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La policía reprime la consulta por la sanidad en Madrid

El pasado día 17 de abril, la Policía Municipal de Madrid reprimió una consulta sobre la Sanidad organizada por plataformas, colectivos vecinales y profesionales sanitarios. Esta consulta pedía más recursos para el aumento de personal y medios sanitarios en la Atención Primaria y hospitales públicos de Madrid. Se les multó por “perturbar gravemente la vía pública”, “desobediencia al agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones”, “fijación de publicidad” y por no tener autorización municipal para poner una mesa en la vía pública.

Tenemos listas de espera que rozan la burla, pruebas tan importantes como una biopsia para ver si tienes cáncer tardan 2 meses en hacértelas, ha aumentado desde el 2016 en un 300% el número de pacientes que llevan más de 90 días a la espera de una cita para un especialista, tarda de media 1h en llegar la ambulancia cuando la llamamos de urgencia, etc.

Este caso de represión sirve como ejemplo para recordar que en España hay multitud de normativa legal lista para reprimirnos. La Ley Mordaza es una de las más mencionadas, pero hasta a las Ordenanzas Municipales se les dota de ese carácter.

El capitalismo, en su fase imperialista, está en absoluta bancarrota y sólo le queda recurrir al fascismo. Cada vez tiene menos margen de actuación para atender las necesidades más básicas de la clase obrera que les permita la reproducción de la fuerza de trabajo y por eso se aplican medidas reaccionarias como estas, propias de un Estado fascista, porque nos encontramos en un contexto económico cuyas contradicciones inherentes a este sistema cada vez están más acentuadas y mantener el mal llamado Estado de Bienestar va en contra de sus intereses, no ya por avaricia, que también, si no por mera supervivencia. Los intereses de la clase burguesa son lo opuesto a los intereses de la clase obrera, por eso son irreconciliables.

No hace falta el uso de la violencia policial para coartar la libertad de alguien, no hace falta la violencia más descarada, el atentar contra el poder adquisitivo de una clase obrera cada vez más pobre sin duda sigue siendo útil para forzar la voluntad de quien no sigue la senda marcada, de quien se opone a que su salud sea mercantilizada.

Los trabajadores (independientemente de cualquier condición) estamos siempre amenazados en el capitalismo. No son las leyes burguesas las que establecen una graduación sobre nuestra liberación, sino nuestra posición sobre las relaciones de producción, que en el capitalismo siempre es de desposeídos y explotados. Por lo que, ¿cómo pretendemos salir de este atolladero “reformando el capitalismo” como propone la izquierda parlamentaria?, ¿cómo pretendemos salir si no es yendo a la raíz de los problemas?, ¿cómo pretendemos solucionar problemas que comparten causa y comparten culpable si no es dirigiendo nuestros golpes hacia una misma dirección?

La lucha por una sanidad pública de calidad por parte de la clase trabajadora tiene a sus espaldas mucho esfuerzo, con manifestaciones constantes como la de Abrantes que llevan más de 2 años saliendo todos los jueves, como la reciente consulta sobre la sanidad que ha implicado a más de 10.000 madrileños organizando durante meses 1.742 mesas en los distritos de la capital y 37 municipios, o como todo el trabajo que conlleva presentar una ILP sobre la sanidad, como se ha hecho ya en varias ocasiones. Pero seguimos retrocediendo en derechos, por muy buenas intenciones que se pongan detrás de todo este trabajo que se realiza. Hay que tener claro que seguir actuando de la misma manera no nos va a dar resultados distintos.

Desde el PCOE nos solidarizamos y denunciamos este nuevo caso de represión. Una represión que se da con el gobierno “más progresista de la historia” al mando. Demostrando una vez más que no importa el color del gobierno y que siempre serán los intereses del capital los que defiendan usando para ello toda la represión necesaria.

Es por ello que hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que deje de confiar en los diferentes gobiernos que están al servicio de los monopolios y nunca servirán a los intereses de la clase trabajadora. La única salida para la clase trabajadora es organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, en el cual se unan todas las luchas de la clase trabajadora y cuyo objetivo sea construir nuestros propios órganos de poder. Solo así se pondrá fin a la miseria y a la violencia capitalista y podremos poner todos los recursos y riquezas al servicio de la sociedad.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




86 años del bombardeo fascista sobre Guernica

El 26 de abril de 1937, en cuestión de un par de horas, la ciudad vizcaína de Guernica quedó recudida a escombros y llamas. Una imagen aterradora como consecuencia del bombardeo fascista sobre la localidad vasca, la cual no se trataba en absoluto de un objetivo militar o estratégico; el objetivo tras el bombardeo era la desmoralización completa de la población civil y asestar un golpe sin precedentes contra el pueblo vasco. En esa madrugada, tras tres horas y media de bombardeo en las que se lanzaron entre 31 y 41 toneladas de bombas, murieron más de 1600 personas y otras 900 resultaron heridas.

Al día siguiente, el lehendakari José Antonio Aguirre denunció que el bando fascista era autor del atentado:

«Ante Dios y ante la Historia que a todos nos ha de juzgar, afirmo que durante tres horas y media los aviones alemanes bombardearon con seña desconocida la población indefensa de la histórica villa de Gernika reduciéndola a cenizas, persiguiendo con el fuego de ametralladora a mujeres y niños, que han perecido en gran número, huyendo los demás alocados por el terror».

 

Rápidamente, la Radio Nacional franquista inició una campaña de contrapropaganda y acusó a los vascos en general, y a los marxistas en particular, de incendiar su propia ciudad, en un intento desesperado por eludir la responsabilidad de Franco en la atrocidad y crueldad de haber bombardeado indiscriminadamente a civiles indefensos por medio de la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista. Un ejemplo que nos ayuda a comprender como opera la burguesía en su batalla ideológica y propagandística contra el movimiento comunista.

A los pocos días del incidente, una nota de prensa fue difundida en los periódicos del Estado, la cual atribuía lo sucedido en Guernica a una mezcla entre locura y conspiración de republicanos y nacionalistas vascos a instancias, por supuesto, de la Unión Soviética. La versión de que “los rojos”, en un ataque de falsa bandera, habían incendiado Guernica fue oficial en el Estado español durante décadas. Cuando la verdad tras los hechos hizo insostenible las mentiras del régimen, la historiografía burguesa y fascista basculó para que las culpas cayeran únicamente en la aviación alemana, intentando dejar impunes tanto al sanguinario dictador Francisco Franco como a Emilio Mola.

Sin embargo, de cara al exterior, la versión fascista de los hechos fue desacreditada en los primeros días por los corresponsales de prensa extranjeros. La prensa internacional se había hecho eco del crimen de guerra franquista gracias al testimonio del periodista George Steer cuya crónica del suceso apareció el 28 de abril en The Times y The New York Times:

«El bombardeo de esta ciudad abierta situada muy por detrás de las líneas duró exactamente tres horas y cuarto, durante las cuales una poderosa flora de aviones que consistía en tres modelos alemanes bombarderos Junkers y Heinkel, no cesó de arrojar sobre la ciudad unos artefactos que pesaban un máximo de 450 kilos y se calcula que más de 3.000 proyectiles incendiarios de aluminio con un peso de un kilo cada uno. Los cazas, entretanto, descendían sobre el centro de la ciudad para acribillar con sus ametralladoras a la población civil que se había refugiado en el campo. Pronto, toda la ciudad de Guernica estaba en llamas. […]

La declaración publicada por Salamanca según la cual Guernica ha sido destruida por los rojos es absolutamente falsa. Personalmente hablé con más de 20 refugiados de Guernica en los alrededores de la ciudad la noche de la destrucción […] Un periodista recogió conmigo tres bombas, las tres alemanas, con fecha de 1936. Todo el mundo sabe que en el pueblo un gran número de mujeres y niños han sido atacado en un refugio contra las bombas y es evidente que éstos no habrían ido a refugiarse en un lugar que los rojos tenían intención de incendiar… Yo estuve en Guernica hasta las 1,30 de la madrugada y en ninguna parte podía sentirse el olor a petróleo… Una gran parte de Guernica no es un montón de cenizas, sino un montón de escombros».

Así, la versión oficial difundida por el régimen franquista que atribuía la tragedia al bando republicano fue desmentida con celeridad y a los ojos de los trabajadores del mundo quedó demostrado que ese cruel episodio de la historia fue consecuencia del bombardeo de la aviación italo-alemana que apoyaba al bando franquista y seguía sus órdenes sobre el terreno.

La destrucción de Guernica y el intento de manipular la historia por parte de los fascistas es un episodio que es perfectamente extrapolable al resto de la contienda, donde continuamente se trata de revisar la historia, ya sea culpando del golpe de Estado franquista y la posterior guerra a una supuesta inestabilidad de la II República tras la victoria electoral del Frente Popular o, como vimos en la moción de censura planteada por el partido fascista VOX los pasados días 21 y 22 de marzo, a la revolución asturiana de octubre de 1934.

El fallido golpe liderado por Emilio Mola, a causa de que buena parte de las tropas optaron por mantenerse fieles a la república y al escasísimo apoyo popular, no podría haber terminado tres años después con una victoria en la guerra de no haber sido por la ayuda militar de las potencias extranjeras, de Italia y Alemania, pero también gracias a los recursos que le llegaban al bando sublevado a través del Portugal fascista de Salazar y de Gibraltar en forma de combustible enviado por la compañía estadounidense Texaco. Solo el apoyo estratégico y militar de la Unión Soviética fue lo que permitió generar las condiciones para establecer una resistencia militar sólida contra el franquismo. Una resistencia popular que sorprendió a las tropas de Mola y Franco, las cuales optaron por el terror más absoluto en forma de fusilamientos y bombardeos masivos como forma de atemorizar al valiente proletariado que se había levantado contra el fascismo.

La Guerra Civil, y la victoria del asesino Franco, que fue la victoria de Hitler, de Mussolini, del capital financiero y de la reacción mundial, impuso un régimen fascista mediante el cual se fue conformando el capitalismo monopolista de estado, se construyeron los monopolios y en torno a él se conformó una superestructura que reflejase dicho cambio en la base, dicho tránsito del capitalismo premonopolista al imperialismo. Ese Estado fue ensanchándose y estructurándose, hundiendo sus raíces en el fascismo. Una vez muerto el Caudillo, el oportunismo – hijo del capital financiero – y los fascistas dieron ligeros retoques cosméticos al Estado fascista, para mantener la obra del fascista Franco una vez muerto el tirano, condensándose todo ello en la Constitución de 1978.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse de manera revolucionaria, por ello el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie a su sistema caduco, corrompido y quebrado.

«El peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalistas es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista» (Gueorgui  Dimitrov, 1928).

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡NO PASARÁN!

Madrid, 28 de abril de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Las repúblicas bálticas, punta de lanza de la OTAN frente a Rusia y del fascismo frente al comunismo

Las repúblicas bálticas son, sin lugar a duda, una de las apuestas más grandes por parte de la OTAN a la hora de realizar un cercamiento a Rusia. Junto a Polonia, Estonia, Letonia y Lituania son los países que más apoyo están ofreciendo al régimen fascista ucraniano y sus respectivos gobiernos apoyan fervientemente la presencia militar de la OTAN en sus territorios.

Al bordear Rusia a través de miles de kilómetros de frontera, son 3 regiones ideales para, entre otras cosas, instalar bases militares de la organización atlántica a escasa distancia de localidades como la capital rusa, Moscú. Además, los elementos reaccionarios que dirigen dichos países no dudan en llevar a cabo una despiadada ofensiva ideológica para embrutecer al proletariado de sus respectivos países y, de esta manera, eliminar rápidamente cualquier tentativa de entendimiento de su proletariado con los trabajadores rusos. Temen que en estos momentos de ofensiva capitalista y de pauperización de la miseria de los trabajadores del mundo, vuelva a aflorar el internacionalismo proletario que existía durante la Unión Soviética y que permitió que los pueblos trabajadores de esos países se relacionasen dentro de su condición de clase, como si de un único país se tratase.

Desde el pasado mes de septiembre, se prohibió que ciudadanos rusos con visados Schengen pudiesen integrar al territorio de los países bálticos – Estonia, Letonia y Lituania – y Polonia. En relación con esto, el pasado lunes 17 de abril, el recién formado gobierno de Estonia, presidido por la neoliberal Kaja Kallas, manifestó su oposición a que trabajadores rusos pudieran cruzar la frontera con el país para huir de los horrores de la guerra imperialista y evitar ser llamados a filas.

Letonia, por su parte, no se queda atrás en su alineamiento con los intereses de la OTAN. Rara sería otra postura teniendo en cuenta que su actual presidente de la república, Egils Levits, fue un reconocido neonazi en los años noventa. Esto explica mejor los motivos que llevaron a Inara Murniece, Ministra de Defensa de Letonia, a anunciar la transferencia al régimen fascista de Ucrania de todos sus sistemas de defensa aérea Stinger junto con la promesa de instruir a miles de soldados ucranianos durante el presente año. Letonia lleva ya más de 370 millones de euros en apoyo económico-militar a Zelensky.

Por último, Lituania reaccionó rápidamente ante la invasión rusa de Ucrania bloqueando el tránsito de mercancías hacia el estratégico enclave de Kaliningrado restringiendo el tránsito ferroviario, lo cual afectó a un 40-50% de las importaciones totales del territorio y lanzaba a su población a una más que posible confrontación militar con Rusia. A sabiendas de que las decisiones del ejecutivo lituano estaban tensionando la política entre ambos países, la formación militar, los reclutamientos, la movilización parcial de sus tropas y las maniobras en la frontera no han dejado de aumentar desde el año pasado. A su vez, Lituania ha insistido en reiteradas ocasiones a la Comisión Europea que imponga sanciones más fuertes contra Rusia.

Dichos elementos reaccionarios aplican en las 3 repúblicas una serie de medidas que dejan muy claro la esencia fascista de sus respectivos estados. Una de ellas es la persecución a todo lo relativo al comunismo, empezando por la hipócrita comparación de esa doctrina con el fascismo (siendo ellos fascistas en palabra y hecho), tal y como comentó en su día el Ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Urmas Reinsalu:

“El nazismo y el comunismo se arrogaron el derecho a aplastar países y sociedades, todo en nombre de un futuro utópico que nunca llegó. Millones de personas fueron oprimidas para ser “reeducadas”. Otros muchos millones sufrieron la miseria más abyecta. Y, por supuesto, también fueron millones los que fueron desplazados o asesinados. […]No puedo estar más en desacuerdo cuando su gobierno afirma que el comunismo ha dejado efectos positivos. Es cierto que la Unión Soviética participó en la campaña contra la Alemania nazi, pero el Ejército Rojo no liberó a Europa del Este de la tiranía nazi, sino que cambió ese dominio alemán por la nueva dictadura rusa. La Guerra Civil concluyó en Grecia en 1949. Ese mismo año, el régimen comunista de Estonia deportó al 2% de nuestra población, como represalia contra los campesinos que se negaban a colectivizar la agricultura. A eso hay que sumarle las decenas de miles de estonios que fueron apresados y enviados al Gulag. Cuando digo que en el comunismo no puede haber libertad, democracia e imperio de la ley, lo digo porque se de lo que hablo. La historia nos lo demuestra. El comunismo ha sido intentado en todos los continentes, con la salvedad de Oceanía, y el resultado siempre ha sido el desastre económico y la destrucción gradual del imperio de la ley”.

Otra de las medidas es el régimen de apartheid aplicado a la minoría rusa, que fácilmente alcanza a ser el 20% de la población en países como Estonia, y a la población rusófona, vetando a dichas personas todo tipo de derechos como, el derecho al sufragio y el derecho a realizar estudios en su lengua materna como lo es el idioma ruso. Por no hablar de que la discriminación sobre esa minoría llega al punto de que, especialmente desde la recesión que estalló en 2008, las condiciones de desempleo y de pobreza son aún mayores en esas capas de la población. Aunque realmente la inmensa mayoría de la población de dichos países sufre la explotación del capital en un grado muy elevado, al punto en que la demografía de las tres repúblicas tiende a decrecer, entre otras cosas, por el cada vez más alto índice de población joven que emigra a otros países ante la falta de perspectiva de futuro.

Hoy día, miles de jóvenes observan la “perspectiva de futuro” de la que disponen en esos estados fascistas: blanqueamiento constante del fascismo exaltando como héroes nacionales a colaboracionistas con el nazismo – recordamos el caso de Miquel Puertas, que en 2020 fue encarcelado y torturado en Lituania por el hecho de haber señalado que los supuestos “héroes nacionales” del país eran colaboradores del Holocausto nazi –; persecución de todo elemento revolucionario que aspire a obtener una sociedad más humana, igualitaria y justa – en 2009, el Parlamento lituano modificó su Código Penal para castigar con tres años de cárcel la propaganda e ideología comunista –; una serie de políticas socioeconómicas que convierten a los jóvenes proletarios en un mero utensilio de usar y tirar para la burguesía y un servicio militar obligatorio destinado a que, más pronto que tarde, sirvan como carnaza en una guerra interimperialista.

Una guerra en la cual se usaría a la clase obrera de las repúblicas bálticas al igual que se usa a la clase obrera en Ucrania, a modo de carne de cañón para eliminar a gran parte de la población considerada como excedente para los monopolios. Además de que la potencia criminal más grande que ha parido la historia, Estados Unidos, en una situación interna cercana a la guerra civil, con múltiples tiroteos prácticamente todos los días, con diferentes sectores de la burguesía depredándose entre ellos, una deuda pública de más de 20 billones de dólares, de gigantes en quiebra como el Silicon Valley Bank y con una moneda que cada vez más devaluada frente a otras como el rublo, no ve de otra salida a ese panorama de pérdida de hegemonía que una guerra a gran escala frente al bloque imperialista emergente de los BRICS. Todo ello en medio de un modo de producción que hace aguas frente al avance de las fuerzas productivas, como así lo acredita la descompensación entre capital variable y capital constante fruto de la robotización.

Frente a este panorama, los comunistas de todo el mundo debemos tejer unas relaciones internacionales alejadas de la podredumbre hasta ahora imperante, del amiguismo, del revisionismo y de la negación del internacionalismo proletario, teniendo claro en todo momento los inmensos cambios que están operando en la base económica, y alejándonos de toda tesis oportunista y/o chovinista. Al final, solo el pueblo trabajador del mundo, con la clase obrera a la cabeza guiada por el marxismo-leninismo, puede poner fin a las actuales y opresivas relaciones de producción, sustituyéndolas por la dictadura del proletariado como única vía contra la barbarie imperialista que asola a los pueblos del mundo y nos condena a la miseria más absoluta.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 23 de abril de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




CCOO a la vanguardia de la patronal

Que una gran parte del sindicalismo en el Estado español está completamente dirigido por la burguesía no debería ser una sorpresa para nadie. Ríos de tinta hemos escrito desde el PCOE denunciando que CCOO y UGT son organizaciones antiobreras y corruptas cuya función no es otra que la de garantizar la división y desideologización de los trabajadores para que se impongan las políticas económicas de la burguesía y por lo que esos dos sindicatos del régimen perciben suculentas prebendas por parte del Estado fascista español.  De hecho, esas organizaciones más que sindicatos son auténticas empresas financiadas fundamentalmente con dineros públicos.

En Galicia, los trabajadores de CCOO se juntan, manifiestan y convocan huelga en febrero de 2023 contra su patrón, CCOO, para la renovación de su convenio colectivo y la subida de unos salarios que llevaban ya nueve años congelados. La respuesta del sindicato fue una intentona de vulnerar el derecho de huelga, lo cual le ha llevado a ser condenado por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Lo que debería ser complicado, ser más reaccionario que un Juez o un empresario, para CCOO es el pan de cada día. Y para muestra, un botón. Recientemente, también se ha conocido que en Aragón han condenado también a CCOO por despedir de forma improcedente a una abogada que no asumió un exceso de trabajo. También a finales de 2022, proclamaron un ERE en la Comunidad Valenciana a una plantilla de trabajadores que ya veían su sueldo congelado desde un tiempo atrás. Por no mirar atrás en esta última década donde la Empresa CCOO ha cosechado sentencias judiciales condenatorias por, por ejemplo, despedir a trabajadoras con enfermedades graves o por acoso laboral, entre otras.

Una vez más: no son trabajadores de Amazon, no son trabajadores de Inditex, no son temporeros en Extremadura, son trabajadores de un sindicato cuyo eslogan para su 12º Congreso fue “Actuar para avanzar”. Por supuesto, la idea que tienen ellos de avanzar no es más que la de caminar con el Estado fascista español, profundizar en la reacción y precarizar más a la clase trabajadora para quitarle lo poco que le queda ya.

CCOO es un ejemplo perfecto de la ruina del movimiento sindical de la CSI pues su forma de actuar está perfectamente alineada con el Estado, el cual le otorga jugosas subvenciones a cambio que ascienden a más de 38 millones de euros en la última década. Más aún, por firmar EREs también se llevan comisión o minuta de hasta un 10% del coste del despido, más concretamente, por no hablar de los planes de pensiones privados en los que participa y congestiona junto con los empresarios, como por ejemplo, en TELEFÓNICA a través de FONDITEL.

CCOO y UGT son una parte más de un Estado podrido que el daño que le causan a la clase obrera es enorme. Si actúan de esta forma cuando un caso es mediático, de qué forma actuarán contra los trabajadores en las empresas a puerta cerrada. Esa es la vía sindical de la Confederación Sindical Internacional (CSI), donde CCOO apoyó a Luca Visentini, en el Congreso de ese sindicato internacional celebrado en Melbourne, a ser Secretario General. Personaje que, a la postre, está implicado en el caso Qatargate donde ese sindicato internacional al que pertenece CCOO blanqueaba a Qatar, y presuntamente recibían dinero por ello, a pesar de que en dicho país han muerto decenas de miles de trabajadores en las construcciones de las infraestructuras para el pasado mundial de fútbol. Ningún comunista consecuente, ni ningún obrero honrado puede apoyar a sindicatos de esa calaña, ningún comunista puede estar en los sindicatos de la CSI, como por ejemplo son CCOO y UGT.

La alternativa en los centros de trabajo pasa por fortalecer a los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM), afiliación internacional que agrupa a los sindicatos cuyo objetivo es el sindicalismo de clase y la unión de los trabajadores de todos los países para luchar y acabar contra las agresiones capitalistas en los centros de trabajo, alejándose del burocratismo, de la liberación sindical o de las subvenciones y prebendas de los estados capitalistas. Son el primer bastión para combatir al enemigo de clase y el primer lugar, para muchos trabajadores, donde se revelarán las contradicciones de clase.

Sin detenernos en la batalla económica, el Partido debe servir para elevar esta conciencia hacia la política y que cada trabajador comprenda la necesidad de unificar las luchas de cada centro de trabajo, de cada barrio, de cada centro de estudio y de todos los sectores que conforman el proletariado en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado conformando el Frente Único del Pueblo que sirva para combatir al Estado burgués, sustituirlo por un Estado obrero y construir el socialismo.

 

¡El sindicalismo amarillo es veneno burgués!

¡Ni un oportunista entre nuestras filas!

¡La única vía es el Socialismo!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




La irrupción de la IA y el carácter destructivo de la ciencia en el capitalismo

Hace unos días conocíamos la noticia de que nombraron CEO de la empresa china NetDragon Websoft a una inteligencia artificial, en concreto de la filial de Fujian. Tras seis meses la IA logró hacer crecer a la empresa un 10% en bolsa.

La irrupción de esta tecnología de gran potencial y de aplicaciones tan decadentes en la actualidad, muestra de forma ejemplar el carácter de la ciencia en el sistema capitalista; a menudo cuando se piensa en la ciencia, inmediatamente se nos viene a la cabeza la palabra “progreso”, como si el desarrollo de la ciencia fuese, per se, algo que supone progreso.

Hay que saber distinguir entre avance y progreso, pues difícilmente podrían definirse los avances científicos en la industria armamentística como progreso, o poniendo un ejemplo de mayor actualidad, sería imposible catalogar de progreso a la intrusión de la IA en el mundo del arte con el software de texto a imagen, el cual, está construido sobre la explotación y el robo de obras artísticas más vergonzoso y descarado, hecho que ha provocado el nacimiento de herramientas que, de facto, convierten el arte en un fetiche de estética vacía y deslumbrante, que desvaloriza el trabajo humano y embrutece aún más a la clase obrera, pues la intención en la creación de estas herramientas no es “desbloquear la creatividad” o “democratizar el arte”, sino eliminar el factor humano en la creación artística, haciendo uso de herramientas de producción masiva de imágenes, vídeos y música, ¿dónde está aquí el progreso?

La ciencia, desde sus orígenes, siempre fue una herramienta al servicio de intereses económicos, fundamentalmente, y políticos como consecuencia de lo primero. Es innegable que actualmente la ciencia está en bancarrota, pues no solo no sirve al pueblo, sino que ha perdido, hablando de forma generalizada, toda perspectiva de su humanidad.

El fenómeno de las IAs llegará a muchas más ramas de la producción, desarrollándose aún más la contradicción entre capital constante y variable, hecho que muestra la inutilidad y decadencia del sistema capitalista.

Frente a este panorama de decadencia la única solución que existe es la construcción del partido de la clase obrera, la destrucción del sistema capitalista y la instauración del socialismo. Solo el pueblo, en su misión por la construcción de la sociedad comunista, será capaz de orientar la ciencia hacia lo humano, hacia lo necesario. Para ello, es fundamental que todo comunista esté a la altura del momento y decida emprender el camino de la acción, dando pasos hacia adelante en la construcción del partido siendo parte de la solución y no del problema.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡FORTALECE LAS FILAS DEL PCOE!

Comité Regional del PCOE en Madrid