1

Asesinato de Gadafi

La muerte de Gadafi ha vulnerado todos los códigos de la ética y de la política, legales y pensables, que rigen o que pudieran gobernar el concierto internacional de las naciones. Los imperialistas, y junto a ellos sus acólitos de toda laya, han celebrado frenética e impúdicamente un asesinato que ratifica la irracionalidad del sistema capitalista mundial. ¿Dónde queda el derecho internacional convenido en Ginebra que especifica que “los prisioneros de guerra deberán ser protegidos en todo tiempo, especialmente contra todo acto de violencia o de intimidación, contra los insultos y la curiosidad pública” ?.

 Para los imperios no existe más ley que sus intereses. Por eso, una vez más, el imperialismo ha dado muestra de que no está dispuesto a permitir la existencia de pueblos que eligen un destino distinto al de someterse bajo su férula. Por enésima vez, la burguesía internacional nos vuelve a decir que está en crisis económica pero no está muerta. Y lanza un mensaje de guerra para quienes osen desde las reformas y las traiciones, cultivar falsas esperanzas acerca de un mundo ideal en el escenario del modo de producción burgués, porque la única ley que impera inamovible es que mientras exista el capitalismo habrá guerras, muertes indiscriminadas, asesinatos de inocentes civiles, miseria, degradación cultural y siempre en nombre de la sacrosanta propiedad privada.

 

 

A juicio del PCOE este crimen constituye el ejemplo tangible que viene a confirmar que el capitalismo no encuentra otra salida a su profunda crisis más que la guerra. Si bien los burgueses son conscientes del peligro que correrían en una conflagración universal abierta de perecer definitivamente, persisten en guerras estratégicas y económicas localizadas para ir poco a poco minando a sus enemigos, a la vez que instituyen un nuevo reparto del mercado internacional que frene el avance de los países emergentes.

 El PCOE condena el asesinato de Gadafi pues cercena la voluntad del pueblo libio. Asi mismo, el PCOE hace copartícipe del mismo al gobierno español y a los partidos que, escudándose en organismos supranacionales pro-imperialistas, elevan a la categoría de “democrática” la injerencia en países soberanos y la imposición por la fuerza de regímenes títeres de acuerdo con sus intereses.

 ¡ ABAJO EL IMPERIALISMO !

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 




Artículo de la Sección de Relaciones Internacionales del CC del KKE sobre las declaraciones de algunos medios de comunicación internacionales en relación con el ataque asesino contra la gran manifestación del PAME

El movimiento obrero-popular tiene la fuerza para hacer frente a los mecanismos de provocación del sistema burgués

El ataque asesino desatado por grupos anarco-fascistas contra la gran manifestación organizada por los sindicatos de orientación de clase que se agrupan en el Frente Militante de todos los Trabajadores (PAME) contra las nuevas medidas antipopulares del gobierno, es la noticia que dio la vuelta al mundo. Sin embargo, los medios de comunicación burgueses hicieron muchos intentos de distorsionar los hechos.

 

De hecho, en este esfuerzo han utilizado como argumentos las fabricaciones y las mentiras extraídas de las fuerzas del oportunismo y sitios web trotskistas.

Como es sabido, los días 19 y 20 de octubre cientos de miles de trabajadores participaron en la gran manifestación de huelga, en la que los sindicatos de orientación de clase del PAME desempeñaron un papel principal junto con las demás fuerzas de la alianza social (MAS, PASEVE, PASY, OGE). El éxito del primer día de la huelga y la manifestación masiva en la plaza central de Atenas frente al parlamento, donde destacó el PAME, envió un mensaje fuerte al gobierno, a la UE, al capital: ¡Ningún sacrificio para la plutocracia! Los trabajadores no son los responsables de la crisis capitalista. La lucha por objetivos que están conectados con las necesidades contemporáneas, en ruptura con el sistema capitalista, la concentración de fuerzas por el poder popular y la economía popular.

Los incidentes fabricados, el “escondite” con los policías antidisturbios, los daños a comercios y edificios, organizados por pequeños grupos provocadores, no han podido eliminar el mensaje de la enorme manifestación popular del PAME. Algunos medios de comunicación internacionales, tratando de desorientar a los trabajadores en sus países, hablaron de ataque e intento de los manifestantes de ocupar el parlamento. Por supuesto, esto no tenía nada que ver con la realidad.

El segundo día de la huelga las fuerzas del capital intentaron suprimir el mensaje político de los trabajadores. El PAME había anunciado el cerco del parlamento el día de discusión de las medidas antipopulares y de votación nominal por artículo, a petición del KKE. Por esta razón fueron movilizados y desatados de modo planificado grupos organizados con órdenes específicas y grupos anarco-fascistas que intentaron dispersar la gran manifestación de obreros y del pueblo en la plaza Sintagma y en especial en el área donde se concentró el PAME con cócteles molotov, piedras y armas utilizadas por la policía como gases lacrimógenos y granadas de aturdimiento. El ataque a los bordes de la manifestación tenía como resultado 80 manifestantes del PAME heridos y la muerte del trabajador en la construcción-sindicalista del PAME, Dimitris Kotzaridis. Sin embargo, su objetivo, es decir, la dispersión de la manifestación del PAME, la intimidación y represión del torrente popular obrero de contraataque que salió a las calles en la huelga general de 48 horas, fracasó. Las fuerzas de protección de la manifestación repelieron exitosamente el ataque asesino.

Imagen: Los “encapuchados”, los mecanismos del sistema burgués contra el movimiento obrero-popular intentaron dispersar esta inmensa manifestación.

Imagen: El fallecido Dimitris Kotzaridis, trabajador en la construcción, sindicalista del PAME. La atmósfera asfixiante por las bombas de humo y el uso de extintores por los provocadores contra los manifestantes resultaron a la muerte trágica de Dimitris Kotzaridis. El manifestante se aturdió y cayó al suelo. Sus camaradas lo llevaron a mano para ofrecerle los primeros auxilios fuera de la plaza de Sintagma. “Es posible que la asfixia de los gases lacrimógenos llevó a insuficiencia respiratoria y constituyó la causa de la muerte” denunció en su declaración en los medios de comunicación el cardiólogo y presidente del sindicato de los trabajadores en el hospital “Evangelismos”, Ilias Sioras, quien concluyó que “los exámenes forenses darán los resultados finales”.

Imagen: El ataque de los provocadores contra los grupos de protección de la manifestación del PAME.

Imagen: Manifestante del PAME herido por una piedra. Al menos 80 manifestantes fueron heridos sobre todo por piedras y piezas de mármol que los provocadores lanzaron contra los manifestantes.

Imagen: El grupo de protección del PAME repelió el ataque de los mecanismos de provocación.

Imagen: La cabeza de la manifestación del PAME. Protección sólida en todas partes.

 Imagen: Una imagen de la manifestación del PAME después del asalto asesino de los provocadores.

Imagen: Las fuerzas del PAME se marcharon de la plaza Sintagma y fueron a la plaza Omonia. Fotografía al anunciar la noticia de la muerte del sindicalista del PAME. Se mantuvo un minuto de silencio.

Ciertos medios de comunicación burgueses internacionales trataron de presentar estos hechos como un conflicto entre dos corrientes ideológicas-políticas del movimiento popular. Tal aproximación no tiene nada que ver con la realidad ya que en Grecia es bien sabido que estos grupos cubiertos bajo el color negro, la capucha, el “anarquismo” son organizados y formados por fuerzas del sistema político burgués y en estos puede haber gamberros organizados de equipos de fútbol, matones a sueldo de clubes de noche, miembros de organizaciones neonazi y fuerzas de los servicios de seguridad. Del período reciente hemos tenido muchas evidencias (fotos, videos) que revelan las relaciones de estos grupos con los mecanismos del sistema. Se trata de grupos asesinos que sirven el sistema burgués y no tienen ninguna relación con el movimiento popular. El propio sistema desata estas fuerzas para organizar provocaciones (como fue la quema del banco el 5/5/2010 que provocó la muerte de tres trabajadores), para dar un pretexto a las fuerzas de seguridad con el fin de utilizar las armas que disponen para dispersar las multitudinarias movilizaciones populares.

Aún más peligroso y realmente sucio es la calumnia, que el PAME supuestamente protegió el parlamento de los manifestantes, una acusación reproducida por los medios de comunicación burgueses y oportunistas, tanto nacionales como internacionales. Esta acusación sucia pretende presentar el PAME como apoyo del sistema burgués y el KKE como “fuerza sistémica”, como una partido del sistema burgués. Emana de las mismas fuerzas que abogan por lo “espontáneo” presentándolo en oposición al movimiento obrero de clase organizado. Son los mismos que de modo desorientador identifican la revolución y el levantamiento popular con la quema de contenedores de basura y con la rotura de los escaparates, y no con la lucha política organizada del movimiento obrero que tiene sus raíces en las fábricas, los centros de trabajo, los barrios populares, y va a cuestionar el poder burgués y conducir al conflicto con las organizaciones imperialistas de la OTAN y de la UE, al establecimiento del poder popular. El KKE y el PAME no necesitan “credenciales de militancia” como los que dan los medios de comunicación burgueses a los provocadores encapuchados y a los grupos anarco-fascistas. Nuestra historia y actividad tienen el reconocimiento de cientos de miles de trabajadores que participan en las manifestaciones populares, los millones de trabajadores que aprecian la lucha consecuente, inquebrantable del partido, los objetivos firmes por el derrocamiento de la barbarie capitalista y la militancia de sus miembros y cuadros en los lugares donde trabajan y viven. Esta calumnia que supuestamente “el PAME protegió el parlamento burgués de los rebeldes”, no tiene nada que ver con la realidad y además trata de ocultar la verdad, es decir, el hecho que el PAME gracias a su fuerte vigilancia consiguió defender la manifestación y hacer fracasar los planes de su dispersión.

Como decimos en Grecia, “la mentira tiene patas cortas”…

El viernes por la mañana cientos de cuadros y miembros del KKE, numerosas fuerzas del movimiento de clase visitaron centros de trabajo informando a los trabajadores y preparando nuevas movilizaciones. Este trabajo político de masas que continuará diariamente es una respuesta decisiva a todo tipo de anarco-fascistas, a los informantes de la policía, al estado burgués, al gobierno y los partidos del capital, a las formaciones oportunistas.

21/10/2011

e-mail:cpg@int.kke.gr



La democracia burguesa: los reaccionarios y oportunistas parasitan y engañan; la oligarquía financia y gana

En los días que corren vemos a los aspirantes a seguir saqueando y traicionando al pueblo trabajador hablándonos de democracia y explicándonos aquello que supuestamente harán, si son elegidos, durante la legislatura. Ningún crédito debería dar el Pueblo a esas palabras, pues cuando sean elegidos harán lo que han hecho siempre: servir a la burguesía. Para comprobarlo, baste echar la vista a 2008 y comprobar que en ningún programa electoral se hablaba de asuntos como el pensionazo, quitar el cheque-bebé, depreciar los salarios de funcionarios y obreros, recortar en jubilaciones, sanidad, educación, privatizar aeropuertos o Loterías, acabar con la contratación indefinida, abaratar el despido, incrementar todavía más la represión a los trabajadores, etc…, a la par que tampoco se hablaba de llenar los bolsillos de banqueros, empresarios y de aquéllos que traicionan a los trabajadores y firman lo que les echen, es decir, las cúpulas de CCOO y UGT.

 

 En el análisis que efectuábamos sobre las elecciones del 22 de Mayo decíamos “Como estaba previsto, el PP ha barrido en las urnas. En la democracia burguesa existe poco margen para los fenómenos mágicos y menos aún para las sorpresas. Todo se ha enmarcado en la lógica capitalista, los votos registrados, los deslizamientos de un lado para otro, incluidos los que iban a IU o fuera de esta agrupación pequeño burguesa; todo se ha repetido durante la historia de la presente democracia numerosas veces. Por esta razón, nosotros no caeremos en la trampa de explicar las razones de los pequeños cambios habidos en los fallos o en las virtudes dados durante la campaña electoral u otras excusas tradicionales”. Leyendo el sábado día 15 de octubre el diario de extrema derecha El Mundo, periódico cuyos dueños son la oligarquía italiana, en su página 9 un artículo de Agustín Yanel titulado “Un banco da 1,6 millones a IU porque prevé que subirá mucho” se corrobora que en la democracia burguesa todo está repartido y se conoce el resultado a priori, gana el que paga y el que paga es la banca y los empresarios, siendo los partidos burgueses meros títeres de éstos que aspiran a vivir de las prebendas conseguidas en el ejercicio de oprimir y expoliar a los trabajadores sirviendo a los intereses de sus mecenas burgueses. El citado artículo señala “Izquierda Unida ha obtenido un crédito de 1,6 millones de euros para su campaña electoral sin apenas tener que insistir – casi el doble que en las elecciones de 2008-, porque el banco que se lo ha concedido está convencido de que va a incrementar considerablemente sus votos y escaños. Aquel año tuvieron que pelear mucho hasta lograr 900.000 euros que invirtieron en la campaña, porque la entidad bancaria preveía un mal resultado (…) todos los partidos saben que los bancos son los que mejores datos manejan sobre sus posibilidades en las elecciones, porque estudian al milímetro sus expectativas antes de prestarles dinero. Por eso, la dirección de IU han recibido con satisfacción la concesión de este crédito, que se suma al incremento de votos y escaños que les vienen dando todas las encuestas”.

 Unido a esto, la farsa electoral del 20 de noviembre vendrá caracterizada porque se obliga a las fuerzas políticas extraparlamentarias a la consecución de avales – firmas de personas plenamente identificadas por el estado- para poderse presentar a los comicios justificando esta medida “a fin de salir al paso de prácticas no admisibles desde la perspectiva de la seriedad del procedimiento electoral”[1]. Curiosamente esta reforma se hace coincidiendo con un momento de crisis brutal del sistema. Es la forma que el sistema tiene de impedir que cualquier voz que no rinda pleitesía al capitalismo se cuele en el Parlamento y de poseer información de aquéllos que apoyan a dichas candidaturas.

 Estos dos hechos nos ilustran que, por un lado, en la democracia burguesa el resultado vendrá determinado por cómo distribuyan el dinero los bancos en forma de inversión – préstamos – entre los distintos partidos burgueses que atenderán a la defensa de los intereses de la clase capitalista. En la democracia de banqueros y empresarios, éstos ponen un abanico de partidos políticos que defienden los intereses de los primeros así como el sistema capitalista de producción. Todos son iguales, por mucho que quieran diferenciarse, porque todos parten de lo mismo – dinero entregado por los capitalistas y aceptación de la ideología burguesa- y aspiran a lo mismo – obtener prebendas haciendo de gestores políticos del capital, o lo que es lo mismo, masacrando al pueblo trabajador para engordar las arcas de sus benefactores. Por otro lado, la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General no es más que una forma de represión política a las fuerzas de la izquierda extraparlamentaria de tal modo que, por un lado, se le cierre la posibilidad de acceder al Parlamento y, por otro, el hacer el estado listas negras con la información personal de aquellos que avalen con su firma candidaturas anticapitalistas y tener la posibilidad así, en un futuro inmediato, de ejercer acciones de represión sobre éstos, vislumbrándose el escenario de represión que los capitalistas impondrán al Pueblo al que le recortarán absolutamente todo, empezando por las cada vez más escasas libertades políticas. Y esto es así porque el discurso y la acción del próximo gobierno ya está dictada, independientemente de quién sea el que gobierne, y ésta política seguirá el patrón de lo acontecido tras las elecciones catalanas o las castellano-machegas: La situación del país es aún peor de lo que se pensaba y habrá que tomar medidas traumáticas para no ir al abismo – privatización de educación, sanidad, recortes y bajadas de salarios, despido libre y gratuito, bajadas de pensiones, ataque a los comités de empresa y a los instrumentos sindicales de los trabajadores, y para que nadie ose oponerse a todo ello, represión política y sindical y ahí debe circunscribirse esta reforma de la LOREG. “No hay Estado, ni siquiera el más democrático, cuya Constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., ‘en caso realteración del orden’; en realidad, en caso de que la clase explotada ‘altere’ su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos”[2] y en el caso del Estado español y su democracia – componenda hecha por los fascistas y los renegados y traidores a los trabajadores y a los mejores hijos de este país que dieron sus vidas luchando contra la tiranía fascista, tan burguesa y capitalista como esta democracia – es conocido por todos que no ha escatimado nunca esfuerzos en machacar y reprimir a los trabajadores imponiéndoles un régimen militar – baste mirar a lo acontecido el año pasado en los aeropuertos – o a tiros y, ni tan siquiera necesidad de acudir a esos escapes o recovecos, sino haciéndolo al margen de ellos,“desde sus cloacas”[3] y que los fascistas con pedigrí del estado español, grandes “demócratas” por otro lado según la prensa y los medios de comunicación del capital – de los que son columnistas por supuesto. Uno de los “méritos” de esta democracia española es que el que se acostó siendo franquista se levantó a la mañana siguiente siendo “un gran demócrata” y sujetos como Ussía o Fraga son un ejemplo ilustrativo, aunque paseando por la cúpula militar, la Judicatura o el Parlamento se pueden extraer muchísimos ejemplos más.

 Por muchas palabras que los partidos burgueses, financiados por el estado y por los capitalistas, cacareen en la campaña electoral que se iniciará el próximo 3 de noviembre, a las clases populares y, fundamentalmente, a la clase obrera la democracia burguesa no sólo no le vale absolutamente para nada sino que es fuente de sus males. La historia ha puesto en el bando de los renegados a aquéllos que hablaban desde la orilla del eurocomunismo y del oportunismo señalando que se podía avanzar hacia el socialismo mediante la progresiva profundización reformista en el seno de la democracia burguesa, los acontecimientos han demostrado cómo engañaban y, también, la historia nos ha mostrado como esos mismos no han dudado en colocarse la chaqueta socialdemócrata participando en gobiernos de la burguesía o rompiendo lanzas en los medios del Capital a favor de la socialdemocracia y sus posiciones imperialistas, baste escuchar al traidor Santiago Carrillo.

 En estos instantes que estamos viviendo, donde aquellos que quieren pasar como amigos pero que son enemigos declarados de los pobres y los trabajadores y tan siervos, tan capitalistas y tan financiados por los explotadores como los reaccionarios, nos hablan desde foros, que crean y dirigen los capitalistas, sobre que “Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas”[4], algo que hace Cayo Lara engañando al pueblo y omitiéndole que la constitución de 1978 – reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Franquista – en su artículo 38 consagra al capitalismo como sistema económico otorgándole al Ejército – Poderes Públicos – la obligación de intervenir si se atenta contra él, siendo de hecho un peón burgués más en contra de los trabajadores. Ante esto, que es ya muy antiguo, conviene recordar que “es comprensible que la burguesía califique de ‘libres’, ‘igualitarias’, ‘democráticas’ y ‘populares’ las elecciones que se realizan bajo ese régimen, puesto que tales términos le sirven para ocultar la verdad, para ocultar que la propiedad sobre los medios de producción y el poder político quedarán en manos de los explotadores y que, por consiguiente, la enorme mayoría de la población no puede hablar siquiera de la auténtica libertad, de la verdadera igualdad para los explotados. A la burguesía le conviene y necesita ocultar al pueblo el carácter burgués de la democracia de estos tiempos, presentarla como democracia en general o ‘democracia pura’ (…) Hablar de democracia pura, de democracia en general, de igualdad, de libertad, de derechos de todo el pueblo, en momentos en que los obreros y todos los trabajadores, harapientos y extenuados, pasan hambre y miseria, no sólo por la esclavitud asalariada del capitalismo, sino también por los cuatro años de la guerra de rapiña, mientras los capitalistas y los especuladores siguen siendo dueños de la “propiedad” robada y del aparato “existente” del poder estatal, significa burlarse de los trabajadores y explotados ”[5]. Está claro que el que paga manda y que siempre hay quien carece de principios, y de vergüenza, para prestarse a los capitalistas como instrumento para engañar al Pueblo oprimido con tal de obtener migajas que les permitan subsistir con algunos privilegios a costa de perpetuar a los explotadores y el sufrimiento y las miserables condiciones de vida de la mayoría, siendo eso IU-PCE, burla y traición a los trabajadores.

 También conviene recordar en este momento – donde las palabras rimbombantes van a aflorar tanto como la hipocresía de aquellos que las emitan – en el que la superestructura burguesa nos pretende mostrar que todo está, falazmente, en manos del Pueblo y dónde algunos que se denominan marxistas-leninistas y revolucionarios por su práctica confunden el paso y las prioridades, el objetivo por el que las fuerzas del marxismo-leninismo, o lo que es lo mismo la consciencia del proletariado, deben luchar “La burguesía se ve obligada a recurrir a la hipocresía y denominar ‘poder de todo el pueblo’ o democracia general, o democracia pura (burguesa), a la república democrática, al régimen que en realidad impone a las masas trabajadoras la dictadura de los explotadores, la dictadura de la burguesía (…) Pero los marxistas, los comunistas la desmienten y expresan a los obreros y masas trabajadoras, sin ambages, toda la verdad: en la práctica la república democrática, la Asamblea Constituyente, las elecciones populares, etc., significan la dictadura de la burguesía, y para que el trabajo se libere del yugo del capital no hay otro camino que sustituir esa dictadura por la dictadura del proletariado, única forma de gobierno que podrá emancipar a la humanidad de la esclavitud que le impone el capital, de las mentiras, falsedades e hipocresías de la democracia burguesa que rige para los ricos y brindar democracia para los pobres, es decir, lograr que los obreros y campesinos pobres tengan verdadero acceso a los beneficios que otorga la democracia, mientras que ahora (incluso en la república burguesa más democrática) la enorme mayoría de los trabajadores no puede en la práctica disfrutar de semejantes beneficios ”[6]. Nuestro objetivo es conseguir que las clases populares, dirigida por la clase obrera, se emancipen y liberen de las cadenas capitalistas y ello sólo es posible volcándose los marxistas-leninistas en la construcción de instrumentos de poder popular; ya sea en las fábricas y centros de trabajo – unión de los comités de Empresa y Delegados – como en los pueblos y en las ciudades – Asambleas Populares donde la unión de todas ellas constituyan en Frente Único del Pueblo. Instrumentos de lucha contra el capitalismo hoy, instrumentos de intervención política y social de los explotados hoy, pero a la par embriones de los órganos de Poder Popular de la sociedad futura, de la dictadura de los explotados contra los explotadores, que únicamente puede acabar con esta barbarie capitalista que somete y asesina socialmente a millones y millones de obreros, pequeños campesinos, artesanos, y que nos niega tener un presente y un futuro. “Porque no hay otro medio que la dictadura de la clase oprimida para salir de una sociedad en la que una clase impone su yugo a otra. Porque el proletariado es la única clase capaz de vencer a la burguesía y derribarla, es la única clase que el capitalismo ha unido y ha ‘adiestrado’, y está en condiciones de hacerse seguir, o, por lo menos de ‘neutralizar’ a esa masa de trabajadores vacilantes que viven como pequeñoburgueses. Porque los bondadosos pequeñoburgueses y filisteos son los únicos que pueden soñar esas fantasías con las que engañan a sí mismos y a los obreros: que es posible derribar el yugo del capital sin pasar por una larga y difícil etapa de lucha para aplastar la resistencia de los explotadores (…) el único medio de desbrozar el camino que conduce al socialismo es el de sustituir el Estado burgués, así sea la república burguesa más democrática, por un Estado del tipo de la Comuna de París (sobre el cual Marx tanto habló y que Scheidemann y Kautsky desfiguraron y traicionaron), o por un Estado como el de los soviets. La dictadura del proletariado librará a la humanidad del yugo del capital y de las guerras”[7] . Esta debería ser la primera prioridad de los marxista-leninistas, centrar todas nuestras energías – limitadas y dispersas hoy – en la consecución de nuestro objetivo, de nuestra razón de ser, llevar a los explotados a liberarse de las cadenas y conducir a la humanidad a caminar por la senda del socialismo como paso previo al comunismo, o lo que es lo mismo, a la conquista de mayores cotas de justicia y la libertad y a la aniquilación revolucionaria de la explotación del hombre por el hombre, de las clases sociales y, consecuentemente, de la violencia. En ese sublime objetivo debemos centrarnos, el trabajar consecuentemente por ello forjará a los comunistas presentes y futuros y dicho proceso servirá para soldar la necesaria y vital unidad de los comunistas. Ese debe ser nuestro deber y entendemos que ahí debemos centrar nuestros esfuerzos sin quemar energías necesarias para esto en hitos impuestos por la burguesía y que, como estamos comprobando, le fortalece a ella y desgasta en el arduo y duro trabajo de la Revolución. Por ello, el momento actual, donde la democracia burguesa con rasgos cada vez más fascistas está en proceso de ebullición para pasar a la reacción política y al fascismo – “ La superestructura política que dirige la nueva economía, el capitalismo monopolista … es el viraje decisivo a partir de la democracia hacia la reacción política”[8], es el momento de acudir a la clase, de dejarnos todas nuestras energías en el desarrollo y la construcción de órganos revolucionarios de poder popular – órganos ya creados por la clase trabajadora – y no malgastar energías y recursos que no se tienen, y que se detraen del objetivo fundamental – en este circo electoral dirigido por los explotadores y usureros. Salvo que el fin de esos supuestos marxistas-leninistas sea el afirmar que han conseguido presentar una candidatura en determinados lugares del estado, con lo que se estarían equivocando de fin.

 El Partido Comunista Obrero Español tiene claro, a tenor del desarrollo organizativo y político actual de nuestra clase y de los Partidos Marxista-Leninistas, que todos los esfuerzos y todos los recursos tienen que empeñarse en la organización de la clase trabajadora para la consecución del Socialismo y de la Dictadura del Proletariado. Sobretodo en este momento donde la represión a todos los niveles y la agresión contra los trabajadores se va a acrecentar a partir del 20 de Noviembre pues conocemos que “el partido dominante de una democracia burguesa sólo cede la defensa de la minoría a otro partido burgués, mientras que al proletariado, en todo problema serio, profundo y fundamental, en lugar de ’defensa de la minoría’ recibe la ley marcial, o los de guerra o progroms. Cuanto más desarrollada está la democracia, tanto más cerca se encuentra toda divergencia política profunda, peligrosa para la burguesía, del progrom o de la guerra civil”[9]. Con lo dicho esperamos no se nos ubique en que estamos en contra de que el Partido, u otros Partidos Marxista-Leninistas, se presenten a unas elecciones, pero consideramos que el actual no es el momento de quemarse en esa tarea sino en la de hacer que la clase se fortalezca organizativamente y, como nosotros somos parte de la clase, en ese proceso fortalecernos los comunistas y ser reconocidos por la clase como su partido; y a día de hoy consideramos importante mirar a Grecia y aprender de las experiencias de los camaradas del KKE tanto en claridad de objetivo, en prioridades y en claridad de tácticas y en la necesidad vital del trabajo con las masas así como en sus resultados: “En lugar de la unión familiar de las direcciones con las formaciones y partidos oportunistas y la socialdemocracia en el nombre de la “unidad de la izquierda”, de la que el movimiento comunista ha sufrido tanto en el pasado, la principal tarea hoy para los PPCC es la liberación masiva de la clase obrera y las fuerzas populares de la influencia de los partidos burgueses, tanto socialdemócratas como liberales. Sobre esta base, las condiciones previas para la concentración de fuerzas para la alianza social en Grecia se creará por medio de la unión de fuerzas en un frente común de acción de las organizaciones del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), la Unión Militante de Agricultores (PASY), la Unión Nacional Antimonopolista de Autónomos y Pequeños comerciantes (PASEVE), la Federación de Mujeres Griegas (OGE) y el Frente Militante de Estudiantes (MAS). Es esta acción común la que determinará con qué rapidez tendremos una alianza socio-política de las fuerzas antiomonopolistas y antiimperialistas plenamente formada a nivel político. En cualquier caso, los comunistas no pueden construir nada sin un trabajo persistente entre las masas, guiado constantemente por la meta estratégica del socialismo y por la alianza que les llevará allí, por el fortalecimiento del partido, que es el líder irreemplazable de la clase obrera. (…)Ésta es la línea política que el KKE ha seguido desde la salida de las fuerzas oportunistas en 1990, y se ha demostrado que el KKE no sólo no se ha “aislado de las masas”, como algunos habían esperado, sino que ha fortalecido sus vínculos con la clase obrera y las masas populares. Esto se ve en las movilizaciones de masas y las huelgas en las que los comunistas han estado a la vanguardia. También se ve en los resultados electorales, que no son el indicador más importante para los comunistas, pero sí uno de muchos” [10] . Por todo ello, ante el 20 de Noviembre, el Partido Comunista Obrero Español pide a los trabajadores que no participen en esta farsa dirigida por la burguesía y actúen consecuentemente no dándole legitimidad a dicho proceso no yendo a votar y absteniéndose. ¡ABSTENCIÓN Y CONSTRUCCION DE ORGANOS DEMOCRÁTICOS Y OBREROS QUE ACABEN CON EL CAPITALISMO, CON SUS GUERRAS Y QUE PERMITAN A LOS TRABAJADORES CONOCER REALMENTE QUÉ ES LA DEMOCRACIA Y QUE LES PROPORCIONA!”

 

F.J. Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español

 

 

 

[1]: Boletín Oficial del Estado de 29 de enero de 2011. Sec I Pág 9.506

[2]: Lenin: La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág 242, Ed. Política, La Habana, 1964.

[3]: Alfonso Ussía: “Vanidad”. Diario La Razón, 9 de noviembre de 2010.http://www.larazon.es/noticia/4957-vanidad

[4]: “Al socialismo se puede llegar con la Constitución española”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137445

[5]: Lenin: “Democracia” y Dictadura. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág 367, Ed. Política, La Habana, 1964.

[6]: Íbidem, pag 368.

[7]: Íbidem, pág 370-371

[8]: Lenin: Una caricatura del Marxismo. Obras Completas, Tomo XXIII, pág 44.

[9]: Lenin: La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág 243, Ed. Política, La Habana, 1964.

[10]: Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del KKE: ¿Estrategia para la “corrección” o para el derrocamiento del sistema? https://www.pcoe.net/index.php?option=com_flexicontent&view=items&cid=80:analisis&id=286:iestrategia-para-la-correccion-o-para-el-derrocamiento-del-sistema




Comunicado del PCOE en apoyo a los cinco héroes cubanos presos en los EEUU

El pasado viernes día 7 de octubre fue liberado de la cárcel de Marianna (Florida), René González, uno de los Cinco Héroes cubanos detenidos por el gobierno de los EEUU en mil novecientos noventa y ocho.

René, junto a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González fueron juzgados en 2001 siendo acusados de espionaje, en un juicio lleno de irregularidades, presiones y todo tipo de maniobras sucias por parte de las autoridades norteamericanas. González fue condenado a 15 años, 13 de ellos, carcelarios. Labañino tuvo una condena de cadena perpetua que, tras apelación, fue rebajada a 30 años; Fernando González rebajó su condena de 19 a 18 años; Antonio Guerrero pasó de cadena perpetua a 22 años; y Gerardo Hernández tiene dos cadenas perpetuas más 15 años.

 

René González, a pesar de haber sido puesto en libertad, no podrá regresar a Cuba durante tres años estando sometido a un régimen de libertad supervisada, una modalidad que no se práctica por lo general en los EEUU a presos de otras nacionalidades. Tampoco tendrá la posibilidad de estar con su esposa Olga Salanueva, ni con su madre, Irma Sehweret debido a la prohibición impuesta por el gobierno estadounidense para concederles la visa a estos familiares.

La actitud del gobierno de los EEUU respecto a los Cinco, manifiesta un claro carácter político revanchista, y pone de manifiesto la íntima vinculación del gobierno yankee con los grupos terroristas que desde Miami organizan actividades terroristas contra Cuba. Prueba de ello es la absoluta impunidad con la que siguen operando en territorio norteamericano personajes siniestros y responsables de crímenes atroces como Posadas Carriles, mientras condenan y castigan a quienes combaten el terrorismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos la inmoralidad del gobierno norteamericano a la vez que manifestamos nuestro apoyo a los Cinco Héroes cubanos, los cuales a pesar de las injustas condenas, mantienen una indomable resistencia y la seguridad de que la lucha de los pueblos los pondrá en libertad.

Desde el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español queremos hacer llegar nuestro abrazo solidario y militante a sus familiares que muestran una enorme entereza, a sus amigos y a todo el Pueblo Cubano en general, que decididamente lucha por la liberación de sus héroes. A la vez manifestamos el apoyo al Gobierno cubano y al Partido Comunista de Cuba que encabeza la lucha por tan noble causa.

¡¡¡LIBERTAD PARA LOS CINCO HÉROES CUBANOS!!!

Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El oportunismo versión crisis

Como era de esperar, poco a poco los hechos van dejando el camino expedito a la razón, en medio de despropósitos y de estruendosas manifestaciones que, muy lejos de ser objeto de la reflexión, es producto de las circunstancias que nos rodean. Muchos de los que hoy hablan de revolución lo hacen empujados por la necesidad de no verse desfasados. La causa fundamental de sus renovados criterios revolucionarios es acientífica porque sus razonamientos no están cimentados en principios ni por supuesto conectan con las leyes que rigen en el materialismo histórico. Sólo están acicateados por las influencias del momento extraordinario que vivimos, “evolucionan” a destiempo espoleados por los golpes recibidos, del mismo modo que se agitan las inconsistentes ideas pequeñoburguesas que inundan a todo el país: IU, 15M, etc. Y es que uno no se acuesta reformista y se levanta revolucionario. La verborreapseudo revolucionariatiene como cualquier fenómeno de la mente inconexo con la realidad un comienzo y un final, de acuerdo con las condiciones que lo determina.

Para ser objetivos hay que afirmar sin ningún género de cortapisas que los partidos de izquierda iban rezagados al principio de la crisis. Se puede comprobar su anacronía con tan sólo lanzar una leve mirada retrospectiva. Hace cuatro años numerosos grupos sostenían criterios diferenciados respecto las posiciones que mantienen en la actualidad. Se criminalizó al neoliberalismo que para ellos constituía la causa primaria de las crueldadesdel sistema, cuya tesis ha sido el fundamento y el sostén de los foros sociales internacionales, expresión suprema del reformismo más moderno. Al cabo de cuatro años de crisis, hasta el PCE quiere “arremeter” contra el capitalismo y se inventa frentes sociales, que no salen del papel pero que expelen el hedor oportunista de unas elecciones en marcha. Otros, por fin, han abandonado su apuesta por los trasnochados Frentes de Izquierda, así como también parece que han dejado de lado a la Republica Popular para ir directamente hacia el Socialismo, al mismo tiempo que por enésima vez han retocado su táctica de masas. Por último, las llamadas “alternativas” en el movimiento obrero al sindicalismo traidor impulsadas también por la gravedad de la crisis, piden su protagonismo pero hacen ostensión de las flaquezas mentales y físicas que son sus señas de identidad.

 ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que la crisis ha vapuleado a organizaciones y alternativas falsarias y les ha obligado a sacar la cabeza a flote para no morir asfixiados. La nueva profesión revolucionaria es totalmente oportunista pues no viene dada por el examen de las estructuras capitalistas en la etapa histórica que vivimos sino que es consecuencia de una circunstancia muy especial: ”la problemática actual del sistema capitalista, sumido en una crisis estructural, por lo cual la disyuntiva entre reforma y revolución está más viva que nunca: o se está del lado del reformismo y por tanto del capitalismo o se está del lado de la revolución y, consecuentemente, por la construcción del socialismo. El capitalismo, como podemos observar, es cada vez más extremo, en su imperiosa necesidad por salir de la crisis, sufriendo la clase trabajadora las consecuencias, siendo, por tanto, la única salida beneficiosa para los trabajadores la salida clasista a la crisis: una salida que sea socialista”.

 ¿Significa entonces, que si el capitalismo fuese capaz de superar la presente crisis y las clases trabajadoras retrocediesen hacia el año 2002-2003 habría que recuperar la tesis del paso previo, es decir, primero Republica Democrática y luego Socialismo?

 Pero si el texto anterior corresponde a las palabras emitidas por un Partido Comunista que se precia de revolucionario, las del PCE no les va a la zaga: “Frente a quienes plantean la salida de la crisis en función de la recuperación del beneficio empresarial, desde el PCE valoraremos los resultados de la política del Gobierno en función de la creación de empleo y del avance en los derechos sociales y laborales.

Desde el PCE planteamos la necesidad de conseguir la máxima Unidad Social y Política en torno a una Alternativa Social Anticapitalista…”

 La indigencia teórico-práctica arrincona a los nuevos revolucionarios; en ambos casos la apuesta por el socialismo no sigue el discurso marxista, se parte del efecto del fenómeno pero no de la causa. La crisis exacerba las contradicciones en el sistema capitalista pero un partido comunista no adquiere su conciencia revolucionaria por la agudización de la luchas de clases. El papel del partido es explicar en estos momentos cómo las inferencias extremas de la crisis les da la razón en cuanto a su programa revolucionario ya constituido. Un partido Comunista que quiere ser la vanguardia del proletariado no puede improvisar (algo que es distinto a la adecuación). Se actualiza en el instante en que los estudios de la realidad objetiva proporciona los datos suficientes para avanzar o modificar el rumbo; en cambio, se improvisa cuando los acontecimientos van por delante. Entonces, el cambio de rumbo se verifica, no a través de un análisis científico, sino obligado por las circunstancias. Por esa razón ambos postulados se generan sobre bases falsas.

 Hace años ya que el PCOE criticaa quienes mantienen en sus idearios desde falsas proposiciones “revolucionarias” la revolución procesal, pues las etapas intermedias para llegar al socialismo hace tiempo que no encontraban el sustrato económico-político que le corresponde.

 Nuestro Partido advirtió que el desarrollo de las fuerzas productivas de nuestro país, junto con el proceso democrático burgués llevado a cabo por el capital monopolista, obligaba a los comunistas a reconsiderar posiciones que eran reflejos de la decadencia del llamado Movimiento Comunista Internacional y, en consecuencia con nuestras conclusiones, invitábamos a todos los partidos a superar el periodo de confusión teórica que les atenazaba con el propósito de adoptar medidas prácticas en consonancia a los objetivos que había que perseguir. Nos referíamos a la unidad de acción para la construcción del Frente Único del Pueblo, bajo la dirección de las Asambleas de Comités y Delegados de empresas, en la que veíamos y continuamos viendo órganos embrionarios de poder para la lucha por el socialismo.

 Los hechos posteriores vienen a darnos la razón. Todas las calles, avenidas y carreteras nos llevan a ese lugar. ¡Cuánto tiempo perdido! A día de hoy, el núcleo que debíamos haber construido entre todos se habría desarrollado al calor de la crisis y probablemente las cosas serían muy diferentes.

¿Acaso estamos delirando? ¿Por qué, entonces ahora, cuanto dijimos en aquel momento y ratificamos en éste, lo hacen suyo como una idea originaria? ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA.




El oportunismo es la mayor enfermedad en un partido comunista

De manera clara, sobretodo en estos momentos de crisis, estamos viendo cual es el rumbo que los imperialistas, y su sistema de producción capitalista putrefacto, marcan a la Humanidad: desigualdad, miseria, guerras de rapiña, desempleo, explotación y muerte.
 
La experiencia práctica de la URSS, su formación, desarrollo y derrumbe es una enseñanza vital que debe fortalecer tanto a la ciencia marxista-leninista como a aquellos que a día de hoy nos reafirmamos en élla como instrumento y guía trascendente en la necesidad real que tiene el género humano de zafarse del capitalismo; pero ello sólo será posible con un Partido Leninista reconocido por las masas.
 
La burguesía siempre ha sido conocedora de dicha condición; por ello, siempre ha lanzado, al igual que hoy, furibundos ataques y ha ejercido una brutal represión contra las organizaciones leninistas y sus militantes. Porque es consciente que la clase obrera, sin el Partido leninista, no es peligro para su hegemonía y sus desmanes.
 
Tras 20 años de la caída de la URSS, la historia ha demostrado cuán impostoras y capitalistas eran todas las reflexiones dadas por aquellos revisionistas que deformaban y envilecían al marxismo-leninismo, ya fuera abjurando del principio de la lucha de clases, del materialismo dialéctico, renegando de la dictadura del proletariado o afirmando que se podía alcanzar el socialismo profundizando en la democracia burguesa. También nos ha demostrado que sin partido, la burguesía ha avanzado y el proletariado ha retrocedido, evidenciándose no sólo la lucha de clases sino la necesidad de la organización leninista para la conquista del progreso y la emancipación de las clases populares.
 
Como decíamos, la experiencia de la URSS debe fortalecernos a los marxistas-leninistas. Con nuestros propios ojos hemos visto cómo se desintegró la URSS y medio mundo socialista. La guerra entre el socialismo y el capitalismo, entre lo nuevo que tiene que nacer y lo viejo que tiene que morir, es la contradicción fundamental existente a nivel mundial. Tras la Segunda Guerra Mundial, la batalla librada entre la burguesía y el Movimiento Comunista Internacional se decantó hacia los primeros; no por la victoria bélica – jamás el imperialismo ha derrotado en guerra a ninguna revolución socialista – ni por bloqueos económicos, sino por la penetración del oportunismo en el seno de los Partidos Comunistas. Los militantes de los Partidos Comunistas han demostrado entrega y heroísmo, han derramado su sangre en la lucha contra el fascismo y contra la explotación capitalista. Pero la historia nos muestra que todo ello es doblegado, no por fuerza de voluntad o capacidad criminal del enemigo capitalista, sino por debilidad ideológica de los cuadros. Los Partidos Comunistas eran fuertes económicamente: el rublo fluía y fluía, pero no se elevó ideológicamente a los militantes, no se les formó lo suficiente, no se crearon los anticuerpos leninistas que calaran a los parásitos oportunistas introducidos por la burguesía, que llevaron a la desnaturalización de los Partidos Comunistas y al restablecimiento del Capitalismo en aquellos países liberados de él. La enseñanza es clara: no habrá emancipación de los explotados sin revolución socialista y ésta es inviable sin la organización leninista. A la par, el Partido no sucumbe ante la violencia extrema del imperialismo, ni subsiste por una fortaleza económica; únicamente se desarrolla y avanza si eleva a sus cuadros ideológica y políticamente, si estimula en ellos la cualidad revolucionaria vital en un marxista-leninista, que es la necesidad de dominar al máximo las tres columnas sobre las que descansa nuestra ciencia: la filosofía (materialismo histórico y materialismo dialéctico), la economía política y el comunismo científico.
 
Un ejemplo de lo que expresamos se aprecia estudiando el comportamiento de lo acontecido en los Partidos Comunistas, en concreto, veamos el ejemplo del Partido Comunista Francés en la década de los 70s y a elementos como Louis Althusser:
 
Señala Louis Althusser: “Decidí entonces intervenir políticamente en Francia. Y decidí hacerlo desde el interior del Partido Comunista. Además, quise intervenir ahí para luchar contra la influencia del estalinismo que aún persistía. Pero no tuve posibilidad de elegir: si hubiese intervenido públicamente en la política del partido – que se rehusaba a publicar mis textos filosóficos sobre Marx por considerarlos herejes y peligrosos – me hubiera yo encontrado marginado y sin ninguna influencia. Por lo tanto, me quedaba una sola vía de intervención: la teórica, a través de la filosofía (…) Me interesaba desde que ingresé al partido que se abandonara esta tesis – el materialismo dialéctico – por impensable” [1]
 
Desde la filosofía, Louis Althusser, en su cruzada contra el marxismo-leninismo y su columna filosófica, el materialismo dialéctico, y fruto de dicha labor, trataba, no sólo de desviar ideológicamente al Partido de la senda del marxismo-leninismo, sino de inferir directamente en la política del Partido. Señala Althusser al respecto de esta estrategia: “Resultó bastante exitosa. Los ataques que me lanzaron tanto mis adversarios comunistas como los medios marxistas no comunistas llegaron a ser virulentos pero la mayoría carentes de valor teórico – no sólo desde el punto de vista del marxismo sino simplemente en el nivel filosófico. Y lo considero un éxito porque al adoptar la única estrategia posible en ese momento, la teórica, dio lugar a resultados directamente políticos como ocurrió a partir de los XXI y XXII Congresos, a propósito del abandono del concepto de la “dictadura del proletariado”. Por otra parte, el Partido no podía excluirme porque mis intervenciones políticas se apoyaban directamente en Marx, de quien yo ofrecía una interpretación crítica y revolucionaria. Marx me protegía en el seno del partido por su carácter de padre pensador, intocable y sagrado” [2].
 
La intervención teórica en el Partido Comunista Francés de Louis Althusser, según sus propias palabras, fue:  “me dediqué a buscar en El Capital la filosofía marxista, con el fin de que el marxismo fuera otra cosa que esas célebres fórmulas, opacas o rayando en la obviedad, citadas al infinito sin ningún progreso facundo y, desde luego, si ninguna autocrítica” [3].
 
El modus operandi era claro, deformar y falsear a Marx, y desde el campo teórico aprovechando la debilidad ideológica de las bases del PCF, inferir en la ideología y política del partido desnaturalizándolo, envileciéndolo y desviándolo del marxismo-leninismo hasta ubicarlo en su antípoda. Direcciones repletas de “intelectuales” burgueses y no de obreros, los cuales conformaban las bases y en su vida cotidiana estaban alejados de la teoría, absorbieron todo el veneno oportunista introducido en los distintos partidos comunistas, como por ejemplo el Francés.
 
Althusser, pero como él Sève, Ballanger, Marchais y otros miembros del Comité Central del PCF, oportunistas todos ellos y, por consiguiente, renegados del marxismo-leninismo y aliados del capitalismo, como la historia ha certificado, no dudaban en falsear a Marx para aniquilar al partido; un ejemplo de ello es el concepto de Dictadura del Proletariado. Según Althusser “el Partido no podía excluirme porque mis intervenciones políticas se apoyaban directamente en Marx, de quien yo ofrecía una interpretación crítica y revolucionaria” [4] y por ello uno de sus objetivos era el abandono por parte del PCF de la dictadura del proletariado. Carlos Marx, al respecto de la dictadura de proletariado, por ejemplo, señalaba “Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1º) que la existencia de clase sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2º) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3º) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases…” [5]  “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media un período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”. Como se puede comprobar Althusser no interpreta a Marx, lo niega. Althusser ilustra cómo veía al PCF cuando hacía dichas interpretaciones señalando:  “a pesar de que el Partido Comunista Francés era marcadamente estalinista y actuaba con dureza, pude hacerlo porque Marx era sagrado para ellos. Procedí un poco – toda proporción guardada – a la manera de Spinoza quien, para criticar la filosofía idealista de Descartes y de los filósofos escolásticos partía de Dios mismo”. Comenzaba sus demostraciones de la Ética por la sustancia absoluta, es decir Dios, tendiendo así una trampa a sus adversarios, quienes, desde ese momento, quedaban colocados en una posición de impotencia, imposibilitados para rechazar intervención filosófica que invocara la omnipotencia de Dios por reconocerla como un artículo de fe y como una “evidencia” para todos ellos incluyendo a Descartes [7]. Estas palabras de Althusser evidencian cuan sucia fue su labor de traición y zapa en el seno del PCF y su concepto de camaradería, considerando a los camaradas adversarios a los que había que tender trampas. Lo lamentable es el reflejo de una militancia débil ideológicamente, siendo ésta la razón por la que podía enarbolar la bandera de la mentira, al igual que el resto de oportunistas que dirigían el PCF en dicho periodo histórico.
 
Todas estas enseñanzas nos deben hacer reflexionar a los militantes y a los partidos comunistas de que es deber y obligación de todos nosotros el combatir a muerte al oportunismo y a la ideología y la política burguesa. Por un lado, los Partidos deben tratar de nutrirse de la clase obrera y sus direcciones deben estar compuestas por obreros. Por otro lado, los militantes debemos estar pertrechados en la ciencia del marxismo-leninismo, no de una forma mecánica y memorizada, sino comprendiendo los conceptos y, fundamentalmente, el método dialéctico de análisis; es la garantía de avance del partido y, consecuentemente, de la revolución socialista. La burguesía no sólo ataca despiadadamente al Partido desde el exterior, sino que tratará de minar y de desviarlo desde el interior, introduciendo Althussers, Carrillos o Sèves de turno. El virus del SIDA ataca al sistema inmunitario, utilizando la célula del linfocito T4, a la que ha matado para ocultarse y engañar a dicho sistema inmunológico hasta que lo liquida y, consecuentemente, al organismo. Es difícil encontrar la vacuna pues dicho virus muta con suma facilidad. El oportunismo es el virus burgués que penetra en los Partidos Comunistas, y emplean a los padres de nuestra ciencia, Marx, Engels o Lenin, como máscara para liquidarlos. A diferencia del virus del SIDA, si los militantes comunistas conocen y están pertrechados en la ciencia del marxismo-leninismo y, consecuentemente, en filosofía, economía política y en el comunismo científico, entonces por mucho que muten los oportunistas chocarán una y otra vez contra nuestra formación, contra Marx, Engels y Lenin. En nuestro caso, somos nosotros mismos la vacuna contra el veneno oportunista, está en nuestras manos y en nuestro espíritu revolucionario.  Aprendamos de la historia.

 

F.J. Barjas.

 

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español

 

[1]: Louis Althusser: Filosofía y Marxismo, ed. Siglo veintiuno 1988 edición mexicana.
[2]: Idem.
[3]: Idem.
[4]: Ídem.
[5]: Marx-Engels: Obras escogidas, tomo II, Moscú 1955. Carta a Weydemeyer (1852)
[6]: Marx-Engels: Obras escogidas, tomo II, Moscú 1955. Crítica al Programa de Gotha.
[7]: Louis Althusser: Filosofía y Marxismo, ed. Siglo veintiuno 1988 edición mexicana.
 
{module [201|rounded]}



El antimarxismo moderno

Anquilosado, trasnochado, pasado de moda e inmovilista, son los calificativos más benevolentes que la apología burguesa, científicos prostituidos, la Iglesia y los reformistas, falsos portadores de las teorías superadoras les dedican al marxismo, al que designan como una doctrina válida tan solo para el periodo histórico que media entre Marx y Lenin. Para los sabios autores de los numerosísimos libelos contrarrevolucionarios, el testimonio fehaciente de que el marxismo ha recorrido ya el último tramo de su existencia, nos lo ofrece el retorno al capitalismo de los antiguos países socialistas.

Para Francis Fukuyama del Departamento de Estado de los Estados Unidos, los conflictos sociopolíticos que se desarrollaban en el interior de la URSS durante el año 1990 serían, sin discusión, los últimos pasos de la evolución ideológica de la humanidad, la demostración palpable de que el marxismo ha quedado obsoleto. En contraposición, sería la señal inequívoca de “la universalización de la democracia liberal occidental como forma final del gobierno humano”.

Desde Marx y Engels hasta nuestros días ha llovido mucho, revoluciones sociales e involuciones, períodos de pérdidas de la fe y etapas de recuperaciones de la religiosidad, llenan las páginas más densas de la historia humana, pero sobre todo, se constata el avance imparable de las ciencias. Tras la caída del “ateismo soviético”, el liberalismo económico imperante propone el llamado pensamiento único actualmente en trance de conformación, que expresa los intereses de la globalización económica, política y militar. La ciencia, en vez de hacer caso omiso a su llamada y proseguir con su inmaculado viaje, ha preferido mirar de reojo al sistema burgués que la subvenciona. Y al calor del dólar, una pléyade de científicos se ha envilecido, a cambio de recibir bonificaciones que les ayudan a vivir mejor. En los últimos quince años se han editado en los EE.UU. decenas de libros que persuaden al lector por su autoría “científicos de los Estados Unidos” y también por sus títulos un tanto tremendistas y llamativos en los que con sorprendente jactancia aparecen en armonía las antinomias antes irreconciliables “Dios… ciencia” “Big ban… Dios” etc… Libros que vienen a refutar la dialéctica materialista con el propósito de alejar a los lectores de las influencias del marxismo.

Por otro lado, los introductores de las teorías superadoras han levantado el vuelo aventados por la delicada situación de un Movimiento Comunista Internacional, que ensimismado en sus problemas internos, es incapaz aún, de reaccionar ante sus acometidas ideológicas, dando ocasión a su engreimiento que se materializa en la proliferación sin precedentes, de opúsculos, documentos, ensayos y celebraciones de conferencias que confirman la superación de determinados principios marxistas.

Una tal situación nos compromete a los comunistas a realizar un esfuerzo intenso y renovado inaplazable. De lo contrario, de seguir agazapados a la sombra de la crisis, sin activar nuestras energías con el mismo ardor con que lo hacen nuestros enemigos, contribuiremos sin desearlo al éxito de los argumentos más detractores de sus críticas.

El marxismo, no obstante, es una razón objetiva que tiene vida propia, independientemente de la capacidad de reacción que demostremos sus seguidores, porque entraña sus raíces en la realidad de un universo mutante y cuestiona científicamente las bases económicas de un capitalismo insatisfactorio y contranatural. El hecho es que, después de tantas adversidades y de tantas veces enterrarlo, la influencia que el marxismo ejerce sobre el pensamiento moderno es tan notable aún, que merece la máxima atención de los que pronosticaron hace tiempo su defunción. ¿Por qué, si el marxismo está muerto, existe la obsesión por refutarlo?

La visión de un marxismo inanimado se enturbia cuando se somete a un examen pormenorizado y sistemático la obra de sus principales hacedores, Marx, Engels y Lenin, de la que se desprende una interacción sintetizadora y a la vez armónica entre la teoría y la praxis. Esta actitud reflexiva y de síntesis emana de la dialéctica que lleva impresa en cada uno de sus postulados. No se puede ni se debe afirmar (salvo en el supuesto de un interés inconfesable) que los fundamentos del marxismo se hallan prisioneros de la rigidez absoluta de sus objetivos. Marx, Engels y Lenin demostraron, una vez tras otra, que en la aplicación de los principios se deben considerar siempre todos los cambios que constantemente tienen lugar en la sociedad capitalista, del mismo modo que se han de tener en cuenta, también, los descubrimientos científicos a la hora de abordar la fenomenología física.

Pero no todas las críticas que condenan al marxismo proceden de aquellos que celebran su caducidad. También la doctrina de Marx ha de soportar los ataques más virulentos, si cabe, de los que ensalzan su disposición renovadora. Basándose en el talante evolucionista del pensamiento marxista, se emprende la falsaria tarea de superación que se enmascara con la perspectiva del enriquecimiento. Esta tendencia, muy extendida entre algunos sectores de la intelectualidad militante, propone la evolución desde el corazón mismo del marxismo, presuntamente, para curarlo de sus heridas, y con la voluntad de actualizarlo y adaptarlo a las nuevas circunstancias. En conciencia, lo que persiguen no es la actualización de los principios, sino su destrucción, por estimarlos inservibles y sustituirlos por otros que estén en sintonía con sus deseos, extremo éste que llegan a confundir con los cambios políticos que se han producido en la sociedad capitalista. Así, el marxismo por obra y gracia de la adaptación se esfuma, se extingue, sin dejar más huella que la de su nombre como testimonio de su acción regeneradora.

Después de 150 años de intentar desplazar al marxismo las alternativas superadoras no han dado un solo paso concreto. Bueno es reconocer que los seguidores de Marx no hemos alcanzado todavía nuestros ideales; aun así, nadie podrá negar que nuestros esfuerzos y nuestra perseverancia han proporcionado a la historia humana elementos experimentales de gran valor para el futuro. Hoy por hoy, los marxistas-leninistas podemos presumir con la cabeza muy en alto de ser los únicos que hemos puesto cerco a la explotación capitalista. Nuestra indomable vitalidad, como nuestra probada templanza ante las contrariedades y el continuar en pie, después de los fracasos y frustraciones que provocó el derrumbe de los países de la Europa del Este, se deben exclusivamente a la fortaleza de ánimo que la inspira y al poder de convicción que posee la doctrina marxista, que ha hecho del devenir su verdad absoluta, en la que se estrellan las fantásticas elucubraciones del idealismo y contra la que rebotan las reaccionarias apuestas de las opciones renovadoras.

La dialéctica en el pensamiento marxista no se podrá jamás comprender separada de su objeto final, que la distingue de todas las demás filosofías, por ser la única que ha dotado a sus principios de los medios científicos para obtener su objetivo capital: la sociedad comunista. En esto se distingue de la ideología burguesa estricta, absolutamente conservadora y en esto, se diferencia, también, de todas las alternativas superadoras que adolecen de perspectivas revolucionarias.

En la actualidad el discurso en torno a la caducidad del marxismo evoluciona de diferentes formas y lo que en los desconcienzados y en los renegados se convierte en una diatriba, en algunos militantes de partidos obreros se manifiesta como un sofisma. Estos, haciendo mal uso de sus legítimos derechos a aportar razones para la adecuación ideológica y política de sus partidos a los tiempos modernos, en el fondo, se dedican a impugnar su existencia al reivindicar formas de organización extrañas al leninismo, a veces, orillando con el anarquismo y en otras ocasiones lindando con las agrupaciones socialdemócratas.

Los cambios producidos en el mundo con un cargo tan costoso para el Movimiento Comunista Mundial, es un motivo lo suficientemente atractivo para, además, desde nuestras filas, analizar si el marxismo es una teoría anticuada e ineficaz y en su consecuencia, plantear si es necesaria la existencia de una organización marxista-leninista o en su defecto, abogar por la transformación en otro modelo de partido.

El marxismo está vivo

La grandeza del marxismo es superlativa y contra élla colisionan todas las hipótesis sobre su defunción. Desde que Marx y Engels concibieron el materialismo (dialéctico e histórico) como fuente de análisis y como guía de acción de los oprimidos, el marxismo ha tenido que repeler acometidas feroces, procedentes de la burguesía y provenientes de los oportunismos tanto de derecha como de izquierda.

Las épocas en las que las luchas de clases aparecen atenuadas son las más idóneas para el florecimiento de las teorías liquidacionistas, a lo cual ayuda la reconstrucción que se da con carácter continuo en el interior de la clase obrera, observadas y estudiadas ya por Marx, Engels y Lenin, cada vez más complicada por la inclusión de nuevos integrantes (pequeña burguesía arruinada, profesionales, intelectuales, etc.), que en alguna medida llevan consigo las ideas propias de su posición social de origen.

Con todo a su favor, se fortalece la alianza de la burguesía con los políticos pseudos demócratas y con los sectores más reaccionarios de la intelectualidad, sus más fieles acompañantes en el terreno ideológico, quienes se apresuran a sepultar al marxismo que, a pesar de todos los intentos, permanece incólume y con un brío excitante.

Por medio de la filosofía, más que por ningún otro método de análisis, se puede valorar con mayor rigor que el marxismo, lejos de haber desaparecido, está omnipresente en toda la sociedad. Gracias al marxismo las ciencias, la cultura, la moral, han adquirido una dimensión universal y distinta. Es el triunfo apabullante de la dialéctica marxista sobre la metafísica idealista. En el mundo contemporáneo, el avance técnico y científico en la sociedad burguesa no tendría lugar de no aplicarse las leyes de la dialéctica materialista en el proceso de investigación. La Geografía, la Historia y todas las ramas del saber humano ya no se explican de igual manera que antes de Marx. Todas las disciplinas científicas buscan las conexiones de los fenómenos naturales, su interdependencia con el ser humano para percibir las relaciones causales entre ellos. Es la afirmación incontrovertible de que el tiempo, el espacio, la conciencia, es decir, todos los fenómenos naturales, son una propiedad de la materia en movimiento, como asevera el marxismo. Aunque se ha intentado negar el marxismo en virtud de que Einstein escribió la siguiente ecuación: E = mc2 (E: energía; m: masa; c: velocidad de la luz) porque con élla se ha pretendido imponer la hipótesis de que la interacción de las partículas y las antipartículas se convierten en fotones, lo que significaría la destrucción de la materia.

Sin embargo, se ha podido demostrar en contra de lo que defiende el idealismo moderno, que no hay ninguna aniquilación de la materia, lo que sí sucede es el paso o la transformación de una forma de materia a otra, respetándose escrupulosamente la conservación de la masa, de la carga eléctrica, del impulso, del momento del impulso y de algunas propiedades más de las micro partículas. Los fotones, es decir, los cuanta del campo electromagnético, es una forma de la materia en movimiento.

La dinámica que impone el desarrollo de las ciencias desborda los límites de la ideología burguesa, en su consecuencia, los pilares religiosos se resquebrajan y el papel de la Iglesia se hace patético, porque atrapada en su propio drama, es incapaz de interceptar la afluencia de datos, de neutralizar las tesis, y de ocultar los descubrimientos científicos que ponen en tela de juicio la existencia de un espíritu todopoderoso con dominio absoluto del pasado y del porvenir. Hoy más que nunca, la Iglesia solo puede apoyarse para su subsistencia, en la ignorancia de las clases trabajadoras y en el aprovechamiento que de élla hacen las clases poderosas, interesadas en mantener la institución religiosa para adormecer a las masas. La teoría en “vigor” que más adictos ha conquistado, la de la expansión del Universo en aceleración constante, en contra de lo que algunos afirmaban, confirma la materialidad del mundo objetivo y la eternidad de la materia dando la razón al marxismo.

Solo el cinismo burgués puede presentar las teorías marxistas como descubrimientos recientes de la ciencia. Primero sucedió con la teoría del origen del lenguaje hablado y después, con el argumento más relevante de la evolución del hombre que trata de delimitar las fronteras entre el ser humano y el animal. Las investigaciones actuales precisan dicho límite en la interacción de las manos y el cerebro que Engels; ya en el siglo XIX lo dedujo y lo explicitó con su verdadero vocablo: trabajo, o la capacidad para producir los bienes para su subsistencia. (Engels, La transformación del mono al hombre).

El marxismo pujante penetra por todos los poros de la sociedad porque representa la realidad objetiva frente a la falsa moralidad burguesa. Los deseos de una auténtica libertad sexual libre de las trabas económicas y de los prejuicios sociales, entre otros, de la juventud, su desgaire, su pasión por la ecología, su amor por la paz, su rechazo al militarismo imperialista y reaccionario y su conducta, a veces comprometida con los pobres del mundo subdesarrollado, tienen sus antecedentes más directos en la moral marxista. Sin embargo, ningunos de estos anhelos humanistas pueden ser satisfechos, porque los límites que abarcan a la sociedad capitalista lo impiden.

Por todas estas razones, la inevitabilidad de la existencia de un Partido marxista-leninista se expresa de modo acuciante. Un partido que aglutine todas estas energías desperdigadas que corren el riesgo de desintegrarse, si no se les convence de que la cultura que predican y protagonizan no corresponden a esta sociedad. Si no se les persuade de la necesidad de luchar organizadamente contra el sistema que imposibilita la satisfacción de sus ilusiones y que emplea los avances científicos en beneficios de unos cuantos; aunque ello presuponga la degradación ambiental, el hambre para millones de niños, mujeres y hombres y la destrucción de vidas humanas a través de guerras de exterminios. De la necesidad también, de instaurar una sociedad en donde los conocimientos estén al alcance de todos los ciudadanos.

Uno de los pilares en que se basa el materialismo histórico, es decir, la lucha de clases, es objeto de múltiples interpretaciones, todas ellas tendentes a obviar su existencia. En épocas de calma, los teóricos burgueses tratan de restarle importancia, cuando no de negarla, recurriendo al tópico por ellos creado, de que la lucha de clases es un concepto anticuado, que el capitalismo democrático desarrollado ha superado.

Este argumento, clásico ya, se altera cuando la evidencia se impone en los momentos supremos. Entonces, a los ideólogos burgueses y a los políticos de derecha no les importa pasar por antiquísimos y apelan a la supuesta naturaleza humana, recordando al milenario Aristóteles que planteaba la esclavitud como un bien de la naturaleza: Unos hombres nacen para ordenar y otros nacen para obedecer, y ambos son felices si cumplen con su misión.




Resolución sobre las elecciones y nuestra posición en favor de la abstención y la organización popular

Reunido el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español y ante las elecciones del 20 de noviembre, el PCOE manifiesta que:

1. Nuevamente los partidos de la banca y del capital, financiados por ellos y por el dinero que el estado de los capitalistas roba a las clases laboriosas, iniciarán su circo en torno a una única idea: el mantenimiento del sistema de explotación capitalista y de los privilegios de su minoría explotadora.

2. Las clases populares están despojadas de todo tipo de instrumentos de participación política y social, fruto de una inmensa guerra represiva e ideológica.

3. La “democracia” burguesa tiene los instrumentos necesarios para depurar a aquellos que les pueda incomodar, no dudando en ilegalizar, si es necesario, a fuerzas políticas que incluso pueden ser las mas votadas en un territorio; veáse la persecución política a la izquierda abertzale. Así mismo, mediante la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General el Estado dejará a la inmensa mayoría de las organizaciones extraparlamentarias fuera del proceso electoral.

4. Que el resultado electoral está ya cantado, dos meses antes de las elecciones, como siempre acontece.

Por todo esto, el PCOE declara que la posición que nuestro partido tendrá de cara a esta farsa democrática del próximo 20N, será la de la defensa de la ABSTENCIÖN, acompañada con la necesidad de extender verdaderos instrumentos de Poder Popular, como la unión de los trabajadores desde la base – Comités de Empresa y Delegados de Personal – y el Frente Único del Pueblo, con el que las clases machacadas y explotadas por los capitalistas puedan intervenir en la vida política y social del estado y para que éstas tomen el poder político y económico despojando a la burguesía del poder y acabando con el capitalismo.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Resolución sobre la irrupción del movimiento 15M y nuestra política de masas

Reunido el IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español y ante la irrupción del movimiento 15M y las manifestaciones y movilizaciones a lo largo del Estado Español y en diferentes países de Europa, el PCOE expresa que:

1.Este movimiento no es la salida que necesitan las clases populares y obreras para acabar con el capitalismo, pues enarbola la bandera de la espontaneidad y abjura de la organización.

2.El movimiento 15M es un movimiento amorfo que pregona el apartidismo y la horizontalidad, o lo que es lo mismo, es un cauce que canaliza la ira y la rebeldía de las clases explotadas y las estrellará puesto que no ofrece a las mismas ni alternativa ni organización e instrumentos para combatir al Capitalismo, enviarlo al estercolero de la historia y elevar la alternativa de las masas explotadas: El Socialismo.

3.El impedir a sindicatos obreros y trabajadores conscientes, que son los más expuestos a la represión de la patronal y del gobierno significa, en primer lugar, el contentar al gobierno y en dar la razón a los empresarios represivos en que son molestos para el sistema (2000 trabajadores han sido despedidos por presentarse a las elecciones sindicales) Segundo, al negársele la participación al obrero organizado, se rechaza la conciencia de la clase obrera y significa admitir solo los que son domesticables para los manejos subrepticios.

4.Las reivindicaciones expresadas son reformistas y no buscan la superación del problema desde la raíz, planteando una alternativa al capitalismo.

Ante todo esto,el PCOE considera que nuestra táctica de masas, en contraposición al movimiento 15M, síreconoce la lucha de clases, el papel clasista del estado y sobre todo reconoce al sujeto revolucionario, la clase obrera, y le otorga la forma organizativa y el contenido político que exige el objetivo que se propone: el establecimiento de la dictadura del proletariado.

El PCOE es la única organización, a día de hoy, en el Estado Español que tiene una política de masas que dota al sujeto revolucionario de los instrumentos necesarios para la lucha contra la burguesía y su sistema económico; y porque da alternativa para construir los futuros órganos de poder sobre los que la clase obrera deberá edificar el sistema socialista.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Resolución sobre la represión política en el Estado Español

Reunido el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español, y ante la represión que el Estado Español está ejerciendo en el terreno de la política y la ideología, expresa que:

1.El PCOE ve en la nueva condena a los dirigentes de la izquierda abertzale una nueva agresión contra las libertades políticas e ideológicas, que persigue descabalgar a la primera fuerza política de Euskal Herria y advertir a todo aquel que ose combatir contra el estado capitalista español.

2.No sólo la izquierda abertzale sufre la represión política del estado; la sufren militantes comunistas y de otras ideas contrarias al capitalismo.

3.La naturaleza democrática del Estado se puede ver en la existencia de tribunales específicos donde se juzgan delitos políticos e ideológicos. ¿ Acaso en una verdadera democracia la política y las ideas serían juzgadas?

Por todo lo expuesto, el PCOE rechaza esas condenas a dirigentes políticos y sindicales abertzales; exige la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos que existen en el Estado Español (comunistas, independentistas, etc.) y exige la derogación de la Ley de Partidos y la eliminación de la Audiencia Nacional, tribunal de represión política heredero de los franquistas Tribunales de Orden Público.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español