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La mercancía como unidad básica del capitalismo

La unidad básica del capitalismo es la mercancía. Hoy en día puedes comprar una camiseta en Finlandia y tenerla en 48 horas. Plataformas como Amazon y Packlink hacen posible este milagro; sin embargo, todo tiene un reverso para la clase obrera, ya que cuanto más rápido circula la mercancía menos vale su trabajo.

La modernización y robotización de los medios usados para transportar las mercancías implica menos mano de obra humana, lo que hace aumentar el ejército laboral de reserva, que reduce los salarios y, por ello, aumenta la explotación sobre los elementos no cesantes de la clase obrera. La globalización, tan cacareada por la escoria ultracapitalista como Reagan o Thatcher, que no tuvieron valor para implementar en su propio país ante la inminente caída de la URSS, y que tuvieron que aplicar en terceros países como el Chile de Pinochet con su estrepitoso fracaso conocido, se ha extendido al total de la población mundial. Hay que destacar el resultado que ya comienza a notarse en el conflicto social manifiesto en los propios Estados Unidos, en varios frentes, porque no soportan el grado de las contradicciones inmanentes del sistema capitalista (frente racial, Trumpistas, asalto al parlamento, frente ecológico, etc.).

La velocidad de circulación de la mercancía crea el monopolio a nivel mundial, ya que precariza todos los sectores al producir masivamente en todos los ámbitos y empuja a los productores a subrogarse a las condiciones que impone la corporación en una competencia desleal. Si un obrero quiere vender su fuerza de trabajo en el único monopolio posible, el suyo, tiene que subrogarse a la precarización de sus condiciones, aumentando el grado de explotación de la clase obrera. Cuanto mayor es ese grado de explotación, más aumenta el capital. Como dijo Marx en su obra “Salario, precio y ganancia (1865)”, cuanto más aumenta el capital, que es trabajo asalariado cristalizado, más aumenta la ganancia capitalista y menos vale el trabajo del obrero. Son vasos comunicantes. Lo hemos visto, por ejemplo, en la crisis del ladrillo (2008), cuando entró el trabajo a destajo en la construcción y el capital se acumuló en forma de pisos. Automáticamente los albañiles acumularon pobreza, cuando la progresiva depauperización de las condiciones laborales impuestas no les permitió sostener la pseudo propiedad de sus viviendas hipotecadas y que ellos mismos producían, o, directamente, grandes estratos de la población no tuvieron acceso a ellas.

Un aumento de la circulación y producción de la mercancía sólo puede llevar a una aceleración hacia la crisis de sobreproducción. Se da la paradoja, anunciada por Marx, de que trabajar más nos vuelve más pobres. Los capitalistas trabajan sobre nuevas formas de producir (como el Método Toyota, por ejemplo), para buscar una solución para alargar la vida al enfermo terminal.

Ya que la participación del obrero en una producción que está socializada cada vez es menor, con lo que se precariza sus condiciones, la velocidad del aumento de capital con su consecuencia directa sobre la clase obrera, repercutirá en el acceso y la velocidad de consumo de las mercancías consumidas por los obreros, lo que hará que el capital (trabajo asalariado cristalizado) se acumule pero se estanque, y que tengan que vender más barato, reduciendo su tasa de ganancia que repercutirá en la velocidad de nuevas guerras.

Ante esta violencia impuesta por el capitalismo, la vanguardia obrera consciente debe transmitir a la clase obrera que solo hay una alternativa, sencilla y clara, la socialización de los medios de producción instaurando el Socialismo y la planificación económica que termine con la anarquía productiva.

En España, la participación en la plusvalía extraída de los países colonizados que nos habla Lenin en su obra “¿Qué hacer? (1902)”, y que impedía hacer la Revolución en un país industrializado, ha cesado. Se acabaron las aristocracias obreras y, consecuentemente y de forma progresiva, se acabarán los obreros sin conciencia de clase, ya que el capital sólo socializa la miseria y la explotación. La robotización será su tumba. Obreros, socialicemos nuestra producción y la apropiación indebida de esos elementos parasitarios. Trabajemos en la única opción que nos ofrece nuestra propia supervivencia, la construcción del Socialismo.

 

¡POR LA SOCIALIZACIÓN DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




Libertad, ¿para qué clase?

Tras su reciente victoria electoral, y a partir del próximo 10 de diciembre, Javier Milei iniciará su mandato como presidente de Argentina. Libertario, anarcocapitalista, extremista o antisistema han sido algunas de las etiquetas que desde los medios de comunicación y la academia burguesa se han empleado para tratar de describir a este personaje tan excéntrico, pero la realidad es que Milei no es más que un fascista que representa la cara más salvaje y despiadada del sistema capitalista, y cuyo gobierno hará realidad todos y cada uno de los anhelos del capital financiero con el objetivo de machacar a la clase trabajadora.

Como ya vimos en EEUU con Donald Trump y en Brasil con Jair Bolsonaro, el fascismo trata de alienar a las amplias masas proletarias con un pretendido mensaje anti-establishment que señala a una supuesta clase política como la culpable de todos los males de la nación, bajo la influencia, por supuesto, del fantasma del comunismo. Un mensaje que sirve también a su contraparte en el parlamentarismo burgués, a la socialdemocracia, que en Estados Unidos, Brasil, Argentina o España aprovecha las excentricidades de los candidatos fascistas para blanquear la democracia burguesa; una oportunidad de oro para hacer ver a la dictadura de clase que ejerce la burguesía contra el proletariado como la forma de gobierno que mejor protege a sus ciudadanos de los radicalismos al tratar de buscar la racionalidad en un inexistente centro político.

La bandera que defiende Milei es la bandera del capital financiero, la del neoliberalismo más salvaje y asesino, la del furibundo anticomunismo y la de la subyugación de la economía a los designios del criminal imperialismo estadounidense. No tardaremos en ver como la sanidad y la educación públicas – históricas conquistas del movimiento obrero – serán completamente desmanteladas. Asimismo, se llevará a cabo un enorme retroceso en las políticas contra el medio ambiente – destruido por la anarquía de la producción capitalista – y en los derechos de las mujeres, tratando de revertir las leyes que regulan el acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo. Además de fomentar al extremo la privatización de todos los aspectos de la vida humana en detrimento de lo público, el gobierno de Milei trabajará sin descanso para armar hasta los dientes a sus fuerzas de seguridad y destinando el erario público a la militarización desenfrenada y las ansias de sangre del imperialismo, bien en Ucrania, en Palestina o donde le indiquen la OTAN y los monopolios.

Si algo está claro es que el fascismo tiene vía libre para imponerse pacífica y electoralmente allá donde los monopolios lo necesiten, pues a la vista está que con la publicidad necesaria en los medios de comunicación burgueses cualquier personaje puede alcanzar la mayoría parlamentaria. Incluso uno que se mostró a favor de la venta de órganos bajo la sacrosanta protección del mercado capitalista. Y esto ocurre, en parte, porque la socialdemocracia, fruto de la bancarrota económica del modo de producción capitalista, está más derechizada que nunca, con un programa político que es poco más que papel mojado, pues conlleva igualmente la miseria al proletariado y la pauperización constante de sus condiciones vitales, pues el sistema necesita exprimirnos lo máximo posible para paliar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Sin embargo, por otra parte, es también necesario señalar la inexistencia de un Partido Comunista y de una Internacional Comunista que combata al fascismo a todos los niveles y que planteé la más que necesaria batalla ideológica. Ya sea en el Estado español, en Argentina o donde se piense, sin el Partido Comunista, que es la herramienta más sublime de lucha proletaria, los trabajadores solo podremos encontrarnos desarmados, atomizados y divididos frente a nuestro enemigo de clase, el cual, en estos momentos históricos de extrema bancarrota política, social y económica, se abalanza contra nosotros con más fuerza y fiereza que nunca. Nos lo están arrebatando todo, hasta la vida misma, con tal de que un puñado de capitalistas sigan con sus fortunas y privilegios completamente intactos.

Milei habla mucho de la libertad. La coalición que dirige se llama La Libertad Avanza y su patético grito de guerra siempre fue ¡Viva la libertad, carajo! Sin embargo, mientras siga existiendo el Estado capitalista – ya sea dirigido por oportunistas o reaccionarios – la libertad no será más que una farsa, pues este solo existe para someter a sus enemigos de clase. La única libertad que aquí se observa es la que poseen los monopolios y los imperialistas para subyugar a los trabajadores y pueblos del mundo.

La auténtica libertad, genuina y verdadera para todos los explotados y oprimidos del mundo, solo podrá alcanzarse con la destrucción del modo de producción capitalista y su sustitución por la dictadura del proletariado, pues esta es la única alternativa posible a la dictadura de la burguesía. No obstante, esa tarea no podrá realizarse hasta que los comunistas no conquistemos la unidad, mientras no derrotemos y exiliemos al oportunismo del movimiento obrero y, consecuentemente, la clase obrera comience a dar auténticos pasos hacia su emancipación completa, hacia la toma revolucionaria del poder por medio de la revolución socialista.

 

«La libertad es una gran palabra; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se han expoliado a los trabajadores» – Lenin

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 21 de noviembre de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Algunas lecciones sobre la ley de amnistía [ESP/CAT]

Los partidos de la burguesía se han fracturado estos últimos días debido a la ley de amnistía, que no son más que componendas para conservar las sillas por parte del gobierno y para que la oposición continúe radicalizando su discurso y seguir mostrando su verdadera cara sin complejos.

Por un lado, encontramos a Pedro Sánchez que en los anteriores comicios se comprometió a poner a Puigdemont ante la justicia y que ahora no ha dudado en maniobrar en un giro de 180º para conservar el cargo. Haciendo un encaje de bolillos, donde ayer decía digo hoy dice diego, refleja la falta de principios del oportunismo y como no dudan en jugar con la deuda y el dinero público para salvaguardar sus intereses como en el caso de la condonación de 15.000 millones de euros a la Generalitat acordado con ERC.

Por otro lado, vemos a una oposición capaz de movilizar amplias capas de la población de distintas clases sociales en torno a la bandera nacional y para la defensa de la sacrosanta unidad de España. La derecha prueba sus fuerzas en la calle como ya hizo en el Asalto al Capitolio de los Estados Unidos en abril de 2021 o en el asalto a la Plaza de los Tres Poderes en Brasil en enero de 2023. ¿Pero qué fuerza va a tener la derecha cuando no existe mejor gestor de los intereses de la burguesía y el imperialismo que el PSOE junto a Sumar (Podemos-Izquierda Unida) y sus hermanos oportunistas en otros países? La derecha queda en la retaguardia esperando a ser llamada a filas en el momento de que crezca una verdadera fuerza que ponga en jaque al capitalismo.

De esta doble circunstancia podemos fácilmente inferir que la ley de amnistía beneficia a unos y otros para hacer campaña en torno a sus propósitos y que la doble moral burguesa se ejecutará de manera similar cuando la otra parte necesite apoyos para ostentar el poder, como cuando José María Aznar rebautizó a ETA como movimiento de liberación vasco por poner un solo ejemplo. Los márgenes de la manida Constitución son anchos cuando se trata de dar cabida a las distintas urgencias de las fuerzas que representan a la burguesía. Siempre la historia se repite y el hecho no debe sorprendernos.

Ante este escenario los comunistas podemos extraer dos lecciones. La primera es que la ley de amnistía va a ser un pacto de caballeros entre los distintos estratos de la burguesía, que dejará fuera a todos los represaliados de la clase obrera, como Pablo Hasél o los distintos presos políticos comunistas que llevan años reclamando la amnistía siendo ignorados, que purgan largas condenas en la cárcel y que muchas veces son cadenas perpetuas encubiertas.

Lo segundo que podemos observar es el descrédito de las propuestas políticas burguesas que intentan movilizar a la clase obrera junto a la pequeña burguesía en torno a una y otra bandera y en la defensa de una patria, como vemos en el caso de VOX-PP y en Catalunya respecto al mencionado Procés, pero que apenas consiguen atraer a una fuerza significativa.

En el caso concreto de Catalunya, lo decimos desde el conocimiento en primera persona que implica vivir allí. Amplias capas de la clase obrera apoyaron el Procés, que no consiguió superar los intereses de los Partidos representantes de la pequeña y gran burguesía catalana ya que no tuvieron, y siguen sin tener hasta la actualidad, una opción de clase a la que aplicarse. El poder de movilización y respuesta que demostró la clase obrera es una fuerza titánica que los comunistas todavía debemos hacer nuestra y de la que somos responsables por no guiarla hacia los intereses de la propia clase obrera que es eminentemente internacionalista y, por lo tanto, ninguna enseña nacional, ni ninguna patria la va a representar si no es capaz de tomar el poder dentro de ella.

Así pues, vemos como la burguesía en términos políticos únicamente ofrece oportunismo por un lado y nacionalismo por el otro, dos opciones con las que la clase obrera no se identifica y que saben que son una trampa. Sin embargo, a la hora de ir a votar, se aferran a una u a otra bajo el argumento de elegir “el mal menor” puesto que se ha borrado por completo la digna lucha por un “bien mayor” que no puede ser otra que la lucha por el socialismo. Es por esa misma razón que los comunistas debemos llevar a término la batalla ideológica, para mostrar que existen más opciones que las pírricas propuestas burguesas ahora que la podredumbre del capitalismo y la de su clase dominante es tan palpable.

Ahora mismo, objetivamente, es más importante para un obrero la inflación que la unidad de España o que el PSOE-Sumar (Podemos- Izquierda Unida) siga en la poltrona. Duele a los ojos las movilizaciones que consiguió PP-VOX ante las distintas sedes del PSOE y de las que es imposible que todos los participantes pertenecieran a la aristocracia y a la burguesía. Hay un malestar dentro de la clase obrera que canaliza en las distintas opciones prefabricadas que la burguesía le ofrece y que nos llevan amplia ventaja en la lucha ideológica, que es la última que sostiene al sistema capitalista.

El capitalismo está en bancarrota y no le queda más salida que la guerra, como la que vemos estos días contra nuestros hermanos de clase palestinos. La clase obrera necesita de un Partido fuerte y centralizado que le conduzca en las distintas luchas que debe emprender para su emancipación. Para ello debemos unificar todas las luchas parciales en el FUP (Frente Único de Pueblo). Por eso, los comunistas debemos conseguir apoderarnos de esa gran fuerza que demuestra tener la clase obrera cada vez que se moviliza bajo opciones burguesas, para llevarla a la única opción que vela por ella, la construcción del Socialismo.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Por la construcción del Socialismo!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

ALGUNES LLIÇONS SOBRE LA LLEI D’AMNISTIA

Els partits de la burgesia s’han fracturat aquests últims dies a causa de la llei d’amnistia, que no són més que tripijocs per a conservar les cadires per part del govern i perquè l’oposició continuï radicalitzant el seu discurs i continuar mostrant la seva veritable cara sense complexos.

D’una banda, trobem a Pedro Sánchez que en els anteriors comicis es va comprometre a posar a Puigdemont davant la justícia i que ara no ha dubtat en maniobrar en un gir de 180° per a conservar el càrrec. Fent mans i mànigues, ara diu blat, ara diu ordi, reflecteix la falta de principis de l’oportunisme i com no dubten en jugar amb el deute i els diners públics per a salvaguardar els seus interessos com en el cas de la condonació de 15.000 milions d’euros a la Generalitat acordat amb ERC.

D’altra banda, veiem a una oposició capaç de mobilitzar àmplies capes de la població de diferents classes socials entorn de la bandera nacional i per a la defensa de la sacrosanta unitat d’Espanya. La dreta prova les seves força al carrer com ja va fer en l’Assalt al Capitoli dels Estats Units a l’abril de 2021 o en l’assalt a la Plaça dels Tres Poders al Brasil al gener de 2023. Però quina força pot tenir la dreta quan no existeix més bon gestor dels interessos de la burgesia i l’imperialisme que el PSOE al costat de Sumar (Podemos-Izquierda Unida) i els seus germans oportunistes en altres països? La dreta queda en la rereguarda esperant a ser cridada a files en el moment que creixi una veritable força que posi en escac al capitalisme.

D’aquesta doble circumstància podem fàcilment inferir que la llei d’amnistia beneficia als uns i els altres per a fer campanya entorn dels seus propòsits i que la doble moral burgesa s’executarà de manera similar quan l’altra part necessiti suports per a ostentar el poder, com quan José María Aznar va rebatejar a ETA com a moviment d’alliberament basc per posar un sol exemple. Els marges de la gastada Constitució són amples quan es tracta de donar cabuda a les diferents urgències de les forces que representen a la burgesía. Sempre la història es repeteix i el fet no ha de sorprendre’ns.

Davant d’aquest escenari els comunistes podem extreure dues lliçons. La primera és que la llei d’amnistia serà un pacte de cavallers entre els diferents estrats de la burgesia, que deixarà fora a tots els represaliats de la classe obrera, com Pablo Hasél o els diferents presos polítics comunistes que porten anys reclamant l’amnistia sent ignorats, que purguen llargues condemnes en la presó i que moltes vegades són cadenes perpètues encobertes.

El segon que podem observar és el descrèdit de les propostes polítiques burgeses que intenten mobilitzar a la classe obrera al costat de la petita burgesia entorn d’una bandera o una altre i en la defensa d’una pàtria, com veiem en el cas de VOX-PP i a Catalunya respecte a l’esmentat Procés, però que a penes aconsegueixen atreure a una força significativa.

En el cas concret de Catalunya, ho diem des del coneixement en primera persona que implica viure aquí. Àmplies capes de la classe obrera van donar suport al Procés, que no va aconseguir superar els interessos dels Partits representants de la petita i gran burgesia catalana ja que no van tenir, i segueixen sense tenir fins a l’actualitat, una opció de classe a la qual aplicar-se. El poder de mobilització i resposta que va demostrar la classe obrera, és una força titànica que els comunistes encara hem de fer nostra i de la qual som responsables per no guiar-la cap als interessos de la pròpia classe obrera que és eminentment internacionalista i, per tant, cap ensenya nacional, ni cap pàtria la representarà si no és capaç de prendre el poder dins d’ella.

Així doncs veiem com la burgesia en termes polítics únicament ofereix oportunisme d’una banda i nacionalisme per l’altre, dues opcions amb les quals la classe obrera no s’identifica i que saben que són un parany. No obstant això, a l’hora d’anar a votar, s’aferren a una o a una altra sota l’argument de triar “el mal menor” perquè s’ha esborrat per complet la digna lluita per un “bé major” que no pot ser una altra que la lluita pel socialisme. És per aquesta mateixa raó que els comunistes hem de portar a terme la batalla ideològica, per a mostrar que existeixen més opcions que les pírriques propostes burgeses ara que la podridura del capitalisme i la de la seva classe dominant és tan palpable.

Ara mateix, objectivament, és més important per a un obrer la inflació que la unitat d’Espanya o que el PSOE-Sumar (Podemos- Izquierda Unida) segueixin en la poltrona. Fa mal als ulls les mobilitzacions que va aconseguir PP-VOX davant les diferents seus del PSOE i de les quals és impossible que tots els participants pertanyessin a l’aristocràcia i a la burgesia. Hi ha un malestar dins de la classe obrera que canalitza en les diferents opcions prefabricades que la burgesia li ofereix i que ens porten ampli avantatge en la lluita ideològica, que és l’última que sosté al sistema capitalista.

El capitalisme està en fallida i no li queda més sortida que la guerra, com la que veiem aquests dies contra els nostres germans de classe palestins. La classe obrera necessita d’un Partit fort i centralitzat que la condueixi en les diferents lluites que ha d’emprendre per a la seva emancipació. Per a això hem d’unificar totes les lluites parcials en el FUP (Front Únic de Poble). Per això, els comunistes hem d’aconseguir apoderar-nos d’aquesta gran força que demostra tenir la classe obrera cada vegada que es mobilitza sota opcions burgeses, per a portar-la a l’única opció que vela per ella, la construcció del Socialisme.

 

 Pel Front Únic del Poble!

 Per la construcció del Socialisme!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




El auge del fascismo

El capital nos inculca sus valores desde niños para explotarnos mejor. La alienación comienza desde el nacimiento, con los bautizos, por ejemplo, acto que jamás puede tener la aquiescencia de contra quien lo perpetran, y sigue la escalera hasta el infinito, porque la vida del obrero está enajenada en una triple dimensión: moral, económica y política.

Un marxista debe enfrentar la realidad en la que quiere incidir sobre dos pilares, el grado de desarrollo del capitalismo en la clase trabajadora y el desarrollo de las contradicciones capitalistas. En el ámbito de los países no periféricos, en especial los países de la comunidad europea donde crecen las opciones electorales de extrema derecha, esta triple alienación tiene un destacado rasgo común.

En el ámbito moral, alcanzar la virtud para un obrero enajenado, significa conformarse con la pobreza y la escasez, fruto de su condición de asalariado, y se premian cosas como el ahorro, el esfuerzo y el espíritu sacrificado que hace crecer el valor de la plusvalía y que es la renuncia total por parte del obrero, no sólo de la lucha de clases, sino de buscar siempre aumentar su temperatura. Valores como el trabajo duro, la sumisión a la jerarquía capitalista, la dedicación de toda una vida a la explotación del trabajo asalariado, incluyendo infinidad de fuertes renuncias de su vida familiar y privada comenzando por su tiempo, son conceptos que una vez conseguidos y contrastada su falta de valor, generan un rencor que se proyecta en el plano social con la exigencia de que los demás hemos de pasar por el mismo aro, si queremos lograr su virtuosismo. El obrero enajenado no sólo se convierte en virtuoso, sino que, además, se convierte en el guardián de su propia virtud. Como dijo Platón, cuando el prisionero no tiene consciencia de su prisión, el carcelero no necesita candados. Esto muestra cómo la burguesía inculca el idealismo en la clase obrera, procurando negar la capacidad de estudiar la realidad en su conjunto.

En el ámbito económico, ese obrero ha producido riqueza para ocho vidas y lo único que recibe es una pensión menguada y cuestionada como insostenible por el sistema, y la acumulación de todo a lo que ha ido renunciando con la consigna interiorizada de que el trabajo duro produce resultados, silenciando la realidad que es mucho más rentable para los explotadores y que puede contrastarlo en cualquier momento en su práctica cotidiana. Muchos oficios, como por ejemplo el de cartero, con la implementación de las TIC, se han quedado desfasados y corre el peligro de que, a pesar de su abnegación, pase a engrosar el ejército productivo de reserva con la etiqueta de improductivo y todos sus sueños se desmoronen. Debido a la educación distorsionada que ha asimilado como propia, su valía y su autoestima se medirán por el rasero de los valores que le ha inculcado el capital y como ha dejado de generar plusvalías, le juzgarán como inútil, vago e improductivo. Al obrero que tenga mejor suerte y la explotación le alcance hasta una edad avanzada, toda una vida de sacrificios le será retribuida por el capital por intangibles como Dios, la Patria, la Unidad Nacional, la comunidad de iguales, sin saber del todo cierto los perjuicios que le otorga la defensa de esos valores y la convivencia con ese estado económico.

La religión, con todos sus derivados, es el cambio de tangibles por intangibles que tan bien funciona para no repartir beneficios. Son el triunfo de la triple alienación. Cualquier opción política que se proponga construir el Socialismo, tiene que declararla sin demora de incumbencia privada porque perpetúa los privilegios de la organización clasista burguesa.

En el tema de la patria, Lenin expone en “El derecho de las naciones a la autodeterminación” (1914) que las patrias de los países que superaron el feudalismo son hechas a sangre y fuego en conflagración directa de los obreros de ambos lados. La patria burguesa tiene que expandirse para conquistar territorios para la ampliación del campo donde circulan libremente las mercancías producidas y por eso la cartografía ha sufrido infinidad de cambios producidos por las guerras de rapiña. Lenin, como siempre certero, dice algo evidente para todos aquellos que no tengan una percepción distorsionada de la realidad por haber asimilado los valores del capital como propios. Porque si se defiende la inmutabilidad de unas fronteras en constante cambio ¿dónde está el sentido de este estado de cosas? Hay una voluntad mística, podríamos decir casi religiosa, de marchar contra la dialéctica y de resistir por el terruño.

Volviendo al plano religioso, todo el virtuosismo adquirido en la explotación del trabajo asalariado es la cristalización y la reafirmación de que sus sacrificios serán retribuidos en un mundo que no es este, concretamente en el Cielo. El sujeto que ha conquistado un honor tan dudoso, ser intachable, que quiere proyectar esa virtud futura en su vida diaria y necesita un elemento tangible que legitime la defensa de la mística sobre esos principios no materialistas, Dios, la Patria, la Unidad Nacional, la comunidad de iguales como dijimos con anterioridad, hacia algo que sea un adelanto del lugar a donde no morirá para siempre y que se asemeja en su estructura. El obrero enajenado encuentra esa representación en el estado burgués, que le ha inculcado las ideas del capital desde pequeño para explotarlo mejor. Como dice Federico Engels en el prólogo de “La guerra civil en Francia” (1871): “La fe supersticiosa en el Estado se ha trasplantado del campo filosófico a la consciencia general de la burguesía e incluso a la de muchos obreros. El Estado se convierte en la realización de la idea, o sea, en lenguaje filosófico, el reino de Dios en la Tierra en que se hacen o deben hacerse realidad la eterna verdad y la eterna justicia”. Y la eterna virtud, añadiría.

La expresión cuantificable de todo lo que estamos diciendo, es el auge en los países de la comunidad europea del voto obrero a opciones fascistas. Las opciones personalistas tienen un marcado patrón decisionista por un sujeto iluminado, y nada democrático, por alguien que es único, tipo Mussolini, Franco o Abascal en nuestro ámbito y adaptado a los tiempos modernos para que la legalidad burguesa pueda arroparlo sin judicializar, y está tocado por la varita de la virtud, alguien al que hay que seguir a ciegas, como a Dios, aunque no sepamos a ciencia cierta la dirección exacta. Esa personalidad que lucha contra el mal, (casi siempre contra lo que es diferente y se halla en indefensión), maneja el poder con ánimo iracundo, como el altísimo, y esa es la proyección más valorada, que sea firme e intransigente en la lucha contra quien quiere violar las puertas del paraíso, la legalidad burguesa (lo vimos con la guardia civil en la Playa del Tarajal). En estos días vemos como, noche tras noche, se manifiestan ante las sedes del PSOE, extremando la violencia hasta escalas desconocidas hasta ahora, mostrándose sin ningún tipo de pudor y cómo las fuerzas represivas son mucho más tolerantes que cuando se manifiestan opciones obreras, a las que se reprime con saña.

Así, rápidamente, mediante este análisis que podríamos calificar de silvestre, podemos buscar las raíces del incremento de la influencia de opciones fascistas y en particular en España. La falta de conciencia y educación política hacen afilar la hoja de la guillotina al mismo reo que es ajusticiado, el obrero asalariado. Esta tarea de crear conciencia y educación contra los valores que el capital ha inculcado a la masa obrera desde pequeños para explotarlos mejor es labor de los comunistas. Es imperativo marchar contra este lamentable e innecesario estado de cosas. Motivos nos sobran.

 

¡SIN PARTIDO NO HAY REVOLUCIÓN!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




Nueva humillación a las Brigadas Internacionales en Madrid

Este 7 de noviembre conocíamos que el Ayuntamiento de Madrid, presidido por Martínez Almeida, instalará un cantón de basura en el mismo lugar donde es más que probable que exista una fosa con 451 brigadistas internacionales, según se deduce de una petición de 1941 que mencionaba desplazar los cuerpos de aquel lugar.

La política del Estado Español sigue supurando fascismo por todos sus poros.  No solo atenta contra los vivos, sino que también lo hace contra los muertos, contra su recuerdo y por tanto contra la historia. Los 35.000 hombres y mujeres de las brigadas internacionales fueron y son ejemplo de solidaridad internacionalista, hombres y mujeres de 53 países distintos que vinieron a España a combatir el fascismo y la decadencia que este trae consigo. Pero, por desgracia, el fascismo terminó por imponerse y el recuerdo de la lucha de todos y todas aquellos que combatieron la mayor lacra ideológica sigue siendo manchado y pisoteado hasta nuestros días.

Este intento por sepultar la historia del movimiento obrero evidencia el carácter fascista del Estado español, donde no hay ni pretende haber justicia para los combatientes de las brigadas internacionales, pese al Real decreto del 19 de Enero de 1996, el cual reza que: “Es de justicia reconocer la labor en pro de la libertad y de la democracia llevada a cabo por los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales durante la guerra civil española de 1936 a 1939.”, así se evidencia el estado “democrático” como lo que es, una careta que se puso el fascismo para formar parte del imperialismo de la OTAN y la UE.

Nunca ha habido ni ha querido haber una ruptura con el pasado. En estos momentos que la amnistía está en boca de todos, tenemos que recordar que nuestra “democracia” concedió una amnistía a todos aquellos criminales que bajo el franquismo torturaron, asesinaron y detuvieron a los luchadores antifascistas durante 40 años de dictadura, al igual que todos los crímenes cometidos por la barbarie fascista durante la Guerra Civil. No podemos pedirle a un Estado fascista que respete la memoria de aquellos que entregaron su vida por un mundo antifascista, y que vieron en el conflicto español una forma de proteger a la clase obrera mundial, cuando el régimen actual se basa en el anterior sin una ruptura.

El proletariado no puede dejar en manos de la legalidad burguesa la justicia que a él mismo le corresponde reclamar, no puede limitarse a esperar la bondad “democrática” de los organismos del estado burgués. El proletariado no debería seguir incurriendo en el error de tener fe en estos organismos o instituciones por ser, en teoría, democráticos, porque aunque así fueran, estos van a expresar siempre los intereses de la clase capitalista, es por eso que las acciones pasivas de denuncia nunca serán suficientes para reclamar nuestros intereses como clase, y menos aun cuando a quien se le reclama es al fascista Estado español.

El único método probado que tiene el proletariado para imponer sus intereses sobre los de la burguesía no es otro que el de hacer suyo el terreno de la lucha de clases, y para esto es imprescindible el partido.

El partido es la herramienta más poderosa que tiene el proletariado, y si bien es cierto que la unidad de los comunistas sigue presentándose como una necesidad, la tarea fundamental que tiene hoy la clase obrera en general es la de unirse, la de conformar el Frente Único del Pueblo que envíe a este sistema al vertedero de la historia, uniendo todas las luchas en una sola contra el capitalismo. La lucha es la única garantía que tenemos, no solo para combatir en el presente, sino también, para defender el pasado y construir el futuro.

 

¡VIVAN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El sector logístico de Guadalajara en huelga

El sector logístico de la provincia de Guadalajara está en huelga. Los sindicatos amarillos de CCOO y UGT, vendidos a la patronal, han propuesto un convenio a la patronal que ya ha sido rechazado. Pero, ¿realmente estos sindicatos van a pelear hasta el final, o van a aceptar cualquier medida, como ya hicieron, por ejemplo, con la huelga de los metalúrgicos de Cádiz, donde pactaron sin aprobación de los trabajadores?

¿Qué proponen CCOO y UGT para el nuevo convenio?

  • Subida salarial
  • Eliminar una cláusula del convenio por la que el 20% de los trabajadores no se benefician ni de subidas salariales ni de atrasos
  • Más condiciones de seguridad por la alta siniestralidad del sector
  • Reducción de la jornada 8h por año de vigencia del convenio
  • Determinar microparadas retribuidas en la jornada para favorecer el descanso
  • Establecer un descanso semanal de al menos dos días consecutivos
  • Protocolos de embarazo y lactancia
  • Plus por trabajar fines de semana y festivos

Y, ¿qué van a recibir los trabajadores? Migajas. Porque eso es lo que dan CCOO y UGT. Pero, ¿qué esperar de unos sindicatos que reciben un premio de la patronal andaluza? ¿Qué esperar de unos sindicatos vendidos al Capital que llevan más de una década sin convocar una huelga general, cuando la situación de la clase obrera es cada vez más precaria, con una inflación por las nubes, recortes en derechos laborales tras la reforma de la reforma del PP, que fue aplaudida por la propia patronal? ¡La patronal aplaudiendo una reforma laboral, y quieren vendérnosla como algo positivo para los obreros!

¿Qué beneficios puede darnos a los trabajadores un sindicato como CCOO cuya plantilla en Galicia fue a la huelga en febrero de este año 2023 reclamando una renovación del convenio y la subida de los salarios que llevaban nueve años congelados, y ante esta huelga intentaron apartar a los abogados laboralistas de la misma? ¿Qué nos puede aportar un sindicato como es CCOO que en Baleares fue condenado por el Tribunal Superior por el despido improcedente de un representante de los trabajadores, sumando en esta región tres condenas por despido improcedente de delegados de personal? Un sindicato podrido del que se beneficia, por ejemplo, la pareja de su Secretario General, Unai Sordo, que recibe 345.000€ de dinero público por “dar un taller de lectura a funcionarios vascos”. Y qué decir de Pepe Álvarez, que tras su elección como Secretario General de UGT, con un salario mensual de 2.638€, adquirió un ático dúplex a su nombre en el centro de Barcelona y seis fincas en Asturias, lo cual no es de extrañar cuando las cúpulas de estos sindicatos gestionan un fondo privado de pensionas que factura 2 millones de euros anuales.

¿Cómo vamos a confiar en estos traidores a la clase obrera, en estos revienta huelgas? ¡CCOO y UGT son un mal para los trabajadores porque están al servicio de la patronal!

A los trabajadores solo nos queda organizarnos en un sindicato de clase. Por eso, llamamos a los obreros de todos los sectores a abandonar los sindicatos traidores y organizarse en el sindicato referente en el Estado español de la Federación Sindical Mundial (FSM): Alternativa Sindical de Clase (ASC).

 

¡Muerte al sindicalismo amarillo!

¡Organízate en la ASC!

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




Ante la situación en Palestina, ¿qué puede hacer la clase obrera internacional?

El pasado sábado 11 de noviembre desde el PCOE se organizó una charla-debate sobre la situación en Palestina y cuál debe ser el papel de la clase obrera internacional en esta nueva acción criminal del sistema capitalista.

El Partido reservó una sala en el Centro Cívico del Cerro del Águila para un fin muy diferente, un acto por el 50 aniversario del Partido, sin embargo, viendo los niveles de violencia a los que está llevando el Estado fascista de Israel el Genocidio que está sufriendo el pueblo Palestino desde hace 75 años, y la patente complicidad de los Estados títeres del Estado más criminal de la historia, EEUU, el Comité Provincial de Sevilla decidió dar visibilidad a esta situación.

El acto comenzó con la lectura del comunicado del Frente Popular por la Liberación de Palestina del pasado 28 de octubre, el cual empieza haciendo un llamado internacional, “el deber principal de todas las fuerzas que apoyan los derechos del pueblo palestino y se oponen a la guerra genocida contra él es intensificar su lucha contra los países involucrados en la agresión y la guerra contra nuestro pueblo”. Desde el PCOE coincidimos plenamente en la necesidad de incrementar las acciones que se están llevando a cabo en todos los países, principalmente en los países aliados del Estado genocida de Israel. Desde el FPLP se deja claro que “esta alianza agresiva no será desmantelada por posiciones tímidas o poco entusiastas, sino que requiere una escalada de acciones revolucionarias serias”, las manifestaciones multitudinarias que se están llevando a cabo son necesarias, pero no suficientes.

Los estados aliados de Israel y el mundo entero llevan décadas mirando hacia otro lado mientras se encarcela, asesina y se echa de sus casas y tierras al pueblo palestino, ¿por qué por el simple hecho de manifestarse estos Estados van a cambiar su posición? Los países de la OTAN en ningún momento cambiarán su apoyo al estado sionista, ya que está entre sus intereses la existencia de Israel para tener control sobre Oriente Medio.

Durante estos días se han llevado a cabo acciones que nos muestran el camino a seguir. La semana pasada se conoció la noticia de que los estibadores de Barcelona han decidido no cargar ni descargar buques que lleven material armamentístico a Israel, esto mismo han decidido en otros países como en Italia, donde los estibadores de Génova harán manifestaciones y bloqueos del puerto, o en Bélgica.

La clase obrera tiene un poder mucho más efectivo que el manifestarse en las calles de sus diferentes ciudades. La clase obrera internacional es quien mueve el mundo, es quien trabaja en las fábricas, quien transporta las mercancías y, en general, quien hace funcionar toda la cadena de producción. Si la clase obrera se para, el mundo se parará con ella. Estas acciones aisladas de los estibadores no serán suficientes para parar este genocidio, pero si nos muestran la solución: la organización de la clase obrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español tenemos claro que la unidad y la organización de la clase obrera española e internacional será lo único que realmente ponga fin, no solo a este genocidio, si no a la raíz de este, el cual no es otro que el sistema capitalista. Un sistema en decadencia al que no le queda otra que recurrir a la guerra y al genocidio para seguir en su intento de acumular capital. Pero dicha organización de la clase obrera será imposible sin la unidad de su vanguardia, sin la unidad de los comunistas en el partido revolucionario que eleve la conciencia de nuestra clase para ponerle fin a este sistema criminal y construir el socialismo.

 

¡SOLO LA ORGANIZACIÓN DE LA CLASE OBRERA PONDRÁ FIN AL GENOCIDIO DEL ESTADO FASCISTA DE ISRAEL Y AL SISTEMA CAPITALISTA!

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla




16 años sin ti. 16 años de lucha

Este pasado 11 de noviembre se cumplían 16 años del asesinato del militante antifascista Carlos Palomino. 16 años después, seguimos viendo como el fascismo, reflejo del capitalismo en decadencia, vive y se desarrolla con libertad dentro de este sistema, ya que su propósito último es hacer prevalecer la barbarie del capitalismo.

No se puede hablar de fascismo sin hablar de capitalismo, al ser el capitalismo en decadencia quien crea y hace crecer el fascismo para su supervivencia y seguir siendo la burguesía la clase hegemónica. La lucha contra él debe estar ligada por lo tanto a una lucha contra el capitalismo. El fascismo, haciendo uso de la retórica, engaña y embrutece a los obreros, usando las armas del nacionalismo, el racismo, la LGTBi-fobia, etc., dividiendo a la clase obrera y enfrentándola entre sí.

La lucha de la clase obrera debe ser una lucha de una manera consciente y activa, comprendiendo qué es y por qué existe el fascismo. Solo así conseguiremos dar pasos firmes hacia la derrota de este engendro que ha parido un sistema inhumano.

Desde el Partido Comunista Obrero Español nos solidarizamos con los familiares y amigos de Carlos y de todos los militantes antifascistas y obreros que han sido asesinados por los fascistas. La tarea principal y fundamental que debemos hacer es unirnos y unir todas las luchas en una sola, contra el capitalismo, a través del FUP, y mirar al enemigo a la cara y enfrentarlo, del mismo modo que hizo Carlos hace 16 años.

 

 

¡MADRID SERÁ LA TUMBA DEL FASCISMO!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El partido comunista ante la cuestión LGTB+

Abrazaríamos el idealismo si creyéramos en algún momento que tras la revolución socialista y el inicio de la dictadura del proletariado las relaciones sociales quedarán intactas. Decía Karl Marx que:

«No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia […]. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la superestructura erigida sobre ella»[i].

Esto fue comprendido rápidamente por los bolcheviques tras la revolución de octubre que acabó con el Imperio zarista. Fruto de ello, se implementó una legislación pionera para la liberación y emancipación de la mujer, como fueron los Decretos sobre el matrimonio civil y el divorcio del 16 y del 18 de diciembre de 1917, el Código de Trabajo de diciembre de 1918[ii], el Decreto soviético de legalización del aborto del 10 de noviembre de 1920 o la persecución de la prostitución a raíz de los debates realizados por las dirigentes bolcheviques Alexandra Kollontai, Inessa Armand, Nadezhda Krupskaia, Olga Kameneva y Vera Golubeva en el seno del Departamento para el trabajo entre la Mujer del Partido Comunista[iii]. Así, la Unión Soviética se convirtió en el primer Estado en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Todo ello, enmarcado dentro de la teoría y práctica del Partido Comunista que se distanciaba notablemente de las aspiraciones del feminismo como movimiento reformista y liberal-burgués. Dentro de esta serie de medidas, y por la importancia que tiene para el presente documento, también es preciso hablar de la despenalización de la homosexualidad masculina en el Código Penal soviético del 1 de junio de 1922.

Como vemos, toda esta serie de nuevas medidas legislativas que se produjeron en el período 1917-1922 solo fueron posibles una vez fue derrocado el viejo orden zarista que existía en Rusia. No se produjeron defendiendo la línea interclasista de la unidad nacional durante la Primera Guerra Mundial o cayendo en los preceptos socialchovinistas y reformistas que abundaban en el movimiento comunista del momento.

Del mismo modo, la lucha contra toda explotación, opresión y discriminación – sin olvidarnos de la defensa de nuestros intereses inmediatos – solo puede conjugarse hoy contra la dictadura de la burguesía capitalista, es decir, luchando por la imposición revolucionaria del socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista. Sin embargo, parece que un enemigo mayor que el imperialismo o el fascismo sacude las cabezas de algunos partidos y organizaciones comunistas: el posmodernismo. Una especie de punching ball que sirve a la vez como comodín argumentativo a todo lo que les desagrada de la política socialdemócrata. El posmodernismo es la excusa que se emplea en estos días para justificar la creciente ola de lgtbfobia en el seno del movimiento comunista, una derechización que se vincula especialmente con el rechazo hacia las personas trans y cuya existencia se relaciona con la degeneración, la pederastia o el borrado de las mujeres, abrazando así el programa ideológico del feminismo radical, abiertamente burgués y enemigo del materialismo dialéctico e histórico.

La expresión más concreta de esta línea derechista en el movimiento comunista español la encontramos en el documento emanado del Buró Político del PCTE, Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans[iv], en el cual se argumentaba que las recientes reformas socialdemócratas suponían «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales». El PCTE, como muchos otros partidos y organizaciones que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, desconoce la diferencia que existe entre el sexo y el género. Decía la historiadora y militante comunista Gerda Lerner que:

«El sexo es una realidad biológica en hombres y mujeres. El género es la definición cultural de la conducta que se considera apropiada a los sexos en una sociedad y en un momento determinados. El género es una serie de papeles culturales; por lo tanto, es un producto cultural que cambia con el tiempo»[v].

Es decir, los atributos sexuales son, evidentemente, una realidad biológica, mientras que el género es un producto del proceso histórico que se modifica en los distintos modos de producción al alterarse la superestructura. No obstante, la opresión hacia la mujer y la discriminación hacia las personas LGTB+ es transversal en todas las sociedades de clases, como bien advirtió Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando hablaba de la gran derrota histórica del sexo femenino. Siguiendo con la lectura de Gerda Lerner podemos diferenciar claramente qué es el sexo y qué es el género:

«El hecho de que las mujeres tengan hijos responde al sexo; que las mujeres los críen se debe al género, una construcción cultural. El género ha sido el principal responsable de que se asignara un lugar determinado a las mujeres en la sociedad»[vi].

Asimismo, de la vasta obra de Karl Marx es fácil extraer la conclusión de que la sociedad capitalista no es nada sin la producción de mercancías y el robo de plusvalía, es decir, es esencial que el trabajador ponga su mercancía fuerza de trabajo a disposición del mercado para que esta pueda ser explotada por el burgués. Para ello, es fundamental que se dé a los proletarios lo imprescindible para que puedan reproducir la fuerza de trabajo:

«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el compendio de actitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad vida de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producirse valores de uso de cualquier clase. […] La fuerza de trabajo existe únicamente como disposición natural del individuo vivo. Por tanto, su producción presupone su existencia. Dada la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación. Para su conservación, el individuo vivo necesita cierta suma de medios de vida»[vii].

Como observamos, Karl Marx plasma el conflicto existente entre el capital y la vida, en tanto que los medios de subsistencia y las necesidades necesarios para mantener la circulación de capital, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo no es algo que brote del mercado y que los Estados divididos en clases antagónicas controlan para mantener el poder sobre su mercancía más preciada. Del mismo modo, Karl Marx también ahondó junto con Friedrich Engels en la esclavitud existente en el seno de la familia (i) y la importancia de la división del trabajo (ii), así como en el papel de la reproducción (iii):

(i) «¿En qué descansa la familia actual, la burguesa? En el capital, en la ganancia privada. En su desarrollo acabado, existe sólo para la burguesía; pero halla su complemento en la forzada carencia de familia de los proletarios y en la prostitución pública»[viii].

(ii) «Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta»[ix].

(iii) «La producción de vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra como una relación social –»[x].

Como vemos, desde el marxismo se tiene claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia patriarcal, en tanto que la mujer y los hijos son esclavos del marido. Por tanto, el marxismo contempla la familia patriarcal como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan sometidas a los hombres, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo sea una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implique, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Con esto en mente, cabría preguntarse: ¿Cómo es posible que el hecho de que unas personas se identifiquen con un género distinto al que les fue asignado al nacer a causa de sus atributos sexuales puede provocar «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales», como afirma el Buró Político del PCTE? ¿No buscamos los comunistas, acaso, acabar con el conflicto existente entre el capital y la vida barriendo las relaciones sociales desiguales que emanan del modo de producción capitalista? ¿No es uno de nuestros objetivos alcanzar las más altas cotas de humanismo arrancando de esta sociedad toda explotación, opresión y discriminación por medio de la revolución socialista?

La actitud de un comunista no puede pasar nunca por señalar a las personas trans, cuya identidad choca con una superestructura que, en el caso de las relaciones hombre-mujer, descansa en el binarismo de género, la familia monógama burguesa y en la división sexual del trabajo. Es imposible que la existencia de las personas trans borre a las mujeres. Pero la lucha por la emancipación de la mujer no radica en las diferencias biológicas, sino en la eliminación del poder burgués que la oprime doblemente y esclaviza, y de igual forma por medio del trabajo asalariado que al hombre proletario.

Si centrásemos nuestra lucha en los condicionantes biológicos estaríamos alejándonos del marxismo-leninismo en favor de las teorías burguesas del feminismo radical. Aquellas que, como Shulamith Firestone, «identificaron la diferencia biológica entre hombres y mujeres como la raíz de la subordinación femenina, naturalizando de esta manera las desigualdades de género y presentándolas como inevitables»[xi]. Ello nos llevaría a abrazar los postulados antidialécticos de autoras como Kate Millet que entiende que el patriarcado y, por ende, la sociedad y la cultura patriarcal han sido algo intrínseco a todas y cada una de las civilizaciones que ha conocido la historia; es decir, sería afirmar que la mujer vino al mundo oprimida a causa de los hombres, estando el dominio sexual firmemente arraigado en las relaciones humanas.

Contrario a esto, la única línea revolucionaria se encuentra en el materialismo dialéctico y en el inmenso legado de lucha teórica y práctica de los representantes del movimiento obrero revolucionario, quienes demostraron que es preciso situar la opresión de la mujer en la base económica del modo de producción. Como bien demostró Friedrich Engels, la mujer no nació oprimida en el mundo, su subyugación al varón nació con la propiedad privada y la abolición del derecho materno en favor del paterno, con la abolición de la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndose por la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Nuestra posición, por tanto, no puede ser otra que la de rechazar frontalmente las actitudes de lgtbfobia que se reproducen en el seno de los partidos y organizaciones comunistas, entendiendo esta como una muestra de la ideología burguesa que corrompe a los proletarios y los divide de la misma forma que lo hace el machismo o el racismo.

Ahora bien, ¿cómo debería evaluarse el posmodernismo desde el marxismo-leninismo y nuestro Partido? En primer lugar, una afirmación preliminar sería considerar un arma de doble filo su consideración de la otredad. Si bien, por un lado, el posmodernismo ha centrado buena parte de sus intereses en dar a conocer las diferencias sociales que existen a causa de la subjetividad, el género, la sexualidad o la raza, etc. estas consideraciones parece que convergen en un canto al individualismo y la política reformista, mediante las cuales las diferentes identidades deben estar representadas en la sociedad y el Estado, pero sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, sin plantear la revolución y la lucha armada contra el Estado burgués. Parece evidente que para la izquierda posmoderna el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués.

En definitiva, la multiplicidad de luchas que plantea la línea posmoderna – al renegar de la contradicción fundamental de la sociedad, la existente entre el capital y el trabajo – conduce al renegar de una teoría y práctica auténticamente revolucionarias que puedan conducir a la humanidad a un horizonte realmente emancipatorio, pues su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía.

No obstante, renegar del posmodernismo no implica dejar de lado los intereses y anhelos de los proletarios LGTB+, pues sería, más bien, una línea que representa la vertiente burguesa del movimiento de liberación LGTB+, una tabla de salvación para el oportunismo de la aristocracia obrera que ve en el programa socialdemócrata una oportunidad de conseguir su trozo de pastel. Así pues, el Partido Comunista se dirige contra todo reformismo y revisionismo que inocula la ideología burguesa en el movimiento proletario y en las amplias masas obreras. La izquierda burguesa trafica con el movimiento LGTB+ al igual que lo hace con el movimiento obrero, antirracista, antifascista o de emancipación de la mujer para conseguir privilegios y representación en el arco parlamentario, dirigiendo falsas asociaciones que solo sirven para fomentar su chiringuitismo. Esta podría ser la síntesis de las políticas de identidad que llevan a cabo organizaciones como PCE/IU/UP/Sumar, las cuales confluyen en la ausencia total de conciencia de clase.

En contrapartida, surge un movimiento espontáneo de las masas obreras en contra de la línea burguesa o pequeñoburguesa del movimiento LGTB+, la cual se expresa periódicamente en el Estado español, pero con una ausencia total de dirección política. Una característica que comparte con el resto del movimiento obrero al carecer del Partido Comunista.

A nivel internacional, dentro del movimiento comunista destacan las pociones del Partido Comunista de Filipinas, que estableció que «el CPP defiende el derecho de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los trans a expresar su identidad de género y apoya su lucha contra todas las formas de discriminación»[xii]. Por tanto, parece clara que la posición debe ser la de entender el movimiento LGTB+ en general, y la lucha trans en particular, como un frente de masas más donde el Partido Comunista despliegue su programa y su línea de masas para confrontar las posiciones derechistas dentro del movimiento obrero – que confluyen con los fascistas – y, también, la de los oportunistas de la izquierda burguesa que tratan de dirigir las ansias proletarias hacia la supeditación hacia la dictadura de la burguesía.

La posición del Partido Comunista, por ende, debe ser la de abolir las viejas concepciones del género y de la sexualidad, fruto de la superestructura imperialista, por medio del socialismo como antesala de una futura sociedad comunista donde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y las diferencias de identidad y sexualidad, no repercutan en una cultura donde las mujeres proletarias se encuentren doblemente oprimidas y las personas LGTB+ sean rechazadas al construir nuevos modelos de familia separados de la familia burguesa y patriarcal.

Debemos organizar a las masas LGTB+ desde su posición de obreros, de desposeídos, de proletarios, con igualdad y respeto como camaradas con iguales deberes y responsabilidades en la lucha contra un modo de producción capitalista que, en la fase actual de imperialismo agonizante, nos condena a una vida de miseria, represión, fascismo, guerra y muerte.

Para finalizar este documento habría que cerrar un último elemento ideológico que suele ser constante en el debate sobre las identidades trans: materialismo versus idealismo.

El camarada Lenin decía que el principal logro de la filosofía clásica alemana fue la dialéctica. La dialéctica, como teoría científica de la evolución y una de las mayores conquistas de la filosofía clásica alemana, ha sido enormemente estudiada por los representantes del movimiento obrero socialista una vez fue arrancada de ésta su corteza idealista, hegeliana, y se trasplantó a la concepción materialista de la historia y de la naturaleza. Para los padres del socialismo científico, la dialéctica:

«concibe las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y perecer […]. Sólo mediante la dialéctica, con constante atención a la interacción general del devenir y el perecer, de las modificaciones progresivas o regresivas, puede conseguirse una exacta exposición del cosmos, de su evolución y de la evolución de la humanidad, así como de la imagen de esa evolución en la cabeza del hombre»[xiii].

En esta misma línea, el leninismo entiende la dialéctica como «la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo»[xiv] y considera a los «fenómenos naturales en perpetuo movimiento y cambio, y el desarrollo de la naturaleza como el desarrollo de las contradicciones existentes en ésta, como el resultado de la acción reciproca de las fuerzas contradictorias en el seno de la naturaleza»[xv]. Por tanto, el método dialéctico, en oposición al metafísico, considera que todos los fenómenos están interconectados, en constante desarrollo y cambio, poniendo especial atención en sus contradicciones internas.

Karl Marx profundizó concienzudamente en el materialismo filosófico e hizo extensivo este conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana, a las relaciones entre los individuos, donde el desarrollo de los modos de producción de los bienes necesarios para la existencia del ser humano se convertía en la fuerza principal que determina toda su vida social, condicionando también la transición de un régimen social a otro:

«En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e interdependientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general»[xvi].

Para Karl Marx, el capital corresponde a una determinada relación social de producción perteneciente a una formación histórico-social concreta. El capital es entendido como una relación social en tanto que la burguesía, como clase social poseedora de los medios de producción y de subsistencia, enfrenta sus intereses a los del proletariado, que no son propietarios de esas condiciones y se encuentran desposeídos. Es en esta contradicción entre propietarios-poseedores, por un lado, y no propietarios-no poseedores, por otro, en la que se establece una relación de explotación en el momento en el que quien no tiene la propiedad de los medios de producción se enfrenta a la obligación de vender una mercancía singular, su fuerza de trabajo, para poder subsistir. Por tanto, «en el mercado todos son formalmente iguales, propietarios de dinero y mercancías, pero de contenido, existe una desigualdad esencial, condicionada por la distribución desigual de los medios de producción»[xvii]. Y esto ocurre porque la propiedad privada de los medios de producción es una condición sine qua non del capitalismo, y es por ello mismo que el capital es una relación en cuanto a producto histórico-social y no un elemento propio y característico de la naturaleza humana o de nuestras sociedades desde ahora hasta el fin de nuestros días como sociedad civilizada.

Además, esta comprensión del capital como relación social implica que existe una relación de dominación, puesto que el burgués, el propietario de los medios de producción, entrega al proletario únicamente una parte del trabajo que realiza, quedándose con el plustrabajo. Es decir, dentro de la contradicción capital-trabajo o burgueses-proletarios se observan prácticas de subyugación, subordinación, hegemonía y dependencia económica.

Como observamos, existe una estrecha relación conceptual entre la teoría económica de Karl Marx, la teoría del valor-trabajo, y la teoría que le llevó a ser considerado como uno de los padres de la Sociología, la teoría del materialismo histórico. Ambas tienen el mismo punto de partida: el trabajo como elemento básico de la sociedad humana y cuyo desarrollo determina finalmente el desarrollo de las sociedades. La actividad laboral supone, para la filosofía marxista, cambios de dos tipos; cambios en las fuerzas productivas de la sociedad, entendidas estas como los cambios en los medios de producción y los medios técnicos por los cuales los seres humanos actuamos sobre la naturaleza; y, en correspondencia con estos cambios, se producen otros en toda la estructura de las relaciones de producción entre las personas, es decir, entre los participantes en el proceso social de la producción.

Con esto sobre la mesa, parece evidente lo vulgar que es la diferenciación que llevan a cabo las organizaciones tránsfobas cuando afirman que el sexo es algo material, mientras que la autodeterminación de género es idealista. Como hemos podido observar, la dialéctica y el materialismo no se ciñen al ámbito biológico, sino que implica llevar a cabo un estudio total de la humanidad, la naturaleza y los cambios que se producen como consecuencia de los distintos estadios sociales a causa de la evolución de las fuerzas productivas. Por ende, un fenómeno biológico no es más científico que un fenómeno social, más si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia han existido diferentes expresiones de la familia y el género, que poco tienen que ver con la familia burguesa-patriarcal o con el binarismo de género actual. Ahora bien, debe comprenderse que apoyar la identidad o autodeterminación de género no provoca per se el fin de una superestructura patriarcal y explotadora; ello solo vendrá con el final del capitalismo, ya que la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

 

¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión!

Atruena la razón en marcha: es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos. ¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos en la lucha final.

El género humano es la internacional.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

[i] Karl Marx (2008 ed.). Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 335.

[ii] «el cual estipulaba que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo íntegramente su salario, y que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada tres horas un descanso de media hora para amamantar a su hijo» (Frencia & Gaido, 2018, p. 4).

[iii] Cintia Frencia & Daniel Gaido (2018).  Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920).

[iv] (29 de junio de 2021). Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans. PCTE.es

[v] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 30.

[vi] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 51.

[vii] Karl Marx (2020 ed.). El Capital. Crítica de la economía política, T. I, L. I., pp. 225-229.

[viii] Karl Marx & Friedrich Engels (2019 ed.). Manifiesto Comunista, p. 73.

[ix] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, pp. 33-34.

[x] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, p. 30.

[xi] Cinzia Arruzza (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo, p.10.

[xii] VV. AA. (2022). El comunismo ante la cuestión LGTB+, p. 282.

[xiii] Friedrich Engels (2014 ed.). Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring, pp. 67-68.

[xiv] Vladimir Lenin (1961 ed.). Obras escogidas, Tomo I, p. 31.

[xv] Iósif Stalin (1938). Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, p. 4.

[xvi] Karl Marx (1859). Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 2.

[xvii] Rolando Astarita (2013). El capital como relación social, p. 7.