La clase obrera bajo el gobierno más progresista de la historia

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En los últimos tiempos, desde la coalición de partidos en el gobierno y de los medios de comunicación burgueses, se habla mucho del gobierno más progresista de la historia y que ya alcanza su segunda legislatura. El capitalismo, un animal peligroso y herido de muerte, que sólo se sostiene por la represión y por su ventaja en la guerra ideológica, encuentra a unos buenos cómplices capaces de maquillarlo para hacerlo todavía digerible a la clase que dicen defender. Para tal fin se ha optado por el reformismo, que consiste en lanzar toda una batería de medidas que se niegan rápidamente unas a otras. Porque si esas medidas afectaran a la tasa de ganancia de los monopolios ¿Cuánto iba a durar su gobierno? Pongamos un ejemplo de esta negación para que se vea con más claridad lo inocuo de estas medidas.

Se ha vendido el ingreso mínimo vital o el aumento del salario mínimo interprofesional como un gran avance de las políticas progresistas, cuando en realidad con ese método se trata de infradotar a la mano de obra sobrante con una exigua dotación que no permite ni una existencia mínima decente, que permite la gestión de esa mano de obra sobrante hacia un ejército de reserva barato y a la que la inflación viene a negar su utilidad de forma inmediata. Cualquier medida anunciada a bombo y platillo, queda rápidamente reducida a nada ¿A qué conduce a la clase obrera todo esto? El gobierno más progresista de la historia se sirve de dinero público para que esa pérdida no sea compensada con una disminución de la plusvalía. A eso se han dedicado y quieren seguir dedicándose. Pero eso no es todo. A partir de su política entreguista, legitiman un cúmulo de instituciones que perpetúan un estado fascista como el español con cosas como son la monarquía y el sindicalismo amarillo. Pedro Sánchez declaró en agosto de 2020 “la monarquía parlamentaria es parte del pacto constitucional. Y somos leales, de principio a fin”.

De estas declaraciones se infiere que cualquier ley debe ser aprobada por el hijo de un monarca puesto a dedo por un dictador, que no permite un referéndum sobre su figura y que deja bien a las claras las leyes que no aprobará en la vida y los intereses que defiende mediante su dictadura hereditaria.

Por otro lado, encontramos que las políticas del gobierno más progresista de la historia no han contribuido a la paz social en absoluto. En la actualidad, por la legitimación de un sindicalismo corrompido con dinero público, encontramos casos como los de Acerinox que mantiene una huelga indefinida desde el 5 de febrero por la actualización del convenio colectivo y que son amenazados por la patronal de no ser una empresa rentable como propuesta de negociación. Estos mismos obreros, que recibieron una carga policial por cortar la carretera el pasado 23 de febrero, no sienten que tengan un interlocutor válido en la figura de CCOO, UGT y USO que son los sindicatos que deberían representarlos. También tenemos el caso de Total Quality Management, en Alcalá de Henares, donde tres trabajadores son despedidos por presentarse a las elecciones sindicales con la aquiescencia de CCOO que es quién dice representarles. Y no son los únicos casos que ocurren bajo el gobierno más progresista de la historia porque el sindicalismo que legitiman es un sindicalismo vertical, amancebado por la burguesía.

Por eso, desde estas líneas, denunciamos que bajo el gobierno más progresista de la historia se hayan perpetuado todos los estamentos que reprimen a la clase obrera y que se les den prebendas para que no se lastimen sus intereses a costa del dinero público. Desde el PCOE, también, denunciamos el reformismo como una anestesia para la clase obrera y que sólo sirve para apuntalar un poco más el cadáver moribundo del capitalismo a expensas del sufrimiento de la misma clase obrera. Anteponemos ante él la superación del capitalismo por métodos revolucionarios, que rompan de una vez la jaula asfixiante en la que se encuentra la clase obrera como en el caso de Acerinox y de Total Quality Management. Toda la riqueza debe partir del trabajo, por eso, se debe despojar a la clase parasitaria que se apropia de explotar el trabajo ajeno y el gobierno más progresista forma parte de ella y trabaja para su beneficio. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera para que tenga claro que la lucha será incompleta siempre y cuando no se reconduzca hacia la revolución socialista que arrase el sistema capitalista y permita construir el socialismo, que es el único garante del futuro y bienestar de la clase obrera a la que dicen representar. Por eso llamamos a la unión de todas las luchas en el Frente Único del Pueblo.

 

¡MUERTE AL REFORMISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE

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