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Nuevamente el Estado muestra su esencia fascista

Mucho se ha hablado en las últimas horas de la detención de Carles Puigdemont en el Aeropuerto de Alguer, Cerdeña, por la policía italiana y su puesta a disposición de los juzgados transalpinos ante la persecución que el Estado fascista español, a través de su Judicatura, está haciendo contra el que fuera el 130 President de la Generalitat de Catalunya.

Al igual que ya hicieron los jueces belgas, escoceses o alemanes, los italianos han retratado, nuevamente, el estado de la administración de justicia del Estado español, la cual está a la altura de su origen, son fascistas hasta las trancas de tal modo que, Estados imperialistas y reaccionarios, no dudan en ilustrarnos que el Estado español es de largo el Estado más reaccionario entre los reaccionarios.

Los fascistas aplaudían el pasado jueves por la noche y en la mañana del viernes, exigiendo la entrega de Puigdemont a la “Justicia” española. Aznar señalaba el viernes “espero y deseo que en cumplimiento de la euroorden las autoridades italianas entreguen al prófugo a la Justicia española para que sea juzgado por los tribunales competentes como compete a nuestro Estado de Derecho”. El pasado sábado 25 otro fascista, como Teodoro García Egea, decía “La única mesa de diálogo en la que debe sentarse Puigdemont es la que está delante del banquillo de los acusados, delante de un juez”, por no hablar de la facción verde, tan fascista como el podrido partido de la Gaviota fundado por ministros fascistas, cuyo impresentable portavoz señalaba lo siguiente:

 

Todos ellos tienen una fe ciega en su justicia, y es lógico, Ignacio Cosidó del PP retrató en 2018 el cenagal y el hedor a podrido de la Judicatura española:

 

Y donde la fiscalía, en la guerra sucia contra Cataluña y todo aquél que cuestione a este Estado fascista, a los herederos de Franco les afina lo que haga falta:

 

Si el Estado español fuera un estado mínimamente democrático el PP debería estar ilegalizado y la inmensa mayoría de los ministros del PP deberían estar en la cárcel. Pero claro, para eso ellos manejan por detrás, es por ello que es lógico que los fascistas tengan tanta confianza en la “Justicia”, son ellos mismos con toga.

Esa “Justicia” de los fascistas y, por tanto, tan alabada por éstos, es la misma que es terriblemente respetada por socialdemócratas y oportunistas de todo pelaje de PODEMOS-IU/PCE.

Mucho menos de lo de Puigdemont se ha hablado de la nueva agresión por parte del Estado – a través de la franquista Audiencia Nacional, antaño Tribunal de Orden Público encargado de la represión política – contra la organización vasca Sortu. Así, dicho tribunal retrata la esencia fascista del Estado del que forma parte decretando el cierre de una revista llamada kalerainfo y de la web kalerakalera.eus que dicha organización abertzale emplea para divulgar la situación de los presos políticos vascos. La Audiencia Nacional, como de costumbre contra todo aquél que políticamente cuestione las bases del Estado fascista no duda en emplear el manido “enaltecimiento del terrorismo” para justificar la censura y la represión política. El enaltecimiento del terrorismo le sirve a la Audiencia Nacional tanto para un roto como para un descosido a la hora de reprimir políticamente al pueblo, ya sea para censurar a un partido político como para tratar de taparle la boca a aquellos artistas que denuncian la podredumbre, corrupción y esencia fascista del Estado. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) trasladamos nuestra solidaridad para con la organización política Sortu y denunciamos esta nueva agresión contra la izquierda abertzale.

En el Estado español, de la noche a la mañana, los fascistas se levantaron “demócratas” gracias a la acción tanto de fascistas camuflados (PSOE) como de oportunistas (PCE), y ello se nota, por ejemplo, en que el “delito” de enaltecimiento del terrorismo únicamente existe, en el marco del bloque imperialista europeo compuesto por potencias totalmente reaccionarias, en el Estado español. Y es que el Estado español rompe el listón reaccionario por arriba, notándose que el fascismo es la ideología imperante en el Estado desde hace más de 8 décadas.

El enaltecimiento del terrorismo fue incluido en el código penal en el año 2000 por el fascista José María Aznar y su gobierno. Desde entonces, 21 años después, tanto el PSOE como el gobierno actual de PSOE-PODEMOS-IU/PCE lo han mantenido demostrándose, por un lado, que en el capitalismo monopolista en España la socialdemocracia y los oportunistas cuando gobiernan tienen un comportamiento totalmente reaccionario, asumiendo plenamente las leyes fascistas y, por el otro, que los auténticos poderes del Estado son la Judicatura y el Ejército, los cuales están repletos de fascistas y dirigidos por éstos.

Es por ello que, mientras en el Estado español los fascistas togados cumplen su papel de reprimir toda disidencia política, los fascistas campan a sus anchas expresando toda su esencia terrorista y criminal con la más absoluta impunidad, porque ellos son los portadores de la ideología de los monopolios, la ideología de este podrido Estado. Y es que en el Estado español mientras Hasél está encarcelado por decir verdades como puños sobre la corrupción de la Jefatura del Estado, José María Aznar se pasea con impunidad defendiendo que se reprima a todo aquél que cuestione el fascismo cuando este personaje, si existiera un mínimo de justicia – cosa que es imposible bajo el imperialismo – debería estar encerrado en la cárcel por corrupto y por el asesinato de más de un millón de iraquíes.

Esa es la realidad del Estado español, una realidad que somete y oprime al pueblo trabajador y que únicamente la clase obrera puede poner fin uniéndose y organizándose de tal forma que todas las luchas de los diferentes sectores populares se fusionen formando una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico capitalista y su Estado fascista al objeto de derrocar de manera revolucionaria el poder omnímodo de la burguesía, alzando el socialismo y la dictadura del proletariado. El mayor enemigo de la clase obrera hoy es el oportunismo, el cual no solo divide a los obreros sino que los engaña y les hace albergar falsas ilusiones en la alternancia en el gobierno y en la vía electoral, cuando esa es una vía muerta para la clase obrera. La transformación y el progreso social sólo podrá provenir de la revolución social de la clase obrera, de la mano de la socialización de todos los medios de producción y de despojar a la burguesía de absolutamente todo.

 

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA ESPAÑOL!

¡NO A LA REPRESIÓN POLÍTICA, LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 27 de septiembre de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCE contra el movimiento antifascista

Ayer, durante la charla de Enrique Santiago – Secretario General del PCE –, Elena Cortes – exconsejera de Vivienda de la Junta de Andalucía – y Pablo Iglesias – exvicepresidente segundo del Gobierno – en la fiesta anual del PCE, el movimiento antifascista interrumpió el charloteo de éste último al grito de “¿Dónde está el cambio? ¿Dónde está el progreso?” y desplegando una pancarta en la que podía leerse “Podemos y PCE. Sois Gobierno, ¡Perpetuáis la represión!”.

La exigencia del movimiento antifascista no era otra que la amnistía total de los presos políticos del Estado español a la par que se denunciaba que la vorágine represiva del Estado se ha endurecido más con el gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas, entre el PSOE y Unidas Podemos, que reprimen con extrema dureza a la clase obrera – como fue ejemplo Linares donde se llegó incluso a disparar con fuego real a los manifestantes – mientras que permiten con total pasividad las campañas fascistas de VOX y las concentraciones abiertamente nazis contra el movimiento comunista, los antifascistas, los inmigrantes o las personas LGTB+. Ante el escrache, el PCE respondió de la única forma que sabe: reprimiendo al movimiento antifascista. Arrebataron con agresividad la pancarta, emplearon la violencia para silenciar las voces discrepantes, usaron a la seguridad del recinto para expulsarlos y los insultaron al grito de izquierdistas de mierda. Esto es lo que el eurocomunismo del PCE tiene preparado para la clase obrera organizada, la represión incluso en los espacios que se venden como “revolucionarios”.

Una vez apaciguado el escrache, Pablo Iglesias agradecía la contundencia empleada contra el movimiento antifascista: me vais a permitir que pida un aplauso para el servicio de orden, defender los espacios de los provocadores es una obligación militante. Las palabras de este sinvergüenza expresan de forma perfecta hasta qué punto el PCE y Podemos son organizaciones podridas de ideología burguesa y anticomunismo. Del mismo modo, sus palabras son herederas directas de las enseñanzas de Julio Anguita, quien defendía entregar a la policía a aquellos manifestantes que “alteraban el orden” durante las manifestaciones.

PCE y Podemos son culpables de formar parte de un gobierno con el PSOE en el que se han mantenido intactas las leyes más represivas del Estado español, no siendo capaces ni de cumplir unas promesas electorales de claro sentido socialdemócrata. No se han detenido los desahucios, no se ha alterado ni un ápice de la Ley Mordaza – al contrario, han implementado la ley mordaza a nivel digital – como tampoco se ha cuestionado la Audiencia Nacional – heredera directa del Tribunal del Orden Público franquista –, la Ley de Partidos, la Ley de Reunión y Manifestación, la Ley de Extranjería o la Ley de Huelga, entre otras cuestiones que son vitales para el movimiento obrero en su lucha contra el Estado de los capitalistas.

Ha sido el PCE, a través de Yolanda Díaz – Ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda del Gobierno y destacada militante del PCE – quien ha demostrado estar desde el primer momento al servicio de la patronal de este país, protegiendo al capital pagando los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de ERTEs, que posteriormente se convertían en EREs, generando así cada vez más paro y miseria a la clase obrera. Y ha sido Enrique Santiago – Secretario General del PCE y Secretario de Estado para la Agenda 2030 – quien no ha dudado en ningún momento en defender al Estado español y a sus Fuerzas Represoras ante el encarcelamiento del rapero y poeta comunista Pablo Hasél.

El oportunismo se “renueva” cambiando de nombres, pero permanece su esencia reaccionara como la pata izquierda del sistema, desvelando en cada ocasión en la que se azuzan sus contradicciones su putrefacción ideológica y su rechazo al marxismo-leninismo. Ya no están Santiago Carrillo, Julio Anguita, Ignacio Gallego o Dolores Ibárruri, pero tenemos a Enrique Santiago, Alberto Garzón, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz. Estas nuevas caras del eurocomunismo y la socialdemocracia no cesarán en su empeño de blanquear el fascismo y a su Estado, negando que en el Estado español hay perseguidos y presos políticos por el hecho de ir políticamente contra el sistema capitalista y contra el Estado de la burguesía, y más concretamente en el caso de Hasél, también contra la monarquía borbónica, totalmente podrida de corrupción y cuyo poder fue transferido por el dictador Francisco Franco.

Actualmente, el PCE es un cadáver andante que se sostiene única y exclusivamente porque la burguesía necesita a ese partido político como una herramienta para embrutecer ideológicamente al proletariado y hacer que éste se desvíe de la senda de la revolución. En la actual sociedad burguesa, donde las contradicciones de clase están ya desenvueltas, únicamente puede existir la dictadura de la burguesía, de la minoría explotadora, de forma abiertamente fascista o en coalición con la socialdemocracia, o la dictadura del proletariado, de la mayoría explotada. No cabe ningún régimen transitorio: Socialismo o barbarie. En este sentido, el eurocomunismo del PCE es un agente del imperialismo que busca arrebatar a las masas obreras su espíritu revolucionario en favor de un espíritu pequeñoburgués que sustituya la revolución por la reforma, encubriendo su aberración argumentando que los tiempos han cambiado y que la pequeña y mediana burguesía puede interesarse en coalición con la clase obrera por la instauración del socialismo y que, por tanto, aducen que no es necesaria la dictadura revolucionaria del proletariado.

Los marxistas-leninistas valoramos de forma muy negativa la deriva del 15-M que culminó con la creación de Unidas Podemos, pues el eurocomunismo y la socialdemocracia debilitaron al proletariado con el fin de “conquistar” una parte del Parlamento y conseguir una serie de tibias reformas económicas de un Estado que pedía a gritos ser derrocado de manera revolucionaria ante la absoluta bancarrota económica y la crisis de legitimidad monárquica y política a causa de los continuos casos de corrupción.

PCE y Unidas Podemos son partidos oportunistas que han llegado a la conclusión de que la contradicción principal del sistema es la que se da entre la burguesía neoliberal o de extrema derecha, y aquella otra que se autodenomina como progresista o democrática. De ahí que la salida a la crisis estructural del capitalismo la enfoquen en conseguir mediante el parlamentarismo y las elecciones burguesas una correlación de fuerzas favorables, lo que se traduce en un intento patético de volver al “Estado del bienestar” y nieguen que la contradicción fundamental es la que se da entre la burguesía y la clase obrera, entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo.

Es más que evidente que la única forma de impedir hoy la continuación de las ofensivas burguesas es el desarme absoluto del aparato burgués de gobierno, de la propia burguesía, a través de la fuerza armada del proletariado a través de su dictadura revolucionaria.

 

¡ABAJO EL GOBIERNO!

¡POLICÍA PARA QUÉ, SI YA ESTÁ EL PCE!

¡LIBERTAD Y AMNISTÍA PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

Madrid, 26 de septiembre de 2021

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Un Ministerio de Trabajo al servicio de las empresas

La Ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha demostrado desde el primer momento estar al servicio de la patronal de este país, aplicando toda clase de medidas que permitan a las empresas explotar al máximo a los trabajadores.

El Gobierno más progresista de la historia lleva ya más de un año pagando con dinero público los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de los ERTEs, que no es más que una forma de proteger al capital con la excusa de salvar puestos de trabajo que posteriormente desaparecen al convertirse los ERTEs en EREs.

Ante semejante despropósito los medios no dudan en encumbrar a la Ministra, día sí día también, creando un nuevo mito de la izquierda, como lo fueron en el pasado otros oportunistas, siempre al servicio del Estado, siempre al servicio del capital.

La servidumbre que muestra el oportunismo ante la patronal es tal que, ante la emergencia surgida por la erupción del volcán de La Palma, los ‘agentes sociales’ – patronal y sindicatos amarillos – y el Gobierno – representado por el Ministerio de Trabajo – han acordado diseñar ERTEs especiales para esta situación. Poco han tardado en aprovechar esta catástrofe para transferir más dinero público a manos privadas.

La patronal se muestra exultante ante semejante sumisión a sus intereses, siendo la relación entre el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y la Ministra Yolanda Díaz una muestra más de la complicidad entre patronal y Estado, siendo éste último el órgano mediante el que la burguesía gestiona sus asuntos y aplica su dictadura.

Por si quedaba alguna duda, este 23 de septiembre Díaz anunciaba que en 2022 se llevará a cabo una reforma de la ley de los husos horarios en el trabajo, de manera que se permita una mayor flexibilización de la jornada laboral, tanto a favor de la empresa como del trabajador. Ahí tenemos a una Ministra supuestamente comunista negando la lucha de clases, ocultando su esencia, que implica que ninguna medida puede ir a favor de los dueños de las empresas y de los trabajadores a la vez, cuyos intereses irremediablemente opuestos hacen imposible esa supuesta conciliación que el oportunismo se empeña en intentar vendernos.

El discurso de la flexibilidad es abanderado hoy en día por empresas expertas en exprimir a sus trabajadores, que hablan de ‘flexibilidad y libertad responsable’ y alaban la libertad individual frente a los derechos colectivos como una supuesta mejora ante la ‘rigidez’ del sistema actual – la misma rigidez que critica la Ministra -. Díaz apuesta igualmente por esa flexibilidad, que no es más que supeditar las condiciones de trabajo a la negociación individual en lugar de la colectiva, lo que equivale a darle todo el poder a las empresas que, siendo en el capitalismo el despido libre, podrán aplicar cualquier medida que el trabajador deberá aceptar si quiere conservar su puesto de trabajo.

Mientras vemos como la automatización en manos de la burguesía, en lugar de mejorar las condiciones del pueblo trabajador, genera cada vez más paro y miseria, como hace que cada vez se reduzcan más las horas de trabajo necesarias para producir a mayor ritmo, en lugar de reducir la jornada laboral sin reducir el salario, el oportunismo apuesta por la flexibilidad, que no es más que decir que apuesta por dar más poder aún a la burguesía frente a los trabajadores.

Esta es la esencia del gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas. Esta es la realidad que nos espera a la clase trabajadora si no somos capaces de acabar con este sistema y su Estado, derrocando el capitalismo de forma revolucionaria para construir el socialismo, como fase primigenia del comunismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El capitalismo nos conduce al control absoluto de los monopolios

En 1916, en su libro ‘El imperialismo, fase superior del capitalismo’, Lenin escribía:

“Cuando Marx escribió El capital hace medio siglo, para la mayor parte de los economistas la libre competencia era una “ley natural”. Mediante la conspiración del silencio, la ciencia oficial intentó aniquilar la obra de Marx, cuyo análisis teórico e histórico del capitalismo había demostrado que la libre competencia provoca la concentración de la producción, concentración que, en cierta fase de su desarrollo, conduce al monopolio.

[…]

No estamos ya ante una lucha competitiva entre grandes y pequeñas empresas, entre empresas técnicamente atrasadas y empresas técnicamente avanzadas, sino ante el estrangulamiento por los monopolistas de todos aquellos que no se someten al monopolio, a su yugo, a su arbitrariedad”.

La realidad actual no hace más que corroborar día tras día que Marx y Lenin tenían razón, que sus obras son más certeras que los miles de panfletos que los actuales economistas y expertos del sistema van difundiendo por los medios de manipulación del capital.

La revista Vice publicaba el 20 de septiembre un artículo en el que denunciaba que las cámaras con inteligencia artificial de Amazon estaban penalizando a los repartidores por errores que no habían cometido.

El artículo explica cómo Amazon ha instalado en sus furgonetas de reparto 4 cámaras con inteligencia artificial, dos apuntando a los lados de la carretera, una hacia adelante y otra mirando al repartidor. Estas cámaras analizan todo tipo de eventos negativos en la conducción y penalizan económicamente a los conductores que las cometen. Pero la inteligencia artificial detecta como evento que un vehículo adelante a una furgoneta de reparto y se sitúe delante sin guardar distancia de seguridad, o que el conductor aparte la vista de la carretera por 3 segundos, aunque sea para mirar el retrovisor. Además de esto, en algunos Estados se obliga a los conductores a instalar una aplicación que registra cada vez que el conductor coge el móvil, algo que también los penaliza económicamente, incluso aunque el trabajador esté escaneando los paquetes entregados al cliente.

La presión a la que se ven sometidos los trabajadores es tal que empiezan a tomar medidas tales como colocar móviles en árboles cercanos a los centros logísticos para recibir más pedidos, o a tener un segundo móvil personal diferente al que usan en los repartos para poder usarlo en determinadas circunstancias sin ser penalizados.

Todo esto se suma a la noticia publicada en 2019 de que Amazon está despidiendo a cientos de trabajadores usando un algoritmo, lo que muestra a las claras que todo el desarrollo tecnológico y toda la automatización en manos de una minoría parasitaria, estará enfocado a incrementar la explotación de los trabajadores para aumentar los beneficios del burgués. Por ello es indispensable la socialización de los medios de producción, para que esa automatización y esa inteligencia artificial estén al servicio del pueblo para mejorar las condiciones de vida de la mayoría trabajadora.

En ese mismo libro, decía Lenin:

“La producción pasa a ser social, pero la apropiación sigue siendo privada. Los medios sociales de producción continúan siendo propiedad privada de unos pocos. El marco general de la libre competencia formalmente reconocida se mantiene y el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más oneroso, más insoportable”.

Y ese es un punto clave, que la producción ya es social, las grandes empresas son hoy en día gestionadas al 100% por trabajadores. Los dueños ya no pueden, porque las dimensiones de las empresas no lo permiten, controlar el trabajo diario. Son trabajadores especializados y cualificados los que realizan todas las labores, todo el trabajo, y los dueños son auténticos parásitos que se apropian de la riqueza generada por esos trabajadores.

El imperialismo, como fase superior del capitalismo, es la antesala del socialismo. No existen pasos intermedios ya, no existe libre mercado más allá de la libertad de las empresas de disponer de los trabajadores como un recurso de usar y tirar. Quienes hablan de un capitalismo más humano, de gestionar este sistema de una forma menos dañina para los trabajadores, sólo pueden hacerlo por dos motivos: por idealismo e incompetencia para analizar la realidad material del mundo en el que vivimos, o por oportunismo, engañando al pueblo para sacar un rédito personal.

Los monopolios son un reflejo de que el capitalismo está en su fase terminal, en la fase previa al socialismo, pero sólo la clase obrera organizada puede derrocar este sistema de forma revolucionaria. No queda otra; no existen términos medios. O la clase trabajadora se organiza en torno a los principios del marxismo-leninismo y acaba con este sistema tomando el poder de forma revolucionaria, o el capitalismo acabará con nosotros y con el planeta. Para ello, para unir a la clase trabajadora en torno a la construcción del socialismo, es necesaria la unidad de los comunistas consecuentes; sin ella, la clase trabajadora seguirá a la deriva y en manos de nuestro enemigo de clase.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




¡Solidaridad con Pablo Hasel! ¡Por la amnistía total!

Ayer conocíamos el informe de la Fiscalía acerca de Pablo Hásel que se posicionaba en contra del indulto debido a que es “reincidente”. Si bien es cierto que el informe no es vinculante, debido a que en última instancia el indulto lo concede el Gobierno, es bastante sintomático el posicionamiento de la Fiscalía, ya que ésta depende directamente del gobierno, del que participan PSOE y Unidas Podemos, que prometieron rebajar las penas contra la libertad de expresión meses atrás mientras a lo largo y ancho del Estado se multiplicaban las muestras de solidaridad con Pablo Hásel. A día de hoy seguimos sin ver intención alguna de rebajar realmente esas condenas.

Mientras incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado en numerosas ocasiones que delitos como las “injurias a la Corona” o hasta la descripción del delito de “enaltecimiento del terrorismo” que aplica España estarían fuera de lugar y que atentarían contra la libertad de expresión, el gobierno y, concretamente, PODEMOS-IU/PCE se decantan más por “rebajar las condenas”, manteniendo, sin duda alguna, las leyes propias que atentan contra la libertad de expresión. Como promesa vacía, se comprometen a pedir un indulto que supone el “arrepentimiento” del condenado o el perdón del Estado a esa condena, indulto que Pablo Hásel y su defensa han rechazado puesto que no debe pedir perdón por expresarse con libertad.

Una vez más, no podemos hablar de libertad de expresión de manera abstracta, debemos preguntarnos, ¿libertad de expresión para quién? El Estado, en su naturaleza fascista, no duda en garantizar la libertad de expresión a los fascistas que se manifestaron en Chueca, y cuyos cánticos atentaban directamente contra la libertad y la integridad del colectivo LGTB, y que ha resultado saldarse con una irrisoria multa de 1.200 euros que, sin duda, pagará o ayudará a pagar alguno de los empresarios con el dinero que, previamente, habrá extraído en forma de plusvalía mediante el robo que es la ley de este criminal sistema. El capitalismo putrefacto perfectamente engrasado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter fascista del Estado español y cómo este, a través de las instituciones, alimenta al fascismo callejero concediéndole impunidad y ayudándole a calar su discurso entre el proletariado, mientras persigue, ahoga y condena a los antifascistas, anarquistas, comunistas y, en definitiva, a cualquiera que oponga resistencia al sistema capitalista, a su Estado fascista y a sus mamporreros. Los presos políticos no tienen que pedir perdón por tener ideología y por pretender construir un mundo antagónico a este podrido mundo donde la burguesía debe apostarlo todo al fascismo para sustentar su caduco sistema económico. La Judicatura y el Ejército son dos de los pilares más fuertes en los que descasa el podrido andamiaje de este Estado fascista. La única salida que tiene la clase obrera para romper los grilletes de la opresión que la burguesía le aprieta cada vez con mayor virulencia pasa por que ésta construya sus propios órganos de poder uniendo todas las luchas – el antifascismo, el movimiento antirrepresivo, el movimiento obrero en acción (en los centros de trabajo), el movimiento vecinal, etc. – convirtiéndolas todas ellas en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su fascista Estado. Esos órganos de poder de la clase obrera que emanan de la lucha de clase contra la burguesía son el camino para romper las cadenas de la opresión, del fascismo, de las garras de un Estado criminal que nos niega la libertad y la vida, y para conquistar el socialismo y su Estado proletario que es lo único que puede garantizar el fin de la represión para la mayoría acabando con la raíz de todos los problemas, la burguesía parásita y su régimen.

 

¡LUCHEMOS POR EL SOCIALISMO, POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡AMNISTÍA TOTAL!

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS, LIBERTAD PABLO HASEL!

A 23 de septiembre del 2021

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Por la Revolución en Esuatini, ¡Abajo la monarquía absoluta!

Desde el pasado mes de junio se está viviendo una situación de protesta en Esuatini (nombre con el que desde el 2018 se conoce a Suazilandia) por parte del pueblo suazi contra el régimen corrupto del rey Mswati III, el último monarca absoluto del continente africano. No sorprende el silencio cómplice de los medios de comunicación burgueses ante esta situación, los mismos que no dudan en dar una gran cobertura a unas protestas minúsculas en Cuba, Venezuela o Nicaragua, países que desafían el status quo del imperialismo estadounidense en América Latina, al mismo tiempo que callan ante los crímenes de monarquías sátrapas como Arabia Saudí o Qatar.

¿Qué es lo que ocurre en Esuatini? Esuatini es un país del África Austral situado en la zona oriental de los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Mozambique. Alcanzó su independencia el 6 de septiembre de 1968 por el rey Sobhuza II tras haber sido un protectorado de Gran Bretaña. Después de un breve período democrático-burgués que apenas duró un año, el rey Sobhuza II abolió la constitución y prohibió los diferentes partidos políticos. Esto convertirá a Suazilandia en una monarquía absoluta, donde sus instituciones y medios de producción estarán bajo el control del rey y su corte. En 1982 morirá el rey Sobhuza II, quedando al mando del país el príncipe como regente hasta que alcanza el trono en 1986. Este príncipe es el actual rey Mswati III.

En una población con 1’2 millones de habitantes hay un 60% que vive en la pobreza (según datos del Banco Mundial), por lo que muchos acaban emigrando a la vecina Sudáfrica donde malviven en barriadas pobres de las grandes ciudades. El crecimiento de su PIB es de -3’3%. La esperanza de vida es de 57 años (la cuarta más baja del mundo) y un 26% de su población es VIH positivo, dejando a 150 mil niños y niñas huérfanos (según The Guardian). Según la Organización Internacional del Trabajo, el 23,7% de las mujeres del país están desempleadas, por lo que acaban practicando actividades ilegales como la prostitución, el contrabando o el cultivo de cannabis. Todo ello mientras los sectores de la población cercanos al rey hacen ostentación del lujo.

La situación catastrófica del país, agudizada por la crisis energética y alimenticia, ha levantado al pueblo suazi, siendo la gota que colma el vaso el asesinato de un activista estudiantil, Tabaná Nkomonye, por parte de la policía el pasado mes de junio, así como la decisión del régimen de expropiar tierras agrícolas para su uso por la monarquía. En las protestas y disturbios se calcula el asesinato de 70 ciudadanos suazis, además de centenares de heridos y desaparecidos tanto por parte de la policía como del Ejército. Estas protestas exigen reformas políticas democráticas y exigen el fin de la monarquía en el país.

Aparte de haber enviado al Ejército con plenos poderes para acabar con las protestas, el régimen ha suspendido el acceso a las redes sociales y plataformas de internet para evitar movilizaciones, lo que no ha impedido la organización del pueblo. También se ha reprimido a los periodistas que cubren las protestas, como es el caso de Magnificent Mndebele, que declaró a la BBC News que «me estrangularon, me agarraron la garganta y después me tiraron… otros me dieron puñetazos en las costillas».

Sólo contamos con videos que filtra la oposición y que son reproducidos en el extranjero, en especial por el Partido Comunista de Suazilandia (Communist Party of Swaziland), ilegalizado por el régimen y cuyo Comité Central reside en el exilio en Sudáfrica.

En algunos videos vemos cómo el ejército detiene a supuestos manifestantes en sus domicilios, empleando la violencia para ello. También vemos disparos y cargas policiales en Manzini, la ciudad más grande del país.

Y es que este anacrónico régimen no duda en desplegar a su ejército por las principales ciudades para acabar con las protestas, que entre otras cosas han logrado quemar en Mbabane (capital del país) negocios vinculados a la monarquía.

Como ya dijera el camarada Fidel Castro, «el revolucionario no elige la violencia, sino que es la violencia la que se le impone al revolucionario», y en este contexto debemos situar estas protestas y sabotajes de la población civil contra el régimen absolutista. Lejos de escuchar las demandas de su pueblo, el régimen de Esuatini no ha dudado en criminalizarlo a través de las palabras de su Primer Ministro Themba Masuku, que afirmó que estas protestas estaban «secuestradas por criminales».

No se ha dudado en detener a miembros del partido de inspiración marxista Economic Freedom Fighters (EFF), fundado en Sudáfrica y que cuenta con una rama local en Esuatini, habiendo denunciado este partido la detención de su presidenta Nombulelo Motsa, así como a buena parte de sus militantes, cuyas casas fueron asaltadas por la policía.

Sin embargo, quienes más están alentando a las protestas son los dirigentes del Partido Comunista de Suazilandia, que está llamando a la unificación de la lucha por parte de todas las clases populares:

«Llamamos a todos los trabajadores, a las organizaciones religiosas y movimientos progresistas para que intensifiquen la lucha por la democracia ahora».

Esta misma organización ha denunciado que el rey Mswati III está refugiado en Sudáfrica (aunque el gobierno de Esuatini lo niega) y ha animado a crear “consejos comunitarios” de los cuales se formarán “unidades de autodefensa comunitarias” para combatir al régimen despótico de Esuatini.

A pesar de que el gobierno sudafricano (gobernado por el Congreso Nacional Africano) está intentando servir de mediador en el conflicto, sus juventudes se han unido a la causa de los comunistas suazis, recordando que ese mismo monarca en los años 80’ fue un firme aliado del Apartheid sudafricano y llegó a detener a miembros de su organización (la más combativa contra este régimen junto con los comunistas sudafricanos) que se habían refugiado en la entonces Suazilandia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el silencio cómplice de los medios de comunicación y gobiernos burgueses frente a la represión de una monarquía absoluta contra las clases populares suazis. Del mismo modo, nos solidarizamos con toda víctima de esta represión y exigimos la libertad de sus presos políticos. Como no puede ser de otro modo, apoyamos la lucha del Partido Comunista de Suazilandia contra un régimen reaccionario y anacrónico, deseándoles la victoria y la pronta consecución de la etapa socialista en Esuatini.

 

POR EL FIN DEL CAPITALISMO Y LA MONARQUÍA ABSOLUTA

POR LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS

Madrid, 23 de septiembre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Empresas sin trabajadores, la absurda contradicción de la automatización en el capitalismo

El pasado 13 de septiembre Carrefour anunciaba la apertura de su primer supermercado sin empleados, un establecimiento que ha abierto sus puertas en Dubai y que refleja una de las mayores contradicciones del capitalismo. Y es que bajo este sistema, la automatización genera más paro y pobreza, incrementando la gravedad de las inevitables crisis cíclicas, en lugar de liberar al ser humano del trabajo pesado para mejorar sus condiciones de vida.

La automatización y la robotización son una necesidad para todas las empresas, que deben competir en un mercado controlado por monopolios que imponen sus propias normas y leyes a través de los Estados capitalistas en manos de gobiernos títeres. Esta automatización que pretende contrarrestar la decreciente tasa de ganancia hace que aumente la composición orgánica del capital (aumenta el capital constante y disminuye el capital variable), reduciendo la plusvalía total que el empresario obtiene de los trabajadores, forzando a su vez a incrementar la tasa de explotación sobre estos.

Vemos por tanto como la automatización se abre paso en todos los sectores: Los Robo Taxis supondrán un negocio de 38,610 millones de dólares en 2030; Los departamentos de RRHH introducen herramientas de automatización para la captación y selección de candidatos, llegando a despedir a trabajadores aplicando algoritmos; Se automatizan centros logísticos, farmacias, empresas de publicidad, almazaras, empresas financieras, hospitales, camareros y toda clase de trabajos que serán reemplazados por inteligencias artificiales.

Un estudio de McKinsey Global Institute (MGI), que cuenta con la participación de expertos del departamento de Economía de Oxford y el Banco Mundial, estima que para 2030 el 14% de los trabajadores del mundo perderán sus puestos de trabajo. La automatización eliminará en ese periodo entre 400 y 800 millones de puestos, de los cuales unos 375 millones nunca serán recuperados.

Además de esto, la depauperación de las condiciones de los trabajadores, que son los potenciales consumidores de los productos y servicios de estas empresas, hace que el aumento de la producción propiciado por la automatización no pueda ser asimilado por el mercado, generándose así una crisis de sobreproducción.

Sin embargo, la automatización en manos de la clase obrera y generando productos y servicios con el único fin de satisfacer las necesidades del ser humano, se convierten en herramientas de progreso que mejoran la calidad de vida, algo que sólo es posible si esas máquinas, robots y demás medios de producción están en manos de la clase obrera.

La automatización es un callejón sin salida en el capitalismo, y una prueba más de que los días que vivimos no le corresponden ya a este sistema que, moribundo, se resiste a morir. Es labor de la clase obrera organizada acabar con él de forma revolucionaria y construir el socialismo, única vía para armonizar las relaciones de producción y hacer que el enorme incremento en la producción de bienes y servicios suponga progreso para la mayoría del pueblo en lugar del enriquecimiento de una minoría a costa de la pobreza y las vidas de millones de trabajadores en todo el mundo.

 

¡Por la socialización de los medios de producción!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Si las eléctricas amenazan al pueblo, nos tendrán enfrente

Lo último de “la crisis de la luz” ha sido la amenaza por parte de las eléctricas de cerrar las plantas nucleares y desabastecer a la gente de luz. Esto incluye a la Central Nuclear de Trillo (Guadalajara).

Castilla – La Mancha, una región con unos 2 millones de habitantes, siendo una de las regiones más despobladas, con el IPC al 4% interanual en el mes de agosto y una subida del 2’1% en la vivienda, que cuenta con un 30% (600.000 personas) de gente que vive en la pobreza, con una tasa de paro del 16’6% y un desempleo juvenil del 40’6%, contratos basura, mayoritariamente eventuales de cara al campo, con las condiciones abusivas que ya conocemos que existen en el campo bajo el capitalismo y una luz encarecida como en el resto del Estado, y las eléctricas amenazan a esta región (como al resto de regiones) con cerrar la planta nuclear de Trillo, en la provincia de Guadalajara. Si lo hacen, nos tendrán enfrente para combatirles.

La pasividad del Gobierno del reaccionario y bien conocido fascista de los pesos grandes del PSOE, García-Page, que durante sus seis años de gobierno en la región ha demostrado su carácter fascista, autoritario y reaccionario, que en esta crisis está representado por el Consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero, está permitiendo las amenazas de las eléctricas, que juegan con el pueblo para su beneficio económico. Estos reaccionarios, aun siendo del mismo partido, culpan al Gobierno central de no solucionar la crisis. ¡La crisis está en vuestras manos también!

Castilla – La Mancha es una de las regiones en el punto de mira al contar con la Central Nuclear de Trillo que, además de a otros lugares de la región, así como a los hogares, suministra electricidad a los hospitales de la región, y es que un hospital de la región ha pagado 450.000 euros de luz, frente a los 150.000 en el mismo mes del año pasado. ¡Estamos en una pandemia y las eléctricas juegan con la salud de las personas, y la respuesta del Gobierno de Page es decir que lamentan la amenaza!

Las centrales nucleares, así como todo el campo ecológico eléctrico, que en nuestra región debería ser muy rico dada la gran cantidad de luz solar y de viento que posee, pertenecen únicamente al pueblo.

Sólo socializando las empresas eléctricas, conjuntamente con el resto de empresas estratégicas – banca, transporte, telecomunicaciones, etc – el pueblo tendrá garantizado todos los servicios básicos, sin depender de los abusivos precios impuestos por los monopolios ante la pasividad de los gobiernos títeres, regionales o estatales.

 

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




La reacción y el imperialismo en el mundo islámico

Desde hace unos días hemos podido apreciar un blanqueamiento de los talibanes por parte de los mass media. En apenas unas semanas han pasado de ser un grupo a temer por Occidente, mostrando imágenes de afganos tratando de huir en el aeropuerto de Kabul o de manifestaciones políticas llamando a proteger a las mujeres y niñas afganas, a ser unos firmes aliados del mundo occidental frente al Estado Islámico (ISIS).

 

El ISIS era considerado en algunas ocasiones como grupo terrorista que aterrorizaba al mundo por sus decapitaciones y masacres en Siria e Irak, así como supuestas acciones llevadas a cabo en Occidente (como el atentado de la Rambla en Barcelona), lo que despertó las hostilidades en lugares como España o Francia por sus atentados contra la población civil; mientras que en otros momentos se les apoyaba en Oriente Medio por combatir a un sistema político como el sirio (contrario al imperialismo de EEUU e Israel). Sin embargo, no podemos obviar que tanto a ISIS (organización que se ha convertido en comodín para atribuir cualquier atentado terrorista) como al régimen talibán los apoya un estado como el qatarí, uno de los principales baluartes del terrorismo islámico en el mundo junto con Arabia Saudí. Curiosamente, estos países son aliados de EEUU y del Estado Español. No es de extrañar tampoco el blanqueamiento por parte de la editorial de El País, puesto que Qatar es uno de los principales accionistas de este periódico y ya en el pasado blanqueó a los llamados “rebeldes sirios” que luego acabaron identificándose con ISIS, cuando no con el Frente al-Nusra, la sucursal de Al Qaeda en Siria.

Nada de esto debe sorprendernos, pues a lo largo del siglo XX el capitalismo no ha dejado de apoyar en diferentes formas al integrismo islámico contra aquellos gobiernos que mostraran sesgos progresistas y estuvieran aliados con la Unión Soviética (caso del Egipto del presidente Gamal Abdel Nasser) o que directamente se identificaran con el socialismo real (caso de la Revolución de Saur en Afganistán o de Yemen del Sur, el único país árabe que ha tenido un sistema político basado en el marxismo).

Con el triunfo de la Revolución Rusa y el reconocimiento de la naciente Rusia Soviética (aún no Unión Soviética) del derecho de autodeterminación de los pueblos, muchos movimientos anticolonialistas, sobre todo de Asia y África, tomarán impulso frente al colonialismo todavía persistente, en el caso del mundo islámico, principalmente de Gran Bretaña y Francia. Tras la Segunda Guerra Mundial, este derecho de autodeterminación sería recogido por Naciones Unidas, si bien las antiguas potencias acabarían adoptando otra especie de dominación sobre sus antiguas colonias; esto es el neocolonialismo, es decir, el control de estas nuevas naciones a través de sus recursos económicos. Frente a esta suerte de neocolonialismo se levantaron algunos líderes nativos, entre los que se encontraba el egipcio Gamal Abdel Nasser.

No es nuestra intención edulcorar al presidente Nasser, cuyo gobierno estuvo envuelto en algunos episodios reaccionarios, tales como su amistad con el régimen franquista (principalmente por no haber reconocido al Estado de Israel) y la ilegalización del Partido Comunista de Egipto hasta 1964, época en que se estrecha su relación con la Unión Soviética, liberando a los comunistas egipcios de prisión y permitiéndoles integrarse en su gobierno. Sin embargo, no cabe duda que el nasserismo (también conocido como “socialismo árabe”), dio un gran impulso a los movimientos progresistas del mundo islámico a través de su panarabismo (por lo que se invitaba a los países árabes progresistas a unirse para crear un contrapoder frente al neocolonialismo occidental) y su lucha en todos los frentes contra el Estado de Israel. En este contexto, el bloque occidental apoyaría a un grupo integrista conocido como los Hermanos Musulmanes, identificados ideológicamente con el islamismo político, pudiendo ver una de sus principales manifestaciones en la Turquía del reaccionario Erdogan, uno de los promotores de la “oposición siria” como país miembro de la OTAN.

Durante el nasserismo, los Hermanos Musulmanes serían ilegalizados y su presencia en Egipto era residual, de manera que el propio presidente Nasser hablaba de la reivindicación del líder de esta organización de obligar a las mujeres a usar el velo y provocaba la risa de su audiencia.

Precisamente, los Hermanos Musulmanes serían quienes asesinaran al sucesor de Nasser, Anwar al Sadat, si bien, al haber claudicado este tras la Guerra del Yom Kippur (1973), convirtiendo a Egipto en el primer país árabe en reconocer al Estado de Israel, EEUU mostró menos interés en apoyar a esta organización islamista.

Sería esta corriente ideológica la que influiría en la aparición de una organización política-militar palestina: Hamás. Este partido se enfrentaría al existente movimiento de autodeterminación palestino, que se caracterizaba por ser laico y progresista (“no luchamos contra el pueblo judío, sino contra la ocupación sionista, no luchamos por la yihad, sino que luchamos por la soberanía palestina”, llegó a decir el líder palestino Arafat). La corrupción dentro de la Autoridad Nacional Palestina hizo que muchos acabaran optando por el islamismo político de Hamás. Todo esto acompañado de las posiciones tercerposicionistas de Arafat, pues mientras que el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) de George Habash (de ideología marxista-leninista) buscaba una alianza con los países socialistas y de aquellos que sin ser socialistas mostraban tendencias progresistas (caso del Egipto nasserista o de la Siria baazista), Arafat lo mismo buscaba apoyo en el campo socialista que en el de la reacción, como es el caso de Arabia Saudí o de la Uganda del dictador Idi Amín.

Durante el conflicto sirio Hamás llegó a defender a los “opositores” frente al gobierno de Bashar Al-Assad, recibiendo en la franja de Gaza (zona de Palestina controlada por dicha organización) al emir de Qatar, que como hemos dicho, es uno de los grandes promotores del terrorismo islámico, entre ellos ISIS. Por su parte, Israel atendió con sus ambulancias a militantes del Frente al-Nusra heridos en combates.

La propia reacción de los actuales talibanes no deja de ser fruto de la política imperialista estadounidense en el contexto de la Guerra Fría para acabar con el régimen socialista de la República Democrática de Afganistán surgido a raíz de la Revolución de Saur, el 27 de abril de 1978, y de esta forma minar la influencia de los soviéticos en la región. La CIA dio entrenamiento a los muyahidines, al igual que la China de Deng Xiaoping (en el contexto del conflicto sino-soviético). Precisamente, el actual gobierno chino ha sido uno de los primeros países en anunciar que reconocerán al régimen talibán. Es el imperialismo estadounidense y chino quienes han alimentado a la bestia del integrismo islámico.

De igual manera al caso sirio, Occidente vendió como “rebeldes” y “opositores” a grupos integristas islámicos en Libia para acabar con el régimen de la Yamahiriya del coronel Muammar al-Gadafi, en ese momento aliado del imperialismo chino y ruso. Aquí debemos hacer alusión a la pasividad del gobierno de Putin frente a la intervención de la OTAN en Libia, pese a ser uno de sus aliados en la zona, o de China, que acabó reconociendo al gobierno resultante tras el derrocamiento de Gadafi. Si Rusia llegó a participar en Siria en defensa del gobierno de Bashar Al-Assad no fue por internacionalismo, sino para proteger sus intereses geoestratégicos en el territorio, donde hay dos bases militares rusas.

Queda demostrado que la reacción islamo-fascista de los países musulmanes era muy reducida y que sólo con el impulso que les dio el imperialismo occidental durante la Guerra Fría y en la actualidad, han logrado dominar países y exterminar a sus habitantes.

Por su parte, en los países socialistas combatieron cualquier tipo de reacción religiosa (no exclusivamente la islámica), como fue el caso de la Unión Soviética, cuyos efectos llegan a día de hoy todavía a lugares como Uzbekistán, donde las mujeres musulmanas en su mayoría no llevan velo a raíz del episodio conocido como “hujum”, donde se animaba a las mujeres de las regiones mayoritariamente musulmanas a quemar sus paranjas (prendas parecidas a los burkas).

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el actual blanqueamiento del régimen talibán y al terrorismo islamista como algo alimentado y promovido por el imperialismo occidental para defender sus intereses en el territorio islámico.

De igual manera, condenamos la posición hipócrita de EEUU y sus aliados, que al mismo tiempo que dicen llevar a cabo una “lucha contra el terrorismo” cortejan a países como Qatar o Arabia Saudí, Estados que no sólo financian el integrismo islámico sino que no dudan en violar cualquier derecho de su población. Sólo el socialismo nos librará de cualquier tipo de integrismo religioso.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de septiembre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¡Por una educación por y para el proletariado!

Con la llamada crisis del coronavirus los antagonismos de clase se acentúan sin descanso. El fracaso y abandono del sistema educativo, así como el acceso a estudios superiores, están estrechamente ligados a las características socioeconómicas de las familias, siendo determinante la clase social del alumno.

Lo público se está desmantelando y convirtiendo poco a poco en privado, lo cual afecta, sobre todo, a la accesibilidad de la educación de los hijos de la clase trabajadora. Además, al estar la mayoría de estos centros bajo control de las instituciones de la Iglesia, se observa el adoctrinamiento religioso y anticomunista que se realiza a los estudiantes que acuden a estos centros. Esta situación se vuelve completamente desesperada cuando hablamos de la Región de Murcia.

En la universidad la situación sigue siendo un desastre. Ante la incertidumbre sobre la modalidad en la que se va a impartir este nuevo curso 2021-2020, la brecha digital, totalmente demoledora, continúa dejando a los estudiantes sin medios a su disposición para acceder a las clases online. A esto se le añade que muchas familias de clase trabajadora no disponen de espacios adecuados para el estudio. Lo que demuestra la realidad del capitalismo como sistema basado en la explotación y las desigualdades.

Ante esta situación, el gobierno más progresista de nuestra historia, sigue dejando en la estacada a los estudiantes de las zonas rurales donde la conexión a internet es deficiente, cuando no directamente inexistente. Además, el gobierno de la comunidad ha dejado desatendidas las diversas problemáticas derivadas de la situación de crisis y pandemia mundial ya que en muchos centros no se poseen espacios, medios ni personal para cumplir con las medidas necesarias.

El conocido tasazo supone un abuso brutal y una política criminal hacia los estudiantes, duplicando y triplicando los costes de sus matrículas y suponiendo una de las principales razones por las cuales los estudiantes de clase trabajadora se ven obligados a abandonar sus estudios. Además, aquellos estudiantes que necesitan trabajar para pagar sus estudios quedan totalmente abandonados por las instituciones serviles a la burguesía, a los monopolios. De este modo, la Universidad se convierte en un saqueo para los estudiantes de la clase trabajadora con el objetivo de convertirlos en piezas de las cadenas de producción y explotación capitalistas. Eso sí, con un título bajo el brazo. Un título cuya consecución supone un endeudamiento para la familia y obliga al estudiante a compaginar estudios con la explotación laboral, con el trabajo esclavo de la sociedad capitalista.

Las leyes, decretos y currículos educativos de las democracias modernas son fruto de un aparato ideológico cuyo único fin es dificultar el acceso de los hijos de la clase obrera a la educación. Se concluye pues, que la pandemia ha sacado a flote la completa inviabilidad del sistema educativo actual. No es suficiente la defensa a ultranza de la educación pública, pues los abusos se seguirán produciendo mientras las instituciones del Estado sean administradas por la burguesía.

El carácter de la educación debe ser popular y al servicio de la clase obrera. Para ello, es necesario construir un sistema completamente nuevo. La clase obrera debe organizarse para construir el Socialismo, y establecer una educación gratuita y universal, en la que las instituciones educativas velen por elevar el nivel cultural de los estudiantes, sin saquearlos y adoctrinarlos en ideología burguesa.

Construyamos un sistema educativo de carácter humanista, donde no exista el beneficio privado y en el que la formación no sea un medio para adaptarnos al sistema productivo, sino un fin en sí mismo.

 

¡Por una educación por y para los trabajadores!

¡Contra la educación del capital!

¡Por la educación socialista!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en la Región de Murcia