El peligro para la humanidad no es la IA, es el imperialismo
En las últimas semanas hemos visto varias declaraciones de CEOs e ingenieros de empresas relacionadas con el desarrollo de modelos de Inteligencia Artificial hablando de los peligros para la humanidad del desarrollo sin control de la IA, pidiendo frenos al mismo, controles de los estados y lanzando mensajes catastrofistas sobre la posibilidad de que la IA acabe con todos los humanos.
A principios de septiembre de 2026, Jacob Coxon, ex desarrollador de IA en OpenAI y posteriormente en Anthropic, acusaba a las empresas que están desarrollando los modelos de IA de “jugar con nuestras vidas” al “correr hacia una IA superinteligente”.
El 13 de septiembre, Josh Engels, ex trabajador del equipo de seguridad para inteligencia artificial en Google DeepMind, abandonaba su puesto de trabajo advirtiendo de que existe una “posibilidad aterradora” de que la IA cause daños reales en los próximos cinco años.
Días después, Bilal Chughtai, un ingeniero que trabajaba en alineamiento y seguridad de IA en Google también dimitía y lanzaba un mensaje similar: “En Google fui testigo de primera mano del desarrollo de la IA. Yo también estoy extremadamente preocupado por la trayectoria de esta tecnología. Creo sinceramente que la IA tiene el potencial de matarnos a todos”.
Todas estas declaraciones anuncian un futuro apocalíptico del que, según la visión de estos ingenieros y como se difunde en los medios, no podemos escapar, porque será la IA la que, según este mensaje, acabe con los humanos. Pero la realidad es que los modelos de IA tienen dueños, monopolios tecnológicos que los controlan, los desarrollan y los entrenan con unos determinados sesgos para conseguir los resultados que les interesa. Culpar a la IA de acabar con la humanidad sería como culpar a la ciencia por el lanzamiento de bombas atómicas que la potencia criminal de Estados Unidos realizó en Hiroshima y Nagasaki.
La realidad es que detrás del desarrollo de determinados modelos de IA está la propia industria armamentística financiada por Estados Unidos y otros estados, que buscan unos objetivos muy concretos que son los que están empujando a esos modelos de IA a situaciones que ponen en peligro a la humanidad.
Sin necesidad de usar la IA, el imperialismo y sus guerras de rapiña ya han acabado y están acabando con parte de la humanidad en Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Siria, Libia, Yemen, etc. Además, en febrero de 2026, el Pentágono coordinó un ataque contra Irán usando tecnología de Palantir y de Anthropic, cuando un misil cayó en una escuela matando a más de 100 niñas, un hecho que ya ha sido reconocido por el propio Pentágono como causado entre otras cuestiones por “una dependencia excesiva de la IA”.
Pero el peligro es mucho mayor debido a la escalada armamentística que está potenciando el imperialismo. En 2017 el Pentágono lanzó el Proyecto Maven, un proyecto dedicado a entrenar modelos de inteligencia artificial que sean capaces de analizar y procesar información de numerosas fuentes, imágenes captadas por drones y datos de sensores de todo tipo captados por torres de vigilancia, drones, aviones, etc. La ingente cantidad de datos capturada por todo el arsenal que el ejército tiene desplegado en diferentes zonas no puede ser analizada y procesada con eficiencia por los analistas del Pentágono, por lo que se requiere el uso de IA para realizar esa tarea y ofrecer a los operadores humanos una toma de decisiones simplificada (o tomando la IA las decisiones directamente).
En un primer momento, el proyecto fue asignado a Google, hasta que unos 3000 trabajadores se manifestaron en contra y forzaron a la empresa a romper el contrato para no seguir desarrollando un software con fines militares. En ese momento, Palantir, la empresa fundada por Peter Thiel, quien ya ha manifestado que “la libertad y la democracia ya no son compatibles”, se hizo cargo del contrato del Proyecto Maven, financiando además a la empresa Anduril a través de Founders Fund -el fondo de inversión del propio Thiel-, una empresa fundada por Palmer Luckey especializada en fabricar drones y otro tipo de armamento autónomo guiado por IA.
Anduril ya ha desarrollado torres de vigilancia con inteligencia artificial para vigilar la frontera de Estados Unidos con México. Ahora ha comenzado a construir un catálogo de armas autónomas, drones, misiles, submarinos, aviones, y todo tipo de armamento autónomo controlado por IA. Actualmente tiene una valoración de 61.000 millones de dólares, y no solo suministra armamento al ejército de los Estados Unidos, también ha firmado acuerdos con Reino Unido, Australia, Ucrania, Japón o Corea del Sur entre otros. Pero el producto estrella de la empresa no son estas armas autónomas, sino el software guiado por IA Lattice, un software que permite interconectar todo este armamento conjuntamente con las torres y drones de vigilancia, procesando la información de todos los sensores y cámaras que puedan conectar para sugerir (o tomar) las decisiones en el campo de batalla lo más rápido posible, sin necesidad de que analistas humanos tengan que revisar todo, tan solo tendrán que decidir al final la acción a llevar a cabo.
En marzo de 2026 el ejército de EEUU firmó un nuevo acuerdo con Anduril para invertir hasta 20.000 millones de dólares en los próximos 10 años, incorporando el software Lattice en los mandos de control del propio ejército. Esto significa que un software guiado por IA va a analizar y procesar información en tiempo real en el campo de batalla, dejando en principio las decisiones finales en manos de humanos. Pero, ¿cuánto tiempo pasará hasta que otras potencias como China o Rusia implementen sistemas similares? Cuando esto ocurra (si no ha pasado ya), el siguiente paso lógico para lograr la superioridad frente al enemigo, es eliminar la parte más lenta del proceso, la humana, dejando que sea la IA la que ejecute las órdenes finales e intentando así superar el software del otro bando.
No, no es la IA la que puede matarnos a todos, es el imperialismo.
La propia esencia del imperialismo y del sistema, que impulsa a los estados a escalar la carrera armamentística cada vez más rápido, es la que va a llevar a generar situaciones como las que se están empezando a vivir, en las que para ganar una guerra por el control de recursos se tendrá que permitir que la IA tome decisiones a velocidades que ningún humano puede alcanzar. Las muertes de civiles (que ya se están produciendo) que esto produzca no pueden achacarse a la IA. Con el mensaje apocalíptico lanzado por los propios creadores de la IA tan sólo pretenden librarse de su responsabilidad, implantar la idea de que es inevitable el desarrollo de los acontecimientos, pero la realidad es que el desarrollo de la IA actual responde a unos intereses concretos, los del imperialismo, unos intereses que nos conducen a la guerra y la aniquilación de parte de la humanidad, ante la bancarrota absoluta del capitalismo.
El imperialismo morirá matando, y no dudará en aniquilar a gran parte de la raza humana en su debacle. La superación de este sistema y la implantación del socialismo es hoy en día una cuestión de vida o muerte para la humanidad, que es la clase obrera. Para que la humanidad pueda vivir, el imperialismo debe morir.
Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)