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El proletariado toma las calles en Francia

Desde el pasado 8 de marzo, estamos viendo como en Francia se suceden valientes jornadas de lucha obrera. Una lucha motivada contra la reforma de las pensiones del gobierno de Emmanuel Macron – que pretende aumentar la edad mínima de jubilación de los 62 a los 64 años y a 43 los años de cotización necesarios para poder cobrar una pensión completa – y que ha terminado por colmar la paciencia y la prudencia de la clase trabajadora del país, demostrando su fuerza mediante huelgas nacionales y manifestaciones que han sido seguidas por millones de personas.

Los medios de propaganda de los estados capitalistas, que en un primer momento trataron de ocultar y silenciar la lucha del proletariado en Francia, ahora optan por criminalizar los disturbios sucedidos en ciudades como París, Amiens, Nantes o Rennes, y se muestran especialmente preocupados con el reciente incendio en la fachada del ayuntamiento de Burdeos, acusando a los manifestantes de “radicales” que emplean “tácticas de guerrilla urbana” y obviando los numerosísimos episodios de violencia, detenciones arbitrarias y cargas por parte de los cuerpos policiales. Frene a este intento patético de desacreditar la más que legítima lucha del pueblo francés, en las cabezas de todos los trabajadores deben resonar las inmortales palabras de Karl Marx: «Nosotros no tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror».

Mientras la ira en las calles va en aumento, Macron ha hecho oídos sordos y ha seguido defendiendo la necesidad de la reforma, argumentando que no existe dinero disponible para las pensiones en su estado actual en las arcas francesas. Sin embargo, la reacción del proletariado de Francia ante la violación de sus derechos incomoda y mucho a este lacayo de la burguesía y los monopolios; muestra de ello es que el presidente haya alterado su agenda internacional con el aplazamiento de la visita a Francia del rey Carlos III debido a la próxima gran convocatoria del 28 de marzo.

 

Igualmente, es reseñable que Macron diga que no se dispone de dinero para pagar las pensiones y que por ello se debe aplicar esta reforma antes de que acabe el año. Sin duda, la guerra imperialista en Ucrania está sirviendo para profundizar en la bancarrota económica de los Estados capitalistas europeos. Sabemos que el sistema está completamente quebrado y es por ello por lo que ya no queda espacio alguno para las reformas; sólo queda ver como se desmantela el falso estado del bienestar. Mientras que Macron y su gobierno defienden que no tienen dinero para las pensiones, en enero de este mismo año anunciaban un incremento del presupuesto militar de más de 400 millones de euros, aumentando así en un 30% entre 2023 y 2024, justificando dichos actos con la excusa de modernizar el ejército francés y reforzar su programa nuclear. ¿Alguien dudaría de la legitimidad de la violencia revolucionaria de un pueblo que se alza contra este intento de tirano fascista que no deja de pauperizar las condiciones de vida de los trabajadores para seguir engrasando la locura bélica del imperialismo?

El sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial (FSM) tiene buena parte de la responsabilidad de que el pueblo francés se levante contra la miseria. El secretario general de la CGT francesa, Philippe Martínez, declaró que: «Macron no ha dado en absoluto una respuesta a lo que está pasando en la calle. Y esto es una muestra de desprecio. Nosotros continuamos con la misma determinación y espíritu combativo. El objetivo es el mismo: que se retire la ley». En el lado opuesto de la historia, el secretario general de la CFDT, Laurent Berger declaró que: «Todo el mundo está inquieto esta mañana, porque ha habido violencias que son inaceptables. Hay que calmar el juego, ahora, antes de que haya un drama». Sus declaraciones son expresión directa de su visión de clase, ya que la CFDT pertenece, al igual que CC. OO. Y UGT, a la Confederación Sindical Internacional (CSI), donde se encuadran los sindicatos afines a los monopolios y al capitalismo.

Las manifestaciones han servido para que afloren todas las contradicciones de un gobierno que acusa la falta de legitimidad y que es víctima del “voto útil” que lo aupó al poder para “frenar” el crecimiento de la fascista Marine Le Pen. Las concentraciones, manifestaciones y huelgas que en un primer momento se enfocaban contra la reforma de las pensiones ahora miran directamente contra el gobierno francés y, especialmente, contra Emmanuel Macron tras su decisión de aprobar por decreto la reforma mediante el artículo 49.3 de la Constitución el pasado 16 de marzo, es decir, sin someterla al voto de la Asamblea Nacional. Una reforma antipopular aprobada de forma rastrera que revela la esencia de la democracia burguesa: la dictadura de una minoría parasitaria que explota inmisericordemente a la mayoría trabajadora.

La continuidad de las luchas en estos casi veinte días, donde se han alternado las movilizaciones nacionales con las manifestaciones de carácter local, ha provocado que el ejecutivo haya optado por la aprobación de la reforma de las pensiones por medio de un decreto con el objetivo de trasladar la lucha en las calles al terreno del parlamentarismo. Es en estos momentos cuando la burguesía recurre a autodenominados socialistas para desviar por los cauces del pacifismo y el electoralismo burgués la respuesta de las masas, para no rendir cuentas ante la historia y del fatal destino que le espera. Así, Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES), la coalición liderada por Mélenchon, ya iguala en intención de voto a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, ambas organizaciones con un 26%.

Tanto a nivel internacional con la guerra en Ucrania como con las protestas internas, el pacifismo socialdemócrata buscará convertir la indignación en una mera papeleta electoral. Contrariamente, los comunistas sabemos que el marxismo no es pacifismo. El pacifismo es un elemento que, junto con la democracia, es indispensable del sistema de dominación burgués. Por ello, no es de extrañar que los lacayos de los monopolios llenen sus discursos de proclamas por la paz y de entendimiento entre clases cuando los trabajadores son arrojados a la trituradora de la guerra imperialista. En este sentido, es innegable que los guardianes de la democracia, ataviados como supuestos socialistas, demuestran una concepción del mundo pequeño-burguesa que es diametralmente opuesta a los intereses del proletariado.

El proyecto de Emmanuel Macron representa el fracaso a nivel social del neoliberalismo y la barbarie y miseria a la que nos conduce el modo de producción capitalista en su fase monopolista. Representa los designios del gran capital, de la Unión Europea y de la burguesía imperialista, como un mero eslabón de la OTAN que, comandada desde Washington, no tiene problemas en convertir Europa en un auténtico cementerio. En España, este proyecto tiene sus homólogos en el Partido Popular y Ciudadanos, sin olvidar a la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que durante las pasadas elecciones francesas dijo: «Si yo fuera francesa, votaría a Macron» a través de su cuenta de twitter.

La guerra no puede dejar impune al capitalismo. El proletariado, como sujeto revolucionario, tiene la misión histórica de transformar el movimiento espontáneo en vanguardia organizada. Este proceso se desarrolla aún a muy poca velocidad, con un proletariado que es demasiado paciente y padece de inmovilismo, acostumbrado a la esclavitud asalariada. Sin embargo, una chispa se enciende en la lucha contra la infame contrarreforma macronista. Un nuevo ejemplo que demuestra que la democracia burguesa es simplemente una máscara de la dictadura de clase de la burguesía contra el proletario; un sistema donde una minoría de oligarcas privilegiados se escudan en “la guerra por la democracia” y en “los valores de la Unión Europea” para saquear al proletariado y condenarlo a la miseria de manera internacional, mientras que inflan desproporcionadamente los presupuestos militares.

El sistema capitalista, cada vez más corrupto y más fascista, se encuentra actualmente en una completa ruina económica que solventa aumentando la miseria del proletariado. Frente a esta barbarie, el único camino es el de la revolución socialista, la dictadura del proletariado, como etapa previa de la futura sociedad comunista.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 28 de marzo de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Moción de censura, todos constitucionalistas, todos franquistas

Los pasados días 21 y 22 de marzo se desarrolló la moción de censura planteada por el partido fascista VOX en la que postulaba al antaño dirigente e ideólogo del Partido Comunista de España (PCE), y brazo derecho de Carrillo, Ramón Tamames, un declarado reaccionario y profundamente antiobrero que terminó la moción de censura gritando al unísono con la parte más fascista del hemiciclo vítores a la Monarquía y a España. Eso es lo que había en el PCE de la transición, de la década de los 70s del siglo pasado.

El discurso de Tamames, antaño ideólogo del PCE, fue un nítido ejemplo de lo que es el revisionismo histórico, un falseamiento de la historia propio de lo que es el fascismo.

Esta moción de censura ha mostrado, nuevamente, a la clase obrera que el Parlamento es un lugar donde se reúnen todo tipo de representantes de la burguesía, los lacayos de la patronal, y parlotean de cuestiones alejadas de los problemas reales de los obreros, a los que unos y otros toman como leños que los empresarios arrojan a sus calderas al objeto de obtener mayor riqueza.

Las intervenciones de Tamames reflejaron nítidamente la personalidad del personaje, un tipo oportunista, reaccionario, prepotente, que pretende apabullar con sus supuestas lecturas pretendiendo mostrarse ante el pueblo como un hombre culto cuando, a tenor de sus conclusiones lo que refleja es a un fascista que falsea la historia, rezuma estulticia y, sobre todo, limpia las botas a los grandes empresarios que, al fin y al cabo, es a los que sirve.

El discurso de Tamames – que puso voz al sector más reaccionario de la burguesía ibérica, del que este sujeto forma parte – se fundamentó en lo siguiente:

  1. Alcanzar la presidencia del Gobierno para convocar elecciones generales en mayo.
  2. Defender y loar a la gran burguesía de manera lacayuna, fundamentalmente a Juan Roig (Mercadona) y a Amancio Ortega (Inditex), al igual que al resto de monopolios del IBEX35. De hecho también defendió la fuga de Ferrovial a Países Bajos, haciendo de chantajista de los monopolios y dejó bien claro que la pequeña y la mediana empresa son residuos del pasado, tal y como extractamos del siguiente pasaje del discurso de Tamames “si se van de España es porque tenemos un tratamiento muy obsoleto de los grupos industriales en nuestro país. Esto se está viendo ahora en el caso de Ferrovial y se va a ver en otros momentos por la migración y deslocalización de empresas, que puede ser grave para todo el país y su futuro industrial. (…) Respeto a las pymes, hay que respetarlas, como a todo, pero hay que tener en cuenta que no son las empresas del futuro. No tienen arrastre, no tienen fuerza suficiente”.
  3. Salir en defensa de la sanidad privada, defendiendo una transferencia económica desde la sanidad pública hacia la sanidad privada.
  4. Defender la indemnización por despido de treinta y tres días por año trabajado en caso de despido improcedente y atacar todo tipo de posible encarecimiento del despido.
  5. Defender a ultranza los Siete Principios Fundamentales del Régimen Franquista, que son los mismos que los de la Constitución, abanderando un nacionalismo español exacerbado y ramplón, con una defensa a ultranza de la unidad de España.
  6. Reivindicar la paz de los sepulcros, o lo que es lo mismo, lo que los fascistas llaman “consenso”, apelando al vendeobreros oportunista – y compañero de filas del PCE – Marcelino Camacho parafraseándolo extractando la siguiente cita del eurocomunista de CCOO, firmante de los Pactos de la Moncloa, que decía “Todos los constituyentes, en aras de aquel consenso básico orientado al establecimiento de un marco democrático y duradero, hicieron importantes renuncias, incluso posturas largamente defendidas a lo largo de la historia, para buscar puntos de encuentro capaces de superar viejos y endémicos conflictos”. ¿A qué renunciaron los fascistas? A absolutamente nada y 47 años de franquismo sin el tirano asesino vivo físicamente así lo acreditan.

Sin embargo, y siendo criminal el discurso de este carcamal que hoy abraza el fascismo, como se pudo corroborar gritando junto a sus colegas reaccionarios apelando a la unidad de España y dando vítores al Rey y a la monarquía, lo más canallesco de este reaccionario fue el ejercicio de revisionismo histórico realizado con respecto del golpe de Estado fascista de 1936. El antaño ideólogo del PCE, hoy un ultra fascista que va de la mano de Espinosa de los Monteros y Abascal retrató cuan miserable es él y lo que él representa como se puede comprobar en el siguiente pasaje de su discurso:

(…) la memoria histórica nos ha creado muchos problemas, y nos los va a crear. (…) vean lo que fue aquella república también: el caos, la desorganización, la indisciplina, una serie de verdaderas luchas contra la llamada legitimidad republicana. La principal, la revolución de octubre de 1934, con más de mil muertos por la represión en gran medida o casi totalmente, por decirlo así, pero, como dice Raymond Carr, el hispanista, en realidad 1934 fue el comienzo de la Guerra Civil (…) Se alienta la división de la sociedad en dos mitades: enterramientos o no enterramientos, monumentos o no monumentos. Insisto, dejemos la historia a los historiadores, porque esa es la única forma racional de resolver un problema y de no volver a los encontronazos (…) es necesario un cambio radical hacia los principios que se mencionaban anteriormente: la monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera, etcétera.

¿Se puede ser más miserable? Sin duda Franco estaría muy orgulloso tanto de este Estado que mantiene la obra de tamaño asesino golpista, al igual que estaría totalmente orgulloso de Tamames – al igual que de la caterva de medios de manipulación que cada día hacen terrorismo periodístico o sacan a la palestra la ideología fascista del Estado que emana de sus cloacas – que no vacila en falsear la historia omitiendo su condición de golpista contra la República, financiado por fascistas italianos y alemanes asi como banqueros y empresarios Y de paso, culpabiliza de la Guerra Civil no a los que se levantaron contra la República del Frente Popular – pues contra la otra República previa a la de febrero de 1936 no se hubieran alzado – sino a las víctimas de la represión bestial del gobierno de las derechas en 1934, represión contra la clase obrera aplicada sin piedad y sin límite por el carnicero Franco al que Tamames y demás fascistas pretenden blanquear.

La reparación de las víctimas del asesino golpista Franco responsable de la Guerra Civil, en tanto y en cuanto dio un golpe de Estado financiado por terratenientes, banqueros, empresarios y las potencias fascistas italiana (con Mussolini a la cabeza) y alemana (Adolf Hitler), en una sociedad democrática no debe crear problema alguno, como con desfachatez señaló la momia reaccionaria que los fascistas sacaron a pasear los pasados días 21 y 22 de marzo.

Y es que Tamames, poseedor de una trayectoria política de la que cualquier persona con un mínimo de honestidad política se avergonzaría, tiene la poca vergüenza de señalar que “en una guerra civil no hay solamente un lado bueno y otro malo. En la nuestra se cometieron atrocidades en los dos bandos”. Pues no, fascista Tamames y demás esbirros de los monopolios, la Guerra Civil se desencadenó por un golpe de Estado dado por los fascistas, por los del bando de Tamames y de los que defienden una Constitución que salvaguarda los principios fundamentales del Movimiento Franquista que dio el golpe. Y golpe se dio no porque estuvieran en contra de la República burguesa de 1934 que inmisericordemente enviaba a militares a asesinar a los obreros que se oponían a  la explotación y al fascismo que pretendía imponer la CEDA desde el gobierno, sino que el golpe fue contra la nueva República que emanaba tras las elecciones de febrero de 1936, contra la voluntad del pueblo expresada democráticamente entregando la mayoría al Frente Popular, el cual pretendía dar soluciones a la cuestión de la propiedad de la tierra en contra de la voluntad de los terratenientes, el cual pretendía depurar el Ejército de fascistas y carniceros, que fueron los mandos que se alzaron contra la República y el pueblo español, para industrializar el país en contra de la voluntad de banqueros y terratenientes, etcétera. En aquel momento, el pueblo español decidió democráticamente en las urnas posicionarse en favor de la política de Frente Popular emanada del Komintern para cerrar el paso al fascismo, y los fascistas españoles de la CEDA y demás organizaciones de derechas abrazaban el fascismo alemán y, fundamentalmente, el italiano anhelando la imposición de un Estado corporativo, o fascista, al estilo italiano.

El, según los medios de manipulación de masas reaccionarios, “leído” Tamames no sólo engaña a todo el mundo en el Parlamento al ocultar el golpe de Estado de Franco, como cabeza de la derecha y del fascismo a nivel mundial encabezado por Hitler y Mussolini y promovido por los monopolios, sino también engaña cuando habla de que en una guerra “se cometieron atrocidades en los dos bandos”. Los fascistas no sólo cometieron infinidad de atrocidades en la guerra civil, sino que esas atrocidades las siguieron perpetrando una vez terminada la guerra donde la represión política era inmisericorde, al igual que la política de exterminio seguida por el Régimen franquista contra los opositores a éste. El fascista Tamames, no solo miente con respecto a quiénes son los responsables de que hubiera una guerra civil en España, la derecha que él defiende con el asesino Franco a la cabeza y con Hitler y Mussolini como referentes, no sólo miente al culpabilizar por igual a ambos bandos y ubicar en la clase obrera los responsables de esa guerra civil, sino que calla ante la política de represión sistemática una vez concluida la guerra civil. Al igual que calla que España es, tras Camboya, el país donde más desaparecidos hay, según reconoce el propio Estado en auto judicial de 16 de octubre de 2008 correspondiente a las Diligencias Previas del Procedimiento Abreviado 339/2006V se reconoce que en España, entre el 17 de julio de 1936 y el mes de diciembre de 1951 hay 114.266 víctimas desaparecidas.

Estas y muchas otras cosas obvia y falsea Tamames para llegar a su conclusión, la de los fascistas, la que alivia todo tipo de problema a ellos, que hablan de consensos y renuncias de los demás, pero no de ellos por supuesto donde todos sus presupuestos son impuestos y todos los principios del franquismo y su Estado salvaguardados, o lo que Tamames señala como los principios que todos tenemos que abrazar “monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera, etcétera”, o lo que es lo mismo, o todos abrazamos los principios franquistas o habrá problema, como lo hubo en 1936, o como lo hubiera habido una vez muerto el asesino Franco sino hubiera cometido el PCE de Tamames y Carrillo una traición superlativa al pueblo español y a la clase obrera.

Recordemos lo que decía nuestro Partido en el documento aprobado por el Comité Central en marzo de 2018 bajo el título “¿Es fascista el Estado español?”:

El fascismo es revisionismo histórico que utiliza con habilidad todo tipo de engaño y demagogia, de tal modo que “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico de su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo como arma contra los enemigos del fascismo”[8], y actuando con un oportunismo ilimitado, de tal modo que “el fascismo logra atraerse a las masas porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes (…) no sólo azuza a los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias (…) el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país”[9] con el objetivo de arrastrarlos al sometimiento a los intereses de la burguesía monopolista y al mantenimiento de la base económica capitalista” y, sin duda, esto sintetiza el contenido de lo expresado por Tamames y demás promotores de la Moción de censura.

Y ante ello, sus colegas abiertamente fascistas como PP o C’s, se abstienen los primeros y votan en contra los segundos, todo de manera vergonzante pues su corazón, su alma y su ideología es exactamente igual de fascista y defienden los mismos intereses económicos y clasistas de aquellos que promovieron la moción de censura.

Y la supuesta izquierda que gobierna, aparte de mostrar un enorme respeto hacia el fascista que se postulaba como candidato a presidente del gobierno, no vacilaron en envolverse bajo la capa de ser los más constitucionalistas, y para ello confrontaron lo que han realizado hasta ahora en estos tres años.

Si todavía quedaba alguna duda que Yolanda Díaz es tan adlátere y lacaya de los monopolios como Abascal, el debate de la moción de censura disipó cualquier duda. Ésta saco pecho de la Reforma Laboral, una reforma laboral que traga y profundiza la Reforma Laboral de 2012 de Rajoy, donde se mantienen las indemnizaciones por despido, se mantiene el no pago de los salarios de tramitación con la excepción de los despidos nulos, no se amplían las casuísticas de nulidad de despido y el contrato indefinido pierde totalmente su condición de indefinido para en la práctica comportarse como un contrato temporal. La precariedad laboral no solo se ha acrecentado sino que lo van a certificar con todas las de la ley, su ley, con el próximo Estatuto del Becario. Yolanda Díaz agradeció la política económica antiobrera realizada por la ministra impuesta por Bruselas Calviño, y alabó la acción de un gobierno que ha incumplido aquello que prometió a sus votantes, como por ejemplo la derogación de la ley mordaza de Rajoy, por no hablar del incremento del gasto militar, del apoyo militar al Estado fascista ucraniano, del mantenimiento de unas políticas económicas y fiscales profundamente antiobreras que acrecientan la desigualdad social, etcétera.

La moción de censura, pues, la discrepancia y el motivo de la censura no es más que la supuesta memoria histórica y que unos – el gobierno – conciben a la mujer obrera como un instrumento con el que hacer electoralismo confrontándola con el hombre obrero al objeto de dividir a la clase obrera y así profundizar en el grado de explotación de la clase, donde la mujer es todavía más explotada que el hombre, y otros – los fascistas – conciben a la mujer obrera como un instrumento que debe garantizar al menos una descendencia de 2,1 hijos y que, además, hagan de vientre de alquiler de las familias ricas que no puedan tener hijos. Por consiguiente, la moción de censura no ha sido más que un teatrillo donde fascistas, socialdemócratas y oportunistas han lanzado sus campañas electorales para conseguir el mayor número de votos posibles tanto en mayo como cuando se celebren las elecciones generales y seguir mamando de la teta del Estado franquista que aun perdura y sirviendo a los intereses del gran Capital y del imperialismo norteamericano como lleva haciéndose desde 1939.

En definitiva, Tamames, VOX, Gobierno, Yolanda Díaz, Podemos/IU/PCE, censuradores y censurados, izquierda del sistema y derecha, todos son constitucionalistas, por tanto, todos abrazan los principios del franquismo, todos ellos, son exactamente idénticos y abrazan los principios mencionados por Tamames en su moción de censura: “monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera”. Y prueba de ello fue el plante que el Gobierno dio el 21 de marzo a la comisión de europarlamentarios que están investigando el caso Pegasus de espionaje a políticos catalanes.

Y mientras los fascistas, ya se digan de derecha o de “izquierda”, que se sientan en el Parlamento escenificaron su teatrillo con la mirada puesta en los votos, en las elecciones que se celebrarán en mayo y a final de año, la clase obrera seguimos sufriendo la represión en las calles y en los centros de trabajo, seguimos perdiendo poder adquisitivo y empobreciéndonos, seguimos siendo desahuciados de nuestras viviendas, seguimos sufriendo la desesperación por la imposibilidad de tener una vida digna y por ello cada vez más miembros de nuestra clase se suicidan, en definitiva, las condiciones materiales y espirituales de nuestra clase cada día son peores encontrándonos en una situación donde el único derecho que nos queda es el derecho a rebelarnos contra un sistema económico y un Estado criminales, derecho también negado por la Constitución del 78 que consagra el Estado franquista sin Franco y que todas las fuerzas parlamentarias adoran. Defender la Constitución es defender el capitalismo, es defender el franquismo, y sirva como ejemplo que lo que hoy es la Audiencia Nacional (desde 1977), ayer eran los Tribunales de Orden Público Franquistas (1963-1977) y anteayer era el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (1940-1963). ¡Eso es lo que adoran los que defienden la Constitución hoy, los constitucionalistas de “izquierda” y derecha!

La clase obrera no tiene otra salida que la de romper con el capitalismo y este Estado franquista cuya única función es la de robar a la clase obrera para entregar lo robado a la burguesía y reprimir al pueblo trabajador de manera inmisericorde. La única salida que la clase obrera tiene es su organización revolucionaria para socializar las fábricas y poner la producción a disposición de las necesidades de la clase obrera y construir un Estado obrero y socialista al objeto de profundizar en el socialismo y para garantizar el dominio político único de la clase obrera.

 

¡TODOS SON CONSTITUCIONALISTAS, TODOS SON FRANQUISTAS!

¡ABAJO EL FASCISMO Y ABAJO EL OPORTUNISMO TRAIDOR SIERVO DEL CAPITAL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 27 de marzo de 2023

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




CCOO y UGT, un cáncer para la clase obrera

En el año 480 a.C. un ejército formado por unos 7000 griegos (espartanos, tespios, tebanos y otros aliados) contuvo durante varios días al imponente ejército persa compuesto de unos 250.000 soldados. Los aliados griegos, liderados por el rey Leónidas I de Esparta, tenían claro que para frenar esa superioridad numérica, debían aprovechar el estrecho paso de las Termópilas, dónde el frente de batalla sería lo suficientemente estrecho para repeler a un ejército tremendamente superior en número. Con lo que no contaban los aliados griegos es con la traición de un residente local llamado Efialtes, que proporcionó a los persas información de un paso por el que podrían rodear y atacar la retaguardia del ejército griego.

La traición ha sido y sigue siendo un arma temible en manos de quien tiene el poder económico para pagarla y la ausencia de escrúpulos para usarla. Y el brazo ejecutor de la traición, el traidor, una herramienta necesaria en manos de quien ostenta el poder pero necesita aliados entre las filas contrarias.

En la lucha de clases, la clase obrera puede identificar de forma más o menos nítida a su enemigo natural, a la clase parasitaria que se apropia de la riqueza generada con el trabajo ajeno, la burguesía, los empresarios. De esta forma, incluso de forma espontánea, surgen luchas obreras frente a ataques abiertos y evidentes ante los que los trabajadores se organizan para defenderse. Pero la burguesía sí paga traidores, y en la lucha obrera, CCOO y UGT son traidores a sueldo que además de desdibujar, corromper y ensuciar la palabra sindicato, contribuyen a la división y la desmovilización, siendo una de las herramientas más sofisticadas para frenar la lucha organizada de los trabajadores.

La podredumbre del sistema capitalista, en una bancarrota insalvable, se sustenta principalmente en una batalla ideológica en la que estos sindicatos amarillos del sistema colaboran para desideologizar a la clase obrera, dividirla y dejarla a merced de los empresarios. Pero esa podredumbre corrompe todo lo que toca, y CCOO y UGT son buena muestra de ello, pues cada vez les resulta más complicado seguir simulando que son sindicatos de clase, se desbordan las costuras de sus trajes de sindicalistas y asoma la pata de lobo por debajo de sus disfraces de cordero.

En enero de este año, la plantilla de CCOO en Galicia convocaba una huelga indefinida [1] denunciando que “el sindicato actúa como la empresa más rastrera”. Los trabajadores reclamaban una subida de sus salarios de entre el 2% y el 3,5% anual de 2020 a 2024, mientras que la dirección del sindicato alegaba que esa subida pondría en riesgo la estabilidad económica de la entidad y los empleos, en un discurso que no difiere en absolutamente nada del de la patronal.

Ante esta huelga, la dirección de CCOO intentó cercenarla separando de la misma a los abogados del sindicato, un intento que fue frenado por la justicia [2], mostrando como este supuesto sindicato de clase no duda en usar todas las argucias que cualquier empresa utiliza para atacar a sus trabajadores cuando estos se organizan.

Este no es ni mucho menos un caso aislado. En febrero, el Tribunal Superior de Baleares condenaba al sindicato por el despido improcedente de un representante de los trabajadores [3]. José Manuel Raya, abogado y graduado social, declaraba a El Independiente: «CCOO se cargó a dos delegados de personal de los tres que tiene en Baleares, y a otra trabajadora en Ibiza que había hecho demandas a la empresa. Acabaron con toda la representación de los trabajadores».

A estos casos de maltrato a sus propios trabajadores, se suma la corrupción de las cúpulas de estos sindicatos que cada vez acumulan más casos. En febrero, el diario El Debate desvelaba que la pareja de Unai Sordo, secretario general de CC.OO. recibía 345.000 € de dinero público por dar “talleres de lectura” a funcionarios vascos [4]. La empresa de Blanca Mata Fauri, pareja de Unai Sordo, comenzó a recibir grandes contratos y ayudas públicas en el momento en el que su cónyuge fue nombrado líder del sindicato.

Por su parte, Pepe Álvarez, secretario general de UGT, con un salario de 2.638 € mensuales, tiene a su nombre un ático dúplex en el centro de Barcelona y 6 fincas en Asturias, un patrimonio inmobiliario que en un 85 % adquirió tras ser nombrado jefe del sindicato a nivel nacional [5]. No es de extrañar cuando las cúpulas de estos sindicatos gestionan un fondo privado de pensiones que factura 2 millones de euros anuales, la Consultora de Pensiones y Previsión Social Sociedad de Asesores (CCPS) [6].

Todo esto sumado a las declaraciones que de vez en cuando muestran claramente la posición reaccionaria de estos sindicatos, como la defensa pública que Pepe Álvarez hizo de Juan Roig [7], presidente de Mercadona, alegando que “poner el foco sobre la que paga mejor, no es la manera de situar este problema”, o las recientes declaraciones en las que instaba a reforzar el control de la prestación por desempleo y, en especial, de la facultad para retirar la prestación o el subsidio por desempleo a quien rechace una oferta de empleo o un curso de formación [8].

El desprestigio cada vez mayor de estas organizaciones ha llevado a España a ser uno de los países con menor porcentaje de trabajadores con afiliación sindical, alcanzando su nivel más bajo desde 1986 con sólo un 12,5% [9], un dato que no ha dejado de descender desde 1978 –cuando llegó a ser del 38,9%-, justo al final de la mal llamada transición que concluyó con la firma de la reforma de las leyes franquistas denominada Constitución, la traición a través de la cual, la alianza entre fascistas y oportunistas nos ha traído hasta este momento histórico de pérdida absoluta de derechos, empobrecimiento extremo, guerra y muertes. Esta es la obra de esa alianza entre fascismo y oportunismo, alianza de la que CCOO y UGT son ‘valiosos’ miembros.

Ante esta situación, a la clase obrera le urge acabar con estas organizaciones que no son más que aparatos del Estado para mantener la opresión de la burguesía, de los empresarios, así como fortalecer a los sindicatos de clase de la Federación Sindical Mundial (FSM), la Internacional de los sindicatos de clase, con el fin de organizar a los trabajadores en los centros de trabajo bajo el paraguas del sindicalismo de clase.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE

 

 

Referencias

 

[1] https://elpais.com/espana/galicia/2023-01-18/la-plantilla-de-cc-oo-en-galicia-convoca-una-huelga-indefinida-el-sindicato-actua-como-la-empresa-mas-rastrera.html

[2] https://elpais.com/espana/galicia/2023-02-10/la-justicia-frena-el-intento-de-cc-oo-en-galicia-de-cercenar-la-huelga-de-sus-abogados.html

[3] https://www.elindependiente.com/economia/2023/02/13/ccoo-cuando-el-sindicato-es-quien-despide-y-congela-salarios/

[4] https://www.eldebate.com/espana/20230222/pareja-lider-ccoo-recibe-345-000-publicos-dar-talleres-lectura-funcionarios-vascos_94125.html

[5] https://www.eldebate.com/espana/20230221/lider-ugt-declara-ganar-2-600-mes-dueno-atico-duplex-barcelona-6-fincas-asturias_94127.html

[6] https://www.eldebate.com/espana/20230220/cupulas-ugt-ccoo-gestionan-fondo-privado-pensiones-factura-2-millones-anuales_94595.html

[7] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2023/01/30/companias/1675090227_929538.html

[8] https://www.eleconomista.es/economia/noticias/12180849/03/23/Alvarez-UGT-insta-a-quitar-el-paro-a-quien-rechace-una-oferta-de-empleo-.html

[9] https://www.elboletin.com/los-paises-con-mas-trabajadores-afiliados-a-sindicatos-del-922-de-islandia-al-125-de-espana/




20 años de la invasión imperialista de Irak

El 20 de marzo de 2003, los Estados Unidos daban comienzo a lo que ellos bautizaron como “Operación Libertad Iraquí”, que no era otra cosa que un nombre propagandístico para dotar de legitimidad a la invasión y guerra imperialista contra la República de Irak bajo el pretexto de derrocar a Saddam Hussein.

Reino Unido, Australia, Polonia, Dinamarca, Países Bajos, España, Portugal, Italia, Colombia, Japón, Corea Del Sur, Ucrania y Hungría, entre otras potencias capitalistas, formaron parte de la Coalición Multinacional que apoyó militar y políticamente esta guerra de rapiña del imperialismo estadounidense y que, junto con la Guerra de Afganistán iniciada en 2001, representan una de tantas páginas que el capitalismo ha escrito en la historia por medio de la sangre y el fuego.

En un contexto internacional de tensiones crecientes entre Estados Unidos e Irak tras las operaciones Tormenta del Desierto (1991) y Zorro del Desierto (1998), el imperialismo estadounidense utilizó para su propio beneficio los atentados del 11-S de 2001 en Nueva York. Estos atentados fueron el pretexto perfecto para que George W. Bush declarase la guerra y es por ello por lo que los servicios de inteligencia norteamericanos, aun estando al tanto de la situación, permitieron que ocurrieran.

Irak, Irán y la República Popular Democrática de Corea fueron calificados entonces como el “eje del mal”. Además, el relato se completó con la supuesta existencia de armas de destrucción masiva (químicas, biológicas y nucleares) en territorio iraquí, las cuales nunca se encontraron pues toda la operación se basaba en mentiras y propaganda para justificar la barbarie imperialista.

El fascismo, el chovinismo, el racismo y el fanatismo militar fueron los pedestales sobre los que se levantaron un grupo de plutócratas que iniciaron la despiadada y criminal invasión de Irak para apoderarse de una de las principales fuentes energéticas del mundo. Además, 50.000 obras valiosas desaparecieron durante la invasión del Museo Arqueológico de Irak, en lo que fue un auténtico expolio del patrimonio histórico del país y de la cultura de su pueblo.

Lo que en un primer momento se promocionó como una operación rápida se prolongó durante más de 7 años, dejando más de 100.000 civiles muertos, un país destrozado por la guerra, con una profunda crisis económica y con su población sumida en la miseria, a lo que hay que añadir cerca de dos millones de desplazados.

En esos momentos quedó patente la contradicción entre los países en vías de desarrollo y los intereses del imperialismo que se apropiaba de sus riquezas naturales mediante la invasión militar. En aquel entonces, Estados Unidos poseía el control del 3’5% de las riquezas petroleras del mundo, mientras que en Oriente Medio se encontraban cerca del 70% de las reservas totales de petróleo, de las cuales Irak poseía el 10%. Con estos datos sobre la mesa, y a vista de los hechos históricos, es más que evidente que el propósito de la invasión de Irak no era combatir el terrorismo ni liberar al pueblo de Saddam Hussein, sino asegurarse las ricas reservas petroleras de esta nación.

En 2007, cuando se acababan de cumplir cuatro años del inicio de la agresión imperialista contra Irak, el periódico estadounidense Socialist Appeal entrevistó al veterano de guerra Darrell Anderson, el cual reconoció las atrocidades que cometía el imperialismo:

«No existe diferenciación [entre civiles y el enemigo]. Yo tenía que disparar contra el enemigo y me ordenaban asesinar a todos los que allí estuvieran. Pero esas órdenes no llegaron hasta abril. En enero, febrero y marzo la orden era: si te disparan ponte a cubierto y espera órdenes antes de volver a disparar. En abril fue: si te disparan asesina a todo el mundo porque estamos perdiendo muchos soldados y tenemos que vivir.

[…] Estamos cometiendo crímenes de guerra en Iraq y todos los procedimientos van en contra de la Convención de Ginebra, pensaba que mi deber era negarme, no tenía realmente una ideología política».

Todo aquello no fue más que una guerra planeada y dirigida por un Estado imperialista que representa lo más criminal, vil y genocida de la clase social burguesa. Una guerra que para la burguesía no fue más que un paso necesario en su afán por seguir nutriendo el lobby militarista y las apetencias dictadas desde Wall Street para asegurar el dominio del imperialismo estadounidense, ganar la carrera en el control de los recursos naturales y los mercados. Como dijo el camarada Stalin: «El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros».

Con la ejecución de Saddam Hussein y el vacío de poder que se generó, quedó en evidencia que los planes estadounidenses no eran “exportar la democracia y la libertad”, sino sumir en el caos a la población local y asaltar todos los edificios públicos, museos y hospitales que estuvieran a su alcance. La enorme inestabilidad política hizo que Irak fuera el caldo de cultivo perfecto para el extremismo religioso, surgiendo así el Estado Islámico de Irak (ISIS).

La caída de la Unión Soviética, aunque esta estuviera alejada para entonces de los valores de la revolución proletaria y el marxismo-leninismo, hizo que el imperialismo estadounidense se sintiera amo y señor del mundo en sintonía con las tesis de Fukuyama acerca del fin de la historia. Su industria militar podía desplegarse a lo largo y ancho del globo sin temor alguno y hacer lo que le viniera en gana en la política internacional, pues ellos eran el juez y el verdugo. En Irak, la barbarie imperialista llevó a cabo una guerra completamente ilegal según los parámetros de la propia legalidad burguesa. Sin embargo, nadie se ha hecho responsable del sufrimiento ocasionado y la Corte Penal Internacional no pone en busca y captura a George W. Bush, José María Aznar y Tony Blair, auténticos criminales de guerra que fomentaron el genocidio del pueblo iraquí. Ese es el orden internacional que ansía la democracia capitalista y el libre mercado.

En todas las guerras los proletarios no somos más que carne de cañón atrapados dentro de la ley general de la acumulación capitalista. Y la guerra contra los trabajadores y pueblos del mundo como apetencia de la clase burguesa es intrínseca al modo de producción capitalista, en general, y a la filosofía y política de guerra del imperialismo estadounidense, en particular.

La base económica contemporánea nace del modo de producción capitalista, el cual, en su fase actual de imperialismo o capitalismo monopolista se encuentra atravesada por la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo. El capital es el poder que despoja a los trabajadores y pueblos del mundo incluso de su propia humanidad, transformándolos en meros instrumentos del proceso de acumulación capitalista. Esta es la dialéctica y la filosofía imperialista que justifica y legitima aún hoy para los capitalistas el exterminio despiadado del pueblo de Irak.

La explotación asalariada – sustentada en la extracción de plusvalía –, el saqueo, la rapiña y la guerra contra los pueblos del mundo, la dominación política y económica, la esclavitud, el exterminio planificado, el fascismo, el narcotráfico, la prostitución, la deshumanización mercantil, el genocidio, el racismo, la crueldad, la corrupción, la enajenación, las masacres y bombardeos completamente impunes, centenares de miles de desplazados, mutilados, torturados, desaparecidos y masacrados. Esta es su democracia. Este es el mundo capitalista. Esta es la carnicería global de los monopolios. Este es el mundo del imperialismo y de la burguesía. Esta es su flagrante y cruel impunidad.

En la actual etapa imperialista la inevitabilidad de la guerra es evidente, dado que las contradicciones entre las distintas potencias no se resuelven pacíficamente y la guerra es la única forma en la que conciben dirimir el reparto de las esferas de influencia. Actualmente, con la hegemonía occidental herida de muerte, los Estados Unidos buscan cualquier pretexto para la utilización de su fuerza militar contra todo aquel que atente contra sus designios. Pero ya no estamos a principios de los 2000. En estos veinte años el mundo ha cambiado y los Estados Unidos ya no son la única superpotencia que hay en el planeta.

La reunión de las Islas Azores y la posterior invasión contra Irak fue un golpe de estado mundial y una muestra de que el fascismo es la esencia de la carcomida democracia burguesa. George W. Bush y sus socios tienen sus manos manchadas con la sangre de cientos de miles de trabajadores, pero solo la revolución proletaria puede ser la encargada de juzgar sus crímenes de lesa humanidad y sus genocidios. Solo el socialismo podrá poner fin a esta barbarie que ayer se expresaba en Yugoslavia, Afganistán, Irak o Libia, y que hoy se desarrolla de igual manera en Ucrania, Palestina y el Sáhara Occidental. Solo la lucha organizada de los pueblos del mundo sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario pueden romper las cadenas de la explotación y la opresión capitalistas.

Los comunistas sabemos que el imperialismo precisa de las guerras para sobrevivir, para retroalimentar financieramente a sus monopolios bélicos y su complejo militar-industrial. Su mera existencia es una negación de la paz y una amenaza de guerra contra el mundo. Esta es la barbarie actual y que amenaza con desarrollarse a un grado superlativo, a la escalada bélica que conduzca a la III Guerra Mundial, si no es detenida. Otro mundo es posible, pero la construcción de una nueva realidad pasa obligatoriamente por la destrucción del sistema capitalista de forma revolucionaria. Esa es la tarea primordial y más importante que hoy, 20 años después del inicio de la Guerra de Irak, tiene el movimiento revolucionario.

«El marxismo no es pacifismo. Es indispensable luchar por el cese más rápido de la guerra. Pero la reivindicación de la “paz” sólo adquiere un sentido proletario cuando se llama a la lucha revolucionaria. Sin una serie de revoluciones, la pretendida paz democrática no es más que una utopía pequeñoburguesa. El único programa verdadero de acción sería un programa marxista que dé a las masas una respuesta completa y clara sobre lo que ha pasado, que explique qué es el imperialismo y cómo se debe luchar contra él» – Vladímir Lenin.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 20 de marzo de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El oportunismo en las calles para las nuevas elecciones

El pasado 20 de febrero vimos como una movilización popular hizo frenar la tala de árboles que estaba programada hacer para la construcción de una nueva estación de metro en Madrid. Esta estación de metro sería una ampliación de la línea 11. Pocos días después de la movilización contra la tala, vimos cómo los medios de comunicación vendían como una victoria la paralización de dicho proyecto. Todo esto en mitad de un parque del distrito de Arganzuela, al igual que quieren hacer en el parque de Comillas. Este último en el distrito de Carabanchel.

Nos dice la Comunidad de Madrid que el proyecto se va a paralizar y se va a hacer un estudio individualizado para cada árbol, para evaluar si se puede trasplantar a otra zona o no. Los que querían talar todos los árboles, dan la vuelta y dicen que quieren salvar todos los posibles. Pero ante esta promesa de la Comunidad de Madrid nos encontramos con que ya existía un informe de 2020 donde se dice que solo pueden salvar una ínfima parte de todos los árboles que se encuentran donde se quiere hacer la estación de metro. ¿Qué va a cambiar este nuevo informe respecto al anterior? Lo único que es innegable es que la tala ya está autorizada, y pese a que se haya ganado “tiempo” desde las organizaciones de vecinos, la Comunidad de Madrid puede proceder cuando quiera. Promesas vacías de la derecha y de la socialdemocracia sobre la tala de árboles.

Pero estas promesas de la socialdemocracia no las vemos solo en esto. Las señoras Rita Maestre y Mónica García, candidatas a alcaldesa y presidenta por Más País, se están haciendo un tour en los últimos meses por todas las protestas populares. No debemos de extrañarnos, las elecciones están a la vuelta de la esquina y ahora parecen interesarse por los problemas de los madrileños. Este teatro es denominador común en quienes dicen estar del lado de los trabajadores, muestran un apoyo supuestamente desinteresado hacia las luchas de la clase obrera madrileña para, una vez obtenido el rédito político, traicionarnos.

Tenemos el ejemplo de Manuela Carmena con los trabajadores del ERE de Coca Cola en Fuenlabrada, donde poco antes de las elecciones acudió al campamento que tenían los trabajadores enfrente de la fábrica para decirles que estaba a favor de su lucha y que, si salía alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, no iba a hacer ningún contrato con la empresa de Coca Cola mientras se mantuviera el conflicto laboral y, 4 meses después, ya incumplió su promesa con los “árboles de la vergüenza” navideños de Callao y Sol, o con las Meninas de Coca Cola bajo su mandato en 2018. Misma traición con los trabajadores de Correos En Lucha, con los trabajadores de Telefónica y con los trabajadores de la limpieza urbana y jardinería a quienes prometió la remunicipalización de los servicios y en lugar de eso acabó renovando los contratos con las empresas privadas y concediéndoles subvenciones. Tampoco se puede olvidar su falso apoyo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en precampaña, utilizando incluso su lema de “sí se puede”, para en diciembre de ese mismo año decir que “Madrid es una ciudad libre de desahucios” mientras había una media de 20 desahucios al día, o que los inquilinos debían colaborar con el pago si no querían ser desahuciados, como si fuera una decisión propia no tener recursos económicos.

En el distrito de La Latina, más concretamente en el centro comercial de la Ermita del Santo y en el Paseo de Extremadura y la Avenida de Portugal-por la zona de Batan, Lucero, Campamento- se han estado dando movilizaciones, a las que acude como estrategia electoral Más País.

En el primer caso, en el centro comercial de la Ermita del Santo, los vecinos se están movilizando en contra de la creación de nuevas viviendas. Se manifestaron en contra porque consideran que es un pelotazo urbanístico en toda regla, y que además lo que propiciaría la creación de más viviendas es convertir el barrio de Puerta del Ángel en insostenible. Acudirían más habitantes y con la mermada falta de servicios no se daría abasto, además de todos los coches y aparcamientos que se necesitan. Este nuevo proyecto viene acompañado de la “modernización” del barrio de Puerta del Ángel, que está provocando que la especulación con la vivienda esté al orden del día. Se está echando a los vecinos de sus propias casas para que estas sean compradas por los fondos buitre y que especulen con la vivienda. Allí estaba la señora Maestre. Ella, que se presenta por Más Madrid, parece olvidar que su tan admirada Manuela Carmena durante su alcaldía hizo lo mismo en el distrito de Tetuán. En aquellos terrenos parece que le importaban poco los árboles y la pérdida patrimonial. Le importaba su poltrona, pues ella estaba en el Ayuntamiento con Manuela.

En cuanto al segundo caso, se trata del soterramiento de la A5. Esto ya es una reivindicación que se puede considerar histórica por los vecinos. Llevan años pidiendo al ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid que por su salud la autovía A5 sea subterránea para así evitar las consecuencias innumerables de que los coches pasen, literalmente, a escasos metros de sus viviendas durante las 24 horas del día. Ahora es una de sus promesas estrella, dar una solución a este problema que Carmena ya tenía solucionado, según ella. Otra promesa más, que ya había prometido Almeida solucionar, y a su vez Carmena.

Día tras día nos encontramos con este tipo de promesas vacías que no van a ser cumplidas. Nos engaña tanto la socialdemocracia madrileña como los fascistas que están instalados en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. En unos meses tenemos ante nosotros una nueva farsa electoral y estos oportunistas no van a dudar en echarse a la calle con las movilizaciones de vecinos para dejarse ver y conseguir votos. Y no hay que dudar en lo siguiente: si se acaban instalando en los puestos que tanto desean, de repente, van a olvidarse de todo de lo que habían prometido. Ya nos lo han demostrado en muchísimas ocasiones. Tenemos una ciudad que ha sido vendida a la burguesía, los ricos, mientras que la clase obrera ha sido expulsada de sus barrios, del centro, de sus parques, en definitiva, de todos lados. Ya en esta ciudad no tenemos ni una pizca de ocio con el tipo de políticas que se están llevando. El ocio es para ellos, para la burguesía, mientras que nosotros tenemos que estar encerrados en nuestras casas porque no tenemos ninguna otra opción económica.

Todos y cada uno de los problemas aquí mencionados nacen de una raíz en común, el sistema capitalista, la realidad nos muestra la necesidad de unir todas las luchas en una sola, no podemos volver a caminar hacia callejones sin salida, debemos aprender del pasado y comprender que nuestros problemas tienen un origen común, así como una solución común: la unión de todas las luchas en una sola contra el sistema capitalista, contra el sistema que nos impone una vida de miseria y, para ello, es fundamental dar pasos hacia la construcción del FUP (Frente Único del Pueblo), con el propósito de encaminar todas nuestras fuerzas hacia la destrucción de este sistema, el cual ya no tiene nada que ofrecer a la clase obrera más que miseria.

 

ÚNETE AL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO

UNAMOS TODAS LAS LUCHAS CONTRA EL CAPITALISMO

 

Comité regional del PCOE en Madrid




Infiltración policial para desmovilizar

El día 15 de marzo de 2023 el periódico El Salto publicó una noticia en la que nos desvela la infiltración de una policía en los movimientos vecinales del barrio de Hortaleza y en movimientos en contra del cambio climático. Esto se suma a las 3 infiltraciones policiales que han sido descubiertas en el último año.

Por lo que se puede ver, el Estado Fascista Español está utilizando cualquier medio para desactivar las movilizaciones vecinales. Las infiltraciones policiales son una forma, pero no debemos olvidar y señalar que la entrada de los partidos “institucionales” es otra. Ambos quieren una misma cosa, que el daño al Estado sea mínimo, que el poder siga estando donde está y que no se dé una vuelta de guion. En estas infiltraciones policiales, como se lee en los 4 casos, los policías que se infiltran quieren tener una posición dominante en los movimientos. Lo mismo que quieren hacer los partidos “institucionales”, encauzar el descontento hacia donde ellos quieren y que no se acabe tomando la vía revolucionaria para la salida del sistema.

El Estado Fascista Español no ha tomado esta deriva ahora, sino que está cumpliendo con las funciones de un Estado. El Estado no es más que la dominación de una clase -en este caso la burguesía- sobre otra.

Vemos además que se están preparando para la represión más despiadada, temen que el descontento acabe por estallar en las calles. No es casualidad que en el último año el sueldo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado haya subido.

La Ley Mordaza sigue hoy vigente y una de las promesas de Unidas Podemos era derogar esta ley. Hemos visto cómo ni aun así se consigue derogar, las instituciones son callejones sin salida. Lo que hemos visto días atrás en el Congreso era un intento de reforma. ¿Reformar una ley represora? La Ley Mordaza no se deroga desde las instituciones, simple y llanamente porque esta ley reprime a todo lo que se salga del estado de cosas.

Para acabar con la represión hacia la clase obrera se debe acabar con el Estado Burgués, acabar con el capitalismo que es quien lo sustenta. Desde el PCOE trasladamos nuestro apoyo a los compañeros y compañeras de dichas organizaciones, así como la condena hacia el Estado Fascista Español y sus métodos rastreros de intentar desarticular el movimiento popular. Hoy, más que nunca, se hace necesario que todas las luchas se fusionen en única lucha de clase contra el Estado y su criminal sistema económico conformando el Frente Único del Pueblo.

 

ORGANÍZATE CON EL PCOE

UNAMOS TODAS LAS LUCHAS EN TORNO AL FUP

 

COMITÉ REGIONAL DEL PCOE EN MADRID




La quiebra del Silicon Valley Bank

De un lado, riquezas inmensas y una plétora de productos que rebasan la capacidad de consumo del comprador. Del otro, la gran masa de la sociedad proletarizada, convertida en obreros asalariados, e incapacitada con ello para adquirir aquella plétora de productos. La división de la sociedad en una reducida clase fabulosamente rica y una enorme clase de asalariados que no poseen nada, hace que esta sociedad se asfixie en su propia abundancia, mientras que la gran mayoría de sus individuos apenas están garantizados, o no lo están en absoluto, contra la más extrema penuria. Con cada día que pasa, este estado de cosas va haciéndose más absurdo y más innecesario. Debe ser eliminado, y puede ser eliminado.

Friedrich Engels

Introducción a la edición de 1891 de Trabajo asalariado y capital

 

El pasado viernes se produjo la quiebra del Silicon Valley Bank, cuya principal labor era tomar depósitos y hacer préstamos a empresas del sector tecnológico estadounidense, especialmente para aquellos que buscaban invertir en nuevas empresas, es decir, se especializaba en el capital riesgo. La bancarrota provocó el pánico en numerosas empresas tecnológicas, el precio de las acciones colapsó y otras entidades bancarias fueron arrastradas al fango con su caída. Pero la cosa no termina aquí.

El Silicon Valley Bank llevaba tiempo realizando inversiones, potencialmente seguras, en bonos de deuda del gobierno estadounidense. Sin embargo, los continuos aumentos de las tasas de interés que lleva realizando la Reserva Federal desde antes de la pandemia de la COVID-19 para controlar la inflación provocaron que el valor de los activos, al igual que las previsiones del Silicon Valley Bank, cayeran en picado.

Actualmente, Estados Unidos es el país más endeudado del mundo. Antes de la pandemia su deuda pública superaba los 20 billones de euros, ascendiendo hasta la friolera de 24,498 billones en 2020, lo que suponía el 133,92% del PIB del país y una deuda per cápita de más de 74.000€. En 2021, con la administración Biden-Harris, los niveles de deuda pública de Estados Unidos volvieron a crecer hasta cifras récord, superando los 28 billones en marzo de 2021.

Ante las previsiones de incurrir en un impago de la deuda nacional, el 7 de diciembre de 2021 los demócratas aprobaron en el Congreso elevar nuevamente la deuda para evitar un impago federal, un procedimiento que ya se había realizado en octubre de ese mismo año cuando se aumentó el límite de deuda en 480.000 millones de dólares y que fue avalado por los republicanos con la excusa de evitar un default de la mayor economía mundial. Esto nos da una primera lección muy importante: cuando se trata de cuestiones económicas la burguesía y los monopolios mueven al mismo son a todos sus títeres en el gobierno, y es irrelevante si estos se reclaman de izquierdas o de derechas, pues en última instancia todos han asumido que lo fundamental es garantizar la supervivencia de su dictadura de clase.

La situación no mejoró en 2022 y, nuevamente, en enero de 2023, la Secretaria del Tesoro Janet Louise Yellen advirtió que Estados Unidos alcanzaría su límite en su capacidad de endeudamiento, un total de 31’4 billones de dólares, en medio del aumento de las tasas de interés para, en teoría, controlar una inflación récord. Las tasas de interés más altas habrían afectado al sector tecnológico donde operaba el Silicon Valley Bank, reduciendo el valor de las acciones en el ámbito tecnológico y provocando una pérdida en la recaudación de fondos. Esto habría provocado que las empresas tecnológicas comenzasen a retirar el dinero en efectivo del Silicon Valley Bank para poder hacer frente a sus facturas y endeudamiento.

Parece evidente que la actual crisis capitalista se va a llevar por delante a una parte importante del sector bancario. Por tanto: la esencia parasitaria de la burguesía, incluso con su propia clase social, provoca que, en estos momentos de crisis general del modo de producción capitalista, donde la economía imperialista necesita ser saneada, se acentúe la primacía de unos grandes bancos monopolistas sobre el resto donde se concentran la mayor parte de capitales e ingresos del Estado y de los cuales surgen a su vez una serie de relaciones de dependencia hacia las instituciones políticas y económicas. Así se expresa el capitalismo monopolista.

La bancarrota del Silicon Valley Bank supone el mayor desastre desde 2008 pues estamos hablando del decimosexto banco del sistema financiero de Estados Unidos y será la Corporación Federal de Seguros de Depósitos el organismo encargado de liquidar los activos de la entidad para pagar a clientes y acreedores. En 2008, la caída de inversión de Lehman Brothers Holdings y la tormenta financiera posterior puso en jaque a la economía capitalista a nivel mundial y provocó en el Estado español un estallido de la burbuja inmobiliaria que arrastró al proletariado a una situación de pauperización y miseria enormes.

Los ideólogos del neoliberalismo y socialdemócratas, defensores todos del “libre mercado”, han conducido a las administraciones públicas a una crisis tan enorme que los gobiernos tienen la justificación perfecta para eliminar toda asistencia social por parte del Estado. Así, el camino de los Estados capitalistas será la devaluación interna, es decir, profundizar en los recortes del gasto público y en las condiciones de vida de la clase trabajadora, la mundialización de la sobreexplotación laboral, la persistencia de la pobreza y la crisis ambiental mundializada. Un empeoramiento paralelo al estado de salud del imperialismo occidental, el cual se encuentra en una fase completamente putrefacta y de decadencia.

En El Capital, Karl Marx advirtió de que «la deuda pública se convierte en una de las palancas más vigorosas de la acumulación originaria» (Marx, 2020, Tomo III, Libro I, p. 248). Es significativo que 140 años después de su muerte la deuda siga siendo una de las principales formas de expoliación de las amplias masas proletarias. Uno de tantos elementos que nos demuestran que su obra sigue estando hoy más vigente que nunca.

Por su parte, la deuda pública en el Estado español no ha dejado de crecer desde el año 2007 – cuando fue de 384.662 millones de euros y suponía el 35,80% del PIB – hasta el año 2021 – que llegó a la friolera de 1.427.235 millones de euros y el 118,4% del PIB –. Es decir, la deuda per cápita se había ampliado en ese intervalo de tiempo desde los 8.423 euros hasta los 30.157 euros. La deuda pública española siguió marcando cifras récord tras el inicio de la guerra imperialista en Ucrania, superando los 1.450.000 millones de euros en marzo de 2022, lo que implicó un incremento del 4,4% respecto a marzo del año anterior, y cerrando el año 2022 con una deuda pública de 1.502.505 millones de euros, 31.555€ per cápita. Este es el panorama del imperialismo occidental: una economía en estado zombi, con cada vez más pequeñas y medianas empresas insolventes, una crisis insostenible de deuda, estancamiento económico continuado en el tiempo y cifras de inflación que baten todos los récords.

 

Madrid, 15 de marzo de 2023

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La salud mental es una cuestión de clase

La salud mental de los jóvenes ha empeorado en los últimos años y más de la mitad (56,4%) considera que ha tenido algún problema de salud mental[1] durante el año pasado, aunque casi la mitad no ha pedido ayuda profesional. Esto se debe, principalmente, a motivos económicos, ya que la precarización de la salud pública hace que pedir cita al psicólogo de la seguridad social conlleve largas listas de espera y las consultas privadas tienen un alto coste. Además, el número de especialistas en España es de media de 6 por cada 100.000 habitantes, algo que se reduce en comunidades autónomas como Asturias, Galicia o Andalucía, donde hay de media 3,22 especialistas por cada 100.000 habitantes.

Entre las principales dolencias encontramos la depresión, que ha afectado a un 16,9% de los jóvenes diagnosticados, y la ansiedad, a un 16,5% [2]. Este aumento de los problemas de salud mental y el escaso acceso a la ayuda profesional ha causado que el suicidio se haya convertido en la primera causa de muerte entre los jóvenes en España [3]. Entre 2020 y 2022 hubo 1.949 intentos de suicidio, y en los primeros ocho meses de 2022, 906 jóvenes intentaron quitarse la vida, la cifra más alta de la última década [4].

 

Es necesario que la ayuda profesional ofertada por psicólogos y psiquiatras deje de ser un lujo al alcance de unos pocos, socializando los cuidados psicológicos y psiquiátricos junto a la socialización de los medios de producción para que así se cree una auténtica sanidad al servicio de la clase obrera que evite estas muertes entre los jóvenes proletarios. Pero si la ayuda profesional es importante, todavía lo es más la prevención, y la única forma de rebajar estas alarmantes cifras es reduciendo la presión a la que están sometidos los jóvenes obreros.

El aumento de los intentos de suicidio y de los problemas de salud mental se relacionan con el aumento de la inestabilidad económica en las últimas décadas a causa de la crisis general y global del capitalismo, acentuada por la pandemia de la COVID-19, la presión para finalizar los estudios, las altas tasas de paro en la juventud (por encima del 30% en España), los contratos en prácticas, los sueldos míseros y que la meta sea un mercado laboral cada vez más competitivo, individualista y precarizado.

Esta situación es igualmente difícil para los jóvenes españoles de clase trabajadora muy formados, pues al haber cada vez más mano de obra sobrante, la burguesía está optando por expulsar a los hijos e hijas de la clase obrera de la universidad, aumentando la presión económica con la subida de los precios y añadiendo cada vez más requisitos formativos como másteres e idiomas, lo que agrava los problemas de salud mental en la juventud. La ausencia de una solución a este problema evidencia el gran sesgo de clase, ya sea mediante la pandemia, la guerra en Ucrania o los suicidios la burguesía y su sistema asesina a la clase obrera.

Esta situación no va a mejorar porque desde que se produjo la caída de la Unión Soviética y la derechización política se ha convertido en una constante se ha ido produciendo un desmantelamiento del Estado del bienestar. Como consecuencia, los servicios públicos ofertados en el Estado español son cada vez de menor calidad, las listas de espera se hacen interminables, se fomenta la privatización para seguir enriqueciendo a la burguesía y la juventud obrera se encuentra cada vez en una situación más vulnerable.

La única forma de terminar con esta situación de miseria es que la clase obrera se organice para acabar con la explotación a la que nos somete el capitalismo y construya una nueva sociedad bajo el comunismo que tenga como prioridad la salud y el bienestar del proletariado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español llamamos a la juventud obrera a que se organice, pues nos va la vida en la lucha por un sistema sanitario auténticamente público y gratuito. El Comunismo es la única alternativa a la explotación, a la miseria y a la opresión a la que nos somete el capitalismo y solo mediante la organización y la lucha podremos acabar con este sistema económico criminal.

 

¡POR UNA SALUD AL SERVICIO DE LA CLASE OBRERA!

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

14 de marzo de 2023

SECRETARÍA DE JUVENTUD DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

[1] https://fad.es/notas-de-prensa/los-jovenes-espanoles-sienten-que-su-salud-mental-empeora-cada-vez-mas/

[2] Ídem

[3] https://www.rtve.es/noticias/20211124/cronicas-suicidio-primera-causa-muerte-jovenes-espana/2232960.shtml

[4] https://www.eldiario.es/sociedad/tentativa-suicida-menores-dispara-2022-mayor-cifra-10-anos_1_9760347.html




Vergüenza en la Universidad

Con la visita del embajador israelí a la facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) el 8 de febrero, vimos una de las imágenes más lamentables que se pueden presenciar. Vimos las fotos de cómo un agente israelí sacó una pistola a los jóvenes que se concentraban en contra de dicha visita y a favor de Palestina. Además fueron detenidos dos activistas que allí se encontraban.

Vemos cómo la Universidad pública, y más concretamente la UCM, está completamente instrumentalizada por los poderes y da cabida en ella a cualquier tipo de charla que va en contra de los supuestos principios de una Universidad pública. Aquellos que tantas veces cacarean cuales son los principios y que quieren reformarla caen una y otra vez en la misma trampa. El querer reformar una institución que esta atravesada por los principios del capitalismo.

Es una vergüenza que se permita dar charlas a favor de Israel, un estado genocida, que se le dé el premio de alumna ilustre a Isabel Díaz Ayuso y se permita la entrada de hordas fascistas para defenderla. Pero no solo a Ayuso, ya lo vimos en abril del pasado año cuando a Somosaguas vino Ortega Smith y sus cachorros entraban a la Facultad de Ciencias Políticas, y si no es por alumnos y profesores que lo impidieron acaban haciendo su acto de propaganda fascista. La Universidad siempre alude a los procedimientos que hay que seguir para celebrar un acto, pero la pregunta es, ¿y el día que los cumplan a tiempo que pasará? Pues que entrarán porque socialdemocracia y fascismo son dos patas de un mismo sistema.

Vemos día a día como la Universidad es un instrumento de la burguesía para transmitir la ideología de su clase y hacer que los jóvenes nos desactivemos y demos por buena la socialdemocracia como la salida al capitalismo, algo que sabemos que es completamente falso. Para que la Universidad y la educación en general sea de una vez por todas pública y no esté subyugada a los intereses de las grandes corporaciones y bancos, no hace falta otra Ley más, una reforma de la Universidad ni nada por el estilo.

No hay que fiarse de quienes ya nos han vendido mil veces y lo volverán a hacer. Hay que acabar con el capitalismo de forma revolucionaría e instaurar la dictadura del proletariado bajo la dirección del Partido.

 

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Célula de juventud del PCOE en Madrid




Intentan borrar la historia del Ejército Rojo

En el centro de Sofía, sobre un pilar de granito de 34 metros de alto, se alza un conjunto escultórico de 8 metros que representa a un soldado del Ejército Rojo junto a un trabajador y una campesina búlgara. Este monumento fue construido el 7 de septiembre de 1954 en conmemoración del décimo aniversario de la liberación de Bulgaria de las garras del nazifascismo. Ahora, y bajo el pretexto de demostrar la firme condena de Bulgaria hacia la invasión rusa de Ucrania, el Ayuntamiento de Sofía aprobó desmantelar este monumento que rememora la heroica gesta del pueblo soviético junto con los trabajadores y partisanos búlgaros.

Este movimiento no se ha dado únicamente en Bulgaria. En agosto de 2022 las autoridades de Helsinki retiraron el monumento a la Paz Mundial que la ciudad había recibido como regalo de la URSS en 1989. Paralelamente, el Estado fascista de Polonia retiró también un monumento al Ejército Rojo ubicado en la ciudad de Malbork, una estrella de cinco puntas símbolo del internacionalismo proletario. También en Alemania el fascismo ha exigido la retirada de los tanques y cañones que acompañan el monumento a los soldados soviéticos que se encuentra cerca del Bundestag y la Puerta de Brandeburgo.

A finales de ese mismo mes, concretamente el día 25 de agosto, el enorme obelisco a la Victoria Soviética de Riga que se alzaba imponente a casi 80 metros de altura fue demolido. Era un lugar emblemático donde cada 9 de mayo los comunistas del país se concentraban para recordar el día de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Un proceso que, aunque se haya acelerado desde el comienzo de la guerra el año pasado, se produjo en diferentes países como Estonia, Lituania o Hungría con la desmantelación de la URSS en 1991 y que supuso destruir la hermandad proletaria y la fraternidad internacionalista de los estados que constituían el poder soviético.

Por supuesto, el fascismo ucraniano es la punta de lanza de esta política de “descomunización”. En abril de 2022, el alcalde de Kiev, Vitali Klischko, anunció la demolición de un monumento de 1982 que conmemoraba la amistad entre los pueblos de Rusia y Ucrania. Huelga decir que en Ucrania todo monumento, bajorrelieve, estatua de Lenin, símbolo asociado a la Unión Soviética e incluso nombres de calles y ciudades han sido completamente borrados para embrutecer completamente al proletariado del país, negar los avances que supuso la Revolución Bolchevique y la Unión Soviética, y amoldarse a la perfección al carácter anticomunista y antisoviético del imperialismo estadounidense y europeo.

Aunque los fascistas en Europa utilicen el pretexto de la guerra contra Rusia, es una realidad que este proceso de “descomunización” lleva en marcha desde hace décadas, en un intento desesperado de los monopolios europeos por revisar la historia y tratar de equiparar la heroica gesta de los comunistas soviéticos y de los partisanos europeos con la bestia imperialista del nazismo.

Ya en enero de 2006, el Consejo de Europa aprobó la Resolución 1481/2006 sobre la “necesidad de la condena internacional de los crímenes de los regímenes totalitarios comunistas” y arremetió directamente contra los partidos comunistas. Posteriormente, el 19 de septiembre de 2019, el Parlamento Europeo aprobó la Resolución sobre la supuesta importancia de la memoria histórica que “condena los crímenes cometidos por los regímenes nazi y comunista a lo largo del siglo XX” en la que se equiparó, nuevamente, el horror del nazismo con el marxismo-leninismo.

Que sepan los fascistas de la Unión Europea, el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo y la OTAN que desde el Partido Comunista Obrero Español reivindicamos la Revolución de Octubre de 1917, a los camaradas Lenin y Stalin, y nos enorgullece la heroica lucha del pueblo soviético y de los partisanos contra el fascismo. Y como comunistas en el Estado español, todavía mayor es nuestra deuda con la Unión Soviética, pues su apoyo estratégico y militar fue lo que permitió generar las condiciones para establecer una resistencia militar sólida contra el franquismo.

El Ejército Rojo, por más monumentos que derriben y por más libros de propaganda que escriban, nunca podrá ser olvidado de la memoria del proletariado internacional porque su gesta fue una de las más heroicas contra las fuerzas de la reacción capitalista internacional. Sin duda, el momento actual es un momento revolucionario y las condiciones materiales están dispuestas para el cambio de formación en el modelo productivo; por ello, los monopolios imperialistas intensifican su ofensiva contra el pueblo trabajador, genera crecientes conflictos bélicos como válvulas de escape a su bancarrota económica y promocionan el fascismo ante su absoluta debilidad. Es la propia burguesía la que reconoce que su único enemigo somos los comunistas y es el miedo al derrocamiento revolucionario del capitalismo lo que explica la necesidad de los Estados Unidos y de la Unión Europea por imponer el fascismo y la guerra a lo largo y ancho del globo. No son más que gigantes con los pies de barro.

La historia nos ha enseñado que la clase obrera únicamente puede emanciparse armada con su ciencia revolucionaria, el marxismo-leninismo, y dirigida por su Partido, el partido de nuevo tipo leninista, que le dota de un programa revolucionario y una táctica para derrocar al capitalismo y conquistar y desarrollar el socialismo. Lo que está en juego en este momento histórico es la vida o la muerte. Hoy la consigna “¡Socialismo o barbarie!” es más vigente que nunca. Y en esto es en lo que tendríamos que estar los comunistas del mundo, en cómo fortalecer la organización revolucionaria, cómo hacer una organización lo suficientemente potente ideológicamente y cohesionada para dirigir al proletariado a la consecución de su misión histórica: La revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo como paso previo para el comunismo.

 

¡VIVA LA UNIÓN SOVIÉTICA!

¡EL FASCISMO NO PASARÁ!

Madrid, 12 de marzo de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)