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Respuesta del PCOE a Emilio Aguado Moyano

En el Blog “Movimiento Político de Resistencia” apareció el pasado día 6 de Agosto un artículo de un tal Emilio Aguado Moyano titulado: “Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la resistencia antifascista”, con motivo del homenaje que la CJC dedicó a las 13 Rosas Rojas “heroínas ejemplares de la resistencia contra el fascismo”. No podemos negar que la respuesta dada por el autor, y su salida de tono, nos ha sorprendido por extemporánea, debido a que arremete contra el PCOE, que nada ha tenido que ver con dicho homenaje; aunque, naturalmente, lo comparte porque lo considera justo.

Resulta bastante claro que el autor del artículo y sus compañeros esperaban agazapados detrás de la maleza una oportunidad, cualquiera que fuese, para poder criticar al PCOE después de 40 años de existencia. ¿Por qué ahora? Sin duda alguna que obedece a que el pasado mes de abril respondimos resueltamente a una crítica subrepticia de Olarieta. Nuestra contra fue a modo de debate y no fuimos nosotros los que lo iniciamos. Esperábamos pues, una defensa a ultranza de sus posiciones pero en el marco debido, en el que se estableció entonces, en el teórico práctico. Pero se ve que les resultaba más que difícil continuar por el camino que ellos mismos eligieron.

No nos queda muy claro si todas las imputaciones que el autor hace a los CJC y al PCPE van también dirigidas al PCOE y es que todo se manifiesta confuso, porque según se desprende, con nuestro partido el autor no tiene lo suficientemente dominada la parte del campo de batalla que escogió para atacar. Juzgar al PCOE por lo que supuestamente éste piensa que pasó hace treinta y cinco años nos parece una barbaridad o una falta de argumentos y de rigor para enfrentarse a nuestra realidad de hoy.

Pero el autor se equivoca, y mucho, al afirmar que no queremos hablar de los años 70. Yerra intencionadamente cuando dice que estábamos escondidos y más se equivoca cuando nos califica de bandidos, tal vez su inconsciente le jugó una mala pasada cuando se miraba al espejo. Para el PCOE actual, hablar de los años 70 no sólo es un hecho cotidiano, también es una obligación, porque esos años, pese a tantas cosas como sucedieron en el Movimiento Comunista Español e Internacional, poseen connotaciones de primer grado con el desarrollo teórico de nuestro Partido.

Durante los años setenta y principios de los ochenta, especialmente desde 1976, la sede del PCOE fue un lugar de encuentros muy interesantes. Los dirigentes más insospechados desde los “Movimientos de Resistencia” hasta los de “Liberación Nacional llamaban a su puerta en busca de los líderes del Partido. Unos demandaban la opinión de Líster respecto de sus formas de luchas, otros insinuaban unidades orgánicas y otros pretendían que el PCOE intercediese ante los países socialistas para lograr su reconocimiento internacional. Naturalmente, se acercaron todo tipo de organizaciones con objetivos muy diferenciados, lo que se dice unas visitas de cal y otras de arena.

También el PCOE en aquella época devolvió visitas, incluso allende nuestras fronteras. Y a todos los visitantes y visitados se les habló de manera muy firme en lo que se refiere a las posiciones que el partido mantenía en aquel momento. Al PCOE no le tembló la boca ni el pulso para decir la verdad, lógicamente su verdad. El PCOE jamás se ocultó ni esquivó conversaciones con nadie, por muy arriesgado que fuese. Y tanto a los emisores nacionales, como a los de los “grandes” Partidos Comunistas del mundo, se les decía lo que teníamos que decir. Y que el PCOE luchó con sus pequeñas fuerzas, tanto contra la conciliación, como a favor de la ruptura total con el régimen, es un hecho tan evidente que únicamente quienes mantengan un interés particular intentarán distorsionar esa parte de la historia de nuestro Partido.

Por lo visto, Aguado considera únicamente verdad la versión de su organización: la resistencia contra el fascismo. Porque, en su opinión, lo que se dilucidaba en aquél entonces era que el régimen fascista continuaría de otra forma; en cambio el PCOE luchaba  por destruir el capitalismo, cualquiera que fuese la forma que adoptara el capitalismo monopolista de Estado; tal fue su análisis y entendía que a través de las “Juntiñas” – Junta Democrática propugnada por el PCE o la Plataforma liderada por el PSOE – se traicionaba a las clases trabajadoras y populares.

Los camaradas del PCOE actual gustan de hablar de los años 70 porque de esos años aprendimos a asimilar que ningún partido, hasta que no se demostrase lo contrario, podía arrogarse ningún liderazgo, y aprendimos a luchar contra cualquier modo de represión que se cebara sobre los combatientes sociales y políticos. Y lo aprendimos porque en nuestras filas también hubieron camaradas que se pudrieron en las cárceles fascistas con más de treinta años de prisión, bastantes camaradas. Pero también los hubo anarquistas, socialistas, republicanos, y todos merecían nuestros respetos. Estas experiencias nos enseñaron que el capital, premonopolista y monopolista, democrático burgués o fascista, no está sometido a unos cánones tan estrictos por los cuales se rige para seleccionar a sus perseguidos. Bernstein o Proudhon, por recordar a los revisionistas más significados de la historia, fueron perseguidos por el capitalismo premonopolista como tantos miles en todo el mundo, que han pertenecido a escuelas reformistas, demostrando que la condición de preso, aun siendo totalmente respetable para un revolucionario, no da crédito de certeza política y, mucho menos, de fidelidad a los principios marxistas-leninistas.

A partir de ahí el PCOE ha dado muestras más que suficientes de denunciar la represión contra todos los antisistema, como se comprueba en nuestros mítines y actos públicos donde en muchas ocasiones hemos proclamado que en nuestro país existen comunistas y nacionalistas de izquierda en las cárceles y, todavía más, hemos colocado sus nombres y apellidos en primera página. No diríamos toda la verdad si ocultásemos que este sagrado deber revolucionario que hemos cumplido y continuaremos haciéndolo, no es, lamentablemente, causa común. Pero lo mismo que defendemos la libertad por convicción revolucionaria, no nos detendremos al reprochar que nadie, por el hecho de tener militantes en prisión, se arrogue el privilegio de ser el ombligo del mundo y por ello crea estar en la posesión de la verdad.

Los militantes del PCOE no miran solo hacia atrás para regocijarse de una trayectoria impoluta. Por el contrario, miramos hacia atrás con la alegría de haber desbrozado un camino que era muy espinoso, porque el PCOE ha tenido que rectificar posiciones inherentes a la crisis del Movimiento Comunista Internacional, porque después de oponerse a la conciliación de clases, el partido introdujo la consigna de profundizar en la democracia, si bien por medio de luchas legales y extralegales. Pero en Mayo de 1987, tras el reingreso de Líster en el PCE, se celebró el XIII Congreso por parte de quienes optaron por la continuidad del partido. Dicho Congreso acordó la resolución de enmendar el programa y se adoptaron posiciones respecto al Parlamentarismo, como también acerca de la vía pacífica al socialismo que dieron al traste definitivamente con la consigna “profundización de la democracia”. Recientemente ha aparecido en nuestra página web, debidamente actualizado, el artículo “La falacia del Parlamentarismo” que data del mismo Mayo de 1987, en el que se aprecia ya la ruptura con aspectos revisionistas.

Por eso, cuando Aguado dice de “pasada”: Por cierto, en aquella época el PCOE defendía la “democratización de España”. Ese “etapismo” del que les gusta hablar últimamente a todos estos grupos, es el que ellos profesaron por mucho tiempo. De todos modos, “etapistas” o no, hay una regla general en el revisionismo: quedarse solo en los papeles”  , no tenemos más remedio que sonreír, porque nadie como el propio PCOE ha sido tan crítico consigo mismo. Lo hemos recogido en infinidad de documentos, pero si nuestros impugnadores quieren una demostración tangible, les invitamos a que lean nuestra Revista “Teoría Socialista” nº 4, en donde pueden encontrar un artículo titulado: “Breve historia del Movimiento Comunista Europeo” que tras recoger un párrafo al respecto del Programa de 1984, dice lo siguiente:

El PCOE nace pues, desde las profundas entrañas de la crisis del Movimiento Comunista Internacional (como el Partido del autor del libelo que refutamos) y según se puede constatar en la reseña precedente, se impregnó de su extravío político, pues propugnaba la “profundización” de la democracia, para avanzar hacia una democracia más desarrollada: La República Democrática y Popular, ruta “directa” para arribar en el socialismo en un solo proceso ininterrumpido. En esta dirección, se comprometió a modo de objetivo fundamental inmediato a fortalecer las instituciones burguesas, a llevar a cabo la democratización del sistema capitalista hasta el final, porque sólo así preveía que se tendría que acceder a un Estado Democrático y Popular y seguidamente al socialismo. El “truco” consiste en emplear genéricamente el término “democracia” con el fin de evitar tener que aclarar que se trata de la democracia burguesa y que lo que se pretendía era fortalecer a ésta, en pleno Capitalismo Monopolista de Estado, es decir, cuando la gran burguesía había completado el proceso de democratización de la misma sociedad burguesa, porque en definitiva, es la clase a la que corresponde llevarla a cabo”

A partir de ahí, y después de un recorrido de ningún modo cubierto de rosas, llegamos a nuestro XIV Congreso, en cuyo informe político reconocimos sin ambages que después de muchas traiciones, el partido se mantuvo a través de un finísimo hilo compuesto por 5 camaradas de Sevilla.

Fruto de los análisis y rectificaciones de conductas inveteradas, ha brotado impetuoso un nuevo PCOE, implantado ya en varias provincias y regiones de todo el Estado más en Catalunya. Un PCOE cuyos miembros del Comité Ejecutivo, junto con la Secretaría General, no sobrepasa la media de edad de 35 años y es una dirección totalmente proletarizada.

Nuestra joven dirección, toda la militancia actual del PCOE, ha examinado minuciosamente ese pasado tenebroso que constituyen los años de transición y posteriores. Tal como decíamos al principio lo hemos hecho en varias ocasiones con conclusiones afortunadísimas. Así que para el PCOE contemporáneo, en aquéllos años se agudizaron todas las contradicciones que existían en el Movimiento Comunista Internacional.

En su virtud, podemos hoy responder a Aguado, y a sus colegas, que la realidad de la época es muy distinta a la que ellos pintan y describen. Las diferencias fueron muy gruesas, más que la simple interpretación del carácter político de la “sociedad” que devino de la transición, es decir, si lo que existe en el estado español es fascismo o democracia burguesa. Las influencias de la decadencia del Movimiento Comunista Internacional en el Estado español fueron enormes. Mientras una parte asumía que la contradicción fundamental en el mundo era la que se daba entre el imperialismo y el socialismo, expresión máxima de la lucha de clases entre el capital y la fuerza de trabajo otros, entre los que se contaba la organización de Aguado, por el contrario hablaban de tres mundos y del social imperialismo soviético. En consecuencia, lo que emanaban eran dos comportamientos diametralmente opuestos, pero que la historia ha sentenciado como equivocados. Mientras que la parte antisoviética justificaba todo, hasta la concomitancia China-EEUU en una serie de países para aplastar los Movimientos de Liberación Nacional por el hecho de que los soviéticos ayudaban a dichos movimientos, la otra santificaba el régimen soviético más allá de lo pensable. No cabe duda que ambas posiciones determinaron sus concepciones sobre el estado español y la forma de luchar que había que adoptar.

Para el joven PCOE no supone ningún esfuerzo continuar hablando de aquellos tiempos, pero sólo para aclarar sus posiciones al respecto; sin embargo, Aguado y sus compañeros están obligados a reivindicar constantemente esos años porque, de lo contrario, no se podrían explicar y no tendrían ninguna justificación para su situación actual. Esa necesidad vital que siente su organización de hablar constantemente del ayer, les lleva a entablar la discusión entre fascismo o democracia burguesa para probar la justeza de su táctica “revolucionaria” ¿De qué estamos hablando? ¿En los años 70 existían las condiciones para una guerra revolucionaria? Para los que ignoraban el estado de las masas es evidente que sí, pero al fallar los vaticinios se encontraron que después de cada disparo, y al mirar a su alrededor, todo lo que veían eran callejones oscuros, sin masas en combates, sin que ni siquiera el proletariado supiese de la existencia de “su vanguardia revolucionaria” ¿Leninismo?

Que la táctica fue equivocada, lo ha demostrado la historia. Que no quieren aceptar esta realidad histórica, allá ellos, pero para nosotros demuestra una ceguedad política total y una gran dosis de revisionismo que les lleva al precipicio. Porque aunque se aceptase que estamos en el fascismo ¿significa que han cambiado las condiciones objetivas y subjetivas por el mero hecho de su calificación? Fascismo o democracia burguesa, esta maldita sociedad ofrece un mínimo de legalidad que hay que aprovechar, por donde introducirse, y siguiendo la teoría de Lenin, hay que estar utilizando lo oficial y lo ilegal en nuestras luchas; hay que educar a las masas para las grandes luchas y adiestrarlas en todo tipo de combate. Hay que construir órganos de Poder Popular. Hay que desbrozar el camino para la Dictadura del Proletariado sin etapismo; aunque esta palabreja no les guste a nuestros impugnadores. El Partido tiene que saber actuar en la superficie y en las profundidades, pero todos estos jamás alejados de las masas.

¿Es esto lo que persigue la organización de Aguado? No, porque no ha madurado en sus análisis, porque no ha salido de las oscuras catacumbas de la quiebra del Movimiento Comunista Internacional, porque continúa sin reconocer que la contradicción fundamental en el mundo es la que se da entre imperialismo y socialismo, o sea, entre el trabajo asalariado y el capital. Para ella la contradicción fundamental de la que dependen todas las demás es la que existe entre Imperialismo y los estados -para nosotros puro revisionismo- muy cercano a la tesis del Mundo Multipolar, expresión del nuevo revisionismo que invade los documentos de un sinfín de Partidos, especialmente en América Latina, porque de esta contradicción no emana directamente la Dictadura del Proletariado como salida cardinal y única de la situación actual; aunque ellos no lo reconozcan.

Lo que para Aguado es un acto de valentía resulta ser revisionismo puro y duro. Lo que Aguado reivindica es una quimioterapia que le mantenga vivo. Ah, en cuanto a su sentencia:hay una regla general en el revisionismo: quedarse solo en los papeles”  tenemos que reconocer que es totalmente acertada,  imaginamos que se aplicarán el cuento.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

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A la clase obrera, al pueblo trabajador

 Según el último Boletín Oficial del Estado – burgués español, los sindicatos del régimen capitalista adscritos a la CSI imperialista , recibirán vía PGE, un monto cercano a los 9 millones de euros durante este año de 2013 (entre UGT y CCOO). A tal inyección de capital suministrada de forma tan “altruista” por la burguesía monopolista –cargada sobre las espaldas del pueblo trabajador, hay que añadir decenas de millones más provenientes de subvenciones menos directas como las derivadas de la participación de éstos sindicatos en los órganos consultivos del Estado, así como múltiples partidas financieras procedentes de otros tantos órganos estatales – Entes Públicos, CCAA, INSS, INEM , e incluso supraestatales –CES, CSI, Tripartita.

En apenas un ejercicio contable, los aparatos sindicales del régimen – cínicamente autodenominados como “representantes mayoritarios” de no se sabe qué , son capaces de amasar ingentes cantidades de capital cuyo origen no es otro que la tesorería general del Estado. Una extraordinaria mordida que los convierte, en su repugnante accionar diario, en meras correas de trasmisión de la clase dominante. Un verdadero maná de euros destinados a regar de infamia a unos “sindicatos” convertidos en meras empresas capitalistas nacionales que, según sus propias fuentes, a duras penas pueden arrogarse hoy día la “representación” de poco más de 1 millón de asalariados a lo largo y ancho del Estado español (en un país que ha llegado en su punta a más de 17 millones asalariados).

Más de 30 años colaborando en la explotación y depauperación constante del proletariado, bien valen unas decenas de millones de euros anuales. Con crisis o sin ella, la clase dominante sabe valorar el buen trabajo de sus más fieles aliados en todos los frentes –económico, político e ideológico por más que estos se esmeren por sobrevivir al descrédito, la corrupción y el parasitarismo más lacerante, mientras chapotean en la putrefacta superestructura burguesa del régimen capitalista.

Decía Marx que “el ser social determina la conciencia social” y que en el modo de producción capitalista, base y superestructura se interrelacionan, siendo la primera –la base económica, las relaciones de producción dominantes, la que acaba moldeando la segunda. Así pues, resulta del todo natural que las jerarquías de los sindicatos antiobreros, no sólo defiendan a ultranza este régimen criminal adorando en los altares del santo capital a sus patrones y mecenas de la “marca España”, sino que también hagan lo propio respecto a las superestructuras imperialistas europeas a las que tan a gusto sirven y de las que a fin de cuentas depende su supervivencia. Al fin y al cabo, es la UE-CES-CSI el verdadero motor de la guerra de clases desatada contra el conjunto de la clase obrera continental así como la perfecta máquina militar para subyugar pueblos enteros, y el carrusel de organizaciones sindicales a élla adscritas, no representan más que la “cara B” de la dictadura capitalista que padecemos. Cabe no olvidar que el cofre del tesoro que mantiene vivos a estos parásitos al servicio de la burguesía, tiene sede en Bruselas.

Tal panorama sindical similar en buena parte de todos los Estados miembro la UE, pone de manifiesto que en este corroído Estado burgués español, instrumento de guerra constante contra el proletariado y clases populares, la reconstrucción del sindicalismo de clase y antiimperialista sigue siendo una urgencia perentoria. Cuando más falta hace, cuando más necesario es, cuando más vital es la unidad de acción y la elevación de la lucha económica hacia la política de millones de trabajadores, cuando más urgente es arrinconar y liquidar de raíz al oportunismo en el movimiento obrero, debilitado en todos los frentes y en todas sus manifestaciones. Hoy más que nunca es imprescindible la conformación de un sólido sindicato obrero y unitario que entronque con el movimiento popular y la vanguardia política del proletariado, a fin de crear las estructuras de poder obrero que hagan posible la destrucción de la explotación asalariada y de las relaciones de producción capitalistas. Un sindicato que persiga la supresión de la explotación del hombre y que sea internacionalista y se funda a las estructuras antiimperialistas de la FSM, asumiendo con firmeza y determinación la principal contradicción del momento actual que vivimos entre imperialismo y socialismo (capital/trabajo).

Actualmente, el capitalismo monopolista de Estado en España –tal y como sucede en buena parte de Europa, ha desarrollado las fuerzas productivas en grado máximo, situación que nos señala como las condiciones objetivas para llegar al socialismo, sin etapas intermedias, ya están dadas. Nunca antes hubo tantos trabajadores asalariados ni estos tuvieron mayor capacitación en este país, nunca antes el núcleo productivo del Estado estuvo concentrado en tan pocas manos en todos los sectores de la economía española, nunca antes el capital arrancó mayores porcentajes del PIB, ni el IBEX-35 y sus satélites acapararon mayores beneficios privados a costa del trabajo social ajeno, extrayendo monstruosas plusvalías en base a la propiedad privada sobre los medios de producción. La explotación capitalista ha alcanzado cotas desconocidas, mostrando innumerables síntomas de descomposición que señalan los límites históricos de este modo de producción agotado y corroído por sus propias leyes y contradicciones universales, por su indisimulable carácter reaccionario.

Hoy constatamos como el capitalismo, en su etapa superior, queda desnudo ante la realidad material que vivimos, exhibiendo su incapacidad manifiesta para satisfacer las necesidades sociales más básicas de millones de trabajadores.

Tras un largo desarrollo, con sus inevitables procesos de expansión y retroceso, bien entrado el siglo XXI, el imperialismo sólo puede ofrecer, a millones de trabajadores, mayores índices de sobreexplotación y desempleo, mayores dosis de miseria y degradación al conjunto del pueblo trabajador. A cada crisis capitalista sobreviene una mayor y más brutal escasez para las masas laboriosas, mientras la abundancia más aberrante inunda las arcas de la oligarquía financiera y la de sus servidores políticos, mediáticos, judiciales y sindicales. Estando las condiciones objetivas maduras para el socialismo, son las subjetivas las que no caminan acordes al momento histórico que vivimos. La clase trabajadora se encuentra huérfana de los instrumentos más esenciales para parar el golpe y pasar de inmediato a la ofensiva, pagando un precio altísimo en forma de sufrimiento y degradación sistemáticos. Huérfana de las herramientas históricas indispensables para su emancipación social definitiva; no sólo se hace imprescindible la reconstrucción del sindicato de clase del proletariado en una Central Sindical Única que contribuya a romper en mil pedazos el oportunismo en el movimiento obrero, sino el fortalecimiento del Frente de Masas en nuestros centros de trabajo y barrios, así como la consolidación del arma más efectiva de los explotados y oprimidos para destruir de raíz la maquinaria estatal burguesa; el Partido Leninista.

El proletariado no es ni puede ser una “idea” ni una foto fija ni una caricatura estandarizada. Es un sujeto histórico revolucionario moldeado tras largas décadas de explotación, un cuerpo social real y vivo del que forman parte millones de individuos. Una formación social que ostenta una posición común en el proceso productivo capitalista, desprovisto de medios de producción y por tanto obligado a vender su fuerza de trabajo a la burguesía propietaria para poder sobrevivir y seguir alimentando el ciclo original de acumulación del capital (D-P-M-D´). Desde las grandes migraciones del campo a la ciudad y el colapso de la manufactura artesanal en las grandes ciudades feudales y hasta hoy, la clase obrera ha sufrido modificaciones sustanciales, transitando desde el naciente capitalismo (revolucionario) hasta llegar a sus formas monopolistas actuales (reaccionario), manteniéndose la lucha de clases como motor de la historia y acrecentándose la irrefutable contradicción entre explotadores y explotados.

Vivimos inmersos en la época de la crisis general del capitalismo como modo de producción agotado, la clase obrera no puede permanecer ni un minuto más como clase pasiva y desorganizada, y no lo estará en tanto recobre sus instrumentos imprescindibles que han escrito las páginas más gloriosas e indelebles en la historia del movimiento obrero y comunista internacional. En tanto recobre su papel como sujeto que se prolonga a lo largo de la historia, que se resiste a la atomización social, redescubriendo su papel como protagonista social, consciente del valor de su trabajo. En tanto sepa analizar y valorar las ricas experiencias del pasado, desde las nacientes insurrecciones en el capitalismo naciente, pasando por la Comuna de París de 1871 y hasta llegar a la Gran Revolución de Octubre de 1917. He ahí las tareas inmediatas del Partido como vanguardia política proletaria.

El proletariado, como sujeto revolucionario, debe estar en movimiento, organizado y plenamente consciente de su fuerza como clase explotada, siendo plenamente consciente de su papel central como único creador de riqueza. Sabedor de que esa misma riqueza generada le es enajenada por una minoría de oligarcas monopolistas que no pueden evadirse en su carrera hacia la maximización de beneficios, hacia la formación e incremento constantes de capital. Sabedor que ese capital y esa burguesía no puede obtener ganancias de otra forma que no sea extrayendo plusvalía a través, precisamente, del trabajo asalariado, de la explotación proletaria. ¡Esta es nuestra fuerza indestructible que tan denodadamente trata de ocultar la ideología dominante! La capacidad económica para frenar en seco los engranajes capitalistas, la capacidad política para tomar el poder en nuestras manos, la capacidad ideológica para dar la puntilla a un régimen caduco basado en la explotación y la opresión del ser humano y construir el socialismo.

El Partido Comunista Obrero Español tiene la firme convicción de aspirar a convertirse en el Estado Mayor del proletariado, en su más eficaz, firme, disciplinada y abnegada vanguardia política. En el más sólido pilar proletario que base su accionar mediante la aplicación teórico-práctica del socialismo científico, a través de la concepción materialista del mundo y el desarrollo integral del método dialéctico. En la más férrea organización leninista, orgullosa heredera de aquellos bolcheviques que tomaron el cielo por asalto en nombre del proletariado y los desheredados del mundo. El PCOE, a través de su práctica diaria y del socialismo científico, asume con firmeza su política de masas y llama a la clase obrera a poner fin a esta situación insostenible, a organizar el poder popular en nuestros centros de trabajo a través de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, a levantar las estructuras en nuestros barrios y centros estudiantiles consolidando el Frente Único del Pueblo. Hace un llamamiento a reconstruir con urgencia una Central Sindical Única que luche sin descanso por transformar de raíz la cruda realidad antiobrera que vivimos.

Un proletariado fundido a su Partido Leninista, organizado en torno a una Central Sindical Única obrera y antiimperialista y sólidamente engarzado a las clases populares en base a las estructuras de un poderoso Frente Único del Pueblo, no puede más que garantizar la destrucción total y absoluta de la barbarie capitalista, garantizando el triunfo histórico de la revolución socialista. No hay otro camino. No hay otra salida. La historia es clara al respecto. Conciencia política como clase en sí y para sí y organización popular, o esclavitud asalariada y miseria para nuestros hijos. Socialismo o barbarie capitalista.

La tarea irrenunciable de los comunistas en el momento actual que vivimos, no puede ser otra que organizar la revolución socialista.

¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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Comunicado de solidaridad con la asamblea antirrepresiva de Jaén

 Siguiendo un plan preestablecido, la subdelegación del gobierno en Jaén pretende descabezar el movimiento estudiantil de la provincia, imponiendo multas económicas a sus líderes, cuya cuantía supera ya los 5000 euros. Táctica diseñada con la intención de que cunda el pánico entre los jóvenes, lo cual demuestra que el capitalismo no desdeña ninguna posibilidad legal e ilegal para imponer su dictadura.

EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL exhorta a sus militantes y a la FJCE para que continúe su lucha sin desfallecer, a la par que se solidariza con la Asamblea Antirrepresiva de Jaén haciendo nuestro su Comunicado de fecha 9 de Agosto que dice:

Desde la Asamblea Antirrepresiva de Jaén queremos denunciar públicamente la escalada represiva contra el movimiento estudiantil emprendida por la Subdelegación del Gobierno de Jaén, con el Subdelegado Lillo a la cabeza, y con la ayuda indispensable de la Comisaría de la Policía Nacional de nuestra ciudad.

Ya son más de 20 los compañeros y compañeros sancionados. La cuantía de las multas asciende a más de 5000 euros.

Se ha multado a estos compañeros y compañeras por solidarizarse con el compañero detenido tras la manifestación del 9 de mayo en defensa de la educación pública. Algunos compañeros y compañeras han sido multados por recibir una tunda de palos por parte de la Policía Nacional y la Policía Municipal. Otros compañeros y compañeras han sido multados por pedir en la puerta de la Comisaría que el compañero detenido no hiciera noche en la misma. Hay que recordar que las multas han recaído sobre personas que estuvieron durante todo ese día luchando por una educación pública, gratuita y de calidad, y en contra del sistema educativo que quieren imponer los que mandan, en el que solo van a poder estudiar los hijos y las hijas de los ricos.

Además, las multas se han enviado en pleno mes de agosto, con toda la mala fe del mundo, pues se sabe que durante este mes, debido a las vacaciones, es más difícil acceder a las asesorías jurídicas y es más difícil realizar una denuncia pública del caso. Una mala fe que no nos sorprende en absoluto, teniendo en cuenta la sarta de mentiras aireadas públicamente, sin ningún tipo de escrúpulo ni de vergüenza ajena, por parte de la Comisaría de Jaén, que, una vez más, ha querido hacer lo blanco negro, llamando “agresores” a los agredidos y tildando de violentos a los cientos de estudiantes que se tiraron ese día a la calle para defender un derecho básico: el del acceso universal a una educación de calidad.

En el fondo, con estas multas se pretende criminalizar la protesta social y la solidaridad más básica, algo que, hoy en día, no interesa al poder ni a sus representantes políticos y policiales, que nos quieren sumisos y aborregados, obedeciendo dócilmente mientras nos roban los derechos conquistados tras años y años de lucha. Por otro lado, consideramos que todas estas sanciones pretenden atemorizar a la juventud consciente y luchadora de nuestra ciudad. Para colmo, quieren reducir este proceso a un problema de orden público, cuando todas las sanciones obedecen a una decisión política más que evidente: castigar a todo aquel que se opone al poder de los que mandan.

Además es denunciable que todas las sanciones se han impuesto con identificaciones visuales y tirando de listas negras de las que la Policía se sirve habitualmente, como se ha denunciado en otras provincias de Andalucía como Sevilla [1], Granada [2] y Córdoba [3]. Este es un proceso habitual que hay que denunciar públicamente, en todos sitios, pues en la práctica da cuenta de los procedimientos que permiten al Estado operar impunemente a la hora de reprimir la protesta social.

Justo por lo anterior, se comprende que de los cerca de 200 manifestantes que pedían la salida del compañero detenido, se haya multado solo a una veintena de manifestantes, que han sido elegidos para ser las cabezas de turco en este proceso.

Por ello, desde la Asamblea Antirrepresiva de Jaén queremos manifestar públicamente que los sancionados y sancionadas no están solos ni lo van a estar; de hecho, cuentan con la solidaridad de toda la ciudadanía de bien que, consciente de la injusticia fragrante que se está cometiendo en este caso, ya está mostrando y mostrará su solidaridad y apoyo.

En ese sentido , pedimos a todos los movimientos sociales, a las gente humilde y luchadora del pueblo de Jaén, que permanezcan atentos a las movilizaciones que próximamente se convocarán por esta Asamblea para denunciar estos hechos, apoyar a todos los compañeros y compañeras afectadas y gritar, alto y claro, que luchar por los derechos de los de abajo no es ningún delito, y que tenemos mucha más dignidad que aquellos que, amparados en un sillón o en un uniforme, se creen los dueños del mundo, reprimiendo a los que luchan y bailándole el agua a los mercaderes que nos quieren doblegados y con la cabeza gacha.

Aquí, en Jaén, han dado con piedra.

¡Arriba l@s que luchan!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

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La dictadura del proletariado y el socialismo son el único camino, la única salida.

En estos pasados días hemos podido apreciar, con absoluta nitidez, un episodio que demuestra que los intereses de los imperialistas están por encima de todo, incluyendo al Derecho Internacional al que tanto apelan para justificar sus guerras de rapiña dictado por ellos mismos. Los estados imperialistas europeos no han dudado en violentar, con absoluta impunidad, todas las normas internacionales, secuestrando al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cerrándole el espacio aéreo y forzando a aterrizar el avión presidencial en Viena, donde la aeronave fue inspeccionada por las fuerzas represoras del servil estado austríaco buscando al norteamericano Edward Snowden, cuyo delito ha sido el haber mostrado pruebas al mundo de cómo el gobierno de los EEUU nos espía, incluyendo a sus ‘socios’ de la Unión Europea. Por lo visto socios también a la hora de espiar, a tenor de lo expresado por Snowden a Der Spiegel en semanas pasadas, donde señaló que ‘la NSA tiene alianzas en las misiones de espionaje con otros gobiernos occidentales’.

Pero nada de esto es novedoso. La ciencia marxista-leninista muestra el proceso que lleva al capitalismo a su fase monopolista y putrefacta, que es en la que hoy nos encontramos; cómo La competencia se convierte en monopolio. De ahí resulta un gigantesco progreso de socialización de la producción[1], de tal modo que el imperialismo “no tiene ya nada que ver con la antigua libre competencia de patronos dispersos, que no se conocían y que producían para un mercado ignorado. La concentración ha llegado a tal punto, que se puede hacer un inventario aproximado de todas las fuentes de materias primas (por ejemplo, yacimientos de minerales de hierro) de un país, y aun, como veremos, de varios países y de todo el mundo. No sólo se realiza este cálculo, sino que asociaciones monopolistas gigantescas se apoderan de dichas fuentes. Se efectúa el cálculo aproximado de la capacidad del mercado, que las asociaciones mencionadas se “reparten” por contrato.[2]. Esta socialización universal de la producción y la concentración de la propiedad de los medios de producción en mano de un número reducido de sujetos implica que “el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más sensible, más insoportable.[3]

Todo esto, no sólo lo pudo comprobar Evo Morales, también lo padecen aquellos que filtran datos que constatan la enorme opresión y la forma en que los bloques imperialistas imponen su duro yugo, su dictadura a nivel planetario, y, fundamentalmente, lo padece el proletariado de todos los países.

Hoy, con más fuerza que nunca, se constata de manera limpia y clara la perfecta caracterización realizada por Lenin sobre el imperialismo y, consecuentemente, la vigencia del marxismo-leninismo como única guía que tiene el proletariado de romper el yugo imperialista. En consecuencia, la contradicción fundamental que rige hoy en el mundo es la contradicción entre imperialismo y socialismo, y no otra.

El oportunismo, en la actualidad, difumina dicha contradicción fundamental, así como el concepto del imperialismo. Unos hablan de la existencia de un mundo multipolar, donde a algunas potencias imperialistas se las cataloga como tal – EEUU, Japón o la Unión Europea -, pero en cambio a otras potencias imperialistas no las caracterizan como tales – China, Brasil o Rusia –sino como potencias que persiguen el desarrollo de los pueblos a través de sus relaciones económicas y comerciales con otros estados, relaciones que ciertamente son imperialistas. Otras manifestaciones del oportunismo se vislumbran cuando se ubica la contradicción fundamental del mundo actual entre el imperialismo y los pueblos o cuando se cubre al imperialismo bajo el manto del neoliberalismo, convirtiendo al neoliberalismo en culpable de todo y, consecuentemente, desviando a los trabajadores de la contradicción fundamental – entre socialismo, aspiración máxima del proletariado, e imperialismo, aspiración máxima de los monopolios – y ocultando la raíz de los males del proletariado a nivel mundial: el capitalismo monopolista de estado.

Un ejemplo de esto último se visualiza con claridad en la Conferencia Europa de Izquierda Unida de 22 de junio de 2013 o en el último comunicado del Frente Cívico-Somos Mayoría, fechado en Madrid a 20 de julio de 2013, nueva formulación oportunista parida por Julio Anguita y grupos de Izquierda Unida. Estas diferentes máscaras oportunistas – con un mismo discurso – señalan como culpable al neoliberalismo impuesto por el bipartidismo, títere de banca y de la troika – como si no fueran lo mismo -, apelando a la movilización ‘ciudadana’ para desarrollar un ‘proceso constituyente’ por el que rescaten la ‘democracia’ sustraída y arrebatada a los ciudadanos por el neoliberalismo.

El mensaje trasladado a los trabajadores por parte de estos defensores del capitalismo no es que el sistema sea el responsable de sus males, sino la forma de gestionarlo, concretamente el neoliberalismo. “Una calamidad asola a buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea destruyendo empleo, servicios públicos, prestaciones sociales y pensiones, frustrando la incorporación de las personas jóvenes al trabajo, haciendo trabajar más años y más horas semanales, impidiendo la seguridad y soberanía alimentarias, neutralizando las Constituciones Nacionales, muchas de ellas resultado de luchas antifascistas (…) Este azote es el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeo, proyecto neoliberal, que desde el Tratado de Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un verdadero golpe de Estado[4] . “(…) el neoliberalismo nos hurtó la democracia al pueblo mediante un sinfín de estrategias que incluye la deuda ilegítima, la imposición de bajadas salariales o reformas laborales decimonónicas y una grosera y tosca manipulación mediática[5].

Puesto que lo que falla para Izquierda Unida y su nuevo engendro oportunista del Foro Cívico, con Julio Anguita a la cabeza, es el neoliberalismo pero no el sistema capitalista, no es de extrañar que manifiesten que su “principal reto será intentar llegar al mayor número de personas para hacerlas partícipes de su necesario protagonismo para cambiar con su participación esa orientación capitalista[6]. Y como para estos oportunistas el problema no es el capitalismo, sino la orientación capitalista, el problema se resuelve mediante las elecciones burguesas siendo ellos los que introduzcan la orientación capitalista necesaria, un ‘capitalismo con rostro humano’ por el que se rescate la ‘democracia hurtada por el neoliberalismo’ como contraposición al bipartidismo. “Este sufrimiento, dolor, humillación e indignación obedece a una causa política: la de la Unión Europea y su orientación desde el año 1992 por la socialdemocracia y la derecha europea. El PSOE y el PP, con el apoyo de las derechas nacionalistas, son coautores y responsables de haber trasladado a Europa el Consenso de Washington[7]“(…) hoy las personas quebrarían con su voto al bipartidismo (PP-PSOE), responsable en lo que le toca de esa orientación neoliberal del proyecto europeo, podríamos deducir que se dan condiciones objetivas para que una fuerza política como Izquierda Unida, la única de carácter estatal que denunció las consecuencias antisociales del primer peldaño de la Europa de los Mercaderes, el Tratado de Maastricht, y los sucesivos Tratados, pueda popularizar en mejores condiciones la necesidad de poner fin a la política neoliberal de la UE y el actual Consenso de Bruselas en torno a un Programa Alternativo a defender en las elecciones europeas de 2014[8]. “El FCSM llama a desmontar el sistema político del bipartidismo que sustenta a la corona y abrir un proceso constituyente que entre otras cosas sustraiga el poder al Rey y su Corte de 40 empresarios y la devuelva a la ciudadanía[9]. “El Frente Cívico Somos Mayoría hace un llamamiento a todos los movimientos sociales y políticos para sostener y hacer crecer la participación ciudadana, de manera que se encamine hacia un proceso constituyente[10].

Como se puede comprobar, estos oportunistas socialdemócratas están engañando al Pueblo Trabajador con el único objetivo de salvaguardar a la clase social a la que pertenecen y sirven, la burguesía; así como su sistema económico, convirtiéndose en su chaleco salvavidas. Ahora, cuando la burguesía española está plenamente integrada en los distintos bloques imperialistas económicos y militares, dicen pretender iniciar un proceso constituyente, algo de lo que abjuraron en 1978 lo que entonces era el PCE tragando con la Constitución – Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del franquismo – y, consecuentemente, con el Capitalismo monopolista de estado. ¿Pretenden acabar con esto? Evidentemente no, primero porque no es posible dar vuelta atrás de la concentración y el monopolio al capitalismo ascensional, pues el desarrollo de éste dio a luz y produce al capitalismo monopolista; es como pretender hacer que un río, en vez de desembocar en el mar, vuelva hacia atrás a su nacimiento. Esto simplemente es imposible, sobre todo porque los monopolios son más potentes económicamente que los estados – que no son más que sus delegaciones que reciben y cumplen disciplinadamente las órdenes enviadas por las agrupaciones imperialistas mundiales – que están dominados y al servicio de ellos. Pero es que además, no es intención de estos oportunistas socialdemócratas de IU cambiar una coma lo establecido, como ellos mismos reconocen cuando su clase social los saca a pasear en foros de economía donde tranquilizan a los monopolios en momentos previos a las elecciones. Para ello basta leer a Cayo Lara cuando en la campaña electoral de los comicios del 20 de noviembre de 2011 señalaba que “el planteamiento estratégico de IU está contemplado en la Constitución Española (…) Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas[11].

La función del oportunismo de IU-PCE, como de Anguita y su engendro, es el de hacer albergar falsas esperanzas a los trabajadores de poder conquistar la justicia social y conquistar mayores cotas de democracia bajo el manto del capitalismo. Deforman sus conciencias, traicionan y engañan al Pueblo Trabajador opositando para gestionar la dictadura del capital a la par que abren falsas expectativas de solución a los problemas de la mayoría obrera dentro del marco del capitalismo. No dudan, como hemos visto, en hablarnos de combatir el neoliberalismo, de reformas fiscales, de democratizar todo – desde el Banco Central, al sistema financiero pasando por las grandes empresas – y poner más barniz democrático, pero todo ello manteniendo la base capitalista y, consecuentemente, la propiedad privada sobre los medios de producción, ello es sacrosanto.

El marxismo-leninismo responde a estos farsantes y a sus políticas de engaño y traición al proletariado, que sirven de cortafuegos al capitalismo monopolista de estado y a la burguesía, pues ésta y sus esbirros oportunistas, como hemos podido apreciar por gran parte de lo expresado, se ven obligados a recurrir a la hipocresía y denominar ‘poder de todo el pueblo’ o democracia general, o democracia pura (burguesa), a la república democrática, al régimen que en realidad impone a las masas trabajadoras la dictadura de los explotadores, la dictadura de la burguesía (…) Perolos marxistas, los comunistas la desmienten y expresan a los obreros y masas trabajadoras, sin ambages, toda la verdad: en la práctica la república democrática, la Asamblea Constituyente, las elecciones populares, etc., significan la dictadura de la burguesía, y para que el trabajo se libere del yugo del capital no hay otro camino que sustituir esa dictadura por la dictadura del proletariado, única forma de gobierno que podrá emancipar a la humanidad de la esclavitud que le impone el capital, de las mentiras, falsedades e hipocresías de la democracia burguesa que rige para los ricos y brindar democracia para los pobres, es decir, lograr que los obreros y campesinos pobres tengan verdadero acceso a los beneficios que otorga la democracia, mientras que ahora (incluso en la república burguesa más democrática) la enorme mayoría de los trabajadores no puede en la práctica disfrutar de semejantes beneficios [12]. Mientras la base económica sea capitalista, mientras los medios de producción estén en manos de la burguesía, el estado estará en poder de ésta siendo un instrumento de dominación y sometimiento mediante el cual impondrá su yugo, su dictadura contra el proletariado. Ante ello, lo que nos dicen estos filibusteros socialdemócratas tipo Cayo Lara es que el planteamiento de su organización es la Constitución de 1978, o lo que es lo mismo, la base económica capitalista.

El marxismo-leninismo muestra quién es el sujeto para acabar con este sistema de explotación y opresión y señala el camino, tapando toda esa palabrería falsa de los chalecos salvavidas del Capital, con IU a la cabeza, por la que se le oculta a la clase trabajadora la naturaleza de clase de esta guerra en la que está inmersa contra la burguesía, vaciando por completo esa naturaleza clasista del problema; así como les cierra sus sucias bocas oportunistas, siendo tajante en que el problema no se solventa dentro del capitalismo, que no es una orientación capitalista la que falla sino el sistema, desde su raíz, desde su base económica a la superestructura que ésta eleva. “Porque no hay otro medio que la dictadura de la clase oprimida para salir de una sociedad en la que una clase impone su yugo a otra. Porque el proletariado es la única clase capaz de vencer a la burguesía y derribarla, es la única clase que el capitalismo ha unido y ha ‘adiestrado’, y está en condiciones de hacerse seguir, o, por lo menos de ‘neutralizar’ a esa masa de trabajadores vacilantes que viven como pequeñoburgueses. Porque los bondadosos pequeñoburgueses y filisteos son los únicos que pueden soñar esas fantasías con las que engañan a sí mismos y a los obreros: que es posible derribar el yugo del capital sin pasar por una larga y difícil etapa de lucha para aplastar la resistencia de los explotadores (…) el único medio de desbrozar el camino que conduce al socialismo es el de sustituir el Estado burgués, así sea la república burguesa más democrática, por un Estado del tipo de la Comuna de París (sobre el cual Marx tanto habló y que Scheidemann y Kautsky desfiguraron y traicionaron), o por un Estado como el de los soviets. La dictadura del proletariado librará a la humanidad del yugo del capital y de las guerras[13].

Pero la traición de IU y del engendro creado por Julio Anguita para con la clase trabajadora no termina ahí, en desorientarla, en hacerle albergar falsas esperanzas de solución dentro del marco imperialista, en movilizarla en la consecución de objetivos políticos que mantengan intacta la base capitalista. El meollo de la traición se constata cuando ese proceso de desorientación se centra en el objetivo de negar al proletariado como sujeto revolucionario, así como su misión histórica, en el objetivo de malformarle su conciencia de clase, de sembrar el anticomunismo y alejar al Proletariado de su ideología – el marxismo-leninismo – y el de atacar a su alma y su arma más eficaz, el Partido Leninista. Los Julios Anguitas de turno no son más que ‘intelectuales’ prostituidos y rendidos a la causa de la burguesía, piezas importantes en su maquinaria ideológica y antiobrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español denunciamos a estos enemigos de los trabajadores que se han convertido en la tabla de salvación de la clase burguesa y su sistema de explotación. Como la ciencia marxista-leninista señala, únicamente el socialismo como base económica y la dictadura del proletariado como forma de estado, puede resolver los problemas que hoy asolan a la mayoría trabajadora y acabar de raíz con este sistema explotador generador de desigualdad, miseria y violencia. Las condiciones objetivas no sólo están dadas, el desarrollo de las fuerzas productivas es inmenso y el proletariado hoy está lo suficientemente instruido y preparado como para dirigir la producción y desarrollar el socialismo; pero para que esto sea posible, la clase, como tal, debe resolver las cuestiones subjetivas, siendo el Partido la respuesta consecuente con la lucha de clases y el instrumento vital en la lucha de clases que transforme la psicología en conciencia de clase. Por ello, estos enemigos jurados de la clase trabajadora no dudan en desarrollar lucha ideológica creando todo tipo de organización que niegue a la organización leninista, que haga que el trabajador no tenga conciencia de su clase, sembrando en éste desclasamiento, anticomunismo, individualismo y escepticismo. Izquierda Unida o el Frente Cívico de Anguita, movimiento el segundo que no es más que la negación del primero evidenciando la contradicción y el oportunismo de Anguita, son movimientos creados en la dirección de recoger al trabajador con psicología e impedir que adopte conciencia de clase, conciencia revolucionaria, en definitiva, subterfugios cuyo único objetivo es engañar al obrero y alejarlo de su Partido, al que los oportunistas niegan y atacan con la máxima virulencia.

El PCOE, fiel a las enseñanzas del marxismo-leninismo, asevera sin fisura alguna que la única salida que tiene el proletariado y demás clases populares maltratadas por el sistema capitalista, es la construcción del socialismo y con ella el Poder de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del proletariado. Para ello, para conseguir que las clases populares, dirigidas por la clase obrera, se emancipen y liberen de las cadenas capitalista, el Partido Comunista Obrero Español está comprometido en el desarrollo y la construcción de instrumentos de poder popular; ya sea en las fábricas y centros de trabajo – unión de los comités de Empresa y Delegados – como en los pueblos y en las ciudades – Asambleas Populares donde la unión de todas ellas converjan en el Frente Único del Pueblo. Ambos, armas del proletariado para luchar contra el capitalismo e instrumentos de intervención política y social de los explotados hoy , pero a la par embriones de los órganos de Poder Popular de la sociedad futura, de la dictadura de los explotados contra los explotadores, que únicamente puede acabar con esta barbarie capitalista que somete y asesina socialmente a millones y millones de obreros, pequeños campesinos, artesanos, y que nos niega tener un presente y un futuro.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 


 

[1]: VI. Lenin. Obras Escogidas en tres tomos, tomo 1. Imperialismo, Fase Superior del capitalismo, pág. 381. Editorial Progreso. Moscú 1961.

[2]: Ibídem.

[3]: Ibídem.

[4]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Págs. 1-2.

[5]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[6]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Pág. 2.

[7]: Ibídem, pág. 8

[8]: Ibídem, pág. 2

[9]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[10]: Ibídem.

[11]:Al socialismo se puede llegar con la Constitución española“.  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137445

[12]: V.I. Lenin: “Democracia” y Dictadura. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág. 368, Ed. Política, La Habana, 1964

[13]: Ibídem, pág. 370-371


 

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La falacia del parlamentarismo

La historia del movimiento obrero mundial ha puesto de relieve la multiplicidad de formas en la lucha política del proletariado: Desde la participación en las elecciones al parlamento, a los ayuntamientos o a otros órganos del Estado hasta las manifestaciones de masas; desde la utilización pacífica de la tribuna parlamentaria hasta la lucha revolucionaria por el poder.

Los comunistas siempre hemos admitido y aceptado esta diversidad de formas. Pero ello no nos ha eximido de decidir, en cada coyuntura política, cuál de estas formas debe ser utilizada como preponderante y cómo organizar las demás formas para apoyar a ésta.

Desde Marx hasta mediados de los cincuenta del siglo pasado, los comunistas utilizaron el parlamento como una tribuna desde la cual proclamaban las reivindicaciones de la clase obrera, sometían a crítica el régimen burgués y se dirigían a las amplias masas. Al mismo tiempo que defendían, frente a los anarquistas, la necesidad de servirse de la lucha parlamentaria, los comunistas denunciaban las ilusiones parlamentarias de los elementos reformistas, conforme a las cuales, las tareas de la transformación socialista podían resolverse por medios parlamentarios.

Pero desde mediados de los cincuenta, y al calor de las llamadas vías pacíficas al socialismo, esta posición fue sustancialmente modificada por la parte euroccidental del movimiento comunista.

Desde entonces ha prevalecido, en esa parte del movimiento comunista internacional, la tesis de que el parlamento, que surgió como instrumento de dominación de la burguesía y de afianzamiento del régimen capitalista, podía utilizarse en el período de crisis general del capitalismo y bajo determinadas condiciones (unión entre socialistas y comunistas, existencia de un poderoso movimiento extraparlamentario y de masa dirigido por el partido de la clase obrera y la intensificación de la lucha por el socialismo y la paz) para resolver las tareas revolucionarias, para llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad. La acción parlamentaria ha constituido en las últimas décadas la forma principal de la lucha política empleada por la parte del movimiento comunista euroccidental. Una forma que sin abandonar su carácter principal, en el curso de los años, ha ido ganando preponderancia respecto a otras, hasta el punto de subordinarlas absolutamente e incluso suprimirlas.

Hoy, la vía parlamentaria constituye el punto de coincidencia estratégica común a todo el movimiento comunista euroccidental con independencia de que algunos de sus partidos componentes se proclamen del socialismo del siglo XXI, marxistas revolucionarios o marxistas-leninistas. La diferencia entre unos y otros consiste en que para los primeros el parlamento burgués ya expresa la voluntad de la mayoría del pueblo, lo cual hace innecesario ningún tipo de dictadura del proletariado, mientras que para los últimos la utilización de la vía parlamentaria en la marcha hacia el socialismo puede conducir a la creación de nuevas formas de la dictadura de la clase obrera, bajo las cuales el parlamento, transformado en el curso de la lucha revolucionaria, sea el portavoz de la mayoría del pueblo.

Por nuestra parte, no negamos la validez que en determinados momentos haya podido tener la lucha parlamentaria para los intereses del proletariado, ni excluimos la diversidad de formas de la lucha política. Sin embargo, existe una diferencia notable entre nosotros y la mayor parte del movimiento comunista euroccidental respecto a la forma principal de lucha política que debemos emplear los comunistas en los países occidentales de Europa.

Estimamos que ni el parlamento burgués -defendido por los exponentes reformistas y revisionistas del movimiento obrero contemporáneo-  expresa la voluntad popular, ni creemos que la vía parlamentaria hacia el socialismo – que defienden los partidos que se reclaman del marxismo-leninismo- pueda conducir a ninguna forma de dictadura del proletariado, en la cual el parlamento pueda transformarse en portavoz del pueblo.

Para el PCOE la utilización de la vía parlamentaria como forma preponderante de la lucha no conduce ni a la dictadura del proletariado ni al socialismo. Esa vía nos conduce al reformismo y a la plena integración en un sistema político que, pese a representar la forma más avanzada del poder burgués, ha llegado al límite de su evolución histórica sin perder su naturaleza clasista y afectada de una profunda crisis que tiene en la realidad del Parlamento su mayor evidencia.

De hecho, la institución parlamentaria que nos presentan hoy como el órgano que expresa la voluntad popular y otros como el órgano que en el curso de la lucha por el socialismo puede transformarse en portavoz de esa voluntad popular, no es más que una “realidad” moribunda que día a día se revela más impotente para evitar la reducción de sus derechos y funciones a la mera formalidad. Una formalidad que se expresa con nitidez meridiana en aquellos países europeos donde el desarrollo capitalista ha alcanzado un alto nivel.

En esos países, entre los que inevitablemente hay que incluir a España, al crecer el área de intervención del Estado en las esferas económica y social, el Gobierno ha ido asumiendo cada vez mayores facultades para dictar normas jurídicas que invaden de forma creciente, campos que en otras fases de la historia del parlamentarismo parecían acotadas por el supremo poder del Parlamento.

Hoy, las opciones en que se expresa realmente el poder político (decisiones de inversión, gestión de servicios, políticas salariales y relaciones internacionales) corresponden al Gobierno y escapan en la mayoría de los casos a la discusión y control del Parlamento. Ese poder real del Gobierno es transferido a la estructura burocrática que se extiende desde la administración estatal hasta la empresa pública.

La burocracia estatal, cada día más cuantiosa, se ha asegurado a escala cada vez más vasta funciones de dirección y control, económica y social. Dispone de unos poderes efectivos de tal envergadura, que precisamente su existencia y actividad dirigente y organizadora tiende a ser el modo más específico de desautorización del Parlamento e incluso, en última instancia, del propio Gobierno.

Por otra parte, y como reconoce cualquier jurista serio, una legislación complicada – cargada de tecnicismos refinados e inasequibles para la mayoría de los ciudadanos y, también, para aquellos parlamentarios que no tengan una sólida formación jurídica -es elaborada y reglamentada por comités de expertos, que atrincherados en órganos de la Administración, ejercen un poder real que escapa a todo control político. Surge así una especie de despotismo tecnocrático que expresa el autoritarismo del Estado burgués y que reduce a la formalidad las funciones controladoras del parlamento. Las manifestaciones más notorias de este fenómeno consisten en el escaso parentesco existente entre los programas generales o la ideología de las fuerzas políticas y el ejercicio real del poder estatal.

Igualmente, las funciones de control del Parlamento sobre el Gobierno son hoy más formales que nunca, como lo ha demostrado la comparecencia última de Rajoy en el senado para dar explicaciones sobre su inocencia o implicación en las corrupciones del PP. Y es así desde el momento en que el Gobierno está compuesto por los miembros del partido que ostenta la mayoría parlamentaria y en esos partidos existe la disciplina del voto.

Por último, la transferencia al plano internacional en proporciones casi absolutas en decisiones económicas y políticas, que en fases anteriores al desarrollo capitalista era competencia de organismo e instituciones nacionales, ha ido acentuándose inevitablemente como consecuencia de la integración mundial del capitalismo, lo cual ha reforzado los nuevos aparatos supranacionales en detrimento de la “soberanía popular” y de su máximo órgano de expresión, el Parlamento.

En tales condiciones consideramos que presentar el Parlamento burgués como el órgano desde donde el pueblo realiza su voluntad política a través de sus representantes electos, es una absoluta falta de rigor, sólo comprensible por razones de cobertura ideológica o por meras necesidades de supervivencia profesional de algunos de nuestros políticos.

La concentración de poderes en el ejecutivo, la omnipotencia de la burocracia estatal y el reforzamiento de los aparatos supranacionales, han limitado las funciones de los parlamentos euroccidentales a la ratificación formal de leyes elaboradas y desarrolladas, en la mayoría de los casos fuera de él, por una burocracia que escapa a su control y que actúa siempre subordinada a las necesidades del capitalismo.

Por todas estas razones el Partido Comunista Obrero Español considera que el Parlamento, que en el curso de la historia no ha podido evitar la reducción paulatina de sus funciones y derechos hasta transformar éstos en puro protocolo, no puede ser, como tampoco antes lo fue, el órgano desde el que se extienda la democracia y mucho menos que ese órgano, de existencia puramente formal, pueda transformarse en un órgano de la dictadura del proletariado, como algunos “marxistas-leninistas” defensores de la vía parlamentaria afirman.

Desde hace muchísimo tiempo hemos escuchado de muchos dirigentes comunistas del occidente europeo que la actividad parlamentaria de los partidos comunistas constituía un poderoso freno a la acción de las fuerzas reaccionarias, a la par, que abría nuevos surcos para la clase obrera en su marcha hacia el socialismo. Pero hoy en 2013, cuando el conjunto de la sociedad eurooccidental está poderosamente influida por las corrientes conservadoras, bien surgidas en los países europeos, bien importadas de los EE.UU, cuando se vigorizan las tendencias abiertamente fascistas en países como Inglaterra, Francia, Italia o la propia España, cuando han desaparecido del horizonte eurooccidental las perspectivas de un próximo acceso al socialismo para algunos de estos países o cuando se ven reducidos los propios márgenes de la democracia burguesa, pese a la acción parlamentaria de los comunistas eurooccidentales, el mensaje de nuestros dirigentes resulta completamente extraño a nuestra realidad.

Para el PCOE, el acceso al socialismo en los países europeos de capitalismo avanzado se producirá como en todos los países donde ha acontecido anteriormente, mediante el surgimiento y desarrollo de una ruptura revolucionaria. Una ruptura revolucionaria orientada a la sustitución del parlamentarismo, como sistema del parlamento, como forma de organización del poder político. Sustituidos por un sistema único de representación popular que abarca todos los órganos de poder, desde los supremos a los locales, unos órganos en los cuales los poderes legislativos y ejecutivos queden concentrados en manos de los representantes del pueblo y que estén dotados de una funcionalidad efectiva.

El Partido Comunista Obrero Español considera que la actividad parlamentaria de los comunistas, no debe constituir el aspecto principal de su lucha. Esa forma de lucha política debe ser relegada a un segundo plano, pero además recuperar su función clásica, la que Marx y Lenin expresaron en multitud de ocasiones, puesto que también para nosotros, la cuestión no es que las movilizaciones de masas faciliten la función reformista, por mucho verbalismo radical que se emplee, de los parlamentarios comunistas. Eso lo hemos hecho durante décadas y nos hemos quedado sin movilizaciones de masas y con raquíticas representaciones parlamentarias limitadas al ejercicio burocrático de la oposición, que en definitiva nada deciden. Para el PCOE, la cuestión es estimular la organización y las movilizaciones de masas (Frente Único del Pueblo – FUP) que algún día tendrá que pasar por encima del parlamento e incluso por encima de algunos de nuestros “camaradas” parlamentarios.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

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Sobre el circo de los enemigos del pueblo celebrado el 1 de agosto en el Senado

Mientras la clase trabajadora del estado español se desangra con más de seis millones de parados, la precariedad cabalga a galope tendido y los obreros son despojados de sus viviendas, saqueados por el estado y por los empresarios, auténticos dueños de dicho estado; los políticos del sistema a sueldo de la burguesía tuvieron ayer una cita parlamentaria en las dependencias del Senado para parlotear sobre el caso Bárcenas y la financiación ilegal del Partido Popular.

Si algo quedó claro en dicho debate es que a los políticos del sistema les importa absolutamente nada la situación y los problemas del proletariado y los distintos sectores que lo componen; al igual que también quedó meridianamente nítido que todos ellos son corruptos.

La base de defensa del Presidente del Gobierno fue la apelación a la presunción de inocencia y el y tú más, no dudando en pasarle por la cara al Partido del GAL – PSOE – su financiación ilegal. La esencia corrupta de este sistema quedó ayer claramente retratada en el Senado y todos los partidos defensores de este sistema capitalista tienen sus casos de financiación ilegal como por ejemplo Pallerols (Unió Democràtica de Catalunya), Gürtel (PP), Filesa (PSOE), Caso ERE (PSOE), Invercaria(PSOE), Caso AVE (PSOE), Naseiro (PP), Tragaperras (PNV), Casinos (Convergència Democràtica de Catalunya), Palau de la Música (Convergència Democràtica de Catalunya), Caso Cuiña (PP), etcétera, por no hablar de las condonaciones de préstamos y donaciones realizadas por las grandes empresas a los distintos partidos del Capital. Y es que el estado está corrompido desde el Jefe del Estado, puesto a dedo por Franco, hasta los sindicatos del sistema al servicio de la Patronal, CCOO y UGT.

El cinismo, la hipocresía y la sinvergonzonería fue la constante del ‘duelo’ parlamentario de ayer, para mayor bochorno de los trabajadores y sus familias que sufren todos los embates de estos sicarios de la banca y los monopolios. Rajoy ha demostrado no tener ni escrúpulos ni vergüenza cuando ha apelado a la presunción de inocencia para salvar su cara, una cara que es la de un sistema cuya médula es la violencia, el robo y la explotación, donde al trabajador se le niega todo y al explotador y al ladrón se le dan todo tipo de facilidad. Esa presunción que pide Rajoy para él es la que su sistema, y sus leyes, le niegan al obrero cuando le roban al obrero todo tipo de derecho, cuando concede al Empresario la potestad para cometer todas las fechorías que le venga en gana con absoluta impunidad ¿Qué presunción de inocencia le otorgan las leyes del Partido de Rajoy y de Bárcenas a los obreros despedidos? NINGUNA, por el contrario otorgan al burgués la prerrogativa de ser juez y condenar al obrero al despido.

Bárcenas, gerente durante casi 20 años en el PP y tesorero, no es más que un ejemplo de lo que se cuece en los partidos del sistema: admitir dinero de los empresarios para que los cargos públicos sirvieran a los intereses de éstos; esta es la fórmula que rige en el capitalismo y el papel que juega el estado burgués y sus partidos. Este dirigente del Partido Popular amasó en base a esta práctica una fortuna multimillonaria y evadió capitales a cuentas en Suiza, Uruguay, etcétera.

El espectáculo ignominioso de ayer mostró al Pueblo trabajador que ni este sistema ni sus instituciones burguesas nos sirven. ¿Acaso un burgués va a reconocer que es un ladrón? ¿Acaso la moral del burgués no está forjada en el robo, la injusticia y la explotación? Estúpido es el que piensa que ello va a acontecer. Estúpido, o traidor cuando se aceptan el sistema capitalista y las instituciones burguesas y en ellas se implora al Presidente del Gobierno “que dimita y convoque elecciones generales para darle la voz al Pueblo” ¿Acaso bajo este sistema el Pueblo Trabajador tiene voz cuando está despojado de absolutamente todos los medios que están en manos de la burguesía? El oportunismo de IU nuevamente salió a relucir como chaleco salvavidas de este sistema explotador, como esperanza regeneradora de una democracia burguesa que, como decía Lenin, es la mejor y más eficaz máscara que puede adoptar el estado burgués y que mayores beneficios y dominación otorga a la clase burguesa. Mientras los trabajadores no mandemos al estercolero de la historia al capitalismo y su estado y construyamos el Socialismo y elevemos su superestructura jamás tendremos ni democracia, ni libertad ni justicia, sino todo lo contrario.

Todos los canallas congregados ayer en el Senado son antiobreros y defensores a ultranza de los intereses del Capital, cuya hegemonía política está definida en la Constitución de 1978 que concreta la implementación del estado. El resultado de ello es un estado que le roba todo al Pueblo y que le otorga toda la impunidad al explotador y al corrupto, donde los tribunales sentencian a los obreros en las Magistraturas e indultan a los corruptos, banqueros y empresarios.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a toda la militancia a desplegar la política de masas expresada en nuestro Programa para, junto con el proletariado y todos los sectores sociales que lo componen, desarrollar el Frente Único del Pueblo a través del cual defendamos e impongamos nuestros intereses de clase, habida cuenta de que las instituciones burguesas no tienen otra misión que robarnos y oprimirnos. Los trabajadores no tenemos más salida que construir el Socialismo e imponer el dictado de la mayoría trabajadora.

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO! ¡POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

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PCOC: ¿Dónde están los grandes corruptores?

 

 

 

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que el comité de administración de los negocios de la burguesía”

 

Karl Marx

 

La superestructura burguesa del régimen capitalista en el Estado español –inmerso en la enésima crisis de superproducción-, no descansa en su agotadora tarea de diseminar la corrosiva ideología dominante, que tal y como afirmó Marx, no es otra cosa que la ideología de la clase dominante. Nuevamente, sonados casos de corrupción inundan los medios de propaganda a todas horas, en una orgía frenética que llena horas de televisión y escupe riadas de tinta en los numerosos diarios comerciales de la burguesía. Y una vez más, estos altavoces al servicio fiel del orden establecido, vuelven a hablar enloquecidos de corrupción –de forma abstracta e inconexa-, y vuelven a guardar un mutismo ensordecedor respecto a la causa troncal de ésta; el modo de producción capitalista, al que tan a gusto sirven.

 

Mientras los corruptos son expuestos insistentemente y a modo de cabezas de turco, nadie conoce ni sabe de la simple existencia del verdadero motor de este modo de producción; los grandes corruptores, los grandes capitales capaces de poner a su servicio gobiernos enteros. Esta oligarquía financiera –ama y señora del Estado español- no aparece por ningún lado, y no nos sorprende que así sea. Es por ello que el régimen se esmera en construir discursos infantiles y grotescos a fin de salvar los engranajes corruptos del sistema; señala a los “caídos”, maldiciéndose por los “excesos” individuales o grupales de unos “políticos desvergonzados”, para acabar concluyendo que éstos han de ser “removidos” a fin de que todo vuelva al “estado natural de las cosas”. Así, entre Gürtels, Bárcenas, ERES o Palaus, el mito religioso de “la humanidad pecadora” que se “redime” con unas cuantas dimisiones o con un par de reformas aquí o allá, corrigiendo la inefable “codicia humana”, se abre camino entre les masas trabajadoras.

 

Bajo toneladas de fango, la institucionalidad burguesa -arrastrada por un régimen económico que sólo oferta paro, sobreexplotación y miseria a la clase obrera-, vuelve a reforzar la matriz de opinión dictada por la ideología dominante, al objeto de engañar a la clase trabajadora y blindar los sagrados principios fundacionales del corrupto cicle de acumulación capitalista; la propiedad privada sobre los medios de producción y la explotación asalariada. El capitalismo y sus relaciones de producción, netamente reaccionarias en su etapa imperialista, son sistemáticamente silenciados a la “opinión pública”, al tiempo que la oligarquía financiera e industrial permanece emboscada y protegida por sus eficientes lacayos políticos y sus no menos efectivos periodistas de cámara. Se precisa que el frondoso árbol de la corrupción, no deje ver el inmenso bosque capitalista a millones de trabajadores. Y se precisa ante todo, no relacionar el árbol con su entorno y por supuesto guardarse mucho de citar a los propietarios del putrefacto bosque.

 

En un régimen donde ya cerca del 70% de trabajadores se sitúan por debajo de los 1000 euros mensuales y donde el paro, los desahucios o los suicidios proletarios no hallan techo, los altavoces del capitalismo monopolista de Estado hablan una y otra vez de millones de euros evadidos, blanqueados, desaparecidos, defraudados, en definitiva robados al pueblo trabajador por la inacabable serie de delincuentes políticos de turno. Resulta una maniobra grotesca que un modo de producción que compra y vende la mercancía fuerza de trabajo en la base misma del régimen, trate de evadirse de cualquier responsabilidad estructural en las diferentes prácticas corruptas que afectan a sus servidores políticos, sindicales, judiciales o policiales. Por más que se empeñen, el capitalismo desde que es tal, no puede funcionar sin poner en marcha las palancas de la corrupción en toda su estructura y superestructura. El capitalismo -en crisis o sin ella-, no es más que la representación material más pura de la corrupción económica, política e ideológica.

 

Por ello resulta penoso que cale entre buena parte del pueblo trabajador, el mensaje falaz y alienante entorno a mágicas recetas “contra la corrupción”; ya sea a través de cambios de gobierno y reformas sistémicas (oportunismo), ya sea a través de la mitología burguesa que sin rubor alguno afirma que “la vida es así, no hay nada que hacer, todos somos corruptos”.

 

Nos entretienen con supuestas “revelaciones”, donde los partidos y sindicatos del régimen son “financiados de forma irregular”, como si tal cosa no sucediera ya desde 1977. Con individuos con larga experiencia y trayectoria al servicio de la oligarquía española que se topan de repente con millones de euros en Suiza, también como si tal cosa fuese una “novedad histórica”. Sabedora de su inferioridad numérica y de su carácter puramente parasitario, la oligarquía financiera se esconde tras su Estado, lo pone a su entero servicio, a fin de no revelar que es precisamente ella la que paga la fiesta de los corruptos al objeto de seguir maximizando beneficios, ley universal de la que no puede ni quiere desprenderse. ¿Qué poden representar los 3%, las cantidades desorbitadas inyectadas en los diferentes partidos y sindicatos burgueses, las desviaciones de capitales, las numerosas cuentas en paraísos fiscales, sino un mecanismo estructural del sistema? Un auténtico ejército de políticos, jerarcas sindicales, jueces, fuerzas de orden público o altos funcionarios que bendicen y aplican las leyes que el IBEX-35 les dicta. Un IBEX, por cierto, con gran presencia catalana; “el camino a Ítaca” está lleno de aventuras financieras.

 

Así pues, bajo esta sobredosis de “información de corruptos” y esta inacabable exposición de fauna delincuencial (cabezas de turco ya amortizadas), el 15 de julio de 2013 –en medio de un silencio sepulcral- nos enteramos que los grandes corruptores, los grandes patrones capitalistas del régimen citaban a su gestor político –el actual Presidente del Gobierno español- en la Moncloa. Allí mismo, los señores Alierta (Telefónica), Sánchez (Iberdrola), Fainé (Caixabank), Brufau (Repsol), González (BBVA), Del Pino (Ferrovial), o Roig (Mercadona), entre otros, daban renovadas instrucciones a su títere político del momento. Bajo la cómica mascarada del “Consejo Empresarial por la Competitividad”, la plana mayor del capitalismo monopolista de Estado – más conocida como “marca España”-, instaba al Presidente de su Gobierno a acelerar la depauperación de la clase trabajadora y clases populares. Las órdenes claras y nítidas; intensificar la esclavitud asalariada en el sector privado (“reforma laboral”), el estrangulamiento de los trabajadores jubilados (“reforma del sistema de pensiones”), así como el despido masivo de trabajadores en la función pública (“reforma de la administración”).

 

No es necesario decir que el Presidente del Gobierno de la oligarquía, al finalizar tan magna reunión de pastores, asintió obediente y agradecido, asegurando que cumplirá con “su programa”, tal y como está haciendo hasta el día de hoy. Evidentemente tampoco se habló de la monstruosa evasión fiscal de los monopolios allí reunidos ni de les SICAVs de las que gozan sus directivos. Así pues, mientras los grandes corruptores marcaban el camino al gran corrupto, los consorcios mediáticos burgueses seguían entreteniéndonos con un tal Bárcenas.

 

Es necesario erigir la sólida estructura de poder proletario entorno a la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, es urgente la consolidación de un Frente Único del Pueblo si queremos ser capaces de enfrentar las criminales embestidas de un Estado burgués putrefacto que nos quiere situar en nuestra casilla de salida en la historia; el siglo XIX.

 

Frente a la realidad explotadora, corrupta y alienante del imperialismo, es necesario organizar la revolución socialista en todos los frentes. Sólo el socialismo puede poner las bases indispensables para erradicar la corrupción, sólo el socialismo puede destruir de raíz las relaciones de producción capitalistas.

 

 

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

logopcoc


 

Castellano




No a la justicia burguesa

La abogacía del Estado pide dos años de cárcel para Sánchez Gordillo y Diego Cañamero por la ocupación realizada hace un año de la finca Las Turquillas de propiedad militar, así como un año y seis meses de cárcel a 50 compañeros del SAT por los mismos “delitos”.

EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL muestra, una vez más, su solidaridad con los compañeros imputados, a la vez que llama a los trabajadores y a todos los sectores populares a manifestar su repulsa contra la justicia burguesa, que en la hora presente y en casos gravísimos de corrupción estatal se revela como una de los más firmes pilares del régimen de explotación capitalista, asediando a quienes no se resignan con el actual estado de cosas y luchan por transformar las condiciones de las clases trabajadoras, mientras descaradamente pone camino de rosas a los verdaderos delincuentes sociales: al gran capital y a sus instituciones.

Cuando la ley machaca a los hijos del pueblo, esa ley debe ser abolida por la lucha, vulnerada con la rebeldía. En esa dirección los comunistas estaremos siempre al lado de quienes se rebelan contra lo establecido por ser lesivo a los intereses del pueblo trabajador.

¡CON LOS COMPAÑEROS DEL SAT!

¡NO A LA JUSTICIA BURGUESA!

¡VIVA LA UNIDAD DE LAS CLASES TRABAJADORAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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Los servicios secretos de los Estados al servicio de las empresas

Según reconoce el propio diario burgués francés “Le Monde” el pasado 4 de julio en varios artículos dedicados al espionaje entre distintos países imperialistas (EEUU, Gran Bretaña, Francia, Alemania…), la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE) de Francia «pone a disposición de los grandes empresarios franceses en una sala de su sede en París documentos comerciales confidenciales robados gracias a potentes medios de intercepción de los que dispone la agencia francesa. Esas salas están pensadas para ayudar a los empresarios a ganar mercados desvelando los secretos de los adversarios»1

Ejemplos concretos que presenta el diario son:

    • Noviembre de 2011: el presidente de la empresa aérea China Eastern pilla in fraganti a tres tipos registrando sus maletas en su habitación del hotel Crown Plaza de Toulouse. Los agentes de la Dirección Central de Información Interior (DCRI) son defendidos por el ministerio de Interior apelando a «intereses superiores de Estado».

    • En 1989 el FBI desmantela una red de agentes de la DGSE infiltrados en compañías americanas, entre ellas IBM, Texas Instrumens y Corning Glass.

    • En 1995 el jefe de la CIA en París y otros colegas diplomáticos son expulsados por Francia después del descubrimiento de una trama de espionaje económico.2

ArnaudDanjean
Arnaud Danjean ex-miembro de la DGSE preside la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo

Según el propio presidente de la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo, Arnaud Danjean, «este espionaje existe desde siempre. Todos los servicios de información occidentales se espían. No hay amigos, sólo aliados […] Poner todo en cuestión es un sin sentido.»

«El día que se ponga todo en su sitio se corre el riesgo de ver que Francia o Alemania disponen de medios técnicos para interceptar las comunicaciones de embajadas o de empresas extranjeras en su suelo.»3

Con tan pasmosa tranquilidad reconocen los servidores políticos de los capitalistas que el Estado está al servicio de sus amos. Para ellos, que el pueblo sepa la verdad, es un «sin sentido» y un «riesgo».

Mientras tanto, los ilusionistas de izquierda que pretenden trasvestir la dictadura capitalista de «estado de bienestar » siguen hipnotizando al pueblo con cantos de sirena haciéndole creer que podemos reformar el Estado capitalista para ponerlo a nuestro servicio.

Bajo el capitalismo monopolista de estado, el pueblo trabajador está despojado de todo tipo de derecho y condenado a la miseria y la muerte. Únicamente acabando con el imperialismo y alzando el socialismo la mayoría proletaria podrá tener una vida digna.

Para ello, el Proletariado debe imponer su dictadura debiendo construir su estado, un Estado Socialista que debe ser conformado por la unión de todos los sectores sociales que componen el Proletariado organizados en la dirección de la construcción del Socialismo, o lo que es lo mismo, la conformación de un Frente Único del Pueblo. Es de esta manera concreta que el pueblo trabajador puede tomar el poder para acabar con la miseria que nos asfixia.

 

Comisión de Relaciones Internacionales del PCOE

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Comunicado de solidaridad con Evo Morales y el pueblo de Bolivia

El Partido Comunista Obrero Español muestra su más enérgica protesta por el proceder de varios países europeos, entre ellos “España”, que han prohibido al avión procedente de Rusia, en el que viajaba Evo Morales, sobrevolase Francia, Italia, Portugal y España, basándose en que transportaba a Edward Snowden.

Al romper todas las reglas diplomáticas, los gobiernos europeos violan los derechos internacionales, demostrando una vez más su sometimiento lacayuno al imperialismo norteamericano. Por su parte, el gobierno del PP, que se regodea de un patriotismo exacerbado, es un gobierno débil, enfermizo y vendido a las potencias europea y yanqui.

Este gobierno no representa el sentir de nuestro pueblo, que desea unas relaciones internacionales democráticas y en igualdad de condiciones entre todas las naciones. Por el contrario, su odio al pueblo trabajador y a los derechos de los pueblos que componen el estado español preside su reinado, llevándole a caer vilmente en brazos de quien le espía y le impone sus condiciones vejatorias.

El PCOE muestra su solidaridad combatiente con Evo Morales y con el pueblo de Bolivia y hace un llamamiento a los trabajadores y a los pueblos del estado español para que muestren su repulsa al neofascismo gobernante.

¡POR EL SOCIALISMO!

¡POR UNAS RELACIONES INTERNACIONALES DEMOCRÁTICAS!

¡ABAJO LOS IMPERIOS!.

Comisión de Relaciones Exteriores para América Latina

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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