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El auge del fascismo

El capital nos inculca sus valores desde niños para explotarnos mejor. La alienación comienza desde el nacimiento, con los bautizos, por ejemplo, acto que jamás puede tener la aquiescencia de contra quien lo perpetran, y sigue la escalera hasta el infinito, porque la vida del obrero está enajenada en una triple dimensión: moral, económica y política.

Un marxista debe enfrentar la realidad en la que quiere incidir sobre dos pilares, el grado de desarrollo del capitalismo en la clase trabajadora y el desarrollo de las contradicciones capitalistas. En el ámbito de los países no periféricos, en especial los países de la comunidad europea donde crecen las opciones electorales de extrema derecha, esta triple alienación tiene un destacado rasgo común.

En el ámbito moral, alcanzar la virtud para un obrero enajenado, significa conformarse con la pobreza y la escasez, fruto de su condición de asalariado, y se premian cosas como el ahorro, el esfuerzo y el espíritu sacrificado que hace crecer el valor de la plusvalía y que es la renuncia total por parte del obrero, no sólo de la lucha de clases, sino de buscar siempre aumentar su temperatura. Valores como el trabajo duro, la sumisión a la jerarquía capitalista, la dedicación de toda una vida a la explotación del trabajo asalariado, incluyendo infinidad de fuertes renuncias de su vida familiar y privada comenzando por su tiempo, son conceptos que una vez conseguidos y contrastada su falta de valor, generan un rencor que se proyecta en el plano social con la exigencia de que los demás hemos de pasar por el mismo aro, si queremos lograr su virtuosismo. El obrero enajenado no sólo se convierte en virtuoso, sino que, además, se convierte en el guardián de su propia virtud. Como dijo Platón, cuando el prisionero no tiene consciencia de su prisión, el carcelero no necesita candados. Esto muestra cómo la burguesía inculca el idealismo en la clase obrera, procurando negar la capacidad de estudiar la realidad en su conjunto.

En el ámbito económico, ese obrero ha producido riqueza para ocho vidas y lo único que recibe es una pensión menguada y cuestionada como insostenible por el sistema, y la acumulación de todo a lo que ha ido renunciando con la consigna interiorizada de que el trabajo duro produce resultados, silenciando la realidad que es mucho más rentable para los explotadores y que puede contrastarlo en cualquier momento en su práctica cotidiana. Muchos oficios, como por ejemplo el de cartero, con la implementación de las TIC, se han quedado desfasados y corre el peligro de que, a pesar de su abnegación, pase a engrosar el ejército productivo de reserva con la etiqueta de improductivo y todos sus sueños se desmoronen. Debido a la educación distorsionada que ha asimilado como propia, su valía y su autoestima se medirán por el rasero de los valores que le ha inculcado el capital y como ha dejado de generar plusvalías, le juzgarán como inútil, vago e improductivo. Al obrero que tenga mejor suerte y la explotación le alcance hasta una edad avanzada, toda una vida de sacrificios le será retribuida por el capital por intangibles como Dios, la Patria, la Unidad Nacional, la comunidad de iguales, sin saber del todo cierto los perjuicios que le otorga la defensa de esos valores y la convivencia con ese estado económico.

La religión, con todos sus derivados, es el cambio de tangibles por intangibles que tan bien funciona para no repartir beneficios. Son el triunfo de la triple alienación. Cualquier opción política que se proponga construir el Socialismo, tiene que declararla sin demora de incumbencia privada porque perpetúa los privilegios de la organización clasista burguesa.

En el tema de la patria, Lenin expone en “El derecho de las naciones a la autodeterminación” (1914) que las patrias de los países que superaron el feudalismo son hechas a sangre y fuego en conflagración directa de los obreros de ambos lados. La patria burguesa tiene que expandirse para conquistar territorios para la ampliación del campo donde circulan libremente las mercancías producidas y por eso la cartografía ha sufrido infinidad de cambios producidos por las guerras de rapiña. Lenin, como siempre certero, dice algo evidente para todos aquellos que no tengan una percepción distorsionada de la realidad por haber asimilado los valores del capital como propios. Porque si se defiende la inmutabilidad de unas fronteras en constante cambio ¿dónde está el sentido de este estado de cosas? Hay una voluntad mística, podríamos decir casi religiosa, de marchar contra la dialéctica y de resistir por el terruño.

Volviendo al plano religioso, todo el virtuosismo adquirido en la explotación del trabajo asalariado es la cristalización y la reafirmación de que sus sacrificios serán retribuidos en un mundo que no es este, concretamente en el Cielo. El sujeto que ha conquistado un honor tan dudoso, ser intachable, que quiere proyectar esa virtud futura en su vida diaria y necesita un elemento tangible que legitime la defensa de la mística sobre esos principios no materialistas, Dios, la Patria, la Unidad Nacional, la comunidad de iguales como dijimos con anterioridad, hacia algo que sea un adelanto del lugar a donde no morirá para siempre y que se asemeja en su estructura. El obrero enajenado encuentra esa representación en el estado burgués, que le ha inculcado las ideas del capital desde pequeño para explotarlo mejor. Como dice Federico Engels en el prólogo de “La guerra civil en Francia” (1871): “La fe supersticiosa en el Estado se ha trasplantado del campo filosófico a la consciencia general de la burguesía e incluso a la de muchos obreros. El Estado se convierte en la realización de la idea, o sea, en lenguaje filosófico, el reino de Dios en la Tierra en que se hacen o deben hacerse realidad la eterna verdad y la eterna justicia”. Y la eterna virtud, añadiría.

La expresión cuantificable de todo lo que estamos diciendo, es el auge en los países de la comunidad europea del voto obrero a opciones fascistas. Las opciones personalistas tienen un marcado patrón decisionista por un sujeto iluminado, y nada democrático, por alguien que es único, tipo Mussolini, Franco o Abascal en nuestro ámbito y adaptado a los tiempos modernos para que la legalidad burguesa pueda arroparlo sin judicializar, y está tocado por la varita de la virtud, alguien al que hay que seguir a ciegas, como a Dios, aunque no sepamos a ciencia cierta la dirección exacta. Esa personalidad que lucha contra el mal, (casi siempre contra lo que es diferente y se halla en indefensión), maneja el poder con ánimo iracundo, como el altísimo, y esa es la proyección más valorada, que sea firme e intransigente en la lucha contra quien quiere violar las puertas del paraíso, la legalidad burguesa (lo vimos con la guardia civil en la Playa del Tarajal). En estos días vemos como, noche tras noche, se manifiestan ante las sedes del PSOE, extremando la violencia hasta escalas desconocidas hasta ahora, mostrándose sin ningún tipo de pudor y cómo las fuerzas represivas son mucho más tolerantes que cuando se manifiestan opciones obreras, a las que se reprime con saña.

Así, rápidamente, mediante este análisis que podríamos calificar de silvestre, podemos buscar las raíces del incremento de la influencia de opciones fascistas y en particular en España. La falta de conciencia y educación política hacen afilar la hoja de la guillotina al mismo reo que es ajusticiado, el obrero asalariado. Esta tarea de crear conciencia y educación contra los valores que el capital ha inculcado a la masa obrera desde pequeños para explotarlos mejor es labor de los comunistas. Es imperativo marchar contra este lamentable e innecesario estado de cosas. Motivos nos sobran.

 

¡SIN PARTIDO NO HAY REVOLUCIÓN!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




Nueva humillación a las Brigadas Internacionales en Madrid

Este 7 de noviembre conocíamos que el Ayuntamiento de Madrid, presidido por Martínez Almeida, instalará un cantón de basura en el mismo lugar donde es más que probable que exista una fosa con 451 brigadistas internacionales, según se deduce de una petición de 1941 que mencionaba desplazar los cuerpos de aquel lugar.

La política del Estado Español sigue supurando fascismo por todos sus poros.  No solo atenta contra los vivos, sino que también lo hace contra los muertos, contra su recuerdo y por tanto contra la historia. Los 35.000 hombres y mujeres de las brigadas internacionales fueron y son ejemplo de solidaridad internacionalista, hombres y mujeres de 53 países distintos que vinieron a España a combatir el fascismo y la decadencia que este trae consigo. Pero, por desgracia, el fascismo terminó por imponerse y el recuerdo de la lucha de todos y todas aquellos que combatieron la mayor lacra ideológica sigue siendo manchado y pisoteado hasta nuestros días.

Este intento por sepultar la historia del movimiento obrero evidencia el carácter fascista del Estado español, donde no hay ni pretende haber justicia para los combatientes de las brigadas internacionales, pese al Real decreto del 19 de Enero de 1996, el cual reza que: “Es de justicia reconocer la labor en pro de la libertad y de la democracia llevada a cabo por los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales durante la guerra civil española de 1936 a 1939.”, así se evidencia el estado “democrático” como lo que es, una careta que se puso el fascismo para formar parte del imperialismo de la OTAN y la UE.

Nunca ha habido ni ha querido haber una ruptura con el pasado. En estos momentos que la amnistía está en boca de todos, tenemos que recordar que nuestra “democracia” concedió una amnistía a todos aquellos criminales que bajo el franquismo torturaron, asesinaron y detuvieron a los luchadores antifascistas durante 40 años de dictadura, al igual que todos los crímenes cometidos por la barbarie fascista durante la Guerra Civil. No podemos pedirle a un Estado fascista que respete la memoria de aquellos que entregaron su vida por un mundo antifascista, y que vieron en el conflicto español una forma de proteger a la clase obrera mundial, cuando el régimen actual se basa en el anterior sin una ruptura.

El proletariado no puede dejar en manos de la legalidad burguesa la justicia que a él mismo le corresponde reclamar, no puede limitarse a esperar la bondad “democrática” de los organismos del estado burgués. El proletariado no debería seguir incurriendo en el error de tener fe en estos organismos o instituciones por ser, en teoría, democráticos, porque aunque así fueran, estos van a expresar siempre los intereses de la clase capitalista, es por eso que las acciones pasivas de denuncia nunca serán suficientes para reclamar nuestros intereses como clase, y menos aun cuando a quien se le reclama es al fascista Estado español.

El único método probado que tiene el proletariado para imponer sus intereses sobre los de la burguesía no es otro que el de hacer suyo el terreno de la lucha de clases, y para esto es imprescindible el partido.

El partido es la herramienta más poderosa que tiene el proletariado, y si bien es cierto que la unidad de los comunistas sigue presentándose como una necesidad, la tarea fundamental que tiene hoy la clase obrera en general es la de unirse, la de conformar el Frente Único del Pueblo que envíe a este sistema al vertedero de la historia, uniendo todas las luchas en una sola contra el capitalismo. La lucha es la única garantía que tenemos, no solo para combatir en el presente, sino también, para defender el pasado y construir el futuro.

 

¡VIVAN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El sector logístico de Guadalajara en huelga

El sector logístico de la provincia de Guadalajara está en huelga. Los sindicatos amarillos de CCOO y UGT, vendidos a la patronal, han propuesto un convenio a la patronal que ya ha sido rechazado. Pero, ¿realmente estos sindicatos van a pelear hasta el final, o van a aceptar cualquier medida, como ya hicieron, por ejemplo, con la huelga de los metalúrgicos de Cádiz, donde pactaron sin aprobación de los trabajadores?

¿Qué proponen CCOO y UGT para el nuevo convenio?

  • Subida salarial
  • Eliminar una cláusula del convenio por la que el 20% de los trabajadores no se benefician ni de subidas salariales ni de atrasos
  • Más condiciones de seguridad por la alta siniestralidad del sector
  • Reducción de la jornada 8h por año de vigencia del convenio
  • Determinar microparadas retribuidas en la jornada para favorecer el descanso
  • Establecer un descanso semanal de al menos dos días consecutivos
  • Protocolos de embarazo y lactancia
  • Plus por trabajar fines de semana y festivos

Y, ¿qué van a recibir los trabajadores? Migajas. Porque eso es lo que dan CCOO y UGT. Pero, ¿qué esperar de unos sindicatos que reciben un premio de la patronal andaluza? ¿Qué esperar de unos sindicatos vendidos al Capital que llevan más de una década sin convocar una huelga general, cuando la situación de la clase obrera es cada vez más precaria, con una inflación por las nubes, recortes en derechos laborales tras la reforma de la reforma del PP, que fue aplaudida por la propia patronal? ¡La patronal aplaudiendo una reforma laboral, y quieren vendérnosla como algo positivo para los obreros!

¿Qué beneficios puede darnos a los trabajadores un sindicato como CCOO cuya plantilla en Galicia fue a la huelga en febrero de este año 2023 reclamando una renovación del convenio y la subida de los salarios que llevaban nueve años congelados, y ante esta huelga intentaron apartar a los abogados laboralistas de la misma? ¿Qué nos puede aportar un sindicato como es CCOO que en Baleares fue condenado por el Tribunal Superior por el despido improcedente de un representante de los trabajadores, sumando en esta región tres condenas por despido improcedente de delegados de personal? Un sindicato podrido del que se beneficia, por ejemplo, la pareja de su Secretario General, Unai Sordo, que recibe 345.000€ de dinero público por “dar un taller de lectura a funcionarios vascos”. Y qué decir de Pepe Álvarez, que tras su elección como Secretario General de UGT, con un salario mensual de 2.638€, adquirió un ático dúplex a su nombre en el centro de Barcelona y seis fincas en Asturias, lo cual no es de extrañar cuando las cúpulas de estos sindicatos gestionan un fondo privado de pensionas que factura 2 millones de euros anuales.

¿Cómo vamos a confiar en estos traidores a la clase obrera, en estos revienta huelgas? ¡CCOO y UGT son un mal para los trabajadores porque están al servicio de la patronal!

A los trabajadores solo nos queda organizarnos en un sindicato de clase. Por eso, llamamos a los obreros de todos los sectores a abandonar los sindicatos traidores y organizarse en el sindicato referente en el Estado español de la Federación Sindical Mundial (FSM): Alternativa Sindical de Clase (ASC).

 

¡Muerte al sindicalismo amarillo!

¡Organízate en la ASC!

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




Ante la situación en Palestina, ¿qué puede hacer la clase obrera internacional?

El pasado sábado 11 de noviembre desde el PCOE se organizó una charla-debate sobre la situación en Palestina y cuál debe ser el papel de la clase obrera internacional en esta nueva acción criminal del sistema capitalista.

El Partido reservó una sala en el Centro Cívico del Cerro del Águila para un fin muy diferente, un acto por el 50 aniversario del Partido, sin embargo, viendo los niveles de violencia a los que está llevando el Estado fascista de Israel el Genocidio que está sufriendo el pueblo Palestino desde hace 75 años, y la patente complicidad de los Estados títeres del Estado más criminal de la historia, EEUU, el Comité Provincial de Sevilla decidió dar visibilidad a esta situación.

El acto comenzó con la lectura del comunicado del Frente Popular por la Liberación de Palestina del pasado 28 de octubre, el cual empieza haciendo un llamado internacional, “el deber principal de todas las fuerzas que apoyan los derechos del pueblo palestino y se oponen a la guerra genocida contra él es intensificar su lucha contra los países involucrados en la agresión y la guerra contra nuestro pueblo”. Desde el PCOE coincidimos plenamente en la necesidad de incrementar las acciones que se están llevando a cabo en todos los países, principalmente en los países aliados del Estado genocida de Israel. Desde el FPLP se deja claro que “esta alianza agresiva no será desmantelada por posiciones tímidas o poco entusiastas, sino que requiere una escalada de acciones revolucionarias serias”, las manifestaciones multitudinarias que se están llevando a cabo son necesarias, pero no suficientes.

Los estados aliados de Israel y el mundo entero llevan décadas mirando hacia otro lado mientras se encarcela, asesina y se echa de sus casas y tierras al pueblo palestino, ¿por qué por el simple hecho de manifestarse estos Estados van a cambiar su posición? Los países de la OTAN en ningún momento cambiarán su apoyo al estado sionista, ya que está entre sus intereses la existencia de Israel para tener control sobre Oriente Medio.

Durante estos días se han llevado a cabo acciones que nos muestran el camino a seguir. La semana pasada se conoció la noticia de que los estibadores de Barcelona han decidido no cargar ni descargar buques que lleven material armamentístico a Israel, esto mismo han decidido en otros países como en Italia, donde los estibadores de Génova harán manifestaciones y bloqueos del puerto, o en Bélgica.

La clase obrera tiene un poder mucho más efectivo que el manifestarse en las calles de sus diferentes ciudades. La clase obrera internacional es quien mueve el mundo, es quien trabaja en las fábricas, quien transporta las mercancías y, en general, quien hace funcionar toda la cadena de producción. Si la clase obrera se para, el mundo se parará con ella. Estas acciones aisladas de los estibadores no serán suficientes para parar este genocidio, pero si nos muestran la solución: la organización de la clase obrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español tenemos claro que la unidad y la organización de la clase obrera española e internacional será lo único que realmente ponga fin, no solo a este genocidio, si no a la raíz de este, el cual no es otro que el sistema capitalista. Un sistema en decadencia al que no le queda otra que recurrir a la guerra y al genocidio para seguir en su intento de acumular capital. Pero dicha organización de la clase obrera será imposible sin la unidad de su vanguardia, sin la unidad de los comunistas en el partido revolucionario que eleve la conciencia de nuestra clase para ponerle fin a este sistema criminal y construir el socialismo.

 

¡SOLO LA ORGANIZACIÓN DE LA CLASE OBRERA PONDRÁ FIN AL GENOCIDIO DEL ESTADO FASCISTA DE ISRAEL Y AL SISTEMA CAPITALISTA!

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla




16 años sin ti. 16 años de lucha

Este pasado 11 de noviembre se cumplían 16 años del asesinato del militante antifascista Carlos Palomino. 16 años después, seguimos viendo como el fascismo, reflejo del capitalismo en decadencia, vive y se desarrolla con libertad dentro de este sistema, ya que su propósito último es hacer prevalecer la barbarie del capitalismo.

No se puede hablar de fascismo sin hablar de capitalismo, al ser el capitalismo en decadencia quien crea y hace crecer el fascismo para su supervivencia y seguir siendo la burguesía la clase hegemónica. La lucha contra él debe estar ligada por lo tanto a una lucha contra el capitalismo. El fascismo, haciendo uso de la retórica, engaña y embrutece a los obreros, usando las armas del nacionalismo, el racismo, la LGTBi-fobia, etc., dividiendo a la clase obrera y enfrentándola entre sí.

La lucha de la clase obrera debe ser una lucha de una manera consciente y activa, comprendiendo qué es y por qué existe el fascismo. Solo así conseguiremos dar pasos firmes hacia la derrota de este engendro que ha parido un sistema inhumano.

Desde el Partido Comunista Obrero Español nos solidarizamos con los familiares y amigos de Carlos y de todos los militantes antifascistas y obreros que han sido asesinados por los fascistas. La tarea principal y fundamental que debemos hacer es unirnos y unir todas las luchas en una sola, contra el capitalismo, a través del FUP, y mirar al enemigo a la cara y enfrentarlo, del mismo modo que hizo Carlos hace 16 años.

 

 

¡MADRID SERÁ LA TUMBA DEL FASCISMO!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El partido comunista ante la cuestión LGTB+

Abrazaríamos el idealismo si creyéramos en algún momento que tras la revolución socialista y el inicio de la dictadura del proletariado las relaciones sociales quedarán intactas. Decía Karl Marx que:

«No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia […]. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la superestructura erigida sobre ella»[i].

Esto fue comprendido rápidamente por los bolcheviques tras la revolución de octubre que acabó con el Imperio zarista. Fruto de ello, se implementó una legislación pionera para la liberación y emancipación de la mujer, como fueron los Decretos sobre el matrimonio civil y el divorcio del 16 y del 18 de diciembre de 1917, el Código de Trabajo de diciembre de 1918[ii], el Decreto soviético de legalización del aborto del 10 de noviembre de 1920 o la persecución de la prostitución a raíz de los debates realizados por las dirigentes bolcheviques Alexandra Kollontai, Inessa Armand, Nadezhda Krupskaia, Olga Kameneva y Vera Golubeva en el seno del Departamento para el trabajo entre la Mujer del Partido Comunista[iii]. Así, la Unión Soviética se convirtió en el primer Estado en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Todo ello, enmarcado dentro de la teoría y práctica del Partido Comunista que se distanciaba notablemente de las aspiraciones del feminismo como movimiento reformista y liberal-burgués. Dentro de esta serie de medidas, y por la importancia que tiene para el presente documento, también es preciso hablar de la despenalización de la homosexualidad masculina en el Código Penal soviético del 1 de junio de 1922.

Como vemos, toda esta serie de nuevas medidas legislativas que se produjeron en el período 1917-1922 solo fueron posibles una vez fue derrocado el viejo orden zarista que existía en Rusia. No se produjeron defendiendo la línea interclasista de la unidad nacional durante la Primera Guerra Mundial o cayendo en los preceptos socialchovinistas y reformistas que abundaban en el movimiento comunista del momento.

Del mismo modo, la lucha contra toda explotación, opresión y discriminación – sin olvidarnos de la defensa de nuestros intereses inmediatos – solo puede conjugarse hoy contra la dictadura de la burguesía capitalista, es decir, luchando por la imposición revolucionaria del socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista. Sin embargo, parece que un enemigo mayor que el imperialismo o el fascismo sacude las cabezas de algunos partidos y organizaciones comunistas: el posmodernismo. Una especie de punching ball que sirve a la vez como comodín argumentativo a todo lo que les desagrada de la política socialdemócrata. El posmodernismo es la excusa que se emplea en estos días para justificar la creciente ola de lgtbfobia en el seno del movimiento comunista, una derechización que se vincula especialmente con el rechazo hacia las personas trans y cuya existencia se relaciona con la degeneración, la pederastia o el borrado de las mujeres, abrazando así el programa ideológico del feminismo radical, abiertamente burgués y enemigo del materialismo dialéctico e histórico.

La expresión más concreta de esta línea derechista en el movimiento comunista español la encontramos en el documento emanado del Buró Político del PCTE, Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans[iv], en el cual se argumentaba que las recientes reformas socialdemócratas suponían «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales». El PCTE, como muchos otros partidos y organizaciones que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, desconoce la diferencia que existe entre el sexo y el género. Decía la historiadora y militante comunista Gerda Lerner que:

«El sexo es una realidad biológica en hombres y mujeres. El género es la definición cultural de la conducta que se considera apropiada a los sexos en una sociedad y en un momento determinados. El género es una serie de papeles culturales; por lo tanto, es un producto cultural que cambia con el tiempo»[v].

Es decir, los atributos sexuales son, evidentemente, una realidad biológica, mientras que el género es un producto del proceso histórico que se modifica en los distintos modos de producción al alterarse la superestructura. No obstante, la opresión hacia la mujer y la discriminación hacia las personas LGTB+ es transversal en todas las sociedades de clases, como bien advirtió Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando hablaba de la gran derrota histórica del sexo femenino. Siguiendo con la lectura de Gerda Lerner podemos diferenciar claramente qué es el sexo y qué es el género:

«El hecho de que las mujeres tengan hijos responde al sexo; que las mujeres los críen se debe al género, una construcción cultural. El género ha sido el principal responsable de que se asignara un lugar determinado a las mujeres en la sociedad»[vi].

Asimismo, de la vasta obra de Karl Marx es fácil extraer la conclusión de que la sociedad capitalista no es nada sin la producción de mercancías y el robo de plusvalía, es decir, es esencial que el trabajador ponga su mercancía fuerza de trabajo a disposición del mercado para que esta pueda ser explotada por el burgués. Para ello, es fundamental que se dé a los proletarios lo imprescindible para que puedan reproducir la fuerza de trabajo:

«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el compendio de actitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad vida de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producirse valores de uso de cualquier clase. […] La fuerza de trabajo existe únicamente como disposición natural del individuo vivo. Por tanto, su producción presupone su existencia. Dada la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación. Para su conservación, el individuo vivo necesita cierta suma de medios de vida»[vii].

Como observamos, Karl Marx plasma el conflicto existente entre el capital y la vida, en tanto que los medios de subsistencia y las necesidades necesarios para mantener la circulación de capital, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo no es algo que brote del mercado y que los Estados divididos en clases antagónicas controlan para mantener el poder sobre su mercancía más preciada. Del mismo modo, Karl Marx también ahondó junto con Friedrich Engels en la esclavitud existente en el seno de la familia (i) y la importancia de la división del trabajo (ii), así como en el papel de la reproducción (iii):

(i) «¿En qué descansa la familia actual, la burguesa? En el capital, en la ganancia privada. En su desarrollo acabado, existe sólo para la burguesía; pero halla su complemento en la forzada carencia de familia de los proletarios y en la prostitución pública»[viii].

(ii) «Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta»[ix].

(iii) «La producción de vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra como una relación social –»[x].

Como vemos, desde el marxismo se tiene claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia patriarcal, en tanto que la mujer y los hijos son esclavos del marido. Por tanto, el marxismo contempla la familia patriarcal como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan sometidas a los hombres, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo sea una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implique, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Con esto en mente, cabría preguntarse: ¿Cómo es posible que el hecho de que unas personas se identifiquen con un género distinto al que les fue asignado al nacer a causa de sus atributos sexuales puede provocar «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales», como afirma el Buró Político del PCTE? ¿No buscamos los comunistas, acaso, acabar con el conflicto existente entre el capital y la vida barriendo las relaciones sociales desiguales que emanan del modo de producción capitalista? ¿No es uno de nuestros objetivos alcanzar las más altas cotas de humanismo arrancando de esta sociedad toda explotación, opresión y discriminación por medio de la revolución socialista?

La actitud de un comunista no puede pasar nunca por señalar a las personas trans, cuya identidad choca con una superestructura que, en el caso de las relaciones hombre-mujer, descansa en el binarismo de género, la familia monógama burguesa y en la división sexual del trabajo. Es imposible que la existencia de las personas trans borre a las mujeres. Pero la lucha por la emancipación de la mujer no radica en las diferencias biológicas, sino en la eliminación del poder burgués que la oprime doblemente y esclaviza, y de igual forma por medio del trabajo asalariado que al hombre proletario.

Si centrásemos nuestra lucha en los condicionantes biológicos estaríamos alejándonos del marxismo-leninismo en favor de las teorías burguesas del feminismo radical. Aquellas que, como Shulamith Firestone, «identificaron la diferencia biológica entre hombres y mujeres como la raíz de la subordinación femenina, naturalizando de esta manera las desigualdades de género y presentándolas como inevitables»[xi]. Ello nos llevaría a abrazar los postulados antidialécticos de autoras como Kate Millet que entiende que el patriarcado y, por ende, la sociedad y la cultura patriarcal han sido algo intrínseco a todas y cada una de las civilizaciones que ha conocido la historia; es decir, sería afirmar que la mujer vino al mundo oprimida a causa de los hombres, estando el dominio sexual firmemente arraigado en las relaciones humanas.

Contrario a esto, la única línea revolucionaria se encuentra en el materialismo dialéctico y en el inmenso legado de lucha teórica y práctica de los representantes del movimiento obrero revolucionario, quienes demostraron que es preciso situar la opresión de la mujer en la base económica del modo de producción. Como bien demostró Friedrich Engels, la mujer no nació oprimida en el mundo, su subyugación al varón nació con la propiedad privada y la abolición del derecho materno en favor del paterno, con la abolición de la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndose por la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Nuestra posición, por tanto, no puede ser otra que la de rechazar frontalmente las actitudes de lgtbfobia que se reproducen en el seno de los partidos y organizaciones comunistas, entendiendo esta como una muestra de la ideología burguesa que corrompe a los proletarios y los divide de la misma forma que lo hace el machismo o el racismo.

Ahora bien, ¿cómo debería evaluarse el posmodernismo desde el marxismo-leninismo y nuestro Partido? En primer lugar, una afirmación preliminar sería considerar un arma de doble filo su consideración de la otredad. Si bien, por un lado, el posmodernismo ha centrado buena parte de sus intereses en dar a conocer las diferencias sociales que existen a causa de la subjetividad, el género, la sexualidad o la raza, etc. estas consideraciones parece que convergen en un canto al individualismo y la política reformista, mediante las cuales las diferentes identidades deben estar representadas en la sociedad y el Estado, pero sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, sin plantear la revolución y la lucha armada contra el Estado burgués. Parece evidente que para la izquierda posmoderna el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués.

En definitiva, la multiplicidad de luchas que plantea la línea posmoderna – al renegar de la contradicción fundamental de la sociedad, la existente entre el capital y el trabajo – conduce al renegar de una teoría y práctica auténticamente revolucionarias que puedan conducir a la humanidad a un horizonte realmente emancipatorio, pues su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía.

No obstante, renegar del posmodernismo no implica dejar de lado los intereses y anhelos de los proletarios LGTB+, pues sería, más bien, una línea que representa la vertiente burguesa del movimiento de liberación LGTB+, una tabla de salvación para el oportunismo de la aristocracia obrera que ve en el programa socialdemócrata una oportunidad de conseguir su trozo de pastel. Así pues, el Partido Comunista se dirige contra todo reformismo y revisionismo que inocula la ideología burguesa en el movimiento proletario y en las amplias masas obreras. La izquierda burguesa trafica con el movimiento LGTB+ al igual que lo hace con el movimiento obrero, antirracista, antifascista o de emancipación de la mujer para conseguir privilegios y representación en el arco parlamentario, dirigiendo falsas asociaciones que solo sirven para fomentar su chiringuitismo. Esta podría ser la síntesis de las políticas de identidad que llevan a cabo organizaciones como PCE/IU/UP/Sumar, las cuales confluyen en la ausencia total de conciencia de clase.

En contrapartida, surge un movimiento espontáneo de las masas obreras en contra de la línea burguesa o pequeñoburguesa del movimiento LGTB+, la cual se expresa periódicamente en el Estado español, pero con una ausencia total de dirección política. Una característica que comparte con el resto del movimiento obrero al carecer del Partido Comunista.

A nivel internacional, dentro del movimiento comunista destacan las pociones del Partido Comunista de Filipinas, que estableció que «el CPP defiende el derecho de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los trans a expresar su identidad de género y apoya su lucha contra todas las formas de discriminación»[xii]. Por tanto, parece clara que la posición debe ser la de entender el movimiento LGTB+ en general, y la lucha trans en particular, como un frente de masas más donde el Partido Comunista despliegue su programa y su línea de masas para confrontar las posiciones derechistas dentro del movimiento obrero – que confluyen con los fascistas – y, también, la de los oportunistas de la izquierda burguesa que tratan de dirigir las ansias proletarias hacia la supeditación hacia la dictadura de la burguesía.

La posición del Partido Comunista, por ende, debe ser la de abolir las viejas concepciones del género y de la sexualidad, fruto de la superestructura imperialista, por medio del socialismo como antesala de una futura sociedad comunista donde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y las diferencias de identidad y sexualidad, no repercutan en una cultura donde las mujeres proletarias se encuentren doblemente oprimidas y las personas LGTB+ sean rechazadas al construir nuevos modelos de familia separados de la familia burguesa y patriarcal.

Debemos organizar a las masas LGTB+ desde su posición de obreros, de desposeídos, de proletarios, con igualdad y respeto como camaradas con iguales deberes y responsabilidades en la lucha contra un modo de producción capitalista que, en la fase actual de imperialismo agonizante, nos condena a una vida de miseria, represión, fascismo, guerra y muerte.

Para finalizar este documento habría que cerrar un último elemento ideológico que suele ser constante en el debate sobre las identidades trans: materialismo versus idealismo.

El camarada Lenin decía que el principal logro de la filosofía clásica alemana fue la dialéctica. La dialéctica, como teoría científica de la evolución y una de las mayores conquistas de la filosofía clásica alemana, ha sido enormemente estudiada por los representantes del movimiento obrero socialista una vez fue arrancada de ésta su corteza idealista, hegeliana, y se trasplantó a la concepción materialista de la historia y de la naturaleza. Para los padres del socialismo científico, la dialéctica:

«concibe las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y perecer […]. Sólo mediante la dialéctica, con constante atención a la interacción general del devenir y el perecer, de las modificaciones progresivas o regresivas, puede conseguirse una exacta exposición del cosmos, de su evolución y de la evolución de la humanidad, así como de la imagen de esa evolución en la cabeza del hombre»[xiii].

En esta misma línea, el leninismo entiende la dialéctica como «la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo»[xiv] y considera a los «fenómenos naturales en perpetuo movimiento y cambio, y el desarrollo de la naturaleza como el desarrollo de las contradicciones existentes en ésta, como el resultado de la acción reciproca de las fuerzas contradictorias en el seno de la naturaleza»[xv]. Por tanto, el método dialéctico, en oposición al metafísico, considera que todos los fenómenos están interconectados, en constante desarrollo y cambio, poniendo especial atención en sus contradicciones internas.

Karl Marx profundizó concienzudamente en el materialismo filosófico e hizo extensivo este conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana, a las relaciones entre los individuos, donde el desarrollo de los modos de producción de los bienes necesarios para la existencia del ser humano se convertía en la fuerza principal que determina toda su vida social, condicionando también la transición de un régimen social a otro:

«En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e interdependientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general»[xvi].

Para Karl Marx, el capital corresponde a una determinada relación social de producción perteneciente a una formación histórico-social concreta. El capital es entendido como una relación social en tanto que la burguesía, como clase social poseedora de los medios de producción y de subsistencia, enfrenta sus intereses a los del proletariado, que no son propietarios de esas condiciones y se encuentran desposeídos. Es en esta contradicción entre propietarios-poseedores, por un lado, y no propietarios-no poseedores, por otro, en la que se establece una relación de explotación en el momento en el que quien no tiene la propiedad de los medios de producción se enfrenta a la obligación de vender una mercancía singular, su fuerza de trabajo, para poder subsistir. Por tanto, «en el mercado todos son formalmente iguales, propietarios de dinero y mercancías, pero de contenido, existe una desigualdad esencial, condicionada por la distribución desigual de los medios de producción»[xvii]. Y esto ocurre porque la propiedad privada de los medios de producción es una condición sine qua non del capitalismo, y es por ello mismo que el capital es una relación en cuanto a producto histórico-social y no un elemento propio y característico de la naturaleza humana o de nuestras sociedades desde ahora hasta el fin de nuestros días como sociedad civilizada.

Además, esta comprensión del capital como relación social implica que existe una relación de dominación, puesto que el burgués, el propietario de los medios de producción, entrega al proletario únicamente una parte del trabajo que realiza, quedándose con el plustrabajo. Es decir, dentro de la contradicción capital-trabajo o burgueses-proletarios se observan prácticas de subyugación, subordinación, hegemonía y dependencia económica.

Como observamos, existe una estrecha relación conceptual entre la teoría económica de Karl Marx, la teoría del valor-trabajo, y la teoría que le llevó a ser considerado como uno de los padres de la Sociología, la teoría del materialismo histórico. Ambas tienen el mismo punto de partida: el trabajo como elemento básico de la sociedad humana y cuyo desarrollo determina finalmente el desarrollo de las sociedades. La actividad laboral supone, para la filosofía marxista, cambios de dos tipos; cambios en las fuerzas productivas de la sociedad, entendidas estas como los cambios en los medios de producción y los medios técnicos por los cuales los seres humanos actuamos sobre la naturaleza; y, en correspondencia con estos cambios, se producen otros en toda la estructura de las relaciones de producción entre las personas, es decir, entre los participantes en el proceso social de la producción.

Con esto sobre la mesa, parece evidente lo vulgar que es la diferenciación que llevan a cabo las organizaciones tránsfobas cuando afirman que el sexo es algo material, mientras que la autodeterminación de género es idealista. Como hemos podido observar, la dialéctica y el materialismo no se ciñen al ámbito biológico, sino que implica llevar a cabo un estudio total de la humanidad, la naturaleza y los cambios que se producen como consecuencia de los distintos estadios sociales a causa de la evolución de las fuerzas productivas. Por ende, un fenómeno biológico no es más científico que un fenómeno social, más si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia han existido diferentes expresiones de la familia y el género, que poco tienen que ver con la familia burguesa-patriarcal o con el binarismo de género actual. Ahora bien, debe comprenderse que apoyar la identidad o autodeterminación de género no provoca per se el fin de una superestructura patriarcal y explotadora; ello solo vendrá con el final del capitalismo, ya que la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

 

¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión!

Atruena la razón en marcha: es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos. ¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos en la lucha final.

El género humano es la internacional.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

[i] Karl Marx (2008 ed.). Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 335.

[ii] «el cual estipulaba que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo íntegramente su salario, y que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada tres horas un descanso de media hora para amamantar a su hijo» (Frencia & Gaido, 2018, p. 4).

[iii] Cintia Frencia & Daniel Gaido (2018).  Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920).

[iv] (29 de junio de 2021). Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans. PCTE.es

[v] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 30.

[vi] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 51.

[vii] Karl Marx (2020 ed.). El Capital. Crítica de la economía política, T. I, L. I., pp. 225-229.

[viii] Karl Marx & Friedrich Engels (2019 ed.). Manifiesto Comunista, p. 73.

[ix] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, pp. 33-34.

[x] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, p. 30.

[xi] Cinzia Arruzza (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo, p.10.

[xii] VV. AA. (2022). El comunismo ante la cuestión LGTB+, p. 282.

[xiii] Friedrich Engels (2014 ed.). Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring, pp. 67-68.

[xiv] Vladimir Lenin (1961 ed.). Obras escogidas, Tomo I, p. 31.

[xv] Iósif Stalin (1938). Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, p. 4.

[xvi] Karl Marx (1859). Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 2.

[xvii] Rolando Astarita (2013). El capital como relación social, p. 7.




El PCOE en Sevilla con el pueblo palestino

Los pasados lunes 16 y 23 de noviembre, diferentes organizaciones que apoyan la causa palestina organizaron dos manifestaciones que recorrieron las calles de Sevilla. Los militantes del PCOE en dicha provincia asistieron a ambas manifestaciones lanzando el mensaje comunista mediante octavillas que se fueron repartiendo a lo largo del recorrido. De esta forma mostramos toda nuestra solidaridad con la clase trabajadora palestina, la cual lleva décadas sufriendo la ocupación y el genocidio del estado fascista de Israel. Occidente muestra una vez más su hipocresía frente al mundo, entre ellos el gobierno “más progresista de la historia” el cual o se pone de perfil frente a los miles de asesinatos por parte de Israel o directamente apoya al estado genocida.

 

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO! 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO! 

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Sevilla




Prohibido olvidar al pueblo saharaui

El pasado 24 de octubre, los socialfascistas del PSOE y la coalición Sumar firmaron un acuerdo de gobierno en el que se omitió de manera deliberada la cuestión del Sáhara Occidental. Una decisión que supone una nueva traición de Sumar al movimiento obrero y a la lucha por la libertad del Sáhara Occidental, pues es evidente que a través su candidata Tesh Sidi instrumentalizaron la valiente lucha del pueblo saharaui para su beneficio electoral.

Son muchas las concesiones que la “izquierda” del sistema ha realizado al régimen genocida de Marruecos desde aquel 14 de marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez envió una carta al dictador Mohamed VI donde, en un ejercicio de genuflexión enorme, asumía la propuesta marroquí de autonomía como la «más seria, creíble y realista». Un movimiento que supuso la muerte de la posición histórica del PSOE sobre el Sáhara Occidental y que vino precedido del cese de la Ministra de Exteriores, Arancha González Laya, a petición de Rabat como condición para normalizar las relaciones con el Estado español, ya que la ahora exministra había aprobado la hospitalización de Brahim Ghali en Logroño. Huelga decir que su sustituto, José Manuel Albares, es poco más que un lacayo del régimen marroquí.

Un mes más tarde, el 19 de abril de 2022, conocíamos que entre 2017 y 2020 se había utilizado la herramienta de espionaje Pegasus contra 63 políticos independentistas. Pero la cosa no quedó ahí. A los pocos días salió a la luz que actuales cargos del gobierno español como Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska tenían sus teléfonos infectados con el software espía que, casualmente, es utilizado por Marruecos. El Estado español demostraba así su posición como eslabón débil dentro de la cadena imperialista al ser espiado de forma externa. Posteriormente, en la madrugada del 24 al 25 de junio, en la valla que separa Melilla de Marruecos, la policía marroquí asesinó con total impunidad a 37 personas que pretendían entrar en dicha ciudad autónoma, a lo que habría que sumar más de un centenar de heridos. Pedro Sánchez salió rápidamente a justificar la brutalidad policial. Por consiguiente, todos los calificativos que se puedan emplear contra el gobierno español serán escasos, pues estamos hablando de auténticos criminales de guerra que tienen las manos manchadas con la sangre de los proletarios saharauis, por no mencionar su apoyo a los regímenes fascistas de Israel y Ucrania.

Contrario a esto, la clase trabajadora del Estado español ha demostrado en numerosas ocasiones su apoyo al pueblo saharaui y su animadversión hacia el régimen de ocupación marroquí. Un rechazo que debe desplegarse también contra Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y el resto de las marionetas de la política imperialista de Marruecos que utilizan el electoralismo y el parlamentarismo burgués para sojuzgar la lucha obrera.

La clase obrera es internacional. Los obreros españoles defenderemos siempre a nuestros hermanos de clase del Sáhara Occidental y lucharemos contra las fuerzas de ocupación marroquíes que tratan de desplegar su influencia en la política del Estado español. Nunca olvidaremos que desde 1975 han tratado de imponer a sangre y fuego su sistema político en los territorios que legítimamente pertenecen al pueblo saharaui y que han buscado por todos los medios posibles borrar del mapa la existencia de la República Árabe Saharaui Democrática.

Marruecos es una potencia imperialista y criminal que lleva cinco décadas tratando de someter al valiente pueblo saharaui. Para ello, el ejército marroquí ha llevado a cabo bombardeos contra civiles que huían a zonas seguras, han ocupado territorios que no les pertenecían, han atacado a civiles con napalm, fósforo blanco, bombas incendiarias y han llevado a cabo toda clase de saqueos, torturas, encarcelamientos, violaciones y desapariciones con total impunidad a cambio de garantizar el expolio de los recursos naturales de la zona como fiel peón de Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde el PCOE estaremos siempre del lado del pueblo saharaui, de la legítima lucha armada por la liberación y soberanía completa del Sáhara Occidental. Frente a esta barbarie, enarbolaremos con orgullo la bandera roja que representa el internacionalismo proletario y el socialismo como única salida para acabar con toda opresión. El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede escudarse más tras la palabra “democracia”, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más ricos, a los burgueses, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado.

Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o los territorios pendientes de descolonizar es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo a nivel internacional. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo de manera revolucionaria.

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA OCCIDENTAL!

 

Madrid, 29 de octubre de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Plataforma por una vivienda digna: un nuevo juguete de la socialdemocracia

En este mes hemos visto cómo algunas organizaciones que se dedican a la lucha por la vivienda, junto con otras, han creado una nueva plataforma. Esta nueva plataforma se llama “Plataforma en defensa del derecho humano a la vivienda en la Comunidad de Madrid” y en ella participan Comisiones Obreras, UGT, Consejo de la Juventud, Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones más.

En el comunicado que publicaron el día de su nacimiento señalan el problema que existe con la vivienda centrándose solo en el caso de la Comunidad de Madrid, y más concretamente en su capital. Señalan el aumento del número de pisos turísticos, la crisis habitacional y la falta de vivienda pública que existe.

Si pasamos a las peticiones o las reivindicaciones que hacen para solucionar el problema existente, lo que se plantea es la creación de una Ley autonómica que ponga fin a la problemática de muchos madrileños.

Este tipo de comunicados nos muestra de nuevo como la política burguesa intenta encauzar todo movimiento dentro de los parámetros del Estado con la reclamación de leyes o con el intento de mejorar el servicio de una Administración que funciona en favor de la burguesía. Esta nueva plataforma la debemos ver como un nuevo apéndice de Más Madrid, ya que no es casualidad que Rita Maestre dijese días antes de aparecer este “gran acuerdo” que iba a impulsar un gran movimiento ciudadano en favor de la vivienda.

Como no, la burguesía y la socialdemocracia, como su perrito faldero, en sus miles de intentos por querer capitalizar los movimientos sociales e introducirlos en un cauce legalista, crea una nueva plataforma. Es una muestra también de como la clase obrera y las clases populares no tienen una independencia política respecto a la burguesía.

Nosotros los comunistas sabemos que la solución del problema de la vivienda no pasa por reclamar a un gobierno u otro un determinado grupo de leyes, pues sabemos a la perfección que esas leyes son papel mojado. Cuando bajamos a la realidad de las cosas vemos como se siguen cometiendo abusos a inquilinos por parte de los caseros, como las inmobiliarias siguen cobrando los honorarios-cuando no te los cobran en B-, o como el precio de la vivienda no para de subir.

Dentro de este sistema capitalista la vivienda es un activo más utilizado por la burguesía para seguir robando al obrero. Bajo el capitalismo nunca podrá garantizarse una vivienda digna, por lo que la solución no pasa por nuevas leyes, la solución no pasa por pedir vehemencia, la solución pasa por hacer caer el capitalismo y crear el socialismo por la vía revolucionaria.

Por eso, desde el Partido Comunista Obrero Español creemos que la única salida que tenemos en el momento actual es la unión de todas las luchas. Todas las luchas, es decir, contra la LGTBi-fobia, antiracismo, antifascismo, por la vivienda, por las pensiones, etc., en una sola, contra el sistema capitalista, el verdadero causante de nuestros problemas. Por ello creemos en el Frente Único del Pueblo como punto de partida por la revolución socialista.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA SOLA!

 

Comité Regional del PCOE en Madrid




¡Manos fuera de la cultura popular!

El pasado 5 de octubre, con ocasión de la Cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en la ciudad de Granada, el presidente Pedro Sánchez utilizó a la figura del poeta y dramaturgo Federico García Lorca para blanquear al régimen fascista ucraniano. Su revisionismo histórico dibujó a Lorca como una figura que, dentro de su lógica, sería partidaria del régimen que tanto sufrimiento ha causado a gran parte de sus conciudadanos, como es el ucraniano.

Sin embargo, el revisionismo histórico en torno a la figura de Lorca lleva hace años apareciendo en los medios de comunicación, desde los que dicen que su ejecución se debió únicamente a envidias familiares para conseguir sus propiedades u ocultando que fue ejecutado en algunos libros escolares de educación primaria. Lo cierto es que uno de los motivos por los cuales fue ejecutado García Lorca, según la propia documentación del régimen franquista (que intentó ocultar su implicación en el asesinato, afirmando que se debió a la situación caótica que se vivió en Granada tras el golpe contra el Frente Popular) fueron sus ideas políticas.

Federico García Lorca fue uno de los intelectuales que firmaron un documento a favor del Frente Popular, así como manifiestos antifascistas, participó en actos de Socorro Rojo pidiendo la libertad del comunista Luís Carlos Prestes (preso por la dictadura de Getúlio Vargas en Brasil), fue miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y también mandó una condolencia por la muerte del escritor soviético Máximo Gorki. Teniendo en cuenta estos aspectos, a Lorca le hubiera desagradado un régimen, como es el caso del ucraniano, que desde el golpe del Euromaidán en 2014 ha derribado monumentos relacionados con su pasado soviético al mismo tiempo que ha homenajeado a fascistas y criminales como Stepán Bandera, o que mantiene detenidos y bajo amenaza de muerte a los hermanos Kononovich por su militancia comunista, o que persigue y ata en postes a mujeres y niñas sólo por ser gitanas, pueblo que él homenajeó en su obra, en especial el “Romancero Gitano”. En relación a esto último, tampoco hubiera aprobado a otros líderes presentes en esa cumbre, como es el caso del fascista Viktor Orbán, que ha aplicado medidas antigitanas en Hungría.

Pero la figura de Lorca no es la única que se han intentado apropiar los fascistas con ocasión de la guerra interimperialista en Ucrania. En mayo del 2022, el propio Zelenski en su intervención en la inauguración del Festival de Cannes llegó a decir que “necesitamos un nuevo Chaplin que demuestre que el cine no puede permanecer mudo”. De igual modo que ocurre con Lorca, se alude a una figura relacionada con la izquierda para apelar a la conciencia de aquellas personas identificadas con el progresismo para unirlas a su causa, en este caso Chaplin, un cineasta que, pese a que negó ser comunista, sufrió la persecución de la caza de brujas del senador McCarthy, motivo por el cual tuvo que abandonar el país donde trabajaba. Además, perteneció a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética-al igual que Lorca- y participó en actos con diplomáticos soviéticos. Defendió al compositor Hans Eisler por haber sido incluido en la “lista negra de Hollywood” a causa de sus ideas comunistas, satirizó a Hitler y Mussolini en su película “El Gran Dictador” y era de etnia gitana. Todos estos elementos, al igual que ocurre con Lorca, nos hacen ver que está muy lejos de ser, en caso de que viviera en la actualidad, alguien admirador del régimen ucraniano.

Podemos ver ciertos paralelismos con lo que ya denunció Lenin en el capítulo I de “El Estado y la revolución” cuando, denunciando la apropiación por parte de la socialdemocracia de la figura de Karl Marx, dice “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para <<consolar>> y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola”.

Y así funciona con muchas otras figuras: vemos cómo el PSOE reivindica a Salvador Allende cuando en el pasado hizo negocios con la dictadura de Pinochet, reivindica a Rosa Luxemburgo como una feminista-pese a que en vida tuvo disputas con el movimiento feminista-al mismo tiempo que tolera la detención de comunistas fuera y dentro de las fronteras del estado español.

No debemos bajar la guardia ante este revisionismo histórico, ya que busca fortalecer a la reacción y, por ende, al fascismo.

 

¡FUERA LAS MANOS DE LA CULTURA POPULAR!

¡CONTRA EL REVISIONISMO HISTÓRICO!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.