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Resolución del VI Pleno del Comité Central del PCOE exigiendo la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores

Las agresiones imperialistas contra la República Bolivariana de Venezuela han sido constantes desde hace décadas, al objeto de detener los avances de la revolución bolivariana y convertir al país en una colonia de los Estados Unidos.

El terrorismo impulsado por los Estados Unidos, apoyado por sus socios europeos, es fiel reflejo de la situación general de la fase actual del imperialismo, caracterizada por la injerencia política, la vulneración del derecho internacional y el avance del fascismo para tratar de sostener por medio de la sangre y la guerra su moribundo sistema económico. La esencia criminal y el carácter fascista de los imperialistas han quedado más que retratados.

El territorio venezolano ha sido la primera gran víctima del nuevo giro en las relaciones internacionales, donde los estadounidenses buscan apropiarse de las reservas petrolíferas, el gas y los minerales preciosos para beneficiar económicamente a sus monopolios en la lucha directa contra la creciente hegemonía de otras potencias imperialistas como China o Rusia en la zona.

El secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores supone un acto de guerra que busca amedrentar a todos los trabajadores y pueblos del mundo que osen levantarse contra la tiranía imperialista. Una política que es fruto de años de propaganda desplegada por oportunistas y reaccionarios que han cuestionado constantemente la legitimidad y la soberanía de Venezuela para allanar el camino a la reacción.

El pueblo venezolano, valiente y revolucionario, enfrenta ahora momentos verdaderamente históricos. La bestia imperialista pretende controlar el país directamente e instalar un gobierno títere, bien de la mano de los nuevos dirigentes del PSUV o de la oposición golpista. Frente a esto, se debe dar un paso adelante en el proceso revolucionario, superando las contradicciones e insuficiencias del socialismo del siglo XXI, para construir activamente el socialismo como la única alternativa frente a la crisis actual.

Por su parte, los hermanos de clase estadounidenses deben rechazar por completo las acciones criminales de su gobierno y organizarse para derrocar a una burguesía que es cada día más abiertamente reaccionaria y fascista. El proletariado estadounidense es bien conocedor de la esencia terrorista de este sistema, pues ha sufrido en sus propias carnes la violencia policial, la miseria económica, la creciente desigualdad, los desastres provocados por las drogas, la discriminación, la represión sindical y una furibunda persecución hacia el movimiento comunista. Es el momento de acabar con el enemigo de clase y dar un golpe de muerte desde las entrañas mismas de la bestia imperialista.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Rechazar frontalmente el golpe de Estado perpetrado por los Estados Unidos en Venezuela y condenamos la política ejercida por los distintos gobiernos estadounidenses, liderados ahora por el fascista Donald Trump.

  • Exigir la libertad inmediata de Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados ilegalmente en un ataque militar que dejó un centenar de asesinados, y acusados falsamente de pertenecer a un grupo criminal inexistente denominado “Cártel de los Soles”.

  • Alentar a nuestros hermanos de clase estadounidenses y venezolanos a organizarse revolucionariamente, construyendo el socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista y desarrollando la dictadura del proletariado para acabar con la actual dictadura de la burguesía.

 

Madrid, a 31 de enero de 2026

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VI Pleno del Comité Central del PCOE condenando el bloqueo y la agresión imperialista contra Cuba

En un nuevo episodio de amenazas contra el valiente pueblo cubano, el fascista Donald Trump publicó la orden ejecutiva “Haciendo frente a las amenazas del gobierno de Cuba a Estados Unidos”, mediante la cual amenazó con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba. La tendencia a la reacción política, la negación de la libertad de los pueblos del mundo y la dominación a toda costa son características inseparables del imperialismo y, más concretamente, de su bestia más foribundamente anticomunista, los Estados Unidos, que buscan acabar con el espíritu revolucionario del pueblo cubano.

Este movimiento, que pretende combatir la influencia de los BRICS+ en la región, no se trata de una mera sanción, sino de auténtico terrorismo de Estado que pretende acentuar el genocidio contra la población cubana que supone el bloqueo. El proletariado internacional debe entender el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba como un acto de guerra permanente y una agresión imperialista destinada a extorsionar a un pueblo que se levantó contra la dictadura del capital y construyó el camino del socialismo.

La burguesía tiene el claro propósito de destruir la Revolución cubana y restaurar el dominio del capital monopolista, empleando para ello todo tipo de sabotajes, impidiendo el acceso a combustibles, medicamentos, alimentos y comercio a la isla, acompañado de un brutal aparato propagandístico para encumbrar a la reacción anticomunista. Todo ello es una prueba clara de que la burguesía no reconoce soberanía alguna en los pueblos del mundo cuando están en juego sus intereses de clase.

A esta cadena de agresiones se suma el sacrificio de los 32 cubanos asesinados en el secuestro de Nicolás Maduro, quienes dieron la vida por sus principios, forjados e inspirados por la figura insobornable de Fidel Castro, que aunque físicamente ausente permanece vivo en la conciencia de los pueblos. En 2026 se cumplen cien años de su nacimiento, cuando su legado sigue guiando la resistencia frente al imperialismo. Hoy, además, el pueblo cubano sufre las devastadoras consecuencias del huracán Melissa, que ha golpeado a miles de cubanos y cubanas, haciendo más urgente que nunca la solidaridad internacionalista con una nación que ha demostrado, a lo largo de su historia, ser una de las más solidarias del mundo.

Las agresiones contra Cuba se incardinan en una estrategia a gran escala para volver a controlar América Latina en su totalidad, por medio de golpes de Estado, bombardeos, injerencia política, extorsión institucional, falsa guerra contra el narcotráfico y una militarización creciente al objeto de instaurar gobiernos afines a los monopolios estadounidenses para saquear los recursos naturales en diversos países del continente. Esto responde a la acuciante necesidad del capital financiero, del maltrecho imperialismo occidental, de asegurar materias primas, mercados y mano de obra barata en el contexto de la crisis global del modo de producción capitalista.

Todo ello porque el pueblo cubano cometió el crimen – para la burguesía – de haber llevado a cabo una revolución socialista en las puertas del mayor bastión del capitalismo. Estados Unidos, el país más criminal de la historia de la humanidad, nunca podrá perdonar aquel 1 de enero de 1959 en el que el Ejército Revolucionario derrotó al régimen dictatorial de Fulgencio Batista, como tampoco podrá olvidar el fracaso militar y político de John F. Kennedy en su intento de invadir sin éxito Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Desde entonces, Cuba es un ejemplo para toda la humanidad y uno de los mayores enemigos de la reacción a nivel mundial, que busca constantemente orquestar una contrarrevolución para arrebatarle al proletariado el poder político.

A tenor de todo ello, el VI º Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Denunciar la naturaleza fascista, criminal y genocida de los Estados Unidos, cuyas políticas atentan contra el proletariado internacional y suponen un peligro para toda la humanidad.

  • Reafirmar nuestro compromiso y solidaridad internacionalista con Cuba, el pueblo cubano y su Revolución, como una conquista histórica del proletariado internacional que atestigua la superioridad del socialismo frente al imperialismo, incluso en un contexto de asedio y guerra permanente.

  • Impulsar la construcción de una nueva Internacional Comunista, siguiendo las bases de la III Internacional, que sirva para fortalecer al movimiento obrero a nivel mundial y avanzar en la lucha frente a la barbarie imperialista.

 

 

Madrid, a 31 de enero de 2026

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VI Pleno del Comité Central del PCOE denunciando la privatización del sistema educativo

Bajo el capitalismo, el sistema educativo es un mero transmisor de la ideología burguesa que adoctrina a los hijos e hijas de la clase obrera con el objetivo de que estos asuman la visión del mundo de sus enemigos de clase. La educación es una herramienta fundamental del Estado burgués donde la pública, la privada y la concertada se entrelazan para mantener a la juventud obrera ciega e ignorante.

Es una realidad que los servicios públicos se están desmantelando para paliar las sucesivas crisis del capital, donde la burguesía privatiza incesantemente para superar, sin éxito, las contradicciones que atraviesa este sistema en su fase agonizante. En este caso, la privatización de la educación avanza a un ritmo vertiginoso, aumentando los costes económicos, empobreciendo los contenidos y dificultando el avance de los estudiantes obreros hacia los estudios superiores. La burguesía acumula riquezas, a la par que sostiene con dinero público entidades privadas, reaccionarias, religiosas y profundamente anticomunistas.

Nos encontramos ante un escenario marcado por un modelo de enseñanza completamente alienante, con una pauperización del sistema educativo que choca con unos mayores costes y con un menor acceso a becas. La sobrecualificación de muchos jóvenes obreros en España y las altas tasas de desempleo están provocando que cada vez más estudiantes elijan la Formación Profesional como primer paso hacia su futuro laboral. El incremento de alumnos ha sido notable en los últimos años, así como la privatización para convertir su necesidad formativa en un negocio. De hecho, en lugares como Euskal Herria, Madrid, Aragón o Cataluña la FP privada supone más de un 35%. La privatización de la oferta educativa está dejando fuera del sistema a los estudiantes de la clase obrera, que se ven obligados a endeudarse para asumir los elevados costes de la formación. Todo esto, para convertirse en mano de obra barata y sufrir las penurias del trabajo asalariado esclavo.

Este proceso no está ocurriendo de forma exclusiva en la Formación Profesional, sino que también se está produciendo en otros ámbitos académicos como el Bachillerato. Cada vez, más institutos concertados tienen la posibilidad de impartir esta modalidad, lo que está provocando un trasvase de estudiantes de la pública a centros educativos donde se refuerza la ideología burguesa, donde priman los valores religiosos, inoculando así la ideología fascista desde temprano para socavar el espíritu combativo de la juventud obrera.

Esta privatización del sistema educativo, además de beneficiar económica e ideológicamente a la burguesía capitalista, responde al hecho de que sobran trabajadores cualificados. El capital precisa hoy día de obreros embrutecidos, que sufran de forma descarnada la más cruenta explotación a cambio de un salario ínfimo. Los capitalistas pretenden disciplinar la producción y que los jóvenes de la clase obrera agachen la cabeza ante la miseria, la represión, la inseguridad y la explotación del mundo laboral.

La burguesía no necesita obreros instruidos – pues su sistema de anarquía de la producción arroja a muchos jóvenes al paro forzoso – sino trabajadores obedientes, alienados, anticomunistas y que no pongan trabas a la extracción de plusvalía. Una fórmula que ha sido seguida por el actual gobierno “progresista”, que ha impulsado un sistema económico terciarizado, de bajos salarios y con un paro juvenil estructural por encima del 25%, donde la temporalidad, la precariedad y el despido barato son la tónica dominante. Este sistema emana directamente de la Reforma Laboral de Rajoy, que lleva a la juventud obrera a la imposibilidad de emanciparse y poder desarrollar una vida plena.

Es necesario que la clase obrera se organice para derrocar al capitalismo y construir el socialismo, tomando el poder político y ejerciéndolo mediante la dictadura democrática del proletariado, única manera de construir un sistema educativo para la mayoría, donde los centros de estudio sean lugares de combate contra esta realidad cada vez más cruenta y donde se defienda una educación popular y al servicio de la clase obrera.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Denunciar la desmantelación del sistema educativo, su privatización y su uso como una herramienta ideológica al servicio de la burguesía.

  • Rechazar la cruenta realidad de la juventud obrera, que sufre la expulsión del sistema educativo y se ve arrojada a trabajos precarios, al paro forzoso y a problemas psicológicos como consecuencia de su mísera situación económica.

  • Instar a la organización revolucionaria y de clase de la juventud trabajadora con el objetivo de construir un sistema educativo verdaderamente humanista, que no persiga el beneficio privado de una clase parasitaria, sino el pleno desarrollo de nuestras capacidades en una sociedad ajena a la explotación y la opresión del capital.

 

Madrid, 31 de enero de 2026

 

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VI Pleno del Comité Central del PCOE en denuncia del oportunismo y la alternancia entre falsa izquierda y derecha del capitalismo

El capitalismo sigue un proceso constante de alternancia entre una falsa izquierda y la derecha dentro de su panorama político, con el fin de encauzar el descontento de la clase obrera tanto por un lado como por el otro. Sin embargo, la bancarrota actual del capitalismo se traduce directamente en una crisis política enquistada, en la que resulta cada vez más necesario recurrir a nuevas alternativas que pierden su credibilidad con mayor rapidez, y cuyo único discurso para ganar adeptos es el de “evitar que salga el otro”, al no poder ofrecer nada más.

Tras las protestas y movimientos reivindicativos surgidos a raíz de la crisis de 2007, el capital logró encauzar gran parte del descontento social hacia la vía electoral burguesa mediante la aparición de nuevas siglas y liderazgos. Ejemplos de ello fueron la administración Obama en Estados Unidos, Syriza en Grecia o, en el Estado español, Podemos, los “ayuntamientos del cambio”, la consolidación de las CUP en Catalunya o la creación de Bildu en Euskal Herria.

Muchas de estas experiencias se adscribieron al denominado socialismo del siglo XXI, desplazando el eje del conflicto de la lucha de clases hacia un discurso municipalista y pequeñoburgués, centrado en el cooperativismo o el consumo de proximidad. En la práctica, esto supuso recuperar viejas tácticas antidialécticas e idealistas. La realidad ha demostrado que ninguna de estas falsas salidas ha resuelto los problemas de la clase obrera. Hoy, muchas organizaciones que se reclaman comunistas observan aquel periodo como una “oportunidad perdida”, como si hubiera sido posible un desenlace revolucionario sin la existencia de un Partido Comunista fuerte que señalara la vía.

La falsa izquierda, como antesala del fascismo y uno de sus tentáculos, acompaña la actual inclinación del espectro político parlamentario hacia posiciones cada vez más reaccionarias, una deriva que responde a las necesidades del sistema. La brutalidad abierta del fascismo bajo la etiqueta del trumpismo cumple hoy la función de exterminar a amplios sectores de la clase obrera, empujar al resto hasta el límite y reprimirlos brutalmente. Pero el capital ya tiene falsas salidas preparadas que se van activando poco a poco, presentando figuras aparentemente renovadoras y “humanas”, como Mamdani en Nueva York o fenómenos mediáticos como Gary Stevenson en el Reino Unido (amigo del experto en engañar a los obreros, Yanis Varoufakis) destinadas a recoger el rechazo al fascismo sin alterar en lo más mínimo las políticas que exigen los monopolios. Estas alternativas no son una ruptura, sino el relevo necesario para garantizar la continuidad del sistema, desviando una vez más a la clase obrera de su salida revolucionaria.

En el Estado español comienzan a perfilarse también falsas nuevas salidas del capital, aunque con cierto retraso respecto a otros países, al encontrarnos aún en una fase de ascenso de la derecha frente a la falsa izquierda. En este contexto se ensalzan figuras como Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, o Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, junto al auge en redes sociales de organizaciones surgidas de viejas corrientes anticomunistas que canalizan, a la vez que fragmentan, luchas como la vivienda o el ámbito universitario. Estas corrientes, como podría ser el “Movimiento Socialista”, se presentan como obreras y de clase, y apelan de forma superficial a Marx o Lenin, pero sostienen un discurso antipartido, antiprograma y sin táctica sindical o de masas, heredado de sus antecesores. El capital las mantiene en reserva como posibles recambios cuando el actual ciclo político se agote, reproduciendo un patrón histórico, aunque con el sistema en fase terminal, económica y políticamente derrotado.

Los comunistas debemos distanciarnos de todos ellos sin complejos y señalarlos como lo que son: traidores y vendeobreros. Si no somos así de claros y directos, si compramos sus maneras o parte de su discurso por miedo (palabra que debe desaparecer del vocabulario de cualquier comunista), estaremos engañando también a la clase obrera, que no necesita más falsas salidas que la enquisten en la miseria: necesita un discurso revolucionario, necesita comunismo.

No caben más engaños ni autojustificaciones. Cada paso que no se da hacia la revolución es un paso hacia la reacción y, para ello, es imprescindible aquello que se ha estado negando éstos últimos años: el Partido. Todos aquellos que creen haberlo superado caen en tácticas realmente obsoletas y fallidas, ya analizadas y rebatidas por Lenin. La prueba de la necesidad y vigencia del Partido marxista-leninista son los últimos años, en los que, ante la ausencia de éste, el nivel de vida de los trabajadores no ha hecho más que caer en picado y ninguna falsa alternativa a la que se hayan aferrado ha logrado salvarnos. Tampoco lo harán las nuevas. ¿En diez años vamos a estar de nuevo lamiéndonos las heridas por la “oportunidad perdida” que le arrebataron a clase obrera otra vez?

Por todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Combatir sin tregua el oportunismo en los frentes de masas, los centros de trabajo y los centros de estudio, ya que dicha confrontación forma parte también de la lucha antifascista, pues los oportunistas no son más que la mano izquierda del fascismo.

  • Llamar a la juventud que empieza a sentir interés por la militancia, por la lucha y por el comunismo a que no caiga en las nuevas trampas que la burguesía construye para hacerla regresar al redil de su sistema quebrado.

  • Es imprescindible fortalecer el Partido de cuadros marxista-leninista, puesto que no es una táctica anticuada ni fallida, de hecho, es el instrumento más novedoso y sofisticado que posee la clase obrera para emanciparse y es imprescindible para ello.

Madrid, a 31 de enero de 2026

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VI Pleno del Comité Central contra el oportunismo, contra la plataforma o frente antiimperialista mundial y por la construcción de la Internacional Comunista

En el seno del movimiento comunista actual, como no puede ser de otra manera, se libra una batalla cruenta contra la burguesía y su ideología, que se expresa en la confrontación entre el oportunismo y el marxismo-leninismo.

La expresión del interclasismo hoy, a nivel internacional, adquiere la formulación política de Frente o Plataforma Mundial Antiimperialista, considerado por algunas organizaciones comunistas como el instrumento para librar la lucha de clases a nivel mundial con el objetivo de aglutinar a las fuerzas que dicen combatir al imperialismo, la unidad de los movimientos que luchan por la Paz, por el desarme, abogando por el Derecho Internacional como fuente de la resolución de los conflictos.

Mediante esa formulación de Frente o Plataforma Antiimperialista Mundial algunas organizaciones que se denominan comunistas pretenden tejer una alianza interclasista del proletariado con clases y sectores sociales ajenos al mismo que, incluso combatiendo lo que ellos catalogan como imperialismo, bajo ningún concepto ni aspiran ni quieren superar el capitalismo y, mucho menos, avanzar hacia el socialismo que, realmente, es la única expresión y objetivo con el que se liquida al capitalismo y, consecuentemente, al imperialismo.

Muchos de los que defienden el frente antiimperialista mundial expresan su antiimperialismo con respecto de EEUU o la UE, potencias imperialistas y criminales sin lugar a dudas, pero miran hacia otro lado con respecto de otras potencias tan imperialistas y carroñeras como las primeras de las que incluso eluden caracterizarlas como tal, cuando no, en algunos casos, tienen la desfachatez de denominarlos como socialistas.

El proletariado es la única clase revolucionaria y el desarrollo del imperialismo lo sentencia ya que éste conduce a la concentración de la riqueza en unas pocas manos, en unos pocos monopolios, empujando a la insignificancia a capas cada vez mayores de la burguesía, que ha sido condenada a la ruina y a la proletarización, lo mismo que ocurre en cada vez más partes del mundo con respecto de los pequeños y medianos propietarios del campo. El imperialismo conduce a la privatización máxima de la riqueza y la socialización máxima de la pobreza llevando a la humanidad al umbral de la revolución proletaria. Sin embargo, hay una parte del movimiento comunista que niega en la práctica esto y escupe sobre la dialéctica, sobre la ciencia del marxismo-leninismo, negando de facto la condición de clase revolucionaria al proletariado y, consecuentemente, del desarrollo de su misión histórica: derrocar revolucionariamente la formación socioeconómica presente y alzar la socialista como paso previo al comunismo.

En virtud de todo ello, el VIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Denunciar al oportunismo y su táctica de Frente / Plataforma Mundial Antiimperialista como expresión actual con la que se niega al marxismo-leninismo que desvía al proletariado de su misión histórica, de la conquista del socialismo y de un mundo libre de explotación capitalista subordinando al proletariado a los intereses de la burguesía y de determinadas potencias imperialistas.

  • Volcar nuestros esfuerzos para la construcción de una nueva Internacional Comunista que se sustente en la fidelidad al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, constituyendo el instrumento de organización sublime para que el proletariado pueda llevar a cabo su misión histórica.

 

 

 Madrid, 31 de enero de 2026

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VI Pleno del Comité Central sobre la situación terminal del imperialismo y la necesidad del socialismo

Aquellos polvos de la implosión de la URSS y la reversión en capitalista de lo que antaño fue el estado de los soviets y sus aliados, de expansión de la OTAN, del desarrollo del “socialismo de mercado” chino, apadrinado por la Comisión Trilateral convirtiendo a China en una potencia donde rige el capitalismo, la propiedad privada sobre los medios de producción y la consecuente explotación asalariada, por la avaricia de los monopolios norteamericanos y europeos que se lanzaron a devorar mano de obra barata, fundamentalmente en China, pero también en América Latina – México y Brasil fundamentalmente –  han traído estos lodos de pugna interimperialista, de bancarrota del imperialismo, de militarización de las economías y de reacción exacerbada necesaria para masacrar al proletariado y mantener vivo a un imperialismo que es del todo inviable.

Cada medida que adoptan los imperialistas para acumular más riqueza genera sus contradicciones y acrecienta su erosión, de tal modo que la orgía deslocalizadora de la década de los 90s del siglo pasado y del primer lustro del presente siglo que perseguía la apropiación de mayor plusvalía rebajando la masa salarial y tirando por tierra las condiciones de vida del proletariado homogeneizando los salarios a la baja en todo el mundo, deslocalizando la producción fundamentalmente a China ha provocado que las potencias imperialistas de origen de los monopolios pierdan su industria, haciendo que el motor productivo del planeta se desplace a China y, consecuentemente, la mayor parte de la tecnología y, consecuentemente, perdiendo tanto las cadenas de producción como las cadenas de distribución a nivel mundial, de tal modo que lo que China es hoy es el producto de la voracidad de los monopolios norteamericanos.

Asimismo, las medidas adoptadas por el imperialismo norteamericano, hoy decadente, para sortear tanto la crisis de las subprime como la de la COVID-19, mediante una política monetaria expansiva materializada por la Reserva Federal, ha multiplicado la inflación, provocando un incremento de la desigualdad social en dicho país.

Para tratar de salvar el declive imperial que vive EEUU, esta potencia no ha dudado en sacrificar a sus socios, como la UE o Japón. En lo que concierne a la UE, la guerra contra Rusia en Ucrania sirvió a EEUU para venderle a Europa el gas natural cuatro veces más caro que el gas ruso, liquidando la industria alemana, que en 2025 ha destruido 120 mil puestos de trabajo. Al sometimiento de la economía europea, para tratar de salvar a los monopolios norteamericanos, sobre todo los del sector automovilístico, hay que añadir la dependencia militar de Europa con respecto de los EEUU, hecho que también ha implicado la exigencia de EEUU de que Europa incremente el gasto militar al 5% del PIB, obteniendo una transferencia de riqueza en favor del complejo militar-industrial proveniente de Europa, o lo que es lo mismo, proveniente de los proletarios europeos que sufrimos ingentes recortes sociales y constatamos cómo se desmantelan los servicios públicos.

Con respecto de las potencias hegemónicas, China se halla sumida en una importante crisis inmobiliaria que tiene impacto en su sistema financiero, que endeuda al Estado que arrastra una deuda de 18,7 billones de dólares, el 300% del PIB chino. Crisis inmobiliaria que impide que los gobiernos locales obtengan ingresos al no poder vender suelo y donde se devalúa la riqueza de las familias y azota al sector de la construcción, arrastrando a China a una crisis de demanda, de consumo llevando al país a una crisis deflacionaria. La economía rusa es una economía militarizada, donde el coste de la guerra dirigida por la élite burguesa contra la OTAN la está sufragando el pueblo, con una crisis demográfica notable como consecuencia de la reversión al capitalismo de Rusia, que implicó una drástica reducción de nacimientos en la década de los 90s del siglo pasado, existiendo un número bajo de mujeres en edad fértil hoy que incide en la natalidad, no garantizando la tasa de reemplazo y, por tanto, produciéndose un envejecimiento importante de la población, que conlleva una falta de mano de obra acentuada, además, por la emigración y el reclutamiento para la guerra.

En base a lo expuesto, el VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve que:

  • Las potencias imperialistas – emergentes y decadentes – están confrontándose en todos los terrenos desde la debilidad, jugándose la supervivencia, y no desde la fortaleza y esto es así porque lo que está en bancarrota es el sistema capitalista en su fase monopolista. Por ello cada día los países imperialistas avanzan hacia la militarización de sus economías y, como todo en economía tiene una contrapartida, la demolición de todo derecho de los trabajadores, de los servicios públicos, un mayor empobrecimiento del proletariado.

  • La única salida que tiene el imperialismo para sostenerse artificiosamente es la guerra imperialista.

  • El imperialismo, por mal que esté, no cae por su peso, no perece por sí solo. Al imperialismo hay que aniquilarlo y es el proletariado, armado con la organización y la ideología marxista-leninista, quien únicamente puede realizar dicha misión histórica, derrocándolo y construyendo el socialismo. Para ello, es esencial que los marxistas-leninistas construyamos un nuevo movimiento comunista internacional, labor en la que nuestro Partido está comprometido.

 

 Madrid, 31 de enero de 2026

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El ICE y el imperialismo

La contradicción antagónica a nivel mundial se da entre el imperialismo y el socialismo. Con el imperialismo no se puede negociar. Es la fusión del capital financiero e industrial llevado hasta el extremo de que, una vez conquistado el territorio donde se desarrolla su comercio, se lanza a la guerra de rapiña en busca de nuevos mercados y materias primas para un nuevo reparto del mundo. Este nuevo reparto lleva a choques y tensiones entre los distintos bloques imperialistas en las que el proletariado siempre pone los muertos para su beneficio privado. Al imperialismo le sobran millones de vidas de obreros que deben ser cremadas para conseguir materias primas y mantener incólume su sistema de explotación.

El capitalismo, en su fase imperialista, chorrea sangre, muerte y miseria, que es lo único que puede ofrecer a la clase obrera. En el imperialismo, los mismos flujos migratorios que provocan sus guerras de rapiña, son luego fuertemente reprimidos y se venden como una amenaza a la identidad nacional en un sistema que se desarrolla más allá de las fronteras. Se da la paradoja de que las mercancías pueden circular libremente allende fronteras pero no así los seres humanos. Un ejemplo de ello lo vemos en el ICE norteamericano, cuyo objetivo es disciplinar y controlar a la mano de obra migrante con el fin de atemorizarlos para explotarlos mejor. El ICE está vinculado a centros de detención privados y contratos lucrativos, regados de dinero público, que convierten la detención y la deportación en un negocio. Además, es un intento desesperado de introducir el racismo y nacionalismo a ultranza, el fascismo que es la unión de ambas cosas, para medrar contra la clase obrera para beneficio del capital, un intento de introducir la división entre la clase obrera que carece de conciencia de clase. Y es que cuando el capitalismo llega a su fase imperialista, no tiene otra salida que el fascismo. El fascismo es su lenguaje pero también la muestra de su debilidad al entrar en bancarrota, los estertores de la bestia herida de muerte.

El ICE no es más que un nuevo síntoma de la desarmonización de las fuerzas productivas en la estrechez de las relaciones de producción capitalistas y de la apropiación privada del trabajo social, un intento de cremar millones de vidas proletarias que no puede introducir en su sistema productivo. Al imperialismo hay que combatirlo sin cuartel y la única alternativa para la clase obrera, foránea o nacional, es su plena unidad en la construcción del socialismo. Mientras no se dé, el capital seguirá perpetrando, mediante sus distintos sicarios armados, todas sus fechorías y la contradicción imperialismo vs. socialismo caerá en manos del imperialismo con todas sus consecuencias para la clase obrera.

El imperialismo, decía Lenin, es la antesala de la revolución proletaria ya que lleva la contradicción del imperialismo con el socialismo hasta el extremo. En este escenario, la clase obrera en EEUU se empieza a organizar contra esta violencia sistemática contra sus hermanos de clase. No sería extraño que, mediante formas más elevadas de organización, implosionara una revolución en su seno ahora que la burguesía norteamericana, encarnada en sus monopolios, muestra todos los síntomas de debilidad. Para ello necesitarán un partido revolucionario de vanguardia, el partido comunista.

El PCOE, desde el internacionalismo proletario, hace un llamamiento a la organización del proletariado estadounidense en consecución de su plena libertad y del fin de la explotación y la guerra contra sus hermanos de clase. Desde el PCOE exigimos el fin de la policía migratoria y la conquista de los derechos plenos de la clase obrera en Estados Unidos y el resto del mundo, que no llegará de otra forma que a través de la revolución proletaria.

 

¡Por el fin de la violencia imperialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)