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Interimperialismo, fascismo y automatización en la crisis capitalista

El capitalismo en su fase actual, su fase monopolista y putrefacta, se caracteriza por la intensificación de la desigualdad social, de tal modo que la riqueza se concentra en cada vez menos manos a la par que la pobreza se extiende cada vez en una mayor parte de la población mundial. En el periodo 2020-2025 la riqueza de los milmillonarios del mundo creció un 81% mientras 733 millones de seres humanos sufrían hambre crónica, un 25% de la población mundial está malnutrida y en torno al 50% de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza (menos de 5,50 dólares al día). El 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 95% de la población mundial.

Estos datos demuestran que a la humanidad el sistema capitalista no nos sirve en tanto es generador de extrema pobreza para la inmensa mayoría, para que una escasísima minoría sea extremadamente rica.

Una pobreza que, con la guerra en Oriente Medio, se va a incrementar al igual que el hambre. De hecho, la ONU señala que si esta guerra se prolonga más allá del mes de junio, se incrementará la bolsa de seres humanos en situación de hambre aguda en 45 millones de personas.

Y es que la guerra imperialista es inherente al capitalismo, de la situación de crisis general que vive, consecuencia del desarrollo desigual de las potencias imperialistas, de su pugna por la hegemonía mundial en la lucha por la obtención de las fuentes de materias primas y de la conquista y el control de los mercados de venta y del dominio financiero.

El imperialismo ha conducido a la humanidad a dos guerras mundiales, y está empujándola, inexorablemente, hacia una tercera que está cantada de continuar rigiendo el capitalismo.

El fascismo, la reacción, es el clavo ardiendo al que se tienen que agarrar los capitalistas en su declive, donde la violencia y la represión máxima contra la clase obrera, la militarización de la economía y la guerra imperialista, son su política interna y externa, unido a la exacerbación del nacionalismo y el racismo al objeto de evitar la unidad de la clase obrera, de confrontar a los obreros entre sí para impedir que la clase obrera, la única clase social revolucionaria hoy, se rebele y confronte contra los grandes capitalistas que le niegan, objetivamente, una vida digna.

En esa pugna interimperialista por el control de los recursos energéticos, de las materias primas necesarias para desarrollar la robotización, en definitiva, en el dominio imperialista del mundo, es donde se debe ubicar la guerra desencadenada por EEUU, y su delegación sionista de Israel, contra Irán. EEUU pretende sortear su declive como potencia hegemónica imperialista obstaculizando el acceso a los recursos energéticos – fundamentalmente el gas y el petróleo – a su mayor competidor, China. En esa lógica debe incardinarse la política norteamericana de agudización del yugo opresor y del saqueo contra América Latina, al objeto de expulsar a China de lo que considera EEUU su patio trasero. En la zona del Golfo Pérsico, EEUU ha dominado la zona y el control de sus recursos energéticos con guerras de rapiña, golpes de estados y creación de estados ficticios recubiertos con los mantos monárquicos de sátrapas locales a los que ha enriquecido a costa de controlar política y económicamente dicha zona, garantizando que la moneda de intercambio para la venta del petróleo por parte de dichos estados fuera el dólar, de tal modo que EEUU, de esa forma, impusiera su moneda como moneda de intercambio mundial y, consecuentemente, poder emplear este monopolio del sistema financiero como un arma de guerra contra el resto del mundo, como lo acreditan los bloqueos económicos perpetrados por los EEUU, y sus socios de la UE, que entre el año 1970 y el 2021 causaron la muerte a 38 millones de seres humanos en países del tercer mundo.

La influencia china sobre la zona del Golfo Pérsico, en la última década, ha crecido notablemente, de tal modo que países de dicha región como Egipto, Emiratos Árabes e Irán forman parte del BRICS. Además, la zona del Golfo Pérsico nutre de recursos energéticos a Asía siendo cardinal para la ruta marítima del proyecto de la Ruta y la Franja chino. La guerra contra Irán constituye la ruptura con todo lo que hemos descrito, siendo el objetivo de EEUU doblegar al actual estado iraní, utilizando la subversión y la guerra, para apropiarse de los recursos energéticos y enrutarlos vía oleoductos y gasoductos a través de Israel, como han reconocido tanto Trump como Netanyahu.

En esa competencia interimperialista desarrollan la automatización para desplazar a los contendientes que pugnan por la hegemonía. Sin embargo, el desarrollo de la automatización lo que hace es negar al propio capitalismo en tanto busca multiplicar la producción sustituyendo al proletario por la máquina, liquidando al que genera la riqueza de la que se apropia el empresario. Con este desarrollo de la automatización bajo la privatización de la misma, se incrementa el desempleo, se maximiza el empobrecimiento de la clase obrera y, consecuentemente, se liquida la demanda, de tal modo que se sientan las bases de la abundancia pero se maximiza la privación y la inaccesibilidad a la producción por parte de una inmensa mayoría de la humanidad cada día más empobrecida.

La única manera de armonizar el ingente desarrollo que significa la automatización con el desarrollo de la humanidad, de hacer que el progreso tecnológico se convierta en progreso social pasa por socializar la automatización y el fruto de ésta, o lo que es lo mismo, pasa por liquidar el imperialismo y desarrollar el socialismo.

La automatización en manos de la mayoría, de la clase de los proletarios, conllevará un beneficio para el conjunto, garantizando la vida digna para el ser humano y ubicándolo en armonía de donde emana, de la naturaleza. De lo contrario, de seguir estando en las sucias y asesinas manos de los capitalistas, la forma en la que el capitalismo tratará de seguir viviendo será asesinando a millones de seres humanos con bloqueos económicos, con guerras imperialistas y con el hambre.

 

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, ÚNETE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡ABAJO EL FASCISMO Y EL CAPITALISMO EN PUTREFACCIÓN QUE LO GENERA!

¡POR LA VIDA DE LA CLASE OBRERA, SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La mentira del escudo social

Recientemente el gobierno español ha lanzado un conjunto de medidas denominadas “Escudo social”, que se han presentado como una batería de medidas para proteger a la clase obrera de las consecuencias económicas derivadas de la guerra de rapiña llevada a cabo por el imperialismo norteamericano y sus acólitos. Bajo la apariencia de medidas encaminadas a rebajar el coste de la vida de una manera inmediata, se esconden bonificaciones, reducciones fiscales selectivas y un conjunto de ayudas puntuales, sobre todo a pequeñas y medianas empresas y hacia la protección de los beneficios de los monopolios, que lejos de transformar las condiciones materiales de la clase obrera, terminan lastrando la capacidad recaudatoria del Estado y, por lo tanto, debilita la capacidad del mismo para sostener los servicios públicos universales. Y no se produce porque el poder lo ostente tal o cual partido en el gobierno, ocurre porque es una lógica inherente al modelo productivo.

Entonces, esta reducción de ingresos por parte del Estado se convierte en una transferencia indirecta de dinero público hacia sectores privados y grandes monopolios, que redundan en el deterioro progresivo de los servicios de protección social, sanidad, educación (ahí han estado las huelgas de los docentes estos últimos días en Cataluña) o el sistema de pensiones. De ese modo, lo que se concede por un lado como ayuda puntual a la clase obrera, se le arrebata por otro lado al erosionar sus derechos colectivos.

Desde el PCOE afirmamos que el auto denominado “Escudo social” no es más que una ilusión reformista que no altera para nada las relaciones de producción y que perpetúa la labor del estado burgués junto al desvío de dinero público a intereses privados. Además, su propaganda electoral tiene coste cero y, a la vez, deja intacto el poder del capital. Esto nos conduce a una creciente dependencia de las medidas temporales, que no son sólo insuficientes, además nos dirigen hacia futuros recortes alegando la sostenibilidad fiscal. También afirmamos que la verdadera protección social no puede basarse en parchear el sistema capitalista. Esta protección debe basarse en la transformación radical de su modo de producción donde prima la apropiación privada del trabajo social. Para ello, la clase obrera como único sujeto revolucionario, debe asumir su papel como protagonista de la transformación, poniendo los medios de producción al servicio de ella misma y logrando la planificación democrática de la economía para satisfacer sus propias necesidades y no los intereses del beneficio privado.

El momento histórico exige audacia y organización. Frente a las consecuencias terminales derivadas del capitalismo, la clase obrera debe dotarse de un partido comunista fuerte y disciplinado que se erija en la vanguardia de la clase obrera. Frente a las crisis del capitalismo, la precariedad y la desigualdad creciente, solo un partido comunista fuerte, disciplinado y arraigado en la clase obrera puede articular una respuesta real y transformadora. No se trata de una opción más, sino de una necesidad imperiosa: construir una herramienta colectiva capaz de unir luchas, elevar la conciencia y conquistar un futuro donde la justicia social y la dignidad no sean promesas, sino realidades. Por eso, te animamos a abandonar las opciones reformistas y te invitamos a ensanchar las filas del PCOE.

 

¡Por la abolición del sistema capitalista!

¡Por la organización obrera frente al imperialismo!

¡Por la salida revolucionaria!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Vox y la defensa del sector primario

La línea política de Vox se ha construido sobre tres ejes fundamentales, el patriotismo económico, la admiración por el modelo de Donald Trump y la defensa del sector primario. En esa narrativa se ha presentado siempre como un acérrimo defensor de los ganaderos, pescadores y agricultores españoles como bastión contra las políticas medioambientales de la Unión Europea y la supuesta marginación del mundo rural. Este discurso presenta evidentes contradicciones a la realidad material del sistema económico en el que se insertan estas medidas.

En primer lugar, la apelación constante al patriotismo económico oculta la estructura real del capitalismo agrario contemporáneo y general, en su fase imperialista, en un mundo completamente repartido y donde el comercio ha borrado las fronteras. Observamos que el sector primario en España no está dominado por pequeños productores autónomos plenamente soberanos, sino por cadenas de valor controladas por grandes distribuidoras, multinacionales agroindustriales y mercados financieros internacionales. En este contexto, la defensa retórica del “campo español” se limita a una dimensión cultural y simbólica, mientras las relaciones de producción siguen sometidas a las dinámicas del capital global. Por eso, concluimos en este primer punto que el problema fundamental no es la falta de patriotismo en las políticas económicas, sino la subordinación del trabajo agrícola al capital monopolista.

En segundo lugar, la admiración expresada por Vox hacia Donald Trump se inscribe también dentro de esta lógica. El trumpismo se ha presentado como una forma de nacionalismo económico que promete proteger a los trabajadores nacionales frente a la globalización. No obstante, en la práctica, las políticas de Trump beneficiaron principalmente a grandes corporaciones mediante recortes fiscales, desregulación ambiental y subsidios selectivos que favorecieron a los grandes productores agrícolas estadounidenses. Este tipo de nacionalismo extremo no cuestiona las bases del capitalismo, sino que reconfigura sus beneficiarios dentro de las élites nacionales y no para los productores que dice defender.

En tercer lugar, la actual crisis vinculada a la guerra en Irán pone de manifiesto la fragilidad estructural del sector primario dentro de la economía capitalista global. El aumento del precio del petróleo, en una guerra provocada por el gorila rubio que sirve de inspiración a su línea política, tiene efectos directos sobre el coste del transporte, la maquinaria agrícola y, especialmente, sobre los fertilizantes, cuyo proceso de producción depende en gran medida del gas y de la energía fósil. Como resultado de las consecuencias de su patriotismo económico, los agricultores se enfrentan a un aumento de costes que reduce drásticamente sus márgenes de beneficio y que se cargarán sobre los consumidores para mayor gloria de los mercados financieros internacionales.

Esta situación ilustra cómo el sector primario se encuentra atrapado en una doble dependencia: por un lado, de los mercados energéticos globales y, por otro, de las grandes empresas proveedoras de insumos agrícolas. Los pequeños y medianos agricultores no controlan ni el precio de lo que compran (fertilizantes, combustible, maquinaria) ni el precio de lo que venden, determinado por intermediarios y grandes cadenas de distribución. Ahora, las guerras imperialistas de Trump, al que tanto admiran, llevarán a la proletarización de los pequeños y medianos agricultores a los que decían defender y a un mayor lucro del capital financiero que aumentará sus beneficios a base de sangrar a los consumidores y precarizar a los productores.

En este contexto, el discurso patriótico de Vox aparece como una forma de canalizar el malestar social sin cuestionar las estructuras económicas que generan la crisis. La solución propuesta suele centrarse en medidas como la reducción de regulaciones o la defensa de intereses nacionales dentro del mercado global, pero no plantea una transformación de las relaciones de propiedad ni del control de los medios de producción. Toda esta palabrería huera y populista de la extrema derecha cae por su propio peso a poco que se la observe con un poco de detenimiento y cuando se la enfrenta a la realidad de la base económica en la que descansa el sistema se diluye como un azucarillo en el agua.

En este contexto, el PCOE tiene que ser capaz de llevar este discurso a los productores en general y a los que están afectados de esta psicología populista e irreal. Desde el PCOE planteamos como salida a la crisis del sector primario, muy agravada por la guerra, la única política realista y revolucionaria, la colectivización de la tierra y de los medios de producción, eliminando la propiedad privada agraria que permita planificar la producción para asegurar el abastecimiento. Esta organización socioeconómica nueva permitirá distribuir los recursos de forma más equitativa y garantizar alimentos a la población. Para ello es necesario una reforma agraria que socialice el campo y los medios de producción y ponga la tierra al servicio de los productores y sus necesidades, fuera de los intereses de los mercados financieros internacionales, los demagogos y los latifundistas.

 

¡Por el fin del populismo fascista!

¡Por la reforma agraria!

¡Por el empoderamiento de la clase obrera!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Apuntes sobre China y el oportunismo

Algunos partidos que se hacen llamar comunistas en el Estado español, con el PCPE a su cabeza, caracterizan a Rusia, China y los BRICS en general como la esperanza de contrapoder contra el imperialismo, su bastión y su guía. Nos centraremos ahora en China.

La caracterización de China como potencia imperialista se apoya en su transformación material durante las últimas décadas. Bajo la dirección del Partido Comunista de China, la apertura al capitalismo de Deng Xiaoping (qué más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones) y el liderazgo de Xi Jinping, el país ha consolidado un modelo que combina control estatal con expansión capitalista global.

La acumulación de capital chino se proyecta hacia el exterior mediante inversiones, préstamos y control de infraestructuras estratégicas. Iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta muestran un patrón de penetración económica en Asia, África y Europa que reproduce relaciones desiguales: exportación de capital, endeudamiento de países periféricos y acceso privilegiado a recursos y mercados. Esto casa a la perfección con la definición clásica de imperialismo desarrollada por Lenin en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917): concentración de capital, exportación de capitales y competencia por esferas de influencia.

Internamente, el crecimiento chino se ha apoyado en una intensa explotación del trabajo asalariado, con grandes conglomerados estatales y privados que operan en lógicas de acumulación y competencia global. El Estado actúa como coordinador de este capitalismo nacional, defendiendo sus intereses en el sistema mundial. Desde esta perspectiva, China no representaría una alternativa socialista al orden capitalista, sino una nueva potencia que disputa la hegemonía dentro del mismo sistema. Su ascenso expresa menos una ruptura con el imperialismo que su reconfiguración en un mundo multipolar.

El socialismo no puede reducirse a la acumulación de capital bajo la dirección de un partido, ni a la competencia en el mercado mundial con métodos propios del capitalismo. La tarea de los comunistas no es justificar nuevas potencias ni nuevos bloques capitalistas, sino defender con claridad la independencia política de la clase obrera. A todo país en el que prime el capitalismo, como China, le es imposible no terminar siendo imperialista por las características de su base económica. Sólo mediante la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo podrá reconstruirse un movimiento comunista internacional fiel a sus principios: la abolición del capitalismo, la emancipación del trabajo y la construcción consciente del socialismo por y para la clase obrera.

En definitiva, la defensa acrítica de la China capitalista por parte del PCPE y otros que aún se autodenominan comunistas no fortalece al movimiento obrero, sino que lo confunde y lo desarma ideológicamente. Lo desvía de sus objetivos revolucionarios. El PCPE presta grandes servicios a la burguesía cuando confunde y engaña a los elementos del proletariado que caen en sus garras. Su Frente Antimperialista, en el que caben cosas como el Socialismo del Siglo XXI y otros experimentos, están trufados de traición y han acabado en desastre y desafección al socialismo. Sólo la lealtad a los principios del marxismo-leninismo pueden devolver a la clase obrera a la dirección correcta.

En última instancia, la misión histórica del proletariado no es sólo resistir, sino transformar. Allí donde el capital levanta muros de desigualdad, la clase obrera descubre su fuerza colectiva y su capacidad para crear un mundo distinto. Organizada, consciente y bien dirigida, la clase obrera abrirá el camino hacia una sociedad donde la riqueza producida por todos pertenezca a todos y, para ello, el capitalismo ha de fenecer.

 

¡Por la derrota del oportunismo!

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Construye la revolución en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga de estibadores en Avilés

La defensa del empleo portuario frente a los intentos de precarización vuelve a mostrar que sólo la organización y la lucha de la clase trabajadora pueden frenar los ataques del capital.

Los trabajadores de la estiba del Puerto de Avilés vienen protagonizando en las últimas semanas varias jornadas de huelga frente a los planes empresariales que amenazan su modelo de empleo. Este 14 de marzo volvieron a movilizarse en las calles de Avilés para defender sus puestos de trabajo y denunciar el bloqueo en las negociaciones.

El origen del conflicto se encuentra en la intención de desmantelar el actual sistema de organización del trabajo portuario basado en el Centro Portuario de Empleo. Este modelo permite la contratación colectiva de los estibadores y garantiza cierta estabilidad laboral para la plantilla. Su desaparición abriría la puerta a una mayor precarización del sector, favoreciendo la fragmentación del empleo, la temporalidad y el deterioro de las condiciones laborales.

Los trabajadores han advertido que estas medidas suponen un nuevo intento de debilitar derechos conquistados tras años de lucha en los puertos.

La lucha de los estibadores de Avilés vuelve a recordarnos que, frente a los ataques del capital, la única garantía para defender los derechos de la clase trabajadora es la organización y la movilización colectiva.

Trasladamos toda nuestra solidaridad con los estibadores en lucha y con sus familias, así como con todos los trabajadores que defienden sus derechos frente a los intentos de precarización del empleo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La inflación como método de pago de la militarización imperialista

La inflación puede entenderse no sólo como un fenómeno monetario, sino también, en el escenario de guerra actual, como un mecanismo político y económico que redistribuye los costes de la guerra hacia la clase obrera para capitalizar a los monopolios. Cuando los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios, el poder adquisitivo de la clase obrera disminuye, funcionando en la práctica como una forma indirecta de financiar ese gasto. En contextos de fuerte gasto militar, el aumento de la masa monetaria sostenido por la misma producción, el endeudamiento público y la subida general de precios trasladan ese coste sobre los hombros de la clase obrera.

En el siguiente episodio, cuando los monopolios se han asegurado el control y la apropiación de materias primas y de los circuitos de producción y circulación (energía, petróleo, alimentos, transporte, logística, etc..) la inflación puede intensificarse a través del encarecimiento de esos insumos básicos. En ese escenario, el aumento de precios no solo refleja presiones macroeconómicas, sino también la capacidad de quienes dominan esos sectores para trasladar costes y ampliar márgenes ahora ya sin ningún tipo de competencia. Por ese mecanismo, el capitalismo en su fase putrefacta, la imperialista, extingue su motor principal, la competencia, y se desnaturaliza del todo. El resultado es una doble dinámica: por un lado, la inflación reduce el valor real de los salarios; por otro, refuerza la posición de quienes controlan recursos estratégicos, consolidando una redistribución regresiva de la riqueza cada vez en menos manos y cada vez sectores más amplios de la clase obrera ven cómo sus vidas se precarizan a marchas forzadas. La inflación no se entiende ya sólo como un fenómeno técnico o monetario, sino como un mecanismo de redistribución de la riqueza desde el trabajo vivo hacia el capital y los estados burgueses que le sirven en dirección a la guerra.

Llegados a este punto, la lucha contra la guerra y la militarización está inseparablemente ligada a la lucha por el control democrático de la economía y por la superación del marco de la esclavitud asalariada, el imperialismo y sus guerras. Mientras las decisiones sobre producción, gasto y crédito permanezcan en manos del capital y de los estados que los representan, los costes de las crisis y de la guerra seguirán recayendo sobre la clase obrera.

En contextos de rearme o expansión militar, esta dinámica adquiere un significado político claro. El aumento del gasto militar suele financiarse mediante deuda pública, expansión monetaria o reorientación del presupuesto. La inflación resultante actúa como un impuesto indirecto que no se debate ni se vota explícitamente. Este sobrecoste se traslada directamente hacia las arcas de los grandes capitales y sectores vinculados a la industria militar. Así, desde esta perspectiva, la inflación funciona como una forma de socializar los costes de la militarización y privatizar sus beneficios. La clase obrera termina financiando, mediante la pérdida silenciosa de su poder de compra, un aparato militar que responde principalmente a los intereses geopolíticos y económicos de las clases dominantes y reaccionarias y donde sus hermanos de clase ponen su ruina y sus muertos.

Ante este panorama de guerras imperialistas persistentes, el PCOE levanta la bandera del internacionalismo proletario y recuerda que la sangre de los obreros no está para defender la patria de los explotadores, sino su propia emancipación. Sólo con la organización consciente de la clase obrera y el fortalecimiento del PCOE podremos avanzar hacia la derrota del imperialismo y la construcción de una sociedad socialista libre de explotación sin guerras entre pueblos.

 

¡Por el fin de las guerras imperialistas!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El trabajo temporal y la ruina de los obreros aumentan con el actual Gobierno

El mal llamado y autoproclamado “Gobierno más progresista de la historia” anunció a bombo y platillo el fin de los contratos temporales gracias a su Reforma Laboral de 2022 (Real Decreto-ley 32/2021) que eliminó los contratos por obra o servicio. Sin embargo, el trabajo temporal está más vigente que nunca.

Según publica la propia prensa burguesa, los ceses en periodo de prueba de indefinidos se disparan un 864% desde la reforma laboral, consagrando así el  empleo temporal. “Las empresas españolas extinguieron 1,02 millones de contratos en 2025 porque el trabajador no superó el periodo de prueba, un 2,34% más que en 2024 y un 79% más que en 2021, antes de la reforma laboral”.

La burguesía ha mantenido intacto el trabajo temporal, que supone una de sus grandes fuerzas para mantener al obrero en la miseria y lograr cotas de explotación cada vez más altas, y ha utilizado a su última y flamante Ministra de Trabajo para perpetrar este truco de trilerismo.

Ni se ha acabado con los contratos temporales, puesto que siguen vigentes las modalidades de contrato de trabajo de duración determinada por circunstancias de la producción o por sustitución de persona trabajadora (Artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores) ni se ha limitado o reducido el trabajo de carácter temporal. De hecho ha aumentado.

Tanto el aumento en los tiempos del periodo de prueba como la inclusión del contrato fijo discontinuo han sido dos herramientas fundamentales para la patronal para profundizar en el trabajo temporal, en la explotación de los obreros, a pesar del ejercicio de marketing llevado a cabo por Yolanda Díaz anunciando el fin del trabajo temporal con la Reforma Laboral de 2022.

Estas herramientas han servido para introducir el despido libre y gratuito, ya que el cese de un contrato fijo en periodo de prueba no supone indemnización para el trabajador y no hay que justificarlo. De hecho, los Convenios Sectoriales con mayor cantidad de trabajadores (Grandes Almacenes, Tecnológicas y Telecomunicaciones, Consultoría…) oscilan entre los 3 y 6 meses de periodo de prueba (según la categoría profesional) lo que permite perfectamente a las empresas contratar y despedir libremente y sin coste gracias al periodo de prueba.

En el caso de los contratos fijos discontinuos, que son per se trabajo temporal, permiten tanto a la burguesía como al Estado obtener un beneficio doble. Por un lado, mantener el contrato temporal ahorrando la indemnización de 12 días por año trabajado que tenía el antiguo contrato temporal por obra y servicio, ya que el fin de llamamiento es flexible y no supone un despido. Y por este motivo, también permite al Estado mantener a ese trabajador que no está trabajando como ocupado y no como parado, maquillando así los datos del paro que acumulan récord tras récord de ocupación, aunque haya decenas de miles de obreros sin trabajar.

De hecho, en términos globales, si analizamos el número medio de horas efectivas semanales trabajadas no ha parado de descender año a año:

 

De igual forma, los ocupados a tiempo parcial por motivo de la jornada parcial no dejan de aumentar:

Como estamos observando, a tenor de los datos del propio Instituto Nacional de Estadística.

El cambio de puesto de trabajo es constante y cada vez más rápido en el estado, más de la mitad de las altas de seguridad social provienen de contratos que no duran más de un mes:

 

Todos los tipos de contrato, por separado, mantienen una volatilidad mayor que antes de la reforma. Los fijos discontinuos, con 841.340 asalariados a cierre de 2025 solo suponen el 4,8% del total, cuando en 2019 apenas llegaban al 2,4%. Sin embargo, suman 55.307 bajas o altas diarias, el 27,4% del total de rotaciones. Hace seis años solo eran el 3,3%.

Todo esto lo que genera es una gran inestabilidad en los puestos de trabajo, impidiendo a los obreros tener puestos de trabajo con los que mantener unos salarios que les permitan sostener una vida con perspectivas de futuro. El capitalismo, en su avance en esta época de desarmonización de las fuerzas productivas respecto de las relaciones de producción, en un momento de automatización que no corresponde ya con las relaciones de producción capitalistas sino con el Socialismo, no hace sino generar guerra, muerte y miseria para la clase trabajadora.

El Gobierno, con Yolanda Díaz a la cabeza del Ministerio de Trabajo y Economía Social, es el ejecutor de una Reforma Laboral criminal que ya supone la ruina de millones de obreros hoy y que se prevé que aumente drásticamente en los próximos años, que comenzó con los trabajadores más jóvenes pero que ya está afectando a los más mayores también.

Intentarán echar la culpa a agentes externos, pero a los comunistas no se nos escapa que este Gobierno ha implementado de forma implacable los planes de una clase burguesa que solo pretende mantenerse en el poder y seguir acumulando beneficios a base de robar a los obreros.

La clase obrera no puede tener ni un ápice de confianza en este Gobierno, brazo ejecutor de los planes de la burguesía para enriquecerse a manos llenas que desembocarán en una nueva crisis brutal que pagará de nuevo el proletariado. Y es deber de los comunistas llevar esta realidad a la clase obrera de todas las maneras posibles para organizarlo contra este sistema capitalista, injusto, y derribarlo para construir el Socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga en el sector auxiliar del metal en Asturias

La huelga convocada en el sector auxiliar del metal en Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la burguesía industrial y sus representantes políticos intentan ocultar: sin la clase obrera no funciona un solo engranaje de la industria.

En los últimos días, piquetes de trabajadores han bloqueado los accesos a las factorías de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, paralizando operaciones clave de mantenimiento y reparación en las instalaciones siderúrgicas. Entre ellas se encuentra una intervención fundamental en el Horno Alto B de Veriña, cuya reparación depende en gran medida del trabajo de las empresas auxiliares del metal.

Este conflicto afecta a miles de trabajadores de la industria auxiliar, empleados en tareas de mantenimiento industrial, montajes mecánicos, soldadura, electricidad y reparación de instalaciones industriales. Su lucha no es un hecho aislado. Es la expresión concreta de una contradicción fundamental del capitalismo: la que enfrenta los intereses de la clase obrera con los de la patronal.

La huelga surge tras el bloqueo de las negociaciones del convenio colectivo del sector de montajes y empresas auxiliares del metal, que lleva más de un año sin avances reales.

Las reivindicaciones son claras:

  • Recuperar poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Mejorar las condiciones salariales.
  • Reducir la jornada laboral anual.
  • Regular mejor los desplazamientos y dietas.
  • Garantizar el relevo generacional en las plantillas.

Frente a estas demandas, la patronal del sector, agrupada en Femetal, pretende mantener la precarización estructural de miles de trabajadores que sostienen la industria asturiana. Mientras los beneficios empresariales se recuperan tras la crisis, los empresarios se niegan incluso a garantizar la recuperación del poder adquisitivo perdido.

Pero el bloqueo del convenio también evidencia otro problema que la clase trabajadora conoce bien: la política de negociación permanente y concesiones del sindicalismo amarillo.

Durante décadas, las direcciones de CCOO y UGT han convertido la negociación colectiva en un mecanismo de gestión de los recortes en lugar de una herramienta de confrontación contra la patronal. El resultado es que convenio tras convenio los trabajadores ven cómo se consolidan jornadas interminables, salarios insuficientes y condiciones cada vez más precarias.

Uno de los aspectos más reveladores de esta huelga es la importancia real de las empresas auxiliares en la producción industrial. En complejos como ArcelorMittal, gran parte de los trabajos de mantenimiento, montaje y reparación dependen de estas plantillas externalizadas. Sin ellas, la producción se paraliza. Lo que hoy está ocurriendo con la reparación del Horno Alto B lo demuestra con claridad.

Este modelo de subcontratación masiva no es casual. Es una estrategia deliberada del capital para fragmentar a la clase obrera, dividir plantillas y rebajar salarios y derechos. La externalización permite a las grandes multinacionales beneficiarse de mano de obra altamente cualificada mientras descargan sobre otras empresas la presión laboral, los riesgos y la precariedad. Y, en demasiadas ocasiones, esta fragmentación ha sido aceptada en los acuerdos firmados por las direcciones amarillistas,consolidando una división entre trabajadores de plantilla y trabajadores de las empresas auxiliares que solo beneficia a la patronal.

La huelga del metal también se produce en un contexto más amplio de incertidumbre industrial en Asturias. En los últimos años se han multiplicado las advertencias sobre posibles recortes de actividad, deslocalizaciones y reorganizaciones productivas en el sector siderúrgico. Las grandes multinacionales utilizan con frecuencia la amenaza del cierre o del traslado de producción para presionar a trabajadores e instituciones públicas. El chantaje es siempre el mismo: aceptar peores condiciones laborales o asumir la pérdida de empleo.

Pero la historia del movimiento obrero demuestra que ceder ante ese chantaje solo conduce a nuevas concesiones. La desindustrialización no es un fenómeno inevitable ni natural: es el resultado de decisiones tomadas por el capital en busca de mayores tasas de beneficio.

La huelga del metal en Asturias es un ejemplo de la única vía que históricamente ha permitido a la clase obrera defender sus derechos: la lucha organizada. Cuando los trabajadores paralizan la producción, se revela una verdad fundamental que el capitalismo intenta ocultar: toda la riqueza social la produce el trabajo.

Los altos hornos, las plantas siderúrgicas, los complejos industriales… nada de eso funciona sin los miles de obreros que cada día ponen en marcha la producción. Por eso la huelga es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. No solo como medio de presión económica, sino también como escuela de conciencia y organización. Y también demuestra que la fuerza real de los trabajadores no reside en las mesas de negociación, sino en su capacidad de parar la producción.

El conflicto del metal en Asturias no afecta únicamente a los trabajadores del sector. La industria siderúrgica ha sido históricamente uno de los pilares del empleo y de la economía de la región. Cada ataque a las condiciones laborales en este sector repercute en toda la clase trabajadora. Por eso la huelga de las empresas auxiliares debe entenderse como una lucha de conjunto: una lucha contra la precarización, contra la desindustrialización y contra un modelo económico que sacrifica los intereses de los trabajadores en beneficio del capital.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias 




El discurso pacifista del PSOE

No es ningún secreto que la Unión Europea, aparte de ser un bloque imperialista en estado de alta decadencia, es un lacayo completamente plegado a los intereses de EEUU vía OTAN. En este escenario, ante la guerra llevada a cabo por EEUU en Irán, descuella la posición del gobierno español, que busca resucitar el lema de “No a la guerra” de 2003 con fines meramente electoralistas para las próximas elecciones en Castilla y León.

Si partimos de que ningún país capitalista puede no ser imperialista debido al desarrollo de su base económica y que el imperialismo es un juego de dependencias y esclavitudes que sólo puede salir por la guerra una vez repartido el mundo, el gobierno español dice una cosa, mantener una política exterior independiente basada en la paz entre los pueblos y el derecho internacional, y por otro lado, no tiene otro camino que la subordinación a la OTAN y a los intereses geopolíticos de EEUU que reproducen la lógica del imperialismo occidental. Sobre el tapete eslogan revolucionario y, por debajo, servilismo y sumisión.

Hay que recordar que el Estado español, vía PSOE en 1986, entró en la OTAN y la UE, y ese mismo partido hoy dice que no se plegará a los intereses del bloque imperialista en el que nos metieron. El Estado español, desde esa fecha, siempre ha estado, y lo sigue estando en el momento actual digan lo que digan con intereses partidistas porque no puede hacer otra cosa, alineado con bloques militares que históricamente han intervenido en Oriente Medio y otras partes del mundo, para garantizar el control de recursos energéticos y rutas estratégicas. Su postura de no a la guerra es cínica y calculada con intereses partidistas para engañar a la clase obrera en busca de réditos electoralistas y convertirse en la pata izquierda del capital que no es más que la antesala del fascismo. Para ello se usan conceptos vacíos de contenido bajo el imperialismo como derecho internacional, derechos humanos o democracia.

Ningún partido político bajo la democracia burguesa tiene otro camino que la sumisión al capital. El PSOE, una vez más, como con la OTAN o la UE, no le tiembla el pulso para mentir descaradamente en un cálculo de réditos electorales que corresponden más a una empresa privada que a una supuesta alternativa política. Por otro lado, mientras habla a su electorado, ya se ha plegado a los designios del gorila rubio con reuniones de alto nivel de Margarita Robles y Albares para explicarle que todo es un teatro y ofrecerle la máxima colaboración sin paliativos.

Desde el PCOE tenemos claro que la única forma de combatir al imperialismo es mediante el socialismo. Bajo el capitalismo en su fase imperialista no hay otra opción que el saqueo y la guerra. Mientras el capitalismo continúe generando crisis, saqueo y confrontación entre bloques, la clase obrera seguirá pagando el precio de estas guerras digan lo que digan los voceros del capital. Frente a ella y los intereses de las élites, que pretenden arrastrar a los pueblos a nuevos conflictos, el PCOE reafirma su posición internacionalista y de clase. La lucha por la paz verdadera pasa por la organización de la clase trabajadora para la superación del modelo de producción capitalista en su fase última y putrefacta, la fase imperialista. Nuestra tarea es clara, organizar, concienciar y construir una alternativa socialista que garantice paz, dignidad y futuro para la clase obrera que es la humanidad entera.

 

¡Muerte al imperialismo!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Guerra por petróleo, el imperialismo agonizante conduce a la humanidad a la muerte

El Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético del Gobierno de los EEUU, Jarrod Agen, en una entrevista ofrecida al medio de comunicación de extrema derecha Fox señalaba, con respecto de la guerra ilegal de rapiña iniciada por la potencia asesina norteamericana, que “este es un conflicto a largo plazo porque confiscaremos y liberaremos las reservas de petróleo de Irán de manos de los terroristas”.

Dos días antes a dicha entrevista de Jarrod Agen, el 5 de marzo, en Venezuela se reunían Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela y entreguista al imperialismo norteamericano, y el enviado norteamericano, el secretario de interior Doug Burgum, jefe de Agen, que comandaba una delegación norteamericana con 24 grandes empresarios del sector minero y de materias primas para, aparte del petróleo, tratar cómo saquear a Venezuela de sus reservas de carbón, oro, diamantes, bauxita, cobre, coltán y otra serie de minerales necesarios para la industria tecnológica y energética norteamericana.

Tras la reunión con Doug Burgum, la marioneta estadounidense Delcy Rodríguez firmó un acuerdo de explotación del petróleo y del gas venezolano con el monopolio petroquímico británico Shell y anunció una reforma de la Ley de Minas, que va a dar carta de legalidad a los monopolios norteamericanos y sus socios a saquear los recursos mineros y energéticos de Venezuela, siguiendo las directrices dadas por el gobierno norteamericano.

Desde el pasado 3 de enero, el gobierno venezolano – más que chavista sería Vichysta, por su docilidad al gobierno fascista de los EEUU, siendo Delcy Rodríguez la Pétain del siglo XXI – no ha dudado en abrirle las puertas de la Patria de Chávez a la CIA y abrirle la capacidad legisladora al fascista Trump, siendo éste quien realmente legisla a través de los vendepatrias hermanos Rodríguez.

Los hechos muestran que lo acontecido en Venezuela, y la detención de Maduro y su compañera, más que un éxito norteamericano sería más un pacto entre el chavismo y Trump para entregar el país a EEUU.

Y, sin duda, los hechos acreditan la necesidad imperiosa de EEUU por hacerse con el petróleo y el gas venezolano al objeto de llevar a cabo la guerra ilegal, junto con sus socios sionistas contra Irán, al objeto, tal y como ha manifestado abiertamente Jarrod Agen, de robar “las reservas de petróleo de Irán”. Sin duda, la caída de Venezuela en manos de EEUU, y el control de su petróleo y de su gas, era necesario para que el fascista Trump diera un nuevo paso en su plan, hacerse con el control de Oriente Medio y apropiarse de los recursos energéticos de dicha zona. O lo que es lo mismo, romper la Nueva Ruta de la Seda – ya que por Irán pasa tanto el corredor económico como marítimo de la misma – y, por tanto, obstaculizarle y encarecerle a China el acceso al petróleo y el gas de dicha zona.

La contraposición a China y a BRICS por parte de EEUU en la zona es la defensa a ultranza del sionismo y de su proyecto de lo que los fascistas denominan “Gran Israel”, o lo que es lo mismo, la extensión de Israel de tal modo que ocupe la zona comprendida entre el Éufrates y el Nilo, que serviría a EEUU para el control de la parte este del Mediterráneo, de toda la península del Sinaí y del canal de Suez y el Mar Rojo.

Y dentro del objetivo de debilitar a BRICS y, consecuentemente, debilitar a China y al resto de los países que integran dicha agrupación, es fundamental para EEUU apropiarse por completo del continente americano. EEUU desde el triunfo de Trump habla abiertamente de que ellos son un hemisferio, contemplando al continente americano como de su propiedad. Por ello, la agudización del bloqueo contra Cuba para hacer que caiga la Revolución Cubana, subvirtiendo el gobierno revolucionario colocando a títeres del imperialismo norteamericano, al estilo venezolano, es donde se debe circunscribir el acoso y derribo contra Cuba, así como la utilización de sus sabuesos fascistas, como es el narcotraficante presidente fascista del Ecuador, Noboa, expulsando al cuerpo diplomático cubano de dicho país; por no hablar de las acciones terroristas orquestadas desde EEUU como fue el ingreso de mercenarios en una lancha armados hasta los dientes u otros actos de subversión anti revolucionarios perpetrado por diez mercenarios panameños dirigidos desde la mafia miamesa.

Y en el proceso de adueñarse del continente americano y de sacar del mismo la cada vez mayor influencia de China y de Rusia, de los BRICS, es donde se circunscribe la organización de los presidentes abiertamente fascistas y vendidos a EEUU, como por ejemplo, los que se congregaron en la cumbre celebrada en Miami este fin de semana donde se reunieron las marionetas fascistas que gobiernan hoy en Argentina, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Honduras, Costa Rica o Panamá, entre otros, y que Cuba ha denunciado como un ataque a la soberanía de las naciones latinoamericanas y que constituye una amenaza para la paz, la seguridad, la estabilidad y la integridad de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Para el imperialismo en declive, en decadencia, para EEUU, la guerra no sólo es el clavo al que se agarra para tratar de impedir que las potencias imperialistas emergentes lo despojen de su hegemonía, la forma para combatir e impedir el desarrollo de dichas potencias emergentes, sino también la manera de combatir el proceso de desdolarización que se está dando en el mundo, de manera acelerada tras el estallido de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania, donde BRICS no sólo ha establecido un sistema financiero alternativo sino que está socavando el poder del dólar. Mediante la guerra, EEUU pretende evitar la diversificación del capital y evitar el declive del dólar, refinanciar la ingente cantidad de deuda, todo ello mediante la guerra y una mayor militarización aún de la economía; a la par que pretende dar un patadón hacia adelante y dilatar la enorme crisis financiera que se advierte como consecuencia de un estallido de la burbuja de la Inteligencia Artificial – que cada vez concentra una mayor parte de la economía norteamericana – que también se va a llevar por delante al sector bancario, algo que el propio Fondo Monetario Internacional lleva reconociendo en informes internos desde 2023.

El imperialismo en declive, EEUU, para tratar de mantener su hegemonía no tiene más salida que la guerra imperialista y abrazar fuertemente al fascismo, por ello, para los intereses de los monopolios norteamericanos es vital fortalecer al sionismo, a Israel, que es el mayor generador de ideología fascista en el mundo junto con los EEUU, cuya colaboración es esencial para someter y reprimir a las sociedades y para cometer todo tipo de actos criminales contra los pueblos, véase el papel de empresas como Palantir Technologies en el genocidio contra el pueblo palestino.

Esta guerra donde, cómo siempre, quien pone los muertos es la clase obrera al igual que es quien sufragará el coste económico, y que EEUU ha desencadenado contra Irán para sostenerse como potencia hegemónica, en la pugna con China, ya está retratando el papel miserable de los estados europeos, así como está poniendo en la palestra, de manera abierta y franca, a los gobernantes abiertamente fascistas, a los que los pueblos deben aniquilar y expulsar sin compasión alguna.

Nos hallamos ante una quiebra financiera, ante un reparto de un mundo repartido, estamos ante una pugna interimperialista por la apropiación de los recursos naturales y la conquista, a sangre y fuego, de mercados. Los imperialistas conducen a la guerra a la humanidad, que es la fórmula que tienen los capitalistas para reordenar el mundo en base a sus intereses, resolver sus contradicciones e incrementar sus márgenes de beneficio.

La guerra imperialista la pagaremos el proletariado tanto en términos económicos como en sangre, en vidas humanas, siendo la fórmula de los imperialistas para tratar de conjugar las contradicciones que genera la automatización de la producción, que les genera un excedente humano que resolverán destruyendo fuerza de trabajo, matando a seres humanos y la guerra es una de las formas de hacerlo.

Ninguna potencia mundial hoy lucha por superar el capitalismo, todas defienden los intereses de sus monopolios, de sus élites, de los grandes capitalistas. El imperialismo está agotado, el capitalismo no se sostiene y la automatización de la producción requiere de la superación de las relaciones de producción capitalistas, requiere la liquidación de la propiedad privada sobre los medios de producción al objeto de armonizar el ingente crecimiento de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción coherentes con las mismas.

Este es el mundo bárbaro en el que nos corresponde vivir, un mundo que nos lleva al proletariado a las puertas de la Revolución Proletaria. O nuestra clase social toma conciencia de ello y nos organizamos para derrocar y aniquilar revolucionariamente a la burguesía en cada nación, o seremos pasto del fascismo, del sufrimiento y de la muerte que es el futuro que nos deparan estos criminales con la guerra imperialista de la que nadie se va a librar. El imperialismo está moribundo y sólo se sostiene con sangre y robo, pero el imperialismo no cae solo, hay que liquidarlo y ello únicamente lo puede hacer nuestra clase social, el proletariado, armado con la ideología y el Partido marxista-leninista, derrocando revolucionariamente al capitalismo y construyendo el socialismo, poniendo todo el poder en manos del proletariado en todos los rincones del planeta.

 

¡Por la salida de la Unión Europea y de la OTAN!

¡Por el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y por la Revolución socialista para acabar con el capitalismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 7 de marzo de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)