La desindustrialización es posible gracias a los sindicatos traidores [ESP/GAL]

Es de sobra conocido entre los trabajadores que el Estado Español es el patio de recreo de los países de la Unión Europea. Es algo que en la época de pandemia actual se hace latente: la movilidad de los trabajadores del Estado se ve reducida mientras que para millonarios y extranjeros de bien las multas son irrisorias o, directamente, existe el libre albedrío para viajar.

Esta situación de vasallaje deviene de la posición que ocupamos en la cadena imperialista, que no es más que la de subordinación total a las verdaderas potencias de la Unión Europea como son Francia o Alemania. Así, desde nuestra incorporación en la Comunidad Económica Europea en 1986, dichos países se fueron quedando progresivamente con nuestra industria mientras nosotros obteníamos a cambio una economía de total dependencia, basada fundamentalmente en el sector terciario. De esta forma está montado el imperialismo, en el que los monopolios deciden el destino y ocupación de los Estados para maximizar la ganancia.

 

 

Desde la mal llamada Transición Española, comenzaba una carrera a muerte por dinamitar el movimiento obrero en el Estado Español para así facilitar las privatizaciones y ventas de empresas al extranjero. Para esto, se utilizó todo tipo de artillería, como la represión o incluso el fomento de las drogas para apagar a la juventud. Aun así, en este comunicado nos gustaría pararnos a mencionar una de las causas por las que el pueblo trabajador ha retrocedido tanto en las últimas décadas y esto no es más que la presencia de los sindicatos amarillos, traidores, en el movimiento obrero.

 

En Galicia, son innumerables las veces que CCOO y UGT han hecho pasar sus traiciones como males menores para la clase obrera y, sin embargo, tenemos que aguantar manifestaciones de todo pelaje en las que, supuestamente, se lucha por una industria en la nación gallega.

En la comarca de Ferrolterra, un importante núcleo industrial del metal y energético en Galicia desde principios del siglo XX, se llevan produciendo durante décadas numerosos recortes de personal, cierres, deslocalizaciones de la producción y demás medidas, lo cual está provocando una desindustrialización cada año más grave. Algunos ejemplos recientes son los siguientes:

  • En Poligal, los sindicatos pertenecientes al comité de empresa (UGT y CIG) firmaron un ERE en junio de 2019 que supuso la pérdida de 112 puestos de trabajo del sector de envasados.
  • Los mismos sindicatos son los que en Siemens-Gamesa también firmaron un ERE en 2021 que afectó a 215 trabajadores.
  • Para la central térmica de Endesa, CIG, UGT y CCOO admitieron prejubilaciones y traslados, así como dejar abandonados a 130 trabajadores de empresas auxiliares de la central.
  • En Galicia Textil, UGT y CIG para poder parar una reducción de personal proponen prejubilaciones y ERTE rotativo.
  • En el Astillero de Navantia los trabajadores llevan décadas sufriendo las bajadas de pantalones de CCOO, UGT, CIG, CGT y MAS. En 2019 negociaban la jubilación de más de 400 trabajadores de forma que muchos de esos puestos de trabajo quedarán extintos.

En Vigo, otro núcleo industrial importante en Galicia, nos encontramos con una situación semejante: tan solo en Stellantis (anteriormente PSA Vigo) y en Bosch los sindicatos (SIT-FSI, UGT y CC OO) ya han pactado que más de 4.000 trabajadores pasen a ERTE, medida que desde luego sólo manifiesta que los sindicatos miran más por la empresa privada que por los “puestos de trabajo”.

Como se puede ver, por tanto, estos sindicatos lejos están de querer mantener la industria en ningún lado, pues son los lacayos que el capitalismo necesita bien mantenidos para llevar a buen puerto sus planes.

Esta es la prueba, como otras muchas, de que en la actualidad el capitalismo es algo inviable para conseguir una vida digna. Más allá, el futuro que le espera a la juventud con estos traidores no es más que la austeridad, la temporalidad y la extrema pobreza. Es por ello que el movimiento obrero de hoy y de mañana necesita de un sindicalismo de clase fuerte para defender y avanzar en sus conquistas. Es por esto que hacemos un llamamiento a la clase trabajadora a engrosar las filas de Alternativa Sindical de Clase (ASC), sindicato resultado de la fusión de Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) y Coordinadora Sindical de Clase (CSC), ambos adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM), como paso para lograr una central sindical única en el Estado Español.

Los trabajadores son quienes poseen la fuerza de trabajo y, por tanto, quienes tienen también el poder de tumbar el sistema capitalista que les roba día sí y día también. Es de esta forma como adquiere importancia el Frente Único del Pueblo, que no es más que el punto de encuentro de trabajadores, jornaleros, estudiantes, amas de casa, jubilados… para constituir una estructura que acabe y disuelva las instituciones burguesas que defienden intereses antagónicos a los nuestros.

 

¡Muerte al sindicalismo traidor!

¡Viva el sindicalismo de clase!

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

5 de abril de 2021

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE en Galicia

Santiago de Compostela

 

 

A desindustrialización é posible grazas aos sindicatos traidores

 

É de sobra coñecido entre os traballadores que o Estado Español é o patio de recreo dos países da Unión Europea. É algo que na época de pandemia actual se fai latente: a mobilidade dos traballadores do Estado vese reducida mentras que para millonarios e extranxeiros de ben as multas son irrisorias ou, diretamente, existe o libre albedrío para viaxar.

Esta situación de vasalaxe devén da posición que ocupamos na cadea imperialista, que non é máis que a de subordinación total ás verdadeiras potencias da Unión Europea como son Francia ou Alemaña. Así, desde a nosa incorporación na Comunidade Económica Europea en 1986, ditos países fóronse quedando progresivamente coa nosa industria mentres nós obtiñamos a cambio unha economía de total dependencia, baseada fundamentalmente no sector terciario. Desta forma está montado o imperialismo, no que os monopolios deciden o destino e ocupación dos Estados para maximizar a ganancia.

 

Desde a mal chamada Transición Española, comezaba unha carreira a morte por dinamitar o movemento obreiro no Estado Español para así facilitar as privatizacións e vendas de empresas ao extranxeiro. Para isto, utilizouse todo tipo de artillería, como a represión ou mesmo o fomento das drogas para apagar a xuventude. Ainda así, neste comunicado gustaríanos parar a mencionar unha das causas polas que o pobo traballador retrocedeu tanto nas últimas décadas e isto non é máis que a presenza dos sindicatos amarelos, traidores, no movemento obreiro.

 

En Galicia, son innumerables as veces que CCOO e UXT fixeron pasar as súas traizóns como males menores para a clase obreira e, sen embargo, temos que aguantar manifestacións de todo pelame nas que, supostamente, se loita por unha industria na nación galega.

Na comarca de Ferrolterra, un importante núcleo industrial do metal e enerxético en Galicia desde principios do século XX, lévanse producindo durante décadas numerosos recortes de persoal, peches, deslocalizacións da producción e demais medidas, o cal está provocando unha desindustrialización cada ano mais grave. Algúns exemplos recentes son os siguientes:

  • En Poligal, os sindicatos pertencentes ao comité de empresa (UGT y CIG) firmaron un ERE en xuño de 2019 que supuxo a pérdida de 112 postos de traballo do sector de envasados.
  • Os mesmos sindicatos son os que en Siemens-Gamesa tamén firmaron un ERE en 2021 que afectou a 215 trabajadores.
  • Para a central térmica de Endesa, CIG, UGT y CCOO admitiron prexubilacións e traslados, así como deixar abandoados a 130 traballadores de empresas auxiliares dacentral.
  • En Galicia Textil, UGT e CIG para poder parar unha redución de persoal propoñen prexubilacións e un ERTE rotativo.
  • No Asteleiro de Navantia os traballadores levan décadas sufrindo as baixadas de pantalóns de CCOO, UGT, CIG, CGT e MAS. En 2019          negociaban a xubilación de mais de 400 traballadores de forma que       moitos de eses postos de traballo quedarán extintos.

En Vigo, outro núcleo industrial importante en Galicia, atopámonos cunha situación semellante: tan só en Stellantis (anteriormente PSA Vigo) e en Bosch os sindicatos (SIT-FSI, UGT e CC OO) xa pactaron que mais de 4.000 traballadores pasen a ERTE, medida que desde logo só manifesta que os sindicatos miran mais pola empresa privada que polos “postos de traballo”.

Como se pode ver, polo tanto, estes sindicatos lonxe están de querer manter a industria en ningures, pois son os esbirros que o capitalismo precisa ben mantidos para levar a bo porto os seus plans.

Esta é a proba, coma outras moitas, de que na actualidade o capitalismo é algo inviable para conseguir unha vida digna. Mais aló, o futuro que lle espera a xuventude con estos traidores non é mais que a austeridade, a temporalidade e a extrema pobreza. É por isto que o movemento obreiro de hoxe e de mañá precisa de un sindicalismo de clase forte para defender e avanzar nas súas conquistas. É por isto que facemos un chamamento cara a clase traballadora a engrosar as filas de Alternativa Sindical de Clase (ASC), sindicato resultado da fusión de Alternativa Sindical de Traballadores (AST) e Coordinadora Sindical de Clase (CSC), ámbolos dous adscritos a Federación Sindical Mundial (FSM), como paso para lograr unha central sindical única no Estado Español.

Os traballadores son quen posúen a forza de traballo e, polo tanto, quen teñen tamén o poder de tumbar o sistema capitalista que lles rouba día si e día tamén. É desta forma como adquire importancia a Fronte Única do Pobo, que non é máis que o punto de encontro de traballadores, xornaleiros, estudantes, donas de casa, xubilados… para constituir unha estrutura que acabe e disolva as institucións burguesas que defenden intereses antagónicos aos nosos.

 

Morte ao sindicalismo traidor!

Viva o sindicalismo de clase!

Pola construción da Fronte Única do Pobo!

5 de abril de 2021

Secretaría de Movemento Obreiro e de masas do PCOE en Galiza

Santiago de Compostela

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