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Apuntes sobre China y el oportunismo

Algunos partidos que se hacen llamar comunistas en el Estado español, con el PCPE a su cabeza, caracterizan a Rusia, China y los BRICS en general como la esperanza de contrapoder contra el imperialismo, su bastión y su guía. Nos centraremos ahora en China.

La caracterización de China como potencia imperialista se apoya en su transformación material durante las últimas décadas. Bajo la dirección del Partido Comunista de China, la apertura al capitalismo de Deng Xiaoping (qué más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones) y el liderazgo de Xi Jinping, el país ha consolidado un modelo que combina control estatal con expansión capitalista global.

La acumulación de capital chino se proyecta hacia el exterior mediante inversiones, préstamos y control de infraestructuras estratégicas. Iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta muestran un patrón de penetración económica en Asia, África y Europa que reproduce relaciones desiguales: exportación de capital, endeudamiento de países periféricos y acceso privilegiado a recursos y mercados. Esto casa a la perfección con la definición clásica de imperialismo desarrollada por Lenin en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917): concentración de capital, exportación de capitales y competencia por esferas de influencia.

Internamente, el crecimiento chino se ha apoyado en una intensa explotación del trabajo asalariado, con grandes conglomerados estatales y privados que operan en lógicas de acumulación y competencia global. El Estado actúa como coordinador de este capitalismo nacional, defendiendo sus intereses en el sistema mundial. Desde esta perspectiva, China no representaría una alternativa socialista al orden capitalista, sino una nueva potencia que disputa la hegemonía dentro del mismo sistema. Su ascenso expresa menos una ruptura con el imperialismo que su reconfiguración en un mundo multipolar.

El socialismo no puede reducirse a la acumulación de capital bajo la dirección de un partido, ni a la competencia en el mercado mundial con métodos propios del capitalismo. La tarea de los comunistas no es justificar nuevas potencias ni nuevos bloques capitalistas, sino defender con claridad la independencia política de la clase obrera. A todo país en el que prime el capitalismo, como China, le es imposible no terminar siendo imperialista por las características de su base económica. Sólo mediante la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo podrá reconstruirse un movimiento comunista internacional fiel a sus principios: la abolición del capitalismo, la emancipación del trabajo y la construcción consciente del socialismo por y para la clase obrera.

En definitiva, la defensa acrítica de la China capitalista por parte del PCPE y otros que aún se autodenominan comunistas no fortalece al movimiento obrero, sino que lo confunde y lo desarma ideológicamente. Lo desvía de sus objetivos revolucionarios. El PCPE presta grandes servicios a la burguesía cuando confunde y engaña a los elementos del proletariado que caen en sus garras. Su Frente Antimperialista, en el que caben cosas como el Socialismo del Siglo XXI y otros experimentos, están trufados de traición y han acabado en desastre y desafección al socialismo. Sólo la lealtad a los principios del marxismo-leninismo pueden devolver a la clase obrera a la dirección correcta.

En última instancia, la misión histórica del proletariado no es sólo resistir, sino transformar. Allí donde el capital levanta muros de desigualdad, la clase obrera descubre su fuerza colectiva y su capacidad para crear un mundo distinto. Organizada, consciente y bien dirigida, la clase obrera abrirá el camino hacia una sociedad donde la riqueza producida por todos pertenezca a todos y, para ello, el capitalismo ha de fenecer.

 

¡Por la derrota del oportunismo!

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Construye la revolución en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga de estibadores en Avilés

La defensa del empleo portuario frente a los intentos de precarización vuelve a mostrar que sólo la organización y la lucha de la clase trabajadora pueden frenar los ataques del capital.

Los trabajadores de la estiba del Puerto de Avilés vienen protagonizando en las últimas semanas varias jornadas de huelga frente a los planes empresariales que amenazan su modelo de empleo. Este 14 de marzo volvieron a movilizarse en las calles de Avilés para defender sus puestos de trabajo y denunciar el bloqueo en las negociaciones.

El origen del conflicto se encuentra en la intención de desmantelar el actual sistema de organización del trabajo portuario basado en el Centro Portuario de Empleo. Este modelo permite la contratación colectiva de los estibadores y garantiza cierta estabilidad laboral para la plantilla. Su desaparición abriría la puerta a una mayor precarización del sector, favoreciendo la fragmentación del empleo, la temporalidad y el deterioro de las condiciones laborales.

Los trabajadores han advertido que estas medidas suponen un nuevo intento de debilitar derechos conquistados tras años de lucha en los puertos.

La lucha de los estibadores de Avilés vuelve a recordarnos que, frente a los ataques del capital, la única garantía para defender los derechos de la clase trabajadora es la organización y la movilización colectiva.

Trasladamos toda nuestra solidaridad con los estibadores en lucha y con sus familias, así como con todos los trabajadores que defienden sus derechos frente a los intentos de precarización del empleo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La inflación como método de pago de la militarización imperialista

La inflación puede entenderse no sólo como un fenómeno monetario, sino también, en el escenario de guerra actual, como un mecanismo político y económico que redistribuye los costes de la guerra hacia la clase obrera para capitalizar a los monopolios. Cuando los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios, el poder adquisitivo de la clase obrera disminuye, funcionando en la práctica como una forma indirecta de financiar ese gasto. En contextos de fuerte gasto militar, el aumento de la masa monetaria sostenido por la misma producción, el endeudamiento público y la subida general de precios trasladan ese coste sobre los hombros de la clase obrera.

En el siguiente episodio, cuando los monopolios se han asegurado el control y la apropiación de materias primas y de los circuitos de producción y circulación (energía, petróleo, alimentos, transporte, logística, etc..) la inflación puede intensificarse a través del encarecimiento de esos insumos básicos. En ese escenario, el aumento de precios no solo refleja presiones macroeconómicas, sino también la capacidad de quienes dominan esos sectores para trasladar costes y ampliar márgenes ahora ya sin ningún tipo de competencia. Por ese mecanismo, el capitalismo en su fase putrefacta, la imperialista, extingue su motor principal, la competencia, y se desnaturaliza del todo. El resultado es una doble dinámica: por un lado, la inflación reduce el valor real de los salarios; por otro, refuerza la posición de quienes controlan recursos estratégicos, consolidando una redistribución regresiva de la riqueza cada vez en menos manos y cada vez sectores más amplios de la clase obrera ven cómo sus vidas se precarizan a marchas forzadas. La inflación no se entiende ya sólo como un fenómeno técnico o monetario, sino como un mecanismo de redistribución de la riqueza desde el trabajo vivo hacia el capital y los estados burgueses que le sirven en dirección a la guerra.

Llegados a este punto, la lucha contra la guerra y la militarización está inseparablemente ligada a la lucha por el control democrático de la economía y por la superación del marco de la esclavitud asalariada, el imperialismo y sus guerras. Mientras las decisiones sobre producción, gasto y crédito permanezcan en manos del capital y de los estados que los representan, los costes de las crisis y de la guerra seguirán recayendo sobre la clase obrera.

En contextos de rearme o expansión militar, esta dinámica adquiere un significado político claro. El aumento del gasto militar suele financiarse mediante deuda pública, expansión monetaria o reorientación del presupuesto. La inflación resultante actúa como un impuesto indirecto que no se debate ni se vota explícitamente. Este sobrecoste se traslada directamente hacia las arcas de los grandes capitales y sectores vinculados a la industria militar. Así, desde esta perspectiva, la inflación funciona como una forma de socializar los costes de la militarización y privatizar sus beneficios. La clase obrera termina financiando, mediante la pérdida silenciosa de su poder de compra, un aparato militar que responde principalmente a los intereses geopolíticos y económicos de las clases dominantes y reaccionarias y donde sus hermanos de clase ponen su ruina y sus muertos.

Ante este panorama de guerras imperialistas persistentes, el PCOE levanta la bandera del internacionalismo proletario y recuerda que la sangre de los obreros no está para defender la patria de los explotadores, sino su propia emancipación. Sólo con la organización consciente de la clase obrera y el fortalecimiento del PCOE podremos avanzar hacia la derrota del imperialismo y la construcción de una sociedad socialista libre de explotación sin guerras entre pueblos.

 

¡Por el fin de las guerras imperialistas!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga en el sector auxiliar del metal en Asturias

La huelga convocada en el sector auxiliar del metal en Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la burguesía industrial y sus representantes políticos intentan ocultar: sin la clase obrera no funciona un solo engranaje de la industria.

En los últimos días, piquetes de trabajadores han bloqueado los accesos a las factorías de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, paralizando operaciones clave de mantenimiento y reparación en las instalaciones siderúrgicas. Entre ellas se encuentra una intervención fundamental en el Horno Alto B de Veriña, cuya reparación depende en gran medida del trabajo de las empresas auxiliares del metal.

Este conflicto afecta a miles de trabajadores de la industria auxiliar, empleados en tareas de mantenimiento industrial, montajes mecánicos, soldadura, electricidad y reparación de instalaciones industriales. Su lucha no es un hecho aislado. Es la expresión concreta de una contradicción fundamental del capitalismo: la que enfrenta los intereses de la clase obrera con los de la patronal.

La huelga surge tras el bloqueo de las negociaciones del convenio colectivo del sector de montajes y empresas auxiliares del metal, que lleva más de un año sin avances reales.

Las reivindicaciones son claras:

  • Recuperar poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Mejorar las condiciones salariales.
  • Reducir la jornada laboral anual.
  • Regular mejor los desplazamientos y dietas.
  • Garantizar el relevo generacional en las plantillas.

Frente a estas demandas, la patronal del sector, agrupada en Femetal, pretende mantener la precarización estructural de miles de trabajadores que sostienen la industria asturiana. Mientras los beneficios empresariales se recuperan tras la crisis, los empresarios se niegan incluso a garantizar la recuperación del poder adquisitivo perdido.

Pero el bloqueo del convenio también evidencia otro problema que la clase trabajadora conoce bien: la política de negociación permanente y concesiones del sindicalismo amarillo.

Durante décadas, las direcciones de CCOO y UGT han convertido la negociación colectiva en un mecanismo de gestión de los recortes en lugar de una herramienta de confrontación contra la patronal. El resultado es que convenio tras convenio los trabajadores ven cómo se consolidan jornadas interminables, salarios insuficientes y condiciones cada vez más precarias.

Uno de los aspectos más reveladores de esta huelga es la importancia real de las empresas auxiliares en la producción industrial. En complejos como ArcelorMittal, gran parte de los trabajos de mantenimiento, montaje y reparación dependen de estas plantillas externalizadas. Sin ellas, la producción se paraliza. Lo que hoy está ocurriendo con la reparación del Horno Alto B lo demuestra con claridad.

Este modelo de subcontratación masiva no es casual. Es una estrategia deliberada del capital para fragmentar a la clase obrera, dividir plantillas y rebajar salarios y derechos. La externalización permite a las grandes multinacionales beneficiarse de mano de obra altamente cualificada mientras descargan sobre otras empresas la presión laboral, los riesgos y la precariedad. Y, en demasiadas ocasiones, esta fragmentación ha sido aceptada en los acuerdos firmados por las direcciones amarillistas,consolidando una división entre trabajadores de plantilla y trabajadores de las empresas auxiliares que solo beneficia a la patronal.

La huelga del metal también se produce en un contexto más amplio de incertidumbre industrial en Asturias. En los últimos años se han multiplicado las advertencias sobre posibles recortes de actividad, deslocalizaciones y reorganizaciones productivas en el sector siderúrgico. Las grandes multinacionales utilizan con frecuencia la amenaza del cierre o del traslado de producción para presionar a trabajadores e instituciones públicas. El chantaje es siempre el mismo: aceptar peores condiciones laborales o asumir la pérdida de empleo.

Pero la historia del movimiento obrero demuestra que ceder ante ese chantaje solo conduce a nuevas concesiones. La desindustrialización no es un fenómeno inevitable ni natural: es el resultado de decisiones tomadas por el capital en busca de mayores tasas de beneficio.

La huelga del metal en Asturias es un ejemplo de la única vía que históricamente ha permitido a la clase obrera defender sus derechos: la lucha organizada. Cuando los trabajadores paralizan la producción, se revela una verdad fundamental que el capitalismo intenta ocultar: toda la riqueza social la produce el trabajo.

Los altos hornos, las plantas siderúrgicas, los complejos industriales… nada de eso funciona sin los miles de obreros que cada día ponen en marcha la producción. Por eso la huelga es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. No solo como medio de presión económica, sino también como escuela de conciencia y organización. Y también demuestra que la fuerza real de los trabajadores no reside en las mesas de negociación, sino en su capacidad de parar la producción.

El conflicto del metal en Asturias no afecta únicamente a los trabajadores del sector. La industria siderúrgica ha sido históricamente uno de los pilares del empleo y de la economía de la región. Cada ataque a las condiciones laborales en este sector repercute en toda la clase trabajadora. Por eso la huelga de las empresas auxiliares debe entenderse como una lucha de conjunto: una lucha contra la precarización, contra la desindustrialización y contra un modelo económico que sacrifica los intereses de los trabajadores en beneficio del capital.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias 




El discurso pacifista del PSOE

No es ningún secreto que la Unión Europea, aparte de ser un bloque imperialista en estado de alta decadencia, es un lacayo completamente plegado a los intereses de EEUU vía OTAN. En este escenario, ante la guerra llevada a cabo por EEUU en Irán, descuella la posición del gobierno español, que busca resucitar el lema de “No a la guerra” de 2003 con fines meramente electoralistas para las próximas elecciones en Castilla y León.

Si partimos de que ningún país capitalista puede no ser imperialista debido al desarrollo de su base económica y que el imperialismo es un juego de dependencias y esclavitudes que sólo puede salir por la guerra una vez repartido el mundo, el gobierno español dice una cosa, mantener una política exterior independiente basada en la paz entre los pueblos y el derecho internacional, y por otro lado, no tiene otro camino que la subordinación a la OTAN y a los intereses geopolíticos de EEUU que reproducen la lógica del imperialismo occidental. Sobre el tapete eslogan revolucionario y, por debajo, servilismo y sumisión.

Hay que recordar que el Estado español, vía PSOE en 1986, entró en la OTAN y la UE, y ese mismo partido hoy dice que no se plegará a los intereses del bloque imperialista en el que nos metieron. El Estado español, desde esa fecha, siempre ha estado, y lo sigue estando en el momento actual digan lo que digan con intereses partidistas porque no puede hacer otra cosa, alineado con bloques militares que históricamente han intervenido en Oriente Medio y otras partes del mundo, para garantizar el control de recursos energéticos y rutas estratégicas. Su postura de no a la guerra es cínica y calculada con intereses partidistas para engañar a la clase obrera en busca de réditos electoralistas y convertirse en la pata izquierda del capital que no es más que la antesala del fascismo. Para ello se usan conceptos vacíos de contenido bajo el imperialismo como derecho internacional, derechos humanos o democracia.

Ningún partido político bajo la democracia burguesa tiene otro camino que la sumisión al capital. El PSOE, una vez más, como con la OTAN o la UE, no le tiembla el pulso para mentir descaradamente en un cálculo de réditos electorales que corresponden más a una empresa privada que a una supuesta alternativa política. Por otro lado, mientras habla a su electorado, ya se ha plegado a los designios del gorila rubio con reuniones de alto nivel de Margarita Robles y Albares para explicarle que todo es un teatro y ofrecerle la máxima colaboración sin paliativos.

Desde el PCOE tenemos claro que la única forma de combatir al imperialismo es mediante el socialismo. Bajo el capitalismo en su fase imperialista no hay otra opción que el saqueo y la guerra. Mientras el capitalismo continúe generando crisis, saqueo y confrontación entre bloques, la clase obrera seguirá pagando el precio de estas guerras digan lo que digan los voceros del capital. Frente a ella y los intereses de las élites, que pretenden arrastrar a los pueblos a nuevos conflictos, el PCOE reafirma su posición internacionalista y de clase. La lucha por la paz verdadera pasa por la organización de la clase trabajadora para la superación del modelo de producción capitalista en su fase última y putrefacta, la fase imperialista. Nuestra tarea es clara, organizar, concienciar y construir una alternativa socialista que garantice paz, dignidad y futuro para la clase obrera que es la humanidad entera.

 

¡Muerte al imperialismo!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Guerra por petróleo, el imperialismo agonizante conduce a la humanidad a la muerte

El Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético del Gobierno de los EEUU, Jarrod Agen, en una entrevista ofrecida al medio de comunicación de extrema derecha Fox señalaba, con respecto de la guerra ilegal de rapiña iniciada por la potencia asesina norteamericana, que “este es un conflicto a largo plazo porque confiscaremos y liberaremos las reservas de petróleo de Irán de manos de los terroristas”.

Dos días antes a dicha entrevista de Jarrod Agen, el 5 de marzo, en Venezuela se reunían Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela y entreguista al imperialismo norteamericano, y el enviado norteamericano, el secretario de interior Doug Burgum, jefe de Agen, que comandaba una delegación norteamericana con 24 grandes empresarios del sector minero y de materias primas para, aparte del petróleo, tratar cómo saquear a Venezuela de sus reservas de carbón, oro, diamantes, bauxita, cobre, coltán y otra serie de minerales necesarios para la industria tecnológica y energética norteamericana.

Tras la reunión con Doug Burgum, la marioneta estadounidense Delcy Rodríguez firmó un acuerdo de explotación del petróleo y del gas venezolano con el monopolio petroquímico británico Shell y anunció una reforma de la Ley de Minas, que va a dar carta de legalidad a los monopolios norteamericanos y sus socios a saquear los recursos mineros y energéticos de Venezuela, siguiendo las directrices dadas por el gobierno norteamericano.

Desde el pasado 3 de enero, el gobierno venezolano – más que chavista sería Vichysta, por su docilidad al gobierno fascista de los EEUU, siendo Delcy Rodríguez la Pétain del siglo XXI – no ha dudado en abrirle las puertas de la Patria de Chávez a la CIA y abrirle la capacidad legisladora al fascista Trump, siendo éste quien realmente legisla a través de los vendepatrias hermanos Rodríguez.

Los hechos muestran que lo acontecido en Venezuela, y la detención de Maduro y su compañera, más que un éxito norteamericano sería más un pacto entre el chavismo y Trump para entregar el país a EEUU.

Y, sin duda, los hechos acreditan la necesidad imperiosa de EEUU por hacerse con el petróleo y el gas venezolano al objeto de llevar a cabo la guerra ilegal, junto con sus socios sionistas contra Irán, al objeto, tal y como ha manifestado abiertamente Jarrod Agen, de robar “las reservas de petróleo de Irán”. Sin duda, la caída de Venezuela en manos de EEUU, y el control de su petróleo y de su gas, era necesario para que el fascista Trump diera un nuevo paso en su plan, hacerse con el control de Oriente Medio y apropiarse de los recursos energéticos de dicha zona. O lo que es lo mismo, romper la Nueva Ruta de la Seda – ya que por Irán pasa tanto el corredor económico como marítimo de la misma – y, por tanto, obstaculizarle y encarecerle a China el acceso al petróleo y el gas de dicha zona.

La contraposición a China y a BRICS por parte de EEUU en la zona es la defensa a ultranza del sionismo y de su proyecto de lo que los fascistas denominan “Gran Israel”, o lo que es lo mismo, la extensión de Israel de tal modo que ocupe la zona comprendida entre el Éufrates y el Nilo, que serviría a EEUU para el control de la parte este del Mediterráneo, de toda la península del Sinaí y del canal de Suez y el Mar Rojo.

Y dentro del objetivo de debilitar a BRICS y, consecuentemente, debilitar a China y al resto de los países que integran dicha agrupación, es fundamental para EEUU apropiarse por completo del continente americano. EEUU desde el triunfo de Trump habla abiertamente de que ellos son un hemisferio, contemplando al continente americano como de su propiedad. Por ello, la agudización del bloqueo contra Cuba para hacer que caiga la Revolución Cubana, subvirtiendo el gobierno revolucionario colocando a títeres del imperialismo norteamericano, al estilo venezolano, es donde se debe circunscribir el acoso y derribo contra Cuba, así como la utilización de sus sabuesos fascistas, como es el narcotraficante presidente fascista del Ecuador, Noboa, expulsando al cuerpo diplomático cubano de dicho país; por no hablar de las acciones terroristas orquestadas desde EEUU como fue el ingreso de mercenarios en una lancha armados hasta los dientes u otros actos de subversión anti revolucionarios perpetrado por diez mercenarios panameños dirigidos desde la mafia miamesa.

Y en el proceso de adueñarse del continente americano y de sacar del mismo la cada vez mayor influencia de China y de Rusia, de los BRICS, es donde se circunscribe la organización de los presidentes abiertamente fascistas y vendidos a EEUU, como por ejemplo, los que se congregaron en la cumbre celebrada en Miami este fin de semana donde se reunieron las marionetas fascistas que gobiernan hoy en Argentina, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Honduras, Costa Rica o Panamá, entre otros, y que Cuba ha denunciado como un ataque a la soberanía de las naciones latinoamericanas y que constituye una amenaza para la paz, la seguridad, la estabilidad y la integridad de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Para el imperialismo en declive, en decadencia, para EEUU, la guerra no sólo es el clavo al que se agarra para tratar de impedir que las potencias imperialistas emergentes lo despojen de su hegemonía, la forma para combatir e impedir el desarrollo de dichas potencias emergentes, sino también la manera de combatir el proceso de desdolarización que se está dando en el mundo, de manera acelerada tras el estallido de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania, donde BRICS no sólo ha establecido un sistema financiero alternativo sino que está socavando el poder del dólar. Mediante la guerra, EEUU pretende evitar la diversificación del capital y evitar el declive del dólar, refinanciar la ingente cantidad de deuda, todo ello mediante la guerra y una mayor militarización aún de la economía; a la par que pretende dar un patadón hacia adelante y dilatar la enorme crisis financiera que se advierte como consecuencia de un estallido de la burbuja de la Inteligencia Artificial – que cada vez concentra una mayor parte de la economía norteamericana – que también se va a llevar por delante al sector bancario, algo que el propio Fondo Monetario Internacional lleva reconociendo en informes internos desde 2023.

El imperialismo en declive, EEUU, para tratar de mantener su hegemonía no tiene más salida que la guerra imperialista y abrazar fuertemente al fascismo, por ello, para los intereses de los monopolios norteamericanos es vital fortalecer al sionismo, a Israel, que es el mayor generador de ideología fascista en el mundo junto con los EEUU, cuya colaboración es esencial para someter y reprimir a las sociedades y para cometer todo tipo de actos criminales contra los pueblos, véase el papel de empresas como Palantir Technologies en el genocidio contra el pueblo palestino.

Esta guerra donde, cómo siempre, quien pone los muertos es la clase obrera al igual que es quien sufragará el coste económico, y que EEUU ha desencadenado contra Irán para sostenerse como potencia hegemónica, en la pugna con China, ya está retratando el papel miserable de los estados europeos, así como está poniendo en la palestra, de manera abierta y franca, a los gobernantes abiertamente fascistas, a los que los pueblos deben aniquilar y expulsar sin compasión alguna.

Nos hallamos ante una quiebra financiera, ante un reparto de un mundo repartido, estamos ante una pugna interimperialista por la apropiación de los recursos naturales y la conquista, a sangre y fuego, de mercados. Los imperialistas conducen a la guerra a la humanidad, que es la fórmula que tienen los capitalistas para reordenar el mundo en base a sus intereses, resolver sus contradicciones e incrementar sus márgenes de beneficio.

La guerra imperialista la pagaremos el proletariado tanto en términos económicos como en sangre, en vidas humanas, siendo la fórmula de los imperialistas para tratar de conjugar las contradicciones que genera la automatización de la producción, que les genera un excedente humano que resolverán destruyendo fuerza de trabajo, matando a seres humanos y la guerra es una de las formas de hacerlo.

Ninguna potencia mundial hoy lucha por superar el capitalismo, todas defienden los intereses de sus monopolios, de sus élites, de los grandes capitalistas. El imperialismo está agotado, el capitalismo no se sostiene y la automatización de la producción requiere de la superación de las relaciones de producción capitalistas, requiere la liquidación de la propiedad privada sobre los medios de producción al objeto de armonizar el ingente crecimiento de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción coherentes con las mismas.

Este es el mundo bárbaro en el que nos corresponde vivir, un mundo que nos lleva al proletariado a las puertas de la Revolución Proletaria. O nuestra clase social toma conciencia de ello y nos organizamos para derrocar y aniquilar revolucionariamente a la burguesía en cada nación, o seremos pasto del fascismo, del sufrimiento y de la muerte que es el futuro que nos deparan estos criminales con la guerra imperialista de la que nadie se va a librar. El imperialismo está moribundo y sólo se sostiene con sangre y robo, pero el imperialismo no cae solo, hay que liquidarlo y ello únicamente lo puede hacer nuestra clase social, el proletariado, armado con la ideología y el Partido marxista-leninista, derrocando revolucionariamente al capitalismo y construyendo el socialismo, poniendo todo el poder en manos del proletariado en todos los rincones del planeta.

 

¡Por la salida de la Unión Europea y de la OTAN!

¡Por el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y por la Revolución socialista para acabar con el capitalismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 7 de marzo de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Contra los grupos fascistas organizados en el barrio del Cerezo

En el barrio del Cerezo, en la ciudad de Sevilla, donde se concentra la mayor parte del proletariado inmigrante de la ciudad – el 35% de los residentes en el barrio son provenientes de otras nacionalidades -, desde el lunes 2 de marzo se están organizando grupos fascistas para señalar, criminalizar y atacar violentamente a obreros pobres, en la exclusión social, emulando a las escuadras fascistas por su actuar cobarde, señalando a los que no tienen nada, a las víctimas del sistema criminal de los que estos fascistas son lacayos y defensores, en lugar de señalar a los que roban todo a la clase obrera, negándonos la propia vida a los proletarios como son  la infame  burguesía y su sistema de producción.

La clase obrera está cada vez más azotada y empobrecida por este sistema de producción capitalista criminal generador de miseria y desigualdad, por lo que la burguesía estimula la creación de estos grupúsculos fascistas al objeto de salvaguardar a este sistema moribundo buscando el enfrentamiento y la división de la clase obrera, enfrentándonos a los explotados, a las víctimas, para evitar que los obreros tomemos conciencia de quien es el responsable de que no podamos vivir, que son los empresarios, los capitalistas, y nos organicemos como clase para acabar de raíz nuestro problema: El sistema capitalista de producción y su Estado. Estos fascistas son los esbirros del capital, que son los que los crean y alimentan, para debilitar a la clase obrera y condenarnos a perpetuidad a vivir indignamente, sometidos y en la pobreza.

Estos grupúsculos fascistas son la expresión, y la constatación, de la quiebra del sistema de producción capitalista, en su fase actual imperialista, que solo puede aportar a la clase obrera es embrutecimiento, pobreza, división y la guerra imperialista, que es la expresión de la política internacional fascista. La única salida de la clase obrera es la unidad y la organización, el fortalecimiento del Partido marxista-leninista, para acabar con el fascismo y con el capitalismo que lo genera y lo alimenta.

 

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, FORTALECE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡MUERTE AL FASCISMO Y AL CAPITALISMO QUE LO GENERA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Sevilla, 6 de marzo de 2026

CÉLULA PEPE CORDERO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




La ‘Transición’ teñida de sangre obrera [ESP/EUS]

Hoy recordamos la matanza de Vitoria-Gasteiz del 3 de marzo de 1976, un acto de terror del Estado que demostraba la verdadera cara de la ‘Transición’ y que se saldó con cinco muertos y cientos de heridos.

Obreros muertos y heridos a manos de un Estado que nunca ha dejado el fascismo, simplemente se sirvió de ciertas cesiones, de engaños y represión ante las numerosas huelgas y manifestaciones que se daban. A esto hay que sumar la presión ejercida por organizaciones que practicaban la lucha armada. Es decir, se daba una correlación de fuerzas favorable a una ruptura con los elementos del franquismo.

El terrorismo de estado, donde tomó parte Manuel Fraga Iribarne, fundador del mismo partido del que han salido criminales como Aznar y Ayuso, no sólo es un ataque a la clase obrera en Euskal Herria, también lo es para toda la clase obrera internacional, ya que los trabajadores no tenemos otra patria que la humanidad emancipada de la sociedad de clases.

Desde el PCOE mostramos nuestra repulsa a la masacre del 3 de marzo, dejando en claro que la clase obrera es la clase revolucionaria, la única clase que realmente puede romper con este sistema desfasado, que ya supone una traba absoluta para el desarrollo humano, un sistema al que entonces, y hoy más que nunca, le sobramos millones de personas.

 

¡Poder obrero y popular frente al fascismo!

¡Ni reforma ni pacto: ruptura con el régimen fascista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Comité Nacional de Euskal Herria del Partido Comunista Obrero Español

Langileen odolez tindatutako “Trantsizioa”

 

Gaur gogoratzen dugu 1976ko martxoaren 3ko Gasteizko sarraskia, Estatuaren beldurrezko ekintza bat, ‘Trantsizioaren’ benetako aurpegia erakusten zuena eta bost hildako eta ehunka zauritu eragin zituena.

Faxismoa inoiz utzi ez duen Estatu baten esku hildako eta zauritutako langileak, zenbait lagapenez, engainuz eta errepresioz baliatu zen ematen ziren greba eta manifestazio ugarien aurrean, eta horri borroka armatua egiten zuten erakundeek egindako presioa gehitu behar zaio. Hau da, frankismoaren elementuekiko hausturaren aldeko indar korrelazioa zegoen.

Estatu terrorismoa, non Manuel Fraga Iribarnek parte hartu zuen, Aznar eta Ayuso bezalako kriminalak atera diren alderdi beraren sortzaileak, ez da soilik Euskal Herriko langile klasearen aurkako eraso bat, baita nazioarteko langile klase guztiarentzat ere, langileok ez baitugu klase gizartetik emantzipatutako gizatasuna beste aberririk.

PCOEtik martxoaren 3ko sarraskia gaitzesten dugu, eta argi uzten dugu langileria dela klase iraultzailea, sistema zaharkitu horrekin benetan hautsi dezakeen klase bakarra, giza garapenerako erabateko traba dena, eta orduan, eta gaur egun inoiz baino gehiago, milioika pertsona soberan dauzkaguna.

 

 

Langile eta herri boterea faxismoaren aurrean!

Ez erreformarik ez itunik: erregimen faxistarekiko haustura!

Herrialde guztietako proletarioak, batu zaitezte!

 

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala




Libertad para la comunista María José Baños Andújar

Desde comienzos de año hemos tenido noticias del agravamiento de salud de la presa política María José Baños Andújar, militante comunista, la cual se encuentra ingresada en la enfermería del centro penitenciario Murcia II.

María José padece una confluencia de enfermedades graves e incurables que han desgastado a su organismo: está enferma de VIH en estado C3 (el más avanzado de la clasificación clínica), padece trombocitopenia crónica que compromete su sistema inmunológico, así como una desnutrición calórica severa (cayendo su peso hasta los 44 kilogramos), un 69% de discapacidad y un deterioro físico que la obliga a estar postrada.

La clase obrera no puede permanecer pasiva ante la vulneración de los derechos de una militante comunista, pues nada nos queda esperar de un estado criminal al servicio de la burguesía. Como comunistas, somos conscientes de que el estado no es un instrumento neutral, sino que sirve a los intereses de una clase u otra. En el caso que nos ocupa, el estado español, heredero de la dictadura franquista, se va a utilizar todo el aparato estatal para reprimir a los sectores obreros más combativos contra el capitalismo, destacando aquí a los comunistas.

Nuestro partido es consciente de que para el sistema fascista que maneja las cárceles del estado, las vidas de los comunistas militantes no significan nada, y de no ser por la presión solidaria que ejerce la clase obrera, dejarían morir en prisión a todos ellos, como ocurriera en el pasado con José Manuel Sevillano (1990) tras 175 días en huelga de hambre, o el caso más cercano de Isabel Aparicio (2014), a la cual se le negó un tratamiento médico adecuado para tratar su grave estado de salud.

De igual manera, denunciamos al oportunismo político (uno de cuyos grandes representantes es Pablo Iglesias) que defendió la puesta en libertad provisional del corrupto Eduardo Zaplana por motivos humanitarios a causa de su estado de salud y nunca alzó su voz para los presos comunistas enfermos, como podrían ser los casos actuales de Lucio García Blanco (que sufre una enfermedad neurodegenerativa que afecta gravemente a su capacidad de compresión y de toma de decisiones) así como el de la propia María José Baños Andújar.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) se hace eco en este comunicado de lo expresado por la defensa de María José, en el cual se exige:

· Traslado hospitalario inmediato a un centro especializado.

· Información médica transparente.

· Comunicación urgente con su compañero sentimental y de lucha, Marcos Martín Ponce, también preso en el mismo centro.

Asimismo, queremos recordar una resolución del II Pleno de nuestro Comité Central relativo a los presos políticos, en la cual se exige la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos comunistas y de izquierda del Estado español (así como de cualquier rincón del mundo) y apelamos a la unidad y la organización de la clase obrera en general y de las organizaciones comunistas y de izquierda en la construcción de un frente antifascista, por la inmediata puesta en libertad de los presos políticos de izquierda, y por la liquidación del fascismo y del capitalismo que lo genera y que deshumaniza al ser humano, construyendo la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo en pos del comunismo.

 

¡LIBERTAD PARA MARÍA JOSÉ BAÑOS ANDÚJAR!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Irán, la inviabilidad del imperialismo y la guerra mundial

A nadie se le escapa que la situación del imperialismo, en general, y de la potencia norteamericana, en particular, es de un sistema inviable y de bancarrota económica y política.

El imperialismo, en cada crisis que genera, engendra las causas para una crisis de intensidad mayor pues las medidas que adopta, lejos de atajar las causas que generan las mismas, lo que hacen es agravarlas.

Las medidas adoptadas por el imperialismo, tras la implosión de la URSS y del campo que se denominó del socialismo real, liderado por EEUU y la Europa reaccionaria – Gran Bretaña, Alemania y Francia, fundamentalmente – para que sus monopolios pudieran engullirse a la Europa del Este, configurar un mapa político a imagen y semejanza de los intereses económicos de éstos y desarrollar, a nivel planetario, la política económica propia para satisfacer los intereses económicos de los monopolios, fundamentalmente norteamericanos, de maximización de beneficios a costa del sometimiento y del saqueo de los pueblos y, cómo no, de la sobreexplotación, han esculpido el mundo miserable de hoy. Sobreexplotación para la que los monopolios, en su naturaleza ávara, implementaron por la vía de la deslocalización de la producción y estableciendo marcos laborales que dan cumplimiento a la homogeneización por debajo de las condiciones de los obreros. En ese proceso de deslocalización, EEUU y otras potencias imperialistas liquidaron su industria, trasladando la producción y, también, tecnología hacia Asia, fundamentalmente China, en busca de mano de obra ultra barata en la búsqueda de beneficios. Pero ese movimiento no sólo implicaba trasladar tecnología y producción, sino que entregó la capacidad no solo de avance tecnológico, sino desplazó el control de las cadenas de producción y distribución mundiales hacia China, desarrollándose como potencia económica que pugna por la hegemonía en la actualidad. Una potencia económica que en la crisis de las subprime puso su aparato productivo al servicio de su política exterior, ante la caída de la demanda fundamentalmente norteamericana, engendrando el proyecto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, o Nueva Ruta de la Seda, desde 2013, lo que ha servido a China no sólo para erigirse en potencia hegemónica sino que, junto con BRICS, construir un sistema financiero alternativo al sistema dominado por EEUU, siendo todo ello consecuencia de la política de los monopolios norteamericanos que hoy confrontan a dicho grupo BRICS y, fundamentalmente, a China.

Tras la caída de la URSS se produce un ingente proceso de transferencia de riqueza hacia los monopolios, con políticas bestiales de privatización realizadas por socialdemócratas y neoliberales – reaccionarios todos ellos -, se suceden golpes de estado y guerras de rapiña – Guerra del golfo, Somalia, Bosnia, Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Libia, Siria, Palestina, Etiopía, Yemen, Sudán,… – que en lo que llevamos de siglo XXI han acabado con la vida de, en torno, 8 millones de seres humanos, amén de una ingente cantidad de decenas de millones de personas desplazadas condenadas a vivir en desarraigo, al tráfico de seres humanos, etcétera, por no hablar de los actos de genocidio, como los bloqueos económicos realizados por EEUU y la UE, que entre 1970 y 2021 causaron la muerte de 38 millones de seres humanos en países del tercer mundo, según artículo de los profesores universitarios Jason Hickel, Omer Tayyab y Dylan Sullivan (profesores de la Universitat Autònoma de Barcelona los dos primeros y de la Universidad Macquarie de Sydney el tercero).

El imperialismo, como se puede comprobar, es la barbarie para la humanidad, que es la clase obrera. El imperialismo también arroja la pugna entre potencias imperialistas por el dominio de los recursos naturales, de los territorios y el control de las rutas y corredores comerciales, en definitiva, por el reparto y el control del mundo conduciendo a la humanidad a la guerra.

EEUU no acepta su declive imperial, no acepta que su hegemonía llega a su fin y, como hacen los imperialistas, no duda en matar lo que haga falta, en ir a la guerra, para tratar de sostener una posición hegemónica cada día más en entredicho.

En el mundo, cada vez son más los países que buscan zafarse del dólar y del dominio norteamericano, un mundo donde la mayor capacidad productiva mundial ya no se halla ni en EEUU ni en Europa, sino que, a nivel mundial, este motor industrial se sitúa en Asia, fundamentalmente China y la India, y en el continente americano la producción industrial se ha desplazado hacia el sur, fundamentalmente México y Brasil. Trump comprueba como en el continente americano, su patio trasero, China tiene una gran influencia tanto económica, comercial como financiera y donde los BRICS cada vez tienen más adhesión y más fuerza en detrimento de EEUU y sus aliados.

China controla el 60% de las tierras raras del mundo y el 90% de la capacidad refinadora de éstas; EEUU y sus aliados del G7 significan el 9,47% de la población mundial, BRICS el 54,07%; los países del G7 aportaron al PIB mundial en 2024 el 29,6% por el 36,7% de BRICS+, que controla los mayores yacimientos petrolíferos y de gas, evidenciándose el declive imperialista norteamericano, con una deuda cada día mayor y siempre impagable.

El objetivo de EEUU es detener el desarrollo chino, y es ahí donde se debe circunscribir la política llevada a término por Trump desde que accedió a la presidencia. En esta dirección, EEUU pretende dominar todo el continente americano para saquear los recursos de dicho continente, obligado por el avance de BRICS no solo en Asia, sino también en el continente africano, así como por el retroceso de su dominio financiero y la debilitación del dólar, de tal modo que el mundo se halla en un proceso, por decirlo así, de desdolarización que debilita económicamente a EEUU.

En este contexto de declive imperial norteamericano, de descomposición del imperialismo y de fascismo, de desarrollo y competencia tecnológica, donde se impone la automatización de la producción que disloca la composición orgánica del capital negando la base económica capitalista, la salida es la guerra imperialista y es en este cuadro donde se incardina la agresión militar  norteamericana – negando un derecho internacional fenecido que se reduce a la hipocresía, la fuerza y el desprecio a la vida – en la región de Oriente Medio, donde el fascista estado de Israel es la extensión de EEUU en la zona que, también, está aliada con las élites de los estados satélites de EEUU en el Golfo Pérsico, para defender los intereses crematísticos de los monopolios norteamericanos y geoestratégicos de dicha potencia criminal.

La desmembración de la República Islámica de Irán, aliada histórica de Rusia y miembro de BRICS desde 2024, y su cambio político es necesario para garantizar el dominio sobre los recursos energéticos – gas, oro, uranio, tierras raras y petróleo – y controlar dicha región del mundo por parte de EEUU, fortaleciendo la posición del estado sionista, así como obstaculizar el acceso a dichos recursos por parte de China y debilitar la capacidad productiva de dicha potencia y del grupo BRICS.

Esta guerra que EEUU ha desencadenado contra Irán retratará a los fascistas europeos, no solo Gran Bretaña que ya está participando en la contienda junto a EEUU e Israel, sino a Francia y Alemania, todos ellos en una situación de quiebra económica y social que, con toda probabilidad, implicarán al conjunto de la UE, marionetas de EEUU.

Nos hallamos ante un reparto de un mundo repartido, estamos ante una pugna interimperialista por la apropiación de los recursos naturales y la conquista, a sangre y fuego, de mercados. Los imperialistas conducen a la guerra a la humanidad, que es la fórmula que tienen los capitalistas para reordenar el mundo en base a sus intereses, resolver sus contradicciones e incrementar sus márgenes de beneficio.

La guerra imperialista la pagaremos el proletariado tanto en términos económicos como en sangre, en vidas humanas, siendo la fórmula de los imperialistas para tratar de conjugar las contradicciones que genera la automatización de la producción, que les genera un excedente humano que resolverán destruyendo fuerza de trabajo, matando a seres humanos, y la guerra es una de las formas de hacerlo.

Ninguna potencia mundial hoy lucha por superar el capitalismo, todas defienden los intereses de sus monopolios, de sus élites, de los grandes capitalistas. El imperialismo está agotado, el capitalismo no se sostiene y la automatización de la producción requiere de la superación de las relaciones de producción capitalistas, requiere la liquidación de la propiedad privada sobre los medios de producción al objeto de armonizar el ingente crecimiento de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción coherentes con las mismas.

Este es el mundo bárbaro en el que nos corresponde vivir, un mundo que nos lleva al proletariado a las puertas de la Revolución Proletaria. O nuestra clase social toma conciencia de ello y nos organizamos para derrocar y aniquilar revolucionariamente a la burguesía en cada nación, o seremos pasto del fascismo, del sufrimiento y de la muerte que es el futuro que nos deparan estos criminales con la guerra imperialista de la que nadie se va a librar. El imperialismo está moribundo, pero el imperialismo no cae solo, hay que liquidarlo y ello únicamente lo puede hacer nuestra clase social, el proletariado, armado con la ideología y el Partido marxista-leninista, derrocando revolucionariamente al capitalismo y construyendo el socialismo, poniendo todo el poder en manos del proletariado.

 

¡Por la salida de la Unión Europea y de la OTAN!

¡Por el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y por la Revolución socialista para acabar con el capitalismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 1 de marzo de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)