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El nuevo revisionismo histórico del Holocausto

El pasado 27 de enero fue el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, fecha escogida porque ese mismo día pero del año 1945 las tropas del Ejército Rojo liberaron el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Al día siguiente, Isabel Díaz Ayuso se hizo eco en su cuenta de Twitter de su participación de un acto conmemorativo del Holocausto, afirmando que “por coherencia, al recordar el Holocausto hemos de condenar el ataque a los judíos vivos hoy, el antisemitismo o el boicot a Israel”.

En este fragmento podemos desentrañar varias cuestiones:

¿Es coherente teniendo en cuenta que su fundador y Presidente de honor hasta su muerte en 2012, Manuel Fraga, financió con dinero de la Xunta de Galicia y prologó un libro de un negacionista del Holocausto? ¿Lo es cuando el mismo Manuel Fraga firmó (junto con José Botella, tío de Ana Botella, la que fue alcaldesa de Madrid) el 16 de abril de 1971 en el Diario Informaciones un comunicado pidiendo la liberación del lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, por entonces en una prisión alemana?

El régimen franquista desde el primer momento se posicionó (de manera no oficial) con Alemania e Italia durante la Segunda Guerra Mundial, enviando a los voluntarios españoles de la División Azul a combatir el socialismo en la Unión Soviética. En una carta dirigida a Hitler firmada el 26 de febrero de 1941, Franco dijo:

Deseo disipar toda duda y declarar que estoy a su lado, unido en un común y único destino cuyo abandono equivaldría a mi suicidio y el de la causa que yo represento en España. Está de más confirmar la fe que tengo en el triunfo de su causa, y repito que seré siempre un leal partidario de ella”.

Franco no hacía más que tratar de manera recíproca a Alemania, la cual le ayudó a ganar la guerra a través de la Legión Cóndor, tristemente conocida por el bombardeo de la localidad de Gernika. Durante el desarrollo de la guerra, y teniendo presente su posición oficial de neutralidad, varió su papel en la guerra cuando todo apuntaba a la victoria de los Aliados, haciendo un guiño a EEUU y Gran Bretaña contra la Unión Soviética. Es la justificación del régimen franquista a estos países, conocida como “la triple guerra”. Así fueron las declaraciones de José Félix De Lequerica, Ministro de Asuntos Exteriores de la España franquista en 1945:

En la guerra entre Alemania y la URSS, España participó porque se trataba de defender la civilización cristiana y occidental frente al comunismo. En la guerra entre Alemania y el Reino Unido, España era neutral. En el conflicto entre Japón y Estados Unidos, España se mostró proamericana”.

Podemos ver cómo el franquismo intentó dar una imagen opuesta a la de las Potencias del Eje, a pesar de que esa supuesta neutralidad oficial tuvo que ver con otros factores que no fueron ideológicos (sobornos a altos oficiales franquistas por parte de los británicos, las fallidas negociaciones entre Franco y Hitler…) y que el régimen no descartó la guerra con Gran Bretaña para recuperar Gibraltar, como refleja la Operación Félix.

También intentó alejarse de su implicación en el Holocausto, atribuyéndose la labor de diplomáticos españoles (que actuaron a título individual, no amparados por la dictadura) que salvaron la vida de miles de judíos, cuando en realidad se mandó a los gobernadores civiles una lista donde se reflejaran los nombres de los judíos que vivían en el Estado español.

No debemos olvidar que el régimen franquista ocultó en territorio español a nazis que huían de ser juzgados por los Aliados, entre ellos el militar belga Léon Degrelle, que no sólo fue protegido por la dictadura, sino también por la supuesta democracia, muriendo en Málaga en 1994.

  • Una segunda cuestión es: ¿las únicas víctimas del Holocausto que merecen ser recordadas, según sus declaraciones, son las personas judías? Si bien los judíos fueron uno de los grupos que más sufrieron este episodio, en el Holocausto también murieron otras personas por cuestiones étnicas (gitanas, algunos pueblos eslavos…), cuestiones sexuales (homosexuales), por cuestiones religiosas (testigos de Jehová) y por cuestiones políticas (comunistas, españoles republicanos, meros opositores del régimen nazi…).

Estas últimas tienen especial relevancia, ya que el principal enemigo de los nazis fueron los comunistas y en especial la URSS. Es natural que Ayuso y su partido ignoren a estas víctimas del Holocausto nazi, ya que ignoran a las del régimen franquista, donde también hubo campos de concentración para prisioneros políticos, durante y después de la Guerra Civil Española. El actual Presidente del PP, Pablo Casado, dijo en 2009:

Yo estoy convencido de que la inmensa mayoría de jóvenes son del Partido Popular y aún no lo saben. Si es que en pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas, ¡pero si son unos carcas! Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la Memoria Histórica…”.

De igual forma actúan sus socios de gobierno de VOX, que no tienen reparos tampoco en “homenajear” a (algunas) víctimas del Holocausto mientras rechazan conmemorar a las que murieron por su condición LGTB. Al igual que ocurre con el PP, no es muy difícil conocer los lazos de esta organización con el nazismo, ya que su portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, es sobrino-nieto de Eugenio Espinosa de los Monteros, embajador de la España franquista en la Alemania Nazi entre 1940-1941.

Estos lazos no se limitan a meros parentescos: la diputada Rocío de Meer (VOX) compartió en agosto del 2020 propaganda de Amanece Europa, grupo neonazi polaco, con la intención de promover un mensaje xenófobo. Así mismo, VOX se vio obligado a prescindir de su candidato cabeza de lista por Albacete, el pseudo-historiador Fernando Paz, cuando la prensa publicó que este era un negacionista del Holocausto y que ha dado charlas para grupos neonazis como Alianza Nacional. La propia Ayuso elogió al grupo neonazi Frente Atlético, con asesinatos a sus espaldas.

Es notorio, además, más allá de grupúsculos de la extrema derecha, que tanto PP como VOX simpatizan con gobiernos fascistas actuales como el húngaro, el polaco y el ucraniano, que colaboran con el imperialismo y el anticomunismo en esa zona de Europa.

  • Visto que a estas organizaciones nada les importa el resurgir del fascismo en Europa o las víctimas del Holocausto, debemos preguntarnos: ¿por qué participan en este tipo de actos conmemorativos?

Por un lado, buscan blanquear sus organizaciones, de manera que les sirva para desvincularse de grupúsculos marginales como Alianza Nacional, Democracia Nacional, Falange, etc. Un falso barniz democrático, al que estamos tan acostumbrados desde la época de la mal llamada Transición y que el propio Franco empleó para acercarse a las potencias capitalistas occidentales en la posguerra.

Por otro lado, el hecho de mencionar exclusivamente a las víctimas judías, condenar el antisemitismo (entendido aquí como “judeofobia”, ya que semitas también serían los malteses y los diferentes pueblos árabes, como los palestinos) y el rechazo al boicot al Estado de Israel no deja de tener una motivación política: el abierto apoyo a Israel como punta de lanza del imperialismo estadounidense en Oriente Medio frente a países como Siria o Irán. El enemigo actual ya no son los judíos, sino los árabes o musulmanes, a los que no dudan en criminalizar cuando son pobres inmigrantes marroquíes o argelinos en Europa ni tampoco en abrazar cuando están alineados con los intereses del mundo occidental, como ocurre con los regímenes autócratas de Arabia Saudí, Qatar, Jordania o del propio Marruecos.

Poco importa que haya judíos en diferentes partes del mundo que rechacen el sionismo o sean críticos con Israel frente a la cuestión palestina, ellos no van a dejar de usar la carta del antisemitismo para atacar a los que se opongan a este imperialismo en la región. Por ello no deja de ser un acto oportunista e hipócrita que quienes más promueven el fascismo y la xenofobia en Europa sean quienes desean convertirse en adalides de las víctimas del Holocausto.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos esta instrumentalización del Holocausto que no obedece más que a intereses de partidos alineados con el imperialismo estadounidense, por lo que no deja de ser una conmemoración hipócrita y falta de sentido con respecto a sus víctimas. No podemos obviar que, además, utilizan el Holocausto para equipararlo a supuestos crímenes del comunismo, cuando fue la Rusia Soviética (todavía no era la URSS) el primer estado en el mundo en criminalizar el antisemitismo y cuando el Ejército Rojo liberó a la gran mayoría de los campos de exterminio de los nazis situados en Europa del Este, mientras que bajo el franquismo todavía se hablaba de “conspiración judeo-masónica”.

Por otro lado, el Partido Comunista Obrero Español considera que la lucha contra el fascismo es en vano si no se combate el sistema capitalista que lo alimenta. Recordemos que fue EEUU el país que, tras la Segunda Guerra Mundial, protegió y llevó a su territorio a científicos nazis (Operación Paperclip) para que sirvieran de ayuda en la Guerra Fría contra los soviéticos. Uno de los protegidos por EEUU fue el criminal Klaus Barbie, “el carnicero de Lyon”, que trabajó para los servicios de contraespionaje estadounidenses para combatir al comunismo en América, llegando a participar en la captura y asesinato de Che Guevara en Bolivia.

 

¡CONTRA LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LAS VÍCTIMAS DEL NAZISMO!

¡CONTRA EL FASCISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Secretaría Política del PCOE en Córdoba