1

Comunicado conjunto PCPE-PCOE: Por una sanidad al servicio de la clase obrera

La COVID-19 ha desenterrado las contradicciones que el sistema capitalista alberga en el seno de la sociedad de clases en la que vivimos. Educación, sanidad, empleo o vivienda son tan solo algunas de las cuestiones que en los últimos meses han vuelto a demostrar que una vida digna bajo el dominio de la burguesía se hace imposible para el pueblo trabajador.

Como dijo Karl Marx, “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas”, y no puede ser una frase más acertada para este momento. Sin duda alguna, una de las mayores revelaciones que ha traído este virus es el terrible fracaso de la gestión sanitaria, priorizando la rentabilidad del capital sobre la vida de las personas.

Con este único objetivo, se ha intentado mantener la actividad económica, hecho que muchos trabajadores y trabajadoras han tenido que pagar con sus vidas. Una vez la situación ha sido insostenible y la actividad ha sido limitada, de nuevo la clase obrera ha sufrido la inoperatividad del capitalismo. Lo hemos comprobado todos aquellos que nos hemos quedado sin trabajo, los que hemos sido obligados a trabajar sin contrato y nos hemos quedado sin acceso a prestaciones de desempleo, los que hemos sufrido un ERTE o los que hemos tenido que trabajar en tiempos de pandemia con medios precarios. Como única respuesta, los gobiernos centrales y autonómicos han presionado a los ya esquilmados servicios sanitarios para salvar la desastrosa gestión de la pandemia. El personal sanitario, y en especial los médicos internos residentes, también han podido comprobar cómo trata este sistema explotador a aquellos que deben salvaguardar la salud de los trabajadores. Bajos salarios, jornadas laborales interminables, contratos temporales, prácticamente sin descanso…

Centrándonos en la gestión de la sanidad en Madrid, la política ha sido clara: transferencia de capitales desde lo público a manos privadas. Así, durante los sucesivos gobiernos (principalmente a partir de la gestión encabezada por Esperanza Aguirre) se han ido construyendo multitud de hospitales privados a la vez que también se ha apostado por la gestión privada de aquellos de titularidad pública. La gestión privada de los hospitales públicos ha llevado a una externalización de la práctica totalidad de sus servicios no sanitarios y al empeoramiento del funcionamiento general de los centros. A su vez ambulatorios, laboratorios, donación de sangre, etc, están sufriendo igualmente este proceso de desmantelamiento del sistema público de salud. Sobre esta “nueva forma de gestión” cabe señalar que está auspiciada por el gobierno central mediante la Ley 15/97 (propuesta en su día por el PP y apoyada por el PSOE, entre otros) y que la socialdemocracia es cómplice de este proceso al no derogarla.

Los distintos gobiernos de la Comunidad tienen las manos manchadas de sangre, de la sangre de todos los que se podrían haber curado bajo un sistema en el que se garantizase una sanidad pública, gratuita y de calidad y en un sistema en el que predominase el humanismo por encima del dinero. Pero esto es el capitalismo, y este es su modus operandi. No os olvidéis de los responsables, recordad bien sus nombres, recordad bien lo que hicieron, recordad a cuantos mataron sus políticas.

El Gobierno central actual, donde el oportunismo tiene una buena cuota de poder, también se está encargando de demostrar su inoperancia para resolver las cuestiones que importan al pueblo trabajador.

La clase trabajadora no puede esperar ya nada de la socialdemocracia, cuya esencia oportunista y pequeñoburguesa impide tomar las decisiones resueltas y enérgicas que requiere la política del proletariado. Por tanto, debemos ser nosotros, los trabajadores y las trabajadoras, quienes nos organicemos en la defensa de nuestros intereses mediante la construcción del socialismo por la vía revolucionaria.

Una vez más la única respuesta es el socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca la salud de las personas será motivo de especulación.

 

¡Por una salud al servicio de la clase obrera!

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Comité Regional de Madrid del PCPE

Comité Regional de Madrid del PCOE




Elecciones catalanas retratan al Estado fascista y los une a los que trafican con Cataluña y Euskadi

El periodo político contemplado entre las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017 y las que se celebrarán el próximo 14 de febrero en Cataluña son otro botón de muestra del carácter fascista del Estado español.

Hemos de recordar cómo se celebraron las elecciones del 21 de diciembre de 2017, apaleando el Estado al pueblo de Cataluña el 1 de Octubre para impedir el Referéndum, liquidando un gobierno elegido en las urnas, interviniendo la Generalitat de Cataluña, persiguiendo judicialmente a miles de catalanes, encarcelando a dirigentes políticos y sociales, enviando al exilio al President de la Generalitat y varios de sus Consellers.

El corrupto y fascista gobierno de Rajoy, apoyado por el PSOE de Pedro Sánchez, y jaleado por toda la cohorte de fascistas, hizo todo lo expresado y decidió convocar las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017.

Una vez se celebraron las elecciones, y ante el escenario que arrojaron, donde las fuerzas políticas defensoras del 1 de Octubre tuvieron los votos necesarios para conformar gobierno, y el vapuleo recibido por el PP, el Estado español impidió que se eligiera President a aquél que reunía el apoyo mayoritario de la Cámara, Carles Puigdemont, encarceló al siguiente candidato que propuso el Parlament, Jordi Turull, inhabilitó a diputados electos a los que tiene encarcelados, inhabilitó al President de la Generalitat Quim Torra por el mero hecho de mantener una pancarta en la fachada del Palau de la Generalitat, y ahora la Judicatura ha determinado la fecha electoral, importándole bien poco la situación de pandemia. Asimismo, el CIS no está dudando en tratar de inferir en el sentido del voto de los catalanes con una primera encuesta que salió una semana antes de lo que por sus propias leyes correspondía, sacándose de la manga una segunda encuesta “flash” al objeto de promocionar al caballo favorito para los intereses del capitalismo monopolista en estas elecciones: Illa del PSC.

El próximo 14 de febrero se celebrarán las elecciones autonómicas catalanas, y escuchamos diariamente a los esbirros del capital que parlotean en nombre de los partidos políticos burgueses la necesidad de participación del pueblo, unos para llevar a cabo una Declaració Unilateral d’Independència (DUI), otros para incrementar la base para la autodeterminación, otros para barrar el derecho a la autodeterminación de Cataluña y garantizar la premisa franquista de la “unidad de España”. Palabras rimbombantes para tapar la incapacidad de la burguesía para solucionar los problemas del pueblo y salir de la situación de atoramiento en la que se halla el sistema, pues la raíz del problema son precisamente la burguesía, su Estado y su base económica. Palabrería huera para seguir engañando a la clase obrera, huérfana de un partido comunista potente que tenga capacidad de influir decisivamente en las masas proletarias y pueda organizarlas y dirigirlas hacia una solución revolucionaria, hacia la construcción del socialismo, única vía para acabar con los problemas que acucian a la clase obrera.

El pasado lunes 1 de febrero, el PNV a través del presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Ortuzar, apoyaba al PdeCAT y su propuesta para lograr un referéndum de autodeterminación pactado, y que ello no es posible sin mirar a Madrid para pactar el mismo y mirar a Bruselas para que Cataluña obtenga un reconocimiento internacional pues, señalaba Ortuzar, la autodeterminación y la consecución de la independencia es imposible sin un reconocimiento internacional.

Como puede comprobarse por las palabras de Ortuzar, el derecho a la autodeterminación en realidad no existe, puesto que una nación ya no se autodetermina ella por sí misma y la voluntad democrática expresada por sus ciudadanos, sino que tiene que ser “reconocido” por las potencias imperialistas, es decir, deja de ser un derecho democrático de una nación que se convierte en la voluntad de las potencias imperialistas sobre cómo debe configurarse el mundo.

Sin duda los hechos, al igual que Ortuzar, dan la razón a Lenin que calca a la perfección en “Sobre la caricatura del marxismo y el ‘economismo imperialista’” cuando señalaba que “Tanto en política exterior como en el interior, el imperialismo tiene por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la ‘negación’ de la democracia en general, de toda la democracia, y no solo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones”. Hoy la dictadura de la burguesía no se expresa de la misma forma que se expresaba con el capitalismo premonopolista, ni tampoco se expresa en términos de democracia burguesa pues la propia burguesía cada vez es menor, proletarizándose a pasos agigantados la pequeña y la mediana burguesía condenadas inexorablemente a la ruina, la concentración del capital en un puñado de manos, oligarcas, es mayor y, por tanto, al desaparecer la competencia por completo y estar entronizado el capitalismo monopolista, el imperialismo, ésta concentración también tiene su reflejo en la superestructura, en la dominación política del capital financiero, en la imposición del fascismo que, como definía Jorge Dimitrov, “es el poder propio del capital financiero”.

Es normal que el PNV salga en defensa del PdeCAT, ambos son dos fuerzas políticas de derechas que chalanean con Euzkadi y con Cataluña. Ahí está el PNV y CiU, posteriormente PdeCAT para tapar la inmensa corrupción de Convergència, haciendo la política de “peix al cove” tanto con el PSOE del GAL como con el fascista PP, siempre votando en el parlamento todas las agresiones posibles contra la clase obrera haciendo negocio con las naciones que dicen defender y que, en realidad, no son más que instrumentos para la obtención de prebendas para las facciones de la burguesía periférica que ellos representan.

De hecho, tanto el PNV como el PdeCAT como también Junqueras y Puigdemont cuando hablan del reconocimiento internacional y defienden la UE, traicionan a la emancipación nacional de Cataluña y del País Vasco. Y es que defienden el imperialismo europeo, la UE donde en su parlamento el pasado mes de noviembre votó en contra del derecho a la autodeterminación dentro de la UE, o lo que es lo mismo, contra el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euskadi o Galicia, por ejemplo.

Y es que bajo el imperialismo el derecho a la autodeterminación es una quimera, la emancipación nacional únicamente puede venir de la mano de la emancipación de la clase obrera, del socialismo. Sin duda, la disyuntiva en el mundo actual, la contradicción fundamental, es o socialismo o imperialismo.

 

Madrid, 6 de febrero de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La universidad: Una herramienta más del capital

Con motivo de la convocatoria de exámenes presenciales para este primer cuatrimestre del presente curso, estamos siendo de nuevo testigos de la ineptitud y falta de respeto hacia los estudiantes por parte los regentes de las universidades “públicas”, que actúan una vez más al servicio del capital.

Nos encontramos en el momento con mayor número de contagios desde el inicio de la pandemia, con unas cifras verdaderamente alarmantes, que imposibilitan la realización de exámenes presenciales seguros (como hemos podido comprobar en las diversas imágenes difundidas de pasillos y aulas abarrotadas). Sin embargo, ante este panorama, los estudiantes hijos de familias obreras estamos desamparados, y las instituciones -como parte del capital que son- nos escupen en la cara con declaraciones como las que encontramos en el titular adjunto del periódico ABC de Sevilla.

 

Sin embargo, es el deber de todos los estudiantes provenientes de familias trabajadoras analizar esta situación más allá de lo concreto, del problema puntual y circunstancial, y entender el origen del mismo: el propio sistema capitalista. No es casualidad este interés de las universidades en celebrar exámenes presenciales, y debemos señalar lo que hay detrás de este entramado: las universidades están en bancarrota, con una tendencia a la privatización, y no les queda otra que sacar más y más dinero a los estudiantes (con segundas o terceras matrículas, algo de lo que las familias burguesas no tendrán que preocuparse) consiguiendo una desproletarización de las aulas bestial. Cuestiones como esta ponen de manifiesto la dinámica real de las Universidades “públicas”, cuyo funcionamiento en realidad nunca se ha alejado al de una empresa privada, donde la búsqueda del beneficio se antepone a cualquier necesidad de la clase obrera. No debemos olvidar que la Universidad “pública” ha servido de instrumento ideológico al Capital para adoctrinar a los universitarios de origen obrero y para suministrarle personal altamente cualificado, formado con dinero público, en función de las necesidades del mercado. Además, esta degeneración de la Universidad “pública” no debe analizarse separada de los ataques constantes a la financiación de la misma, lo cual no es más que un síntoma de la quiebra del sistema, como los recortes de este pasado mes de mayo (donde las universidades andaluzas han debido pagar un 20% del Fondo de Emergencia Social y Económica contra la covid19), o el reajuste de 40 millones de euros realizado durante el curso anterior. El peso de estos recortes, como siempre, recae sobre las familias trabajadoras, pues los hijos e hijas de empresarios, de nuevo, no tendrán ningún problema en que las tasas universitarias suban cada año más y más.

Pero esta degeneración de lo público en los últimos años (y acentuada, que no creada, por la pandemia) no se limita a la educación pública, también al resto de servicios. Factores como las listas de espera de meses para atender el especialista, las citas telefónicas con el médico (a un mes vista) para cuestiones que requieren la urgencia de acudir presencialmente, la ineficacia del transporte público para adaptarse a las necesidades de la pandemia (encontrándose abarrotados y sin ninguna distancia de seguridad) etc., ponen de manifiesto la incompatibilidad de un sistema capitalista criminal con la existencia de servicios públicos donde se anteponga los intereses colectivos a los particulares. De esta manera, nos encontramos a las universidades “públicas” actuando como empresas privadas que son y anteponiendo el beneficio particular a la salud de los estudiantes, quienes desgastados tras tantos golpes, en el mejor de los casos, terminamos perdiendo cualquier motivación por el estudio y por la formación.

Además, es el deber del estudiantado en el ejercicio de su conciencia de clase, comprender que esta situación de injusticia y agresión que estamos sufriendo, no se limita a nosotros, sino que se extiende a la totalidad de la clase obrera. No solo las universidades, también cualquier otra empresa, están funcionando (como no puede ser de otra manera en un sistema capitalista) bajo la premisa fundamental que siempre las ha guiado: los beneficios siempre se anteponen a la salud o el bienestar de la clase obrera. Así, gracias a la pandemia, que lejos de crear problemas nuevos se ha limitado a resaltar las contradicciones del sistema actual, asistimos a eventos como los del pasado verano, aumentando en un 20% las muertes por accidentes laborales respecto al año anterior. De esta manera, una vez más somos la clase obrera quienes nos vemos obligados a cargar con el peso de la situación, en este caso de la pandemia, arriesgando nuestra salud y nuestra vida para mantener a los capitalistas a flote.

La solución a los problemas de los estudiantes no pasa por poner los exámenes telemáticos (pues ya hemos visto cómo la brecha digital afecta de manera inmediata a las familias obreras), ni por democratizar la Universidad, firmar reformas, aumentar los presupuestos o subvenciones, y un sinfín de parches que al poco tiempo se despegan, siendo las contradicciones incluso más desgarradoras. Los males que sufren los estudiantes de capas populares son los mismos que sufren los trabajadores de cualquier empresa, los pensionistas o parados, vienen de un mismo denominador común: el sistema capitalista de producción. Mientras no sea la clase trabajadora dueña de las riquezas, tierras, bancos, empresas y fábricas, será imposible mandar al Estado al estercolero de la historia para edificar uno propio, por la clase obrera y para la clase obrera. Donde en las universidades, fábricas o empresas se vele por los intereses colectivos y la explotación no tenga cabida. Es por eso que llamamos a los estudiantes a organizarse en las filas del Frente Único del Pueblo, para unir su lucha con el resto de las capas populares y derrocar al sistema que nos oprime.

 

¡LUCHEMOS POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR UNA EDUCACIÓN NUEVA AL SERVICIO DEL PUEBLO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Célula I.Stalin del PCOE en Sevilla




Urkullu y la represión policial, una historia de odio de clase

El 19 de enero de 2021, Urkullu anunció el gasto de 4 millones de euros en furgonetas blindadas para la Ertzaintza previniendo un aumento de los disturbios este año, traducido a la lengua común, que las tensiones entre la burguesía y la clase trabajadora se han disparado de manera brutal con la cuestión del coronavirus y la burguesía reprimiendo a la clase en esta extremadamente conveniente crisis. A consecuencia de esto, el oportunismo nuevo, fiel a la burguesía, intenta sobornar a la clase obrera con el Ingreso Mínimo Vital mientras el 93% de los miles de millones que ha tirado la Unión Europea han ido directamente a las manos de las insaciables grandes empresas, siempre dispuestos a tragar todavía más dinero con tal de enriquecer a la burguesía hasta más allá de la saciedad mientras el paro se disparaba hasta los casi 4 millones en octubre de 2020.

Ante todo esto la burguesía, a través de su principal representante político en Euskadi (PNV), no repara en gastos a la hora de armar aún más a los cuerpos represivos correspondientes, en este caso la Ertzaintza, para proteger sus intereses en estos tiempos en los que se agudiza la lucha de clases entre ésta y el proletariado. En los barrios obreros se ve día tras día un aumento de la actividad policial, la cual tiene como objetivo persuadir de intentar hacer nada frente a la clase social más asesina que ha parido la historia, la cual si bien fue en su momento revolucionaria, ahora no es menos reaccionaria que los absolutistas franceses en el Siglo XIX.

Los medios de comunicación de masas, como es el caso de la ETB, invierten una cantidad importante de su tiempo en pantalla en comunicar sobre como el coronavirus se está expandiendo a causa de las fiestas ilegales, el consumo en la hostelería y de todo tipo de imprudencias por parte de la clase obrera y de las clases populares principalmente. Sin embargo, se dejan de lado las aglomeraciones en los transportes públicos, las cuales se podrían evitar en la mayor parte aumentando la frecuencia al máximo durante la mayor parte del día, imponiendo el teletrabajo a todas las empresas donde se pueda realizar y adaptar los horarios de entrada y salida de centros de trabajo y de centros de estudio para que los distintos grupos de trabajadores y estudiantes que usen el metro, el tren o el bus no coincidan en los mismos. Además de que se ha relatado como en ciertos centros de trabajo, como es el caso de la residencia de Muskiz, no se contaba con la protección adecuada frente a la COVID19.

Todos estos son los esfuerzos que dedica la burguesía a través de sus herramientas de control y represión, todo por evitar la disidencia y la lucha contra el capitalismo por el socialismo y posterior comunismo, todo por mantener unas relaciones de producción obsoletas en un contexto en el cual el avance de la robotización puede eliminar una cada vez mayor cantidad de horas de trabajo necesarias, acercando el ser humano a la liberación del trabajo a pasos agigantados; además de esto, el desarrollo del internet posibilita la realización de la planificación económica sin la necesidad de un aparato burocrático. Por todo esto es necesaria la unión de los comunistas, para fortalecer el PCOE y poder enfrentarse a la burguesía y derrocarla a favor de un Estado socialista y pasar después al comunismo.

 

¡Lucha contra el capitalismo, únete a las filas del PCOE!

¡Luchemos por un mundo mejor, por el socialismo!

 

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español




Libertad presos políticos

Mientras encarcelan a Pablo Hasél por denunciar la putrefacción de una monarquía heredera del franquismo, también se impide que el tejido asociativo y popular de Madrid salga a las calles, negando al pueblo trabajador su supuesto derecho a manifestación en defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos. A su vez, se permite que algún alto mando del Ejército hable en términos de “asesinar a 26 millones de españoles” a la par que loan a Franco y defienden a VOX, demostrando que en este país tienen derechos los fascistas pero no la clase obrera.

Desde el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter antidemocrático del Estado español y expresamos nuestra solidaridad con el rapero Pablo Hasél, del que exigimos su libertad y rechazamos la sentencia condenatoria de unos tribunales de justicia en los que el Franquismo sigue presente y al mando. Denunciamos la esencia reaccionaria y traidora del Gobierno del PSOE-UP que tolera la movilización de los fascistas y demuestra que la clase obrera no tiene derecho ni tan siquiera a movilizarse en defensa de la sanidad Pública. Tanto el PCPE como el PCOE rechazamos la decisión adoptada por la Delegación del Gobierno de Madrid de prohibir arbitrariamente la manifestación convocada por 78 colectivos madrileños.

Hacemos un llamamiento a toda la clase obrera a situarse a la ofensiva ante los ataques de la actual dictadura del capital y, especialmente, a todas y todos los comunistas a unirse al proceso de unidad de acción comunista iniciado por nuestros partidos para fortalecerlo y poder dirigir a la clase obrera hacia la única salida que tenemos para conquistar una vida digna: La construcción del Socialismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 




CCOO y UGT claudican ante la patronal una vez más

El sindicalismo de clase y combativo debe avanzar y borrar del mapa al sindicalismo traidor

Los sindicatos amarillos CCOO y UGT han anunciado movilizaciones el próximo 11 de febrero, en lo que es una nueva cortina de humo para esconder la claudicación frente a la Patronal, tragando con las exigencias de esta -junto con el Gobierno- en todos los aspectos y presentando un calendario de movilizaciones sin ningún objetivo concreto -modus operandi habitual del sindicalismo amarillo y traidor- para acabar intentando vender como victoria una claudicación frente a las exigencias de la patronal.

CCOO y UGT han pasado de exigir la derogación de las reformas laborales a aceptar (comprando así el discurso del Gobierno) “corregir las reformas laborales nocivas y ineficaces”, lo que supone aceptar la exigencia de la patronal de mantener dichas reformas. Qué contenidos y en qué sentido quieren “corregirlas” no se sabe, síntoma inequívoco de una nueva traición, la enésima, a la clase trabajadora.

Igual de denunciable es el intento de estos sindicatos, entregados al capital, de “mejorar los procesos de subcontratación y externalización”, cuando frente a la externalización y la subcontratación -generadores de miseria y precariedad para la clase trabajadora- sólo cabría, desde un sindicalismo honesto, oponerse de la forma más rotunda y luchar por su erradicación.

La patronal, una vez finalizado el acuerdo de prórroga de los ERTE hasta el 31 de mayo -con lo que la burguesía se garantiza no pagar los salarios de sus trabajadores, encargándose así el Estado, es decir, en su mayoría el pueblo trabajador mediante sus impuestos- sigue perfilando su plan de precarizar el mercado de trabajo incrementando la desigualdad y abriendo brechas salariales mayores entre los trabajadores, externalizando aún más el trabajo para abaratar tanto costes laborales como rebajar salarios y regulando el teletrabajo a favor de los empresarios, o lo que es lo mismo, dar pasos agigantados hacia la uberización del trabajo y, con ella, liquidar las relaciones laborales sustituyéndolas por relaciones mercantiles donde se liberará a los empresarios de hacer frente a las cotizaciones a la seguridad social de los trabajadores, los cuales pasarán a éstos, aparte de imponer el trabajo a destajo.

El sindicalismo vendido, ante esta ofensiva de la patronal, tiene que hacer el teatrillo de “exigir” a Gobierno y patronal cuestiones siempre en abstracto y nada concreto, para lo cual recurre a “movilizaciones” sin sentido y que, finalmente, termina por desconvocar, generalmente, o enfriar, provocando la desmoralización entre la clase obrera.

Ante este panorama en el que nos encontramos, el sindicalismo de clase y combativo debe dar un paso al frente, asumir la responsabilidad histórica que tiene y, bajo los principios de la Federación Sindical Mundial, trabajar por la creación de una central sindical única que confronte y elimine al sindicalismo traidor que tanto daño está haciendo a la clase trabajadora, contribuyendo a erosionar la influencia de la patronal y su Estado sobre la clase obrera.

El nacimiento de Alternativa Sindical de Clase (ASC), fusión de los sindicatos Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) y Coordinadora Sindical de Clase (CSC), supone sin duda un claro e importante avance del sindicalismo de clase y combativo en el estado español. Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los sindicatos que se denominen de clase y combativos a trabajar en la consecución de una única central sindical que luche contra los sindicatos amarillos al servicio de los empresarios, tal y como establece la Federación Sindical Mundial (FSM), la cual representa a más de 100 millones de trabajadores en todo el mundo. La integración en este sindicato pondrá en el foco de la lucha el carácter de clase por encima del nacionalismo o el corporativismo, cuestiones que no hacen sino dividir a la clase trabajadora y debilitarla.

Fortalezcamos todos los comunistas el proceso de unidad iniciado por AST y CSC con el nacimiento de esta central sindical, ASC, que representa la necesidad histórica de la unidad de la clase trabajadora en el Estado español en un solo sindicato, fuerte y decidido en sus tareas para la superación del capitalismo generador de miseria y muerte para el proletariado, y la construcción del socialismo, su máxima aspiración.

 

¡Por la unidad de la clase trabajadora!

¡Por el fortalecimiento del Sindicalismo de Clase!

¡Por el Socialismo!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




IU y Podemos de Granada se suman al saqueo a la clase obrera a través del Fondo Europeo de Recuperación

El grupo municipal de IU y Podemos ejecuta en el ayuntamiento de Granada el plan de sus organizaciones a nivel estatal de hacer de botones de las aves de rapiña financieras que se reparten el botín de 140.000 millones de euros pertenecientes al Fondo Europeo de Recuperación o Next Generetion EU.

Mientras las grandes empresas y bancos se frotan las manos con este nuevo regalo del gobierno más progresista de la historia, con la ayuda de los fascistas de VOX, patriotas del Capital, todos los partidos parlamentarios del régimen se disputan el papel de mensajeros y repartidores del botín a sus amos los empresarios.

En ese sentido se dirige el portavoz del grupo municipal de IU y Podemos en el ayuntamiento de Granada al resto de partidos políticos: “Granada tiene una oportunidad para mejorar y transformarse, y tal como hicimos con el Pacto por Granada y los Presupuestos para 2021, volvemos a tender la mano a todos los partidos que representan a la ciudad y especialmente al equipo de Gobierno”. Equipo de gobierno liderado por Ciudadanos y partidos entre los que están PSOE, PP y VOX. Y es que ellos están para “ayudar”, sí, para ayudar a las empresas que se harán con las concesiones de los proyectos que se financiarán con el Fondo Europeo de Recuperación.

Estos mayordomos del capital se ponen al servicio de la oligarquía financiera que dictaba a su marioneta Calviño en el Spain Investors Day del pasado 14 y 15 de febrero, liderado por el mayor monopolio bancario francés BNP Paribas, cuál ha de ser el destino de esos fondos:

Como inversores en España tenemos la preocupación de que los fondos procedentes de la Unión Europea se manejen con un enfoque exclusivamente social en lugar de utilizar esos recursos a otras inversiones productivas“.

A lo que Calviño, socia de gobierno del IU-Podemos-PCE, se plegaba cual fiel limpiabotas de la oligarquía financiera asegurando “la presencia de las grandes empresas españolas en este reparto al explicar que los fondos se destinarán a proyectos que serán financiados con la colaboración público privada” y que “hay un enorme apetito y dinamismo en las empresas españolas que quieren acompañarnos en este proceso”.

Las 46 grandes empresas del IBEX-35 que se beneficiarán de estos fondos, y que son controladas por esos inversores fantasmas (de Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, EE.UU, Emiratos Árabes, Francia, Malasia, Reino Unido o Suecia) a los que sirven el FMI, la Unión Europea, estados y gobiernos, son:

Acciona, Acerinox, Aena, Almirall, Arima, Atresmedia, Audax, Bankinter, CaixaBank, Catalana Occidente, Cecabank, CIE Automotive, Corporación Alba, Ebro Foods, Enagás, Ence, Endesa, Euskaltel, FCC, Ferrovial, Fluidra, Gestamp, Grifols y Grupo Acs, Iberdrola, Indra, Inmobiliaria Colonial, International Airlines Group, Liberbank, Mapfre, Mediaset España, Merlin Properties, Prisa, Prosegur, Prosegur Cash, Red Eléctrica de España, Repsol, Rovi, Sabadell, Sacyr, Solaria, Técnicas Reunidas, Telefónica, Unicaja Banco, Vidrala y Vocento.

Para estos criminales parásitos que se enriquecen a costa del sudor, la salud, la sangre y la vida de la clase obrera sirven, por tanto, todos los lacayos del parlamento, desde IU-PCE-Podemos-PSOE hasta VOX, como se puede comprobar en todas las leyes anti-obreras y al rescate del capital que emanan del Congreso de los Diputados.

Para despejar el camino de la revolución proletaria, hay que desenmascarar a la pata izquierda del régimen, que tras engañar una y una otra vez a las clases populares, que del “sí se puede” pasan al “no se puede” cuando toman asiento en la poltrona burguesa, preparan el terreno para que el fascismo implante su dictadura terrorista, más abiertamente, a la clase obrera.

La única salida de la clase obrera es levantar sus propios órganos de poder y tomar el control de los medios fundamentales de producción a través del Frente Único del Pueblo, que el PCOE promueve allá donde está presente.

Hoy ninguna mejora es posible dentro de un régimen quebrado y carcomido. La única lucha viable es por el Socialismo y la Dictadura del Proletariado para tumbar la Dictadura de los Monopolios.

 

Secretaría Política del Comité Regional del PCOE en Andalucía




La descontrolada situación en Galicia demuestra cual es la única salida [ESP/GAL]

Lejos de seguirle el juego a los diversos políticos del capital y a los medios de comunicación, que señalan falsamente quienes son los responsables de los rebrotes y diferentes olas de contagios, cabe señalar que las consecuencias de la situación actual las están sufriendo la clase trabajadora, en un contexto de absoluta inhumanidad que está imperando en el Estado Español y en el mundo entero, donde la dicotomía de libertad-confinamiento se está volviendo en la nueva normalidad que se inauguró a finales de 2020. En otras palabras, los Estados capitalistas, antítesis del humanismo, tienen mucho más control en el día a día de los trabajadores hoy que en ningún otro momento.

Este control se está sufriendo en la Sanidad, puesto que la carga de trabajo completamente desmesurada con respecto al personal sanitario y logístico, que en su inmensa mayoría tienen condiciones contractuales de extrema temporalidad y precariedad, lo lleva a alzar la voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver la auténtica odisea que está aconteciendo en Ourense, donde los trabajadores no pueden más que denunciar por redes sociales la arbitrariedad de las medidas tomadas, que incluyen la convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sanos. Las quejas vienen tanto por la cúpula que gobierna el hospital como por las medidas de la Xunta de Galicia. La enfermería, los auxiliares y los médicos no son dueños del hospital y, por lo tanto, no tienen ninguna capacidad de gobierno sobre las decisiones que se toman en el a pesar de que son ellos los que están trabajando día y noche en esta situación de pandemia. Así es la democracia del capitalismo, en la que una pequeña parte ajena a las condiciones reales de un centro de trabajo toma decisiones que pueden ser de vida o muerte.

También sufre el control capitalista la Enseñanza pública, que desde el inicio del segundo trimestre ve triplicados los casos de coronavirus lo que implica en algunos centros como el IES O Mosteirón (Sada) que tiene que dar de baja a 13 de los 17 profesores con los que cuenta, siendo una terrible situación para los alumnos y su desarrollo académico. Una vez más, los trabajadores de la enseñanza pública no tienen ningún tipo de decisión sobre su futuro. Van todos los días a jugar a la ruleta rusa con su salud como bien indica la sección sindical de CSC en el IES A Sardiñeira. Todo esto mientras leemos al Consejero de Educación Román Rodríguez y a la ministra de educación Isabel Celaá decir que la enseñanza primaria y secundaria es segura puesto que según ellos no se está dando transmisión interna en los centros educativos. La realidad es, sin embargo, que la presencialidad de la enseñanza solo se puede justificar en términos económicos, puesto que la enseñanza esencial de forma telemática implicaría una nueva inversión importante de dinero público (material digital para la comunidad educativa) y privado (en términos de conciliación familiar).

De la misma manera, la enseñanza universitaria tiene que ver como se realizan exámenes de forma presencial en enero, con acumulaciones de incluso cientos de estudiantes para realizar las pruebas. Ni los alumnos ni los profesores tienen ningún poder de decisión sobre sus vidas en un contexto capitalista.

El caso de la Sanidad y la Enseñanza son solo una muestra de la realidad que estamos viviendo, que nos indica que el 55,9% de los trabajadores del Estado Español estamos condenados a contagiarnos de coronavirus. Sin embargo, no tenemos ningún poder de decisión sobre esto ya que el reciente decreto sobre el teletrabajo establece que este solo se dará cuando exista acuerdo entre empresario y trabajador. En otras palabras, un Estado burgués solo puede emitir leyes que favorezcan a los empresarios.

Queda latente, por tanto, que quien lidia día a día con este virus, la clase obrera, tiene todo por ganar aún, puesto que la estructura democrática que emana del sistema social y económico del Capital solo es una democracia para una parte reducida de la población, para la parte explotadora, burguesa. Las instituciones de esta democracia burguesa no sirven a nuestros intereses, de ahí que medidas ya de por sí irrisorias como las ayudas sociales sean irrealizables y en la práctica no las esté recibiendo nadie. Solo resta acabar con ellas y construir la democracia que lleve a los trabajadores a una toma real de decisiones, en la que el personal sanitario no tenga que hacer malabares con un presupuesto e infraestructura limitados, sino que sea capaz de tomar medidas factibles en función del análisis de la realidad que vive cada día. Una democracia en la que la enseñanza no tenga que autoconvencerse de que la presencialidad es segura y pueda realizarse de forma telemática, puesto que es la única vía que preserva con total seguridad la salud. En definitiva, necesitamos una democracia obrera que adopte la forma de Socialismo. De no ser así, la clase trabajadora solo verá aumentado su sufrimiento en esta profundización de la crisis del sistema.

El medio para alcanzar este objetivo no es más que la agrupación de los sectores obreros y populares al rededor del Frente Único del Pueblo (FUP), que adoptará la forma de órgano de máxima representatividad de los trabajadores, pensionistas, amas de casa, estudiantes… confrontándose, como no podría ser de otro modo, con la democracia burguesa del capitalismo, que en ningún momento representa otros intereses que no sean los que favorecen a la propiedad privada de los medios de producción.

 

¡Por la construcción del FUP!

¡Todo el poder para el proletariado!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Propaganda del P.C.O.E. en Galicia

A descontrolada situación en Galiza demostra cal é a única saída

 

Lonxe de seguirlle o xogo aos diversos políticos do capital e aos medios de comunicación, que sinalan falsamente quen son os responsables dos rebrotes e diferentes ondas de contaxios, cabe sinalar que as consecuencias da situación actual a está a sufrir a clase traballadora, nun contexto de absoluta inhumanidade que está imperando no Estado Español e no mundo enteiro, onde a dicotomía de liberdade-confinamento estase volvendo na nova normalidade que se inaugurou a finais de 2020. Noutras palabras, os Estados capitalistas, antítese do humanismo, teñen moito máis control no día a día dos traballadores hoxe que en ningún outro momento.

Este control estase a sufrir na Sanidade, posto que a carga de traballo completamente desmesurada con respecto ao persoal sanitario e loxístico, que na súa inmensa maioría teñen condicións contractuais de extrema temporalidade e precariedade, o leva a alzar a voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver a auténtica odisea que está acontecendo en Ourense, onde os traballadores non poden máis que denunciar por redes sociais a arbitrariedade de medidas tomadas, que inclúen a convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sans. As queixas veñen tanto pola cúpula que goberna o hospital como polas medidas da Xunta de Galicia. A enfermería, os auxiliares e os médicos non son donos do hospital e, polo tanto, non teñen ningunha capacidade de goberno sobre as decisións que se toman nel a pesar de que son eles os que están traballando día e noite nesta situación de pandemia. Así é a democracia do capitalismo, na que unha parte pequena allea ás condicións reais dun centro de traballo toma decisións que poden ser de vida ou morte.

Tamén sofre o control capitalista o Ensino público, que desde o comezo do segundo trimestre ve triplicado os casos de coronavirus o que implica en algúns centros como o de IES O Mosteirón (Sada) que ten que dar de baixa a 13 dos 17 profesores cos que conta, sendo unha terrible situación para os alumnos e o seu desenvolvemento académico. Unha vez máis, os traballadores do ensino público non teñen ningún tipo de decisión sobre o seu futuro. Van todos os días a xogar á ruleta rusa como ben indica a sección sindical de CSC no IES A Sardiñeira. Todo isto mentres lemos ao Conselleiro de Educación Román Rodríguez e á Ministra de Educación Isabel Celaá dicir que o ensino primario e secundario é seguro posto que según eles non se está dando transmisión interna nos centros educativos. A realidade é, sin embargo, que a presencialidade do ensino só se pode xustificar en termos económicos, posto que o ensino esencial de xeito telemático implicaría unha inversión importante de diñeiro público (material dixital para a comunidade educativa) e privado (en termos de conciliación familiar).

Do mesmo xeito, o ensino universitario ten que ver como se realizan exames de forma presencial en xaneiro, con acumulacións de incluso centos de estudantes para realizar as probas. Nin os alumnos nin os profesores teñen ningún poder de decisión sobre as súas vidas nun contexto capitalista.

O caso da Sanidade e o Ensino son só unha mostra da realidade que estamos a vivir, que nos indica que o 55’9% dos traballadores do Estado Español estamos condenados a contaxiarnos de coronavirus. Sen embargo, non temos ningún poder de decisión sobre isto xa que o recente decreto sobre o teletraballo establece que este só se dará cando exista acordo entre empresario e traballador. Noutras palabras, un Estado burgués só pode emitir leis que favorezan aos empresarios.

Queda latente, por tanto, que quen lida día a día con este virus, a clase obreira, ten todo por gañar aínda, posto que a estrutura democrática que emana do sistema social e económico do Capital só é unha democracia para unha parte reducida da poboación, para a parte explotadora, burguesa. As institucións desta democracia burguesa non serven aos nosos intereses, de aí que medidas xa de por si irrisorias como as axudas sociais sexan irrealizables e na práctica non as estean a recibir ninguén. So resta acabar con elas e construír a democracia que leve aos traballadores a unha toma de decisións real, na que o persoal sanitario non teña que facer malabares cun presuposto e infraestrutura limitados, senón que sexa capaz de tomar medidas factibles en función do análise da realidade que vive cada día. Unha democracia na que o ensino non teña que se autoconvencer de que a presencialidade é segura e poida realizarse de xeito telemático, posto que é a única vía que preserva con total seguridade a saúde. En definitiva, precisamos dunha democracia obreira que adopta a forma de Socialismo. De non ser así, a clase traballadora só verá aumentado o seu sufrimento nesta profundización da crise do sistema.

O medio para acadar este obxectivo non é mais que a agrupación dos sectores obreiros e populares ao redor da Fronte Única do Pobo (FUP), que adoptará a forma de órgano de máxima representatividade dos traballadores, pensionistas, amas de casa, estudantes… confrontándose, como non podería ser doutro xeito, coa democracia burguesa do capitalismo, que en ningún momento representa outros intereses que non sexan os que favorecen á propiedade privada dos medios de produción.

 

Pola construción da FUP!

Todo o poder para o proletariado!

Socialismo ou barbarie!

Secretaría de Propaganda do P.C.O.E. en Galiza




Los trabajadores únicamente tendremos derechos cuando acabemos con el capitalismo

Hace unas semanas, desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz nos llamaban a los trabajadores a la movilización. En dicha convocatoria decían que esta llamada a la movilización se hacía “en defensa de la bahía poniendo en el centro los derechos laborales”.

Nos dicen “que la sociedad gaditana debe manifestarse para frenar el proceso de desindustrialización que sufre la Bahía de Cádiz, resultado de políticas nefastas de gobiernos centrales y autonómicos”. Resulta que nos señalan que los culpables de la situación de precariedad laboral y de desindustrialización que sufrimos los trabajadores en la Bahía de Cádiz son las políticas de los gobiernos centrales y autonómicos y nosotros nos preguntamos ¿Es esto cierto? La respuesta es clara: Por supuesto que no. La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz señala a los esbirros, a los ejecutores de las políticas dictadas por los capitalistas, a las marionetas que salen y entran en los Consejos de Administración de los bancos y las grandes empresas pero no al auténtico responsable de la situación de miseria y precariedad de la clase obrera en general, y de los de la Bahía de Cádiz en particular. Las grandes multinacionales dirigen el mundo y la producción desde las diferentes agrupaciones imperialistas, como por ejemplo es la Unión Europea (UE), la cual junto a otros organismos imperialistas internacionales se encargan de la distribución internacional del trabajo, de industrializar y desindustrializar, de cultivar o dejar las tierras baldías e inactivas, atendiendo a los intereses económicos de las multinacionales, de la banca, en definitiva, del capital financiero. De hecho, esa UE y demás organismos imperialistas como por ejemplo la OCDE, son los que determinan que la economía del Estado español debe pivotar en el sector servicios y, fundamentalmente, en el turismo. Y esa UE es la responsable de que el campo andaluz no esté plenamente productivo, con una Política Agraria Común que da dineros a los terratenientes por tener improductivas las tierras, condenando a los trabajadores del agro a la emigración y al paro, cerrando las minas y, como no, desindustrializando el Estado español, como estamos viendo en la Bahía de Cádiz, pues a las multinacionales les resulta más rentable para sus intereses desplazar la producción mundial a otros países, fundamentalmente hacía el oriente, donde han establecido la fábrica mundial de su orden económico imperialista. Por tanto, la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz no está señalando a los trabajadores al verdadero responsable de nuestra miseria, de nuestra falta de derechos, de la desindustrialización, en definitiva, de los males que azotan nuestra vida: EL CAPITALISMO.

Es más, no sólo nos lo oculta sino que nos pide que vayamos a los responsables a pedirles que solucionen lo que ellos mismos generan tal y como expresan cuando señalan que “exigimos al Gobierno central que trabaje en el cumplimiento de ambas y que coloque la reindustrialización de la Bahía gaditana en el destino primordial de las cuantiosas subvenciones europeas asignadas a las energías renovables”. Ante ello nos preguntamos ¿Qué prevalece aquí, los intereses de la clase obrera o las pugnas cainitas entre oportunistas? ¿Esta manifestación se hace para organizar realmente a la clase obrera o para cobrarse facturas entre los Anticapitalistas de Kichi y Teresa Rodríguez y Podemos de Pablo Iglesias? Es evidente que si queremos organizar a la clase obrera lo primero que debemos hacer es señalarle el enemigo con nitidez, y en este caso el enemigo es el sistema capitalista, su Estado y la Unión Europea, cosa que no hace la Confluencia Sindical, mas todo lo contrario pues no sólo no identifican al auténtico responsable de la desindustrialización de la Bahía de Cádiz y de quien conduce a los trabajadores a la máxima indigencia en derechos laborales y a la miseria, sino que en sus reivindicaciones lo único que hace es subordinar los intereses de la clase obrera a los intereses de los empresarios, sustituyendo la lucha de clases por el interclasismo, por más que en las manifestaciones griten “viva la lucha de la clase obrera”.

El capitalismo se encuentra en bancarrota. Desde hace más de un siglo, la tasa de ganancia de las potencias imperialistas disminuye cuando, por el contrario, la tasa de explotación se incrementa siendo ello una contradicción irresoluble que demuestra no sólo la caducidad del sistema capitalista, sino la inviabilidad de ese sistema económico para satisfacer no sólo las necesidades de la mayoría de la población sino, incluso, de fracciones de la propia burguesía que se ha proletarizado como consecuencia de haberse arruinado.

La Confluencia Sindical pide a los verdugos, a los responsables de nuestros males, a la UE que los fondos “NEXT GENERATION” sean destinados a la modernización de empresas privadas, es decir a los empresarios, mientras que el pago de esos fondos, de esos cientos de millones de euros, recaerá sobre las espaldas de la clase obrera. Esto es, están demandando que dineros públicos se den a los empresarios a la par que a los trabajadores se nos recortan los derechos. ¿Esto es lo que debe pedir una organización sindical o una confluencia sindical? Es evidente que no, al igual que no están defendiendo los intereses de la clase obrera.

Los empresarios con esos dineros que pide para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz lo que van a hacer es robustecer sus procesos de automatización, robotización, requiriendo menos trabajadores, los cuales serán más explotados. Por el contrario, los trabajadores no sólo tendremos más recortes sociales, pues esos fondos de la UE no son dineros regalados sino que una gran parte vienen a España como créditos, que los trabajadores pagaremos con más impuestos, con peores servicios públicos, con peores pensiones, en definitiva, empobreciéndonos más. ¡Esto es lo que están demandando desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz! Que los trabajadores paguemos la modernización de las Empresas para que los empresarios nos exploten y nos esclavicen más fácilmente. ¡Esto es lo que piden diferentes organizaciones y el Ayuntamiento de Cádiz gobernado por PODEMOS estando a la cabeza un alcalde que dice ser anticapitalista!

Todas estas organizaciones son conscientes de lo que estamos expresando y, todas ellas, son conscientes de la falacia que cometen cuando reclaman “carga de trabajo pero con derecho y cumplimiento de convenio“, pues saben que los convenios que se firman, aparte de ser papel mojado, no son realizados en igualdad de condiciones ni, tampoco, serán juzgados por jueces imparciales sino por una Justicia burguesa que siempre arrastra a favor de su clase, del patrón. ¿De qué nos sirve firmar muy buenos convenios si cuando un trabajador va a firmar el contrato se le dice que si quiere trabajar tendrá que echar 12h al día 7 días a la semana como están trabajando en la factoría de Navantia  de Cádiz, amparándose en una sobrecarga de trabajo cuando todos sabemos que es mentira?

Lo primero que una organización obrera debe señalar a nuestra clase es su enemigo. El enemigo de los trabajadores de la Bahía de Cádiz, y del resto de los trabajadores del mundo, es el Capitalismo y las instituciones desde las que la burguesía impone su dictadura. En el caso de la clase obrera del Estado español, incluida la gaditana, nuestro enemigo es el capitalismo, la Unión Europea y el Estado (donde debe incluirse al Gobierno, a la Junta de Andalucía, a los Jueces y al Ejército y demás fuerzas represivas). Es el momento de que los diferentes sectores que conforman la clase obrera – los trabajadores del metal, los jornaleros, los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, etcétera – unan todas sus luchas en una única lucha de clase contra los capitalistas, su sistema económico y su Estado, conformando el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO al objeto de acabar con la raíz del problema que padecemos, que son ellos, y construir una sociedad que democratice la economía poniendo las fábricas, las tierras, el mar, en definitiva, los medios de producción en manos de todo el pueblo trabajador, de la clase obrera, o lo que es lo mismo, construyendo el socialismo y un Estado socialista que sirva para que los trabajadores tengamos todo el poder político en nuestras manos y podamos distribuir en base a nuestros intereses clasistas la producción realizada. Es una cuestión de justicia pues nosotros somos los que producimos y somos la mayoría. Y esta obra únicamente puede llevarla a cabo la clase obrera organizada y unida siguiendo la dirección revolucionaria de la clase obrera, el marxismo-leninismo.

 

¡FORTALECE EL PARTIDO LENINISTA, FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Cádiz,  1 de febrero de 2021

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ




everis, Naturgy e IBM sellan una alianza para exprimir todavía más a los trabajadores con la colaboración de los sindicatos de la patronal

Desde la célula del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en everis Centers tenemos que advertir de la operación que desde 2018 viene urdiendo un oligopolio del sector eléctrico-gasístico como es Naturgy.

Conocemos por los medios de prensa del gran capital que aquel año 2018 Naturgy presentó ante sus inversores en Londres un gran Plan estratégico hasta 2022 por el que se comprometía a alcanzar un EBITDA de 5.000 millones, un beneficio neto de 1.800 millones de euros y elevar el dividendo un 59%. ¿Cómo lograría Naturgy cumplir con esas cifras? El Plan consistía en reducir 500 millones sus costes anuales. Para ello la burguesía dispone de múltiples instrumentos legales como son la externalización y la reestructuración de plantilla pactados a lo largo del postfranquismo con el gobierno de turno y los “grandes agentes sociales” CCOO y UGT, auténticos especialistas en hacer que las empresas puedan deshacerse de mano de obra asalariada sobrante llevándose comisiones de hasta un 10% por firmar EREs.

Son innumerables los casos en los que los empresarios utilizan mecanismos completamente legales –porque son ellos los que dictan las leyes a los gobiernos de turno– para que sus socios capitalistas pudieran obtener una mayor rentabilidad de sus recursos bajo la fórmula de la ejecución de miles de despidos de trabajadores, disponiendo para ello de la inestimable ayuda de sus sindicatos vasallos CCOO, UGT y USO, integrantes de la Confederación Sindical Mundial (CSI), estructura podrida hasta la médula que pretende presentar la cara amable de un Capitalismo que se encuentra moribundo y que solo los trabajadores guiados por su partido de vanguardia pueden tumbar para mandarlo al estercolero de la historia.

Así, hasta la fecha, un total de 4.600 trabajadores repartidos entre España, Italia, Colombia, Chile, Sudáfrica, Moldavia o Kenia han perdido sus puestos de trabajo en la era Reynés –presidente y CEO de la empresa-, vía salidas incentivadas y prejubilaciones, sumados a la reducción de plantilla correspondiente a las desinversiones, lo que significa un recorte del 30% en dos años y medio. A cierre de 2017, la empresa tenía más de 15.000 trabajadores para quedar en estos momentos en unos 9.900, lo que significa que Francisco Reynés ha amortizado uno de cada tres puestos de trabajo en Naturgy en poco más de dos años.

Por otra parte, Naturgy lanzó un concurso en 2019 a fin de externalizar la gestión de decenas de servicios no esenciales que le permitiría ir más rápido de lo anunciado en sus objetivos iniciales y ya en la presentación de resultados de ese año garantizó que en 2020 lograrían recortar esos 500 millones anuales, es decir, dos años antes de lo previsto. Eran tres las empresas que pujaban por llevarse ese megacontrato de externalización –IBM, Indra y everis– siendo el gigante azul el que finalmente se quedaría con el grueso de la golosa adjudicación aunque everis también pillaba cacho en el llamado proyecto Lean, por el que Naturgy creaba 4 filiales que el 1 de febrero de este año supondrá la salida de 700 trabajadores, hacia IBM (menos de 500) y everis (más de 200).

El 14 de enero de 2021 la prensa informaba de la penetración de Naturgy en el mercado estadounidense de las renovables con la compra de Candela Renewables, una firma de proyectos de solar y eólica con sede en San Francisco fundada por exempleados de First Solar y que tiene acuerdos con Apple y Microsoft. La operación supone el desembolso de 1800 millones de euros. En resumen, la doble fórmula de la externalización más la reestructuración de plantilla le generan a la multinacional de la mariposa naranja aquellos 1800 millones de euros de beneficios que prometió a sus inversores en Londres en 2018 y precisamente con 1800 millones consigue irrumpir en el mercado internacional.

No hay duda de que el Plan estratégico de Naturgy supone todo un éxito para la empresa y sus inversores. Mientras tanto, el “Plan estratégico” de los trabajadores es hasta ahora el de no organizarse, de no intervenir en política y quedar a merced de las decisiones de las empresas, de los gobiernos y de los sindicatos vendidos que, como hemos visto, quitan, ponen y mueven plantillas a su antojo rebajando e incluso destruyendo sus condiciones laborales para aumentar los beneficios de los capitalistas. Una sangría de bajas y despidos que ha tenido por testigos a sindicatos como UGT, que en Andalucía ha sido condenado por el Tribunal Supremo por usar ayudas de la Junta para indemnizar a los trabajadores despedidos al más puro estilo empresarial, sin olvidarnos de CCOO, USO y SIE que, una vez más, juntos están haciendo un teatrillo de guerra sindical teniendo como moneda de cambio los 300 trabajadores afectados por la prórroga de la suspensión temporal de empleo que Naturgy activó en septiembre de 2019 para frenar los recortes que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) pretendía aplicar sobre las retribuciones que cobran las redes de distribución de gas, un negocio controlado en un 70% por esta empresa. Es más que chocante que, siendo supuestamente la CNMCel organismo que promueve y preserva el buen funcionamiento de todos los mercados en interés de los consumidores y de las empresas, público con personalidad jurídica propia, independiente del Gobierno y sometido al control parlamentario”, hubiera reculado suavizando su ‘hachazo’ a las gasistas hasta el 9,6%, frente al inicial 17,8% e incluso finalmente paralizándolo para partir de cero, aplazamiento que fue avalado en diciembre de 2019 por el “Gobierno más progresista de la historia de la democracia española” formado por la coalición de socialfascistas del PSOE y los “nuevos” socialdemócratas de UNIDAS PODEMOS a través de su original Ministerio para la Transición Ecológica.

Vemos con meridiana claridad que quien manda en el Capitalismo son los capitalistas, mientras que los Gobiernos (ya sean socialdemócratas, liberales o abiertamente fascistas), los organismos públicos “independientes”, los sindicatos corruptos… todos ellos están al ordeno y mando de los grandes dueños de los medios de producción como son los propietarios de everis, Naturgy o IBM.

La rotación de altos cargos entre el sector público y el sector privado adquiere en el caso de Naturgy una dimensión especial teniendo en nómina en las últimas décadas hasta 30 ilustres representantes de la política y la empresa, entre ellos dos expresidentes de Gobierno, cinco exministros, una excomisaria europea, un comandante de las Fuerzas Armadas y decenas de ex diputados, eurodiputados y secretarios de Estado, destacando Felipe González, Leopoldo Calvo-sotelo, Cristina Garmendia, Josu Jon Imaz, Nemesio Fernández Cuesta o Narcís Serra I Serra.

La trayectoria de la antigua Gas Natural Fenosa -una de las empresas más antiguas del lbex 35- y la presencia constante de representantes políticos tanto del franquismo como del periodo democrático-burgués es la constatación más clara de lo que ya en 1848 descubrió Carlos Marx: Hoy, el Poder público –es decir, el Estado– viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa. Buena fé de ello da la iniciativa llamada “Equipo País. Líderes para construir el futurocompuesta por 130 miembros de la gran burguesía, buitres sin escrúpulos de una absoluta bajeza moral como son Ana Patricia Botín (Banco Santander), Amancio Ortega (Inditex), Antonio Brufau (Repsol), Fernando Abril-Martorell (Indra), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Rafael del Pino (Ferrovial), Concepción Dancausa (Bankinter), Sol Daurella (Coca-Cola), José María Entrecanales (Acciona), Luis Gallego (Iberia), José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), Pablo Isla (Inditex), Pilar López (Microsoft España), Marta Martínez (IBM España), Rafel Miranda (Acerinox), Francisco Reynes (Naturgy), Francisco José Riberas (Gestamp), Juan Roig (Mercadona), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Carlos Torres (BBVA). Este club Bilderberg a la española, no tiene reparo en mentir definiéndose como un “equipo sin ideología, al servicio de la sociedad y de los diferentes partidos, formado por personas que hayan demostrado su excelencia en la gestión, su capacidad de liderazgo y sus valores” y que se constituye para ayudar al Gobierno a salir de la crisis, pero sería de inocentes no pensar que su verdadero objetivo son los “fondos de recuperación” de 140.000 millones de euros de un total de 750.000 millones de euros que la Unión Europea acordó destinar a la gestión de la crisis de la COVID-19 en julio de 2020 mediante una operación que Pedro Sánchez calificaba como una de las páginas más brillantes de la historia de la Unión Europea. Pero mientras “los mejores líderes y gestores de la sociedad civil española” se afanan en hacer creer que su objetivo es “apoyar al sector público en la reconstrucción de España”, la realidad material del pueblo trabajador es bien distinta: el 13 de enero se sabía del primer muerto por frío en la Cañada Real de Madrid donde se congelan más de 4.000 personas, entre ellos 1.800 niños porque Naturgy –cuyo presidente casualmente integra Equipo Paísno devuelve la luz a sus casas.

Los trabajadores sólo nos tenemos a nosotros mismos. Por eso, desde la célula del PCOE en everis Centers hacemos un llamamiento a los 200 trabajadores de Naturgy que en febrero de este año serán externalizados pasando a nómina de everis, a los 700 que pasan a IBM, a los que 300 de Nedgia que entraron en el ERTE, etc.  para que desde ya contacten con nosotros y nos unamos en base a la unidad, la organización y la solidaridad desde una perspectiva de clase, que es el más potente instrumento que tenemos para construir una sociedad donde nuestros derechos estén garantizados. A su vez, instamos a las distintas organizaciones hechas por y para trabajadores a sumarse a la lucha organizada para derrocar a los oligarcas que no tienen escrúpulos en jugar con nuestros puestos de trabajo, con nuestras condiciones de trabajo y con nuestras mismas vidas.

 

¡Por la unidad de la clase obrera contra el Capitalismo y hacia el Socialismo!

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español