Programa
¿Qué hacer?
Ante la situación de la clase obrera en la España del siglo XXI, con unas condiciones cada vez más duras debidas a las necesidades objetivas del capitalismo, que necesita robar y masacrar cada vez más a las masas laboriosas, se nos plantea un interrogante: ¿qué hacer y cómo desarrollar el Partido Comunista, y cuál debe ser el papel del Partido en esta situación?
El PCOE plantea la lucha en diversas coordenadas. En primer lugar, limpiar al Movimiento Comunista de todos los vicios, desviaciones y revisionismos que de la ciencia del marxismo-leninismo se han ido produciendo a lo largo de décadas. Fue necesaria y sigue siendo, la lucha tenaz por la recuperación de los caracteres ideológicos del Partido Comunista, pues sin una teoría de vanguardia no se llega a ninguna parte.
En el movimiento comunista español de hoy en día se observan dos desviaciones principales: el reformismo y el economicismo. El primero niega las leyes científicas del movimiento y el desarrollo de la sociedad, niega aspectos como el carácter de clase del Estado, niega la teoría del paso del capitalismo al socialismo mediante la revolución violenta y, en definitiva, prescinde de aspectos fundamentales del marxismo, para adaptarlos a lo políticamente aceptable para estas formaciones. La extracción social de la militancia de dichas organizaciones, principalmente pequeño-burguesas, profesiones liberales, intelectuales o funcionariado, los hizo alejarse progresivamente de los sectores más avanzados de la clase obrera. Así fue normal y lógica la sustitución del marxismo-leninismo por nuevas y eclécticas teorías que negaban al sujeto revolucionario e inclusive planteaban posicionamientos idealistas y metafísicos en lo ideológico.
La segunda de las desviaciones es el economicismo. Incluso aquellos partidos que se dicen armados del marxismo-leninismo, no dejan sino de comportarse y realizar una praxis sindical, y encima con bastantes malos resultados. Hay que señalar algo fundamental: el Partido Comunista no es un sindicato.
Quien no entienda esto, y quien no entienda que la praxis de los comunistas se desarrolla mediante la unión de lo económico, lo ideológico y lo político -y cuya vertiente económica es la de menor importancia- , está condenado a marchar siempre a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, está condenado a dejarse arrastrar por una sucesión de luchas económicas que no crean el ingrediente principal: la conciencia de clase. Es una desviación muy frecuente tanto en el Movimiento Comunista español como en el internacional.
El PCOE, haciendo crítica y autocrítica de épocas pasadas, llegó a la conclusión de que el economicismo es una desviación a corregir en el seno del Movimiento Comunista. Pero no sólo el PCOE: recientemente el KKE, en los documentos de su último congreso, ha llegado a la conclusión de que el economicismo es mero revisionismo. La concatenación de más de 30 huelgas generales en Grecia, la existencia de un poderoso sindicato de clase (PAME), las miles de movilizaciones económicas generadas en Grecia, no han servido para nada, no ha habido cambio en la correlación de fuerzas, y el mismo KKE reconoce que la capacitación político-ideológica general de sus cuadros militantes y simpatizantes, no da el nivel requerido para afrontar la situación.
Es decir, han dejado de lado la lucha ideológica y política para centrarse en el economicismo, lo cual los ha llevado a un callejón sin salida. Nos congratulamos de sus nuevos lineamientos, que los acerca a lo que debe ser un Partido que se reclame comunista.
Por tanto, si uno de los más poderosos partidos de Europa en lo cuantitativo y en peso social falla, ¿qué no podremos esperar de los que mecánicamente copian las experiencias del proceso griego sin analizar en base al socialismo científico los defectos de dicha experiencia?
Es decir, se cae en el idealismo metafísico y antimarxista de la “adoración”, de la búsqueda del “referente” inmaculado, cuando de lo que se trata es de resolver en común los problemas del Movimiento Comunista es su conjunto.
Desechamos, asimismo, las posiciones izquierdistas de destruir todo lo existente, posiciones que también se basan en el idealismo contrario a toda dialéctica, pues la historia demuestra que las desviaciones son corregibles si existe la fraternal y camaraderil posición de ayudar a superarlas.
El PCOE, como organización que, modesta en lo numérico, da una importancia fundamental a la teoría y al análisis científico del movimiento de la sociedad, de los cambios estructurales que preceden a los superestructurales, llegó a importantes conclusiones. En primer lugar, que los partidos que se denominan comunistas y revolucionarios están totalmente alejados de las masas que dicen representar, lo que lleva a análisis subjetivos y, por ende, antimarxistas.
En las visitas periódicas que la militancia del PCOE realiza a los polígonos industriales, fábricas y centros de trabajo, se pudo observar y corregir detalles de nuestra política que, de otra manera, nunca hubiesen sido subsanados por la falta de conexión con las masas, lo que nos hubiera llevado a repetir mecánicamente estrategias caducas de acercamiento a la clase obrera, desde una visión subjetiva, que se traduce en lo que algunos denominan el trabajo en los frentes de masas.
El elemento fundamental de dichos frentes son, precisamente, las masas, y en concreto, para los comunistas, es el sujeto revolucionario: la clase obrera. Esta clase obrera está tan alejada en general de los frentes de masas como de las organizaciones que los componen, dando lugar al divorcio entre partido y masas, y, por ende, a la nulidad cualitativa de cualquier “trabajo” que se desarrolle en dichos frentes. Esto es así, como explicamos en numerosas ocasiones, por la pérdida del vínculo entre las masas y las organizaciones.
Por tanto, desde un análisis objetivo de la situación, nos tocó señalar el momento en que nos encontramos. La clase obrera está tan abandonada y las organizaciones llamadas a liderarla tienen tales delirios subjetivos, que es una entelequia el pensar que, a pesar de la brutal depauperación de las condiciones de vida de la clase obrera, algo vaya a cambiar; independientemente de que un cambio sin la presencia de un Partido Comunista fuerte, de la vanguardia organizada del proletariado, sea algo cuyo planteamiento vaya en contra de todas las leyes del materialismo histórico.
Debido a ese análisis llegamos a la conclusión de que lo prioritario es restablecer los vínculos de la clase con su Partido. Pero a la hora de restablecer estos vínculos, debemos tener presentes las dos desviaciones fundamentales que comentamos anteriormente: el reformismo y el economicismo. La clase obrera está hastiada de la promesa de que mediante reformas va a cambiar algo su situación. La acumulación de cambios cuantitativos que conduzcan a los cualitativos, que es algo que pretenden reformistas y otros que se dicen del marxismo-leninismo, es una tendencia que la situación actual ha superado. La clase obrera necesita desde ya, con urgencia, la presencia de un Partido Comunista que no les hable de reformas, ni de capitalismo de rostro humano, sino que le explique bien y a las claras a qué se debe su situación de opresión y cuáles son las fórmulas científicas y demostradas de superar dicha situación. Es decir, explicar el desarrollo objetivo del capitalismo, según sus leyes, y la necesidad de pasar al socialismo como modo de producción más elevado, superior.
En segundo lugar, tampoco podemos abordar a la clase desde el economicismo, pues la conciencia de clase tampoco va a evolucionar de lo meramente sindical, que no es más que reformismo y entra dentro de los límites del marco burgués. La mera lucha sindical no va a traer el socialismo, y esto es fundamental comprenderlo. Además debemos saber qué es la conciencia de clase. La conciencia de clase no significa que los obreros se agrupen por la defensa de sus intereses en una lucha económica; esto puede ser el embrión, pero sin la acción del Partido inoculando desde fuera la ciencia del marxismo-leninismo, esa conciencia no se desarrolla y aún va para atrás. Miremos a Grecia, puntal de la lucha economicista, y aprendamos la lección y de los errores. La conciencia de clase es la compresión por parte del obrero de la necesidad de poner fin al capitalismo y construir el socialismo; es decir, la conciencia de clase, hablando de manera sencilla, se desarrolla en el momento en que el obrero interioriza los postulados comunistas, los hace suyos, y lucha por su implantación, aunque no milite en las filas del Partido Comunista.
El papel del Partido no es, pues, el convertirse en sindicato sino educar revolucionariamente a los obreros en la ciencia del marxismo-leninismo, explicar a los obreros el materialismo histórico y dialéctico, la economía política y la teoría leninista de la revolución socialista. Con pedagogía, con un lenguaje comprensible, pero que dicho lenguaje no sirva como excusa para eludir los contenidos, cosa que los oportunistas son muy aficionados a hacer.
El Partido debe hablar de política a los obreros siempre, en todas situaciones, sea por el motivo que sea y enlazando cualquier hecho que se produzca en la sociedad con la situación de explotación de nuestra clase. Al principio, muchos obreros adoptarán incluso una actitud hostil, lo que es lógico, pero los comunistas sabemos que decimos la verdad y que las propias leyes del movimiento y el desarrollo de la sociedad van a confirmar lo que nosotros les decimos a los obreros, ganándolos para nuestra causa. Muchos de los denominados comunistas se desesperan al no entender la hostilidad de los obreros, o recurren a rebajar los contenidos de su discurso para buscar la aceptación. No entendieron nada, y fallan precisamente en que lo que da validez al discurso comunista son las leyes científicas del desarrollo, que ellos no conocen o de las que desertan. Es decir, se posicionan contra dichas leyes del marxismo, por acción u omisión.
Ahora bien, ¿Cuál es el instrumento que permite poner fin a esta situación, o al menos empezar a caminar en la dirección correcta? El instrumento son las células comunistas. Una célula que nace del centro de trabajo, de la fábrica, o del barrio obrero, que agrupa a los elementos más conscientes del proletariado, armados con el socialismo científico. Ahora bien, la vida de la célula no puede quedarse simplemente ahí. La célula debe estar en contacto permanente con su entorno cercano, difundiendo por todos los medios posibles la política del Partido, porque su deber es llevar a sus hermanos de clase, esta política comunista.
Como quiera que en los centros de trabajo domina el miedo al patrón y la incertidumbre al no conocer alternativa alguna al actual estado de cosas, al capitalismo, los obreros están desamparados y la burguesía aprovecha para introducir en ellos, ideología cada vez más reaccionaria. El papel de la célula es el combate político, para enseñar la comprensión de la necesidad del socialismo, y la lucha ideológica para romper el caparazón ideológico con la que la burguesía envuelve a los obreros. Todo esto evitando la desviación que anteriormente comentamos, que es la desviación economicista. Muchas células de partidos son simples apéndices de sindicatos, hablan de convenios, de despidos, de jornadas laborales agotadoras, centrándose en dicha lucha económica o obviando las más importantes: la ideológica y la política. Esa célula está condenada al fracaso.
Además, la célula debe ser un órgano vivo y en constante movimiento. Los comunistas agrupados en células deben demostrar su calidad de revolucionarios profesionales para ganarse a sus hermanos de clase. La propaganda y la agitación deben ser continuas y cada célula debe desarrollar su propio plan de cómo introducirse cada vez más tanto en su fábrica, como en crear células en las fábricas de los alrededores.
En los barrios, las células deben orientar su trabajo hacia la denuncia de todos los problemas que afectan a sus convecinos, desde un prisma de clase basado en el socialismo científico, sin caer en el localismo y sin olvidar que todos los problemas tienen una ligazón dialéctica con la estructura del modo de producción en que nos encontramos, deben señalar al capitalismo como origen de todos los males de los barrios obreros y que, únicamente, tendremos barrios libres, habitables y con calidad de vida si ponemos fin al capitalismo.
Este tipo de células de barrio o localidad son las menos importantes, necesarias mientras cada centro de trabajo no cuente con su célula, pero teniendo siempre claro que la célula de centro de trabajo o fábrica es la principal. Sólo así se produce la ligazón con la clase más avanzada de la historia, y se evita caer en la desviación carrillista, en el concepto de agrupación. Podemos comprobar que muchos partidos que se denominan marxistas-leninistas, ante la imposibilidad de penetrar en las fábricas, optan por denominar células a lo que es la agrupación carrillista con otro nombre. No, la célula de localidad es un medio para crear células de centro de trabajo o fábrica, pero no es un fin, y debe estar supeditada siempre al trabajo práctico que los camaradas de célula, con presencia en empresas, realicen, para penetrar en ellas.
Otro de los apartados fundamentales es la táctica de masas, que debe ser correcta porque si no, tampoco vamos a ningún lado. El PCOE lucha por la creación de las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores como órganos de poder obrero nacidos de las fábricas. Los comités y delegados de personal son elegidos por los obreros, por lo tanto se erigen como representantes de los trabajadores desde el centro de trabajo. De lo que se trata, es de unir estos comités y delegados en la estructura que ejerza de órgano de poder, y de control de la producción. La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores es un órgano de poder independiente del Partido Comunista, que agrupa a la clase obrera en su conjunto. Por tanto, el papel del Partido, es conquistar la hegemonía dentro de estos órganos de poder, para así tener la hegemonía política social. Estas ACDT no son un órgano sindical, no agrupan a sindicalistas, ni la lucha sindical es su función. Las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores agrupan a comités y delegados, que muchas veces se confunden con secciones sindicales, pero que no tienen nada que ver.
La política sindical del PCOE es la creación de una central sindical única de clase en España, que se entronque con la FSM (Federación Sindical Mundial), el órgano que agrupa a nivel internacional a los sindicatos de clase. Siempre teniendo en cuenta las labores y limitaciones del sindicalismo, y que el Partido no es el sindicato ni realiza la misma función que el sindicato. En este sentido, se están dando los primeros pasos para la creación de el embrión de esa central sindical única de clase.
Volviendo a la táctica de masas, la ACDT como órgano de poder obrero forma parte, además, del llamado Frente Único del Pueblo (FUP), que es la unión de los órganos de poder del barrio -Asociaciones de Vecinos ( muy distintas en concepto a las que hoy en día existen), asambleas de estudiantes, de campesinos, etc -. que conforman el embrión del futuro estado obrero. Este Frente es un frente de la clase obrera y sus aliados, pero no es un “frente de izquierdas” ni un frente de organizaciones o expresiones organizativas.
Este Frente Único del Pueblo tiene como misión coexistir durante un determinado período de tiempo con el estado burgués, existiendo dualidad de poderes, hasta que el estado obrero (FUP) se imponga mediante la revolución socialista. El estado burgués representa los intereses de la burguesía, la clase social dominante, y se compone de los Parlamentos, los Ayuntamientos, las leyes, los jueces, la policía y el ejército, etc. De lo que se trata es de destruir su sociedad, pero no la destrucción y el caos porque sí; sino mediante la construcción de la nueva sociedad socialista como paso previo a la desaparición de la sociedad de clases.
Los comunistas del PCOE entendemos que esta teoría, unida a nuestra táctica de masas, es lo que permitirá la Revolución Socialista en España. Entendemos asimismo, y a diferencia de otras organizaciones que autodenominan el “único” Partido Comunista, que existen otros partidos u organizaciones que se reclaman del comunismo. Nosotros reconocemos la existencia de diversos actores en el seno del Movimiento Comunista Español, asimismo lamentamos el fraccionamiento y la división, pero no desde una perspectiva subjetiva y acientífica. Es decir, si la división existe, es porque existen amplias diferencias en cuanto a teoría, a táctica de masas y a formas de entender el Partido Comunista. Pretender unidades o absorciones que no tengan en cuenta estas diferencias, es caer en errores que el desarrollo del Movimiento Comunista en España ha puesto a la luz en muchas ocasiones. Es decir, unir a organizaciones tan alejadas como el agua y el aceite sólo contribuye a paralizar el desarrollo del comunismo en nuestro país, y a lo único que lleva es a nuevas escisiones, cuando tras el congreso unificador se ponen de manifiesto las grandes diferencias entre diferentes tácticas de masas e ideología. Por poner un ejemplo sencillo, la unión del PCOE con un partido incrustado en el economicismo, que nosotros corregimos hace tiempo, sólo conllevaría nuevas escisiones.
Por ello, aún reconociendo la existencia de otras organizaciones, llamamos a la clase obrera a organizarse en las filas del PCOE, al entender que posee la estrategia y tácticas más adecuadas para el desarrollo y organización del partido revolucionario en España. Llamamos asimismo a todas las células de fábrica y de localidad del PCOE, a sus comités provinciales, regionales y nacionales, a intensificar el trabajo militante, a demostrar la capacitación de sus cuadros, a enseñar a sus compañeros de trabajo mediante el ejemplo las virtudes que todo revolucionario debe tener en este momento concreto. Llamamos a toda nuestra militancia, no sólo a estar a la altura de las circunstancias, sino a dar un paso más allá, en elevar su compromiso un paso más, en fortalecer a su Partido todavía más.
Porque la construcción del Partido y de la revolución es tarea de todos.
¡POR EL SOCIALISMO, POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!
PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL(PCOE)
Alemania: beneficios históricos en 2012 mientras crece la pobreza
La máquina alemana marcha a buen ritmo, se podría decir por los grandes números de la bolsa alemana de Frankfurt. Las 30 empresas que cotizan en el DAX acumularon 66 mil millones de euros de beneficio neto en 2012, cerca del récord absoluto de 2007. Los accionistas de estas empresas se han embolsado un total de 34,4 mil millones de euros. Para valorar esa cifra, hay que decir que el presupuesto del Estado alemán es de 302 mil millones de euros para 2013.
Entre las empresas que batieron récords de beneficios se encuentran Fresenius (número uno mundial en equipos dediálisis), SAP (fabricante de software) y el experto en gas Linde.
Gracias a un buen posicionamiento en los mercados emergentes como China y América Latina se han podido mantener las exportaciones, de la que Alemania es más dependiente que nunca (un 44% del Producto Interior Bruto se debe al comercio exterior). Es así como esquiva la morosidad de los otros países europeos.
Esta ha sido la estrategia de Volkswagen que ha alcanzado el más alto beneficio de la historia alemana: 22 mil millones de euros. Su patrón se había embolsado ya en 2012 más de 17 millones de euros, por los beneficios de 2011. De ellos 11 millones de euros fueron una prima de resultados.
El milagro se basa como no podía ser de otra forma en la “flexibilidad” de la mano de obra alemana en cuanto a horarios, salarios, funciones, paros parciales,… de tal forma que el patrón dispone del trabajador alemán como le viene en gana.
Las cifras exultantes de beneficios vienen a desmentir la falacia según la cual el trabajador debe hacer un esfuerzo de contención salarial para evitar que las empresas cierren o quiebren. Como vemos, lo que busca el patrón no es evitar la quiebra, sino ser más competitivo y conquistar mercados a nivel mundial, que se traduce finalmente en que los dueños de la empresa ganan más.

Martin Winterkorn, patrón de Volkswagen
Y si las empresas alemanas, indias o chinas ganan terreno, otros para no perder el tren de la lucha por el mercado mundial tienen que pulverizar las condiciones de trabajo en sus respectivos países con lo cual el proletariado a nivel internacional se empobrece sin parar. Tal es el caso de España que ha superado al resto de países europeos en el aumento de exportaciones (un 4,2%).
Esto también deja en evidencia las recetas de los grandes sindicatos que venden sus acuerdos a los trabajadores con la zanahoria de ser más “competitivos”. Lo que hacen es sumir a los trabajadores en ese marco de explotación capitalista sin fin.
Algunos datos del resultado del “milagro alemán” son que los trabajadores alemanes se mantienen con un salario real un 1,8% por debajo respecto al año ¡2000!, la esperanza de vida ha bajado 2 años y hasta casi 4 en la antigua Alemania del Este entre 2001 y 2010, el 16% de la población está en riesgo de exclusión o que el 25% de los asalariados cobran un salario “bajo”, es decir, 9,15 euros brutos la hora.
A los trabajadores del mundo entero no les queda otra que salir de esa espiral que los lleva a la miseria, aboliendo el régimen capitalista poniendo en manos de toda la sociedad los medios de producción (tecnología, fábricas, máquinas, minas, tierras,…) que hoy en día producen más abundancia material que nunca, pero más pobreza al mismo tiempo bajo la propiedad privada.
Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE
Nace la Federación de Jóvenes Comunistas de España en Madrid
Tras ya varios meses de desarrollo del Partido en Madrid, era una necesidad impulsar el desarrollo consecuente de nuestra organización juvenil, la Federación de Jóvenes Comunistas de España (FJCE). Gracias a que conseguimos desarrollar en muy poco tiempo las estructuras necesarias para dar un lugar donde luchar a nuestros jóvenes de manera organizada, esta tarea fue posible y se pudo culminar con la afluencia de jóvenes conscientes al seno de nuestra Organización.
La Federación nace este día 9 de Marzo con unos objetivos muy claros: hacer llegar a la base juvenil de la clase obrera las contradicciones inherentes a este sistema de producción capitalista y mostrar la necesidad de organizarnos y luchar por la única vía que garantizará la democracia para nuestra clase: el Socialismo. Para ello no podemos sino aprender de la experiencia militante y de la historia, para estar en todos los frentes de lucha en los que esté la juventud, ya sea estudiante o ya sea obrera propiamente dicho.
Somos conocedores de los diversos motivos por los que nuestra clase se encuentra en una situación de orfandad. No son otros sino los jóvenes, los que se ven en un futuro sin posible emancipación: la vivienda es inaccesible, las cifras de paro que sufren son las más atroces de toda la sociedad (superiores al 50%) y padecen el advenimiento continuo de recortes en educación y servicios sociales, que provocan que solo en la Universidad Autónoma de Madrid haya habido un 22% menos de matriculados en este curso 2012-2013, entre tantas agresiones que soportamos día a día.
Los diversos medios de comunicación de masas al servicio de la burguesía y el Gran Capital, han desempeñado muy bien su función a lo largo de estos años introduciendo en lo más profundo de la mentalidad de la sociedad el capitalismo como única forma de vida. Como consecuencia de ello, encontramos que aun con todas estas agresiones continuas al seno de la juventud, concretamente a la juventud madrileña, el movimiento estudiantil y juvenil se halla profundamente desclasado y demacrado, quedando reducido a un par de organizaciones de corte reformista y siendo incapaz de sobrepasar lo espontáneo en su movilizaciones para dar respuestas a los problemas que acucian a nuestra clase.
La FJCE no puede -y no lo hace- reducirse a este plano. La FJCE es la organización leninista que precisan nuestros jóvenes para hallar la manera organizada de luchar por lo que nos pertenece en la vía insoslayable del Socialismo, de la justeza y la Dictadura del Proletariado. No solo en la labor teórica, sino también en la práctica, la FJCE estará allá donde la clase obrera juvenil esté. La historia nos ha demostrado que sólo el Socialismo puede otorgar a nuestra clase todo lo que nos está siendo privado: una vida digna.
La emancipación de la juventud estudiante, de la clase obrera y del resto de capas populares, sólo será posible mediante el estudio y la práctica del marxismo-leninismo, tal como la historia demuestra. Por ello, desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL en Madrid hacemos un llamamiento al conjunto de la juventud a engrosar las filas de la Federación de Jóvenes Comunistas de España en Madrid, y a luchar incansablemente hasta culminar nuestro papel histórico, la Revolución Socialista y la instauración definitiva del Socialismo.
Cumbre Social: ¡esbirros del capital!
Nos llega la noticia de la convocatoria por parte de la autodenominada “Cumbre Social” de una jornada de movilización proyectada para el próximo 10 de Marzo con el lema “Contra el paro y por la regeneración de la democracia”, recogiendo así el llamado de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que convoca a nivel europeo esta jornada de movilización. El PCOE rechaza esta convocatoria, a sus convocantes y los objetivos que los mueven, que son reaccionarios y no persiguen nada más que desviar y engañar a los trabajadores del único camino para su emancipación –la revolución socialista- para propiciar la llegada de la organización capitalista PSOE al “gobierno” del estado español o, al menos, paliar en cierto modo la debacle de esta sigla pro-capitalista como garantía de continuidad del actual sistema explotador.
Primeramente, hemos de hablar de la Confederación Europea de Sindicatos, organización que aglutina a los sindicatos amarillos y traidores de toda Europa, que forma parte de los estados capitalistas mismos y de sus organismos imperialistas como la Unión Europea, y que es financiada y promocionada por la burguesía para dar legitimidad “sindical” al sistema capitalista. El PCOE, en su política sindical, considera como la única organización sindical internacional a la Federación Sindical Mundial (FSM) que es la organización internacional de los sindicatos de clase y que aglutina a decenas y decenas de millones de obreros de todo el mundo. Por tanto, apoyar a los sindicatos luchadores (FSM) y marchar luego junto a los traidores (CES) sería una contradicción muy grave. Un Partido Comunista jamás debe caer en este tipo de actitudes oportunistas. Por eso rechazamos esta movilización ya desde el mismo momento en que la convoca dicha CES.
Por otra parte, las organizaciones que conforman la “Cumbre Social” no tienen en ningún momento el objetivo del socialismo ni la creación del poder popular, sino que su objetivo es darle al capitalismo “un rostro humano”, sin cuestionarse nunca la propiedad privada de los medios de producción ni la conquista del poder por parte de la clase obrera. Esto queda patente al escuchar las declaraciones de los “líderes” de la denominada Cumbre Social, que textualmente nos dicen: “se destruye cada vez más empleo sin que el emprendimiento lo compense”. Es decir, para estos señores la sociedad no se divide en clases sociales, sino que es un simple problema de que existen empresarios/emprendedores que no cumplen con su cometido de “crear empleo”. Los comunistas sabemos que esto no es así. En el capitalismo esos empresarios/emprendedores tienen una función muy concreta que no es crear empleo sino extraer de la mano de obra que emplean la plusvalía necesaria para aumentar sus ganancias y continuar con el ciclo de reproducción ampliada del capital, es decir, emplean esta mano de obra como la fuente que les proporciona sus riquezas. No sólo eso; en la lucha de clases toman partido por la burguesía y se posicionan en contra del proletariado, o lo que es lo mismo, se posicionan con la clase dominante, cuya función en el capitalismo es enriquecerse a costa de la fuerza de trabajo de los obreros, de los trabajadores.
Junto con lo anterior, observamos que los principales convocantes son los sindicatos teóricamente mayoritarios, pero que apenas agrupan al 9% de los trabajadores y que ven continuamente reducida su afiliación. Hablamos de UGT y CCOO. Estas organizaciones sindicales se han dedicado durante décadas a traicionar y dinamitar cualquier lucha, aunque fuese solamente económica, que traspasase la línea que la burguesía delimitó y ellas aceptaron bajo el manto del dialógo social. Estas organizaciones sindicales forman parte del Estado, reciben de él jugosas subvenciones, son reconocidas como sus interlocutores y en base a esto se otorgan el derecho a representar y hablar por todos esos trabajadores del Estado que, mayoritariamente, no están afiliados ni representados por sus siglas. Su actitud en la lucha económica se basa en los pactos y la negociación lo cual, en esta etapa de desarrollo del capitalismo en el que necesitan extraer cada vez más plusvalía a los obreros y pisarlos cada vez más, es un auténtico crimen. Esta estrategia de conciliación, de la mal llamada paz social que no es más que la imposición brutal del burgués y el sometimiento y el sacrificio de los trabajadores llevada a cabo durante décadas, nos ha llevado a la situación de miseria actual para la clase obrera; a lo que debemos de unir que la única lucha que se ha producido ha sido económica, dejando de lado la lucha ideológica contra la burguesía y la lucha por el poder político para instaurar el socialismo.
Todo esto ha llevado a una psicología de derrota y miedo dentro de los centros de trabajo. Los obreros, ante la nula alternativa que les ofrecen estos defensores del capitalismo, se encuentran cada vez más desesperados y la figura del empresario, ante sus ojos, se hace omnipotente. Ese miedo al despido, el miedo a perder un trabajo basura para no engrosar el ejército de seis millones de parados, hace que los obreros traguen con cualquier cosa. Las enfermedades derivadas de este estrés se hacen crónicas así como los suicidios derivados de la impotencia de no conocer alternativa al modo de producción capitalista.
Y ante esta aterradora situación toda esta pléyade de traidores y reformadores del capitalismo insisten en “lavarle la cara” al capitalismo, insisten en las viejas recetas de la conciliación, insisten en “referéndums contra los recortes”: ¡como si un obrero estuviera de acuerdo en que le destrocen la vida! Es decir, estos individuos contribuyen al mantenimiento del capitalismo y ante él un Partido Comunista no debe sumarse a semejante convocatoria sino denunciar ante la clase obrera estas actitudes que sólo contribuyen a mantener la situación de explotación de los trabajadores.
El PCOE tiene una alternativa muy clara, válida e históricamente demostrada: la lucha por la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo. Eso sólo se producirá mediante la unión y simbiosis del Partido Comunista con la clase obrera desde los centros de trabajo, desde las fábricas, desde los barrios obreros, desde los centros de estudio, mediante un Frente Único del Pueblo que se convierta en el embrión del Estado obrero y que mediante una dualidad de poderes luche en todos los ámbitos contra el poder burgués y lo destruya. Este Frente Único del Pueblo, como unión de la clase obrera, contando con la alianza de las demás clases explotadas por el capitalismo, que no es una unión de organizaciones sino un frente de clase.
Además el PCOE lucha por crear células en las fábricas y centros de trabajo, como el instrumento válido para combatir y vencer a la psicología del miedo actual, llevando a los obreros y dándoles a conocer el arma que les permitirá vencer al capitalismo: la ciencia del socialismo y la organización leninista. Si seguimos dejando huérfanos de Partido a los obreros este clima de miedo irá a peor y el capitalismo impondrá su dominación por los siglos de los siglos.
Por ello rechazamos la estrategia de estos renovadores del capitalismo que siguen engañando a la clase obrera con promesas que ellos mismos saben imposibles de cumplir dentro del capitalismo. Por eso denunciados la renuncia de estos individuos a la lucha de clases, si es que alguna vez estuvieron implicados en esta lucha, y los denunciamos como colaboradores necesarios de la burguesía dentro del movimiento obrero. Llamamos a los obreros a no secundar estas movilizaciones, a mostrar todo el desprecio a estas organizaciones cuya parte de culpa en la situación actual de nuestra clase es evidente, y denunciamos la maniobra con fines electorales de mantenimiento del orden de cosas burgués que intentan estos desclasados.
Llamamos, asimismo, al conjunto de la clase obrera a organizarse en las filas de su partido, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) como organización que, armada de la ciencia socialista, les permitirá conocer el camino para derrotar a esos empresarios, que a día de hoy parecen intocables, y que les permitirá vencer el miedo instalado en los centros de trabajo. Sólo mediante la comprensión del socialismo y de la lucha de clases entenderemos cómo es posible vencer al capitalismo, que no es eterno ni inmutable, pues precisamente este capitalismo nace de las entrañas de otros modos de producción anteriores. Por tanto, el capitalismo mismo puede desaparecer, la historia nos lo enseña, pero sólo el proletariado organizado – y bajo la dirección de nuestro estado mayor, el Partido Comunista – podrá mandar al capitalismo al basurero de la historia.
Como quiera que la derrota del capitalismo no es el objetivo de los convocantes de estas movilizaciones de este 10 de Marzo sino el engaño y la traición de las clases populares, así como desviarles del camino del socialismo –única vía posible de resolución de los problemas de los trabajadores y demás clases populares- las rechazamos, y asimismo señalamos y condenamos como cómplices del capitalismo a dichos convocantes y a las organizaciones oportunistas que suelen marchar a rebufo de estos regeneradores del capitalismo.
PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)
Sin socialismo no es posible la liberación de la mujer
El capitalismo es un régimen de desigualdad. Existe una desigualdad económica, motivada por el hecho de que mientras que unos son dueños de los medios de producción(fábricas, centros de trabajo, comercio, tierras, etc.) otros deben vender lo único que poseen, su fuerza de trabajo, si es que no quieren morir de hambre.
Esta desigualdad de extiende además al terreno de los derechos en la sociedad capitalista: mientras que los miembros de la clase dominante(burgueses) gozan de todos los derechos derivados de su posición de dominación de clase, otros del único derecho que gozan es el de servir de mano de obra para producir mayores ganancias al patrón. Incluso en la más democrática de las repúblicas burguesas, en regímenes de democracia-burguesa, los derechos de los obreros no pasan de ser formales y no reales y la burguesía siempre podrá eliminarlos de un plumazo si las necesidades de desarrollo del capitalismo así lo requieren.
Por tanto en un régimen, el capitalismo, que se basa en la desigualdad entre las clases no podrá sino observarse una desigualdad entre el hombre y la mujer: en lo económico, en sus derechos, etc. pero siempre desde una perspectiva de clase. Es decir, la mujer en el capitalismo tal y como nos decía Lenin está doblemente oprimida: por ser mujer y por ser obrera.
El feminismo burgués, debido a su carácter de clase, prescinde de la segunda de estas contradicciones y expone únicamente la opresión de la mujer en base al sistema patriarcal. Tal absurdo es consecuencia de la lucha ideológica entre las posiciones burguesas y las proletarias, que es uno de los tres pilares de la lucha de clases junto con la económica y política. Así, la burguesía, desde hace unas décadas a esta parte viene promocionando eclécticos e interclasistas movimientos de “emancipación” de la mujer que combaten los postulados marxistas y obreros sobre la igualdad real y la liberación de la mujer proletaria. Estos movimientos de carácter pequeño-burgués niegan la esencia de clase de la opresión a la mujer obrera, e igualan dentro de una sociedad de clases(que como ya explicamos, se basa en la desigualdad) a la mujer obrera y la mujer burguesa. Reflexionemos: ¿acaso Alicia Koplowitz o Angela Merkel son mujeres oprimidas por el capitalismo o ejercen su dominación de clase indistintamente sobre hombres y mujeres obreros? La respuesta es bien sencilla, y nos muestra que el problema de la emancipación de la mujer es una cuestión de clase que no se puede separar de la lucha por el socialismo, una lucha donde la mujer cumple un rol fundamental.Sin embargo la lucha de los comunistas por la liberación de la mujer no es una lucha paternalista, sino consecuentemente revolucionaria. La tarea de los comunistas es incorporar a la mujer a la lucha por el socialismo, por el derrocamiento del modo de producción capitalista y por la Dictadura del Proletariado. Es decir, la emancipación de la mujer es una tarea revolucionaria ligada a la lucha por el socialismo, que se da dentro del marco de la lucha ideológica: ideología proletaria contra ideología burguesa. La mujer al luchar contra la dominación ideológica de la burguesía en el terreno de su emancipación como miembro de una determinada clase social, la clase obrera, está combatiendo su propia situación de opresión de género puesto que sin la mujer obrera no puede haber socialismo, y viceversa.
La incorporación de la mujer a la lucha política por el socialismo ha de producirse de forma sencilla y de un modo pedagógico, educando revolucionariamente a las mujeres obreras en la ciencia del marxismo-leninismo. Los comunistas somos exactamente iguales que los demás obreros, y si nosotros hemos comprendido aprendido a armarnos con el socialismo científico, el resto de elementos de nuestra clase también pueden hacerlo. En este sentido, es esencial la creación de cuadros comunistas femeninos que porten la ideología proletaria y la introduzcan entre nuestros hermanos de clase. La incorporación en masa de las mujeres al mundo laboral, no por los avances en la “igualdad” burguesa sino por las necesidades del modo de producción capitalista las hace una fuente a la que el Partido Comunista debe acceder para nutrirse de mujeres proletarias. El desarrollo del Partido Comunista, contando entre sus filas con el mayor número posible de mujeres, es el arma fundamental para el triunfo de la lucha de clases y la emancipación de la mujer obrera.
La mujer obrera en el capitalismo está sometida a distintos niveles de opresión. En el plano económico el salario de la mujer suele ser menor al del hombre y la secular reclusión en el hogar hace que muchas de nuestras hermanas obreras sean dependientes totalmente del varón en lo económico, impidiendo todo intento de emancipación. Las mujeres al recibir peores salarios generan mayor plusvalía al empresario, de ahí que como comentamos anteriormente el acceso cada vez mayor de las mujeres obreras al mundo laboral sea una necesidad del sistema y no la destrucción de barreras de género. Es decir, lo que se nos presenta por parte del feminismo burgués como “emancipación” de la mujer en lo económico no es más que el claro ejemplo de esclavitud asalariada dentro del capitalismo, que las mujeres obreras reciben en mayor medida que los hombres.
Sólo el socialismo romperá la desigualdad de la mujer obrera y el hombre en lo económico. En una sociedad sin clases, en el que el sistema tiene como misión asegurar las necesidades de la clase obrera, las relaciones de dependencia de la mujer con el varón se destruyen. Únicamente en el socialismo se produce la emancipación de la mujer en lo económico al no estar atadas a la amenaza del paro, ni al mantenimiento por parte del varón y la mujer es realmente libre de desarrollar su vida como desee. Pero esto es consecuencia de las nuevas relaciones de producción en el socialismo, donde la clase obrera controla el poder político y económico del Estado lo cual sirve para ir destruyendo paulatinamente todas las aberraciones de la antigüa sociedad capitalista. Por tanto como vemos una y otra vez, es el socialismo el que garantizará la igualdad real y la emancipación de la mujer obrera. El socialismo acaba de un plumazo con la desigualdad entre el hombre y la mujer en el tema de los salarios, de ahí la necesidad que tiene la mujer obrera de luchar doblemente contra el capitalismo: como obrera y como mujer.
Asimismo el rol patriarcal, es decir, el papel de la mujer dentro de la familia es una de las claves que explican la sumisión de la mujer obrera. El trabajo doméstico es una forma más de esclavitud laboral, sin embargo ni está remunerada ni goza del reconocimiento social necesario. Por tanto el Partido debe luchar resueltamente contra la minusvalorización del trabajo doméstico y por educar revolucionariamente a los obreros y las obreras en la lucha contra el patriarcado y sus reminiscencias. Porque sin eliminar este rasgo ideológico de la sociedad burguesa nunca podremos construir una sociedad socialista desarrollada, sin luchar contra esta contradicción no podremos emancipar a una parte muy importante de las masas obreras: las trabajadoras.
La pobreza y la marginalidad femeninas, cuyo máximo exponente es la prostitución, también debe ser combatida sin cuartel por el Partido Comunista y la clase obrera. La mujer obrera privada de desenvolvimiento económico se ve obligada en la sociedad burguesa a recurrir a estas actividades para asegurar su existencia. Además supone una fuente de lucro para elementos burgueses de toda calaña. El Partido debe luchar por la erradicación de esta actividad, por la dignificación de las mujeres que cayeron en las garras miserables de esta profesión porque son víctimas del modo de producción capitalista y de la sociedad burguesa. En el socialismo, además de estar prohibida esta actividad, la mujer no necesita humillarse para poder continuar su existencia pues el Estado y la sociedad socialista garantizan su plena emancipación económica.
La mujer además, debe gozar de plenos derechos sobre su propio cuerpo. En el capitalismo, los burgueses necesitan lo que denominamos “ejércitos industriales de reserva”, es decir, obreros que estén dispuestos a pelear por un puesto de trabajo entre ellos pues así los salarios serán más bajos. Además necesitan la reproducción de esta fuerza de trabajo y que sea cada vez más numerosa, pues cuanto más crezca la desocupación podrán agitar la bandera del miedo al paro forzoso y pagar cada vez menores salarios con el fin de obtener más plusvalía. De ahí que necesiten leyes que controlen la natalidad y que penalicen el aborto. En el socialismo, la mujer tiene absoluto derecho sobre su propio cuerpo y es el Estado socialista el que debe garantizar a la mujer las mejores condiciones para llevar a cabo esta práctica. Debemos denunciar asimismo el carácter clasista de la lucha por el aborto, pues la mujer burguesa debido a su situación económica siempre podrá eludir la legislación burguesa vigente con respecto a este tema. En este sentido y en el Estado Español hace unas décadas era famoso escuchar aquello de “van a Londres de compras”, refiriéndose a jóvenes señoritas de extracción burguesa.
La lucha por esta doble emancipación de la mujer en el terreno de clase y de género debe ser obra de las obreras mismas. Sin embargo esta doble lucha no se puede separar por cuestiones de género pues contribuye a debilitar a las fuerzas obreras, ni se puede convertir en una lucha parcial pues contribuye al afianzamiento de la ideología burguesa. La lucha por el socialismo es pues, la lucha por la liberación de la mujer, pues ambas forman parte dialécticamente de una misma lucha.
El Partido Comunista Obrero Español llama pues a las obreras a unirse a las filas de su partido, el Partido Comunista, con el fin de desarrollarse como cuadros y contribuir a la lucha por el socialismo en el Estado Español. Una lucha, la lucha por el socialismo, que es la única garantía para la mujer de su propia emancipación como miembro de una clase social determinada y como mujer. Dentro del capitalismo no puede haber ninguna igualdad real para la mujer obrera, ni ninguna emancipación, puesto que en el capitalismo por muchos derechos formales que tengan las mujeres, seguirán estando sometidas a la esclavitud asalariada.
Urge pues, por tanto, mandar el capitalismo y por ende al patriarcado al basurero de la historia.
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL
Resolución adoptada en el VII Pleno del Comité Central
RESOLUCIÓN: SOBRE LA NECESIDAD DEL PARTIDO
El VII Pleno del Partido Comunista Obrero Español resuelve:
Ante la situación que atraviesa el régimen capitalista en el Estado español, en su etapa senil y putrefacta, la del dominio absoluto del capital monopolista aglutinado en torno a las organizaciones imperialistas supranacionales, bien sea a través del bloque imperialista conformado por EEUU-UE-OTAN, bien sea a través de la emergencia del bloque imperialista encabezado por la R.P. China y Rusia. Ante la brutalidad desatada por la parasitaria oligarquía financiera, hoy más que nunca es imprescindible la implantación y desarrollo plenos del Partido Comunista Obrero Español, vanguardia proletaria que tal y como lo acreditan sus 40 años de historia -y aún en los momentos más duros para el movimiento comunista internacional-, ha sabido mantenerse fiel al marxismo-leninismo, enarbolando con orgullo de clase la roja bandera revolucionaria.
La caducidad del modo de producción capitalista, muestra día a día su esencia reaccionaria. El Partido Comunista Obrero Español debe hacerse visible, penetrando con fuerza entre el proletariado y las clases populares, duramente golpeadas por la explotación, la degradación y la miseria y sometidas a una enajenación sistemática. Esta es la única salida que ofrece la criminal oligarquía al pueblo trabajador, es su carrera desenfrenada hacia la extracción de mayores cuotas de plusvalía que combina con la multiplicación de sus guerras de rapiña. Sólo en la explotación, el robo y la guerra, halla hoy su desesperada supervivencia histórica el imperialismo.
El Partido Comunista Obrero Español, reafirmando su lealtad y fidelidad inquebrantable al marxismo-leninismo así como a su táctica de masas, no dudará en dar la batalla, afrontando con determinación y firmeza su lucha a muerte contra la burguesía en los frentes económico, político e ideológico.
Las condiciones objetivas para asentar con solidez las estructuras orgánicas y desplegar la política de masas del Partido están dadas. Es preciso fortalecerse internamente para extenderse con solidez y eficacia.
Forjado al calor del socialismo científico, el Partido Comunista Obrero Español no desfallecerá a la hora de cumplir con disciplina proletaria su Programa, emanado del XIV Congreso y enriquecido en los diferentes Plenos del CC celebrados. No ahorrará ni un solo sacrificio a la hora de elevar la conciencia política del proletariado, caminando con rumbo fijo y sin etapas intermedias hacia el único régimen decoroso para el género humano; el socialismo, la dictadura del proletariado.
VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE
Sevilla, a 02 de Marzo de 2013
Pésame por Chávez
El Partido Comunista Obrero Español transmite al pueblo de Venezuela y a su familia, su más sentido pésame por la muerte del Presidente Hugo Chávez Frias. Para el PCOE la figura de Chávez quedará grabada eternamente en los corazones de las gentes humildes, porque expresa la voluntad y la lucha de un pueblo que se resiste a vivir bajo la dependencia y la esclavitud de los imperialismos norteamericano y europeo y persigue ser dueño de su destino.
Chávez, incluso soportando ya su enfermedad en fase terminal, tuvo la fortaleza de mantenerse firme en sus ideas, en las que priorizaban sacar de la pobreza a su pueblo y buscar la unidad y solidaridad entre las naciones de América Latina.
En estos momentos de dolor, el PCOE reafirma su inquebrantable solidaridad con el pueblo venezolano, que sin duda, no desfallecerá frente a los ataques criminales de losenemigos internos al servicio de los imperios.
GLORIA ETERNA PARA EL PRESIDENTE CHAVEZ
VIVA EL PUEBLO TRABAJADOR DE VENEZUELA
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL
(PCOE)
Los reformistas y el Estado
Uno de los frentes de batalla del movimiento obrero a lo largo de la historia ha sido el de la definición del Estado, su carácter y su esencia y, por tanto, la lucha a desarrollar para la superación del capitalismo. La cuestión del Estado es vital, pues sólo así sabremos deslindar las líneas de quiénes apuestan por el mantenimiento o conservación del capitalismo, por acción u omisión, y quiénes apostamos por la construcción del socialismo.
Nunca podremos vencer a la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero sin una ardua batalla ideológica contra todo tipo de oportunismo, porque un proletariado influenciado por el oportunismo siempre será presa fácil de las acometidas de la burguesía.
La definición marxista-leninista del Estado nos señala que este es el órgano de dominación de una clase sobre otra, el instrumento con que una clase social oprime a otra, la prueba palpable de la existencia y antagonismo de las contradicciones de clase. Es decir, el Estado surge con la sociedad de clases para dirimir de una forma violenta todos los conflictos que se producen entre la clase dominante y la dominada.
Esta sencilla definición es el abc del comunista. Sin embargo, la burguesía y los oportunistas tratan por todos los medios de desviar a la clase obrera del conocimiento de la teoría marxista del Estado. Para los burgueses y oportunistas, el Estado es un ente situado por encima de las clases que sirve de elemento conciliador de los antagonismos de las diversas clases sociales. Para ellos, el Estado no es el arma de dominación de una clase sobre otra sino un ente que aparece de la nada, por encima de las clases, luego para ellos se puede reformar mediante cambios graduales, para darle un cariz más perfeccionado. Es decir, siendo el capitalismo el modo de producción dominante y el Estado el arma de dominación de la clase dominante (burguesía) sobre la dominada (clase obrera), ellos lo que pretenden es darle un rostro humano a este capitalismo reformando y perfeccionando, ese Estado burgués que para ellos simplemente falla en la gestión. Reducen la naturaleza de clase del Estado a la acción de esta u otra personalidad individual o partido político, obviando que el Estado es la unión de toda una clase social que se conforma como instrumento de dominación.
Dicha concepción del Estado no puede ser más metafísica e idealista, muy lejos de la filosofía proletaria del materialismo dialéctico e histórico y del carácter científico del desarrollo de la sociedad y de la lucha de clases.
No es tema baladí el del Estado, pues la concepción de este u otro sentido nos lleva a diferentes -y divergentes- estrategias. Los comunistas, armados con las leyes científicas del desarrollo de la sociedad, sabemos que el Estado burgués debe ser destruido mediante una revolución que será violenta y un período que lo siga de Dictadura del Proletariado, si lo que realmente queremos es la superación del capitalismo y la construcción de la nueva sociedad socialista, única alternativa científica, superior y demostrada en la práctica al capitalismo.
De ahí que los comunistas desechemos las ilusiones pacifistas del tránsito al socialismo, o en el caso de los oportunistas, a no se sabe qué otro sistema social, político y económico distinto al capitalismo. ¿Y por qué decimos los comunistas que la revolución ha de ser violenta? Es sencillo, si nuestra misión es transformar un sistema de dominación de clase, donde una clase goza de todos los privilegios e impone su dominación por la fuerza a la clase dominada mediante el Estado, es lógico pensar que opondrá toda resistencia a esta transformación y usará ese mismo Estado que ella ha creado para proteger sus intereses.
Los oportunistas creen que conquistando el parlamento o las instituciones burguesas mediante una votación, tienen ya el poder político del Estado. Se equivocan. El poder político pertenece a la clase dominante, a la burguesía, y el Estado es su arma de dominación que nunca van a ceder mediante métodos pacíficos ni mediante ninguna votación. Se equivocan y mienten a los obreros aquellos que les piden el voto para alcanzar el “gobierno”, puesto que el gobierno pertenece a la clase dominante, y se equivocan si creen que el Estado no va a reaccionar cuando ellos empiecen a aplicar sus medidas reformistas. El Estado cuenta además con cuerpos represivos tales como el ejército o la policía, destinados a reprimir al proletariado, y cuerpos legislativos como la judicatura o las leyes destinados a crear el marco legal de dominación clasista. Los oportunistas creen que con su llegada al gobierno esos órganos de la burguesía para mantener su dominación de clase van a cambiar mágicamente y ponerse a sus órdenes, debido a que ellos no conciben el Estado como arma de dominación de clase sino como señalamos antes, como instrumento por encima de las clases.
Cuando las medidas de un gobierno oportunista y los intereses de la clase dominante chocan, el Estado y su aparato siempre se van a poner del lado de la clase dominante, puesto que esta es su esencia y para ello ha sido creado. Mienten, pues, todos aquellos que nos piden el voto prometiéndonos cambios, porque no han entendido o tergiversan el carácter de clase del Estado y su papel dentro de la lucha de clases.
Entonces, desde el prisma de un revolucionario se nos plantea una pregunta: ¿qué hacer? Lo que debemos hacer los comunistas, y toda la clase obrera que ocupa un papel subordinado dentro del capitalismo es crear un Estado paralelo. Crear nuestros órganos de poder proletario emanados de las fábricas, de los centros de trabajo, de los barrios obreros, de la juventud estudiantil obrera, que converjan en el Frente Único del Pueblo como ese Estado paralelo, que mediante la dualidad de poderes confronte con el Estado burgués y se imponga a este destruyéndolo.
Es decir, debemos de perder las ilusiones y confianzas en las instituciones burguesas, en sus elecciones, debido a que son una farsa ya que el poder político en una sociedad de clases siempre va a pertenecer a la clase dominante indistintamente del partido (burgués) que alcance el gobierno de la nación.
La dualidad de poderes que señalamos significa la existencia en paralelo de dos estados: el burgués y el proletario. Estos se enfrentan en una lucha sin cuartel a todos los niveles: económico, ideológico y político fruto de los antagonismos de clase que existen en toda sociedad estructurada en clases sociales. Es deber del Partido Comunista el guiar y organizar esa lucha para conseguir que se impongan los órganos de poder obrero sobre los órganos de poder burgués. Y reiteramos que el Partido guía y organiza, pero los órganos de poder obrero no son el Partido, son de la clase, pues es ésta el verdadero sujeto revolucionario. En esta lucha de poderes se desenmascaran a los oportunistas al servicio de la burguesía en el seno de la clase obrera, que ante el miedo a la revolución corren a ponerse de lado del poder burgués y contra el propio poder obrero.
¿Y que pasa una vez finalizada la confrontación entre poderes y la derrota del Estado burgués por parte del estado obrero? Pasa que el proletariado destruye el Estado burgués. Es decir, la destrucción del arma de dominación de una clase sobre otra. Esto quiere decir que su parlamento, sus ayuntamientos, sus leyes, su ejército, su policía, sus leyes, etc. que forman el Estado burgués serán destruidos después del triunfo de la revolución obrera y sustituidos por la anteriormente clase dominada -la clase obrera- conformada en Estado para oponer su violencia a los intentos de restauración del Estado de los explotadores.
Esto es lo que denominamos Dictadura del Proletariado. Es decir, dictadura para las clases dominadas, que antes gozaban de la dominación mediante la tenencia del poder político y el Estado burgués y, a su vez, es democracia para las clases dominadas, libres de las ataduras que les imponía el Estado burgués y que ejercen su dominación de clase sobre los antiguos explotadores. Esto es así porque las clases dominadas en el capitalismo son las más numerosas, los trabajadores son la esencia de la sociedad y quienes la hace funcionar y, sin embargo, en el capitalismo estas clases son dominadas por un puñado de burgueses.
Esta dictadura se ejerce por la violencia sobre los antiguos explotadores, una violencia que dependerá del grado de resistencia que opongan las viejas clases dominantes en la nueva sociedad. El objetivo final no es mantener esta forma de violencia sine die, sino la construcción de la sociedad sin clases que acabará con toda forma de opresión y con el Estado como concepto, debido a la inexistencia de clases de las que emana la inexistencia de contradicciones de clase, y por tanto el Estado como arma de dominación de una clase social sobre otra perderá todo su sentido.
Son las dos fases de la sociedad socialista-comunista: la primera que sería el socialismo, donde aún perduran los viejos vicios de la sociedad burguesa y que hace necesaria la existencia de la Dictadura del Proletariado. En la segunda fase -la fase comunista- desaparecen las clases sociales y con ella el Estado y sus formas de dominación. Este es el objetivo final de todo comunista. Sin embargo, los distintos oportunistas no se plantean esta meta. Su concepción idealista del carácter del Estado les lleva a creer que el objetivo final es conquistar el parlamento mediante las votaciones, todo dentro del capitalismo. Tanto la socialdemocracia como los que se autodenominan revolucionarios pero abjuran del socialismo y la dictadura del proletariado tienen este fin. Para ellos el objetivo se reduce a conseguir más escaños en el parlamento, ya sea para gestionar el capitalismo o para conseguir jugosas poltronas y los cargos y sueldos asociadas a ellas. Para ellos la construcción del poder popular no va asociada a la dualidad de poderes y la lucha entre ellos, sino que el poder popular es una forma de introducirse en el poder burgués -en ese parlamento- que es el objetivo al que ellos aspiran.
Por ello, luchan por mantener la confianza de los trabajadores en las instituciones burguesas que gestionan a diferentes niveles. Ya sea el municipalismo, que para ellos es una forma de acceder a cotas más altas de gestión dentro del capitalismo y, por tanto, dentro del Estado burgués como mediante la creación de organizaciones creadas por los de arriba -por las cúpulas- que tienen como objetivo, y bajo un presunto lenguaje de radicalidad, el convertirse en opciones políticas que pugnen por gestionar el poder político de la burguesía en ayuntamientos, parlamentos autonómicos o nacionales.
Los comunistas señalamos a todos estos oportunistas como los defensores y mantenedores de la ideología burguesa en el movimiento obrero. En la época en que nos encontramos, todo lo que no sea contribuir a disipar las esperanzas y confianza de los obreros en las instituciones de la burguesía es contribuir a mantenerlos en el estado de sumisión y dominación en el que se encuentran actualmente.
Sólo la creación de los órganos pertinentes del poder obrero emanados de las fábricas y centros de trabajo que son las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores que junto con los órganos de poder obrero en los barrios, Asociaciones de Vecinos, y los órganos de poder de los jornaleros, estudiantes, etc. que, conjuntamente, conformen el Frente Único del Pueblo como estado obrero paralelo, nos llevará a tener alguna posibilidad de éxito ante la clase capitalista, y ante su órgano de poder y dominación que es el Estado.
Este Frente Único del Pueblo sólo podrá ser viable cuando la clase obrera tenga a su Estado Mayor, a su destacamento de vanguardia armado con la ciencia del marxismo-leninismo. Por tanto, urge desarrollar el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL. Toda la experiencia de décadas pasadas sin la existencia del Partido nos debe servir de aprendizaje y lección para saber que sin Partido, y repitiendo experiencias caducas, estamos condenados a mantener la dominación capitalista por los siglos de los siglos. Pero no sólo eso, sino que la burguesía, al hilo de la necesidad del modo de producción capitalista en esta fase decadente, necesita tender cada vez más a la reacción para mantener su dominación de clase. Necesita la creación de movimientos fascistas de masas. Lo vemos en Grecia y estamos viendo los primeros embriones en España.
Si la burguesía no se va a quedar quieta, los obreros y las clases explotadas tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados. Por tanto, es misión de los mejores elementos de la clase obrera, de los trabajadores, el unirse a su Partido, al Partido Comunista Obrero Español (PCOE), porque sólo así conseguiremos guiar al conjunto de la clase obrera hacia sus objetivos: el socialismo, la Dictadura del Proletariado y la destrucción del Estado burgués.
¡TRABAJADOR, FORTALECE LAS FILAS DE TU PARTIDO COMUNISTA: EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!
¡POR EL SOCIALISMO, POR EL PODER OBRERO, POR LA VICTORIA!
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)
