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Sobre la Huelga de Atención Primaria en Cantabria

Durante más de 10 años la Atención Primaria de Salud en Cantabria ha sufrido una sucesión de recortes presupuestarios impuestos por los sucesivos gobiernos autonómicos, que han supuesto un gran deterioro de la misma y que la han dejado en una situación muy preocupante. Durante la pandemia, en el año 2021, el Servicio Cántabro de Salud, con acuerdo del gobierno del presidente Miguel Ángel Revilla, exigió recortes de un valor de hasta 10 millones de euros en la financiación de la Atención Primaria, que se han traducido en un menor número de plazas de profesionales de la salud y en el cierre de consultorios. Todo ello ha repercutido en una sobrecarga de trabajo, agudizada por la situación de pandemia, y en unas peores condiciones laborales para los trabajadores sanitarios de la Atención Primaria. Las carencias en el número de profesionales y la precariedad laboral han derivado, más allá de los perjuicios directos contra los derechos laborales de los trabajadores de la salud, en un peor acceso y calidad de los servicios de prevención de enfermedades y de promoción de la salud ofrecidos a la clase trabajadora.

A su vez, hay que sumar la privatización, vía externalizaciones, de los servicios no sanitarios en la región, destacando la privatización de los servicios de limpieza, lavandería, ambulancias, mantenimiento, seguridad y catering del Hospital Marqués de Valdecilla -que, por su número de empleados, constituye la mayor empresa de Cantabria- desde 2012 por el gobierno del PP, que ha repercutido en el despido de una parte sustancial de la plantilla dedicada a estos servicios, en la merma de las condiciones laborales de los trabajadores, en la degradación de los servicios, y en una serie de sobrecostes que han constituido una serie de ganancias sustanciales en favor de la burguesía propietaria y accionista de las empresas concesionarias a expensas del erario público.

Ante esta situación, los médicos de la Atención Primaria han convocado una huelga indefinida con el objetivo principal de aumentar el número de efectivos de trabajadores sanitarios, para tratar de aliviar la sobrecarga de trabajo que repercute en la degradación de tanto las condiciones laborales de los profesionales como de la calidad del servicio sanitario. Asimismo, exigen la reducción de la temporalidad entre la plantilla, a fin de asegurar la estabilidad laboral y reducir los continuos traslados a los que se ven sometidos los trabajadores temporales, y también reivindican garantizar el derecho de la población a disponer de un profesional sanitario de referencia en la Atención Primaria. Ante estas justas demandas, el ejecutivo de Revilla se ha negado en las negociaciones a revertir los recortes y, con el propósito de boicotear la huelga en el sector, ha aprobado un decreto de servicios mínimos del 50%, incluso aun cuando existen antecedentes jurídicos de condenas emitidas por los tribunales del Estados burgués contra la administración pública por decretos análogos que socavaban el derecho a la huelga.

La situación actual de la sanidad en Cantabria es la enésima prueba de que es imposible para la clase trabajadora disfrutar de una vida digna bajo la dominación de la burguesía. La clase dominante busca una nueva vía de lucro mediante la explotación de los trabajadores sanitarios, a la que accede a través de la externalización y la privatización. Asimismo, la burguesía solo se preocupa de la ausencia de salud de los trabajadores en cuanto ésta amenaza el ciclo de reproducción de capital; por tanto, a ojos de los burgueses y de sus representantes políticos, cualquier gasto en sanidad que no vaya dirigido a hacer viable la explotación de la clase trabajadora es considerado un “gasto superfluo”. A cada día que pasa, se disipa poco a poco la ilusión de que el Estado, mal apodado “de Bienestar”, garantizará unas mínimas garantías de salud -como de otros servicios sociales- a la población en el futuro. Los diferentes gobiernos autonómicos de diferente signo, en acuerdo con los gobiernos nacionales tienen las manos manchadas de sangre, pues por aumentar las ganancias de la burguesía, no dudan en sacrificar cuantos miembros de la clase trabajadora sean necesarios con cada nueva privatización y recorte en el sistema sanitario.

Las justas reivindicaciones de los médicos de Atención primaria caerán en saco roto mientras la clase trabajadora no comprenda que las luchas aisladas están condenadas al fracaso, y que la única salida es la unificación de todas las luchas en una única lucha de clases contra este sistema y su Estado. La lucha de estos trabajadores es la misma lucha que la de los pensionistas contra la privatización de las pensiones o que la de los trabajadores del metal por un convenio, es la lucha de la clase obrera contra la opresión de la burguesía y como una sola lucha debemos afrontarla estando organizados.

La organización del pueblo en las asambleas del Frente Único del Pueblo es hoy una necesidad para hacer frente al orden burgués actual. Sólo de esta forma podremos tumbar el capitalismo y construir el socialismo. Sólo gobernando nosotros, los que trabajamos, conseguiremos que la sanidad ocupe la importancia que se merece y, por ende, colocaremos al ser humano en el centro de todas las necesidades.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Cantabria




Alberto Rodríguez y las múltiples caras del oportunismo

El capitalismo siempre se disfraza. La eterna crisis debe taparse continuamente, y se consigue con nuevos relatos elaborados para que no veamos las auténticas causas de los problemas, con previo bombardeo de los medios. Un ejemplo claro es la nueva y peligrosa explicación de la pobreza: el cambio climático. Llega hasta tal punto, que incluso tratan de decir que la violencia machista aumenta por culpa de dicho fenómeno, así como el hambre infantil.

Mónica García, de Más Madrid, escribió recientemente en su cuenta de twitter algo semejante, vinculándolo a dos “noticias”. Otro ejemplo esperpéntico es lo que cuenta Save the Children en su publicidad: de repente, parece ser que África está en la miseria porque hace medio año empezó la guerra en Ucrania, y los cereales se han encarecido. Quizá se olvidan toda la historia de colonialismo, saqueo sangriento y sometimiento que ha sufrido el continente a manos del imperialismo europeo y estadounidense, principalmente. Por si fuera poco, pide a la clase trabajadora que haga un esfuerzo y envíe dinero para el eterno negocio de las ONGs; buitres que van tras el reguero de penurias que deja el capitalismo por donde pisa.

Pero no solo hay relatos, sino productos. El “nuevo” proyecto de Alberto Rodríguez, exdiputado de Podemos, es otro intento más de frenar, aunque sea mínimamente, la abstención observada en las últimas elecciones autonómicas. La clase trabajadora siempre debe tener delante algo que elegir y que parezca novedoso, aun siendo lo mismo en un envoltorio diferente y con nueva fecha de caducidad. Proyecto Drago, el nuevo partido de Rodríguez, deja entrever muchas cosas.

Hay un pequeño, vago y confuso boceto del programa del partido, en el que parecen mezclarse en cada párrafo las supuestas intenciones, y algunas pinceladas de la nefasta situación actual, pero a veces no se distingue una cosa de la otra. Algunos planteamientos que se dejan entrever son:

  • Animar a que se escuchen muchas voces “de personas” (nunca clase trabajadora) y se participe, cosa que nunca ocurrió en Podemos al desmantelarse rápidamente los círculos, hecho que a Alberto no pareció importarle demasiado hasta que decidió marcharse por, según él, sentirse traicionado.
  • Precios y disponibilidad de vivienda asequible para la población local. ¿A quién dejará fuera de esa “disponibilidad y precio asequible”? El exdiputado formó parte del gobierno que se hizo con la Saareb, responsable de muchos desahucios y especulación con la vivienda. Con el Gobierno “más progresista” se desalojaron decenas de miles de viviendas en 2021, y esas manchas no quedan muy bien en la bandera que pretende enarbolar Rodríguez. Su partido nunca ha reconocido su responsabilidad en este asunto, y él tampoco. Se señala también que Canarias es una cárcel para personas migrantes y se vulneran sus derechos, pero Rodríguez no se plantó siendo diputado ante el precario estado de los campamentos para estas personas y las condiciones de hacinamiento, así como de los Hogares de “Protección” destinados a menores y jóvenes extranjeros.
  • Una supuesta intención de “democratización y diversificación del ecosistema mediático”, teniendo en cuenta un concepto burgués de democracia; no se habla de socializar, sino de “democratizar” los medios. No podemos olvidar que Rodríguez y su partido han defendido a capa y espada que protegían a la gente, cuando los datos han dicho lo contrario (IMV sin llegar, despidos en ERTE, no derogación de lo prometido, no cesan los desahucios, pobreza aumentando, etc), y además de blanquear al infame PSOE, han llegado a decir que el otro brazo del bipartidismo, el fascista PP, debe volver al camino de las derechas europeas, como si éstas fuesen algo ejemplar y como si el PP no estuviese podrido. De hecho, el propio Alberto Rodríguez dijo a Alfonso Candón (PP), cuando tomó posesión como parlamentario andaluz, que le echaría de menos porque “es buena persona y aporta calidez humana”. Su relato en los medios solo refleja el oportunismo y el afán por ofrecer propaganda morada, al servicio del sistema capitalista.
  • Se señalan también “desvíos masivos de recursos públicos a manos privadas a través de conciertos, sobre todo en sanidad y educación”. Pues bien, Rodríguez formaba parte de un gobierno que él defendía y que no ha arreglado ninguna de las carencias de la sanidad pública, ni ha derogado la ley que permite privatizar el servicio. En la gestión de la pandemia no se tomaron medidas preventivas, se especuló con material sanitario y la clase trabajadora debía ir de forma masiva en transporte público, sin importar su seguridad, acabando muchas veces en el suelo de la sala de espera de hospitales abarrotados (entre otras muchas cuestiones). Por otro lado, sin entrar a profundizar en las numerosas debilidades de la educación pública, un informe de Save the Children y EsadeEcPol en 2021 reflejaba que España es uno de los países europeos que cuenta con mayor número de colegios gueto, con una enorme concentración de alumnos segregados según su renta familiar.
  • También se menciona a la “Juventud canaria con falta de oportunidades” y el “paro estructural y pérdida de poder adquisitivo”: se enfoca en las “oportunidades”, siendo en este sistema sinónimo de competición y visión más “humana” de la ley de la selva. En cuanto a la pérdida de poder adquisitivo, la coalición “progresista” alardeó de una subida salarial que quedó por debajo del nivel de vida, y que tiene un impacto pequeño en la burguesía, puesto que la moda refleja que los salarios suelen estar por encima del mínimo, y que las subidas del SMI son absorbidas de diversas maneras por los empresarios.
  • Se plantea la “canariedad”, la “autorreferencia como motor de cambio”, la fragilidad del modelo energético y alimentario, la dependencia crónica del archipiélago respecto al exterior, etc. De esta forma, por un lado, se apela al nacionalismo de algunos, y por otro se señalan algunos temas que no se resolverán jamás en el capitalismo. Rodríguez no tiene intención de tocarlos, como ha demostrado con su comodidad en el Gobierno “progresista”, y sin luchar contra los intereses de la burguesía solo puede llegar a retoques cosméticos, pero los problemas ahí seguirán, convirtiendo su discurso en un fetiche como el de la derogación de la reforma laboral. Por la misma razón, el “turismo sostenible” al que se hace referencia no puede ser otra cosa que un ecologismo vacío que defienda el patrimonio natural, y declare una oposición a la reducción de éste, pero no se opondrá a la pobreza que se va extendiendo por Canarias, comunidad con una pobreza severa del 38%.

En definitiva, la trayectoria de Alberto Rodríguez parece indicar que sus escrúpulos no están al nivel que él declara. Intentó mantener su escaño por todos los medios, hasta que fue cesado. Tras esto, fue por los medios del Régimen criticando a su partido y hablando, ahora sí, de que se seguían de manera excesiva las directrices de los dirigentes, y que las voces de rangos inferiores no eran escuchadas. También se quejaba de que la formación morada no le apoyó tras la condena del Tribunal Supremo, pero aun así quiso recuperar su escaño cuándo la pena impuesta llegó a su fin.

Declara ahora que se abre a una posible alianza con la formación de Yolanda Díaz, Sumar. Un asesor de dicha ministra también impulsa el proyecto del exdiputado, lo cual no es de extrañar en un momento en que el sistema vuelve a sacar la carta de “nuevas opciones”, debido a la crisis electoral con el aumento de la abstención.  No por nada tuvo tanto protagonismo mediático Alberto Rodríguez tras su forzada ruptura con PODEMOS. Por otro lado, afirma que tiene afinidad con la Ministra de Trabajo, esa que elogió a Inditex, a Biden, que mimó a la patronal con los ERTE, vendió como un cambio de paradigma la maquillada reforma laboral del PP, propone ahora cómo indemnizar por despido (en lugar de hablar de proteger el empleo), que pide a las energéticas que tengan compasión, defiende abiertamente enviar armas a nazis en Ucrania y sigue el relato oficial del criminal Estado a través de sus medios de “información”; la que solo se escucha a sí misma y cuyos discursos vacíos que hablan de amor, empatía, caminar juntos hacia un horizonte verde, etc, se asemejan más al sermón de un evangelista que al de una ministra; la misma que dice que es “comunista” pero defiende políticas de derechas, afirma que es republicana pero acude a actos con la monarquía, y dice que no es momento de hablar de república, etc. Tal afinidad también puede darnos pistas de lo que es el exdiputado morado.

Teniendo en cuenta que Rodríguez no había manifestado indignación hasta ahora, y que tampoco se había plantado ante cuestiones que se debían resolver, con la responsabilidad que tiene su anterior partido, hace que sea inevitable, como mínimo, preguntarse si su objetivo no es otro que hacerse de nuevo con la poltrona y continuar siendo útil a la burguesía.

El oportunismo cambia de caras y caretas, disfraza sus políticas y discursos, pero en última instancia no son más que defensores de un sistema criminal que sólo puede ofrecer miseria y muerte. Como decía el camarada Stalin, “la socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias




Saludo al Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) con motivo de su aniversario

Estimados camaradas del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria):

Desde el Partido Comunista Obrero Español os enviamos un fraternal y revolucionario saludo con motivo del aniversario de vuestra organización.

Son muchas las penurias, calamidades y miserias que el pueblo de Chile ha sufrido desde el golpe de Estado de Augusto Pinochet, orquestado desde el gobierno estadounidense y la CIA, el cual desembocó en una sangrienta contrarrevolución contra el gobierno del Poder Popular. Es sabido que en cuanto Salvador Allende ganó las elecciones las empresas y bancos del imperio le declararon la guerra a la clase trabajadora de Chile al objeto de impedir cualquier intento de poner en manos de los desposeídos los medios de producción y trataron de provocar un colapso económico que obligara a Allende a renunciar.

El golpe de Estado supuso, además, la entrada y aplicación de unas políticas económicas que eran absolutamente contrarias a los intereses y anhelos del proletariado de Chile. La planificación de tal artimaña siguió dos vías: por un lado, la de los militares fascistas que conspiraban para exterminar al gobierno y, por otro, la de los economistas neoliberales procedentes de la Universidad de Chicago que se conjugaron con la propia CIA para arrebatar al pueblo trabajador todo lo que le pertenecía, a excepción de su capacidad de trabajar para enriquecer a los burgueses de turno.

Así se labró el camino hacia la imposición de una de las dictaduras más sanguinarias y terroristas de América Latina. Desde entonces, el imperialismo estadounidense fue plenamente conocedor de todas las torturas, asesinatos políticos, crímenes contra el pueblo trabajador y la falta de libertades en el país. Esta es la “democracia” que tiene preparada para nosotros la burguesía y el imperialismo. Y aunque hayan pasado ya casi 50 años desde entonces, muchas de las medidas adoptadas en el ámbito laboral, de la vivienda o de la enseñanza siguen intactas y son defendidas por el supuesto gobierno democrático de Gabriel Boric, que no es más que otro farsante y reaccionario, y cuyas concesiones solo se logran gracias a la presión del movimiento obrero.

Los comunistas de todo el mundo observamos con atención el Levantamiento Popular del 18 de octubre de 2019, donde diferentes fuerzas burguesas intentaron canalizar el más que legítimo descontento de las amplias masas proletarias por los cauces del parlamentarismo y del electoralismo burgués al objeto de salvar al capitalismo dependiente del imperialismo, el fascismo, el neoliberalismo y los privilegios de la burguesía que explota sin descanso a los trabajadores de Chile. Pero los trabajadores, los sectores populares y los pueblos originarios no están dispuestos a ser simples súbditos, y con la crisis actual del modelo de producción capitalista a nivel global se abre ahora una oportunidad para que los desposeídos tomen el poder y acaben con los parásitos burgueses.

Como dijo el camarada Stalin: «El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros y por las nuevas potencias, que buscan “un lugar bajo el sol”, contra los viejos grupos y las viejas potencias, tenazmente aferrados a sus conquistas. La particularidad de esta lucha furiosa entre los distintos grupos de capitalistas es que entraña como elemento inevitable las guerras imperialistas, guerras por la conquista de territorios ajenos. Esta circunstancia tiene, a su vez, la particularidad de que lleva al mutuo debilitamiento de los imperialistas, quebranta las posiciones del capitalismo en general, aproxima el momento de la revolución proletaria y hace de esta revolución una necesidad práctica».

La lucha de los camaradas del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) ha supuesto desde su fundación y hasta hoy un acto de valentía absoluta contra el implacable yugo del capital y cuenta con el total apoyo del PCOE. La violencia de los oprimidos, legítima y motor de los cambios sociales y de las revoluciones, que tiene su origen y parte de la violencia del opresor, nunca ha sido, es, ni podrá ser equiparable a la violencia que ejerce el Estado de la burguesía chilena y de sus monopolios. Hoy, los revolucionarios del mundo debemos redoblar esfuerzos para lograr la destrucción del capitalismo e implantar el único sistema que garantizará el bienestar de la clase trabajadora: el socialismo y la dictadura del proletariado como antesalas de la futura sociedad comunista.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

¡VIVA EL PUEBLO DE CHILE!

Madrid, 8 de noviembre de 2022

Bernardo Baños González

Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Fuegos de artificio oportunistas para seguir engañando a los trabajadores ¡Por la Huelga General Política!

El pasado día 3 de noviembre, el sindicalismo vertical del Estado fascista español – CCOO y UGT -, apéndice del Estado con un contrastado currículo de traiciones y engaños a la clase obrera, e instrumento fundamental para la aplicación de la política económica de los monopolios durante estos últimos 45 años, convocaron una manifestación en Madrid bajo el lema “Salario o conflicto. Esta crisis no la paga la gente trabajadora”.

La realidad es que esta crisis, como todas las crisis que se han sucedido en estas últimas cuatro décadas en el Estado español, únicamente la está pagando la clase obrera, que es la que paga todos los desmanes, ya haya crisis o no, de la criminal burguesía a la que están entregados en cuerpo y alma los vendidos sindicatos de la CSI, donde en España los máximos representantes son CCOO y UGT. De hecho, CCOO y UGT en los convenios colectivos, a septiembre de 2022, pactaron unas subidas salariales medias del 2,61%, o lo que es lo mismo, firmaron subidas salariales que consagraban la pérdida de casi un 6,5% de poder adquisitivo de los salarios en los convenios suscritos.

La desvergüenza de CCOO y UGT está más que contrastada en estas últimas 4 décadas. Dicen en su octavilla que esta manifestación un jueves a las 12 horas de la mañana se hace, entre otros motivos, “PORQUE: Los salarios no son los responsables de la fuerte subida de la inflación”. Y tienen razón, los salarios no son los responsables de la subida de la inflación, sino la política monetaria de los monopolios europeos, del BCE, del capitalismo. Por cierto, no hay que olvidar que CCOO y UGT están firmemente comprometidos con el proyecto político de los monopolios europeos, la UE, que es un auténtico cáncer para los intereses de la clase obrera. Y tampoco hay que olvidar que durante cuatro décadas los sindicatos CCOO y UGT han estado suscribiendo y defendiendo la política de moderación salarial para “impedir espirales inflacionistas” demostrando que esas organizaciones son profundamente traidoras e indignas.

Es digno de reseñar que de todos los motivos de esos dos sindicatos financiados por el Estado de los capitalistas, de la patronal, ninguno de ellos tenga que ver con la política económica y social de ese Gobierno. Un Gobierno que ha comulgado con todas las leyes reaccionarias del fascista y corrupto Gobierno de Rajoy, y que se ha tragado por completo la Reforma Laboral de éste – con la firma traidora de CCOO y UGT – y que está desarrollando el Estatuto del Becario con el que se garantiza que el 20% de las plantillas tengan unas condiciones laborales de precariedad máxima so pretexto de la formación profesional que, como bien sabe el que ha pisado alguna vez en su vida un centro de trabajo como asalariado, ni está ni se le espera a pesar a que a los trabajadores se les detrae de sus nóminas una cantidad mensualmente para la formación profesional.

La realidad de esa manifestación de ese día 3 de noviembre no fue la situación de la clase obrera, no fueron las políticas nocivas de un gobierno tan reaccionario como el de Rajoy pues mantiene el mismo corpus jurídico y la misma esencia, ni tampoco fue la Patronal pues CCOO y UGT están firmando convenios donde se consagra la pérdida de más del 6% de los salarios para este año. La realidad de esta manifestación no fue otra que fortalecer al Gobierno de PSOE y PODEMOS/IU/PCE, no fue otra que allanarles el camino de cara a las contiendas electorales que se celebrarán a lo largo del año 2023.

Los pasados 2 y 3 de noviembre de 2022, en Madrid, se celebró el Global Deal Forum. En ese evento participaron dirigentes políticos, ministros de Trabajo de diferentes países, sindicatos vendidos al capital o como a ellos les gusta llamarse “agentes sociales” y patronales de todo el mundo, entre las que estuvo la CEOE, todo ello patrocinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que es otra organización de los monopolios y otro cáncer junto con sus políticas para el proletariado mundial. Así, pues, por un lado teníamos a CEOE, CCOO, UGT y la ministra Yolanda Díaz, último fantoche creado por la patronal para engañar a la clase obrera, dándose todos ellos obscenos besos en la boca ante los dirigentes de todo el mundo poniendo como ejemplo a España de lo que es “el diálogo social” y de cómo “el diálogo social es un instrumento que aporta legitimidad democrática”.

 

El sacrosanto “diálogo social” de la burguesía, que traducido a la realidad de la calle es el sometimiento de la clase obrera a los intereses bastardos de los explotadores, del Capital, es la paz de los sepulcros que la burguesía proporciona a la clase obrera. Eso es lo que aplauden indecentemente el gobierno de la falsa izquierda – apoyado por BILDU o ERC que demuestran ser igual de traidores que los partidos que por el momento tienen silla en el Consejo de Ministros -, los traidores sindicatos que salieron el día 3 de noviembre no a defender los derechos y los intereses de la clase obrera, sino a hacer el paripé y fortalecer un modelo moribundo y nocivo para la clase obrera y defender al Gobierno a ojos de todo el mundo. No defienden a la clase obrera, sino que hacen el trabajo a un Gobierno antiobrero que abraza la esencia fascista del Estado y mantiene y profundiza las leyes reaccionarias del Gobierno de Rajoy, se están ganando las grandes cantidades de dinero público con las que el Estado sostiene a esos dos sindicatos al servicio de los intereses del Estado reaccionario español y sus monopolios.

El “diálogo social” y el modelo sindical impuesto en el Estado español por los herederos de Franco, donde el sindicato vertical del franquismo tienen las siglas CCOO-UGT hoy, han conducido a la clase obrera a la desorganización, a la atomización, a una situación de estar totalmente a merced de la burguesía y, consecuentemente, a unas tasas de pobreza cada día más grandes, a la precariedad laboral más absoluta, a la explotación más embrutecedora, y sobre todo a la negación del derecho al trabajo, donde en septiembre había según los propios datos manipulados por el Estado, 16.443.000 trabajadores inactivos y 2.980.000 de trabajadores registrados en las oficinas del paro, o lo que es lo mismo, 19.423.000 trabajadores a los que este sistema, que tanto defienden el oportunismo traidor y el Capital, niega el derecho al trabajo.

Con el desarrollo del capitalismo hoy sólo hay fascismo – y a la derecha cuando se la rasga un poco se descubre con nitidez su esencia fascista -. El capitalismo es inviable, está muerto económica y políticamente, y únicamente se sostiene por su hegemonía ideológica. Tan muerto como la falsa izquierda que los capitalistas agitan con sus diferentes etiquetas – PCE, IU, BILDU, ERC, PODEMOS, CCOO o UGT – y es normal, porque los segundos son producciones del capitalismo y su suerte, su existencia, están vinculadas. El papel de la falsa izquierda, del oportunismo, no es otro que el de garantizar que la clase obrera esté desorganizada y vea al régimen moribundo capitalista y su superestructura como la única verdad absoluta, como algo inamovible e inmutable con el devenir del tiempo. Esto es, engañar completamente a la clase obrera y castrarla, desviarla de su misión histórica que no es otra que acabar revolucionariamente con el capitalismo y construir un mundo libre de explotación capitalista, un mundo donde la humanidad pase a ser un sujeto consciente que sea capaz de escribir conscientemente su historia y abandone la prehistoria de barbarie, guerra, violencia y miseria a la que nos condena la burguesía y su criminal formación socioeconómica imperialista, barbarie a la que los monopolios y sus sicarios traidores oportunistas pretenden condenar a la clase obrera para así poder vivir a cuerpo de rey a costa de la miseria de la mayoría proletaria.

El oportunismo (inclúyase aquí a la socialdemocracia) y el fascismo son dos caras de una misma moneda, la cara del capitalismo monopolista, del capitalismo putrefacto, del imperialismo. El momento actual lleva a la humanidad a una disyuntiva: SOCIALISMO O BARBARIE, REVOLUCIÓN PROLETARIA O MUERTE.

Es necesario que la clase obrera se una, en los centros de trabajo, en los barrios, que se fusionen las diferentes luchas de los diferentes sectores que componen la clase obrera en una única lucha de clases contra la burguesía criminal y el capitalismo. Hoy ser de izquierda solo puede ser sinónimo de ser antisistema, anticapitalista, y sólo puede tener un objetivo: La revolución social, la revolución de los explotados, la revolución socialista y la instauración de un régimen político donde la clase obrera imponga su proyecto político, profundizar en la socialización de los medios de producción para acabar con las clases sociales, erigir a todo explotado en Estado y, consecuentemente, ello implicará la desaparición del Estado.

La izquierda real, la que aspira y trabaja por la Revolución proletaria y por exterminar al Estado de la burguesía y construir el socialismo, debe unir sus fuerzas para unificar todas las luchas del proletariado en una única lucha contra el capital, en unificar las diferentes luchas sectoriales en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado, al objeto de tejer un cuerpo político y social proletario que haga posible  la huelga política cuyo objetivo no sea otro que acabar con el causante de los problemas que hoy azotan al pueblo trabajador: El capitalismo y su Estado.

 

¡GUERRA A MUERTE CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA IMPERIALISTA!

¡POR LA HUELGA GENERAL POLÍTICA, CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITALISMO!

¡POR EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.), POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Madrid, 5 de noviembre de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Clase Obrera solo tiene una salida: La toma revolucionaria del poder

Hace unas semanas la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, se reunía en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, y el presidente del Consejo europeo, Charles Michel.

Esta pelele del Capital no vaciló en retratarse con esos dos personajes y en lanzar todo tipo de loa a la Unión Europea, la misma que está armando hasta los dientes al Estado fascista ucraniano y que pide a los Estados miembros de la UE que tienen que destinar más dinero para financiar la guerra contra Rusia y armar a los fascistas ucranianos.

Yolanda Díaz no pierde ocasión en mostrarle a los trabajadores del Estado español su adhesión para con la UE y el Estado fascista español, donde según esta personaje en el gobierno del mismo están haciendo “cosas chulísimas”, como por ejemplo es la Reforma Laboral, donde de un trago se han tragado íntegramente la Reforma Laboral del corrupto Rajoy. Una Reforma Laboral donde el despido sigue siendo terriblemente barato y donde la rotación de los indefinidos se ha multiplicado por 5 mostrando que la Reforma Laboral es un inmenso fraude donde el empleo precario se maquilla bajo la etiqueta del trabajo indefinido, que ni es trabajo ni es indefinido sino que es la más descarnada explotación capitalista siendo el objetivo de la Reforma Laboral garantizar a los empresarios la explotación inmisericorde de los trabajadores a la par que maquillan las cifras de la precariedad y del paro, que es la única alternativa que puede ofrecer el capitalismo – ya esté gestionado por fascistas o por oportunistas que, al fin y a la postre, abrazan las mismas políticas pues hoy el capital únicamente oferta el fascismo.

La realidad y los efectos de esas “cosas chulísimas” que la ministra de trabajo del PCE hace se muestra en una inspección de trabajo entregada a los empresarios, expertos en otorgar impunidad absoluta a los mismos declarándose incompetentes en sus requerimientos y oficios ante las denuncias interpuestas por los obreros y sus representantes, y unos juzgados que señalan juicios, inclusive de despidos, para 2026 y donde los jueces, tras esperar el trabajador entre un año y un año  y medio para celebrar un juicio, con la arrogancia propia del Estado podrido fascista no vacilan en muchos casos en decirle a los trabajadores que deben negociar con el empresario y llegar a un acuerdo porque, de lo contrario, si se entra en sala posiblemente pierda el juicio en lo que, de facto, no es más que otorgar impunidad absoluta al empresario, que es en realidad el juez de primera instancia. La última “cosa chulísima” que ha hecho esta ejecutora del Capital es el “Estatuto del Becario” por el que los empresarios ya saben que podrán disponer del 20% de las plantillas en una situación de precariedad absoluta y, además, totalmente legalizada, unido a los convenios de traición firmados por CCOO y UGT donde los periodos de prueba de los trabajadores hacen que durante 6 meses el despido no solo sea libre, sino también totalmente gratuito. Sin duda, tan traidora y tan enemiga de la clase obrera es Yolanda Díaz como esos dos sindicatos del Estado fascista que hemos mencionado y de los que Franco estaría totalmente orgulloso de la labor tan miserable que realizan.

Venían Iglesias, Garzón o Yolanda Díaz a “tomar el cielo por asalto” y resulta que se han arrodillado a la patronal, al PSOE del GAL y de los EREs, a la UE y sus políticas e ideología fascistas – como lo acreditan cada vez que abren la boca Von der Leyen o Borrell – y a la organización criminal OTAN.

El “tomar el cielo por asalto” se ha convertido en ser máximo exponente del “diálogo social” que es la manera eufemística que tienen los capitalistas de decir que la vida de los trabajadores debe subordinarse a los intereses crematísticos de los capitalistas, de los empresarios.

El imperialismo no se sostiene económicamente, lo acredita la situación económica actual, donde el endeudamiento de los estados es enorme, e impagable, donde se ha creado dinero ficticio a espuertas llevando la inflación a una situación ingobernable, lo acredita la tasa de ganancia que lleva casi un siglo y medio retrocediendo en las potencias imperialistas a la par que la tasa de explotación se acrecienta acreditando la certeza de la Ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia expuesta por Carlos Marx en el capítulo II del Libro III de El Capital.

Y la automatización de la producción termina de apuntillar al moribundo capitalismo agonizante, de tal manera que desarbola por completo la composición orgánica del capital en favor del capital constante reduciendo a la mínima expresión la parte correspondiente al capital variable, que es la genera la plusvalía. Por consiguiente, la automatización niega de facto al capitalismo pues éste se fundamenta en la apropiación de la plusvalía generada por la clase obrera.

Y la guerra imperialista es la constatación de toda esta situación de bancarrota económica y también política, de esa agonía donde el imperialismo se desgaja como consecuencia de que potencias imperialistas emergentes luchan por la hegemonía contra las potencias imperialistas en franca decadencia, pelea por tratar de armonizar la hegemonía de la producción en hegemonía económica y política – construyendo instituciones y un sistema financiero alternativo. Y es en esta pugna donde el imperialismo se debilita, tanto el supuestamente emergente como el decadente porque el momento es revolucionario porque el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo, y porque las condiciones materiales para la existencia de la humanidad han madurado permitiendo a ésta, y siendo una necesidad para la pervivencia del género humano, la imposición de nuevas y más altas relaciones de producción que permitan armonizarlas con el ingente desarrollo de las fuerzas productivas, esto es, las relaciones de producción socialistas, la socialización de los medios de producción, la apropiación social de la riqueza producida.

La humanidad no tiene más salida que el socialismo. Y este es obra de la clase obrera. Pero la clase obrera, por sí misma, no puede hacer la revolución, necesita del Partido de la Revolución proletaria, del partido marxista-leninista, que le insufle conciencia de sí y para sí. Que le oriente en cómo debe tomar el poder político y económico, que le enseñe quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos.

Mientras los comunistas sigamos fraccionados como consecuencia de nuestra situación de parálisis, atrofiados por el oportunismo instalado en nuestro movimiento desde hace décadas, mientras no seamos conscientes que el momento es de ruptura revolucionaria porque la situación es revolucionaria, mientras no ajustemos nuestra táctica a la situación revolucionaria actual y al conocimiento de la clase obrera de hoy y como abordarla, y mientras no fijemos nuestra estrategia en la toma revolucionaria del poder por parte del proletariado abandonando el fetichismo electoral, el folclore  y la práctica del legalismo que no es más que incurrir en el oportunismo, la clase obrera no podrá llevar a cabo la revolución.

El oportunismo (inclúyase aquí a la socialdemocracia) y el fascismo son dos caras de una misma moneda, la cara del capitalismo monopolista, del capitalismo putrefacto, del imperialismo. El partido debe forjarse en la práctica, en romper la influencia del oportunismo – que es el instrumento más eficaz que tienen los monopolios para desguarnecer y engañar ideológicamente al proletariado – en la clase obrera, en un combate a muerte contra la ideología burguesa, y fundamentalmente una lucha a muerte contra el oportunismo.

El veneno ideológico burgués, el oportunismo, como hemos visto, es inoculado entre la clase obrera por personajes sin escrúpulos como Garzón, Iglesias, Montero, Yolanda  Díaz y demás personajes que son unos auténticos traidores, auténticos sicarios del capital a los que éste les pone sus altavoces, sus medios de comunicación, para desorientar ideológicamente al proletariado y desviar a la clase obrera del único camino que tiene para su emancipación, para una vida digna: La senda de la lucha por la transformación social, que únicamente puede hacerse efectiva por la vía de la toma revolucionaria del poder por parte del proletariado que ponga en sus manos la propiedad de los medios de producción y donde se reprima sin piedad a los capitalistas y a sus sicarios, entre los que descuellan fascistas y oportunistas.

 

¡GUERRA A MUERTE CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA IMPERIALISTA!

¡POR EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 1 de noviembre de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)