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El PCOC con los obreros catalanes en lucha [ESP/CAT]

Los pasados días 25 y 26 de enero se celebraron una serie de movilizaciones en el marco de las huelgas que están llevando a cabo los sanitarios, los profesores y los taxistas en Catalunya (los sanitarios además pretenden seguir con las manifestaciones los 3 primeros días de febrero).

Las huelgas de sanitarios y profesores se deben a que no se llegan a acuerdos para que mejoren las situaciones de ambos sectores, ya que están sobrepasados de trabajo, sin los recursos necesarios y cada vez sus sueldos son más incompatibles con llevar una vida decente. Mientras tanto los taxistas de Barcelona se han sumado para defenderse ante los avances de Uber y VTC que cada vez les comen más terreno.

Estas movilizaciones conjuntas demuestran que las condiciones de los trabajadores y de los servicios públicos se deterioran, siendo necesaria la movilización y la huelga, una huelga que cada vez más debe ser general y política, y cada vez más sectores del proletariado salen a la calle, a la huelga, mientras CCOO y UGT siguen apesebrados tragando con subvenciones públicas a cambio de tragar con la política económica impuesta por la patronal, esto es, que los trabajadores sigan perdiendo poder adquisitivo y que el deterioro de los servicios públicos siga avanzando favoreciendo la privatización de éstos, demostrándose nuevamente que CCOO y UGT no son más que dos organizaciones al servicio de la Patronal y su Estado, abiertamente enemigas de la clase obrera.

El PCOC apoya abiertamente la lucha de los trabajadores de la sanidad y de la educación pública así como la lucha de los taxistas contra los monopolios VTC y UBER y hacemos un llamamiento a todos los sectores de la clase obrera a unir sus luchas sectoriales en una única lucha de clase contra la burguesía y el Estado al objeto de superar el sistema capitalista construyendo un Frente Único, embrión del futuro Estado obrero que le sirva al conjunto de la clase trabajadora como estructura organizativa para podernos confrontar y vencer al gran Capital, destruyendo el capitalismo y estableciendo un sistema económico donde la vida de los seres humanos, de la clase trabajadora, sea el centro de toda la riqueza y esta se subordine al progreso y a la mejora de las condiciones de vida de la mayoría trabajadora, que pase a ser dueña de todo lo que produce y determine qué debe producirse y como debe repartirse la riqueza que se genera.

 

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

¡POR UN SINDICALISMO DE CLASE Y COMBATIVO, POR EL FORTALECIMIENTO DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, POR EL SOCIALISMO!

 

Barcelona, 31/01/2023

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

El PCOC amb els obrers catalans en lluita

 

Els passats dies 25 i 26 de gener es van celebrar una sèrie de mobilitzacions dintre del marc de les vagues que estan duent a terme els sanitaris, els professors i els taxistes a Catalunya (els sanitaris a més pretenen seguir amb les manifestacions els 3 primers dies de febrer).

Les vagues de sanitaris i professors es deuen al fet de que no s’arriben a acords perquè millorin les situacions de tots dos sectors, ja que estan sobrepassats de treball, sense els recursos necessaris i cada vegada els seus sous són més incompatibles amb portar una vida decent. Mentrestant els taxistes de Barcelona s’han sumat per a defensar-se davant els avanços d’Uber i VTC que cada vegada els menja més terreny.

Aquestes mobilitzacions conjuntes demostren que les condicions dels treballadors i dels serveis públics es deterioren, sent necessària la mobilització i la vaga, una vaga que cada vegada més ha de ser general i política, i cada vegada més sectors del proletariat surten al carrer, a la vaga, mentre CCOO i UGT segueixen apessebrats empassant amb subvencions públiques a canvi d’empassar amb la política econòmica imposada per la patronal, això és, que els treballadors continuïn perdent poder adquisitiu i que la deterioració dels serveis públics continuïn avançant afavorint la privatització d’aquests, demostrant-se novament que CCOO i UGT no són més que dues organitzacions al servei de la Patronal i el seu Estat, obertament enemigues de la classe obrera.

El PCOC secunda obertament la lluita dels treballadors de la sanitat i de l’educació pública així com la lluita dels taxistes contra els monopolis VTC i UBER i fem una crida a tots els sectors de la classe obrera a unir les seves lluites sectorials en una única lluita de classe contra la burgesia i l’Estat a fi de superar el sistema capitalista construint un Front Únic, embrió del futur Estat obrer que li serveixi al conjunt de la classe treballadora com a estructura organitzativa per a poder-nos confrontar i vèncer al gran Capital, destruint el capitalisme i establint un sistema econòmic on la vida dels éssers humans, de la classe treballadora, sigui el centre de tota la riquesa i aquesta se subordini al progrés i a la millora de les condicions de vida de la majoria treballadora, que passi a ser propietària de tot el que produeix i determini què ha de produir-se i com ha de repartir-se la riquesa que es genera.

 

VISCA LA LLUITA DE LA CLASSE OBRERA!

PER UN SINDICALISME DE CLASSE I COMBATIU, PER L’ENFORTIMENT DE LA FEDERACIÓ SINDICAL MUNDIAL!

PEL FRONT ÚNIC DEL POBLE, PEL SOCIALISME!

 

Barcelona, 31/01/2023

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)




El adoctrinamiento del sistema educativo

«Mientras los obreros y los campesinos están oprimidos por terratenientes y capitalistas, mientras las escuelas sigan en manos de los terratenientes y de los capitalistas, la joven generación seguirá ciega e ignorante. Nuestras escuelas deben dar a los jóvenes los fundamentos de la ciencia, deben ponerlos en condiciones de forjarse ellos mismos una mentalidad comunista, deben hacer de ellos hombres cultos».

Tareas de las juventudes comunistas, V. I. Lenin

 

La educación pública, mientras siga al servicio de la burguesía, continuará siendo un transmisor ideológico del capitalismo que refuerza la superestructura de un sistema que nos oprime y nos mata, puesto que los servicios públicos son también parte fundamental del Estado burgués. El objetivo de la educación bajo este sistema es educar a las generaciones de jóvenes bajo una alienación cultural que los haga defender los intereses de la burguesía; no reflejando únicamente las diferencias de una sociedad dividida en clases sino también reproduciendo y alimentando la desigualdad.

Este adoctrinamiento que sucede, por ejemplo, en los institutos, viene determinado por el currículo educativo que convierte asignaturas como Economía, Historia o Filosofía en objeto de manipulación al interés de los capitalistas. De esta forma, se omiten contenidos como el marxismo o se manipulan acontecimientos históricos como la Revolución Rusa o la figura del camarada Stalin para falsear la historia y desinformar al alumnado sobre la lucha de clases que hace ya más de 100 años llevó al proletariado a la victoria frente a la burguesía.

 Además, desde la LOMCE ya se recogía en educación secundaria como una competencia a desarrollar el Sentido de la iniciativa y el espíritu emprendedor. Desde la entrada en vigor del Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, que regula las enseñanzas mínimas de la ESO, se considera una competencia clave, es decir, un desempeño imprescindible, la competencia emprendedora.

Cabe también mencionar la presencia de asignaturas que se dedican por completo a transmitir la ideología burguesa, como es el caso de la optativa llamada Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial, la cual incluye entre sus contenidos: el desarrollo de la capacidad de liderazgo, la realización de proyectos empresariales o las finanzas. En definitiva, una materia que busca la sumisión absoluta al capital.

 

Asimismo, el profesorado es víctima y verdugo, pues al haber sido educado en este sistema reproduce un modelo de enseñanza completamente alienante, en ocasiones, desde el más puro desconocimiento y, en otras, de forma totalmente consciente, abrazando el fascismo.

Tampoco podemos olvidar como las jornadas en la escuela preparan al alumnado para las jornadas laborales y se establece un paralelismo entre la disciplina en la educación y la que la burguesía ansía del trabajador asalariado en la empresa. Por otro lado, la educación pública bajo el capitalismo fomenta una división arbitraria entre las denominadas ciencias y letras que no sirve sino para impedir que el alumnado tenga una visión general de los contenidos y del mundo. Esta división del conocimiento en parcelas responde a criterios de utilidad para la posterior vida profesional, es decir, la educación puesta al servicio del mercado.

Este carácter mercantil de la educación se expresa también en la creciente desaparición de las letras, que se observa en asignaturas como Filosofía o Historia del Arte, con menos horas lectivas cada vez, puesto que no forman para empleos que la burguesía considera útiles.

Una de las mayores carencias en nuestro sistema educativo es el fracaso y abandono escolar que es seis veces mayor entre los hijos de la clase obrera que entre los burgueses. Las mayores tasas de abandono escolar las encontramos en Ceuta, Melilla, las Islas Canarias y Andalucía, donde ronda el 20%, en contraste con el País Vasco, donde no llega al 10%. Este desequilibrio se produce porque existe una mayor pobreza en los territorios del sur, que también viene dada por tener un mayor porcentaje de alumnado inmigrante que son rechazados por el sistema educativo y el sistema solo los concibe como mano de obra barata.

Esta expulsión del alumnado de las aulas se lleva a cabo para que ocupen los trabajos menos cualificados y, al igual que los hermanos de clase de otros países, que su mano de obra contribuya al enriquecimiento de los capitalistas. Esto se refleja en los nuevos cambios educativos, que sólo permiten repetir dos veces desde primaria hasta secundaria, lo que favorece la falsificación de las estadísticas.

En estos momentos de crisis global del modo de producción capitalista, las familias obreras están sufriendo de manera directa la pauperización del sistema educativo, con unos libros de texto cada vez más caros, menos acceso a becas, la obligatoriedad de tener un ordenador personal para que el alumnado pueda seguir el desarrollo de las materias o los disparatados precios de los alquileres si se llega a la etapa universitaria. Queda claro, por tanto, que el objetivo final de todo esto es expulsar a los hijos e hijas del proletariado del sistema educativo burgués.

Como ya expresaba Lenin en Tareas de las Juventudes Comunistas, de 1920, la escuela bajo el capitalismo se encarga de formar a hombres y mujeres proletarios al servicio del capital y, por ello, este modelo de escuela debe ser suprimido. Y debe, además, ser reemplazado por uno que haga tomar conciencia a los jóvenes obreros y obreras de la lucha de clases y de la opresión que se vive bajo el capitalismo. Sin embargo, esto nunca será posible bajo un sistema criminal que nos explota y condena a la miseria.

Es necesario que la clase obrera se organice para construir un sistema educativo para la mayoría, y que tenga como objetivo primordial la enseñanza de contenidos y la toma de conciencia del alumnado de la explotación capitalista. Esto solo será posible instaurando de manera revolucionaria el Socialismo como etapa temprana de la futura sociedad Comunista.

Desde el Partido Comunista Obrero Español llamamos a la juventud obrera a que se organice en sus centros de estudio para combatir esta realidad cada vez más cruenta y que comprenda que solo mediante la militancia se puede transformar este mundo de miseria y explotación.

 

¡Por una educación por y para los trabajadores!

¡Contra la educación del capital!

¡Por la educación socialista!

 

27 de enero de 2023

 

SECRETARÍA DE JUVENTUD DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




Análisis del 22º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO)

Los pasados días 27, 28 y 29 de octubre, en la ciudad de La Habana, se celebró el XXII Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros que, según los propios organizadores recogieron en la Declaración Final del citado Encuentro, congregó a «145 representantes de 78 Partidos Comunistas y Obreros de 60 países».

Nuestro Partido, que no forma parte de ese Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, también denominado EIPCO, ha estudiado con detenimiento tanto todo tipo de noticia emanada del citado encuentro como, sobre todo, los dos documentos emanados por el XXII cónclave del EIPCO como son su Declaración Final y su Plan de Acción.

La Declaración Final del XXII Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros pretende ser un alegato abiertamente antiimperialista. Nadie que se precie de abrazar el marxismo-leninismo, y de aspirar a conquistar el comunismo, puede estar en desacuerdo en denunciar «que la depredadora naturaleza del capitalismo conduce al incremento de la desigualdad, la polarización de la riqueza» y demás efectos que denuncia dicha Declaración Final en su punto cuarto. Como tampoco puede estar en desacuerdo, más bien todo lo contrario, en denunciar que «El sistema político burgués, que defiende los intereses de los monopolios y corporaciones, gestiona la crisis sistémica del capitalismo en su beneficio […] mediante la presión y la violencia […]», como señala el punto quinto de la citada Declaración.

Sin embargo, tanto la Declaración Final como sus acuerdos, entre los que se hallan las tareas prácticas contenidas en su Plan de Acción como consecuencia de las conclusiones contenidas en dicha Declaración Final, en nuestra opinión son altamente decepcionantes pues, en ellas, comprobamos cómo en una parte importante del Movimiento Comunista Internacional, la parte que forma parte de ese EIPCO, no estudia los cambios que se están operando en la base económica y que tienen un reflejo en la superestructura actual del imperialismo, sino que parten de la superestructura exclusivamente para tratar de cambiar la propia superestructura, una forma de cavilar, de analizar, alejada del método de análisis marxista.

Se elude hablar en la Declaración Final de la situación agonizante del capitalismo monopolista como consecuencia de la automatización de la producción. La automatización de la producción, que desarbola y desequilibra por completo la composición orgánica del capital en favor del capital constante, conduce a la negación del propio capitalismo y es este factor el que exacerba y agudiza al máximo la contradicción que arrastra el capitalismo, desde siempre, de decrecimiento de la cuota de ganancia a la par que la tasa de explotación progresivamente tiende hacia el infinito como consecuencia del desequilibrio máximo en la composición orgánica del capital de tal modo que la parte de capital destinada a la obtención de plusvalía – el capital variable – tiende a cero con la robotización, acreditando cuasi matemáticamente que la automatización o robotización de la producción lo que en la práctica hace es negar el capitalismo.

Es este hecho, la robotización o automatización, el que conduce a una mayor concentración de la producción, a un incremento de la clase obrera como consecuencia del canibalismo del imperialismo para con la pequeña y mediana burguesía, arruinada, despojada y empujada a la miseria, a incrementar las filas del proletariado.

La concentración de la producción, el desarrollo máximo de los monopolios, conducen a la reacción política, al fascismo que hoy impera y, por tanto, no puede ofertar otra cosa a la humanidad que la agudización de la violencia, la guerra al objeto de salvaguardar a su moribundo sistema económico que a cada paso que avanza la automatización se niega a sí mismo.

Señalaba Carlos Marx en el prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política que

«ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización».

¿PREDOMINIO O DEBILIDAD DEL IMPERIALISMO? EL MOMENTO ES REVOLUCIONARIO

 

Sin duda, el momento actual es un momento revolucionario en tanto las fuerzas productivas se han desarrollado al máximo en el seno del capitalismo y la automatización. Aparte de generar las condiciones materiales necesarias para el cambio de formación socioeconómica, implica el desarrollo del sistema superior dentro del marco del imperialismo, de tal modo que las condiciones expresadas por Marx para la desaparición de una formación socioeconómica, en este caso la capitalista, y su sustitución por una formación socioeconómica superior, en este caso la socialista, se cumplen plenamente en la actualidad.

Por tanto, más que como dice el texto final del EIPCO por «el actual predominio del imperialismo impone un orden internacional injusto o insostenible, intensifica la explotación y empeora las condiciones de la clase obrera y de los pueblos, genera crecientes conflictos, antagonismos y guerras, y dificulta la solución de problemas globales» hemos de subrayar que, en nuestra opinión, es la debilidad – y no su predominio como advierte el EIPCO en su punto segundo – de su sistema económico, quebrado, donde el desarrollo de la automatización socava al propio sistema y confronta abiertamente a las potencias imperialistas entre sí, las que hacen que el imperialismo no tenga más salida que la mencionada para tratar de poner palos a la rueda de la historia que lo empuja a su enterramiento. Es en este escenario donde debe ubicarse «la creciente agresividad del imperialismo y de la recomposición geopolítica en curso» y demás apreciaciones que el EIPCO hace en su Declaración Final.

Y ello, lejos de ser consecuencia del predominio del imperialismo es consecuencia de su debilidad, de su bancarrota, que está provocando una fragmentación del propio imperialismo en varios polos, la cual debilita a todas las potencias imperialistas y, consecuentemente, al propio imperialismo en sí.

Como puede constatarse, la primera conclusión sobre si la situación actual es consecuencia del predominio del imperialismo, como afirma el EIPCO, o de la debilidad de éste como afirma nuestro Partido, difiere como consecuencia de que el EIPCO hace un análisis alejado del marxismo al incidir en el análisis de la superestructura sin acudir a la base económica, obviando en la práctica que los fenómenos que acontecen en la superestructura son reflejo de las contradicciones producidas en su base económica.

¿QUÉ DEFENDEMOS LOS COMUNISTAS?

 

Señala la Declaración Final del XXII EIPCO, en su punto segundo, que

«los comunistas defendemos un nuevo orden mundial, basado en la abolición de la explotación del hombre por el hombre, las relaciones de beneficio mutuo entre estados y pueblos, la paz, el desarrollo sostenible para la satisfacción de las necesidades sociales, la justicia social y la solidaridad».

Ciertamente, los comunistas luchamos por abolir el capitalismo, liquidar la formación socioeconómica capitalista y construir un nuevo orden mundial donde desaparezca de la faz de la tierra la explotación del hombre por el hombre. Pero el hecho de partir de la superestructura para cambiarla sin mirar los cambios que se están operando en la estructura, sin evaluar el impacto de la automatización de la producción, y despreciando la premisa marxista de que «el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general», conduce a repetir fórmulas pretéritas – y fracasadas – sin pensar, tan siquiera, si se ajustan al mundo de hoy que difiere al de hace unas décadas.

El propio imperialismo y su desarrollo económico han ido modificando la forma de comunidad humana, ha borrado fronteras y las ha reescrito a su antojo, ha mutilado al Estado-nación y ha elevado estructuras estatales supranacionales desde donde los monopolios dirigen el mundo en su totalidad o amplias regiones de éste, convirtiendo a las naciones y sus Estados en agencias locales de dichos monopolios. Sin embargo, el Documento Final del XXII EIPCO concibe un mundo estático, y lo que es más grave, desnaturaliza el objetivo de los comunistas, que no es el de perpetuar los estados sino el de abolirlos, como consecuencia de la liquidación de las clases sociales y, por tanto, la extinción de la lucha de éstas. Mala señal si los comunistas contemplamos una superestructura similar, donde existan estados y fronteras, cuando nuestro objetivo es la construcción de una base económica antagónica a la actual y, en consecuencia, la superestructura que emane de la misma será, a la fuerza, diferente a la actual.

EL SUJETO REVOLUCIONARIO

 

La Declaración Final del XXII EIPCO define en su punto séptimo cuál es su sujeto revolucionario:

«7. La batalla de la clase obrera mundial contra el sistema capitalista de explotación requiere, en primer lugar, la unidad del Movimiento Comunista y Obrero junto a los movimientos sociales y populares, campesinos e indígenas, para fortalecer la lucha de clases contra los planes burgueses e imperialistas y por la construcción de un mundo de paz, justicia y equidad social».

Señalaba Carlos Marx en el Manifiesto Comunista lo siguiente:

«De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar.

Los estamentos medios – el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino –, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarios únicamente por cuanto tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.

El lumpemproletariado, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras.

Las condiciones de existencia de la vieja sociedad están ya abolidas en las condiciones de existencia del proletariado. El proletariado no tiene propiedad; sus relaciones con la mujer y con los hijos no tienen nada de común con las relaciones familiares burguesas; el trabajo industrial moderno, el moderno yugo del capital, que es el mismo en Inglaterra que en Francia, en Norteamérica que en Alemania, despoja al proletariado de todo carácter nacional».

El valor de las fusiones y adquisiciones de empresas (M&A) en 1999 ascendió a 700 mil millones de dólares en el mundo. En 2021 esta cuantía se multiplicó hasta alcanzar la cifra de 5,63 billones de dólares, esto es, la concentración de capital se ha multiplicado en estos 22 años del siglo XXI un 804,28% con respecto del año 1999. Un dato que refleja las múltiples fusiones y adquisiciones y que acredita cómo se han desarrollado los monopolios a lo largo de este casi primer cuarto de siglo.

El 75% de la producción mundial del vidrio para automoción en 2021 recayó sobre 5 grupos empresariales (Asahi Glass Co., Fuyao, Nippon Sheet Glass, Saint-Gobain y Xinyi Glass Holding Limited).

El 83,90% de la producción mundial de neumáticos en 2021 recayó sobre 5 grupos empresariales (Michelin, Bridgestone, Goodyear, Continental y Sumitomo Rubber Industries).

El 89% de la producción mundial de chips y semiconductores en 2021 recayó sobre tres monopolios (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC), Samsung y Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC)).

El 69,32% de la comercialización de granos, legumbres, harinas proteicas y aceites vegetales en el mundo en el año 2021 estuvo controlada por 8 empresas (Cargill, COFCO, ADM, Bunge, Moreno Hnos., ACA, LDC y AGD).

Podríamos seguir desgranando los diferentes ramos de la producción, y constatar la existencia de un oligopolio que controla cada una de ellas a nivel internacional. Algo que por otro lado no es desconocido, sino que a lo largo del tiempo se ha ido acentuando como consecuencia del desarrollo natural del capitalismo que conduce a la concentración máxima de la producción, al monopolio, fase en la que nos encontramos.

El agro no es una excepción, según el Resumen Ejecutivo de la organización Land Coalition en noviembre de 2020 señalaba que la desigualdad de la tierra aumenta desde la década de los 80s, radiografiando que

«se debe en gran medida a los modelos de agricultura industrial a gran escala respaldados por las políticas impulsadas por el mercado y economías abiertas que priorizan las exportaciones agrícolas, así como a mayores inversiones del sector financiero y empresarial en alimentos y agricultura, y la debilidad de las instituciones y mecanismos existentes para resistir la creciente concentración de la tierra […] un resultado clave de la tendencia actual es un sistema agroalimentario y de tierras cada vez más polarizado, con crecientes desigualdades entre los terratenientes más pequeños y los más grandes. Los sistemas alimentarios dominantes a nivel mundial están controlados por un pequeño número de corporaciones e instituciones financieras, impulsados por la lógica del retorno de las inversiones a gran escala a través de economías de escala […]. «Hoy en día, se estima que hay aproximadamente 608 millones de fincas en el mundo, y la mayoría son fincas familiares. Sin embargo, el 1% de las grandes empresas agrícolas opera más del 70% de las tierras agrícolas del mundo y están integradas en el sistema alimentario empresarial, mientras que más del 80% son pequeñas explotaciones de menos de 2 has que generalmente están excluidas de las cadenas alimentarias mundiales […] las nuevas mediciones muestran que el 10% más rico de las poblaciones rurales capta el 60% del valor de la tierra agrícola, mientras que el 50% más pobre, que generalmente depende más de la agricultura, capta solo el 3%. En comparación con los datos del censo tradicional, esto muestra un aumento en la desigualdad de la tierra rural del 41% cuando se tienen en cuenta el valor de la tierra agrícola y la falta de tierra, y un aumento del 24% si sólo se considera el valor».

Según estima el Banco Mundial en 2021 el 44% de la población mundial era población rural, mientras que en 1960 este porcentaje ascendía al 66%, dando buena cuenta de los flujos migratorios producidos desde el agro al orbe. Éxodo rural que se acentuará todavía más como consecuencia de la automatización de la explotación agraria, que forzará la migración del campo a la ciudad y que hará que se concentre todavía más la propiedad y la explotación de la tierra por parte de los monopolios agrícolas.

En el mundo hay en torno a 2.500 millones de personas que viven de la agricultura – pequeños agricultores, braceros, pastores, comunidades indígenas, etcétera –, de los que 1.892 millones de personas están despojados de la propiedad de la tierra y, por tanto, lejos de considerarlas como campesinos habría que considerarlos en su justo término: proletariado.

Pero de los 608 millones de fincas, son pequeños propietarios (menos de 2 hectáreas) 486,4 millones, siendo grandes terratenientes solo el 1% de los grandes propietarios los que controlan el 70% de las tierras que son directamente los monopolios de la alimentación, que controlan las tierras y los canales de comercialización del producto que arroja la tierra, convertido en mercancía.

Por otro lado, el Documento Final del EIPCO se refiere a la alianza de la clase obrera con los indígenas. Las comunidades indígenas, o etnias, no son más que comunidades humanas definidas por afinidades raciales, lingüísticas, culturales, tradiciones, etcétera que se ubican en un determinado lugar geográfico, normalmente en zonas rurales. Dentro de las comunidades indígenas éstas se estructuran socialmente, de tal modo que indígenas burgueses no vacilan en oprimir a otros indígenas y no indígenas.  La sociedad no es más que un reflejo de las contradicciones que emanan de la base económica y, en cuanto a la sociedad capitalista, las clases sociales vienen determinadas por su relación con la propiedad de los medios de producción. Los explotados lo somos porque estamos despojados de los medios de producción – ya sea un obrero fabril, un jornalero o bracero o un indígena – y consecuentemente engrosamos las filas del proletariado. Los enemigos de los explotados, del proletariado con independencia de su nacionalidad, de su etnia o de su raza, son los explotadores, son los que nos despojan de los medios de producción, los que nos roban nuestras vidas apropiándose del fruto de nuestro trabajo condenándonos a la miseria. Y flaco favor hacemos los comunistas para abolir a la burguesía y al capitalismo si en lugar de tejer la unidad de la clase obrera, que es el sujeto revolucionario, lo que hacemos es disgregarlo. La lucha contra el racismo, contra el fascismo, contra el imperialismo, por la emancipación nacional, por la emancipación racial o étnica, son una única lucha, la lucha entre explotadores y explotados, la lucha entre burgueses y proletarios, la lucha entre capitalistas y comunistas.

Exacerbar la diferencia entre los diferentes sectores que conforman al proletariado, establecer alianzas interclasistas en un momento histórico donde incluso amplias capas de la burguesía arruinadas pasan a formar parte del proletariado imperando la proletarización, es el mayor favor que se le puede hacer al imperialismo a pesar de que de verbo se diga que se combate a éste, pues realmente se hace todo lo contrario.

En nuestra opinión el EIPCO se equivoca en ese punto séptimo de su Declaración Final al fraccionar al sujeto revolucionario, al proletariado, y pretender establecer alianzas interclasistas cuando el imperialismo y su desarrollo está proletarizando a amplias capas de la sociedad, incluyendo a vastas capas burguesas. Y consideramos que ese error viene inducido por no analizar la base económica y las modificaciones que se están produciendo en la misma que tienen un reflejo en la superestructura.  De tal modo que nos encontramos que una parte del movimiento comunista repite consignas por décadas conocidas que no se corresponden, en gran parte, al momento actual ya que la conformación de la sociedad es diferente, como consecuencia de los cambios operados en la estructura económica, los cuales no han sido abordados ni analizados en dicho Encuentro Internacional.

ACERCA DE LOS ACUERDOS

 

La Declaración Final del XXII EIPCO concluye el análisis realizado con una serie de acciones, algunas de las cuales se detallan en mayor grado en el Plan de Acción aprobado en dicho Encuentro.

Entre las acciones comprobamos que hay un calendario de efemérides y conmemoraciones, algo de solidaridad internacional… Pero poco, o mejor dicho nada, se habla de cómo fortalecer la unidad comunista y cómo pergeñar una táctica revolucionaria para conducir al proletariado a la toma del poder.

De hecho, hay algunos acuerdos sobre los que, como parte integrante del Movimiento Comunista Internacional, le guste o no al EIPCO, nuestro Partido pretende observar y analizar en aras de suscitar un necesario debate entre los marxistas-leninistas para hacer avanzar nuestras posiciones, condición sine qua non para que podamos enviar al estercolero de la historia al imperialismo y construir el socialismo para avanzar hacia el comunismo.

Se habla mucho de la paz y del socialismo, objetivos que los comunistas, sin duda, anhelamos. Así estas organizaciones comunistas y obreras acuerdan, primeramente,

«Unir esfuerzos para reforzar la lucha contra el imperialismo, contribuir a transformar el actual orden internacional injusto y antidemocrático en el cual prevalecen los intereses capitalistas, por un orden internacional basado en la paz, el desarrollo sostenible, la justicia social y la solidaridad, para allanar el camino de la construcción de la sociedad socialista” y, también, “Rechazar categóricamente las guerras imperialistas, la amenaza y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y promover la lucha por la paz. Intensificar la acción y la solidaridad internacionalista, en defensa de los intereses comunes de los pueblos, contra las clases burguesas».

De sobra es conocido que únicamente podrá haber paz en el mundo, y ausencia de violencia, cuando impere el comunismo, o lo que es lo mismo, desaparezcan las clases sociales y los Estados. Para conquistar el comunismo, previamente hay que desarrollar la unidad de la clase obrera, que es la unidad de su vanguardia – aspecto éste sobre el que hablaremos más adelante –, establecer una táctica revolucionaria que haga que el Movimiento Comunista se fusione con el Movimiento Obrero y lo eleve ideológica y organizativamente a la conquista del poder. Para ello hay que tener claro qué base económica y qué superestructura requiere nuestro socialismo, así como cuál es la clase revolucionaria, de lo que ya hemos hablado anteriormente. Sin duda, la base económica es arrebatar la propiedad de los medios de producción a los capitalistas, poner el desarrollo tecnológico al servicio de la totalidad de la clase obrera y hacer que ese progreso tecnológico se convierta en progreso social. Para conseguir esto hay que establecer una táctica para fusionar al Partido con las masas proletarias, para desarrollar los órganos de poder proletario dotando a la clase de la estructura organizativa necesaria para confrontarse revolucionariamente con los Estados y las estructuras organizativas supranacionales de los monopolios, y para derrocarlos revolucionariamente imponiendo la dictadura del proletariado – de la que nada se habla – al objeto de reprimir por completo a la burguesía, despojándola no sólo de la propiedad de los medios de producción sino de cualquier derecho democrático.

Ciertamente, los comunistas tenemos que hablar a la clase obrera del riesgo que corre la humanidad con el imperialismo criminal, hay que movilizar al proletariado contra las guerras imperialistas, contra las organizaciones militares y la lógica militarista del imperialismo y su escalada bélica siendo conscientes que los imperialistas tienen armas que pueden destruir la vida humana en el planeta. Pero también hay que enseñar al proletariado que se encuentra en una guerra abierta contra la burguesía, contra el imperialismo, y que mientras de manera revolucionaria, por la fuerza, no acabemos con el capitalismo, no acabemos con su ideología, y por la fuerza se imponga la dictadura del proletariado, es imposible dar pasos ciertos para conquistar la paz pues el enemigo de la humanidad no solo es el imperialismo, sino aquellos falsos aliados que no tienen la más mínima intención de conquistar y edificar el socialismo y el comunismo.  Y por lo que comprobamos, esta segunda cuestión no solo la omite el EIPCO, sino que señala al imperialismo en decadencia pero se pone de perfil ante potencias imperialistas emergentes a las que, incluso, les otorgan máscaras de socialistas cuando son potencias imperialistas.

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

 

Los asistentes al citado Encuentro internacional acuerdan

«demandar el respeto a los principios de libre determinación de los pueblos, independencia, igualdad soberana, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como el derecho legítimo de los pueblos a la paz y elegir su propio camino de desarrollo».

Para empezar, nosotros nos preguntamos, “demandar” ¿a quién? ¿A los Estados imperialistas que utilizan la guerra como válvula de escape de su completa bancarrota económica? ¿A los organismos de opresión supranacional como la Unión Europea, la OTAN o el FMI? ¿O a los gobiernos burgueses que ideológicamente se encuentran completamente instalados en la reacción? ¿O a determinados firmantes de los citados acuerdos del EIPCO?

Sin duda, los marxistas-leninistas debemos apoyar el derecho a la autodeterminación y, si así lo deciden los miembros de esa nación oprimida, la independencia de ésta. Pero a la par, tenemos la obligación de estrechar lazos con la clase obrera de dicha nación oprimida nacionalmente emancipada en base a nuestra condición de clase, mediante el internacionalismo proletario, pues a los obreros no nos une la cuestión nacional sino la cuestión clasista, y la lucha de la clase obrera es una lucha que trasciende lo nacional pues es una lucha social, tal y como Marx expresó en los Estatutos de la Asociación Internacional de los Trabajadores indicando que «la emancipación del trabajo no es un problema nacional o local, sino un problema social que comprende a todos los países en los que existe la sociedad moderna».

Sin embargo, en el marco del capitalismo agonizante, monopolista, existente en la actualidad, el derecho a la libre determinación de los pueblos está indisolublemente unido a la lucha por el socialismo. Y es que en la formación socioeconómica imperialista, donde el mundo está repartido y a merced de los monopolios, únicamente los imperialistas son capaces de determinar el destino de una nación, de dibujar las fronteras en los mapas, no sea que esos pueblos, y más concretamente la clase obrera dirigida por su vanguardia comunista, su partido, rompan la cadena imperialista e impongan el socialismo y la dictadura del proletariado liberando esa parte emancipada y poniéndola a disposición del resto de proletarios del mundo al objeto de alcanzar su emancipación como clase.

En ese acuerdo del EIPCO hay una parte en la que debemos detenernos y que extractamos nuevamente:

«igualdad soberana, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como el derecho legítimo de los pueblos a la paz y elegir su propio camino de desarrollo».

Sin duda, este acuerdo es clarificador de la ideología de los que participaron en dicho encuentro. El 10 de mayo de 1914, en el número 82 del periódico “Put Pravdi” se publicó un artículo de Lenin bajo el título “Como se corrompe a los obreros con el nacionalismo refinado” (OC, Tomo XXV, pp. 149-150) que señala lo siguiente:

«Los obreros conscientes se esfuerzan por combatir todo tipo de nacionalismo, tanto el burdo, violento y ultrarreaccionario como el más refinado, que predica la igualdad de las naciones junto… con la fragmentación de la causa obrera, de las organizaciones obreras y del movimiento obrero conforme a la nacionalidad. A diferencia de todas las variedades de la burguesía nacionalista, los obreros conscientes aplican las resoluciones de la última reunión de marxistas (del verano de 1913) y defienden no sólo la igualdad más completa, consecuente y plenamente llevada a la práctica de naciones e idiomas, sino también la fusión de los obreros de las distintas nacionalidades en todo tipo de organizaciones proletarias únicas».

 

En el EIPCO algunos Estados presentan varios partidos comunistas, como por ejemplo el Estado español, quedando demostrado la calidad marxista-leninista de dicho encuentro, la coherencia y, fundamentalmente lo a rajatabla que siguen la ciencia del marxismo-leninismo y sus postulados.

«El dominio del capital es internacional. Por eso, también la lucha de los obreros de todos los países por su emancipación tiene éxito únicamente cuando es una lucha conjunta contra el capital internacional. Por eso, el obrero alemán, el obrero polaco y el obrero francés son compañeros del obrero ruso en la lucha contra la clase capitalista, del mismo que son enemigos suyos los capitalistas rusos, polacos y franceses» (Lenin, Obras Completas, Tomo II, pp. 100-101).

La idea de la unidad de la clase obrera, de todos los proletarios del mundo, es cardinal para Lenin, y en ella se engloban todos los principios fundamentales del internacionalismo proletario, como son la solidaridad proletaria revolucionaria y la cohesión de los obreros del mundo entero.

Sin duda, nadie puede cuestionar que es la igualdad la base por la que los obreros de las distintas nacionalidades deben unirse para la lucha revolucionaria, como tampoco nadie debe cuestionar que los intereses nacionales deben supeditarse a los intereses internacionales del proletariado mundial. «Para ser […] internacionalista hay que pensar no solo en la propia nación, sino colocar por encima de ella los intereses de todas las naciones, la libertad y la igualdad de derechos de todas» (Lenin, Obras Completas, Tomo XXX, p. 46).

Cuando en el Documento final y en el Plan de Acción se elude hablar del internacionalismo proletario, cuando se elude establecer una táctica para unir a la clase obrera que, en realidad, debe ser una táctica para unificar a su vanguardia mediante un análisis intenso de los cambios operados en la base y la definición de una programa de acción con el que los comunistas podamos aglutinar a la clase obrera en una dirección revolucionaria, esto es, en una dirección para organizar poder obrero para preparar la toma del poder ante una situación de debilidad del imperialismo, y cuando se pone el acento en fraccionar a la clase obrera, disgregándola y buscando establecer alianzas interclasistas que, a tenor de la concentración de la producción y de capitales que están llevando a la proletarización a capas antaño de la burguesía, y cuando lejos de establecer criterios para unificar la lucha de los comunistas se habla de la «no injerencia en los asuntos internos de los Estados» o del «derecho legítimo de los pueblos a la paz y elegir su propio camino de desarrollo», no podemos más que inclinarnos a pensar que los parámetros en los que se mueven los miembros del EIPCO van orientados a justificar actuaciones contrarias al marxismo-leninismo, contrarias a lo que procede hoy que es la armonización del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, cada vez más confrontadas, mediante la socialización de los medios de producción, o lo que es lo mismo, la organización revolucionaria del proletariado para la toma del poder. ¿La no injerencia en los asuntos internos de los Estados o el derecho legítimo de los pueblos a elegir su propio camino de desarrollo debemos interpretarlo como que en países que se denominen socialistas la propiedad privada cada vez gane más peso con respecto a la propiedad estatal? ¿La no injerencia en los asuntos internos de los Estados o el derecho legítimo de los pueblos a elegir su propio camino es proteger la propiedad privada de los medios de producción en la constitución o que el 80% de los trabajadores asalariados laburen para empresas privadas como ocurre en China? Parece ser que la no injerencia en los asuntos internos de los Estados o el derecho legítimo de los pueblos a elegir su propio camino es la fórmula empleada para impedir la crítica desde dentro del Movimiento Comunista Internacional y buscar una adhesión inquebrantable, ante lo que nosotros nos preguntamos ¿Acaso la conciencia de la clase obrera y, en consecuencia, la organización no se desarrolla en confrontación con la burguesía, con el oportunismo y ejerciendo libremente el ejercicio de la crítica y de la autocrítica?

¡Ahora se entiende por qué han obviado el internacionalismo proletario! Y es que mientras la automatización y la robotización empujan al mundo hacia el socialismo, una parte del Movimiento Comunista Internacional – EIPCO – va en la dirección contraria.

 

LA UNIDAD

 

El día 3 de diciembre de 1913, en el número 50 del diario “Za Pravdu” se publicó un artículo de Lenin que indicaba que:

«La clase obrera necesita la unidad. Pero la unidad sólo puede realizarla una organización única, cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes. Discutir una cuestión, expresar ese criterio en una decisión adoptada por delegados y cumplirla honestamente: eso es lo que la gente razonable de todo el mundo llama unidad.  Tal unidad es infinitamente preciosa e infinitamente importante para la clase obrera. Desunidos, los obreros no son nada. Unidos lo son todo» (Lenin, Obras Completas, Tomo XXIV, pp. 206-207).

«No puede haber unidad […] con los políticos obreros liberales, con los desorganizadores del movimiento obrero, con los infractores de la voluntad de la mayoría. Puede y debe haber unidad de todos los marxistas consecuentes, de todos los defensores del marxismo íntegro y de las consignas no recortadas, independientemente de los liquidadores y sin ellos.

¡La unidad es una gran obra y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas, y no la unidad de los marxistas con los enemigos y falseadores del marxismo» (Lenin, Obras Completas, Tomo XXV p. 82).

Como puede constatarse, la unidad de la clase obrera es la unidad de los marxistas-leninistas, y ella sólo puede hacerse en una organización única donde los acuerdos suscritos, emanados de una discusión igualitaria y libre por parte de los delegados, son escrupulosamente cumplidos.

En el EIPCO hay cuatro representantes del Estado español, hecho que demuestra dos cosas: La primera la división enorme del movimiento comunista español y, la segunda, lo poco que le importa al EIPCO la división del Movimiento Comunista.

Resulta que el PCPE y el PCTE no podían sentarse para tratar de restañar la división de los comunistas y establecer un programa de acción para edificar en la práctica la unidad de acción de los comunistas españoles apelando “a la ética comunista”, como consecuencia de la acusación cruzada entre ellos de la falta de ética de unos y otros. Parece ser que la ética es el comodín empleado para evitar comprometerse en la unidad de acción de los comunistas en el Estado español pero esa ética se relega a un segundo plano para acudir al EIPCO juntos. Si forman parte de lo mismo, y suscriben las mismas declaraciones y se comprometen a desarrollar el mismo plan de acción acordado por el EIPCO nuestra pregunta es clara ¿Por qué no se unen? Es evidente que no había discrepancias políticas ni ideológicas sino peleas por la poltrona.

Es más, si tanto PCE, PCTE y PCPE forman parte de ese encuentro denominado EIPCO y todos ellos suscriben un análisis y unos acuerdos ¿Qué hacen que no se unen? ¿Por qué engañan a la clase obrera manteniendo tres siglas cuando convergen y suscriben los mismos acuerdos?

El KKE el pasado 4 de mayo de 2017, a través de su Sección de RRII de su Comité Central, en su documento “Posición del KKE sobre los acontecimientos en el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)” no vaciló en posicionarse de una parte de la ruptura de ese partido, la que dio lugar al PCTE,  denunciaba al «grupo de los camaradas Carmelo Suárez y Julio Díaz» de publicar «posiciones trotskistas en el periódico Unidad y Lucha, así como los contactos conjuntos que ha comenzado este grupo con el PCE oportunista que ha apoyado y sigue apoyando el gobierno antipopular de SYRIZA en Grecia y ha luchado contra el KKE». Pues bien, todos ellos, ese “PCE oportunista”, ese PCPE del “grupo de los camaradas Carmelo Suárez y Julio Díaz” y el KKE comparten análisis y plan de acción y, en consecuencia, están en las mismas posiciones y, por tanto, unidos.

Las organizaciones que integran el EIPCO han acordado:

«Movilizar a las masas en la denuncia y rechazo a la carrera armamentista y a los enormes recortes de gastos sociales que ella provoca, a la existencia y modernización de las armas nucleares, a las bases militares extranjeras; contra la OTAN y su proyecto de ampliar y convertirse en una organización militar global».

Sin embargo, el PCE forma parte de un gobierno que ha incrementado el gasto militar en los Presupuestos Generales del Estado un 28,5% para cumplir con la OTAN, un gobierno alineado con la OTAN en la guerra de Ucrania armando al Estado. Por un lado, el PCE firma el acuerdo del EIPCO y, por el otro, forma parte de un Gobierno que actúa de manera antagónica a lo acordado. ¿Qué unidad es esa?

Las organizaciones que integran el EIPCO han acordado «Luchar contra el resurgimiento de fuerzas anticomunistas, reaccionarias, ultranacionalistas y fascistas, en diversas partes del mundo» y, sin embargo, el PCE que es uno de los firmantes de dichos documentos y acuerdos forma parte de un gobierno que está armando a un Estado fascista como el ucraniano, al que apoya sin fisuras, un Estado el ucraniano abiertamente fascista que ha ilegalizado y persigue a comunistas y que tiene responsabilidad en la represión y el asesinato de comunistas y sindicalistas. Es evidente que el PCE, cuyos ministros aplaudieron a Zelensky en el Parlamento en el mes de abril de 2022, en la práctica actúa en contra de lo que signó en La Habana en octubre de 2022.

Las organizaciones que integran el EIPCO han acordado «Solidarizarse con las causas justas de los pueblos, con los comunistas que enfrentan persecuciones y prohibiciones en el libre ejercicio de sus derechos políticos». En el Estado español hay presos políticos comunistas, y el PCE de palabra condena, por ejemplo, el encarcelamiento de Pablo Hasél, pero de hecho justificó y respaldó la represión policial contra el justo rechazo por parte de la clase obrera en la calle de la privación de libertad de dicho comunista.  Es evidente que el papel lo aguanta todo.

Podríamos seguir enumerando los acuerdos y demostrando cómo algunos de sus firmantes, con su práctica cotidiana, deja en agua de borrajas lo firmado demostrándose en la práctica que el EIPCO no es más que humo. Sin embargo, no queremos terminar sin detenernos en uno de esos acuerdos, concretamente el 17 que señala que los partidos firmantes acuerdan «Lograr una mayor acción de los partidos comunistas y obreros y sus organizaciones sociales afines con el objetivo de lograr una mejor articulación y fortalecimiento de las organizaciones internacionales antiimperialistas, en particular, la Federación Sindical Mundial (FSM)». Resulta que la propuesta sindical tanto del PCE como del PCTE es CCOO, un sindicato de la Confederación Sindical Internacional (CSI), o lo que es lo mismo, el sindicato mundial de los monopolios, del imperialismo, un  sindicato que firma traiciones en forma de convenios y que no vacila lo más mínimo en firmar despidos colectivos y acuerdos para incentivar salidas como acontece en Telefónica y que gestionan y administran junto con otro sindicato de la CSI – UGT –  y la patronal de planes de pensiones en empresas.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

 

Pareciera, a la luz del resultado del Encuentro, que estuviéramos en el año 1994 o 1998, y que para las organizaciones comunistas y obreras que conforman el EIPCO no hubiera habido un desarrollo ni en el mundo ni en la base económica del imperialismo.

La Declaración Final no pasa de ser más de lo mismo, lejos de estudiar cómo impacta la robotización y los cambios operados en la base, que está llevando al imperialismo a una situación de debilidad, donde el imperialismo se está escindiendo y donde la confrontación política y económica entre las potencias imperialistas, y su pugna por sostener el actual sistema financiero por parte de las potencias imperialistas decadentes – EEUU y UE – y la creación de un sistema financiero nuevo con nuevas instituciones y donde se liquide el dólar como moneda mundial; lejos de indagar en la situación revolucionaria que se ha abierto, tal y como establecía Carlos Marx  donde el desarrollo de las fuerzas productivas dentro del marco imperialista es máximo, que en la formación socioeconómica imperialista, en su base económica, pugnan el viejo modo de producción capitalista en su forma monopolista y el socialista, donde las condiciones materiales están garantizadas para que se pueda producir un cambio de formación socioeconómica. Hoy las relaciones de producción implican un obstáculo objetivo para el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero en lugar de estudiar el conflicto entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción, en lugar de estudiar esas contradicciones de la vida material y establecer una táctica para que la clase obrera engendre conciencia revolucionaria – con el terreno abonado para nuestro ideario revolucionario como consecuencia de la contradicción mencionada y los efectos que ésta genera en la sociedad –, para ganar influencia en la clase obrera y para organizarla y guiarla a la toma del poder, el EIPCO ha concluido alejarse de hacia dónde va el mundo y sigue apostando por las fórmulas planteadas en la bancarrota del Movimiento Comunista, en buscar alianzas interclasistas cuando se está produciendo una proletarización de capas no proletarias bestial pero nada concluyen para  unir al proletariado, o lo que es lo mismo, unir a  los marxistas-leninistas en una sola organización.

El imperialismo hoy está en su trance final, negándose a sí mismo. La humanidad no tiene más salida que romper las relaciones de producción presentes imponiendo la propiedad social de los medios de producción, arrebatando el progreso tecnológico representado por la robotización para convertirlo en progreso social. La automatización en manos de los imperialistas lo único que generará es más pobreza, más muerte, más guerras; la automatización en manos de la clase obrera, al servicio del género humano, con la socialización de los medios de producción, incrementará la esperanza de vida, permitirá retirar al ser humano del trabajo, permitirá el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano.

Lo que está en juego es la vida o la muerte. Hoy la consigna socialismo o barbarie es más vigente que nunca. Y en esto es en lo que tendríamos que estar los comunistas del mundo, en cómo fortalecer la organización revolucionaria, cómo hacer una organización lo suficientemente potente ideológicamente y cohesionada para dirigir al proletariado a la consecución de su misión histórica: la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo como paso previo para el comunismo.

El mundo avanza y la necesidad de la humanidad está ahí. Los comunistas debemos ganarnos esa cualidad y debemos cavilar en cual es la realidad concreta y, en base a esa realidad concreta, actuar para dotar a la clase obrera de táctica y de organización para tomar el poder. Sin embargo, una parte del movimiento comunista, anquilosada en el pasado, en lugar de construir la revolución buscan mantener su espacio en el mundo imperialista, un mundo que está feneciendo y que, sin duda, arrastrará con él a todo aquello que forme parte de su superestructura, incluido al oportunismo que es una parte más del imperialismo caduco y agonizante.

Es necesaria la construcción de una Internacional Comunista porque es necesaria la unidad de la clase obrera, y en esta dirección nuestro partido plantea una tesis por la unidad del Movimiento Comunista Internacional que puedes leer en este enlace.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 21 de enero de 2023

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre el entronamiento del fascismo a nivel mundial

Hace un par de años se produjo el asalto al capitolio por parte de los seguidores de Donald Trump, bajo el pretexto de que el resultado electoral fue un fraude, tratando de impedir que el presidente entrante, y no menos fascista que el saliente, fuera validado por el Senado.

Justo dos años después de este episodio, esta vez en Brasil, se reproducían los mismos actos en el asalto al Congreso brasileño donde los seguidores del fascista Jair Bolsonaro, que se encontraba en Miami, exigían un golpe de estado del Ejército contra el presidente Luiz Inácio (Lula) Da Silva, denunciando nuevamente fraude electoral.

En diciembre de 2022, en Perú, el presidente Pedro Castillo fue derrocado por un golpe de Estado realizado por la Policía, el Ejército y el Congreso Nacional aupando al gobierno a la fascista presidenta del Congreso Dina Boluarte, esbirro de los monopolios. Golpe de Estado diseñado por las grandes empresas extranjeras apoyado por la gran burguesía peruana, sus medios de comunicación y el clero y perpetrado por el propio Estado, pues a los mencionados hay que añadir a la Fiscalía, a la judicatura, todos ellos a favor del golpe de Estado al objeto de recuperar por la vía del golpe de Estado un gobierno que perdieron en las urnas. Mientras, el pueblo exige que se vayan los golpistas, que se haga una Asamblea Constituyente que conforme una nueva constitución que derogue la realizada por Fujimori en la década de los 90 y el pueblo peruano pueda recuperar parte de sus recursos hoy explotados y expoliados por monopolios foráneos.

En el Estado español, el PP y los medios de comunicación de extrema derecha a su servicio reiteran el mensaje de que el gobierno a través del CIS y de INDRA pretende dar un pucherazo electoral para mantenerse en el poder, abonando el terreno para reiterar lo acontecido en EEUU y en Brasil.

Sin duda el imperialismo se halla en una situación de debilidad extrema, la automatización profundiza la crisis de éste, se niega a sí mismo, de tal modo que los imperialistas ya se ven obligados a pasar por encima de las elecciones que hasta ahora realizaban, no valiéndole ya una socialdemocracia totalmente alineada con los monopolios y escorada a la derecha, sino que requieren que los poderes del Estado y los gobiernos estén ambos alineados con el fascismo para garantizar la represión de la clase obrera ante una situación donde existe un excedente de trabajadores como consecuencia de la robotización que va a llevar a las masas a la movilización y a tomar las calles.

Cuanto mayor es la debilidad del imperialismo mayor es la necesidad que los monopolios tienen de entronizar el fascismo en el poder, un fenómeno internacional que demuestra que la única salida que tienen los monopolios es la represión extrema y la guerra como fórmula para liquidar a la parte de la clase obrera que, para ellos, son excedentes humanos de los que se tiene que prescindir.

La burguesía es la clase más criminal que ha parido la historia y el imperialismo no sólo es un freno para el desarrollo de la humanidad sino que para mantenerse en el poder necesita destruir y liquidar a una gran parte de esa humanidad.

La clase obrera debe unirse para derrocar al capitalismo, para despojar a la burguesía de absolutamente todo – tanto la propiedad de las empresas como todo derecho – y reprimirla hasta su liquidación. La clase obrera no tiene más salida que derrocar al capitalismo, ser profundamente antifascista y levantar el socialismo poniendo bajo el poder de la clase obrera la propiedad de las empresas, la producción de las empresas socializando la automatización, el desarrollo tecnológico convirtiéndolo en progreso social, que no es otra cosa que liberar al ser humano del trabajo y construir el socialismo para avanzar hacia el comunismo. Y la unidad de la clase obrera es la unidad de su vanguardia, de los comunistas.

 

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 21 de enero de 2023

X PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Resolución del X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre el nacionalismo

El nacionalismo es un veneno burgués. El marxismo-leninismo no puede aceptar de ninguna forma el nacionalismo; al contrario, el cuadro comunista debe portar en su mano y levantar con orgullo la bandera roja del internacionalismo proletario, la cual implica luchar contra los privilegios y la opresión que unas naciones ejercen sobre otras. Como dijo acertadamente el camarada Stalin en El marxismo y la cuestión nacional: «El proletariado consciente tiene su propia bandera, ya probada, y no necesita marchar bajo la bandera de la burguesía». Abordar correctamente la cuestión nacional implica, además, conocer la evolución histórica del capitalismo, el engaño de la “cultura nacional” y la defensa de los derechos de nuestros hermanos de clase de otros países.

Ya en el Manifiesto del Partido Comunista, los padres del socialismo científico nos legaron una enseñanza vital para comprender hoy día esta cuestión: «Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto».

Karl Marx y Friedrich Engels fueron los que, con su estudio científico del modo de producción capitalista, explicaron que el capitalismo es un sistema que se despliega a escala mundial y que la burguesía, con el desarrollo del comercio internacional, borra las barreras nacionales en favor de la unidad internacional del capital en su afán por expoliar a los pueblos del mundo y de explotar de manera inmisericorde a todos los trabajadores independientemente de su nacionalidad o color de piel, pues la labor de la burguesía es la de acumular capital y desposeer por completo a los proletarios. Por tanto, el movimiento comunista debe tener, de manera obligada, un carácter internacional o entrará en una contradicción con las bases mismas del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario.

Hoy, con la automatización y la robotización de la producción junto con la guerra a todos los niveles entre el bloque imperialista en decadencia de la OTAN y el que busca conseguir la hegemonía de los BRICS, es evidente que el tremendo desarrollo de las fuerzas productivas es incontenible en los estrechos márgenes de la nación. La economía mundial no se articula ya desde el Estado; hoy nos encontramos en la fase del capitalismo monopolista donde son los monopolios los que controlan el mercado mundial y dirigen el destino del mundo desde organizaciones supranacionales como la Comisión Trilateral, el Foro de Davos, el Fondo Monetario Internacional, etc. y los Estados-nación, así como sus gobiernos, son marionetas que ejecutan las órdenes de dichos organismos imperialistas. El imperialismo ha centralizado hasta la extenuación el capital y, consecuentemente, el poder político, ha eliminado los mercados nacionales convirtiendo el mundo en un único mercado donde los monopolios son los amos y señores, han liquidado las fronteras para el capital financiero y han sido parasitarios hasta con la pequeña y mediana burguesía a las que han arrojado a la proletarización forzada.

Posteriormente, en Notas críticas sobre el problema nacional, el camarada Lenin expresaba lo siguiente: «todo nacionalismo liberal burgués siembra la más grande corrupción entre los obreros y ocasiona un perjuicio enorme a la causa de la libertad y a la lucha de clase del proletariado. Y esto es tanto más peligroso cuanto que la tendencia burguesa (y feudal-burguesa) se oculta tras la consigna de la “cultura nacional” […]. La consigna de la cultura nacional es un engaño burgués (y a menudo también centurionegrista y clerical). Nuestra consigna es la cultura internacional de la democracia y del movimiento obrero mundial».

Parece evidente que quien busque servir a la causa de la clase trabajadora y dar genuinos pasos hacia la revolución debe tener como objetivo ineludible unir a los obreros de todas las naciones y luchar frontalmente contra el nacionalismo burgués, tanto el propio como el ajeno. Por tanto, quien trate de limitar y reducir la lucha obrera a los estrechos márgenes de la nación y la cultura nacional, no puede tener un lugar entre las filas del comunismo, del marxismo-leninismo, sino que su sitio se encuentra en las filas de la burguesía, de la reacción, del nacionalismo. Tratar de organizar a los obreros sobre la base de su nacionalidad solo puede significar poner trabas en la organización revolucionaria, pues no estaríamos atendiendo a lo común de todos los obreros – la necesidad de vender una mercancía peculiar, su fuerza de trabajo, por medio del trabajo asalariado para poder subsistir – sino a sus diferencias. Y ese nacionalismo será hoy, en tiempos de guerras, aprovechado por la burguesía para enfrentar y fraccionar a la misma clase de los proletarios, como por ejemplo, enfrentando al proletariado ruso con el ucraniano o al proletariado español con el marroquí, pues mientras que los proletarios luchan entre ellos no están organizando la guerra de clases contra los capitalistas.

Tratar la cuestión nacional en la estrechez de la cultura nacional hace que el oportunista no vea la igualdad entre el proletariado del Estado español y de los proletarios procedentes de África, Asia o América Latina. Pero la realidad es incuestionable; cada año miles de hermanos de clase mueren asesinados intentando saltar la valla de Melilla, víctimas de la brutalidad policial, o se ahogan en el Mediterráneo tratando de huir de la guerra, la esclavitud y la violencia extrema – como consecuencia de la rapiña y el saqueo de las riquezas de esos países africanos, latinoamericanos o asiáticos por parte de las potencias imperialistas. Todo para acabar completamente deshumanizados por los medios de comunicación y los fascistas a los que sirven, al tiempo que son concebidos por la burguesía como poco más que animales, como mano de obra barata que cargará sobre sus hombros la crueldad más absoluta del trabajo asalariado en el caso de no acabar hacinados en un campo de refugiados.

Mientras que la burguesía y los oportunistas buscan enfrentar entre sí a los obreros según su lugar de procedencia por medio del veneno del nacionalismo, del racismo y de la xenofobia, en el programa de los comunistas debe imperar la lucha por el socialismo, la alianza internacionalista de todos los obreros y la revolución proletaria a nivel mundial.

La ideología burguesa tiene como uno de sus elementos fundamentales el intentar vender la identidad nacional como un valor de orgullo para el trabajador y que este anteponga la unidad y salvaguarda de la patria a sus intereses de clase, ya que la lucha por los meros objetivos nacionales solo sirve para diluir los conflictos de clase. Frente a esto, los comunistas debemos insistir en la misión histórica de la clase obrera, que no es otra que lograr la unidad de los proletarios del mundo para adueñarnos del poder político, acabando con el capitalismo en su fase imperialista, y avanzar por medio de la revolución y la dictadura del proletariado hacia el comunismo.

 

Madrid, 21 de enero de 2023

X PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Resolución del X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la automatización de la producción

Quien mire hacia atrás verá que el mundo de 2023 es un mundo muy distinto al de inicios de 2020. La robotización, la automatización de la producción, de los procesos productivos, la proliferación de plataformas electrónicas que imponen la uberización del sector terciario, está teniendo su reflejo en la destrucción del empleo, la sustitución de las relaciones laborales, regida por los derechos laborales de los diferentes Estados capitalistas, a enmascararlas en relaciones mercantiles que conllevan la multiplicación de la pobreza y de la precariedad a la par que la concentración de cada vez más riqueza en unas pocas manos.

El moribundo mundo imperialista, que no aspira a liquidar el hambre ni tampoco a que todos los seres humanos del mundo tengan acceso al agua potable o un saneamiento que impida que 2.000 niños mueran cada día en el mundo de diarrea por beber agua contaminada, sino a perpetuar y acrecentar esta realidad que debe avergonzar a cualquier ser humano, sí que pretende hacer llegar la banda ancha a todo el mundo y otorgar un acceso universal a la misma para que los negocios de los monopolios marchen viento en popa.

En la década pasada los centros de poder imperialistas como el Fondo Monetario Internacional o el G20 reconocieron no solo la fuerza de la tecnología, sino la imposibilidad de detener la automatización de los procesos productivos y de los servicios en la confrontación entre las diferentes potencias imperialistas, siendo este uno de los terrenos donde se libra la batalla por la hegemonía mundial a pesar de que el desarrollo de la automatización a lo que conduce es a la liquidación de la actual formación socioeconómica imperialista y su supresión por una formación socioeconómica superior, la socialista, o lo que es lo mismo, el enterramiento de un mundo moribundo y el nacimiento de un mundo nuevo.

Esos órganos de poder imperialistas en 2017 y 2018 dieron su hoja de ruta, reformas laborales para desregular las condiciones de los trabajadores y depauperar más sus condiciones de vida, establecimiento de unas políticas fiscales basadas en rebajar las tasas impositivas, cuando no liquidarlas completamente, a los empresarios, sustituir progresivamente las relaciones laborales por relaciones mercantiles e incrementar la represión, medidas todas ellas que conducen no sólo a la precarización del trabajo sino también a la atomización de los trabajadores y a la obstaculización de la organización, en el terreno sindical, de la clase obrera.

En noviembre de 2017 los capitalistas señalaban que los robots eliminarían hasta 800 millones de empleos en el 2030. Aunque la aceleración de la automatización como consecuencia de la pugna interimperialista por la hegemonía mundial ya lleva al Foro Económico Mundial a señalar que en 2025, esto es en dos años, robots y humanos se repartirán por igual el trabajo. Conductores de autobús, taxistas, ferroviarios, personal de almacén, libreros, personal de atención al cliente y CAUs, secretarios, administrativos, personal de gestión de RRHH, intérpretes y traductores, contables, administradores, empleados de la banca, agentes de viajes, empleados de la industria, cajeros de supermercados, empleados de restaurantes de comida rápida o grabadores de datos son algunas de las profesiones que, según estudios de los imperialistas como los realizados por Oxford Economics o el Foro Económico Mundial, desaparecerán de aquí a 2030, esto es, en menos de siete años. Y a nadie se le debe escapar que con el desarrollo de los sistemas basados en el big data unido al avance de la inteligencia artificial, fundamentalmente el desarrollo de sistemas computacionales cuánticos, los sistemas de educación y sanitarios del mundo podrán prescindir de un número notable de docentes y médicos.

La densidad de robots promedio va en una línea ascendente y el número de horas automatizadas al año avanza inexorablemente sustituyendo horas de trabajo hombre en los procesos de producción, provocando una oleada de despidos en los últimos meses en las empresas tecnológicas donde se han destruido decenas de miles de puestos de trabajo de un plumazo.

La revolución socialista, a pesar incluso de muchos partidos comunistas que siguen instalados en 1970 y en el oportunismo más nauseabundo, ya está lanzada y el momento queda claramente definido por lo que expresaba Carlos Marx, en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política indicando lo siguiente:

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

La robotización, la automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, un desarrollo de las fuerzas productivas inimaginables para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo XX.

La automatización de la producción implica la negación del capitalismo en tanto niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Así pues, nos hallamos en palabras de Marx en la época de revolución social.

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas, correspondiendo acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Desde el triunfo de la Revolución bolchevique la contradicción fundamental que rige el mundo es la lucha entre el imperialismo y el socialismo.
  2. La Unión Soviética ha sido, hasta el momento, la mayor experiencia humana por la consecución de un mundo humano e igualitario, siendo no solo una experiencia que a la humanidad, y a las fuerzas comunistas y por el progreso social nos ha otorgado multitud de enseñanzas y la constatación de que el socialismo y el comunismo se van a imponer, sino que nos enseña porqué esa primera experiencia fue abortada por la reacción mundial, por el imperialismo. No obstante, también esa experiencia soviética, la cual el PCOE reivindica y de la que se siente heredero, demuestra la brillantez y exactitud de la ciencia emancipadora del proletariado, la ciencia de la supresión revolucionaria del capitalismo y la consecución del socialismo y el comunismo, el marxismo-leninismo que demuestra con precisión las condiciones necesarias para que pueda darse un cambio de formación socioeconómica.
  3. La ciencia del marxismo-leninismo nos señala que no es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social (el modo en que se produce) lo que determina su conciencia. La automatización implica un cambio en el modo de producción, en cómo se produce y consecuentemente más temprano que tarde tiene un reflejo en la sociedad. En consecuencia, la época de la automatización es la época de la revolución social, es la época de la sustitución de la vieja formación socioeconómica imperialista por la nueva formación socioeconómica socialista a nivel planetario.
  4. Las fuerzas reaccionarias, las fuerzas que niegan el desarrollo de la historia y que niegan el progreso social y humano, la burguesía, conscientes de esta realidad de estar en la época de su fenecimiento, de la revolución social y del nacimiento del nuevo mundo socialista, pretenden extender su existencia y su dominio de la única manera que pueden, mediante el fascismo al objeto de reprimir a las fuerzas del progreso social, la clase obrera, y la guerra puesto que a la burguesía no le queda otra que tratar de liquidar el excedente humano que para ella y su moribundo y criminal mundo genera la automatización.
  5. El Partido Comunista Obrero Español debe hacer llegar a la clase obrera la situación exacta del momento histórico en el que vivimos y la situación de guerra a muerte que mantienen los defensores del mundo moribundo que hoy nos pretende negar la vida para que tome conciencia que es el momento de poner el ingente desarrollo de las fuerzas productivas, la ingente riqueza que genera el desarrollo tecnológico y la automatización, a disposición de la humanidad y no al servicio de una panda de ladrones y asesinos que hoy tienen la propiedad de la tecnología, de los monopolios y del mundo.
  6. El Partido Comunista Obrero Español debe hacer llegar a la clase obrera que la única salida que tenemos como clase y como la mayor parte de la humanidad es la socialización de los medios de producción, la socialización de la automatización y del fruto que ésta dé y mostrarle a la clase obrera que con el socialismo el desarrollo tecnológico, la robotización de la producción y de los servicios, implica un incremento de la esperanza de vida, de la cultura del pueblo, del desarrollo humano como consecuencia de retirar al ser humano de la producción pero hacer que el éste sea el dueño de la ingente producción, de la abundancia, que esa automatización genera. Y en base a todo ello organizar al proletariado para que éste tome el poder, abola el Estado capitalista y edifique su propio Estado poniendo todas las riquezas al servicio del proletariado para liberar al género humano de su prehistoria, de la explotación capitalista.

 

Madrid, a 21 de enero de 2023

X PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Marruecos, EEUU e Israel se reparten las aguas cercanas a Canarias

El pasado mes de diciembre informaba la prensa de que Marruecos daba licencia a una empresa israelí para hacer prospecciones en aguas cercanas a Canarias. Ya previamente se habían alcanzado acuerdos entre dichos países, con lo cual se ha ido forjando una alianza comercial y energética antes de que el reaccionario “Gobierno más progresista” entregara el Sáhara a Marruecos. La exploración de las aguas pertenecientes al Sáhara Occidental y el hecho de hablar de repartirse los recursos de gran valor que residen en la zona [1], puede decirnos mucho del panorama geopolítico, pues fue antes del conflicto actual en Ucrania y la crisis energética provocada deliberadamente por occidente. Por otra parte, el Gobierno marroquí ya había delimitado por ley (y de forma unilateral) su espacio marítimo, sin importar el derecho del Sáhara Occidental, y decidiendo una expansión de hasta 350 millas sin previa solicitud a la ONU, que recoge que solo se pueden reclamar 200 millas por derecho soberano y pedir ampliación si ésta no conlleva solapamiento con otros países (en este caso lo hay con España y Mauritania) [2]. Sin embargo, se habló simplemente de “necesidad de diálogo” y de que es seguro que no habrá ningún problema para entenderse. ¿Partida ganada de antemano?

En este asunto debemos hacer una lectura entre líneas. En primer lugar, EEUU tiene una alianza con Marruecos por su posición estratégica que sirve como muro de control migratorio, y también como punto de presión para Europa, pues es una ruta de entrada al viejo continente. Estos dos países, con un historial de enormes infamias y cinismo infinitos, venden al mundo que su cooperación es por la lucha contra el terrorismo, y así garantizar la seguridad de los pueblos. Ya en 2020, estos dos países hacían oficiales una serie de acuerdos planificados hasta 2030, siendo muy notable la adquisición de nuevo armamento por parte del país del norte de África [3]. El crecimiento militar constante ya dejaba entrever conflictos venideros, así como la intención de proporcionar mayor ventaja sobre el Frente Polisario.

Es importante tener en cuenta también que Europa envía fondos a Marruecos para que la clase obrera de diversos países de África no llegue de forma masiva a nuestras costas, pues el elefante no deja de crecer en la sala, tras la cortina. El relato para que esto encaje es que se destina a “la lucha contra el tráfico de personas, la gestión de fronteras y la protección de migrantes”; es decir, para que no se deje pasar tan fácilmente a estas personas que buscan ganarse la vida con algo de dignidad, se use más fuerza contra aquellos que pretendan pedir un sitio en los dominios burgueses de Europa y proteger las fronteras occidentales, para que la viva imagen de la miseria no aparezca para contar con su presencia y problemas las maravillas que el capitalismo provoca en el Tercer Mundo, pues cada vez son más notorias las consecuencias de dicho sistema en los mal llamado países desarrollados. De hecho, la UE ha incrementado el presupuesto para Marruecos [4], que cuenta con control derivado del chantaje y, en realidad, no tiene porqué garantizar nada y tantea para ver quién da más. Tan alto es el nivel de crueldad y desvergüenza, que hacen público un lamentable teatro en el que incluso usan la masacre de Melilla para elogiar la actuación de Marruecos, llamarla “necesaria” y aprovechar para señalar la “peligrosidad” de la inmigración irregular [5].

El papel de China no es menor en este asunto. La empresa Norinco, perteneciente al país asiático, se instaló en 2021 en Rabat para un supuesto proyecto de “movilidad sostenible”, pero se dedica también a fabricar armas que desde hace tiempo se están vendiendo en muchos países de África, incluido el país magrebí [6]. Sin ir más lejos, hace pocos meses se conocía la venta, por parte de China, de dos armas de última tecnología a Marruecos [7], lo cual no es característico, precisamente, de un país “socialista”; el gigante asiático sabe perfectamente a quién se lo da y para qué se usará, pero parecen pesar más sus ansias de influencia y crecimiento, a pesar de ser conocidas a nivel internacional las agresiones al Sáhara Occidental [8]. Por otra parte, el afán por los negocios es tal que China hizo una inversión milmillonaria en Tánger para construir una ciudad industrial, en la cuál un 90% de la explotación obrera estará en manos de los burgueses magrebíes, enriqueciendo su infame Estado [9]. Por otra parte, también Rusia quiere participar en el juego con Marruecos, y recientemente han acordado instalar una central nuclear en la costa atlántica, cerca de Canarias [10]. El imperialismo emergente no dejará pasar la oportunidad de ganarse a un aliado clave, que encuentre también en ellos utilidad y que no les impida instalarse en el continente.

Ahora es cuando se cuenta el chiste: en marzo del pasado año, China, junto con Argelia, declaraba que abogaba por una solución para el Sáhara Occidental que pase por las resoluciones de la ONU; una organización más bien simbólica, que ha dado esquinazo durante décadas a la reclamación del derecho de autodeterminación por parte de dicha región; somete a votación monstruosidades como la invasión a un país (por intereses burgueses, evidentemente), quizá intentando disfrazar el acto de civilizado; plantea si combatir o no el nazismo, etc. Por otro lado, durante el encuentro de los dos países anteriormente citados, se habló de cosas tan vacías como “apoyar soluciones duraderas en el marco de la legalidad internacional”, “buscar soluciones africanas a problemas africanos”, mencionar el “conflicto” palestino-israelí para decir que Palestina “tiene derecho” a establecer su independencia, etc, para luego cerrar un acuerdo con Argelia para su incorporación en la Nueva Ruta de la Seda [11]. Y es que los negocios son lo único que requiere posicionamientos, matices y acuerdos.

Todavía no es seguro lo que ocurrirá a raíz de las prospecciones que realizará la empresa israelí con el permiso de Marruecos, pero está claro el peso geopolítico del país magrebí por su posición estratégica, y que éste cuenta con unas cartas que no duda en usar para el juego. Es evidente que el respaldo que le da la OTAN, aunque no sea un país miembro, y sobre todo EEUU, es un buen motivo para ser “valiente”, pero más aún si tenemos en cuenta que China, el principal rival de los norteamericanos, también conoce la importancia de este país del norte de África, y no duda en hacer todo tipo de negocios con él, caiga quien caiga; defendiendo sus intereses (recursos) e influencia cada vez mayores en los países africanos, y para ello debe intentar desplazar a su competidor occidental, que también procura satisfacer a Marruecos. En la ecuación entra Israel, otro gran aliado de EEUU, y en momentos de crisis energética se está facilitando el acceso a recursos pertenecientes a una colonia africana, cuya potencia administradora también tiene en su poder un archipiélago que no reconoce como tal (dejándolo desamparado en lo que respecta al Tratado Internacional del Mar), que está cerca de la zona en disputa, y cuyos habitantes han perdido derechos para que se favorezca a los magrebíes [12].

El choque entre el imperialismo en decadencia y el emergente no dejará nada en el tintero. Da la impresión de que son como la pata derecha e “izquierda” del sistema capitalista; occidente sería la derecha, con un historial de atrocidades imposible de ocultar y una ambición sin límites que solo se disimula con eufemismos; todos saben lo que son. El imperialismo que viene del este puede parecerse más a la “izquierda”, pues siguen siendo capitalistas pero van con ambigüedades, hablan de libertad y derechos pero oprimen a su proletariado; no aplastan en sangre a otros pueblos pero facilitan que otros lo hagan; aseguran que en sus acuerdos ganan por igual ambas partes, pero ellos tienen la ventaja; e incluso los hay que se dicen “comunistas”.

Debemos mover ficha nosotros, la clase obrera; si no empezamos a poner freno a tanta barbarie, organizándonos para echar de nuestras vidas a parásitos y buitres, y construir un mundo nuevo donde la humanidad esté en el centro, podrán seguir haciendo con nosotros lo que quieran, y estaremos expuestos a un peligro tras otro.

 

¡Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases!

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias

 

Referencias

 

[1] https://www.larazon.es/internacional/20211222/r34ws5ddpvahbbh4vckktmmxpe.html

[2] https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/parlamento-espana-mauritania-incorpora-sahara_1_1164283.html

[3] https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/3126837/marruecos-sella-alianza-militar-eeuu-hasta-2030-hoja-ruta

[4] https://www.epe.es/es/internacional/20220817/bruselas-presupuesto-fondos-europeos-marruecos-inmigracion-14297542

[5] https://www.elespanol.com/espana/20220708/espana-ue-respaldan-control-marruecos-migracion-peligrosidad/686181701_0.html

[6] https://atalayar.com/content/norinco-se-instala-en-marruecos

[7] https://canarias-semanal.org/art/33330/la-republica-popular-china-vende-a-marruecos-drones-letales-de-ultima-generacion

[8] https://www.elconfidencial.com/mundo/2021-11-25/quien-es-sultana-khaya-historia-sahara-marruecos_3331036/

[9] https://www.lavanguardia.com/vida/20170320/421046280717/el-grupo-chino-haite-construira-en-tanger-una-ciudad-industrial.html

[10] https://www.canarias7.es/politica/rusia-acuerda-marruecos-20221014204107-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.es%2F

[11] https://www.europapress.es/internacional/noticia-china-argelia-abogan-solucion-sahara-occidental-acorde-resoluciones-onu-20220320134046.html

[12] https://canarias-semanal.org/art/30509/la-cooperacion-estrategica-espana-marruecos-hipoteca-el-futuro-de-canarias




El PCOE, presente en las huelgas de Inditex

El Partido Comunista Obrero Español ha apoyado las huelgas celebradas tanto el 23 de diciembre de 2022 como el 7 de enero de 2023 por los trabajadores y las trabajadoras de Inditex.

 

Ambas convocatorias, respaldadas por el sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC), son consecuencia de la precarización progresiva de los trabajadores que se ha visto agravada por la situación de crisis terminal que vive el capitalismo hoy día.

En particular, Inditex es una empresa que en los últimos años ha incrementado sus beneficios y ha batido récords, pero su plantilla ha permanecido con los salarios congelados, mientras la inflación ha estado y está todavía disparada, y sufriendo continuos despidos.

 

La lucha de los compañeros de Inditex es una expresión más de la lucha de la clase obrera. En un contexto como el actual en el que se vienen infinidades de despidos en todos los sectores debido a la robotización y la automatización del trabajo, la única vía para impedir que los empresarios lancen a la pobreza y al paro forzoso a millones de trabajadores y de trabajadoras es despojar de los medios de producción y, por tanto, del desarrollo tecnológico a la burguesía y socializarlos para que éstos estén en manos de la mayoría, de la clase obrera y en lugar de generar paro y miseria generen progreso social y liberen a la mayoría obrera del trabajo asalariado. Para ello es necesario fortalecer la organización de la clase obrera en todos los lugares, en los barrios y en los centros de trabajo. En este sentido el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera a fortalecer y engrosar las filas del sindicalismo de clase, de la Federación Sindical Mundial (FSM) que en el Estado español toma la forma de ASC. Y es que la clase obrera adquiere conciencia mediante la lucha contra la burguesía, y la lucha en los centros de trabajo es donde de manera más descarnada se presenta la lucha de clases y la faz inhumana de la burguesía, de una patronal que la clase obrera organizada debe mandar al estercolero de la historia junto con su formación socioeconómica capitalista. El fortalecimiento del sindicalismo de clase, de la FSM, redunda positivamente en la toma de conciencia de clase y, consecuentemente, en el ensanchamiento del partido leninista, el Partido Comunista Obrero Español, que es el instrumento que guía y dota de objetivo revolucionario a la clase obrera para que ésta cumpla su misión histórica: Derrocar revolucionariamente al capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Por el fortalecimiento del sindicalismo de clase, por el fortalecimiento de la Federación Sindical Mundial!

¡Por el desarrollo del Partido, por la construcción del socialismo!

 

Madrid, 8 de enero de 2023

 

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Ada Colau y Alejandra Jacinto, el mismo fraude para salvar al capitalismo

La similitud entre Alejandra Jacinto, que se presenta en la candidatura de la lista de Podemos para las elecciones municipales de Madrid en 2023 y Ada Colau, quien se presentó a la alcaldía de Barcelona en 2015, salta a la vista, por el recorrido destacado de ambas en el activismo en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, por el papel que desempeñan y por la situación de la clase obrera en ambos momentos históricos.

En el 2015 la clase obrera estaba, por un lado, sumida en la barbarie:

  • Desempleo: Paro superior al 20% de la población activa [1].
  • Trabajadores pobres: En torno a un 22% de trabajadores con ingresos inferiores a 300€/mes [2].
  • Riesgo de exclusión: Siendo el país más desigual de la OCDE con el 29,2% de la población en riesgo de exclusión en 2014 [3].
  • Vivienda: Desde 2008 hasta 2016 se habían desalojado a más de 400.000 familias de sus casas y según la Fundación RAIS un millón y medio de familias vivía en infraviviendas. En 2014 contábamos con una media de 186 desahucios diarios, el más elevado de los siete años atrás, con Cataluña a la cabeza [4].
  • Pobreza: Entre 1994 y 2015 la tasa de riesgo de pobreza en España pasó de 7,6 a 10,4 millones de personas en números absolutos (+37%) y la pobreza severa se incrementó un 55% entre 2007 y 2015, pasando de 1,8 a 3 millones de personas en el conjunto de España [5].
  • Libertad sindical: El Estado español a través de la Fiscalía llegó a pedir en 2014 más de 125 años de cárcel para 300 huelguistas [6].
  • Reformas de ley: En marzo de 2015 se aprobaron tres reformas de ley (ley mordaza, código penal y ley antiterrorista) para su aplicación arbitraria con efecto intimidatorio y represivo contra la clase trabajadora, restringiendo y eliminando libertades como el derecho a manifestación, piquetes de huelga, libertad de expresión y obstaculización de los desahucios, que en este último caso se empezó a sancionar con multa desde los 601€ hasta los 30.000€.
  • Torturas policiales: De acuerdo a las cifras ofrecidas en las estadísticas anuales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), entre 2013 y 2019 se registraron 448 condenas por el delito de tortura, aplicable –según el artículo 174 del Código Penal– a “la autoridad o funcionario público”.

Y, por otro lado, con un incremento de la movilización de un 131% en Madrid y de un 166% en Cataluña de 2011 a 2014 como se ve en la siguiente gráfica:

Fuente: Departamento de Interior de la Generalitat y Ministerio de Interior.

Bajo esta situación desbordante, apareció en escena Podemos en 2014 y alrededor de 73 plataformas ciudadanas que se presentaron a las elecciones municipales en 2015 en todo el país, plataformas como la de Barcelona En Comú de Ada Colau o la de Ahora Madrid de Carmena ¿Con qué objetivo? Y ¿cómo influyó su aparición en la sociedad, entre la población que cada día tenía menos que perder? En palabras del secretario de Sociedad Civil de Podemos en una entrevista que se le hizo en 2016, decía que se había producido “un cambio de fase”, “del conflicto social al conflicto político” y en palabras del diputado de Podemos Segundo González, decía que era evidente un cierto “vaciamiento” de los movimientos sociales por el trasvase de activistas como él a Podemos o a las candidaturas municipalistas como Ahora Madrid [7]. Como se puede ver en la gráfica anterior, estaban en lo cierto: de 2013 a 2016 disminuyó un 35,52% el número de movilizaciones en Madrid y de 2014 a 2016 disminuyó un 33,15% el número de movilizaciones en Cataluña.

Ahora cabe preguntarse si ese vaciamiento de los movimientos sociales ha traído consigo mejoras en las condiciones de vida de la clase trabajadora o, por el contrario, los ha desviado de su papel como sujetos revolucionarios para seguir perpetuando la miseria de los oprimidos y el parasitismo de los opresores. En el siguiente repaso de la actualidad tenemos la respuesta, los datos responden por sí solos:

  • Desempleo: Pese a tener la menor tasa de paro desde noviembre de 2008, como expusimos en una publicación reciente no es oro todo lo que reluce: Tras la Reforma Laboral de la ministra Yolanda Díaz, una reforma que ha tenido el apoyo de la propia patronal y de la Fundación FAES de Aznar [8], los despidos por no superar el periodo de pruebas se han multiplicado por nueve [9], convirtiéndose de esta forma los periodos de prueba en los nuevos contratos temporales, esos con los que supuestamente iba a acabar esta reforma. Además, en los 9 primeros meses de 2022, se firmaron 5,2 millones de contratos ‘indefinidos’, de los cuales 3 millones se rescindieron durante ese mismo periodo [10], aumentando los fijos discontinuos un 723%.
  • Pobreza: Casi la mitad de los españoles, el 44’9%, viven al límite de la pobreza y el 21% no llega a fin de mes. “Las personas pobres son, todavía, mucho más pobres de lo que lo eran en 2008, año previo al comienzo de la crisis económica” [11].
  • Trabajadores pobres: 1 de cada 3 pobres tiene trabajo [11]. Los trabajadores pierden un 12% de poder adquisitivo desde 2008 [12]. Más de 7 millones de trabajadores cobraron en 2021 entre 6.700 y 13.300 euros, según datos de la Agencia Tributaria, de los cuales, más de 4 millones cobraron menos de la mitad del SMI. En el segundo trimestre de 2022 todas las horas extra no pagadas a los trabajadores ascienden a 3.272,8 millones de horas por semana, lo que equivale a 81.800 empleos a jornada completa y en el tercer trimestre 2.701,3 millones, lo que equivale a 67.525 empleos a jornada completa [13].
  • Libertad sindical: El 16 de diciembre de 2021 la Policía Nacional irrumpía en barrios obreros de Cádiz realizando detenciones arbitrarias a trabajadores a raíz de las manifestaciones del sector del metal de días atrás. El Juzgado de lo Penal nº 1 de Gijón condena a penas de prisión a 7 sindicalistas de la CNT [14]. El Ministerio de Fomento decreta unos servicios mínimos del 100% para la huelga de limpieza de aviones en Barajas [15]. Detenidas 6 sindicalistas de LAB por una acción protesta en Nafarroa denunciando la discriminación de las mujeres trabajadoras [16]. Piden hasta 36, 21 y 14 meses de prisión para tres huelguistas de Tubacex por un montaje policial tras unos piquetes de huelga [17]. Trabajadores de Álava han comenzado a recibir multas por protestar en la huelga del metal en Álava que se dio en mayo y junio de 2022 [18]. 28 imputados y más de 15.000 euros en multas a trabajadores por las huelgas de Tubacex, ITP Aero, Petronor y el Metal de Bizkaia[19].
  • Reformas de ley: Se impulsa en noviembre de 2022 una reforma del Código Penal que reprime con más contundencia la protesta pacífica modificando el artículo 557 bis, que especifica que los que ocupen o invadan un domicilio jurídico, despacho, oficina, establecimiento o local, aunque sea sin hacer uso de la violencia o intimidación, se enfrentarán a penas de cárcel de 3 a 6 meses o multas de 6 a 12 meses. También, en septiembre de 2022 se reforma el artículo 234 del Código Penal para imponer penas de cárcel de hasta 18 meses a los hurtos por valor sustraído inferior a 400 euros, que hasta ahora sólo se castigaban con multa, siempre que el culpable ya haya sido condenado al menos por tres delitos de esta naturaleza, aunque sean de carácter leve. No es casual que cuando se acentúa la pobreza y la clase obrera se ve en la necesidad de robar alimentos para intentar no pasar hambre se hagan este tipo de leyes para, eliminando las lagunas legales existentes, proteger a toda costa el lucro de las empresas frente a las necesidades básicas de la población, como pudimos ver en julio de 2021 cuando una madre de 5 hijos entró en prisión por robar una botella de aceite [20].
  • Economía: la autoridad fiscal prevé que España caiga en recesión técnica en el primer trimestre de 2023 [21].

Entonces, si la izquierda parlamentaria no ha traído consigo una mejora de las necesidades básicas de la clase obrera, sino que, por el contrario, ha contrarrestado el avance de la movilización que podía derivar en un freno a ese declive, ¿por qué siguen alentado al pueblo a que participe de las elecciones parlamentarias?, ¿cuál es su verdadero papel? Ahora lo veremos.

En el contexto social actual antes descrito y con cada vez más defraudados por las falsas promesas y falsas conquistas por parte de los que venían a “tomar el cielo por asalto”, las movilizaciones de la sociedad se encuentran de la siguiente manera: un incremento de un 23% en Madrid y de un 57% en Cataluña entre 2017 y 2021; con un incremento de un 41% en Cataluña y un 86% en Madrid entre el inicio de la pandemia y 2021 y con un incremento incluso con el pico de 2014, como se puede ver en la siguiente gráfica:

Fuente: Departamento de Interior de la Generalitat y Ministerio del Interior.

Por lo que deberíamos preguntarnos, si en el 2014 y 2015 la burguesía vio la necesidad de impulsar una falsa alternativa para la clase trabajadora que absorbiera su rabia cada vez más desbocada, ¿por qué no lo van a hacer de nuevo en un contexto igual o más decadente para la clase trabajadora y con el aumento de las movilizaciones ciudadanas, visto el buen resultado que les dio, aunque su efecto haya ido menguando?

Aquí es donde aparece Alejandra Jacinto como supuesto salvavidas de los más desfavorecidos, ocultando su verdadero papel de salvavidas del capitalismo al igual que lo hizo su homóloga en Barcelona. Pero aparte de haber visto ya a quién han ayudado sus partidos políticos en el pasado, algo que no se debe obviar a la hora de juzgarlas, si profundizamos más vemos sus verdaderas caras:

  • Ada Colau: la promesa de restricción de hoteles de cinco estrellas para intentar frenar el turismo masivo no se llevó a cabo; se traicionó a los trabajadores técnicos en huelga de Movistar; la promesa de no celebrar el Mobile World Congress tampoco se llevó a cabo; boicotearon la huelga del Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB) que luchaba por la remunicipalización, la denuncia de los sueldos abusivos de sus directivos y el avance del modelo privatizador; culminaron el proceso privatizador de los Servicios Funerarios de Barcelona; traicionaron al Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona sobre su persecución y acoso por parte de la Guardia Urbana; acogió en las fiestas de la Mercé de 2022 al fascista alcalde de Kiev en defensa del Estado nazi ucraniano; no impidieron el desahucio de Bon Pastor cuya propiedad estaba, entre muchos otros, en manos del ayuntamiento a través del Instituto Municipal de Vivienda y que provocó el suicidio del hombre que residía en el piso y traicionaron a la PAH de Barcelona, de donde ella provenía, faltando a sus promesas: una media de 10 desahucios diarios pasados 2 años siendo ella alcaldesa; ayuda ineficaz al pago del alquiler; insuficientes Centros de Atención Temporal a Familias que han sido desahuciadas; escasa ampliación del parque público de viviendas; sanciones simbólicas a los propietarios de viviendas vacías injustificadamente por 2 años; convenios del ayuntamiento con las entidades financieras que solo han supuesto un traspase de dinero público a manos privadas y en general, con la falta de solución real a los desahucios habiendo aumentado en 611 el número con respecto a 2020 y teniendo muy presente que los que son parados lo son gracias a la presión que ejercen las organizaciones vecinales poniendo en riesgo su integridad física frente a la violencia de la policía.

Alejandra Jacinto va por la misma senda, apropiándose del simbolismo de la PAH que hizo con el vídeo promocional de su candidatura para la alcaldía de Madrid, por el cual varias plataformas en lucha por la vivienda le enviaron un mensaje claro:

 

También defendiendo la permanencia de España en la OTAN y posicionándose con el papel de la alianza en la guerra de Ucrania y, entre otras cuestiones, vendiendo la renovación del Constitucional como positiva para la clase obrera omitiendo la clara ausencia de separación de poderes del Estado y el carácter antiobrero de quien elegirá a los nuevos jueces. En resumen, introduciendo la ideología y agenda burguesa en la clase obrera para desviarla del camino de su emancipación.

Entonces, llegados a este punto y desde la perspectiva de la socialdemocracia, nos deberíamos preguntar: ¿por qué Ada Colau y, en este caso, Alejandra Jacinto se presentan a las elecciones? Si se presentan porque consideran que pueden ser más útiles en las instituciones que en el activismo social pero una vez en las instituciones están atadas de pies y manos, ¿por qué no vuelven al activismo social donde serían más útiles? Lo que ocurre es que sus intereses son otros, como nos han demostrado y nos seguirán demostrando, que saben que sus promesas no van a cambiar nada sustancial ni siquiera si llegaran a llevarse a cabo, que su objetivo no es sino una salida individualista de su situación particular que resuelva sus vidas económicamente hablando: la famosa poltrona. Tenemos el ejemplo de Ada Colau que prometía ser la solución y que ha resultado ser un fraude y ahora quieren que tengamos el ejemplo inequívoco de Alejandra Jacinto.

Y en el otro lado está la perspectiva de la burguesía. Como se ha podido ver con este repaso histórico, la socialdemocracia y los oportunistas en general en 2014 y 2015 ejercieron un papel importante para la burguesía: canalizar la desesperación y la rabia de la clase trabajadora hacia el parlamentarismo vendiendo una falsa pluralidad democrática que la amortiguase, prometiendo mínimas e insuficientes mejoras en sus condiciones de vida que llegaran a provocar conformismo, a la par que contrarrestase todo movimiento popular para evitar que se pasara de las movilizaciones espontáneas a la organización revolucionaria, ya que el elemento espontáneo no es sino la forma embrionaria de lo consciente. No estábamos ni estamos ante una clase obrera organizada que pueda suponer un riesgo para nuestros verdugos, pero creer que la burguesía va a esperar a que llegue ese momento para actuar es infravalorar a nuestro enemigo de clase. Estas actuaciones debilitan a la clase obrera y fortalecen a la clase parasitaria.

Hay quien pueda llegar a pensar que estamos siendo injustos con Alejandra Jacinto porque no le hemos dejado ni si quiera intentarlo y ya la estamos condenando, pero ¿es que Podemos ha cambiado su forma de actuar desde que empezó, producto, por ejemplo, de la autocrítica, para que pensemos que ahora el resultado va a ser distinto? El materialismo histórico nos demuestra que esto no es casual y la dialéctica nos permite reafirmar que la historia se repite “la primera vez como una gran tragedia y la segunda vez como una miserable farsa” (Karl Marx).

La salida de la clase obrera solo se dará desarrollando los órganos de poder popular para promover su participación activa y unificando todas las luchas en una con la que golpear juntos en una misma dirección contra la causa que origina todos nuestros males: el sistema de producción capitalista. La socialdemocracia quiere tapar un agujero enorme a través de parches, algo que la historia ya ha demostrado que no funciona. Desmovilizaron y desmovilizarán en cuanto se comience a organizar un movimiento consciente. Es por ello que debemos acabar con el parlamentarismo pues no va a conseguir acabar con las miserias, lo único que va a conseguir es seguir legitimando un sistema podrido.

 

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid

 

Referencias

 

[1] INE. EPA. Serie histórica

[2] Agencia Tributaria

[3] Informe «Una economía al servicio del 1 %», Oxfam Intermón, 2016

[4] Consejo General del Poder Judicial

[5] EAPN-España, El estado de la pobreza, 7º informe, 2017

[6] Diagonal, 17 de julio de 2014

[7] El País, 16 de abril de 2016

[8] La Información, 29 de diciembre de 2021

[9] El Español, 2 de noviembre de 2022

[10] El Economista, 24 de octubre de 2022

[11] EAPN-ES, El estado de la pobreza, octubre de 2022

[12] Público, 31 de agosto de 2022

[13] INE, registro Número total de horas extraordinarias

[14] CNT, Hacer sindicalismo no puede ser delito, 29 de junio de 2021

[15] Europapress, 9 de junio de 2021

[16] Naiz, 22 de abril de 2021

[17] Naiz, 1 de diciembre de 2022

[18] Norte Expres, 11 de noviembre de 2022

[19] El Salto, 13 de abril de 2022

[20] El Heraldo, 31 de julio de 2021

[21] El Diario, 25 de octubre de 2022




Ayuso, alumna Ilustre

Hace poco tiempo, se ha conocido que Isabel Díaz Ayuso va a ser nombrada “alumna ilustre” de la Universidad Complutense de Madrid. Díaz Ayuso se sacó un graduado de periodismo por la UCM.

Estamos una vez más ante una muestra de blanqueamiento a los políticos burgueses por las instituciones públicas. Pero a un comunista no nos engañan, pese a llevar el apellido de “públicas”, no son más que instituciones puestas al servicio de la propia burguesía para sus propios tejemanejes.

Parece que al rector de la Universidad no le importa el precio de las matrículas, las becas que no son concedidas a personas que tienen que trabajar y por ello sus resultados académicos son menores o el estado de las instalaciones- en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología si llueve gotea el techo-. Tampoco parece importarle el desmantelamiento de la sanidad pública y de la educación pública.

Lo necesario para acabar contra estos atropellos hacia los alumnos de la Universidad es acabar con este régimen de muerte y miseria. Es necesario construir sobre lo viejo, construir la nueva sociedad socialista, el nuevo Estado socialista para así acabar con las clases sociales y llegar a la sociedad comunista.

¡ORGANIZATE CON EL PCOE!

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid