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Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La reducción de la jornada laboral para alargar la “paz social”

Los capitalistas, en su enésimo episodio de infame cinismo, se han dedicado una vez más al trilerismo ante los ojos de la clase obrera. Esta vez han tocado un tema de especial relevancia que transformarán en nuevo maquillaje para apaciguar el creciente hastío de los trabajadores: la reducción de la jornada laboral.

De entrada, se pueden detectar claramente sus intenciones en un acuerdo firmado por el Ministerio de Trabajo, UGT y CC.OO, es decir, entre los administradores del Estado burgués y los principales sindicatos de la patronal. Un lamentable comunicado de UGT nos revela el “secreto”: “Si esto no se consigue en la negociación, si hay una mayoría parlamentaria diferente en el Congreso, los sindicatos no cejaremos en el empeño, por tanto, llegaremos a las 37 horas y media sí o sí y lo haremos para todos los trabajadores y trabajadoras a través del Boletín Oficial del Estado y el Estatuto de los Trabajadores para que nadie se quede atrás (…) prevé entrar en vigor, en 2025 tal y como estaba redactado en el acuerdo de Gobierno, aunque es susceptible de ser modificado en el trámite parlamentario”.

Al final de dicho comunicado, relleno de ponzoña, se encuentra el acceso al documento en cuestión. Basta con leer el punto 10 de lo manifestado en el texto; la parte más reveladora entre todo el enredo de engaños: “Por todo ello, el Gobierno y las organizaciones sindicales, tras el proceso de diálogo social mantenido con el conjunto de los agentes sociales en los últimos meses, basado en el respeto, la lealtad institucional y el reconocimiento de que existe un interés común por mejorar las condiciones de trabajo y empleo en nuestro país”.

 

Es decir, reconocen que han hecho un documento para luego dejarlo todo igualmente en manos del Congreso, de una mayoría parlamentaria, y que todo puede ser modificado en el trámite parlamentario. ¿Qué intereses se defienden en el Congreso? ¿Qué ordenará la burguesía que domina la sociedad de clases a través de, entre otros, políticos parlamentarios y sindicatos amarillos, apéndices del Estado burgués? Es evidente que se ha hecho un juego de manos para dejarlo todo en el mismo punto; una supuesta declaración de intenciones que se convierte en polvo al dejar la decisión en manos del enemigo de la clase obrera. Es más, declaran que se basan en el diálogo con la patronal (burguesía), respetando su poder sobre la clase obrera, siendo leales a las instituciones burguesas y reproduciendo la cruel falacia de que hay un “interés común” entre explotadores y explotados por “mejorar” la esclavitud asalariada.

Yolanda Díaz anunció una gira para visitar una serie de ciudades. Como no puede ser de otra manera, busca un “diálogo” con “la ciudadanía”, es decir, los explotadores, que también entran en esa categoría, se incluyen. Al no tener mayoría parlamentaria, necesita el apoyo de partidos como Junts y PP, abiertamente reaccionarios, y declara que tiene la intención de hacer presión desde “la ciudadanía” para conseguir sus votos. Por un lado, fomenta la idea de que la clase obrera debe ser un sujeto pasivo que debe atenerse a lo que digan los representantes del capital, respetando como legítimo el deseo de los empresarios. Por otro lado, el problema con PP y Junts será la excusa perfecta para nuevas modificaciones que harán que, en la práctica, nada cambie, lo cual es el objetivo de todos los “agentes sociales”, Yolanda Díaz incluida.

Ya se ha visto la pérdida de fuerza del Gobierno “más progresista” en el Congreso con lo que desde el principio han sido migajas para los obreros y protección para los empresarios: la ley ómnibus. El gobierno ha tenido que negociar con Junts para poder sacarla adelante, suprimiendo medidas y adoptando otras como un sistema de aval con dinero público para garantizar el pago a parásitos rentistas, cuando los inquilinos ya no puedan pagar su casa debido a los múltiples y crecientes problemas que padece la clase obrera, así que, con esta medida de protección aumentará la demanda. Podemos estar seguros de que se cumplirá esa medida, ya que defiende el interés burgués, pero otras como la enésima “prohibición” de los desahucios, que no han parado de ejecutarse con el gobierno “más progresista”, son solo adornos. Así funcionan las reformas que se aprueban en los parlamentos: un envoltorio llamativo para los proletarios y un contenido jugoso para los burgueses, que financian partidos políticos para obtener mayores ventajas que sus rivales, pero siempre blindando la economía de mercado sin cuestionarla ni un solo momento, pues interesa a todos ellos.

Siguiendo con la reducción de la jornada laboral, en su juego para desviar el asunto han introducido “choques” dentro del Gobierno. Al parecer, básicamente el Ministerio de Trabajo queda supeditado al de Economía; Díaz podrá seguir presentándose como “neutral” y como un analgésico tras los golpes de la burguesía a los anhelos de la clase obrera. Anuncian que quizá la reducción de jornada entre en vigor el año próximo y, a través de la ministra de Trabajo, pretenden colar ayudas a pymes como concesión a “las derechas” y a la patronal, siendo ésta última, en realidad, el conjunto de parásitos que toma las decisiones en todo el asunto. Es decir, existe la intención de transferir dinero público a pequeños explotadores; dinero que se usará para alargar la existencia de cierto número de estas empresas, asegurando las compras de mercancías a los monopolios en mayor medida durante un tiempo, intentando retrasar las grandes crisis inherentes al capitalismo en su fase de putrefacción. Dicho de otro modo, lo arreglarán para que sea la enésima vía legal por la cual los recursos públicos irán a parar a las cuentas de los grandes explotadores.

¿Gobierno y sindicatos amarillos defienden intereses diferentes a los de la patronal? Es evidente que se aprovecha un tema candente para meter veneno en una concesión simbólica a la clase obrera. El único desacuerdo que puede haber es en la mejor manera de introducir la trampa, teniendo en cuenta las condiciones actuales del proletariado y sus ansias de cambio.

Todo va encaminado a que la clase obrera sea sujeto pasivo y se resigne a observar el proceso legalista de sus “representantes”. De esta manera, de un modo liviano, se representa una especie de hostilidad entre Yolanda Díaz y la CEOE, siendo una muy mala imitación de la lucha que debería haber por parte de la clase obrera y que han conseguido desactivar.

La ministra de Trabajo siempre ha tenido buena relación con Garamendi, y llamaba a éste “querido Antonio” en un discurso que pronunció en la entrega de premio de Cepyme, a la que le pareció pertinente acudir en 2021. Ahora, en referencia a sus “discrepancias”, acusa al presidente del nido de parásitos que es la CEOE de rechazar una reforma que “beneficia en mayor medida a la población femenina ocupada”, poniendo énfasis en el “impacto de género”. Es decir, deforma completamente el asunto y pretende convertirlo en una cuestión de género, y no de clase social.

Yolanda Díaz nunca ha dejado de demostrar que se posiciona claramente en el lado de los capitalistas, e incluso en los momentos en que se propone expresar “molestias” con la actitud de la burguesía, es clara como el agua. Ante las declaraciones de Garamendi por las medidas tras el desastre de la DANA, dijo “Yo echo de menos al señor Garamendi que trabajaba por su país, que representaba los legítimos intereses de las patronales”. La ministra habló claramente de proteger a los empresarios de Valencia, pidiendo empatía para ellos, y dejando a un lado a la clase obrera. Considera legítimos los intereses de aquellos que se apropian de los frutos del trabajo ajeno, y esa es la premisa de la que partirá siempre; de otra manera, no estaría en el gobierno. El “señor Garamendi”, como todos los que forman parte de la CEOE, ni trabaja ni hace nada que no vaya encaminado a mantener la explotación asalariada y llenarse los bolsillos exprimiendo a los obreros.

Otro ejemplo sumamente revelador viene de las declaraciones de Garamendi el pasado mes de noviembre, en el que felicitaba a los sindicatos amarillos por la baja cantidad de huelgas, logrando con ello la tan ansiada “paz social” que necesita la burguesía, dando gracias a los vendeobreros y pidiendo mejorar y fortalecer estos sindicatos que son ideales para “negociar”. Estos son los agentes sociales que miran por el “interés general” y el “bien común”.

Díaz ha afirmado que la reducción de la jornada laboral “mejorará” la vida de “la gente” porque habrá media hora menos de jornada al día, e incluso se atreve a decir que es un paso en la lucha contra el cambio climático. En realidad, se seguirá discutiendo y aún queda tiempo para generar ilusiones en la clase obrera con una trampa disfrazada de concesión, mientras introducen ventajas para la burguesía con la excusa de que hay un “difícil” camino que lleva a su aprobación, y que no hay más salida que negociar. Aún no se sabe qué forma tomará en el BOE, pero tenemos la garantía de que los burgueses no saldrán perdiendo. Y por enésima vez, el gobierno ni siquiera cumple con los parches prometidos.

De hecho, la reducción de la jornada laboral no es tal como pretenden venderla. Se trata de un cómputo anual, y no semanal. Habrá periodos de trabajo intensivo donde se aumentarán las horas, y en otras etapas se compensará con algunas menos. Según el presidente de la CEOE, el 25% de los convenios acordaron 37,5 horas semanales, que equivalen a 1627,5 horas anuales, pero entre la mayoría de convenios pactados se encuentra, por ejemplo, el del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el cual se estableció, a espaldas de los trabajadores, una jornada máxima de 1800 horas anuales.

Garamendi se queja ahora, supuestamente, de una decisión “unilateral”, defendiendo el derecho constitucional a la “negociación colectiva”. Su idea de negociación colectiva consiste en acatar lo que diga el burgués, y que es ejecutado por los lacayos que orbitan alrededor de éste, como en realidad ocurre ahora. No hubo expresión de descontento cuando, con el gobierno criminal de Rajoy, se impuso sin negociación una reforma laboral que daba aún más ventajas al burgués de las que ya existían. Ahora, con la socialdemocracia administrando el Estado, se intenta compensar la ausencia de movimiento obrero con un lamentable enfrentamiento en el seno de las instituciones burguesas, para poner un tenso remiendo que pueda frenar un poco más la indignación de la clase obrera.

Llaman mejorar la vida de los trabajadores a una distracción que sirve como pequeño paño caliente, pues con esa falsa concesión a la clase obrera van metiendo mayores facilidades de las que ya hay para el robo del burgués, tanto de frutos del trabajo como de dinero público. No olvidemos los desastrosos datos que reflejan la penosa situación socioeconómica del proletariado, como ya señalamos en un comunicado anterior. Cada vez es mayor la pérdida de capacidad de compra, el nivel de pobreza, el trabajo precario e inestable y los problemas de salud mental, entre otras cosas. Cabe destacar que, según datos de la EPA, más de medio millón de trabajadores están pluriempleados, pues la necesidad obliga a ello para obtener lo que se requiere, y casi la mitad de los 890.000 asalariados que, según los registros, realizan horas extra cada semana no reciben ninguna remuneración por dichas horas.

En cuanto a “la lucha contra el cambio climático”, según organizaciones ecologistas usando los datos disponibles de los países, el año pasado España alcanzó el déficit ecológico en mayo. Es decir, ha consumido antes de medio año los recursos que le corresponden para los 365 días. ¿Qué nos indica este hecho? Señala que el capitalismo es, inevitablemente, un modo anárquico de producción en el que la burguesía, a través de la explotación humana, arrasa con los recursos sin un plan determinado más allá de acaparar tanto mercado como sea posible, y así obtener la máxima ganancia que pueda. La destrucción indiscriminada de los entornos naturales para obtener materias primas, la deforestación, la contaminación del suelo, del agua y del aire con los métodos más rápidos y, por tanto, menos costosos, para luchar con otros parásitos por atraer la demanda, etc., no son sino las consecuencias de la economía de mercado; de la propiedad privada de los medios de producción, y no acabará con una ridícula reducción de la jornada laboral, la cual no se aplicará en todas las empresas, será compensada con mayor carga de trabajo en menos tiempo y con horas extra (muchas de las cuales no serán retribuidas), además de usarse mano de obra con contrato temporal durante periodos de mayor actividad, continuarán los trabajos sin contrato y, por tanto, sin control horario, etc. El capitalismo seguirá siendo capitalismo, con su inherente miseria y sin ser el trabajo otra cosa que una actividad de supervivencia y esclavitud asalariada para la clase obrera, y beneficios para la burguesía con su apropiación del trabajo ajeno.

Afirmar que mejorará la vida de los trabajadores encierra un sesgo; bien lo sabe Francia, que desde el año 2.000 puso en vigor una jornada laboral de 35 horas. Según el último “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España, en Francia un 26% de la población tiene problemas de salud mental (en España un 34%). El 54% de los franceses dice sentirse estresados, y el estudio también indica que un 67% ha tenido que acudir a un especialista por problemas psicológicos. En lo referente al estrés laboral, otro estudio indica que el 48% de los trabajadores siente estrés a diario, habiendo en España un 58%. A pesar de las diferencias en la jornada laboral, en ambos países el nivel de estrés es alto.

La reducción de jornada que nos prometen, que es menor que la de Francia, ¿Mejorará nuestras vidas estando éstas regidas por la economía de mercado? Siguiendo con dicho país, un informe indica cómo los problemas de la vivienda afecta a demasiados proletarios, siendo 4,1 millones los que no tienen vivienda digna, y 12,1 millones que tienen una situación habitacional inestable, habiendo en la segunda categoría un alto grado de carencias materiales. Por otro lado, con la inflación de los últimos años la situación ha empeorado, y la mitad de los encuestados en un estudio tiene que comprar productos de higiene con menor frecuencia por tener que elegir entre dichos productos y otras necesidades. También es revelador el barómetro de la pobreza 2023 que refleja una situación desoladora para una gran cantidad de proletarios, aun contando con un trabajo.

La situación es tan alarmante que, viendo que la deuda del Estado no para de crecer, se han propuesto recortes en servicios básicos. Es más, mientras anuncian una ridícula recaudación temporal con impuestos a las grandes fortunas, que son quienes, de hecho, controlan el Estado, proponen que la clase obrera trabaje gratis un día al año para disminuir el déficit. Es decir, los trabajadores generan toda la riqueza, incluida, claro está, la de esas grandes fortunas, y a la vez son usados por los parásitos para sanear sus deudas.

Aunque es innegable que la reducción de la jornada laboral puede traer beneficios, el país vecino es una prueba tangible de que solo son cantos de sirena si los medios de producción siguen en manos de la burguesía, pues la socialdemocracia pone intencionadamente el foco sobre una pieza del puzle cuya imagen puede resultarnos agradable, pero una visión global muestra la realidad: continúa siendo esclavitud asalariada, y la dinámica destructiva del capital sigue su curso en el mercado mundial. No escapará la clase obrera a eso por reducir el gobierno de turno, oficialmente, unas horas la semana laboral, mientras la realidad en los centros de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida siguen sujetos a la economía de mercado y sus contradicciones; a la explotación humana. Lo que nos ofrecen es una estratagema; la burguesía lleva el timón y no nos dará ventaja, sino paños calientes.

La única manera que tiene la clase obrera de blindar sus intereses y poner la vida humana en el centro, pasa por librarse de los que poseen los medios de producción y solo tienen por aspiración la máxima ganancia a costa de los trabajadores, mientras éstos reciben las migajas, es decir, un salario. El objetivo de la paz social es convertirnos en espectadores, divididos y esperando que el próximo movimiento de la burguesía y sus lacayos no siga deteriorando nuestras vidas, sintiendo impotencia cuando comprobamos que, teniendo ellos el poder, es inevitable, y consiguiendo que creamos que nada se puede hacer.

Si nos ceñimos a la reducción de la jornada laboral, solo luchando por abolir la esclavitud asalariada se conseguirá realmente, pues el desarrollo actual de las fuerzas productivas nos asegura proveer a toda la sociedad de abundancia. Socializando los medios de producción pertenecerán éstos a la clase obrera, que son quienes producen todo lo relativo a la vida en sociedad, y sin los parásitos que hoy son dueños de las empresas se reduciría en gran medida, y progresivamente, la jornada laboral diaria, ya que cada trabajador obtiene lo que le corresponde por su tiempo de trabajo pudiendo obtener el equivalente (y más) a su aportación a la sociedad, sin que nadie le arrebate los frutos. No sería necesario trabajar el mismo número de horas que en la actualidad. No solo se crearía una cantidad enorme de puestos de trabajo con esa drástica reducción de jornada, sino que el dirigir la producción a los servicios necesarios que mejoren y faciliten nuestras vidas, el aprovechamiento de todos los recursos y de todas las tierras, generará mayor cantidad aún de puestos y de abundancia. El progreso cada vez mayor en la técnica disminuirá continuamente el tiempo de trabajo, sobre todo en labores productivas repetitivas y monótonas. Todo ello dará lugar a un incremento progresivo de la calidad de vida, del tiempo de ocio y para formación, entre otras muchas cosas. No se trata de una utopía o un deseo, sino que el desarrollo actual de la ciencia lo permite.

Actualmente, la burguesía tiene los medios de producción y los avances de la ciencia en sus manos: no los usará para mejorar nuestras vidas, sino para hacer más eficiente la explotación, en detrimento de nuestra salud y sin escatimar en esfuerzos para arrebatarnos todavía más los frutos del trabajo. Ya hemos visto que una jornada reducida no cambia la esclavitud asalariada, y la clase obrera seguirá inmersa en una espiral destructiva de continuas crisis y guerra, cargando sobre sus hombros a un sistema que agoniza pero que se resiste a morir. La única manera de darle muerte y acabar con su opresión es la organización de la clase obrera. Es necesario dotar de conciencia de clase a los trabajadores, comenzar la auténtica batalla ideológica y combatir a los capitalistas en un Frente Único del Pueblo, aunando a los proletarios en una sola lucha contra el capitalismo. El gobierno de turno, que solo es el administrador del capital al servicio de la burguesía, no lucha ni luchará contra el patrón para conquistar derechos. Solo fortaleciendo el sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial, cuyo representante en el Estado Español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), pelearemos realmente por nuestros intereses, elevando la lucha económica a la lucha política en los centros de trabajo, que es donde sufrimos el robo y los abusos del patrón.

Solamente liberándonos de los oportunistas podremos organizarnos con la fuerza renovada y la contundencia necesaria para destruir el imperialismo, que no es otra cosa que la encarnación de todas las aspiraciones criminales y explotadoras que sustentan a toda esta panda de vendeobreros y sus dueños que viven de nuestro trabajo y parasitan nuestras vidas. Entonces de sus cenizas podremos construir el socialismo, que no es otra cosa que la materialización de las mayores aspiraciones humanas de hermandad y solidaridad que anhelan los proletarios.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Nueva agresión fascista, nueva agresión contra la clase obrera

En estos días ha salido a la palestra una agresión tránsfoba a una mujer en Alcalá de Henares. La denuncia refleja como estos cobardes agarraron al acompañante de la mujer y se ensañaron con ella, profiriendo insultos tránsfobos y homófobos a la par que le propinaban una paliza.

Por desgracia, no es algo nuevo. Nos estamos acostumbrando a ver como estos ataques son cada vez más comunes. Las redes sociales no deben ser tomadas como una representación ideal de la sociedad, pero sí que nos enseñan como estos tipos de ataques son frecuentes.

El fascismo, como inhumano que es, se dedica a negar cualquier condición humana. Todos estos ataques vienen alentados por discursos de odio que se vierten en los medios de comunicación y por la calaña política reaccionaria.

Ya hemos visto como Trump, desde su reentrada en la Casa Blanca, y Elon Musk, han atacado a todas las personas LGTB+. Sus perritos falderos en España, Vox y el PP, echan a la clase trabajadora a mano de los fascistas ocasionando este tipo de ataques que quedan impunes.

Todos estos ataques hacia la libertad se circunscriben dentro de la derechización de la política y de la sociedad, de una cada vez más evidente fascistización. Desde el PCOE hemos avisado en innumerables ocasiones el auge del fascismo y el amparo que recibe del Estado español.

A todos aquellos compañeros que se han visto acosados, que han sufrido palizas, que se han visto perseguidos, hay que decirles que no están solos. Pero no vale solo con las palabras, hay que organizar la rabia a través del Partido y dar respuesta a todos estos ataques que vienen motivados por la propia naturaleza del capitalismo, generador del fascismo.

 

CONTRA EL FASCISMO, ORGANÍZATE EN EL PCOE

SOCIALISMO O BARBARIE

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




La nueva tributación para el aumento del gasto militar

El gobierno español, autoproclamado como el gobierno más progresista de la historia, ha perpetrado un nuevo atentado contra los derechos sociales de los trabajadores mediante el aumento de las pensiones en unos baremos en los que hay que tributar IRPF. El método, que se presenta como un avance social de primer orden, el aumento de las pensiones, blanquea la cara reaccionaria y fascista de sumisión a los monopolios del gobierno, y a la vez hace perder poder adquisitivo a los receptores de dichas pensiones con la participación estelar de la mamporrera de Yolanda Díaz. Su participación hace creer en la esperanza de que todavía existe una “izquierda” buena dentro del bloque, que no puede hacer más al estar en minoría, pero que mucho sospechamos que se trata de parte de una actuación teatral para dejar más vendida a la clase obrera y no defraudar definitivamente las esperanzas, por un poco de tiempo más, de una parte de la clase obrera hacia la democracia burguesa.

¿Qué nos ofrecen? Mayores ingresos sin modificar los baremos de tributación que deberían ser revisados, ya que una galopante inflación ha hecho que con esas percepciones el salario real, lo que podemos comprar con determinado dinero percibido, posea un 20% menos de poder adquisitivo frente al salario nominal, la cifra objetiva que percibimos, que hoy se nos presenta como un símbolo de las políticas progresistas. En un impuesto, el IRPF, que tributa por la riqueza y los niveles de renta, que se han devaluado un 20% como ya dijimos y que los obreros certificamos cada semana en algo tan simple como la compra en un supermercado, los baremos de tributación no se modifican, lo que implica no reconocer la devaluación y a nivel gubernamental ahorrarse un aumento de presupuesto en el pago de las pensiones. El Estado español adelanta un dinero que luego será devuelto con intereses, ya que la pérdida de renta para la clase obrera que las percibe tras la tributación es superior a lo que percibían antes del aumento y con la consecuente reducción de la partida en el pago de las pensiones. Un ejercicio de ingeniería económica en toda regla que roza de nuevo el terrorismo contra la clase obrera. Y es que el gobierno sirve bien a su amo. Pongamos un ejemplo contrastado.

A ambas mujeres, que tienen a su cargo hijos con una gran dependencia, el aumento nominal en la prestación les coloca dentro de los baremos de tributación del IRPF (antes no debían tributar), con una merma en la percepción real de 4000 euros anuales en ambos casos tras rendir cuentas con hacienda. Es sintomático, además, para todos los que leáis el artículo, que ambas mujeres se presentan con seudónimo, lo que nos confirma que la clase obrera tiene miedo a las represalias y que no alberga ninguna esperanza de mejora en un futuro. También lo vamos a ver en los perceptores del SMI (sueldo mínimo interprofesional), que van a ver mermado su salario real por la inflación y, después, su salario nominal por su nueva y recién estrenada tributación.

En lo que no ahorra el autoproclamado gobierno más progresista de la historia es en la partida de armamento. Se habla de aumentar hasta el 5% del PIB en la partida, porque la burguesía, en su inevitable decadencia, quiere blindarse hasta los dientes y abrirse la posibilidad de participar en guerras de rapiña para beneficio de los monopolios. Para adelantar los acontecimientos ya salieron a colación Patxi López, diputado y secretario de política federal del PSOE, a decir que era una cosa inevitable y Carlos Cuerpo, ministro de economía, comercio y empresa, a explicar el método, que no es otro que volver a fabricar capital ficticio que, al no compensarse con un aumento de la producción, redundará en mucha más inflación sobre la clase obrera, lo que afectará de lleno al poder adquisitivo, esta vez unida a nuevos baremos de tributación más exigentes para su propio beneficio. El resumen de todo esto sería aumentar el gasto militar en detrimento de las pensiones y de los que menos cobran.

El revisionismo y el oportunismo, de nuevo, actúan de Caballo de Troya de la burguesía para servir a sus intereses robando y esquilmando a la clase obrera. Esto deja al descubierto que la única salida para ella es la vía revolucionaria fuera de los cauces estrechos y trillados de la democracia burguesa. La realidad nos da cada día la razón y te empuja a unirte a nuestras filas en la defensa de la supervivencia de la clase obrera. La unidad, el trabajo y la audacia nos llevan a recoger lo más fecundo y avanzado de la clase obrera. Tenemos claro que ésta debe organizarse para la construcción del socialismo, única salida posible en estos momentos de decadencia total del capitalismo monopolista y para ello tiene a su vanguardia revolucionaria, el PCOE a la que te llama a unirte.

 

¡Por la dignidad de nuestros pensionistas!

¡Ante la voracidad burguesa construye poder obrero!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Algunas consecuencias de la reunión de los Patriots

El partido político Vox celebró el viernes 7 y sábado 8 de febrero en Madrid la primera cumbre de Patriots, el otro partido que preside Santiago Abascal y al que pertenecen también el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini. Estos tres elementos fueron acompañados por los especímenes más reaccionarios y abiertamente fascistas de la mayoría de los países de la Unión Europea. Todos ellos acompañaron a Santiago Abascal en este encuentro que sirvió para trazar la estrategia de los próximos meses con el objetivo de consolidar la alternativa al “consenso” que entienden que hay entre populares y socialistas en Bruselas desde hace una década y su “política de puertas abiertas a la inmigración masiva”. En resumen, el fascismo sin careta.

Hace ya dos años, en el X Pleno del Comité Central de nuestro Partido, el PCOE, se advertía de “cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente”. La debilidad del bloque imperialista representado en la Unión Europea y que pronto recibirá un nuevo tortazo por parte de los aranceles de los EEUU, exigencias de recapitalización para las guerras que brotarán en un futuro próximo, etc. hace que florezcan estos especímenes que desplazan a la democracia burguesa hacia formas políticas más abiertamente reaccionarias, ya que el fascismo es la muestra de la debilidad y la bancarrota del imperialismo. En momentos de extrema flaqueza, la democracia burguesa permite la entrada progresiva del fascismo en sus instituciones por la vía electoral y el hecho de que lo haga sin ninguna resistencia y la ventaja de la burguesía en la guerra ideológica, lo legitima sin ningún esfuerzo. Por eso avanza a nivel mundial, porque es el síntoma de que el capitalismo en descomposición, y a pesar de enfrentar contradicciones irresolubles, no quiere renunciar a su sistema de explotación y es capaz de llegar hasta cualquier extremo necesario. El colapso del modelo productivo y la entronización del fascismo no puede llevar al proletariado hacia otro lugar que hacia la guerra o la revolución socialista. El caso de la guerra, que ya se desarrolla en infinidad de frentes y amenaza con extenderse hacia una nueva guerra mundial, crea la necesidad de una amplia reconstrucción, como vemos en los planes de Trump en Gaza, lo que le da aire al capitalismo para unas pocas décadas más y le otorga la posibilidad de la cremación de millones de vidas proletarias que le sobran debido a la extrema automatización del modelo productivo. Esto traerá un escenario de guerra constante acompañado de una mayor represión contra los movimientos obreros revolucionarios. El fascismo termina por ser, en palabras de Dimitrov, “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”.

¿Qué deben hacer los comunistas ante esta encrucijada? Los comunistas se hallan ante la contradicción principal, imperialismo vs socialismo. La única salida para la clase obrera pasa por la revolución proletaria que derroque al sistema criminal que se encuentra en su última agonía y la implantación de la dictadura del proletariado que permita el tránsito hacia el socialismo. El internacionalismo proletario jugará un gran papel en el apoyo a las revoluciones incipientes y a convertir las sucesivas guerras imperialistas, a las que nos aboca sin remisión el fascismo, en guerra civil revolucionaria contra la propia burguesía opresora. Esto pasa por fortalecer el Partido y crear las estructuras de poder obrero que imposibiliten el retorno al capitalismo cuando la revolución ya se halle en curso.

Como dice la resolución contra el fascismo del pleno del Comité Central del PCOE, de 1 de febrero de 2025, “Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad”.

En estos momentos en que las condiciones para la revolución están dadas, es urgente la unidad de los comunistas como paso previo a la organización del proletariado como sujeto revolucionario y que éste, guiado por su vanguardia revolucionaria, el PCOE, conquiste el poder para que la humanidad pueda desarrollarse y vivir acorde con sus necesidades. Contra el imperialismo no queda otra opción que su completa demolición. El PCOE desarrolla en este sentido un ingente trabajo para poner en práctica las resoluciones que emanan de su documento contra el fascismo y su línea política abre el camino para que te incorpores en sus filas, sin más dilación, en la empresa urgente que ha de sacar a la humanidad de su prehistoria.

                      

¡Socialismo o guerra de rapiña!

¡Por la revolución socialista mundial!

¡Por la demolición del imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Casa Orsola: otra falsa salida al problema de la vivienda [ESP/CAT]

El desenlace del conflicto de la Casa Orsola es una demostración clara de cómo las luchas económicas y parciales que no se elevan políticamente y que son cooptadas por el oportunismo, acaban resolviéndose en favor de la burguesía y su Estado. La cuestión de la vivienda lleva años siendo una de las principales preocupaciones de la clase obrera en Catalunya y en el conjunto del Estado español. A lo largo de los años, esta lucha ha crecido y se ha visibilizado enormemente, pero, como veremos en este caso, sigue sin poder superar los límites impuestos por el sistema capitalista.

En el año 2009 se documentaron 47.000 desahucios en todo el Estado. Ese año se registraron más de 6.000 desahucios en Catalunya, la gran mayoría de ellos en la provincia de Barcelona según un informe del Observatori DESC. Ese mismo año se funda la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Tras dieciséis años de lucha de la Plataforma que ha llegado a parar más de 1.000 desahucios con acciones directas y probablemente más de 3.000 si incluimos mediación y asesoramiento, ocho años de alcaldía de Ada Colau en Barcelona, cuatro años de Manuela Carmena en Madrid, casi diez años desde la creación del Sindicat de Llogaters y dos Congressos de l’Habitatge, el problema sigue siendo una herida abierta que no encuentra cura, registrando un total de 26.659 desahucios en el Estado español en 2023, liderando en ranking Catalunya con 7.148. Sin cifras oficiales aún, parece que en 2024 ha subido un 7,8%.

El caso de la Casa Orsola es un ejemplo claro de cómo el Estado no está al servicio de la mayoría del pueblo, sino de los intereses burgueses. El burgués Albert Ollé, presidente del grupo Emergia que factura más de cien millones de euros al año, compró el inmueble en 2021 por 6’5 millones con la intención de convertirlo en alquiler de temporada y cuadruplicar los precios. Tras tres años intentando echar a los vecinos y a las vecinas de sus casas, el conflicto escaló hasta el punto en que cientos de personas se congregaron para apoyar a Josep, el primer inquilino que iba a ser expulsado de su hogar. El desahucio se suspendió. La noticia se hizo viral en redes obteniendo difusión y apoyo de forma masiva incluso por parte de personajes públicos que casi nunca muestran apoyo por causas sociales y que incluso, algunos de ellos, invierten en vivienda para especular con ella. Finalmente, la alcaldía del PSC de Jaume Collboni junto al Síndic de Greuges de Barcelona pactó comprar la Casa Orsola por 9,2 millones premiando la especulación con una rentabilidad del 40% para el burgués Albert Ollé enviando el mensaje claro de que, si una confrontación popular escala o gana visibilidad, el Estado y sus instituciones estarán ahí para salvar los beneficios burgueses.

El Sindicat de Llogateres i Llogaters considera una vergüenza esta vía de resolución por parte del Ayuntamiento y el Síndic de Greuges. Aunque no se admita abiertamente, la compra es leída como una derrota, como no podía ser de otra manera. Tampoco cabe olvidar ni pasar por alto que la segunda entidad a la que pertenecen los inmuebles que iban a ser desahuciados es el Estado, por lo tanto, no sería ninguna locura pensar que cuando Casa Orsola deje de estar en boca de todos se intente desahuciar igualmente a los vecinos y las vecinas aún siendo propiedad del Ayuntamiento, para luego mal venderla o convertirla en un edificio sin usar.

La vivienda es un conflicto muy visible al tratarse de un derecho tan básico y fundamental flagrantemente vulnerado. Es fácil que la clase obrera pueda empatizar y entenderlo. Además, algunas organizaciones, aprovechan para alejar el conflicto del centro de trabajo, lugar en el que el enfrentamiento con el burgués se da de forma explícita y frontal y de esta forma la lucha no sale del barrio, donde la vivienda es el problema más visible. Cabe recordar que la dificultad o imposibilidad de pagar un alquiler o una hipoteca va estrechamente ligado a la caída en picado del salario real en los últimos años y a la pérdida de puestos de trabajo. Y es que no se puede separar un conflicto económico de otro, o divorciarlos del resto de problemas sociales, políticos o ideológicos. Por eso es urgente aglutinar todas las luchas. Mientras la burguesía solo ofrece miseria y fascismo, su pata oportunista únicamente retiene y coopta conflictos sociales como el de la vivienda aislándolos utilizándolo de muleta para sacar rédito sin presentar ninguna propuesta real que solvente el problema.

Por eso, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) abogamos por la participación en las diferentes plataformas que luchan por el derecho a una vivienda digna, pero para elevarlas políticamente, para que se conviertan junto a otras organizaciones populares en el germen del poder obrero y reforzando la idea de que la única forma de garantizar ese derecho para la clase obrera es poniendo la riqueza y los medios de producción en manos del proletariado. Para evitar que las viviendas sirvan como mercancía a especuladores y burgueses, no hay otra salida más que la expropiación de los grandes tenedores de sus viviendas para su socialización y puesta al servicio de los proletarios. Está claro que eso no se puede conseguir en el actual sistema de producción capitalista. Para ello también es necesario que los trabajadores y trabajadoras de Catalunya se organicen y ensanchen las filas del Partido en su lucha por el socialismo y para dejar atrás la sinrazón y la barbarie capitalista que despoja a los obreros de sus derechos más básicos y que, además, en la desesperación de estos, les muestra falsas salidas para seguir chupándoles la sangre.

 

¡Por el derecho a una vivienda digna!

¡Por la unidad de todas las luchas!

¡Socialismo o barbarie! 

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

 

Barcelona, 17 de febrero de 2025

Casa Orsola: una altra sortida falsa al problema de l’habitatge

 

El desenllaç del conflicte de la Casa Orsola és una demostració clara de com les lluites econòmiques i parcials que no s’eleven políticament i que són cooptades per l’oportunisme, acaben resolent-se a favor de la burgesia i el seu Estat. La qüestió de l’habitatge porta anys sent una de les principals preocupacions de la classe treballadora a Catalunya i a tot l’Estat espanyol. Al llarg dels anys, aquesta lluita ha crescut i s’ha visibilitzat enormement, però, com veurem en aquest cas, continua sense poder superar els límits imposats pel sistema capitalista.

L’any 2009 es van documentar 47.000 desnonaments a tot l’Estat. Aquell any es van registrar més de 6.000 desnonaments a Catalunya, la gran majoria d’ells a la província de Barcelona segons un informe de l’Observatori DESC. Aquell mateix any es funda la PAH (Plataforma d’Afectats per la Hipoteca). Després de setze anys de lluita de la Plataforma que ha aconseguit aturar més de 1.000 desnonaments amb accions directes i probablement més de 3.000 si incloem mediació i assessorament, vuit anys d’alcaldia d’Ada Colau a Barcelona, quatre anys de Manuela Carmena a Madrid, gairebé deu anys des de la creació del Sindicat de Llogaters i dos Congressos de l’Habitatge, el problema continua sent una ferida oberta que no troba cura, registrant un total de 26.659 desnonaments a l’Estat espanyol l’any 2023, amb Catalunya al capdavant del rànquing amb 7.148. Sense xifres oficials encara, sembla que el 2024 ha augmentat un 7,8%.

El cas de la Casa Orsola és un exemple clar de com l’Estat no està al servei de la majoria del poble, sinó dels interessos burgesos. El burgès Albert Ollé, president del grup Emergia que factura més de cent milions d’euros a l’any, va comprar l’immoble el 2021 per 6,5 milions amb la intenció de convertir-lo en lloguer de temporada i quadruplicar els preus. Després de tres anys intentant expulsar els veïns i les veïnes de les seves cases, el conflicte va escalar fins al punt que centenars de persones es van concentrar per donar suport a en Josep, el primer llogater que anava a ser expulsat de la seva llar. El desnonament es va suspendre. La notícia es va fer viral a les xarxes, obtenint difusió i suport de forma massiva, fins i tot per part de personatges públics que gairebé mai mostren suport per causes socials i que fins i tot, alguns d’ells, inverteixen en habitatge per especular-hi. Finalment, l’alcaldia del PSC de Jaume Collboni juntament amb el Síndic de Greuges va pactar comprar la Casa Orsola per 9,2 milions, premiant l’especulació amb una rendibilitat del 40% per al burgès Albert Ollé, enviant el missatge clar que, si una confrontació popular escala o guanya visibilitat, l’Estat i les seves institucions estaran allà per salvar els beneficis burgesos.

El Sindicat de Llogateres i Llogaters considera una vergonya aquesta via de resolució per part de l’Ajuntament i el Síndic de Greuges. Tot i que no s’admeti obertament, la compra es llegeix com una derrota, com no podia ser d’altra manera. Tampoc cal oblidar ni passar per alt que la segona entitat a la qual pertanyen els immobles que anaven a ser desnonats és l’Estat, per tant, no seria cap bogeria pensar que quan la Casa Orsola deixi de ser notícia s’intenti desnonar igualment els veïns i les veïnes, tot i ser propietat de l’Ajuntament, per després malvendre-la o convertir-la en un edifici sense ús.

L’habitatge és un conflicte molt visible per tractar-se d’un dret tan bàsic i fonamental flagrantment vulnerat. És fàcil que la classe treballadora pugui empatitzar-hi i entendre-ho. A més, algunes organitzacions aprofiten per allunyar el conflicte del centre de treball, lloc on l’enfrontament amb el burgès es dóna de forma explícita i frontal, i d’aquesta manera la lluita no surt del barri, on l’habitatge és el problema més visible. Cal recordar que la dificultat o impossibilitat de pagar un lloguer o una hipoteca està estretament lligada a la caiguda en picat del salari real en els últims anys i a la pèrdua de llocs de treball. I és que no es pot separar un conflicte econòmic d’un altre, ni divorciar-los de la resta de problemes socials, polítics o ideològics. Per això que és urgent aglutinar totes les lluites. Mentre la burgesia només ofereix misèria i feixisme, la seva pota oportunista únicament reté i coopta conflictes socials com el de l’habitatge aïllant-los utilitzant-ho de crossa per a treure rèdit sense presentar cap proposta real que resolgui el problema.

Per això, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) defensem la participació en les diferents plataformes que lluiten pel dret a una vivenda digna, però per a elevar-les políticament, perquè es converteixin juntament amb altres organitzacions populars en el nucli del poder obrer tot reforçant la idea que l’única forma de garantir aquest dret per a la classe treballadora és posant la riquesa i els mitjans de producció a mans del proletariat. Per evitar que els habitatges serveixin com a mercaderia per a especuladors i burgesos, no hi ha altra sortida que l’expropiació dels grans tenidors de les seves vivendes per a la seva socialització i posada al servei dels proletaris. Està clar que això no es pot aconseguir en l’actual sistema de producció capitalista. Per això també és necessari que els treballadors i treballadores de Catalunya s’organitzin i ampliïn les files del Partit en la seva lluita pel socialisme i per deixar enrere la irracionalitat i la barbàrie capitalista que desposseeix els obrers dels seus drets més bàsics i que, a més, en la desesperació d’aquests, els mostra falses sortides per seguir xuclant-los la sang.

 

Pel dret a un habitatge digne!
Per la unitat de totes les lluites!
Socialisme o barbàrie!

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

 

Barcelona, 17 de febrer de 2025




El fascismo necesita de la socialdemocracia

Para abrir este artículo con garantías, primero debemos delimitar bien qué es la socialdemocracia. En primer lugar, diremos que la socialdemocracia es un instrumento que tiene el capital para envenenar a la clase obrera sin salirse del sistema económico que le oprime y le desangra. La socialdemocracia se presenta así como un agente al servicio del capital, que lo fía todo a la participación dentro del arco parlamentario y la legalidad burguesa y cuyo mejor representante en España es el eurocomunismo del lacayo Santiago Carrillo y sus consecutivas derivaciones PCE-IU-SUMAR. También tiene su contrapunto por la derecha, el PSOE, quien arrastra delitos de sangre contra la lucha organizada de los pueblos oprimidos mediante grupos parapoliciales y paraestatales y que no dudó en introducirnos, previa negación antes de tocar poder, en la OTAN y la UE y cremar los verdaderos intereses de la clase obrera a sus exigencias. La socialdemocracia renuncia a la lucha de clases para fiarlo todo a la colaboración de clases, sin salirse ni un ápice del escenario que impone la burguesía, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados. Esto debería darnos una pista a la clase obrera de que nos están mintiendo, vendiendo y que no defienden nuestros intereses de clase. La aquiescencia del capital lo convierte en una acción flagrante.

Pero sigamos. En segundo lugar, diremos de la socialdemocracia que, por todo lo que hemos caracterizado hasta aquí, ha renunciado a la vía revolucionaria y, por lo tanto, ha renunciado a la revolución social, a la dictadura del proletariado y a la superación del sistema de explotación capitalista. A cambio proponen una batería infinita de reformas que no tienen otro fin que alargar más en el tiempo la agonía del sistema capitalista, en su fase última imperialista, y que pretenden “humanizar” el capitalismo en vez de demolerlo, muchas veces utilizando dinero público para que los capitalistas no pierdan cuota de ganancia como lo hemos visto recientemente con el gobierno autonómico del PSC y la Casa Orsola. Y de nuevo volvemos a las conclusiones del principio, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados.

En la lucha que llevamos a cabo la clase obrera revolucionaria, siempre nos hemos mostrado implacables en borrar de nuestro movimiento cualquier vestigio que intente camuflarse en nuestras filas, al ser el enemigo que pone en jaque a la mayor parte de la humanidad que vive subyugada bajo sus métodos de explotación y prostituye cualquier movimiento revolucionario y lo encauza, vía institucionalización, en el redil estrecho de la burguesía; tenemos el ejemplo reciente de Podemos. También diremos que sus métodos de lucha son el espontaneísmo, que diluye alcanzar cualquier objetivo concreto. No cuesta mucho, llegados hasta aquí, hacerse conscientes de que sólo una vez dinamitado desde sus entrañas el sistema capitalista, la humanidad entrará de lleno en la historia abandonando su prehistoria.

Es por eso que el combate de la clase obrera, orientada por su vanguardia revolucionaria, es implacable contra este tipo de tendencias, ya que el fascismo y la socialdemocracia pertenecen a órganos que pueden parecer distintos pero que defienden la perpetuidad del sistema económico de explotación burgués, el capitalismo, en estos momentos en su fase imperialista, putrefacta y última. El policía malo y el policía bueno tienen el mismo collar que les pone su amo, la burguesía. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera a asimilar algo tan simple y evidente como lo redactado en estas pocas líneas, y a actuar en consecuencia en la defensa de nuestros propios intereses de clase. Para ello, el PCOE se fortalece forjándose en todas las luchas, en la calle, haciendo su trabajo entre las masas como lo hicieron los fundadores de este movimiento político que lucha por intentar ser oídos por una clase obrera que sigue dormida, ignorando su suerte. El PCOE, forjado en las luchas, recoge los elementos más fecundos y avanzados de la clase obrera y te llama a unirte a este combate sin tregua contra la burguesía y todos los actores que participan en la comedia.

 

¡Hasta la completa demolición del sistema capitalista!

¡Hasta la unidad de acción de la clase obrera!

¡Con el PCOE hacia la vía revolucionaria!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Mancha en pie de guerra contra las multinacionales y la burguesía

En los primeros capítulos de “El Capital” (Marx, 1867), Marx habla de la mercancía, el trabajo y el valor, y cómo estos elementos se relacionan con la naturaleza y los trabajadores. Marx critica la manera en que el capitalismo busca maximizar las ganancias a costa de la explotación de la naturaleza (como los recursos naturales) y de la fuerza de trabajo humana (los trabajadores), lo que lleva a la alienación y degradación de ambos. El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano, nos decía Marx hace dos siglos.

La propuesta de instalar una planta de biometano en los términos municipales de Torralba de Calatrava y Carrión de Calatrava o la explotación de las denominadas tierras raras en Valdepeñas, ponen de actualidad el análisis de Marx y bajo su lupa podemos estudiar la situación que se da en la realidad manchega. Y es que el proyecto va a buscar la máxima explotación de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo humana.

Los minerales que se extraen de estas tierras raras sirven para la fabricación de dispositivos electrónicos o baterías de coches y Quantum Minería S.A ha puesto los ojos en Valdepeñas y no duda en, si es preciso, enajenar todas las relaciones de producción y el equilibrio natural para su lucro privado. Desde 2016 está con el proyecto de fabricar una mina, trabajo que implicaría arrancar vides y olivos centenarios, vides y olivos que morirían en el traslado. Además, el trasvase ecológico de remover todas esas tierras con minerales en profundidad hasta la superficie, y que tienen un alto valor contaminante, harían imposible el restablecimiento del escenario ecológico anterior, lo que nos da algunas pistas de las intenciones y falsedades con las que trabaja Quantum Minería S.A. El proyecto está destinado a ya no convertirse en una traba para el desarrollo de las relaciones de producción, sino directamente a terminar con unas formas centenarias. Esto es lo que podemos decir en relación al deterioro ecológico.

Respecto a su relación con la creación de empleo, otra de sus grandes promesas, y tras destruir todo el tejido productivo de La Mancha, que es la agricultura, propone la creación de cien puestos de trabajo durante diez años. De estos cien puestos de trabajo, noventa serían trabajadores temporales y diez técnicos especialistas. Por lo tanto, el poco trabajo que va a crear y durante el poco tiempo que va a necesitar para poner todo patas arriba de forma irreversible, diez años, va a ser muy precario.

Este proyecto se ha conseguido parar por presión popular de todos los vecinos que salieron a la calle, tanto en Valdepeñas como en pueblos adyacentes, incluso en los tribunales. Ahora se quiere reanudar el mismo proyecto con otro aspecto y que afectaría también al patrimonio cultural porque existe un yacimiento íbero al que no se da ninguna seguridad de no verse afectado.

Similar a lo planeado en Valdepeñas y su comarca, ocurre en Torralba de Calatrava, Carrión de Calatrava y Campo de Criptana, donde, en estos tres municipios, se quieren imponer plantas de biometano. En Campo de Criptana hay proyectadas dos plantas, una en Torralba y otra en Carrión, ambas a escasos dos kilómetros de las poblaciones, con el consiguiente impacto ambiental y la contaminación que esto conllevaría.

Los proyectos de biometano, emanados de un proyecto de biometanización de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y declarados como prioritarios, cuentan con la aprobación de los respectivos consistorios. Una vez más, la clase política, sea del color que sea, antepone los beneficios de la burguesía a los de los vecinos y la clase obrera y los jornaleros.

Las sabias palabras de Marx están, casi doscientos años después, más vigentes que nunca.

Es por eso que, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, mostramos nuestro apoyo a nuestros vecinos, estaremos presentes en todas las luchas que atañen a los intereses de la clase obrera y de los jornaleros.

 

¡La tierra para los jornaleros que la trabajan y cuidan!

¡Clase obrera manchega, en pie! ¡Defiende tu tierra!

¡No a la mina! ¡No a las plantas de biometano!

Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real




El Estado burgués sigue fortaleciendo la sanidad privada

El reaccionario gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero ha mostrado, como viene siendo habitual, su auténtico rostro. Ofrece aumentar en un 41% la prima que paga a las mutuas para que no caiga la asistencia sanitaria de Muface. Es decir, para los próximos tres años propone aumentar a 4.805 millones de euros la cuantía para los chupasangres de los seguros privados.

Caixabank es propietaria de Adeslas, y a través de ésta atiende aproximadamente a medio millón de mutualistas, por tanto tiene grandes intereses puestos en el plan y se beneficiará en mayor medida en la licitación. Un banco que, evidentemente, domina a través del Estado, felicita al Gobierno por su generosa cifra para que puedan evitar pérdidas con el negocio de la salud. Todos estos parásitos que quieren extender sus tentáculos hacia todo aquello que necesitemos y convertirlo en dinero para sus bolsillos, se afanan en hacernos creer que la sanidad privada es necesaria.

Mónica García, ministra de Sanidad, expresa públicamente su supuesto descontento y habla del Gobierno como si ella no formara parte de éste. Dice lamentar “la decisión del Gobierno”, pero por otro lado alaba la decisión de incrementar las primas. De hecho, dice a las mutuas “no se preocupen, que la sanidad pública siempre va a estar ahí” e incluso va a mejorar la asistencia que reciben al disponer de Atención Primaria. Además, menciona que la sanidad pública necesita refuerzo. Es decir, los servicios públicos seguirán siendo parasitados y cubriendo las carencias que aún tiene la sanidad privada, cuya existencia considera legítima y necesaria, como es normal para una servidora de los monopolios.

Para sorpresa de nadie, los principales sindicatos que defienden los intereses de la burguesía en los centros de trabajo, es decir, CC.OO y UGT, pedían una solución para Muface, ya que también tienen intereses puestos en las aseguradoras privadas, además de ser un apéndice del Estado burgués que ha de velar por los intereses de la economía de mercado. Una vez más, demuestran claramente cuál es su papel en la sociedad de clases y legitiman hacer negocio con nuestra salud.

Mientras los famosos “agentes sociales” encabezados por la patronal, y reforzados por el Gobierno y sindicatos amarillos, juegan con la salud del trabajador, se las ingenian para desmantelar lo público, beneficiar lo privado y hacer creer que es un camino necesario, la sanidad pública sigue presentando cada año alarmantes datos, con aumentos en las listas de espera para operarse. Concretamente, han aumentado casi en 30.000 pacientes en el último año, registrándose en junio de 2024 a 848.340 pacientes, de los cuales un 20,4% espera más de seis meses, y el tiempo medio de espera quirúrgica es de 121 días. En cuanto a la lista de espera para acudir a un especialista, aumentó en más de 300.000 pacientes, siendo 3,96 millones en la fecha anteriormente indicada. En este caso, más de la mitad de los pacientes tiene que esperar más de 60 días para ser atendidos. También los servicios de urgencias en los hospitales siguen estando desbordados. En lo que respecta a la salud mental, solo el 46,4% de los pacientes con dichas patologías fueron atendidos de enero a octubre del año pasado, y en cuanto al tiempo de espera, el 33,8 % asegura que consiguió la cita en menos de 30 días; el 36,7 % en un plazo de entre uno y tres meses; y el 20,4 % esperó más de tres meses. Además, el 41% fue atendido, principalmente, por su médico de familia y no por un especialista.

Se trata de un proceso en el cual se desmantela un servicio público imprescindible y se van trasladando recursos hacia manos privadas, para luego aplaudir datos manipulados que puedan sugerir que se están acortando las listas de espera, cuando en realidad solo hay un traspaso de pacientes que, sin ver otra salida, no tienen más remedio que acudir al mercado y pagar con su salario lo que debería estar garantizado con los idealizados impuestos que defiende el ala moderada del fascismo, más conocida como socialdemocracia. Es por ello que va en aumento la sanidad privada.

La realidad es que no se necesita ningún “refuerzo”, sino que, sencillamente, todos los recursos sanitarios deben estar al servicio de la gran mayoría de la población que genera toda la riqueza, es decir, la clase obrera. Las ONG, los “expertos” y los oportunistas siempre tienen la misma fórmula para “solucionar” el problema de la sanidad: reformas y voluntad política. Aquí tenemos la voluntad política de la burguesía y sus lacayos, ¿es ese el camino? ¿debemos dejarnos engañar por discursos abstractos y que no se salen del margen del capital? Queda claro que la única salida es romper con este sistema que solo convierte nuestro trabajo y nuestro sufrimiento en dinero para una minoría de criminales parásitos. Por un lado exclaman falsas quejas por la situación de la sanidad pública, y por otro alaban la gestión privada, la legitiman y destinan todo el dinero necesario para el lucro con una necesidad vital.

El camino no es una manifestación liderada por los oportunistas, ni depositar la confianza en un partido parlamentario o en las quejas individuales. Todo esto forma parte de la economía de mercado que domina toda la sociedad en que vivimos. El capitalismo está en constante crisis, y como podemos observar en las declaraciones de Muface y datos expuestos, hay una tendencia a las pérdidas y por eso se transfiere mayor cantidad de dinero público para éstos buitres, siendo los más grandes los que ocuparán ahora el espacio del mercado que rechazarán otros que no entrarán a concurso por verse en peores condiciones. Poco a poco, la tendencia a concentrar el capital es cada vez más visible, y siempre será en detrimento de nuestro bienestar. La organización terrorista OTAN ya avisa de que su necesidad de agresión militar para salvaguardar los intereses del bloque imperialista liderado por los EE.UU, pasa por recortar en servicios básicos. No se recortará a la Iglesia, a la monarquía, a las subvenciones para los ricos y para las grandes empresas, ni tampoco recaudarán usando sus cuentas mil millonarias. A la burguesía que nos domina a través del Estado le sobran los servicios públicos y las prestaciones, y los convertirá progresivamente en beneficio privado, quedando atrás todo obrero que no pueda pagar lo que necesita. Es solo el enésimo aviso de que pueden prever las enormes crisis venideras y conocen sus intereses, pues la burguesía sí tiene conciencia de clase y sabe que lleva demasiada ventaja en la batalla ideológica.

Todos los bienes de consumo, llamados mercancías en el capitalismo, y todos los servicios son realizados por la clase obrera. A ellos les sobra todo aquél que ya no pueda dar beneficio, pero a la gran mayoría de la población le sobran los explotadores. Es cada vez más tangible que, al igual que todo el trabajo está interrelacionado, todo pertenece a un mercado necesitado de exprimir al máximo su mano de obra para después deshacerse de ella cuando no es eficiente. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento para unir todas las luchas por una sola en un Frente Único del Pueblo por los intereses de la clase obrera, que sea el primer paso para acabar con los capitalistas. Todo lo realizan los proletarios y todo les corresponde; podemos comprobar que es una lucha de clases y que nos va la vida en ello, pues no solo nos llevan a la guerra, aumentando la miseria y la barbarie, sino que para ello nos aplastan sin piedad y declaran sin pudor que no solo debemos seguir siendo explotados para que la burguesía obtenga ganancia, sino que nuestra calidad de vida seguirá en declive para que sus beneficios no se vean mermados y para que puedan continuar con sus atrocidades en el resto del mundo. Solo hay un camino para romper con su sistema criminal, su robo de los frutos del trabajo y sus asesinatos: la construcción del socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Madrid, meca de la miseria

Madrid, cada vez más, se está situando como una de las ciudades europeas con más turismo de lujo de toda Europa. Esto no es nuevo y aquellos que vivimos en Madrid hemos ido viendo a lo largo de los años cómo la capital se ha ido trasformado y ha ido alejando a la clase obrera de la ciudad.

Y no solo se la aleja, sino que se la condena a unas condiciones de vida de miseria. La inversión que llega y que recoge el citado artículo de La Vanguardia, se dedica, entre otras cosas, a abrir hoteles y restaurantes. Aunque se pueda considerar que es bueno para la clase obrera, vemos que no es así.

La creación de hoteles y de pisos turísticos está creando unos barrios inaccesibles para todos los vecinos. Cada vez es más común que en nuestros barrios se expulsen a vecinos por no poder pagar unos precios de alquiler inaccesibles para poder poner en el mercado una vivienda para uso turístico. Incluso bloques de pisos para que sean al completo hechos un hotel. A parte de ello, que desde este Partido hemos denunciado en innumerables ocasiones, provoca también unas transformaciones al barrio donde el vecino no es ya el dueño de él, sino que es completo para el turista. Un parque de atracciones donde el vecino es una atracción más.

¿Y por qué decimos esto? En primer lugar, porque la clase obrera tiene que abandonar los barrios donde vive, expulsados por la inaccesibilidad de la vivienda. Si nos remontamos en los tiempos, barrios de obreros como eran Lavapiés, Malasaña o incluso lo que hoy decimos el centro, los vecinos tuvieron que abandonar poco a poco esos espacios por la puesta en venta de la ciudad a capital privado. Hoy lo vemos en barrios como Carabanchel o Puerta del Ángel. La vivienda en estos barrios no ha parado de subir en los últimos años y fondos buitre, como BlackRock, han ido adquiriendo lo barrios poco a poco expulsando a los obreros.

Estas empresas acompañan todas estas adquisiciones mediante la apertura de restaurantes que se consideran de moda, con unos precios prohibitivos donde la clase obrera apenas puede tomarse ni un refresco. Son restaurantes y bares hechos para el turista y para las clases pudientes de la ciudad.

Si nos vamos a las condiciones laborales de los obreros que prestan sus servicios en estas empresas, nos encontramos que las condiciones son de miseria. El precio de la vida ha ido en aumento, mientras que los sueldos han ido decayendo. Madrid se convierte, sino se ha convertido ya, en una ciudad donde la clase obrera no puede vivir. El capitalismo arrasa con todo aquello donde llega. Ya lo ha hecho a largo de su historia, y ahora con la nueva transformación de Madrid de nuevas formas.

Ante todos estos atropellos, la clase obrera se encuentra con una burguesía envalentonada y cada vez más fascista, donde se le prohíbe cualquier derecho a quienes le generan riqueza. Como ejemplo de ello, exponemos el caso de abusos laborales que recoge ADELA. Esto es a lo que se enfrenta a la clase obrera que no quiere pasar por lo atropellos a los que se nos somete.

Lo que ya estaba sucediendo en el litoral mediterráneo y las Islas Canarias, llega a Madrid. Todo para un turismo de lujo. Que España tras su entrada en la Comunidad Económica Europea fue designada como el lugar vacacional del resto de Europa es cierto. Un sector secundario y primario que se vieron desfavorecidos para favorecer a una burguesía que transformó sus negocios en el tercer sector y así poder sacar más rentabilidad de su capital acumulado.

El problema de la vivienda viene derivado de eso mismo. Es una fórmula para la burguesía para poder seguir sacando beneficios de la miseria de la clase obrera. No les vale solo con la plusvalía que extraen de las largas jornadas laborales, sino que ganan aún más dinero mediante los alquileres.

Detrás de todos estos problemas ligados a la clase obrera encontramos siempre la misma causa, el sistema capitalista. Un sistema donde solo unos ganan, la burguesía, y donde la clase obrera siempre pierde. Es inútil reclamar al gobierno de turno, ya sea del PP, del PSOE, de Podemos, de Vox o del color que sea pues todos siguen los designios de sus verdaderos amos, el capital y la burguesía. Cualquier solución dentro de este sistema es una mentira. Solo existe una única salida para dejar de ser explotados, que nuestros barrios dejen de ser una mercancía más, que se nos eche de los barrios, que la clase obrera se autogobierne. Esa solución es el socialismo.

Nada viene dado por nadie ni por nada. Para llegar al socialismo es necesario organizarse como clase en el Partido de vanguardia, el Partido Comunista Obrero Español.

 

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Regional del PCOE en Madrid