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Beneficios históricos de la burguesía y más pobreza y enfermedad para los trabajadores

El cierre del ejercicio 2025 y la presentación de cuentas anuales de las empresas han sido, en su mayoría, un éxito para la burguesía nacional que ha presentado beneficios récord en el IBEX 35, superando los 66.006 millones de euros de beneficio neto atribuido. La clase obrera, sin embargo, sufre expedientes de regulación de empleo, disminución del poder adquisitivo y una cada vez mayor exposición a riesgos laborales, tanto físicos como psicosociales, que amenazan su propia salud.

La burguesía sigue disfrutando de las mieles del sistema de explotación asalariada, amasando entre sus manos cada vez más capital gracias al robo a la clase trabajadora. Los grandes bancos de origen español superaron los 34.000 millones de euros en beneficios netos conjuntos, lo que representa un incremento del 7% respecto al excelente ejercicio de 2024.

Sin duda, la subida de los tipos de interés desde 2020 ha supuesto el aumento de pingües beneficios para el sector de la banca y, a su vez, ha significado directamente una enorme pérdida de dinero para los trabajadores, que ahora pagan mucho más por sus hipotecas de lo que lo hacían antes. Un dinero que ha ido directamente a las manos de los grandes bancos y sus directivos.

Iberdrola, la principal compañía energética del país, ha desbancado del tercer puesto a CaixaBank, gracias también al robo a manos llenas al proletariado. Según los datos de Red Eléctrica Española 2022 fue el año más caro de la historia: la factura tipo llegó a 1.419 € (un 38,7% más que en 2021) y, aunque los precios bajaron en 2023 y 2024, nunca han vuelto a los precios anteriores. Los trabajadores pagamos la luz mucho más cara que hace 6 años, de hecho en 2025 hemos pagado un 14,3% más que en el año anterior.

De igual manera otras empresas energéticas como Naturgy, Endesa o Repsol, baten récords de beneficios gracias a la subida de precios de la electricidad, el gas y la gasolina que, como siempre, hemos pagado los obreros.

 

Inditex está también a la cabeza los beneficios empresariales hoy gracias a una estrategia de deslocalización de la producción realizada a finales de los años 90, desde los talleres de costura gallega hacia los países de Asia y Latinoamérica. Esto le ha permitido poder vender sus productos con bajísimos costos de producción que ofrece una diáspora de maquilas, es decir, fábricas ubicadas en los países con los salarios más bajos del mundo, como Bangladesh, o en talleres clandestinos de São Paulo o Buenos Aires.

Según los cálculos de la Campaña Ropa Limpia de Setem, si partimos de una hipotética prenda vendida por 29 euros, la venta al por menor se lleva el mayor margen: 17 euros, es decir, un 59%. Le sigue el beneficio de la marca (3,6 euros), los gastos de los materiales (3,40 euros), los gastos de transporte (2,19 euros) y los intermediarios (1,2 euros). Los beneficios de la fábrica proveedora en algún país del Sudeste asiático suponen 1,15 euros (el 4%) y, para los salarios de los trabajadores, quedan apenas 18 céntimos: un 0,6% de los 29 euros que figuran en la etiqueta de la camiseta.

El 24 de abril de 2013 se derrumbó en Bangladesh el edificio Rana Plaza, muriendo 1.129 trabajadores a los que se sumaron más de 2.000 heridos, debido a las precarias condiciones de seguridad e higiene en las que trabajaban para el sector textil, y que hoy en día siguen siendo la norma y provocando accidentes en medio mundo, aunque no aparezcan publicados en la prensa burguesa.

 

Pero ¿Dónde van todos estos beneficios empresariales?

El año 2025 presenció cómo el mercado bursátil español rompía todos los registros históricos en materia de distribución de dividendos. Se estima que, liderados por la banca y el sector energético, los pagos directos al accionista alcanzarán los 42.000 millones de euros en el próximo ciclo, consolidando una rentabilidad por dividendo que supera de manera estructural el 5% de media para el IBEX 35, una de las más atractivas a nivel global.

De manera simultánea, se ha consolidado definitivamente en el entorno corporativo español una práctica importada de los mercados de capitales anglosajones: los programas masivos de recompra de acciones propias (share buybacks) seguidos de su amortización. En 2025, un 69% de las empresas españolas incluidas en el índice selectivo ejecutó programas de recompra, destinando un gasto total de 12.700 millones de euros a la destrucción de papel para inflar artificialmente el beneficio por acción (BPA).

En un lapso de tan solo diez años, el volumen de estas recompras ha experimentado un crecimiento explosivo del 150% en el mercado español. Esta recompra de acciones para el inversor y la empresa, tiene varios efectos directos:

  • Aumento del Beneficio Por Acción (BPA): Si una empresa gana 1.000 € y hay 1.000 acciones, el beneficio es de 1 € por acción. Si recompran y destruyen 200 acciones, esos mismos 1.000 € ahora se dividen entre 800 acciones, subiendo el BPA a 1,25 € automáticamente (sin que la empresa haya ganado ni un euro más).
  • Mayor presión de demanda: Al salir la propia empresa al mercado a comprar sus acciones con grandes cantidades de dinero, genera una demanda que suele empujar el precio de la acción al alza.
  • Eficiencia fiscal: Es una forma de “premiar” al accionista sin repartir un dividendo. Cuando cobras un dividendo, tienes que pagar impuestos inmediatamente. Con la recompra, el valor de tus acciones sube, pero solo pagarás impuestos si decides venderlas en el futuro.

Es decir, la tendencia de las empresas es a “cerrar filas” en un escenario de grandes beneficios hoy, pero que dicho escenario a futuro puede cambiar por su inestabilidad. Los beneficios se quedan en casa del burgués.

Así se entiende esta noticia:

Según el informe anual del banco suizo UBS hay en total 32 españoles que superan la barrera de los mil millones de patrimonio, esto supone que la lista ha crecido en cinco personas respecto a 2024. Entre todos ellos acumulan una riqueza de 213.000 millones de dólares, un 21% más. Pero el 58% del patrimonio de estos milmillonarios (124.000 millones) está en manos de uno de ellos: el fundador de Inditex, Amancio Ortega.

Otro informe, de Oxfam Intermón, indica que, en 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció más de un 16%, tres veces más rápido que el promedio anual de los últimos cinco años, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares. Desde 2020, la riqueza combinada de estos milmillonarios ha crecido un 81%.

Casi la mitad de la población mundial, sin embargo, vive en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. Según este informe de Oxfam, sólo con el incremento de este último año, estos 2,5 billones de dólares podrían acabar con la pobreza extrema de los próximos 26 años.

¿Y la clase obrera?

Mientras, según este mismo informe, los salarios pierden peso en la economía y crecen por debajo de lo que aumenta el coste de vida, arrastrando la pérdida de poder adquisitivo de las personas trabajadoras y los hogares. En los diez primeros meses de 2025, los salarios habrían subido seis puntos menos que la inflación.

 

El 1% más rico concentra el 23,9% de la riqueza total, mientras que la mitad más pobre apenas posee el 6,7% en España. El 0,1% más rico en España (unas 48.000 personas con una riqueza promedio de 20 millones de euros) ha visto aumentar su participación en la riqueza nacional desde 2010 y ya supone más del 10% del total.

 

Nuestra clase tiene un escenario de precariedad transversal para todas sus capas. La juventud trabajadora sufre desde la década pasada un aumento en los costes universitarios que la van alejando de los estudios superiores, cada vez más difíciles de costear para una familia obrera.

Conseguir un puesto de trabajo es más difícil, con datos en 2025 de un 24% de paro juvenil e incluso trabajando sufren en muchos casos una estafa directa en sus derechos laborales (salarios, categorías profesionales, adaptación de jornada por estudios, licencias retribuidas, etcétera…). Como ejemplo encontramos que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social detectó entre 2021 y 2025 un total de 2.688 falsos becarios en 6.519 actuaciones.

La juventud trabajadora es una capa de la clase obrera que sufre una gran cantidad de ataques de la patronal que, debido a la inexperiencia y falta de conciencia de clase, recibe sin saber cómo defenderse, huérfanos de hermanos de clase con mayor experiencia que ejerzan una mínima protección organizada, donde el sindicalismo exhibe una patética posición de subordinación a los intereses de la burguesía.

El periodo de prueba, que sufre la juventud pero también muchos obreros independientemente de su edad, sexo o cualquier otra cuestión, es una de las trampas que este “Gobierno progresista” de PSOE-IU-PCE-Sumar ha impuesto a los trabajadores. La desaparición del contrato de obra o servicio determinado tras la reforma laboral de 2021 hizo que la patronal desplazara la carga de la contratación temporal hacia el período de prueba de los contratos indefinidos:

En 2026 se produjo un aumento del 1.200% en estas extinciones: En los dos primeros meses de 2026, más de 103.000 contratos indefinidos se extinguieron alegando la no superación del período de prueba, en comparación con los menos de 8.000 que se registraron en el mismo período del año 2021.

 

El Ministerio de Trabajo anunció en marzo el inicio de 520 inspecciones, de las cuales se han finalizado 458. En 342 de ellas (el 75% del total) Inspección de Trabajo ha detectado irregularidades respecto de la aplicación del despido por no superar el periodo de prueba. Este período de prueba se ha convertido, de facto, en una válvula de escape barata para cubrir necesidades estacionales o temporales prescindiendo del trabajador sin abonar indemnización ni preaviso, por lo que el trabajador no ha ganado nada con la desaparición del contrato por obra y servicio ya que sigue sufriendo la temporalidad en el puesto de trabajo.

Los expedientes de regulación de empleo no han parado de producirse, a pesar del pico sufrido en la pandemia del Covid19, el ritmo ha continuado hasta hoy.

 

En 2025 encontramos expedientes de regulación de empleo, sobre todo, en el sector de las telecomunicaciones (Vodafone Zegona ejecutó 898 despidos, MasOrange 609 tras la fusión y Telefónica, más de 4.500 afectados, el 26% de la plantilla de todo el grupo), en Consultoría (Capgemini, 710 afectados) y en Alimentación y Gran Consumo (Nestlé, 242 despidos y Danone, 143 afectados).

Los gigantes de la consultoría tecnológica, el comercio electrónico y el sector servicios no han aplicado estos despidos por una quiebra real o por pérdidas imprevistas, sino como maniobras de reestructuración preventiva bajo el amparo de causas organizativas ETOP (Económicas, Técnicas, Organizativas o de Producción). Una estrategia de la burguesía para blindar sus márgenes de beneficio frente al avance de la automatización por IA, sacrificando a los trabajadores en el altar de la rentabilidad.

El sector de las telecomunicaciones se erige hoy como el principal escenario del desmantelamiento del empleo cualificado. Bajo el pretexto de la competitividad de precios, las fusiones monopolísticas de MasOrange o el desembarco de fondos de inversión como Zegona en Vodafone, la burguesía ha orquestado una sangría de miles de puestos directos e indirectos, sacrificando el sustento de la clase trabajadora en aras de salvaguardar sus márgenes de rentabilidad.

Todos los trabajadores afectados por los expedientes de regulación de empleo que pierden su puesto de trabajo entran directamente a la rueda del trabajo temporal sufriendo los ya analizados periodos de prueba (que la mayoría no superan) o en los contratos fijos discontinuos, que sigue siendo trabajo temporal.

Los salarios, mientras tanto, aumentan a un ritmo ridículamente bajo en comparación con el aumento de los precios de los bienes de consumo con lo que, de hecho, los salarios reales de la clase obrera retroceden. Así, el IPC sube desde 2021 a un ritmo mucho mayor que los salarios, haciendo perder a la clase obrera poder adquisitivo.

 

Durante el primer semestre del presente ejercicio, los salarios han experimentado un incremento medio del 2,5%, una cifra que palidece frente al ascenso del 3,2% en los precios de consumo durante el mismo intervalo. Estos datos, extraídos de la estadística de Ventas, Empleo y Salarios en las Grandes Empresas de la Agencia Tributaria y confrontados con el IPC del INE, evidencian un nuevo episodio de asfixia económica para los hogares proletarios. La cifra sólo refleja el incremento salarial medio de quienes trabajan en una empresa de gran tamaño. Estas, al estar obligadas a presentar de forma mensual sus declaraciones, cuentan con los datos más actualizados de salarios.

Esta erosión de la capacidad de compra de la clase obrera no se limita a las cifras fiscales. Los registros de la negociación colectiva del Ministerio de Trabajo revelan una realidad idéntica: los incrementos pactados en convenio se estancaron en un 3% hasta julio. Esta cifra condena a 8,6 millones de proletarios —el 44% de los asalariados— a cinco meses consecutivos de empobrecimiento real, al quedar sus salarios asfixiados bajo un IPC que escaló violentamente hasta el 3,6%. El robo al valor del trabajo se institucionaliza a través de acuerdos que no logran ni siquiera cubrir el encarecimiento básico de la vida y que son auténticas puñaladas al proletariado que llevan la firma de los sindicatos del régimen.

Aunque la subida salarial media pactada en convenio cerró el año 2025 en un 3,53%, este dato general oculta una enorme brecha en las nóminas de los más de 10,1 millones de trabajadores protegidos por convenio ya que:

  • 3,74 millones de trabajadores (aproximadamente el 37% del total con convenio) quedaron fuera de la media general, pactando una subida de apenas el 2,96% (muy en línea con el IPC de diciembre de ese año).
  • 1,87 millones de trabajadores experimentaron subidas aún menores, situadas en una horquilla de entre el 1,35% y el 2,47%.
  • Más de 100.000 empleados sufrieron una congelación salarial total o incrementos meramente testimoniales.

En resumen, más de 5,71 millones de trabajadores bajo convenio (el 56,5% del total cubierto) quedaron fuera de la subida general del 3,53%, viendo revalorizados sus salarios por debajo del promedio.

Además, los convenios colectivos registrados con efectos económicos en 2026 solo alcanzan a unos 8,6 millones de trabajadores, lo que equivale a un 44% del total de asalariados en España.

El 56% restante de los asalariados se encuentra técnicamente fuera de la cobertura de la negociación colectiva activa registrada para dicho ejercicio. Sus nóminas dependen por completo de las decisiones unilaterales de las empresas o de la aplicación directa del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Para aquellos que dependen estrictamente del SMI, sus ingresos aumentaron un 3,1% en 2026 (alcanzando los 1.221 € brutos al mes en 14 pagas), una subida que, descontada la inflación acumulada, sitúa su capacidad de compra real al mismo nivel que hace cinco años.

Aunque las cifras oficiales agregadas de la negociación colectiva reflejan un aumento medio del 3,02% hasta julio de 2026, la realidad del bolsillo de la mayoría de los trabajadores queda por debajo debido a la ponderación de los siguientes factores:

  1. El peso de los convenios plurianuales antiguos (2,91%)

La inmensa mayoría de los trabajadores bajo convenio no están cobrando las subidas que se firman este año (que promedian un 3,73%). De los 2.768 convenios registrados con efectos en 2026, el 83% (2.308 acuerdos) se firmaron en años anteriores. Estos convenios antiguos contemplan una subida media de tan solo el 2,91%, lo que arrastra a la baja la nómina de más de 8,6 millones de personas.

  1. La realidad de las Grandes Empresas (2,5%)

Los datos más dinámicos y actualizados de salarios cobrados mensualmente provienen de la Agencia Tributaria (a través de las declaraciones de las Grandes Empresas). Esta estadística revela que los sueldos reales de quienes trabajan en estas corporaciones aumentaron un promedio de solo el 2,5% durante el primer semestre de 2026.

  1. Convenios de empresa y sectores precarizados (2,26% – 2,69%)

Cuando el ámbito de negociación se reduce a la realidad particular de cada centro de trabajo, los incrementos pactados son significativamente menores:

  • Los convenios colectivos circunscritos estrictamente al ámbito de empresa contemplan un incremento medio de apenas el 2,59% (o del 2,56% si se analiza la estadística de marzo).
  • Los convenios de grupos de empresas (que representan a grandes corporaciones complejas) reducen el aumento salarial medio a un 2,26%.
  • Por sectores de actividad, los trabajadores del sector agrario perciben la subida media más baja de todo el tejido productivo, fijada en el 2,69%.

 

Si nos fijamos en la distribución salarial de la clase trabajadora en el estado, observamos como casi un tercio del total corresponde a salarios entre 16 mil y 23 mil euros brutos anuales, que sumado al 18% de trabajadores que cobran menos de 16 mil euros brutos anuales al año encontramos que casi la mitad de la clase trabajadora tiene un salario que no permite una vida independiente bajo este sistema capitalista en prácticamente ninguna capital de provincia del estado.

Pero no solo la pérdida es económica para la clase trabajadora. La salud de los trabajadores también se resiente bajo el sistema capitalista de producción, como se puede comprobar analizando los propios datos de las instituciones burguesas como el INE o el Ministerio de Trabajo:

 

Los accidentes con baja y las muertes se mantienen en unas cifras de auténtico horror y que demuestran la más absoluta miseria del capitalismo, sobre todo en los sectores de los servicios (donde más volumen de trabajadores hay) y la construcción, sector donde mayor índice de incidencia hay. Las caídas a distinto nivel, los atrapamientos y sepultamientos y los accidentes de tráfico y maquinaria siguen liderando año tras año los riesgos visibles más comunes.

Mientras los accidentes físicos se mantienen estables, con caídas únicamente por motivo de la cantidad de trabajadores en activo por las crisis (económicas o pandemia), los riesgos psicosociales han aumentado exponencialmente de una manera brutal y han impactado duramente en la salud de la clase trabajadora.

Los riesgos psicosociales y de salud mental son los que registran el incremento más rápido e intenso debido a mayor explotación laboral impuesta por la patronal. En España, el 40 % de los trabajadores (11 puntos por encima de la media de la UE, que se sitúa en el 29 %) señala directamente a su puesto de trabajo como la causa de su ansiedad o depresión.

Nuevas patologías como las denominadas “tecnoestrés”, “hiperconectividad” o “infoxicación”, debido a la transición digital y el uso masivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), han introducido riesgos nuevos y emergentes. El 31,6% de las empresas en España reporta un aumento en la intensidad laboral y el 31,7% destaca una sobrecarga de información derivada del uso de herramientas digitales. La conectividad constante y la expectativa de estar disponible con poca antelación por motivos laborales destruye el derecho al descanso.

Los riesgos ergonómicos vinculados al sedentarismo, como las posturas sedentarias prolongadas (estar sentado la mayor parte del tiempo afecta al 75,6 % de las empresas con herramientas digitales en España, y se eleva al 84,7 % en la modalidad de teletrabajo) y los movimientos repetitivos (67,4 %) siguen aumentando y son algunos de los desafíos emergentes más complejos de atajar.

La duplicación de las bajas por salud mental en España que reportan los datos oficiales reflejan un crecimiento de carácter exponencial en los problemas de salud mental que se trasladan directamente al ámbito laboral, convirtiendo a la salud mental en la segunda causa de baja laboral en el país.

Este aumento de los riesgos psicosociales en los centros de trabajo de todo el estado provoca graves consecuencias tanto físicas como fisiológicas, mentales y emocionales y conductuales y sociales:

  • Patologías No Traumáticas (PNT): El estrés laboral crónico es un precursor directo de trastornos cardiovasculares y cerebrovasculares. Problemas como infartos de miocardio, derrames cerebrales e ictus representan actualmente más del 40 % de las muertes ocurridas durante la jornada laboral en España.
  • Trastornos musculoesqueléticos (TME): Dolores agudos de espalda, cuello y extremidades (lumbalgias, tendinitis) derivados del trabajo estático en pantallas y de movimientos repetitivos.
  • Síndrome de Burnout (desgaste profesional): Provoca un proceso degenerativo que comienza con fatiga, insomnio y automedicación (fase moderada), y puede evolucionar hacia el cinismo, la aversión al trabajo (fase grave), el aislamiento y la depresión crónica o riesgo de suicidio en su nivel extremo.
  • Ansiedad, irritabilidad y dificultad de concentración ante la incapacidad de equilibrar las demandas del puesto con los recursos del trabajador.
  • Abuso de sustancias nocivas: Se ha detectado un incremento en la dependencia del tabaco, alcohol y, muy especialmente, en el consumo de psicofármacos como ansiolíticos y relajantes musculares para sobrellevar la presión del día a día en el puesto de trabajo.
  • Conflictos y aislamiento: La sobrecarga y el teletrabajo aumentan el aislamiento social de los compañeros. Además, la insatisfacción puede derivar en conductas de violencia física o verbal (tanto interna como externa de cara a clientes o usuarios conflictivos).

Las bajas médicas por trastornos mentales en España se han duplicado en un periodo de ocho años, pasando de 280.000 en 2016 a más de 600.000 en 2023. Esta tendencia se consolida en 2024, donde solo en los primeros nueve meses (enero a septiembre) ya se registraron más de 468.000 bajas, situándose en una proyección anual de unas 624.000 bajas (+123 % respecto a 2016).

Estas bajas se producen, como hemos visto, por una necesidad de la burguesía de lograr un aumento en la productividad, cuya consecuencia es la elevación de los niveles de tensión y estrés de los trabajadores a todos los niveles.

Y, por supuesto, la solución de la patronal no es otra que cambiar las leyes para evitar pagar las bajas médicas, criminalizando a los trabajadores por un problema que está generando la burguesía en su afán de una mayor acumulación de capital, con el Partido Popular como principal aliado.

Según Feijoo el aumento de la incapacidad temporal es “un cáncer” y propone que los trabajadores de baja cobren menos. Pero desde el PCOE creemos que el cáncer es el, su partido, su sistema económico y la clase a la que representa y que los que deberían cobrar menos son ellos, concretamente nada una vez se socialicen los medios de producción y estén en manos del proletariado.

¿Cómo puede salir la clase obrera de este laberinto?

Como hemos analizado a lo largo del texto, las empresas españolas obtienen su dinero de robar a manos llenas directamente a sus propios trabajadores, a través de la plusvalía, pero también indirectamente al resto del pueblo trabajador con el aumento de los precios de bienes básicos (ropa, energía) y los intereses hipotecarios.

Estos beneficios empresariales se quedan en las manos de unos pocos mientras la clase obrera pierde salud y poder adquisitivo, llegando a niveles críticos en los que casi la mitad de los trabajadores no pueden vivir de forma independiente y cuya salud mental y física empeora cada día.

Este es el escenario que tenemos los obreros bajo el capitalismo, un laberinto de pobreza y enfermedad en el que no podemos continuar. Las condiciones de vida siguen depauperándose para el proletariado en el estado español mientras los capitalistas acumulan más y más ganancias que nosotros mismos hemos generado con nuestro trabajo.

La única salida de la clase trabajadora es la organización, pero no sindicalmente para arrancar unas pocas migajas dentro del sistema capitalista -que sin duda nos robarán por otro lado- o socialmente para paliar el desmantelamiento de los servicios públicos. Sino la organización política para destruir este sistema capitalista criminal que ya no permite nada más que el fascismo y la reacción para su supervivencia.

La organización política para la construcción del socialismo, máxima aspiración del proletariado hoy, que -mediante la socialización de los medios de producción- garantice la vida y la salud del proletariado solucionando los grandes males que hoy nos aquejan: vivienda, educación, sanidad, trabajo, conciliación de la vida profesional y personal…

La clase trabajadora hoy no tiene más remedio que tomar las riendas de su destino, reconocerse como clase, organizarse y hacer la revolución socialista para tomar lo que le pertenece y emanciparse definitivamente para crear una sociedad justa y humanista, lejos de la miseria y la explotación que hoy sufrimos.

 

¡Organízate en el Partido Comunista Obrero Español!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Vivienda: Solo el socialismo soluciona el problema que genera el capitalismo

Contemplamos cómo el pueblo, que es la clase obrera, cada día vive en una situación de mayor pobreza. Los asesinos que defienden al capitalismo, pues solo puede defender este sistema o el alienado o el criminal, reiteran tanto de viva voz como a través de millones de bots manejados por ellos mismos que el capitalismo genera riqueza cuando ésta se concentra en cada vez menores manos, ampliándose, tanto en amplitud como en profundidad, la pobreza del pueblo.

La esencia del capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción, maximizar el robo del plusvalor generado por el proletariado y dislocar lo máximo, al alza, el precio de la mercancía de su valor, o lo que es lo mismo, el capitalismo es la exacerbación del robo a la mayoría obrera por parte de la minoría burguesa.

En la vivienda se muestra, a las claras, el rostro criminal del capitalismo y la necesidad que tiene la humanidad de aniquilarlo. Con respecto de la vivienda, los farsantes economistas lacayos del gran capital como, por ejemplo, Juan Ramón Rallo, con respecto al problema de la vivienda en España, lo caracteriza de la siguiente manera:

“Analicemos, si no, el fondo del argumento. Se nos dice que los inversores compran inmuebles, suben los alquileres y, si el inquilino no puede pagarlos, lo sustituyen por otro que sí lo haga. Pero detengámonos precisamente ahí: ¿por qué existe inmediatamente otro inquilino dispuesto a pagar un alquiler más elevado? Si la oferta de vivienda fuera abundante, ese potencial inquilino dispondría de alternativas más baratas y no aceptaría un precio inflado. Que lo acepte (en muchos casos, con sensación de urgencia) revela exactamente lo contrario de lo que pretende el relato gubernamental: que la demanda de vivienda supera con mucho la oferta disponible. (…)”. 9 de mayo de 2026, Rallo, ABC, “Vivienda: propaganda antes que soluciones”.

Este portavoz del gran capital reduce el problema a una mera cuestión de oferta y de demanda; en este caso de una alta demanda de vivienda que supera a una oferta escasa. Ello lo argumenta, en términos numéricos, de la siguiente forma:

“Las cifras son elocuentes: desde 2022 España ha sumado prácticamente dos millones de nuevos residentes, en su inmensa mayoría de origen extranjero, a un ritmo neto superior a las 600.000 personas anuales. Si el tamaño medio del hogar español es de 2,5 personas, solo para alojar a esa nueva población habría que construir unas 200.000 viviendas cada año. ¿Cuántas estamos construyendo? Aproximadamente la mitad: en torno a 100.000.”. 9 de mayo de 2026, Rallo, ABC, “Vivienda: propaganda antes que soluciones”.

Según las “cifras elocuentes” de este bot de la banca disfrazado de economista, se construyen la mitad de las viviendas que debieran construirse. Pero los datos reales dicen que, según el Censo de Población y Viviendas del INE, realizado en 2021, en España había “3.837.328 viviendas se catalogan como vacías y 2.514.511 de uso esporádico”. Por tanto, este dato ya tapa la boca a Rallo y demás marionetas del capital, pues en 2021 ya había 3.837.328 vacías, muchas más – casi 8 veces más – de las 500.000 viviendas que Rallo denuncia que no se han hecho desde entonces para que no hubiere problema de vivienda. Es evidente que el problema no es de número de viviendas, sino de otro tipo y los números son demoledores y, de manera elocuente, tapan la boca a Rallo y demás voceros del capital financiero. En consecuencia, ya de partida, la caracterización del problema de la vivienda realizada por los títeres del capital, es errónea y, por tanto, las conclusiones a la que llegan partiendo de la mentira no pueden ser más que mentira.

Porque el problema de la vivienda no es más que la expresión de un problema cardinal que se refleja en todos los ámbitos y sectores de la economía capitalista y no es otro que el sistema de propiedad privada sobre los medios de producción y la consecuente mercantilización de las necesidades humanas sobre lo que gira el sistema de producción capitalista, que se exacerba en su fase actual de concentración del capital. Un dato que obvia Rallo es que el 57% de las viviendas en España están en manos de fondos buitre y de multipropietarios. Sin duda, lo que estos grandes propietarios de vivienda, que la utilizan como mercancía para enriquecerse, desean, es que se produzcan más viviendas para acaparar más vivienda, para engordar y acumular más propiedad, que es lo que desarrolla el capitalismo, la concentración de la propiedad y, con esta, del capital. Por eso Rallo, como buena marioneta del capital que es, lo que pide es construir más viviendas y, además, abaratar los costes a los capitalistas que construyen en lo que corresponde a la parte que el Estado grava, echando la culpa al gobierno de turno para exculpar a los que realmente fijan los precios, los grandes propietarios, los que acaparan la mayor parte de la propiedad de las viviendas:

“¿Y por qué construimos tan pocas viviendas? Las causas son diversas, pero una de las más importantes es el intervencionismo urbanístico de nuestras administraciones públicas: la restricción de la oferta de suelo, la hipertrofia regulatoria o la asfixiante fiscalidad estrangulan la construcción y condenan a que cada año se edifiquen muchísimas menos viviendas de las necesarias. Es decir, la escasez de oferta no es un fenómeno natural: es el resultado directo de las políticas intervencionistas que este Gobierno no solo mantiene, sino que agrava.”. 9 de mayo de 2026, Rallo, ABC, “Vivienda: propaganda antes que soluciones”.

Nada dice Rallo del papel del capital financiero en el encarecimiento de la vivienda. Rallo pone el acento en que determinados ayuntamientos no liberen el suelo que el capital financiero desea, y decimos bien, el capital financiero, en las licencias y permisos oficiales, pero calla ante lo que realmente encarece la vivienda: el parasitismo de la banca, del capital financiero, y los obscenos márgenes de ganancia de los promotores. ¿Quién gana realmente con la promoción y la construcción de viviendas? El capital financiero, ya sean los bancos o los fondos de capital, en el caso de no cumplir con los requisitos establecidos por la banca tradicional. Nada dice Rallo de las comisiones bancarias por los préstamos a la compra de suelo y a la construcción de las viviendas, nada dice de los tipos de interés bancario de dichos préstamos, que en la actualidad puede ir desde el 5%-6% anual hasta el 13%-15% de los fondos de capital privados en el caso de que el constructor no cumpla los requisitos establecidos por el banco y deba acudir a obtener la financiación de dichos fondos. Por no hablar, posteriormente, de lo que obtiene el capital financiero por los diferentes préstamos hipotecarios de cada vivienda producida. Ni tampoco habla Rallo de la suma de beneficios, no de los constructores, sino de intermediarios y promotores, que encarecen el precio de la vivienda final entre un 15% y un 20%, que se multiplica por los intereses bancarios.

Así pues, el precio final de una vivienda realizada por una promotora privada adquirida mediante una hipoteca a 30 años, se incrementa entre un 40% y un 57%, dependiendo del tipo de interés e incluyendo los gastos financieros del Banco, a lo que hay que añadir el beneficio del promotor, que oscila en la horquilla del 10%-20%, que incrementa el precio final de la vivienda y el valor del suelo, en torno al 15%-20% del mismo; las tasas y licencias implican en torno al 10% del precio final. Por tanto, es el capitalismo y su forma de propiedad privada sobre los medios de producción, su esencia de mercantilizar las necesidades humanas, la que desboca y disloca el precio sobre el valor real de la vivienda, de tal modo que de media para una vivienda que se pague con una hipoteca a 30 años, el valor real de la vivienda, considerando como vivienda el binomio conformado por la construcción y el suelo, equivale al 25%-30% del precio final que paga el comprador. Ergo el capital financiero (banco/fondo de inversión) y el promotor privado (empresario) endilgan al comprador un sobre coste, o inflan el precio final, entre un 60%-70% que, en realidad, constituye el verdadero robo en lo que es el verdadero cáncer, el verdadero problema de la vivienda, el capitalismo y su sistema de propiedad privada y forma de producción.

Mienten los capitalistas como Rallo cuando señalan que “Si mañana se pudieran construir con agilidad miles de viviendas nuevas, el mercado se volvería mucho menos rentable y mucho más arriesgado para los especuladores: es decir, mucho menos atractivo” (9 de mayo de 2026, Rallo, ABC “Vivienda: propaganda antes que soluciones”), porque la esencia del sistema capitalista no es satisfacer las necesidades del pueblo sino llenar los bolsillos de los capitalistas y ello lo hacen dislocando el precio del valor, o lo que es lo mismo, robando a la clase obrera como hemos demostrado con el tema de la vivienda. De hecho el construir más bajo el sistema capitalista que defienden los Rallo de turno y pedir  “Solo la liberalización del suelo y la agilización radical de los trámites urbanísticos pueden hacerlo” (9 de mayo de 2026, Rallo, ABC “Vivienda: propaganda antes que soluciones”), lo que significa es la acumulación de más vivienda en las manos de los fondos de inversión, bancos y capitalistas y más ruina para la clase obrera, pues el desarrollo del capitalismo, como la historia acredita, conduce a la concentración de la propiedad en unas pocas manos, al monopolio y, por ello, los voceros de la oligarquía financiera como Rallo, lejos de ir a la raíz del problema, lo que hacen es mentir para llegar a la conclusión que satisface a los responsables del problema: la banca, el capital financiero.

Sólo el socialismo, sólo la propiedad social de la vivienda que garantice el derecho al uso de la vivienda por parte de la clase obrera, puede garantizar que se satisfaga la necesidad de que no haya ningún trabajador, ninguna familia obrera, sin una vivienda en la que poder habitar. Para empezar, asumiendo el estado socialista toda vivienda cerrada y poniéndola al servicio del pueblo y, en el caso de necesidad de construcción de nueva vivienda, desarrollando un proceso de producción socialista de viviendas, donde la propia clase obrera pueda disponer del suelo necesario, cuyo propietario es el pueblo a través del Estado socialista, para edificar las viviendas que se necesiten poniendo los recursos necesarios dicho Estado, a través de su banco público, que liquide los sobre costes que introducen los parásitos capitalistas como la banca privada, los fondos de inversión y los promotores/empresarios.

Solo el socialismo puede garantizar la vida para la clase obrera que el capitalismo le niega a cada día que pasa pues la esencia del capitalismo no es satisfacer los intereses de la mayoría proletaria sino engordar los beneficios económicos de la minoría burguesa, del capital financiero. Sólo el socialismo puede resolver los problemas que azotan a la humanidad, que es el proletariado, hoy.

Sevilla, 30 de agosto de 2026

 

F.J. Barjas.

Secretario general del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




El encarecimiento del coste de la vida. Inflación, beneficios empresariales y control privado de los sectores estratégicos

El encarecimiento del coste de la vida para la clase obrera constituye una de las expresiones más visibles de las contradicciones del capitalismo en su fase imperialista y última. Mientras los salarios permanecen estancados o crecen por debajo del aumento del coste de la vida, los beneficios de las grandes corporaciones, especialmente en sectores estratégicos como la vivienda, la energía, la banca o la distribución alimentaria, continúan aumentando. La inflación no ha supuesto un reparto equitativo de los sacrificios, ha significado una nueva transferencia de renta desde la clase obrera hacia el gran capital.

Hace apenas unas décadas, el acceso a una vivienda era una aspiración alcanzable para una familia obrera. En España, el precio medio de una vivienda equivalía aproximadamente a unos 120 salarios mensuales, mientras que hoy esa relación se ha multiplicado exponencialmente, convirtiendo la compra de una vivienda en una meta prácticamente inalcanzable para una gran parte de la juventud y de la clase obrera. La última estocada la trajo la Ley 6/1998 sobre “Régimen del suelo y valoraciones” aprobada por el fascista confeso y sicario de los monopolios, José María Aznar, asesor del fondo buitre inmobiliario J.E.Roberts y que hizo estallar la burbuja inmobiliaria de 2008. Pero ya venía precedida de estocadas anteriores por los gobiernos que le precedieron. El resultado es una generación condenada al alquiler permanente, a vivir en habitaciones, al endeudamiento o a retrasar indefinidamente su emancipación.

Del mismo modo, durante buena parte del siglo XX, un solo salario podía sostener, con mayores o menores dificultades, a una familia. La evolución del capitalismo ha invertido esa realidad. En la actualidad, incluso dos salarios resultan insuficientes para garantizar un nivel de vida digno en numerosos hogares. Una persona que vive sola debe destinar una parte creciente de sus ingresos al alquiler o la hipoteca, al suministro eléctrico, al gas, al transporte y a una cesta de la compra cuyo precio aumenta mucho más deprisa que los salarios. El margen para el ahorro desaparece, mientras cualquier gasto imprevisto conduce al endeudamiento.

La energía constituye uno de los ejemplos más claros de esta lógica. Un recurso indispensable para la vida y la producción permanece sometido a la búsqueda del máximo beneficio privado. Lo mismo sucede con los alimentos básicos, cuya distribución se concentra en manos de un reducido número de grandes empresas capaces de trasladar cualquier tensión artificialmente creada en el mercado a los precios finales, mientras preservan sus márgenes de beneficio. La inflación, lejos de afectar por igual a todos los sectores sociales, golpea con mucha mayor intensidad a quienes dependen exclusivamente de su salario.

Esta situación debe entenderse en el marco de una transformación estructural del capitalismo. La creciente hegemonía del capital financiero sobre el capital productivo ha subordinado la inversión, el empleo y la producción a la rentabilidad inmediata. La especulación inmobiliaria, los fondos buitres y los grandes grupos financieros condicionan cada vez más las decisiones económicas, silencian a los gobiernos de los estados, que se pliegan a sus deseos, desplazando la creación de riqueza material en favor de la acumulación financiera.

Las consecuencias sociales son evidentes. La juventud retrasa o renuncia a emanciparse, la natalidad disminuye, las condiciones laborales se precarizan y el horizonte de estabilidad desaparece para amplios sectores de la población. Para los comunistas son el resultado lógico de un sistema orientado prioritariamente a maximizar la rentabilidad del capital, incluso cuando ello implica deteriorar las condiciones materiales necesarias para la reproducción de la fuerza de trabajo. Al mismo tiempo, la automatización, la robotización y el desarrollo de la inteligencia artificial reducen la demanda de trabajo humano en determinados sectores, intensificando el poder de negociación del capital frente a una clase obrera cada vez más fragmentada y precaria.

La energía, la vivienda, la alimentación o las finanzas no pueden seguir funcionando exclusivamente como mercancías destinadas a generar beneficios privados, deben responder al interés general. La respuesta a esta situación no puede limitarse a medidas paliativas. Es necesario intervenir sobre las causas estructurales de la crisis mediante una revolución social.

El encarecimiento del coste de la vida no es un accidente pasajero ni una anomalía del mercado capitalista. Es la consecuencia lógica de un modelo económico que concentra la riqueza, socializa los costes y convierte necesidades fundamentales en fuentes de rentabilidad para una minoría y que ya no tiene más recorrido. Como dijo Lenin en su obra “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920), ”Para que tenga lugar una revolución es indispensable que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como antes. Sólo cuando los “de abajo” no quieren vivir como antes, y los “de arriba” no pueden continuar como antes, puede triunfar la revolución”. Organizando dicha resistencia se halla el PCOE, construyendo las estructuras del poder obrero. El Partido avanza y se templa en la lucha con el objetivo de recuperar el control por parte de la clase obrera de los sectores estratégicos de la economía, establecer mecanismos eficaces de represión contra la resistencia de los privilegios de las clases que parasitan la economía mediante la especulación, el expolio y la violencia explícita, como vimos en la manifestación contra el turismo en Mallorca, cuando las contradicciones del sistema económico alcanzan la mayor temperatura. Frente a ello, el PCOE actúa de vanguardia de la clase obrera para la organización y para construir las herramientas imprescindibles que garanticen unas condiciones de vida dignas para nuestra clase y para poner la riqueza social al servicio de quienes la producen mediante la dictadura del proletariado, que construya un estado obrero capaz de demoler los privilegios de los rentistas y de los capitalistas chupasangres. Te llamamos a engrosar nuestras filas.

 

¡Por la demolición del capitalismo!

¡Por el fin del expolio para la clase obrera!

¡Por la organización obrera, milita en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La financiarización de la economía y sus consecuencias para la clase obrera

La financiarización constituye la fase avanzada del capitalismo, en su fase imperialista y putrefacta, en la que el capital financiero adquiere una posición dominante sobre el capital productivo. La obtención de beneficios deja de depender principalmente de la producción de bienes y servicios para basarse cada vez más en la especulación, la compraventa de activos financieros y la apropiación de rentas. Este proceso profundiza las contradicciones del sistema capitalista y acentúa la subordinación de la economía real a los intereses de los grandes grupos financieros.

Los fondos de inversión, los fondos de cobertura y otros grandes actores financieros concentran enormes volúmenes de capital que circulan por los mercados internacionales en busca de la máxima rentabilidad a corto plazo. Su capacidad para influir sobre el precio de la vivienda, la energía, los alimentos, las materias primas o la deuda pública convierte necesidades básicas y sectores estratégicos en simples activos financieros. El resultado es una creciente inestabilidad económica y una mayor dependencia de decisiones tomadas por entidades que no producen riqueza material, sino que obtienen beneficios mediante la intermediación financiera y la especulación.

Los comunistas sabemos que este fenómeno corresponde al predominio del capital financiero descrito por Lenin en su análisis del imperialismo, “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917). En su obra describe la fusión entre el capital bancario y el capital industrial, que da lugar a una oligarquía financiera que condiciona las políticas económicas de los Estados y orienta la producción hacia los intereses de los grandes monopolios. La acumulación deja de estar guiada por las necesidades sociales para responder exclusivamente a la rentabilidad del capital. Es el dominio del valor de cambio, rentabilidad y especulación, sobre el valor de uso, necesidad social.

En este escenario, el predominio del capital financiero sobre el productivo favorece dinámicas inflacionistas. Cuando una parte creciente del capital se dirige hacia la especulación en lugar de invertirse en ampliar la capacidad productiva, la producción de bienes y servicios crece a un ritmo inferior al de la expansión del crédito, la liquidez y los activos financieros. Esto desemboca en la inflación que vivimos en la actualidad al respaldarse la misma producción por una masa monetaria más elevada. Al mismo tiempo, la especulación sobre bienes esenciales eleva sus precios, trasladando esos incrementos al conjunto de la economía. Por eso, esta inflación no se explica únicamente por factores monetarios o por desequilibrios coyunturales entre oferta y demanda, sino por la creciente capacidad del capital financiero para imponer rentas extraordinarias para beneficios privados y trasladar los costes al conjunto de la sociedad que es la clase obrera.

La consecuencia es una economía cada vez menos orientada a la producción y al trabajo, y más dependiente de la valorización del capital financiero. Mientras la productividad y los salarios reales avanzan lentamente o incluso retroceden, los beneficios derivados de la especulación y de la posesión de activos aumentan de forma desproporcionada, ampliando las desigualdades sociales y debilitando el tejido productivo. A la vez, esta hegemonía del capital financiero también modifica la relación entre el Estado y el gran capital. Las instituciones públicas pasan a garantizar la estabilidad de los mercados financieros, el rescate de entidades consideradas “demasiado grandes para caer” y el pago prioritario de la deuda, incluso a costa del deterioro de los servicios públicos y de las condiciones de vida de la clase obrera. La democracia liberal queda así condicionada por los intereses de una minoría parásita y propietaria de los principales instrumentos financieros.

En este marco, aparece el fascismo que representa la forma política que adopta el capitalismo cuando sus contradicciones alcanzan un grado crítico y las clases dominantes buscan preservar el poder del gran capital frente al avance de las organizaciones de la clase obrera. En este escenario, el fascismo es la dictadura al servicio del capital monopolista y financiero, utilizando el nacionalismo extremo, el racismo, la represión y la eliminación de derechos democráticos para garantizar la continuidad de la acumulación capitalista. En este sentido, la estrecha relación entre el Estado autoritario y las élites financieras constituyen la expresión más acabada del dominio del capital financiero.

Frente a este modelo, el comunismo plantea la subordinación de las finanzas a las necesidades de la producción y del conjunto de la sociedad. La banca pública, el control democrático del crédito, la planificación y centralización económica y la socialización de los sectores estratégicos permitirían dirigir la inversión hacia la industria, la investigación, la vivienda y liberar al empleo de la ley del salario, por traer sólo algunos ejemplos, sustituyendo la lógica de la especulación por la satisfacción de las necesidades colectivas.

La antítesis de la financiarización es la dictadura del proletariado que manda al estercolero de la historia el dominio del capital financiero sobre el productivo, esto es, el fascismo. Y es fascismo porque su dominio, el del capital financiero, lleva las contradicciones del sistema económico hasta su máximo exponente y solo puede defenderse por la violencia franca y abierta contra la clase obrera que produce y representa el capital productivo. Desde el PCOE preparamos la herramienta política para la superación de la financiarización, el partido marxista-leninista, que no constituye únicamente una reforma económica, sino una transformación estructural de las relaciones de producción. El objetivo es desplazar el poder de la oligarquía financiera y situar el control de la economía en manos de la clase obrera, de modo que la riqueza producida socialmente deje de servir a la acumulación privada y pase a responder a los intereses de los verdaderos productores de la riqueza social, la clase obrera.

 

¡El capital especulativo destruye, el trabajo construye!

¡Socialismo para producir, repartir y vivir con dignidad!

¡Frente a la dictadura de los mercados, dictadura del proletariado!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Asturias frente a la crisis imperialista

Asturias ha sido históricamente uno de los grandes bastiones industriales y obreros del Estado español. La minería, la siderurgia, la construcción naval y la industria metalúrgica no solo sostuvieron durante décadas la economía de la región, sino que dieron origen a una clase trabajadora con una fuerte tradición de organización y lucha. Desde la Revolución de Octubre de 1934 hasta las grandes huelgas mineras del siglo XX, la historia de Asturias está estrechamente ligada al movimiento obrero.

Sin embargo, tras décadas de reconversiones industriales, cierres de empresas, privatizaciones y deslocalizaciones, el panorama ha cambiado profundamente. La pérdida de miles de empleos en la minería, la reducción de plantillas en la siderurgia y la desaparición de buena parte del tejido industrial han transformado la estructura económica de Asturias. Aunque continúan existiendo empresas industriales estratégicas, el peso de la industria se ha reducido mientras aumenta la dependencia del sector servicios y del turismo, sectores que, en muchos casos, ofrecen empleos más precarios y con peores condiciones laborales.

Las cifras de desempleo han mejorado respecto a los peores años de la crisis de 2008, pero esa mejora no siempre se traduce en estabilidad. La temporalidad, la contratación parcial involuntaria, la externalización de servicios y los bajos salarios siguen siendo una realidad para miles de trabajadores. Muchos jóvenes, aun contando con estudios y cualificación, se ven obligados a aceptar empleos precarios o a emigrar a otras comunidades o al extranjero en busca de oportunidades. Asturias continúa perdiendo población y presenta uno de los mayores índices de envejecimiento de Europa, consecuencia directa de un modelo económico incapaz de ofrecer perspectivas de futuro a gran parte de su juventud.

A esta realidad se suma otro problema que crece de forma silenciosa: el deterioro de la salud mental de la clase trabajadora. El aumento de los trastornos de ansiedad, la depresión, el agotamiento emocional o el estrés laboral reflejan el impacto que tienen unas condiciones de trabajo marcadas, en muchos casos, por la incertidumbre, la intensificación de los ritmos de producción, la presión constante por mantener el empleo y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Cada vez son más frecuentes las bajas laborales relacionadas con problemas psicológicos, que afectan no solo a la salud de los trabajadores, sino también a sus familias y a su calidad de vida

El coste de la vida continúa aumentando. El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para la clase trabajadora. Mientras existen miles de viviendas desocupadas, comprar o alquilar una vivienda resulta cada vez más difícil para muchas familias. En ciudades como Gijón y Oviedo, así como en buena parte del litoral asturiano, el incremento del precio de los alquileres y la expansión de las viviendas de uso turístico han reducido la oferta de alquiler residencial, dificultando aún más el acceso a una vivienda digna para trabajadores y jóvenes.

A ello se añade que siguen produciéndose desahucios por impago de alquileres o hipotecas. Aunque en los últimos años se han aprobado diversas medidas de protección social, muchas familias continúan enfrentándose a situaciones de vulnerabilidad residencial. La vivienda, un derecho reconocido constitucionalmente, sigue funcionando como un activo económico sujeto a la lógica del beneficio.

La sanidad pública asturiana, también atraviesa dificultades. Las listas de espera, la falta de profesionales en determinadas especialidades, el cierre temporal de consultorios o las dificultades para cubrir plazas en algunas zonas rurales generan un creciente malestar entre la población. Paralelamente, la expansión de la sanidad privada y proyectos como el nuevo hospital de Quirón en Gijón reflejan un aumento del peso del negocio sanitario privado. Esta tendencia favorece una progresiva transferencia de recursos y pacientes hacia empresas privadas en detrimento del fortalecimiento de la sanidad pública.

A todo ello se suma el deterioro de otros servicios públicos. La educación enfrenta problemas de despoblación escolar en muchas comarcas, mientras el transporte público y otros servicios esenciales sufren dificultades especialmente en el medio rural. Las cuencas mineras y numerosos concejos del occidente y del interior continúan perdiendo población.

Este contexto de incertidumbre económica y social favorece también el crecimiento de posiciones reaccionarias y surgen discursos que canalizan ese descontento hacia explicaciones simplistas o hacia la búsqueda de culpables distintos de las causas reales.Es cuando surge el nacionalismo más exacerbado, que hoy se enquista en los barrios obreros. Este fenómeno debe analizarse atendiendo a las condiciones materiales que lo hacen posible y a las contradicciones propias del desarrollo del capitalismo.

Otro problema que afecta al movimiento obrero es su fragmentación. Asturias cuenta con una larga tradición sindical y asociativa, pero también con una gran diversidad de organizaciones, plataformas y colectivos que, en numerosas ocasiones, actúan de forma separada. Las diferencias estratégicas, ideológicas o organizativas pueden dificultar la construcción de respuestas comunes frente a problemas compartidos como la precariedad o la pérdida de empleo.

La unidad de la clase trabajadora constituye un elemento central para aumentar su capacidad de organización y de intervención. Para derribar este orden socioeconómico se debe también mantener una lucha sin tregua contra el oportunismo ya que es quien allana el camino a la reacción y perpetúa la supervivencia de este sistema. La lucha contra el imperialismo es inútil si no se lucha contra el oportunismo. Esta reflexión continúa siendo una cuestión fundamental dentro de toda organización obrera.

Asturias posee una enorme experiencia histórica de lucha. Esa memoria forma parte de su identidad colectiva. Sin embargo, los desafíos actuales exigen de nuevo las formas clásicas de organización que dieron triunfos a la clase obrera, formas capaces de responder a una economía cada vez más concentrada, donde los grandes grupos empresariales y financieros tienen una influencia creciente sobre la producción, la vivienda, la energía y los servicios esenciales.

El futuro de Asturias dependerá de su capacidad para organizarse en la lucha contra el capital y preparar la revolución. Estos objetivos requieren una clase trabajadora organizada en un solo partido, consciente de sus intereses comunes y capaz de construir respuestas colectivas frente a los problemas económicos y sociales que afectan a la mayoría de la población. Solo mediante la unidad, la solidaridad y la organización podrá recuperarse el protagonismo histórico que la clase obrera asturiana ha demostrado en algunos de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero.

 

 

Organízate en el partido comunista obrero Español

Socialismo o barbarie

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La socialdemocracia como ala izquierda del fascismo

Cuando el actual Gobierno llegó al poder, se presentó como “el Gobierno más progresista de la historia”. Entre sus grandes promesas figuraba la derogación de la Ley Mordaza, una de las herramientas más represivas heredadas del ciclo político anterior y utilizada durante años para perseguir la protesta social cuando, debido al expolio extremo de la burguesía, la lucha de la clase obrera tomó mayor temperatura para sancionar la libertad de expresión y reforzar el control policial sobre la clase obrera y los movimientos populares.

Sin embargo, tras siete años de legislatura en dos episodios, la realidad es tozuda e incontestable, la Ley Mordaza continúa vigente. A pesar de las mayorías parlamentarias y de las innumerables declaraciones públicas, el Gobierno ha sido incapaz, o más bien no ha querido, acabar con una norma que representa uno de los mayores ataques a las libertades democráticas de las últimas décadas.

Desde nuestra óptica revolucionaria, este fracaso no puede entenderse como una simple falta de voluntad política o un desacuerdo parlamentario. Responde a la propia naturaleza de la socialdemocracia como gestora del Estado burgués. Su función histórica no consiste en transformar las estructuras de poder, sino en administrarlas, preservando la estabilidad del sistema capitalista incluso cuando ello implica mantener mecanismos represivos.

En su obra “¿Qué es el fascismo y cómo combatirlo?” (1935), Georgi Dimitrov sostiene que el fascismo constituye la dictadura terrorista abierta de los sectores más reaccionarios del capital financiero. Es el dominio irrestricto del capital financiero por encima del productivo. Desde esta tradición política, los comunistas hemos interpretado que la socialdemocracia desempeña el papel de ala izquierda del mismo orden burgués. Mientras el fascismo recurre a la violencia abierta cuando el sistema entra en crisis, la socialdemocracia busca preservar ese mismo sistema mediante el consenso, las reformas limitadas y la desmovilización de la clase obrera.

Bajo esta interpretación, la permanencia de la Ley Mordaza no es una anomalía, sino una consecuencia lógica. Quien acepta las reglas del Estado capitalista termina administrando también sus instrumentos de coerción. Las promesas de derogación quedan subordinadas a la necesidad de garantizar la estabilidad institucional y proteger los intereses de la clase dominante, la burguesía. Cada sanción impuesta a un piquete, cada multa a una manifestación y cada restricción al derecho de protesta evidencian que el aparato represivo del Estado permanece intacto. Cambian los gobiernos y los discursos, pero las herramientas de control continúan disponibles para ser utilizadas contra quienes cuestionan el orden establecido.

La experiencia vuelve a demostrar que la conquista de las libertades democráticas no puede confiarse a quienes administran el capitalismo con un lenguaje progresista. Solo la organización independiente de la clase obrera y la construcción de un poder político propio pueden garantizar la eliminación efectiva de las leyes represivas y de las estructuras que las hacen posibles.

La Ley Mordaza sigue vigente. Y con ella cae otra promesa del llamado “Gobierno más progresista de la historia”. Una promesa incumplida que, para el movimiento comunista, confirma, una vez más, la tesis de Dimitrov de que la socialdemocracia no rompe con el Estado burgués, sino que contribuye a su conservación, incluso cuando ello supone mantener intactos sus mecanismos de represión.

Porque en toda la historia ningún derecho ha sido un regalo del poder sino una conquista. Las libertades se conquistan organizando a la clase obrera, fortaleciendo al partido comunista y construyendo una alternativa revolucionaria frente a un sistema que necesita la represión para perpetuarse. Frente a las promesas incumplidas de la socialdemocracia, no hay otra herramienta que la organización, la conciencia de clase y la dictadura del proletariado. Para conquistarlo, el PCOE te llama a unirte a sus filas.

 

¡Contra la represión del capital, organización y lucha!

¡Ni represión, ni promesas vacías; organización y socialismo!

¡Todo el poder para la clase obrera!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Xabel Vegas: Del antimilitarismo a la autonomía estratégica

La entrevista del periódico Nortes a Xabel Vegas, portavoz de IU/Sumar en Asturias, refleja unas contradicciones políticas ante el nuevo contexto internacional, típicas de la socialdemocracia. Por un lado, mantiene un discurso pacifista y antimilitarista; por otro, defiende el desarrollo de la industria militar española y europea bajo el concepto de “autonomía estratégica”.

Vegas afirma que su organización es “pacifista” y “antimilitarista”, pero sostiene al mismo tiempo que Europa necesita reforzar su capacidad industrial de defensa y que Indra debe convertirse en un polo estratégico para producir blindados.

Su argumento no consiste en defender el rearme por sí mismo, sino en afirmar que, si existe producción militar, es preferible que la controle una empresa pública española antes que una multinacional estadounidense como General Dynamics.

La cuestión deja de ser si aumenta la capacidad militar y pasa a ser quién controla esa producción. Este desplazamiento resulta insuficiente, porque el problema no reside únicamente en la propiedad formal de la empresa, sino en la función económica y política que desempeña dentro del sistema capitalista.

Vegas sostiene que Indra es una empresa pública participada por la SEPI y que, por tanto, representa una alternativa preferible.

Sin embargo,la propiedad estatal no elimina necesariamente las relaciones capitalistas. Un Estado capitalista puede poseer empresas que continúan funcionando según criterios de rentabilidad, competencia internacional y acumulación de capital.

En este sentido, el hecho de que Indra tenga participación pública no modifica por sí mismo la naturaleza de su actividad principal: producir tecnología destinada al ámbito militar mediante contratos financiados con recursos públicos.

El concepto de “autonomía estratégica” ocupa un lugar central en toda la argumentación.

Vegas dice que Europa debe reducir su dependencia militar de Estados Unidos y desarrollar una industria propia de defensa.

Esta idea plantea una cuestión fundamental: sustituir la dependencia de una potencia por el fortalecimiento de otra no implica necesariamente superar la lógica del imperialismo. Puede interpretarse como un intento de reforzar la capacidad económica, tecnológica y militar de un bloque geopolítico dentro del mismo sistema internacional.

El debate deja entonces de situarse entre militarismo y pacifismo para convertirse en una discusión sobre qué bloque dispone de mayor autonomía.

Otro de los argumentos recurrentes es la creación de empleo industrial en Asturias. Sin embargo, surge una pregunta: ¿debe vincularse el desarrollo industrial de una región a la expansión de la producción militar?

El problema no consiste únicamente en crear empleo, sino en decidir hacia qué sectores se orientan la inversión pública, la capacidad tecnológica y el conocimiento científico.

Una política industrial basada en contratos militares puede generar puestos de trabajo, pero también hace depender esos empleos de la continuidad del gasto en defensa.

Cuando se le pregunta por empresas proveedoras vinculadas a Israel, Vegas responde que considera inaceptable mantener relaciones con un Estado al que califica de “terrorista” y sostiene que esos proveedores deben ser sustituidos. Su respuesta reconoce el problema y propone eliminar esos suministros. Pero, hasta qué punto una industria militar integrada en cadenas internacionales puede desvincularse de los intereses estratégicos y comerciales que caracterizan al mercado mundial del armamento.

El resultado es vender una farsa, donde conviven principios potencialmente difíciles de armonizar pero que al fin y al cabo, es la lógica del oportunismo, la lógica de la socialdemocracia que, históricamente, allana el camino al fascismo implementando las políticas necesarias para que el imperialismo continúe desarrollándose.

Mientras las empresas estén en manos de una minoría parasitaria que decide qué se produce y cuyo fin último es el lucro privado, y no el bienestar social, no importa qué bloque geopolítico tiene mayor autonomía – una autonomía que es una ilusión en una economía totalmente interconectada -, porque toda la producción irá destinada a enriquecer a la burguesía, no a satisfacer las necesidades de la clase obrera.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




Ceuta, el imperialismo norteamericano y la extrema derecha

El pasado día 30 de julio, según el Ministerio del Interior, en torno a 50.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos, de los que, al menos, 57 han muerto. Nuevamente, la corrupta monarquía marroquí, títere del imperialismo norteramericano y del genocida estado fascista de Israel, no vaciló en utilizar a su pueblo en la defensa de los intereses geopolíticos de la reacción mundial de dichas potencias criminales, organizando esta avalancha de decenas de miles de seres humanos hacia Ceuta. Nuevamente, los imperialistas norteamericanos, y sus esbirros, utilizan la migración para ajustar cuentas y para esparcir el veneno fascista de la antiinmigración y del racismo, al objeto de fortalecer las posiciones reaccionarias.

Las reacciones internacionales a este hecho definen con nitidez la génesis de esta acción contra las fronteras del estado español y los fines inmediatos que persigue, como intervenir en el proceso electoral español y erosionar al gobierno de Sánchez, al que le pasa factura por su posición ante la guerra contra Irán y su posición crítica – más de palabra que de hechos – contra el genocidio israelí, abonando el terreno para un cambio hacia un gobierno todavía más colaboracionista con la potencia imperialista norteamericana que el de Sánchez, ya sumiso, conformado por las fuerzas abiertamente fascistas del Estado español. En este sentido, son clarificadoras la posición de Trump respecto de este ataque geopolítico responsabilizando a “las políticas globalistas de extrema izquierda” del gobierno de Sánchez con respecto a la inmigración. Políticas de extrema izquierda que, por otro lado, a excepción de fascistas como Trump y sus esbirros locales reaccionarios como PP y VOX nadie ve. Rápidamente reaccionó también el gobierno fascista italiano, tanto Meloni, como Tajani y Salvini, junto también al gobierno fascista finlandés ferviente defensor de la guerra contra Rusia, salieron rápidamente a pedir la exclusión del espacio Schengen al Estado español. Por otro lado, miles de bots sionistas en las redes sociales amplificaban la posición del fascista estado de Israel, manifestada por su embajador ante la ONU, Danny Danon, señalando que “España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado estado de emergencia en Ceuta tras la crisis por su política de inmigración (…) Quizás antes de que continúe dándonos lecciones, sea hora de que explique al mundo por qué aún mantiene enclaves coloniales en África”, censurando las críticas realizadas por el gobierno español al exterminio que el sionismo está haciendo en la Palestina ocupada por su gobierno fascista contra el pueblo palestino.

EEUU lleva más de un siglo injiriéndose en los asuntos de los estados, confrontándolos y haciendo todo tipo de tropelía contra los pueblos, a lo que saquea de manera inmisericorde y los divide. Lo acontecido el pasado jueves debe circunscribirse en dicha política, la misma que hace que haga fraude electoral en Perú o en Colombia, que lo esté tratando de realizar con toda la intensidad en Brasil, que directamente secuestre a un presidente elegido democráticamente como Nicolás Maduro en Venezuela, etcétera, al objeto de instalar a validos fascistas encargados de aplicar la política exigida por la cohorte de fascistas del gobierno norteamericano. Constituyendo estas injerencias un frente más en la guerra interimperialista que EEUU desarrolla contra las potencias BRICS, y fundamentalmente contra China.

La monarquía marroquí, corrupta hasta el tuétano y criminal desde siempre, ha sido un instrumento geopolítico al servicio del imperialismo norteamericano al objeto de controlar la zona del norte de África y contrarrestar, primero a la URSS y, actualmente, el desarrollo de los BRICS en la zona. Hassan II, “hermano” del Borbón colocado a dedo por Franco, iguales de corruptos e iguales de anticomunistas, sostenido tanto por EEUU como por Francia, a cambio de ser el esbirro norteamericano en el Magreb, de tal modo que  EEUU siempre le ha proporcionado inteligencia y apoyo militar, sobre todo con respecto del Sáhara Occidental, respaldando a la satrapía marroquí en la Marcha Verde, en la represión contra el pueblo saharaui llegando a 2020, ya bajo el reinado del actual monarca alauí, donde bajo el gobierno del pedófilo Donald Trump, EEUU definió su posición respecto del Sáhara Occidental reconociéndolo como una autonomía marroquí y, consecuentemente, reconociendo la soberanía marroquí sobre dicho territorio, contraviniendo el estatus jurídico del Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización siendo el pueblo saharaui quien debe definir su futuro bajo el derecho a la libre autodeterminación, que el imperialismo norteamericano y su esbirro marroquí niegan. Como contrapartida a este posicionamiento norteamericano, Marruecos e Israel firmaron los Acuerdos de Abraham por los que el país alauita reconoce al estado genocida de Israel y establece relaciones plenas con dicho estado; un estado de Israel que asesora a Marruecos en cómo reprimir al pueblo saharaui.

Unos pactos de Abraham y la soberanía marroquí contra el Sáhara, asumida por el gobierno reaccionario de Biden que tanto agradaba a Yolanda Díaz e Irene Montero, y que vergonzosamente fueron reconocidos por el Gobierno de PSOE/PCE/IU/PODEMOS, vendiéndose a EEUU, a su fascismo, a la satrapía marroquí y traicionando al pueblo saharaui. Dicha traición perpetrada por Pedro Sánchez al Sáhara Occidental está siendo pagado actualmente tanto por EEUU como por el corrupto estado marroquí de esta manera, desestabilizando su gobierno y erosionándolo todavía más utilizando sin miramientos a decena de miles de personas a los que ha lanzado contra la frontera española en Ceuta. Y es que ya se sabe, Roma no paga a traidores.

A todo lo mencionado, debe añadirse como otro detonante de esta agresión marroquí-norteamericana-israelí contra la frontera española de Ceuta los acuerdos firmados entre España y Argelia el pasado 20 de julio para incrementar el suministro de gas natural a través del gasoducto Medgaz, el cual no pasa por territorio marroquí viajando directamente desde Argelia no teniéndose que pagar peaje a la corrupta monarquía marroquí, e incrementando el suministro de gas natural licuado desde Argelia hacia España a través de barcos de tal modo que hace que el estado español no tenga que pagar a Marruecos peajes y consigue un proveedor gasístico seguro, cosa que no interesa a EEUU.

La reacción mundial liderada por EEUU e Israel ya está interviniendo en la precampaña electoral, tratando de debilitar al gobierno de Sánchez y fortalecer a la oposición fascista de PP-VOX, los mismos que aplauden al fascista cipayo de Milei al que consideran como referencia para el Estado español indicando que van a hacer aquí lo mismo que Milei está haciendo en Argentina: facilitar los despidos, condenar a morirse de hambre y apalear a los jubilados, robarles las prestaciones y los tratamientos a los discapacitados, regalar la tierra y la riqueza natural a los capitales extranjeros, entregar la Patagonia a los sionistas, ilegalizar el derecho a la huelga, reprimir sin miramientos a la clase obrera, condenar al hambre al pueblo, etcétera. Sin duda, el gobierno de Sánchez es un gobierno colaboracionista con EEUU, pero el imperialismo norteamericano en su debacle no requiere de colaboracionismo, requiere de un entreguismo total y sin reservas, que es lo que sin duda harán Abascal y Feijóo cuya única patria es su bolsillo y el de sus amos, auténticos verdugos del pueblo español.

Los fascistas españoles han demostrado, nuevamente, lo que han sido siempre, ser unos traidores al servicio de la reacción mundial, abrazando a aquellos que persiguen que el estado español sea colonia norteamericana para garantizar sus migajas, sus privilegios a costa de la vida del proletariado. La socialdemocracia también ha demostrado su faz vacilante, siempre colaboracionista con la reacción y, prueba de ello, fue ir de la mano de los fascistas en la miserable resolución acordada por la Permanente de la Asamblea de Ceuta exigiendo la declaración de emergencia nacional, movilizar al Ejército y cerrar la frontera, esto es, emplear la represión no contra los responsables de dicha agresión – el estado marroquí y sus aliados norteamericano e israelí – sino contra un pueblo al que han lanzado contra la frontera y utilizado.

Esta agresión ha mostrado cómo el Jefe del Estado, el Borbón, ha estado bien escondido ante el movimiento de la reacción internacional contra el Estado del que ostenta la jefatura, callando y otorgando a los reaccionarios con los que realmente está alineado. También esta agresión ha mostrado qué clase de “aliados” tiene el Estado español tanto en la OTAN como en la UE, auténticas alimañas que no han dudado en arremeter contra su aliado español demostrándose la necesidad inmediata de salir de la OTAN (desmantelando las bases militares norteamericanas en suelo español) y de la UE, así como de las guerras imperialistas en las que hoy está inmersa apoyando a la potencia criminal norteamericana.

El actual gobierno del Estado español está mucho más cerca de Trump, de la extrema derecha, que de la izquierda pues, si fuera mínimamente de izquierda y decente, debería de ponerse a la cabeza por la emancipación del Sáhara Occidental y el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática y el establecimiento inmediato de relaciones bilaterales con dicha República Árabe Saharaui.

El proletariado del estado español y de las naciones que lo conformamos comprobamos la faz criminal y cipaya de la extrema derecha, la inutilidad de la socialdemocracia y del oportunismo que siempre está a remolque de la reacción y al servicio del gran capital monopolista, no atendiendo a las necesidades de la clase obrera para poder tener una vida digna y de emancipar realmente al estado español, el cual forma parte del patio trasero norteamericano y, como tal, le crean crisis como la creada en Ceuta, interfiere empleando a la judicatura en casos de lawfare, al igual que hace EEUU en países de Latinoamérica y, que no le quepa duda ni al proletariado ni al oportunismo traidor que hoy cogobierna bochornosamente con la socialdemocracia que interferirá – de hecho ya lo está haciendo – y manipulará las elecciones que se realizarán, en principio, el próximo año de la misma manera que lo ha hecho en Perú, Colombia, Honduras o que lo hizo en Argentina.

La única manera de que los trabajadores en el estado español podamos conquistar una vida digna, de que se puedan resolver las contradicciones nacionales existentes dentro del estado español y construir un auténtico estado unido de obreros libres, pasa por conquistar la verdadera independencia de las naciones que conforman el estado, por la unión libre de estas bajo los principios políticos e ideológicos del socialismo científico, de la unidad de la clase por encima de todo, de la dictadura del proletariado construyendo una República Socialista que es la única forma de dejar de ser colonia norteamericana, que de facto somos desde que concluyó la II Guerra Mundial, ya que nuestro pueblo está despojado de los medios de producción y de la riqueza del país que la poseen y disfrutan el capital foráneo, fundamentalmente el norteamericano, entregados por una burguesía nacional integrada en dicho capital internacional y por sus gestores políticos –  PP, PSOE, VOX, Junts, IU/PCE/Sumar, PODEMOS,… – que no han dudado en servir al  imperialismo norteamericano y entregar nuestras riquezas sacrificando la vida de los obreros  en el estado español. Liberemos nuestro país, socialicemos todos los medios de producción y pongamos la riqueza en manos de la clase obrera, del pueblo trabajador, al servicio de la Revolución en el Estado español y de la Revolución Proletaria Mundial.

 

¡ROMPAMOS LA CADENA IMPERIALISTA, POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡ABAJO EL FASCISMO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO, POR LA INTERNACIONAL COMUNISTA PARA LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

Madrid, 1 de agosto de 2026

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Capitalismo y soberanía alimentaria

Uno de los temas candentes que enfrenta la clase obrera es el aumento indiscriminado del precio de la cesta de la compra. Se calcula que uno de cada cinco niños en el Estado español sufre pobreza alimentaria. En este artículo vamos a desenmascarar las estrategias que facilitan la especulación con este derecho básico y nos centraremos en la agricultura. La agricultura atraviesa una crisis que va mucho más allá de la producción de alimentos. Cada año desaparecen miles de pequeñas explotaciones mientras la tierra, la distribución y los beneficios se concentran en manos de un número cada vez menor de grandes empresas. El resultado es un modelo que expulsa a quienes trabajan en el campo, encarece los alimentos para la población y subordina un derecho básico como la alimentación a la lógica del beneficio privado. Es la lógica del sistema capitalista que sólo puede dirigirse al monopolio, a proletarizar a las masas obreras y a convertir todo en mercancía, incluso los derechos básicos como la alimentación, la vivienda, la sanidad, etc.

La concentración de la propiedad agraria es uno de los principales problemas del sector. Grandes fondos de inversión, empresas agroindustriales y propietarios con enormes extensiones de tierra acumulan enormes recursos, mientras los pequeños agricultores encuentran enormes dificultades para acceder a la tierra, al crédito o a precios justos para sus productos. La especulación convierte la tierra en un activo financiero en lugar de un bien social destinado a producir alimentos.

A esta realidad se suma el enorme poder de las grandes distribuidoras. Mientras el agricultor recibe una parte mínima del precio final, los márgenes aumentan a lo largo de la cadena comercial, perjudicando tanto a quienes producen como a quienes consumen. En este contexto, un reducido número de cadenas de supermercados concentra la mayor parte de la comercialización alimentaria y utiliza su posición dominante para imponer precios de compra cada vez más bajos a los productores. La consecuencia es una pérdida constante de soberanía alimentaria. Los territorios dependen cada vez más de importaciones, monocultivos orientados a la exportación y cadenas logísticas globales vulnerables. Se abandona la producción local de alimentos básicos mientras crece la dependencia de grandes corporaciones capaces de decidir qué se produce, dónde se produce y a qué precio llega a la mesa. Es el fin de la libre competencia que enarbolan como motor principal del sistema capitalista sus defensores y pasan a un modelo productivo centralizado y planificado que corresponde a unas relaciones de producción más elevadas, las socialistas, con el único escollo de que éstas no se orientarán al lucro privado, como el caso que enfrentamos, sino a la necesidad social. Por eso, a la clase obrera no le queda otro recurso que expropiar los medios de producción para ponerlos al servicio de su clase.

La clase obrera debe organizarse para romper la lógica de la mercantilización y de la apropiación privada del trabajo social por métodos revolucionarios. Otras medidas solo pueden ofrecer soluciones parciales mientras el sistema económico continúe organizado en torno al beneficio privado. La concentración de la propiedad y del poder económico no es una anomalía, sino una consecuencia lógica del capitalismo.

Desde el PCOE planteamos socializar los grandes medios de producción y distribución alimentaria, impulsar una planificación democrática de la agricultura orientada a las necesidades sociales y no al beneficio empresarial, garantizar el acceso universal a una alimentación saludable mediante una radical reforma agraria y proteger el trabajo agrícola mediante formas de propiedad colectiva y cooperativa. La tierra debe cumplir una función social, los alimentos deben ser un derecho y la producción agrícola debe organizarse democráticamente por quienes trabajan en el campo y por la sociedad en su conjunto.

Solo superando un modelo basado en la acumulación privada será posible construir una verdadera soberanía alimentaria, donde producir alimentos deje de ser un negocio para convertirse en un derecho de la clase obrera.

 

¡La tierra no es una mercancía!

¡Por la soberanía alimentaria, derribemos el capitalismo!

¡Socializar la tierra es garantizar el pan!

¡Por la reforma agraria!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El imperialismo es el mayor peligro existente: O se está con la dictadura del proletariado o se está con el fascismo

El pasado día 16 de julio, el pedófilo fascista que preside los EEUU, Donald Trump, dio un discurso por el que denunció que durante años China había intervenido en el proceso electoral de 2020, que los procesos electorales en dicho país son corruptos y que perjudican a los Republicanos, y siguió reivindicando su victoria electoral en las elecciones de 2020 esta vez por la vía del no reconocimiento del resultado en unas elecciones en las que ganó el reaccionario de Biden y que Trump dijo que habían sido ilegales y, fundamentalmente, ha enumerado cómo se manipularon dichas elecciones de 2020 y cuáles son las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano, señalando que las máquinas de votación son fácilmente manipulables por potencias extranjeras, señalando a Corea del Norte, Rusia, Irán o China, país este último que, según Trump, accedió a los expedientes y registros de 220 millones de votantes norteamericanos en 2020; algo materialmente imposible, por otro lado, ya que en 2020 acudieron a las urnas 158 millones de votantes, cifra que se redujo en 2024 acudiendo a las urnas algo menos de 155 millones de votantes. Trump denunció también la compra de periodistas para que hablaran mal de él y, por ello, reevaluará la revocación y entrega de licencias de medios de comunicación y, también, de lo corrupto del sistema electoral norteamericano del que señala que “no hay un país tercermundista que tenga unas elecciones peores”. Unas elecciones que, por otro lado, otorgaron la victoria a Trump en 2016 y 2024.

En dicho discurso Trump señaló qué medidas deben adoptarse para acabar con las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano y “proteger la integridad” de las elecciones norteamericanas que, según este fascista, se sintetizan en la Secure America Act (Ley para una América Segura) con la que se entregan 70.000 millones de dólares al control de fronteras y a la GESTAPO de Trump, el ICE; y en la Safeguard American Voter Elegibility Act (Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses), actualmente bloqueada en el Senado norteamericano, por la que se restringe el registro del ciudadano para inscribirse en la votación exigiéndole una identificación obligatoria con fotografía, restringir el voto por correo, obligar a todos los estados a entregar sus padrones electorales al Departamento de Seguridad Nacional transfiriendo de facto el control de los padrones electorales al gobierno federal, en este caso a Trump, el cual podrá adaptar los censos, y reprimir a los ciudadanos, a su gusto, al objeto de impedir con obstruccionismo leguleyo el voto de unos 20 millones de votantes – véase, por ejemplo, mujeres casadas que han cambiado su apellido de soltera por el de casada, estudiantes o ancianos – según reconoce el Centro Brennan para la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.

Trump hace dicha intervención apoyándose en un informe del Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU desclasificado por Trump el 3 de julio de 2026 que, lejos de señalar lo que indicó el presidente pedófilo, niega que hubiera interferencia electoral en 2020 de Irán, Rusia o China en los procesos electorales y que no hubo filtración de información alguna. Lo único que reconocen los documentos desclasificados es que Rusia y funcionarios del Partido Republicano colaboraron mediáticamente al objeto de sacar trapos sucios de políticos del Partido Demócrata y del gobierno ucraniano y desencadenar campañas propagandísticas de corrupción al objeto de beneficiar a Donald Trump tanto en las elecciones de 2016 como en las de 2020.

Sin duda, Trump está preparando las elecciones de mitad de mandato que tiene en el mes de noviembre y manipulándolas, además de abonar el terreno, ya que está reconociendo que las elecciones norteamericanas son pasto de la manipulación que él mismo está practicando, para no reconocer el resultado electoral en el caso que los comicios no le otorguen el resultado que él necesita. Por tanto, Trump ya está anunciando que va a dar un autogolpe en noviembre ya que es consciente de que, en el caso de perder las elecciones de medio término, tiene muchas papeletas de acabar con un juicio político e ir preso y, por tanto, está siguiendo el patrón de su socio asesino Netanyahu de perpetrar un genocidio y abrazar la guerra al objeto de sostenerse en el poder y, así, esquivar la cárcel, satisfaciendo todas las apetencias de los monopolios a cambio de impunidad por sus causas de corrupción, o del fascista Zelenski agarrado al poder gracias a su esencia asesina con su propio pueblo y al apoyo del imperialismo europeo y norteamericano en su guerra interimperialista contra China y Rusia, siendo este un frente más de la guerra.

La bancarrota del imperialismo norteamericano y su Estado, donde la concentración del capital es superlativa y donde la pobreza azota a cada vez una mayor parte de la sociedad norteamericana, su descomposición más absoluta, hace que EEUU todo lo tenga que apostar a la guerra imperialista, al fascismo y, consecuentemente, ya no les valen las elecciones burguesas corruptas y pestilentes sino que éstas deben ser ya un total ejercicio de manipulación política donde siempre gane el que le interesa, en este caso, al complejo industrial dentro del que ya se encuentra Silicon Valley. Elecciones que son un puro teatro, donde el que cuenta los votos es el que gana y dibuja el resultado que le da la gana o, mejor dicho, que le interesa a los grandes capitalistas; en este caso EEUU, que es quien interviene en todos los comicios electorales del mundo, fundamentalmente en los que se celebran en América Latina como se ha evidenciado en las elecciones en Ecuador, Colombia, Argentina, Perú, Bolivia, Chile, Honduras o como lo hará, en comandita con el fascista Bolsonaro, en Brasil en el mes de octubre. Es evidente que las elecciones burguesas no son sinónimo absoluto de democracia sino un instrumento del gran capital para legitimar su dictadura por lo que, únicamente podrá existir democracia derrocando al capitalismo y, consecuentemente, acabando con las elecciones burguesas, de tal modo que únicamente la clase obrera pueda participar en la construcción política arrebatándole y quitándole a la burguesía cualquier derecho político.

EEUU no duda en subir aranceles, en practicar el lawfare (con unos sistemas judiciales totalmente entregados a los monopolios norteamericanos, de los que son marionetas, incluido el sistema judicial español), en hacer el boicot económico, puesto que es dueño de las redes sociales, en crear todo tipo de manipulación y engaño  – que se amplifica con el uso de la Inteligencia Artificial – para dirigir a los pueblos hacia la reacción, para los candidatos cipayos del Pentágono, interfiriendo en las elecciones de otros países y, en caso de no triunfar sus fascistas no dudan en apostar por el golpismo como hizo Trump en 2021 o como hizo Bolsonaro en Brasil en 2023; directamente entrar y secuestrar al presidente, con traidores internos, como pasó en Venezuela con Nicolás Maduro al objeto de robar a punta de metralleta el petróleo y el gas, o empleando bloqueos económicos que son auténticos actos de genocidio, permitidos por el resto de estados capitalistas lacayos del caudillo norteamericano, como lleva haciendo con Cuba desde hace más de 6 décadas.

Este es el estado que exhiben las “elecciones libres” del capital, un instrumento al servicio de los monopolios y su saqueo. En la humanidad jamás existirá la democracia mientras exista el capitalismo pues este sistema deja a la humanidad en la cuneta, en la miseria, en el oprobio más absoluto.

Y esta descomposición del capitalismo, esta concentración máxima del capital en unas poquísimas manos que, a la par, concentran todo el poder político como estamos visualizando, requiere de un incremento de la represión por parte de los capitalistas contra los pueblos. Lo estamos comprobando en lo que hemos citado hasta ahora en EEUU con el ICE, en la injerencia norteamericana en Latinoamérica, en los genocidios que están perpetrando los imperialistas. Sin embargo, los fascistas tienen que acrecentar todavía mucho más la represión, la violencia contra la clase obrera y el campesinado pobre.

Precisamente, ese mismo 16 de julio, se celebró en Washington la Cumbre contra el Resurgimiento del Terrorismo Político. Una cumbre organizada por el gobierno de los EEUU y cuyo director fue el secretario de Estado de EEUU, el fascista gusano mercenario Marco Rubio, cuñado de un narcotraficante, donde señala a la izquierda y a la extrema izquierda como terroristas y la necesidad de reprimirla sin cuartel. Literalmente, este criminal secretario de Estado norteamericano dijo lo siguiente sobre la izquierda y la extrema izquierda:

“Este es un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio, por encima de todo, un odio hacia la civilización misma. Es una revuelta de los peores contra los mejores, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. Es perpetrado por aquellos que no pueden construir, que no pueden crear, que no pueden lograr grandes cosas y se vengan del mundo por su propia insuficiencia, buscando destruir a quienes sí pueden. Esto es lo que es el izquierdismo radical, puede adoptar diversos lemas e ideologías a lo largo del tiempo y del espacio. Pueden llamarse anticapitalistas o antiimperialistas o comunistas o anarquistas o marxistas, pero el carácter fundamental siempre es el mismo, es un resentimiento venenoso encubierto en el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación.”

Como puede constatarse, por la literalidad de lo expresado por este criminal de Marco Rubio, los capitalistas, los fascistas, se declaran enemigos “de la igualdad, la justicia y la liberación”, que es lo que la izquierda revolucionaria propugna. Decimos la izquierda revolucionaria porque, para vergüenza de los ciudadanos del Estado español, este gobierno de supuesta “izquierda” pero que está alineado internacionalmente con el fascismo propugnado por EEUU, estuvo presente representado por miembros del cuerpo diplomático español en tamaño evento fascista impulsor de la reacción y del terrorismo de estado contra la clase obrera y, fundamentalmente, contra su ideología transformadora, contra todo aquel que se oponga a la barbarie imperialista, que es el fascismo como Israel y EEUU acreditan, y contra todo aquel que luche en defensa de la igualdad y la justicia social y la emancipación de los explotados, de los pueblos.

A dicho evento fascista asistió el Estado español, también otros estados europeos como Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Chipre, Croacia, Eslovenia, Grecia, Malta, Portugal, Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Georgia, Hungría, Letonia, Lituania, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, República Checa, Rumanía, Serbia, el engendro norteamericano de Kosovo, Ucrania e Italia, demostrando claramente que la Unión Europea es una zahúrda de estados reaccionarios y fascistas donde, uno de ellos, es España. Todos ellos lacayos del oráculo fascista y caudillo mundial norteamericano, que compartieron cumbre con los genocidas estados norteamericano e israelí.

El cinismo del gobierno de Pedro Sánchez y de la oportunista Yolanda Díaz, de PSOE y de IU/PCE/Sumar es mayúsculo; de verba dicen estar en contra del genocidio en Palestina y de hecho están presentes en una cumbre internacional junto con el estado genocida de Israel para combatir a la izquierda y para reprimirla sin cuartel instaurando una dictadura fascista a nivel planetario, que es lo que le queda al imperialismo en su fase de declive, de muerte. La indecencia del gobierno español es tal que, en lugar de exigir a EEUU el fin del bloqueo contra Cuba, en lugar de exigir la inmediata excarcelación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y sacar las sucias manos del petróleo venezolano, el cual están robando al pueblo venezolano con la cooperación de Delcy Rodríguez, lo que hace es estar presente en esta cumbre patrocinada por criminales fascistas.

La indignidad de la socialdemocracia, y concretamente la española, es tal que acuden como buenos lacayos cuando el propio estado norteamericano le crea casos de lawfare en su propio país, en España, como es el caso de corrupción que EEUU ha creado con respecto a Zapatero donde el Estado español, y concretamente su judicatura, tan traidora como fascista, no ha dudado en actuar siguiendo la instrucción de la mayor potencia criminal que ha parido la historia, EEUU.

El discurso de la reacción, del fascismo mundial liderado por los EEUU es claro: O ellos o nosotros, da igual asesinar a miles de millones de seres humanos (a los que Marco Rubio denomina “débiles, cobardes, los peores”) al objeto de garantizar los intereses de los multimillonarios (a los que Marco Rubio denomina “los fuertes, los buenos, los mejores”). Y, por tanto, en esos parámetros fascistas, donde los “buenos” son los opresores – los Zuckerberg, Musk, Rotschild, Rockefeller, Bezos, Pichai, Larry Fink o Peter Thiel entre otros –  y los “malos” son los explotados, los obreros, los campesinos, los indígenas, lo oprimidos por estos criminales capitalistas, todo vale al objeto de satisfacer los intereses de los grandes monopolios desde el genocidio en Gaza, en Cuba en forma de Bloqueo, los golpes de estado, el manipular las elecciones, el perseguir sin cuartel al pueblo, el hacer campos de exterminio en EEUU y sus estados fascistas satélites como el del corrupto Bukele, las guerras imperialistas o el exterminar pueblos enteros como están pretendiendo hacer en Cuba o en Palestina.

¡Esto es el imperialismo! Organiza una cumbre contra el terrorismo el Estado más asesino y terrorista que ha parido la historia, EEUU, siendo su mayor aliado el estado terrorista de Israel. Los terroristas señalando y criminalizando a la parte más avanzada en términos de conciencia de clase – en términos de lucha por la igualdad y la justicia social, por la emancipación de los pueblos y por la paz mundial -, que es la izquierda revolucionaria.

Los mayores actos de terrorismo en el mundo los ha patrocinado y perpetrado EEUU, desde el lanzamiento de dos bombas atómicas contra un pueblo derrotado y desarmado como el japones, al asesinato de centenares de millones de seres humanos en guerras imperialistas y con imposiciones de dictaduras fascistas en los últimos 75 años, pasando por genocidios y bloqueos criminales y asesinos.  Para que la humanidad pueda vivir el imperialismo debe morir y, para que el imperialismo caiga es fundamental derrocar revolucionariamente al capitalismo estado a estado, es fundamental acabar con el fascista estado norteamericano y ello solo lo puede hacer el proletariado organizado y armado con el marxismo-leninismo, construyendo el socialismo y poniendo a disposición de la humanidad todos los medios de producción y los bienes materiales resultado del proceso de producción.

El enemigo de clase ha dejado claro cuál es la situación: instaurar el fascismo a nivel mundial, reprimir y exterminar a todo aquel que se oponga a su lógica inhumana y criminal. Todos los estados capitalistas, empezando por el español, orbitan sobre la potencia más asesina que ha parido la historia, EEUU, cuyo Estado es el gendarme del mundo y el instrumento de opresión de los grandes monopolios. Hoy el imperialismo, con EEUU a la cabeza, es el mayor peligro que tiene la humanidad y, por tanto, la humanidad – que es el proletariado – solo tiene un camino: O la organización revolucionaria para derrocar al capitalismo y construir el socialismo y el comunismo, o la muerte y la miseria; o conquistar el poder político e imponer la dictadura del proletariado o sufrir la dictadura de la burguesía en su versión fascista y sufrir la opresión y el oprobio de por vida.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL IMPERIALISMO DEBE MORIR!

¡MUERA EL ESTADO IMPERIALISTA NORTEAMERICANO!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL, SOCIALISMO O MUERTE!

 

Madrid, 26 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)