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Los datos del paro: un nuevo engaño del oportunismo

El 27 de julio de 2017, Podemos emitía un comunicado en el que criticaba que el crecimiento anunciado por el gobierno del partido popular  se basaba “en puestos de trabajo precarios y de bajos salarios”, destacando las “altísimas tasas de paro juvenil” y acusando al gobierno de la “cronificación de la precariedad”.

El 3 de enero de 2018, Nacho Molina, secretario de Organización de Podemos Andalucía denunciaba que el empleo creado en 2017 en la comunidad era en su mayoría “precario, tercermundista, cuando no es empleo esclavo”, indicando que quedaban “aún 825.000″ personas sin trabajo en la comunidad.

El 29 de junio de 2021, la ministra Yolanda Díaz presumía de la creación de un millón de empleos entre enero y mayo, indicando que se había vuelto a cifras pre covid, unas cifras que no son para presumir si tenemos en cuenta que estamos hablando de unos datos oficiales de casi 4 millones de parados, datos totalmente engañosos que excluyen a quien trabaje un día durante un mes, o realice una formación proporcionada por el Servicio Público de Empleo Estatal.

El pasado 2 de diciembre de 2021 el gobierno más progresista de la historia se vanagloriaba de un “doble récord de caída del paro”, que bajaba en noviembre en 74.381 personas, ampliando a nueve meses el periodo acumulado de descensos, algo que los medios más afines al gobierno de coalición se encargaban de recalcar también.

Estos 4 hechos reflejan claramente la desfachatez con la que el oportunismo se maneja, bien estando en la oposición, bien estando en el gobierno, usando un discurso en un caso y el contrario en el otro. Aquí podemos ver como la “nueva política” usa exactamente las mismas estrategias que la vieja; quienes venían a regenerar la política son hoy en día una versión sofisticada del engaño que la socialdemocracia lleva décadas siendo.

Los datos del paro son usados siempre torticeramente por el gobierno de turno para mostrar la realidad que les interesa, ocultando la cara más cruda de unos números que no reflejan la precariedad en la que está instalada la clase trabajadora. Usar el número de ocupados o de parados como signo de mejoría de la economía es una argucia digna de los mejores vendehumos.

Para desmontar la falacia de que disminuir el número de parados implica una mejora para la clase trabajadora, basta hacer un pequeño ejercicio mental. Supongamos que una empresa tiene 1.000 trabajadores contratados a tiempo completo a los que paga un salario de 3.000 euros al mes. Teniendo en cuenta el enorme número de parados y la especialización cada vez mayor del ejército industrial de reserva, la empresa podría despedir a esos 1.000 trabajadores y contratar a otros 3.000 a tiempo parcial (trabajando media jornada) y pagando a cada uno de ellos 500 euros al mes. Si analizamos la situación, la empresa habrá reducido a la mitad la masa salarial, aumentando además un 50% el tiempo de trabajo total, por lo que la explotación habrá aumentado un 66%. Sin embargo, los datos del paro indicarían que se ha reducido el mismo en 2.000 trabajadores, cuando lo que ha ocurrido es que 1.000 trabajadores se han ido al paro a cambio de crear 3.000 puestos de trabajo precario.

¿Qué tipo de trabajo se está creando para que este gobierno pueda presumir y hacer su campaña de propaganda en los medios? Haciendo una comparación de lo que en el pasado denunciaba Podemos Andalucía, cuando indicaba que en 2018 había 825.000 personas sin trabajo en la comunidad, según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2021, el paro en Andalucía se sitúa en 909.000 personas.

El 5 de diciembre, el periódico La Vanguardia publicaba una noticia en la que analizaba los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) en el tercer trimestre del 2021. En dichos datos podemos ver cómo en España, un millón de familias llevan 12 años con todos sus miembros en paro, siendo el número actual de 1.122.100.

El 16 de agosto, el diario Público publicaba una noticia analizando la precariedad laboral del empleo que se ha generado en los últimos meses. Según los datos de la EPA, en más del 40% de los puestos de trabajo creados hay trabajadores subempleados o sobrecualificados, algo más de un tercio de ellos titulados universitarios y un volumen ligeramente superior con educación secundaria. El sector servicios, un sector precario por excelencia, acapara casi el 80% de las nuevas ocupaciones y la industria apenas genera uno de cada cincuenta. Las contrataciones temporales duplican a las indefinidas y más de tres cuartas partes de quienes consiguen un puesto de trabajo a tiempo parcial lo hacen resignados ante la imposibilidad de hallar trabajos de 40 horas semanales. Algo más de 3,2 millones de trabajadores lleva menos de un año  en su actual empleo y algo más de otro millón y medio no ha cumplido el segundo. Vicente Lafuente, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Zaragoza, indicaba en la misma noticia que “el 90% de los contratos que se firman en España son temporales”. El paro y especialmente el de larga duración se está cronificando en algunas capas y creciendo con un inquietante ritmo.

El 31 de octubre, Diario 16 analizaba los datos de la EPA del tercer trimestre de 2021 en una noticia titulada “España, campeón de Europa del trabajo precario”. En dicha noticia se indicaba que “el número de asalariados con contrato temporal se ha incrementado un 6.38%, de forma que la tasa de temporalidad asciende al 26,02%” […] “la parcialidad durante este trimestre se sitúa en un 13,46%” […] “hasta 1,638 millones de personas llevan más de un año en situación de desempleo y 940 mil llevan más de dos”.

Y mientras la clase obrera sufre cada día mayores niveles de precariedad, la ínclita Ministra de trabajo se dedica a charlar sobre la reforma laboral con el Papa Francisco, en un nuevo episodio de la tremenda campaña de publicidad que el sistema está llevando a cabo para crear un nuevo mito de la ‘izquierda’.

Para rematar, vemos como Eduardo Garzón, hermano del Ministro de consumo Alberto Garzón y gran oportunista donde los haya, nos dice que la mayoría de los españoles no tenemos problemas económicos, que si pensamos que sí es porque los medios de derechas nos manipulan para desgastar al gobierno de ‘izquierdas’. Nos mean y dicen que llueve.

Tal es el nivel de desvergüenza que está alcanzando el oportunismo. Según estos impresentables, no es que la economía de la clase trabajadora sea precaria, ni que millones de españoles no puedan acceder a un puesto de trabajo o que más de un millón de hogares tengan a todos sus miembros en el paro. La culpa es de los medios de derecha que nos engañan para que creamos que las cosas van mal cuando en realidad, parafraseando al fascista Aznar, España va bien.

La quiebra absoluta del capitalismo hace que las mentiras del oportunismo tengan cada vez las patas más cortas. La situación actual ya no deja ningún margen a nada que no sea el derrocamiento revolucionario del capitalismo y la construcción del socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)