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El imperialismo es el mayor peligro existente: O se está con la dictadura del proletariado o se está con el fascismo

El pasado día 16 de julio, el pedófilo fascista que preside los EEUU, Donald Trump, dio un discurso por el que denunció que durante años China había intervenido en el proceso electoral de 2020, que los procesos electorales en dicho país son corruptos y que perjudican a los Republicanos, y siguió reivindicando su victoria electoral en las elecciones de 2020 esta vez por la vía del no reconocimiento del resultado en unas elecciones en las que ganó el reaccionario de Biden y que Trump dijo que habían sido ilegales y, fundamentalmente, ha enumerado cómo se manipularon dichas elecciones de 2020 y cuáles son las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano, señalando que las máquinas de votación son fácilmente manipulables por potencias extranjeras, señalando a Corea del Norte, Rusia, Irán o China, país este último que, según Trump, accedió a los expedientes y registros de 220 millones de votantes norteamericanos en 2020; algo materialmente imposible, por otro lado, ya que en 2020 acudieron a las urnas 158 millones de votantes, cifra que se redujo en 2024 acudiendo a las urnas algo menos de 155 millones de votantes. Trump denunció también la compra de periodistas para que hablaran mal de él y, por ello, reevaluará la revocación y entrega de licencias de medios de comunicación y, también, de lo corrupto del sistema electoral norteamericano del que señala que “no hay un país tercermundista que tenga unas elecciones peores”. Unas elecciones que, por otro lado, otorgaron la victoria a Trump en 2016 y 2024.

En dicho discurso Trump señaló qué medidas deben adoptarse para acabar con las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano y “proteger la integridad” de las elecciones norteamericanas que, según este fascista, se sintetizan en la Secure America Act (Ley para una América Segura) con la que se entregan 70.000 millones de dólares al control de fronteras y a la GESTAPO de Trump, el ICE; y en la Safeguard American Voter Elegibility Act (Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses), actualmente bloqueada en el Senado norteamericano, por la que se restringe el registro del ciudadano para inscribirse en la votación exigiéndole una identificación obligatoria con fotografía, restringir el voto por correo, obligar a todos los estados a entregar sus padrones electorales al Departamento de Seguridad Nacional transfiriendo de facto el control de los padrones electorales al gobierno federal, en este caso a Trump, el cual podrá adaptar los censos, y reprimir a los ciudadanos, a su gusto, al objeto de impedir con obstruccionismo leguleyo el voto de unos 20 millones de votantes – véase, por ejemplo, mujeres casadas que han cambiado su apellido de soltera por el de casada, estudiantes o ancianos – según reconoce el Centro Brennan para la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.

Trump hace dicha intervención apoyándose en un informe del Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU desclasificado por Trump el 3 de julio de 2026 que, lejos de señalar lo que indicó el presidente pedófilo, niega que hubiera interferencia electoral en 2020 de Irán, Rusia o China en los procesos electorales y que no hubo filtración de información alguna. Lo único que reconocen los documentos desclasificados es que Rusia y funcionarios del Partido Republicano colaboraron mediáticamente al objeto de sacar trapos sucios de políticos del Partido Demócrata y del gobierno ucraniano y desencadenar campañas propagandísticas de corrupción al objeto de beneficiar a Donald Trump tanto en las elecciones de 2016 como en las de 2020.

Sin duda, Trump está preparando las elecciones de mitad de mandato que tiene en el mes de noviembre y manipulándolas, además de abonar el terreno, ya que está reconociendo que las elecciones norteamericanas son pasto de la manipulación que él mismo está practicando, para no reconocer el resultado electoral en el caso que los comicios no le otorguen el resultado que él necesita. Por tanto, Trump ya está anunciando que va a dar un autogolpe en noviembre ya que es consciente de que, en el caso de perder las elecciones de medio término, tiene muchas papeletas de acabar con un juicio político e ir preso y, por tanto, está siguiendo el patrón de su socio asesino Netanyahu de perpetrar un genocidio y abrazar la guerra al objeto de sostenerse en el poder y, así, esquivar la cárcel, satisfaciendo todas las apetencias de los monopolios a cambio de impunidad por sus causas de corrupción, o del fascista Zelenski agarrado al poder gracias a su esencia asesina con su propio pueblo y al apoyo del imperialismo europeo y norteamericano en su guerra interimperialista contra China y Rusia, siendo este un frente más de la guerra.

La bancarrota del imperialismo norteamericano y su Estado, donde la concentración del capital es superlativa y donde la pobreza azota a cada vez una mayor parte de la sociedad norteamericana, su descomposición más absoluta, hace que EEUU todo lo tenga que apostar a la guerra imperialista, al fascismo y, consecuentemente, ya no les valen las elecciones burguesas corruptas y pestilentes sino que éstas deben ser ya un total ejercicio de manipulación política donde siempre gane el que le interesa, en este caso, al complejo industrial dentro del que ya se encuentra Silicon Valley. Elecciones que son un puro teatro, donde el que cuenta los votos es el que gana y dibuja el resultado que le da la gana o, mejor dicho, que le interesa a los grandes capitalistas; en este caso EEUU, que es quien interviene en todos los comicios electorales del mundo, fundamentalmente en los que se celebran en América Latina como se ha evidenciado en las elecciones en Ecuador, Colombia, Argentina, Perú, Bolivia, Chile, Honduras o como lo hará, en comandita con el fascista Bolsonaro, en Brasil en el mes de octubre. Es evidente que las elecciones burguesas no son sinónimo absoluto de democracia sino un instrumento del gran capital para legitimar su dictadura por lo que, únicamente podrá existir democracia derrocando al capitalismo y, consecuentemente, acabando con las elecciones burguesas, de tal modo que únicamente la clase obrera pueda participar en la construcción política arrebatándole y quitándole a la burguesía cualquier derecho político.

EEUU no duda en subir aranceles, en practicar el lawfare (con unos sistemas judiciales totalmente entregados a los monopolios norteamericanos, de los que son marionetas, incluido el sistema judicial español), en hacer el boicot económico, puesto que es dueño de las redes sociales, en crear todo tipo de manipulación y engaño  – que se amplifica con el uso de la Inteligencia Artificial – para dirigir a los pueblos hacia la reacción, para los candidatos cipayos del Pentágono, interfiriendo en las elecciones de otros países y, en caso de no triunfar sus fascistas no dudan en apostar por el golpismo como hizo Trump en 2021 o como hizo Bolsonaro en Brasil en 2023; directamente entrar y secuestrar al presidente, con traidores internos, como pasó en Venezuela con Nicolás Maduro al objeto de robar a punta de metralleta el petróleo y el gas, o empleando bloqueos económicos que son auténticos actos de genocidio, permitidos por el resto de estados capitalistas lacayos del caudillo norteamericano, como lleva haciendo con Cuba desde hace más de 6 décadas.

Este es el estado que exhiben las “elecciones libres” del capital, un instrumento al servicio de los monopolios y su saqueo. En la humanidad jamás existirá la democracia mientras exista el capitalismo pues este sistema deja a la humanidad en la cuneta, en la miseria, en el oprobio más absoluto.

Y esta descomposición del capitalismo, esta concentración máxima del capital en unas poquísimas manos que, a la par, concentran todo el poder político como estamos visualizando, requiere de un incremento de la represión por parte de los capitalistas contra los pueblos. Lo estamos comprobando en lo que hemos citado hasta ahora en EEUU con el ICE, en la injerencia norteamericana en Latinoamérica, en los genocidios que están perpetrando los imperialistas. Sin embargo, los fascistas tienen que acrecentar todavía mucho más la represión, la violencia contra la clase obrera y el campesinado pobre.

Precisamente, ese mismo 16 de julio, se celebró en Washington la Cumbre contra el Resurgimiento del Terrorismo Político. Una cumbre organizada por el gobierno de los EEUU y cuyo director fue el secretario de Estado de EEUU, el fascista gusano mercenario Marco Rubio, cuñado de un narcotraficante, donde señala a la izquierda y a la extrema izquierda como terroristas y la necesidad de reprimirla sin cuartel. Literalmente, este criminal secretario de Estado norteamericano dijo lo siguiente sobre la izquierda y la extrema izquierda:

Este es un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio, por encima de todo, un odio hacia la civilización misma. Es una revuelta de los peores contra los mejores, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. Es perpetrado por aquellos que no pueden construir, que no pueden crear, que no pueden lograr grandes cosas y se vengan del mundo por su propia insuficiencia, buscando destruir a quienes sí pueden. Esto es lo que es el izquierdismo radical, puede adoptar diversos lemas e ideologías a lo largo del tiempo y del espacio. Pueden llamarse anticapitalistas o antiimperialistas o comunistas o anarquistas o marxistas, pero el carácter fundamental siempre es el mismo, es un resentimiento venenoso encubierto en el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación.

Como puede constatarse, por la literalidad de lo expresado por este criminal de Marco Rubio, los capitalistas, los fascistas, se declaran enemigos “de la igualdad, la justicia y la liberación”, que es lo que la izquierda revolucionaria propugna. Decimos la izquierda revolucionaria porque, para vergüenza de los ciudadanos del Estado español, este gobierno de supuesta “izquierda” pero que está alineado internacionalmente con el fascismo propugnado por EEUU, estuvo presente representado por miembros del cuerpo diplomático español en tamaño evento fascista impulsor de la reacción y del terrorismo de estado contra la clase obrera y, fundamentalmente, contra su ideología transformadora, contra todo aquel que se oponga a la barbarie imperialista, que es el fascismo como Israel y EEUU acreditan, y contra todo aquel que luche en defensa de la igualdad y la justicia social y la emancipación de los explotados, de los pueblos.

A dicho evento fascista asistió el Estado español, también otros estados europeos como Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Chipre, Croacia, Eslovenia, Grecia, Malta, Portugal, Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Georgia, Hungría, Letonia, Lituania, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, República Checa, Rumanía, Serbia, el engendro norteamericano de Kosovo, Ucrania e Italia, demostrando claramente que la Unión Europea es una zahúrda de estados reaccionarios y fascistas donde, uno de ellos, es España. Todos ellos lacayos del oráculo fascista y caudillo mundial norteamericano, que compartieron cumbre con los genocidas estados norteamericano e israelí.

El cinismo del gobierno de Pedro Sánchez y de la oportunista Yolanda Díaz, de PSOE y de IU/PCE/Sumar es mayúsculo; de verba dicen estar en contra del genocidio en Palestina y de hecho están presentes en una cumbre internacional junto con el estado genocida de Israel para combatir a la izquierda y para reprimirla sin cuartel instaurando una dictadura fascista a nivel planetario, que es lo que le queda al imperialismo en su fase de declive, de muerte. La indecencia del gobierno español es tal que, en lugar de exigir a EEUU el fin del bloqueo contra Cuba, en lugar de exigir la inmediata excarcelación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y sacar las sucias manos del petróleo venezolano, el cual están robando al pueblo venezolano con la cooperación de Delcy Rodríguez, lo que hace es estar presente en esta cumbre patrocinada por criminales fascistas.

La indignidad de la socialdemocracia, y concretamente la española, es tal que acuden como buenos lacayos cuando el propio estado norteamericano le crea casos de lawfare en su propio país, en España, como es el caso de corrupción que EEUU ha creado con respecto a Zapatero donde el Estado español, y concretamente su judicatura, tan traidora como fascista, no ha dudado en actuar siguiendo la instrucción de la mayor potencia criminal que ha parido la historia, EEUU.

El discurso de la reacción, del fascismo mundial liderado por los EEUU es claro: O ellos o nosotros, da igual asesinar a miles de millones de seres humanos (a los que Marco Rubio denomina “débiles, cobardes, los peores”) al objeto de garantizar los intereses de los multimillonarios (a los que Marco Rubio denomina “los fuertes, los buenos, los mejores”). Y, por tanto, en esos parámetros fascistas, donde los “buenos” son los opresores – los Zuckerberg, Musk, Rotschild, Rockefeller, Bezos, Pichai, Larry Fink o Peter Thiel entre otros –  y los “malos” son los explotados, los obreros, los campesinos, los indígenas, lo oprimidos por estos criminales capitalistas, todo vale al objeto de satisfacer los intereses de los grandes monopolios desde el genocidio en Gaza, en Cuba en forma de Bloqueo, los golpes de estado, el manipular las elecciones, el perseguir sin cuartel al pueblo, el hacer campos de exterminio en EEUU y sus estados fascistas satélites como el del corrupto Bukele, las guerras imperialistas o el exterminar pueblos enteros como están pretendiendo hacer en Cuba o en Palestina.

¡Esto es el imperialismo! Organiza una cumbre contra el terrorismo el Estado más asesino y terrorista que ha parido la historia, EEUU, siendo su mayor aliado el estado terrorista de Israel. Los terroristas señalando y criminalizando a la parte más avanzada en términos de conciencia de clase – en términos de lucha por la igualdad y la justicia social, por la emancipación de los pueblos y por la paz mundial -, que es la izquierda revolucionaria.

Los mayores actos de terrorismo en el mundo los ha patrocinado y perpetrado EEUU, desde el lanzamiento de dos bombas atómicas contra un pueblo derrotado y desarmado como el japones, al asesinato de centenares de millones de seres humanos en guerras imperialistas y con imposiciones de dictaduras fascistas en los últimos 75 años, pasando por genocidios y bloqueos criminales y asesinos.  Para que la humanidad pueda vivir el imperialismo debe morir y, para que el imperialismo caiga es fundamental derrocar revolucionariamente al capitalismo estado a estado, es fundamental acabar con el fascista estado norteamericano y ello solo lo puede hacer el proletariado organizado y armado con el marxismo-leninismo, construyendo el socialismo y poniendo a disposición de la humanidad todos los medios de producción y los bienes materiales resultado del proceso de producción.

El enemigo de clase ha dejado claro cuál es la situación: instaurar el fascismo a nivel mundial, reprimir y exterminar a todo aquel que se oponga a su lógica inhumana y criminal. Todos los estados capitalistas, empezando por el español, orbitan sobre la potencia más asesina que ha parido la historia, EEUU, cuyo Estado es el gendarme del mundo y el instrumento de opresión de los grandes monopolios. Hoy el imperialismo, con EEUU a la cabeza, es el mayor peligro que tiene la humanidad y, por tanto, la humanidad – que es el proletariado – solo tiene un camino: O la organización revolucionaria para derrocar al capitalismo y construir el socialismo y el comunismo, o la muerte y la miseria; o conquistar el poder político e imponer la dictadura del proletariado o sufrir la dictadura de la burguesía en su versión fascista y sufrir la opresión y el oprobio de por vida.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL IMPERIALISMO DEBE MORIR!

¡MUERA EL ESTADO IMPERIALISTA NORTEAMERICANO!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL, SOCIALISMO O MUERTE!

 

Madrid, 26 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)