Los rostros del oportunismo
La crisis que sacude al mal llamado sistema democrático del Estado español desnuda cada día más la profunda hipocresía y la doble moral de la burguesía. En un contexto donde la lucha por la vivienda digna se ha convertido en un clamor social, resulta grotesco ver cómo una diputada socialista, Montse Mínguez, cuya imagen era usada para vender los más elevados compromisos sociales, ha tenido que dimitir tras descubrirse que su marido poseía treinta pisos y que es el mismo monstruo contra el que ella teóricamente alzaba la voz.
Este episodio no es un caso aislado, sino un ejemplo palmario de cómo los partidos políticos, en su esencia, funcionan como meras empresas de marketing. Ya no importa la ideología que dicen defender, sea progresista, socialista o de cualquier otra corriente parcial, porque lo único que persiguen es garantizar la reproducción del sistema capitalista que los financia y los sostiene. Sus discursos se centran en la gestión de la imagen, en la manipulación mediática y en la creación de relatos vacíos que oculten la realidad de las profundas desigualdades que el sistema capitalista inevitablemente genera.
Cuando la diputada del PSOE, Montse Mínguez, hablaba de medidas contra los grandes tenedores y los fondos buitre, estaba apelando a un discurso que, en realidad, nunca pretendía ejecutar, lo mismo que su partido. Su renuncia pública no es sólo una admisión personal, sino la evidencia de que detrás del parlamento, la política es un teatro donde la burguesía y sus representantes protegen sus propios intereses, manteniendo intactos los privilegios económicos y sociales de las clases dominantes.
El mismo Pedro Sánchez, fue consejero de la Asamblea de Caja Madrid con Blesa, aquel que encontraron dudosamente suicidado, cuando se le inyectaron 30000 millones de euros de dinero público para sanear las cuentas y que los inversores no perdieran su dinero, dinero que jamás se ha recuperado. Este mismo señor es el que nos habla de ir a votar para doblegar a las élites y que disfruta de privilegios por los servicios prestados a las élites como presidente del gobierno. Mientras tanto, la clase obrera sufre la precariedad, la exclusión y la falta de acceso a derechos básicos. La protección de la propiedad privada, la especulación con la vivienda y la acumulación de riqueza en pocas manos son los pilares del sistema capitalista que los partidos políticos del Estado español defienden con uñas y dientes, a pesar de sus demagogias superficiales.
Y, ¿qué podemos hacer? Sólo desde la organización y la lucha colectiva, con una visión revolucionaria de construcción del socialismo, podrá romperse esta lógica de opresión y falsedad. Reivindicar el derecho a la vivienda digna, poner fin a la especulación y desmantelar las estructuras económicas que perpetúan la desigualdad será posible cuando el poder deje de estar en manos de los grandes propietarios y las empresas de marketing disfrazadas de partidos políticos.
Por eso, hoy es más necesario que nunca organizar a la clase obrera en su partido comunista. El PCOE trabaja en este ámbito con su lucha a muerte contra el fascismo, el oportunismo, el revisionismo, que son su antesala, y la batalla ideológica de la burguesía. La clase obrera no puede esperar nada de esa canalla mentirosa y ha de ser consciente de que cualquier derecho adquirido vendrá de la lucha o no existirá jamás, como en el caso de la vivienda. Eso sólo se consigue con organización dentro de su partido de vanguardia, que en el Estado español se llama PCOE. La guía, la organización y la audacia imprescindible para derribar el modelo de explotación y mentiras del capitalismo en decadencia, serán las armas de los cuadros del PCOE y traerán un sistema de justicia para la mayoría productora, la clase obrera, contra los inmensa minoría explotadora que atenta contra nuestra dignidad, nuestra supervivencia y que se apropia con cada vez más violencia del producto del trabajo social, como lo vemos en las cargas policiales que se multiplican exponencialmente, convirtiendo cualquier necesidad social en una mercancía, como vemos con la vivienda.
¡La socialdemocracia es la antesala del fascismo!
¡Contra la calumnia, organización obrera!
¡Por tu dignidad, milita en el PCOE!
Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)