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El gobierno ‘progresista’ y el engaño por bandera

Cuando el miércoles 20 de julio la Comisión Europea presentaba un plan de choque de preparación para el invierno con una recomendación de reducir ‘voluntariamente’ el consumo de gas en todos los países de la UE durante los próximos ocho meses, con un objetivo de reducir el consumo en un 15%, primero de manera voluntaria y, si deja de llegar el gas ruso, de manera obligatoria, desde el gobierno de España se apresuraron en usar sus medios de comunicación para mostrar una supuesta oposición a dicho plan indicando que las familias españolas “no van a sufrir cortes de gas ni de luz”.

Si no fuera por la gravedad de los hechos, parecería un chiste de mal gusto que estas declaraciones lleguen justo en este momento, cuando miles de vecinos de barrios obreros en Sevilla llevan meses sufriendo cortes de luz, lo que ha llevado a numerosas protestasen las que hemos visto como las fuerzas de ‘seguridad’ del Estado han reprimido a los vecinos que se manifestaban – que continúan a día de hoy y que seguirán en los próximos meses ya que el gobierno “más progresista de la historia” no va a hacer nada.

A esto se suma que el precio de la luz bate cada pocos días récords históricos de precio, castigando aún más a esos barrios obreros en los que, bien por los cortes en el suministro, bien por la subida de los precios, miles de trabajadores se ven privados de un bien esencial como la energía eléctrica, que ante las altas temperaturas del verano, perjudica la salud afectando al sueño, provocando golpes de calor y causando muertes evitables entre personas con problemas de salud o de edad avanzada. Estos asesinatos que el sistema capitalista perpetra cada día contra la clase trabajadora, permitiendo los gobiernos de turno que las eléctricas sigan incrementando sus beneficios y repartiendo millonarios dividendos entre sus accionistas, quedan totalmente impunes ante el beneplácito del gobierno “progresista”, que muestra que no son más que títeres en manos de los monopolios.

Por si esto fuera poco, el desmantelamiento de los servicios públicos en estos barrios obreros continúa imparable, con el cierre de alas de pediatría, el desmantelamiento de servicios sociales, el cierre de camas de hospital y cientos de tropelías que la clase trabajadora sufre cada día bajo la dictadura del capital.

Podríamos decir que este es el futuro que le espera a la clase trabajadora bajo el capitalismo, pero la realidad es que la situación no puede más que empeorar si los trabajadores no nos organizamos para tomar el poder y poner toda la producción al servicio del pueblo. El capitalismo está quebrado, pero la minoría parasitaria que vive rodeada de lujos a costa del trabajo, del sudor y de las muertes de millones de trabajadores, no renunciará a ni uno de sus privilegios y peleará por conservarlo todo. Por ello, el capitalismo no caerá por sí solo, es la misión histórica de la clase obrera, la única clase revolucionaria, la clase que todo lo genera pero desposeída por completo del fruto de su trabajo, derrocar el capitalismo y construir un sistema que armonice las relaciones de producción, acabando de una vez con las crisis intrínsecas del sistema y planificando la economía para servir a los intereses de la mayoría. En definitiva, construir el socialismo.

Para construir el socialismo es indispensable que las luchas que ya se están dando en el pueblo trabajador se unan en una única lucha de clases, sumando las luchas de los vecinos de los barrios obreros por los cortes de luz o los cierres de centros de salud, con las luchas de los estudiantes y los trabajadores de la educación ante la privatización de la educación pública, con las luchas de los trabajadores en sus centros de trabajo ante los atropellos de las empresas y por mejoras en sus condiciones y con todas las luchas de la clase trabajadora, para de esta forma construir órganos de poder que cuestionen y superen el Estado capitalista y sean el germen de un Estado obrero, un Estado al servicio de la mayoría que sirva para superar la prehistoria del ser humano y comenzar a construir una historia sin explotación del hombre por el hombre.

Los comunistas tenemos la responsabilidad de guiar estas luchas, de dotarlas de un carácter de clase y hacer ver a los trabajadores la necesidad de la unidad. Si no estamos a la altura el pueblo trabajador seguirá condenado a la explotación, la miseria y la muerte, mientras el capitalismo continúa devastando el planeta y haciendo peligrar el futuro de la raza humana. La historia juzgará el día de mañana nuestros actos de hoy; debemos estar a la altura.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)