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El Estado español son cloacas, es fascismo que hay que barrer

Sale a la luz únicamente la puntita del iceberg de putrefacción de este Estado heredero del franquista y cualquier persona que cavile con un mínimo de racionalidad únicamente puede concluir que vive inmersa en un sistema carcomido y podrido donde el Estado en nada se diferencia con la mafia, pues no es más que eso y donde nadie tiene derecho alguno más que los monopolios, los empresarios, que son los capos de la mafia.

Y de todo ello da fe uno de los que ha sido fontanero de lo que llaman las cloacas del Estado, el Comisario Villarejo, que en una entrevista concedida el pasado sábado 21 de mayo al programa FAQs del canal televisivo catalán TV3 mostró que todo el Estado no es más que una zahúrda de los capitalistas donde gobierno, poder judicial, ejército, fuerzas  y cuerpos represivos del Estado, etcétera actúan al margen de las propias leyes y procedimientos que los fascistas se han dado al objeto de reprimir políticamente a la disidencia y de ocultar la corrupción, certificando que el asesino Franco tenía razón cuando en el mensaje de navidad de 1969 señalaba que “todo ha quedado atado y bien atado”.  Y es verdad, así como su sucesor Juan Carlos de Borbón también ha demostrado estar a la altura, en cuanto a corrupto, de quien lo designó con su dedo. Por no hablar de sus herederos políticos, donde debemos incluir al oportunismo con todo su travestismo (desde el PCE a PODEMOS) que junto a la nueva denominación del sindicato vertical, ahora llamada CCOO-UGT, ha sido fundamental para desorganizar y atomizar a la clase obrera y, así, permitir que la burguesía mantenga incólume el poder donde con migajas y escaso cosmético ha mantenido inalterable el Estado fascista, integrándolo plenamente en las estructuras imperialistas y barnizándolo como supuestamente democrático. Aunque esto último, ni tan siquiera el reaccionario Villarejo, que emocionado recuerda que él juró en 1972 los principios del Movimiento Franquista, se lo cree.

En esta entrevista a la que hacíamos referencia de TV3, Villarejo señaló cuestiones que eran conocidas ya, algunas, como que el Gobierno del Partido Popular era una mafia que, por un lado, buscaba tapar su corrupción, la policía patriótica y los vínculos entre la Policía, el Poder Judicial y la Prensa para crear tramas falsas políticas e incidir en los procesos electorales, dejando claro que todas las elecciones que se celebran están manipuladas y rige el delito electoral. Pero en honor a la verdad, Villarejo dejó claro que él había trabajado para 8 gobiernos, reiterando con orgullo que había formado parte de los Grupos Antiterroristas y alabando a Pérez Rubalcaba por su sentido y responsabilidad de Estado, al tapar gran parte de la corrupción del PP que, en teoría, debería haber llevado a ese partido a la ilegalización. Por tanto, recuerda que cuando digan de alguien que “es un hombre de Estado” o que “es un partido de Estado” lo que te están diciendo es que harán cualquier cosa por la defensa del Estado, empezando por engañarte, por ocultar los delitos y las corrupciones, y por perpetrar todo tipo de acción – incluido el asesinato – al objeto de salvaguardar al Estado de los fascistas, de los empresarios.

En dicha entrevista Villarejo mostró la mafia que es el Poder Judicial y cómo la jueza Lamela, según palabras de este fontanero de las cloacas del Estado, ascendió al Tribunal Supremo por mantener al que fuera presidente del FC. Barcelona, Sandro Rosell, en la cárcel durante dos años en el marco de las operaciones del Estado de desactivar al independentismo catalán. Villarejo señaló que desde las cloacas del Estado se consideraba al FC. Barcelona como un elemento vinculado al independentismo que el Estado debía desestabilizar, y en esa lógica la cloaca policial preparó la investigación que llevó a Rosell a la Cárcel y la jueza Carmen Lamela, siempre según Villarejo, se erigió en la jueza de las cloacas, del CNI, y mantuvo dos años en la cárcel al que era presidente de ese club deportivo, con la promesa de ser ascendida al Tribunal Supremo. Ascenso que, por méritos, Carmen Lamela jamás debió conseguir pues habían otros candidatos con muchos más méritos y experiencia para conseguir el citado ascenso, con lo que vemos el papel de Carmen Lamela encerrando dos años a Sandro Rosell, juzgando al Mayor Trapero, juzgando por terrorismo a los jóvenes de Alsasua o mandando a la cárcel a Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium Cultural), etcétera, dejando claro que es más importante tener vínculos con las cloacas del Estado que cualquier mérito jurídico para conseguir ese ascenso al Tribunal Supremo, donde según se deduce de lo dicho por Villarejo, las cloacas introducen a sus candidatos sin problema alguno.

Villarejo sobre el asunto de Cataluña mostró dos cuestiones relevantes: La primera deja entrever el vínculo del Estado, concretamente del CNI, con el atentado de Les Rambles de agosto de 2017, que según Villarejo se les fue de las manos, y la segunda dejó entrever que el Estado está detrás de la muerte del que fue fiscal general del Estado, José Manuel Maza señalándolo de la siguiente manera: “en la operación Catalunya se hicieron cosas chungas, se alteraron pruebas. El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, se enteró y ya estaba decidido dar marcha atrás a la denuncia que había presentado. Pero hizo un viaje a Argentina y no volvió, fue una de esas muertes extrañas que suceden”.

Y mientras Villarejo salía en TV3, mostrando la imagen del Estado, el heredero de Franco, Juan Carlos de Borbón, se paseaba impunemente por Galicia, de la mano de sus ‘colegas’ empresarios, sin rendir cuentas de los supuestos 13 delitos que dicen ha cometido y que la fiscalía le ha librado de rendir esas cuentas, esa fiscalía que no dudaba junto con las cloacas en alterar pruebas y crear casos falsos de corrupción y en participar en hacer, según palabras de Villarejo, “cosas chungas en Cataluña”. Y es que, a tenor de la foto realizada por Villarejo del Estado que él defiende, lo lógico es eso: La impunidad del Estado para perpetrar todo tipo de atropello demostrándose que el Estado actual es un digno heredero del podrido Estado fascista del que proviene y del que mantiene su esencia fascista pues es el mismo Estado con algún retoque cosmético superficial.

El Estado reproduce la putrefacción del sistema económico que se sustenta en el robo y el sojuzgamiento de la clase obrera. Un sistema tan criminal como inviable, por ello no puede más que reflejar un instrumento de opresión armado de la ideología fascista, la ideología propia que expresa la putrefacción del capitalismo monopolista, un Estado donde los fascistas controlan la judicatura, el ejército, las fuerzas represivas actuando de la manera expresada anteriormente, y cuya arma más potente junto a la represión es la ideología, el anticomunismo, donde las escuelas e institutos hoy son escuelas de anticomunismo, de revisionismo histórico, donde profesores sin moral, decencia ni ética vierten todo tipo de porquería ideológica a la juventud obrera equiparando a la URSS con la Alemania nazi y al marxismo-leninismo con el fascismo, o lo que es lo mismo, prostituyendo ideológicamente a la juventud obrera pretendiendo mostrar negaciones como equivalentes. Y mientras el régimen vierte el anticomunismo por todos los poros de su Estado y envenena ideológicamente a la clase obrera, el Gobierno reivindica la organización militar terrorista del imperialismo norteamericano, la OTAN, entrega armamento al Estado fascista de Ucrania y reitera consignas de Mussolini de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”. Sin duda, Franco estaría orgulloso del Estado actual y de todos aquellos que lo defienden.

La clase obrera hoy no tiene más salida que luchar por el socialismo y por el derrocamiento revolucionario del capitalismo y su Estado. Es hora de que los trabajadores y las trabajadoras de este país nos organicemos y salgamos en tromba a las calles contra el capitalismo y su Estado corrupto; es el momento de que los trabajadores nos organicemos construyendo asambleas del Frente Único del Pueblo al objeto de tejer nuestros órganos de poder popular con los que acabar con la burguesía y sus instrumentos de poder imponiendo la democracia y la paz de los trabajadores, imponiendo el socialismo que ponga a disposición de la clase obrera toda la riqueza del país, que acabe con la inmoralidad capitalista y su ideología fascista impuesta por un Estado que es una inmensa cloaca, un inmenso cenagal de inmoralidad y violencia, y que castigue sin piedad a aquéllos que hacen de la guerra imperialista y del robo su modo de vida, esto es, a la burguesía.

 

¡SOLO LA CLASE OBRERA PUEDE ACABAR CON EL FASCISMO, CON EL CAPITALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS Y LEVANTAOS CONTRA VUESTROS ESTADOS CAPITALISTAS, POR LA REVOLUCIÓN MUNDIAL!

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA ESPAÑOL Y SU GOBIERNO TRAIDOR!

 

Madrid, 28 de mayo de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La ofensiva de la OTAN y la crisis del sistema

Tras la caída de la Unión Soviética, el imperialismo y los ideólogos burgueses no tardaron en anunciar que la victoria estadounidense en la Guerra Fría y la desaparición del socialismo real significaba, por un lado, que se había alcanzado el final de la historia (Fukuyama, 1992) y, por el otro, que el modo de producción capitalista y la propiedad privada representaban dos elementos propios de la naturaleza humana.

No obstante, con la crisis global que atraviesa al capitalismo desde 2007, la desaparición del sistema actual puede sentirse hoy día hasta en Wall Street, puesto que marcó el punto de inflexión del inminente declive de los Estados Unidos como potencia hegemónica:

«El capitalismo como sistema global atraviesa la peor y más amenazante crisis en la historia de su mundialización […]. Justo porque integra dentro de sí la mundialización de la pobreza y la polarización de la desigualdad, la crisis alimentaria global y la crisis ambiental mundializada con su trend secular; sin dejar de contender la mayor crisis cíclica de sobreacumulación y sobrefinancimiento»[i].

Por primera vez, los ideólogos neoliberales visualizan la tendencia al derrumbe del capitalismo e incluso los más reaccionarios de sus filas descubren atemorizados como laissez faire, laissez passer no va a traer ninguna solución a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, la mundialización de la sobreexplotación laboral, la persistencia de la pobreza y la crisis ambiental mundializada, por lo que sólo les queda la lucha ideológica ante el completo fraude que suponen sus postulados políticos y económicos. Hoy, ni si quiera los teóricos y defensores más atrevidos del capitalismo se aventurarían ahora a afirmar que los mercados son capaces de resolverlo todo.

Con la guerra en Ucrania estamos asistiendo a una ofensiva propagandística e ideológica sin precedentes, donde cada día los medios de comunicación encumbran a batallones neonazis como Azov, al podrido Estado ucraniano y al criminal Zelenski a la altura de mártir de la paz. No obstante, están obligados a impulsar la mayor alienación y embrutecimiento entre las amplias masas proletarias por el miedo de la oligarquía mundial a que su religión, que es el propio capitalismo, se caiga en pedazos.

Es por ello que Estados Unidos seguirá profundizando en sus relaciones con los regímenes genocidas de Marruecos e Israel, continuará su ofensiva territorial hacia el Este de Europa con la adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia, continuará aumentando su techo de gasto para nutrir el complejo industrial estadounidense y, más pronto que tarde, utilizará a Taiwán contra China de la misma manera que emplea hoy a Ucrania contra Rusia, como Estado-peón en su guerra indirecta en la lucha por la hegemonía imperialista.

La desaparición del capitalismo es para los ideólogos neoliberales una especie de trágico evento natural, como una desafortunada catástrofe. Contrario a esto, el marxismo-leninismo supo demostrar el carácter histórico y transitorio de este modo de producción, el cual ha imperado con hegemonía y violencia en la mayoría de los Estados contemporáneos, pero que no deja de ser un elemento del devenir histórico sin relación directa con la naturaleza humana.

Ante eso, los imperialistas no dudan en apostarlo todo a la guerra por la consecución de un nuevo reparto de un mundo ya repartido, por continuar con la dinámica de acumulación y concentración de capital, puesto que para los imperialistas las crisis y las guerras no son ninguna desgracia, sino elementos que sirven para que este sistema criminal e inhumano se reconfigure. Mientras que hay un estancamiento general del modo de producción capitalista, la concentración y acumulación de riqueza avanza, creando una especie de oligarquía global donde compañías como Google, Amazon o Facebook acumulan fortunas inimaginables.

La grandeza de los padres del socialismo científico, de Karl Marx y Friedrich Engels, radica en haber encontrado en la lucha de clases la fuerza motriz de la historia humana y en descubrir el papel de la dictadura del proletariado como el instrumento imprescindible para aplastar a la burguesía y, a su vez, llevar a cabo la formación y el desarrollo de una sociedad superior, el socialismo.

Únicamente con la victoria del proletariado y con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción se eliminará el yugo del imperialismo que oprime mediante la guerra y la explotación al proletariado mundial y a todos los pueblos del mundo. Hoy, el socialismo es, por un lado, una necesidad, pero es también una realidad objetiva.

Las fuerzas agonizantes del capitalismo se aferran a la vida y será el proletariado, por medio de la revolución socialista, quien se encargará más pronto que tarde en darle muerte e iniciar el periodo de transición del capitalismo al socialismo.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y SUS GUERRAS!

¡ES EL MOMENTO DE LOS COMUNISTAS! 

Madrid, 24 de mayo de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

[i] Arizmendi, L. (2019). El debate global sobre la Crítica de la Economía Política en el siglo XXI, pp. 546-547.




Sobre las elecciones andaluzas de junio

A finales del mes de abril el presidente de la Junta de Andalucía convocó elecciones al Parlamento andaluz, comicios que se celebrarán el próximo 19 de junio.

En estos últimos años hemos podido contemplar, con una claridad meridiana, una realidad que se da en el Estado español desde hace 8 décadas: Su naturaleza fascista.

La represión del Estado contra la clase trabajadora cada día es mayor, basta mirar los hechos acontecidos en Cataluña estos últimos años o, sin ir más lejos, en la huelga del metal de Cádiz a finales del año pasado, donde se suceden las citaciones a trabajadores y vecinos de Cádiz y municipios aledaños de las comarcas de la Bahía de Cádiz y La Janda de los Juzgados de dicha provincia.

En Andalucía un 26,3% de la población se encuentra en situación de exclusión social, o lo que es lo mismo, 2,2 millones de habitantes de Andalucía. En marzo de 2022, de una población en edad de trabajar de 7.083.000 personas, únicamente tenían un empleo con contrato de trabajo el 45,43% de ellos, o lo que es lo mismo, 3.218.000 trabajadores andaluces, de tal manera que el resto, el 54,57% de las personas en edad de trabajar en Andalucía, o están apuntados al Servicio Andaluz de Empleo en situación de paro como demandantes de empleo – 776.000 personas – o ni tan siquiera están inscritos en las oficinas públicas de empleo – 3.089.000 personas. Con lo que, como se puede constatar, en Andalucía, de cada 100 personas en edad de trabajar más de la mitad no lo hacen. Y entre el 45,43% de los andaluces y andaluzas que tienen un contrato de trabajo, el 53,17% de ellos, o lo que es lo mismo, 1.711.011 perciben el salario mínimo, el cual impera en la agricultura y en el sector servicios, los dos sectores hegemónicos en Andalucía.

Así, pues, el resultado de las políticas del Estado – ya la hagan los gobiernos abiertamente fascistas o los gobiernos socialfascistas y oportunistas, igual de reaccionarios que los primeros tanto en la Junta de Andalucía como en el Gobierno de España – se traduce en pobreza, represión y explotación inmisericorde.

La clase obrera de los barrios de las ciudades andaluzas comprueba como el fascismo lanza sus redes para captar el descontento y señalar como responsables de sus miserias a la inmigración y a los azotados por un sistema criminal y un Estado fascista igual de criminal y podrido que el sistema económico que defienden. Las consignas contra la inmigración y contra los trabajadores en situación de pobreza retumban cada día más en los barrios donde residen los trabajadores de las ciudades andaluzas los cuales son señalados por los fascistas que campan a sus anchas con el apoyo y la promoción del Estado – fundamentalmente las Escuelas donde un profesorado cada día más prostituido y embrutecido – y sus medios de propaganda, donde los medios de comunicación juegan un papel determinante erigiéndose como un auténtico cáncer para la clase obrera, son un motor para la propagación de la ideología abiertamente fascista, profundamente anticomunista y antiobrera.

El Comité Central de nuestro Partido, en su VIII Pleno celebrado el pasado 29 de enero de 2022, tanto en sus Resoluciones sobre el Movimiento Comunista Internacional, donde ponía de manifiesto la necesidad de construir la unidad comunista y cómo ésta era condición sine qua non para la unidad de la clase obrera así la Resolución por el desarrollo del Frente Único del Pueblo, donde nuestro Partido vislumbra el momento histórico en la necesidad de desarrollar los órganos de poder popular de la clase obrera haciendo que confluya y unifique su lucha en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado, de tal manera que no sólo en la base económica se esté dando ya la lucha entre lo viejo – el capitalismo en su fase actual, monopolista – y lo nuevo – el socialismo que se muestra bajo la máscara del desarrollo de la automatización y la robotización, que niegan en sí al capitalismo, a la explotación asalariada – sino que este choque también se de en la superestructura entre lo viejo – el Estado capitalista – y lo nuevo – la creación de órganos de poder de la clase obrera que vayan erigiéndose en embrión del futuro Estado de la clase obrera, donde una piedra angular es el Frente Único del Pueblo.

En ambas resoluciones que hemos mencionado anteriormente nuestro Comité Central coincide en “anteponer la lucha revolucionaria y la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués al electoralismo burgués”. En Andalucía, la región del Estado donde nuestro Partido tiene más fuerza, nuestra militancia ha acentuado este trabajo de construir y desarrollar órganos de poder popular y ha priorizado este trabajo, tal y como nuestro Comité Central ha mandatado, de tal manera que estamos llevando a cabo la implementación de esta política en Andalucía.

En coherencia con lo aprobado por nuestro Comité Central, y siendo conscientes que la participación en las elecciones andaluzas significaría un freno para el desarrollo de la política adoptada por nuestro Comité Central en enero, y a pesar que el desarrollo de nuestro partido permitiría presentar candidaturas a estas elecciones andaluzas, hemos decidido dejar de lado estos comicios regionales en los que nuestro Partido NO participará, y  los cuales aprovecharemos para seguir profundizando en la labor de construcción de los órganos de poder popular de la clase obrera, en la que nos encontramos inmersos, que sirvan para dirigir a nuestra clase por la senda de la ruptura revolucionaria con la burguesía y su criminal régimen de explotación y permita a la clase obrera romper las cadenas que nos oprimen y que nos niegan la vida.

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y SU ESTADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE! 

Sevilla, 15 de mayo de 2022

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN ANDALUCÍA




Una nueva amenaza de los capitalistas a la clase trabajadora sevillana por protestar

La compañía aérea Ryanair ha amenazado a la plantilla de La Rinconada (Sevilla) con cerrar el hangar de reparaciones situado en este municipio por protestar contra las pésimas condiciones laborales. Esta es la realidad que se esconde detrás de los titulares de los diferentes medios, los cuales suscriben las palabras de la patronal, quienes atribuyen al “conflicto laboral” la causa del cierre, cuando una vez más es la explotación capitalista el único motivo.

 

 

Desde hace tiempo los trabajadores de dicho centro de trabajo han denunciado la “continua actitud de coacciones y amenazas a la plantilla” así como el “incumplimiento sistemático de la jornada laboral”, además de tener que comprar herramientas con su dinero o de no reconocerles la categoría profesional que les corresponde. Todo esto con una Inspección de Trabajo cómplice al mirar hacia otro lado, y unas leyes y unos jueces siempre al servicio de los patronos.

Ante este nuevo caso de explotación los trabajadores han decidido no callarse y reclamar unas mejores condiciones, a lo que la patronal ha vuelto a responder con algo a lo que ya estamos acostumbrados: amenazar con trasladar el hangar de reparaciones en busca de trabajadores que acepten la explotación.

Este caso de amenaza capitalista no es para nada nuevo, una vez más muestra el poder que la posesión de los medios de producción otorga a los capitalistas. Dándoles la capacidad de decidir si decenas de familias se quedan sin ingresos con los que poder cubrir sus necesidades, todo porque lo único que importa en el sistema capitalista es aumentar los beneficios de unos pocos. Unos beneficios que, dado el estado del sistema capitalista, solo se pueden obtener exprimiendo cada vez más a la clase trabajadora, ya sea con este tipo de amenazas, con el fascismo, o creando guerras en las que solo es nuestra clase la que muere.

Con todo esto podemos ver cómo luchar por mejorar las condiciones laborales en cada centro de trabajo no es suficiente, ya que los empresarios siempre tendrán el poder en las negociaciones. Si el poder a los capitalistas se lo da la posesión de fábricas y empresas, la solución de la clase trabajadora es hacerse con esa posesión. Solo de esta forma la clase trabajadora podrá decidir sobre su futuro, poniendo todas las riquezas que crea a diario con su trabajo al servicio de toda la sociedad y no solo al de una clase parasitaria como es la burguesía.

Esto no se conseguirá en la farsa electoral que vivimos cada 4 años, como ocurrirá el próximo 19 de junio en Andalucía, una farsa con la que nos hacen creer que la clase obrera está haciendo política y que esta es la única forma de cambiar nuestra vidas. Pero año tras año y elecciones tras elecciones vemos como solo es un engaño más de este sistema. Para que nuestra clase tenga realmente una vida digna es necesario que trabajadores y trabajadoras de todo el país se organicen y se unan en un Frente Único del Pueblo, en el cual se enlacen todas las luchas que hoy en día se dan de forma aisladas pero que tienen un mismo causante: el sistema capitalista. Es por ello por lo que invitamos a la clase trabajadora sevillana a que se organice y participe en los diferentes actos que se están llevando a cabo en toda la provincia convocados por el FUP, desde asambleas hasta concentraciones. Sólo así la clase trabajadora podrá luchar contra la explotación capitalista que sufre día tras día.

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA FRENTE AL CAPITALISMO!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E) EN SEVILLA




Feminicidios: El reflejo de la crisis del capitalismo en el seno de la familia

Este martes 3 de mayo los medios de comunicación se hacían eco de la noticia de una nueva mujer asesinada, fruto de la violencia de género, en el Estado español, esta vez en Tarancón, Cuenca. Ouardia, madre de 3 niños de 2, 4 y 5 años, había denunciado ya en dos ocasiones a su marido por malos tratos. Sin embargo, este había quedado absuelto por la justicia, permitiéndole volver a la casa de la familia, donde, según relatan los vecinos, el marido de Ouardia continuó maltratándola hasta acabar con su vida.

El caso de Ouardia es un nuevo y triste ejemplo de cómo el sistema judicial del Estado burgués abandona al proletariado a la muerte y la violencia. La justicia a la que apela la socialdemocracia cuando nos piden a las mujeres denunciar a nuestros agresores nos ignora y abandona, no importa las veces que denunciemos. ¿Cuántas somos asesinadas cada año tras denunciar a nuestros agresores? ¿Cuántas debemos morir esperando la respuesta de un sistema para el que sólo somos carnaza? El Estado burgués sólo protege el beneficio de los explotadores, abandonando por igual al represaliado, al inmigrante, al obrero y a la mujer.

Tras conocer la noticia, Irene Montero decía lo siguiente: Hemos fallado. Pero el Estado burgués no ha fallado, ha actuado conforme a su naturaleza: acallar al proletariado y dejarlo morir, sin hacer nada que pusiera en peligro el sistema de explotación. Para esto es para lo que ha servido el feminismo a la mujer obrera, para ocultar la realidad del sistema que nos oprime y vendernos la quimera de una sociedad capitalista libre de machismo. La realidad es que cada pequeña reforma, cada ministerio, secretaría y presupuesto que se destina a la “lucha” contra la violencia machista no es más que una fachada. El Estado, por mucho que haga suyas las reivindicaciones feministas, nunca atacará el sistema de explotación del que se origina nuestra opresión, al contrario, con cada reforma trata de apuntalarlo, porque el Estado no es más que la expresión de los intereses de la burguesía. Las mujeres comunistas sabemos con certeza que el feminismo no busca más que perpetuar estas reivindicaciones reformistas y, por lo tanto, inútiles, alejando a la mujer obrera de la Revolución, único camino para alcanzar su emancipación.

El feminismo y la socialdemocracia se esfuerzan en negar desde las instituciones el verdadero origen de la explotación de la mujer. Sin embargo, desde las instituciones son incapaces de ocultar, mucho menos de darle explicación a la doble opresión que sufre la mujer, la machista y la de clase. Esta viene dada por la división del trabajo entre los sexos y el rol atribuido al hombre de sustentador de la familia. De esta forma, el hombre es entendido en la familia como una figura de autoridad y ostenta una posición privilegiada en la misma, siendo la mujer sumisa y dependiente, lo que genera una relación desigualitaria que llega a ser, en numerosas ocasiones, vejatoria y denigrante. Esta relación de opresión se ve reforzada por la construcción de relaciones monogámicas que contribuyen a perpetuar la opresión que ejerce el hombre sobre la mujer.

Sin embargo, en el sistema capitalista, cuya crisis profunda y constante no es más que un secreto a voces, la familia burguesa tal y como la conocemos no solo se encuentra en crisis, sino que está condenada a la desaparición. Las crisis cíclicas del sistema abocan a las mujeres a trabajos marginales en condiciones de sobreexplotación y miseria, al tiempo que se demuestra que en ningún Estado capitalista, por más “avanzado” o “democrático” que se diga, la mujer está libre de la esclavitud doméstica y, por ende, no está en igualdad de derechos con el hombre.

En este contexto, la situación de miseria de muchas familias, el paro, la falta total de perspectivas y salidas para su futuro generan situaciones de desesperación en las que muchos padres de familia se descargan a menudo en la mujer y los hijos[1]. Hoy día, el sistema capitalista en su fase imperialista depende del ejercicio de la violencia más extrema para sobrevivir. De ahí que esta forme parte fundamental de su superestructura ideológica, que toma la forma del fascismo, impregnando con esta ponzoña toda la sociedad. Por tanto, no es de extrañar que el número de casos de violencia de género y violencia infantil siga aumentando en pleno siglo XXI: no es más que el reflejo del sistema que rige la sociedad actual.

«Estas condiciones que degradan a los dos sexos, y en ellos a la humanidad, son la última consecuencia de nuestra elogiada civilización…; debemos agregar que esa total inversión de la condición de los sexos solamente puede provenir de una causa: que los sexos, desde el principio, han sido puestos falsamente frente a frente… La mujer puede ahora, como antes el hombre, cimentar su dominio, puesto que la mayoría de las veces da todo a la familia; de esto se sigue, necesariamente, que la comunidad de los miembros de la familia no es verdadera ni racional, porque un solo miembro de ella contribuye con la mayor parte. La familia de la moderna sociedad es disuelta, y en esta disolución se demuestra, justamente, que en el fondo no es el amor a la familia sino el interés privado, necesariamente conservado en la investida comunidad de bienes, el lazo que sostiene a la familia».[2]

En definitiva, la mujer trabajadora está sometida a una situación de explotación y opresión que demuestra que el feminismo, lleno de reformas y decepciones, nada tiene que hacer por su emancipación. Sólo orientando su lucha hacia la destrucción del sistema capitalista, la mujer y la humanidad alcanzarán su plena emancipación, una emancipación cuya conquista será fruto de la lucha de clases. Será pues la revolución socialista, con la eliminación de la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre, la que revolucionará todas las esferas de la vida permitiendo a las mujeres liberarse de sus cadenas.

La revolución socialista cortará de raíz toda opresión y desigualdad de la mujer, pero para ello es necesario que la clase trabajadora abandone las promesas de reformas y se organice aunando todas sus luchas en un único frente para derrocar al sistema capitalista que nos explota y nos oprime, el Frente Único del Pueblo, junto al Partido Comunista como la herramienta imprescindible para la toma revolucionaria del poder y la completa liberación del proletariado internacional, obreros y obreras, del yugo del imperialismo. Bajo nuestros hombros descansa el deber histórico de acabar con el capitalismo y erigir el mundo socialista, libre de opresión.

Como advirtió el camarada Lenin: «No puede haber revolución socialista si la inmensa mayoría de las mujeres trabajadoras no participan en gran medida en ella»[3].

 

¡POR LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Murcia, 4 de mayo de 2022

Comité Regional del PCOE en la Región de Murcia

 

[1] Jiménez, C. (1987). La mujer en el camino de su emancipación.

[2] Engels, F. (1845). La situación de la clase obrera en Inglaterra.

[3] Lenin, V. I. (1918). Discurso en el I Congreso de toda Rusia de obreras.




Stepán Bandera, el referente político del régimen ucraniano

Stepán Bandera nace en 1909 en el Reino de Galitzia y Lodomeria, territorio ucraniano bajo el control del Imperio Austro-húngaro. Con veinte años ingresaría en la recién fundada Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), donde ocupó diferentes cargos.  La OUN basaba sus ideas en las del escritor Dmitro Dontsov, que había traducido a la lengua ucraniana obras como “Doctrina del Fascismo” de Mussolini y el “Mein Kampf” de Hitler, entre otras, siendo considerado el creador de la teoría del “nacionalismo integral ucraniano”. Este movimiento compartía con el fascismo italiano el chovinismo, el antiparlamentarismo y el anticomunismo, y con el nazismo la defensa de la construcción de un Estado Ucraniano étnicamente puro, lo que excluía de su proyecto nacional a rusos, polacos y judíos, entre otros.  La bandera de la OUN estaría formada por dos franjas, una de color negro, que simboliza la tierra, y otra de color rojo, que simboliza la sangre. Esta bandera estuvo muy presente en el golpe del Euromaidán del 2014, así como en manifestaciones supuestamente en defensa de la paz en Ucrania, pero que no dejan de ser movimientos pro-OTAN y anti-Rusia.

Para defender su proyecto, estos nacionalistas ucranianos no dudaron en aplicar métodos terroristas tanto en Polonia como en la Ucrania soviética, en los que Stepán Bandera tuvo un papel activo. En 1933, éste se convierte en jefe regional y comandante de la Organización Militar Ucraniana (UVO), la rama terrorista de la OUN. Sin embargo, al año siguiente sería arrestado por la policía polaca por intentar asesinar a Bronislaw Pieracki, Ministro del Interior polaco. Será condenado a muerte por tal crimen, pero finalmente esta pena le será conmutada por la cadena perpetua. No obstante, esto no dejaba de ser el comienzo de su carrera política.

Con la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi el 1 de septiembre de 1939, los guardianes de la prisión en la que se encuentra Bandera huyen y este es puesto en libertad el día 13. Cuatro días más tarde, los soviéticos avanzan sobre el este de Polonia (que abarcaba Galitzia, la zona occidental de Ucrania), integrándola en la República Socialista Soviética de Ucrania. En ese momento la OUN estaba en crisis, ya que en 1938 la NKVD habían ejecutado a su líder Evguén Konovalets en los Países Bajos. De esta manera, quedó dividida en dos partes, la OUN (m) dirigida por Andriy Mélnyk, y la OUN (b) de la que Stepán Bandera se convertiría en líder en 1940, realizando una gran labor de difusión de sus ideas reaccionarias. Ambas ramas de la OUN colaboraron con las tropas alemanas tras la invasión de estas a la URSS en la Operación Barbarroja (1941), considerándolos libertadores frente al socialismo soviético.

Stepán Bandera proclamó el 30 de junio de 1941 en Lviv un Estado ucraniano supuestamente independiente, pero que en realidad era un Estado títere del nazismo. Al mando de este gobierno se situaría Yaroslav Stetsko como Primer Ministro, considerado un criminal de guerra por su responsabilidad en la matanza de 700 personas en Lviv, la mayoría de ellos judíos, el 2 de julio de 1941. La fracción de Bandera creará el “Ejército insurreccional ucraniano” en 1943, liderado por Roman Shukhevych, y la de Mélnyk apoyaría la creación de la 14 División SS Galizien o Halychina.

Ambos batallones fueron colaboradores de los crímenes del fascismo. El apoyo de estos batallones no se limitó al mero soporte militar contra el Ejército Rojo de la URSS, sino que fueron parte activa del Holocausto. Se calcula que las milicias de la OUN exterminaron entre 150 mil y 200 mil judíos en Ucrania bajo la ocupación alemana para finales de 1941. Destaca aquí lo sucedido en Babi Yar, cerca de Kiev, considerada la mayor matanza en una misma operación durante el Holocausto, donde se llegó a asesinar a 33.771 judíos por parte de alemanes y colaboracionistas ucranianos entre el 29 y 30 de septiembre de 1941.

 

Las masacres en las que participaban las milicias ucranianas no se limitaban exclusivamente a los judíos, ya que entre sus víctimas se encontraban también comunistas, rusos y polacos. El Ejército insurreccional de Ucrania, fundado por la OUN de Bandera y en este momento dirigido por Mykola Lebed, llevará a cabo un auténtico genocidio contra la población polaca en Volinia y Galitzia entre 1943 y 1944. En Volinia se asesinó a entre 35 y 60 mil polacos, mientras que en Galitzia a entre 25 y 40 mil.

En enero de 1943, las tropas del Ejército Rojo inician la liberación de Ucrania. Finalmente, el Ejército Rojo libera la zona occidental de Ucrania en octubre de 1944. Las milicias de Bandera se mantendrán activas practicando una especie de guerra de guerrillas contra los soviéticos, provocando el terror entre la población civil. Estas permanecieron más o menos activas hasta 1950, cuando los últimos miembros de las mismas fueron eliminados o huyeron del país. Bandera permanecerá oculto en la República Federal Alemana sin abandonar su activismo político.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los fascistas ucranianos que tantos crímenes habían cometido y que hasta las propias SS alemanas se escandalizaban por ser incluso más crueles que ellos con los prisioneros en los campos de concentración, se convierten en fichas útiles del mundo capitalista occidental en su lucha contra el socialismo. Según los documentos desclasificados de la CIA, esta colaboración con los fascistas ucranianos comenzó en 1946 con la Operación Belladona. Ninguno de los criminales ucranianos – a excepción de los que fueron atrapados en la URSS – recibieron castigo alguno, siendo parte de ellos incluso amnistiados por la CIA. Un ejemplo de ello es el de Mykola Lebed (responsable de la masacre de Volinia y Galitzia contra población polaca), que estuvo refugiado en EEUU, donde moriría en 1989 sin haber sido investigado por sus crímenes por la CIA, que detuvo las investigaciones en su contra.

Por su parte, los pocos fascistas ucranianos que permanecieron en Ucrania fueron utilizados por los servicios secretos y la OTAN como contrainteligencia frente a la URSS, actuando de manera clandestina, hasta que durante la Administración de Gorbachov, con la Glasnot, empezaron a hacer propaganda nacionalista en Ucrania de manera abierta. Asimismo, Stepán Bandera vivió protegido en Alemania bajo el nombre de Stepán Popel, donde se hacía autopromoción tanto en radio como en la prensa escrita. Murió ejecutado por el KGB en Múnich el 15 de octubre de 1959.

En 1990, poco antes de la caída de la Unión Soviética, los ucranianos fascistas ya pedían desde el extranjero la rehabilitación de los criminales banderistas, presentándolos como “víctimas del estalinismo” y “defensores de la libertad”. Ese blanqueamiento ha perdurado hasta nuestros días, y es evidente que muchos defensores del actual régimen ucraniano los tienen como referente. El propio presidente Zelenski en una entrevista dijo que “Stepán Bandera es un héroe para un gran porcentaje de ucranianos y esto es normal, esto es genial, porque es una de las personas que defendieron la libertad de Ucrania”.

Al igual que Stepán Bandera, el actual régimen ucraniano es abiertamente anticomunista (las organizaciones comunistas fueron ilegalizadas en 2015), ha ilegalizado a once partidos políticos de la oposición, ha cerrado medios de comunicación críticos, tiene grupos paramilitares que lo tienen como referencia, en especial Pravy Sektor, que incluso utiliza la bandera de la OUN. Además, se lucha por un estado “puramente étnico”, atacando a las comunidades rusófonas del Donbass, y también a comunidades gitanas y judías, como ya hacían sus antecesores durante la guerra. Sólo bajo el socialismo, como pasó en su día con la URSS, los ucranianos fueron tratados en pie de igualdad con el resto de pueblos que constituían la Unión Soviética.

 

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 2 de mayo de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




1 de mayo. El momento de los trabajadores, el momento de los comunistas

Tras más dos años desde el inicio de la pandemia la clase obrera vive sus peores momentos en décadas, golpeada por la inflación, el paro y la inestabilidad absoluta, ya son prácticamente imposibles bajo el capitalismo objetivos básicos y vitales como son la conformación de una familia, la obtención de un hogar donde vivir e incluso una alimentación apropiada.

La inflación de precios ya es estructural, es decir, que el alza de los precios se va a mantener en el tiempo, lo que no hace sino empobrecer al obrero día a día que debe sobrevivir con salarios que apenas suben el 1% anual mientras que el Índice de Precios al Consumo sube casi dos dígitos.

La precariedad laboral continúa imparable, a pesar de la Reforma Laboral de Yolanda Díaz -que no es más que una nueva traición a la clase obrera- con una mayor parte de empleos temporales y pocos empleos fijos y con muy bajos salarios que hacen imposible la vida para el obrero bajo el capitalismo hoy.

La juventud no encuentra un puesto de trabajo con el que poder hacer una vida propia mientras los precios de la Universidad no paran de subir (grados, posgrados…), los trabajadores en activo van de una empresa a otra buscando las condiciones mínimas con las que poder subsistir ellos y sus familias y los pensionistas ven como sus pensiones no suben lo suficiente y, además, estas peligran seriamente a corto plazo.

CCOO y UGT, como instrumentos del sistema que están a sueldo de este y trabajan por y para él, firman el empobrecimiento de los trabajadores, haciéndole el trabajo a la patronal, desvinculando las subidas salariales al IPC así como permitiendo la temporalidad y los bajos salarios en cada vez más sectores, haciendo imposible en la práctica la vida para los trabajadores y desmoralizando a la clase obrera, evitando así su organización en los centros de trabajo.

La corrupción no cesa y, de una forma miserable, los burgueses se han enriquecido todavía más con la pandemia. Ahí están imputados Alfonso Jiménez Palacios, director general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA); Paloma Rosado, directora general de la Dirección General de Racionalización y Centralización de la Contratación y Patricia Lacruz, directora general de Cartera Común del Servicio Nacional de Salud y Farmacia por irregularidades en contratos de compra de material. También en Madrid han salido a la luz las millonarias comisiones que se han llevado Luis Medina Abascal y Alberto Luceño. El Estado y el Ayuntamiento de Madrid han sido cooperadores necesarios para el enriquecimiento de “intermediarios” que han estafado al pueblo trabajador que sostiene a un estado criminal con sus impuestos.

El movimiento obrero -espontáneo hasta el momento- sin embargo, a pesar de este panorama tan desolador, parece anestesiado y paralizado a todos los niveles, fruto del oportunismo. Este, encabezado por IU/Podemos, ha desactivado todo lo que ha podido el movimiento obrero con el objetivo de que no hubiesen movilizaciones durante el Gobierno de PSOE-IU/Podemos.

Mención aparte merece el “anarcosindicalismo” de CGT y CNT, intentando liquidar el Bloque Combativo en Madrid -y también en cualquier otro territorio-, que no es más que el reflejo de cómo los elementos al servicio del sistema utilizan todas sus armas para desactivar todo lo mínimamente revolucionario que haya en el panorama actual para mantener el capitalismo a toda costa.

Además, las posiciones de determinados partidos autodenominados comunistas, rebajando las posiciones revolucionarias hasta el reformismo más lamentable, abrazando el oportunismo en todas las asambleas en las que hay obreros conscientes, impiden la conformación de un “bloque revolucionario” dentro de estos espacios que abra brecha contra el reformismo y vaya engrosando poco a poco este bloque para intentar ir ganando fuerza en cada uno de estos espacios hasta ganar la mayoría.

La ideología burguesa, por su parte, cae a chorro día tras día en los medios de comunicación, que cada vez más demuestran ser los voceros del capital sin quedar rastro de independencia, veracidad, ni honradez periodística. Meros “perros” del capitalismo, censurando sin tapujos todo aquello que no siga la línea de los intereses de la burguesía.

La crisis del capitalismo es cada vez más palmaria, las potencias emergentes (China y Rusia) desean un nuevo reparto de un mundo ya repartido, lo que genera guerra y miseria para el proletariado mundial quien paga siempre las consecuencias del imperialismo.

Corresponde a los comunistas impulsar un sindicalismo de clase y combativo, en torno a los principios de la Federación Sindical Mundial, que una al proletariado en cada centro de trabajo, así como un Frente Único del Pueblo consciente y enfocado en acabar con el capitalismo para poder salir del atolladero en el que la burguesía nos ha metido, un callejón sin salida que solo el Socialismo puede resolver.

 

Camaradas, hoy más que nunca

¡Es el momento de los trabajadores!

¡Es el momento de los comunistas!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE