1

Acoso a compañeros del Colectivo de Sevilla en una labor de propaganda

El pasado martes 26 de Febrero unos camaradas del Colectivo de Sevilla de la FJCE que realizaban tareas de propaganda sufrieron el acoso de elementos de ultraderecha al grito de: ”No quiero comunistas en mi barrio”.

 La cercanía de un barrio adinerado de la ciudad indica la procedencia burguesa de este elemento faccioso, demostrando una vez más el carácter de clase del fascismo y su odio a la clase obrera. Cuando se producen las crisis económicas, los burgueses asustados recurren a organizarse en grupos paramilitares con el fin de combatir a la clase a la que explotan día tras día, esa clase obrera que sufre día tras día los efectos que ese capitalismo que defendía el elemento reaccionario.

En cuanto a los hechos en sí, al principio un solo individuo se dirigió a nuestro camarada más joven para arrebatarle de sus manos las octavillas que tanto trabajo y sudor de militantes del PCOE y FJCE habían costado.

 El Colectivo de Sevilla no dudó ni un momento en permanecer unido ante este ataque, siendo la camaradería uno de los máximos valores de la Federación de Jóvenes Comunistas de España.

 Cuando acabaron sus tareas de propaganda, observaron que este individuo realizaba unas llamadas de teléfono. Y es que el lumpen faccioso necesita de la superioridad numérica para intentar intimidar a la clase obrera organizada, o a los jóvenes obreros que se organizan como en este caso.

 Sin embargo la clase obrera tiene un poder que estos elementos facciosos temen: el poder de la fuerza que da la organización de la clase más avanzada y revolucionaria de la historia. Es por ello por lo que decidieron meterse dentro de una de las muchas facultades que hay en la avenida Reina Mercedes. Por el camino, acompañado de un estudiante ajeno al Colectivo, se percataron que desde lejos el joven ultra realizaba fotografías a nuestros camaradas incluyendo al estudiante que se solidarizó con los compañeros.

 Cuando consiguieron refugiarse en una de las facultades y corrieron la noticia, a la gente no le faltó tiempo para salir a la puerta para plantar cara al fascismo. Es conocido por todo el mundo que el único que puede derrotar al fascismo es la clase obrera organizada, y para ello ha de permanecer unida.

 Desde el Colectivo de Sevilla de la FJCE damos las gracias a todos los estudiantes que dieron la cara por nuestros Camaradas.

http://fjcesevilla.blogspot.com.es/2013/02/acoso-companeros-del-colectivo-de.html




El reformismo de derecha y el izquierdismo abanderan la salvaguarda del capitalismo mundial

Durante las crisis afloran las verdades y las mentiras que cubren al Movimiento Obrero. Hemos visto como en el debate sobre el estado de la Nación, Izquierda Unida y PSOE le lanzan el salvavidas al capital monopolista español, para perpetuar su sistema bajo el signo de la regeneración institucional, política y democrática. (Léase “PSOE E IU JUNTOS EN LA DEFENSA DEL CAPITALISMO”). Ha sido en el lugar y en el instante precisos, para que nadie se llame a engaño. Ambos partidos se han quitado la careta y se presentan por arriba, tal como son por abajo: la quintacolumna en el movimiento obrero y popular. 

El oportunismo de derecha y el revisionismo de izquierda, son frutos de unas condiciones dadas, espoleadas por los imperialismos que les suministran principios y toda clase de teorías a granel. En esta ocasión, el capitalismo internacional se halla acosado por una crisis gravísima a la que afronta entre agudas contradicciones. Los imperios, llámense históricos o emergentes, pero a la postre imperios, están emplazados a dilucidar como se redistribuye el mercado mundial en las condiciones actuales, dando lugar a teorías que tratan de conciliar los hechos que contemplan la rapiña y el saqueo de las riquezas autóctonas de los pueblos, bien por la fuerza o a través de la penetración económica. Como siempre, la justificación del proceder del imperialismo se traduce en elementos teóricos que el oportunismo hace suyo y endulza para encubrir su traición.

A un nivel mundial, el enfrentamiento entre los imperios emergentes (Brasil, Rusia, India y China entre otros) por un lado, y Japón, UE y EE.UU por el otro, ha originado tesis en las que gobiernos y partidos políticos de izquierdas alimentan sus posiciones internacionales. La más osada es aquella que eleva a los países del BRIC, especialmente a China, a la categoría de contrapeso de las acciones depredadoras de los imperios históricos. Desde este punto de vista, China no es juzgada como una nación imperialista. Esta conclusión toma mayor consistencia en los países de Latinoamérica y África, en donde tienden paulatinamente a ir desplazando las relaciones de dependencia económica con EE.UU y Europa, con la puesta en práctica de una política de entendimiento con China, creando empresas mixtas y estableciendo relaciones comerciales “profundas”. Numerosos Partidos Comunistas realizan ingentes esfuerzos por motivar teóricamente sus cambios de posicionamiento en relación con China, en los que casi siempre subyace la “amistad” o “relaciones económicas” entre Pekín y el gobierno de su país, que traducen en muy beneficiosas, gracias al carácter peculiar del ‘socialismo’ chino.

En este contexto parece que, tanto en África como en América Latina, se acredita la política exterior china porque supuestamente ayuda a los pueblos en su lucha antiimperialista, sin embargo; se cumple lo que Fidel Castro ya aventuró sobre el destino del rumbo tambaleante chino, al denunciar que el gran país de Oriente sufrió los efectos de un movimiento pendular que oscilaba desde los abusos de la extrema izquierda en los años 60-70 hasta la apertura o reiniciación del capitalismo en los años 80-90 dirigida por el reformista Deng Xiaoping.

Desde entonces la economía china se halla vinculada al mercado capitalista internacional. Su mano de obra barata interior permite a los inversionistas extranjeros obtener tasas de rentabilidad muy altas. Por otro lado, sus relaciones con EE.UU, UE y Japón se estrechan cada vez más, porque se ha convertido en uno de los países exportadores más importante del mundo. Con lo cual, la interdependencia China e imperios históricos se establece en el marco del reparto del mercado mundial, en la participación de China en la Organización Mundial del Comercio y en la pugna por dominar el mercado internacional energético, pues China, conforme aumenta su producción, va necesitando más materias primas y energías, las que ha de suministrarse desde el exterior.

La actualidad China y su incidencia en el mundo se presta a conjeturas de todo tipo, de las que emanan la recuperación de los principios maoístas y otras teorías vinculadas con ellos, que prenden en estos momentos de grave crisis del capitalismo, en los sectores de la juventud más vulnerables, provocando incisiones y desviaciones que favorecen a las tesis imperialistas.

En el estado español aparecen y reaparecen en estos últimos años, con extrema ligereza, infinidad de teorías, que si bien sus planteamientos de inicio parecen divergentes, los objetivos a alcanzar son comunes. Este hecho es debido al influjo que ejerce la situación de crisis del capitalismo mundial, que procura por todos sus medios retrasar cualquier proceso revolucionario que acarree peligros a su existencia. De este modo, las teorías que retrasan la revolución socialista se han puesto de moda. Teorías de falsa cuna revolucionaria, que envuelven al pensamiento pequeño burgués, juventudes estudiantiles, pequeños campesinos y que tienen mucho en común, sobre todo, la introducción de ciclos, o períodos intermedios entre el capitalismo y el socialismo, caracterizados por su composición interclasista.

Dicho esto, al evaluar las proposiciones de PSOE e IU en el debate sobre el estado de la Nación, advertimos que tienen mucho que ver con la prédica de la Guerra Popular durante el presente periodo para aniquilar el fascismo actual e instituir la democracia popular.

Las salidas a la crisis de los PSOE-IU, de Julio Anguita, del Bloque crítico andaluz y la de aquellos que afirman que actualmente la solución para España es la democracia de carácter popular, tienen un denominador común: proporcionar todo el aire que necesita el capitalismo para poder respirar con tranquilidad, precisamente en medio de una crisis tan aguda y espesa, que podría cuestionar su existencia en Europa.

Los reformistas e izquierdistas convergen más que divergen, son supuestamente contrarios que atraídos por la fuerza de la gravedad de la teoría burguesa, giran en torno a élla sin poder romper la inercia a que les somete. Sus máximos dirigentes concuerdan en atrasar eternamente la revolución socialista; primero, porque no la quieren y segundo, porque confunden gobierno con estado, economía con política y se encuentran prisioneros en la misma celda. En la hora presente, el izquierdismo provoca más daño en el movimiento obrero, porque se presenta con la guisa de ultrarrevolucionario, cuando son dóciles oportunistas.

Aunque en el estado español existen varios grupos que se reclaman del maoísmo, no todos coinciden en sus planteamientos, pero sí en sus objetivos (Democracia Popular) y medios de conseguirlo (Guerra Popular). Salvo algunas excepciones que abogan por la Dictadura del Proletariado, la mayoría propugnan la democracia Popular. Naturalmente, los primeros solo hacen uso de la nominación, porque en su contenido también se trata de la Democracia Popular, con la que el PCOE está en total desacuerdo.

Recordemos que determinadas tesis de Mao no conducen a convertir al proletariado en el sujeto revolucionario. Cuando el líder chino da la consigna de que “el campo debe asediar la ciudad”, indica que es el campesinado el que debe tomar las riendas de la revolución por ser mayoría en China, además, resulta evidente el revisionismo maoísta cuando trata las contradicciones entre el proletariado y la burguesía nacional, como contradicciones no antagónicas. Decía Mao:

“si bien las contradicciones entre el proletariado y la burguesía nacional son contradicciones entre explotados y explotadores, antagónicas de por sí. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, si estas contradicciones antagónicas se tratan debidamente, pueden transformase en no antagónicas, pueden resolverse por vía pacífica. Si esas contradicciones no se tratan como es debido, si no seguimos con la burguesía nacional la política de unidad, de crítica y de educación, o si la burguesía nacional no acepta esta política nuestra, entonces las contradicciones entre la clase obrera y la burguesía nacional pueden convertirse en contradicciones entre nosotros y nuestros enemigos»

¿Contra quién o contra qué, ejercerá su violencia el proletariado en el poder según los que predican la Dictadura del Proletariado? ¿Acaso no se resuelve la contradicción entre el explotador y el explotado por la violencia? ¿Contra quién va la Guerra Popular, si la burguesía, mediana y grande nacional no es nuestra enemiga? Mejor dicho ¿cuáles son los contrincantes en la Guerra Popular? Pero Mao no se para ahí cuando predice que durante todo el periodo del socialismo existirán clases antagónicas.

Lenin, en contra, aseguraba que la instauración de la dictadura del proletariado es condición indispensable para asegurar la revolución y aplastar toda tentativa de restauración del viejo sistema. Naturalmente, se refería al viejo sistema de producción burgués. Las tesis de Mao fueron fuentes de inspiración para muchos oportunistas de las décadas de los 70, 80 y 90 del siglo pasado que sustituyeron la dictadura del proletariado marxista-leninista, por la convivencia pacífica (¿durante cuánto tiempo?, nadie lo sabe) de lo nuevo con lo viejo; serán el tiempo, las reformas, los reajustes, los que aseguren la transformación paulatina y escalonada de la sociedad “popular interclasista” en socialista.

Es sabido por la experiencia histórica que una revolución -sea la que fuere- no triunfa definitivamente si no supera su consolidación, y consolidar una revolución sólo puede asegurarse de una forma: la clase social que hace la revolución no solamente ha de liquidar la base económica y política de la (o las) de su clase antagónica, sino que ha de vencer la resistencia inevitable que ésta opone durante la dictadura del proletariado.

Pero nuestros maoístas, para salir del atolladero teórico en que se encuentran, nos demandan teorizar sobre qué clase de Partido Comunista hace falta en estos momentos y, mientras teorizamos sobre el Partido así como en la Guerra Popular, debemos contemplar estoicamente lo que sucede en nuestro país, entre otras lindezas, porque no procede ir a la práctica con el movimiento obrero realmente existente. Así sucedió en el encuentro de juventudes comunistas de diversas tendencias celebradas en Almeria en 2012:

“Esta propuesta implica, naturalmente, que se debe empezar por los problemas teóricos y por los problemas prácticos relacionados con la construcción de un movimiento de vanguardia mínimamente articulado. Contra esta posición se objeta habitualmente el argumento demagógico y dogmático de que, para el marxismo, la práctica es siempre lo primero y lo principal, por lo que se debe comenzar por la acción práctica y por el movimiento obrero realmente existente, tal como se presenta en su estado actual. Pero se trata de un argumento antidialéctico que desvía el concepto marxista de la práctica hacia el pragmatismo y el empirismo, y la actividad de la vanguardia hacia el practicismo. Entonces, ¿qué es la práctica para el marxismo? Para el marxismo, la categoría de práctica presenta dos aspectos –que, por supuesto, forman una unidad óntico-gnoseológica–, uno objetivo y otro subjetivo.”

Por último, con la categorización del sistema actual español en fascismo como sustentan los oportunistas de izquierda, obtenemos otra fórmula para retrasar el proceso revolucionario al desviarnos de la realidad socioeconómica existente. Pues opinan que del fascismo franquista no es posible alcanzar la democracia burguesa, porque supone una vuelta atrás de la historia y la historia no da marcha hacia atrás. Decir que España o cualquier otro país de la Europa desarrollada es fascista, es cuando menos la manifestación del delírium trémens que aqueja a los responsables teóricos de los grupos maoístas que pululan por Europa y, especialmente, por el Estado español.

En realidad, y a juzgar por sus contradicciones teóricas, para estos grupos no existen límites de ningún grado ni especie entre fascismo y democracia burguesa. Por lo que se puede apreciar, el discurso les lleva a considerar que desde la aparición del capitalismo monopolista de estado, todo es fascismo porque, obviamente, fascismo y democracia burguesa poseen el mismo contenido.

Está claro que para no contradecir a los clásicos, admiten que en algún momento existió la democracia burguesa, con unas características muy concretas. Para ellos, la legalización de los partidos, la existencia del Parlamento burgués, y todo lo que hasta ahora distinguía la democracia burguesa del fascismo, ya no lo es, por evolución del fascismo y por la pérdida de vigencia de la democracia burguesa. Se trata de un débil esfuerzo gnoseológico para evitar tener que confesar que su táctica es un error y les ha conducido a un callejón sin salida, mejor dicho, la única salida que les queda es llamar a todo fascismo, salvo el principio de los principios que fue la democracia burguesa.

Podemos resumir en tres los pilares en los que se basa la caracterización del fascismo, en este caso el fascismo español, según el documento titulado: “LA INSTITUCIONALIZACION DEL FASCISMO”:

1.- “Desde siempre, uno de los rasgos definitorios de la línea de nuestro Partido ha sido la caracterización del régimen actual como fascismo. Incluso antes de la transición, en los viejos tiempos de la OMLE, y siempre a contracorriente, ya nos anticipamos anunciando que no sería posible regresar del franquismo a la democracia burguesa, que la historia no daba marcha atrás.”

Tanto la burguesía como el proletariado han acumulado una rica experiencia en el sentido contrario, en la que primero el acceso al poder de la burguesía en Europa, recorrió un proceso por un periplo de más de un siglo que se caracterizó por la alternancia en el poder con las clases dirigentes del Antiguo Régimen. Por su parte, la desaparición de la Comuna de París, así como la aniquilación del socialismo en la Europa del Este, la involución en China etc., demuestran palmariamente que la historia da marcha atrás.

2.- “Una de las características más sobresalientes del fascismo es la constante ostentación de sus medios, de su poderío policial y militar, el permanente despliegue de fuerza que muestra a todas horas. Pero esa es precisamente su debilidad: no podría sustentarse ni un minuto en su dominación sin esos medios; los necesita para perpetuarse en el poder y sobre todo necesita restregárnoslos delante de nuestras narices para infundirnos miedo. El fascismo es una dominación terrorista que se apoya en el temor generalizado que inculca a las masas de manera cotidiana y sistemática”.

En efecto, esto es así, sólo que no es una característica del fascismo, sino de todos los Estados que ha conocido históricamente la sociedad humana. Desde el esclavismo al socialismo, cualquiera que sea su forma de dictadura, tienen que hacer ostentación constante de sus fuerzas. Pero no podemos admitir que sea síntoma de debilidad, a menos, que se afirme en un alarde de pensamiento moral y demagógico. La fuerza del capitalismo, fascista o democracia burguesa, es su poder militar y eso es precisamente lo que se ha de enseñar a las masas trabajadoras para que aprendan a combatirla y no para confiarse en una falsa debilidad, que sin duda las llevaría al sacrificio por no estar preparadas.

3.– “El Estado monopolista y los partidos parlamentarios forman parte de un único sistema político fascista, ya no están separados como en la época de la democracia burguesa. Por eso se habla del Estado actual como un Estado de partidos”.

La existencia de partidos en determinados países fascistas, no puede confundirse con el sistema de partidos de la democracia burguesa, por más intento de encontrar justificación que lo afirme. En el fascismo la existencia de partidos, sólo fascistas, no es una generalidad sino una excepcionalidad, mientras que en la democracia burguesa sí que le da carácter, salvo que se haya llegado al convencimiento de que todos los partidos existentes son fascistas, a excepción de uno mismo.

Sin embargo, una lectura lógica sobre el fascismo que se ha tragado magistralmente a la democracia burguesa, apoderándose de sus características distintivas, nos conduce al lugar opuesto de donde parte el oportunismo de izquierda. En este caso llegamos a la conclusión de que criminalizan o asesinan a la democracia burguesa, para hacer apología de un fascismo dulzón y evolucionado.

Los autores de dicho documento deberían repasarlo y corregir aspectos que ya no concuerdan con la realidad actual:

“España es hoy un Estado con dos millones de funcionarios, y éste es el único empleo en el que no hay despidos ni reconversiones. Un funcionario tiene empleo para toda la vida y su tarea es siempre la misma. La burocracia está profesionalizada y especializada para controlar minuciosamente todas y cada una de las parcelas en las que se desenvuelve con el fin de prevenir las crisis y, en su caso, impedir su propagación o paliar sus efectos”.

Si éste es uno de los argumentos de peso para la demostración irrefutable de que el régimen español es fascista, la crisis lo desmiente, porque precisamente, durante las crisis cíclicas como la que se está dando ahora, es cuando más se acerca la democracia burguesa al fascismo y aquellos rasgos que son comunes (por ser ambas la dictadura de la burguesía) se confunden y como vemos, son estos momentos de avance represivo (económico-político e ideológico) de la burguesía cuando los funcionarios en los que “se basa el fascismo para sostener su poder económico”, son relegados y despreciados por el sistema ¿democrático burgués o fascista?.

El conocimiento de la realidad existente en cada momento es lo que permite al partido de vanguardia conformar su táctica de masas, actualizarla en todo instante e incluso cambiarla por otra, porque las circunstancias lo aconsejen. Mas esto no es propio del reformismo y del oportunismo de izquierda, que dada su obsesión porque las condiciones no varían, les hace marchar a contrapelo de la historia. Predicar la no violencia entre los trabajadores como hacen CUT-BAI y Julio Anguita o realizar una solemne exaltación de la Guerra Popular cuando la burguesía avanza inexorable reprimiendo al pueblo, en momentos en que las clases trabajadoras se encuentran bajo las influencias del reformismo, presas de la espontaneidad e inconsciencia y cuando en las grandes manifestaciones apenas aparecen las insignias comunistas, es una falta de vivir la realidad, que pone al pueblo a merced de las políticas del gran capital.

El PCOE considera que poner la otra mejilla no encuadra en el ámbito de la política y tampoco la propugna de una insurrección anacrónica (por no existir las condiciones), lo que procede es ganarse el “titulo” de vanguardia de los trabajadores, poner los medios para unirlos políticamente, a la vez que día a día construir los órganos de Poder Popular, que irán adquiriendo las experiencias de luchas en centros de trabajo y en la calle, juntos. Sin preparación no habrá respuesta consciente y suficientemente sólida por parte del pueblo trabajador, que será en definitiva quien repela las embestidas económicas, políticas, ideológicas y militar del gran capital, naturalmente dirigidas por su Partido Comunista.

 

COMISION IDEOLOGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO

ESPAÑOL

 




Debate sobre el estado de la nación. PSOE e IU, juntos en la defensa del capitalismo.

Los debates sobre el estado de la nación son siempre fraudulentos porque el gobierno, cualquiera que sea, se muestra a la defensiva capeando, como “buenamente” puede, las críticas que parten de sus rivales parlamentarios. La incomodidad a la hora de intentar explicar lo inexplicable nos suele llevar al convencimiento de que el debate sobre el estado de la nación es para el gobierno un trámite formal que tiene que cubrir de la manera más airosa posible.

Sin embargo, la oposición suele utilizar estos momentos en los que el pueblo está pendiente, cuando menos, para llevar al equipo de gobierno a un callejón sin salida. Son circunstancias extraordinarias en las que la demagogia entra en juego o los falsos posicionamientos se confirman para continuar embaucando a la gente en el sentido de que existe una alternativa.

 

En esta ocasión, debido a las consecuencias de las políticas aplicadas por el PP, el debate parecía que se iba a decantar, por diferencias intratables, a favor de aquellos que por sus “siglas y logotipos” dicen representar a los trabajadores. Nos referimos a PSOE e IU fundamentalmente. La sorpresa ha sido mayúscula porque ambos partidos, ni tan siquiera en las apariencias, han sido capaces de superar a un gobierno criminal, profundamente herido y desbordando todos los pensamientos más obtusos, se han erigido en defensores a ultranza del sistema capitalista, ofertando a la derecha reaccionaria sus servicios y apoyos en este objetivo.

Con un gobierno que tiene en su haber la inducción al asesinato, el empobrecimiento masivo del pueblo, que está preso de una corrupción sin igual, que durante todo el tiempo del debate se jacta de no arrepentirse de nada y que, en cambio, insiste en que durante los tres años que le queda de mandato persistirá en el mismo tipo de medidas le pese a quien le pese, la llamada izquierda parlamentaria no ha ido más allá del lamento y la impotencia absoluta, que ponen en evidencia en sus denuncias y en unas reivindicaciones que se traducen en dejar intactas las causas de la crisis y de sus gravísimas inferencias. PSOE e IU han perpetrado un nuevo engaño que sólo el fanatismo de sus seguidores con unas tragaderas insaciables son capaces de engullir sin rechistar.

Pese a comenzar diciendo que: “no es un debate más, porque España está en un estado crítico” a Rubalcaba sólo se le ocurre para salir de esta situación tan grave una reforma de la Constitución con el fin de restituir la honorabilidad política, ahora por los suelos y destinar un porcentaje del Producto Interior Bruto a Sanidad, que garantice su carácter público. En un alarde de “experiencia” y “sabiduría”, advierte que el desempleo, la crisis económica y la corrupción en el PP se han convertido en una mezcla explosiva para el futuro, con lo cual alerta a la derecha de los riesgos que corre el régimen de continuar con sus prácticas reaccionarias.

La línea discursiva de Cayo Lara ha transitado por las denuncias clásicas de los sufrimientos del pueblo, según él, producto del engaño electoral protagonizado por el partido en el gobierno. En opinión del parlamentario de IU estos son hechos que están dañando profundamente “a la democracia”, a la par que provoca la desafección política de los ciudadanos. Luego, prosigue ofreciendo una imagen “deformada” de España por la corrupción, la incompetencia y una actitud dolosa que perjudica y empeora gravemente la vida de los españoles.

Por todas estas razones llega a la conclusión de que se necesita una “regeneración democrática” que de aire fresco a “nuestras instituciones”. En esta dirección le recuerda al Sr. Rajoy la propuesta que le hizo semanas pasadas, y que fue rechazada por el PP, de crear una comisión que investigue las causas que han originado la corrupción y pide un pleno monográfico que signifique un compromiso de toda la cámara, en aras de elaborar una ley para erradicar la lacra de la corrupción.

Es evidente que los líderes de la izquierda parlamentaria, como es ya consustancial a su reformismo, no son capaces de librar batalla a su pensamiento pequeño burgués, aunque sea para enjuiciar unos hechos de la categoría que se están produciendo en el estado español. En ningún momento y bajo ningún concepto ni Rubalcaba ni Cayo Lara cuestionan el sistema capitalista; más bien, se apresuran a salvaguardar el régimen inculpando de los efectos de la crisis al partido en el poder o bien, a su máximo dirigente, a la par que se muestran dispuestos a tenderles una mano para salvar ¿al país? No. A la “democracia burguesa”; a “nuestras instituciones”; al capitalismo. Rubalcaba apela a reformas constitucionales para regenerar la política, naturalmente la que existe, la política capitalista, mientras que Cayo Lara propugna la regeneración democrática y la creación de una comisión para terminar con la corrupción ¿Es ello posible en el capitalismo?

Rubalcaba se pelea con la lógica, embargado por el reformismo; de ahí que no entienda que al pedir que parte del Producto Interior Bruto se destine a Sanidad para garantizar su carácter público, le está dando la razón al PP, pues en tal caso, en la situación de crisis grave como la que tenemos encima, estaría justificada la privatización de la Sanidad, puesto que el PIB está contraído.

Ambos líderes se reivindican, al menos eso dicen al reclamar sendas comisiones, para tratar y erradicar la corrupción. Está claro que más burgués no se puede ser en pensamiento y obra. La corrupción no puede tratarse dentro del capitalismo, porque el sistema burgués no se entiende sin ella; él es la corrupción y la esencia del vicio y del abuso, porque capitalismo es y se basa en la explotación de una clase sobre otra. El capitalista succiona constantemente plús valía que genera el trabajador; es un robo descarado, esa es la esencia del capitalismo, la corrupción legalizada. Todas las instituciones, incluidas la religiosa, la justicia, etc. son parte de las superestructuras que vienen a legalizar las estructuras económicas, basadas en la explotación del hombre por el hombre. Desde el Parlamento, hasta la última de las instituciones burguesas, forman parte del engaño, están concebidas para legalizar el robo de la plus valía que lleva a cabo el burgués a legalizar la esclavitud del trabajador. De ninguna de las maneras el sistema, que es en esencia la misma corrupción, va a combatir y menos aún aniquilar la corrupción. Sólo políticos corruptos imbuidos y atrapados por el sistema pueden albergar en sus mentes una tal posibilidad de regeneración. Sólo los traidores se atreven a predicar justicia en el reino de la delincuencia.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 




Por un nuevo Movimiento Comunista Internacional


La configuración del mundo contemporáneo pone a prueba la capacidad de reflexión y de movimiento de los teóricos “revolucionarios”, en los que produce desorientación y les impele a errores, a veces graves, al suponer que es la crisis la causa de las mutaciones cuando hace años el curso económico se dirigía hacia el lugar en el que hoy se encuentra. La crisis, no ha hecho más que ajustar y acelerar una realidad incontrovertible.

 

 Sin salir del estado español, nos topamos con partidos que en pocos años han modificado sus posiciones políticas la mar de ocasiones, con una versatilidad rayana en la extravagancia, señal inequívoca de que los acontecimientos les desbordan: Repasen documentos de partidos comunistas elaborados en estos últimos años de crisis y observaréis que sin un análisis serio acerca del desarrollo de las fuerzas productivas y del carácter de las relaciones de producción de nuestro país, y sin tener en cuenta el contexto imperial en el que se desenvuelven las multinacionales españolas, han defendido la República, a secas, concediéndole a la monarquía todas las posibilidades que se pueden dar, para que, después de una gran batalla para derribarla, tenga la oportunidad de volver a retomar su poder por medio de un referéndum, teniendo en cuenta que en eso de elecciones y referéndums la burguesía posee un arte insuperable y medios inalcanzables para los trabajadores. (Véase Los Ocho Puntos “Programa Común del Movimiento Republicano” del año 2004, firmados entre otros por Colectivo Comunista 27 de Septiembre, CJC, Corriente Roja, PCPE ). Luego, los hemos visto rectificar al aceptar otras posibilidades, caso del PCPE, pues el nuevo concepto de República tendría un contenido inconcreto, dejando su definición al rumbo que tomasen los acontecimientos; léase “Propuesta Comunista. HACIA LA III REPÚBLICA, ESCENARIOS A TENER EN CUENTA”, de Alberto Arana, en donde se dice:

“… El republicanismo no puede confundirse con revolución social, frentepopulismo, unidad de izquierdas, frente rojo, ni nada por el estilo. En consonancia con lo que ha sido la trayectoria republicana en nuestra historia, el contenido del movimiento republicano es democrático en lo político, avanzado en lo social y con un fuerte contenido cultural de proyección popular.”, es decir, nuestros supuestos leninistas toman la revolución al modo de un juego de casino, donde el pobre arriesga pero no gana nada. Finalmente, y en el espacio de tiempo de un año, porque la crisis les ha demostrado que la burguesía lo quiere todo, y no deja otra opción que ¡el todo o nada!, se han travestido socialistas y nada menos que confederales, al más puro estilo “lenininista-stalinista”. De nuevo preguntamos ¿Quiere decir, que si no estuviésemos en crisis, continuarían defendiendo el paso intermedio hacia la dictadura del proletariado?

Alrededor del año 2000, EE.UU. y Europa, arrastrados por la grave crisis que atenazaba a Japón desde hacía mas de una década, agravaban su situación, porque cegados por el coste de los productos en Asia y América Latina, exportaban, desde allá hacia sus respectivos países, mercancías que antes fabricaban, procediendo al cierre de un número importante de fábricas.

Poco a poco, países del tercer mundo y del antiguo campo del socialismo se vieron invadidos por inversiones multimillonarias. A raíz de esta política inversionista y estratégica, la elaboración del Producto Bruto Mundial fue cambiando su correlación productiva cada vez más favorable a los países hasta hace poco no desarrollados: China, India, México, Argentina etc. que con un proletariado paupérrimo, permitían la introducción de capital, deslocalizaciones de centros de trabajo, con el consiguiente peligro para los países inversores.

Como consecuencia de una economía frágil y agotada, Japón, EE.UU y Europa, después de diversas y variadas tentativas socialdemócratas y más conservadoras, no han podido contrarrestar los avances impetuosos de estados que, desde distintos puntos de partida, emergen en el mundo de la economía disputando los mercados a los viejos imperios desde flancos diferentes, aprovechando su crisis.

La aparición de nuevos focos imperialistas ha diseñado un rumbo distinto en las luchas por los mercados, apareciendo organizaciones supranacionales que expresan los intereses capitalistas por zonas, denominadas zonas regionales de libre comercio; sin embargo, y dado los intereses particulares y colectivos en diversos lugares, han aparecido teorías infundadas que tratan de explicar tales comportamientos que inciden en una nueva división entre los partidos comunistas, porque los hay que asumen su participación en las “comunidades burguesas supranacionales” de sus regiones (Ucrania, Europa, América Latina, América del Norte, etc.), con el propósito de “transformarlas” socialmente.

El Movimiento Comunista Internacional, si es que existe como ente cohesionado, se enfrenta a nuevos argumentos de disensión, que se centran en las siguientes cuestiones:

1.- Concreción de las causas de la crisis.

2.- Carácter del modo de producción chino.

3.- El nuevo rol de los imperios

4.- ¿Está vigente el Capitalismo Monopolista de Estado?

5.- Dictadura del Proletariado o Democracia popular como paso previo entre el capitalismo y la dictadura del Proletariado.

 Todos estos puntos son considerados vitales y están unidos entre sí. Para no hacernos largos, solo tocaremos por encima sus consecuencias.

Debido a la falta del desarrollo de las fuerzas productivas en América Latina, un buen número de partidos comunistas mantienen el criterio que califican a China y Rusia de contrapeso a los afanes lucrativos de los imperialismos americano y europeo. Chávez hace de China, además del modelo, el punto de apoyo de la revolución Bolivariana, expuesto en su programa electoral de las últimas presidenciales, en las que salió triunfante. En dicho programa apuesta por un proceso que acote las influencias que en éstas ejercen todavía en Venezuela los antiguos imperios, sobre la base de constituir empresas mixtas con capital venezolano y chino entre otros.

Varios partidos y gobiernos latinoamericanos procuran recorrer idéntico camino, empujados por un capitalismo atrasado que precisa del desarrollo de las fuerzas productivas, pero cuya obligatoriedad o necesidad son camufladas con teorías pseudorevolucionarias. A la postre, se trata de traspasar el uso, disfrute y explotación de sus industrias energéticas hoy bajo el dominio de EE.UU y Europa, al de los que ellos llaman países emergentes, fundamentalmente China, Rusia y Brasil.

Las raíces teóricas de semejantes cambios en las políticas de los gobiernos “antiimperialistas” así como en una buena cantidad de partidos comunistas, las podemos encontrar reflejadas en tres elementos de juicio que centran la atención de los teóricos contemporáneos: 

  •   Se fundamentan en que no ven entre los países (para nosotros imperios: Brasil, Rusia, Irán, China,…) emergentes y los antiguos imperios: Japón, EE.UU y Europa, una pugna interimperialista por la redistribución del mercado, impulsada por los países emergentes, aprovechando la situación de crisis de los antiguos imperios, sino que contemplan en esta disputa la configuración de un frente antiimperialista por parte del BRIC, al que hay que apoyar contra el imperialismo.

Como consecuencia de una tal teoría, derivada de la idea que se tiene del origen de la crisis actual, según ellos fruto de las políticas neoliberales, los partidos que sostienen desde las perspectivas descritas como “principios” antiimperialistas, defienden la presencia de sus países en sus respectivas “zonas regionales de libre comercio”; UE, Mercosur, ALCA, ALBA,… en donde se expresan los intereses de las grandes empresas capitalistas de cada zona.

  •  La consideración de China como país socialista; aún sosteniendo su socialismo en conceptos ajenos al marxismo-leninismo, como es la economía de mercado, la exportación de capital, etc., propias de un país imperialista, es fruto también de fuerte controversia.
  •  La revocación desde varios lugares con especial incidencia desde Cuba, (Vicente E. Escandell Sosa, Profesor, Universidad de Oriente) de la tesis leninista: Capitalismo Monopolista de Estado, que Lenin tenía por una etapa (final) y no una coyuntura, dentro de la fase imperialista, que constataría su consecuencia directa: el advenimiento del socialismo. Su impugnación, tal vez mal interpretada, ha contribuido a desviaciones oportunistas, a confirmaciones de abandonos de la dictadura del proletariado, justificando de este modo su adscripción del indefinido e inacabado “Socialismo del Siglo XXI”. En muchos programas de Partidos Comunistas ha desaparecido dicha etapa (Capitalismo Monopolista de Estado), pero son los partidos de dudosas posiciones marxistas, basándose en el “error” de Lenin, los que intentan fundamentar su desviación ideológica. Como quiera que el Capitalismo Monopolista de Estado “ya no se da” y tampoco ha devenido el socialismo tal cual vaticinó Lenin, hay que escoger nuevas vías. Este hecho se comprueba en Partidos de casi todos los continentes, muy especialmente en Europa y en América Latina.

 Es fácil observar que los intentos que se realizan desde determinados partidos o núcleos de organizaciones leninistas, por ir acercando posturas que conduzcan a criterios homogéneos, los cuales facilitarían a juicio de sus progenitores la constitución de un Nuevo Movimiento Comunista Internacional e incluso una moderna Internacional Comunista, encuentran serios escollos. Diferencias que se traslucen en reuniones internacionales de partidos, en la que por ahora no existe ninguna organización o grupo de fuerzas compactas capaces de erigirse en una especie de “guía” para concretar las “cualidades” teóricas de los asistentes a los encuentros, cada vez mas heterogéneas, por lo que los seminarios y reuniones no superan, a veces, el formalismo, sin que se vislumbre por ahora cambio alguno al respecto. Bastaría saber que dentro del grupo que compone la redacción de “La Revista Comunista Internacional” presentado como el intento mejor perfilado, se detectan diferencias respecto de China.

La ambigüedad teórica, el eclecticismo, la falsa tolerancia, el amiguismo o seguidismo, fueron, unidos a las diferencias de posiciones de banderías, las causas del derrumbe del M.C.I. ¿Es posible continuar por el mismo camino para redimir al comunismo internacional? El PCOE puede dar fe de que muchos de los vicios, inferencias directas de la decadencia del MCI, aún subsisten, lo sufrimos en la época anterior y somos fieles testigos de su continuación actualmente.

No obstante, nuestro deber de Partido Comunista, que durante los 40 años de su existencia se ha inspirado en las enseñanzas de Lenin, posibilita reafirmarnos en que siempre estaremos dispuestos en franca camaradería, a entablar las discusiones y a llevar a cabo cuantos debates sean necesarios para ayudar a superar el momento actual, en aras de una lucha mancomunada antiimperialista, pero sin retroceder un metro en nuestra creencia de que la amistad y la relación entre comunistas deben ser forjadas con los principios marxistas-leninistas. El futuro MCI necesita unidad, cohesión y desterrar para siempre las injerencias y la creencia de que un partido o un grupo de ellos están en la posición infalible y potencial de decidir quiénes deben ser los elegidos. Por ello lucharemos ante todas las adversidades. SIEMPRE CON EL MARXISMO-LENINISMO.

 

Comisión Idelógica del PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Solidaridad con el compañero de Iniciativa Comunista

Mañana, 18 de febrero de 2013, viviremos un nuevo capítulo en la escalada represiva que sufrimos la clase trabajadora por parte del aparato de dominación burgués, que tiende a aumentar exponencialmente en relación directa al agravamiento de la crisis sistémica del capitalismo y al aumento de la organización y concienciación de la clase obrera.

 

En esta ocasión es un camarada de Iniciativa Comunista el que sufre, desde 2009, la apertura de un proceso judicial basado en las acusaciones de atentado contra la autoridad, desórdenes públicos y lesiones; motivos por los cuáles el fiscal pide para él una pena de dos años y tres meses. Los hechos se produjeron en el marco de una concentración convocada por la Coordinadora Antifascista de Madrid, cuyo objetivo era denunciar el asesinato de un trabajador rumano y una agresión a un joven de Alcorcón, ambos hechos perpetrados por miembros de una banda neonazi.

Desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL en Madrid, entendemos que, pese a las diferencias existentes en el plano ideológico, es nuestra labor, y así lo sentimos, el solidarizarnos con el camarada de Iniciativa Comunista que se enfrenta a otro nuevo caso de montaje policial, con el único objetivo sabido de criminalizar a la juventud obrera y estudiante en su labor histórica de lucha contra el sistema capitalista y por la construcción del Socialismo. Es por eso que exigimos su inmediata absolución sin cargos, y el cese de todos los montajes policiales a que nos tiene acostumbrados el Estado. Aprovechamos la situación para lanzar un mensaje de igual solidaridad para con todos los presos políticos encerrados desde hace décadas en el Estado español sin más motivos que el de ser comunistas o luchar por un sistema más justo.

 

¡Absolución para el compañero de Iniciativa Comunista!

¡No más montajes policiales!

¡Libertad Presos Políticos!

Partido Comunista Obrero Español en Madrid

 

http://pcoemadrid.wordpress.com/2013/02/17/solidaridad-con-el-companero-de-iniciativa-comunista/




¿ República burguesa o socialismo ?

La existencia de un Partido Comunista no basta si este no comprende el momento actual ni adecua sus tácticas y estrategias a las circunstancias actuales. Se puede observar que determinadas consignas siguen vigentes en la táctica de muchos, después incluso de haberlas rechazado en Congresos en los que teóricamente se hizo tabla rasa con el revisionismo, pero comprobamos una vez más que el anquilosamiento producido por mantener en su seno, en los máximos órganos de dirección, a aquellos que condujeron a determinadas siglas por el pantano del revisionismo, sin purgar al enfermo, a lo que lleva precisamente es a que se repitan cíclicamente estrategias caducas y cargadas de revisionismo debido al nulo salto cualitativo de la militancia.

La lucha contra la indefinición teórica, contra el abandono de la lucha ideológica, contra la penetración de la ideología burguesa en el Partido y la lucha contra estas tentativas de desviación del programa comunista, es algo que en el PCOE cumplimos a rajatabla. Otros, por lo que se ve, deben recurrir al “reconocimiento”internacional y al subjetivismo para camuflar una realidad teórico-práctica basada en el revisionismo galopante, que se pone de manifiesto en circunstancias como las del siguiente acto.

La lucha ideológica pues, se centra sobre el eje: REFORMA o REVOLUCIÓN. El PCOE, situando en análisis de la realidad concreta del Estado Español como país de desarrollo medio-alto, donde se da el capitalismo monopolista de Estado, no concibe etapas intermedias entre el capitalismo y el socialismo. La consigna de la III República no rebasa el angosto marco de la democracia burguesa y nos retrotrae a una situación que ya se ha dado muchas veces en la historia del capitalismo español: “cambiar algo para que nada cambie”.

El abandono y desprecio del marxismo-leninismo lleva a los firmantes del acto a renegar del materialismo histórico, pues confunden Estado clasista con su forma de gobierno.

En el capitalismo monopolista de Estado o imperialismo, la pequeña burguesía o los sectores avanzados y democráticos de esta burguesía ya no tienen nada que aportar y el desarrollo de las fuerzas productivas ha alcanzado su máximo desarrollo, todo lo que no sea luchar por el socialismo, aunque sea bajo la careta de un republicanismo “radical”, es contribuir al proyecto acientífico de perpetuar el capitalismo.

El desarrollo del capitalismo monopolista de Estado lo que exige es la lucha por el socialismo, la lucha por la Dictadura del Proletariado, y toda esa lucha por una República burguesa no es más que el oportunismo más descarado en el seno del movimiento obrero.

Para el PCOE la IIIª República, no es más que la continuación del sistema pero sin el rey. Un partido comunista sin una táctica definida y precisa es un desvarío, porque la táctica es como el subconsciente, nos traiciona y desvela nuestros verdaderos propósitos. Hoy cualquiera puede llamarse marxista-leninista, pero no por chillar y proclamar estentóreamente la adscripción revolucionaria, este proceder se convierte en el certificado que avala dicha pertenencia. Podemos escribir y desarrollar tremendas teorías, con la verborrea más exquisita, templada o enardecida, pero si luego la táctica para llevar a cabo dichas doctrinas no se corresponde, puede suceder dos cosas, o todo es un montaje y de revolucionario nada, o, realmente son comunistas de salón, que a la postre es lo mismo, de revolucionario nada y ocurre como en tantas otras ocasiones ha pasado en la historia, se dice una cosa y se hace otra.

Sin embargo las posturas más incomprensibles provienen de quienes se jactan de ser leninistas y dicen asistir a las manifestaciones y de agruparse con siglas de naturalezas dudosas y demasiado distantes, con las miras a atraer a las masas a sus verdaderos propósitos y no es que estemos en contra de pactos de confluencias, sino de las mentiras. Decimos esto porque determinados partidos que se llaman comunistas, hacen especial hincapié porque se les comprenda al objeto de que no se les confundan con el PCE(Partido de la izquierda europea) y no perder de esta forma su inmaculado sentimiento revolucionario, marxista-leninista. Solo que los esfuerzos se retuercen y no hacen más que complicar la situación, porque en verdad hoy como ayer se dicen cosas que luego no se verifican en la práctica.

Ya es sinuoso que “brillantes” partidos del estado español firmaran el primer manifiesto por la República, en el que se deja entrever que el pueblo después de desbancar al monarca debe decidir por sufragio qué clase de estado quiere, como es lógico es todavía un sufragio burgués, o sea, que el rey puede volver a ser jefe de Estado. Lo creíamos una táctica, pero no, por lo que hoy vemos refleja una realidad. Cuando verdaderamente se habla con militantes de estos grupos nos podemos dar cuenta que no tienen un criterio homogéneo, cada cual cuenta la película según su saber y entender y todo porque (suponemos) que sus dirigentes no se aclaran.

Efectivamente, al pretender saber cuál es la táctica de masas o qué persiguen algunos con la III República, nos volvemos locos, no podemos definirla. Pongamos por ejemplo al PCPE, ¿cuál es la táctica de masas de estos partidos? Resultará difícil definirla, así como definir su política sindical ecléctica, con lo cual la indefinición teórica está servida y mucho nos tememos que para mucho tiempo

Se comprueba además como muchos de esos Partidos, otrora anclados en la consigna oportunista de la revolución por “etapas”, en los Frentes de Izquierdas, o en el republicanismo interclasista,lo siguen estando. Vemos que en la práctica nada ha cambiado. Pero en la teoría tampoco. Leemos de nuevo una cita en la revista teórica del PCPE “Propuesta Comunista. HACIA LA III REPÚBLICA, ESCENARIOS A TENER EN CUENTA”, de Alberto Arana(miembro del CC del PCPE), en donde se dice:

“… El republicanismo no puede confundirse con revolución social, frentepopulismo, unidad de izquierdas, frente rojo, ni nada por el estilo. En consonancia con lo que ha sido la trayectoria republicana en nuestra historia, el contenido del movimiento republicano es democrático en lo político, avanzado en lo social y con un fuerte contenido cultural de proyección popular.”.

Es decir, esta cita de finales del año 2009, enunciada por un miembro del CC surgido tras el autobombeado IX Congreso nos muestra el inexistente debate ideológico que se dio en dicha formación para abrazar sus posturas ideológicas actuales. Por tanto, si escasos meses antes del famoso IX Congreso todo un miembro del CC pensaba así, su postura actual salida de tal congreso no es más que un ejercicio de funambulismo oportunista muy en consonancia con el rumbo histórico a base de vaivenes de su organización. Pero como vemos en el análisis de hoy, la práctica tampoco ha cambiado, por muchos disfraces con que quieran maquillar su oportunismo.

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PCOE

http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2013/02/republica-burguesa-o-socialismo.html
 

{module [201|rounded]}




Al calor del 40 aniversario. El partido de la clase obrera

Hace prácticamente tres años que tuvo lugar nuestro XIVº Congreso, cuya celebración estuvo precedida por un período prolongado, en el que los camaradas que se negaron a participar en el mal llamado “congreso de unidad” entre PCPE y PCOE tuvieron que soportar duras críticas de todo tipo sin que ninguna resistiese la verdad. Aquéllos camaradas fueron expulsados. De esta forma, aunque en su ánimo hubiese estado asistir al congreso para manifestar su posición no lo pudieron hacer; pero tuvieron muy claro, desde el primer día, que nada ni nadie podía oponerse en el camino, duro pero inevitable, de continuar construyendo el partido de la clase obrera.

 

El PCPE en aquel instante, por demasiadas razones, no reunía las condiciones para ser el partido de vanguardia: luchas intestinas, anclado en concepciones que eran el producto de un Movimiento Comunista Internacional en decadencia; empantanado en el estadio intermedio entre capitalismo y dictadura del proletariado, con su ya entoncesinverosímil “Frente de Izquierdas” para reformar la Constitución de 1978; sin un enjuiciamiento claro de la situación sindical; careciendo de una táctica de masas madurada e impregnado de nacionalismos; era pues, un proyecto de partido diametralmente opuesto a la organización revolucionaria que perseguían los camaradas de Sevilla que dijeron NO a la farsa. Militantes de otros lugares (Catalunya) se habían marchado, por lo que sólo el grupo de Valencia y uno o dos camaradas más de otros lugares decidieron integrarse en el partido “oficial”.

A cualquiera que quiera saber le debería bastar con ojear los documentos de uno y otro elaborados desde el “Congreso unificador” y podrá comprobar las enormes diferencias que existían. A menos que se tenga la mente muy retorcida, hasta el extremo de dejar a un lado la reflexión marxista-leninista, podrán seguir argumentando, como auténticos papagayos, que el nombre del PCOE no nos corresponde y cualquier otra sandez. No, camaradas. lo que se discutió y después se ha demostrado implacable, es que existían dos versiones diferentes de cómo construir el Partido Comunista y los camaradas sevillanos no estuvieron dispuestos a entrar en un partido extraño para rectificarle el rumbo extraviado. Eso ni era de comunista ni correspondía.

Queremos llegar al sitio justo después de este preámbulo necesario a la hora de evocar nuestro 40º Aniversario, cual es el que no es suficiente el número de militantes y los apoyos exteriores para convertirse en el Partido que necesita la clase obrera. Pues unos pocos camaradas sevillanos, ya muy veteranos, pero conociendo la clase obrera de nuestro país y teniendo como premisa la restitución del leninismo, se propusieron poner en práctica la magna tarea de cimentar un auténtico partido marxista-leninista.

El primer objetivo a alcanzar era construir el esqueleto en varias zonas del Estado y dar vida de nuevo a la Federación de Jóvenes Comunistas de España. El XIVº Congreso constituyó el punto de salida y, a pocos meses de cumplirse los tres años de su celebración, la expansión territorial del Partido es ya una realidad, un hecho incontrovertible, desbordando todas las previsiones, todo ello pese a múltiples carencias materiales. Por esta razón se nos adelanta un nuevo reto, que estaba llamado a ser el objeto del próximo congreso para el año que viene, pero que dada la trayectoria y el rumbo de los acontecimientos y teniendo en cuenta las nuevas posibilidades de la organización, se ha de adelantar, y que mejor fecha para comenzar su debate que la convocatoria del próximo Pleno del Comité Central. Se trata de prestar especial atención y formular la táctica adecuada para que el partido penetre en los centros de trabajo, lo que dará firmeza y amplitud a la consigna del FRENTE UNICO DEL PUEBLO.

En los últimos años, y como consecuencia de la crisis, se ha puesto al descubierto un nuevo error que atenaza a un gran número de Partido Comunistas que, hiperbolizando la figura del sindicato, oscurecen y sustituyen al Partido porque están anclados a la lucha económica. El PCOE y la FJCE al unísono cubrirán la meta propuesta porque en la actualidad las condiciones están dadas para combatir y superar el “error” o “nuevo oportunismo” que acecha.

 El Partido sabrá extraer las riquísimas y también trágicas experiencias que han aportado las luchas inconexas, corporativas y eminentemente economicistas del movimiento obrero español en estos cinco años de crisis. Experiencias que deben servir para que el partido, desde la política y desde la ideología marxista, explique a los obreros el porqué de las derrotas. Sólo desde aquí y dentro de los centros de trabajo,construyendo células se puede dar la vuelta a la situación. El trabajo ya ha comenzado.

 El Partido está llamado a desterrar el pesimismo y la impotencia dentro del movimiento obrero; pero una vez más decimos que será bajo la lucha política e ideológica,la que nos comprometemos a continuar con tesonería revolucionaria, porque como decía Stalin los comunistas somos de una trama especial y nada ni nadie nos doblegará.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




La impotencia del reformismo

Airadas reacciones en las filas de la socialdemocracia, el reformismo y ciertos grupúsculos nacionalistas de Andalucía ha causado el análisis del PCOE sobre el oportunismo de los convocantes del 28F.
 
En ninguna de estas reacciones hemos visto la más mínima alusión al contenido del análisis, ni ninguno de estos “revolucionarios” ha sido capaz de refutar la más mínima parte de dicho análisis. Porque los argumentos que se exponen son ciertamente irrefutables, al menos si se pretende defender semejante bazofia desde el punto de vista del socialismo científico.
 
Pero hay algo común en todas ellas: nuestros pretendidos “revolucionarios”, algunos de ellos pretendidamente marxistas-leninistas, hacen gala de una completa apología del economicismo y del movimiento. Para ellos, en la línea del Bernstein más puro : “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.
Y es que parece ser que en cierta parte del espectro que se auto-denomina”revolucionario” se ha vuelto a poner de moda la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo y alternativas semejantes.

Hay que decir que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las pequeñas reivindicaciones económicas únicamente. El objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo.

Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de su enemigo directo, el capitalista, tienen otro enemigo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa, es decir, el Estado capitalista con esas leyes y esa constitución que nuestros reformistas quieren modificar para parar la guerra de “los mercados” contra el pueblo.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado. Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”. No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí.

En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final (el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.

Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial.
Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”,las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.
Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.
Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…
Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.
Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.
Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo.
Huelgas y más huelgas, marchas y más marchas, denuncias de la represión y colectas para pagar dicha represión: he ahí el alfa y el omega de su actividad.
Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.
La historia nos demuestra que este tipo de movimientos, que no son nuevos precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene.
Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.
Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.
Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siquen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.
La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.
Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Por tanto, como conclusión, mientras no superemos las luchas espontáneas y economicistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota. Por mucho que esas luchas espontáneas y economicistas parezcan a día de hoy la panacea a todos los males. No lo son, únicamente ayudan que la enfermedad se mantenga. La medicina se llama socialismo y dictadura del proletariado.

-El papel del Partido Comunista en esta situación:

Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución. De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.

El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.

La conexión del Partido, como vanguardia, con la clase obrera se lleva a cabo a través de las células en los centros de trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera, ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo, ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas economicistas o reformistas por el estilo.

La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas, en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las universidades, que es lo que parecen no haber comprendido nuestros “revolucionarios”. Para ellos el sujeto revolucionario son los llamados “frentes de masas”, que a día de hoy no son más que sopas de siglas que no agrupan a las masas. No, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a día de hoy totalmente alejada de eso que llaman frentes de “masas” y con la conciencia de clase a años luz de desarrollarse.
Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes, o en estas movilizaciones, pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto, el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria. Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido, pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con incapaces de comprenderlos”.
Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo. Miremos a Grecia y sus 26 huelgas generales económicas que arrastran cientos de miles de trabajadores y veremos como ni la correlación de fuerzas ha cambiado, ni se vislumbra una toma de conciencia de clase por parte de amplios sectores de la clase obrera. Si el economicismo ha fracasado en Grecia, movilizando cantidades muy superiores de las que estos señores dicen movilizar, ¿quieren seguir el mismo camino? ¿O bien pretenden seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?.
 
Leyendo su comunicado, y sus reacciones, mucho nos tememos que optan por una versión más chapucera de la primera opción. Es decir, optan por el fracaso demostrado.
 

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 
http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2013/02/la-impotencia-del-reformismo.html



La policía francesa se prepara para una “explosión social”

Los servicios de información de la policía han recibido la orden de anticiparse a una eventual «radicalización» de las respuestas de los trabajadores, ante la crisis económica y financiera, la precariedad, el paro, los despidos colectivos.
 
Desde los últimos meses asistimos en Francia a despidos masivos de decenas de miles de trabajadores en todos los sectores: siderurgia (ArcelorMittal), automóvil (PSA, Renault, Goodyear), petrolífero (Petroplus), químico (Sanofi), electrónica (Texas Instruments), transportes (Air France), agroalimentario (Doux), telecomunicaciones (Alcatel-Lucent). La respuesta de los trabajadores sigue siendo a destiempo, cuando ya está el pescado vendido, y desorganizada. No hay una unión de los centros de trabajo si no que cada grupo de afectados reaccionan estérilmente ante leyes y fuerzas que sobrepasan el ámbito de su empresa.
 
Aún así los trabajadores están librando duras batallas en forma de huelgas, y paros. En algunos casos están haciendo guardia día y noche para evitar que los empresarios se lleven la maquinaria y los instrumentos de producción. Ante eso, la policía ha recibido órdenes de situarse cerca de las empresas en dificultades. El papel de la policía no es la de evitar el cierre o que el patrón se lleve los instrumentos de producción, si no que los trabajadores lo eviten. Tal es su rol en el capitalismo.
 
El estado francés intenta camuflar la pobreza con miserables ayudas de 475 euros, gracias a los altísimos impuestos con que exprimen a los trabajadores, que deben además contratar seguros privados para cubrir los gastos sanitarios.
 
Estas ayudas y subsidios no pueden evitar sin embargo el origen del desempleo y de la pobreza de la clase trabajadora: la lucha por la competitividad, por conquistar el mercado, entre unos empresarios y otros a nivel mundial. Y esta sólo puede frenarse más que pasando a manos de la toda la sociedad los medios de producción.
 
Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE
 
8 de febrero de 2013

 




El oportunismo andaluz ante el 28F

5La gravedad de la crisis y la delicada situación política del país hacen que este año el Día de Andalucía (28 de Febrero) adquiera una importancia extraordinaria y haya servido para que los partidos políticos a la “izquierda” de la Junta de Andalucía, aprovechando la fecha, saquen a relucir sus programas de gala que custodiaban celosamente, a la espera de una oportunidad como ésta que sea propensa a la recuperación por parte de los andaluces de las esperanzas y las expectativas que habíanperdido.

 Un grupo de asociaciones sociales y un buen número de partidos políticos entre los que destacan: JCA-Sevilla, CJC, PCPA-PCPE, CUT-BAI, Unidad Popular de Aguilar, MAIS, PA, IU por la Base, JJ.AA., Primavera Andaluza, Equo Andalucía, Red Roja, Corriente Roja, En Lucha, Izquierda Anticapitalista; las organizaciones supuestamente más revolucionarias de la región, se han dado una cita unitaria embargada por la emotividad de la “efeméride”, con la pretensión de proponer los medios hacia metas económicas y políticas que pongan fin a la precaria situación de Andalucía. En esta dirección, han redactado un llamamiento al pueblo andalúz para que salga a la calle a decir “basta ya” mediante un programa que, orgullosamente, se desliza por una doble vertiente: por la lucha contra el sistema y por la soberanía “nacional andaluza”, la cual reivindicansubrepticiamente.


El Partido Comunista Obrero Español ha analizado el manifiesto unitario y ha llegado a la conclusión de que un Partido Comunista no puede estar de acuerdo con él porque soterradamente, y al abrigo de un discurso que derrama efervescencia, es contradictorio y a veces reaccionario, que oculta una nueva traición a las clases trabajadoras del estado español. En verdad, de lo que se trata es de una mala copia de la alternativa del “paso intermedio entre capitalismo y socialismo” que erróneamente suscribió el Movimiento Comunista Internacional durante determinada fase de su proceso decadente, y que luego la historia ha finiquitado por inservible y porque finalmente la proclama contribuye a la escisión del Movimiento Obrero del estado español de muy graves consecuencias en estos momentos históricos.

 Las resoluciones del análisis que se han llevado a cabo en el documento exigen cambios estructurales que liberen el camino hasta superar el capitalismo; por lo tanto, aesa altura hay que tratarlo en su enjuiciamiento y no como una mera denuncia más de la situación que atraviesa Andalucía, ni tampoco a nivel de crítica de un acontecimiento específico y coyuntural. Los firmantes han presentado sus credenciales “revolucionarias” en un programa que contiene nacionalizaciones y la abolición de fuerzas represivas, que en su entendimiento ponen las bases para superar el capitalismo. El Manifiesto contiene, en opinión del “Bloque Crítico” -como se hace llamar el grupo variopinto de organizaciones firmantes del manifiesto- el proceso por donde debe discurrir la revolución social que corresponde en estos momentos.

 Durante las crisis, la disputa de los mercados internacionales entre los imperios se exacerba y se encona produciendo fricciones, guerras locales e incluso mundiales, tal es la historia del capitalismo. El carácter de la crisis contemporánea revela la naturaleza criminal del sistema burgués y su anacronía, pues pese a gozar de un avance colosal de sus fuerzas productivas no puede afrontar la pobreza y dolencias sociales como en antaño. Pero como siempre hemos afirmado, el capitalismo no se desmorona ni se autodestruye, tiene que ser aniquilado por su contradicción antagónica: la clase obrera y sus aliados. En nuestro país, al igual que en la Europa desarrollada, hace décadas que se cumplen todas las condiciones para la lucha por el socialismo. El PCOE junto con otros partidos comunistas llegaron a la convicción de que entre el capitalismo y el socialismo no existe ningún estadio de producción intermedio, resolviendo que todo lo que no sea luchar por el socialismo significa dejar en manos de la burguesía el control del poder real, que determina a lo sumo tibias reformas dentro del sistema explotador pero que nunca conducirán a su desaparición.

 La lucha por los mercados ha promovido una nueva configuración imperialista mundial. Por un lado, aparecen nuevos imperios -los mal llamados países emergentes- que disputan mercados y zonas de influencia a los viejos imperios, aprovechando su situación de grave crisis, a la par que se consolidan también zonas de influencias económicas y políticas de estados imperialistas, los cuales conforman asociacionessupranacionales que son la expresión de los intereses de los monopolios de dichas naciones.

 En este proceso de cambio en el ámbito mundial, el Estado monopolista español se ha ido transformando en un estado imperialista con notable presencia e influencia. Es indudable que la nueva configuración incide y debe tenerse en cuenta en todo planteamiento de transformación social en cualquier país, en el español también.

 Así pues, la lucha anticapitalista tiene que ser forzosamente antiimperialista y viceversa. Derrocar el capitalismo en nuestro país es inconcebible sin propugnar la salida de la UE, órgano supranacional de los monopolios europeos; sin embargo, esta reivindicación primaria no es contemplada por el Manifiesto unitario. ¿Olvido? En absoluto, es la consecuencia de un análisis marcadamente reformista, que proviene de la mezcolanza de opiniones de partidos reaccionarios (PA), izquierdistas (CUT-BAI, MAIS), oportunistas (PCPE-PCPA, UPOA) y otros de catadura indescifrable, que abjuran en la práctica de la lucha de clases, pues hablan de personajes y de gobiernos pero no de Estado, y que obvian la unidad de los trabajadores del estado español, imprescindible para derribar al Estado de los monopolios. En el fondo, se trasluce la posición nacionalista pequeño burguesa de algunas formaciones que tienen la idea de que la lucha es entre Andalucía y el “neoliberalismo”, en vez del estado capitalista contra las clases trabajadoras. Al no pronunciarse por la salida de la UE, los firmantes se alinean con los partidos y burguesías nacionalistas vascas y catalanas, que buscan la acreditación de su soberanía a través del reconocimiento como nación por parte de los monopolios europeos (UE).

Reunión de convocantes que firmaron el manifiesto (imagen ampliada)

 

 Resulta ridículo, fruto del pensamiento pequeño burgués de los partidos, advertir en un manifiesto que se propone la rebeldía, amparado en el hipotético rigor de sus postulados, que Rajoy es un pelele en manos de “la Merkel”, elevando a la categoría de impulsor del devenir político y económico del continente europeo, al carácter y a la personalidad de los individuos. Al más incauto de este universo no se le escapa que las relaciones existentes dentro de la UE entre sus miembros es la cristalización de la contradicciones entre grupos monopolistas que, por un lado y a tenor de su potencial, dilucidan sus diferencias dentro de la Unión al tiempo que entretejen estrategias comunes para afrontar la lucha por los mercados contra otros imperios, con intereses opuestos a ellos. Sin embargo, los grupos monopolistas que forman la UE se muestran en todo momento unidos y coinciden en lo esencial cuando se trata de agredir a las clases trabajadoras de los países asociados. Entre Merkel, Rajoy, Hollande, Monti, etc. no existen diferencias en torno a la explotación de los trabajadores ¿Acaso las medidas adoptadas por el gobierno del PP, y también las aplicadas anteriormente por el PSOE, son contrarias a los deseos de los capitalistas españoles? ¿Han sido motivo de desavenencia entre los intereses de los monopolios alemanes y españoles? ¿Durante los 37 años de democracia burguesa, han necesitado alguna vez los gobiernos españoles, la autorización, empuje o presión de ninguna Merkel para imponer sus políticas antiobreras?

 La metodología utilizada por el “Bloque crítico” deriva hacia posiciones derechistas, recurriendo a conceptos que confunden a los trabajadores. En el manifiesto se concreta: “Como la historia ha demostrado cuando un pueblo se levanta con decisión no hay gobierno que pueda pararle. Y cuando los gobiernos no escuchan la voz de su pueblo, cuando sólo tienen miradas y atenciones para los ricos, cuando incumplen reiteradamente sus promesas… han perdido su legitimidad. Contra el mal gobierno, es justo rebelarse. ¡Vamos a tomar la calle! “ … Resulta evidente, que el objetivo a conseguir no es destruir el estado capitalista, por el contrario, éste permanece incólume en las aspiraciones de los reformista que buscan el cambio de gobierno, de un gobierno que pierde moralmente su legitimidad porque sólo mira y atiende a los “ricos”. De lo que se deduce que los firmantes del documento admiten que en el capitalismo pueden existir gobiernos que miran por igual a los ricos que a los trabajadores. En su consecuencia, el Manifiesto, pese a su “agresividad”, no traspasa las lindes del capitalismo.

 La gran culpa recae sobre el neoliberalismo que durante los últimos 30 años ha llevado a cabo una ofensiva que “no solo ha desmantelado nuestra economía”, también han puesto en riesgo al planeta. ¿De qué economía nos habla el “Bloque crítico”? ¿Existía hace 30 años, o hace 10 años, una economía socialista andaluza, es decir, gestionada y controlada por las clases trabajadoras, siendo éstas las dueñas de los medios de producción? No. Es evidente que tanto en Andalucía como en el resto del Estado español sólo ha existido una economía, un único modo de producción, en formas y grados variables: el capitalismo explotador. Los firmantes del documento, una vez más se descubren como defensores de un capitalismo dulce, que es la propuesta central del Manifiesto.

 Una prueba más e irrefutable del carácter burgués de las propuestas que se recogen en la proclama, la encontramos en la siguiente sentencia: “Pero también nos ha robado la democracia. Al capitalismo en su decadencia le sobran las libertades y derechos democráticos. Y a nosotros nos sobra una Constitución, producto de un pacto con los residuos del franquismo, que se ha demostrado inútil a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo”.

 De nuevo tenemos que preguntar a los salvadores de Andalucía ¿Cuál democracia nos han robado? Más lejos en el oportunismo no se puede llegar. Jamás ha existido la democracia de los trabajadores, ni existirá hasta el advenimiento del socialismo. La que conocemos es la democracia burguesa y desde sus principios históricos más allá de nuestro país, ésta se ha caracterizado por negar en la práctica los derechos y las libertades constitucionales, todo ello es consustancial al sistema capitalista. Sin embargo, el “Bloque crítico” considera suya la democracia burguesa y sólo la estiman mala en el periodo de decadencia del capitalismo.

 Oportunismo tras oportunismo, nuestros revolucionarios vierten conceptos que malforman la conciencia del pueblo trabajador. No es de recibo que partidos comunistas de países capitalistas, caso del PCPE-PCPA, les den a la Constitución burguesa el rango de revolucionaria y le conceda una fuerza por encima de la clase social que la concibió: “Y a nosotros nos sobra una Constitución, producto de un pacto con los residuos del franquismo, que se ha demostrado inútil a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo” ¿Cómo debemos interpretar este párrafo?, Sencillamente, el grupo emancipador andaluz, no ha entendido aún que es la lucha y la correlación de fuerzas entre las clases sociales la que determina una batalla y no una Constitución, por avanzada que se precie. Pero en ellos tiene su lógica, porque de ningún modo desbordan el marco burgués, siendo así que les baste con reformar la Constitución en aquéllos aspectos que en su opinión ha podido fallar a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo. La contradicción está servida después de transmitir que les sobra una Constitución así; sin embargo, insiste en la misma, incluso en reforzarla devolviéndole antiguas atribuciones“Revocación de la reforma constitucional que, en nombre de la estabilidad presupuestaria, establece como prioridad absoluta del presupuesto el pago de la deuda” Realmente nuestros emancipadores ¿saben lo que quieren?

 Como es lógico, las ideas expuestas en el Manifiesto sobre las causas de los problemas del “pueblo andaluz”, sobre la democracia, sobre el motor de la historia, etcétera, de claro contenido burgués tenía que tener su expresión práctica en las reivindicaciones y medidas que se desean acometer, por supuesto, ninguna de ellas rebasan el marco de producción burgués. Nos hablan de nacionalizaciones, que no socializaciones, nos hablande una banca pública, nos hablan de muchas cosas, que hasta ahora han constituido el estandarte oficial de la socialdemocracia. Pero no nos hablan del poder de los trabajadores, de la abolición del parlamentos burgués, de la formación del poder popular, garantía de la democracia obrera.

 Que nadie venga a decirnos que no estamos en la realidad, pues somos conscientes que el pueblo trabajador no está preparado para luchar por el socialismo, y de eso se trata en este periodo de luchas económicas, de transformarlas en políticas a través de la ideología de clase. Es hora de aprovechar las circunstancias, para adoctrinar a las clases populares en todo tipo de actividades frente al capitalismo al mismo tiempo que se le esclarece conceptos de la lucha de clases hasta ahora incomprendidos, para forjar el ejército que debe derrocar el capitalismo. Día a día, pero con la verdad y sobre objetivos claros es como se irán forjando los órganos de Poder Popular.

Los trabajadores deben saber que el cese de la violencia de género, que la eliminación efectiva de la corrupción económica, que la verdadera igualdad entre los sexos, que la eliminación de la influencia y dominio de los mercados, solo vendrá con el socialismo. Y la conquista del socialismo no vendrá jamás de la mano del nacionalismo como pretenden los firmantes del documento, sino desde el poder de los trabajadores de todo el estado, después de haber derrocado al capitalismo monopolista de Estado.

 Pero esto es pedir peras al olmo, muchos de los grupos que han firmado por la “honorabilidad” de Andalucía practican hábilmente el camaleonismo. Por ejemplo el PCPE y CJC, en sus documentos oficiales tienen posicionamientos diametralmente opuestos a lo que en la práctica hace, como lo demuestra el Manifiesto. También CUT-BAI que denuncia a IU, después de ser corresponsable de su subida de votos y así, unos tras otros, hasta llegar al PA, que ha dado muestras más que suficientes de su profesión interclasista. De ungrupo heterogéneo en lo que encontramos de todo, sólo era posible la generación de un documento como el que acabamos de examinar, la enésima traición a la clase obrera.

 

 

COMITÉ REGIONAL DE ANDALUCIA DEL PCOE.