1

Badalona, Generación Z, la burguesía y su táctica de división de la clase obrera

Los fascistas, en las tertulias radiofónicas, televisivas o en posts de redes sociales, cada día expresan de manera más clara su odio profundo a la clase obrera y su anticomunismo.

Los “demócratas”, tan reaccionarios como los primeros, les allanan el camino en tanto les une la defensa de la base económica capitalista y de la superestructura putrefacta que ésta eleva. Todos ellos defienden a muerte los intereses del capital financiero, de los monopolios, es por ello que ambos son, en esencia, lo mismo, dos caras de la misma moneda capitalista, defensores de la ideología burguesa.

En la prensa del capital proliferan noticias del corte siguiente:

 

Estas “noticias”, donde los dueños de esos medios de comunicación se erigen en portavoces de la clase obrera, tienen unos objetivos muy claros: dividir a la clase obrera, realizar una confrontación intergeneracional de la clase obrera, echar a pelear a obreros jóvenes contra veteranos, y viceversa, para así exculpar al auténtico criminal, al auténtico responsable de los problemas que azotan al proletariado – sea de la generación que sea y tenga la edad que tenga – que es el  sistema capitalista, su clase dominante – la burguesía – y  su Estado con sus leyes, jueces y fuerzas represivas.

Los capitalistas echan la culpa del paro juvenil, del malestar en los centros de trabajo cada día mayor como consecuencia de una explotación cada vez más descarnada, a que los jóvenes “no quieren trabajar” o “que demuestran una ética laboral deficiente”. Y de esta forma crean para las víctimas de su régimen capitalista y criminal un chivo expiatorio dentro de las propias filas del proletariado, dentro de las propias filas de los explotados, ora los jóvenes proletarios ora los proletarios de otras nacionalidades. De esta forma los obreros nos peleamos entre nosotros en lugar de apuntar la responsabilidad a quien realmente la tiene: el sistema capitalista y su clase dirigente, la burguesía.

El pasado día 17 de diciembre, el fascista alcalde de Badalona, desalojó el antiguo Instituto B9 de dicha localidad, arrojando a 199 personas que malvivían en dicho instituto a la calle, deteniendo la policía, además, a 18 de ellas para aplicarles la criminal ley de extranjería.

El impresentable alcalde fascista de Badalona, así como un centenar de reaccionarios, su séquito de “freikorps”, no conformes con desalojar y arrojar a la intemperie a 199 seres humanos, perseguían no sólo desalojarlos sino desterrarlos completamente de la ciudad de Badalona, proclamando consignas genuinamente fascistas como “llévatelos a tu casa” o que “Pedro Sánchez les busque una vivienda”. Consignas coherentes con la ideología fascista del PP de confrontar al proletariado, señalando al obrero que viene de otro país, en este caso mayoritariamente subsahariano, como responsables de la pobreza y de la inseguridad que padecen los badaloneses cuando el responsable de la pobreza y de la inseguridad, realmente, es el sistema capitalista del que Xavier García-Albiol es un títere de los empresarios.

El empobrecimiento del proletariado en Badalona, en Cataluña y en el conjunto del Estado español, no se debe a que proletarios originarios de otros puntos del planeta vengan, sino que se debe a la esencia del capitalismo generador de desigualdad social, donde una minoría se lucra enormemente a costa de mandar a la pobreza a la inmensa mayoría del pueblo.

Lo que hoy sufre el proletariado badalonés, y de otras ciudades, es la consecuencia de las políticas realizadas por el Estado y la UE en favor de los monopolios, del gran capital. Es momento de recordar cómo se deslocalizaban en la década de los 90s del siglo pasado y en la primera década del siglo XXI las industrias en Barcelona, Sant Adrià de Besòs, Santa Coloma de Gramenet o la propia Badalona hacia otros puntos del planeta, fundamentalmente hacia latitudes asiáticas. Es momento de recordar los procesos de concentración y cómo el desarrollo tecnológico impactó en la destrucción de decenas de miles de puestos de trabajo estables, a la par que se generaba un trabajo precario, destruyendo industria y tercerizando la economía.

El empobrecimiento del proletariado, el incremento del paro y la precariedad, la pérdida de los salarios reales depauperaba las condiciones de vida del proletariado en la provincia de Barcelona, fundamentalmente en la comarca del Barcelonés, pero también en el Maresme donde cayó la industria textil, también deslocalizada.

A la par que se destruía industria, que se cerraban empresas, se especulaba con el suelo y la vivienda, que ha multiplicado exponencialmente su precio en Barcelona y demás ciudades metropolitanas. Véase el ejemplo de lo que hoy es el centro comercial y la barriada de la Maquinista, antaño empresas del metal que pivotaban sobre las dos grandes empresas Maquinista Marítima y Terrestre y la Mercedes Benz, de lo que nada queda. El estallido de la burbuja inmobiliaria destruyó el sector de la construcción y, consecuentemente, se destruyeron más puestos de trabajo.

La depauperación de las condiciones de vida del proletariado en Cataluña, en Badalona, nada tiene que ver con la inmigración sino con el capitalismo, con el sistema económico que defienden a ultranza los fascistas como García-Albiol. Por no hablar de que los flujos migratorios que se producen son también consecuencia del imperialismo, que los fascistas como García-Albiol defienden, que saquean y sojuzgan a los pueblos provocando la huida de las guerras que los imperialistas provocan en África para robar sus riquezas.

Lo que está aconteciendo en Badalona muestra, a las claras, la impunidad con la que actúa el fascismo. Pero también muestra la necesidad que tiene la clase obrera, o lo que es lo mismo, el pueblo, de una referencia revolucionaria que le explique la naturaleza de clase de lo que ocurre y que muestre cual es la raíz del problema, el capitalismo y sus instituciones, y la necesidad de la unidad y la organización revolucionaria de la clase para acabar con el capitalismo, para despojar del poder a la burguesía y hacer que todo el poder y toda la riqueza esté en manos de la clase obrera.

García-Albiol y demás basura reaccionaria que campa a sus anchas, con el pleno apoyo de los medios de manipulación de masas del capital, uno de los mayores enemigos que tiene la clase obrera hoy, utilizan la aporofobia, el desprecio máximo al proletariado, el racismo, la xenofobia y señalan a una clase obrera que malvive como responsable al inmigrante, al proletario en situación más precaria y depauperada, para exculpar a su criminal clase social, la burguesía, y su sistema económico, el capitalismo, como verdaderos responsables del empobrecimiento de las masas obreras.

Como puede verse la burguesía lo apuesta todo al fascismo, lo apuesta todo a confrontar a la clase obrera y dividirla – ya sea racial, nacional o generacionalmente -, como tabla de salvación del capitalismo.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la unidad revolucionaria de la clase, unidad para acabar con el capitalismo y el fascismo que es la ideología que corresponde con el capitalismo monopolista y putrefacto, unidad para derrocar revolucionariamente el estado burgués e imponer la democracia de la clase obrera, donde toda la riqueza, todos los medios de producción y todo el poder esté en manos del proletariado, un poder obrero para desarrollar el socialismo y negar completamente todos los derechos a la burguesía, que es la clase más criminal y asesina que ha parido la historia.

 

¡ABAJO EL FASCISMO Y EL CAPITALISMO QUE LO GENERA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNÍOS!

 

Madrid, 27 de diciembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Una mirada de clase a la diversidad funcional

En la visión de la diversidad funcional no hay que perder de vista el contenido de clase. No tiene el mismo encaje social una persona con diversidad funcional en una familia de clase obrera respecto a una persona con diversidad funcional que nace en la familia real, por poner un ejemplo, como la Infanta Helena. Deducimos pues que hay que situar a la persona bajo el sistema capitalista en el lugar que ocupa en el modelo productivo y, como siempre, es la burguesía parasitaria la que no sale perjudicada. Por el contrario, y debido a la automatización extrema de la producción, la burguesía se ve obligada a aumentar exponencialmente las filas del ejército industrial de reserva y la etiqueta social de “discapacidad” es una buena herramienta para expulsar del circuito productivo.

Esta expulsión del modelo productivo engarza con las distintas visiones que se han tenido hasta la actualidad. Cuando la religión dominaba la historia contemporánea de la Europa feudal, la diversidad funcional, y en especial todo lo que se relacionaba con el término “locura”, se trataba como un endemoniamiento del que se tenía que salvar a la persona mediante el exorcismo o la segregación más absoluta. Cuando llegaron las revoluciones burguesas y se afianzaron, cuando a través de la ciencia se pudo demostrar la inexistencia de dios, el estigma cambió de signo. Ya no se trataba de alguien abducido que se segrega por superstición y un alto grado de ignorancia, con el capitalismo se trata de expulsarlo por la sospecha de que su capacidad para generar plusvalor pudiera estar afectada. Ya no se trata de superstición e ignorancia, el sistema capitalista lleva a cabo estas medidas con total conocimiento y en aras de conservar intacta y hacer crecer su cuota de ganancia. Demuestra así que la burguesía es la clase social más mezquina e inhumana de la historia y que tiene plena conciencia de la estigmatización que lleva a cabo únicamente para proteger su ganancia privada. Para llevar a cabo su tarea de exclusión, se sirve del estado burgués y le pone a funcionar en lo que mejor sabe hacer, poner el dinero público hacia la defensa de sus intereses privados.

Bajo el capitalismo, la exclusión del sistema productivo se hace bajo una simple sospecha ya que, muchas veces, no se le da la oportunidad al sujeto de probarse en este modelo productivo mediante la etiqueta social, porque ha convertido la fuerza de trabajo en una mera mercancía para la apropiación privada y no en una fuente de valor social. Ahí reside el fondo de la cuestión, el sujeto no es segregado por sus capacidades sino por las condiciones de explotación, la urgencia de aumentar indiscriminadamente el ejército industrial de reserva debido a la automatización y la protección de su cuota de ganancia por parte de los capitalistas. Al contrario del discurso que enarbolan los explotadores, la diversidad funcional no es un dique insalvable para la vida productiva como lo demuestran varios actores de los que citaremos sólo algunos como Van Gogh, Beethoven o Napoleón.

Para las personas de clase obrera con diversidad funcional, que sufren una más de las aristas de la violencia del sistema capitalista que se suma a la violencia estructural que sufre la clase obrera, unidos a sus hermanos de clase deben ser conscientes de su problema y su solución, que no es otra que la demolición del sistema capitalista para implantar el Socialismo, un sistema donde el trabajo pase de ser una mercancía para la apropiación privada, a ser un elemento de valor social y de realización personal.

Nos servimos de este fragmento ilustrativo de Karl Marx en su obra “Crítica al programa de Gotha” (1875) para definir cómo será la fase madura del Socialismo que debemos conquistar, la Sociedad Comunista, y la significación que tendrá el trabajo para el conjunto humano. El fragmento dice así: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”.

 

¡Por el fin de la discriminación burguesa!

¡Por la destrucción del capitalismo!

¡Construye socialismo en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El oportunismo impide que el movimiento obrero en España esté a la altura del plano internacional

Sin duda, cada día que pasa el imperialismo avanza y concentra la riqueza en menos manos. Como consecuencia, tiene lugar una oposición por parte de la mayoría que produce todo a cambio de migajas. Sea cual sea el camino a tomar para expresar el hartazgo, el fenómeno anterior es inevitable.

Ante este panorama, el Secretariado de la Federación Sindical Mundial (FSM) expresa su solidaridad con todo el movimiento obrero que se da en distintas partes del globo y que tienen un denominador común: la putrefacción del capital y cargar a la clase obrera con sus crisis. Se pone sobre la mesa la economía de guerra que se está implantando progresivamente en todos los países, la pérdida de la calidad de vida que deriva de ello y las atrocidades imperialistas que tienen como objetivo asfixiar todo aquello que consideren un obstáculo. Las huelgas generales en distintos países están siendo una digna y necesaria respuesta ante la agudización de las contradicciones imperialistas; ante el auge del fascismo y las políticas más reaccionarias, asesinas y empobrecedoras de la clase dominante.

Sin embargo, en España los sindicatos amarillos demuestran continuamente que su papel no es otro que servir al patrón. Por más que se disfracen de aliados de los trabajadores, de guardianes que velan por sus intereses, la clase obrera se encuentra en unas condiciones cada vez más deplorables. El papel de estos sindicatos es, sobre todo, vender la ponzoñosa idea de que el dominio del burgués es legítimo y que debe haber un diálogo con dicha clase parásita para llegar a mal llamados “acuerdos” que no hacen más que beneficiar al empresario.

Mientras en numerosos países los sindicatos de clase promueven pulsos a gran escala contra la patronal, huelgas generales y fuerte oposición a políticas que precarizan la vida del proletariado, en España no ha habido una huelga general en más de una década, y tampoco se espera que vaya a darse a corto plazo. No solo eso, sino que las huelgas generales anteriores han sido usadas, en última instancia, como publicidad para los sindicatos traidores que apuñalan continuamente a los trabajadores. ¿No se ha seguido perdiendo poder adquisitivo? ¿No se ha facilitado y abaratado el despido?

Los motivos para la huelga general se multiplican cada día. La carestía de vida, el desempleo y el trabajo precario son notables; las políticas antiobreras y los recortes sociales son innegables; el gasto militar para priorizar las guerras de rapiña en detrimento de la calidad de vida de la aplastante mayoría que todo produce, es desolador. Mientras en otros países los trabajadores rechazan a sus reaccionarios gobiernos, guiados por los sindicatos de clase y desafiando los intereses de la burguesía, en España socialdemocracia y sindicatos mayoritarios ponen todo su empeño en amansar al proletariado, alabar abiertamente al Gobierno de los monopolios y oponerse a la legítima defensa de los trabajadores frente a las calamidades de la patronal y sus representantes políticos.

La FSM pone sobre la mesa un asunto de vital importancia en la actualidad. Es una oportunidad de comparar posiciones claramente opuestas. Los sindicatos de clase, con sus errores y dificultades derivadas de unos recursos limitados, trabajan por organizar batallas contra las tropelías del capital en putrefacción; movilizan a los obreros para detener la barbarie imperialista en sus vidas, con la vista puesta claramente en aspectos de vital importancia que peligran porque una minoría parásita aspira a un mayor lucro con el trabajo ajeno. Los sindicatos amarillos facilitan los movimientos de la burguesía, que no son más que ajustes para justificar e imponer la transferencia mayor de riqueza hacia sus criminales manos, y menor hacia las manos que todo lo producen. Mientras la vida sea regida por el mercado no puede haber más que barbarie y miseria. El capitalismo no puede ofrecer otra cosa, pues se basa en la explotación y la competencia entre parásitos que se lucran con el trabajo ajeno.

El agotamiento al ver cómo todo empeora y el hecho de que no se perciba ninguna vía hacia la solución, pueden derivar en abandono de la lucha, pero también en que aquellos más atrasados ideológicamente pueden acabar en manos de la reacción; del fascismo. Por eso el sindicato debe ser una herramienta de combate en la lucha contra el capital, no una meta de los asalariados para aflojar en cierto grado sus cadenas o conseguir puestos privilegiados que les diferencien de sus hermanos de clase, como pretenden los sindicatos mayoritarios; instrumentos de la clase capitalista. Debe ser un vector hacia la lucha revolucionaria contra los explotadores.

Es momento de analizar, y dar forma a táctica y estrategia ajustadas al momento histórico. Debemos avanzar hacia batallas contra la patronal y sus representantes políticos, guiados por el ejemplo de los sindicatos de la FSM en el plano internacional. Se dan las condiciones para conformar el germen de la lucha de clases sin tregua y plenamente consciente. Es el momento de asestar golpes certeros al imperialismo, y esto comienza por librarnos del oportunismo y todo caballo de Troya de los capitalistas. Es absolutamente necesario el internacionalismo proletario, y para ello los obreros deben tener una auténtica posición de fuerza en cada Estado. Todo el proletariado conforma una sola clase en todo el mundo. El imperialismo actúa sin fronteras ni restricciones, aun con las contradicciones interburguesas e interimperialistas. No se trata sólo de derrocar a la burguesía en cada Estado e implantar el socialismo en los diferentes países, sino de unificar y coordinar la lucha contra el capital para dar paso al advenimiento del socialismo en el plano internacional. Una vanguardia comunista internacional es imprescindible no solo para el movimiento obrero, sino para la emancipación humana.

El Partido Comunista Obrero Español reconoce la importancia de todo ello, y defiende la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda dirigir el movimiento comunista internacional, y convertir las luchas obreras en combate organizado contra los explotadores del mundo y todas sus atrocidades. Todo paso de la clase obrera en su guerra contra la minoría parásita que la oprime requiere de guía, y esa guía debe conducirla hacia la meta final; la toma del poder político del proletariado, que dé lugar a su sistema, el socialismo, poniendo en el centro al ser humano, sus necesidades y desarrollo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




¿Quién es Marco Rubio?

Marco Rubio es un matón que tuvo vínculos con el narcotráfico y posiblemente aún los tenga. Pero centrémonos en sus inicios en la política donde fue financiado por su cuñado, Orlando Sicilia, un narcotraficante confeso y del cual se benefició un buen tiempo. A Orlando Sicilia se le condenó a 25 años por mover toneladas de droga en Miami pero sólo cumplió 12. Rubio también trabajó para esta gente y no sabemos si los trabajos pudieran incluir el tráfico de drogas o su facilitación. Este señor es el que quiere combatir el narcotráfico en Venezuela.

Es por ese motivo que se inventa el Cartel de los Soles y justifica por ese medio la invasión sobre Venezuela pensando que eso va a desestabilizar completamente a Cuba y provocará la caída de la Revolución Cubana. Es el acto que pone punto final al derecho internacional y a las normas que lo rigen.

Lenin dijo que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y detrás de eso sólo hay barbarie. Nos encontramos frente a un nuevo episodio después de Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Bahía Cochinos y en todos los países de América Latina mediante la Doctrina Monroe. El imperialismo de EEUU siempre ha considerado a esos países como parte de su territorio gobernado por otros que cuando se apartan son severamente reprimidos y amenazados. El imperialismo es el poder de la fuerza que se aplica según corresponda al caso.

Hace dos años Venezuela crece a un ritmo acelerado. Aunque no ha puesto punto final a la crisis, aquellas medidas y sanciones ya no están funcionando igual y eso no lo puede perdonar el imperialismo norteamericano. El imperialismo tiene que generar artimañas para apoderarse de las reservas de petróleo, gas, minerales y oro por cualquier vía y eso hace cambiar la estrategia de la vía sanciones a la vía militar.

En todo este escenario, Marco Rubio juega un papel fundamental. Es el muñeco del ventrílocuo de los monopolios puesto por el asesino de Trump. Pese a que Marco Rubio y Donald Trump se enfrentaron en 2016, sus caminos se han unido misteriosamente. Marco Rubio es la expresión más nítida del capital financiero estadounidense y su retórica anticomunista sirve para apuntalar las podridas estructuras imperialistas que la sostienen. Su discurso de la libertad es utilizado para legitimar sanciones, intervenciones militares y políticas exteriores que castigan sobre todo a los pueblos de la América Latina. Su defensa del libre mercado se desentiende de las desigualdades estructurales que éste produce y entiende la función del estado como legítimo si se pone al servicio de los inversores y un elemento de opresión cuando se pone al servicio de las mayorías frente a la explotación. Es la figura viviente de vocero de las élites económicas y de la legalización de los métodos de atropello imperialistas.

El imperialismo es la forma que toma el capitalismo cuando ya no puede sostenerse sin devorar recursos, vidas y territorios, una máquina de saqueo. Sabemos también que el imperialismo es la antesala de la revolución proletaria y que mientras haya explotación habrá lucha y mientras haya lucha habrá futuro. Desde el PCOE expresamos nuestro mayor repudio a Marco Rubio y los demás servidores del imperialismo y los monopolios y hacemos un llamamiento a organizarse, a construir alternativas concretas contra el capital y sus voceros para construir el Socialismo.

 

¡Contra los títeres del imperialismo!

¡Por la unidad de la clase obrera internacional contra el imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La hiperexplotación burguesa contra la población reclusa

Bajo el manido mantra de la reinserción, en las cárceles españolas se lleva a cabo una forma de explotación institucionalizada mediante el trabajo de los presos y en las condiciones laborales que se desarrolla. Esto no debe extrañarnos pues es la propia lógica del capitalismo lo que convierte todo en una mercancía, incluso la libertad de las personas. Este escenario, en vez de rehabilitar, reproduce las desigualdades sociales y aumenta la tasa de ganancia de los capitalistas que contratan mano de obra esclava. El discurso oficial dice que el trabajo reeduca al preso, pero no puede haber reeducación en condiciones de extrema explotación, sólo es una manera de inculcarles la inmunidad del capital para explotarlos mejor ahora y cuando recuperen su libertad. La burguesía convierte así en un negocio el sistema penitenciario y al preso en un sujeto para la acumulación capitalista.

Dentro de las cárceles, las normas del exterior que regulan las condiciones laborales desaparecen. Pasemos a ver las condiciones laborales. Toda la actividad está regulada por el Real Decreto 782/2001 que es la legalización de la explotación más descarnada. De hecho, el propio Decreto 782/2001 arranca diciendo de forma explícita que el trabajo en prisión es una “relación laboral especial” y que, por defecto, los derechos del resto de los trabajadores no se aplican dentro de esos muros. Aunque la norma establece que sus salarios deben tener como referencia el SMI, mientras éste ha subido un 47% desde 2018, en los módulos de las prisiones estatales lo han hecho un 14%. En muchos casos cobran poco más de 3 euros la hora.

Ese empleo en prisión surge de acuerdos con empresas privadas. Son estos organismos quienes firman los contratos temporales de las personas presas, las compañías no tienen ningún vínculo legal con quienes trabajan para ellos. En esos acuerdos, pactan un precio por producto acabado (en la gran mayoría de casos) y por hora de trabajo estimada, que cobra la administración encargada de la gestión de la prisión.

Para los capitalistas y las instituciones represivas, los presos son una mano de obra esclava para generar ganancia y una forma de legalizar la explotación más radical vía Decreto Ley.

A los comunistas no nos extraña en absoluto porque es la lógica del sistema capitalista. El capitalismo es la forma más descarnada de la explotación del hombre por el hombre, no desperdicia ninguna oportunidad y no se puede llevar con él otra negociación que su completa demolición por parte de la clase obrera dirigida por su vanguardia, el partido comunista. Cuando esta clase social organizada bajo la dictadura del proletariado arranque de cuajo todos los privilegios y violencias que la clase burguesa crea para aumentar la ganancia privada arrancada a usura del trabajo social, todas las instituciones burguesas serán dinamitadas de una en una. Entonces, terminará toda forma de explotación y el trabajo dejará de ser una mercancía para convertirse en una fuente de riqueza al servicio de la sociedad.

Desde el PCOE denunciamos la explotación sobre la población reclusa a costa de negar sus derechos una y otra vez para convertirla en mano de obra esclava. Desde el PCOE te conminamos a unirte a nuestras filas para terminar con este sistema de explotación, asesinato y expolio que se llama capitalismo para construir la alternativa revolucionaria que termine con este estado de cosas, el Socialismo.

              

¡Por la dignidad de nuestros trabajadores presos!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La vivienda en Madrid, un derecho inalcanzable bajo el capitalismo

Hoy millones de trabajadores vivimos condenados a pagar un alquiler que devora nuestros salarios. No por falta de pisos, sino porque la burguesía ha convertido uno de nuestros derechos en su negocio.

La situación de la vivienda en la Comunidad de Madrid es la prueba más clara de cómo opera la dictadura del capital. Aquí, en uno de los centros financieros del país, millones de trabajadores vivimos atrapados por alquileres que devoran nuestros salarios. No porque falten viviendas, sino porque la burguesía —bancos, fondos buitre, socimis y grandes propietarios— ha convertido nuestro derecho más básico en una mercancía para su beneficio.

En Madrid la vivienda bajo el capitalismo nunca ha servido para proteger la vida del pueblo trabajador. Es un negocio especulativo que exprime nuestra fuerza de trabajo. Cada piso vacío en manos de Blackstone, cada edificio comprado por un fondo de inversión, cada alquiler que sube demuestra que la vivienda no es un derecho: es un arma para que la burguesía se enriquezca a nuestra costa. Aquí, mientras los trabajadores nos dejamos el sueldo para tener un techo, los especuladores obtienen beneficios sin trabajar, sin producir, sin aportar más que miseria.

La Comunidad de Madrid es el mejor ejemplo de capitalismo monopolista aplicado a la vivienda. Grandes tenedores controlan miles y miles de pisos: bancos como Santander o CaixaBank, fondos como Cerberus y Blackstone, socimis privilegiadas por ventajas fiscales. Ellos deciden quién puede vivir en la ciudad y quién no. Ellos suben los precios, expulsan a barrios enteros, convierten nuestras calles en mercancía. Madrid, bajo su dominio, no es una ciudad para vivir: es un territorio de especulación y acumulación de riqueza para una minoría.

El alquiler en Madrid es un mecanismo brutal de transferencia de riqueza desde la clase trabajadora hacia la burguesía. Cada mes pagamos y seguimos sin nada. No podemos ahorrar, no avanzamos, no construimos futuro. Ellos sí: cada pago nuestro es un beneficio seguro para quienes ya lo tienen todo. Así controlan nuestra vida, nuestra economía y hasta nuestros movimientos.

Queda claro que la vivienda no es un derecho bajo la dictadura del capital: es un mecanismo de desposesión y de miseria. Cada mes que pagamos el alquiler transferimos nuestra fuerza de trabajo directamente a bancos, fondos buitre y grandes propietarios.

La dictadura del capital no se limita a apoderarse de nuestras viviendas: controla nuestro salario, nuestro tiempo y en general: nuestra vida. Mientras la clase obrera ve cómo sus salarios se estancan o incluso retroceden frente a la inflación y al precio desbocado de la vivienda, los monopolios cada vez llenan más sus bolsillos.

Las consecuencias para los trabajadores madrileños son devastadoras. Jóvenes que no pueden emanciparse jamás. Familias expulsadas a la periferia por la gentrificación. Barrios enteros arrancados de su gente, desde Lavapiés hasta Tetuán, desde Carabanchel hasta Vallecas. Desahucios casi diarios que destruyen estabilidad, dignidad y comunidad. La burguesía utiliza el miedo a perder la vivienda como herramienta de sumisión: quieren que vivamos aislados, debilitados, sin capacidad de resistencia.

Y todo esto ocurre mientras los salarios se estancan, mientras la precariedad aumenta y mientras la inflación golpea más fuerte en Madrid que en ningún otro lugar. Incluso trabajando sin descanso, miles de trabajadores no pueden permitirse vivir donde han nacido. El capitalismo demuestra que la clase obrera no tiene ningún futuro bajo esta formación socioeconómica.

Los gobiernos autonómicos y municipales, sean de derechas o “progresistas”, han demostrado que no se enfrentan al capital inmobiliario porque son una herramienta a su servicio. La venta de vivienda pública a fondos buitre, las ventajas fiscales para las socimis, las ayudas insuficientes y la incapacidad para intervenir los precios lo demuestran. No hay soluciones parciales dentro del sistema: solo hay gestión de la miseria para que se mantenga el beneficio del burgués.

La imposibilidad de acceder a una vivienda digna genera en la clase obrera un profundo desarraigo social. Emancipación media pasados los 30 años de edad, familias obligadas a vivir en auténticos zulos, ancianos que sostienen hogares enteros con pensiones menguadas: esto, por triste que suene, es la realidad de la clase trabajadora, es nuestra realidad.

La burguesía también hace infundir su terror a través de mecanismos como son los desahucios, un desahucio no es solo la pérdida de un techo, sino la destrucción de la seguridad, estabilidad emocional y dignidad. El miedo a perder la vivienda mantiene a los trabajadores en posición de sumisión y aislamiento, debilitando nuestra capacidad de organizar resistencia y unificar nuestra lucha.

La única salida real para la clase trabajadora madrileña es la expropiación de bancos, fondos buitre y grandes propietarios; la recuperación inmediata de toda la vivienda pública privatizada; y la socialización de la vivienda para ponerla al servicio del pueblo. No hablamos de reformas, hablamos de devolver a la clase obrera lo que le pertenece. Cada vivienda arrebatada al especulador es un golpe a la dictadura del capital y un paso hacia nuestra emancipación.

La vivienda en Madrid debe convertirse en un bien social. Planificación pública, construcción y mantenimiento sin lucro, asignación según las necesidades del pueblo trabajador. Solo con vivienda socializada podremos garantizar que nadie viva con miedo, que nadie sea expulsado de su barrio, que nadie tenga que pagar el 74% de su salario por un techo, como ocurre en Madrid y Barcelona.

La vivienda sólo dejará de ser una mercancía cuando la clase obrera tome el poder económico y político. La organización, la unidad y la lucha consciente son el camino. Cada barrio, cada centro de trabajo, cada asociación debe convertirse en un espacio de resistencia. Porque los problemas no son individuales: son producto de un sistema que roba, expulsa, empobrece y oprime.

 

¡Socialismo o barbarie!

Célula Iosif Stalin del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




El que pueda hacer, que haga

A principios de noviembre de 2023, el fascista José María Aznar señaló que “Pedro Sánchez es un peligro para la democracia constitucional española (…) El que pueda hacer, que haga, el que pueda aportar, que aporte, el que se pueda mover que se mueva…”.

Ese toque de corneta del mayor exponente del fascismo en el estado español fue recepcionado por los poderes del Estado, cuya médula y esencia es fascista en tanto hunde sus raíces en el estado franquista. Y estos poderes del estado fascista, lo que denominan “el estado profundo”, se pusieron a trabajar a destajo para satisfacer la orden de su caudillo al objeto de decapitar a Sánchez y derribar a su gobierno.

La judicatura se ha batido el cobre, por un lado tratando de librar a los corruptos del PP de sus casos de corrupción, boicoteando leyes emanadas por el Parlamento como, por ejemplo, la amnistía a los encausados del 1 de Octubre y, por otro lado, asediando judicialmente al gobierno, a Sánchez y su entorno, donde el Tribunal Supremo hace, aporta y mueve lo que puede, descollando el magistrado con el que, según el PP, iban a controlar dicho Tribunal por la puerta de atrás, como se visualiza con la condena al Fiscal General del Estado. Militares franquistas jubilados señalando por chats que “había que ejecutar a 26 millones de hijos de puta”, los medios de manipulación – Jiménez Losantos, Negre, Carlos Herrera, y demás reaccionarios – vertiendo la reacción y la ideología fascista por arrobas mintiendo sin cesar, una asociación de guardias civiles que estaban “dispuestos a derramar hasta la última gota de sangre en defensa de la soberanía e independencia de España y su ordenamiento constitucional”, como respuesta al pacto entre Sánchez y los nacionalistas de derecha catalanes,  diplomáticos y altos funcionarios vilipendiando al gobierno de Sánchez y, por último, la Conferencia Episcopal señalando a Sánchez que debe convocar elecciones.

El partido del fascista Aznar, seguramente el partido más corrupto de Europa, donde la corrupción es la forma aplicada por los monopolios para dirigir los estados, más allá de  la estrategia de la presión parlamentaria y en la calle, que les está resultando del todo insuficiente, al igual que el poner las comunidades autónomas donde gobiernan a disposición de los intereses electorales de Feijóo, pretende dar un nuevo giro de tuerca celebrando bimensualmente elecciones autonómicas en aquéllas regiones en las que consideran que ganan las mismas, véase Extremadura ahora en diciembre o Aragón, en febrero. El PP, experto en saquear las arcas públicas y en arremeter sin piedad contra la clase obrera, contra los servicios públicos, alineados con el fascismo internacional no dudando en defender al fascista gobierno israelí y norteamericano, condecorando al fascista de Javier Milei – cuyo gobierno roba a los discapacitados, niega los tratamientos a los enfermos de cáncer o pretende realizar una reforma laboral donde masacra por completo a la clase obrera en Argentina – no duda en gastar dinero público en elecciones autonómicas que no corresponden realizar, al objeto de satisfacer su táctica de demolición del gobierno de derechas de Sánchez.

Como se puede constatar, a la “democracia constitucional española”, fascista hasta la médula, en un grado de descomposición cada día mayor, ya ni tan siquiera le vale un gobierno antiobrero compuesto por socialfascistas y oportunistas, que incrementa la edad de jubilación y debilita el sistema de pensiones públicas, que sostiene el despido barato introducido por la Reforma Laboral del corrupto Rajoy, sosteniendo lo mollar de dicha Reforma, que sostiene la política de transferencias de fondos públicos hacia la sanidad privada debilitando el sistema público de salud, que está privatizando, de facto, la educación universitaria y la formación profesional, deteriorando notablemente el sistema educativo, que destina dinero público hacia la guerra imperialista, incrementando el gasto militar y armando al fascista de Zelenski, etcétera.

El capitalismo monopolista europeo, y también en el estado español, están en bancarrota. El gobierno de Sánchez es lacayo de la UE, un imperialismo europeo que lleva décadas subordinado al imperialismo norteamericano, cuya dirigencia abraza la reacción, no dudando en arremeter contra los intereses de los pueblos europeos y, fundamentalmente, contra el proletariado en Europa, donde esta servidumbre a EEUU implica comprar cuatro veces más caro el gas natural licuado, transferir una mayor cuantía desde Europa hacia el complejo militar industrial norteamericano, comprometer miles de millones de euros en inversiones en industria norteamericana a cambio de negar a los obreros en Europa- también en el estado español – la sanidad y las pensiones públicas, incrementar la carestía de vida, reducir los salarios reales, liquidar la industria europea y, consecuentemente, expulsar a millones de obreros al paro forzoso, empujar a los obreros europeos a la guerra imperialista; en definitiva, sacrificar la vida de millones de proletarios.

Todo esto es asumido por el gobierno de PSOE-SUMAR-IU-PCE, sustentado también por nacionalistas catalanes y vascos, y apoyado por CCOO y UGT, comprometido plenamente con un gobierno que está aplicando una política claramente antiobrera y que hace que en el estado español sea el único lugar de Europa donde no se están produciendo huelgas generales.

Y a pesar de este cuadro, a pesar de que se está masacrando sin piedad a la clase obrera, a la patronal española y al auténtico poder del estado, que precisamente no está en la presidencia del gobierno ni en el Parlamento tan siquiera, le es insuficiente, necesita masacrar todavía más al proletariado.

La socialdemocracia como “ala moderada del fascismo” y el oportunismo arremeten contra la clase obrera sin piedad, consolidan los avances realizados por la extrema derecha en sus gobiernos, como lleva pasando en el estado español durante cincuenta años. Muestran una dialéctica al proletariado de que solamente hay una política posible, la de satisfacer los intereses del gran capital, la de mostrar que el único sistema posible es el capitalismo, la de que el proletariado debe subordinar sus vidas a los intereses del gran capital, que el capital financiero está por encima de todo; allanando el camino para que la extrema derecha vuelva a arrasar, y sucesivamente masacran al proletariado.

El capital financiero trata de encauzar el desapego al régimen burgués y la indignación contra el sistema de la clase obrera empleando el nacionalismo, el chovinismo, el fascismo, confrontando y dividiendo al proletariado; señalando a los oportunistas traidores, a los sindicalistas vendidos a la patronal como ejemplo de lo que es el comunismo y el socialismo, cuando tanto los oportunistas como los socialdemócratas son tan burgueses y tan enemigos del proletariado como los fascistas.

Es cardinal fortalecer las filas del Partido, es fundamental ensanchar la influencia del partido dentro de la clase obrera, es necesario que el proletariado reciba la salida comunista, la salida revolucionaria y rupturista con el capitalismo haciendo que tome conciencia de la misma y, consecuentemente, construya la organización para rebelarse contra el capitalismo y derrocarlo revolucionariamente. La única salida de la clase obrera es la Revolución, desarrollar el socialismo e imponer su estado, un estado socialista que despoje de todo tipo de derecho a la burguesía y que ponga a disposición del proletariado la propiedad de todos los medios de producción y todo el poder político.

 

¡SOLO HAY UNA SALIDA: LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡ABAJO EL ESTADO BURGUÉS, ABAJO EL FASCISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de diciembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El perverso negocio de la salud muestra su cara con el escándalo del Hospital de Torrejón

Las vergüenzas en el Madrid de Ayuso sobre Sanidad son criminales. Desde este partido hemos tratado en infinidad de ocasiones el desmantelamiento de la Sanidad Pública que está llevando el Partido Popular en Madrid: el asesinato premeditado de 7291 personas en las residencias de ancianos durante los meses más duros de la pandemia, las comisiones que su hermano se embolsó con las mascarillas, los intereses pagados a Quirón por retrasos estratégicos de facturas, etcétera.

Y a esa lista hay que sumar otra después de que haya salido a la luz la noticia de El País sobre el CEO del grupo Ribera Salud, la empresa privada que se encarga de la gestión del hospital público de Torrejón.

Pablo Gallart -CEO de Ribera Salud- dijo a sus directivos en una reunión que había que realizar menos intervenciones quirúrgicas y rechazar pacientes o procesos no rentables con el objetivo de ganar entre cuatro y cinco millones de euros más. Debería ser un escándalo a nivel nacional y, sin embargo, no nos sorprende en absoluto. No sorprende porque es la realidad que un comunista sabe que existe, primar el beneficio por encima de todo, por encima de la salud, por encima de la vida, y que este Partido ha denunciado mil veces.

Tampoco sorprende que se hagan los indignados partidos políticos como el PSOE aunque votaran a favor de la ley que habilitó la posibilidad de gestión privada de hospitales públicos, la Ley 15/1997, ya que juegan con la desmemoria de la clase obrera. Ni tampoco sorprende la supuesta indignación de partidos políticos como SUMAR aunque Mónica García al poco de obtener el cargo de Ministra de Sanidad defendiera públicamente la alianza público-privada como una “mezcla eficaz”, ya que la socialdemocracia es la pata izquierda del fascismo. Porque una cosa está clara, ¡nadie pone un negocio para perder dinero, es de cajón! Se puede decir que el PSOE hace el hoyo y el PP te empuja hacia dentro, es decir, ambos participan en el entierro de la Sanidad Pública.

¿Cuál era el planteamiento de la empresa Ribera Salud? Sencillo, aumentar las listas de espera para gastar menos en intervenciones y así necesitar menos personal y menos recursos materiales, y como la empresa recibe un canon per cápita por población asignada independientemente del volumen real de atención, cada euro que no se gasta en pacientes —es decir, en curas, en personal, intervenciones, tratamientos costosos— se convierte en un euro de beneficio para la empresa. El daño colateral son cánceres que se diagnostican tarde y ya no tienen cura, lesiones que se agravan porque no se operan a tiempo y años de vida que se acortan porque el “tarde” se convierte en demasiado tarde.

Y a esto se le suma otra nueva noticia del Hospital de Torrejón: la misma empresa gestora del hospital ordenó reutilizar material sanitario de un solo uso. O sea, que teniendo en cuenta que el uso de material sanitario de un solo uso tiene como objetivo principal garantizar la seguridad del paciente y prevenir la contaminación cruzada, de manera deliberada se pone en riesgo la salud y la vida de los pacientes con el único objetivo de aumentar la rentabilidad de la empresa gestora del hospital. Llamarlos criminales se queda corto.

Pero ¿no se supone que la colaboración público-privada en la sanidad se hacía porque las empresas privadas son más eficientes?, ¿o realmente se hace porque de lo público lo que les gusta es el dinero que pagamos toda la clase obrera a través de impuestos y de lo privado lo que les gusta son los beneficios? Socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, ese es su mantra.

Las empresas quieren conseguir el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo posible, degradando las condiciones de trabajo del personal sanitario, de la clase obrera. Ese es el fin último de la burguesía, del capitalismo, ganar el máximo dinero posible, llevando hasta la extenuación al trabajador, quien le es indiferente pues hasta le niega su recuperación desmantelando la sanidad Pública. Y en el valiente caso de que se ose denunciar una irregularidad o alguna directriz empresarial poco ética, como es el caso, te enfrentas a la maquinaria coercitiva que ejerce la empresa y la judicatura sobre los trabajadores. Así ha pasado con hasta 4 directivos del Hospital, que han visto como han perdido sus puestos de trabajo por denunciar ante el canal ético las intenciones del CEO de la empresa. Aunque la prensa burguesa y la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz nos diga que en España está caro el despido, tenemos que ir a la realidad que vive la clase obrera. Recientemente ha salido la noticia de que un trabajador de Mercadona ha recibido una indemnización de 40.000 euros tras un despido por comerse una croqueta. 40.000 euros por 16 años de tu vida. Eso es lo que vale despedir en España si tienes la suerte de que se declare tu despido improcedente, pues en el caso de que sea “procedente” no tienes derecho a la indemnización.

¿Qué realidad se deja entrever con este caso del Hospital de Torrejón? Que cualquier servicio público gestionado con fines de lucro transforma un bien social en un instrumento de acumulación de capital y que, como se ha visto con nitidez, el Estado no es neutral, sino que está subordinado a los intereses capitalistas facilitando la acumulación privada incluso en sectores esenciales sin el más mínimo papel redistributivo y garante de derechos sociales -tal y como cacarean los reformistas de cualquier pelaje-. Al contrario, colabora en convertir derechos humanos en oportunidades de negocio.

Debemos aprender que la solución nunca va a llegar de la mano de “reformar” el modelo o de “controlar mejor a las empresas” como nos intenta vender el ala moderada de los capitalistas (los socialdemócratas y reformistas), porque el problema no es un abuso puntual sino la existencia misma del lucro privado en un servicio esencial que siempre va a anteponer la maximización de beneficios a la calidad del servicio, por lo tanto, la solución es estructural, no técnica.

Si no queremos que jueguen con nuestras vidas, la única manera de garantizar un sistema sanitario humano, universal y eficiente es organizándonos como clase para expropiar los hospitales privados, aseguradoras, farmacéuticas y cualquier empresa médica para integrarlas en un sistema nacional de salud 100% público, unificado y planificado bajo control obrero y popular, porque la sanidad no puede funcionar correctamente dentro de la lógica de mercado, porque el mercado premia lo contrario al bienestar social, premia procedimientos rentables, no los necesarios, premia reducir costes, no ampliar derechos, premia seleccionar pacientes, no atenderlos según necesidad. Y esto solo es posible en el socialismo.

Toda medida que no vaya encaminada a la consecución del socialismo seguirá desvirtuando la esencia de las cosas, quitará a la sanidad el objetivo de sanar, quitará a la vivienda el objetivo de vivir y seguirá profundizando el empeoramiento material de la clase obrera en cada vez más ámbitos de nuestra vida. Solo la lucha organizada del proletariado por el socialismo permitirá a nuestra clase la emancipación necesaria para atender a la humanidad por encima del capital y proporcionarnos la vida que merecemos a los trabajadores: sin miseria, sin enfermedades, sin hambre y sin las penurias que sufrimos bajo el capitalismo hoy.

 

SOCIALISMO O BARBARIE

ORGANIZATE CON EL PCOE

Célula Iosif Stalin del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Portugal estalla en una huelga general contra las medidas antiobreras del Gobierno

El sindicato Confederación General de los Trabajadores Portugueses ha convocado una huelga general para el jueves 11 de diciembre, acontecimiento que no se daba desde hacía 12 años en dicho país. El plan de la burguesía que se manifiesta a través del Gobierno, consiste en medidas tan antiobreras como abaratar el despido, flexibilizar la jornada laboral pudiendo añadir gran número de horas anuales, que los padres que tengan hijos con diversidad funcional ajusten sus horarios a disposición de la empresa, y así un largo etcétera.

En definitiva, arrecia la explotación al obrero, se quiere imponer un retroceso en los derechos conseguidos por el proletariado y se deja más al descubierto, si cabe, los ardides de los capitalistas a través del Estado que dominan, demostrando cada vez más que responde a la necesidad de blindaje de la economía de mercado, reprimiendo progresivamente a la clase obrera.

Los obreros en Portugal perciben, irremediablemente, que sus intereses peligran, que las condiciones de vida les ahogan y que éstas no son fruto del azar o de fenómenos incontrolables, sino que provienen de una minoría que decide su destino, sus padecimientos y sus carencias, viéndose favorecida, en cambio, una clase social que tiene el poder.

La huelga general refleja el estado de ebullición y de hartazgo en que se encuentra la clase obrera, deseosa de poner fin a la opresión que se materializa en sus precarias condiciones de vida, en las nuevas amenazas del Gobierno y que se encarna en la burguesía. Pero no basta con percibir que se dificulta el acceso a recursos y que el tiempo de vida pertenece en gran medida al explotador; no basta con la ira y con intentar frenar nuevos atropellos de la patronal. Es imprescindible aunar todas las luchas obreras en una sola fuerza proletaria que haga temblar desde los cimientos a la burguesía y su sistema, y convierta el espontaneísmo y las acciones ocasionales en combate organizado por los intereses de clase, creando las condiciones para la lucha por el socialismo.

La crisis mundial del imperialismo resquebraja el capital a pasos agigantados, y solo le quedan las medidas más reaccionarias y antiobreras, el traspaso de más recursos públicos a manos privadas, el aumento de la explotación, de las guerras de rapiña y, en consecuencia, el fascismo para asegurar el engaño y la represión. Se tensa cada vez más la cuerda para un sistema capitalista más que caduco, que no se sostiene más que por la violencia y la mentira.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general de Portugal, la cual desafía los intereses capitalistas y es otro hecho que pone de relieve la urgencia de la unidad de la clase en el mundo, y la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda canalizar las ansias del proletariado por acabar con sus opresores. Una vanguardia del proletariado mundial debe construir el camino hacia el derrocamiento del imperialismo, siendo superado inevitablemente por el socialismo.

 

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La falsa guerra contra la droga para invadir Venezuela

Desde hace meses, el fascista Donald Trump ha redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

Fue a partir del mes de julio cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a lo que ellos denominan como “Cártel de los Soles”, un falso grupo criminal supuestamente encabezado por el presidente Nicolás Maduro en un burdo intento de legitimar sus nuevas intentonas golpistas para adueñarse de los valiosos recursos del país. Según la OFAC, el Cártel de Soles lidera un entramado gubernamental que involucra al gobierno, el ejército, inteligencia y el poder judicial, en el que se conjugan el tráfico de drogas (como fentanilo, metanfetamina, cocaína, etc.), la trata de personas, la extorsión y el lavado de dinero, entre otras actividades criminales.

La falsa lucha contra el narcotráfico es el nuevo pretexto desplegado por la propaganda yankee para negar los derechos más fundamentales de aquellos países que no se postran a sus designios, llevando a cabo un despliegue militar sin precedentes en la zona del Caribe para tratar de amedrentar a los pueblos del mundo y poner los recursos de Venezuela al completo servicio de los monopolios estadounidenses.

El objetivo fundamental de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan de “narco-terrorismo”. Todo ello para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe como paso previo a una invasión completa sobre suelo venezolano. Curiosamente, si uno se zafa de la retórica y la propaganda estadounidense, la realidad es bien distinta. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, en su Informe Global sobre la cocaína, se muestra que el mercado global de cocaína y los niveles de consumo van al alza, y que los EE. UU. son uno de los principales mercados de consumo mundial y un lugar idóneo para el negocio de drogas.

Es evidente que la bestia imperialista busca instrumentalizar la lucha contra la criminalidad y contra el narcotráfico, problemas que tienen su epicentro en Washington y no en Caracas, para justificar sus agresiones y presiones con el objetivo de adueñarse de recursos estratégicos como el petróleo y provocar la caída de todos los gobiernos que no se postren a los designios de sus monopolios.

Del mismo modo, el gobierno fascista de Donald Trump ha empleado las etiquetas de “narco-estado” o “narco-terrorismo” para cuestionar la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro. Tanto en Venezuela como en Colombia, la supuesta guerra contra la droga no es otra cosa que una forma de coerción geopolítica, no una lucha real contra las causas estructurales del narcotráfico, pues ello implicaría dar un golpe de muerte al modo de producción capitalista.

La nueva intentona golpista de Donald Trump y sus lacayos, que amenaza la soberanía de los pueblos del mundo, debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política. El imperialismo sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. Así, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas a nivel internacional para justificar intervenciones militares directas, provocando un golpe de Estado o sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

El narcotráfico, por su parte, es una pieza fundamental de la corrupta administración yankee y, al mismo tiempo, es un fenómeno que crece a causa de la acumulación capitalista. La pobreza estructural, la desposesión de la clase trabajadora, los flujos migratorios forzosos, la pobreza en las áreas rurales y la ineficacia estatal facilitan un aumento en la fabricación, tráfico y demanda de droga, que a su vez es permitida por las estructuras estatales corruptas ya que posibilitan el blanqueo de dinero. Señalar a un único gobierno del mundo es ignorar un problema internacional y cuya raíz son las propias fallas del sistema capitalista.

Las acciones criminales de los EE. UU., que se sigue considerando como juez y verdugo del mundo, deben considerarse un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela. Las ansias de expansión territorial, la asfixia económica, la dominación política, el control de materias primas y recursos energéticos, y el despliegue de la guerra en el mundo son la seña de identidad de la oligarquía estadounidense.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza este nuevo golpe de Estado contra Venezuela, que retrata la esencia fascista y criminal de los imperialistas. El imperialismo estadounidense se encuentra en una situación de declive y decadencia, como lo acredita su derrota en Ucrania, el retroceso de los beneficios de sus monopolios, el incremento de su deuda pública y la pérdida de importancia de su divisa frente a las nuevas alianzas económicas de los BRICS+. Este declive de los EE. UU., cuyo papel como mayor potencia imperialista es cada día más cuestionado, empuja a sus monopolios a desarrollar la guerra a lo largo y ancho del mundo y a abrazar el fascismo como única salida para luchar por la hegemonía. La guerra, la injerencia política, el expolio, la coerción, el fascismo y el crimen a escala internacional son las herramientas que emplean los imperialistas estadounidenses y sus socios de la UE para sostener su dictadura y tratar de acabar con la soberanía de Venezuela.

Madrid, 5 de diciembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)