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El 78 al descubierto

Con la proclamación de la República Independiente de Catalunya se inicia una nueva fase en el panorama político que define con suma claridad la naturaleza represiva del régimen que, más allá del encono in crescendo entre España y los independentistas catalanes, muestra la vileza de un sistema que fue concebido por el maridaje trufado de engaño y traición. Es el sistema de 1978, de claras connotaciones fascistas.

El escenario actual saca a flote todas las contradicciones resueltas de modo falsario en el período de “transición” y que, por consiguiente, permanecían soterrados con toda su indemnidad. Tenemos pues que las señas de identidad del franquismo han pasado a ser las insignias de la “democracia”: Monarquía, bandera, himno, concepto de soberanía basado en la unidad territorial forzosa, poder resolutorio del ejército, la intocabilidad del capitalismo (art. 38 de la Constitución), la pervivencia de estructuras arcaicas como son la existencia y el poder que detentan los terratenientes andaluces, extremeños y castellanos… cuyas contrapartidas, frágiles concesiones a las clases trabajadoras como son los “derechos” de sindicación, de reunión, de expresión, de manifestación, etc. todas ellas tenidas por “conquistas democráticas”, son anuladas en la práctica con artimañas o están en vías de desaparición por mor de leyes restrictivas, impuestas por los sucesivos gobiernos estatales que han contado en todo momento con la silenciosa anuencia de los gobiernos autonómicos, regentados por nacionalistas de derechas y por PCE-IU cuya misión ha sido preservar las “esencias” heredadas del franquismo que ellos censuraron favorablemente en el referéndum Constitucional de 1978.

La consecuencia inferida es un proletariado en precariedad laboral, cuando no arrojado en masa al paro,  cada vez más empobrecido merced a la profunda crisis que aprisiona al capitalismo y a la preponderancia del capital especulativo en el proceso de producción, el cual genera una doble vertiente de desafección en las masas laboriosas: económica y emocional, ésta última debido a la ausencia en la palestra política de organizaciones revolucionarias que les introduzcan la conciencia de clase, lo que las lleva en cierta medida a adoptar concepciones contrarias a sus intereses al depositar su confianza en el oportunismo e incluso en las derechas, so creencia de que quien tiene el dinero es el único que puede aliviar sus necesidades y curar sus aflicciones.

Una sociedad de tal categoría propende, sin más remedio, al despotismo y a su consecuencia más inmediata: la corrupción superlativa de las instituciones. Si en este sistema existiese un mínimo de rigor, tanto PP como PSOE y la monarquía habrían sido ilegalizados e inhabilitados a perpetuidad sus máximos dirigentes.

Fatalmente el curso de los acontecimientos nos depara una realidad muy distinta. El Partido Popular, que se ha nutrido delictivamente para afrontar procesos electorales y ha enriquecido en todas las etapas de su existencia a sus máximos dirigentes a través del robo, es el que dirige el cotarro y el que decide qué es y qué no es democracia por encima de las leyes y de la Constitución que blanden sus dirigentes.

Pero como todas las entidades de este mundo, los sistemas tienen su vigencia que se consume dadas sus contradicciones irreconciliables. De esta manera, el problema de Cataluña, larvado durante décadas, despierta e irrumpe con ímpetu inusitado por la propia dinámica de la situación descrita. La corrupción y el despotismo del PP se ceban con Cataluña para impedir el goce de sus peculiaridades y para rechazar los Estatutos que se dio el pueblo. A partir de este momento, el desencuentro entre el Estado español y la Generalitat es total. El PP, amparado en las facultades que les confiere poseer el gobierno del Estado, derrocha toda la tiranía franquista que entraña, lo que ha despertado al nacionalismo después de décadas de letargo, haciéndolo crecer a velocidad de vértigo, no dejándole más recurso que el de emprender el combate por la independencia o someterse a las arbitrariedades del ideario de un partido corrupto.

Sin embargo, el Estado utiliza todos sus medios, que son muchos (televisión, prensa, radio, etc.), para desvirtuar las causas del conflicto y difundir la idea de que se trata de una lucha ilegal y caprichosa contra la legalidad existente. La consigna le ofrece la ocasión a los oportunistas  de IU y PODEMOS de elegir el camino de en medio, es decir, de proponer un referéndum a través de un acuerdo que, a priori, se sabe que es imposible por el carácter absolutista del gobierno español. La idea de que la legalidad la representa el Estado y la ilegalidad el referéndum facilita al Secretario General del PSOE la posibilidad de quitarse la máscara de socialista de izquierda para presentarse tal como es en realidad, un adocenado derechoso. Al auxilio de la legalidad, han acudido sectores de la intelectualidad cuyo acomodo político podría ser perturbado e incluso viejos dirigentes del PCE-PSUC -tal es el caso de Frutos- que, como es lógico, sale en  defensa de su inefable claudicación.

Un mínimo esfuerzo a la hora de analizar lo que está sucediendo nos lleva a una conclusión lógica aunque cruel. Frente a la supuesta ilegalidad catalana se han arrejuntado las fuerzas traidoras del 1978 y sus derivados, con el único propósito de neutralizar expeditivamente a quienes osen poner en entredicho el contubernio pro franquista que puso en solfa  la “transición”. Porque el problema de Cataluña no hace sino reverdecer el debate que se suscitó entonces entre continuación o ruptura que, lejos de saldarse definitivamente, toma mayores bríos porque la deriva del sistema es incuestionable.

¿Puede un gobierno corrupto, pueden aquellos que representan el pasado franquista, pueden los traidores del contubernio hablar de legalidad? ¿Acaso las leyes que defienden los fascistas, la derecha y sus acompañantes, deben ser respetadas por los trabajadores y por el pueblo en general? ¿Por qué todos los grupos fascistas acuden con sus insignias franquistas a las manifestaciones exigiendo la unidad de España con las leyes existentes que deberían suponerse antifranquistas?

El cinismo descuella en estos momentos supremos. Los que blasonan de ser constitucionalistas callan como malparidos cada vez que se conculca su Constitución cuando se trata de ultrajar a las clases operarias. Más de tres millones de trabajadores no tienen derecho al trabajo, más del cincuenta por ciento de los que trabajan no tienen derecho a un salario digno, las mujeres soportan una sempiterna desigualdad, se cuentan por miles los vecinos de este país que se han suicidado porque hasta ellos no llegaba el derecho al trabajo y por consiguiente el derecho a una vivienda digna. ¿Cuántas veces, pues, se saltan a la torera los burgueses su propia Constitución sin recibir amonestación alguna?

Que nadie venga a contarnos que democracia es votar un Parlamento representativo para que nos dirija bajo el imperio de la Ley. Al menos en España, todos sabemos las múltiples maneras con las que los partidos burgueses han financiado sus campañas para las elecciones. Democracia es poder del pueblo y eso no existe en este país. Las leyes no son divinas, las escriben e imponen personas; pero personas que representan a clases sociales en detrimento de las clases oponentes y no a favor de todo el pueblo. Y como se puede comprobar, los representantes de las clases que mandan en nuestro país provienen de la corrupción. A pesar de todo, debemos preguntar ¿Están prohibidos en España los referéndum para consultar al pueblo qué es lo que desea? Es cierto que llevar a la práctica la independencia va contra las leyes. Pero las leyes han de estar preparadas para servir al pueblo y en el supuesto de que alguna no lo esté debe estar dispuesta a dar paso a los cambios precisos a fin de que realmente sea la voluntad popular la que se sirva de ella. No puede existir bajo ningún concepto una ley que impida la libertad de pensamiento y de expresión. Por eso, el gobierno de Rajoy y los Constitucionalistas se vuelven irracionales por cortar de raíz la posibilidad de que el pueblo catalán exprese sus sentimientos libremente, ya que llevaría al sistema a una bestial contradicción. Si el pueblo por mayoría expresa su deseo de independizarse y la ley lo impide, lo que hay que cambiar no es el sentimiento del pueblo sino la ley que ha quedado obsoleta; de lo contrario, el gobierno se torna reaccionario. La obstinación, el no por el no y la violencia policial han sido los argumentos esgrimidos por quienes no querían que se celebrase el referéndum, vulnerando sus preceptos al objeto de no darse de bruces con una realidad que les niega. En este sentido, es el gobierno del Estado español el que conculca en primer lugar los derechos de expresión y de participación del pueblo catalán, haciéndolo además con violencia y alevosía como quedó demostrado el 1 de Octubre.

Al margen de legalidades, los acontecimientos han puesto sobre la mesa de discusión el carácter burgués de la independencia catalana, que no rebaja un ápice el derecho del pueblo a su emancipación, menos aún, su participación en el referéndum. Son demasiados errores cometidos y de bulto: no tener los tiempos controlados, no prever los sucesivos objetivos a alcanzar, especialmente la meta cardinal, etc., son consecuencias de que el proceso ha sido dirigido por un sector de la clase capitalista, pues los trabajadores no han participado como clase, se han adosado al carro y se han diluido en las luchas. La burguesía es dúctil y anárquica e incluso traicionera y sólo se endereza y fortalece con la dirección y bravura de las clases trabajadoras. Al carecer de un partido revolucionario, la independencia está abocada a cualquier cosa en manos de los burgueses, incluso a la huida en el fragor de la batalla, lo que ocasionaría el desconcierto en las filas independentistas. Esto explica que la alta burguesía catalana “comprometida”, los partidos pequeño-burgueses y radicales se planteen volver mansamente al redil de la “legalidad” del Estado español dejando a un lado a las masas populares que lo han expuesto todo. Por lo visto, el único objetivo era lograr la proclamación de la independencia, sin importar su contenido y sin ir más allá de la pantomima. Las manifestaciones de Junqueras en Tv3 en las que hace notar con talante de éxito que las medidas tomadas para intervenir la autonomía por parte del gobierno de Rajoy iban a tener una duración de meses, no deja de ser una tomadura de pelo al pueblo de Cataluña: “Es un 155 que no podrá aplicar durante seis meses, al menos en este momento, sino que, en todo caso durante 50 días”. Asimismo, el hecho de que los partidos independentistas participen en las elecciones organizadas por el gobierno español, cuya misión es anular todo el proceso del 1 de Octubre, es una muestra más de la veleidad ideológica y política que rezuman los dirigentes independentistas, quienes optan por dejar en la estacada al pueblo con tal de salir personalmente airosos ante la justicia española.

Los trabajadores deben organizarse autónomamente, perfilar sus fuerzas y a partir de ahí, ser el motor de la historia del pueblo catalán. La independencia es lícita y en determinados casos de opresión hay que luchar por ella sin perder el norte  que no es otro que el ideal sublime de las clases desposeídas, el socialismo. Si no se defiende lo logrado con tanto sacrificio, pasarán largos años para resarcir el destrozo ocasionado. Cuando se comienza una “insurrección” hay que hacerlo con total determinación. La independencia se ha de buscar, no para anclarse en un nuevo estado capitalista que a la postre depara las mismas angustias a los obreros, sino para acercar más y más el objetivo final. Para ello, el proletariado catalán debe ser consciente de que el capitalismo es bárbaro pero universal y sólo se le puede vencer si los trabajadores alcanzamos la unidad universal. La independencia para un obrero no es únicamente quitarse de en medio la opresión de otro estado. Jamás bajo el marco de un país capitalista nos liberaremos del despotismo burgués. La independencia de verdad ha de ser de clase. Nos independizamos del burgués pero no de nuestros hermanos de clase españoles. De ahí que esta lucha sea nacionalista e internacionalista al mismo tiempo porque los acontecimientos catalanes sirven para mostrarnos de una vez y por todas el carácter burgués de los partidos que componen el parlamento español. Al PP, pasando por los nacionalistas hasta PODEMOS-IU, sólo les separan matices de cómo mejor defender el estado burgués. A la par, han puesto sobre la mesa de discusión la necesidad de sacar a flote todo cuanto la transición ocultó. En estas circunstancias, los derechos nacionales de Euskadi, Cataluña y Galicia y las transformaciones socioeconómicas que exige la grave situación de Andalucía, pese a sus riquezas autóctonas, cuyo eje central debe ser la implantación de una Reforma Agraria Antimonopolista y Antilatifundista, puede constituir el acicate para que el pueblo embargado por la propaganda burguesa despierte de su letargo. Se trata de abrir desde ya focos de lucha contra el sistema. Se trata de poner coto al imperialismo y a su expresión nacional española.

Madrid 31 de octubre de 2017

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




DEBATE DE INVESTIDURA: FRANCO LO DEJÓ TODO ATADO Y BIEN ATADO

El pasado lunes 22 de julio se inició el debate de investidura para la elección de Presidente del Gobierno tras la celebración de las elecciones generales el pasado 28 de abril, es decir, prácticamente tres meses después.

El pasado día 2 de mayo decíamos que el resultado electoral radicalizaba la situación política, agudizaba las contradicciones del capitalismo monopolista de Estado y su crisis política. Todo ello se ha podido comprobar en el debate parlamentario que ha tenido lugar a lo largo de esta semana.

Si algo ha acreditado este debate de investidura es, sin duda, el agotamiento del capitalismo monopolista de estado español, su grado de putrefacción, y todo ello se pudo comprobar en un debate lleno de palabrería huera, abundante fariseísmo, carencia absoluta de argumentos y desorientación sobre el camino que deben seguir para sostener la actual formación socioeconómica, en bancarrota económica y política.

Ni la derecha ni la ‘izquierda’ del sistema, escorado todo él hacia la extrema derecha y la reacción, tienen salida alguna ante la crisis profunda que azota a su economía, en bancarrota absoluta, y que también ha arrastrado a su sistema político y su Estado, inexorablemente, a un proceso de hundimiento estrepitoso. De hecho, este moribundo sistema hoy se sostiene, única y exclusivamente, porque el proletariado está bajo el influjo ideológico de la burguesía como consecuencia de la falta de respuesta revolucionaria debido a la insuficiente influencia entre las masas trabajadoras de nuestro Partido.

La derecha de la extrema derecha que es hoy el sistema político español – PP, VOX y C’s – enarbolaron de manera franca el fascismo con todos los aderezos que conforman esa podrida ideología propia del periodo de descomposición avanzada del capitalismo. Esto es, enarbolaron la demagogia más vomitiva, el revisionismo histórico, el nacionalismo, la mentira y el anticomunismo, a la par que se frotaban las manos comprobando como los oportunistas de PODEMOS y los reaccionarios del PSOE eran incapaces de conformar un gobierno. Y, cómo no, los tres se erigían como firmes defensores de la Constitución del 78, la quintaesencia del constitucionalismo, de la “sensatez” y de la unidad de España.

Por otro lado, la ‘izquierda’ del régimen heredero del franquismo dio un recital de oportunismo, de desvergüenza superlativa, de engaño y traición al pueblo, en lo que más que un debate de investidura era un pistoletazo de salida para unas nuevas elecciones que se celebrarán a primeros de noviembre, siendo su objetivo el tratar de imponer un relato al pueblo por el que endosen los unos a los otros la responsabilidad de la imposibilidad de conformar gobierno y tratar de no ser penalizados en la cita electoral que, al parecer, ya vislumbran.

Así, pues, Pedro Sánchez hizo múltiples llamamientos a los fascistas de PP y C’s para que se abstuvieran y así pudiera gobernar, apelando a la responsabilidad de Estado y, también, puso sobre el tapete el programa electoral del PSOE, un programa electoral de seis ejes – mercado laboral y pensiones; desarrollo tecnológico; transición ecológica; feminismo; medidas orientadas a la cohesión territorial y una apuesta por el proyecto imperialista de la Unión Europea y la consecuente internacionalización de los monopolios. Ejes y objetivos planteados por el Presidente del Gobierno, cual mitin de campaña electoral, pleno de vaguedades y que no tocó los problemas candentes y sustanciales que sufre el pueblo trabajador. Eso sí, Pedro Sánchez dejó bien clara su esencia antiobrera, pretendiendo salvaguardar todos los avances de la burguesía, todos los recortes provocados por las reformas laborales de Zapatero y de Rajoy, empleando la artimaña de hablar de lo moderno, señalando que quiere configurar un nuevo Estatuto de los Trabajadores debido a lo arcaico del anterior que, según él, “data de los 80s del siglo pasado”, dividiendo todavía más a los trabajadores, pues también propuso crear un Estatuto del becario, y señaló que “antes, señorías, dedicábamos las dos primeras décadas de nuestra vida a formarnos y el resto a usar esa formación en nuestra vida profesional. Ahora tenemos la necesidad de formarnos continuamente, permanentemente, de estar en permanente desarrollo, y tenemos en consecuencia la obligación de ofrecer a la ciudadanía un modelo que responda a esa realidad. Por eso propongo, señorías, convertir a España en el primer país europeo que reconozca el derecho a la educación a lo largo de toda la vida”. Es decir, Pedro Sánchez apostó por agudizar más la explotación, por más precariedad, todavía más de la que ya existe, de tal modo que su apuesta es una formación cada vez de peor calidad que garantice que un obrero sea la mayor parte de su vida un becario. La CEOE debe estar muy satisfecha con Sánchez, y Franco, sin duda, estaría terriblemente orgulloso de él. Y es que para Sánchez es viejo el Estatuto de los Trabajadores que data de 1980 pero, sin embargo, es un defensor a ultranza de la podrida Constitución de 1978 de la que únicamente le molesta el artículo 99 de la misma, pues la única reforma constitucional que planteó fue la de modificar dicho artículo para que la lista más votada sea la que conforme el gobierno, sin necesidad de alcanzar mayoría absoluta en el Parlamento en primera votación o mayoría simple en segunda votación. Es decir, apuntalar el bipartidismo.

PODEMOS fundamentó sus intervenciones en explicar su versión de la no consecución de un acuerdo que permita conformar un Gobierno de coalición, justificando la necesidad y argumentando la justeza de sus planteamientos – superando todas las zancadillas y vetos del PSOE según ellos – para ser ellos los garantes del cumplimiento de la Constitución de 1978 en sus aspectos sociales. Nuevamente Iglesias engaña al pueblo – ya sea por mala fe o por pura ignorancia. Y decimos esto porque Iglesias o engaña o no sabe leer la Constitución de 1978, pues ésta se está cumpliendo a rajatabla en la defensa de los principios fascistas que la sustentan – defensa a ultranza del capitalismo, la negación de los derechos democráticos de las naciones oprimidas, imposición de la simbología fascista (bandera, Unidad de España, Corona), conservación intacta del aparato del estado fascista (Ejército, Judicatura, etcétera), garantizar que la economía es dirigida por los monopolios, etcétera. Iglesias, lejos de cuestionar todo ello, se erigió en garante de esa Constitución; de hecho, en el proceso de negociación con el partido de la cal viva y del GAL, según sus propias palabras en dicha cámara en marzo de 2016, no dudó en posicionarse de acuerdo con el PSOE en su política contra los derechos democráticos de Cataluña, es decir, alinearse con el PSOE en el principio franquista de la defensa de la Unidad de España.

Sin embargo, Iglesias sí tenía razón cuando le señalaba a Sánchez “si usted quisiera cambiar la Constitución para que con el 28 % de los votos pudiera formar un Gobierno de partido único, eso revelaría que usted no quiere o no querría hacer un acuerdo de Gobierno con nosotros, que si usted está negociando un acuerdo integral de Gobierno con nosotros es porque no le queda más remedio”. Es evidente que el PSOE no quiere un pacto con PODEMOS y en la forma de cavilar del PSOE es natural. PODEMOS nació como sostén de la pata izquierda de este corrompido sistema y persigue arrancarle influencia y apoyo electoral al PSOE, siendo su objetivo emular lo realizado por Syriza en Grecia con referencia a la socialdemocracia clásica representada por el PASOK. Abrirle la puerta del gobierno, para el PSOE es abrirle la puerta al que considera que quiere robarle su granero de votos y su parcela de poder y, por lo tanto, se resiste a ello, dejando bien claro que no es un problema ideológico, pues ambos son firmes defensores del capitalismo monopolista de estado. Como puede comprobarse, un duelo de oportunistas donde poco importa el sufrimiento del pueblo trabajador.

No han ido a la zaga de la desvergüenza de PSOE y PODEMOS los partidos nacionalistas como ERC o EH-BILDU. Rufián pedía a gritos que llegaran a un acuerdo PSOE y PODEMOS para cerrar ahora el paso al fascismo, temeroso de que en septiembre, con la Diada y la sentencia del Tribunal Supremo contra los presos políticos, que de antemano ya están sentenciados, difícilmente pueda darles su apoyo. Estos dos partidos, que han comprobado como el Estado les niega a sus naciones sus derechos democráticos y no ha dudado en reprimir a dichas naciones, en el debate de investidura, lejos de denunciar la naturaleza corrupta del Estado, han apostado por blanquear a dos organizaciones – PSOE y PODEMOS – que son firmes defensoras del Estado heredero de Franco.

El Debate de investidura nos ha demostrado que el proyecto tanto de la ‘izquierda’, como el de la derecha, es la firme defensa de la Constitución de 1978, que es la firme defensa de la obra de Franco; la defensa del proyecto imperialista de la Unión Europea y, cómo no, agudizar la explotación contra el proletariado y negar el desarrollo y la vida de los trabajadores del campo y de la ciudad, negar el futuro a la juventud, negar la vida al anciano.

El destino ha sido azaroso y ha querido que todo ello haya acontecido, justamente, cuando se cumple el 50 aniversario de que el criminal Franco impusiera a su sucesor, Juan Carlos de Borbón. En el Discurso de Navidad de 1969 del criminal tirano Franco – supervisado por el entonces Director de Radio Televisión Española, el fascista Adolfo Suárez, referente de oportunistas, fascistas y demás traidores que hoy van ‘dando lecciones de democracia’ al pueblo español – señalaba que dejaba todo atado y bien atado, con la designación hecha por Las Cortes Franquistas, a propuesta del propio Franco, de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco en la Jefatura del Estado tras la muerte de éste; designación aprobada en julio de ese mismo año 1969. A tenor de lo visto a lo largo de estas 5 décadas y, sin ir más lejos en este debate de investidura, sin duda el tirano lo dejó todo bien atado.

El fascista Emilio Romero escribía un artículo en el diario Pueblo, el 23 de julio de 1969 titulado “La única Monarquía Posible”, donde señalaba:

“Joaquín Arrarás, el gran biógrafo de episodios contemporáneos, me decía ayer en las Cortes que desde 1937 Franco había señalado claramente que no habría una restauración, sino una instauración, es decir, una Monarquía de nueva planta; la Monarquía del Régimen o de llamado desde entonces Movimiento Nacional (…) Solamente Franco podía traer la Monarquía. La operación tendría que hacerse con él. Pero, lógicamente, a Franco tenía que preocuparle la continuidad del Régimen en sus esencias, en sus grandes realizaciones, y, en una gran parte de sus estructuras, más allá de su propia vida (…) Don Juan Carlos de Borbón acepta las leyes fundamentales del Régimen, se compromete a procurar por su continuidad, admira al Jefe del Estado y es respetuoso con él.”

Otro periodista del Régimen, el falangista Manuel Blanco Tobío, escribía el 24 de julio de 1969 en el órgano de expresión de la Falange “Arriba” el artículo titulado “Nos va a salir bien”, donde señalaba:

“Por segundo día consecutivo se hizo ayer Historia de España en las Cortes, al jurar el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, lealtad al caudillo y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino. Por segundo día consecutivo, también, la solemne ceremonia, presidida por el Jefe del Estado, estuvo cargada de emoción y clamores. Se hizo historia, pues a la española. Pero no en la calle, en el alborozo de las turbas, sino en el ambiente que acoge a la Suprema Cámara Legislativa de la nación y al amparo de los textos jurídicos (…) En la mañana de ayer estuve en La Zarzuela, y escuché el discurso de aceptación del Príncipe de España, Don Juan Carlos. Por la tarde estuve en las Cortes, y escuché su juramento de lealtad al Jefe del Estado y de fidelidad a los Principios del Movimiento y demás leyes fundamentales. Y si tuviese que resumir mis impresiones de esta jornada, podría empezar diciendo: ‘Tengo la muy viva impresión de que esto nos va a salir bien’. ‘Esto’ quiere decir la sucesión, las previsiones de nuestro futuro tal y como las ha ordenado Francisco Franco (…) Sí; tengo la impresión de que nos va a ‘salir’ bien; de que todas las incógnitas han quedado atrás; de que, como de costumbre, Francisco Franco ha hecho diana. Quienes tenemos cierta edad y cierta experiencia en ese misterioso laberinto de las cosas humanas, es difícil que nos equivoquemos al juzgar la clase de relaciones que existen entre dos hombres. Ayer, en las Cortes, viendo a Franco aplaudir al Príncipe, y mirarle con sus ojos húmedos, y viendo al Príncipe llamarle con voz casi temblorosa ‘mi general’, tuvimos la evidencia de que ambos estaban a lo mismo, de que sus mentes estaban operando sincronizadamente sobre un mismo esquema de propósitos y sentimientos. Fue como una imagen plástica de lo que de verdad yace debajo de la prosa jurídica de la Ley de Sucesión. Una relación de afecto y de entendimiento humanos entre el Jefe del Estado y su Sucesor”.

Claramente los fascistas explican lo que fue la Transición, transición del franquismo con el criminal al frente al franquismo una vez murió el tirano. Mientras el todo estaba atado y bien atado, era una realidad a finales de la década de los 60, el elegido de Franco – Juan Carlos de Borbón – hizo su trabajo, no sólo con el apoyo de los franquistas – como Fraga y Suárez – sino con el apoyo de la socialdemocracia construida por el Régimen y el oportunismo carrillista que dirigía el PCE. El Estado actual, con la Constitución de 1978 como piedra angular, no es más que la obra del fascismo, como hemos visto y los propios fascistas reconocen.

Franco estaría terriblemente orgulloso de haber presenciado el debate de investidura. Al comprobar cómo tanto la ‘izquierda’ como la derecha no tienen más proyecto político que garantizar que la obra del tirano siga intacta. Al comprobar cómo la maquinaria del Estado, fundamentalmente la Judicatura y el Ejército, siguen controladas por las manos y los apellidos del franquismo. Al comprobar cómo en el Ejército se firman manifiestos honrando la figura del tirano mientras se persiguen a aquéllos que manifiestan su disconformidad con la figura del dictador o a quiénes denuncian abusos o la corrupción en su seno, como por ejemplo el Teniente Segura. O al comprobar cómo se encarcelan a comunistas, nacionalistas vascos y catalanes, sindicalistas o a simples chavales por una pelea de bar en Altsasu a la par que se da impunidad a ladrones y fascistas, véase el archivo de la causa contra Camps o contra Ana Botella, véase a Zaplana en la calle, véase la impunidad de los torturadores franquistas, condecorados muchos de ellos, etcétera.

Ni que decir tiene que de todo esto, ni de los problemas reales que azotan a los trabajadores, no se habló en el Parlamento, acreditando que esa cámara y este Estado no les sirve a los trabajadores.

El debate de investidura – donde la candidatura de Pedro Sánchez no ha conseguido más adhesión que la del PSOE y el diputado del Partido Regionalista de Cantabria en ambas votaciones – lo que ha acreditado es la descomposición enorme del capitalismo monopolista de estado y nos muestra que éste se halla en una situación terminal, donde los defensores del mismo se hallan completamente desorientados y no saben qué salida darle al pueblo para sostener su moribundo sistema. Como puede observarse, no sólo el Estado está en bancarrota en términos económicos, con una deuda impagable que cada día se acrecienta, sino también en términos políticos, como lo acredita la inestabilidad de su sistema político, cada día más fragmentado y con imposibilidad para imponer un gobierno estable, de hecho, si se celebran en noviembre elecciones, como todo parece, serán las cuartas elecciones generales celebradas en menos de cuatro años.

Es el momento del Partido, del desarrollo del Partido Comunista Obrero Español y de ganar influencia entre el proletariado, uniendo la lucha de todos los sectores que lo componen y organizándola en una única lucha de clase contra la burguesía y su Estado, construyendo el Frente Único del Pueblo no sólo como órgano de intervención política del pueblo, sino también como embrión de los órganos de poder del nuevo estado al servicio de los trabajadores que estamos obligados a construir. Y es que únicamente el socialismo puede dar salida al callejón sin salida al que la burguesía ha llevado al pueblo trabajador a lo largo de estas últimas 7 décadas. Mientras exista el capitalismo la corrupción cada vez será mayor, porque la corrupción es la forma mediante la que la burguesía dirige políticamente, y seguirá agravándose el paro, la crisis, el problema de las pensiones, de la democratización de la tierra, de la cuestión nacional y de la participación democrática del pueblo en la toma de decisiones, a pesar de todos aquéllos que alaban y asumen al capitalismo, y que miran con nostalgia a la Transición que, en realidad fue un fraude y una traición sin parangón. Hoy más que nunca, y más en el estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie! Y a los hechos y la historia nos remitimos.

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Socialismo o barbarie!
Madrid, 26 de julio de 2019
Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

 




El PCOE de Albacete ante el accidente del 12-O

Ante el grave accidente acaecido en esta jornada junto al Parque Periurbano “La Pulgosa”, el Partido Comunista Obrero Español vuelve a alertar al conjunto de la clase obrera, y al pueblo trabajador de Albacete, sobre el peligro al que se expone de forma innecesaria a la población por albergar una base aérea otanista en nuestro suelo.

El incidente se producía cuando el Eurofighter siniestrado regresaba a la Base de Los Llanos tras participar en el Desfile de la Vergüenza, presidido por Felipe VI y otras autoridades también herederas del tardofranquismo, e igual de corruptas y despreciables, en el cual la burguesía jaleaba furiosamente a los cuerpos represivos del Estado, los mismos que desahucian a familias obreras y zurran la badana a nuestro pueblo hermano de Cataluña por defender, con toda justicia, su derecho a la autodeterminación, y a la independencia de su nación, sin someterse a la tutela del Estado español. Y es que con la invitación de la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, un cuarto de siglo después la Policía Nacional vuelve a desfilar el 12 de octubre. Pero tampoco han faltado vítores dirigidos a aquellas unidades de mercenarios que participan en misiones imperialistas, aplastando las aspiraciones soberanistas y anticolonialistas de pueblos enteros con el fin de imponer los designios de los monopolios.

La evidente traición que la política del PCE significó con respecto del marxismo-leninismo y que se puso de manifiesto durante la mal llamada Transición, situando ad calendas graecas la Revolución, hoy hace posible que la bandera monárquica ondee en este acto repulsivo.

Asimismo, el PCOE denuncia el despilfarro asumido por el Estado para costear el fasto del evento. Mientras la clase obrera sufre todo tipo de privaciones, la clase dominante no repara en gastos a la hora de exhibir todo su arsenal en medio de la catarsis fascista que representa “El Día de la Hispanidad”. El caza accidentado tiene un coste de 118 millones de euros y, según un estudio publicado en 2015 por el Royal United Services Institute (RUSI) británico, cada hora de vuelo de estas aeronaves cuesta 15.000 euros.

Los señores feudales disponían de la picota como símbolo de su poder; la oligarquía española despliega sus tanques y aviones con el objeto de frenar posibles tentativas subversivas de las naciones oprimidas y de la esclavitud asalariada que amenacen a su régimen explotador y asesino. Pero es seguro que la lucha de clases jamás se detendrá. El rollo del Medioevo no impidió que se sucedieran jacqueries a lo largo y ancho de toda Europa.

¿Qué hubiera ocurrido si el avión se estrella justo sobre La Pulgosa? Posiblemente entonces estaríamos hablando de catástrofe en vez de accidente mortal, ya que muchas son las familias de Albacete que optan por pasar allí el día.

Por todo ello, desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera, al pueblo trabajador y a la juventud de extracción obrera y popular albaceteña a organizarse en torno a su Partido, el Partido de vanguardia del proletariado, en el Frente único del Pueblo para conjurar la barbarie imperialista y luchar por el Socialismo.

Albacete, 12 de octubre de 2017

COMITÉ LOCAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN ALBACETE




Pedro Sánchez, el rostro de un ‘demócrata’

Los acontecimientos de Cataluña están colocando a cada cual en el lugar que le corresponde porque ponen a flote las traiciones que se perpetraron contra el pueblo en la mal llamada Transición, que no fue más que una maniobra de gran envergadura entre fascistas y traidores para ocultar los graves problemas de la sociedad española y así tejer una alfombra de oro por donde circular los capitalistas a fin de satisfacer todas sus necesidades en detrimento de las clases trabajadoras y populares. Ocultos entre la maleza quedaron los problemas de País Vasco, Cataluña, Galicia, la Reforma Agraria, la condena del franquismo, los derechos de trabajadores, la república de los que construyen la sociedad material y espiritualmente, etc.

Cataluña fue y sigue siendo uno de los problemas vitales “aparcados” o “enterrados” subrepticiamente, que al estallar hoy nos recuerda que cuarenta y dos años de supuesta democracia no han servido absolutamente para nada salvo para maquillar el régimen franquista subyacente; y de camino, poner en su sitio a aquellos que aún hoy intentan pasar de matute su carácter reaccionario, utilizando fraseología y posturas “democráticas” que ya no pueden encandilar a nadie, como lo demuestra el pesoista Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez y otros cantamañanas han transitado últimamente por la política española, irguiéndose en nombre de lo nuevo, oponiéndose de palabra a aquellos que representaban el pasado, o sea, a los hasta entonces gerifaltes de su partido y del PP, embaucando a gran parte de la sociedad española, incluido al inestable Iglesias. Ahora  ambos, Sánchez e Iglesias, y otros más, han quedado retratados con sus posiciones frente a la actitud de rebeldía de los catalanes, sin esperar tal vez que el pueblo, porque no tienen fe en él, dijera ¡basta! Es ridículo escuchar de viva voz a Iglesias denunciar a Rajoy porque nos “está robando nuestra democracia”.

Pedro Sánchez, junto con los fascistas Rajoy y Rivera, hace profesión de su talante constitucional para cercenar cualquier movimiento del pueblo, en este caso la demanda de autodeterminación de Catalunya. Es por supuesto que Rajoy y su gobierno fascista lo tendrían muy crudo para llevar a cabo su felonía si el PSOE se hubiese pronunciado a favor del referéndum catalán pero hay que ser muy incauto para esperar del PSOE una acción democrática de verdad.

Según Sánchez, Constitución es igual a democracia de la que emanan las leyes inmaculadas e indiscutibles. Pedro Sánchez, al igual que Rajoy, no está dispuesto a retroceder un ápice en cuestiones de estado, es decir, en todo aquello que ponga en peligro la presente “democracia” y en su virtud apelan a la Constitución que se dio la mayoría de los españoles, arma que considera invencible.

Por lo visto el PSOE  toma a la sociedad española por analfabeta política, por eso  entiende que cualquier argumento que contenga los términos Constitución, Estado de Derecho y Democracia son irrebatibles. Y lo supone porque la Constitución ha sido votada por la mayoría de los españoles y sólo admite, por parte suya y del PP, un retoque cuando lo necesite el gran capital español y europeo.

Sin embargo, la Constitución ni es sacrosanta ni los españoles en mayoría la han votado y además es ilícita e inmoral. Basta saber que sólo los mayores de 56 años tuvieron la opción de votar la susodicha Constitución, que fue aceptada entonces por el 58,97% del censo electoral. Es decir, la inmensa mayoría del pueblo español actual no ha tenido oportunidad de pronunciarse sobre la Constitución y la Corona. Entonces ¿por qué cree Sánchez y el PSOE que ésta es la Constitución que aceptan todos los españoles?

Pero además la “Carta Magna” es ilícita porque va contra los derechos de los trabajadores y de las naciones. Nunca una Constitución y una ley pueden ir en contra de un derecho. A Cataluña como nación le asiste el derecho a decidir su estatus y esta circunstancia está reconocida por el mismo estado español.

Por último, la Constitución española es inmoral y esclavista porque en su Artículo 38 contempla que “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”. Por lo tanto, la Constitución consagra el capitalismo o económica de mercado, o lo que es lo mismo, instituye como base de la economía, la explotación del hombre por el hombre, el salario.

Mas al legalizar y consagrar el capitalismo, legitima los desahucios y sus consecuencias –exclusión, suicidio, etc.- justifica los despidos, los bajos salarios, en defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general, en su caso, de la planificación, que lógicamente está en manos de los capitalistas. Permite la mala educación, la pésima sanidad, etc, porque lo que prepondera y está santificado es la exigencia de la economía en general  y no las necesidades del pueblo.

Esta es la Constitución y sus leyes, tantas veces invocadas por los Sánchez, Garzón, Anguita, Iglesias, etc. Y bajo las leyes de esta Constitución se le exige al pueblo de Cataluña, por parte de partidos corruptos y oportunistas, que renuncie a su derecho a decidir y, además, que debe pactar con un gobierno corrupto las migajas que este le quiera dar.

El Partido Comunista Obrero Español ha dicho y repetido hasta la saciedad que luchará contra todos los obstáculos para alcanzar la verdadera democracia, aquella en la que el pueblo trabajador sea el dueño de su destino. Y lucharemos contra todo aquello que se oponga, ya sea material o inmaterial.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El reaccionario estado español está en la ilegalidad. Con Cataluña y su clase obrera

En Cataluña el estado español ha demostrado, una vez más su verdadero rostro, el rostro de la reacción y del fascismo. El gobierno fascista y corrupto del PP, apoyado por los no menos fascistas y corruptos partidos que cierran filas con el estado español en la negación de los derechos de la nación catalana, al igual que niegan los derechos democráticos y económicos de los trabajadores, como son, por ejemplo, el PSOE y el engendro creado por la banca de Ciudadanos, han llevado a Cataluña al estado de excepción, deteniendo a cargos políticos de la Generalitat así como a ciudadanos, arremetiendo contra imprentas, sedes de partidos políticos catalanes, medios de comunicación, consejerías de la Generalitat de Cataluña y contra los ciudadanos aplicándoles la ley mordaza con objeto de atemorizarlos.

La nación catalana tiene derecho a la autodeterminación, es un derecho democrático que tienen las naciones y que, para ejercerlo realmente, no tiene más que tener la nación catalana la voluntad y determinación de hacerlo, algo que el Parlament de Catalunya ha resuelto hacer. Todas las leyes que van en contra de los derechos no sólo son ilegítimas sino que se instalan  en la ilegalidad, y deben ser barridas por el pueblo.

La Constitución y las leyes españolas niegan los derechos de los trabajadores y de las naciones, en tanto y en cuanto expresan la voluntad de la oligarquía y son herederas del franquismo – al igual que lo son el Partido Popular, el PSOE y los demás partidos de la burguesía – y es por ello que los trabajadores debemos acabar con ellas y con este estado reaccionario, el estado franquista travestido.

La nación catalana no tiene que tener la tutela de nadie para ejercer en libertad sus derechos democráticos. Si reaccionarios son el PP, el PSOE y C’s cerrando filas en defensa del estado reaccionario español, no menos indecente es el comportamiento del oportunismo que exige “un referéndum pactado” reconociendo y asumiendo no sólo la autoridad del estado reaccionario español, sino exigiendo que el derecho democrático de la nación catalana a la autodeterminación sea tutelado por el estado español, defendiendo y reconociendo el carácter imperialista del estado y, de facto, apoyando a este estado español que muestra, a las claras, no sólo que es reaccionario sino que la Transición fue un engaño, una alianza entre el franquismo y el oportunismo, una traición al pueblo que está en bancarrota y que debe ser liquidado por la clase obrera.

El Pueblo trabajador catalán y las organizaciones catalanas deben ser conscientes de que el estado español no cejará en la represión hasta el desistimiento del ejercicio del derecho a la autodeterminación de Cataluña. Cataluña debe responder con determinación para garantizar sus derechos como nación y ello sólo lo puede conseguir en la calle, movilizado y realizando una huelga general política hasta que pueda ejercer su derecho democrático a la autodeterminación. Nuestro partido no sólo apoya dicha acción sino que hacemos un llamamiento a los trabajadores del estado español a salir a la calle, apoyar el referéndum del 1 de octubre y para acabar con este gobierno corrupto, ladrón y represor, así como para superar este sistema criminal, transformar la sociedad y construir el poder del pueblo, el Socialismo.

Nuestro Partido ha participado en las manifestaciones que se han celebrado en las distintas ciudades del estado, por ejemplo,  hemos estado en Barcelona, en Madrid, Sevilla, Valencia o en Galicia y hemos de denunciar que a los camaradas del PCOE en Madrid no sólo les han identificado sino que la Policía les han requisado octavillas del Partido, hechos que dejan en evidencia el carácter antidemocrático del estado español y la necesidad del Pueblo de superar el capitalismo e imponer un estado al servicio de la clase obrera y en contra de los canallas, de la burguesía, que nos roban, nos explotan, nos niegan los derechos y nos reprimen. Y todo ello únicamente es posible por la unidad de la clase obrera, la unión de los distintos pueblos y naciones que componen el estado español, ensamblando las distintas luchas del pueblo en una única lucha de clases contra la burguesía, el criminal capitalismo y su reaccionario estado. 

¡POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 20 de septiembre de 2017.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




Se les ve el plumero

Los momentos claves son decisivos para demostrar qué clase de político es cada cual, determinando también la naturaleza de los partidos. Porque esos momentos exigen de cada uno lo que tiene y vale pero, sobre todo, lo que aspira de verdad el partido.

El referéndum para la autodeterminación de Cataluña es, sin duda, uno de los acontecimientos claves que nos mide a todos en nuestra dimensión exacta. Es clave porque pone en tela de juicio la tan celebrada transición. Y es que, cualquiera que sea su resultado, será la secuencia prima de una ristra de acontecimientos que irán cuestionando, uno a uno, todas sus rémoras, que son muchas.

El temor al desencadenamiento de episodios que pongan en peligro al propio sistema impele a la burguesía y a sus partidos a invocar la sacrosanta institución del Estado. Nada que pueda abrir una pequeña fisura en la institución capital será permitido y todos los medios son válidos y lícitos para salvaguardarla.

La derecha más recalcitrante -PP y Cs- está de enhorabuena, pues ve que en los momentos más graves de la existencia del PP, y por tanto, más difícil para la anuencia que le presta Cs, todos los peligros se tornan en circunstancias a favor de ellos, debido a que la llamada “izquierda” hiede y mucho. La estampa de un Sánchez escorado a la izquierda, sublevándose incluso contra los mandarines más sobresalientes de la historia moderna del PSOE, a las primeras de cambio se desfigura porque sin pensarlo un segundo se echa en los brazos de Rajoy, ofreciendo fidelidad y custodia castrense a la carta magna que bendice el poder burgués. En la oferta de lealtad de Sánchez a Rajoy bajo el abrigo de la Constitución no hay un sólo pero de caducidad. Siempre que el Estado de los capitalistas lo necesite ahí estará él henchido de patriotismo.

Pablo Iglesias prefiere ser más sutil. Para él y su partido PODEMOS, la situación de Cataluña es debida a una mala gestión del problema por parte de Rajoy. Pregona que si el gobierno estuviera en sus manos todo cambiaría y ofrece a Catalunya un referéndum pactado, que es como debe ser entre personas civilizadas. Pero la miel de sus palabras se transforma en la hiel de su determinación, pues en el escenario presente no caben caminos intermedios: o se está a favor de que se celebre la consulta o se está en contra. Lo demás no existe dadas las circunstancias presentes.

Y no existe porque el hecho de que una nación tenga que pactar con otra su independencia, por muy bonito y emotivo que resulte el acto, significa que hay una que manda y otra que está subordinada. Porque si no hay pacto, por lo que sea, la nación demandante no puede independizarse, con lo cual queda claro que la otra nación la somete a su dictado. Si Rajoy dice NO -y es lo que dice- Cataluña, bajo las actuales leyes, no puede emanciparse y eso es lo que ha decidido PODEMOS, darle por inferencia la razón a Rajoy. Que sí, por supuesto, Rajoy es un crápula político, un déspota, un corrupto, etc., tal y como Iglesias esputa, pero Rajoy con la posición del inefable podemita, en este caso consigue su propósito porque a la postre Iglesias y PODEMOS, en los instantes cruciales, deslegitiman el proceso soberanista de Cataluña.

Pero si retorcido es Iglesias, Garzón lo supera con creces.  En su última rueda de prensa señala que IU no hará ningún llamamiento a participar en el referéndum, ya que considera que “no va a solucionar el problema”,  y se intenta zafar alegremente aduciendo que no entiende lo que sucede en Cataluña, dado que son dos posiciones insostenibles, la de Rajoy y “la de Puigdemont que ignora a la mitad de la población catalana”, es decir, que lo mejor es mantenerse al margen. Lo que no sabe o no quiere saber Garzón e IU es que no hay margen para escabullirse. El planteamiento del 50% no existe más que en su mente retorcida e hipócrita. En tal caso, sería el Estado el que reprime mínimo a un 50% de los catalanes porque, sin duda, son muchos más los que desearían participar con su NO, si hubiese libertad para acudir a las urnas, tal como lo demostraron las encuestas; mientras, Puigdemont ofrece la participación al 100% de los catalanes y no catalanes afincados con su debido tiempo en Cataluña.

La clave no está en los juegos de palabras  sino en la correspondencia natural derecho-ley. Lo que se dilucida es si a Cataluña le asiste o no el derecho a la autodeterminación, negado secularmente. Porque un derecho no puede ser abolido por ley, puesto que entonces sería la ley la ilícita y esa es la realidad de esta hora. Tanto PODEMOS como IU -he aquí la cuestión- mientras esa posibilidad aparecía en un horizonte lejano e inalcanzable, el uno y el otro se llenaban la boca proclamando dicho derecho, y ahora, cuando existe esa posibilidad real, les brotan desde sus entrañas sus verdaderas intenciones y posiciones, haciendo que esa oportunidad se trueque en irreal.

Nos causa risa cuando partidos como PODEMOS, IU e incluso el PSOE  se pronuncian en términos de “los catalanes” como algo del exterior, como si sus partidos fueran ajenos a la nación hermana. Claro que así se eximen de responsabilidades, al menos es lo que desean. Las cuentas no fallan, si ahora sin el concurso de IU y de PODEMOS se roza el 50%, una contribución positiva  de ambos animando a la participación de sus acólitos y simpatizantes, suponemos que rebasaría con creces dicho porcentaje y dejaría inefectivo, moralmente, uno de los argumentos más utilizados por el Estado. Pero tal como está la situación se requiere, y ellos lo saben, no enfrentarse a Rajoy  sino al Estado de los corruptos, con sus leyes antipopulares, con sus jueces infectos, con su policía represiva y con un ejército a la expectativa. Por tanto, la lucha es frontal contra el sistema.

Hay que volver a la realidad y nos debemos preguntar ¿Dónde están los principios de PODEMOS  e IU? Sin embargo, la verdad de todo esto es que,  tanto uno como otro, nos están diciendo desde hace mucho tiempo lo que es y lo que no quieren. Basta con revisar las propuestas de PODEMOS en sus inicios y cotejarlas con las actuales, que son aceptadas por IU. Sus destinos están escritos. Ahora es cuando ambas organizaciones están en su camino de verdad. Si algún día llegasen al gobierno hasta Rajoy se quedará en pañales en la defensa de la legalidad, burguesa claro está. Y si no que se lo pregunten a los griegos.

Mas el colmo de la estulticia, parafraseando a Lenin, lo hallamos en el nuevo PCPE, que busca con denuedo, sin encontrarlo, un recoveco ideológico para sustraerse de una situación ineludible. Claro que la lucha está entre burguesías pero una y otra llevan tras de sí a trabajadores conformando dos naciones capitalistas. El derecho a la autodeterminación es una reivindicación burguesa porque una nación atropella a la otra y la niega y es aquí cuando precisamente intervienen Lenin y Stalin para hacer valer que todas las naciones subyugadas (burguesas) tienen el derecho a la autodeterminación y es precisamente ahora cuando dicha reivindicación brota de la manera más natural. El trabajador de un país imperialista que niega el derecho a la autodeterminación a otra nación donde lógicamente existen proletarios hermanos, ese trabajador es un siervo, un esclavo a conciencia, de su burguesía.

Recurrir al subterfugio de que, para que un obrero luche por la emancipación de su pueblo o del pueblo que está subyugado por sus capitalistas, han de reunirse unas condiciones objetivas extraordinarias o concretas es una huida vergonzosa de la realidad existente. Al final, esta posición coincide con la de PODEMOS e IU, en dar visos de legalidad al sometimiento de Catalunya a España. Pero mucho peor que una simple coincidencia es que viendo que hay trabajadores comprometidos con la autodeterminación de su país, lo que no significa ni mucho menos que sean fascistas ni pro capitalistas, los comunistas se laven las manos como si el asunto fuera ajeno a ellos. Y más grave será, todavía, que si se conoce, a priori, que nuestros hermanos obreros de Cataluña van a ser masacrados por el capitalismo español, abandonemos las trincheras y los dejemos solos. Esa es la cuestión.

Madrid, 15 de septiembre de 2017.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




A los trabajadores ante el referéndum catalán

Las organizaciones del PCOE están distribuyendo esta breve octavilla en los centros de trabajo, centros de estudio y barrios obreros de todo el estado para dar a conocer la posición de los comunistas respecto del derecho de autodeterminación de la nación catalana




El terrorismo y el fascismo son consustanciales al capitalismo

En 1978, el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter firmaba un decreto presidencial secreto que autorizaba la financiación de guerrillas anticomunistas en Afganistán para luchar contra el gobierno de la República Democrática de Afganistán y contra el Ejército Rojo de la Unión Soviética, en un intento de tender una trampa a la URSS y convertir Afganistán en el Vietnam de los soviéticos, en lo que se denominaría Operación Ciclón. Para dichas guerrillas se reclutaron a fundamentalistas islámicos (muyahidines) que posteriormente se convirtieron en talibanes.

 

En 2014, el diario británico The Guardian, publicaba que EEUU estaba invirtiendo cientos de millones de dólares en financiar a la oposición venezolana, una oposición que ha quemado a varias personas, matado a tiros al juez que condenó a Leopoldo López y asesinado o herido a cientos de personas en su intento por derrocar al gobierno, primero de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro.

 

En una entrevista de 2016, Julian Assange comentaba que algunos de los correos electrónicos de Hillary Clinton publicados por Wikileaks contenían evidencias de que EEUU facilitó la entrega de armas a grupos terroristas como Daesh en Siria (ISIS). Otra información publicada por Wikileaks en junio de 2017, revelaba que Hillary Clinton había pedido en una carta dirigida a John Podesta, asesor de Barak Obama, que se presionase a las autoridades de Qatar y Arabia Saudí para que dejaran de apoyar a Daesh.

 

El desarrollo del capitalismo conduce inevitablemente a la sobreexplotación de los recursos del planeta, lo cual exige que las grandes potencias imperialistas tengan que buscar esos recursos fuera de sus propias fronteras. La guerra permanente por el control de recursos lleva años realizándose de manera subrepticia, sin declaraciones de guerra formales, pero usando otras “herramientas” para tomar el control de ciertas zonas estratégicas del planeta. Oriente Medio, por sus reservas de petróleo y su posición geográfica, y Venezuela, como uno de los mayores productores de petróleo del mundo, son hoy en día dos de los principales objetivos del imperialismo. Entre estos países, no todos sus gobiernos son afines a los intereses de las potencias imperialistas. La estrategia usada para ’intervenir’ (invadir) militarmente en los mismos es desestabilizar a esos gobiernos, financiando a grupos opositores violentos y propiciando, llegado el caso, un golpe de estado que ponga en el poder a un gobierno más afín, o una intervención militar para ‘salvar’ al pueblo de los terroristas previamente financiados por ellos.

 

Una estrategia similar fue usada previamente por Reino Unido y Estados Unidos en la etapa previa a la Segunda Guerra Mundial, en el que fue conocido como Plan Dawes. La Reserva Federal de EEUU y el Banco de Inglaterra financiaron a los nazis en Alemania, en un plan para establecer un control absoluto sobre el sistema financiero alemán y por extensión de Europa central, y para combatir el auge del Socialismo. Se agudizó la crisis financiera del país endureciendo las condiciones de pago de la deuda de la Primera Guerra Mundial para desestabilizar la economía y propiciar el descontento de la población, financiando posteriormente al Partido Nacionalsocialista alemán que llevaría a Adolf Hitler al poder.

 

Los movimientos fascistas y de ultraderecha resurgen por todo el mundo hoy en día, financiados por grandes capitales con el objetivo captar el descontento de la población ante la situación económica, y como contraposición ideológica al Socialismo, única salida real para el pueblo trabajador ante la debacle capitalista. Es significativo como, el Comunismo, una ideología a la que dan por obsoleta y enterrada, sigue siendo combatido con todos los medios posibles por parte del imperialismo, revelando de esta forma la importancia y relevancia del mismo. Es el propio capitalismo el que genera las condiciones para una revolución socialista, y son los propios imperialistas los que están señalando involuntariamente el camino que debe seguir la clase trabajadora; el camino del Socialismo.

 

Mientras exista el capitalismo, existirán el fascismo y el terrorismo, independientemente de la forma que adopten, ya sea mediante un baño de religiosidad (ISIS), a través de movimientos opositores violentos (Venezuela) o directamente dictadores al servicio del imperialismo (Batista, Pinochet, Videla, etc). Los atentados en suelo europeo de los últimos años son las consecuencias directas del desarrollo del sistema capitalista, y continuarán sucediendo mientras este exista. La solución pasa por la construcción del socialismo; sólo de esta forma podremos los trabajadores imponer unas condiciones de producción que acaben con la anarquía capitalista y las consecuencias que sufrimos hoy en día: paro sistémico, pobreza, desahucios, muertes por accidentes laborales, EREs, precarización de todos los sectores, guerras imperialistas por control de recursos.

 

POR LA SUPERACIÓN DEL CAPITALISMO

POR EL SOCIALISMO

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El referéndum del 1 de octubre muestra la cara del Estado reaccionario español

El pasado miércoles fue votada y aprobada por la mayoría del Parlament de Catalunya, la ley del Referéndum del 1 de octubre. Al día siguiente, se aprobó la Ley de Desconexión para que, en el caso de que mayoritariamente gane el SÍ, se haga efectiva la independencia y se inicie un proceso por el que nazca la República de Cataluña.

Los ‘moderados’ y ‘demócratas’ diputados de los partidos defensores del cenagal reaccionario emanado de la Transición española, operación cosmética realizada por los franquistas y los oportunistas para perpetuar el régimen franquista y convertirlo en estado homologable para su integración en la asociación monopolista europea, mostraron su soberbia y su desprecio a las decisiones democráticas adoptadas por el pleno del Parlament, obstaculizando el desarrollo de las sesiones y empleando la amenaza y la impudicia, cuales mafiosos que son, para tratar de impedir al Parlament la adopción de las citadas medidas.

El Gobierno español – el más corrupto de Europa que ha estado haciendo leyes mordazas, leyes que condenan al pueblo a la miseria y a la explotación más salvaje y que ha practicado la guerra sucia contra el pueblo catalán –  apoyado por activa por el fascismo recalcitrante –PSOE, PP y su marca blanca, C’s – y por pasiva (cada vez más activa)  por el oportunismo – PODEMOS y sus diversas denominaciones así como PCE-IU  – va a responder como lo ha hecho siempre, activando todos los elementos del aparato del estado para cercar y  reprimir al Govern de Catalunya. A la represión política ya iniciada desde hace años contra el Parlament y el Govern de Catalunya se debe sumar las nuevas impugnaciones y denuncias realizadas contra las decisiones democráticas adoptadas por el Parlament, contra la Llei de Transitorietat, la Llei del Referèndum y la Llei Tributària de Catalunya, con el objeto de impedir que  el pueblo catalán se exprese y decida su camino.

El estado español y su Gobierno reaccionario, además, llevan tiempo ya reforzando al Ejército en Cataluña y desde el jueves la Guardia Civil se halla asediando y registrando imprentas y  medios de comunicación, como el Setmanari El Vallenc y seguirá en esta tónica pretendiendo amedrentar al pueblo catalán. Y es que no hemos de olvidar que, si algo tiene este Gobierno, son buenos maestros a la hora de reprimir al pueblo pues son herederos de Franco y discípulos de éste, Fraga, Martín Villa, Utrera Molina, Billy el Niño, etcétera, éstos últimos con impunidad del Estado para no responder ante la Justicia argentina por torturas y crímenes del Franquismo.

El estado español va a reprimir por tierra, mar y aire, es decir, por todas las vías a su alcance, este movimiento del pueblo catalán reivindicando y pretendiendo ejercer su derecho democrático a la autodeterminación.  Como fascistas que son, se encuentran en un proceso de despliegue y de toma de posiciones para avanzar en la represión política y para impedir que el pueblo catalán se exprese democráticamente.

Mientras el Gobierno, con el apoyo de todo el espectro político burgués español – desde PODEMOS, IU-PCE hasta el PSOE pasando por el engendro de  Ciudadanos – se encuentra instalado ya en la reacción, la situación económica continua degradándose cada vez más a cada día que pasa, por más trampas que hagan los ladrones que se encuentran en el Gobierno y en la ‘oposición’, por más mentiras que viertan y difundan sus desacreditados medios de comunicación, el proceso de depauperación relativa del proletariado se acrecienta, tal y como dicta la estructura del PIB, de tal modo que las rentas salariales van en caída libre a la par que se incrementan las rentas del capital, y es que el crecimiento económico va directo a los bolsillos de los monopolios, a la par que para el proletariado y demás clases populares no sólo no se mantienen, sino retroceden. La ley general de acumulación capitalista no sólo engendra la depauperación relativa del proletariado, sino también la absoluta con mayor temporalidad, mayor paro forzoso – en torno a 16 millones de españoles no tienen ocupación -, salarios tirados por tierra, pensiones de miseria a la par que crece la carestía de vida, empezando por los precios de la vivienda que repuntan notablemente, los servicios públicos están desmantelados, con una sanidad y una educación públicas cada día peor y un grado de explotación de los trabajadores cada día mayor.   

El enorme cieno que pretendió tapar la burguesía, con la colaboración plena de los traidores oportunistas ya sean con siglas viejas o nuevas, con la transición brota por todos los poros del estado español y con la crisis económica persistente, progresivamente toda la basura que pretendieron ocultar ha subido a la superficie, todas las contradicciones engendradas por el capitalismo monopolista español están encima de la mesa ante sus cierres en falso; más que cierres traiciones del oportunismo, con el PCE a la cabeza, que tragaron con todas las ruedas de molino que le pusieron los franquistas.

La cuestión nacional no resuelta en Cataluña, Galicia o el País Vasco es otra de las patatas calientes que tiene un estado español quebrado económica y políticamente, que no tiene más salida que ser cada día más reaccionario, más represivo.

Con el Referéndum catalán han quedado retratados todos. PSOE y C’s cierran filas con el Partido Popular a la hora de negar los derechos democráticos de la nación catalana, de oprimir al pueblo catalán utilizando todos los medios para ello. Por otro lado, los oportunistas de PODEMOS y PCE-IU emplean la ambigüedad para engañar a los trabajadores de Cataluña y del resto del estado pero, a la hora de la verdad, se posicionan contra el referéndum y el derecho democrático de la nación catalana a la autodeterminación y, por tanto de facto, se posicionan con las fuerzas de la reacción y del fascismo, como se pudo ver con la intervención del vendeobreros de CCOO e ICV Joan Coscubiela en el Parlament o ha hecho Colau, al mando del Ajuntament de Barcelona, rindiendo servidumbre a la reacción del estado español.

A la hora de la verdad todos aquéllos  que votaron la reprobación del Ministro de Justicia, al Fiscal General y al Fiscal Anticorrupción por corruptos, por el caso Lezo, se ponen detrás del Gobierno corrupto y antidemocrático que desoye las reprobaciones parlamentarias, demostrando que el Parlamento burgués no vale absolutamente para nada y detrás del Ministro y el Fiscal General reprobados, cerrando filas con ellos al objeto de impedir que el pueblo catalán se exprese democráticamente.  Y es que las medidas legales contra el Parlament y el Govern catalán las están desarrollando personajes manchados por la corrupción y su defensa que están reprobados por el Parlamento.

Resulta que el PP, el partido de la corrupción, con muchos menos votos que ningún otro partido que haya gobernado, tiene pleno el poder y tiene detrás de sí a la práctica totalidad de los partidos, incluido el que le montó una moción de censura en junio, aprovechando el referéndum catalán para colarle al pueblo que el Gobierno de Rajoy ha robado 40.000 millones de euros al pueblo para dárselo a los bancos – reconociendo el Banco de España que ese dinero ya está perdido – o acuerdos de ventas de armas a Arabia Saudita. 

Tanto el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español como el Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya, apoyamos sin fisuras el derecho democrático  que tiene el pueblo catalán a decidir su futuro y apoyamos el referéndum del 1 de Octubre, el cual consideramos vinculante. Así mismo, hacemos un llamamiento al proletariado catalán a acudir masivamente a la manifestación de la Diada Nacional de Catalunya el próximo 11 de septiembre en defensa del derecho a la autodeterminación de Cataluña y del referéndum del día 1 de Octubre.

A los obreros catalanes y españoles nos une la condición de clase. Es por ello que apelamos a la unidad de los obreros catalanes, vascos, gallegos y españoles a fortalecer el Partido y a organizarnos para marchar contra el estado burgués – ya sea español, catalán, vasco o gallego – que nos condena a la explotación, a la indignidad, al paro y que nos roba y reprime; y construir juntos una nueva sociedad exenta de explotadores, de ladrones, es decir, de burgueses donde prevalezca la libertad y la igualdad entre los que creamos las riquezas materiales y espirituales de esta sociedad, la clase obrera, conquistando el socialismo que dará solución a todos los problemas que la criminal burguesía ha sido incapaz de dar respuesta.

¡POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN!

¡POR EL SOCIALISMO!

Barcelona, 9 de septiembre de 2017.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




La Revolución de Octubre: Lenin y Stalin

La disposición de los términos del título de este documento, primero, Revolución de Octubre y luego, Lenin y Stalin, no es por casualidad, sino que tiene una proyección hermenéutica, es decir, de interpretación cabal de las obras de Lenin y de Stalin en un periodo histórico determinado: la post revolución soviética. ¿Por qué la post revolución soviética y no la pre revolución?  La intención es establecer los criterios procedentes para enjuiciar una época terrible, que a juicio incluso de destacados bolcheviques no encajaba en los valores que se precisan para una revolución socialista que presuma de “ortodoxa”. Si solo leemos los libros de Lenin y Stalin de antes de la revolución, como es frecuente en la juventud militante, quedará impreso en nuestra memoria el socialismo ideal que subyace en sus polémicas, controversias y críticas contra los oportunistas. Pero si estudiamos también los textos redactados después de la revolución, veremos como el aura metafísica que envolvió a nuestra mente, se va disipando poco a poco, hasta quedarnos solos frente a la cruda realidad social dada, en cierto modo, inesperada para las predicciones de Lenin y de Stalin.

No es posible, por consiguiente, calibrar ni las obras ni las figuras de Lenin y Stalin en toda su dimensión, si no leemos sus informes a los sucesivos congresos y demás documentos durante la dictadura del proletariado. Son tantas vicisitudes y tantas luchas a las que se tienen que enfrentar, que solo dos líderes de sus categorías, gozando de una extraordinaria capacidad de interpretación de la realidad objetiva y de reacción ante los contratiempos, podían hacer posible que la revolución se llevase a efecto y no fracasara tempranamente.

Solo el magisterio, el temple, la seguridad en sí mismos y la total confianza en su pueblo de estos dos hombres, pudieron llevar a la URSS por los caminos de glorias, después de tres grandes guerras en su interior, nada menos que dos guerras mundiales que se saldaron con más de treinta millones de soviéticos muertos y la guerra civil revolucionaria; después, también, de la irrupción del hambre en cantidad inconmensurable, y finalmente, en medio de una lucha feroz contra los oportunistas dentro del partido, que nunca desaparecieron, por el contrario, fueron capaces de socavar la revolución hasta destruirla.

En base a estos criterios, para hacer un estudio certero de lo acecido en la URSS hasta la muerte de Stalin, y además, saborear la auténtica calidad de los dos líderes, es preciso cotejar con la realidad existente antes de la revolución, las premisas fundamentales que emergen de los escritos de Lenin y que según él deben darse para que la revolución socialista tenga sentido y éxito, solo así, repetimos, dimensionaremos en su justa medida las categorías humana y política de ambos.

¿Cuáles son esas premisas?

  • La existencia de un número predominante de empresas grandes.
  • Poseer unas fuerzas productivas altamente desarrolladas
  • Un Movimiento Comunista Internacional fuerte
  • Un Partido homogéneo en lo ideológico y en lo político y férreamente disciplinado

Examinemos punto por punto, el contenido de las premisas:

1.- ¿Por qué es buena la existencia de un número considerable de empresas grandes? Para Lenin, el advenimiento del monopolio es la señal inequívoca de que detrás solo puede venir el socialismo, debido a que las grandes empresas socializan la producción. En ellas, todo el proceso de producción desde la concepción hasta la comercialización de la mercancía, o de las mercancías, lo llevan a cabo asalariados. En ellas, también, los capitalistas son gentes extrañas, no aparecen, no intervienen en ninguna de las fases, salvo para apoderarse de la plusvalía. Además de socializar la producción, el trabajador se acostumbra a la disciplina que impone la empresa burguesa, que a juicio de Lenin será muy valiosa e imprescindible para la construcción del socialismo.

2.- La condición sine qua non para la construcción del socialismo, es la existencia de unas Fuerzas Productivas desarrolladas, lo que significa estar en posesión de alta tecnología y de un proletariado formado culturalmente.

3.- Un Movimiento Comunista Internacional fuerte, cuya solidaridad con el proceso revolucionario no se constriña al respaldo formal por medio de comunicados y de manifestaciones, sino que ha de tener la fuerza necesaria para acceder a la revolución, o al menos, impedir que su país intervenga militar, económica y políticamente, cercenando la culminación del proceso revolucionario en Rusia. Lenin aún tenía la esperanza de que la revolución se extendiera por los países más importantes de Europa.

4.- Un Partido homogéneo y disciplinado, esto es, comprensible por su magnífica misión. Un partido dividido o con fisuras, o con una disciplina relajada, sin observar el centralismo democrático férreo, estará siempre incapacitado para dirigir ideológica y políticamente el periodo de transición del capitalismo al socialismo.

Para mejor comprensión del carácter y de la profundidad de los hechos históricos, debemos señalar que Lenin no era ajeno a que algunas de las premisas estaban aún muy lejos de ser una realidad palpable. No obstante, los acontecimientos se aceleraron, al tiempo que se enconaban las diferencias sociales. En Abril de 1917, percibe y asegura que es el momento clave para proceder a la revolución y vencer a la burguesía, en contra del parecer y de la opinión de dirigentes del Partido, que les acusan de desatender las condiciones objetivas y subjetivas. Bogdánov definió las “tesis de Abril” como “el delirio de un loco”, mientras que Plejánov las calificó  de “descabelladas”.

Refiriéndose a esta etapa extraordinaria, Lenin dijo: “Tanto las tesis como mi informe suscitaron discrepancias entre los propios bolcheviques y en la misma redacción de Pravda. Después de varias reuniones llegamos a la conclusión unánime de que lo más conveniente era discutir abiertamente estas discrepancias proporcionando así material para la conferencia nacional de nuestro partido que se reuniría el 20 de abril de 1917…” -Lenin. Obras tomo 24, pág. 23-

Las Tesis de Abril son el fruto de la lectura dialéctica del desarrollo de la lucha de clases, a través de las sucesivas revoluciones en Rusia. En ellas, Lenin descifra los saltos cuantitativos y cualitativos que se suceden entre las revoluciones de 1905 y 1917. Si bien es cierto que en la revolución de 1905-1907 las fuerzas reaccionarias lograron la victoria, para Lenin era sin duda un triunfo temporal, pues subsistía la necesidad de realizar los cambios económicos y políticos en la magnitud precisa que requería el desarrollo histórico. No era casualidad que Rusia fuese la cola en los ámbitos de la economía y de la política de los Estados capitalistas más desarrollados.

Pese a que el capitalismo desarrollado se implantó tardíamente en Rusia, a comienzos del siglo XX ya había alcanzado logros muy importantes. Lenin decía que de país del arado de madera y del trillo de mano, del molino de agua y del telar casero, se había transformado en un país de arado y trilladoras metálicos y del telar movido a vapor, además, se incrementó el número de grandes empresas y fábricas, aparecieron asociaciones monopolistas, en una palabra, Rusia entró en la fase superior del capitalismo. No obstante, la economía rusa avanzaba bajo la férula del imperialismo internacional. A finales del siglo XIX los capitales de Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania se apoderaron de las ramas más importantes de la economía del país.

Empero, los restos, importantes vestigios del régimen de servidumbre y su dependencia del imperialismo foráneo, obstaculizaban el progreso de las fuerzas productivas. Estas circunstancias reacias unidas al despotismo zarista  intensificaban la opresión capitalista y terrateniente, agudizando las contradicciones de clases. Por todas estas razones maduraba la revolución, planteándose como fin principal derrocar la autocracia, liquidar la propiedad terrateniente en el campo y crear la república democrática burguesa.

La Guerra Imperialista de 1914 exacerbó aún más las contradicciones y trajo a los obreros y campesinos mayores males, a la par que produjo la gigantesca destrucción de las fuerzas productivas. Por su parte, el proletariado se había desarrollado y templado en innumerables batallas de clase. La guerra conlleva la depauperación en crescendo de las amplias masas de campesinos a la misma vez que enriquece a los kulaks. Debido a ello, durante los años de guerra continuó desarrollándose el movimiento revolucionario. La revolución se masticaba y ésta tendría la misión de llevar a cabo lo que la revolución de 1905-1907 no pudo realizar, esto es, derrocar al zarismo e instaurar la República Democrática Burguesa, liquidar todos los vestigios del régimen de la servidumbre y solventar, definitivamente, a favor de los campesinos pobres el problema agrario.

Si bien se aceptaba por todos los enemigos del régimen la necesidad de la revolución para introducir los grandes cambios que requería la situación del país, bajo el manto de la democracia burguesa, Lenin ya avizoraba profundas modificaciones cualitativas en los objetivos a alcanzar. Para él, la revolución no podía quedar en esto.En Rusia, donde existía tan deforme cruce de relaciones capitalistas y pre capitalistas, era prácticamente imposible aniquilar la supervivencia de la servidumbre sin asestar, previamente, un golpe mortífero al imperialismo, sin  avanzar hacia el socialismo. Lenin comenzó a atisbar que la segunda misión se había acercado extraordinariamente a la primera.

En febrero de 1917 las huelgas de los obreros adquirieron tal envergadura que el POSDR(b) al frente del proletariado de Petrogrado  lanzó la siguiente proclama: “¡Tenemos por delante la lucha –se decía en la hoja-,  pero nos aguarda la victoria segura! ¡Todos bajo las banderas rojas de la revolución!… ¡Toda la tierra de los terratenientes para el pueblo! ¡Abajo la guerra! ¡Viva la fraternidad de los obreros del mundo entero!”

El 27 de febrero triunfa la revolución, el Comité Central del POSDR(b) publicó el Manifiesto: –“A TODOS LOS CIUDADANOS DE RUSIA-  Han caído las plazas fuertes del zarismo ruso… La prosperidad de la cuadrilla zarista, levantada sobre los huesos del pueblo, se ha derrumbado. La clase obrera y el ejército revolucionario tienen como misión formar un Gobierno provisional revolucionario que encabece el nuevo régimen que nace”.

El mismo día 27, el Buró del Comité Central del POSDR(b) redacta la siguiente octavilla dirigida a los obreros: “Empezar sin demora a elegir en las fábricas los comités de huelgas. Sus representantes constituirán el Soviet de diputados obreros que asumirá el papel de organizador en el movimiento que creará el gobierno provisional revolucionario”

No era aún una revolución socialista, sino democrático burguesa, en la que los bolcheviques no ostentaban la mayoría en los soviets recientemente constituidos. Al mismo tiempo, los representantes de los terratenientes y burgueses, decidieron crear su propio órgano de Poder. Los avatares de las luchas derivaron hacia la dualidad de poder.

Las Tesis de Abril vienen a resolver el problema de la dualidad de poder, pues con el derrocamiento de la autocracia el proletariado solo había dado un primer paso, el segundo consistía en la toma del poder. A través de la experiencia del movimiento obrero mundial y de la práctica revolucionaria en Rusia, Lenin descubre la forma de organización política de la sociedad en el periodo de transición del capitalismo al socialismo. Pero “No una revolución parlamentaria –decía en sus tesis-, volver a ella desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás, sino una República de los Soviets de diputados obreros, braceros, campesinos de todo el país de abajo arriba”.

En la Conferencia donde se debatió Las Tesis de Abril se puso de relieve un hecho de vital importancia, si no llega a ser por la audacia y sabiduría de Lenin la revolución no se hubiese dado, pues a través de su informe, desenmascaró a los elementos oportunistas del Partido, que remaban hacia atrás, Trotsky por un lado, por su actitud aventurera, quien había propuesto anteriormente saltarse el período de democracia burguesa, en virtud de su “revolución permanente”, y por otro, Kamenev, Rykov y sus correligionarios, que intentaron por todos los medios distraer al Partido de su misión revolucionaria, pretendiendo que se dedicara a la tarea de terminar la revolución democrática burguesa,.

No es intención de este documento relatar la historia de la pre revolución soviética, ni siquiera de la etapa revolucionaria, nuestra pretensión es objetivar la revolución, demostrar que fue precedida por razones que la hicieron ineludible, pero que requería grandes dosis de firmeza y dotes de líder, que a la sazón solo Lenin atesoraba. Cualidades todas que quedan refrendadas por el acontecer en la post revolución, que de nuevo por las disimilitudes con las teorías, la puesta en práctica de medidas que condujeran eficazmente hacia el socialismo, revaloriza aún más la intervención de dirigentes sobresalientes  como exponentes  de una línea de conducta atinada, frente a una realidad contradictoria,  conducta que en cierto modo no podía discurrir por un camino trazado de antemano, sino que exigía una formación teórica extraordinaria y una sagacidad al alcance de pocos, con el fin de sortear obstáculos densos y opuestos a los propósitos, de ahí la importancia durante este tiempo de Lenin y luego de Stalin.

Periodo convulso interrumpido por guerras y por la intervención imperialista de diversas formas, con la finalidad de obstaculizar, frenar y revertir la revolución. Las guerras no son objeto de este documento, porque nos extenderíamos demasiado y nos descentraría de nuestra línea discursiva. A pesar de ello, introducimos una breve reseña de la intervención imperialista para demostrar que las secuencias de la construcción del socialismo en la Unión Soviética se ven repetidamente frenadas por las guerras o actividades imperialistas de toda índole: “El imperialismo es un fenómeno universal, es la lucha por el reparto de todo el mundo, de toda la Tierra, y por el sometimiento a uno u otro puñado de fieras. Ahora se lanzan sobre nosotros otro grupo de fieras, el grupo anglo-francés, y nos dice, os arrastraremos de nuevo a la guerra. Su guerra y la guerra civil, se funden en un todo único y esa es la verdadera causa de las dificultades del momento presente, en el que de nuevo sale a escena la cuestión de la guerra, de los acontecimientos bélicos como cuestión principal cardinal de la revolución. Y en ello consiste toda la dificultad, pues el pueblo está cansado de la guerra, atormentado como nunca por la guerra”. –V. I. Lenin Obras, 5ª ed. En ruso. T. 37, págs. 1-19 “publicado en 1919 en el libro Quinta legislatura del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia.

La construcción del socialismo exige la existencia de un Partido pertrechado ideológica y orgánicamente, y a la par, de la participación plena de un proletariado consciente y formado para  ejercer las labores de gobierno. Lenin advierte, continuamente, de las contrariedades que sobrevendrían de no cumplirse ambos requisitos y, especialmente, se manifiesta contrario a la usurpación por el partido de la misión histórica que le es conferida al pueblo: “Los ciudadanos deben participar sin exclusión alguna en la administración de la justicia y en el gobierno del país. Y para nosotros es importante incorporar a la administración pública del Estado a todos los trabajadores sin excepción. Esta tarea ofrece dificultades gigantescas. Pero la minoría el partido, no puede implantar el socialismo”.

Solo así el Estado adquiriría la calidad de democrático por primera vez en la historia, cumpliendo con su acepción primaria: “Gobierno del pueblo”. Ese Estado, tantas veces postulado por Lenin antes de la revolución, bajo la consigna de todo el poder para los soviets, es objeto de  especial atención después de la revolución.  Entre el 1 y 8 de Marzo de 1918 Lenin escribe en sus “DIEZ TESIS SOBRE EL PODER SOVIÉTICO”: “El desarrollo sucesivo de la organización soviética del Estado debe consistir en que todo diputado de un Soviet ejerza sin falta una función permanente en la gestión pública al paso que participe en las reuniones del Soviet, además en que toda la población sea incorporada paulatinamente tanto a participar en la organización de los soviets (a condición de que se subordine a las organizaciones de trabajadores) como  a ejercer funciones en la gestión pública”.

Los hechos más que tozudos, se interponen en el camino y la vieja ilusión de incorporar a los trabajadores, al pueblo en general a la gestión y administración del Estado, debe sufrir modificaciones ante el escenario post revolucionario. El proletariado y el campesinado ruso que se habían comportado heroicamente en sus episodios anteriores, que desempeñaron el papel estelar durante las revoluciones, ahora, muestra su faz oculta, era un pueblo analfabeto y raído por la sucesión de luchas de todo tipo. La revolución no puede dar marcha atrás y Lenin  advierte al Partido que no hay otro remedio que abrir un paréntesis,  hasta que el pueblo adquiera el nivel cultural que el capitalismo le negó. Mientras tanto, la revolución tuvo que recurrir a especialistas burgueses para que la administración empresarial y estatal no se atascase y muriese en el intento, al respecto Lenin propone:

“Conocemos perfectamente lo que significa el atraso cultural en Rusia y qué es lo que esta incultura hace con el Poder Soviético, que, en principio, ha creado una democracia proletaria incomparablemente más elevada, que ha dado un modelo de esta democracia para todo el mundo; sabemos cómo esta incultura humilla al Poder Soviético y engendra la burocracia. De palabra el aparato soviético es accesible a todos los trabajadores, pero en la práctica, como todos sabemos dicta mucho de serlo. Y no porque lo impidan las leyes como ocurría bajo el régimen burgués; por el contrario, nuestras leyes lo favorecen, pero las leyes solas no bastan. Es preciso una labor ingente educativa, cultural y de organización, labor que no puede hacerse por medio de la ley, rápidamente, sino que exige un esfuerzo inmenso y prolongado. La cuestión de los especialistas burgueses debe resolverla el congreso con entera precisión…”.

La revolución no debe esperar, mucho menos atorarse, así pues, el partido, los dirigentes de los soviets, y también los especialistas burgueses tenían que sustituir al proletariado hasta que éste estuviese preparado; aun sabiendo, que el burocratismo tenía muchas posibilidades de acabar con la revolución y teniendo en cuenta que los especialistas burgueses estaban impregnados de la ideología capitalista: …Y no lo podemos hacer sin recurrir a los especialistas burgueses. Hay que decirlo de una vez para siempre. Ciertamente la mayoría de estos especialistas está impregnada hasta la médula de ideología burguesa…”

           Más tarde Lenin se ve precisado a salir al paso de las criticas soterradas de los opositores, que no cesan de agruparse en corrientes contrarias al leninismo, utilizando para ello los obstáculos que niegan el proceso revolucionario, con el propósito de exigir abiertamente, o en forma velada,  que la revolución de marcha atrás.  Ante los cuales Lenin jamás retrocede y los repele utilizando la verdad como arma arrojadiza. Para Lenin, la verdad siempre fue revolucionaria: “Hemos hecho todo lo necesario para suprimir estas trabas, pero hasta hoy no hemos podido lograr que las masas trabajadoras puedan participar en la administración: además de las leyes existe todavía el problema del nivel cultural que no puede someterse a ninguna ley. Este bajo nivel cultural hace que los soviets, siendo por su programa órganos de administración ejercida POR LOS TRABAJADORES, sean en la práctica órganos de administración para los trabajadores ejercida por la capa del proletariado que constituye su vanguardia Y NO POR LAS MASAS TRABAJADORAS…. En el presente, esta tarea ofrece para nosotros dificultades inmensas, porque, como ya he tenido ocasión de señalar más de una vez, la capa de obreros que integra los órganos de administración del Estado es excesivamente, increíblemente escasa.

… La burocracia ha sido vencida. Los explotadores han sido eliminados, pero el nivel cultural no ha subido, razón por la cual los burócratas, ocupan  sus antiguos puestos.”

Al hablar del atraso cultural del pueblo trabajador, nos estamos refiriendo a una parte de la premisa que con más fuerza incide para que una revolución socialista tenga sentido y éxito, las fuerzas productivas. El segundo  elemento integrante de las fuerzas productivas, los medios de producción, la alta tecnología, que presentaba un gran déficit durante el régimen zarista, después de tantos conflictos retrocede en cantidad y calidad, fenómeno tenido en cuenta por el partido desde antes de la revolución. En el IX Congreso de los Soviets celebrado el 15 de Marzo de 1921, Lenin se refiere a este problema tan importante: “Pensábamos invertir nuestras reservas de oro en obtener medios de producción. Lo mejor sería fabricar nuestras propias máquinas, pero aún si las compramos con eso no reconstruiremos nuestra industria. Para hacerlo es preciso que haya un obrero y un campesino que puedan trabajar; y en la mayoría de los casos no están en condiciones de hacerlo: están agotados, extenuados. Hay que ayudarlos y hay que invertir las reservas de oro en artículos de consumo, a pesar de lo que decía nuestro viejo programa. Ese programa era teóricamente correcto, pero prácticamente inconsistente. […] Si recibimos mercancías para el campesino, será, por cierto, una violación del programa, una irregularidad, pero debemos tener una tregua, porque el pueblo está extenuado hasta tal punto que no puede trabajar”  

En este mismo año, y a propuesta de Lenin, se crea la NEP con el propósito de dar más fuerza y vitalidad  a la economía  sujeta por las inferencias catastróficas de la guerra mundial, la hambruna, la guerra civil y la revolución “No somos lo suficientemente civilizados para pasar directamente al socialismo, a pesar de que las políticas tienen sus primeros frutos” Lenin: Más vale menos pero mejor, Marzo 1923.

Los problemas de la economía, y de las fuerzas productivas en Rusia, están mediatizados por la cantidad de sistemas productivos que convivían en la sociedad rusa, a los que se tiene que enfrentar la revolución. El Che Guevara dijo que en toda sociedad de clases, los modos de producción preponderantes comparten espacio con las secuelas del modo de producción anterior, y con las premisas del próximo. Esta Ley se altera y agrava en Rusia que soporta cinco sistemas:

  • Economía campesina patriarcal
  • Pequeña producción mercantil
  • Capitalismo privado
  • Capitalismo de Estado

La premisa pre revolucionaria por excelencia es el Partido,  también obra de Lenin que supo desde el primer instante la importancia que tendría el centralismo democrático, sostén y reproductor de energías y vitalidades, pero antes que nada, de disciplina democrática, única forma de mantener como una piña, posiciones encontradas que se someten a la opinión mayoritaria. Siempre se recordará que el Partido Obrero Social Demócrata Ruso, nació de la confluencia de círculos marxistas expandidos por toda Rusia, que maduraron aislados hasta su unión definitiva, portando lógicamente cada fracción sus peculiaridades y  subjetivismos originales. Estamos en condiciones de afirmar que si no llega a ser por esa disciplina aceptada y practicada por todos los militantes, hubiese sido imposible el advenimiento de la revolución socialista. Pese a sus reglas estrictas, las fracciones e intentos de socavar la unidad del Partido se sucedieron en todas las épocas, de ahí, de nuevo, el reconocimiento de los liderazgos de Lenin y Stalin, apoyados siempre por unas bases disciplinadas, capaces de sofocar todo intento de aniquilamiento. En su documento “ACERCA DE LAS MEDIDAS PARA ATENUAR LA LUCHA INTERNA DEL PARTIDO” Stalin nos recuerda que las luchas se daban desde siempre; aunque en la época de Lenin se solventaba disciplinadamente: “En los tiempos viejos los bolcheviques acostumbrábamos a proceder así, si en el Partido quedaba en minoría una parte, ésta no solo acataba las decisiones de la mayoría, no solo las aplicaba sino que, incluso sus componentes pronunciaban conferencias públicas en defensa de las decisiones del Partido”  Obras Escogidas T. VIII pág. 81 año 1926.

Conviene recordar las palabras de Lenin para comprender la importancia que adquiere el Partido en la revolución, y que le hace acreedor del odio más encendido de los burgueses y oportunistas: “Seguramente hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea de nuestro Partido, sin el apoyo total e indefectible prestado a él por toda la masa de la clase obrera, es decir, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de arrastrar a las capas atrasadas”

Tal vez sea éste el motivo por el que el enemigo intenta inocular el virus de la degeneración, de la indisciplina para infestar la militancia. Es preciso incidir en que el partido tiene su lugar en la historia, más allá de su ubicación natural se desfigura y en el caso de la revolución fue el blanco de los enemigos que incluso intentaron minarlo desde dentro tal cual decía Lenin: “Los burócratas zaristas han comenzado a pasar a las oficinas de los órganos soviéticos, en los que introducen sus hábitos burocráticos, se encubren con el disfraz de comunistas, y para asegurar un mayor éxito en su carrera, se procuran carnet del PC de Rusia ¡De modo que después de ser echados por la puerta, se meten por la ventana…!”

Para no abstraernos de una realidad demasiado cruda, es muy conveniente desmitificar la figura del Partido, al que se ha tenido siempre por un ente compuesto por hombres y mujeres superhéroes, impolutos que lindaban con la perfección. Nada de cuanto existe y es producto de las sociedades divididas en clases, mucho más del capitalismo puede ser perfecto, ni por el hecho de haber ganado la revolución. El partido es un reflejo de la sociedad, que necesita depurarse en todo momento. Una vez dicho esto, el papel pre revolucionario que desempeñó el POSDR demostró, que sin su existencia el proletariado no puede cumplir con su misión histórica, porque es su vanguardia, su corazón y su cerebro.

Ni siquiera en tiempos de euforias, el partido debió sus éxitos a sacrosantas virtudes intelectuales de sus militantes de base, sino a la bendita disciplina, a la entrega y confianza en la dirección del partido; aunque, la creencia general en el Movimiento Comunista Internacional, era la de militantes impecables, gente con una capacidad sobrehumana para interpretar el marxismo-leninismo. Stalin nos saca del error descendiendo a las entrañas humanas de unos hombres y mujeres sencillos, que veían en el partido una escuela para aprender a servir a los demás, en la que tenían cabida personas sencillas sin más formación que su fidelidad y amor a la revolución:  “La promoción leninista. No voy a extenderme señalando que la promoción leninista, es decir, el ingreso en nuestro partido de 200.000 nuevos militantes obreros, evidencia la profunda democracia de nuestro partido, evidencia que nuestro partido constituye en esencia un organismo electo de la clase obrera… Unos dicen que hay que ir más lejos, elevando a un millón el número de militantes. Otros quieren ir más allá y afirman que sería mejor llegar a los dos millones… Esa es una tendencia peligrosa. Los mayores ejércitos del mundo perecieron porque se dejaban arrastrar por el entusiasmo, se apoderaban de mucho, y después incapaces de digerir el botín se descomponían… En el partido había un 60% de camaradas sin preparación política. Eso era antes de la promoción leninista y me temo que después de este porcentaje llegue al 80%. ¿No es hora ya de que nos detengamos, camaradas?” Stalin. Obras T. VI (1924).

Quienquiera que estudie la historia de Stalin a través de los libros burgueses se hará a la idea de un ogro irreflexivo, que con tal de conseguir sus objetivos y de magnificar su mandato era capaz de todo, incluso de asesinar. Esta idea de Stalin contrasta con el Stalin real recubierto de un espíritu de creatividad y de superación envidiable. Un año después de la muerte de Lenin en contra de la opinión de Bujarin y otros, quienes se declararon grandes defensores de la continuidad de la NEP, Stalin propugna su abandono y reemplazarla por planes quinquenales, una vez, que había cumplido con el propósito que le encomendó Lenin al fundarla, que no obstante sufría contradicciones colaterales, como el fortalecimiento de los kulaks y propiciaba el nacimiento de una burguesía poco deseosa de que el socialismo acabase triunfando.

Comienza una nueva etapa, decisiva, no solo para consolidar la dictadura del proletariado, sino para avanzar por la senda del socialismo, lleno de brozas, con un partido más numeroso, pero poco formado; aunque, con la previsión de Stalin de aumentar sus conocimientos políticos, tan necesaria para dirigir un proceso revolucionario, mucho más exigente que antaño, con unas fuerzas productivas en progreso; pero, con un campesinado cansado y la oposición dentro del partido mucho más sañuda y combativa contra las tesis leninistas, que impele a Stalin a escribir “Cuestiones del Leninismo”, en donde revalida su profesión leninista, en donde además, arrecia su lucha contra el revisionismo dentro del partido que muestra su fiereza extrema.

Stalin con una visión extraordinaria del momento comprende y asume mejor que nadie que “ahora o nunca”. O se daba el salto definitivo, o por el contrario, todo se acaba. El pueblo no puede ser sacrificado perpetuamente. Gracias a la planificación quinquenal durante la gran depresión capitalista del 1937, Stalin se jacta de los avances económicos de la URSS, a la que la crisis no le afecta en absoluto

El motivo primordial del plan quinquenal, no era otro que transformar la URSS en un país industrial y hacer desaparecer todos los elementos capitalistas, con el propósito de implantar definitivamente las formas socialistas de la economía. En conclusión estaba orientado a hacer desaparecer las clases en la URSS y dar el salto cualitativo hacia la construcción de la sociedad socialista. Stalin concluiría: “Finalmente, la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias para aumentar al máximo la capacidad de defensa del país, para permitirle organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención armada, a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quiera que provengan.”

De nuevo la guerra de 1941 truncaría los anhelos del pueblo. En ella murieron 26 millones de ciudadanos soviéticos. Gracias a la dirección del Partido dirigido por Stalin certifica la derrota del fascismo. Gesta enorme, que el capitalismo intenta pasar de soslayo y atribuírsela así mismo.

Stalin murió cuando sus previsiones, sus deseos se estaban convirtiendo en realidad. La URSS comenzó a ser una potencia mundial. El país se había industrializado, se llevó a cabo la Reforma Agraria a través de la cual se colectivizó el campo. Los avances fueron descomunales en la creación de escuelas, en el trabajo, la salud, en una palabra la URSS iba camino de equipararse a los EE.UU, en la industria y superándolo en lo social y en las ciencias.

Lenin y Stalin, demostraron que el socialismo, pese a todas las trabas, guerras, hambre, millones de muertos y todo tipo de calamidades y de hostigamiento por parte del capitalismo internacional, era superior al sistema de producción burgués. Sin embargo, las sucesivas interrupciones y los abundantes períodos críticos no permitieron el acendramiento total del Partido, ni culminar el proceso de democratización, los burócratas, funcionarios del partido en gran número aún, pervivía en las administraciones y los oportunistas estaban encaramados en la dirección del Partido, Hay que recordar que Stalin alcanzó la Secretaria General del PCUS, gracias a los cuadros intermedios y no por las altas instancias. Las direcciones fabriles estaban bajo el dominio de burócratas, etc. Todos ellos vieron el camino expedito a la muerte de Stalin.

Hoy, la burguesía mundial así como falsos comunistas y revisionistas, nos venden el retrato de un Stalin malvado, asesino, depravado en todos los sentidos y ello es normal, porque ¿cómo explicar al pueblo que bastaron tan solo cuatro décadas al Partido Comunista de Lenin y Stalin, para poner a su pueblo a la altura del capitalismo más desarrollado que llevaba en la Tierra cinco siglos?.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)