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Solidaridad con el pueblo chileno

11 de septiembre de 2011

Hoy se cumplen 38 años del bombardeo del Palacio de la Moneda en la ciudad de Santiago de Chile. El ejército chileno y imperialismo norteamericano en la sombra conspiraron para derrocar al gobierno del Poder Popular presidido por Salvador Allende.

El presidente, con un reducido número de compañeros, resistieron los bombardeos aéreos, el fuego de los blindados y la artillería durante más de ocho horas frente al ejército de la tiranía. La detención de los revolucionarios que se aprestaron a defender al gobierno popular y el asesinato de Allende iniciaron el camino a una de las dictaduras más sanguinarias de América Latina.

 

Durante años el imperialismo asesoró y financió a la dictadura de Augusto Pinochet, estuvo al tanto de las torturas, los asesinatos políticos, la falta de libertades y fue aliado fiel de este crimen.

Muchas de las medidas adoptadas por Pinochet, en el campo laboral, de la vivienda y de enseñanza están aún intactas, y son defendidas por el supuesto gobierno democrático actual chileno, con la misma violencia y los mismos elementos que utilizó la dictadura para reprimir al pueblo chileno.

La lucha de los estudiantes de Chile supone hoy un acto de valentía que cuenta con el apoyo y la solidaridad de nuestro Partido. Toma cuerpo la conciencia y abre paso a nuevos horizontes en el continente.

También un 11 de septiembre tuvo lugar el derrumbamiento de las Torres Gemelas en Nueva York, suceso que es utilizado por los medios para silenciar la barbarie que el imperialismo instauró en Chile.

El Partido Comunista Obrero Español alza su voz para recordar los sucesos de septiembre de 1973 a la vez que manifiesta su apoyo y solidaridad incondicional a los estudiantes y trabajadores chilenos que hoy luchan por un futuro mejor.

¡VIVAN LOS OBREROS Y ESTUDIANTES CHILENOS!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




A bayoneta calada

CC.OO. y UGThan declarado la guerra al gobierno del PSOE y al PP, por haber vulnerado al unísono el sagrado consenso constitucional. No están de acuerdo ni con la forma ni con el contenido, es decir, que se actúe precipitadamente, que sea el Parlamento el que tramite y decida, sin consultar al pueblo en referendo, y menos todavía les gustan que se reforme el articulo 135, porque va a significar mayor empobrecimiento de las clases trabajadoras: “con la reforma constitucional , todo lo que trabaje el pueblo será para pagar la deuda pública” dice Cándido Méndez, y contra ello han salido a la calle a bayoneta calada, lo triste es que se equivocaron de dirección, se adentraron en terreno popular y las bayonetas disparan y traspasan a los trabajadores.

 

 Las manifestaciones y concentraciones del día 7 de septiembre quedarán en la historia como referencia ineludible en todos los análisis históricos, de cual fue el momento culminante de la crisis de los sindicatos españoles. CC.OO. y UGT cuentan con unos 250 mil delegados, que por lo visto no se enteraron de la convocatoria. Los protagonistas supremos de las inaccesibles cúpulas de ambas centrales se enorgullecen de haber congregado “decenas de miles de manifestantes”. Por ejemplo, en las ocho provincias andaluzas, según CC.OO. salieron a las calles unas 6000 personas, concretamente en Sevilla a cuya concentración asistieron los máximos responsables regionales de ambos sindicatos solo asistieron mil personas. En esta última “el secretario general de CCOO de Sevilla, Alfonso Vidán, ha mostrado el agradecimiento del sindicato a las 22 organizaciones sociales que han prestado su apoyo a CCOO y UGT, además de PA e IU” –fuentes CC.OO.-

 Está claro que ni los mismos convocantes acuden a sus llamadas y como siempre, un conglomerado de siglas sin representación alguna, y otras que siempre estarán dispuestas para salir en las fotos en jornadas de precampaña electoral, se hunden también alcoparticipar en la traición de los sindicatos.

 Antes de que el gobierno diese a conocer a la opinión pública su idea de reformar la constitución, los sindicatos tenían programado salir a la calle, les faltaba el motivo. Y no encontraban una causa que justificara sus protestas, porque ellos son la causa de que el gobierno, hasta aquí, haya arreciado las políticas antiobrera de manera incontenible. Sucediera lo que sucediera, cualquier cosa les habría servido a los sindicatos para salir a la desesperada a las calles. Han sido tantos acontecimientos penosos los que han acaecido sin su oposición; es tan grave la connivencia de ambos sindicatos con el gobierno en la guerra contra las clases populares, que unidos al éxito de las manifestaciones del fenómeno 15M, en las que las masas denuncian dichas prácticas sindicales, que les obligaban sin mas remedio a salir a las calles si no querían firmar sus propias actas de defunción. CC.OO. UGT se han agarrado a un palo ardiendo, con tan mala fortuna que se han quemado hasta los tuétanos.

 ¿Qué han defendido CC.OO. UGT, IU etc. en las concentraciones y manifestaciones del día 7 de septiembre? El sacramento de la Constitución. Pero, no está en juego tal o cual artículo de la constitución. Sin haberse llevado a afecto, los grandes partidos han hecho lo que han querido en nombre de la sacrosanta Constitución que es la expresión genuina del capitalismo, causante de todas las desdichas. Los reformistas al denunciar la reforma estaban defendiendo expresamente la legalidad constitucional, que en su artículo 38 dice textualmente:

Artículo 38.

Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.

Todo cuanto está sucediendo en Europa y en el mundo capitalista se halla legalizado por dicho artículo. Pero además, la Constitución que defienden los sindicatos, santifica las armas con las que el fascismo instituyó su poder: la corona, la bandera, el ejército, el himno y un largo etc.

 Esta claro que una vez más, los reformistas sindicales y políticos cumplen con la misión que se han encomendado, la de preservar el sistema capitalista español contra cualquier intento de impugnarlo y cada vez que el pueblo y las circunstancias comienzan a cuestionar la validez de dicho sistema salen en su defensa. Cada día son mas las voces que gritan contra la monarquía, que no quieren su bandera, que es necesario otro sistema, porque lo que está en juego no es reforma si o no, sino el sistema burgués (legalizado en la constitución) o cambio de sistema. En una palabra cuando los caminos naturales nos conducen a la lucha contra la Constitución y todo lo que representa, los vendidos, los traidores, los tránsfugas, todos los enemigos de la clase obrera desde fuera y desde el interior de sus filas, se unen con vínculos afectivos e indisolubles para defender sus bien ganadas 30 monedas de plata.

 Se debe defender un referendo para frenar y contrariar los planes de la derecha y para que sirva de tribuna del pueblo su período de campaña, en donde la izquierda revolucionaria tenga opción de concienciar a los trabajadores de lo que realmente es y significa la Constitución. Pero ese no es el caso de los dirigentes sindicales y políticos que han convocado y apoyado las manifestaciones y concentraciones contra la reforma y lo prueba su encendida crítica al PP y PSOE de haber roto el pacto constitucional. Y nunca, de ninguna de las maneras existirán excusas para desviar la atención de los verdaderos problemas del pueblo. Jamás podremos consentir que se tergiversen intencionadamente los objetivos consecuentes para malformar la conciencia de un pueblo harto de sufrir las consecuencias del capitalismo y de sus leyes.

 Estamos en plena base de preparación teórica y práctica para generar conciencia de clases para luchar contra la Constitución capitalista y contra el capitalismo y si los sindicatos y determinados partidos se anteponen, deben pagar las consecuencias de su traición.

 

CONTRA LA CONSTITUCIÓN

CONTRA EL CAPITALISMO

 POR UN FRENTE UNICO DEL PUEBLO 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Declaración del Ministerio de Exteriores de Cuba

El 18 de agosto, el Departamento de Estado incluyó a Cuba, por trigésima ocasión, en la espuria lista de “Estados patrocinadores del terrorismo internacional”, con el único propósito de desacreditar a nuestro país y continuar justificando la política cruel y repudiada de bloqueo contra Cuba.

El gobierno de Estados Unidos, que ha practicado históricamente el terrorismo de Estado, las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros de personas, los asesinatos con aviones no tripulados, la tortura y las detenciones ilegales, que ha establecido cárceles secretas, que es responsable de la muerte de cientos de miles de civiles inocentes como resultado de sus guerras de ocupación y conquista en Iraq y Afganistán, que bombardea sistemáticamente a Estados soberanos como Libia, no tiene la más mínima moral ni derecho alguno de juzgar a Cuba, que tiene una trayectoria intachable en la lucha contra el terrorismo y que ha sido, además, sistemáticamente víctima de ese flagelo.

 

El gobierno de Estados Unidos actúa como si no hubiera amparado, de manera permanente, al criminal confeso Luis Posada Carriles, a quien no ha querido juzgar por cargos de terrorismo, a pesar de contar con abundantes pruebas. Posada Carriles, junto con Orlando Bosch Ávila, quien fue beneficiado por un perdón presidencial de George Bush padre, es autor del horrendo atentado contra un avión civil cubano en pleno vuelo, que costó la vida a 73 personas inocentes. También es responsable directo de la muerte del turista italiano, Fabio Di Celmo, durante los atentados con bombas en instalaciones turísticas cubanas en 1997. Hoy Posada Carriles se pasea libre e impunemente por las calles de Miami, tras haber sido absuelto en una farsa judicial en El Paso, Texas.

Al propio tiempo, como prueba irrefutable de su doble rasero, el gobierno norteamericano mantiene en injusta prisión y castiga a nuestros cinco luchadores antiterroristas, por preservar la vida de ciudadanos cubanos, norteamericanos y de otros países.

3 478 cubanos han muerto y otros 2 099 han quedado mutilados, como resultado de acciones terroristas, organizadas, financiadas y perpetradas desde territorio norteamericano, en muchos casos, con la propia complicidad del gobierno de Estados Unidos.

La manipulación política de un tema tan sensible como la lucha contra el terrorismo ofende también la memoria de las víctimas de los criminales actos del 11 de septiembre de 2001, hecho que suscitó la solidaridad y el ofrecimiento de ayuda incondicional de nuestro gobierno y pueblo.

Cuba exige al gobierno de Estados Unidos que castigue a los verdaderos terroristas que hoy residen en territorio norteamericano, libere a los Cinco Héroes y ponga fin a la política de bloqueo y hostilidad contra nuestro país, que atenta contra los intereses legítimos de ambos pueblos.

La Habana, 19 de agosto del 2011




Comunicado del Partido Comunista Obrero Español acerca de la nueva agresión imperialista contra Libia

El imperialismo está a punto de consumar una nueva invasión militar en África. La agresión contra el pueblo libio por parte de la OTAN bajo la cobertura y el silencio de las Naciones Unidas, expresa con nitidez la catadura moral del capitalismo.

Los continuados bombardeos en los últimos meses contra la población civil libia, la utilización de mercenarios entrenados para perpetrar gravísimas fechorías y la sistemática práctica de torturas contra los detenidos, advierten de los valores morales de tan “civilizado” sistema político.  

 

La agresión a Libia y a su gobierno por parte de los países de la OTAN, además de un acto de tremenda cobardía, muestra la falta de respeto al derecho de independencia de los pueblos por parte del imperialismo, manifiesta su agresividad y lo señala como el primer peligro de todos los pueblos y hombres libres del mundo.

 

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condena a la OTAN como un instrumento al servicio del pillaje y el asesinato. Asimismo, condenamos a las Naciones Unidas que con su actitud servil a los dictados de los gobiernos imperialistas, están dando muestras de una clara complicidad en la materialización de las fechorías de la OTAN.

Por otra parte, acusamos al estado español por su participación directa en la intervención contra el gobierno y el pueblo libio. Mientras los trabajadores españoles soportamos los recortes en los servicios sociales, el estado inyecta cientos de millones de euros en la agresión militar a Libia.

También merece una reflexión, la actitud de organizaciones reformistas de nuestros país como el PCE, que en un comunicado del día 21 de febrero hablaba con tibieza de la situación en Libia, poniéndose al lado de las instituciones europeas, y posteriormente el 16 de marzo aún hablaba de la defensa de “los procesos que se estaban dando en Libia”.  Otras organizaciones, cercanas a posiciones trotskistas, aún confunden en sus manifiestos a mercenarios con revolucionarios. De igual manera, el movimiento 15 M ha mantenido desde su existencia un silencio cómplice respecto a la participación del estado español y su gobierno en la agresión militar.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) hace un llamamiento a los trabajadores a participar en todos los actos que se organicen para condenar al imperialismo, y propone el camino de la organización contra el capitalismo y la construcción del socialismo como la garantía de la paz y la justicia social para los pueblos.

Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La esencia violenta del Estado: A dios rogando y con la porra cargando

policitomapuertadelsolA lo largo de esta semana se ha celebrado en Madrid unas Jornadas a las que ha asistido y ha participado el Jefe del Estado Vaticano, el cual fue militante de las Juventudes Hitlerianas y vistió el uniforme del III Reich y, al parecer poco beligerante con los numerosos casos de pedofilia acontecidos en el seno de la Iglesia Catolíca.

 En estas jornadas, el Pueblo de Madrid ha sentido en sus propias carnes la naturaleza violenta y represora de este estado capitalista español que quiere mostrar una faz democrática y avanzada. Periodistas, fotógrafos, adolescentes, etc…, han sido apaleados por la Policía con absoluta impunidad igual que hacían cuando vestían de gris, como se puede apreciar en el vídeo:

 

 http://www.youtube.com/watch?v=vOOqCaaV684&feature=related

 

Un ejemplo del trato que se le ha dispensado a la prensa que no forma parte del oligopolio que controla la información y que pone de manifiesto la calidad de la democracia burguesa hija de la Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del franquismo, se aprecia en los siguientes vídeos:  

http://www.youtube.com/watch?v=VFXvEpuwejs&feature=player_embedded

 http://www.youtube.com/watch?v=-Qspo8HYH28&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=yNE8pah-ZLQ&feature=player_embedded

 Pero esto no es puntual, ni novedoso. Esta democracia burguesa parida por los franquistas y su alianza con el oportunismo más despreciable encarnados en PSOE y PCE fue parido por los “demócratas” provenientes del Franquismo a sangre y fuego, como lo acredita el asesinato de 5 obreros el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz, el terrorismo de estado, la ilegalización de organizaciones políticas independentistas y comunistas, el encarcelamiento de activistas políticos fundamentalmente independentistas y comunistas, etc….

 http://www.youtube.com/watch?v=cyErfhr8R-c

 El capitalismo monopolista de estado español es hoy una democracia burguesa bajo el manto de una monarquía constitucional parlamentaria, con un Jefe de Estado puesto a dedo por Franco, producto de un proceso de Transición de una dictadura criminal fascista – financiada y sustentada por la burguesía internacional – al actual régimen, que fue guiado y controlado por las mismas oligarquías con el objetivo de satisfacer la necesidad que tenían de mantener su hegemonía política, asentada en la economía neoliberal y en las instituciones burguesas, legalizadas y bendecidas por una Constitución consensuada con el oportunismo traidor al Pueblo trabajador – PCE y PSOE – en el que se consagra el sistema capitalista de producción en su artículo 38. La gran burguesía, gracias a la traición perpetrada por el PCE y el PSOE que no dudaron en consensuar una Constitución haciendo gala de un servilismo superlativo que otorgaba cierto grado de legitimidad a la reforma realizada por el golpista Estado nacido de la sublevación militar fascista del 18 de julio, podía vanagloriarse puesto que el resultado de la Transición fue la satisfacción de todos los objetivos que se marcó: 

  • Integración en los organismos imperialistas internaciones: OTAN y UE.
  • Implantación de la economía neoliberal ajustando la misma tal y como lo señalan las instituciones imperialistas internacionales ejecutando reconversiones salvajes y privatizaciones.
  • Veneración de la simbología fascista (bandera, Corona, Unidad de España, Iglesia).
  • Mantenimiento del poder político mediante la máscara de la democracia burguesa.
  • Se niega a las naciones el derecho democrático de la autodeterminación.
  • Mantenimiento del control de la maquinaria de poder del Estado: La Judicatura – manteniendo Tribunales de represión política como la Audiencia Nacional – y el Ejército sigue en sus manos, una policía encargada de reprimir a los obreros exclusivamente (antidisturbios), etc…

La banca privada, al igual que durante el franquismo, sigue siendo el núcleo fundamental del poder económico y engarzada con las sociedades industriales que conforman las oligarquías, continúan dirigiendo y planificando la economía desde dentro del país a través del Estado y desde fuera a través de las instituciones imperialistas (FMI, BM, UE, Club Bildelberg y Comisión Trilateral) en las que están integrados. Dirección económica que, como estamos viendo, beneficia a la minoría explotadora y roba y empobrece todavía más al pueblo.

 El Estado capitalista español es un instrumento de represión contra el Pueblo Trabajador en manos de los de siempre, la burguesía. El Pueblo de Madrid ha visto su verdadero rostro, esta democracia burguesa, al igual que el fascismo que la engendró, sólo puede subsistir y mantener los privilegios de una minoría explotadora mediante la violencia. En esta época de imperialismo en la política de la burguesía ibérica se evidencian signos inequívocos de que la cabra – democracia burguesa – tira para el monte – el fascismo que la parió – y ello se visualiza con claridad cuando se escucha hablar a políticos como Bono, Rubalcaba, Basagoiti, Rajoy y demás sicarios del capital. Esta semana los palos han llovido en Madrid, mañana caerán en los trabajadores de una empresa en huelga y, por norma general, en Euskal Herria.

 Se avecinan momentos en el que la represión se acentuará por el creciente descontento social resultado de las injustas políticas capitalistas que, como no puede ser de otra manera, están saqueando al Pueblo. Los herederos de Franco ya están esperando al 20N para arrasar, gracias al gran trabajo, al camino allanado, realizado por el PSOE. Y mientras el paro, los desahucios y los palos arrecian en el estado español los capitalistas hablan de seguir recortando pero no se les ocurre meter un gran tijeretazo en Fuerzas Represivas, en el Ejército, en la supresión de Tribunales Políticos o en las participaciones en guerras imperialistas donde se exterminan a pueblos con el único objetivo de expoliarles y saquearles sus recursos energéticos. Desde el Partido Comunista Obrero Español condenamos toda la represión que ejerce este estado bajo su forma de democracia burguesa y hacemos un llamamiento a la clase obrera y a otras clases populares machacadas por los capitalistas a unirse y a organizarse en Asambleas Populares en los Barrios, Pueblos y ciudades del estado, pues únicamente unidos y organizados podremos avanzar hacia la conquista de la libertad y la democracia para la mayoría trabajadora que sólo pueden venir dadas por la construcción del Socialismo obra que debe ser de todo ese Pueblo Trabajador azotado y maltratado por los capitalistas. 

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cándido Méndez y Toxo: los rostro del entreguismo y la traición

El pasado jueves 18 de agosto, un día antes del Consejo de Ministros en el que el Gobierno volviese a dictar decretos-ley favorables para la oligarquía financiera y contrarias a las clases populares, los Secretarios Generales de CCOO y de UGT remitieron una carta al Presidente del Gobierno, titulada “La generación del empleo en el centro de la política económica”, en el que nuevamente manifestaban su fidelidad al sistema capitalista y su entreguismo al gran Capital. Una subordinación absoluta a aquellos que están robando y aplastando a la clase trabajadora – la burguesía, a través de su estado del cual viven muy bien tanto Méndez como Toxo por vender a los trabajadores del estado español – que se muestra en las propuestas que le trasladan tanto Toxo como Méndez mediante esa carta.

 

 Insisten en la moderación salarial para contención de los precios

 Los Secretarios Generales de CCOO y UGT en lugar de hacer una reflexión del porqué la situación de la clase trabajadora es tan precaria, señalar a los responsables y exigir políticas conducentes a la defensa de los intereses de los trabajadores, lo que hacen es asumir las tesis del Capital, rendirles pleitesía y comprensión, y hacerles propuestas que redunden en el beneficio de los capitalistas, de tal modo que se perpetúe el dominio de éstos y la explotación y la miseria de la inmensa mayoría del pueblo trabajador.

 Toxo y Méndez señalan que “para mejorar la cuota de mercado nacional e internacional” de la Economía española “es imprescindible conseguir un estricto control de los precios de los bienes y servicios nacionales” y para alcanzar este objetivo es necesario “contar con la colaboración de todos los agentes económicos con influencia en el proceso. Los salarios deben mantener una senda de moderación en su crecimiento como el establecido en el actual AENC con una extensión a un periodo temporal más amplio, pero el esfuerzo será baldío y contraproducente, si no estáacompañado de un compromiso firme de contención de los beneficios empresariales y un esfuerzo adicional de inversión de los excedentes obtenidos para ampliar y mejorar el tejido productivo español”. Esta receta es exactamente la misma que el capitalista Rubalcaba manifestó en semanas anteriores.

 Para los líderes de CCOO y UGT los trabajadores deben colaborar, arrimar todavía más el hombro, para tirar adelante con una economía capitalista que cada día los empobrece más y que los arroja a la indigencia y al Paro. Pero, además, mienten cuando achacan a los salarios, y a la subida de éstos, influencia en la subida de los precios de los bienes haciéndose para ello necesario actuar sobre los salarios moderándolos.

 En el sistema capitalista los medios de producción son propiedad de una minoría, la burguesía; estando la mayoría de la sociedad despojada de ellos. Ello significa que la burguesía no sólo sea la ama y señora de la producción, dirigiendo ésta y determinando qué se produce, cómo, cuanto y en que orden y bajo qué procedimientos, sino que, además, le pertenece el trabajo del obrero así como el producto del proceso de trabajo. Por consiguiente, son los capitalistas los que acuerdan y estipulan los precios, que es la expresión en dinero del valor de la mercancía, tratando de inferir al máximo en la diferencia entre precio y valor con el fin de incrementar sus márgenes de ganancia. Este hecho es reconocido, y conocido, en dicha carta de Toxo y Méndez cuando señalan que “el crecimiento de los precios es muy superior al valor añadido ofrecido por los productores, con la consiguiente contaminación de todo el proceso de determinación de los precios en el resto de los sectores de actividad. Este comportamiento sostenido durante muchos años atrás, supone un lastre importante en la actual situación”.

 Por otro lado, es de sobra conocido que el capitalista paga como salario sólo una parte de la jornada laboral, apropiándose de la mayor parte del fruto del trabajo del obrero. El incremento del salario implica una redistribución del valor entre el capitalista y el obrero, una reducción de la plusvalía que el capitalista le roba al trabajador, pero nunca un incremento del valor de la mercancía que es la cantidad de trabajo socialmente necesario que encierra.

 La inflación no es el resultado de los incrementos salariales sino que es un fenómeno monetario, es la consecuencia de la depreciación del dinero al acrecentarse la masa monetaria. En la economía capitalista el dinero es la medida del valor de las mercancías, es medio de circulación, es medio de atesoramiento, es medio de pago y es dinero mundial. El dinero en circulación, como medida de valor, debiera reflejar el valor existente. Por tanto, en un país la masa monetaria circulante debiera reflejar el valor o riqueza económica de dicho país. Así, pues, si el Producto Nacional Bruto se incrementa y la masa monetaria en circulación aumenta en la misma proporción este incremento de la masa monetaria no sería generador de inflación. Se genera inflación cuando el dinero en circulación se incrementa en una proporción mayor al aumento de la riqueza, por la depreciación del dinero respecto a lo que mesura. Las inyecciones de liquidez, incremento de masa monetaria en circulación, efectuadas por los Bancos Centrales para rescatar a la banca son las generadoras de inflación y no las subidas salariales. Pero en referencia a esto que sí genera inflación, tanto Toxo como Méndez salen en defensa de la banca, los responsables de la crisis, y nos señalan en esta carta que “se debe caminar al lado de una recapitalización rápida del sistema financiero” .

 Toxo y Méndez se alinean con el Capital y engañan y traicionan, conscientemente, a los trabajadores pues son sabedores que el incremento salarial no hace incrementar la inflación. Hemos comprobado como la teoría les refuta y, como no puede ser de otra manera, también los hechos. Antes que estallase la crisis,FUNCAS es su informe de 2007 nos indicaba que “entre 1.998 y 2006 el IPC armonizado del Estado español ha crecido a una tasa media anual del 3,2%” añadía, además, que “los precios en el Estado español han aumentado casi un 10% más que en la zona euro por el aumento de márgenes empresariales”. La OCDE en su informe presentado en el primer semestre de 2006 decía que “La economía española crece desde hace una década a un ritmo claramente superior al de la media de la Unión Europea, pero este prolongado ciclo expansivo no se ha traducido en una paralela reducción de la brecha social. Mientras los beneficios empresariales se multiplicaban -el 73% entre 1999 y 2006-, el salario medio real de los españoles perdió el 4% de su poder adquisitivo en la década que va desde 1995 a 2005. En tiempo de “vacas gordas” los salarios descendieron pero la inflación creció una tasa anual media del 3,2% entre 1998 y 2006, a la par que se multiplicaban los beneficios empresariales. Un estudio realizado por el Gabinete Jurídico Confederal de CCOO en septiembre de 2007 titulado “los salarios en España” señala que “Entre 1995 y 2006 un salario que hubiese crecido al ritmo de la inflación media habría aumentado un 38,6%”.

 Los secretarios generales de CCOO y UGT están en las tesis capitalistas de empequeñecer los salarios para que se incrementen los beneficios empresariales y que parte de éstos sean destinados a invertir en la mejora del sector productivo, de tal forma que esta mejora redunde en la competitividad de las empresas e implique un aumento del empleo. Esto es lo que exactamente señalan cuando afirman, en la citada carta, que “Los salarios deben mantener una senda de moderación en su crecimiento como el establecido en el actual AENC con una extensión a un periodo temporal más amplio, pero el esfuerzo será baldío y contraproducente, si no está acompañado de un compromiso firme de contención de los beneficios empresariales y un esfuerzo adicional de inversión de los excedentes obtenidos para ampliar y mejorar el tejido productivo español”. La realidad también refuta que el incremento de los beneficios empresariales implique que las Empresas movilicen excedentes en inversión para ampliar y mejorar el tejido productivo. Según datos de la Central de Balances del Banco de España, para el conjunto de las empresas no financieras del estado español, desde el año 2006 al año 2009 los dividendos – engorde de las arcas de los accionistas – han pasado desde el 24% (17.481 millones de euros) de su renta empresarial en 2006 al 50% (28.186,5 millones de euros) en 2009, habiéndose retrocedido en un 3% la cifra de impuestos sobre beneficios en el citado periodo y habiendo caído la partida de renta disponible – ese excedente que señalan Toxo y Méndez – desde los 39.565 millones de euros en 2006 a 19.323 millones de euros en 2009. Con esto se demuestra la falsedad del planteamiento de Toxo, Méndez y Rubalcaba.

 Claramente se comprueba como las propuestas de Toxo y Méndez en esta materia van encaminadas a que los capitalistas sean cada vez más ricos a costa de las condiciones de los trabajadores. Para ello no dudan en mentir, a sabiendas, estableciendo relación entre las subidas de salarios y la inflación, y también en justificar retrocesos salariales para que incremente la competitividad de las empresas y sus beneficios y, con ellos, se inviertan los excedentes en ampliar y mejorar el tejido productivo. La realidad nos muestra que a la par que los accionistas ingresan más vía dividendos, incluso con una gran crisis sistémica, destinan menos parte a invertir en ampliar tejido productivo.

 La consecuencia del traicionero diálogo social y de la moderación salarial, abanderada por CCOO y UGT en santa alianza con el gobierno de los capitalistas y la CEOE ha significado para la clase trabajadora un empobrecimiento. Se produce una redistribución de la tarta del PIB y de la renta nacional y la parte que se lleva la burguesía se hace más grande a costa de la mengua de la porción de la clase trabajadora. Así tenemos que el Banco de España, en estudio de 2007, señala que “la remuneración de asalariados representó un 46,6% en 2006 del producto interior bruto (PIB), cuando en el año 2000 rozaba el 50%. La explicación es simple: la remuneración por asalariado avanzó un 3,4% el año pasado, frente al 26,6% que crecieron los beneficios de las sociedades cotizadas en Bolsa”, habiendo caído el salario relativo de los trabajadores un 12 % en el periodo comprendido entre el año 1983 y el 2010.

 Cuando los desahucios y los recortes sociales se multiplican, el desempleo crece y el empobrecimiento de las masas trabajadoras es cada vez mayor los máximos dirigentes de CCOO y UGT piden que se sigan desarrollando esas políticas traicioneras y contrarias a los intereses trabajadoras y que, además, se extiendan “a un periodo temporal más amplio”. Con ello nos muestran su faz traidora y se comprenden las enormes subvenciones y poder que el estado de los capitalistas les otorga, a pesar de no alcanzar ni un 15% de afiliación. Están vendidos al Capital.

 

 Lo que plantean para mejorar la competitividad y el valor añadido y crear empleo.

 Toxo y Méndez expresan que “La política económica del país tiene que estar dirigida en su totalidad a crear empleo”. Para ello, sugieren algunas fórmulas como “La contratación a tiempo parcial puede ser una herramienta para mejorar la creación de empleo” y para los jóvenes nos expresan que “el empeño de generar empleo se debe redoblar para los jóvenes, quienes sufren el paro de forma especialmente intensa. La mejora de sus posibilidades debe estar apoyada en la educación, pero también en la formación específica demandada por el tejido productivo español. Con este propósito, conviene introducir modificaciones para acercar el modelo español al aplicado en otros países más desarrollados donde se combina la formación profesional con las prácticas remuneradas en las empresas”.

 Por consiguiente, comprobamos que las fórmulas que aportan CCOO y UGT para generar empleo son el contrato a tiempo parcial y la formación profesional con prácticas remuneradas para los jóvenes, o lo que es lo mismo, precariedad y temporalidad. Para nada hablan de que en España a la par que se destruye empleo se hacen más de 5 millones y medio de horas extras, como según UGT se hicieron en el año 2010, de las que no se declararon, ni pagaron, el 46% de las mismas, como tampoco se señala que los trabajadores del estado español son los trabajadores de la UE que más horas trabajan anualmente y cuyos salarios están un 20% por debajo, de media, de los de la UE.

 En referencia a la temporalidad y precariedad, un estudio realizado por el Gabinete Jurídico Confederal de CCOO en septiembre de 2007 titulado “los salarios en España” nos manifiesta que “El nivel salarial está muy correlacionado con la precariedad y, en concreto, con la temporalidad en la contratación (…) los niveles salariales más bajos se corresponde con las tasas de temporalidad contractual más altas: hostelería, actividades sociales, comercio, construcción y servicios empresariales. Y a la inversa, los mayores niveles salariales se corresponden con las tasa de temporalidad más bajas: intermediación financiera, producción y distribución de energía eléctrica, gas y agua, e industria extractiva”. Por tanto, con estas fórmulas aportadas por Toxo y Méndez se deprecian, todavía más, los salarios.

 Por otro lado el pensionazo, firmado por CCOO y UGT, amplia el periodo de cotización para tener derecho al 100% de la pensión a 38 años y medio. Con el fomento de este tipo de contratos, precarios y temporales, nadie llegará a tener la posibilidad de cotizar ese período, con lo que de hecho ese pensionazo firmado por CCOO y UGT significa, en la práctica, la eliminación de las pensiones y que los trabajadores al final de sus días y después de haber vivido la explotación en sus carnes a lo largo de toda su vida dispondrán, a lo sumo, de un mínimo vital con el cual malvivir. Esto es lo que han firmado, y en esto es en lo que están, las traidoras cúpulas de CCOO y UGT.

 Toxo y Méndez ofertan más precariedad y temporalidad en el empleo, cuando el estado español triplica las tasas de temporalidad de la UE, y prácticas en empresas para una juventud que prácticamente alcanza la tasa del 45% de desempleo en contraposición al 20,4% de la media europea. Haciendo con ello seguidismo de la política expresada en los acuerdos adoptados en marzo de 2011 entre los 41 grandes empresarios del estado y el Presidente del Gobierno cuando se comprometieron a desarrollar 30.000 becas para estudio como fórmula par afrontar el paro juvenil. Esto como paso previo para que con el paro y la formación mercadeen, a mayor escala, empresarios y sindicatos, algo que ya están haciendo.

 La solución no está en más capitalismo, en más explotación y depauperación de las condiciones de la clase trabajadora como propugnan estas direcciones sindicales a sueldo del estado de los capitalistas. Las cúpulas de CCOO y UGT callan y miran para otro lado porque ellos son coparticipes y responsables de esta realidad que padecen los trabajadores.

 CCOO y UGT pidieron el voto favorable a la Constitución Europea, la Europa del Capital donde se consagra la privatización de todo lo público – incluido sanidad, pensiones y educación – enarbolando la bandera de la liberalización de la economía y la competencia. Esa Constitución Europea, tumbada por el pueblo francés y holandés, fue salvada vía tratado de Lisboa.

 UGT y CCOO propugnan y piden al Presidente del Gobierno más moderación salarial, precariedad y temporalidad, austeridad en las cuentas públicas a la par que más dinero para los responsables de la crisis, como la banca pues se “debe caminar al lado de una recapitalización rápida del sistema financiero para conseguir normalizar los canales de crédito que permitan financiar los gastos de explotación y las nuevas inversiones de las empresas” o para los empresarios firmando planes estratégicos de internacionalización en comunidades autónomas y a nivel central, o lo que es lo mismo subvencionar a las empresas para que se lleven sus producciones fuera del estado a países emergentes donde los derechos laborales brillen por su ausencia y los costes laborales sean ínfimos empujando al paro a los trabajadores del estado español, y como no puede ser de otra manera piden más subvenciones para ellos mismos a la par que firman recortes de derechos como el pensionazo.

 Estas dos direcciones sindicales viven de traicionar y de firmar sentencias de muerte para los trabajadores en forma de acuerdos de concertación y con el diálogo social. Los privilegios que le otorgan los capitalistas a las direcciones sindicales de CCOO y UGT hacen que estas arremetan contra los trabajadores de manera abierta y descarada, no dudando en presentar candidaturas hechas y dirigidas por los departamentos de RRHH de las empresas y en atacar a aquellos comités de empresa que luchan por la unidad de los comités de empresa y que defienden honestamente los intereses y los derechos de la clase trabajadora.

 La esencia de la acumulación capitalista es el problema. Socializa la miseria y la explotación y privatiza los beneficios. No hay otra salida que la superación del sistema capitalista, no hay más salida que acabar con el capitalismo y elevar el socialismo. Pero ello es inviable si las víctimas del sistema capitalista, las clases obreras y populares, no se unen y organizan.

 Hacemos un llamamiento a los Comités de empresa a que se unan y organicen conformando asambleas de Comités y Delegados. Los trabajadores para avanzar y romper la cadena de explotación y miseria que el Capital les impone, pero también de romper con todos los oportunistas y traidores al movimiento obrero como son las cúpulas de las direcciones de CCOO y UGT, y deben avanzar decididamente a la unidad, no sólo de los trabajadores de una empresa o los de un sector, sino la de todos los sectores y los de todos los trabajadores de todas las naciones, pues los capitalistas están totalmente unidos y arremeten universalmente contra los trabajadores porque actúan y son una clase perfectamente unida y organizada con sus antidisturbios, sus jueces, sus leyes, sus funcionarios, sus políticos, sus élites sindicales como Toxo y Méndez, en definitiva, con su estado. La redención social de los trabajadores está en sus manos y ha de ser obra de ellos mismos. La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores reúne todos los ingredientes teóricos y prácticos para convertirse en la dirección de su clase y la única posibilidad de aglutinar a las masas populares bajo un programa de transformación que nos lleve hasta el Socialismo.

Las Asambleas de comités y delegados de empresas tienen en sus manos la facultad de producir los bienes que necesita la sociedad para existir. Son los únicos órganos democráticos elegidos directamente por los trabajadores y, sin ellos, es imposible parar los centros de trabajo. Esta realidad no la ocultará ninguna otra forma de lucha, venga de donde venga, tenga el contenido que tenga, llámense “frentes de izquierdas”, “15M” o cualquier otro. Este es el argumento cardinal por el que los sindicatos piden a gritos que el Estado ilegalice los comités de empresas o reduzca al mínimo sus atribuciones si quiere que ellos puedan continuar ejerciendo de quintacolumna en el movimiento obrero.

Secretaría General del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Colectivo No a O´Belen: Ante la visita de Ratzinger

(Publicado en http://colectivonoaobelen.blogspot.com/)

La Iglesia Católica no sólo es uno de los principales baluartes ideológicos de la burguesía, sino que es uno de los miembros más importantes de la patronal.

 A través de varias sociedades de inversión de capital variable (las Sicav), la cúpula eclesial obtiene suculentas ganancias procedentes de los mercados de valores. Los del alzacuellos son accionistas de empresas como Telefónica, Repsol YPF, Banco Santander (y numerosas cajas de ahorros), Endesa, Iberdrola, Sos Cuétara, Ebro Puleva o Campofrío. También tienen metido el santo hocico en la industria farmacéutica (por ejemplo en Zeltia). Posee numerosos medios de comunicación y entidades editoriales. Y por supuesto no le iban a hacer ascos al sector inmobiliario (eran accionistas de Fadesa, que en 2008 realizó la suspensión de pagos más importante de la historia económica española). A su vez, la Iglesia es propietaria de numerosísimos terrenos y bienes inmuebles (que aumentan cada año con el maná de las inmatriculaciones): cuenta con más de 100.000 propiedades, posee más del 70% del suelo habitable en ciudades como Toledo, Ávila, Burgos o Santiago, y más de 120.000 hectáreas en tierras agrícolas. A lo que hay que añadir un incalculable patrimonio en suntuarios (joyas, trajes, etc.) y obras de arte.

 

Si todo lo anterior refleja claramente los votos de pobreza jurados por sus autoridades, lo más sangrante es la escandalosa suma de dinero público que se embolsa cada año en diferentes conceptos. Las distintas administraciones del estado español entregan a la Iglesia Católica más de 10.000 millones de euros al año, entre exenciones tributarias, mantenimiento de patrimonio histórico y artístico, pago de salarios y subvenciones y conciertos de todo tipo.

 La Iglesia es la entidad arrolladoramente  mayoritaria en la patronal de la enseñanza, controlando numerosos centros de estudio privados y la gran mayoría de los centros privados-concertados (por los que recibe unos 4000 millones al año). De esta manera, además de un suculento negocio se asegura la posibilidad, reconocida por ley, de adoctrinar a sus alumnos.

 Por otro lado, la Iglesia es la principal beneficiaria de la privatización de los servicios sociales, a través de sus empresas oenegeras, gracias a las cuales controla numerosos centros de menores, casas de acogida para mujeres maltratadas, albergues sociales y todo tipo de recursos destinados a la población en riesgo de exclusión social. Y no sólo a través de sus instituciones religiosas. Desde muchas entidades sinónimo de lucro supuestamente laicas también nos llega el hedor cardenalicio. Como muestra dos botones: la Fundación O´Belen tiene entre sus fundadores al arzobispo Manuel Ureña, y por Nuevo Futuro pulula lo más granado del nacional-catolicismo.

 Como vemos, no es necesario recurrir a casos de pederastia en su seno, a su responsabilidad en el robo y venta de bebés o a su complicidad con el genocidio franquista para exigir que tan divinas zarpas se alejen de lo público. Y para colmo ahora tenemos que sufragar la visita privada de Ratzinger. Por todo esto, luchemos:

 

  • Por unos servicios sociales públicos, democráticos y de calidad (no a la caridad subvencionada, sí a la justicia social).
  • Fuera la religión de las aulas.
  • Por un estado verdaderamente laico. Respeto absoluto a todas las creencias. Ni un euro a las jerarquías religiosas.

Porque sobran los motivos, movilízate.

 

ACUDE A LA MANIFESTACIÓN,

17 DE AGOSTO, A LAS 19:30 Hs

TIRSO DE MOLINA-SOL

 

COLECTIVO NO A O´BELEN




“Todo está controlado”

Desde que aparece la crisis los gobiernos hacen todo lo posible por transmitir la idea de que está controlada y que la recuperación la tenemos a la vuelta de la esquina. Al cabo de cuatro años, los acontecimientos nos desbordan, brindándonos argumentos incontestables: la crisis se agrava y está al borde de provocar el caos. Europa se acuesta cada noche con el temor a que un desliz imprevisible de cualquier país miembro de la UE, pueda a la mañana siguiente arrastrar a toda la comunidad a un callejón sin salida, debido su nivel de endeudamiento.

 

El desconcierto en la producción, consustancial al régimen burgués, originado por la dinámica irrefrenable de una competencia despiadada, provoca barbaridades incontrolables en cadena. La razón, capitalismo monopolista igual a planificación, es una falacia que hace de la ciencia económica burguesa una disciplina ignorante y despreciable, basada sólo en la especulación. ¿Dónde están las lumbreras? ¿Por qué no previeron la crisis, su hondura, y ahora, por qué no son capaces de vaticinar el momento de su final? Sencillamente, porque por más vueltas que se les den a las ecuaciones y funciones, a sus variables, curvas etc. el sistema burgués es una pura anarquía, que se ha vuelto irreal porque ya no es necesaria su existencia. Los economistas hacen prestidigitación con los conceptos y partidas, no para desentrañar y explicar la raíz de la crisis, sino para justificar la existencia del capitalismo y vendernos sus remedios antipopulares.

Desde esta base de actuación se constata que conforme se desarrolla la crisis, los doctores extraen del arsenal de las mentiras y apuran del acervo de los abusos nuevos planteamientos con sus correspondientes soluciones, pero al final todo resulta lo mismo para lo mismo: para que continúe el control del capital financiero sobre el sistema y pasar de matute la rapiña de los inversores, a costa de que sean las clases trabajadoras las que costeen su tiranía y den gusto a su voracidad.

Las expresiones rescate, deuda, rentabilidad de los bonos, prima de riesgos y otras afloran en la “etapa actual” de la crisis, dejando boquiabierto al incauto ciudadano. ¿Qué ha sucedido de nuevo para que se dispare de pronto esta salva de términos, hasta el día de hoy en desuso y desconocida para la inmensa mayoría de la población? Nada, no ha ocurrido absolutamente nada, sólo que las contradicciones capitalistas se han exacerbado, dejando obsoleto el dilema: ¿qué tipo de solución hay que aplicar dentro del mismo modo de producción? siendo sustituido por el ultimátum; ¡capitalismo, o socialismo! Esta es la realidad. El capitalismo no encuentra salida a la antigua usanza, las viejas referencias ya no son válidas. Las entidades financieras y los inversores no tienen mercados donde actuar, por eso tratan de estrangular a los estados para obtener la rentabilidad deseada.

Desde el principio, el PCOE impuso a contracorriente la tesis que viene a demostrar que la entrada en recesión se debió a las contradicciones inherentes al sistema, las que producen cíclicamente crisis de sobreproducción; aunque en la presente haya roto en primer lugar por los sectores financieros e inmobiliarios para extenderse inmediatamente a todas las ramas productivas, extractivas y de servicio, por tanto a toda la sociedad, constituyendo en densidad, volumen y duración una de las más graves y profundas de la historia del capitalismo. El PCOE rechaza categóricamente toda teoría que trate de justificarla como consecuencia de la puesta en práctica de un “modelo económico” concreto, el neoliberalismo, que tiene por objetivo salvaguardar el modo de producción burgués. La condena del “modelo” conduce a los partidos defensores de la teoría a propugnar como solución la sustitución de los gobiernos que representan dicho modelo por otros que abogan por un capitalismo “más humano”. A esta conclusión llegaron tanto los partidos burgueses como las organizaciones reformistas y también numerosas fuerzas “comunistas” embridadas en el pasado revisionista.

La crisis ha destruido una ingente masa de fuerzas productivas. En nuestro país ha supuesto el cierre de miles de empresas de todos los tamaños, el aumento de la emigración y el incremento del paro que se cifra en 5 millones de desempleados. Cotas tremendamente dramáticas, que generan desarraigos en los jóvenes, desgracias familiares y toda clase de dolencia social. Sin embargo, el Estado en vez de aplicar soluciones radicales a favor de las clases trabajadoras, se ha dedicado a facilitar medidas paliativas en provecho de las empresas, verdaderas culpables de la crisis. A su cuenta corren los gastos supermillonarios de los “eres”, así como la condonación de deudas, vía subvenciones colosales para que las empresas puedan “salir” a flote. Durante estos cuatro años, el proceso ha consistido en traspasar las deudas de los empresarios a las arcas públicas; lo que se dice un perverso saqueo.

Con un consumo muy reducido y empobrecido, las arcas vacías y la producción mermada y débil se enfrenta el estado español, como sus correligionarios europeos, a unas deudas que suponen por término medio el 80% del PIB. Si cualquiera de ellos sufre un “contratiempo” por efecto de la economía concatenada, sus inferencias pueden ser mortales para los más débiles, que a su vez pondría en peligro al euro.

El problema radica en la capacidad de los estados para mantener o adquirir una solvencia suficiente sin riesgo para el pago de sus deudas, lo cual es bastante difícil, cuando las familias están endeudas hasta los tuétanos, desempleadas y por consiguiente, consumiendo bajo mínimos y cuando las empresas pequeñas y medianas que absorbían la cantidad mayor de fuerza de trabajo han desaparecido.

Por estas razones, los estados europeos y algunos como España especialmente, están siendo sometidos en los mercados de deudas a presiones constantes, porque la desconfianza hacia su solvencia ha disparado la prima de riesgo del país.

Tengamos en cuenta que la prima de riesgo de un país, es el recargo sobre el precio de la deuda que tiene por referencia el precio de la deuda alemana, la cual constituye la base para calcular la solvencia y el riego de todos los países de la UE, por estimarse la más segura y solvente. Este sobreprecio puede ser superior a la rentabilidad que ofrecen los bonos de deuda del estado, así que los capitalistas inversores, no les preocuparía mucho la quiebra de un país dado, pues tienen asegurados sus intereses al alza por la prima de seguro.

El estado español efectúa sus emisiones por medio de subastas en el mercado primario de deuda, cuyo interés se fija en relación a la demanda y al vencimiento de la oferta, como es “lógico” al emitirse los títulos a un plazo largo (3, 5, 10 o 30 años) los inversores exigen una mayor rentabilidad que les sirva de incentivo, teniendo en cuenta que durante todo el periodo del vencimiento, no podrán disponer de su dinero. “Los principales compradores de los títulos son los llamados inversores institucionales: bancos y grandes fondos de inversión que mueven millones de euros con un solo clic de ratón”.

A tenor del análisis realizado por Bruselas, el peligro está cuando un país tiene una prima de 400 puntos básicos. En este caso el gobierno deberá tomar las medidas precisas para que las arcas públicas se vayan llenando, de lo contrario, el efecto del “sobrecoste” por financiarse, generará en el conjunto de su economía un impacto negativo en el Producto Interior Bruto de un 0,8% anual. Una cifra que, en estos momentos en los que unas décimas separan el crecimiento de la recesión, puede suponer la frontera entre el éxito y el fracaso.

Las empresas indicadoras de las subidas y bajadas de las primas de seguro, cumplen con la misión de alertar a los capitalistas-inversores sobre cómo invertir, dónde y a qué precio deben hacerlo. De esta forma, los estados marchan a merced de los deseos de los bancos y especuladores, que a través de los niveles de deudas y primas de seguros, manejan a los estados, imponiéndoles las políticas que deben llevar a cabo, como por ejemplo qué sectores les convienen a ellos que se privaticen, las reformas laborales que exigen etc. Esto es lo que se desprende cuando el Banco de España, o el Banco Central Europeo piden con insistencia que el gobierno proceda a la realización de determinadas reformas y recortes, a fin de devolver la “confianza” a los inversores.

La intervención o compras de deudas de los estados por el Banco Central Europeo, anunciada siempre con el propósito de “evitar los desmadres o intervención de los especuladores” no es más que la lucha entre sectores monopolistas por hacerse con el control de un país dado, es la expresión de la lucha entre imperios por la pugna de los mercados.

Está claro, que la luchas entre imperios tienen efectos perniciosos en las poblaciones que a la postre pagan sus consecuencias. Un país con una prima de seguro peligrosa influye en el desenvolvimiento del sector financiero. Cuando los bancos asistan al mercado interbancario –donde las entidades se prestan dinero entre sí para financiarse- pagaran más o menos en relación con la prima de seguro de su nación si está alta o baja. Los bancos cuyos costes de financiación son altos, aumentarán los intereses sobre créditos que prestan a sus clientes, lo que significará que las familias tendrán menos dinero haciendo imposible la recuperación económica por falta de consumo y por lo tanto, los estados tendrán también más y mayores problemas para saldar las cuentas con sus acreedores y para reducir el déficit, la solvencia se resquebraja y así sucesivamente.

En conclusión, el capitalismo se halla envuelto en un cúmulo de contradicciones dentro de un circulo vicioso. Sólo un milagro haría que el sistema burgués volviese a “ser lo que fue”. Estamos pues, en la fase más criminal y reaccionaria del capitalismo que lucha por su supervivencia.

Con un capitalismo a la defensiva, con las zarpas dispuestas en todo momento, el revisionismo y todo tipo de reformismo no tienen margen teórico para justificar su existencia. Cada paso que da el capitalismo les traiciona. El capitalismo democrático que supuestamente se había ganado a pulso su lugar en la democracia, como afirmaba el eurocomunismo, se ha quitado la careta y le importa muy poco lo que pueda decir su enemigo de clase; va a por todas porque es la única esperanza que tiene de poder sobrevivir. Las condiciones objetivas para la lucha por la transformación social están en su punto más alto. También están dadas las condiciones para que los revolucionarios se adecuen a las circunstancias e impongan sus criterios.

Durante estos últimos años nos hemos ido librando de las teorías y tácticas que nos atenazaban sin dejar que evolucionásemos. La teoría la tenemos. Ahora es el momento de la práctica, de invertir todo nuestro potencial para poner en solfa cuánto hemos aprendido de los fracasos. Es el momento oportuno para la acción porque el descontento existe pero está en manos acientíficas. Los partidos comunistas tenemos la obligación inexcusable de enderezar y dirigir los acontecimientos por el camino correcto y directo.

Una vez más, afirmamos que la redención social de los trabajadores está en sus manos y ha de ser obra de ellos mismos. La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores reúne todos los ingredientes teóricos y prácticos para convertirse en la dirección de su clase y la única posibilidad de aglutinar a las masas populares bajo un programa de transformación que nos lleve hasta el Socialismo.

Las Asambleas de comités y delegados de empresas tienen en sus manos la facultad de producir los bienes que necesita la sociedad para existir. Son los únicos órganos democráticos elegidos directamente por los trabajadores y sin ellos es imposible parar los centros de trabajo. Esta realidad no la ocultará ninguna otra forma de lucha, venga de donde venga, tenga el contenido que tenga, llámense “frentes de izquierdas”, “15M” o cualquier otro. Este es el argumento cardinal por el que los sindicatos piden a gritos que el Estado ilegalice los comités de empresas o reduzca al mínimo sus atribuciones si quiere que ellos puedan continuar ejerciendo de quintacolumna en el movimiento obrero.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Filosofía contemporánea

“Contubernio antimarxista”

 Coincidiendo con el desarrollo “esplendoroso” del capitalismo, desde hace tres décadas surgen inevitablemente concepciones filosóficas con la pretensión de demostrar que la lucha de clases ha desaparecido, refrendada posteriormente por el fracaso del socialismo y apoyada en la supuesta eliminación de las barreras que han distanciado tradicionalmente a las teorías de la izquierda de las de la derecha.

 La derecha predominante se ha adentrado en el terreno de la izquierda y le ha robado sus “esencias” y sus “valores”. Dando por sentado que el “Estado del bienestar social” satisface económicamente, mas allá de las necesidades vitales, a toda la población, afirma que los conceptos igualdad, justicia etc., en los que se parapetaba el marxismo para enarbolar su bandera, no pueden tener ya el mismo significado ni tampoco el mismo contenido. Recordemos que el marxismo defiende con ahínco que para lograr la igualdad política, previamente, hay que alcanzar la igualdad económica. Ahora pues, el obrero no piensa en la igualdad económica. Una vez que se le ofrece la oportunidad de cubrir cuanto necesita para vivir material y espiritualmente, a lo que aspira es a la igualdad de trato, a la igualdad formal.

 La igualdad de trato, la igualdad de oportunidades, van en todo momento cogidas de la mano con la justicia y la moral. Las escuelas filosóficas contemporáneas más importantes, contemplan estas categorías, tal vez con apreciaciones, sugerencias y por consiguiente, con razonamientos dispares; aunque en el fondo confluyen en la negación de la lucha de clases, en la impugnación del marxismo.

 Para el “utilitarismo”, las clases no son importantes, es el individuo, del que hay que sustraer su utilidad para provecho de todos. En la utilidad está la igualdad. Partiendo de la premisa del bienestar social dado, Derek Parfit, se preocupa de la población con el rasero de la utilidad y se pregunta si es moral, o si tenemos el deber moral de aumentar la población, puesto que significa disminuir sensiblemente el bienestar de cada individuo. Esta es una visión metafísica de la realidad porque en ella el bienestar es estático y nos viene dado. De esta forma el paro y la pobreza no es culpa de las contradicciones del sistema de producción capitalista, es más bien la consecuencia del individuo inconsciente que procrea amoralmente.

 Las personas se miden por su utilidad y en nombre de ésta se puede cometer todo tipo de atropellos sin menoscabo de la moral. A finales de los 80 Hare y John Mackie representantes de la filosofía utilitaria mantuvieron un debate en el que Hare, en virtud de la utilidad máxima, sostenía que una persona, aún poseyendo una cantidad enorme de recursos, podía apoderarse con codicia del recurso de otra u otras personas; aunque solo tenga ese recurso, sin perder moral y sin cometer una injusticia, si tiene “muchos amigos” con los que compartir tales provechos.

 Por su parte, el concepto de la igualdad liberal alcanza su máximo desarrollo hacia el 1971 con la propuesta de Rawls, pero es posteriormente con la caída de la Unión Soviética cuando logra su punto álgido. En Rawls la justicia se vincula al reparto igualitario de todos los bienes de la sociedad, que puede ser transgredido cuando las desigualdades, o el reparto desigual benefician a los menos favorecidos. Es indudable que la igualad liberal relaciona a los individuos como iguales, pero no por la supresión de todas las desigualdades, sino solamente de las que supuestamente perjudican a alguien. Lógicamente, debemos comprender que el capitalismo no es pernicioso por sus desigualdades, basta con “rectificar” o “controlar” alguna que sea perjudicial, que quedará a criterio de la clase burguesa en el poder.

 En otra dirección, podemos observar que el centro vital del libertarismo es su ardorosa defensa de la libertad. Contrario siempre a cualquier límite que reduzca la libertad, considera que el capitalismo neto es un sistema caracterizado por la ausencia de restricciones a la libertad. Por consiguiente, cualquier acto que limite o controle el mercado restringe la libertad. Anthony Flew define el libertarismo opuesto a cualquier limitación social y legal sobre la libertad individual. Para él el Estado del bienestar es aquel que decide consecuentemente entre la libertad y la igualdad, en aras de del desarrollo, entendiendo por libertad el mercado libre y la igualdad las restricciones del Estado del bienestar sobre el mercado. Por supuesto, la filosofía se jacta en propugnar que la libertad está por encima de todo, incluso de la igualdad. Así pues, el Estado no puede entrometerse en el mercado para no interferir en su “libertad”

 Durante este período, las corrientes filosóficas descritas y otras de menor calado, han venido a reforzar las superestructuras del sistema capitalista en vigor, pero de ningún modo se han contentado con la función de interpretarlo y legalizarlo, o sea, de reflejar la realidad económica en las cabezas pensantes, también han desempeñado un papel muy activo en la consolidación y desarrollo de unas bases anárquicas con el firme propósito de incrementar las riquezas de los poderosos, estimulando a la tecnocracia económica para moralizar sus propuestas antipopulares. La ha proveído de sofismas y subterfugios adecuados con los que argumentan y justifican la codicia. La legitimación ética de la explotación burguesa allana, como no, el camino para arremeter sin compasión a un marxismo, cuyo estandarte, el Movimiento Comunista Internacional, no supo o no ha podido, sumido en proceso decadente, repeler sus desaforadas críticas ya libre de todo camuflaje. Los filósofos pasan de la defensa y apología del sistema burgués, a la acción directa contra el marxismo.

 Con motivo del fallecimiento de Vázquez Montalbán, el escritor y director de la Biblioteca Nacional, Luís Racionero, publicó en las navidades del 2006 en el diario Mundo, un artículo, pequeño libelo contra Marx, en el que aduce a modo de de argumento de cargo, que la filosofía del renegado Poper había superado el marxismo.

 Si nos hiciésemos caso de Poper, el capitalismo tiene asegurada su existencia eterna, pues su filosofía no se opone abiertamente a las causas de los males. Considera a Marx utópico por pretenderlo. Los males no hay que atajarlo de raíz, sino disipar sus efectos. No hay que buscar la felicidad socavando los motivos de la infelicidad actual, de todas formas no conocemos la felicidad. En correspondencia a la filosofía de Poper se nos pide que no acabemos con las diferencias entre ricos y pobres suprimiendo a los ricos, sino elevando a los pobres. Como se ve no solo es utópico, sino reaccionario y muy beneficioso para las clases capitalistas.

 Ocultos tras las espesuras y oscuridades de la justicia, una serie de filósofos lanzan ya definitivamente sus dardos al “corazón” del marxismo: la explotación del hombre por el hombre, que Marx prueba con la teoría del valor. Will Kymlicka, profesor de filosofía de la Universidad de Toronto se pregunta “¿es cierto que la justicia liberal permite que unos exploten a otros?” Luego se responde asimismo que depende del modo en que se defina la explotación. Más adelante dice: “… la explotación marxista ¿Tiene algún significado moral? ¿Es decir, implica el hecho de que alguien se aproveche injustamente de otro? “

 Tras juegos malabares con la retórica, el profesor intenta demostrar que es discutible que el trabajador esté explotado. Según la teoría marxista, en su opinión y en la de los filósofos que relaciona en su obra “Filosofía política contemporánea”, el trabajador se lleva parte del valor creado por él y el capitalista otra parte, pero:

 “Si la tecnología cambia de un modo tal que un objeto puede fabricarse ahora, con la mitad del trabajo antes requerido, la teoría del valor trabajo sostendría que el valor del objeto se reduce a la mitad, aunque cuando la cantidad de trabajo empleada permanezca idéntica. Si la teoría del valor trabajo fuese cierta, el trabajo real utilizado por el trabajador resulta irrelevante”…

 De lo que se deduce que al ser insignificante el valor producido, también lo será la parte que se lleva el capitalista y por tanto la explotación, si existe, es mínima, pero “…no hay nada injusto en ofrecerse a aportar el trabajo de uno a los demás”

 Es obvio, el progreso tecnológico hace que el tiempo de trabajo empleado en un producto sea menor que antes, pero ¿qué sucede con la plusvalía, base de la explotación? Sin duda se multiplica infinitamente, por tanto la explotación es mayor que antes de introducirse la nueva tecnología. Sin embargo, al multiplicarse la cantidad de productos elaborados por el obrero, menor será la parte que reciba del valor originado por su trabajo.

 Finalmente, Kymlicka dice que no hay nada injusto en ofrecerse a aportar el trabajo de uno a los demás. Dicho así, el trabajador no tiene necesidad y por tanto ni se ve forzado a trabajar, lo hace por amor al arte. Al respecto Kymlicka expone:

 “Entendiendo la explotación en el sentido corriente del término, ¿puede decirse que la transferencia forzada de plusvalía es una relación de explotación? Esta afirmación resulta muy poco sólida y demasiado radical. Es muy poco sólida en el sentido de no considerar explotación el trabajo asalariado que no es, estrictamente hablando, forzado”.

 Es decir, el trabajo asalariado no está explotado, porque no es estrictamente forzado por el burgués, o lo que es lo mismo, el capitalista no pone un puñal en la espalda del trabajador para que le trabaje, es el trabajador el que se ofrece. ¿Es esto cierto? No, no es verdad, la sociedad capitalista, los capitalistas en su conjunto, fuerza al asalariado a mendigarle un trabajo porque de lo contrario morirían de hambre él y su familia, si esto no es violencia, qué otra cosa puede ser.

 Contrariamente a lo que nos dice el sentido común, la filosofía idealista y reaccionaria, no tiende a aminorar en sus refutaciones antimarxistas con el advenimiento de la crisis, si bien, es cierto que, algunas de sus proposiciones son negadas por la nueva realidad; sin embargo, su capacidad para encontrar nuevos recovecos con los que superar las influencias negativas de la crisis es infinita. Por sí sola no se repliega, está concebida para salvaguardar la honorabilidad del sistema en todo trance. Su actividad es constante y a prueba de fuego, sobre todo, si no tiene adversaria, o si su adversaria está dormida.

 No obstante, es sintomático que el Movimiento Comunista Internacional, supremo representante del materialismo militante, ha sido capaz de ponerle cerco en otras condiciones. Las carencias que este presenta en la actualidad por causa de no haberse repuesto aún de la profunda crisis que le afecta desde hace décadas, permite la regeneración de la filosofía idealista así como su expansión. Por todas estas razones la recomposición del Movimiento sobre la base de los principios marxistas-leninistas, deja de ser una necesidad para convertirse en una obligación ineludible de todos los partidos.

 

COMISION IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La salida es revolucionaria

Al comienzo de la presente crisis el PCOE se posicionó debidamente frente a quienes acusaban al neoliberalismo y al sector financiero de ser los culpables de la misma. Advertíamos que un estudio tan somero llevaría a las fuerzas revolucionarias a confundir las causas con los efectos y las conducirían hasta el campo del reformismo, pues con aplicar determinadas reformas, sin atacar a las estructuras del capitalismo, sería suficiente según las conclusiones que se desprendían de los análisis realizados.

 

Para el PCOE estuvo claro desde el principio que la crisis iba a ser lo que está siendo, muy profunda y muy duradera, porque a la sobreproducción de bienes, la verdadera causa, le precedía el cerrojazo en falso de la anterior crisis muy cercana en el tiempo todavía: deuda desorbitada de EE.UU, escasez de reservas energéticas, larga duración de la crisis de Japón sin haberse saldado aún, el deterioro que habían sufrido, especialmente las bancas alemana y francesa que en el proceso de expansión del imperialismo europeo financiaron la implantación de la gran burguesía europea en los mercados donde se resentían EE.UU y Japón, pero que a la hora de ir recuperando el dinero invertido, estos mercados no pudieron responder. Además, la irrupción de China, Rusia, Brasil e India en los mercados internacionales exacerbaban las contradicciones interimperialistas. Decíamos pues que la competitividad, la lucha por el mercado, generan, como así fue, una gran sobreproducción, no porque no hubiesen consumidores, sino por su bajo poder adquisitivo real, confirmando la teoría marxista al respecto. El hecho de que haya roto por los sectores inmobiliarios y financieros no significa que éstos sean sus orígenes; son sólo expresiones primarias de la crisis que terminó extendiéndose a todos los sectores económicos de la sociedad.

 Como consecuencia de nuestros análisis previmos que en esta crisis la burguesía se lo jugaba todo, especialmente en Europa, dondeel desarrollo desigual entre los estados miembros es muy notable y puede repercutir negativamente en la estabilidad de la unión como también cuestionar su existencia. La burguesía ha declarado, pues, la guerra a los trabajadores y a los pueblos. No tiene otra opción.

 Así fue que, a tenor de lo expuesto, promovieron “levantamientos” reformistas que tenían la misión de canalizar el descontento popular de las naciones más débiles con la intención de aplacar las iras de las masas obreras y de paso “refundar el capitalismo”. Este camino no tiene más fin que dejar a las clases trabajadoras y a los pueblos sin recursos legales donde agarrarse. Los derechos y libertades iban a ser degradados y abolidos para permitir al capitalismo pasar de largo por el calvario de su crisis, de la que los expertos y gobiernos no tienen ideas de cómo salir y de cuándo se acabará. Es decir, la burguesía internacional, antes de que el descontento masivo derive en acciones de clase de gran calibre que puedan abrir un proceso revolucionario, decide aplastar al proletariado universal y evitar que durante los años que durase la crisis se ocasionasen levantamientos populares revolucionarios.

 Una vez más, el PCOE sale al paso de quienes esperan con ilusión que los movimientos reformistas, PCE-IU y partidos pseudos-comunistas agrupados en el PIE europeo, que no impugnan las bases del capitalismo ni demandan la desaparición de las organizaciones supranacionales de los monopolios continental y mundial (UE, FMI…), como también los llamados movimientos espontáneos sin estructuras orgánicas, sin dirección y con objetivos burgueses y que a estas alturas de los tiempos tanto embaucan a sectores anarquistas e izquierdistas, puedan ser la salida de las clases trabajadoras y populares. Por el contrario, el camino iniciado nos conduce, inevitablemente, en línea recta al fortalecimiento de la burguesía y al debilitamiento de los trabajadores.

Para el PCOE continua en vigor el Frente Único del Pueblo, que ha de aglutinar a las clases que objetivamente están destinadas a combatir al capital monopolista y a su Estado como son: trabajadores de la ciudad y del campo, inmigrantes, mujer trabajadora y ama de casa, juventud estudiantil y trabajadora, pequeños agricultores, autónomos e intelectuales, que bajo un programa de cambios estructurales anticapitalistas, emprendan resueltos movilizaciones y todo tipo de actividad continua que abran el proceso revolucionario que exige la situación política y social actual.

 En esta dirección saludamos las conclusiones extraídas durante los debates producidos en la reunión celebrada en fecha reciente en Montemayor (Córdoba) a la que asistieron organizaciones políticas, sindicales y sociales, entre ellas nuestro partido, que representan a Comités de Empresas, pequeños agricultores, braceros y otros con la intención de configurar un amplio frente en Andalucía de las clases populares.

 Por supuesto, celebraremos, impulsaremos y apoyaremos todas las iniciativas que en este sentido surjan o existan en el Estado y no desdeñaremos ningún esfuerzo destinado a darle continuidad y a agruparlas en un sólo frente estatal.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)