Sólo un Estado fascista cobija un ejército fascista

En marzo de 2018 desde el Partido Comunista Obrero Español mostrábamos nuestra postura, adoptada en un Pleno ampliado del Comité Central, en cuanto a la caracterización del Estado español como un Estado fascista.

El auténtico engaño al pueblo español que supuso la transición convirtió de la noche a la mañana a miles de franquistas en demócratas, permitiendo a quienes habían dirigido el país durante la dictadura mantener el poder en las instituciones con una careta ‘democrática’.

El Tribunal de Orden Público del franquismo, una instancia judicial especial encargada de la represión de las conductas que bajo la dictadura eran consideradas delitos políticos, que de hecho asumió algunas de las funciones del Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo, se convirtió en la Audiencia Nacional, siendo 10 de los 16 jueces (un 62’5%) que tuvieron una plaza titular en este tribunal nombrados posteriormente magistrados de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo.

Empresas como Gas Natural Fenosa (actualmente Naturgy), Acciona, OHL, ACS o Iberdrola entre otras, se construyeron (estas mismas o algunas de las que hoy en día están fusionadas) gracias al franquismo y cimentaron sus imperios económicos sobre la represión, usando mano de obra esclava, aprovechando la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano o gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen llevó a cabo la obra pública del Valle de los Caídos.

Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. Alianza Popular (actualmente Partido Popular) fue fundada por ex ministros franquistas. El torturador franquista ‘Billy el niño’ murió con condecoraciones y sin ser juzgado, habiendo ejercido como inspector en la Brigada Central de Información.

Como podemos observar, el poder judicial, económico y político siguió en manos del franquismo una vez el dictador murió. Y es que no puede ser de otra forma cuando el propio Jefe del Estado, el rey Felipe VI –sucesor de Juan Carlos I-, es heredero del dictador Franco. Es por ello que sumado a todo esto, el ejército español, cuyo Jefe Superior es el rey, está plagado de militares franquistas que cada día que pasa se muestran más abiertamente como lo que son, fascistas.

El 31 de julio de 2018, la Asociación de Militares Españoles (AME) publicaba un escrito titulado “Declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde, soldado de España”, documento firmado por más de un millar de militares, prácticamente todos pertenecientes a la escala de oficiales, incluyendo un centenar de generales.

Ya en noviembre de 2020, hasta 73 ex mandos del Ejército de Tierra han enviado una carta al rey Felipe VI en la que tachan al actual Gobierno de “socialcomunista apoyado por filoetarras e independentistas”, acusándolo de ser una amenaza para “la descomposición de la Unidad Nacional” y mostrando su apoyo y lealtad al Rey “en estos momentos difíciles para la Patria”. Uno de los firmantes de la carta se mostraba aún más beligerante en un chat de whatsapp llamado WhatsApp XIX, en referencia a la promoción de la Academia General del Aire, y en el que este fascista publicaba mensajes como “Creo que me quedo corto fusilando a 26 millones de españoles” o mostrando preferir la República porque así tendrían “más oportunidades de repetir las maniobras del 36”.

Ante semejante panorama, el vicepresidente del gobierno más progresista de la historia, Pablo Iglesias, no duda en salir a defender al Estado y sus instituciones, manifestando que “no me preocupa lo que digan unos franquistas en un chat con una copa de más”. Sin embargo, son algunos ex militares los que se encargan de aclarar la situación actual del ejército español. José Ignacio Domínguez, teniente coronel retirado, ha declarado a los medios que “el franquismo sigue teniendo una implantación grande en el Ejército y Franco continúa como una figura respetada”. Por su parte, Arturo Maira Rodríguez, Capitán de Navío de la Armada en situación de retiro, sostiene que “el franquismo sigue siendo la ideología dominante en los Ejércitos”.

Todas estas muestras de apoyo a una dictadura fascista como fue el franquismo, no sólo no han tenido ninguna repercusión negativa para los franquistas que las han realizado, sino que éstos siguen cobijados y bien protegidos por el Estado, cuya esencia fascista no varía en función de quién gobierne, ya sea la derecha, representada por PP, Cs y Vox, o la ‘izquierda’ del sistema, representada por PSOE, PCE/IU-Podemos. Todos ellos se muestran firmes defensores del Estado y del sistema capitalista, siendo la bancarrota del sistema en última instancia la responsable directa del auge del fascismo.

Como bien apuntaba el camarada Stalin, “la socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”, por tanto, “no se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”. La lucha por la revolución socialista va indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo, que debe ser desenmascarado para que el pueblo trabajador lleve a cabo su misión histórica de construir el Socialismo.

La misión de los comunistas debe ser la de llevar y fusionar el marxismo con las masas de trabajadores y clases populares, alimentando todas las luchas obreras y dirigiéndolas hacia una lucha de clases contra el sistema capitalista. Para ello es imprescindible la unidad de los comunistas, pues para unir a la clase obrera es necesario unir a su vanguardia. Pero la descomposición actual del sistema que está alimentando el auge del fascismo, ya no deja cabida para medias tintas y nos exige a los comunistas honestidad con nuestros principios para llevar al pueblo nuestras ideas sin tapujos, mostrando la realidad del mundo en el que vivimos y la necesidad de tumbar el capitalismo antes de que este acabe con nosotros.

El capitalismo está literalmente matando a gran parte de la clase obrera, que deja sus vidas en guerras de rapiña, en accidentes laborales, que muere por enfermedades que podrían ser perfectamente tratadas, que se ve abocada al suicidio por situaciones económicas desesperadas. En definitiva, el capitalismo en su fase actual está arremetiendo con una tremenda dureza contra los trabajadores y las clases populares. El socialismo se convierte así en una necesidad, no ya sólo para construir un mundo más justo, sino para la supervivencia de los trabajadores, mostrando todo el sentido que encierra la consigna Socialismo o barbarie.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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