Burgueses y proletarios

A continuación reproducimos un artículo que nos envían nuestros camaradas del Partido Guatemalteco del Trabajo publicado en el medio digital Gazeta y con la editorial de La Chispa, voz oficial de los Comités Autónomos de Autodefensa Integral:

 

Para la crítica científica.

Las fuerzas productivas producidas por el moderno modo de producción capitalista cuanto el sistema de distribución de bienes por él creado han entrado en hiriente contradicción con aquel modo de producción mismo, y ello hasta tal punto que tiene que producirse una subversión de los modos de producción y distribución que elimine todas las diferencias de clase si es que la entera sociedad moderna no tiene que perecer.

Engels, Anti-Dühring (1964, p. 150)

Sus propias fuerzas productivas han rebasado el alcance de su dirección y empujan a la sociedad burguesa, como con necesidad natural, hacia la ruina o la subversión.

Engels, Anti-Dühring (1964, p. 158)

 

Actualmente, cuando han pasado más de 170 años de publicado el Manifiesto comunista redactado por Marx y Engels a encargo de la Liga de los Comunistas, el fantasma del comunismo sigue recorriendo el mundo entero. En Europa, tenemos el claro ejemplo que ilustran los camaradas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE), quienes en su artículo Anticomunismo, el leitmotiv de los medios de comunicación, demuestran con bases sólidas quiénes son los fascistas que tienen en su poder los medios de comunicación y los «empedernidos anticomunistas» que se dedican a inventar mentiras sobre el comunismo para formar una opinión en las masas que sea conveniente a los intereses de clase de la burguesía y los dueños de los monopolios, ya que estos sí son conscientes de la existencia de la lucha de clases.

Hasta en los rincones más inhóspitos de este planeta, uno de ellos, Guatemala, puede ser un ejemplo de ilustración de lo anterior, véase el trasfondo del contenido de todos los canales que conforman Albavisión, monopolio propiedad de Remigio Ángel González; la verborrea anticomunista vertida por el burgués guatemalteco, Dionisio Gutiérrez, dueño del monopolio Corporación Multi-Inversiones (CMI), en su programa Razón de Estado; el ascenso al dominio de la opinión pública del panfletario discurso fascista propagado por la sicaria mediática de la burguesía liberal, Gloria Álvarez. Esto es solo el más grande descaro que podemos percibir, pero es una realidad que cruza todo el país y perjudica también los procesos revolucionarios y transformadores en las pequeñas comunidades de nuestro país. En las profundidades de la latitud guatemalteca, en la comunidad maya de San Pablo Tacaná, también encontramos recientemente la continuación del ataque a su proyecto autonómico de energía eléctrica, solo que esta vez empiezan nuevamente a hostigar utilizando las herramientas digitales como Facebook y desde la página llamada «No a la hidroeléctrica San Pablo», utilizando el trillado discurso anticomunista que la dirigencia de Frena y los comunitarios que apuestan a la autonomía energética y que con heroísmo han hecho retroceder al gran monstruo que es la empresa transnacional Energuate, propiedad del capitalista español Florentino Pérez. Dicen estos que lo que en realidad quieren los dirigentes y comunitarios es crear otra revolución cubana en suelo guatemalteco y por esta razón piden la intervención de la policía y el retorno de la transnacional, aliados de agentes de policía oriundos de la comunidad y de organizaciones campesinas aliadas a esta transnacional -como suponen los comunitarios-, es Codeca y más específicamente la estructura que opera en Tacaná, San Marcos.

Dicho lo anterior, somos conscientes del escozor que provoca aún el espectro del comunismo, ante lo cual debemos estar atentos y empezar a crear una claridad en torno a la lucha de clases imperante en Guatemala, para lo cual debemos hablar acerca de las contradicciones entre proletarios y burgueses.

En la realidad guatemalteca, los Comités de Autodefensa percibimos los ejemplos anteriores como una muestra concreta de la existencia de la lucha de clases en nuestro país. Además, armados con base en el método materialista dialéctico, sabemos distinguir, con modestia, los acontecimientos de cada momento político con objetividad científica, aproximándonos a la verdad que acompaña nuestra práctica para la transformación del mundo. En este orden de ideas, sabemos que la burguesía liberal de nuestro atrasado y capitalista-feudal país no puede ser ya una clase revolucionaria en la modernidad, porque no está dispuesta a asumir el riesgo que implicaría desencadenar un movimiento popular que la desborde, sino todo lo contrario, preferiría someterse a una dictadura militar antes que ceder a las demandas de la organización de las clases oprimidas, es por eso que los oprimidos no podemos aliarnos con esta clase, ni táctica, ni estratégicamente.

Los burgueses de Guatemala hablan mal del comunismo en un país donde históricamente aún no ha sido posible una revolución socialista, ya que esta no puede darse sino únicamente después de un proceso de maduración político-social activa del pueblo trabajador que durante 36 años de guerra popular y revolucionaria tampoco se pudo concretar, también se valen del discurso anticomunista por el miedo a perder el paraíso en el que hasta la actualidad han vivido gracias a la trágica administración de siglos de la derecha más decadente y putrefacta de Centroamérica, que ostenta hasta la actualidad el poder político, y a la sublevación de un pueblo al que ellos mismos han condenado a la miseria material e intelectual.

En el presente, la revolución transformadora y humanista guatemalteca no será posible solamente haciendo llamados a la protesta social por la restitución del Estado de derecho que históricamente solo ha servido para mantener a los burgueses como la clase dominante, tal es el caso de estas protestas en favor de la renuncia del presidente Giammattei o la destitución de la fiscal del Ministerio Público Consuelo Porras por su corrupción o la reinstalación en el puesto del fiscal contra la impunidad, Sandoval, que a fin de cuentas son piezas de un ajedrez que controla el imperio yanqui. Nuestras alianzas tácticas para lograr nuestra estrategia pueden ser entre las bases de movimientos sociales rurales, los campesinos, la Iglesia católica cristiana que comulga con la teología de la liberación, con la diversidad sexual y los feminismos que no pierdan de su horizonte la perspectiva de las necesidades de la clase oprimida.

El humanismo del que hablamos los Comités de Autodefensa no es de ninguna forma idealista, ni burgués, sino proletario, consecuente y revolucionario, es decir que nuestros camaradas y cuadros militantes de los Comités sabrán que el proceso histórico se halla condicionado, no solo por la base económica capitalista y feudal de Guatemala, sino también por la historia de la clase oprimida, de su vanguardia comunista y por la praxis revolucionaria de los seres humanos en la actualidad.

A manera de conclusión, cerramos analizando las citas de Federico Engels que encabezan este editorial. Nosotros comprendemos que tras la categoría «fuerzas productivas» está la fuerza de trabajo y todo lo que nos hace humanos y pertenecer a los oprimidos: el contrato laboral, el salario, la etnia, las creencias religiosas, en fin, toda diversidad. De la segunda cita extraemos la enseñanza que en un escenario hipotéticamente apocalíptico puede la sociedad capitalista perecer, caer en la ruina, reducirse a escombros por la hecatombe que están provocando los burgueses en el mundo, o que los seres humanos que en mayoría pertenecen a las clases oprimidas y explotadas opten por la subversión de este sistema, que tiene posibilidad de ser socialista sí y solo sí es dirigido por su vanguardia, el partido de la clase revolucionaria, haciendo que sea posible la emergencia de la humanidad nueva, la comunista, la de la sociedad sin clases.

Es por todo lo escrito acá que el Comité de Redacción hace un llamado a los militantes de los Comités de Autodefensa a la práctica revolucionaria, que es para nosotros no solo la aceleración de la marcha de la sociedad hacia el socialismo, sino la decisión del proceso histórico, La Chispa que anime la voluntad consciente de la transformación revolucionaria y humanista de Guatemala que con seguridad va a decidir que esta sea: por Guatemala, la revolución y el socialismo.

 

Miguel Tintero. Editorial de La Chispa, voz oficial de los Comités Autónomos de Autodefensa Integral, agosto de 2021

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