La escalada de violencia en Ecuador

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Una escalada de violencia recorre Ecuador desde el pasado 7 de enero, día en el que todas las alarmas se encendieron con la fuga de Adolfo Macías “Fito”, líder de Los Choneros, una de las bandas narcotraficantes más temidas. Para Daniel Noboa, presidente de Ecuador y nuevo cabecilla del “socialismo” del siglo XXI en el país, no se habían cumplido aún ni dos meses de gobierno y ya optó por declarar el primer estado de excepción bajo su mandato, limitando las reuniones públicas, restringiendo la libertad de tránsito y aplicando el toque de queda, además de dotar al ejército de todo tipo de prerrogativas para aplicar la violencia que consideren necesaria.

Tras la irrupción en directo en las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil por parte de un grupo de personas encapuchadas y armadas, Daniel Noboa declaró la existencia de un conflicto interno y la decisión de desplegar al Ejército para sofocar el caos reinante. En apenas tres días, las autoridades de Ecuador ya habían detenido a más de 1100 personas. Una represión militar que se escuda en la “lucha contra las bandas y el narcotráfico” para legitimar toda clase de violencia por parte del Estado. Sin embargo, muchas han sido las grabaciones que nos han llegado donde se pueden ver claramente torturas contra los presos.

Uno de estos episodios de torturas se ha dado en la cárcel de Latacunga, siendo además la única cárcel donde las fuerzas militares han prohibido el paso a los organismos encargados de constatar el estado de los presos. Además, en esta cárcel de máxima seguridad y donde el hermetismo es absoluto por parte del gobierno y de los militares, es donde se encuentra detenido el compañero Omar Campoverde, dirigente del Movimiento Guevarista Tierra y Libertad, del cual no se tienen noticias.

El “socialismo” del siglo XXI ha demostrado durante décadas de gobiernos antiimperialistas y populares en América Latina ser completamente antimarxista y antirrevolucionario. Algo que, por supuesto, también se ha visto reflejado en Ecuador al estar esta expresión del revisionismo en el poder de manera casi ininterrumpida desde 2007 con los mandatos de Rafael Correa, Lenín Moreno y Daniel Noboa. El “socialismo” del siglo XXI, como expresión del revisionismo dentro del movimiento obrero, trata de alcanzar una falsa democracia participativa y directa, pero siempre dentro de los márgenes de la dictadura del capital, del modo de producción capitalista y de la explotación del hombre por el hombre. Un movimiento que se muestra servil a los intereses de la burguesía – el propio Daniel Noboa es empresario –, que prioriza la inoperante lucha parlamentaria para desmovilizar las calles y que no interfiere con la acumulación de capital o el orden social existente.

Durante estas semanas de revueltas en Ecuador, se ha mostrado claramente como el “socialismo” del siglo XXI no cuestiona la explotación descarnada e inmisericorde contra el proletariado, y la miseria del pueblo trabajador es cada vez mayor al tiempo que tiene que contemplar con furia como la riqueza que produce se aglutina en unas pocas manos que dominan el Estado. En este contexto, Daniel Noboa no ha tardado en pedir abiertamente la ayuda e intervención de los Estados Unidos por medio de apoyo militar, soldados, armamento y equipamiento.

La represión militar de Ecuador, a imagen y semejanza de la violencia desplegada por Nayib Bukele, es un episodio más en la transición de la formal democracia burguesa hacia la dictadura terrorista abierta, y donde las contradicciones existentes en los Estados capitalistas son respondidos por sus mandatarios con el despliegue de las fuerzas represivas y el creciente autoritarismo siguiendo los designios de Washington. No es casualidad que estos ejemplos de “líderes con mano dura” se den en dos países como Ecuador y El Salvador, los cuales optaron por dolarizar su economía, lo que significa perder su soberanía nacional en favor de los intereses de los Estados Unidos. Un camino que será recorrido más pronto que tarde por Argentina bajo el mandato del fascista Javier Milei. Una escalada de violencia que, sin duda, tendrá al proletariado y al movimiento obrero como principal víctima de la fascistización y la espiral de violencia que sacude a los estados latinoamericanos.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos la violencia carcelaria y la inquietante situación de los presos políticos en Ecuador, la alarmante situación que supone que las autoridades se nieguen a informar a la familia del estado de salud de Omar Campoverde y la enorme injusticia y represión que supone tener secuestrado a un dirigente social que ha dedicado su vida a luchar por los derechos de los trabajadores. Asimismo, responsabilizamos al Estado ecuatoriano y al presidente Daniel Noboa de cualquier atentado contra la vida y la integridad del preso político Omar Campoverde.

 

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

 

Madrid, 19 de enero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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