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El gobierno andaluz muestra una vez más que está al servicio de la burguesía

En los últimos años hemos presenciado cómo la clase capitalista ha incrementado sus beneficios a costa del empobrecimiento de la clase obrera. Primero fueron las energéticas, encareciendo el precio de la energía para obtener unas ganancias récord. Después han sido los bancos, aumentando las cuotas hipotecarias a las familias y obteniendo, los cinco bancos principales, unos beneficios en 2023 que superan los 26 mil millones de euros. Mientras ellos acumulan más riqueza, aumenta la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, alcanzando al 26’5% de la población, elevándose ésta hasta el 37’5% en Andalucía.

El sistema capitalista se encuentra en tal punto de descomposición que sólo puede incrementar sus beneficios empobreciendo a la clase obrera. Pero este empobrecimiento no se da solo con la bajada de los salarios reales, los cuales cayeron un 5’2% en 2022, sino también a través del empeoramiento de los supuestos servicios públicos.

Prueba de ello son las políticas que está llevando a cabo el gobierno de la comunidad andaluza. Ante la situación tan lamentable de la sanidad pública el presidente de la Junta Moreno Bonilla ha decidido destinar 120 millones de euros más a la sanidad privada con la excusa de disminuir las listas de espera, unos contratos que además se realizarán a dedo. Esta decisión se enmarca en un conjunto de medidas destinadas a privatizar la sanidad, a lo que también contribuye la orden aprobada hace meses por la cual se comenzó a derivar la atención primaria a la sanidad privada, fijando el precio de cada consulta en los 65€, y los constantes aumentos presupuestarios destinados a la sanidad privada. De esta forma la clase capitalista no sólo aumenta sus beneficios a través de los precios o reduciendo salarios, sino que también se está incrementando el dinero público que reciben, dinero que en su mayoría sale de los impuestos que paga la clase trabajadora.

A todo ello hay que sumarle el decreto ley de simplificación administrativa de la Junta de Andalucía que se aprobó hace unos días en el parlamento andaluz, cuyo objetivo es “desburocratizar” la Administración, es decir, liberalizar aún más la economía andaluza. Entre otros cambios, desde ahora las empresas privadas podrán validar proyectos urbanísticos.

Como vemos en los mayores beneficios de la clase capitalista tienen mucho que ver los diferentes gobiernos, los cuales son cómplices del empeoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera. Ninguno de los partidos de la burguesía defenderá los intereses de la clase obrera, ya que estos intereses siempre pasarán por superar el sistema capitalista, un sistema criminal que todos los partidos de los diferentes parlamentos buscan mantener. Frente a las falsas promesas de oportunistas y reformistas, la unidad y organización de la clase obrera contra la burguesía y sus políticos es lo único que pondrá fin al empobrecimiento constante de nuestra clase.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 Comité Provincial del PCOE en Sevilla




La clase obrera debe organizarse para acabar con este criminal sistema

El día de ayer, 2 de marzo, se cumplieron 50 años del asesinato del militante antifascista, defensor del comunismo libertario, Salvador Puig Antich, asesinado a garrote vil y sentenciado por una Judicatura que, cinco décadas después, sigue estando en manos de los mismos franquistas que antes y sus descendientes.

Hoy, 3 de marzo, se cumplen 48 años del asesinato de cinco obreros de Vitoria, acribillados por la policía mandatada por los franquistas Martín Villa y Fraga, dirigente y fundador del PP, a los que el Estado ha otorgado impunidad absoluta ante estos cinco asesinatos. Esta gentuza, y sus herederos políticos hoy, corruptos y criminales hasta el tuétano, son los que dan lecciones de democracia mostrándose qué tipo de “democracia” hay en el Estado español.

Cinco décadas después, los mismos que antaño condenaban a hijos de la clase obrera a la muerte por garrote vil o lanzaban gases en la Iglesia de San Francisco de Asís, que albergaba a 4.000 obreros, para provocar la salida de éstos y poderlos fusilar a quemarropa por la Policía, como aconteció en Vitoria por orden de los franquistas Fraga y Martín Villa – ambos posteriormente, de la noche a la mañana, “demócratas” del PP –, han seguido manteniendo, durante todo este tiempo, el poder.

Ello se puede corroborar con claridad en la judicatura, donde tanto en el Tribunal Supremo como en la Audiencia Nacional – antaño Tribunal de Orden Público –siguen manteniendo su esencia represora, y se sigue reprimiendo políticamente – al objeto de boicotear al poder legislativo, donde hay una mayoría que persigue el acuerdo de una amnistía para con los represaliados independentistas y con el pueblo catalán acosados y reprimidos desde 2014 por el Estado fascista español –. Esta semana el Tribunal Supremo ha abierto causa contra dirigentes independentistas – Puigdemont y Wagensberg – por Tsunami Democràtic estimando que hay que abrir una causa contra ellos por terrorismo, de tal manera que para ese Tribunal, al igual que para un juez de la Audiencia Nacional, todos ellos vinculados con los herederos de Franco, con el PP, la movilización del pueblo es terrorismo. Curiosamente, una forma de cavilar diferente a cuando se movilizan los fascistas, los cuales son amablemente tratados por las Fuerzas Represivas del Estado y por dichos juzgados y es que, al fin y al cabo, la minoría fascista que sale a la calle abraza la misma ideología y son camaradas de aquellos que ajustician al pueblo con las togas desde Tribunales de Justicia que llevan desde 1939 agrediendo al pueblo e insultando a la Justicia. Para el Estado y sus jueces hoy, todo aquello que no sea fascista es terrorista.

Y es que, en el momento de descomposición del imperialismo, al Estado español únicamente le vale un legislativo y un ejecutivo plenamente alineados con la ideología fascista del Estado y, por ello, los jueces no vacilan en salir en defensa de la ideología del Estado, del fascismo, no dudando en boicotear las iniciativas políticas que emanan del parlamento, mostrando su total adscripción a las fuerzas más reaccionarias del tablero político del régimen, escorado a la extrema derecha, actuando como peones del fascismo, del PP y VOX.

El desarrollo de la robotización y de la inteligencia artificial significará la eliminación de 2 millones de puestos de trabajo en esta década en España. Y según Goldman Sachs, el desarrollo de la inteligencia artificial liquidará en torno a 300 millones de empleos de aquí a 2030.

Este proceso de automatización, en sí, niega al capitalismo en tanto se desequilibra la composición orgánica del capital en favor del capital constante reduciéndose la parte del capital variable, la que se destina a la contratación de obreros, que es la parte del capital que genera plusvalía. Este hecho va a condenar a millones de obreros a no trabajar nunca. Ello también implicará una reducción notable de unos servicios públicos – sanidad, educación y pensiones – que cada día que pasa son peores.

Para los capitalistas hay un excedente de seres humanos, y es por ello que todo lo apuestan al fascismo, que en política exterior es la guerra imperialista y, en política interior, la represión inmisericorde y la depauperación máxima de las condiciones de vida de la clase obrera.

Por ello, no es casual que el ministro de defensa de Alemania Boris Pistorius le diga al pueblo alemán que debe ir preparándose para una guerra contra Rusia, o que la presidenta de la Comisión Europea, y marioneta máxima de los EEUU en la UE, Úrsula Von der Leyen, indique a los civiles europeos que se preparen para la guerra defendiendo un incremento del gasto militar, repitiendo a pies juntillas las directrices vertidas a primeros de año por la organización terrorista OTAN a través de su jefe del Comité Militar, el Almirante holandés Robert Peter Bauer.

Los capitalistas tienen trazado su plan para desprenderse de todo aquel excedente humano, de la parte de la clase obrera, una parte cada vez mayor como consecuencia del desarrollo de la automatización y, por ello, la guerra.

El capitalismo, como decía el Che, es el genocida más respetado del mundo y todas sus instituciones están dirigidas por fascistas, auténticos canallas que no les temblará el pulso en llevar a la guerra a los obreros y, así, desprenderse de lo que ellos consideran excedente humano y satisfacer los intereses económicos de los monopolios.

En el mayor burdel que hoy tienen los EEUU, la Unión Europea, estamos viendo como los gobiernos títeres del capital europeo-norteamericano están actuando: Haciendo recortes sociales brutales, privatizando la sanidad, la educación y las pensiones públicas, precarizando las condiciones de trabajo, aplicando una política monetaria que enriquece a la banca y empobrece a los ciudadanos, incrementando el gasto militar, y robando dinero a la clase obrera para entregársela a los bancos, a los grandes monopolios y a la industria armamentística.

En el Estado español, esta política de privatización y de transferencia de riqueza de la clase obrera hacia el capital, lleva el apoyo del gobierno “progresista” de la falsa izquierda y de los mayores enemigos que tiene el pueblo trabajador hoy, CCOO y UGT, que están trabajando en privatizar la sanidad, apoyando y firmando políticas que otorgan más recursos a las mutuas y la medicina privada en detrimento de la sanidad pública y negociado convenios donde se promueven y financian planes de pensiones privados, de tal modo que, por un lado, serán los monopolios privados, la banca y aseguradoras, los que gestionen las pensiones de aquéllos trabajadores activos – cada vez menos – que accedan a dichas pensiones privadas y finiquitando el sistema público de pensiones y, consecuentemente, negando el acceso a una pensión a un número vasto de obreros.

Y mientras los capitalistas, en santa alianza de fascistas y oportunistas defienden exactamente lo mismo, los intereses de los monopolios, del gran capital, los comunistas y la izquierda antisistema nos encontramos divididos, atomizados, padeciendo una egolatría enfermiza en lugar de unir fuerzas para ir al pueblo, a la clase obrera a organizarla en una dirección revolucionaria, de ruptura con el capitalismo y con su Estado, por la construcción del socialismo y de un Estado donde el poder lo tenga la clase obrera y esté al servicio de la misma.

Es necesario tejer la unidad de la clase obrera y esta sólo puede darse desde la clase obrera organizada, desde la unidad de los comunistas y de todo aquél que esté en contra del capitalismo, del fascismo. Es momento de que los anticapitalistas, de que los comunistas, pongamos en el centro de nuestra actividad la unidad para organizar y dirigir a la clase obrera a romper con el futuro de muerte, miseria y destrucción que el capitalismo le tiene diseñado.

Y para que esa unidad sea una realidad es fundamental el fortalecimiento del Partido leninista, que es el alma y el corazón del proletariado. Y el Partido sólo puede abrirse camino combatiendo a muerte a la burguesía, a su sistema económico capitalista y a sus ideologías – el fascismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y el oportunismo.

 

¡CONTRA EL FASCISMO, FORTALECE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 3 de marzo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Apoyo a la huelga de Acerinox

El pasado día 5 de febrero los trabajadores de Acerinox se lanzaron a las calles de Cádiz para luchar por un convenio colectivo digno en su empresa, la cual se encuentra en una situación delicada ya que de boca del burgués solo sale que es una fábrica que lleva en pérdidas tres años y que aspiran a una organización laboral “flexible”, que traducido al idioma de la lucha de clases significa precariedad.

Entonces el pasado domingo en el 25 de febrero la huelga cumplía su 20 día de lucha consecutivo, ante lo cual recibió un regalo del autoproclamado gobierno “más progresista de la historia”: cargas policiales destinadas a destruir la combatividad de la clase obrera que se enfrenta a la ola precarizadora de la burguesía.

Incluso se ha impuesto una pena de un año de prisión suspendida para el trabajador de la fábrica de Acerinox en Los Barrios que fue detenido el pasado viernes durante el corte de la autovía A-7 en el marco de las protestas por la huelga indefinida. Un ejemplo más del carácter reaccionario del Estado, a sueldo de la burguesía.

Desde el Partido Comunista Obrero Español queremos mostrar nuestra completa solidaridad con los obreros de Acerinox en lucha, denunciamos la acción lacaya del Gobierno para con la burguesía, a quien rinde pleitesía sin reparos y estamos en la obligación de advertir a toda la clase obrera de la necesidad de luchar por sus intereses económicos y políticos, transformando las agresiones de los empresarios en huelgas de carácter económico y estas en huelgas políticas con el objetivo de tumbar el régimen capitalista culpable de todos los males que aquejan al trabajador hoy.

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE




El dinero barato y las hipotecas

En los últimos años se ha creado un espejismo sobre el dinero barato, básicamente al cero por ciento de interés, dando por sentado que las personas de la clase obrera tenían una gran oportunidad de acceder, en condiciones muy ventajosas, al mercado del crédito. Ahora es el momento, se decía desde las entidades bancarias. Las largas filas que se hacen hoy para renegociar las condiciones de las hipotecas, de variable a fija o para alargar los años del préstamo hipotecario aumentando los intereses a pagar como contrapartida de una letra mensual más baja, demuestran que ninguna medida que se tome en relación al tema del precio del dinero es para favorecer a la clase obrera y, en el caso de las hipotecas, nos empujan a calificar de inviable la capitalización total de un préstamo hipotecario. Hay varios aspectos que nos conducen a realizar esta afirmación.

En primer lugar, hay que pensar que la vida media de las hipotecas es de treinta años y, a veces, hasta de cuarenta años y en ese impase habrá muchas fluctuaciones del precio del dinero, que afecta a los tipos de interés a pagar, y que una carestía, sostenida y recidivante, dejará el camino sembrado de cadáveres.

En segundo lugar, el acceso cada vez más tarde y de forma más precaria al mercado laboral, hace que el contratador de ese préstamo hipotecario se enfrente al reto de sobrevivir a dicho préstamo en indefensión y con una edad elevada que le alargue el préstamo más allá de su jubilación. Por la calidad y durabilidad del empleo, cada vez es menos probable que un hipotecado pueda llegar al final del préstamo y menos trabajando en el mismo empleo. Otros datos futuros, como la implementación de la inteligencia artificial y la sustitución del capital variable por capital constante en el proceso de producción, que harán desaparecer el veinticinco por ciento de los empleos en los próximos veinticinco años, nos empujan a ello.

En tercer lugar, la especulación no se produce solamente en el mercado del crédito. La especulación es el alma mater del sistema capitalista y, a la cuota mensual, hay que añadir el aumento del precio de la cesta de la compra y el encarecimiento de los suministros que son indispensables en una vivienda. Esto hace que el salario real del trabajador, tal como lo definía Marx, ya no sirva ni para mantener al obrero en condiciones óptimas para la siguiente jornada laboral y para reproducir la mano de obra. Los índices de natalidad dan buena cuenta de ello. El salario pasa automáticamente a estar por debajo de las necesidades de supervivencia, renunciando a todo para entregarse en exclusiva al pago de la usura bancaria, bajo la amenaza de verse en la calle y, encima, debiendo todavía la cantidad adeudada.

En cuarto lugar, y quizás el más importante, el dinero barato es sólo un espejismo trampa que lanza el capital al obrero para embaucarlo. Este dinero barato ha tenido la función, en exclusiva, de recapitalizar a los bancos a coste cero a través de fabricar dinero ficticio. La prueba de que esto es cierto es la inflación galopante a la que se está enfrentando Europa para compensar la formación de ese capital ficticio, atribuida miles de excusas periódicas (léase pandemia, guerra de Ucrania, etc…), y, sorpresa, la solución mágica ha sido subir los tipos de interés hasta hacer insoportable las condiciones draconianas de los obreros que se habían subrogado a una hipoteca porque el dinero era barato. Los mismos bancos que han comprado ese dinero a cero, revenden ahora ese dinero a unas condiciones que pueden llegar al seis por ciento y duplicar el precio de las cuotas mensuales. Los bancos, ahora, producen su plusvalía en base a generar inflación para la clase obrera. Se puede ver, por poner un ejemplo, en las largas colas de las filas del hambre para conseguir alimentos en la beneficencia. Eso sí, las condiciones del préstamo quedan ampliamente blindadas por la legalidad burguesa y se puede renunciar a todo, hasta a comer o a la calefacción, pero no a pagar la letra.

Lo más llamativo es que esta especulación se realiza sobre un bien básico e indispensable que es la vivienda. El apartado primero del artículo cuarenta y siete de la Constitución Española establece que:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Este bonito dechado de buenas intenciones demuestra que la legalidad burguesa es sólo papel mojado que sirve para, mediante bonitos enunciados, defender los intereses de la clase burguesa en exclusiva y que cuando a una clase social le va muy bien, por fuerza a la otra clase le tiene que ir muy mal, como en el caso que nos ocupa.

Ante este estado de cosas, el gobierno más progresista de la historia lanza una medida para seguir llevando carne para la picadora de las entidades bancarias, avalando un veinte por ciento a las personas que no lleguen a las condiciones propuestas por el banco para acceder a la hipoteca. Se trata de, una vez más mediante dinero público, proteger la cuota de ganancia de los bancos a costa de más cadáveres. No se les ocurre exigir por decreto ley la eliminación de los diferenciales, terminar la obligación de contratar seguros que encarecen el crédito o promover la dación en pago. Ya se sabe, si los bancos se enfadan y no aumentan sus ganancias como es debido, volverán a necesitar recapitalizarse con dinero público como ocurrió en 2012 o producir más dinero ficticio, lo que llevará a un nuevo episodio de inflación galopante como ocurre ahora.

Desde el PCOE tenemos claro que la única medida que se puede tomar para favorecer a la clase obrera es la socialización de la banca y eso sólo se puede realizar por métodos revolucionarios. Al reformismo pazguato del gobierno más progresista de la historia, los comunistas anteponemos la revolución socialista. También estas medidas pasan por la socialización del suelo. Nada más que por esta vía se puede garantizar el derecho a la vivienda de la clase trabajadora con un Estado proletario que socialice el parque de rentistas y grandes tenedores y genere un amplio parque público de viviendas. Ninguna rebaja en el precio del dinero u otras “cesiones” del capital son la solución a los problemas de la clase obrera. Se trata de destruir al capital y a su sistema títere, el capitalismo, para poner la riqueza al servicio de la única clase que produce valor, la clase obrera. Por eso, desde el PCOE, hacemos un amplio llamamiento a la clase obrera hacia la unión de todas sus luchas en un Frente Único del Pueblo para su plena emancipación. La cuestión es clara, o nosotros o ellos.

 

¡Por la socialización de la banca y de todos los medios de producción!

¡Toda la riqueza para la clase obrera!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




La huelga de los tractores no es para los trabajadores

Los jornaleros y temporeros, que son los que realmente trabajan la tierra, nada tienen que ver con las protestas que la burguesía agrícola y ganadera están llevando a cabo estos días. Las reivindicaciones no son para mejorar la situación en el campo; son pugnas de los burgueses con la UE por recibir más ingresos por un trabajo que no hacen ellos, sino los trabajadores a los que explotan con horas infinitas de trabajo por un mísero salario, muchas veces en condiciones de esclavitud.

Nuevamente, en estas movilizaciones, perpetradas por organizaciones fascistas y caciquiles como ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) o VOX, las consignas sacan a relucir el carácter reaccionario y fascista de la burguesía, con proclamas racistas hacia los mismos trabajadores migrantes que les trabajan el campo del que estos burgueses obtienen su riqueza. Del mismo modo, los fascistas de VOX y compañía, también han introducido discursos que nada tienen que ver con los intereses económicos burgueses en el campo, pues usan estas movilizaciones como altavoz para sus discursos negacionistas (vacunas, calentamiento global, Agenda 2030…), homófobos (ataques por su orientación sexual al ministro Marlaska), etc.

Cabe destacar, la desvinculación con la realidad de estos manifestantes, que ante mínimas cargas puntuales (como la vivida ante el Mercadona de Antequera) de los destacamentos represivos del Estado (Policía y Guardia Civil), tachan de traidores a estos porque no están al servicio del pueblo, sino de los Gobiernos. Esta gente no ha vivido cargas policiales, persecuciones, infiltraciones en movimientos y organizaciones como los antifascistas en general sí hemos vivido. Pero de lo que no se dan cuenta es que estos cuerpos policiales están a su servicio, al servicio de la burguesía, de sus intereses, y esto podemos verlo en las imágenes, por ejemplo, de un control policial, cuyo principal objetivo era cortar la entrada de la tractorada a la circulación, como hacen esfuerzo mínimo cuando los tractores los esquivan y cogen otra ruta. También se puede apreciar porque el hecho de cortar autovías, si se tratara (y de hecho ha ocurrido, véase los CDR, por ejemplo) de organizaciones que en nombre de una burguesía local ponen en jaque los intereses de la burguesía española, supondría cargas policiales, sin embargo, estos agricultores, montan barbacoas y beben alcohol entre risotadas en mitad de las autovías.

Y ante esto, los jornaleros y temporeros, trabajadores del campo, deben organizarse y movilizarse por mejoras laborales, por revertir la situación en la que todos los trabajadores, del campo y la ciudad, estamos condenados bajo el capitalismo.

Desde el PCOE pretendemos acabar con estas condiciones de vida y trabajo, confiscar las tierras y entregárselas a quienes las trabajan, para que sean ellos los que disfruten del fruto de su trabajo.

 

¡Jornalero, organízate en el PCOE!

¡Acabemos con la miseria en la que vive el Proletariado!

¡Todas las luchas unidas en un Frente Único del Pueblo!

¡Reforma agraria y revolución socialista!

Comisión de propaganda del CC del PCOE




El caso de los cuatro antifascistas de Valencia [ESP/CAT]

La situación que atraviesa el capitalismo en España y en el resto del mundo es la de una lenta agonía que sólo se salva por su huida hacia delante y por la ventaja que lleva respecto al proletariado en la lucha ideológica. Es un sistema caduco que ya ha cumplido su función en la historia y que se resiste a morir. Para ello no duda en radicalizarse, sirviéndose del fascismo y tampoco duda en emplear cualquier estamento a su alcance. En este momento, el fascismo campa a sus anchas a lo largo y ancho del Estado español como no puede ser de otra manera siendo éste fascista y reaccionario. En los casos concretos que nos ocupan, la justicia española y los cuerpos represivos no dudan en actuar de mamporreros y servir de ariete a los intereses de la clase burguesa.

Para demostrar todo lo que hemos descrito más arriba, traemos esta comparativa. Por un lado, nos encontramos el caso del nazi Antonio Castellón, con un gran expediente de causas judiciales y que estaba en libertad a la espera de juicio desde 2017 por agredir con una navaja y amenazar a una familia catalana de origen marroquí. Se pedían nueve años y ocho meses de cárcel para el nazi y al final le han caído dos años y cuatro meses. Paralelamente, Pablo Hasel cumple su tercer año en prisión lo que demuestra a quién sirve la justicia y quién se sirve de la justicia.

Otro ejemplo, del que nos vamos a ocupar con más profundidad, es el de los 4 antifascistas de Valencia, para los que la fiscalía pide penas de prisión de entre 7 y 15 años, un embargo cautelar de 7600 € que sumado a las penas/multas pedidas por la acusación particular, podría llegar a los 80.000€.

Todo ocurrió en Valencia durante el verano de 2021, en un contexto donde el extinto grupo neonazi surgido en Madrid (Bastión Frontal) comienza a estrechar lazos con la extrema derecha valenciana y el grupo ultra del Valencia Fútbol Club, Ultras Yomus, de ideología fascista y deciden abrir sede en la ciudad levantina.

A finales del mes de julio, 4 antifascistas se encontraron con un grupo de reconocidos militantes de la extrema derecha valenciana. Tras una serie de insultos racistas por parte de los nazis hacia 2 de los antifascistas por su origen sudamericano, la tensión escaló al punto de llegar a la confrontación física, que fue respondida por los antifascistas usando la violencia en legítima defensa. Acto seguido los cuatro antifascistas huyeron corriendo hasta que, a pocos metros, fueron interceptados por dos agentes de paisano de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Valencia, adscrita a la Policía Nacional española. Los retuvieron a punta de pistola, aunque, aseguran, no opusieron ningún tipo de resistencia contra la policía. En ese momento, sólo los identificaron y los soltaron. Sin embargo, al cabo de unos días, los cuatro antifascistas fueron citados y acabaron detenidos durante casi 24 horas en la comisaría de Zapadores.

El grupo de neonazis que participó en la pelea les había denunciado con la inestimable colaboración de una mano negra. Queremos remarcar que la denuncia cuenta con la difusión, por parte de las brigadas de información, de los datos de los antifascistas a los nazis y de detalles de su vida personal. Se les facilita la identificación realizada el día de los hechos, lo que deja al descubierto la estrecha colaboración entre los fascistas y la policía.

Derivado de todo esto, tres de los cuatro antifascistas están acusados ​​de un presunto delito de lesiones y de lesiones leves con agravante ideológico, mientras que el cuarto, aparte, está acusado de una segunda agresión física a un grupo de extrema derecha, este presunto suceso se habría cometido el 11 de junio de 2022 en la calle Serpis de Valencia. Esta acusación es fruto de las declaraciones de un neonazi que, a raíz de la pelea del 30 de julio, decide también acudir a comisaría para interponer una denuncia, ya que, asegura, sufrió una agresión similar y pudo identificar al presunto autor con el mismo método, lo que deja claro que nos encontramos frente a grupúsculos parapoliciales.

Desde el PCOC denunciamos este estado de cosas y nos solidarizamos con el antifascismo, como no podría ser de otra manera, pues los comunistas siempre hemos estado y estaremos combatiendo la cara más reaccionaria de la burguesía, que intenta manipular la historia escondiendo, por ejemplo, que los verdaderos héroes que destruyeron a los nazis y liberaron los campos de concentración no fueron otros que el Ejército Rojo cuando los regímenes capitalistas, uno tras otro, perecían cobardemente. También denunciamos, una vez más, a los poderes del estado, cuya nula separación y dudosa independencia quedan ampliamente demostrados en los casos que nos ha ocupado. La justicia y los estamentos de los que se sirve ésta pertenecen a la burguesía y sirven en exclusiva a sus intereses de clase. Desde el PCOC somos conscientes que de nada sirve atacar a la superficie más visible y llamativa del problema si no se acaba con la base sobre la que descansa: el capitalismo en su fase monopolista e imperialista. Por eso, llamamos a la clase obrera a la unidad de acción en la defensa de sus intereses de clase y que no es otra que la construcción del socialismo por la vía revolucionaria mediante un Partido de nuevo tipo.

 

¡ABAJO EL MONTAJE POLICIAL!

¡POR LA ABSOLUCIÓN DE LOS ANTIFASCISTAS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

 

El cas dels quatre antifeixistes de València

 

La situació que travessa el capitalisme a Espanya, i en la resta del món és la d’ una lenta agonía que només es salva per la seva fugida cap endavant i per l’avantatge que porta respecte al proletariat en la lluita ideològica. És un sistema caduc que ja ha complert la seva funció a la història i que resisteix a morir. Per això no dubte a radicalitzar-se, servir-se del feixisme i tampoc dubte a emprar qualsevol estament al seu abast. En aquest moment, el feixisme campa en llibertat de llarg a llarg de l’Estat espanyol com no pot ser d’una altra manera en aquest estat feixista i reaccionari. En els casos concrets que ens ocupen, la justícia espanyola i els cossos repressius no dubten a actuar de mamporrers i servir d’ariet als interessos de la classe burgesa.

Per a demostrar tot el que hem descrit més amunt, portem aquesta comparativa. D’una banda, ens trobem el cas del nazi Antonio Castelló, amb un gran expedient de causes judicials i que estava en llibertat a l’espera de judici des de 2017 per intimidar amb una navalla i amenaçar a una família catalana d’origen marroquí. Li demanaven nou anys i vuit mesos de presó i al final li han caigut dos anys i quatre mesos. Paral·lelament, Pablo Hasel compleix el seu tercer any a la presó i es veu ben clar a qui serveix la justícia i qui es serveix de la justicia.

Un altre exemple, del qual ens ocuparem amb més profunditat, és el dels quatre antifeixistes de València, per als quals la fiscalia demana penes de presó d’entre set i quinze anys de presó, un embargament cautelar de 7600 € que sumat a les penes/multes demanades per l’acusació particular, podría arribar als 80.000€.

Tot va ocórrer a València durant l’estiu de 2021, en un context on l’extint grup neonazi sorgit a Madrid (Bastió Frontal) començà a estrènyer llaços amb l’extrema dreta valenciana i el grup ultra del València Futbol Club, Ultres Yomus, d’ideologia feixista i decideixen obrir una seu a la ciutat llevantina.

A la fi del mes de juliol, quatre antifeixistes van topar amb un grup de reconeguts militants de l’extrema dreta valenciana. Després d’una sèrie d’insults racistes per part dels nazis cap a dos dels antifeixistes pel seu origen sud-americà, la tensió va escalar al punt d’arribar a la confrontació física, que va ser resposta pels antifeixistes usant la violència en legítima defensa. Tot seguit els quatre antifeixistes van fugir corrent fins que, a pocs metres, van ser interceptats per dos agents de paisà de la Brigada Provincial d’Informació (BPI) de València, adscrita a la Policia Nacional espanyola. Els van retenir a punta de pistola, encara que, asseguren, no van oposar cap mena de resistència contra la policia. En aquest moment, només els van identificar i els van deixar anar. No obstant això, al cap d’uns dies, els quatre antifeixistes van ser citats i van acabar detinguts durant gairebé 24 hores a la comissaria de Sapadors.

El grup de neonazis que va participar en la baralla els havia denunciat amb la inestimable col·laboració d’una mà negra. Volem remarcar que la denúncia compta amb la difusió, per part de les brigades d’informació, de les dades dels antifeixistes als nazis i de detalls de la seva vida personal. Se’ls facilita la identificació realitzada el dia dels fets, la qual cosa deixa al descobert l’estreta col·laboració entre els feixistes i la policia.

Derivat de tot això, tres dels quatre antifeixistes estan acusats d’un presumpte delicte de lesions i de lesions lleus amb agreujant ideològic, mentre que el quart, a part, està acusat d’una segona agressió física a un menbre d’extrema dreta, aquest presumpte succés s’hauria comès l’11 de juny de 2022 al carrer Serpis de València. Aquesta acusació és fruit de les declaracions d’un neonazi que, arran de la baralla del 30 de juliol, decideix també acudir a comissaria per a interposar una denúncia, ja que, assegura, va sofrir una agressió similar i va poder identificar al presumpte autor, amb el mateix mètode, la qual cosa deixa clar que ens trobem davant de grups parapolicials.

Des del PCOC denunciem aquest estat de coses i ens solidaritzem amb l’antifeixisme, com no podria ser d’una altra manera, perquè els comunistes sempre hem estat i estarem combatent la cara més reaccionària de la burgesia, que intenta manipular la història amagant, per exemple, que els veritables herois que van destruir als nazis i van alliberar els camps de concentració no van ser uns altres que l’Exèrcit Roig quan els règims capitalistes, un darrere l’altre, sucumbien covardament. També denunciem, una vegada més, als poders de l’estat, la nul·la separació i la dubtosa independència que es demostren en els casos que ens han ocupat. La justícia i els estaments dels quals es serveix aquesta pertanyen a la burgesia i serveixen en exclusiva als seus interessos de classe. Des del PCOC som conscients que de res serveix atacar a la superfície més visible i cridanera del problema si no s’acaba amb la base sobre la qual descansa: el capitalisme en la seva fase monopolista. Per això, fem una crida a la classe obrera a la unitat d’acció en la defensa dels seus interessos de classe i que no és una altra que la construcció del socialisme per la vía revolucionaria mitjançant un Partit de nou tipus.

ABAIX EL MUNTATGE POLICIAL!

PER L’ABSOLUCIÓ DELS ANTIFEIXISTES!

PER LA CONSTRUCCIÓ DEL SOCIALISME!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




Huelga en los ferrocarriles de Catalunya [ESP/CAT]

La huelga, como elemento de presión, es una herramienta de que dispone la clase obrera para ejercer presión contra el capital y debe, mediante la misma, generar pérdidas y dificultades que obliguen a los capitalistas a ceder en sus pretensiones. Por llamarlo de alguna manera, la huelga debe hacer ruido y su objetivo es la paralización de la producción o de la oferta de servicios en un periodo determinado. Este recurso de presión en manos de los sindicatos verticales CCOO y UGT se ha desnaturalizado y perdido su esencia combativa, sirviendo únicamente como una actuación, ampliamente publicitada por los medios de comunicación, más para mantener sus posiciones de influencia entre los obreros. Un buen ejemplo lo tuvimos en Catalunya.

El pasado 7 de febrero hubo una huelga en los Ferrocarriles Generales de Catalunya (FGC) convocada por CGT y CCOO. El objetivo era protestar contra el aumento de la inflación y las consecuencias desencadenadas por la misma. También, por la eliminación del gasto militar y la reinversión de éste en la mejora de los servicios públicos, argumentos muy loables para llevar a cabo dicha iniciativa pero un poco faltos de concreción. Hasta aquí todo aceptable sino fuera porque se presentan unos servicios mínimos del 85% que es un flagrante insulto a la inteligencia. Hay que preguntarse qué tipo de presión ejercen las medidas llevadas a cabo. Llegados a este punto, no hay que perder de vista que, por ejemplo, en el año 2021, CCOO, que es uno de los sindicatos convocantes, recibió más de cinco millones de euros de subvenciones públicas por parte del estado Español, siendo el sindicato que mayor cantidad recibe. Por otro lado, CGT, el otro convocante, fue el sexto sindicato, a nivel nacional, en recibir dichas subvenciones, con una cuantía reconocida que superaba los trescientos mil euros. Estos sindicatos, sin olvidarnos de UGT y algunos más, son los que plantean movilizaciones como las que podemos ver en este ejemplo y que dejan vendida a la clase obrera. Estos sindicatos mayoritarios financiados por el Estado, copan muchos de los comités de empresa y hacen una gestión entreguista como pudimos ver, también en Barcelona, con el caso de NISSAN, del cual en el PCOC ya hablamos largo y tendido.

Acciones como las de la huelga en los Ferrocarriles Generales de Cataluña, a las que se le da una amplia difusión en los medios, son un espejismo para la clase obrera, a la que venden y engañan, y dan la sensación de que se trabaja para ella siempre que la misma no se entere de los condicionantes en que se realizan, como los servicios mínimos pactados por traer sólo el ejemplo de este caso. Los sindicatos amarillos tienen que fingir una actividad ante la clase obrera a la que dicen representar y que, a la vez, no lesione los intereses de la clase capitalista y sus intermediarios porque sus propios intereses coinciden con los de esa clase social, son una parte esencial del entramado para mantener adormecida las luchas de la clase obrera.

Ante este panorama, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya entendemos que la clase obrera debe construir un verdadero sindicalismo de clase, que no esté amancebado por la burguesía y que represente a los verdaderos intereses de clase de la clase obrera. Ya lo decía Lenin hace cien años “para que a una clase le vaya muy bien, a la otra le tiene que ir muy mal”. El sindicalismo por el cual luchamos, ha de ser un sindicalismo que derive de la lucha económica a la lucha política. Ese sindicalismo ha de tener en cuenta que el grado de putrefacción del sistema capitalista es tal, por su carácter monopolista, que ha preparado la llegada al socialismo para las amplias masas trabajadoras. Por lo tanto, este sindicalismo ha de unificar a la masa atomizada en las distintas subdivisiones artificiales (empresa, sector, profesión, etc…) hacia la superación del capitalismo. Dicho sindicalismo está materializado en la FSM a nivel internacional y en el estado español su representante es ASC. Pero la lucha será incompleta siempre y cuando no se reconduzca hacia la revolución socialista que arrase el sistema capitalista y permita construir el socialismo que es el único garante del futuro y bienestar del proletariado.

 

¡MUERTE AL SINDICALISMO AMARILLO!

¡POR UN SINDICALISMO DE CLASE!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

 

Vaga als ferrocarrils de Catalunya

 

La vaga, com a element de pressió, és una eina de què disposa la classe obrera per exercir pressió contra el capital i deu, mitjançant aquesta, generar pèrdues i dificultats que obliguin els capitalistes a cedir a les seves pretensions. Per dir-ho d’alguna manera, la vaga ha de fer soroll i el seu objectiu és la paralització de la producció o de l’oferta de serveis en un període determinat. Aquest recurs de pressió en mans dels sindicats verticals CCOO i UGT s’ha desnaturalitzat i ha perdut la seva essència combativa, servint únicament com una actuació, àmpliament publicitada pels mitjans de comunicació, més que res per mantenir les seves posicions d’influència entre els obrers. Un bon exemple el tenim a Catalunya.

El passat 7 de febrer hi va haver una vaga als Ferrocarrils Generals de Catalunya (FGC) convocada per CGT i CCOO. L’objectiu era protestar contra l’augment de la inflació i les conseqüències desencadenades per aquesta. També, per l’eliminació de la despesa militar i la reinversió d’aquesta en la millora dels serveis públics, arguments molt lloables per dur a terme aquesta iniciativa però una mica mancats de concreció. Fins aquí tot acceptable sinó fora perquè es presentin uns serveis mínims del 85% que és un flagrant insult a la intel·ligència. Cal preguntar-se quin tipus de pressió exerceixen les mesures dutes a terme. Arribats a aquest punt, no cal perdre de vista que, per exemple, l’any 2021, CCOO, que és un dels sindicats convocants, va rebre més de cinc milions d’euros de subvencions públiques per part de l’estat espanyol, sent el sindicat que major quantitat rep. D’altra banda, CGT, l’altre convocant, va ser el sisè sindicat, a nivell nacional, a rebre aquestes subvencions, amb una quantia reconeguda que superava els tres-cents mil euros. Aquests sindicats, sense oblidar-nos d’UGT i alguns més, són els que plantegen mobilitzacions com les que podem veure en aquest exemple i que deixen venuda a la classe obrera. Aquests sindicats majoritaris finançats per l’estat, copen molts dels comitès d’empresa i fan una gestió entreguista com podem veure, també a Barcelona, amb el cas de NISSAN, del qual al PCOC ja vàrem parlem llargament.

Accions com les de la vaga als Ferrocarrils Generals de Catalunya, a les quals es dóna una àmplia difusió als mitjans, són un miratge per a la classe obrera, a la qual vénen i enganyen, i donen la sensació que es treballa per a ella sempre que la mateixa no s’assabenti dels condicionants en què es realitzen, com els serveis mínims pactats per portar només l’exemple d’aquest cas. Els sindicats grocs han de fingir una activitat davant la classe obrera a la qual diuen representar i que, alhora, no lesioni els interessos de la classe capitalista i els seus intermediaris perquè els seus propis interessos coincideixen amb els d’aquesta classe social, són una part essencial de l’entramat per mantenir adormida les lluites de la classe obrera.

Davant aquest panorama, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya entenem que la classe obrera ha de construir un veritable sindicalisme de classe, que no estigui amancebat per la burgesia i que representi els veritables interessos de classe obrera. Ja ho deia Lenin fa cent anys “perquè a una classe li vagi molt bé, a l’altra li ha d’anar molt malament”. Aquest sindicalisme pel qual lluitem ha de tenir en compte que el grau de putrefacció del sistema capitalista és tal, pel seu caràcter monopolista, que ha preparat l’arribada al socialisme per a les àmplies masses treballadores.

Per tant, aquest sindicalisme ha de unificar la massa atomitzada a les diferents subdivisions artificials (empresa, sector, professió, etc…) cap a la superació del capitalisme. Aquest sindicalisme està materialitzat a l’FSM a nivell internacional i a l’estat espanyol el seu representant és ASC. Però la lluita serà incompleta sempre i quan no es recondueixi cap a la Revolució Socialista que arrasi el sistema capitalista i permeti construir el Socialisme que és l’únic garant del futur i benestar del proletariat.

 

MORT AL SINDICALISME GROC!

PER UN SINDICALISME DE CLASSE!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




¿Hacia dónde nos lleva el capitalismo?

La intelectualidad burguesa posee la habilidad de describir y enjuiciar los sucesos de una manera muy particular, pues es capaz de fraguar con hechos reales relatos oportunistas y llevarnos a conclusiones opuestas a la verdad, que penetrarán especialmente en la conciencia de quienes están poco curtidos en política, gentes que suelen caer con demasiada facilidad en sus redes aceptando sus relatos envenenados.

Bajo esta premisa podemos advertir que desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, las crónicas burguesas al complot han creado un relato con la intención de desviar la atención de las clases populares de lo que se está cociendo en las entrañas del capitalismo mundial, en consecuencia, en sus propios países.

En este caso, el relato de los cronistas burgueses contiene un mensaje de insidia para que penetre en el pueblo llano la idea de que el conflicto bélico actual, es por culpa de los rusos, y se puede extender por toda la Tierra poniendo en peligro a la humanidad, por lo que toda la responsabilidad debe recaer sobre ellos. Y bajo esas premisas ¡Europa se tiene que preparar para la guerra contra Rusia! así lo han manifestado varios países del continente y más de uno está ya dispuesto para el posible enfrentamiento.

Sin embargo, la proclama de reforzarse para una posible confrontación internacional es una posibilidad que nadie puede desdeñar, pero es una posibilidad muy remota en estos momentos.  Es por ello, que se trata de un subterfugio que trata de ocultar en la fase real que se encuentra el sistema capitalista, pues la preparación para la “guerra” contra sus propios pueblos se lleva a cabo desde hace algunos años especialmente en Europa y por diversos caminos.

Desde hace más de una década los partidos fascistas están tomando cuerpo en las entrañas de los países europeos, hasta hoy honrados como los más “democráticos” del mundo, porque desde ese tiempo se sabe de la deriva que va a tomar la economía burguesa, como consecuencia de la implantación de las nuevas tecnologías autómatas.

Según las predicciones de la OCDE, alrededor del 2030 “las economías emergentes se hundirán, mientras las economías avanzadas lo harán en el 2060. En su conjunto el mundo estará plano”. Y esto sucederá sin posibilidad de retorno. Millones y millones de trabajadores quedarán sin empleo y malvivirán como mendigos errantes, con una supuesta paga mínima de supervivencia, porque jamás volverán trabajar.

Ante esto, los trabajadores debemos organizarnos y prepararnos en las ciudades, pueblos, barrios… creando un amplio Frente Único y alcanzar nuestro objetivo supremo: EL SOCIALISMO. Socialismo para socializar la robotización, la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico y poner sus enormes beneficios y la abundancia de riqueza que generan al pueblo, que son las masas proletarias y trabajadoras, convirtiéndolo en desarrollo social. ¡Socialismo o barbarie! ¡Socialismo o muerte! Esa es la disyuntiva del mundo actual, o la muerte del capitalismo o la vida de la mayoría de la humanidad eso es lo que se dirime hoy en el mundo y los capitalistas son plenamente conscientes de ello, por eso pretenden llevar a los pueblos a la guerra, por ello prolifera el fascismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de febrero de 2024.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




UGT, como siempre, del lado de la patronal

Recientemente ha informado la prensa de que el Tribunal supremo anulaba subvenciones de 30 millones para la patronal y UGT, valga la redundancia. Se trataban de unas ayudas enfocadas en la digitalización del sector productivo y se han anulado debido a que las actividades ciudadanas han vuelto a la normalidad.

De esos 30 millones unos 20 eran para la patronal y unos 10 para UGT. Esta situación es otra prueba más de que el dinero público no tiene mayor objetivo que el mantenimiento de la clase burguesa y su poder. Será porque en el Estado español la situación de la sanidad es crítica o la educación pública pende de un hilo o las pensiones son una fantasía para las futuras generaciones como para que se destine el dinero público para regar a las empresas para que sus beneficios no se resientan ni en una situación de pandemia mundial.

También cabe destacar que 10 millones iban destinados a mantener funcionando la mejor herramienta que tiene la burguesía en el Estado español para mantener dormido al proletariado: UGT, que una vez más demuestra ser la punta de lanza de la burguesía dentro del propio movimiento sindical. Dicha herramienta debe ser mantenida, aunque la sindicalización esté en mínimos históricos y en este caso estuviese apostando por el teletrabajo y la uberización, un modelo laboral destinado a la eliminación de los lazos de los trabajadores en los centros de trabajo que es uno de los pilares del desarrollo sindical entre los trabajadores.

Además, es de sobra conocido que dicho dinero público no está destinado a desarrollar un movimiento sindical fuerte y con conciencia de clase sino a mantener felices y fieles a los aristócratas de la clase obrera para que maten la posibilidad de adquisición de conciencia de la clase obrera desde dentro, los cuales viven una vida de lujos a costa de la miseria de los obreros.

En conclusión, el sindicalismo vertical desarrollado por UGT y CCOO no es más que una táctica burguesa para mantener su aplastante victoria sobre el movimiento sindical, por tanto, si se ha de acabar con este sistema se ha de atacar incansablemente a estos sindicatos. Desde el Partido Comunista Obrero Español apostamos por un sindicalismo de clase y combativo cuya base de actuación sea rechazar las subvenciones estatales y de la patronal junto a negarse a tener liberados dentro de sus filas. En el Estado español esos principios se materializan en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que forma parte de la FSM y que comparte dichos principios. El desarrollo de un movimiento sindical sano, consciente y libre de oportunismo es una pieza clave para la organización de la clase obrera en los centros de trabajo que será un pilar importante para la organización total necesaria para la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo.

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE




La falsa “izquierda” refuerza al fascismo

Uno de los periodistas predilectos del franquismo, el falangista Emilio Romero, que también fue procurador de las Cortes franquistas durante 25 años, decía que “la derecha gobierna para doscientas familias y eso no da votos suficientes, por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir”.

Sin duda, el fascismo es una ideología que se sustenta en la deshumanización, el falseamiento de la historia (revisionismo histórico), el chovinismo, el anticomunismo y, por supuesto, la mentira. Pero ello hoy no es solo patrimonio de las organizaciones fascistas, véase PP, VOX o el propio PSOE, sino de las fuerzas oportunistas que apoyan a este último, la “izquierda” del régimen, que no pasan de ser meras comparsas de los monopolios y de su Estado. Un Estado instalado en la reacción, en el fascismo y, consecuentemente, no solo apuntalan la dominación de los monopolios, sino que están plenamente integrados en la maquinaria de explotación y dominación imperialista.

Entre 2010 y 2013, contra las políticas dictadas por Alemania en el seno de la UE y aplicadas por los diligentes gobiernos de Zapatero y de Rajoy, la lucha en la calle se exacerbó así como el número de horas de huelga realizadas creció. El oportunismo dirigió la indignación del pueblo a las instituciones y los que decían que venían a tomar el cielo por asalto  terminaron siendo muleta del PSOE, apoyando la política de la guerra de la OTAN, el incremento del gasto militar, la senda política de la transferencia de riqueza del proletariado hacia el Capital, haciendo políticas laborales que profundizaban las impuestas por Alemania y ejecutadas por Zapatero y Rajoy, etcétera y ese tomar el cielo por asalto resultó ser una política idéntica a la del PSOE, con un feminismo eminente burgués que pretendía acabar con la contradicción de clase sustituyéndola por una pretendida contradicción de sexos que en la práctica no resuelve el problema de la mujer obrera pero confronta y divide a la clase, en la práctica han servido para que la extrema derecha se fortalezca con su discurso ramplón de la persecución del sexo masculino, a la par que han desdibujado y desorganizado a la clase obrera.

El oportunismo podemita, antaño aglutinador del oportunismo clásico – PCE/IU -, con el dedazo realizado por Iglesias en 2021, encumbró a la dirigente predilecta de la patronal dentro de dicho movimiento, Yolanda Díaz (PCE/IU), cuyo proyecto político, es evidente, pasa por sumar al oportunismo para irse integrando en el PSOE. Así pues, hemos pasado de un oportunismo, PCE, que mantenía el discurso de la lucha de clases a la par que avanzaba hacia la socialdemocracia, al oportunismo de IU que, manteniendo discursivamente la lucha de clases se diluyó en el interclasismo y la socialdemocracia. El Podemismo desterró la lucha de clases del discurso político del oportunismo, sustituyéndolo por el feminismo, el “ni de izquierdas ni de derechas” fascista, liquidando de la ecuación a la clase obrera por “los de arriba y los de abajo” y cercenando la naturaleza clasista del Estado. La evolución lógica de este camino, ser abiertamente la muleta del PSOE, mimetizarse e integrarse en él, lo dibuja a la perfección Yolanda Díaz y Sumar, siendo esa la dialéctica del oportunismo en una fase política donde el tablero político del sistema se halla escorado totalmente hacia la extrema derecha. Proceso éste donde la supuesta “izquierda” independentista está coadyuvando y se halla inmerso.

Uno de los acuerdos de SUMAR y el PSOE para la conformación de gobierno en octubre de 2023 fue establecer una jornada máxima semanal de 37,5 horas en 2025, fijando para 2024 una jornada máxima semanal de 38,5 horas.

Ahora Yolanda Díaz, en las elecciones gallegas, pide el voto para SUMAR a la par que dice que hay obstáculos con su socio de gobierno para llevar a término el acuerdo de gobierno de establecer la jornada laboral máxima semanal en 38,5 horas en 2024. Por otro lado, el mejor instrumento de la Patronal – CCOO y UGT –, al que Yolanda Díaz ha dado más prebendas para que vendan a la clase obrera, boicotean junto con la CEOE el establecimiento de la jornada laboral máxima semanal y señalan que la jornada debe contabilizarse en términos anuales, como le interesa a la Patronal.

¿Para qué está Yolanda Díaz y su grupo oportunista en el gobierno? ¿Para no forzar tan siquiera al cumplimiento del pacto de gobierno que firmó? ¿Para qué le sirven la treintena de diputados?

Sin duda, para sancionar políticas que están llevando a la clase obrera a cobrar el salario mínimo, para incrementar la precariedad en el trabajo y hacer que proliferen los contratos a tiempo parcial y fijos discontinuos, que son auténticos puñales en el corazón de la clase obrera, permitir que sigan sucediéndose los desahucios, que sigan deteriorándose los servicios públicos y, fundamentalmente, que los bancos ganen cada vez más y exhiban unos beneficios obscenos a la par que la depauperación de la vida de la clase obrera se acrecienta, a la par que imponen a la clase obrera el MEI y le elevan los impuestos para volver a llenar el fondo de las pensiones mientras no se les exige a los bancos que repongan lo que se les entregó, los 65.000 millones de euros del fondo de pensiones. Es así como el oportunismo, como la “izquierda” – desde SUMAR/PCE/IU/PODEMOS a BILDU – allana el terreno al fascismo para que acceda al ejecutivo, pues el poder del Estado el fascismo lo ostenta desde 1939.

La única salida que tiene la clase obrera es romper con el sistema capitalista y su Estado. Para ello es fundamental el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español.

 

Madrid, 12 de febrero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)