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Ante la situación en Palestina, ¿qué puede hacer la clase obrera internacional?

El pasado sábado 11 de noviembre desde el PCOE se organizó una charla-debate sobre la situación en Palestina y cuál debe ser el papel de la clase obrera internacional en esta nueva acción criminal del sistema capitalista.

El Partido reservó una sala en el Centro Cívico del Cerro del Águila para un fin muy diferente, un acto por el 50 aniversario del Partido, sin embargo, viendo los niveles de violencia a los que está llevando el Estado fascista de Israel el Genocidio que está sufriendo el pueblo Palestino desde hace 75 años, y la patente complicidad de los Estados títeres del Estado más criminal de la historia, EEUU, el Comité Provincial de Sevilla decidió dar visibilidad a esta situación.

El acto comenzó con la lectura del comunicado del Frente Popular por la Liberación de Palestina del pasado 28 de octubre, el cual empieza haciendo un llamado internacional, “el deber principal de todas las fuerzas que apoyan los derechos del pueblo palestino y se oponen a la guerra genocida contra él es intensificar su lucha contra los países involucrados en la agresión y la guerra contra nuestro pueblo”. Desde el PCOE coincidimos plenamente en la necesidad de incrementar las acciones que se están llevando a cabo en todos los países, principalmente en los países aliados del Estado genocida de Israel. Desde el FPLP se deja claro que “esta alianza agresiva no será desmantelada por posiciones tímidas o poco entusiastas, sino que requiere una escalada de acciones revolucionarias serias”, las manifestaciones multitudinarias que se están llevando a cabo son necesarias, pero no suficientes.

Los estados aliados de Israel y el mundo entero llevan décadas mirando hacia otro lado mientras se encarcela, asesina y se echa de sus casas y tierras al pueblo palestino, ¿por qué por el simple hecho de manifestarse estos Estados van a cambiar su posición? Los países de la OTAN en ningún momento cambiarán su apoyo al estado sionista, ya que está entre sus intereses la existencia de Israel para tener control sobre Oriente Medio.

Durante estos días se han llevado a cabo acciones que nos muestran el camino a seguir. La semana pasada se conoció la noticia de que los estibadores de Barcelona han decidido no cargar ni descargar buques que lleven material armamentístico a Israel, esto mismo han decidido en otros países como en Italia, donde los estibadores de Génova harán manifestaciones y bloqueos del puerto, o en Bélgica.

La clase obrera tiene un poder mucho más efectivo que el manifestarse en las calles de sus diferentes ciudades. La clase obrera internacional es quien mueve el mundo, es quien trabaja en las fábricas, quien transporta las mercancías y, en general, quien hace funcionar toda la cadena de producción. Si la clase obrera se para, el mundo se parará con ella. Estas acciones aisladas de los estibadores no serán suficientes para parar este genocidio, pero si nos muestran la solución: la organización de la clase obrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español tenemos claro que la unidad y la organización de la clase obrera española e internacional será lo único que realmente ponga fin, no solo a este genocidio, si no a la raíz de este, el cual no es otro que el sistema capitalista. Un sistema en decadencia al que no le queda otra que recurrir a la guerra y al genocidio para seguir en su intento de acumular capital. Pero dicha organización de la clase obrera será imposible sin la unidad de su vanguardia, sin la unidad de los comunistas en el partido revolucionario que eleve la conciencia de nuestra clase para ponerle fin a este sistema criminal y construir el socialismo.

 

¡SOLO LA ORGANIZACIÓN DE LA CLASE OBRERA PONDRÁ FIN AL GENOCIDIO DEL ESTADO FASCISTA DE ISRAEL Y AL SISTEMA CAPITALISTA!

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla




16 años sin ti. 16 años de lucha

Este pasado 11 de noviembre se cumplían 16 años del asesinato del militante antifascista Carlos Palomino. 16 años después, seguimos viendo como el fascismo, reflejo del capitalismo en decadencia, vive y se desarrolla con libertad dentro de este sistema, ya que su propósito último es hacer prevalecer la barbarie del capitalismo.

No se puede hablar de fascismo sin hablar de capitalismo, al ser el capitalismo en decadencia quien crea y hace crecer el fascismo para su supervivencia y seguir siendo la burguesía la clase hegemónica. La lucha contra él debe estar ligada por lo tanto a una lucha contra el capitalismo. El fascismo, haciendo uso de la retórica, engaña y embrutece a los obreros, usando las armas del nacionalismo, el racismo, la LGTBi-fobia, etc., dividiendo a la clase obrera y enfrentándola entre sí.

La lucha de la clase obrera debe ser una lucha de una manera consciente y activa, comprendiendo qué es y por qué existe el fascismo. Solo así conseguiremos dar pasos firmes hacia la derrota de este engendro que ha parido un sistema inhumano.

Desde el Partido Comunista Obrero Español nos solidarizamos con los familiares y amigos de Carlos y de todos los militantes antifascistas y obreros que han sido asesinados por los fascistas. La tarea principal y fundamental que debemos hacer es unirnos y unir todas las luchas en una sola, contra el capitalismo, a través del FUP, y mirar al enemigo a la cara y enfrentarlo, del mismo modo que hizo Carlos hace 16 años.

 

 

¡MADRID SERÁ LA TUMBA DEL FASCISMO!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El partido comunista ante la cuestión LGTB+

Abrazaríamos el idealismo si creyéramos en algún momento que tras la revolución socialista y el inicio de la dictadura del proletariado las relaciones sociales quedarán intactas. Decía Karl Marx que:

«No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia […]. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la superestructura erigida sobre ella»[i].

Esto fue comprendido rápidamente por los bolcheviques tras la revolución de octubre que acabó con el Imperio zarista. Fruto de ello, se implementó una legislación pionera para la liberación y emancipación de la mujer, como fueron los Decretos sobre el matrimonio civil y el divorcio del 16 y del 18 de diciembre de 1917, el Código de Trabajo de diciembre de 1918[ii], el Decreto soviético de legalización del aborto del 10 de noviembre de 1920 o la persecución de la prostitución a raíz de los debates realizados por las dirigentes bolcheviques Alexandra Kollontai, Inessa Armand, Nadezhda Krupskaia, Olga Kameneva y Vera Golubeva en el seno del Departamento para el trabajo entre la Mujer del Partido Comunista[iii]. Así, la Unión Soviética se convirtió en el primer Estado en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Todo ello, enmarcado dentro de la teoría y práctica del Partido Comunista que se distanciaba notablemente de las aspiraciones del feminismo como movimiento reformista y liberal-burgués. Dentro de esta serie de medidas, y por la importancia que tiene para el presente documento, también es preciso hablar de la despenalización de la homosexualidad masculina en el Código Penal soviético del 1 de junio de 1922.

Como vemos, toda esta serie de nuevas medidas legislativas que se produjeron en el período 1917-1922 solo fueron posibles una vez fue derrocado el viejo orden zarista que existía en Rusia. No se produjeron defendiendo la línea interclasista de la unidad nacional durante la Primera Guerra Mundial o cayendo en los preceptos socialchovinistas y reformistas que abundaban en el movimiento comunista del momento.

Del mismo modo, la lucha contra toda explotación, opresión y discriminación – sin olvidarnos de la defensa de nuestros intereses inmediatos – solo puede conjugarse hoy contra la dictadura de la burguesía capitalista, es decir, luchando por la imposición revolucionaria del socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista. Sin embargo, parece que un enemigo mayor que el imperialismo o el fascismo sacude las cabezas de algunos partidos y organizaciones comunistas: el posmodernismo. Una especie de punching ball que sirve a la vez como comodín argumentativo a todo lo que les desagrada de la política socialdemócrata. El posmodernismo es la excusa que se emplea en estos días para justificar la creciente ola de lgtbfobia en el seno del movimiento comunista, una derechización que se vincula especialmente con el rechazo hacia las personas trans y cuya existencia se relaciona con la degeneración, la pederastia o el borrado de las mujeres, abrazando así el programa ideológico del feminismo radical, abiertamente burgués y enemigo del materialismo dialéctico e histórico.

La expresión más concreta de esta línea derechista en el movimiento comunista español la encontramos en el documento emanado del Buró Político del PCTE, Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans[iv], en el cual se argumentaba que las recientes reformas socialdemócratas suponían «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales». El PCTE, como muchos otros partidos y organizaciones que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, desconoce la diferencia que existe entre el sexo y el género. Decía la historiadora y militante comunista Gerda Lerner que:

«El sexo es una realidad biológica en hombres y mujeres. El género es la definición cultural de la conducta que se considera apropiada a los sexos en una sociedad y en un momento determinados. El género es una serie de papeles culturales; por lo tanto, es un producto cultural que cambia con el tiempo»[v].

Es decir, los atributos sexuales son, evidentemente, una realidad biológica, mientras que el género es un producto del proceso histórico que se modifica en los distintos modos de producción al alterarse la superestructura. No obstante, la opresión hacia la mujer y la discriminación hacia las personas LGTB+ es transversal en todas las sociedades de clases, como bien advirtió Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando hablaba de la gran derrota histórica del sexo femenino. Siguiendo con la lectura de Gerda Lerner podemos diferenciar claramente qué es el sexo y qué es el género:

«El hecho de que las mujeres tengan hijos responde al sexo; que las mujeres los críen se debe al género, una construcción cultural. El género ha sido el principal responsable de que se asignara un lugar determinado a las mujeres en la sociedad»[vi].

Asimismo, de la vasta obra de Karl Marx es fácil extraer la conclusión de que la sociedad capitalista no es nada sin la producción de mercancías y el robo de plusvalía, es decir, es esencial que el trabajador ponga su mercancía fuerza de trabajo a disposición del mercado para que esta pueda ser explotada por el burgués. Para ello, es fundamental que se dé a los proletarios lo imprescindible para que puedan reproducir la fuerza de trabajo:

«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el compendio de actitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad vida de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producirse valores de uso de cualquier clase. […] La fuerza de trabajo existe únicamente como disposición natural del individuo vivo. Por tanto, su producción presupone su existencia. Dada la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación. Para su conservación, el individuo vivo necesita cierta suma de medios de vida»[vii].

Como observamos, Karl Marx plasma el conflicto existente entre el capital y la vida, en tanto que los medios de subsistencia y las necesidades necesarios para mantener la circulación de capital, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo no es algo que brote del mercado y que los Estados divididos en clases antagónicas controlan para mantener el poder sobre su mercancía más preciada. Del mismo modo, Karl Marx también ahondó junto con Friedrich Engels en la esclavitud existente en el seno de la familia (i) y la importancia de la división del trabajo (ii), así como en el papel de la reproducción (iii):

(i) «¿En qué descansa la familia actual, la burguesa? En el capital, en la ganancia privada. En su desarrollo acabado, existe sólo para la burguesía; pero halla su complemento en la forzada carencia de familia de los proletarios y en la prostitución pública»[viii].

(ii) «Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta»[ix].

(iii) «La producción de vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra como una relación social –»[x].

Como vemos, desde el marxismo se tiene claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia patriarcal, en tanto que la mujer y los hijos son esclavos del marido. Por tanto, el marxismo contempla la familia patriarcal como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan sometidas a los hombres, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo sea una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implique, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Con esto en mente, cabría preguntarse: ¿Cómo es posible que el hecho de que unas personas se identifiquen con un género distinto al que les fue asignado al nacer a causa de sus atributos sexuales puede provocar «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales», como afirma el Buró Político del PCTE? ¿No buscamos los comunistas, acaso, acabar con el conflicto existente entre el capital y la vida barriendo las relaciones sociales desiguales que emanan del modo de producción capitalista? ¿No es uno de nuestros objetivos alcanzar las más altas cotas de humanismo arrancando de esta sociedad toda explotación, opresión y discriminación por medio de la revolución socialista?

La actitud de un comunista no puede pasar nunca por señalar a las personas trans, cuya identidad choca con una superestructura que, en el caso de las relaciones hombre-mujer, descansa en el binarismo de género, la familia monógama burguesa y en la división sexual del trabajo. Es imposible que la existencia de las personas trans borre a las mujeres. Pero la lucha por la emancipación de la mujer no radica en las diferencias biológicas, sino en la eliminación del poder burgués que la oprime doblemente y esclaviza, y de igual forma por medio del trabajo asalariado que al hombre proletario.

Si centrásemos nuestra lucha en los condicionantes biológicos estaríamos alejándonos del marxismo-leninismo en favor de las teorías burguesas del feminismo radical. Aquellas que, como Shulamith Firestone, «identificaron la diferencia biológica entre hombres y mujeres como la raíz de la subordinación femenina, naturalizando de esta manera las desigualdades de género y presentándolas como inevitables»[xi]. Ello nos llevaría a abrazar los postulados antidialécticos de autoras como Kate Millet que entiende que el patriarcado y, por ende, la sociedad y la cultura patriarcal han sido algo intrínseco a todas y cada una de las civilizaciones que ha conocido la historia; es decir, sería afirmar que la mujer vino al mundo oprimida a causa de los hombres, estando el dominio sexual firmemente arraigado en las relaciones humanas.

Contrario a esto, la única línea revolucionaria se encuentra en el materialismo dialéctico y en el inmenso legado de lucha teórica y práctica de los representantes del movimiento obrero revolucionario, quienes demostraron que es preciso situar la opresión de la mujer en la base económica del modo de producción. Como bien demostró Friedrich Engels, la mujer no nació oprimida en el mundo, su subyugación al varón nació con la propiedad privada y la abolición del derecho materno en favor del paterno, con la abolición de la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndose por la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Nuestra posición, por tanto, no puede ser otra que la de rechazar frontalmente las actitudes de lgtbfobia que se reproducen en el seno de los partidos y organizaciones comunistas, entendiendo esta como una muestra de la ideología burguesa que corrompe a los proletarios y los divide de la misma forma que lo hace el machismo o el racismo.

Ahora bien, ¿cómo debería evaluarse el posmodernismo desde el marxismo-leninismo y nuestro Partido? En primer lugar, una afirmación preliminar sería considerar un arma de doble filo su consideración de la otredad. Si bien, por un lado, el posmodernismo ha centrado buena parte de sus intereses en dar a conocer las diferencias sociales que existen a causa de la subjetividad, el género, la sexualidad o la raza, etc. estas consideraciones parece que convergen en un canto al individualismo y la política reformista, mediante las cuales las diferentes identidades deben estar representadas en la sociedad y el Estado, pero sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, sin plantear la revolución y la lucha armada contra el Estado burgués. Parece evidente que para la izquierda posmoderna el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués.

En definitiva, la multiplicidad de luchas que plantea la línea posmoderna – al renegar de la contradicción fundamental de la sociedad, la existente entre el capital y el trabajo – conduce al renegar de una teoría y práctica auténticamente revolucionarias que puedan conducir a la humanidad a un horizonte realmente emancipatorio, pues su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía.

No obstante, renegar del posmodernismo no implica dejar de lado los intereses y anhelos de los proletarios LGTB+, pues sería, más bien, una línea que representa la vertiente burguesa del movimiento de liberación LGTB+, una tabla de salvación para el oportunismo de la aristocracia obrera que ve en el programa socialdemócrata una oportunidad de conseguir su trozo de pastel. Así pues, el Partido Comunista se dirige contra todo reformismo y revisionismo que inocula la ideología burguesa en el movimiento proletario y en las amplias masas obreras. La izquierda burguesa trafica con el movimiento LGTB+ al igual que lo hace con el movimiento obrero, antirracista, antifascista o de emancipación de la mujer para conseguir privilegios y representación en el arco parlamentario, dirigiendo falsas asociaciones que solo sirven para fomentar su chiringuitismo. Esta podría ser la síntesis de las políticas de identidad que llevan a cabo organizaciones como PCE/IU/UP/Sumar, las cuales confluyen en la ausencia total de conciencia de clase.

En contrapartida, surge un movimiento espontáneo de las masas obreras en contra de la línea burguesa o pequeñoburguesa del movimiento LGTB+, la cual se expresa periódicamente en el Estado español, pero con una ausencia total de dirección política. Una característica que comparte con el resto del movimiento obrero al carecer del Partido Comunista.

A nivel internacional, dentro del movimiento comunista destacan las pociones del Partido Comunista de Filipinas, que estableció que «el CPP defiende el derecho de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los trans a expresar su identidad de género y apoya su lucha contra todas las formas de discriminación»[xii]. Por tanto, parece clara que la posición debe ser la de entender el movimiento LGTB+ en general, y la lucha trans en particular, como un frente de masas más donde el Partido Comunista despliegue su programa y su línea de masas para confrontar las posiciones derechistas dentro del movimiento obrero – que confluyen con los fascistas – y, también, la de los oportunistas de la izquierda burguesa que tratan de dirigir las ansias proletarias hacia la supeditación hacia la dictadura de la burguesía.

La posición del Partido Comunista, por ende, debe ser la de abolir las viejas concepciones del género y de la sexualidad, fruto de la superestructura imperialista, por medio del socialismo como antesala de una futura sociedad comunista donde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y las diferencias de identidad y sexualidad, no repercutan en una cultura donde las mujeres proletarias se encuentren doblemente oprimidas y las personas LGTB+ sean rechazadas al construir nuevos modelos de familia separados de la familia burguesa y patriarcal.

Debemos organizar a las masas LGTB+ desde su posición de obreros, de desposeídos, de proletarios, con igualdad y respeto como camaradas con iguales deberes y responsabilidades en la lucha contra un modo de producción capitalista que, en la fase actual de imperialismo agonizante, nos condena a una vida de miseria, represión, fascismo, guerra y muerte.

Para finalizar este documento habría que cerrar un último elemento ideológico que suele ser constante en el debate sobre las identidades trans: materialismo versus idealismo.

El camarada Lenin decía que el principal logro de la filosofía clásica alemana fue la dialéctica. La dialéctica, como teoría científica de la evolución y una de las mayores conquistas de la filosofía clásica alemana, ha sido enormemente estudiada por los representantes del movimiento obrero socialista una vez fue arrancada de ésta su corteza idealista, hegeliana, y se trasplantó a la concepción materialista de la historia y de la naturaleza. Para los padres del socialismo científico, la dialéctica:

«concibe las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y perecer […]. Sólo mediante la dialéctica, con constante atención a la interacción general del devenir y el perecer, de las modificaciones progresivas o regresivas, puede conseguirse una exacta exposición del cosmos, de su evolución y de la evolución de la humanidad, así como de la imagen de esa evolución en la cabeza del hombre»[xiii].

En esta misma línea, el leninismo entiende la dialéctica como «la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo»[xiv] y considera a los «fenómenos naturales en perpetuo movimiento y cambio, y el desarrollo de la naturaleza como el desarrollo de las contradicciones existentes en ésta, como el resultado de la acción reciproca de las fuerzas contradictorias en el seno de la naturaleza»[xv]. Por tanto, el método dialéctico, en oposición al metafísico, considera que todos los fenómenos están interconectados, en constante desarrollo y cambio, poniendo especial atención en sus contradicciones internas.

Karl Marx profundizó concienzudamente en el materialismo filosófico e hizo extensivo este conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana, a las relaciones entre los individuos, donde el desarrollo de los modos de producción de los bienes necesarios para la existencia del ser humano se convertía en la fuerza principal que determina toda su vida social, condicionando también la transición de un régimen social a otro:

«En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e interdependientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general»[xvi].

Para Karl Marx, el capital corresponde a una determinada relación social de producción perteneciente a una formación histórico-social concreta. El capital es entendido como una relación social en tanto que la burguesía, como clase social poseedora de los medios de producción y de subsistencia, enfrenta sus intereses a los del proletariado, que no son propietarios de esas condiciones y se encuentran desposeídos. Es en esta contradicción entre propietarios-poseedores, por un lado, y no propietarios-no poseedores, por otro, en la que se establece una relación de explotación en el momento en el que quien no tiene la propiedad de los medios de producción se enfrenta a la obligación de vender una mercancía singular, su fuerza de trabajo, para poder subsistir. Por tanto, «en el mercado todos son formalmente iguales, propietarios de dinero y mercancías, pero de contenido, existe una desigualdad esencial, condicionada por la distribución desigual de los medios de producción»[xvii]. Y esto ocurre porque la propiedad privada de los medios de producción es una condición sine qua non del capitalismo, y es por ello mismo que el capital es una relación en cuanto a producto histórico-social y no un elemento propio y característico de la naturaleza humana o de nuestras sociedades desde ahora hasta el fin de nuestros días como sociedad civilizada.

Además, esta comprensión del capital como relación social implica que existe una relación de dominación, puesto que el burgués, el propietario de los medios de producción, entrega al proletario únicamente una parte del trabajo que realiza, quedándose con el plustrabajo. Es decir, dentro de la contradicción capital-trabajo o burgueses-proletarios se observan prácticas de subyugación, subordinación, hegemonía y dependencia económica.

Como observamos, existe una estrecha relación conceptual entre la teoría económica de Karl Marx, la teoría del valor-trabajo, y la teoría que le llevó a ser considerado como uno de los padres de la Sociología, la teoría del materialismo histórico. Ambas tienen el mismo punto de partida: el trabajo como elemento básico de la sociedad humana y cuyo desarrollo determina finalmente el desarrollo de las sociedades. La actividad laboral supone, para la filosofía marxista, cambios de dos tipos; cambios en las fuerzas productivas de la sociedad, entendidas estas como los cambios en los medios de producción y los medios técnicos por los cuales los seres humanos actuamos sobre la naturaleza; y, en correspondencia con estos cambios, se producen otros en toda la estructura de las relaciones de producción entre las personas, es decir, entre los participantes en el proceso social de la producción.

Con esto sobre la mesa, parece evidente lo vulgar que es la diferenciación que llevan a cabo las organizaciones tránsfobas cuando afirman que el sexo es algo material, mientras que la autodeterminación de género es idealista. Como hemos podido observar, la dialéctica y el materialismo no se ciñen al ámbito biológico, sino que implica llevar a cabo un estudio total de la humanidad, la naturaleza y los cambios que se producen como consecuencia de los distintos estadios sociales a causa de la evolución de las fuerzas productivas. Por ende, un fenómeno biológico no es más científico que un fenómeno social, más si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia han existido diferentes expresiones de la familia y el género, que poco tienen que ver con la familia burguesa-patriarcal o con el binarismo de género actual. Ahora bien, debe comprenderse que apoyar la identidad o autodeterminación de género no provoca per se el fin de una superestructura patriarcal y explotadora; ello solo vendrá con el final del capitalismo, ya que la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

 

¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión!

Atruena la razón en marcha: es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos. ¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos en la lucha final.

El género humano es la internacional.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

[i] Karl Marx (2008 ed.). Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 335.

[ii] «el cual estipulaba que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo íntegramente su salario, y que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada tres horas un descanso de media hora para amamantar a su hijo» (Frencia & Gaido, 2018, p. 4).

[iii] Cintia Frencia & Daniel Gaido (2018).  Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920).

[iv] (29 de junio de 2021). Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans. PCTE.es

[v] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 30.

[vi] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 51.

[vii] Karl Marx (2020 ed.). El Capital. Crítica de la economía política, T. I, L. I., pp. 225-229.

[viii] Karl Marx & Friedrich Engels (2019 ed.). Manifiesto Comunista, p. 73.

[ix] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, pp. 33-34.

[x] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, p. 30.

[xi] Cinzia Arruzza (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo, p.10.

[xii] VV. AA. (2022). El comunismo ante la cuestión LGTB+, p. 282.

[xiii] Friedrich Engels (2014 ed.). Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring, pp. 67-68.

[xiv] Vladimir Lenin (1961 ed.). Obras escogidas, Tomo I, p. 31.

[xv] Iósif Stalin (1938). Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, p. 4.

[xvi] Karl Marx (1859). Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 2.

[xvii] Rolando Astarita (2013). El capital como relación social, p. 7.




El PCOE en Sevilla con el pueblo palestino

Los pasados lunes 16 y 23 de noviembre, diferentes organizaciones que apoyan la causa palestina organizaron dos manifestaciones que recorrieron las calles de Sevilla. Los militantes del PCOE en dicha provincia asistieron a ambas manifestaciones lanzando el mensaje comunista mediante octavillas que se fueron repartiendo a lo largo del recorrido. De esta forma mostramos toda nuestra solidaridad con la clase trabajadora palestina, la cual lleva décadas sufriendo la ocupación y el genocidio del estado fascista de Israel. Occidente muestra una vez más su hipocresía frente al mundo, entre ellos el gobierno “más progresista de la historia” el cual o se pone de perfil frente a los miles de asesinatos por parte de Israel o directamente apoya al estado genocida.

 

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO! 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO! 

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Sevilla




Prohibido olvidar al pueblo saharaui

El pasado 24 de octubre, los socialfascistas del PSOE y la coalición Sumar firmaron un acuerdo de gobierno en el que se omitió de manera deliberada la cuestión del Sáhara Occidental. Una decisión que supone una nueva traición de Sumar al movimiento obrero y a la lucha por la libertad del Sáhara Occidental, pues es evidente que a través su candidata Tesh Sidi instrumentalizaron la valiente lucha del pueblo saharaui para su beneficio electoral.

Son muchas las concesiones que la “izquierda” del sistema ha realizado al régimen genocida de Marruecos desde aquel 14 de marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez envió una carta al dictador Mohamed VI donde, en un ejercicio de genuflexión enorme, asumía la propuesta marroquí de autonomía como la «más seria, creíble y realista». Un movimiento que supuso la muerte de la posición histórica del PSOE sobre el Sáhara Occidental y que vino precedido del cese de la Ministra de Exteriores, Arancha González Laya, a petición de Rabat como condición para normalizar las relaciones con el Estado español, ya que la ahora exministra había aprobado la hospitalización de Brahim Ghali en Logroño. Huelga decir que su sustituto, José Manuel Albares, es poco más que un lacayo del régimen marroquí.

Un mes más tarde, el 19 de abril de 2022, conocíamos que entre 2017 y 2020 se había utilizado la herramienta de espionaje Pegasus contra 63 políticos independentistas. Pero la cosa no quedó ahí. A los pocos días salió a la luz que actuales cargos del gobierno español como Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska tenían sus teléfonos infectados con el software espía que, casualmente, es utilizado por Marruecos. El Estado español demostraba así su posición como eslabón débil dentro de la cadena imperialista al ser espiado de forma externa. Posteriormente, en la madrugada del 24 al 25 de junio, en la valla que separa Melilla de Marruecos, la policía marroquí asesinó con total impunidad a 37 personas que pretendían entrar en dicha ciudad autónoma, a lo que habría que sumar más de un centenar de heridos. Pedro Sánchez salió rápidamente a justificar la brutalidad policial. Por consiguiente, todos los calificativos que se puedan emplear contra el gobierno español serán escasos, pues estamos hablando de auténticos criminales de guerra que tienen las manos manchadas con la sangre de los proletarios saharauis, por no mencionar su apoyo a los regímenes fascistas de Israel y Ucrania.

Contrario a esto, la clase trabajadora del Estado español ha demostrado en numerosas ocasiones su apoyo al pueblo saharaui y su animadversión hacia el régimen de ocupación marroquí. Un rechazo que debe desplegarse también contra Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y el resto de las marionetas de la política imperialista de Marruecos que utilizan el electoralismo y el parlamentarismo burgués para sojuzgar la lucha obrera.

La clase obrera es internacional. Los obreros españoles defenderemos siempre a nuestros hermanos de clase del Sáhara Occidental y lucharemos contra las fuerzas de ocupación marroquíes que tratan de desplegar su influencia en la política del Estado español. Nunca olvidaremos que desde 1975 han tratado de imponer a sangre y fuego su sistema político en los territorios que legítimamente pertenecen al pueblo saharaui y que han buscado por todos los medios posibles borrar del mapa la existencia de la República Árabe Saharaui Democrática.

Marruecos es una potencia imperialista y criminal que lleva cinco décadas tratando de someter al valiente pueblo saharaui. Para ello, el ejército marroquí ha llevado a cabo bombardeos contra civiles que huían a zonas seguras, han ocupado territorios que no les pertenecían, han atacado a civiles con napalm, fósforo blanco, bombas incendiarias y han llevado a cabo toda clase de saqueos, torturas, encarcelamientos, violaciones y desapariciones con total impunidad a cambio de garantizar el expolio de los recursos naturales de la zona como fiel peón de Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde el PCOE estaremos siempre del lado del pueblo saharaui, de la legítima lucha armada por la liberación y soberanía completa del Sáhara Occidental. Frente a esta barbarie, enarbolaremos con orgullo la bandera roja que representa el internacionalismo proletario y el socialismo como única salida para acabar con toda opresión. El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede escudarse más tras la palabra “democracia”, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más ricos, a los burgueses, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado.

Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o los territorios pendientes de descolonizar es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo a nivel internacional. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo de manera revolucionaria.

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA OCCIDENTAL!

 

Madrid, 29 de octubre de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Plataforma por una vivienda digna: un nuevo juguete de la socialdemocracia

En este mes hemos visto cómo algunas organizaciones que se dedican a la lucha por la vivienda, junto con otras, han creado una nueva plataforma. Esta nueva plataforma se llama “Plataforma en defensa del derecho humano a la vivienda en la Comunidad de Madrid” y en ella participan Comisiones Obreras, UGT, Consejo de la Juventud, Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones más.

En el comunicado que publicaron el día de su nacimiento señalan el problema que existe con la vivienda centrándose solo en el caso de la Comunidad de Madrid, y más concretamente en su capital. Señalan el aumento del número de pisos turísticos, la crisis habitacional y la falta de vivienda pública que existe.

Si pasamos a las peticiones o las reivindicaciones que hacen para solucionar el problema existente, lo que se plantea es la creación de una Ley autonómica que ponga fin a la problemática de muchos madrileños.

Este tipo de comunicados nos muestra de nuevo como la política burguesa intenta encauzar todo movimiento dentro de los parámetros del Estado con la reclamación de leyes o con el intento de mejorar el servicio de una Administración que funciona en favor de la burguesía. Esta nueva plataforma la debemos ver como un nuevo apéndice de Más Madrid, ya que no es casualidad que Rita Maestre dijese días antes de aparecer este “gran acuerdo” que iba a impulsar un gran movimiento ciudadano en favor de la vivienda.

Como no, la burguesía y la socialdemocracia, como su perrito faldero, en sus miles de intentos por querer capitalizar los movimientos sociales e introducirlos en un cauce legalista, crea una nueva plataforma. Es una muestra también de como la clase obrera y las clases populares no tienen una independencia política respecto a la burguesía.

Nosotros los comunistas sabemos que la solución del problema de la vivienda no pasa por reclamar a un gobierno u otro un determinado grupo de leyes, pues sabemos a la perfección que esas leyes son papel mojado. Cuando bajamos a la realidad de las cosas vemos como se siguen cometiendo abusos a inquilinos por parte de los caseros, como las inmobiliarias siguen cobrando los honorarios-cuando no te los cobran en B-, o como el precio de la vivienda no para de subir.

Dentro de este sistema capitalista la vivienda es un activo más utilizado por la burguesía para seguir robando al obrero. Bajo el capitalismo nunca podrá garantizarse una vivienda digna, por lo que la solución no pasa por nuevas leyes, la solución no pasa por pedir vehemencia, la solución pasa por hacer caer el capitalismo y crear el socialismo por la vía revolucionaria.

Por eso, desde el Partido Comunista Obrero Español creemos que la única salida que tenemos en el momento actual es la unión de todas las luchas. Todas las luchas, es decir, contra la LGTBi-fobia, antiracismo, antifascismo, por la vivienda, por las pensiones, etc., en una sola, contra el sistema capitalista, el verdadero causante de nuestros problemas. Por ello creemos en el Frente Único del Pueblo como punto de partida por la revolución socialista.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA SOLA!

 

Comité Regional del PCOE en Madrid




¡Manos fuera de la cultura popular!

El pasado 5 de octubre, con ocasión de la Cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en la ciudad de Granada, el presidente Pedro Sánchez utilizó a la figura del poeta y dramaturgo Federico García Lorca para blanquear al régimen fascista ucraniano. Su revisionismo histórico dibujó a Lorca como una figura que, dentro de su lógica, sería partidaria del régimen que tanto sufrimiento ha causado a gran parte de sus conciudadanos, como es el ucraniano.

Sin embargo, el revisionismo histórico en torno a la figura de Lorca lleva hace años apareciendo en los medios de comunicación, desde los que dicen que su ejecución se debió únicamente a envidias familiares para conseguir sus propiedades u ocultando que fue ejecutado en algunos libros escolares de educación primaria. Lo cierto es que uno de los motivos por los cuales fue ejecutado García Lorca, según la propia documentación del régimen franquista (que intentó ocultar su implicación en el asesinato, afirmando que se debió a la situación caótica que se vivió en Granada tras el golpe contra el Frente Popular) fueron sus ideas políticas.

Federico García Lorca fue uno de los intelectuales que firmaron un documento a favor del Frente Popular, así como manifiestos antifascistas, participó en actos de Socorro Rojo pidiendo la libertad del comunista Luís Carlos Prestes (preso por la dictadura de Getúlio Vargas en Brasil), fue miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y también mandó una condolencia por la muerte del escritor soviético Máximo Gorki. Teniendo en cuenta estos aspectos, a Lorca le hubiera desagradado un régimen, como es el caso del ucraniano, que desde el golpe del Euromaidán en 2014 ha derribado monumentos relacionados con su pasado soviético al mismo tiempo que ha homenajeado a fascistas y criminales como Stepán Bandera, o que mantiene detenidos y bajo amenaza de muerte a los hermanos Kononovich por su militancia comunista, o que persigue y ata en postes a mujeres y niñas sólo por ser gitanas, pueblo que él homenajeó en su obra, en especial el “Romancero Gitano”. En relación a esto último, tampoco hubiera aprobado a otros líderes presentes en esa cumbre, como es el caso del fascista Viktor Orbán, que ha aplicado medidas antigitanas en Hungría.

Pero la figura de Lorca no es la única que se han intentado apropiar los fascistas con ocasión de la guerra interimperialista en Ucrania. En mayo del 2022, el propio Zelenski en su intervención en la inauguración del Festival de Cannes llegó a decir que “necesitamos un nuevo Chaplin que demuestre que el cine no puede permanecer mudo”. De igual modo que ocurre con Lorca, se alude a una figura relacionada con la izquierda para apelar a la conciencia de aquellas personas identificadas con el progresismo para unirlas a su causa, en este caso Chaplin, un cineasta que, pese a que negó ser comunista, sufrió la persecución de la caza de brujas del senador McCarthy, motivo por el cual tuvo que abandonar el país donde trabajaba. Además, perteneció a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética-al igual que Lorca- y participó en actos con diplomáticos soviéticos. Defendió al compositor Hans Eisler por haber sido incluido en la “lista negra de Hollywood” a causa de sus ideas comunistas, satirizó a Hitler y Mussolini en su película “El Gran Dictador” y era de etnia gitana. Todos estos elementos, al igual que ocurre con Lorca, nos hacen ver que está muy lejos de ser, en caso de que viviera en la actualidad, alguien admirador del régimen ucraniano.

Podemos ver ciertos paralelismos con lo que ya denunció Lenin en el capítulo I de “El Estado y la revolución” cuando, denunciando la apropiación por parte de la socialdemocracia de la figura de Karl Marx, dice “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para <<consolar>> y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola”.

Y así funciona con muchas otras figuras: vemos cómo el PSOE reivindica a Salvador Allende cuando en el pasado hizo negocios con la dictadura de Pinochet, reivindica a Rosa Luxemburgo como una feminista-pese a que en vida tuvo disputas con el movimiento feminista-al mismo tiempo que tolera la detención de comunistas fuera y dentro de las fronteras del estado español.

No debemos bajar la guardia ante este revisionismo histórico, ya que busca fortalecer a la reacción y, por ende, al fascismo.

 

¡FUERA LAS MANOS DE LA CULTURA POPULAR!

¡CONTRA EL REVISIONISMO HISTÓRICO!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




La juventud obrera con el pueblo palestino

Hace dos semanas, el Estado fascista de Israel aprovechó un ataque de Hamás para movilizar a sus tropas y dar así comienzo a una nueva ofensiva contra el pueblo palestino. Como resultado de los continuos bombardeos indiscriminados, más de 5.000 personas han perdido la vida en Gaza, a lo que hay que sumar unos 1.000 desaparecidos y 15.000 heridos. Un auténtico genocidio que cuenta, además, con el respaldo de los líderes del imperialismo como Ursula von der Leyen, Joe Biden o Pedro Sánchez, los cuales han demostrado ser unos auténticos criminales de guerra.

Aunque los medios de comunicación traten de enmascarar lo que sucede en Palestina como una guerra entre Hamás e Israel, o incluso como “el derecho de Israel a defenderse”, lo que la humanidad está contemplando no es otra cosa que un nuevo episodio de la ocupación militar, la colonización, el genocidio y el apartheid que sufre el pueblo palestino desde 1948. Un exterminio planeado que cuenta con el beneplácito de la burguesía de Occidente, pues el Estado de Israel no es otra cosa que la punta de lanza de los intereses del imperialismo estadounidense y europeo en Oriente Medio.

Mientras que los desalmados políticos y los monopolios que dirigen el mundo hacen declaraciones vacías hablando de democracia y libertad, los comunistas nos preguntamos: ¿Libertad? ¿Para quién? La única libertad que vemos es la que tiene el Estado fascista de Israel para ocupar comercios, viviendas o ciudades enteras; la de bombardear impunemente cientos de hospitales infantiles, campamentos, escuelas y otras estructuras no militares para dañar lo máximo posible a la población civil; la de sabotear las instalaciones eléctricas en la Franja de Gaza o de bloquear la entrada de combustible, materiales médicos y ayuda humanitaria. Todo esto tiene un nombre: genocidio.

Hoy, día 26 de octubre, numerosos centros escolares irán a la huelga y se llevarán a cabo concentraciones en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía, País Vasco, Asturias, Galicia y las islas Canarias. La juventud obrera, junto al resto del movimiento obrero, demostrará a los socialfascistas que dirigen el gobierno del Estado español que la clase trabajadora apoya de manera insobornable al pueblo palestino. Sabemos, además, que las muestras internacionales de solidaridad asustan y mucho a los lacayos del sionismo. Así lo han demostrado Alemania, Francia y Reino Unido, algunos ejemplos de países que han prohibido las concentraciones en apoyo al valiente pueblo palestino y que han usado gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes.

Los jóvenes marxistas-leninistas tenemos, además, la certeza y convicción de que la lucha de clases contra la burguesía y el imperialismo es el único camino posible contra la barbarie del fascismo y la guerra, pues en la raíz de nuestros males y penurias diarias encontramos el sistema capitalista y una minoría parasitaria que nos negará hasta la vida misma con tal de seguir aglutinando riquezas y no ceder un ápice sus privilegios.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

 

SECRETARÍA DE JUVENTUD DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga de profesores del 24-O: ¿Se habían olvidado de la educación?

En Abril de 2012, el Gobierno de Mariano Rajoy anunciaba un recorte en la Educación y Sanidad públicas de un total de 10.000 millones de euros. Dichas medidas, diseñadas en exclusiva para favorecer a los magnates del IBEX-35, supusieron entre otras cosas la supresión de la paga de navidad en 2012 así como la congelación salarial a lo largo del año 2013.

Rajoy, aun así, no estaba inventando nada, puesto que ya tres años antes Zapatero había tomado la iniciativa retocando el gasto público. En definitiva, entre 2009 y 2014, los recortes en lo público sumaron 78.000 millones de euros, equivalentes a ochos puntos porcentuales del PIB.

En el ámbito educativo gallego, esta reducción del presupuesto se materializó en menos presupuesto en educación, en el aumento del horario de permanencia en el centro de maestros y profesores, así como el aumento del ratio alumno/docente. Unos efectos que, a día de hoy, 14 años después, seguimos sufriendo y que parece que hemos aceptado. ¿Por qué?

Los grandes sindicatos gallegos en educación son CIG, CCOO y ANPE, que en educación suman 119 delegados sindicales, más del 80% del total de la Comunidad Autónoma. Todos reivindican supuestamente los derechos de los trabajadores y, sin embargo, el conjunto total de las centrales sindicales se dedican principalmente a hacerle el trabajo de recursos humanos a la Xunta de Galicia, solucionando dudas administrativas u organizando cursos de formación. Y, por supuesto, todos con su cuota de liberados sindicales y sus subvenciones del Estado.

La buena relación entre sindicato y Xunta de Galicia se traduce, como no puede ser de otra forma, en una total desmovilización del profesorado que durante estos últimos 12 años de recortes lo único que ha podido comprobar es cómo sus condiciones laborales empeoraban al mismo tiempo que los sindicatos preferían negociar antes que organizar a la comunidad educativa contra su opresor. La misión de estos sindicatos no es luchar por nuestros derechos, sino alejarnos de la conciencia de clase.

El 24 de octubre la CIG convoca una huelga general en el ámbito educativo a la que en poco tiempo se unieron sindicatos como CSIF, CUT o STEG. La convocatoria, dicen, ocurre como respuesta a un acuerdo presentado por la Consellería “que no da respuestas a las necesidades reales del profesorado gallego a pesar de haber pasado 14 años”. Si la CIG es conocedora de las necesidades reales del profesorado, entonces ¿por qué han tardado 14 años en tomar acción? ¿por qué no secundaron la huelga de septiembre de 2022? ¿por qué ocultan la precariedad de los interinos? ¿por qué para ellos no es fundamental la mejora de las retribuciones para el profesorado?

La respuesta es sencilla y es que la lógica de la CIG no es la lógica de la clase trabajadora, pues de lo contrario al ser el primer sindicato en Galicia podrían convocar huelga general en todos los sectores. Su lógica es la lógica electoralista, ya que el próximo año se convocarán elecciones a la Xunta de Galicia y la estrategia de su brazo político, el BNG, es el desgaste electoral al estilo de las manifestaciones convocadas en Sanidad en Madrid por la izquierda parlamentaria. Con total seguridad, una vez pasen los comicios sea cual sea el resultado la desmovilización será total.

Por otro lado, los sindicatos que no secundan la huelga se han desmarcado como lo que son: un atajo de reaccionarios. Tanto CCOO, como UGT y ANPE no están dispuestos a reivindicar las mejoras en las condiciones materiales del profesorado y mucho menos si movilizarse significa capitalizar votos para el nacionalismo gallego. Ellos mismos se retratan a la perfección en los correos que envían a todo el profesorado:

La estrategia de estos sindicatos, que no son más que un reflejo de la podredumbre del sistema capitalista, pues nos llevan a confiar en las negociaciones con el Partido Popular y que en un futuro las condiciones mejorarán.

El profesorado y el resto de los trabajadores debe tener claro que manteniéndonos en el sistema capitalista no es posible una mejora de la educación pública ni de las condiciones en las que se encuentran sus trabajadores y usuario, que en la inmensa mayoría son también hijos de la clase obrera. Es por eso que existen organizaciones autodenominadas de izquierdas que nos harán pensar que si las seguimos nuestros derechos avanzarán cuando, si lo miramos con perspectiva, lo único que hacen es que nos movamos en circunferencias cada vez más pequeñas. La lucha en abstracto sólo nos llevará a un laberinto interminable en el que los únicos que ganan son los políticos burgueses, sus lacayos sindicales y los empresarios.

Hoy la lucha por la educación pública sólo es posible con la destrucción del Estado capitalista actual, que reproduce la lógica de los monopolios también en sus instituciones. Hoy los profesores deben ser parte de un Frente Único del Pueblo para ligar su lucha con la lucha de los pensionistas y de la sanidad y también con la lucha del resto de los trabajadores. Es así como los trabajadores, a través de la consciencia de que a todos les une la explotación, deben plantear la alternativa socialista frente al putrefacto capitalismo que hoy sólo puede plantearnos precariedad y muerte.

 

¡Defendamos la educación pública!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Construyamos el Socialismo!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




La problemática de la vivienda y la misión histórica de la clase trabajadora [ESP/EUS]

La vivienda, un bien de primera necesidad, forma parte de los medios de subsistencia cuya propiedad se halla fuera del alcance de la clase obrera en su conjunto. Dicho de otra forma, la propiedad de pisos por parte de la mayoría va a menos.

En este contexto, el pasado año una media diaria de 3.410 personas sin hogar durmieron en los centros de alojamiento de Euskadi, media que equivalía al 15,7% del Estado, en cuya totalidad ascendió a unas 21.684 personas.

Entre la media de personas alojadas en Euskadi, se hallaban unas 638 con una exclusión residencial más grave. Y comparando con los datos de 2020, aumentó en un 57% las plazas ocupadas por mujeres víctimas de la violencia de género.

Con estos datos podemos comprobar, además de la imposibilidad de miles de personas de tener lo más básico cubierto, como aumentan las mujeres proletarias maltratadas en situación de miseria. Y hacemos hincapié en su condición de clase, ya que las mujeres burguesas jamás van a estar en semejante situación de exclusión.

Todo esto mientras partidos como el PNV y el PSE, que apuestan entre otras cosas por un modelo de turismo masificado, de la gentrificación de barrios obreros, permiten acciones como el cierre durante un fin de semana de un albergue en Ondarreta en pleno invierno para el acceso de gente sin hogar porque dicho establecimiento lo había alquilado un grupo de turistas franceses.

Y eso es solo la punta del iceberg, no olvidemos que esos dos mismos partidos son los que votaron a favor de una reducción fiscal para fondos buitre en plena pandemia del Covid-19.

Estos son los nacionalistas del eslogan “Euskadi Primero”, los que priman a turistas adinerados, a fondos buitre y a monopolios extranjeros por encima de la clase obrera vasca, sirviendo a la gran burguesía autóctona, como no, esa misma que se halla muy bien anclada en la cadena imperialista de Occidente, y a la cual por tanto no conviene apoyar la independencia, ese derecho a la autodeterminación del que a veces se acuerda el PNV.

La solución no es, sin embargo, apoyar a opciones políticas oportunistas como EH Bildu, que ve como enemigo a organizaciones comunistas, y en cambio a partidos como PNV y PSE como meros rivales. Y que por supuesto también instrumentalizan a los presos políticos vascos y a lo que fue en su día el MLNV poniendo como candidatos a expresos políticos en un afán de hacer electoralismo para atraer a antiguos militantes de formaciones ilegalizadas como HB, que nada tenían que ver con lo que es Bildu, mientras que a su vez reniegan de ese pasado.

No, la solución pasa por garantizar una vivienda digna a toda la población, junto con el resto de medios de subsistencia y garantizar la posibilidad de un trabajo digno a toda la clase obrera. Una sociedad donde no sea necesario el amparo a las mujeres maltratadas porque el maltrato habrá sido arrojado al vertedero de la historia, junto al modo de producción que lo perpetúa.

Y es que el modo de producción capitalista, en la etapa actual, necesita de cada vez menos mano de obra gracias a los últimos avances que se han dado en la automatización dentro de los centros de trabajo; lo cual genera que cada vez más gente viva en la marginalidad, entre las mismas se encuentran mujeres que sufren maltrato. Maltrato que viene condicionado por una actitud machista y misógina latente en nuestros días, la cual es producto de un proceso de deshumanización del ser humano, en especial de la mujer obrera, cuyo objetivo no es otro sino el de tratarnos como mera carne de cañón frente a los intereses del capital.

Frente a toda esta problemática, los comunistas debemos actuar de manera inequívoca por la socialización de los medios de producción, para la cual se necesitará de una superestructura acorde con la misma, esto es, aquella que niegue cualquier opresión sobre la clase obrera por parte del capital: el machismo, la homofobia, la transfobia, la aporofobia, el racismo, la xenofobia, la opresión nacional y en definitiva, la explotación del proletariado por parte del capital.

Para ello tenemos que unir todas esas luchas en un solo frente, incluida aquella destinada a frenar los desahucios de las familias obreras, el Frente Único del Pueblo, teniendo como punto de partida las asociaciones de vecinos de los distintos barrios obreros, para que los nuevos Órganos de Poder Popular se construyan desde la base para que todo quede supeditado precisamente a los intereses de la clase obrera.

Es deber de los comunistas de todo el mundo rechazar las tesis oportunistas que han convertido el Movimiento Comunista Internacional en una parodia de sí mismo, a la vez que de todo marco ideológico chovinista teñido de rojo, y empezar a construir el Frente Único del Pueblo como punto de partida para acercar a la clase obrera y las clases populares hacia su liberación, teniendo claro en todo momento que quien realmente hace la revolución es la clase obrera al haber alcanzado su independencia política como clase.

 

¡POR UNA VIVIENDA DIGNA POR Y PARA EL PUEBLO!

¡POR EL FIN DE TODA OPRESIÓN CONTRA LA CLASE OBRERA!

¡POR EL SOCIALISMO!

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español

Etxebizitzaren arazoa eta langile klasearen misio historikoa

 

Etxebizitza, premia biziko ondasuna, langile-klase osoaren irismenetik kanpo dauden biziraupen-bitartekoen zati da. Beste era batera esanda, gehienen etxebizitzen jabetza gutxiagora doa.

Testuinguru horretan, iaz, batez beste, etxerik gabeko 3.410 pertsonak egin zuten lo Euskadiko ostatu-zentroetan, hau da, Estatuko % 15,7k, 21.684 pertsona guztira.

Euskadin ostatu hartutako pertsonen batez bestekoaren artean, 638 inguru zeuden bizitegi-bazterketa larriagoarekin. Eta 2020ko datuekin alderatuta, % 57 igo da genero-indarkeriaren biktima diren emakumeen plaza kopurua.

Datu horiekin egiazta dezakegu, milaka pertsonak oinarrizkoena estalita izateko duten ezintasunaz gain, tratu txarrak jasaten dituzten emakume proletarioen kopuruak gora egin duela miseria-egoeran. Eta klase izaera azpimarratzen dugu, emakume burgesak ez baitira inoiz horrelako bazterketa-egoeran egongo.

Hori guztia EAJ eta PSE bezalako alderdiek, besteak beste, turismo eredu masifikatu baten alde egiten duten bitartean, langileen auzoak gentrifikatzearen alde, Ondarretako aterpetxe bat asteburu batez ixtea bezalako ekintzak ahalbidetzen dituzte, neguan etxerik gabeko jendea sartzeko, establezimendu hori turista frantziar talde batek alokatu zuelako.

Eta hori icebergaren punta baino ez da, ez dezagun ahaztu bi alderdi horiek direla Covid-19aren pandemia betean funts putreentzako zerga-murrizketaren alde bozkatu zutenak.

Hauek dira “Euskadi Lehena” esloganeko nazionalistak, turista dirudunei, funts putreei eta atzerriko monopolioei lehentasuna ematen dietenak, euskal langileen klasearen gainetik, eta bertako burgesia handiari zerbitzatzen diotenak, nola ez, Mendebaldeko kate inperialistan oso ondo ainguratuta dagoen eta, beraz, independentziari, batzuetan EAJk adosten duen autodeterminaziorako eskubideari, laguntzea komeni ez zaion hori bera.

Konponbidea ez da, ordea, EH Bildu bezalako aukera politiko oportunistak babestea, erakunde komunistak etsaitzat hartzen baititu, eta aldiz, EAJ eta PSE bezalako alderdiak aurkari huts gisa. Eta, jakina, euskal preso politikoak eta bere garaian MLNV izan zena ere instrumentalizatzen dituztela, preso politiko ohiak hautagai gisa jarriz, HB bezalako legez kanpo utzitako alderdietako militante ohiak erakartzeko, Bildu denarekin zerikusirik ez zutenak, eta, aldi berean, iraganari uko egiten diotenak.

Ez, irtenbidea da herritar guztiei etxebizitza duina bermatzea, bizirauteko gainerako baliabideekin batera, eta langile guztiei lan duina egiteko aukera bermatzea. Tratu txarrak jasaten dituzten emakumeei babesa ematea beharrezkoa ez den gizarte bat, tratu txarrak historiaren zabortegira bota izan direlako, hura betikotzen duen ekoizpen-moduarekin batera.

Izan ere, ekoizpen kapitalistaren moduak, egungo etapan, gero eta eskulan gutxiago behar du, lantokietan automatizazioan eman diren azken aurrerapenei esker; horrek gero eta jende gehiago marjinalitatean bizitzea eragiten du, eta horien artean tratu txarrak jasaten dituzten emakumeak daude. Tratu txar hori gaur egun ezkutuan dagoen jarrera matxista eta misogino batek baldintzatzen du, eta gizakiaren deshumanizazio-prozesu baten emaitza da, batez ere emakume langilearena, zeinaren helburua ez baita kanoi-haragi soil gisa tratatzea kapitalaren interesen aurrean.

Problematika horren guztiaren aurrean, komunistok zalantzarik gabe jardun behar dugu ekoizpen-bideak sozializatzearen alde, eta horretarako, horrekin bat datorren gainegitura bat beharko da, hau da, kapitalak langile-klaseari egiten dion zapalkuntza oro ukatzen duena: matxismoa, homofobia, transfobia, aporofobia, arrazakeria, xenofobia, zapalkuntza nazionala eta, azken batean, kapitalak proletarioen esplotazioa.

Horretarako, borroka horiek guztiak fronte bakar batean batu behar ditugu, langileen familien etxegabetzeak geldiarazteko frontea barne, Herriaren Fronte Bakarra, langile-auzoetako auzo-elkarteak abiapuntutzat hartuta, Herri Boterearen Organo berriak oinarritik eraiki daitezen, dena langile-klasearen interesen mende gera dadin, hain zuzen ere.

Mundu osoko komunisten betebeharra da Nazioarteko Mugimendu Komunista bere buruaren parodia bihurtu duten tesi oportunistak arbuiatzea, aldi berean gorriz tindatutako esparru ideologiko txobinista guztiena, eta Herriaren Fronte Bakarra eraikitzen hastea, langile-klasea eta herri-klaseak liberaziorantz hurbiltzeko abiapuntu gisa, une oro argi edukiz iraultza benetan egiten duena langile-klasea dela, klase gisa independentzia politikoa lortu baitu.

 

ETXEBIZITZA DUIN BATEN ALDE, HERRIAREN ALDE!

LANGILERIAREN AURKAKO ZAPALKUNTZA OROREN AMAIERAREN ALDE!

SOZIALISMOAREN ALDE!

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala