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La imposibilidad de ganar una guerra

La guerra ha entrado en una fase histórica en la que la posibilidad de una victoria militar decisiva y completa se encuentra cada vez más limitada por el propio desarrollo de las fuerzas productivas. La potencia destructiva de la tecnología moderna, que va desde las armas de precisión hasta los arsenales nucleares y la capacidad de destruir infraestructuras enteras en cuestión de horas, hace que la guerra entre grandes potencias tienda a convertirse en una amenaza para las propias condiciones materiales de existencia de las sociedades que la emprenden. Su síntoma principal es la inflación con la que se subsidia el conflicto y que expulsa a grandes capas de la clase obrera fuera del circuito de las necesidades básicas, como hemos podido ver en el Estado español en el caso de Maricarmen o en el aumento de la pobreza infantil. Para eso, los distintos bloques imperialistas necesitan gobiernos serviles que transfieran dinero público hacia el negocio privado de la guerra imperialista.

Pero que exista la imposibilidad de ganar una guerra no significa que la guerra haya dejado de ser posible. Significa, más bien, que sus contradicciones se han agudizado. Ucrania constituye un ejemplo de cómo una guerra puede prolongarse durante años sin producir una solución sencilla o definitiva, mientras el coste humano y material se acumula. La clase obrera rusa arrastra hoy una inflación que supera el 40% y comienzan los problemas con el suministro de petróleo. Los conflictos y tensiones en torno a Irán muestran asimismo cómo las rivalidades entre Estados pueden extenderse mucho más allá del campo de batalla inmediato y adquirir una dimensión regional e internacional. Se puede afirmar que, igual que la Guerra Civil en el Estado español y la Anexión de Austria por el nacional-socialismo fueron los primeros capítulos de la Segunda Guerra Mundial imperialista, estos sean los prolegómenos de la Tercera.

Esta situación no es baladí, y debe insertarse en la inevitable estructura del imperialismo, para el cual el planeta solo constituye un espacio vacío susceptible de ser conquistado indefinidamente. Los distintos bloques imperialistas están divididos entre Estados, alianzas, mercados, zonas de influencia y capitales que compiten entre sí. La expansión de una potencia choca necesariamente con los intereses de otras. El reparto territorial y económico del mundo convierte la expansión en una fuente permanente de conflictos entre bloques y Estados imperialistas.

Aquí aparece una contradicción fundamental. El imperialismo necesita la competencia, la expansión y la búsqueda de nuevas condiciones para la revalorización del capital, pero el mundo ya está repartido y cada nueva tentativa de modificar ese reparto amenaza intereses establecidos. La guerra aparece así no como un accidente externo al sistema, sino como una de las formas mediante las cuales sus contradicciones pueden manifestarse.

Pero el mismo desarrollo de la tecnología militar que hace de la guerra una herramienta de la competencia imperialista también limita su capacidad para producir una solución definitiva. Cuanto mayor es el poder destructivo acumulado, mayor es el riesgo de que una escalada destruya aquello mismo que las potencias pretenden controlar y cuanto más se cronifica el conflicto, mayor es la ganancia de los lobbies de la industria armamentística y de reconstrucción que funcionan a crédito mediante la producción de dinero ficticio que dispara la inflación contra la clase obrera. Además, la guerra puede modificar correlaciones de fuerzas, fronteras o gobiernos, pero difícilmente puede eliminar la contradicción fundamental que la origina, que no es otra que la competencia entre capitales y Estados por un mundo cuyos recursos, mercados y territorios ya se encuentran distribuidos y que no hay que olvidar que son finitos.

Por eso la cuestión no puede reducirse a encontrar una salida militar a cada conflicto. Mientras subsistan las bases sociales y económicas del imperialismo, las contradicciones que alimentan la rivalidad entre potencias continuarán reproduciéndose bajo nuevas formas. La paz, entendida simplemente como ausencia temporal de combates, no elimina esas contradicciones y se convierte solamente en una tregua dentro de una competencia que continúa por otros medios.

La paradoja de nuestra época es, por tanto, que la guerra resulta simultáneamente más destructiva y menos capaz de resolver de manera definitiva las contradicciones que la producen. El imperialismo necesita disputar y redistribuir constantemente posiciones de poder, pero cada redistribución desencadena conflictos de una escala que hace cada vez más difícil convertir la victoria militar en una solución estable.

Llegados a este punto, el problema de la guerra no puede separarse del problema del sistema que la produce, el imperialismo. Mientras la producción social permanezca subordinada a la acumulación privada y la competencia entre capitales se exprese también como competencia entre Estados y bloques imperialistas, la tendencia hacia la confrontación no desaparecerá simplemente mediante acuerdos diplomáticos o victorias militares. La cuestión histórica pasa entonces por transformar las relaciones sociales que constituyen la base material de esas contradicciones, y no únicamente por decidir qué bloque consigue imponerse en cada conflicto.

La clase obrera mundial, que soporta sobre sus hombros la inflación, la destrucción y también pone los muertos, no tiene otra solución que la revolución socialista que desgaje de la cadena imperialista estados completos que ayuden a nuevos estados a desgajarse. La mejor apuesta por la paz es la organización obrera en su partido comunista, que en el Estado español se llama PCOE, hacia la revolución socialista. La revolución socialista es la única esperanza de destruir la base socioeconómica en la que se asienta el imperialismo, germen de todas las guerras, y que transforme la guerra entre países por la colaboración mutua entre los obreros de todos los países.

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

¡Por la paz mundial, organízate en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Algunos apuntes sobre la privatización de la sanidad y la educación

La privatización de la educación y la sanidad no constituye únicamente un cambio en la forma de gestionar determinados servicios. Para los comunistas supone trasladar necesidades sociales fundamentales al terreno de la rentabilidad privada como vamos a demostrar. Allí donde la educación y la sanidad son concebidas como derechos universales, el acceso debe depender de las necesidades de las personas y no de su capacidad individual de pago. Cuando, por el contrario, se introducen relaciones mercantiles y criterios de beneficio, las diferencias de renta tienden a convertirse también en diferencias en las posibilidades de formación, prevención, tratamiento y cuidado.

La cuestión de la igualdad adquiere así una dimensión material. No basta con proclamar formalmente que todas las personas poseen los mismos derechos, como nos machaca en el Estado español la burguesía y su Constitución en su Artículo 14. Este espejismo se cae cuando las condiciones económicas determinan quién puede acceder a una educación de calidad, quién puede recibir determinados tratamientos o quién debe renunciar a ellos por razones económicas. Educación y sanidad forman parte de las condiciones necesarias para reproducir la vida social y, por tanto, deben dejar de estar subordinadas a la acumulación de capital.

Esta lógica permite analizar también la relación entre trabajo y vida. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo se convierte en una mercancía que el trabajador vende a cambio de un salario. El capitalista compra esa capacidad de trabajar, lo enajena y lo corrompe, y obtiene del proceso productivo un valor que excede por mucho del equivalente necesario para reproducir la fuerza de trabajo, la plusvalía. De este modo, el trabajo vivo, que es la actividad concreta de los productores, que son la clase obrera, queda incorporado a un proceso cuya propiedad y dirección pertenecen al capital. Mediante el estudio de la esclavitud asalariada queda al descubierto esta interdependencia económica, donde el trabajador es jurídicamente libre, pero necesita vender su fuerza de trabajo para acceder a los medios necesarios para su subsistencia.

En este escenario, la esperanza de vida debe plantearse en términos de qué lugar ocupa la vida humana dentro del proceso productivo. Si la organización económica, social y política mide el tiempo humano por su utilidad para producir beneficios, existe el riesgo de reducir al individuo a su condición de fuerza de trabajo, que es a lo que el capitalismo condena a la clase obrera, y por cuyo motivo se dedica a blindar los retrocesos en derechos básicos mediante atentados que reducen y precarizan la esperanza de vida de los que todo producimos, la clase obrera. Su antídoto se llama Revolución Socialista, que es una sociedad organizada alrededor de las necesidades humanas que persigue, por el contrario, que la salud, el descanso, la educación y la formación personal no queden subordinados a la capacidad productiva de cada persona y alcanzan así la verdadera categoría de derechos universales.

Frente a la apropiación privada de los resultados del trabajo social, la alternativa que plantea el PCOE es clara, diáfana y sencilla, la socialización de los principales medios de producción en su primera fase. El objetivo es que quienes producen colectivamente sean también quienes, mediante formas de propiedad y control social de la producción, determinen el destino del excedente generado. Esto implica transformar la relación entre productores y medios de producción para que el producto social no sea apropiado privadamente por una clase propietaria, explotadora y parásita, la burguesía, sino que esa producción esté destinada a satisfacer las necesidades colectivas y a desarrollar las capacidades humanas y materiales de la sociedad.

Esta transformación no se concibe como un simple cambio administrativo, ni obviando la resistencia armada que los explotadores imponen sin excepción. En esta tesitura, la lucha económica salta a una lucha política por el poder. La dictadura del proletariado se convierte así en la forma transitoria de gobierno que ocupa el período de transición en el que el poder político pasa a estar en manos de la clase obrera y en el que se desmantela el poder económico y político de la burguesía, para avanzar hacia la socialización de los medios de producción y la transformación progresiva de las relaciones de clase que han hecho posible la apropiación privada del trabajo social.

En este proceso, el PCOE es concebido como instrumento político organizado de la clase obrera, un partido político destinado a elaborar una estrategia revolucionaria, y organizar a los estudiantes, obreros y campesinos hacia la transformación de las relaciones políticas, económicas y sociales. La Revolución Socialista no consiste únicamente en sustituir a quienes administran una institución por otros como quiere vendernos la falsa izquierda revisionista y traidora, sino en transformar de raíz las relaciones de propiedad y las condiciones materiales que reproducen la división de la sociedad en clases.

Nuestro horizonte consiste en una sociedad en la que los medios fundamentales de producción pertenecen al conjunto de los productores asociados y en la que el desarrollo de la riqueza social deja de estar subordinado a los intereses y la apropiación privada del trabajo ajeno por una banda de mafiosos, explotadores y chupasangres. La emancipación del trabajo, la única forma posible de garantizar los derechos básicos a nivel de toda la humanidad, exige que la producción esté organizada conscientemente para satisfacer necesidades humanas y el desarrollo de las capacidades de quienes forman la sociedad, y no para reproducir y ampliar el capital. La clase obrera debe tener claro que sus conquistas llegarán por métodos revolucionarios y por la organización de su clase social dentro del partido de vanguardia y que en el Estado español se llama PCOE.

 

¡Por la defensa de los derechos universales!

¡Por la emancipación del trabajo!

¡Por la Revolución Socialista!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El adelanto electoral para el PCOE

El debate en torno al adelanto electoral debe plantearse como una cuestión que va más allá de la alternativa entre las fuerzas que se presentan como «derecha» y aquellas que se autodefinen como «izquierda». Reducir el proceso electoral a un enfrentamiento entre ambos bloques puede contribuir a situar en segundo plano la cuestión fundamental, que no es otra que la relación entre el sistema político y las estructuras económicas, políticas y sociales sobre las que se sostiene. Independientemente de las diferencias existentes entre las distintas opciones electorales, el marco de la democracia parlamentaria en el Estado español no deja de ser el fascismo, pues sigue sirviendo a los intereses del imperialismo cuya máxima aspiración en la actualidad es la dictadura abierta de una clase sobre otra. Por eso, los comunistas afirmamos que las alternancias en el gobierno no equivalen a una transformación de esas relaciones de explotación para la clase obrera.

Además, un sistema político, económico y judicial, que se fue a dormir franquista y se despertó demócrata, nos lleva también a examinar críticamente la propia historia del sistema político del Estado español que llega hasta nuestros días. Un ejemplo es la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, denominada con el eufemismo de Ley de Partidos Políticos, unido a los distintos procesos de ilegalización de organizaciones políticas, constituyen ejemplos relevantes para los comunistas, del control de los límites jurídicos y políticos de la democracia burguesa española cuando alguien viene a poner en peligro sus privilegios de clase. Ya no se trata de qué organizaciones pueden concurrir electoralmente, sino de qué posiciones y proyectos políticos han sido excluidos o perseguidos, centenares de presos políticos avalan lo que decimos, y bajo qué argumentos jurídicos para que su sistema clasista no sea puesto en riesgo.

Por otro lado, el PSOE, que se presenta como el adalid de las izquierdas, unido a la muletilla de toda la canalla revisionista, arrastra denuncias históricas sobre prácticas de guerra sucia, en concreto con el GAL, lo que demuestra que se han pasado por el arco del triunfo los límites del Estado de derecho, usando todos los mecanismos de poder existentes de su cacareada democracia y que, llegado el caso, volverían a hacerlo.

Llegados a este punto, la cuestión central sería entonces cómo interpretar las elecciones sin convertirlas en el único horizonte de la actividad política. El campo electoral puede ser entendido como uno de los espacios en los que se expresa el conflicto social, pero nunca será el lugar donde dicho conflicto encuentra su resolución por una cuestión de intereses de clase. En este escenario hostil, la labor del PCOE se centra en la tarea de expandir la conciencia de clase en el centro de su actividad política. La cuestión es explicar a los obreros las relaciones existentes entre poder político, propiedad privada, trabajo y capital, y, mediante eso, insuflar una conciencia de clase que no quede subordinada exclusivamente a las alternativas electorales de cada convocatoria y, a través de este trabajo, subordinarnos a un objetivo político más amplio, que no es otro que la organización y la conciencia de la clase obrera en sus propios espacios de vida y de trabajo. Los centros de trabajo, los conflictos laborales y los distintos ámbitos de organización social, aparecen así como espacios fundamentales para estudiar y desarrollar la acción colectiva de nuestra clase y no las elecciones de la democracia burguesa con toda su maquinaria de represión organizada judicial, ejecutiva y legislativa.

Nuestro trabajo político no es simplemente elegir entre las distintas opciones que compiten por la gestión del Estado español, más concretamente por la alternancia de la posesión de la llave de la caja, sino hacer entender a nuestra clase social que su dictadura de clase, la del capital sobre el trabajo vivo, con sus relaciones económicas y sociales de explotación y apropiación privada, permanece estructuralmente inalterada tras cada alternancia y explicarle qué condiciones son necesarias para modificar las relaciones de explotación que sostiene al capitalismo. El PCOE se mueve como pez en el agua en ese terreno y con nuestras dificultades, falta de medios y frente a todo tipo de aparatos represivos, no cesará en su tarea de trabajar por la revolución social, puesto que el capitalismo ya ha logrado todos sus objetivos, que no son otros que la revolución de los medios de producción. Al llevarlo a su último estadio, como en el caso de la IA, el modelo productivo ya se ha convertido en freno insalvable para el desarrollo de las nuevas relaciones de producción que crecen más rápido de lo que su sistema criminal puede soportar.

 

¡Por la emancipación del trabajo!

¡Por la organización comunista!

¡Milita en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre la huelga del 11 de noviembre

El conflicto de la vivienda ha estallado en el estado español a raíz del desahucio de Maricarmen el pasado 26 de septiembre. Acampadas y protestas se han sucedido a lo largo del territorio por la defensa del derecho a la vivienda hasta confluir en una huelga general convocada para el 11 de noviembre.

El carácter hoy de este movimiento de lucha por la vivienda por parte del proletariado está claramente encuadrado en lo institucional. A pesar de la gran cantidad de desahucios de obreros que hay cada día y de la imposibilidad desde hace años para el proletariado de poder adquirir una vivienda en ciudades con gran afluencia turística, este movimiento ha aparecido en un momento propicio para los tiempos políticos del PSOE.

El estallido de este movimiento ha eliminado de la agenda de la extrema derecha, casi de un plumazo, sobre lo acontecido en Ceuta, ha obligado al resto de partidos políticos burgueses a posicionarse sobre una ley que no deja de ser un parche que no va a resolver el problema de la vivienda para la clase obrera. El PSOE convertirá este tema en el eje central de su campaña electoral criticando a los que no aprobaron la ley, instrumentalizando así la huelga general justo antes del inicio de la campaña electoral.

Este movimiento, sin embargo, refleja la desesperación del proletariado como consecuencia del grave deterioro de nuestras condiciones de vida como clase, deterioro que se ha incrementado con un gobierno supuestamente “progresista” y que le deja clara una cuestión: Con independencia del partido que gobierne, para la clase obrera cada gobierno empeorará su situación porque lo que es realmente nocivo para el proletariado es el sistema capitalista, sistema que todos los partidos (desde la falsa “izquierda” hasta la extrema derecha) defienden. Sin embargo, los hechos que se suceden muestran al proletariado múltiples cuestiones:

En primer lugar, ya está mostrando la verdadera faz de “sindicatos” como USO, Fetico, Valorian, CSIF, SATSE, ANPE, STAJ, Semaf, SLT que han expresado su rechazo a la huelga. Solo los sindicatos abiertamente vendidos a los intereses de la patronal pueden negarse a reconocer que el problema de la vivienda para los trabajadores está ligado inexorablemente a la naturaleza del sistema que se fundamenta en los bajos salarios.

Por otro lado, el modelo sindical impuesto en el estado español por reaccionarios y oportunistas, y que el proletariado no suscribe ni siente como propio, y sus sindicatos del régimen – CCOO y UGT -, nuevamente van a rebufo del movimiento espontáneo de la clase obrera; sindicatos que llevan décadas firmando traiciones y desmovilizando a la clase obrera se ven forzados a convocar una huelga general a contrapié, en contra de su propia voluntad, mas ellos son responsables, con los convenios que firman, del empobrecimiento de la clase obrera.

El proletariado español debe aprender a reconocer a sus enemigos y el rechazo de la clase obrera a estos sindicatos amarillos -puras creaciones patronales para la defensa de sus intereses contra el proletariado- es la primera lección que debe extraer nuestra clase social de este conflicto.

Cierto es que dentro de este movimiento por la vivienda hay organizaciones oportunistas y reformistas, y más aún organizaciones abiertamente contrarias a los intereses obreros, cuyos máximos exponentes son CCOO y UGT, responsables directos de los bajos salarios y del deterioro de los salarios reales. Pero no es menos cierto que se han movilizado amplias capas del proletariado, habitualmente desmovilizadas, que han decidido sumarse a la lucha por la vivienda que afecta a la mayor parte de la clase obrera, como hemos visto en las manifestaciones de los últimos días.

La exigencia de una huelga por parte de organizaciones convocantes de estas manifestaciones y acampadas han obligado a CCOO y UGT a incluirse en la convocatoria de una huelga general, cosa que ni se habrían planteado hace apenas un mes. Esto supone un cambio de paradigma, ya que estas centrales viven cómodas en la inacción de la clase obrera, pero se les ven las costuras cuando hay movimiento obrero, pues es su esencia oportunista y vendida al capital tratar de institucionalizar las luchas obreras y llevarlas al Parlamento burgués.

Esas centrales sindicales traidoras y vendidas, apéndices del Estado burgués, se ven obligadas a estar en esta lucha no porque crean que los obreros deben tener una vivienda digna donde poder vivir, cosa que les da absolutamente igual, sino porque es su trabajo desmovilizar todo lo posible esta lucha en las calles y los barrios del país y canalizarlas hacia las instituciones burguesas, donde finalmente muere cualquier aspiración proletaria.

Este momento conduce al Partido a esforzarse por ir construyendo en movimiento consciente, contra el capitalismo y por la revolución socialista, este movimiento espontáneo que nace por la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, por la negación del acceso al valor de uso de una vivienda ya que, en el capitalismo, desaparecen los derechos del pueblo para convertirse en negocios para la burguesía. El oportunismo tiene como objetivo traducir este movimiento en voto para el PSOE y el oportunismo de la “izquierda” de este, ambos burgueses y capitalistas y responsables de la situación de miseria en la que se halla el proletariado. El Partido debe mostrar al proletariado que sus problemas no van a solventarse dentro del capitalismo, su parlamentarismo podrido y sus elecciones burguesas trucadas que, únicamente, la salida a la situación en la que se halla nuestra clase pasa por la democratización de la economía y de la política, esto es, pasa por la socialización de los medios de producción y la toma del poder político por parte de la clase proletaria, pasa por el socialismo y, por ello, dicho movimiento debe dirigirse contra la verdadera causa del problema: el capitalismo y el sistema político que eleva que únicamente sirve al gran capital. En consecuencia, nuestro Partido y todo aquel que se reivindique marxista-leninista, debe dar la lucha para desbordar por la vía revolucionaria esta movilización que los oportunistas pretenden canalizar en número de votos para, después, desactivarla y seguir sirviendo al Capital. La lucha por la vivienda solo puede ser una lucha revolucionaria porque:

  1. No se puede desligar del modelo productivo impuesto por la burguesía y basado en el turismo y de la esencia del imperialismo: la acumulación de los medios de producción en cada vez menos manos ya que, para el capitalismo, la vivienda no es un derecho sino una mercancía y/o un medio de producción.
  2. No se puede desligar del resto de luchas que el proletariado libra en su día a día: salarios, educación, sanidad, pensiones…, siendo una manifestación más de la lucha de clases.

La expropiación sin indemnización de todas las viviendas en manos de bancos, SOCIMI´s, fondos buitre y grandes tenedores, así como la socialización y planificación pública del suelo y la vivienda bajo control obrero, que es la solución real para la vivienda del proletariado, es imposible bajo el capitalismo porque atenta contra su base misma.

La lucha por la vivienda es solo uno de los problemas que sufrimos los proletarios, pero no es menos importante que el problema de los bajos salarios, la temporalidad de los contratos fijos discontinuos, los actuales abusivos periodos de prueba, el aumento de los precios, las listas de espera para poder acudir al médico -que nos cuestan literalmente la vida-, la calidad y precios de la educación de nuestros hijos o las pensiones de nuestros mayores, fruto todo ello de las políticas de privatización.

Es por todo ello que la lucha del proletariado es integral y no parcial y debe poner en jaque el sistema capitalista en su totalidad. Bien es cierto que el conflicto estalla por su lado más acuciante, pero no es menos cierto que ninguno de los problemas que sufre el proletariado bajo el capitalismo se puede resolver de forma individual.

El Partido Comunista Obrero Español saluda y apoya la huelga del próximo 11 de Noviembre, y pondremos nuestras fuerzas para tratar de que el movimiento tome conciencia de que por la vía del sistema político capitalista nada se puede conseguir pues es el propio sistema el que niega a la clase obrera la vida; que el problema de la vivienda es causado por el mismo que niega al proletariado un salario y un puesto de trabajo con el que poder vivir, el que niega a la clase obrera el poder estudiar por la privatización de la educación, o que niega la vida al jubilado con pensiones de miseria o un servicio sanitario público que los políticos del capital – entre los que están los oportunistas – desmantelan en favor de la burguesía mediante la privatización, por ello, es necesario unir las diferentes luchas existentes  en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado conformando un Frente Único del Pueblo que construya un contrapoder obrero capaz de enfrentarse al estado burgués y derrocarlo revolucionariamente, superando el capitalismo para desarrollar el Socialismo.

Es evidente que un día de huelga general no va a suponer cambio sustancial en las condiciones de vida del proletariado por sí mismo, pero desde el PCOE intentaremos que este movimiento que la clase obrera ha desencadenado sirva para fortalecer las fuerzas del Revolución, que son las únicas fuerzas, y la única salida, que tenemos la clase proletaria para poder salir adelante y poder vivir de manera digna y libre.

Solo la unidad de la clase trabajadora en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas del proletariado y que le dote de una organización fuerte y multitudinaria podrá ser capaz de construir un sistema humanista erradicando la explotación del hombre por el hombre. Y solo bajo la dirección de un Partido Comunista audaz y poderoso en lo ideológico será capaz de guiar al proletariado en la construcción del Socialismo.

 

¡Los proletarios no tenemos nada que perder salvo las cadenas, tenemos en cambio un mundo que ganar!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español




Saludo al Partido del Trabajo de Corea por su 86 aniversario

El 10 de octubre de 1945 se fundó el Partido del Trabajo de Corea, un partido forjado a fuego tras la agresión del Japón fascista y que tras un colosal esfuerzo y sacrificio consiguió guiar a una parte del pueblo coreano a la liberación nacional del yugo imperialista, frente a la potencia más criminal de la historia y que aún a día de hoy sigue llevando esa ardua lucha con integridad.

En estos 86 años el PTC ha sido un ejemplo de lucha antiimperialista, de internacionalismo proletario y de defensa de guía del pueblo coreano frente al bloqueo criminal, a sus repetidos ataques y a la dominación neocolonial de la mitad sur de su nación por parte de los Estados Unidos.

Desde el Partido Comunista Obrero Español queremos mandar un caluroso saludo al ejemplar PTC y a su pueblo y les deseamos las mayores de las suertes en las batallas que están por venir.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR UN COREA UNIFICADA LIBRE DEL IMPERIALISMO!

¡VIVA EL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA!

 

Barcelona 10/10/2026

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE




El capitalismo ya se resquebraja

La aceleración de la concentración de la riqueza constituye una de las contradicciones fundamentales del capitalismo en su fase imperialista. Mientras la producción social alcanza niveles cada vez mayores en tamaño y productividad, una parte creciente de la renta y de la riqueza queda concentrada en manos de quienes controlan el capital y los medios de producción. Los beneficios empresariales, las rentas del capital, la inflación y los dividendos se convierten así en mecanismos de apropiación privada de una riqueza producida por el trabajo social.

El problema no reside únicamente en que existan grandes fortunas sino en la estructura de las relaciones de producción, que permiten que una minoría propietaria y parásita participe de forma desproporcionada en la distribución del excedente económico. El obrero recibe un salario por vender su fuerza de trabajo, mientras el propietario del capital obtiene beneficios, dividendos y otras rentas derivadas de la propiedad. Cuanto mayor es la concentración de la propiedad, mayor es también la concentración de los ingresos y de la capacidad de decisión económica.

Los comunistas tenemos claro que esta contradicción revela los límites históricos del capitalismo. El desarrollo de las fuerzas productivas entra progresivamente en tensión con unas relaciones de producción basadas en la propiedad privada y en la competencia entre capitales. La producción es cada vez más social ya que millones de obreros, empresas, infraestructuras y cadenas productivas están interconectados. Sin embargo, la apropiación del excedente continúa siendo privada en un 99%.

Esta contradicción se hace especialmente visible cuando el propio capitalismo comienza a recurrir a mecanismos que se apartan de su ideal clásico de libre competencia. La planificación industrial, las políticas de intervención económica, los aranceles, las subvenciones estratégicas y la protección de sectores considerados esenciales muestran que incluso los Estados capitalistas recurren de manera creciente a formas de coordinación y dirección de la actividad económica. La economía deja de presentarse como un conjunto de productores independientes sometidos exclusivamente al mercado. En ese punto, la economía pasa a estar condicionada por decisiones centralizadas y la producción se planifica.

Como ejemplo flagrante del fin de la libre competencia están los aranceles y las políticas de protección económica como manifestación del fin de la libre competencia y que indican que el capitalismo se halla en su fase putrefacta y última, el imperialismo, donde el monopolio extingue y absorbe a todos los capitales que pudieran hacerle sombra. El capital monopolista y la concentración empresarial reducen progresivamente el carácter competitivo del propio capitalismo. Grandes empresas dominan mercados enteros, mientras los Estados intervienen para proteger industrias, asegurar cadenas de suministro y dirigir inversiones consideradas estratégicas. El resultado es una paradoja histórica que sólo puede resolver la revolución socialista. El propio capitalismo desarrolla mecanismos de planificación y socialización de la producción que, al mismo tiempo, ponen de manifiesto la necesidad de superar las relaciones de propiedad capitalistas. La producción ya posee un carácter profundamente colectivo, pero sus frutos continúan distribuyéndose de manera desigual. Sólo poniendo una cuña para que la maquinaria de la propiedad privada capitalista salte por los aires se puede resolver la contradicción política, económica y social que castiga y mata a nuestros hermanos de clase.

Para la clase obrera, esta situación juega a nuestro favor ya que le sitúa en una transición en la que las fuerzas productivas desarrolladas por el capitalismo crean las condiciones materiales para unas relaciones de producción superiores. El socialismo no significa simplemente una mayor intervención del Estado dentro del mismo sistema moribundo, sino una transformación de la propiedad y del poder económico. Consiste en que los principales medios de producción pasen, de estar subordinados a la acumulación privada, a estar organizados en función de las necesidades sociales en su primera fase de desarrollo.

La cuestión central deja entonces de ser únicamente cuánto crece la economía y pasa a ser quién decide qué se produce, cómo se produce y cómo se distribuye el excedente. La planificación económica, llevada a su máxima expresión sin los límites que impone el capitalismo moribundo para la apropiación privada, permitirá sustituir progresivamente la anarquía de la producción capitalista por una coordinación consciente de las fuerzas productivas. Con este sencillo trámite, que no se podrá llevar a cabo sin la resistencia armada de los explotadores, la riqueza social dejará de estar orientada exclusivamente hacia la rentabilidad privada y podrá dirigirse hacia la satisfacción de las necesidades colectivas. Evitaremos crímenes como las guerras recurrentes para la apropiación de nuevos territorios y materias primas y muertes alevosas como la de la compañera de Sevilla, desmercantilizando necesidades básicas como la vivienda y liberando de la ley del salario nuestra fuerza de trabajo.

En este sentido, afirmamos que las contradicciones del capitalismo han generado las condiciones materiales para plantear una transición hacia relaciones de producción socialistas. No se trata de regresar a formas económicas anteriores como pregonan anarcocapitalistas, anarquistas y otras faunas sociales hijas de la burguesía, sino de avanzar hacia una organización superior de una producción que ya es social por la propia desnaturalización del sistema capitalista.

La misión histórica de la clase obrera consiste en derribar las últimas resistencias del capitalismo y lo que ya es inevitable en estos momentos, su completa demolición. En esta tesitura, la tarea del PCOE consiste en organizar la revolución socialista guiado por el internacionalismo proletario y la organización obrera para elevar la temperatura de la lucha de clases hasta romper las frágiles costuras de este sistema de explotación insufrible para nuestros hermanos de clase. En este escenario el PCOE te llama a unirte a sus filas en la tarea ingente de la emancipación de nuestra clase social para que pueda conquistar la libertad y la propiedad colectiva de la producción social que no deje a nadie en la estacada.

 

¡Por la demolición de la bestia imperialista!

¡Por el fin de la explotación de los seres humanos!

¡Por la conquista del socialismo!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




RESOLUCIÓN DEL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE SOBRE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA: LA SOLUCIÓN NO ES PARLAMENTARIA SINO REVOLUCIONARIA

El pasado 23 de septiembre se llevó a cabo la ejecución del desahucio de Maricarmen en Madrid, uno de los más de 500 mil lanzamientos practicados desde que hay datos registrados del Consejo General del Poder Judicial (iniciados en el año 2013).

Este hecho provocó que organizaciones como el Sindicato de Inquilinas y otras convocaran manifestaciones que desembocaron en una acampada como protesta por la precaria situación de la vivienda para la clase trabajadora.

Estas protestas y acampadas, que se han reproducido en ciudades como Barcelona, Valencia, Bilbao, Las Palmas de Gran Canaria o Palma de Mallorca, han asumido rápidamente -a través de los portavoces de las principales organizaciones convocantes- la inevitabilidad de resolver el problema de la vivienda a través de leyes parlamentarias, exigiendo su aprobación inmediata.

Este movimiento favorece plenamente al PSOE: en primer lugar desplaza el centro mediático de Ceuta al asunto de la vivienda, después canaliza este asunto al parlamento obligando al resto de partidos políticos burgueses a posicionarse sobre una ley que no deja de ser un parche que no va a resolver el problema de la vivienda para el obrero. Por último, a pocos meses para las elecciones generales, el PSOE puede convertir este tema en el eje central de su campaña criticando a los que no aprobaron la ley.

La realidad, sin embargo, es que el problema de la vivienda no se puede solucionar a través del parlamentarismo porque resolverlo exige atentar directamente contra el modelo productivo del estado, que no es otro que el turismo, y por ende contra el sistema capitalista de producción. El estado español, en este mundo imperialista conectado donde cada país cumple su rol, es un país turístico y no industrial o agrario y por ello su principal vía de ingresos es el turismo, siendo la vivienda un eje cardinal para el alojamiento de turistas.

 

El país ha experimentado unos volúmenes de recepción sin precedentes, superando los 93,8 millones en 2024 y logrando su techo histórico actual de 96,8 millones en 2025. Los datos de 2026 confirman que la tendencia ascendente se mantiene. Solo en los primeros siete meses del año (hasta julio), España ya acumulaba 58,1 millones de visitantes (un 4,6% más respecto al mismo periodo del año récord anterior). España es el segundo país que más turistas acoge del mundo cada año, solo superado por Francia.

Este modelo obliga a expandir la vivienda turística y liquidar la vivienda residencial cada vez a mayor velocidad y con mayor voracidad. Ya existen lugares donde prácticamente no vive ningún vecino, quedando prácticamente todo edificio existente dedicado al turismo. La costa amalfitana es buena prueba de ello, donde solo hay tiendas con marcas internacionales y de “souvenir”, restaurantes y hoteles. Apenas quedan unos miles de vecinos entre todos los pueblos que conforman la costa amalfitana (Amalfi, Positano, Maiori, Minori…) debido a la gentrificación turística.

Los bajos salarios que sufrimos los trabajadores y la precariedad en el trabajo -como la temporalidad de los contratos fijos discontinuos y los actuales abusivos periodos de prueba- actúan, además de la subida de los precios de la vivienda, como elementos definitivos para expulsar al proletariado de las urbes en favor del turismo. La contención salarial y la desvinculación de las subidas salariales al IPC excluyen a los trabajadores el acceso a la vivienda y permiten a la burguesía dedicar esas viviendas con precios cada vez más altos a pisos turísticos, mucho más rentables económicamente.

Por ello, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. La contradicción entre la vivienda que necesita la clase trabajadora y el modelo productivo capitalista es irresoluble parlamentariamente, porque ataca a la raíz del sistema.
  2. El movimiento 26S por la vivienda, tal y como está planteado y dirigido hoy, solo beneficia a la gran burguesía y a los grandes fondos buitre que acaparan cada vez más vivienda para uso turístico y continuarán haciéndolo.
  3. Bajo el sistema capitalista de producción la clase obrera no verá resuelta, sino al contrario, la cuestión de la vivienda ni ninguna otra de las problemáticas que sufre. Los bajos salarios y la vivienda dedicada al turismo engordan las cuentas de la burguesía, clase dominante hoy.
  4. Solo la revolución socialista puede garantizar que los trabajadores culminen en clase dominante y dispongan de los servicios necesarios para la vida, incluida la vivienda, sanidad, educación, etcétera. Destruyendo el sistema capitalista de producción y sus actuales relaciones de producción.
  5. Para lograr este objetivo es imprescindible el Partido Comunista, el único capaz de dotar al proletariado de la estrategia y tácticas necesarias para instaurar la Dictadura del Proletariado.

 

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL  PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




RESOLUCIÓN DEL VII PLENO COMITÉ CENTRAL DEL PCOE DE APOYO A LA REVOLUCIÓN CUBANA Y EN CONTRA DEL BLOQUEO NORTEAMERICANO

El imperialismo norteamericano se halla en bancarrota económica:

 

  • Una deuda pública de 40 billones de dólares, que en 8 años se ha visto incrementada en un 100%.
  • La política de generación de dinero ficticio durante más de una década por parte de la Reserva Federal, ha obligado a ésta a elevar los tipos de interés para controlar la inflación generada como consecuencia de esta forma desesperada de tratar de frenar lo irrefrenable, la viabilidad del imperialismo, cuestión que hace que el coste de la financiación de la deuda se multiplique.
  • Su esencia fiscal orientada a robar a la clase obrera y a otorgar impunidad fiscal absoluta a los multimillonarios, unida al empobrecimiento del proletariado, conlleva que el déficit fiscal se acreciente.
  • Las bancarrotas de empresas en EEUU se incrementaron en un 16,9% en el último año.

En 2025, el déficit comercial de EEUU con China ascendió a 203.000 millones de dólares, comprobando cómo China penetra comercialmente en todos los rincones del continente americano y del mundo, desplazando a EEUU. Una China que supera en cada vez más rubros al país norteamericano.

El imperialismo norteamericano está quebrado y, por ello, no tiene más salida que la guerra para saquear los recursos, fundamentalmente minerales y energéticos, y tratar de obstaculizar el desarrollo de BRICS y sobre todo de China.

No obstante, el desarrollo de BRICS en el terreno económico también se está viendo reflejado en el terreno militar, al igual que el declive económico norteamericano tiene su reflejo en su maquinaria de guerra, como se está demostrando en dos de los frentes donde se está desarrollando la guerra imperialista hoy, Europa y Oriente Medio, donde Rusia está dando buena cuenta de la OTAN e Irán está golpeando con fuerza tanto al criminal ejército norteamericano como al israelí. De hecho, en Oriente Medio se está reconfigurando la región cambiando la correlación de fuerzas en contra del imperialismo norteamericano.

Ante este escenario, EEUU se está viendo obligado a replegarse, progresivamente, hacia América Latina, donde pretende apropiarse de todos los recursos del continente. Algo que está haciendo por la vía de fraudes electorales, véase Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú o Chile, mediante gobiernos cipayos como el de Argentina o El Salvador o mediante el secuestro de un Jefe de Estado en Venezuela, unido a la traición perpetrada por la cúpula del Chavismo.

Cuba representa la dignidad contra la tiranía imperialista norteamericana. Por ello, las agresiones contra Cuba se exacerban, se agudizan e incardinan en la esencia fascista del estado norteamericano para ejemplificar al resto de estados americanos que osen mantenerse firmes contra EEUU y su política reaccionaria, que se acrecienta para saciar la acuciante necesidad del capital financiero, del maltrecho imperialismo occidental, de asegurar materias primas, mercados y mano de obra barata en el contexto de la crisis global del modo de producción capitalista.

Desde el 1 de enero de 1959 Cuba es un ejemplo para toda la humanidad y uno de los mayores enemigos de la reacción a nivel mundial, que busca constantemente orquestar una contrarrevolución para arrebatarle al proletariado el poder político.

A tenor de todo ello, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Rechazar el bloqueo contra Cuba, que retrata la naturaleza fascista, criminal y genocida de los Estados Unidos.
  • Reafirmar nuestro compromiso y solidaridad internacionalista con Cuba, su Partido Comunista, el pueblo cubano y su Revolución, como una conquista histórica del proletariado internacional que atestigua la superioridad del socialismo frente al imperialismo, incluso en un contexto de asedio y guerra permanente.
  • Apoyar a los comunistas norteamericanos, que combaten a la bestia fascista desde adentro, en el desarrollo de la revolución proletaria en dicho Estado pues la mayor ayuda que tiene la Revolución Cubana y los proletarios del mundo es desarrollar la revolución en cada país capitalista.
  • Impulsar la construcción de una nueva Internacional Comunista siguiendo las bases de la III Internacional, que sirva para fortalecer al movimiento obrero a nivel mundial y avanzar en la lucha frente a la barbarie imperialista.

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




RESOLUCIÓN DEL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE SOBRE LAS PROTESTAS EN FRANCIA: A LA VANGUARDIA DE LA PROTESTA SOCIAL EN EUROPA

Los estados europeos comienzan a sufrir un colapso económico y de deuda. Francia, Alemania o Italia, a la cabeza de este inicio de crisis, están promoviendo políticas antiobreras con la excusa de la contención del déficit, paso previo a la crisis abierta y reconocible que traerá de nuevo las penalidades ya sufridas por la clase obrera hace 18 años.

El Gobierno francés de Lecornu tiene por objetivo aprobar el ajuste de 54 mil millones de euros que afectará al pueblo trabajador con congelación salarial, recortes en pensiones, recortes sanitarios y en bajas médicas y congelación de gastos para los ayuntamientos.

La clase obrera ha respondido uniéndose a las movilizaciones ya en marcha por las mejoras en educación, saliendo en masa a las calles para defender sus derechos y oponerse a los planes de recortes de servicios públicos y salarios.

Respecto a esta situación, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. El Partido Comunista Obrero Español apoya las movilizaciones de la clase obrera francesa y aplaude la unidad de trabajadores de muchas ramas, jubilados, sindicalistas y estudiantes en un solo frente de protesta, animando al resto de sectores de la clase obrera a unirse a ellos en defensa de los derechos del proletariado francés.
  2. Advertimos a la clase obrera francesa, asimismo, de la necesidad de organizarse políticamente de forma independiente, luchando por sus propios intereses, con su propio partido y dirigentes. Los partidos políticos socialdemócratas del arco parlamentario francés no pueden capitalizar el movimiento, bajo riesgo de la desmovilización y fracaso del mismo.

Solo la unidad de la clase trabajadora bajo la dirección de un Partido Comunista que dirija con ímpetu revolucionario el movimiento obrero en Francia garantizará el éxito de las reivindicaciones proletarias, cuya máxima aspiración es la socialización de los medios de producción y la instauración de la Dictadura del Proletariado.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL  PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Acerca del XXIV EIPCO celebrado en La Habana

Los días 7, 8 y 9 de agosto de 2026, en La Habana, se celebró el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO) bajo el eslogan “Defender y honrar el legado de la Revolución Cubana en el centenario del nacimiento de Fidel; profundizar la solidaridad con la Cuba socialista; fortalecer nuestras acciones conjuntas; y unir nuestras fuerzas por la paz y contra la agresión imperialista”. Un encuentro que, según los propios organizadores, reunió a “representantes de 48 partidos políticos de todos los continentes” (Granma.cu).

Nuestro Partido, que no forma parte del EIPCO, ha estudiado de manera detenida los documentos emanados del XXIV Encuentro, como son su Declaración Final y su Plan de Acción, así como las aportaciones realizadas por diferentes partidos a dicho encuentro; documentos que demuestran que esta parte del movimiento comunista internacional sigue reiterando los posicionamientos de Encuentros pasados, ya criticados por nuestro Partido.

La Declaración Final del XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, ampliamente condena el genocidio perpetrado por EEUU durante décadas contra el pueblo cubano en forma de bloqueo, así como el resto de políticas de agresión imperialistas perpetradas por los EEUU, además de honrar la figura del líder comunista cubano Fidel Castro y expresar la solidaridad con el Partido Comunista de Cuba y el pueblo cubano. Cuestiones todas ellas que, evidentemente, todo el que se precie de abrazar el más elemental humanismo debe compartir y apoyar.

A pesar de lo anteriormente mencionado, hemos de señalar que tanto la Declaración Final como sus acuerdos, entre los que se encuentran las tareas prácticas contenidas en el documento de Plan de Acción para alcanzar satisfacer dichos acuerdos, decepcionan en tanto muestran que esa parte del movimiento comunista internacional sigue adoleciendo de un análisis dialéctico de la realidad, sigue sin analizar la situación terminal del imperialismo como consecuencia de los cambios que se están produciendo en la base económica, del desarrollo de la automatización, los cuales tienen un reflejo en la superestructura, siendo la consecuencia de dicha forma de analizar, alejada del marxismo-leninismo, el apartamiento de la vía revolucionaria para la superación del capitalismo en su fase actual de putrefacción, pues únicamente por esta vía el sujeto revolucionario – el proletariado – puede apropiarse de la propiedad de los medios de producción y construir un mundo nuevo a su imagen y semejanza, liberando a la humanidad de la explotación capitalista.

Dichos partidos comunistas pertenecientes al EIPCO “Reconocen la complejidad del actual contexto internacional y la amenaza que constituye la política agresiva e injerencista de Estados Unidos y otras potencias imperialistas, en el marco del sistema imperialista y de las relaciones de rivalidad/concertación que lo atraviesan, para la defensa de la soberanía, la independencia y la libre determinación de nuestros pueblos, para eliminar la explotación del hombre por el hombre y acabar con las causas de las guerras imperialistas, la pobreza y la opresión de los pueblos; así como garantizar la protección del medio ambiente”, y por ello apelan y “Subrayan la importancia de la unidad, la solidaridad y la cooperación entre los partidos comunistas y obreros, como vía fundamental para lograr una respuesta contundente al incremento de las desigualdades y la explotación en los países capitalistas en todo el mundo, así como la agudización de las rivalidades y contradicciones en el seno del propio sistema imperialista, y la ofensiva belicista dirigida por Estados Unidos que está provocando nuevas agresiones y conflictos.” pero, realmente, nada plantean para construir la unidad de los comunistas, nada señalan para conformar una internacional comunista que aglutine a la fuerza comunista mundial y que la organice para la materialización de la revolución proletaria, tejiendo la unidad comunista estado a estado y luchando la organización resultante, junto con el proletariado, en la abolición revolucionaria de los estados capitalistas; esto es, rompiendo la cadena imperialista eslabón a eslabón.

“La clase obrera necesita la unidad. Pero la unidad sólo puede realizarla una organización única cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes. Discutir una cuestión, expresar ese criterio en una decisión adoptada por delegados y cumplirla honestamente: eso es lo que la gente razonable de todo el mundo llama unidad. Tal unidad es infinitamente preciosa e infinitamente importante para la clase obrera. Desunidos los obreros no son nada. Unidos lo son todo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXIV pp.206-207).

El XXIV EIPCO hace retórica sobre la unidad, pero nada concreta sobre el cómo organizarla y, sin “una organización unitaria cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes”, esto es, sean cumplidas por los comunistas, no hay unidad alguna.  “¡La unidad es una gran obra y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y falseadores del marxismo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXV p.82). A dicho Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros han acudido, desde el Estado español cuatro organizaciones diferentes: PCE, PCTE, PCPE y Comunistes de Catalunya. Todas esas organizaciones han suscrito tanto el Plan de Acción como la Declaración Final. Si todas ellas llevaran a la práctica lo que han firmado, si realmente cumplieran con esos acuerdos en los términos de lo que es la unidad según el marxismo-leninismo, no deberían tener problema alguno para ser una única organización, un único partido.

Pese a eso, no sólo no se unen entre ellos, aun cuando son fundamentalmente lo mismo, sino que incluso entre ellos sus relaciones no son, tan siquiera, amistosas. Todos ellos han firmado “Impulsar el movimiento de solidaridad con los pueblos contra la agresión imperialista, las luchas de la clase obrera y de los pueblos de todo el mundo, honrar la historia del movimiento comunista y de las luchas de clase” pero, sin embargo, uno de esos partidos firmantes forma parte de un gobierno que ha incrementado los presupuestos militares, que es firme defensor de la OTAN y partidario de armar y dar fondos al estado fascista de Ucrania.

Todos ellos han firmado “Oponerse a las guerras imperialistas, la carrera armamentista, incluidas las armas nucleares y las bases militares extranjeras y rechazar todas las prácticas de la OTAN, que intensificó sus preparativos para la guerra en la última Cumbre de la OTAN en Ankara. En este contexto, aumentar la propaganda y la movilización de clase contra la expansión y la agresión de la OTAN en todo el mundo; oponerse a la participación de la OTAN y sus aliados en las guerras de Ucrania e Irán y en la agresión de Israel contra el pueblo palestino; fortalecer la lucha por la retirada de la OTAN y su disolución; organizar eventos antiimperialistas y contra la guerra el 21 de septiembre, Día Mundial de la Paz; y apoyar los esfuerzos del Consejo Mundial de la Paz.” y, sin embargo, uno de los firmantes forma parte de un gobierno que participó en la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara donde, aparte de mostrar su inquebrantable compromiso con dicha organización criminal y apoyar sin fisuras al estado fascista ucraniano, se ha sumado a las Fuerzas Terrestres Avanzadas de la OTAN en Finlandia, o lo que es lo mismo, dando pasos para que la guerra entre la OTAN  y Rusia escale todavía más. Por no hablar de los supuestos actos y eventos a celebrar el 21 de septiembre que se comprometieron a realizar y que han brillado por su ausencia.

Todos ellos han firmado “Lograr la acción conjunta de los Partidos Comunistas y Obreros y sus organizaciones afiliadas para fortalecer las organizaciones internacionales antiimperialistas, en particular la Federación Sindical Mundial (FSM)”; sin embargo, para estos firmantes su referencia sindical son las CCOO, donde todos ellos tienen a dirigentes en dicho sindicato perteneciente a la CSI, la internacional sindical de los monopolios y de la corrupción, véase el caso Qatargate. Mención especial merece en este punto el PCPE, con dirigentes intermedios en CCOO, y donde una minoría de sus cuadros – sin ninguna influencia en los centros de trabajo, pues la  mayor parte de ellos son, incluso, ajenos a éstos – dentro de algunos sindicatos pequeños de la FSM en el Estado español se dedican a perseguir y expulsar a comunistas actuando como lo que son, oportunistas, no dudando en aliarse con reaccionarios y trotskistas para arremeter contra comunistas y obreros avanzados practicando un parasitismo vergonzoso. Sin duda alguna, una de las rémoras que tiene la FSM para poder despegar en el estado español es, sin duda, el PCPE y su actuar trotskista. Es, cuanto menos, cínico  que haya partidos como el PCPE que firmen que hay que “Fortalecer el trabajo sindical con orientación de clase reconstruyendo las bases organizadas en los centros de trabajo” cuando tienen dirigentes medios en CCOO, sindicato que ha destruido y desmantelado las bases organizadas en los centros de trabajo; cuando hacen chiringuitos sindicales para tratar de controlar a la FSM en el Estado español no mediante la presencia e influencia en los centros de trabajo sino a través de la división sindical; y cuando expulsan a comunistas que tienen un mayor entronque en el movimiento obrero que falaces “dirigentes” septuagenarios unos, y maniobreros incapaces de construir absolutamente en los centros de trabajo organización sindical de ningún tipo, otros.

Lo que sí que queda claro, a tenor de lo mencionado, es que lo firmado en el XXIV EIPCO es papel mojado, no tiene valor, ya que acuerdan unas cosas y después hacen, al menos en el Estado español, lo que les viene en gana a cada uno de ellos omitiendo lo que han acordado en cada encuentro internacional.

A lo largo de la Declaración Final del XXIV EIPCO predomina la solidaridad con el Partido Comunista Cubano y con su pueblo, la enumeración de las agresiones perpetradas por la potencia más asesina de la historia, EEUU; y para materializar dicha solidaridad y apoyo a la Revolución Cubana, su pueblo y su Partido, así como contra el imperialismo y el fascismo que éste engendra, enumerando una serie de acciones en el Plan de Acción tales como: “Denunciar la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de EE.UU de estados supuestamente patrocinadores del terrorismo y contra la injerencia en sus asuntos internos. Expresar el apoyo y acompañamiento al pueblo cubano y al Partido Comunista de Cuba para el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo económico, comercial, financiero y el cerco energético, impuesto por el gobierno criminal de los Estados Unidos. Fortalecer la solidaridad con Cuba mediante la organización de iniciativas de diversa índole en nuestros respectivos países; realizar manifestaciones de protesta frente a las embajadas estadounidenses y en otros espacios públicos para denunciar el bloqueo estadounidense”; “Coordinar acciones concretas e iniciativas para romper el bloqueo imperialista contra Cuba haciendo un llamado a los sindicatos”; “Organizar la celebración del Día de la Victoria de 2027 como el día de la victoria sobre el fascismo en 1945”; “Condenar las guerras ilegales iniciadas, desde junio de 2025 y continuadas hasta la fecha, por el imperialismo estadounidense y el régimen criminal israelí contra Irán”; “Fortalecer la lucha de las mujeres contra la desigualdad, la opresión y la discriminación, aumentando la movilización el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer”; etcétera. Sin duda, nos encontramos ante la reedición de las recetas que nos han traído hasta aquí y que hacen que el imperialismo moribundo arrastre en su inviabilidad al mundo a la barbarie, a la militarización de la economía y la consecuente guerra imperialista; de la fascistización del mundo y que no tiene respuesta porque falta la organización revolucionaria, la organización de vanguardia, la organización de los comunistas del mundo y sus delegaciones en cada país. Por otro lado, se reivindica la figura de Fidel Castro y a su vertiente humanista, antiimperialista, internacionalista, pero se obvia al Fidel Castro auténticamente revolucionario, el de la necesidad de la revolución como fórmula para que la clase obrera tome el poder y poder transformar de manera radical la sociedad construyendo el socialismo; del Fidel de la guerra de guerrillas, de la Guerra de Todo el Pueblo. La única manera efectiva, porque así lo ha demostrado la historia, de combatir al imperialismo y poder acabar con él pasa por la revolución proletaria, pasa por romper mediante la fuerza la cadena imperialista eslabón a eslabón, pasa por unir a los comunistas y fusionarlos con la clase obrera en el contexto de hoy, que difiere del de hace 70 años. De todo esto que es de lo que debieran haber concluido los diferentes partidos integrados en el EIPCO han hecho mutis por el foro.

En el acuerdo quinto de la Declaración Final del XXIV EIPCO dicen los 48 partidos participantes que hay que “honrar la historia del movimiento comunista”. Sin embargo, en nuestra opinión, consideramos que ambos documentos lejos de honrar la historia del movimiento comunista lo que hacen es desvirtuarla. Hemos hablado de cómo, realmente, obvian tratar como corresponde la cuestión de la unidad de los comunistas, de la organización de los comunistas, cómo obvian la esencia revolucionaria del marxismo-leninismo, cómo no razonan de manera dialéctica, de tal modo que dicho movimiento sigue, de facto, sin respetar la unidad dialéctica base-superestructura, incidiendo en el trabajo por tratar de cambiar la correlación de fuerzas incidiendo en la superestructura y obviando que los cambios en ésta son consecuencia del reflejo de los cambios operados en la base y que ésta sólo puede ser cambiada por la fuerza, por la acción revolucionaria del proletariado comandada por su partido, por su organización, por el Partido de los Comunistas; el Partido y no los partidos.

El momento hoy es revolucionario, porque la revolución objetivamente ya está lanzada. La revolución sobrepasa la mente de los hombres, y de aquellos que se piensan que perviven en el mundo que existió hace décadas. Ese mundo hoy ya es pasto del pasado y el imperialismo a cada paso que da se debilita, se niega.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser consciente de que existimos no para contemplar el mundo sino para transformarlo; es el analizar y transformar la realidad actual con la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo. Señalaba Carlos Marx en el prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política que “ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.”. La automatización de la producción no corresponde ya al imperialismo, en tanto niega su esencia que es la apropiación de plusvalía del obrero, al que expulsa del proceso de producción. La automatización disloca la composición orgánica del capital, cuál algoritmo símplex que maximiza la parte constante del capital y que minimiza la parte variable, la que genera el plusvalor. Ello, por un lado, provoca el incremento de la riqueza en unas pocas manos y, por el otro, acrecienta el ejército de los pobres, de los parias y, con ello, se destruye la demanda y, por tanto, pierde el sentido la producción; esto es, se niega el capitalismo a sí mismo. La vía del imperialismo para resolver esta contradicción es la guerra, es matar a todo el excedente humano – proletario – que les sobra. La única vía que tiene la humanidad para poder vivir es aniquilar el imperialismo; es poner a disposición de la humanidad, socializar, la automatización de la producción y ello pasa por la revolución proletaria mundial, por romper la cadena imperialista eslabón a eslabón, estado a estado, y liberando sus riquezas y ponerlas a disposición de dicha transformación revolucionaria del mundo donde todo el poder lo debe acumular el proletariado. Ese es el marco, ese es el enunciado del problema que deberíamos abordar en profundidad los comunistas para cumplir con nuestro cometido: transformar revolucionariamente el mundo para liberarlo de la explotación capitalista, de la barbarie imperialista cuya ideología es el fascismo. Y ello es imposible sin la unidad revolucionaria de los comunistas en una única organización internacional con una delegación en cada país que englobe a todos sus comunistas, ello es imposible sin la fusión de la organización comunista con las diferentes divisiones que conforma el proletariado para construir el ejército con el que poder desplegar la revolución, donde los comunistas debemos ganarnos el prestigio y la condición de dirigentes de la revolución, de referencia y guía del ejército de los proletarios para enfrentar y derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus Estados.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser fieles al marxismo-leninismo, es reconocer al proletariado como sujeto revolucionario y no transar ni hacer componendas con los enemigos de éste, es reconocer que la revolución proletaria mundial está por encima de las particularidades o intereses particulares de un estado u otro, como bien nos enseñó Lenin.

Dice la Declaración Final del XXIV EIPCO que el compromiso de Fidel Castro “con la paz real para los pueblos, el derecho internacional y los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, gracias a la Unión Soviética y a los demás países socialistas, y que hoy se está socavando, nos conminan a mantener en alto las banderas de lucha por un orden internacional verdaderamente justo, democrático y equitativo para nuestros pueblos, que el socialismo puede garantizar.”. Este párrafo es demoledor, por metafísico, y no honra ni a la historia del movimiento comunista ni a Fidel Castro. El mundo definido y reglamentado por la Carta de las Naciones Unidas, en 1945, corresponde al mundo nacido tras la Segunda Guerra Mundial, con una URSS victoriosa, con más de la mitad de Europa bajo la influencia del socialismo real, con un movimiento comunista fuerte y organizado. Ese mundo fue pasto del pasado y hoy ya no existe, y los comunistas de hoy lo que debemos hacer no es rememorar lo que ya no existe, sino estudiar cómo construir la organización revolucionaria del proletariado y cómo derrocar al capitalismo agonizante hoy, partiendo de las condiciones existentes, del mundo real de hoy. Los hechos muestran que el derecho internacional ha mutado enormemente en favor de los monopolios y que los imperialistas, como han hecho siempre, resuelven sus cuitas por la vía de la fuerza bruta, de la guerra imperialista y del crimen. No puede haber hoy ni paz, ni justicia, ni democracia sin el socialismo, sin la represión brutal contra la burguesía, sin que todo el poder se concentre en las manos del proletariado. Únicamente el socialismo puede garantizarlo, pues la consigna que rige en el momento actual es: socialismo o barbarie, socialismo o muerte. Y para conquistar el socialismo hace falta mucho más que un calendario de efemérides, hace falta mucho más que la reunión de partidos comunistas que reivindican fórmulas pasadas y fracasadas, hace falta construir la internacional comunista con unos principios ideológicos claros, profundamente revolucionarios – pues el momento es revolucionario – y aprender cómo llegar a conectar con la masa proletaria, cómo fusionar al partido de los comunistas con la clase, en la dirección del derrocamiento revolucionario del capitalismo y la construcción del socialismo; porque hoy todas las luchas secundarias deben estar subordinadas a la lucha por el socialismo ya que, con  el socialismo, se solventan el resto de contradicciones que engendra el capitalismo.

El imperialismo hoy está en su trance final, negándose a sí mismo. La humanidad no tiene más salida que romper las relaciones de producción presentes imponiendo la propiedad social sobre los medios de producción, arrebatando a la burguesía el progreso tecnológico representado por la robotización para convertirlo en progreso social. La automatización en manos de los imperialistas lo único que generará es más pobreza, más muerte, más guerras; la automatización en manos de la clase obrera, al servicio del género humano, con la socialización de los medios de producción, incrementará la esperanza de vida, permitirá retirar al ser humano del trabajo, permitirá el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano.

Lo que está en juego es la vida o la muerte. Hoy la consigna socialismo o barbarie es más vigente que nunca. Y en esto es en lo que tendríamos que estar los comunistas del mundo, en cómo fortalecer la organización revolucionaria, cómo hacer una organización lo suficientemente potente ideológicamente y cohesionada para dirigir al proletariado a la consecución de su misión histórica: la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo como paso previo para el comunismo.

El mundo avanza y la necesidad de la humanidad está ahí. Los comunistas debemos ganarnos esa cualidad y debemos cavilar en cual es la realidad concreta y, en base a esa realidad concreta, actuar para dotar a la clase obrera de táctica y de organización para tomar el poder. Sin embargo, una parte del movimiento comunista, anquilosada en el pasado, en lugar de construir la revolución buscan mantener su espacio en el mundo imperialista, un mundo que está feneciendo y que, sin duda, arrastrará con él a todo aquello que forme parte de su superestructura, incluido al oportunismo que es una parte más del imperialismo caduco y agonizante.

Es necesaria la construcción de una Internacional Comunista porque es necesaria la unidad de la clase obrera, y en esta dirección nuestro partido trabajará en la dirección contenida en nuestra tesis por la unidad del Movimiento Comunista Internacional que puedes leer en este enlace.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 3 de octubre de 2026

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)