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Ayuso y el respeto a la vida

Los recortes en la sanidad matan y en estas líneas traemos un par de ejemplos de lo ocurrido en Madrid bajo la gestión de Isabel Díaz Ayuso.

El 27 de octubre de 2022 se puso en marcha el nuevo plan de “urgencias extrahospitalarias” y se eliminaron las urgencias de las ciudades y los SAR (Servicio de Atención Rural). Las nuevas “urgencias extrahospitalarias” se abrieron con plantillas fuertemente diezmadas. Se abrieron 80 centros con personal que solo pueden cubrir 40. La consecuencia de reducir al mínimo el personal es que se abren centros sin médicos y esto tiene resultados gravísimos en la esperanza de vida y la salud de la clase obrera.

El primer caso sucedió el 7 de diciembre de 2022, sólo un mes y medio de iniciado el plan, cuando fallece un bebé por una parada cardiorrespiratoria en el Punto de Atención Continuada de Paracuellos del Jarama (Madrid), durante un turno en el que no había médico.

El segundo caso sucedió en Majadahonda, el 27 de enero de 2022, un hombre de 72 años falleció también por una parada cardiorrespiratoria, en este centro tampoco había médico. El equipo de enfermería hizo todo lo posible y contactó con el 112 para solicitar una UVI móvil que tardó más de 20 minutos en llegar y que, cuando lo hizo, tras 30 minutos de RCP avanzada, sólo pudo confirmar el fallecimiento del paciente.

Si hubiera habido médico en estos centros desde el primer momento tal vez los fallecidos podrían haberse salvado, nunca lo sabremos, porque con este nuevo modelo de centros de urgencias extrahospitalarias nos están quitando la vida a la clase obrera.

Por un lado, se constata que la mercantilización de la sanidad y la mirada puesta en la rentabilidad, es una nueva agresión contra la clase obrera que trae aparejadas miles de muertes y el recorte de la esperanza de vida de los pacientes. Toda esta política busca el ideal del capitalismo de que las personas vivan sólo en su edad productiva. Christine Lagarde, cuando dirigía el Fondo Monetario Internacional, dio un discurso en el MIT (Massachussetts Institute of Technology) y dijo:

“Muchos consideran el envejecimiento de la población como un lastre significativo en el precio de los activos”, y añadió “definitivamente, los gobiernos, los fondos de pensiones y los individuos subestiman seriamente las perspectivas de una vida más larga de lo anticipado”.

Es decir, es un riesgo para la economía que las personas vivan más allá de su vida productiva.

Eso es lo público para la clase capitalista, una fuente más de rentabilidad. La burguesía sólo busca su propio beneficio sin importarle ni siquiera la salud de la población.

Por otro lado, se constata el desprecio a los trabajadores y sus condiciones, en este caso concreto sanitarios, y la falta de escrúpulos para precarizar sus condiciones. Miles de bajas por problemas de salud así lo certifican.

Isabel Díaz Ayuso, una persona que está en contra de la Ley de Eutanasia, según ella por respeto a la vida, con su gestión va dejando el camino sembrado de cadáveres sin un ápice de remordimiento.

La sanidad pública y la salud de la clase obrera están en peligro. El panorama no es mucho más alentador en otras comunidades autónomas, es tónica general en todo el estado debido al sistema capitalista.

La clase obrera sólo tiene garantizada su vida y su supervivencia en la medida en que sea capaz de llevar a cabo su propia emancipación de la clase burguesa, de su afán insaciable de lucro y de su sacrosanta propiedad privada de los medios de producción. Lo público sólo es viable cuando la clase obrera expulse a la clase parasitaria que no produce y se apropia de la ganancia, y construya una sociedad justa e igualitaria que no es otra que el socialismo.

 

¡POR LA SUPERACIÓN DEL CAPITALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

Comité Regional del PCOE en Madrid




La socialdemocracia siempre remando a favor del fascismo

A lo largo de esta última semana, altos mandos militares europeos han señalado, hace una semana, que los ciudadanos europeos deben prepararse para la guerra.

El ministro de defensa alemán, Boris Pistorius del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), advierte de que los Estados europeos deben armarse advirtiendo de una guerra a medio plazo contra Rusia.

El presidente alemán, Olaf Scholz, socialfascista, decía en octubre que ”tenemos que deportar de una vez a gran escala”, meses después, a primeros de enero de este año en curso, el Bundestag aprobaba una ley para facilitar la deportación masiva de inmigrantes apoyada por la mayoría parlamentaria compuesta por socialdemócratas, verdes y “liberales”, con el rechazo de la extrema derecha – llámese CDU o AfD – que querían una ley todavía más reaccionaria de la ya de por sí realizada por la socialdemocracia alemana. De hecho, Correctiv sacó recientemente a la luz el encuentro que se produjo en noviembre entre militantes de AfD, conocidos líderes neonazis y empresarios para trazar un plan para la deportación masiva y forzosa de millones de extranjeros, solicitantes de asilo y personas de raíces migrantes de Alemania. Como puede verse, ahí tenemos a la socialdemocracia haciendo lo que ha hecho siempre, allanar el camino al fascismo, hacer el tándem con la reacción para arremeter contra la clase obrera.

La socialdemocracia alemana, en el gobierno teutón, se ha mostrado terriblemente sumisa a los EEUU, el caudillo fascista del mundo. Desde 2022 no vacilando en ir incluso en contra de su propia población y su economía al objeto de beneficiar a los EEUU en lo que concierne al conflicto militar ruso-ucraniano. Una sumisión belicista al policía fascista del mundo que está destrozando la economía germana y que conlleva un incremento en el gasto militar a la par que se deteriora el tejido productivo alemán, se depauperan las condiciones de la clase obrera alemana donde los salarios pierden poder adquisitivo con respecto a la subida de la carestía de vida – sucediéndose multitud de huelgas, por ejemplo de ferroviarios, en los aeropuertos, etc. – y contrayéndose subvenciones que provocan el estallido del pequeño campesinado.

Una socialdemocracia alemana en el gobierno que, como siempre a lo largo de la historia, ha cerrado filas con sus monopolios.

Lo hicieron en 1914, chupándole las botas al Káiser Guillermo aceptando los créditos para la I Guerra Mundial alineándose con sus monopolios. Lo hicieron coaligándose con los fascistas, con sus freikorps, para frenar la revuelta proletaria espartaquista asesinando a Karl Liebcknecht y Rosa Luxemburgo. Lo hicieron aupando al poder a Hitler. Y lo hicieron una vez derrotado el III Reich por la URSS, convirtiendo a la RFA en un reducto reaccionario desde donde EEUU, la CIA hacía y deshacía como le venía en gana en la Europa capitalista, como lo atestigua la acción política de Willy Brandt. “El PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Fiedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA” (Justo de la Cueva “El PSOE va donde diga Willy Brandt”. Ed. Tricolor, mayo 1979).

Socialdemocracia que no solo ha remado en favor de la reacción y le ha allanado siempre el camino a los fascistas en Alemania, como hemos visto que lo está haciendo ahora y lo ha hecho a lo largo de su miserable existencia, sino que es un denominador común de lo que es la socialdemocracia.

En la historia del siglo XX en España, el PSOE – y su sindicato la UGT – colaboraron con el gobierno del fascista Miguel Primo de Rivera, admirador de Mussolini, traicionando a la clase obrera entre 1931 y 1933 alineándose con la burguesía, traicionando a la II República apoyando una parte el golpe de Estado de Segismundo Casado que facilitó la victoria franquista. Durante el Franquismo, el PSOE, lejos de estar 40 años de vacaciones, lo que hizo fue apoyar al franquismo – en tanto dicho partido estaba alineado con la “democracia burguesa” representada a nivel internacional por los gobiernos británico y norteamericano, los cuales en la práctica apoyaron al dictador fascista inquilino de El Pardo. Y el camino transitado desde Suresnes, del PSOE del GAL, del Terrorismo de Estado, de la OTAN, de la UE, de las guerras imperialistas, del chovinismo, de las concertinas y de la corrupción desde el reaccionario Felipe González hasta el día de hoy es por todos conocido.

Quien crea que la socialdemocracia – ya sea en su versión clásica (PSOE) o en sus conversos (SUMAR/PCE/IU, PODEMOS, BILDU, ERC o BNG) – pueden ofrecer una salida a la clase obrera está completamente equivocado pues ésta forma parte de la burguesía y su ideología y, consecuentemente, defiende los intereses de esa clase, como lo ha hecho a lo largo y ancho de su historia.

La socialdemocracia, hoy y siempre, siempre rema en favor de los monopolios, de la reacción y, consecuentemente, es enemigo jurado de la clase obrera, del auténtico socialismo.

En las condiciones actuales del modo de producción capitalista en su fase imperialista, donde se agudizan las contradicciones del sistema de explotación reinante, la burguesía es conocedora de que los gobiernos socialdemócratas son, al mismo tiempo, débiles e inoperantes. Ello provoca que la salida marcada por los monopolios sea la derechización total de la política, allanando el camino a los partidos fascistas y poniendo en funcionamiento para tal empresa a todos los engranajes del Estado burgués, todas las fuerzas reaccionarias, los medios de comunicación y, por supuesto, también a sus esbirros eurocomunistas y socialdemócratas. La burguesía, como es coherente con su propia naturaleza, buscará la solución a las contradicciones por medio del fascismo y la guerra imperialista.

El capitalismo monopolista, el imperialismo, sólo tiene la salida de la guerra imperialista, que es donde estamos. El imperialismo está en bancarrota, y ahí está la inflación desbocada que ha vaciado de todo valor a las monedas de las potencias imperialistas – por ejemplo el dólar norteamericano y el euro – y las deudas impagables; los choques de las potencias imperialistas cada vez son más grandes en el terreno comercial, tecnológico, político, armamentístico de tal modo que la guerra es la única forma que tienen de someter unos a otros, de liquidar fuerza productiva – clase obrera – que les sobra y mediante la guerra, la precarización del trabajo y la privatización de los servicios públicos pretenden liquidar a todo el excedente humano. Por eso tanto desde la OTAN, como desde el gobierno alemán – cual esbirro de la potencia más asesina de la historia – advierten a la población civil alemana, y de los demás países imperialistas en la órbita norteamericana, que debe prepararse para la guerra, o lo que es lo mismo, para ir a matarse con otros obreros de otras latitudes del mundo para satisfacer los intereses de los monopolios, los mayores asesinos del planeta, los grandes empresarios, los podridamente ricos.

La única salida que tenemos los obreros, los parias de la Tierra, para imponer la paz, para garantizar la vida en el planeta, para garantizar una vida digna es alzarnos contra el capitalismo, es desarrollar la Revolución Socialista y acabar para siempre con el capitalismo.

El capital es una fuerza internacional y el proletariado sólo puede triunfar sobre él mediante la unión internacional de los obreros, mediante el internacionalismo proletario.

Es necesario tejer la unidad de la clase obrera y esta sólo puede darse con la unidad internacional de los comunistas. Por encima de toda particularidad están las cuestiones generales del proletariado, la victoria de la Revolución Socialista Mundial.

Y para tejer esa unidad es fundamental el desarrollo del Partido Leninista, que es el alma y el corazón del proletariado. Y el Partido sólo puede abrirse camino combatiendo a muerte a la burguesía, a su sistema económico capitalista y a sus ideologías – el fascismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y el oportunismo.

 

¡EN EL IMPERIALISMO TODO PENSAMIENTO BURGUÉS SE INSTALA EN LA REACCIÓN!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 4 de febrero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La trampa de los datos del paro. Bajo el capitalismo solo hay miseria para el obrero

La pasada semana aparecía en todos los medios de manipulación de masas a sueldo de la burguesía los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el paro: 783.000 ocupados más en 2023, baja la tasa de paro al 11,7%, un cuarto trimestre de 2023 con un ritmo de creación de puestos de trabajo del 3,8% y una reducción del número de parados de 193.400 personas.

Según entramos en febrero conocimos que el paro registrado aumentó en enero en 60.404 personas, según los datos difundidos por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, en un mes en el que la afiliación media a la Seguridad Social se redujo en 231.250 personas con respecto a diciembre. Sin embargo, los voceros del capital ponen el foco en la reducción en el número de parados de 140.537 (-4,83%) con respecto a los de hace un año, lavando la cara siempre a Yolanda Díaz, ojito derecho de la burguesía hoy.

El panorama ideal que pintan estos medios es, sin embargo, una gran farsa. El capitalismo es especialista en vender sus debilidades como fortalezas, pero al final, con un análisis serio de la situación, se ve como este sistema no deja de ser un gigante con pies de barro.

Incluso dando por buenos los datos que predican los medios burgueses a bombo y platillo -siendo generosos, pues ya sabemos que tanto las instituciones burguesas como sus medios no tienen pudor en mentir descaradamente si lo necesitan- la disminución del número de parados no supone una mejora para el conjunto de la clase trabajadora, sino un reparto de la miseria.

No hay más que observar que el número medio de horas por trabajador no ha dejado de disminuir desde 2008, según el Instituto Nacional de Estadística, pero sobre todo después de la pandemia:

 

Los datos de la contratación a tiempo parcial también dejan bien a las claras su incremento constante desde el año 2005:

Un dato que ejemplifica este gráfico: el 41,4% de los ocupados menores de 25 años trabaja a tiempo parcial, según los datos del Informe sobre jóvenes y mercado de trabajo publicado por el Ministerio de Trabajo el pasado mes de junio.

Los datos de los fijos discontinuos, que son la nueva modalidad preferida para esconder la temporalidad, siguen siendo opacos hasta en las principales instituciones estadísticas como el INE. Por el momento, solo se conoce que el número de trabajadores fijos discontinuos inactivos no contabilizados en los registros del paro que cada mes publica el Ministerio de Trabajo osciló entre las 136.000 y las 443.000 personas en 2022, dependiendo del mes. Así lo refleja una respuesta del Gobierno en el Senado a una pregunta escrita formulada por las diputadas del Partido Popular Ana Isabel Alós y María Teresa Ruiz-Sillero.

En ella, el Ejecutivo detallaba el volumen de trabajadores fijos discontinuos inactivos en cada uno de los meses de 2022 (año en que se implementó la reforma laboral) e incluso cuántos de ellos cobraban prestación y cuántos no.

A pesar de que el Gobierno no contabilice como parados a los fijos discontinuos en inactividad y no dé los datos de la cantidad de contratos fijos discontinuos, es evidente que al tratarse de fijos discontinuos hay un periodo de inactividad donde el obrero no está trabajando y, por lo tanto, no está cobrando un salario. Y el número de fijos discontinuos no para de crecer.

Por otro lado, los Expedientes de Regulación de Empleo han continuado produciéndose a decenas de miles tras la pandemia: En 2021 se produjeron 43.662 despidos colectivos que supusieron la suspensión del contrato de 480.918 trabajadores y la reducción de jornada de 78.819 obreros. En 2022 se produjeron 24.215 despidos colectivos que supusieron la suspensión del contrato de 236.314 trabajadores y la reducción de jornada de 34.173 obreros.

Los despidos derivados de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) han experimentado un aumento del 52% durante los primeros nueve meses de 2023, comparado con el mismo período del año pasado, esto sin contar con el ERE en Telefónica que, finalmente, se saldará con el despido de 3.421 trabajadores.

¿Qué significan estos datos?

El análisis de los datos no da lugar a la duda: se están destruyendo los trabajos fijos a tiempo completo y estos se están sustituyendo por empleo a tiempo parcial y contratos discontinuos, siendo los últimos en incorporarse al “mercado laboral” (los más jóvenes), los primeros en sufrir este cambio.

Por un lado se destruyen miles de puestos de trabajo mediante Expedientes de Regulación de Empleo, en su mayoría contratos fijos a tiempo completo y mejor remunerados que la media al estar en Convenios Colectivos con mejores salarios como la Banca, Entidades Financieras o los industriales.

Por el otro, se crean contratas y subcontratas, empresas de servicios como Servinform, Indra, Konecta, Transcom, EULEN, Clece, ACS…, que se adhieren a los Convenios Colectivos peor pagados para hacer el mismo trabajo y que contratan a tiempo parcial y/o en discontinuo.

La destrucción de los puestos de trabajo con mejores condiciones y la sustitución de estos por unos cuya característica es la precariedad es lo que el sistema le ofrece al obrero hoy. El reparto de la miseria, donde trabajar a jornada completa por el salario mínimo va a convertirse en un lujo a disposición de la minoría.

Este cambio, producido desde la pandemia y con el avance de la automatización en muchísimos sectores, se evidencia con la introducción del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que se implementa por la propia necesidad de este cambio de modelo.

El IMV, como ya explicamos desde el PCOE, permite al empresario precarizar el empleo y ahorrarse buena parte de los costes salariales cargándolos a la cuenta del Estado (financiado en su mayor parte por la clase obrera). Así, un trabajador va a poder trabajar a tiempo parcial o discontinuo y poder cobrar el IMV para complementar su exiguo salario. Una nueva transferencia de las rentas del trabajo a las del capital.

Las subidas del salario mínimo interprofesional, de igual manera, permiten ahorrar los salarios de las grandes masas de trabajadores que la gran burguesía como Telefónica o la banca han despedido de sus empresas mediante los EREs y, por otro lado, permite aumentar mínimamente los ingresos de los trabajadores más pobres para evitar los impagos de sus deudas (hipotecarias y no hipotecarias) a costa de las empresas más pequeñas, que son aquellas que pagan el SMI a sus trabajadores.

No sorprende la noticia de que la banca obtiene beneficios récord en 2023. Las seis grandes entidades del Ibex35 –Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja– ganaron casi 26.000 millones de euros, un 24,38% más que en 2022.

La gran burguesía hace el negocio redondo, la pequeña y mediana burguesía se proletariza y la clase trabajadora vive en la miseria.

¡Y la “solución” del Gobierno es mantener un nimio impuesto por beneficios multimillonarios de la banca! Medida anunciada a bombo y platillo por los medios burgueses para lavar la cara al Gobierno que más ha recrudecido las condiciones de los obreros en este país en las últimas décadas.

El IMV y la subida del salario mínimo solo permiten al obrero, básicamente, pagar la hipoteca y otros préstamos y poco más. Esto, a su vez, permite a la gran burguesía aumentar sus beneficios temporalmente gracias a los despidos iniciados décadas atrás (viendo el recorrido de Telefónica y la banca se entiende a la perfección) y prácticamente finalizados hoy, además de las subidas de tipo de interés hipotecario.

El Gobierno, con Yolanda Díaz a la cabeza del Ministerio de Trabajo y Economía Social, es el ejecutor de este cambio criminal en el “mercado laboral” que ya supone la ruina de millones de obreros hoy y que se prevé que aumente drásticamente en los próximos años, que ha comenzado con los trabajadores más jóvenes pero que acabará por afectar a los más mayores también.

La clase obrera no puede tener ni un ápice de confianza en este Gobierno criminal, brazo ejecutor de los planes de la burguesía para enriquecerse a manos llenas que desembocarán en una nueva crisis brutal que pagará de nuevo el proletariado. Y es deber de los comunistas llevar esta realidad a la clase obrera de todas las maneras posibles para organizarlo contra este sistema capitalista, injusto, y derribarlo para construir el Socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La precariedad y la subcontratación mata a un trabajador de SOFITEC en Sevilla

Mañana, 1 de febrero, se realiza una concentración en las puertas de la empresa SOFITEC, en la carretera de Mairena del Alcor a Brenes, en el km. 519 de la A4, como consecuencia del accidente laboral mortal de un trabajador.

La subcontratación, o lo que es lo mismo, un mayor grado de precariedad y sobreexplotación, empobrece todavía más a los trabajadores a la par que engorda los dividendos de los empresarios, de los monopolios despojando completamente a los trabajadores, incluso de las más elementales medidas de seguridad en el trabajo.

Los capitalistas quieren absolutamente todo y, para ello, deben explotar de manera inmisericorde a la clase obrera, despojándonos incluso de la vida.

El sector aeronáutico está totalmente atravesado por la subcontratación, al igual que otros sectores como las telecomunicaciones, las tecnológicas, etcétera. La subcontratación retrata la esencia asesina y criminal del capitalismo, en tanto los empresarios – fundamentalmente las empresas “clientes”, los monopolios – se ahorran costes laborales tanto en materia de responsabilidades con los trabajadores subcontratados como en prevención de accidentes y trabajo y, consecuentemente aumenta la siniestralidad laboral y la muerte de la clase obrera en los centros de trabajo.

La muerte de este compañero tiene un responsable: El sistema capitalista y el Estado que permite que los derechos de los trabajadores sea papel mojado.

El Gobierno “más progresista de la historia” no ha movido un dedo en combatir la subcontratación, no ha hecho absolutamente nada por combatir la siniestralidad en el trabajo, y lo único que ha hecho es profundizar en las políticas laborales infames y asesinas impuestas por sus antecesores, los sucesivos gobiernos de Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy.

La única salida que tenemos los trabajadores para no vivir en la indigencia moral y material y para no perder la vida en el centro de trabajo pasa por combatir al sistema capitalista, por acabar con él y con su Estado criminal que legaliza y legitima la explotación inmisericorde de la clase obrera.

 

¡MUERTE AL CAPITALISMO, TODO EL PODER PARA LA CLASE OBRERA!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡SOCIALISMO O MUERTE!

 

Sevilla, 31 de enero de 2024

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL EN SEVILLA




Nada se puede esperar de las instituciones imperialistas. ¡Socialismo o barbarie!

A finales del pasado año el Estado sudafricano interpuso una denuncia por genocidio contra el Estado fascista de Israel ante la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas.

Celebradas las audiencias tanto de Sudáfrica como de Israel el pasado viernes 26 de enero, dicho Tribunal leyó el fallo ante el pleito planteado. Socialdemócratas, oportunistas y también reaccionarios estaban expectantes de lo que sentenciara dicho tribunal burgués. Los primeros, los peores, que con una mano apoyan de hecho el genocidio sionista contra el pueblo palestino apoyando militarmente a Israel y a EEUU mientras que de palabra quieren mostrar su rechazo, descollando el gobierno español. Los segundos, los fascistas, asesinos confesos de palabra y de hecho abiertamente apoyan el genocidio contra el pueblo palestino por parte del Estado fascista israelí.

Mientras el genocidio contra el pueblo palestino cuenta ya con más de 26.000 asesinados en 3 meses, cuatro burgueses atendiendo al derecho internacional, un derecho podrido en tanto que es imperialista y, consecuentemente, refleja la voluntad de las potencias imperialistas para legalizar el expolio y el sojuzgamiento de los pueblos, procedían a leer en las lenguas de las potencias imperialistas el fallo. Un fallo tan hipócrita y criminal como el sistema económico del que emanan y reflejan, el capitalismo en su fase putrefacta, en descomposición.

Así, el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la ONU, no desestima la denuncia de Sudáfrica de genocidio, e impone una serie de medidas “cautelares” entre las que no está el inmediato alto el fuego por parte de Israel. Así, pues, en base a la Corte Internacional de Justicia de la ONU, Israel, por el momento, puede seguir asesinando mujeres, niños y ancianos palestinos indefensos de manera inmisericorde, como hasta ahora, pero eso sí, Israel debe “preservar las evidencias” sobre la existencia de genocidio. Suena a chiste malo si no fuera porque cada día mueren centenares de inocentes, centenares de obreros.

Oportunistas y socialdemócratas señalan que la sentencia es contraria a Israel, y aplauden a la Corte Internacional de Justicia, una sentencia que le dice a Israel que debe detener los ataques contra los palestinos, no de manera inmediata sino cuando ellos consideren, pero que debe tomar medidas para prevenir y castigar la incitación directa y pública a cometer genocidio en relación con los miembros de los grupos palestinos de la Franja de Gaza, garantizar la llegada de ayuda humanitaria, y que mientras por un lado los israelíes seguirán asesinando a palestinos – al no exigir un alto el fuego inmediato – éstos les manden una serie de papeles donde  el Estado israelí le diga a dicha Corte que han hecho al respecto de lo ordenado dentro de un mes.

A la vez, dicha sentencia pide a Hamás liberar a los rehenes. Rehenes que seguramente estén más seguros en manos de sus captores que no del Estado de Israel, en tanto la existencia de la Directiva Hannibal obliga al Ejército a asesinar a su propia población civil para impedir que sean capturados como rehenes, para impedir la existencia de israelitas secuestrados. De hecho, rehenes captados por Hamás no han sido asesinados por estos, sino por el propio ejército del país del criminal Ben Gurión, de Israel.

Digan lo que digan los imperialistas y sus leguleyos, lo que está aconteciendo en Palestina hoy es un acto de genocidio contra dicho pueblo, un pueblo machacado y saqueado por el imperialismo, por el fascismo, desde hace siete décadas por el sionismo asesino.

El imperialismo no tiene salida, la lucha interimperialista cada día es más fuerte y la guerra se extiende por todos los rincones del planeta. La masacre contra el pueblo palestino es instrumentalizada por parte de los imperialistas en su guerra por el dominio del mundo. Curiosamente, la S de los BRICS es quien interpone esta denuncia; el objetivo es claro, retratar que las instituciones imperialistas en las que se ampara la hegemonía imperialista norteamericana son inservibles, por un lado, y erosionar políticamente al imperialismo norteamericano y su can sionista, por otro lado.

Los BRICS, y concretamente China, tienen capacidad económica para acabar con Israel, en tanto tienen capacidad para dañar enormemente la quebrada economía norteamericana que es realmente quien sostiene a su centinela fascista en dicha región de Oriente Próximo. ¿Por qué no lo hacen? Porque la economía imperialista es una, está entrelazada, y en el caso de que EEUU impagara su deuda también erosionaría gravemente la economía de dichas potencias imperialistas emergentes, y de todo el mundo, en tanto el imperialismo es universal.

Las contradicciones interimperialistas cada día son más grandes, y la guerra imperialista se extiende hacia todas las latitudes del mundo. Por ello, casi 30.000 palestinos han sido asesinados en estos tres meses. Por ello se suceden otros actos de genocidio como son los bloqueos contra Cuba o la República Popular y Democrática de Corea, o a la propia Palestina ocupada por el invasor sionista. Bloqueos promovidos por la propia ONU, como por ejemplo el que se hace infamemente contra Corea, o que muestran la inutilidad de la Asamblea General de la ONU donde año tras año se vota masivamente por el levantamiento del bloqueo norteamericano a Cuba, que EEUU ignora desde hace décadas demostrando que la ONU es un instrumento al servicio de las potencias imperialistas para someter a los pueblos del mundo.

Estas contradicciones interimperialistas que multiplican la guerra – pues la política exterior del imperialismo, que es la política exterior del fascismo, es la guerra imperialista y el chovinismo – también exacerban las contradicciones de clase en el seno de las potencias imperialistas, donde cada día el empobrecimiento del proletariado y la represión contra este se multiplica, cómo se comprueba con nitidez en los países europeos. En Alemania, por ejemplo, se suceden todo tipo de huelgas, de agricultores, de ferroviarios y también contra el fascismo, a la par que la socialdemocracia, en el poder, no vacila en satanizar a los inmigrantes haciendo leyes que favorezcan y faciliten las deportaciones haciendo lo que han hecho siempre, allanar el camino a los fascistas y hacerles el trabajo sucio, como hicieron en la década de los 20s y 30s del siglo pasado.

El pueblo palestino es víctima del imperialismo, como el resto de pueblos del mundo. El pueblo palestino es víctima de la ideología del imperialismo, del fascismo anglo-estadounidense-alemán, del racismo de la burguesía europea.

Pero al igual que el resto de los pueblos del mundo, y el pueblo palestino no es una excepción, éstos únicamente tienen un camino para emanciparse. Y esa emancipación no vendrá de la mano de la superestructura imperialista que hay que destruir, no vendrá de la mano de un tribunal compuesto por lacayos del imperialismo, de leyes hechas por los monopolios para garantizar y legalizar su opresión, sino que vendrá de la mano del internacionalismo, de la unión de la lucha de todos los pueblos, del proletariado, en la dirección de exterminar al imperialismo, de derrocarlo, y en este sentido hay que tener claro que ni hay imperialismos buenos ni hay más de un imperialismo.

La paz en el mundo únicamente vendrá por la muerte del imperialismo y este no morirá en su cama, como pasa con los dictadores fascistas, sino por la lucha por el socialismo a nivel mundial. Lucha para la que hay un caldo de cultivo cada día más favorable, pues las contradicciones internas de los Estados capitalistas se exacerban a la par que las contradicciones interimperialistas se acrecientan. El que este período sea más o menos sangriento, sea más o menos largo, depende de la responsabilidad de los comunistas, de construir un movimiento comunista internacional fuerte ideológicamente que coloque la vía revolucionaria como la vía primaria de actuación, que una y organice revolucionariamente al proletariado y ello pasa por desterrar al oportunismo del movimiento comunista internacional, por deshacernos de él y del sectarismo que nos acompaña.

 

¡VIVA PALESTINA, ABAJO EL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL!

¡LA EMANCIPACIÓN DE LOS PUEBLOS SOLO VIENE DE LA MANO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA INTERNACIONAL COMUNISTA!

 

Madrid, 28 de enero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Avanza la tala de nuestra calidad de vida en Madrid

El pasado diciembre militantes ecologistas y vecinos se posicionaban en contra de la tala de árboles para poner en marcha el proyecto de la línea 11 de Metro. A pesar de las insistencias de muchos técnicos y activistas por la recuperación de un proyecto mucho menos agresivo con la zona verde, se eligió talar 1.027 árboles por parte del Ayuntamiento.

Así, se reunieron unas 200 personas para protestar contra la falta de consideración de las autoridades hacia unos vecinos que pueden gozar cada vez menos de espacios libres para pasear sin optar por el consumismo de los bares. Desde las instituciones no se ha dado ningún tipo de importancia al detrimento de la calidad de vida que esto puede suponer o al impacto ambiental causado al emprender estas políticas, posicionándose así a favor del negacionismo climático y de intereses económicos que cada vez empujan más a la población a no tener otras alternativas salvo las que suponen el vaciado de sus bolsillos.

Ante la negativa de los manifestantes a abandonar lo que una vez fuera su zona de respiro, se produjo una reacción violenta por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, el brazo ejecutor de la represión obrera. En contra de los deseos de los trabajadores, se impone la violencia policial como forma de desposeerlos de los espacios públicos. Al mismo tiempo, se aprovechó la distracción para no tener ningún freno de las masas trabajadoras en el parque de Comillas. Los que filmaban el suceso veían también caer los árboles en esa zona.

A pesar de que pueda parecer una pelea insustancial, diferentes estudios señalan un arbolado distribuido de manera totalmente irregular en el municipio de Madrid. No se trata de un levantamiento popular sin ningún sentido, sino que surge porque somos testigos de que apenas podemos hacer uso de lugares de reposo en barrios obreros como Arganzuela, el centro de Carabanchel o Vallecas, donde priman los coches y las aceras. Mientras, los datos reales indican que, si bien se cuenta con una gran cantidad de zonas verdes, estas se muestran inaccesibles y a gran lejanía de las grandes aglomeraciones de Madrid. Así, el Pardo y otros grandes parques o bien no gozan de entrada, o bien quedan a una distancia inalcanzable para los obreros.

Además, estos hechos tienen lugar en medio de un cambio climático cada vez más notorio e innegable. Ante el negacionismo del capitalismo para afrontar cambios estructurales en su modo de producción debido a su imposibilidad, somos testigos de un punto de no retorno para la Tierra. Sin embargo, y a pesar de las evidencias, siguen primando los intereses económicos en una persecución por el eterno crecimiento que difícilmente ya puede sostenerse por parte de este sistema marchito.

Dada la falta de poder tomar medidas cualitativas que logren revertir o frenar el desastre medioambiental al que nos exponemos, la concienciación de las masas obreras que las empuja a actuar frente a esta amenaza global se torna cada vez más en contra del capitalismo y a favor de una planificación de su propio futuro.

Este modo de actuar de los representantes de la burguesía no es sinónimo de ineficacia, no es que “no sepan gobernar”, que no nos confundan quienes dicen que podrían hacerlo mejor si gobernaran ellos. Unos y otros aprovechan cada oportunidad para beneficiar a las empresas. Los capitalistas, si no encuentran resistencia, avanzan, aunque para ello destruyan sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano, en pos del menguante margen de beneficio. Ningún partido puede torcer las leyes económicas dentro del sistema capitalista para que eso no sea así. Las empresas multinacionales y monopolios son las que controlan la economía de los países y, por ende, las decisiones políticas que se tomen desde las instituciones del Estado nunca irán en contra de sus intereses. ¡Quién paga, manda! Por lo tanto, al pueblo trabajador sólo le queda un camino: intentar por sí mismo detener a los capitalistas y construir una sociedad en la que, como productores de todos los bienes materiales y espirituales de la sociedad, sean los que decidan sobre su reparto y disfrute. De lo contrario, ese pueblo estará condenado a malvivir. Pero un pueblo bien organizado y con unas metas claras tiene una fuerza descomunal capaz de vencer al enemigo más fuerte.

 

¡FORTALEZCAMOS EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comité Regional del PCOE en Madrid




La hipocresía de Ayuso en Auschwitz

El pasado 21 de enero, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció su visita a Auschwitz, el campo de exterminio situado en Polonia en el cual los nazis asesinaron a millones de personas, instando a quien la oyera que “no hace tanto ni tan lejos se cometieron los más graves delitos contra la humanidad. No olvidar para no repetir”. Esto no es algo nuevo y ya desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciábamos hace casi dos años la hipocresía de la fascista Ayuso con respecto hacia las víctimas del Holocausto, un genocidio histórico que desde hace décadas lleva siendo instrumentalizado (como señalan académicos de origen judío como el profesor estadounidense Norman Finkelstein) para diferentes cuestiones, entre ellas el acallar las críticas contra el Estado de Israel contra el pueblo palestino, acusando a los detractores del sionismo de ser antisemitas que desean, al igual que los nazis, el exterminio del pueblo judío.

Obviamente Ayuso no alude en su comunicado a los millones de combatientes soviéticos que lucharon contra el nazismo en Europa o a los españoles republicanos que murieron en campos de concentración como Mauthausen. ¿Qué esperar de alguien que milita en el partido que rehabilita calles dedicadas al Crucero Baleares o a la División Azul? De igual manera que no hay ninguna condena por parte del Partido Popular al franquismo, dictadura que tenía sus propios campos de concentración en territorio español y con los que se pretendía cometer un total exterminio de la “España roja”, con miles de prisioneros a los que se les aplicó la pena de muerte por fusilamiento o que fueron condenados a largas penas que en numerosos casos fueron cadenas perpetuas encubiertas, ya que el hacinamiento de los prisioneros, la falta de higiene y las condiciones sanitarias (a menudo inexistentes) provocaron la muerte de muchos de ellos por hambre o enfermedades. No es de extrañar este olvido de Ayuso, pues el PP, que fue fundado por antiguos ministros franquistas, es consciente de este legado de esta dictadura sanguinaria, ya sea colaborando con Hitler en su lucha contra la Unión Soviética (ocultándolo a los Aliados con el sutil cambio de “neutral” a “no beligerante” en 1940) o con el propio Holocausto, quitándoles la nacionalidad española a los antiguos combatientes republicanos que fueron detenidos en Francia y otros lugares. También, en el caso del antisemitismo nazi, el franquismo ordenó a sus gobernadores civiles el registro de todos los judíos que había en territorio español, llegando a crear una lista con seis mil nombres, la cual fue entregada a las autoridades del Tercer Reich. En 1943, cuando la balanza de la Segunda Guerra Mundial se inclinó hacia el bando aliado, el régimen decidió borrar este episodio, pretendiendo apropiarse de los éxitos que diplomáticos españoles (que habían actuado a nivel individual y no por órdenes de la dictadura) habían logrado salvando la vida de judíos en países bajo la órbita del nazismo.

Dejando a un lado al régimen franquista, sabemos que Manuel Fraga, su líder fundador y Presidente de honor hasta su muerte en 2012, financió con dinero de la Xunta de Galicia y prologó un libro de un negacionista del Holocausto. También, el mismo Fraga, firmó (junto con José Botella, tío de Ana Botella, la que fue alcaldesa de Madrid) el 16 de abril de 1971 en el Diario Informaciones un comunicado pidiendo la liberación del lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, por entonces en una prisión alemana.

Al contrario del año 2022, Ayuso en su tuit ha recordado a otras víctimas del Holocausto que no eran judías, como es el caso del pueblo gitano. ¿Es coherente el recordar a las víctimas gitanas cuando en la actualidad apoyan a diferentes gobiernos que reprimen a personas únicamente por ser de etnia gitana, como sucede con la Ucrania de Zelenski o el caso de la Hungría de Viktor Orbán? También recuerda a las víctimas homosexuales, quizás para distinguirse un poco de sus socios de gobierno en muchos lugares del estado español, pues VOX, en enero del 2020, rechazó condenar el exterminio nazi de la comunidad LGTBi en Auschwitz por ser un “mensaje ideológico. Pero de nuevo volvemos a preguntar: ¿por qué es condenable el exterminio de homosexuales por parte de los nazis y no cuando lo hace el régimen franquista? Por no hablar de los diferentes episodios de homofobia en el seno del PP, siendo el principal obstáculo para la conquista de sus derechos como colectivo, o cómo VOX (supuestamente) “muestra preocupación” por los homosexuales de Irán al mismo tiempo que apoyan la homofobia de otros de sus socios europeos, como ocurre con Orbán.

Como comunistas debemos ser conscientes de todos estos aspectos en los “homenajes” a las víctimas del Holocausto:

  • La instrumentalización de estos crímenes para apoyar a Israel en su genocidio contra los palestinos. No en vano, el alcalde de la ciudad de Madrid (PP) quería conceder la Medalla de Honor al “pueblo de Israel”. Ayuso y otros no pretenden que se evite un genocidio (como fue el Holocausto) en el futuro, ya que en el presente estamos viviendo otro en Gaza con la complicidad del estado español y otros países occidentales. Aunque suene paradójico, buscan el apoyo para que los nuevos genocidas queden impunes.
  • La hipocresía de los políticos al servicio del capital financiero con la conmemoración de las víctimas del Holocausto cuando “olvidan” u “ocultan” los crímenes de la dictadura franquista o los crímenes contra la Humanidad que realizan naciones consideradas amigas o aliadas, sea Hungría, Ucrania, Arabia Saudí o Israel, entre otras. La misma hipocresía que vemos cuando se condena la invasión de Ucrania por parte de Putin al mismo tiempo que se calla u oculta la guerra contra Yemen o el Sáhara Occidental. La misma Ayuso que dice que no hay que olvidar los crímenes de Auschwitz afirmó en 2019 que “había que pasar página” respecto al franquismo.
  • Como ya dijera el camarada Bertolt Brecht, “estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo”. O lo que es lo mismo, no se puede entender un genocidio-el que realizó Hitler, por ejemplo-sin su carácter de clase, cómo el nazismo (o el franquismo) nació en un contexto de lucha de clases, cuando existía un movimiento obrero fuerte y que la burguesía pretendió aplastar recurriendo al más abierto terrorismo. Si no se acaba con el capitalismo, sin duda, ocurrirán nuevos episodios dramáticos, como los que estamos viviendo en el momento presente en diferentes lugares.

 

¡CONTRA LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LAS VÍCTIMAS DEL NAZISMO!

¡CONTRA EL FASCISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del PCOE




Osakidetza y la alternativa [ESP/EUS]

Cada vez se habla más del desmantelamiento paulatino de la sanidad pública; y la verdad, no es para menos: falta de personal, plantas cerradas, cierre de centros de atención primaria,… Cualquiera de estos elementos son característicos de una sanidad pública forjada por el capitalismo a su imagen y semejanza. No en balde Osakidetza tiene la denominación de Ente Público de Derecho Privado.

Esto viene del Plan Osasuna Zainduz, firmado en 1993, donde se apostaba por aplicar una gestión de tipo empresarial a Osakidetza. La fecha no es casual, ya que coincide con la ola neoliberal que sacudió Occidente tras el desmantelamiento definitivo del bloque socialista. En ese plan se hablaba, entre otras cosas, de competitividad, de reducción de costes, la figura del cliente, la sanidad como un mercado, las políticas de oferta y demanda, y de los incentivos por resultado. ¿Cuál fue una gestión de referencia para ello? Pues ni más ni menos que la del Estado Británico con Margaret Thatcher en el Gobierno.

¿Qué consecuencias trae este tipo de gestión para el pueblo trabajador? No pocas desde luego, y todas negativas. Podría hablarse de los atrasos en las operaciones de trabajadores que no pueden permitirse un seguro en la privada y tienen que pasar un tiempo con dolores, con molestias y con una limitación severa de las acciones a realizar en su vida cotidiana. También cabe mencionar los atrasos de la atención en las urgencias debido a la llegada masiva de pacientes que no disponen en ese momento de un centro de atención primaria y que no tienen disponible a su médico de cabecera hasta no antes de 20 días; todo esto además de la falta de personal de trabajo. Hoy día es más que común ver en hospitales, como es el caso de Cruces, pasillos llenos en las urgencias todos los días, y que se demoren los traslados porque se dan varias estabilizaciones que hay que cubrir, y eso provoca que los boxes de reconocimiento y de la evolución tarden más en vaciarse para poder ingresar a más pacientes. En los ambulatorios, la escasez de médicos es más que evidente viendo como en los PAC (Puntos de Atención Continuada) el personal de enfermería deriva a los hospitales las urgencias. El hecho de que el personal de trabajo no solo no vaya a más, sino que desaparezcan plazas una vez se jubilan determinados trabajadores, suponen una mayor carga de trabajo, lo cual a su vez acarrea una mayor fatiga que puede afectar de forma considerable al rendimiento del personal. Una bajada de rendimiento en un bloque de oficinas puede suponer numerosos fallos de cálculo en diversos documentos que pueden viciar todo el trámite administrativo; ahora imaginemos lo que puede suponer eso en un centro de salud o en un hospital, tanto a nivel administrativo como también a la hora de los cuidados a los pacientes.

Por no hablar de que una gran parte de esos ingresos se podrían evitar simplemente incidiendo en la situación socioeconómica de los mismos pacientes. Ingresos por intento de suicidio, por accidentes durante la jornada laboral, por cáncer de pulmón debido al abuso del tabaco, por coma etílico de menores que caen en el alcoholismo a esas edades tan tempranas, por contraer infecciones por vivir en un ambiente insalubre,… Auténticas lacras que corresponden a un sistema moribundo que ya colisiona directamente con el avance tecnológico.

Esta colisión se debe a que dicho avance (robotización) supone una mayor inversión en maquinaria y en diversos equipos informáticos, entre otros elementos, lo cual sumado al precio de las manufacturas, consecuencia directa de la inflación provocada por la impresión de dinero ficticio, motivada a su vez por las constantes crisis de sobreproducción, supone una enorme cantidad de capital constante que hay que cubrir, del cual no procede la plusvalía; esta última, la genera el capital variable, es decir, la clase obrera que cada vez tiene menos miembros de la misma en activo. Y las leyes de funcionamiento del capital obligan a competir de forma que todos los burgueses deben apostar por todo ese avance técnico si no quieren verse fuera del mercado capitalista, y de ese modo, aún hay menos capital variable para acumular plusvalía. De modo que la automatización no se puede desarrollar por completo en el marco actual, ya que no sería rentable debido a la falta de capital variable para poder vender los productos mínimos requeridos, o bien porque no se espera obtener plusvalía de dicha inversión, por ejemplo, desarrollar esos avances técnicos en la sanidad para proveer salud a aquellos trabajadores que le sobran al sistema.

Si el proceso de robotización se aplica en el ámbito sanitario, más allá de un par de equipos solo accesibles para la clase dominante, eso supondría una mejora sustancial para la calidad de vida de la humanidad; entre otras cosas por la bioimpresión de órganos y tejidos que permitirían una compatibilidad del 100% con cada paciente debido al uso de la información genética del mismo. De hecho, se estima que con las condiciones socio sanitarias adecuadas, hoy día sería plausible que la esperanza de vida media ascendiese a unos 120 años. Otro ejemplo de avance podría ser la automatización a la hora de gestionar todas las peticiones de citas, es decir, que una inteligencia artificial se haga cargo de las tareas más repetitivas para que los trabajadores se dediquen a nuevas tareas que surjan, a unas más dinámicas.

Sin embargo, si se pretende vivir en un sistema que corresponda a esos avances, que ponga el desarrollo multilateral e ilimitado de todo ser humano como fin, primero hay que echar abajo el actual. Solo con la mayoría de la población organizada en un frente de masas donde todas las luchas de la misma se unifiquen, se podrá dar la vuelta a la situación, el Frente Único del Pueblo. Pero para que eso suceda, toda esa mayoría compuesta por la clase obrera y por las clases populares, debe ser consciente de que es capaz de gobernarse a sí misma, de que hoy día los trabajadores lo movemos absolutamente todo, que no es como en las revoluciones socialistas del siglo 20 (extemporáneas) en las que la gente no sabía leer, escribir ni realizar determinadas tareas. Hoy día somos celadores, médicos, enfermeras, administrativos, abogados, economistas y un sinfín de profesiones; todo eso sumado al hecho de que el capitalismo ha alcanzado el máximo desarrollo de fuerzas productivas, es decir, de avances técnicos y de la formación para los mismos, cosa que hace 100, 80 o 50 años no.

Para que esa conciencia revolucionaria tenga lugar es imprescindible la organización que lleve a cabo dicho proceso de ideologización, como es el Partido. Hay que resaltar la importancia del mismo, el cual en su momento sirvió para avanzar, pero también para retroceder. Cuando en el Partido Comunista en la Unión Soviética predominaban los cuadros más revolucionarios se levantó el primer estado socialista de la historia, y bajo el mando de auténticos oportunistas fue que se empezó a derrumbar dicho estado de carácter obrero; sin ese golpe asestado desde dentro, el cual dio el poder a esa camarilla de oportunistas, no hubiesen podido hacer desaparecer el bloque socialista, ya que como ellos mismos reconocían en el Plan Dulles, en una guerra abierta tenían todas las de perder frente al Estado Soviético. Porque la clase dominante, los dueños de los monopolios, son conscientes de que, sin el Partido, la lucha ideológica se puede volver de su lado. Este ambiente de desactivación de la lucha en la calle, de sectorialización de las luchas (división) generado desde el oportunismo se basa en la desideologización de la mayoría respecto a la ideología que promueve la emancipación de la misma (independencia política como clase) para dar vía libre a la ideología de una minoría.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que deje de confiar en los diferentes gobiernos que están al servicio de los monopolios y nunca servirán a los intereses de la clase trabajadora. Los obreros no tenemos otra salida que la organización en base a una dirección revolucionaria, en una dirección de ruptura radical con el capitalismo, de toma del poder por parte de la clase obrera y de construcción del socialismo como fase previa al comunismo. El desarrollo del Partido Leninista es primordial para evitar que persista la situación de aislamiento y desorganización que nos conduce a la muerte, que nos pone a merced de la burguesía asesina y de la reacción.

 

¡POR UNA SANIDAD POR Y PARA LA HUMANIDAD!

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡SOCIALISMO O MUERTE!

 

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español

Osakidetza eta alternatiba

 

Gero eta gehiago hitz egiten da osasun publikoa apurka-apurka desegiteari buruz; eta egia esan, ez da gutxiagorako: langilerik eza, solairu itxiak, lehen mailako arretako zentroak ixtea… Elementu horietako edozein da kapitalismoak bere irudi eta antzekotasunaren arabera eratutako osasun publikoaren ezaugarria. Osakidetzak ez du alferrik Zuzenbide Pribatuko Ente Publikoaren izena.

Hori Osasuna Zainduz Planetik dator, 1993an sinatua, Osakidetzari enpresa-kudeaketa bat aplikatzearen aldeko apustua egiten zuena. Data ez da kasualitatea, bat baitator Mendebaldeak bloke sozialista behin betiko desegin ondoren astindu zuen olatu neoliberalarekin. Plan horretan, besteak beste, lehiakortasuna, kostuen murrizketa, bezeroaren figura, osasuna merkatu gisa, eskaintza- eta eskari-politikak eta emaitzagatiko pizgarriak aipatzen ziren. Zein izan zen horretarako erreferentziazko kudeaketa? Ba ez gehiago ez gutxiago, Margaret Thatcher Gobernuan zegoela, Britainiar Estatuarena.

Zer ondorio dakarzkio kudeaketa mota horrek herri langileari? Ez gutxi noski, eta denak negatiboak. Langileen eragiketetan gertatzen diren atzerapenei buruz hitz egin daiteke. Atzerapen horiek ezin dute aseguru pribaturik onartu, eta denbora bat eman behar dute oinazeekin, eragozpenekin eta eguneroko bizitzan egin beharreko ekintzen muga zorrotzekin. Aipatzekoa da, halaber, larrialdietan atzerapenak izan direla, une horretan lehen mailako arretako zentrorik ez duten eta 20 egun igaro arte familia-medikua libre ez duten pazienteen etorrera masiboagatik; hori guztia, lan-langilerik ezaz gain. Gaur egun, oso ohikoa da ospitaleetan, Gurutzetan adibidez, egunero larrialdietako korridoreak beteta ikustea, eta lekualdatzeak atzeratzea, estali beharreko hainbat egonkortze ematen direlako, eta, horren ondorioz, azterketa-boxek eta bilakaeraren boxek denbora gehiago behar izaten dute husteko, paziente gehiago ospitaleratu ahal izateko. Anbulatorioetan, medikuen eskasia oso nabaria da; izan ere, EAGetan (Etengabeko Atentzioko Guneetan) erizainek ospitaleetara bideratzen dituzte larrialdiak. Langileak gehiagora ez joateaz gain, zenbait langile erretiratzen direnean plazak desagertzeak lan-karga handiagoa dakar, eta horrek, aldi berean, neke handiagoa dakar, langileen errendimenduan eragin nabarmena izan dezakeena. Bulego-bloke batean errendimendua jaisteak kalkulu-akats ugari ekar ditzake administrazio-izapide osoa kaltetu dezaketen hainbat dokumentutan; orain, pentsa dezagun horrek zer ekar dezakeen osasun-zentro batean edo ospitale batean, bai administrazio-mailan, bai pazienteak zaintzerakoan.

Ez aipatzeagatik ospitaleratze horietako asko saihestu ahal izango liratekeenik, soilik paziente berberen egoera sozioekonomikoan eragiten. Ospitaleratzeak suizidio-saiakeragatik, lanaldiko istripuengatik, tabakoaren abusuak eragindako biriketako minbiziagatik, adin goiztiar horietan alkoholismoan erortzen diren adingabeen koma etilikoagatik, giro osasungaitzean bizitzeagatik infekzioak hartzeagatik,… Hilzorian dagoen sistema bati, aurrerapen teknologikoarekin zuzenean talka ari dena, dagozkion benetazko lakrak.

Talka horren arrazoia da aurrerapen horrek (robotizazioa) inbertsio handiagoa dakarrela makinerian eta hainbat ekipo informatikotan, besteak beste, eta hori manufakturen prezioari gehituta, fikziozko diruaren inprimaketak eragindako inflazioaren ondorio zuzena izanik, gainprodukzioaren etengabeko krisiak eraginda, estali beharreko kapital konstantearen kopuru handia da, eta hortik ez dator gainbalioa; azken hori kapital aldakorrak sortzen du, hau da, jardunean gero eta kide gutxiago dituen langile-klaseak. Eta kapitalaren funtzionamenduaren legeek behartzen dute lehiatzera, eta burges guztiek aurrerapen tekniko horren guztiaren alde egin behar dute, merkatu kapitalistatik kanpo ikusi nahi ez badute, eta, horrela, gainbalioa metatzeko are kapital aldakor gutxiago dago. Beraz, automatizazioa ezin da erabat garatu egungo esparruan, ez bailitzateke errentagarria izango eskatutako gutxieneko produktuak saldu ahal izateko kapital aldakorrik ez dagoelako, edo inbertsio horretatik gainbaliorik lortzea espero ez delako, adibidez, aurrerapen tekniko horiek garatzea osasunean, sistemari soberan dauden langileei osasuna hornitzeko.

Robotizazio-prozesua osasun-eremuan aplikatzen bada, talde menderatzailearentzat soilik eskuragarri dauden ekipo pare bat baino gehiago, horrek nabarmen hobetuko luke gizateriaren bizi-kalitatea; besteak beste, organo eta ehunen bioinprimaketa, paziente bakoitzarekin % 100eko bateragarritasuna ahalbidetuko lukeena, haren informazio genetikoa erabiltzeagatik. Izan ere, uste da, baldintza soziosanitario egokiekin, gaur egun onargarria izango litzatekeela batez besteko bizi-itxaropena 120 urte ingurukoa izatea. Aurrerapenaren beste adibide bat hitzorduen eskaera guztiak kudeatzeko automatizazioa izan liteke, hau da, adimen artifiziala zeregin errepikakorrenez arduratzea, langileek sortzen diren zeregin berrietan, dinamikoagoetan, jardun dezaten.

Hala ere, aurrerapen horiei dagokien sistema batean bizi nahi bada, gizaki ororen garapen aldeaniztun eta mugagabea helburu izango duena, lehenik eta behin gaur egungoa bertan behera utzi behar da.  Biztanleriaren gehiengoa masa-fronte batean antolatuta badago, eta fronte horretako borroka guztiak bateratzen badira, orduan bakarrik eman ahal izango zaio buelta egoerari, Herriaren Fronte Bakarra. Baina hori gerta dadin, langile-klaseak eta herri-klaseek osatzen duten gehiengo horrek guztiak jakin behar du gai dela bere burua gobernatzeko, gaur egun langileok erabat mugitzen dugula dena, ez dela 20. Mendeko iraultza sozialistetan bezala (garaiz kanpo), non jendeak ez baitzekien irakurtzen, idazten, ezta zeregin jakin batzuk egitea ere. Gaur egun, zeladoreak, medikuak, erizainak, administrariak, abokatuak, ekonomialariak eta hainbat eta hainbat lanbide gara; horri guztiari gehitu behar zaio kapitalismoak ahalik eta garapen handiena lortu duela produkzio-indarretan, hau da, aurrerapen teknikoetan eta horientzako prestakuntzan, duela 100, 80 edo 50 urte ez bezala.

Kontzientzia iraultzaile hori gerta dadin, ezinbestekoa da ideologizazio-prozesu hori gauzatuko duen erakundea, hala nola Alderdia. Haren garrantzia azpimarratu behar da, bere garaian aurrera egiteko balio izan baitzuen, baina baita atzera egiteko ere. Sobietar Batasuneko Alderdi Komunistan koadro iraultzaileenak nagusi zirenean, historiako lehen estatu sozialista altxatu zen, eta benetako oportunisten agindupean, langile izaera zuen estatu hori eraisten hasi zen; barrutik hartutako kolpe hori gabe, oportunisten ganbaratxo horri boterea eman ziona, ezin izango zuten bloke sozialista desagerrarazi, Dulles Planean beraiek onartzen zuten bezala, gerra ireki batean Sobietar Estatuaren aurrean galtzeko aukera guztiak baitzituzten. Izan ere, klase nagusiak, monopolioen jabeek, badakite, Alderdia gabe, borroka ideologikoa bere aldera itzul daitekeela. Kaleko borrokaren desaktibazio-giro hori, oportunismotik sortutako borroken sektorializazio-giro hori (zatiketa) gehiengoaren desideologizazioan oinarritzen da, horren emantzipazioa sustatzen duen ideologiarekiko (independentzia politikoa klase gisa), gutxiengo baten ideologiari bide librea emateko.

PCOEtik dei egiten diegu langileei monopolioen zerbitzura dauden eta langile-klasearen interesen zerbitzura inoiz egongo ez diren gobernuengan konfiantza izateari utz diezaioten. Langileok zuzendaritza iraultzaile batean oinarritutako erakundea besterik ez dugu, kapitalismoarekiko haustura erradikalaren norabidean, langile-klaseak boterea hartzeko norabidean eta sozialismoa komunismoaren aurreko fase gisa eraikitzeko norabidean. Alderdi Leninistaren garapena funtsezkoa da heriotzara garamatzan isolamendu eta desantolaketa egoerak iraun ez dezan, burgesia hiltzailearen eta erreakzioaren mende jartzen baikaitu.

 

GIZATERIAREN ETA GIZATERIARENTZAKO OSASUN BATEN ALDE!

LANGILERIAREN BORROKA GUZTIEN BATASUNAREN ALDE!

SOZIALISMOA EDO HERIOTZA!

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala




La CEOE vierte su veneno en Canarias

El presidente de la CEOE en Tenerife ha hablado de “erradicar el absentismo laboral sin control”, puesto que, según dice, si un trabajador “puede dejar de ir a trabajar porque quiere” afectará a la productividad. Ha hecho esta declaración refiriéndose a la propuesta del Ministerio de Sanidad, en la que se puede autojustificar la baja por enfermedad leve los tres primeros días para “no saturar la Atención Primaria”. En el mismo sentido, asegura que el absentismo, en general, es un problema sobre el que hay que trabajar, pues (siempre dentro de su relato) la carga recae sobre el empresario.

En primer lugar, lo que se debería arreglar es el hecho de que la mayoría de la población vive para producir para una minoría, en detrimento de su propio bienestar, pero centrándonos en los delirios de la CEOE, Canarias tiene una de las tasas más bajas de absentismo laboral, siendo solo un 6% la pérdida de las horas pactadas que no explican la situación económica de las islas (ni sería la explicación aunque fuese más alta), como quieren hacer creer. Además, un estudio de la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo en 2015 reveló que el 41% de los trabajadores, en algún momento, realizó su labor estando enfermos, y según un estudio realizado en 2018, lo hicieron tres de cada cuatro trabajadores en España durante el año. Es más, un informe reciente revela que el 60% de los empleados con problemas de salud mental sigue yendo al trabajo. Por tanto, no es muy coherente hablar del supuesto problema que ha “alarmado” a la CEOE, perfectamente consciente de que miente y cuyo objetivo es demonizar a quienes sufran las dolencias inherentes al capitalismo. La realidad es que la mayoría va a su puesto de trabajo en condiciones lamentables, y en muchas ocasiones se acude cuando no se debería por miedo a las consecuencias, lo cual es otra muestra de la libertad de la que goza el capitalista por ser propietario, mientras que los que conforman el motor de toda empresa y de la sociedad no se atreven ni a un justificado descanso.

Con este discurso de los empresarios, ya antiguo, solo se intenta proyectar una imagen en la que ellos son quienes levantan el país y los trabajadores tienden a ser unos vividores que, en cuanto se descuida el patrón, se aprovechan e intentan cobrar su salario haciendo lo menos posible. Nada más lejos de la realidad, pues el empresario no tiene ninguna función ni hay necesidad de su existencia; es más, su existencia es nociva, ya que es la clase social cuyo único interés es obtener el mayor beneficio individual a costa de la explotación humana, apartando a la clase obrera del producto de su propio trabajo. Es decir, el empresario compra su derecho a apropiarse indebidamente del fruto del trabajo ajeno; he aquí su rol.

El parásito que encabeza la CEOE en Tenerife no señalará que, entre enero de 2022 y julio de 2023, se tramitaron en Canarias 55.951 bajas laborales por salud mental. Este hecho está íntimamente relacionado con los niveles de pobreza; cada vez más trabajadores tienen problemas para cubrir sus necesidades y deben soportar, además, la deshumanización en el trabajo. Concretamente, un 36% de la población en el archipiélago está en riesgo de pobreza y exclusión social, según el último informe de AROPE, y según un informe de Idealo, el 53% de las familias en dicha comunidad autónoma no llega a fin de mes. En cuanto a la salud mental, la última encuesta de salud elaborada por el Instituto Canario de Estadística (Istac), refleja que un tercio de la población canaria presenta problemas relacionados con la ansiedad y la depresión. Además, es la tercera comunidad autónoma con más suicidios. También es pertinente indicar que en Canarias han seguido subiendo el precio de la vivienda y de los alquileres, lo cual aumenta todavía más las dificultades para los trabajadores.

Por si fuera poco, Canarias es la segunda comunidad donde se registran los salarios más bajos. Su economía se centra sobre todo en el sector servicios, la mayor parte centrada en el turismo, y de acuerdo con los datos del INE en la hostelería es donde peor se paga al trabajador.  De todas maneras, a nivel nacional los datos no son nada alentadores, ya que se utiliza la engañosa media para indicar los salarios, pero lo que realmente cuenta es el modal: en España el salario modal (es decir, el más frecuente) es de 18.502 euros brutos al año, y el segundo es de 16.587.

Siguiendo con las ponzoñosas declaraciones, hasta tal punto llega la desvergüenza del presidente de CEOE Tenerife, que afirma que el servicio sanitario público “cuenta con el mayor presupuesto y los mayores recursos humanos de la historia”. Pues bien, según los últimos datos de Sanidad en Canarias hay 144.676 personas en lista de espera para tener cita con un especialista (se ha incrementado un 27% respecto a 2022); la media es de 4 meses de espera. Respecto a la lista de espera quirúrgica, hay 36.395 personas (un incremento del 10,5%) que esperan de media 5 meses. Para prueba diagnóstica hay 23.044 pacientes en lista de espera. Por otro lado, según datos de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública (ADSPC), solo el 10,8% de los pacientes consigue cita en atención primaria en 24 horas; la espera suele ser de 7 a 14 días. Además, los sanitarios destacan el colapso de las urgencias por falta de personal, espacio y material; no es algo puntual, sino estructural.

Miles de sanitarios de la plantilla del Servicio Canario de Salud tienen contratos eventuales, a lo que se ha respondido ofertando plazas para que pasen a interinos, por tanto seguirán sin ser plazas fijas. Mientras tanto, el gobierno actual, que es el enésimo administrador del capital, ha destinado 64 millones a la sanidad privada con el discurso de la “colaboración público-privada” que, en realidad, significa que se facilita al sector privado parasitar al servicio público, en aras de debilitar éste último y seguir convirtiendo la salud en un negocio, y a la vez facilitando acabar con el excedente humano que no podrá pagar para que le vea un médico.

La CEOE Tenerife también hace una deleznable advertencia en relación al absentismo laboral: si la carga recae “sobre el empresario”, se buscarán soluciones que resulten en menor contratación y mayor eficiencia.

La verdad es que esa última declaración puede referirse a dos cosas que ocurren desde siempre: o aumentar los abusos y la explotación a los asalariados, o la automatización. Sustituir a trabajadores por máquinas y lanzarlos al paro, o al trabajo eventual, deriva en dos cosas: disminuye la plusvalía que puede robar el empresario, puesto que el valor del que se apropia solo puede provenir del trabajo humano (capital variable), y por otro lado, se consumirán menos mercancías, lo que conlleva pérdidas por sobreproducción y, por tanto, crisis cada vez peores que harán repetir el proceso para reducir costes. La automatización lleva al capitalismo a cavar su propia tumba.

También ha entrado en escena CCOO, sindicato enemigo de la clase obrera, y señala en un informe (como respuesta a la CEOE Tenerife) que, como “solución”, es importante el acuerdo entre empresarios y sindicatos, lo que traducido a nuestro lenguaje es que se conceda la petición menos costosa para el explotador, a la vez que los traidores obtienen recompensa por la puñalada a los trabajadores, a los que intentarán convencer diciendo que es lo mejor que se puede conseguir. Por otro lado, señalan que la meta es lograr mejores horarios y mejores salarios, para la conciliación laboral y afrontar la carestía de vida, permitiendo una vida “digna” que mejore su rendimiento en las empresas (es decir, que el empresario salga beneficiado). Pero hay que aclarar que un salario jamás será digno, puesto que significa que el burgués ha comprado la fuerza de trabajo, por tanto el asalariado no recibe según lo que produce (se lo queda el burgués), sino un mínimo por su capacidad de trabajar un número de horas diarias. CCOO siempre sugiere pequeñas reformas cosméticas dentro de los márgenes capitalistas, pero nunca querrá abolir dicho sistema.

También cabe destacar que el sindicato de la patronal habla de productividad y salario como una receta para solucionar problemas, pero en sus propios informes sobre la situación de Madrid, que es la comunidad más rica y con los salarios más altos registrados, según datos del INE, vemos que el 20,3% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social y que dos de cada cinco hogares tienen serios problemas para llegar a fin de mes. En este caso, CCOO dice que la solución es “ayudar” a los madrileños empobrecidos con transporte público gratis, comedores escolares, una ley de vivienda para “reducir” los elevados costes, etc. Es decir, el “remedio” para los trabajadores en Canarias es aumentar los salarios y, con ello, “mejorar” la calidad de vida y la productividad que hará crecer la economía; en Madrid, que parece seguir esa receta, se arregla con caridad. Y para sorpresa de nadie, el capital niega las ayudas a sus víctimas. Comprobamos que nuestro trabajo genera la riqueza y, por mayor que ésta sea, se nos va negando cada vez más el acceso a ella.

La realidad que observamos es que el capitalismo, por definición, es y siempre ha sido robar la vida a la clase obrera. No importa qué y cuánto produzcan los trabajadores porque el fruto no les pertenece a ellos, sino al dueño de la empresa, y su mejor o peor “suerte” depende de las condiciones de vida que les hayan permitido seguir tal o cual camino, y acabar en un trabajo u otro (ni los estudios superiores garantizan nada), así como de que el burgués considere que sigue siendo rentable; en mayor o menor grado, nadie está a salvo. Nuestra existencia está encadenada a los movimientos del mercado, y para obtener algo de lo que nosotros mismos producimos dependemos de que compren nuestra fuerza de trabajo, mientras competimos con otros que también lo necesitan; todo ello influye en los salarios.

No podemos seguir a la zaga de los acontecimientos, sintiéndonos divididos, solos e impotentes ante los problemas que derivan de un sistema criminal. No debemos seguir aguantando que nos vendan parches. Por ejemplo, ¿cuál es el “remedio” para la sanidad pública en Canarias? Al parecer, ideas como “un gran pacto” (¿entre los especuladores?), “frenar” los conciertos de crecimiento galopante con la privada (nada de prohibir la privada), “fomentar” (entre trabajadores cada vez más agotados y estresados) el deporte, invertir en educación nutricional (cada vez menos pueden permitirse una alimentación adecuada), infraestructuras deportivas públicas con precios bajos o gratuidad para las rentas bajas (¿debe seguir existiendo la pobreza?) y un “compromiso colectivo” (que surja entre los oprimidos la famosa voluntad, por arte de magia) para abordar el problema causado por la burguesía, cuyo sistema nos oprime y desgasta nuestras vidas, por no hablar de que los trabajadores no tienen en sus manos el Estado ni deciden lo que se hace con la sanidad.

El único camino a seguir para acabar con la raíz de nuestros males pasa por la organización de nuestra clase; unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo comprendiendo que el origen de todas las dolencias de la sociedad es el capital, y comenzar a construir una democracia obrera que rompa con la dictadura que la burguesía ejerce sobre nosotros. El auténtico remedio es socializar los medios de producción. La clase dominante y su sistema quebrado agonizan y solo pueden ofrecer discursos vacíos a través de sus lacayos, mientras nos empobrecen, nos reprimen y nos llevan a la guerra. No debemos seguir permitiendo engaños, división, miseria y muerte. Es hora de mandar al capitalismo al estercolero de la historia. Es el momento de luchar por nuestro sistema: el socialismo.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias




Sobre el salario mínimo y la crisis del capitalismo

El pasado viernes 12 de enero se anunció la subida del Salario Mínimo Interprofesional por parte del Gobierno un 5%, con el acuerdo de los sindicatos CCOO y UGT, hasta los 1.134 euros mensuales (distribuidos en 14 pagas) en 2024 con carácter retroactivo desde el 1 de enero de este año.

Esta medida, igual que el resto de subidas del salario mínimo interprofesional en años anteriores, hay que analizarlo dentro de la situación de cambio del modelo de “mercado laboral” que los monopolios están instaurando, consistente en reducir drásticamente el número de horas trabajadas.

El contrato de trabajo a tiempo parcial se convierte, de esta manera, en el contrato preferido por la burguesía, eliminando progresivamente los contratos fijos a tiempo completo. Así, más trabajadores van a poder tener un puesto de trabajo, pero siempre con muchas menos horas trabajadas. Esto permite a la burguesía elegir, prácticamente día a día, cuántos trabajadores y qué número de horas está dispuesto a pagar (no confundir con las horas trabajadas, que pueden ser más bajo amenaza de no volver a llamar al trabajador).

El número medio de horas por trabajador no ha dejado de disminuir desde 2008, según el Instituto Nacional de Estadística, pero sobre todo después de la pandemia:

Cómo reconoce el propio Banco Central Europeo en su reciente informe: la media de horas trabajadas sigue “una tendencia decreciente a largo plazo”, sin ser un efecto único de la pandemia. El BCE señala al incremento del empleo a tiempo parcial como uno de los principales causantes. “El fuerte aumento del empleo a tiempo parcial explica el 80% del descenso de la media de horas hasta 2014”.

Esta estrategia de la burguesía persigue varios objetivos, el primero es destruir los puestos de trabajo mejor remunerados y llevar a la mayoría de los trabajadores a cobrar el salario mínimo (en proporción a las horas trabajadas), también permite tener a más trabajadores fuera del paro pero con muy pocas horas trabajadas y subyugados con un salario exiguo.

El claro ejemplo de esta política es Telefónica, que desde que comenzó el siglo ha destruido más de 40 mil puestos de trabajo en España:

Pero, ¿Es que se ha acabado el trabajo de Telefónica? Absolutamente no. Simplemente Telefónica, que había sido una empresa pública con mejores salarios, ha dejado de hacer esos trabajos para que lo realicen las contratas y subcontratas como lo son Hemag, Cobra, Gestra, etc. Empresas que pagan el salario mínimo a sus trabajadores con contratos a tiempo parcial y condiciones laborales absolutamente deplorables.

La clase trabajadora, con esta medida de aumento del salario mínimo interprofesional, no gana. Al revés, pierde poder adquisitivo. Mientras que antes podías conseguir un trabajo a tiempo completo y, dependiendo de tu cualificación profesional, te encuadradas en una u otra categoría profesional del Convenio Colectivo correspondiente (cuyas tablas salariales eran mayores al SMI) ahora la inmensa mayoría de los trabajadores, independientemente de su cualificación profesional, van a empezar a trabajar en la categoría profesional más baja y/o a tiempo parcial con lo que la disminución de salario y horas trabajadas son evidentes.

La subida del salario mínimo, enmarcada en este cambio de estrategia marcado por la gran burguesía, supone una doble ventaja para ésta: por un lado se ahorra los salarios de las grandes masas de trabajadores que la gran burguesía como Telefónica o la banca (que han hecho el mismo proceso) han despedido de sus empresas y, por otro lado, permite aumentar mínimamente los ingresos de los trabajadores más pobres para evitar los impagos de sus deudas (hipotecarias y no hipotecarias) a costa de las empresas más pequeñas, que son aquellas que pagan el SMI a sus trabajadores.

Además de que son de sobra conocido los trucos que utilizan los burgueses para que las subidas del SMI se queden en papel mojado, que no es otra cosa que usar a sus perros de presa CCOO y UGT para firmar convenios en los que no se apliquen dichas subidas o sean recortadas de otras partes. Todo esto sin respetar su propia legalidad, demostrando una vez más el papel opresor sobre los trabajadores del Estado y sus leyes. Esta práctica se mantiene en uso por la misma razón que CCOO y UGT mantienen su labor de zapa de la acción sindical y organizativa de la clase obrera: la falta de ideología proletaria de las masas y su completa falta de conciencia de clase.

El Ingreso Mínimo Vital se encuadra en esta estrategia, de igual forma, como medida para evitar los impagos de los trabajadores con la gran burguesía mientras se mantienen en la miseria, pero esta vez a costa del Estado en lugar de la pequeña y mediana burguesía como con la subida del SMI.

Cepyme denuncia esto mismo en su reciente “estudio”: ‘Repercusión de la subida del SMI en la pyme española’, donde denuncia que la subida del SMI va a afectar principalmente a las pequeñas y medianas empresas.

En ambos casos la gran burguesía nunca pierde, más al contrario, gana enormemente a costa de la pequeña y mediana burguesía y, sobre todo, a costa de la clase trabajadora. Esta afirmación no está sacada de la nada ya que los datos la demuestran y es que los burgueses no hacen más que aumentar su riqueza mientras el resto pierde poder adquisitivo sin parar. El circo mediático, sin embargo, es manejado por ésta para hacer creer, por una parte, que la patronal en su conjunto está en contra de esta medida, lo cual es falso porque beneficia a los monopolios. Y, por otra parte, también pretende hacer creer al pueblo que el actual Gobierno es quién beneficia a los trabajadores, cuando es exactamente lo contrario.

CCOO y UGT, cómplices necesarios de todo este cambio de modelo de explotación a los trabajadores, son quienes han permitido todos los despidos de las grandes empresas, ya sean en modalidad de Expedientes de Regulación de Empleo o en cualquier otra (como los planes de salida individualizados). Además, son quienes han firmado, en su mayoría, todos los nuevos Convenios Colectivos con tablas salariales tan miserables que con una pequeña subida del SMI afecta a múltiples categorías o grupos profesionales.

Sin la firma de estos sindicatos amarillos y vendidos a la patronal el plan de esta no se habría llevado a cabo con tanta facilidad y rapidez, pero la derrota ideológica de la clase trabajadora y la atomización del sindicalismo de clase y combativo han permitido el avance sin oposición de los planes de la patronal.

Estas medidas como la subida del SMI o el IMV no son más que parches para evitar la gran crisis que se asoma. La subida de la inflación y el euríbor han empobrecido tremendamente a la clase trabajadora, los jóvenes no pueden acceder a una vivienda ni independizarse, los desahucios aumentan, los salarios disminuyen así como el consumo y esto desembocará en una nueva gran crisis capitalista.

El sistema capitalista se encuentra en un callejón sin salida, su tiempo ha pasado. La creciente automatización de los procesos productivos obliga a reducir el número de horas trabajadas pero, bajo el capitalismo, esto supone miseria y desgracia para el proletariado que ve cómo cada vez es más y más difícil cubrir sus necesidades más básicas.

La clase trabajadora hoy solo tiene una salida, la socialización de los medios de producción. El Socialismo es la única forma de armonizar las fuerzas productivas y las relaciones de producción, ahora totalmente desacompasadas, lo que permitirá que el pueblo trabajador sea capaz de dirigir su destino, emancipándose como clase y haciendo que todos los avances técnicos y científicos supongan una mejora en la calidad de vida del proletariado.

Los comunistas debemos llevar esta política a las masas trabajadoras, a los centros de trabajo donde estemos, a los barrios y a cualquier organización de trabajadores para que comprendan realmente su situación, los movimientos políticos de la burguesía desde una visión de clase. Debemos aprovechar el descrédito que hoy sufren los medios de manipulación de masas para llevar nuestra propaganda a los trabajadores e ir ganando cada vez más influencia sobre ellos para dirigirlos organizadamente contra el sistema capitalista y por la construcción del Socialismo.

 

¡Ahora más que nunca, es el momento de los comunistas!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE