1

¿Por qué somos comunistas?

Para responder a la pregunta de por qué somos comunistas, primero hay que contextualizar el presente para hacer una comparativa con el pasado y, mediante la dialéctica materialista, que consiste en un sistema filosófico que se opone al idealismo filosófico en el que se basa la propaganda capitalista, prever las etapas futuras por las que atravesará el sistema económico.

Vayamos para eso al presente y preguntémonos ¿por qué somos comunistas? En primer lugar lo somos por varias razones de peso. La primera sería porque el sistema capitalista, mediante la rapiña imperialista, condena a dos tercios de la humanidad al hambre, la miseria y la muerte prematura, razón de peso para ser receptivo a cualquier alternativa que pueda revertir este estado de cosas. Pero ¿cómo se defiende el sistema capitalista? ¿cómo es posible que siga en pie un sistema tan criminal a simple vista y que además está en bancarrota?  Y está en bancarrota porque ya ha cumplido su misión en la historia que ha consistido en desarrollar hasta la contradicción las relaciones en el medio productivo y los medios de producción hasta crear dos polos antagónicos, el proletariado, que es el que produce valor mediante su trabajo y la burguesía, que es la que se apropia del valor de ese trabajo ajeno a usura y no produce nada. Para la superación de esta etapa histórica, el proletariado, como sujeto revolucionario debe reclamar lo que le corresponde: el fruto de su trabajo para ponerlo a su servicio, y que deje de estar en manos de la clase parasitaria. Obviamente, la clase parasitaria no se va a quedar de brazos cruzados y va a combatir la ofensiva de los desposeídos.

Volvamos a la pregunta anterior de cómo es posible que siga en pie un sistema tan criminal. El capitalismo se mantiene en pie por la batalla ideológica contra la clase obrera y a la que en la actualidad lleva amplia ventaja a los comunistas. En este punto, nosotros, los comunistas, no sólo debemos sembrar la conciencia de clase entre la clase obrera, también debemos realizar una profunda autocrítica y trabajar más duro.

El capitalismo organiza su batalla ideológica mediante el idealismo filosófico que citamos más arriba, para vender a la clase obrera que se puede triunfar por iniciativa propia. Vende el éxito personal, léase Elon Musk, Amancio Ortega, Cristiano Ronaldo, etc, como si fuera un camino que pudiera recorrer cualquiera por voluntad propia y lo convierte en el ideal para amplias capas de la clase obrera. Con este accionar, el capitalismo promueve la atomización de los sujetos y la competencia extrema entre los miembros de la clase obrera, ante la que los comunistas anteponemos la cooperación para transformar la sociedad.

Pasemos ahora a ver el comunismo desde el estudio de experiencias pasadas. Para eso nos centraremos en un determinado periodo de la Unión Soviética, el que va de 1917 a 1953. Hay que destacar que todos los logros que vamos a enumerar ocurrieron a pesar de dos guerras, una civil apoyada por ocho potencias imperialistas y una mundial, y a pesar también del cerco imperialista a la que fue sometida. En primer lugar hay que decir que nunca se ha llegado al comunismo, que es el estadio en que la lucha de clases ha cesado por la victoria definitiva de una de las clases en contienda y el estado, como máquina de opresión de una clase sobre la otra, pierde su función y se extingue por sí sólo. Pero sí se alcanzó el socialismo, que consiste en su fase previa, donde todavía hay lucha de clases y donde el control de la producción aún se realiza por el control estatal y no bajo el control obrero. En este punto debemos preguntarnos en qué consiste, a groso modo, la construcción del socialismo. Para su edificación son necesarias la planificación económica y la centralización de la producción, así como un desarrollo de las fuerzas productivas que pueda satisfacer las necesidades de la sociedad, además de realizar todo esto bajo la fórmula de un gobierno proletario. Para todo ello debe establecerse la propiedad social de los medios de producción. La planificación económica contribuye a terminar con la anarquía productiva que se establece bajo el capitalismo y que termina en las crisis periódicas que sufre por la sobreproducción.

La Unión Soviética dio buena muestra del éxito de dicha formación económica con logros como fueron la rápida industrialización en un país atrasado y agrario, la victoria en la guerra civil, la derrota del fascismo en Europa cuando los países capitalistas sucumbían uno a uno cobardemente, la llegada de la primera expedición a la luna sólo trece años después de que el país quedara completamente arrasado por la rapiña nazi, los logros en materia social como una sanidad universal y gratuita, la jornada laboral de siete horas, la jubilación a los sesenta y muchos más logros que por cuestiones de espacio no podemos enumerar en este artículo. Todo ello en poco menos de tres décadas partiendo de un país muy atrasado. Durante el periodo en que no traicionó al socialismo, la Unión Soviética, con muy poco tiempo de existencia, superó económicamente a los estados capitalistas, con los Estados Unidos a la cabeza, como en los años del crack de 1929. Llegados a este punto es lícito preguntarse ¿por qué dejó de existir hace ya más de treinta años? En el año 53, con el asesinato de Stalin y bajo el mandato del golpista Nikita Khrushchev, se inicia un proceso involutivo severo cuyo punto culminante se produce en 1956 plasmado en el XX Congreso, episodio que redactaremos en otro artículo. Destacaremos que en este periodo negro se abandonó la centralización y la planificación económica y se abrió a algunos sectores a las políticas de libre mercado. Se traiciona definitivamente al socialismo sin vía de retorno. Pero esto no debe oscurecer en ninguna medida los logros del socialismo en la Unión Soviética, que fue capaz de enfrentar de tú a tú al capitalismo y a su ariete en tiempos de debilidad, el fascismo, hasta que se produjo el golpe de estado y se abandonó su esencia.  Su total colapso se produjo en 1991 de la mano de Gorbachov, un discípulo de Nikita Khrushchev y que en cierto momento, en años muy posteriores al colapso, declaró que su misión era acabar con el comunismo. Otra vez se muestra en estos dos sujetos la perpetúa guerra ideológica, ya que por las armas no lo hubieran conseguido, que nunca ha abandonado el capitalismo contra cualquier conato de organización de la clase obrera. Su infiltración produjo la catástrofe. No hay que perder de vista que bajo el socialismo todavía existe la lucha de clases.

Demostrada la supremacía del socialismo, haremos una mirada hacia el futuro mediante la dialéctica materialista. El método materialista dialéctico es el estudio de las contradicciones y los cambios que generan en una realidad dada y siempre partiendo de una base económica en el estudio de esa realidad. En la contradicción aparece una lucha de contrarios que dan paso a la negación de uno por el otro. Uno debe desaparecer para que otro pueda nacer y esto no se realiza sin una batalla previa. Este proceso le ocurrió al esclavismo respecto al feudalismo, al feudalismo frente al capitalismo y ocurrirá, ya que el capitalismo está sujeto a este mismo proceso dialéctico, frente al socialismo. Las contradicciones principales que llevan a la muerte al sistema capitalista son la contradicción entre trabajo y capital, entre acumulación y consumo y entre desarrollo económico y social. Este último se produce por la acumulación privada de la riqueza producida socialmente. La clase obrera es la única que produce valor y deberá apropiarse del valor que produce, esto es, el socialismo. Por su parte, la burguesía, los propietarios de los medios de producción y del estado, se apropia a usura del valor que produce la clase obrera. La fricción entre las relaciones de producción que vemos y el grado máximo de desarrollo de los medios de producción llevan al capitalismo a su último estadio que es en el que nos encontramos al ser ya la contradicción insostenible. El socialismo y su estado proletario, al ser el representante de la amplísima mayoría, la clase obrera, frente a una minoría parasitaria, la burguesía, será la máxima expresión de democracia que puede darse. La burguesía tuvo que hacer varias revoluciones para negar completamente y para siempre a los feudales. Los comunistas también han llevado a cabo sus intentos y se encaminan hacia la inexorable implementación definitiva en este momento histórico que niegue la existencia de la clase burguesa.

Por eso, para llegar a ser comunista hay que vencer la lucha ideológica que lleva a cabo el capitalismo sobre la clase obrera y que, como destacamos al principio, es la única que le permite sobrevivir a este sistema en bancarrota. Por eso nadie nace comunista sino que se hace comunista mediante el estudio de la ciencia marxista-leninista y, lo más importante, su aplicación en la práctica desde una cosmovisión materialista y dialéctica. El comunista nunca deja de formarse y de hacer autocrítica porque la batalla ideológica del capitalismo no cesa. Es la vanguardia consciente de la clase obrera y mediante un partido proletario, disciplinado y revolucionario debe conducir hacia la revolución socialista como garante de una verdadera justicia y supervivencia para la clase obrera. Sólo el socialismo, como modelo superador del capitalismo, puede liberar a la clase obrera de esta violencia y su consecuente explotación. Por eso, desde el PCOE, no solamente abogamos por dicha acción, sino que trabajamos cada día para ello en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios. Por todo esto nos sobran razones para ser comunistas y, como marxistas-leninistas, llamamos a la clase obrera a engrosar las filas del PCOE.

 

¡POR QUÉ HAY MILES DE RAZONES PARA SER COMUNISTA!

¡ESTUDIANTE Y OBRERO ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE