señalando a Sánchez que debe convocar elecciones.

El partido del fascista Aznar, seguramente el partido más corrupto de Europa, donde la corrupción es la forma aplicada por los monopolios para dirigir los estados, más allá de  la estrategia de la presión parlamentaria y en la calle, que les está resultando del todo insuficiente, al igual que el poner las comunidades autónomas donde gobiernan a disposición de los intereses electorales de Feijóo, pretende dar un nuevo giro de tuerca celebrando bimensualmente elecciones autonómicas en aquéllas regiones en las que consideran que ganan las mismas, véase Extremadura ahora en diciembre o Aragón, en febrero. El PP, experto en saquear las arcas públicas y en arremeter sin piedad contra la clase obrera, contra los servicios públicos, alineados con el fascismo internacional no dudando en defender al fascista gobierno israelí y norteamericano, condecorando al fascista de Javier Milei – cuyo gobierno roba a los discapacitados, niega los tratamientos a los enfermos de cáncer o pretende realizar una reforma laboral donde masacra por completo a la clase obrera en Argentina – no duda en gastar dinero público en elecciones autonómicas que no corresponden realizar, al objeto de satisfacer su táctica de demolición del gobierno de derechas de Sánchez.

Como se puede constatar, a la “democracia constitucional española”, fascista hasta la médula, en un grado de descomposición cada día mayor, ya ni tan siquiera le vale un gobierno antiobrero compuesto por socialfascistas y oportunistas, que incrementa la edad de jubilación y debilita el sistema de pensiones públicas, que sostiene el despido barato introducido por la Reforma Laboral del corrupto Rajoy, sosteniendo lo mollar de dicha Reforma, que sostiene la política de transferencias de fondos públicos hacia la sanidad privada debilitando el sistema público de salud, que está privatizando, de facto, la educación universitaria y la formación profesional, deteriorando notablemente el sistema educativo, que destina dinero público hacia la guerra imperialista, incrementando el gasto militar y armando al fascista de Zelenski, etcétera.

El capitalismo monopolista europeo, y también en el estado español, están en bancarrota. El gobierno de Sánchez es lacayo de la UE, un imperialismo europeo que lleva décadas subordinado al imperialismo norteamericano, cuya dirigencia abraza la reacción, no dudando en arremeter contra los intereses de los pueblos europeos y, fundamentalmente, contra el proletariado en Europa, donde esta servidumbre a EEUU implica comprar cuatro veces más caro el gas natural licuado, transferir una mayor cuantía desde Europa hacia el complejo militar industrial norteamericano, comprometer miles de millones de euros en inversiones en industria norteamericana a cambio de negar a los obreros en Europa- también en el estado español – la sanidad y las pensiones públicas, incrementar la carestía de vida, reducir los salarios reales, liquidar la industria europea y, consecuentemente, expulsar a millones de obreros al paro forzoso, empujar a los obreros europeos a la guerra imperialista; en definitiva, sacrificar la vida de millones de proletarios.

Todo esto es asumido por el gobierno de PSOE-SUMAR-IU-PCE, sustentado también por nacionalistas catalanes y vascos, y apoyado por CCOO y UGT, comprometido plenamente con un gobierno que está aplicando una política claramente antiobrera y que hace que en el estado español sea el único lugar de Europa donde no se están produciendo huelgas generales.

Y a pesar de este cuadro, a pesar de que se está masacrando sin piedad a la clase obrera, a la patronal española y al auténtico poder del estado, que precisamente no está en la presidencia del gobierno ni en el Parlamento tan siquiera, le es insuficiente, necesita masacrar todavía más al proletariado.

La socialdemocracia como “ala moderada del fascismo” y el oportunismo arremeten contra la clase obrera sin piedad, consolidan los avances realizados por la extrema derecha en sus gobiernos, como lleva pasando en el estado español durante cincuenta años. Muestran una dialéctica al proletariado de que solamente hay una política posible, la de satisfacer los intereses del gran capital, la de mostrar que el único sistema posible es el capitalismo, la de que el proletariado debe subordinar sus vidas a los intereses del gran capital, que el capital financiero está por encima de todo; allanando el camino para que la extrema derecha vuelva a arrasar, y sucesivamente masacran al proletariado.

El capital financiero trata de encauzar el desapego al régimen burgués y la indignación contra el sistema de la clase obrera empleando el nacionalismo, el chovinismo, el fascismo, confrontando y dividiendo al proletariado; señalando a los oportunistas traidores, a los sindicalistas vendidos a la patronal como ejemplo de lo que es el comunismo y el socialismo, cuando tanto los oportunistas como los socialdemócratas son tan burgueses y tan enemigos del proletariado como los fascistas.

Es cardinal fortalecer las filas del Partido, es fundamental ensanchar la influencia del partido dentro de la clase obrera, es necesario que el proletariado reciba la salida comunista, la salida revolucionaria y rupturista con el capitalismo haciendo que tome conciencia de la misma y, consecuentemente, construya la organización para rebelarse contra el capitalismo y derrocarlo revolucionariamente. La única salida de la clase obrera es la Revolución, desarrollar el socialismo e imponer su estado, un estado socialista que despoje de todo tipo de derecho a la burguesía y que ponga a disposición del proletariado la propiedad de todos los medios de producción y todo el poder político.

 

¡SOLO HAY UNA SALIDA: LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡ABAJO EL ESTADO BURGUÉS, ABAJO EL FASCISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de diciembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El perverso negocio de la salud muestra su cara con el escándalo del Hospital de Torrejón

Las vergüenzas en el Madrid de Ayuso sobre Sanidad son criminales. Desde este partido hemos tratado en infinidad de ocasiones el desmantelamiento de la Sanidad Pública que está llevando el Partido Popular en Madrid: el asesinato premeditado de 7291 personas en las residencias de ancianos durante los meses más duros de la pandemia, las comisiones que su hermano se embolsó con las mascarillas, los intereses pagados a Quirón por retrasos estratégicos de facturas, etcétera.

Y a esa lista hay que sumar otra después de que haya salido a la luz la noticia de El País sobre el CEO del grupo Ribera Salud, la empresa privada que se encarga de la gestión del hospital público de Torrejón.

Pablo Gallart -CEO de Ribera Salud- dijo a sus directivos en una reunión que había que realizar menos intervenciones quirúrgicas y rechazar pacientes o procesos no rentables con el objetivo de ganar entre cuatro y cinco millones de euros más. Debería ser un escándalo a nivel nacional y, sin embargo, no nos sorprende en absoluto. No sorprende porque es la realidad que un comunista sabe que existe, primar el beneficio por encima de todo, por encima de la salud, por encima de la vida, y que este Partido ha denunciado mil veces.

Tampoco sorprende que se hagan los indignados partidos políticos como el PSOE aunque votaran a favor de la ley que habilitó la posibilidad de gestión privada de hospitales públicos, la Ley 15/1997, ya que juegan con la desmemoria de la clase obrera. Ni tampoco sorprende la supuesta indignación de partidos políticos como SUMAR aunque Mónica García al poco de obtener el cargo de Ministra de Sanidad defendiera públicamente la alianza público-privada como una “mezcla eficaz”, ya que la socialdemocracia es la pata izquierda del fascismo. Porque una cosa está clara, ¡nadie pone un negocio para perder dinero, es de cajón! Se puede decir que el PSOE hace el hoyo y el PP te empuja hacia dentro, es decir, ambos participan en el entierro de la Sanidad Pública.

¿Cuál era el planteamiento de la empresa Ribera Salud? Sencillo, aumentar las listas de espera para gastar menos en intervenciones y así necesitar menos personal y menos recursos materiales, y como la empresa recibe un canon per cápita por población asignada independientemente del volumen real de atención, cada euro que no se gasta en pacientes —es decir, en curas, en personal, intervenciones, tratamientos costosos— se convierte en un euro de beneficio para la empresa. El daño colateral son cánceres que se diagnostican tarde y ya no tienen cura, lesiones que se agravan porque no se operan a tiempo y años de vida que se acortan porque el “tarde” se convierte en demasiado tarde.

Y a esto se le suma otra nueva noticia del Hospital de Torrejón: la misma empresa gestora del hospital ordenó reutilizar material sanitario de un solo uso. O sea, que teniendo en cuenta que el uso de material sanitario de un solo uso tiene como objetivo principal garantizar la seguridad del paciente y prevenir la contaminación cruzada, de manera deliberada se pone en riesgo la salud y la vida de los pacientes con el único objetivo de aumentar la rentabilidad de la empresa gestora del hospital. Llamarlos criminales se queda corto.

Pero ¿no se supone que la colaboración público-privada en la sanidad se hacía porque las empresas privadas son más eficientes?, ¿o realmente se hace porque de lo público lo que les gusta es el dinero que pagamos toda la clase obrera a través de impuestos y de lo privado lo que les gusta son los beneficios? Socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, ese es su mantra.

Las empresas quieren conseguir el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo posible, degradando las condiciones de trabajo del personal sanitario, de la clase obrera. Ese es el fin último de la burguesía, del capitalismo, ganar el máximo dinero posible, llevando hasta la extenuación al trabajador, quien le es indiferente pues hasta le niega su recuperación desmantelando la sanidad Pública. Y en el valiente caso de que se ose denunciar una irregularidad o alguna directriz empresarial poco ética, como es el caso, te enfrentas a la maquinaria coercitiva que ejerce la empresa y la judicatura sobre los trabajadores. Así ha pasado con hasta 4 directivos del Hospital, que han visto como han perdido sus puestos de trabajo por denunciar ante el canal ético las intenciones del CEO de la empresa. Aunque la prensa burguesa y la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz nos diga que en España está caro el despido, tenemos que ir a la realidad que vive la clase obrera. Recientemente ha salido la noticia de que un trabajador de Mercadona ha recibido una indemnización de 40.000 euros tras un despido por comerse una croqueta. 40.000 euros por 16 años de tu vida. Eso es lo que vale despedir en España si tienes la suerte de que se declare tu despido improcedente, pues en el caso de que sea “procedente” no tienes derecho a la indemnización.

¿Qué realidad se deja entrever con este caso del Hospital de Torrejón? Que cualquier servicio público gestionado con fines de lucro transforma un bien social en un instrumento de acumulación de capital y que, como se ha visto con nitidez, el Estado no es neutral, sino que está subordinado a los intereses capitalistas facilitando la acumulación privada incluso en sectores esenciales sin el más mínimo papel redistributivo y garante de derechos sociales -tal y como cacarean los reformistas de cualquier pelaje-. Al contrario, colabora en convertir derechos humanos en oportunidades de negocio.

Debemos aprender que la solución nunca va a llegar de la mano de “reformar” el modelo o de “controlar mejor a las empresas” como nos intenta vender el ala moderada de los capitalistas (los socialdemócratas y reformistas), porque el problema no es un abuso puntual sino la existencia misma del lucro privado en un servicio esencial que siempre va a anteponer la maximización de beneficios a la calidad del servicio, por lo tanto, la solución es estructural, no técnica.

Si no queremos que jueguen con nuestras vidas, la única manera de garantizar un sistema sanitario humano, universal y eficiente es organizándonos como clase para expropiar los hospitales privados, aseguradoras, farmacéuticas y cualquier empresa médica para integrarlas en un sistema nacional de salud 100% público, unificado y planificado bajo control obrero y popular, porque la sanidad no puede funcionar correctamente dentro de la lógica de mercado, porque el mercado premia lo contrario al bienestar social, premia procedimientos rentables, no los necesarios, premia reducir costes, no ampliar derechos, premia seleccionar pacientes, no atenderlos según necesidad. Y esto solo es posible en el socialismo.

Toda medida que no vaya encaminada a la consecución del socialismo seguirá desvirtuando la esencia de las cosas, quitará a la sanidad el objetivo de sanar, quitará a la vivienda el objetivo de vivir y seguirá profundizando el empeoramiento material de la clase obrera en cada vez más ámbitos de nuestra vida. Solo la lucha organizada del proletariado por el socialismo permitirá a nuestra clase la emancipación necesaria para atender a la humanidad por encima del capital y proporcionarnos la vida que merecemos a los trabajadores: sin miseria, sin enfermedades, sin hambre y sin las penurias que sufrimos bajo el capitalismo hoy.

 

SOCIALISMO O BARBARIE

ORGANIZATE CON EL PCOE

Célula Iosif Stalin del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Portugal estalla en una huelga general contra las medidas antiobreras del Gobierno

El sindicato Confederación General de los Trabajadores Portugueses ha convocado una huelga general para el jueves 11 de diciembre, acontecimiento que no se daba desde hacía 12 años en dicho país. El plan de la burguesía que se manifiesta a través del Gobierno, consiste en medidas tan antiobreras como abaratar el despido, flexibilizar la jornada laboral pudiendo añadir gran número de horas anuales, que los padres que tengan hijos con diversidad funcional ajusten sus horarios a disposición de la empresa, y así un largo etcétera.

En definitiva, arrecia la explotación al obrero, se quiere imponer un retroceso en los derechos conseguidos por el proletariado y se deja más al descubierto, si cabe, los ardides de los capitalistas a través del Estado que dominan, demostrando cada vez más que responde a la necesidad de blindaje de la economía de mercado, reprimiendo progresivamente a la clase obrera.

Los obreros en Portugal perciben, irremediablemente, que sus intereses peligran, que las condiciones de vida les ahogan y que éstas no son fruto del azar o de fenómenos incontrolables, sino que provienen de una minoría que decide su destino, sus padecimientos y sus carencias, viéndose favorecida, en cambio, una clase social que tiene el poder.

La huelga general refleja el estado de ebullición y de hartazgo en que se encuentra la clase obrera, deseosa de poner fin a la opresión que se materializa en sus precarias condiciones de vida, en las nuevas amenazas del Gobierno y que se encarna en la burguesía. Pero no basta con percibir que se dificulta el acceso a recursos y que el tiempo de vida pertenece en gran medida al explotador; no basta con la ira y con intentar frenar nuevos atropellos de la patronal. Es imprescindible aunar todas las luchas obreras en una sola fuerza proletaria que haga temblar desde los cimientos a la burguesía y su sistema, y convierta el espontaneísmo y las acciones ocasionales en combate organizado por los intereses de clase, creando las condiciones para la lucha por el socialismo.

La crisis mundial del imperialismo resquebraja el capital a pasos agigantados, y solo le quedan las medidas más reaccionarias y antiobreras, el traspaso de más recursos públicos a manos privadas, el aumento de la explotación, de las guerras de rapiña y, en consecuencia, el fascismo para asegurar el engaño y la represión. Se tensa cada vez más la cuerda para un sistema capitalista más que caduco, que no se sostiene más que por la violencia y la mentira.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general de Portugal, la cual desafía los intereses capitalistas y es otro hecho que pone de relieve la urgencia de la unidad de la clase en el mundo, y la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda canalizar las ansias del proletariado por acabar con sus opresores. Una vanguardia del proletariado mundial debe construir el camino hacia el derrocamiento del imperialismo, siendo superado inevitablemente por el socialismo.

 

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La falsa guerra contra la droga para invadir Venezuela

Desde hace meses, el fascista Donald Trump ha redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

Fue a partir del mes de julio cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a lo que ellos denominan como “Cártel de los Soles”, un falso grupo criminal supuestamente encabezado por el presidente Nicolás Maduro en un burdo intento de legitimar sus nuevas intentonas golpistas para adueñarse de los valiosos recursos del país. Según la OFAC, el Cártel de Soles lidera un entramado gubernamental que involucra al gobierno, el ejército, inteligencia y el poder judicial, en el que se conjugan el tráfico de drogas (como fentanilo, metanfetamina, cocaína, etc.), la trata de personas, la extorsión y el lavado de dinero, entre otras actividades criminales.

La falsa lucha contra el narcotráfico es el nuevo pretexto desplegado por la propaganda yankee para negar los derechos más fundamentales de aquellos países que no se postran a sus designios, llevando a cabo un despliegue militar sin precedentes en la zona del Caribe para tratar de amedrentar a los pueblos del mundo y poner los recursos de Venezuela al completo servicio de los monopolios estadounidenses.

El objetivo fundamental de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan de “narco-terrorismo”. Todo ello para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe como paso previo a una invasión completa sobre suelo venezolano. Curiosamente, si uno se zafa de la retórica y la propaganda estadounidense, la realidad es bien distinta. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, en su Informe Global sobre la cocaína, se muestra que el mercado global de cocaína y los niveles de consumo van al alza, y que los EE. UU. son uno de los principales mercados de consumo mundial y un lugar idóneo para el negocio de drogas.

Es evidente que la bestia imperialista busca instrumentalizar la lucha contra la criminalidad y contra el narcotráfico, problemas que tienen su epicentro en Washington y no en Caracas, para justificar sus agresiones y presiones con el objetivo de adueñarse de recursos estratégicos como el petróleo y provocar la caída de todos los gobiernos que no se postren a los designios de sus monopolios.

Del mismo modo, el gobierno fascista de Donald Trump ha empleado las etiquetas de “narco-estado” o “narco-terrorismo” para cuestionar la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro. Tanto en Venezuela como en Colombia, la supuesta guerra contra la droga no es otra cosa que una forma de coerción geopolítica, no una lucha real contra las causas estructurales del narcotráfico, pues ello implicaría dar un golpe de muerte al modo de producción capitalista.

La nueva intentona golpista de Donald Trump y sus lacayos, que amenaza la soberanía de los pueblos del mundo, debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política. El imperialismo sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. Así, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas a nivel internacional para justificar intervenciones militares directas, provocando un golpe de Estado o sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

El narcotráfico, por su parte, es una pieza fundamental de la corrupta administración yankee y, al mismo tiempo, es un fenómeno que crece a causa de la acumulación capitalista. La pobreza estructural, la desposesión de la clase trabajadora, los flujos migratorios forzosos, la pobreza en las áreas rurales y la ineficacia estatal facilitan un aumento en la fabricación, tráfico y demanda de droga, que a su vez es permitida por las estructuras estatales corruptas ya que posibilitan el blanqueo de dinero. Señalar a un único gobierno del mundo es ignorar un problema internacional y cuya raíz son las propias fallas del sistema capitalista.

Las acciones criminales de los EE. UU., que se sigue considerando como juez y verdugo del mundo, deben considerarse un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela. Las ansias de expansión territorial, la asfixia económica, la dominación política, el control de materias primas y recursos energéticos, y el despliegue de la guerra en el mundo son la seña de identidad de la oligarquía estadounidense.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza este nuevo golpe de Estado contra Venezuela, que retrata la esencia fascista y criminal de los imperialistas. El imperialismo estadounidense se encuentra en una situación de declive y decadencia, como lo acredita su derrota en Ucrania, el retroceso de los beneficios de sus monopolios, el incremento de su deuda pública y la pérdida de importancia de su divisa frente a las nuevas alianzas económicas de los BRICS+. Este declive de los EE. UU., cuyo papel como mayor potencia imperialista es cada día más cuestionado, empuja a sus monopolios a desarrollar la guerra a lo largo y ancho del mundo y a abrazar el fascismo como única salida para luchar por la hegemonía. La guerra, la injerencia política, el expolio, la coerción, el fascismo y el crimen a escala internacional son las herramientas que emplean los imperialistas estadounidenses y sus socios de la UE para sostener su dictadura y tratar de acabar con la soberanía de Venezuela.

Madrid, 5 de diciembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




UNICEF apuntala el relato de la reacción mundial sobre Argentina

Los medios burgueses sacan a la luz datos continuamente, y son útiles para estudiar el estado en que se encuentra el capital, pero debemos asumir que los datos son estimaciones y hacen una lectura que va a obviar que vivimos en una sociedad de clases. Puesto que la clase dominante, que es la capitalista, tiene en sus manos los medios de comunicación, presentará los datos con sesgos, con contradicciones y, la mayoría de las veces, manipulándolos a su favor. Cuando expone la cruda realidad de un tema en concreto, desvía la lectura hacia aspectos reformistas, errores fiscales o personalismos. Como bien sabemos, las dolencias de la sociedad son estructurales e inseparables del modo de producción. Pueden sacar una noticia que diga que la economía de España, en abstracto, va en aumento, pero la realidad objetiva y contrastada es que los parásitos son más ricos, y los que producen la riqueza son cada vez más pobres.

En el caso que nos ocupa, UNICEF ha expuesto una serie de datos sobre Argentina que parecen favorecer al fascista Milei a pesar de otros datos que chocan con lo que expone la ONG. Según dicha organización, los ingresos aumentan, la pobreza cae y hay mayor acceso a recursos. Es evidente que, al igual que no podemos aceptar sin más esas declaraciones, tampoco podemos afirmar que faltan a la verdad sin contrastar lo que se sabe de Argentina.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) durante el primer trimestre del presente año aumentó el desempleo en comparación con el trimestre del año anterior, situándose en el 7,9%. Entre enero y marzo de 2025, aumentó en 199.000 el número de personas que buscaban empleo. La Universidad Católica Argentina (UCA) puso en duda recientemente la supuesta mejoría en los datos. Según afirma la UCA, no se está reflejando bien el nivel de pobreza por usar métodos desfasados. De hecho, coincide con las estimaciones de las consultoras. Según esto último:

A fines de agosto, la consultora Equilibra estimó que la pobreza real supera el 43%. Según su informe, al actualizar la Canasta Básica Total y corregir la subdeclaración de ingresos, la tasa para el período octubre 2024-marzo 2025 se ubicaría hasta 8,6 puntos porcentuales por encima de la cifra oficial.”

 

¿Cuál de las dos lecturas se ajusta más a la realidad? ¿Hay que resignarse y dejar el asunto en manos de la fe en unos u otros? Se ha denunciado la manipulación de las cifras con métodos que no se habían anunciado por el Indec, y que esto hace que quede sobrerrepresentado lo que interesa al actual Gobierno, dificultando, al cambiar la metodología, la comparación real con años anteriores que obtenían datos de manera diferente. Incluso las encuestas han sido modificadas. El cálculo sólo incluye a los 31 centros urbanos más poblados del país, dejando fuera a más de 17 millones de personas. No se miden los ingresos reales y se tiene en cuenta si pueden acceder a la cesta básica de alimentos y servicios o no, que varía constantemente por la inflación. La medición no tiene actualizados los precios de servicios como el transporte o el precio del alquiler, representando esto último el 64% del salario mínimo.

Según sondeos de la plataforma de empleo Bumeran, “casi nueve de cada diez trabajadores argentinos consideran insuficiente su salario para cubrir sus necesidades básicas; un 26 % indica que su sueldo le alcanza para dos semanas y el 58 % afirma que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses.” La mayor parte de jubilados en junio cobró 374.723 pesos (276,54 dólares), mientras que la cesta básica de alimentos y servicios para un adulto fue ese mes de 365.177 pesos (269,50 dólares), lo que significa que los datos oficiales del Gobierno de Milei afirman que quienes cobran la pensión mínima ya no son pobres por una diferencia de 9.546 pesos, es decir, de 7 dólares.

Es más, en medio de todas estas críticas a la farsa de los números del Gobierno, ha renunciado el encargado de medir la pobreza y diseñador de la metodología que ha manipulado la situación de la sociedad en Argentina. Tras laxas explicaciones, alegando que no tiene que ver con las contradicciones señaladas, el director de Estadísticas de Condiciones de Vida del Indec deja su puesto para ir a otro. En el presente año, de hecho, ha habido una importante disminución en el consumo de productos básicos ¿Cómo es posible que UNICEF declare que los datos han mejorado mientras hay un menor acceso a recursos básicos?

Si quedaban dudas de la situación del país, EEUU se ha replanteado un rescate inicial de 20 mil millones a Argentina y lo ha frenado. Los bancos han decidido financiar con menores cantidades y a corto plazo, para que el Estado argentino pueda asumir los pagos con intereses. La situación es tan obscena que recibirá un préstamo para pagar otras deudas, quedando cada vez más atada al poder financiero, misión del fascista Milei que entrega todo a los monopolios estadounidenses a pasos agigantados, dolarizando el país. Si la economía argentina va tan bien, ¿por qué necesita nuevos préstamos para hacer frente a otras deudas? ¿por qué los bancos no confían en que pueda devolver la cantidad inicialmente ofrecida de 20 mil millones de dólares?

El Gobierno fascista argentino ha recortado drásticamente el gasto sanitario como si fuese una carga, haciendo desaparecer incluso el Instituto Nacional del Cáncer, que era estatal. A pesar del drama social que vive la clase obrera en Argentina, se recorta arbitrariamente en ayudas sociales. En la reforma laboral que está elaborando plantea un tope de 10 sueldos para los despidos libres, es decir, el patrón podrá echar al trabajador sin causa y se va a abaratar el despido. Se plantea aumentar la jubilación hasta los 70 años, destruyendo aún más la calidad de vida del proletariado e hincando rodilla ante el FMI, pues la intención de quienes dominan a través del capital financiero es la de privatizar las pensiones en todo el mundo para que puedan disponer de un fondo extra para sus aventuras imperialistas, sus inevitables pérdidas por sobreproducción y sus deudas. Y con todo ello, UNICEF anuncia que Argentina está mejorando.

Ante la miseria y la barbarie que se está llevando a cabo con el actual y reaccionario Gobierno argentino, no es de extrañar que el proletariado aumente las protestas en las calles y se enfrente a medidas antiobreras. Es por ello que el Gobierno sí que aumenta el gasto en sus fuerzas represivas, pues para la burguesía es absolutamente necesario contar con todo lo necesario para reprimir a los obreros que, sin lugar a dudas, se levantarán en legítima defensa por todas las infamias del actual mandato, que no es más que otro claro reflejo de la quiebra imperialista y de su desesperada búsqueda de fórmulas para deshumanizar, reprimir y atar toda la riqueza posible a un puñado de manos de parásitos criminales.

UNICEF es una entidad con gran influencia mundial, una herramienta burguesa para paliar las dolencias generadas por el capital y apagar las ascuas de lucha en la clase obrera, que cuando se encuentra desesperada, empobrecida y sin vanguardia se le hace creer que debe aceptar la beneficencia, pues las crisis y las adversidades que ésta conlleva son fruto del azar y sólo cabe aceptar ayuda hasta que surja de nuevo la capacidad de ser funcional. En el actual panorama mundial, con la guerra extendiéndose, las deudas aumentando, la explotación arreciando y la precariedad avanzando en todos los ámbitos, UNICEF se revela como defensora de los intereses del gran capital, pero no olvidemos que es lo que ha sido siempre: un negocio establecido en las miserias de la clase obrera para enriquecerse con éstas a sueldo del Estado, de multinacionales y bancos.

Se acerca a pasos agigantados la caída del imperialismo, pero mientras la burguesía sea la clase dominante y no haya ninguna oposición real de su enemigo de clase, es decir, la clase obrera, podrá seguir alargando la agonía del sistema, se concentrará cada vez más capital en menos manos y todas las atrocidades para intentar suturar sus profundas heridas las sufrirá la clase obrera, pues solo queda frenar la crisis con guerras para dominar política y materias primas en otros países, la muerte de lo que los parásitos criminales consideran “excedente humano”, precarización, recortes en servicios esenciales, menor poder adquisitivo, mayor represión y deshumanización para enfrentar a la clase obrera entre sí.

Como oposición al imperialismo debe alzarse el internacionalismo proletario; debe haber una lucha real y consciente contra la burguesía mundial, pues la etapa actual imperialista putrefacta lo requiere. Es menester para ello que surjan auténticas organizaciones obreras que se extiendan en cada región, y luchen contra los parásitos opresores de manera coordinada y con la ciencia del marxismo leninismo como arma. Para que todo ello pueda comenzar a materializarse, es imprescindible que los comunistas del mundo vuelvan a crear un partido para la clase obrera mundial que organice la lucha contra los explotadores en todo el globo. Es necesario crear una Internacional Comunista que tome las riendas de un auténtico combate por el socialismo en todos los países.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre Telefónica, el Estado burgués y lo que exhibe el gobierno “de progreso”

Telefónica ha anunciado el enésimo expediente de regulación (ERE) de empleo al objeto de despedir a 6.088 trabajadores. Este ERE planteado por los dueños del grupo Telefónica afecta a siete empresas: Telefónica SA, Telefónica de España SAU, Telefónica Móviles, Telefónica Soluciones, Telefónica Global Solutions, Telefónica Innovación Digital y Movistar+, constituyéndose siete mesas de negociación del ERE, una por empresa.

Esta configuración del holding empresarial, fragmentando el grupo en diversas empresas, unido al sistema sindical existente definido por los herederos de Franco en alianza con el oportunismo, pone en mayor ventaja aún a la empresa en tanto, de partida, ya los trabajadores están divididos por empresas de tal modo que hay una centralidad empresarial pero una dispersión de los trabajadores en cuanto a representación y negociación que, para más inri, además en su inmensa mayoría esa representación está en manos de la aristocracia obrera encarnada en CCOO y UGT, socios de la propia empresa en la gestión de los planes de pensiones privados de los trabajadores de la propia Telefónica, FONDITEL, ergo a nadie se le escapa que los intereses de clase de las cúpulas de CCOO y UGT y los de sus socios de Telefónica es el mismo, el antagónico al interés de los trabajadores.

La pata oportunista del “gobierno de progreso”, la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, ha enviado una carta a la SEPI -que posee el mayor bloque accionarial en el grupo empresarial ostentando el 10% del capital de Telefónica – manifestando su desacuerdo con el ERE señalando que “el dinero público no está para despedir a nadie, por muy buenas que sean las condiciones de un expediente de regulación de empleo” y señalando que le parecía indecente.

Una compañera de su gobierno, la ministra de hacienda y vicepresidenta del gobierno, María Jesús Montero de la parte socialfascista del “gobierno de progreso”, le respondió a la ministra de trabajo diciendo que “Telefónica es una empresa privada que está participada en un 10% por la SEPI (…) El Gobierno siempre intenta minimizar los despidos en todos los entornos en los que le corresponden a él y también en el resto, pero dejemos trabajar a los sindicatos, están ahora mismo en el diálogo y, por tanto, llegando al mejor acuerdo posible”.

Como puede comprobarse, ¿qué diferencia hay entre el corrupto y fascista gobierno de Rajoy y este “gobierno de progreso”? Un gobierno que exhibe, por un lado, un cinismo y desvergüenza descomunal y, por el otro, una ideología totalmente reaccionaria defensora de los intereses económicos del gran capital.

Dice la socialfascista de María Jesús Montero que como Telefónica es una empresa privada el Gobierno no debe intervenir, algo que suscribirían el propio Milei, Ayuso o Abascal. Hay que recordar que Telefónica es una empresa privada porque, primero el PSOE, y finalmente el gobierno del criminal de Aznar, privatizaron dicha empresa.

Por otro lado, es inmoral que tanto Yolanda Díaz hable de que le parece indecente que Telefónica destruya empleo, o que María Jesús Montero señale que “dejemos trabajar a los sindicatos, están ahora mismo en el diálogo y, por tanto, llegando al mejor acuerdo posible” cuando el actual gobierno ha mantenido la Reforma Laboral de corrupto Rajoy de 2012 por la que se quitaban las competencias a la Autoridad Laboral de aprobación del ERE. Tras dicha reforma laboral es el empresario el que tiene la potestad de hacer el ERE haciendo un proceso de consulta, que ni tan siquiera es una negociación real, quedando vaciadas las competencias que tenía la Autoridad Laboral y dejando a los trabajadores totalmente indefensos y desamparados. Dice que hay que dejar a los sindicatos trabajar cuando éstos están bien subvencionados por el Estado y, además, son socios de Telefónica. Sabe perfectamente que los sindicatos son una parte más del engranaje capitalista contra los trabajadores.

Telefónica deja desnudos a oportunistas y socialfascistas del “gobierno de progreso”, muestra que la “izquierda” lo que ha hecho es mantener la reforma laboral de la extrema derecha por la que se quitaban derechos a los trabajadores y competencias a la Autoridad Laboral en materia de despidos colectivos para transferirlas a los empresarios. Telefónica muestra la traición de este gobierno a la clase obrera y el mantenimiento de las políticas de la extrema derecha, las cuales han consolidado.

Como puede comprobarse, cuando la pata izquierda gobierna se consolidan los avances de la extrema derecha y, cuando la extrema derecha gobierna profundiza sus políticas antiobreras que, posteriormente, la pata izquierda consolidará.

Este ERE de Telefónica retrata al sistema, donde no existe una izquierda real estando el tablero político instalado en la extrema derecha, muestra cómo el empresario tiene todas las cartas para actuar, sin cortapisa alguna de la autoridad laboral, sin necesidad de negociar en tanto lo que la legislación contempla es la apertura de un proceso de consulta, y que lo máximo que pueden hacer los obreros es llevar el ERE a la judicatura donde los jueces, burgueses con leyes – realizadas por los políticos del capital –  que favorecen al empresario sentenciará en contra de los trabajadores.

A la clase obrera no nos vale el estado burgués, no nos vale el régimen capitalista creado para garantizar la impunidad y el dominio económico y político de la burguesía, para garantizar el sometimiento de la clase obrera al capital. La única salida que el proletariado tiene es romper con el capitalismo, es abolir el Estado y construir el socialismo tomando la clase obrera todo el poder político, reprimiendo sin cuartel a la burguesía.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español