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Las tres personas sin hogar que han muerto en Barcelona y Badalona durante la ola de frío han sido asesinadas [ESP/CAT]

Según la Fundació Arrels cerca de 5.000 personas no tienen casa en Barcelona. De esas 5.000, más de 1.300 duermen en la calle, más de 2.800 se refugian en recursos públicos o privados que existen en la ciudad y 536 viven en asentamientos informales y en locales en desuso.

Durante esta última ola de frío, tres personas sin casa han muerto en Barcelona y Badalona. Todo esto mientras Albiol llevaba a cabo operativas fascistas en el B9 dejando a 400 personas más a la intemperie, sin alternativa habitacional, con la excusa de proteger el derecho a la propiedad privada. Cabe destacar que, según el Censo de viviendas vacías de Barcelona, se han detectado en torno a 10.052 viviendas en desuso en la ciudad.

A cualquier persona con un mínimo de decencia y a la que la propaganda capitalista no le haya podrido del todo el humanismo, le herviría la sangre ante estos datos. Cualquier trabajadora o trabajador con un mínimo de raciocinio sabe que tanto ella o él y los suyos, están más cerca de ser una de las tres personas asesinadas de frío en la calle, que ser el propietario de más de 4 pisos en la ciudad.

Desde la cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) condenamos tanto al Ayuntamiento de Barcelona del PSC como al de Badalona del PP por desatender, desamparar y asesinar a sus propios ciudadanos mientras ofrecen barra libre a los grandes propietarios para que se adueñen de la ciudad. Así mismo animamos a toda aquella y todo aquel que se indigne antes este tipo de situaciones a que engrose las filas del Partido porque hasta que no liquidemos sus lógicas burguesas y asesinas, la clase obrera y las clases populares no tenemos futuro ni garantía de una vida digna. O avanzamos hacia el socialismo o sólo nos queda la barbarie capitalista.

 

¡Nadie más en la calle!

¡Por nuestras asesinadas y asesinados!

¡Socialismo o barbarie!

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)

Les tres persones sense llar que han mort a Barcelona i Badalona durant l’onada de fred han estat assassinades

Segons la Fundació Arrels, prop de 5.000 persones no tenen casa a Barcelona. D’aquestes 5.000, més de 1.300 dormen al carrer, més de 2.800 es refugien en recursos públics o privats que existeixen a la ciutat i 536 viuen en assentaments informals i en locals en desús.

Durant aquesta última onada de fred, tres persones sense llar han mort a Barcelona i Badalona. Tot això mentre Albiol duia a terme operatius feixistes al B9, deixant 400 persones més a la intempèrie, sense alternativa residencial, amb l’excusa de protegir el dret a la propietat privada. Cal destacar que, segons el Cens d’habitatges buits de Barcelona, s’han detectat al voltant de 10.052 habitatges en desús a la ciutat.

A qualsevol persona amb un mínim de decència i a qui la propaganda capitalista no li hagi podrit del tot l’humanisme, li bulliria la sang davant d’aquestes dades. Qualsevol treballadora o treballador amb un mínim de raciocini sap que tant ella o ell i els seus, estan més a prop de ser una de les tres persones assassinades pel fred al carrer que no pas de ser el propietari de més de 4 pisos a la ciutat.

Des de la cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) condemnem tant l’Ajuntament de Barcelona del PSC com el de Badalona del PP per desatendre, desemparar i assassinar els seus propis ciutadans mentre ofereixen barra lliure als grans propietaris perquè s’apoderin de la ciutat. Així mateix, animem tota aquella i tot aquell que s’indigni davant aquest tipus de situacions a engruixir les files del Partit, perquè fins que no liquidem les seves lògiques burgeses i assassines, la classe obrera i les classes populars no tenim futur ni garantia d’una vida digna. O avancem cap al socialisme o només ens queda la barbàrie capitalista.

 

Ningú més al carrer!

Per les nostres assassinades i assassinats!

Socialisme o barbàrie!

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)




Sobre Venezuela, el antiimperialismo como nueva formulación del oportunismo y el socialismo

Sin duda, para que haya verdaderamente una revolución socialista, es necesario romper completamente la maquinaria del estado burgués, abolirlo junto con las relaciones de producción capitalistas socializando los medios de producción a través del nuevo estado proletario, socialista, instrumento de poder del proletariado por el que se adueña de los medios de producción y reprimir a la burguesía al objeto de acabar con ella como clase social. No hacerlo, intentar modificar el estado burgués a base de decretos y reformas, permitiendo la base económica capitalista y manteniendo plenos derechos la burguesía, no solo es contrario a lo que es una revolución socialista, sino a los principios cardinales del marxismo-leninismo, permitiendo que la burguesía mantenga el poder y facilitando la intervención de la reacción, del imperialismo. Esto es lo que acontece, por ejemplo, en Venezuela que trata de emanciparse nacionalmente pero que no ha roto nunca con el capitalismo, la Revolución Bolivariana es un proceso de liberación nacional, de lucha por su soberanía nacional sin romper con el sistema capitalista, con la propiedad privada sobre los medios de producción.

En la Revolución Bolivariana, una gran parte de la burguesía fue integrada en el bloque del poder y se reprodujeron las desigualdades y prácticas clientelares propias de la democracia burguesa. En lo económico, se fio todo a la renta petrolera, lo que no permitió diversificar la economía y generar un modelo rentista y dependiente, en un escenario de alta volatilidad, en lugar de potenciar el poder obrero sobre la producción para crear una base productiva socialista. La dislocación y el revisionismo de la ciencia obrera, el marxismo-leninismo, ha sido total como vemos en este ejemplo (https://youtu.be/2bIl4Uii5GI?si=ZhW3G_MZK5dblOWf). El proyecto, que se presentó como una tribuna antiimperialista, por no haber borrado a la burguesía del control del poder habiendo creado un estado proletario y socialista, ni al acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción, deja bien patente que una parte de lo que se denomina antiimperialismo, equiparando tramposamente imperialismo únicamente con EEUU, no es propiamente antiimperialista ni, mucho menos anticapitalista, sino que lo que pretenden es cambiar el orden actual imperialista sin acabar con el capitalismo ni su formación socioeconómica; o lo que es lo mismo, un ejercicio de idealismo burgués pretendiendo frenar y hacer retroceder la rueda de la historia, creyendo que el imperialismo se puede revertir por un capitalismo premonopolista donde la burguesía nacional juegue su papel y se respete la soberanía nacional por los monopolios imperialistas cuando el imperialismo es la consecuencia del desarrollo del capitalismo premonopolista, de la concentración del capital y la conformación de los monopolios. De hecho la agresión contra Venezuela es la expresión clara de la necesidad del imperialismo norteamericano para poder rehacerse de su bancarrota, y tratar de competir con otras potencias imperialistas emergentes, de apropiarse de los recursos de las naciones latinoamericanas, adueñándose del continente americano, desde el Polo Norte al Polo Sur, de la negación del ideario del pensamiento chavista, demostrándose que la lucha por la emancipación nacional es incompleta si esta lucha no es por el socialismo, y el socialismo y su desarrollo es el que progresivamente irá resolviendo las diferencias sociales y nacionales, construyendo un mundo sin explotación donde la igualdad plena será la ley para la humanidad. Venezuela en el trance histórico que vive hoy, para hacer respetar su soberanía y para fortalecerse frente al imperialismo, sin duda deberá fortalecer a la clase revolucionaria, al proletariado en alianza con el campesinado, desarrollando auténtico poder popular donde la clase mayoritaria y revolucionaria, que es lo que verdaderamente constituye el pueblo, sea quien responda a la amenaza criminal imperialista. Y para que haya un auténtico poder popular, del proletariado y del campesinado pobre, la base económica tiene que estar a disposición de la clase revolucionaria, esto es, debe ser socialista.

Con el imperialismo no se puede transar, hay que combatirlo sin cuartel, y ese combate es construir la única alternativa real que hay al imperialismo, el socialismo. La única manera de armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, pasa o por el socialismo – liquidando las relaciones de producción capitalistas y socializando los medios de producción – o por  el imperialismo – destruyendo fuerza de trabajo asesinando a millones de seres humanos, pueblos enteros mediante la guerra y la explotación capitalista -, pasa por la construcción de la igualdad plena – socialismo como fase de comunismo inmaduro y la fase posterior comunista – o la concentración de la riqueza en un puñado de manos que es el camino del imperialismo. Por tanto, la consigna ¡Socialismo o barbarie!, es la consigna vigente y que realmente rige en el mundo actual.

En el mundo actual, que va flechado hacia una nueva conflagración mundial como consecuencia de un choque de las potencias imperialistas por un nuevo reparto mundial, el oportunismo dentro del movimiento comunista hace bandera del interclasismo, de la alianza con la burguesía, con aquellos que abjuran del socialismo y que incluso son enemigos de éste, y que bajo ningún concepto pretenden que el mundo avance por la senda de la construcción del socialismo, empleando para ello la consigna del antiimperialismo, ubicando como imperialistas a EEUU y a sus socios, blanqueando a las potencias imperialistas “emergentes” y encontrando en este antiimperialismo un subterfugio para aliarse con la burguesía, renunciando al socialismo, negando de facto como clase revolucionaria al proletariado y negando como instrumento para la lucha de clases al partido marxista-leninista, al movimiento comunista, a la unidad de los comunistas. ¿Cuál es la clase social revolucionaria en el movimiento antiimperialista que pregonan esta panda de oportunistas y qué base económica pretenden construir esos que defienden el antiimperialismo como formulación oportunista de alianza con la burguesía? ¿Acaso China, Rusia o la burguesía venezolana, por poner un ejemplo, pretenden construir el socialismo y reconocen al proletariado como sujeto revolucionario constructor del nuevo mundo socialista y comunista? ¿Acaso pretenden acabar con la formación socioeconómica imperialista? ¡Es evidente que no!

Hoy el mundo tiene dos caminos, o el camino de la barbarie que es el camino del imperialismo, o el camino del socialismo que es la construcción de un mundo de iguales donde los recursos económicos y naturales están al servicio del proletariado y del campesinado pobre y donde la burguesía no tiene otro camino que su extinción. Y todo aquél que diga que hay otra vía, o que utilice subterfugios para aliarse con la burguesía no está por el socialismo sino por darle vida al imperialismo, por muy antiimperialista que se denomine.

 

¡Por la construcción de un Movimiento Comunista Internacional depurado de todo tipo de oportunismo!

¡Por la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Barcelona, 7 de enero de 2026

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Venezuela bajo ataque imperialista

Desde hace meses, los Estados Unidos, la nación más criminal y terrorista de la historia de la humanidad, comandados por el fascista Donald Trump, han redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en la madrugada del sábado 3 de enero, Caracas fue víctima de bombardeos aéreos estadounidenses y el presidente, Nicolás Maduro, fue secuestrado. En los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

El objetivo de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan falsamente de narco-terrorismo, fraude electoral y violación de los Derechos Humanos. Todo esto para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe y otorgar legitimidad a sus ataques sobre suelo venezolano para apoderarse de los valiosos recursos del país, que quedarán bajo las garras de sus monopolios, en especial sus empresas petroleras. En vista de los hechos ocurridos, queda claro que organismos como la ONU son completamente inoperantes, que el Derecho Internacional es papel mojado, que no existe castigo alguno contra los crímenes de guerra y que el poderío armamentístico prevalece sobre cualquier apariencia democrática que intente adoptar la burguesía. Además, los hechos ocurridos no se circunscriben únicamente a Venezuela, sino que son una advertencia directa contra la soberanía de países como Cuba, México, Colombia o Brasil.

El imperialismo estadounidense sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. De esta forma, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas difamatorias a nivel internacional al objeto de justificar el terrorismo de estado, los crímenes de guerra, golpes de Estado y sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos las acciones terroristas que los Estados Unidos llevan cometiendo durante décadas y que atentan contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. El boicot económico que ha causado miles de muertes, la propaganda difamatoria, el bombardeo de Caracas, los más de 80 fallecidos, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores suponen un acto de guerra que debe ser rechazado por el movimiento obrero a nivel internacional, a la par que debe servir para revelar la naturaleza criminal de las potencias capitalistas y la inacción de los organismos internacionales frente a la barbarie y el fascismo.

Estos actos de terrorismo internacional no pueden quedar impunes. Las embajadas estadounidenses deben ser cerradas y sus dirigentes expulsados de todo país que se considere contrario a la barbarie imperialista. El proletariado internacional debe luchar por la salida de la OTAN, por el cierre de las bases estadounidenses en sus respectivos países, por liquidar activamente el dólar y, sobre todo, por cuestionar el imperialismo y construir el socialismo. Quien se ponga de perfil será igual de cómplice que los fascistas que apoyan el terrorismo de los Estados Unidos; al igual que todo aquel que cuestionó la victoria electoral de Maduro en 2024, victoria del chavismo que el propio Trump reconoció el pasado día 3 de enero por pasiva al expresarse sobre la fascista Machado, lo que hizo fue armar y fortalecer a la reacción, como ha demostrado Trump; por consiguiente, toda la pléyade de oportunistas y reaccionarios que cuestionaron el resultado electoral en Venezuela en 2024 no sólo son responsables, también, de esto sino que allanan el camino a la reacción mundial para que repita esta fórmula de agresión sobre otras naciones, soberanía nacional que bajo el imperialismo está condenada a perecer. Y es que en la fase de imperialismo no puede haber soberanía sin socialismo, estando en el momento actual ambas luchas entrelazadas.

Además de la impunidad de los Estados Unidos, acontecimientos como este o el derrocamiento del gobierno en Siria reafirman la falsedad del multipolarismo. De un tiempo a esta parte, un sector oportunista del movimiento comunista ha tratado de presentar la multipolaridad como una alternativa para los trabajadores del mundo frente a la hegemonía impuesta por los Estados Unidos y la OTAN. No obstante, la historia nos demuestra que la multipolaridad no significa antiimperialismo en ninguna de sus facetas y que, de hecho, su plasmación en la práctica ha consistido en tomar partido por una facción del capital financiero en la actual disputa interimperialista. No podemos analizar el ataque a Venezuela de forma aislada, antidialéctica, sino que debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política, buscando alianzas comerciales y políticas con otras potencias imperialistas como China y Rusia que amenazan la supremacía estadounidense.

Nos encontramos ante una amenaza gigantesca, pues Donald Trump ha expresado sin pudor que pretende controlar el país directamente, instalar un gobierno títere y convertir la economía venezolana en un apéndice de sus monopolios. No obstante, el pueblo venezolano ha demostrado durante décadas ser un pueblo valiente y revolucionario que no se dejará amedrentar. Al contrario, ahora debe darse un paso adelante en la resistencia nacional y de clase frente a quienes quieren convertir el país en una colonia, aumentar la organización y el entrenamiento de la población civil para hacer frente a la barbarie imperialista y al fascismo. La bestia imperialista debe ser expulsada de Venezuela y, en el caso de que los dirigentes del PSUV busquen claudicar, el pueblo debe superar al PSUV y construir activamente el socialismo como única alternativa frente a la situación actual.

 

¡HONOR Y GLORIA A QUIENES CAYERON COMBATIENDO EL FASCISMO!

¡LIBERTAD INMEDIATA PARA NICOLÁS MADURO Y CILIA FLORES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 5 de enero de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La urgencia de la Internacional Comunista

El capitalismo en el siglo XIX entró en su fase imperialista. De la fusión del capital industrial y financiero, el capitalismo dejó de ser un fenómeno local para expandir mercados, desplazar capital y fuerza de trabajo a escala planetaria hacia la búsqueda de un nuevo reparto del mundo. La respuesta de la clase obrera, que engarza a la perfección con el internacionalismo proletario, fue la de dar una respuesta común unificando a la clase obrera de todos los países dentro de la Internacional. La consigna de “proletarios del mundo, uníos” de Marx, resume cabalmente la estrategia que la clase obrera debe llevar a cabo para enfrentar a la bestia imperialista. Ante las estructuras globalizadas de los capitalistas, una estructura obrera fragmentada carece de fuerza para enfrentar a la bestia.

La Internacional Comunista es así, aparte de un llamado a la esperanza y a la fraternidad humana, una herramienta sublime para reescribir la historia y preparar el nuevo asalto contra la bestia imperialista que se encuentra en perpetua bancarrota. Es en estos momentos de extrema debilidad de la cadena imperialista, la primera necesidad de la clase obrera revolucionaria para unir la voz y canalizar el odio de la clase obrera de los distintos países, en la aspiración universal de derrocar a la burguesía que todo lo parasita sin producir nada y salir de la prehistoria para entrar en la historia por la vía del Socialismo. Esta estructura encauzará toda la rabia de la clase obrera contra los parásitos y explotadores a nivel global en busca del eslabón más débil para abrir la brecha hacia la victoria definitiva.

Por estos motivos es indispensable reconstruir la Internacional Comunista y el PCOE trabaja para ello en relación directa con los partidos comunistas de todo el mundo. El hecho de que todavía no sea una organización fuerte hace que enfrentemos al imperialismo con las manos atadas a la espalda, por lo tanto, es de vital importancia el desarrollo de esta estructura de organización y lucha. Desde estas líneas, el PCOE hace un llamado internacionalista a la unión de todas las fuerzas revolucionarias del mundo hacia la organización y la unidad de acción en pos de la revolución proletaria mundial.

 

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)