Los chantajes de Airbus a la clase obrera

El pasado 30 de abril nos despertamos con un titular al que nos tienen muy acostumbrados:

En dicha noticia se señala:

La compañía señala que este procedimiento de suspensión de contratos y reducción de jornada es consecuencia de la crisis mundial asociada a la pandemia del coronavirus, que ya comienza a tener un impacto en los pedidos de aeronaves y en las entregas”.

Ahora ponen de excusa al coronavirus para dejar en la calle a miles de familias trabajadoras. Pero años atrás se repetía la misma historia:

1 de octubre de 2016:

 

4 de octubre de 2019:

La crisis es consustancial al capitalismo y la clase obrera siempre está en crisis porque nada le pertenece y todo lo que genera es para darle más poder a su enemigo el Capital. Este sistema provoca ya crisis a todos los niveles y en todas las esferas. Sus mejores negocios y mayores beneficios causan miseria y destrucción de pueblos enteros, ya sea a través del desempleo y la desestabilización de las vidas de millones de familias obreras a las que ponen contra las cuerdas para una mayor y más fácil explotación, o ya sea a través de su negocio más lucrativo, las guerras con las que los monopolios se reparten el mundo, provocando la muerte de millones de inocentes, que son los que en definitiva sufren sus bombardeos.

La destrucción de pueblos enteros, es un negocio redondo para ellos: fabrican las armas para destruir y son dueños de las empresas que después se dedican a la reconstrucción, y además se apoderan de todas las riquezas de los países invadidos arrebatándolas a su legítimo dueño: el pueblo trabajador.

Y lo más perverso de este sistema es que obligados por los intereses de los monopolios somos los obreros de los países imperialistas (desde los EEUU, la Alemania nazi, o la Unión Europea) los que producimos los grandes arsenales de armamento con el que nos matan y los que reconstruimos y producimos las riquezas de las que después se adueñan.

Hoy, como podemos ver en los anteriores titulares, Airbus vuelve a chantajearnos con la pérdida de 1200 puestos de trabajo, justificándose en todo tipo de mentiras, contradiciéndose de un titular a otro sin la menor vergüenza. Todo para volver a conseguir millones de euros en subvenciones y ayudas de dinero público, millones de euros que pagaremos los trabajadores a través de impuestos.

Jugando con los puestos de trabajo consiguen además no solo las ayudas de dinero público para mantener sus chiringuitos sino también que los trabajadores centren su lucha en defender exclusivamente esos puestos de trabajo, y no que las empresas pasen a propiedad de todo el pueblo. Porque estas grandes empresas deberían darse por compradas de sobra con todo el dinero y ayudas públicas que han recibido durante décadas. Porque defender puestos de trabajo por sí mismos no es garantizar ningún futuro mientras esos puestos de trabajo tengan dueño y este no sea toda la sociedad. Y es por eso que el pueblo trabajador va perdiendo cada vez más.

Pero la perfección de la jugada consiste en que con ese salario con el que nos compran a la clase obrera, pagaremos las ayudas y subvenciones que el gobierno les da, pagaremos los intereses que ellos mismos nos imponen desde sus bancas privadas, compraremos sus productos para poder vivir, etc., el salario con el que nos compran vuelve a sus bolsillos.

Esta estrategia ha contado siempre con el apoyo de los distintos gobiernos del estado español, que como perros fieles a sus dueños, actúan como cómplices necesarios, no solo aceptando el chantaje de buen grado, sino engañando así a la clase trabajadora a la que no solo no pretenden defender, sino que conscientemente perjudican a nuestra clase legislando para facilitar cada vez más la sobre-explotación del trabajador. Por ejemplo flexibilizando despidos, EREs y ERTEs, convirtiéndonos en pasto para que los capitalistas puedan oprimirnos.

Vendiéndonos esta farsa como única solución, los gobiernos de todos los niveles, estatales, autonómicos y municipales, y de todos los partidos parlamentarios, invierten miles de millones en sostener empresas privadas, empresas que en cuanto pueden conseguir más beneficios en otro lugar cierran y se van con los bolsillos llenos.

Pongamos como ejemplo Cádiz. En un solo polígono de la provincia de Cádiz, en el polígono del Trocadero en Puerto Real, se han invertido en los últimos años cientos de millones de euros de dinero público en tan sólo cuatro empresas ubicadas en la misma calle:
Delphi, Gadir Solar, Alestis y Airbus.

Las dos primeras cerraron, las dos últimas llevan años en crisis.

23 de febrero de 2007:

 

25 de abril de 2012:

10 de octubre de 2012:

 

15 de septiembre de 2017:

Al mismo tiempo, Cádiz es una de las provincias con el nivel de paro más alto de toda Europa.

 

Y donde el nivel de pobreza infantil alcanza el 41,5%.

Ante esta situación deberíamos hacernos varias preguntas

– ¿De qué han servido los cientos de millones de dinero público, invertido en estas empresas? Si las empresas cierran cuando quieren.

– ¿Dónde están los millones de euros de ingresos que durante años la clase obrera de Cádiz ha generado para dichas empresas que lejos de generar empleo y riqueza en la región cómo nos venden sus títeres políticos no deja a su paso más que miseria y esclavitud?

Detrás de las mesas directivas de todas estas empresas, detrás de todas las mesas de todos los despachos donde se toman las decisiones políticas, judiciales y ejecutivas que adoptan los gobiernos se encuentran los grandes fondos financieros de inversión.

Tomemos como ejemplo Airbus.

Los pedidos brutos de aviones comerciales ascendieron a 303 (9m 2018: 311 aviones), entre ellos, 20 A330neo y 22 A350 XWB solo en el tercer trimestre, y los pedidos netos a 127 aviones (9m 2018: 256 aviones). La cartera de pedidos ha acumulado 7.133 aviones comerciales a 30 de septiembre de 2019. Los pedidos netos de helicópteros ascendieron a 173 unidades (9m 2018: 230 unidades), que incluyeron 12 H135 en el tercer trimestre. El valor de los pedidos recibidos por Airbus Defence and Space ascendió a 6.100 millones de euros. Sus pedidos se vieron impulsados en el tercer trimestre por la consecución de importantes contratos de Space Systems. Los ingresos consolidados se incrementaron hasta los 46.200 millones de euros (9m 2018: 40.400 millones de euros), impulsados principalmente por un incremento de las entregas, un mix favorable y una evolución positiva de los tipos de cambio”.

Ahí tenemos la respuesta a las dos preguntas anteriores: “Los ingresos consolidados se incrementaron hasta los 46.200 millones de euros (9m 2018: 40.400 millones de euros).

Viendo quién se sienta en el consejo de administración de Airbus, comprobamos que el sudor, la miseria y la sangre de los pueblos trabajadores sirve para sostener las mayores fortunas del mundo.

En el consejo de administración de Airbus, además del gobierno francés y español, se sientan el grupo industrial alemán Daimler (fabricante de Mercedes-Benz), la multinacional francesa Lagardère, Lakshmi Mittal (industrial del acero y el sexto hombre más rico del mundo), la banca alemana (Deutsche Bank) y francesa (BNP Paribas).

Pero si seguimos tirando del hilo, el grupo Lagardère tiene entre sus accionistas a fondos kuwaitíes y al mayor fondo de inversiones del mundo, The Vanguard Group. ¿Y quién es dueño del grupo Daimler AG? Pues fondos qataríes y el segundo fondo de inversión más grande del mundo: Blackrok.

Por tanto, los beneficiarios finales que parasitan toda la riqueza que emana del pueblo trabajador, detrás de una cadena de participaciones y filiales de los grupos dueños de Airbus son los mismos que hay detrás de Boeing: The Vanguard Group y Blackrock, los mayores fondos de inversión del mundo. Estas empresas gestionan las fortunas y capitales de las familias más ricas del mundo, los verdaderos amos del mundo, eso que llaman “oligarquía financiera”, y a través de esos fondos de inversión, controlan las empresas más valiosas del mundo, y cualquier estado capitalista del mundo.

Con lo que en la práctica, a pesar de que nos inculcan a los trabajadores que tenemos que matarnos a trabajar para que “nuestra” empresa gane a la competencia, que aceptemos rebajarnos o congelar los salarios para vender a precios “competitivos”, hoy en día todo eso es una falacia, pues los monopolios que se reparten los mercados, también ellos, tienen un mismo dueño, lo cual significa que acuerdan los precios y los suben para garantizar mayores beneficios.

Este es el sistema criminal en el que vivimos, estos son los dueños de nuestras vidas, sólo somos mercancía para aumentar sus capitales. Nos tratan peor que a los esclavos pues no guardan con nosotros ninguna obligación ni compromiso, peor que a la maquinaria a la que necesitan cuidar. Somos aún menos, pues en destruirnos a todos los niveles consiste su negocio.

La situación de la clase obrera de Puerto Real es sólo una pequeña muestra. Es la manera de ver localmente y a pequeña escala la criminalidad de este sistema que se extiende por toda la provincia de Cádiz, por toda Andalucía, por toda España y por todo el mundo.

La clase obrera sólo tiene dos caminos, o luchar unida para defender su vida o seguir siendo carne de cañón de una minoría capitalista sin escrúpulos que controla todos los aspectos de nuestras vidas.

Ya es hora de romper la cadena que nos ata. Los gobiernos facilitan los terrenos públicos, el dinero público a interés 0 y los servicios públicos a los monopolios capitalistas, a los capitales privados. Ha llegado la hora de que el trabajador tome el control de la producción. Es hora de que todas las empresas privatizadas vuelvan a manos del pueblo trabajador que fue quien las levantó y las mantiene en funcionamiento, de que todas las empresas pagadas con dinero público que presenten EREs, ERTEs, despidos o amenacen con cerrar también sean colectivizadas. Es hora de que todos los empresarios que se llevan nuestro dinero a paraísos fiscales sean encarcelados y se les expropien todos sus bienes.

El sistema capitalista no desaparecerá por sí sólo, la clase obrera debe organizarse, para contraatacar, junto con el resto de clases populares (trabajadores de la ciudad y el campo, pensionistas, vecinos de barrios obreros, estudiantes…) para imponer su derecho a tomar el control de las riquezas naturales y los medios fundamentales de producción. Unirse, vertebrarse, estructurarse en un sólo puño, a través de representantes directos elegidos en asambleas por cada sector del pueblo trabajador, representantes que conformarán un Estado obrero y popular que permitirá imponer nuestras necesidades e intereses colectivos.

Construyamos el Frente Único del Pueblo

¡Revolución Socialista o Barbarie!

 

Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) de Cádiz

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