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6 de diciembre: fascismo a tumba abierta

En el día de hoy, 6 de diciembre, los fascistas y sus aliados socialdemócratas y oportunistas de todo pelaje celebran la Constitución de 1978, una nueva imposición fascista que fue posible por el pacto de los herederos de Franco con nacionalistas de derechas catalanes, el PSOE y el PCE, ya por entonces un partido corrompido, antimarxista y consecuentemente al costado de la burguesía, que no vaciló en  traicionar a la clase obrera española y a los millones de muertos y exiliados que confrontaron al fascismo alzado en julio del 1936 durante 3 años de guerra y cuarenta años de dictadura criminal y asesina de los monopolios sustentada por el imperialismo norteamericano y sus adláteres capitalistas europeos  – fundamentalmente Gran Bretaña y la República Federal Alemana – así como por la socialdemocracia española, el PSOE.

La Constitución de 1978, que en realidad es la Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Franquista, es la adaptación del Estado franquista al objeto de integrarse en el grupo imperialista europeo, antaño llamado Comunidad Económica Europea, hoy denominada Unión Europea.

Prueba de este triunfo fascista una vez fenecido en su cama su asesino dictador, Franco, es que 45 años después el Estado sigue mostrando su esencia ideológica fascista, que se constata con claridad meridiana en lo vivido en las últimas semanas: Jueces al servicio de la reacción actuando como activistas políticos de la extrema derecha y arietes de esta, militares haciendo pronunciamientos instando al Ejército a destituir al presidente del gobierno y convocar elecciones, los fascistas en la calle movilizados a los que la Policía dispensa un trato diametralmente opuesto al que le da a la clase obrera en sus manifestaciones como pudo contrastarse en el trato exquisito dado a los que se manifiestan frente a Ferraz y los palos y las cargas que dieron hace una semana en el desalojo del Estudi 9 en Santa Coloma de Gramenet, y unos medios de comunicación – mejor dicho de manipulación – de masas que se erigen en uno de los brazos ideológicos del fascismo, el otro es la escuela, el sistema educativo donde la educación pública cumple la función de inocular a los hijos de los obreros la ideología del capital, de la negación de la lucha de clases, de la aceptación como algo natural de la barbarie capitalista – la propiedad privada sobre los medios de producción, el despido, la subordinación de los intereses de los trabajadores a los de los empresarios, el idealismo barato por el que se educa al hijo del obrero en que bajo este sistema criminal de él depende cumplir sus “sueños” a la par que le alienan y lo deshumanizan guiándolo por el individualismo y la negación de la organización de clase del proletariado … -, la educación concertada desvía dineros públicos a financiar a la Iglesia Católica que se encarga de inocular el fascismo y la reacción entre capas de la aristocracia obrera y la pequeña y mediana burguesía y la educación privada donde la élite educa a sus vástagos en concienciarles que son la élite y su misión es pisotear, explotar y reprimir inmisericordemente a la clase obrera – tanto en el interior del país como a nivel internacional – en aras a la satisfacción de sus intereses clasistas.

Tanto la escuela privada y concertada como los medios de manipulación de masas es el lugar desde donde los fascistas ejercitan su labor ideológica con mayor intensidad: el revisionismo histórico, el engaño masivo al pueblo trabajador desvirtuando y negando su historia, de donde viene, falseándola e inoculando el veneno nacionalista al objeto de deshumanizarlo por completo. Y es que los monopolios no pueden mantener su régimen de explotación sin deshumanizar al pueblo, sin sumirlo en el mayor embrutecimiento, en extirparle todo tipo de humanismo. De hecho para el sostenimiento del capitalismo monopolista de Estado es más importante la batalla ideológica, todavía, que la represión y la violencia pues los capitalistas son plenamente conscientes que el día que la clase obrera adquiera conciencia de clase, cuando se fusione el movimiento obrero con el marxismo-leninismo, será imparable y pasará por encima de su régimen caduco y toda su violencia, como lo ha acreditado la clase obrera ya a lo largo de la historia.

El pasado lunes 4 de diciembre, el exministro del corrupto del fascista Aznar, Jaime Mayor Oreja, en el colegio concertado Cristo Rey de Madrid, colegio que se financia en parte con dinero público, acreditó esta labor ante adolescentes de últimos cursos de ESO y de Bachillerato, ese ejercicio de revisionismo histórico característico de la ideología fascista que abraza. Y no dudó en adoctrinar en el fascismo al ágora de adolescentes que congregó dicho colegio concertado, jaleado por representantes de la Iglesia Católica – que es la que se enriquece de los conciertos, de la transferencia de dinero público a la educación privada, o saqueo que tanto agrada a los “constitucionalistas” de PP, PSOE y demás reaccionarios y abrazafarolas de éstos – que pedían a los adolescentes la militancia activa en la fundación del reaccionario Mayor Oreja. Este nacionalcatólico, que miente más que habla, no vaciló en falsear el presente – señalando que hoy el comunismo y ETA llevan a España al abismo, a su suicido, a pesar que hoy ni ETA existe ni hay ni un comunista en el Gobierno, en el Parlamento, en el Senado, en las cámaras autonómicas o en los ayuntamientos más relevantes y que, en todo caso, quien lleva a España y su capitalismo monopolista a su tumba es la dialéctica propia de Mayor Oreja y demás españolistas defensores del capitalismo – y el pasado aseverando que tanto el PNV como CiU mataban y por eso la “Constitución” tuvo que transigir con los nacionalistas, curiosamente esa misma Constitución que es una cárcel de pueblos, que niega la autodeterminación a Cataluña, Euskadi y Galicia y que encarcela a comunistas y a independentistas. Hay que recordarle a Mayor Oreja que la Constitución de 1978, la que salvaguarda las Siete Leyes Fundamentales del Régimen Franquista y el dedazo de Franco (la monarquía borbónica), se impuso en este país por la amenaza de un Ejército fascista, el cual hoy no ha sido depurado tras 45 años, que poseía las armas y las empleaba contra una clase obrera que en la década de los 70s luchaba con bravura por una ruptura democrática con el fascismo que los fascistas de UCD – donde estaba originariamente Mayor Oreja –, y  sus colegas franquistas seguidores de Fraga (PP) y de Blas Piñar (Fuerza Nueva) defendían, a la que ni la violencia de la policía y el Ejército de Franco ni los fascistas del ayer y de hoy, como Mayor Oreja, no consiguieron doblegar, sino que fue el PCE y el PSOE, la falsa izquierda al servicio y sueldo de los monopolios, los que la doblegaron con su traición. Curiosamente, esas verdades pasaron por alto para Mayor Oreja. El cual, como buen reaccionario nacionalcatólico no vaciló en mostrar su anticomunismo y su homofobia en su demencial revisión del concepto autodeterminación.

Las radios – con fascistas declarados como Herrera, Jiménez Losantos, Ángel Expósito, y fascistas soterrados como Alsina -, los canales de televisión y los periódicos digitales y en papel son otras tribunas desde donde el fascismo cumple con su labor de divulgar la ideología fascista y el anticomunismo.

Desde estas tribunas hemos visto a los que celebran la Constitución, su constitución, la constitución que certifica el “todo atado y bien atado” del carnicero de El Pardo, descollando el imputado Jorge Fernández Díaz, uno de los padres de la Policía patriótica, y ministro del interior en el corrupto y reaccionario gobierno de Mariano Rajoy. Este sujeto en el diario fascista La Razón, con respecto de la celebración de su constitución señalaba en su artículo “La Historia ‘maestra de la vida’: La Constitución de 1978” lo siguiente: “Ya en el siglo XX, el 14 de abril de 1931 significó el final de la Restauración con la llegada de la Segunda República, fracasada como la Primera, pero sangrienta y que terminará con la Guerra Civil de 1936. Tras ella y con el interregno del franquismo, será la Segunda Restauración de la Casa de Borbón, en la persona del nieto de Alfonso XIII, D. Juan Carlos. La experiencia de la Historia como ‘maestra de la vida’ impulsó a los constituyentes a una Transición pacífica, apoyada en la ‘clase media’ generada por el Régimen de Franco y tutelada por el Ejército como poder fáctico en la sombra”. Nuevo ejercicio de revisionismo histórico, de engaño al pueblo trabajador. No fue la Segunda República quien desencadenó el derramamiento de sangre y la Guerra Civil como falsamente asevera este tipo que se denomina “cristiano” y que se pasa por el arco del triunfo el ”no mentiras”, sino al alzamiento del Ejército, el golpe de Estado perpetrado por el asesino Franco – padre ideológico de la extrema derecha y siempre alabado por la Iglesia Católica – sublevándose contra la legalidad republicana y su gobierno legítimo dirigido por el Frente Popular.  Por otro lado, Juan Carlos de Borbón y su reinado, y la Corona que recae en su descendencia hoy, no es una ruptura de nada sino la voluntad del asesino Franco, es la continuidad del “interregno” franquista, es el mantenimiento del fascismo que tanto agrada a uno de los responsables de la Policía Patriótica. Olvida Fernández Díaz lo que dijo Suárez sobre no plantear un referéndum sobre la monarquía en aquélla época de la Transición, que según declaró a Victoria Prego dicho delfín franquista y presidente del Gobierno, hubieran perdido. ¿Fue la Transición pacífica como declara Fernández Díaz? Ahí están el Batallón Vasco-Español, el Grupo Anticomunista Internacional, los Grupos Armados Españoles, la Alianza Apostólica Anticomunista (Triple A), los Guerrilleros de Cristo Rey, …, y el número de asesinatos perpetrados por la extrema derecha, de tal modo que en el periodo histórico denominado Transición fueron 178 los muertos perpetrados por las bandas fascistas y el Estado (Sophie Baby, “El mito de la transición pacífica. Violencia y política en España (1975-1982).Pág. 95. Ed. Akal).

Esto es lo que celebran hoy los llamados “demócratas”, de “izquierda” y de derecha (que es como en el Estado español se autodenominan los propios fascistas).

Y mientras todo sigue atado y bien atado, la clase obrera sigue desangrándose, las condiciones económicas de la clase obrera cada día son más lamentables, los despidos se suceden y la agudización de la explotación cada día es mayor. Mientras celebran el 45 aniversario de la Reforma jurídica del Estado franquista, un Estado al que cada vez le queda menos maquillaje pseudodemocrático, ese Estado no sólo reprime inmisericordemente a la clase obrera – recordemos cómo el gobierno “progresista” apaleó a los obreros que confrontaban el encarcelamiento de Hásel o cómo a los obreros del metal gaditano Marlaska y Yolanda Díaz les enviaban las tanquetas para que desistieran de su movilización y de la lucha por un convenio justo, a la par que el sindicato vertical – CCOO/UGT – firmaba un convenio de traición en Sevilla evidenciando que Franco se sentiría profundamente orgulloso de esta “democracia”, de sus partidos políticos y de CCOO-UGT. “(…) mientras los trabajadores fueron privados de toda posibilidad de intervención efectiva en los organismos sindicales, siempre en manos de los militantes falangistas, ajenos en la mayoría de los casos a las actitudes y a los intereses de aquellos a quienes teóricamente representaban – pero que obviamente no los habían elegido -, los empresarios pudieron organizarse y actuar sin demasiadas interferencias de la burocracia falangista, convirtiendo los organismos sindicales en instrumentos eficientes para la defensa de sus intereses y la promoción de sus propuestas (…)” (Glicerio Sánchez Recio y Julio Tascón Fernández. “Los empresarios de Franco. Política y Economía en España (1936-1957).” Pág. 228 Editorial Crítica). Un nuevo ejemplo de que, cambiando los nombres, la esencia del Estado español hoy es idéntica a la del Estado franquista porque es el mismo con un par de retoques cosméticos.

Y a pesar de la falta de respuesta de los comunistas, y consecuentemente de la falta de respuesta de la clase obrera pues los comunistas y nuestra organización es el alma y el corazón de la clase obrera, todos los esbirros del capital se hallan debilitados ante los monopolios y su Estado. El último episodio es la enésima fracción en el espacio oportunista, el espacio de SUMAR-PCE/IU-PODEMOS, donde los 5 diputados de PODEMOS se van al grupo mixto, debilitándose el ya de por sí débil gobierno de Pedro Sánchez. El verdadero poder del Estado se frota las manos, fortaleciendo su faz más reaccionaria y, también, fortaleciendo el bipartidismo pues todo lo que está aconteciendo supone un reagrupamiento de la falsa izquierda en torno al PSOE, que es la función encomendada a Yolanda Díaz, y pronto se podrá ver en un paso más hacia ello haciendo candidaturas conjuntas SUMAR-PSOE en próximos procesos electorales.

La coyuntura es clara: O fascismo o Revolución Socialista. La única salida política de la clase obrera es una salida en la dirección de ruptura revolucionaria con el capitalismo y de construcción del socialismo, de liquidación del Estado fascista y de construcción de un Estado Socialista donde la burguesía sea totalmente despojada de los medios de producción y de todo derecho político. Y todo esto es la construcción de una alternativa Comunista, donde los comunistas debemos converger en penetrar en la clase obrera para guiarlas por la dirección política de la ruptura con el capitalismo, de la Revolución Socialista. Y esta salida, en un momento de bancarrota del oportunismo, podría haber sido factible hoy si en 2020 el proceso de unidad de acción planteado por el PCOE a diferentes partidos comunistas hubiera cristalizado, cosa que no ocurrió por la visión corta y el análisis ajeno a la dialéctica de aquéllos que se denominan comunistas pero que en la práctica son incapaces de dar pasos para superar el sistema, para romper los marcos estrechos del capitalismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 6 de diciembre de 2023

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)