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IU y Podemos de Granada se suman al saqueo a la clase obrera a través del Fondo Europeo de Recuperación

El grupo municipal de IU y Podemos ejecuta en el ayuntamiento de Granada el plan de sus organizaciones a nivel estatal de hacer de botones de las aves de rapiña financieras que se reparten el botín de 140.000 millones de euros pertenecientes al Fondo Europeo de Recuperación o Next Generetion EU.

Mientras las grandes empresas y bancos se frotan las manos con este nuevo regalo del gobierno más progresista de la historia, con la ayuda de los fascistas de VOX, patriotas del Capital, todos los partidos parlamentarios del régimen se disputan el papel de mensajeros y repartidores del botín a sus amos los empresarios.

En ese sentido se dirige el portavoz del grupo municipal de IU y Podemos en el ayuntamiento de Granada al resto de partidos políticos: “Granada tiene una oportunidad para mejorar y transformarse, y tal como hicimos con el Pacto por Granada y los Presupuestos para 2021, volvemos a tender la mano a todos los partidos que representan a la ciudad y especialmente al equipo de Gobierno”. Equipo de gobierno liderado por Ciudadanos y partidos entre los que están PSOE, PP y VOX. Y es que ellos están para “ayudar”, sí, para ayudar a las empresas que se harán con las concesiones de los proyectos que se financiarán con el Fondo Europeo de Recuperación.

Estos mayordomos del capital se ponen al servicio de la oligarquía financiera que dictaba a su marioneta Calviño en el Spain Investors Day del pasado 14 y 15 de febrero, liderado por el mayor monopolio bancario francés BNP Paribas, cuál ha de ser el destino de esos fondos:

Como inversores en España tenemos la preocupación de que los fondos procedentes de la Unión Europea se manejen con un enfoque exclusivamente social en lugar de utilizar esos recursos a otras inversiones productivas“.

A lo que Calviño, socia de gobierno del IU-Podemos-PCE, se plegaba cual fiel limpiabotas de la oligarquía financiera asegurando “la presencia de las grandes empresas españolas en este reparto al explicar que los fondos se destinarán a proyectos que serán financiados con la colaboración público privada” y que “hay un enorme apetito y dinamismo en las empresas españolas que quieren acompañarnos en este proceso”.

Las 46 grandes empresas del IBEX-35 que se beneficiarán de estos fondos, y que son controladas por esos inversores fantasmas (de Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, EE.UU, Emiratos Árabes, Francia, Malasia, Reino Unido o Suecia) a los que sirven el FMI, la Unión Europea, estados y gobiernos, son:

Acciona, Acerinox, Aena, Almirall, Arima, Atresmedia, Audax, Bankinter, CaixaBank, Catalana Occidente, Cecabank, CIE Automotive, Corporación Alba, Ebro Foods, Enagás, Ence, Endesa, Euskaltel, FCC, Ferrovial, Fluidra, Gestamp, Grifols y Grupo Acs, Iberdrola, Indra, Inmobiliaria Colonial, International Airlines Group, Liberbank, Mapfre, Mediaset España, Merlin Properties, Prisa, Prosegur, Prosegur Cash, Red Eléctrica de España, Repsol, Rovi, Sabadell, Sacyr, Solaria, Técnicas Reunidas, Telefónica, Unicaja Banco, Vidrala y Vocento.

Para estos criminales parásitos que se enriquecen a costa del sudor, la salud, la sangre y la vida de la clase obrera sirven, por tanto, todos los lacayos del parlamento, desde IU-PCE-Podemos-PSOE hasta VOX, como se puede comprobar en todas las leyes anti-obreras y al rescate del capital que emanan del Congreso de los Diputados.

Para despejar el camino de la revolución proletaria, hay que desenmascarar a la pata izquierda del régimen, que tras engañar una y una otra vez a las clases populares, que del “sí se puede” pasan al “no se puede” cuando toman asiento en la poltrona burguesa, preparan el terreno para que el fascismo implante su dictadura terrorista, más abiertamente, a la clase obrera.

La única salida de la clase obrera es levantar sus propios órganos de poder y tomar el control de los medios fundamentales de producción a través del Frente Único del Pueblo, que el PCOE promueve allá donde está presente.

Hoy ninguna mejora es posible dentro de un régimen quebrado y carcomido. La única lucha viable es por el Socialismo y la Dictadura del Proletariado para tumbar la Dictadura de los Monopolios.

 

Secretaría Política del Comité Regional del PCOE en Andalucía




La descontrolada situación en Galicia demuestra cual es la única salida [ESP/GAL]

Lejos de seguirle el juego a los diversos políticos del capital y a los medios de comunicación, que señalan falsamente quienes son los responsables de los rebrotes y diferentes olas de contagios, cabe señalar que las consecuencias de la situación actual las están sufriendo la clase trabajadora, en un contexto de absoluta inhumanidad que está imperando en el Estado Español y en el mundo entero, donde la dicotomía de libertad-confinamiento se está volviendo en la nueva normalidad que se inauguró a finales de 2020. En otras palabras, los Estados capitalistas, antítesis del humanismo, tienen mucho más control en el día a día de los trabajadores hoy que en ningún otro momento.

Este control se está sufriendo en la Sanidad, puesto que la carga de trabajo completamente desmesurada con respecto al personal sanitario y logístico, que en su inmensa mayoría tienen condiciones contractuales de extrema temporalidad y precariedad, lo lleva a alzar la voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver la auténtica odisea que está aconteciendo en Ourense, donde los trabajadores no pueden más que denunciar por redes sociales la arbitrariedad de las medidas tomadas, que incluyen la convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sanos. Las quejas vienen tanto por la cúpula que gobierna el hospital como por las medidas de la Xunta de Galicia. La enfermería, los auxiliares y los médicos no son dueños del hospital y, por lo tanto, no tienen ninguna capacidad de gobierno sobre las decisiones que se toman en el a pesar de que son ellos los que están trabajando día y noche en esta situación de pandemia. Así es la democracia del capitalismo, en la que una pequeña parte ajena a las condiciones reales de un centro de trabajo toma decisiones que pueden ser de vida o muerte.

También sufre el control capitalista la Enseñanza pública, que desde el inicio del segundo trimestre ve triplicados los casos de coronavirus lo que implica en algunos centros como el IES O Mosteirón (Sada) que tiene que dar de baja a 13 de los 17 profesores con los que cuenta, siendo una terrible situación para los alumnos y su desarrollo académico. Una vez más, los trabajadores de la enseñanza pública no tienen ningún tipo de decisión sobre su futuro. Van todos los días a jugar a la ruleta rusa con su salud como bien indica la sección sindical de CSC en el IES A Sardiñeira. Todo esto mientras leemos al Consejero de Educación Román Rodríguez y a la ministra de educación Isabel Celaá decir que la enseñanza primaria y secundaria es segura puesto que según ellos no se está dando transmisión interna en los centros educativos. La realidad es, sin embargo, que la presencialidad de la enseñanza solo se puede justificar en términos económicos, puesto que la enseñanza esencial de forma telemática implicaría una nueva inversión importante de dinero público (material digital para la comunidad educativa) y privado (en términos de conciliación familiar).

De la misma manera, la enseñanza universitaria tiene que ver como se realizan exámenes de forma presencial en enero, con acumulaciones de incluso cientos de estudiantes para realizar las pruebas. Ni los alumnos ni los profesores tienen ningún poder de decisión sobre sus vidas en un contexto capitalista.

El caso de la Sanidad y la Enseñanza son solo una muestra de la realidad que estamos viviendo, que nos indica que el 55,9% de los trabajadores del Estado Español estamos condenados a contagiarnos de coronavirus. Sin embargo, no tenemos ningún poder de decisión sobre esto ya que el reciente decreto sobre el teletrabajo establece que este solo se dará cuando exista acuerdo entre empresario y trabajador. En otras palabras, un Estado burgués solo puede emitir leyes que favorezcan a los empresarios.

Queda latente, por tanto, que quien lidia día a día con este virus, la clase obrera, tiene todo por ganar aún, puesto que la estructura democrática que emana del sistema social y económico del Capital solo es una democracia para una parte reducida de la población, para la parte explotadora, burguesa. Las instituciones de esta democracia burguesa no sirven a nuestros intereses, de ahí que medidas ya de por sí irrisorias como las ayudas sociales sean irrealizables y en la práctica no las esté recibiendo nadie. Solo resta acabar con ellas y construir la democracia que lleve a los trabajadores a una toma real de decisiones, en la que el personal sanitario no tenga que hacer malabares con un presupuesto e infraestructura limitados, sino que sea capaz de tomar medidas factibles en función del análisis de la realidad que vive cada día. Una democracia en la que la enseñanza no tenga que autoconvencerse de que la presencialidad es segura y pueda realizarse de forma telemática, puesto que es la única vía que preserva con total seguridad la salud. En definitiva, necesitamos una democracia obrera que adopte la forma de Socialismo. De no ser así, la clase trabajadora solo verá aumentado su sufrimiento en esta profundización de la crisis del sistema.

El medio para alcanzar este objetivo no es más que la agrupación de los sectores obreros y populares al rededor del Frente Único del Pueblo (FUP), que adoptará la forma de órgano de máxima representatividad de los trabajadores, pensionistas, amas de casa, estudiantes… confrontándose, como no podría ser de otro modo, con la democracia burguesa del capitalismo, que en ningún momento representa otros intereses que no sean los que favorecen a la propiedad privada de los medios de producción.

 

¡Por la construcción del FUP!

¡Todo el poder para el proletariado!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Propaganda del P.C.O.E. en Galicia

A descontrolada situación en Galiza demostra cal é a única saída

 

Lonxe de seguirlle o xogo aos diversos políticos do capital e aos medios de comunicación, que sinalan falsamente quen son os responsables dos rebrotes e diferentes ondas de contaxios, cabe sinalar que as consecuencias da situación actual a está a sufrir a clase traballadora, nun contexto de absoluta inhumanidade que está imperando no Estado Español e no mundo enteiro, onde a dicotomía de liberdade-confinamento estase volvendo na nova normalidade que se inaugurou a finais de 2020. Noutras palabras, os Estados capitalistas, antítese do humanismo, teñen moito máis control no día a día dos traballadores hoxe que en ningún outro momento.

Este control estase a sufrir na Sanidade, posto que a carga de traballo completamente desmesurada con respecto ao persoal sanitario e loxístico, que na súa inmensa maioría teñen condicións contractuais de extrema temporalidade e precariedade, o leva a alzar a voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver a auténtica odisea que está acontecendo en Ourense, onde os traballadores non poden máis que denunciar por redes sociais a arbitrariedade de medidas tomadas, que inclúen a convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sans. As queixas veñen tanto pola cúpula que goberna o hospital como polas medidas da Xunta de Galicia. A enfermería, os auxiliares e os médicos non son donos do hospital e, polo tanto, non teñen ningunha capacidade de goberno sobre as decisións que se toman nel a pesar de que son eles os que están traballando día e noite nesta situación de pandemia. Así é a democracia do capitalismo, na que unha parte pequena allea ás condicións reais dun centro de traballo toma decisións que poden ser de vida ou morte.

Tamén sofre o control capitalista o Ensino público, que desde o comezo do segundo trimestre ve triplicado os casos de coronavirus o que implica en algúns centros como o de IES O Mosteirón (Sada) que ten que dar de baixa a 13 dos 17 profesores cos que conta, sendo unha terrible situación para os alumnos e o seu desenvolvemento académico. Unha vez máis, os traballadores do ensino público non teñen ningún tipo de decisión sobre o seu futuro. Van todos os días a xogar á ruleta rusa como ben indica a sección sindical de CSC no IES A Sardiñeira. Todo isto mentres lemos ao Conselleiro de Educación Román Rodríguez e á Ministra de Educación Isabel Celaá dicir que o ensino primario e secundario é seguro posto que según eles non se está dando transmisión interna nos centros educativos. A realidade é, sin embargo, que a presencialidade do ensino só se pode xustificar en termos económicos, posto que o ensino esencial de xeito telemático implicaría unha inversión importante de diñeiro público (material dixital para a comunidade educativa) e privado (en termos de conciliación familiar).

Do mesmo xeito, o ensino universitario ten que ver como se realizan exames de forma presencial en xaneiro, con acumulacións de incluso centos de estudantes para realizar as probas. Nin os alumnos nin os profesores teñen ningún poder de decisión sobre as súas vidas nun contexto capitalista.

O caso da Sanidade e o Ensino son só unha mostra da realidade que estamos a vivir, que nos indica que o 55’9% dos traballadores do Estado Español estamos condenados a contaxiarnos de coronavirus. Sen embargo, non temos ningún poder de decisión sobre isto xa que o recente decreto sobre o teletraballo establece que este só se dará cando exista acordo entre empresario e traballador. Noutras palabras, un Estado burgués só pode emitir leis que favorezan aos empresarios.

Queda latente, por tanto, que quen lida día a día con este virus, a clase obreira, ten todo por gañar aínda, posto que a estrutura democrática que emana do sistema social e económico do Capital só é unha democracia para unha parte reducida da poboación, para a parte explotadora, burguesa. As institucións desta democracia burguesa non serven aos nosos intereses, de aí que medidas xa de por si irrisorias como as axudas sociais sexan irrealizables e na práctica non as estean a recibir ninguén. So resta acabar con elas e construír a democracia que leve aos traballadores a unha toma de decisións real, na que o persoal sanitario non teña que facer malabares cun presuposto e infraestrutura limitados, senón que sexa capaz de tomar medidas factibles en función do análise da realidade que vive cada día. Unha democracia na que o ensino non teña que se autoconvencer de que a presencialidade é segura e poida realizarse de xeito telemático, posto que é a única vía que preserva con total seguridade a saúde. En definitiva, precisamos dunha democracia obreira que adopta a forma de Socialismo. De non ser así, a clase traballadora só verá aumentado o seu sufrimento nesta profundización da crise do sistema.

O medio para acadar este obxectivo non é mais que a agrupación dos sectores obreiros e populares ao redor da Fronte Única do Pobo (FUP), que adoptará a forma de órgano de máxima representatividade dos traballadores, pensionistas, amas de casa, estudantes… confrontándose, como non podería ser doutro xeito, coa democracia burguesa do capitalismo, que en ningún momento representa outros intereses que non sexan os que favorecen á propiedade privada dos medios de produción.

 

Pola construción da FUP!

Todo o poder para o proletariado!

Socialismo ou barbarie!

Secretaría de Propaganda do P.C.O.E. en Galiza




Los trabajadores únicamente tendremos derechos cuando acabemos con el capitalismo

Hace unas semanas, desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz nos llamaban a los trabajadores a la movilización. En dicha convocatoria decían que esta llamada a la movilización se hacía “en defensa de la bahía poniendo en el centro los derechos laborales”.

Nos dicen “que la sociedad gaditana debe manifestarse para frenar el proceso de desindustrialización que sufre la Bahía de Cádiz, resultado de políticas nefastas de gobiernos centrales y autonómicos”. Resulta que nos señalan que los culpables de la situación de precariedad laboral y de desindustrialización que sufrimos los trabajadores en la Bahía de Cádiz son las políticas de los gobiernos centrales y autonómicos y nosotros nos preguntamos ¿Es esto cierto? La respuesta es clara: Por supuesto que no. La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz señala a los esbirros, a los ejecutores de las políticas dictadas por los capitalistas, a las marionetas que salen y entran en los Consejos de Administración de los bancos y las grandes empresas pero no al auténtico responsable de la situación de miseria y precariedad de la clase obrera en general, y de los de la Bahía de Cádiz en particular. Las grandes multinacionales dirigen el mundo y la producción desde las diferentes agrupaciones imperialistas, como por ejemplo es la Unión Europea (UE), la cual junto a otros organismos imperialistas internacionales se encargan de la distribución internacional del trabajo, de industrializar y desindustrializar, de cultivar o dejar las tierras baldías e inactivas, atendiendo a los intereses económicos de las multinacionales, de la banca, en definitiva, del capital financiero. De hecho, esa UE y demás organismos imperialistas como por ejemplo la OCDE, son los que determinan que la economía del Estado español debe pivotar en el sector servicios y, fundamentalmente, en el turismo. Y esa UE es la responsable de que el campo andaluz no esté plenamente productivo, con una Política Agraria Común que da dineros a los terratenientes por tener improductivas las tierras, condenando a los trabajadores del agro a la emigración y al paro, cerrando las minas y, como no, desindustrializando el Estado español, como estamos viendo en la Bahía de Cádiz, pues a las multinacionales les resulta más rentable para sus intereses desplazar la producción mundial a otros países, fundamentalmente hacía el oriente, donde han establecido la fábrica mundial de su orden económico imperialista. Por tanto, la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz no está señalando a los trabajadores al verdadero responsable de nuestra miseria, de nuestra falta de derechos, de la desindustrialización, en definitiva, de los males que azotan nuestra vida: EL CAPITALISMO.

Es más, no sólo nos lo oculta sino que nos pide que vayamos a los responsables a pedirles que solucionen lo que ellos mismos generan tal y como expresan cuando señalan que “exigimos al Gobierno central que trabaje en el cumplimiento de ambas y que coloque la reindustrialización de la Bahía gaditana en el destino primordial de las cuantiosas subvenciones europeas asignadas a las energías renovables”. Ante ello nos preguntamos ¿Qué prevalece aquí, los intereses de la clase obrera o las pugnas cainitas entre oportunistas? ¿Esta manifestación se hace para organizar realmente a la clase obrera o para cobrarse facturas entre los Anticapitalistas de Kichi y Teresa Rodríguez y Podemos de Pablo Iglesias? Es evidente que si queremos organizar a la clase obrera lo primero que debemos hacer es señalarle el enemigo con nitidez, y en este caso el enemigo es el sistema capitalista, su Estado y la Unión Europea, cosa que no hace la Confluencia Sindical, mas todo lo contrario pues no sólo no identifican al auténtico responsable de la desindustrialización de la Bahía de Cádiz y de quien conduce a los trabajadores a la máxima indigencia en derechos laborales y a la miseria, sino que en sus reivindicaciones lo único que hace es subordinar los intereses de la clase obrera a los intereses de los empresarios, sustituyendo la lucha de clases por el interclasismo, por más que en las manifestaciones griten “viva la lucha de la clase obrera”.

El capitalismo se encuentra en bancarrota. Desde hace más de un siglo, la tasa de ganancia de las potencias imperialistas disminuye cuando, por el contrario, la tasa de explotación se incrementa siendo ello una contradicción irresoluble que demuestra no sólo la caducidad del sistema capitalista, sino la inviabilidad de ese sistema económico para satisfacer no sólo las necesidades de la mayoría de la población sino, incluso, de fracciones de la propia burguesía que se ha proletarizado como consecuencia de haberse arruinado.

La Confluencia Sindical pide a los verdugos, a los responsables de nuestros males, a la UE que los fondos “NEXT GENERATION” sean destinados a la modernización de empresas privadas, es decir a los empresarios, mientras que el pago de esos fondos, de esos cientos de millones de euros, recaerá sobre las espaldas de la clase obrera. Esto es, están demandando que dineros públicos se den a los empresarios a la par que a los trabajadores se nos recortan los derechos. ¿Esto es lo que debe pedir una organización sindical o una confluencia sindical? Es evidente que no, al igual que no están defendiendo los intereses de la clase obrera.

Los empresarios con esos dineros que pide para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz lo que van a hacer es robustecer sus procesos de automatización, robotización, requiriendo menos trabajadores, los cuales serán más explotados. Por el contrario, los trabajadores no sólo tendremos más recortes sociales, pues esos fondos de la UE no son dineros regalados sino que una gran parte vienen a España como créditos, que los trabajadores pagaremos con más impuestos, con peores servicios públicos, con peores pensiones, en definitiva, empobreciéndonos más. ¡Esto es lo que están demandando desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz! Que los trabajadores paguemos la modernización de las Empresas para que los empresarios nos exploten y nos esclavicen más fácilmente. ¡Esto es lo que piden diferentes organizaciones y el Ayuntamiento de Cádiz gobernado por PODEMOS estando a la cabeza un alcalde que dice ser anticapitalista!

Todas estas organizaciones son conscientes de lo que estamos expresando y, todas ellas, son conscientes de la falacia que cometen cuando reclaman “carga de trabajo pero con derecho y cumplimiento de convenio“, pues saben que los convenios que se firman, aparte de ser papel mojado, no son realizados en igualdad de condiciones ni, tampoco, serán juzgados por jueces imparciales sino por una Justicia burguesa que siempre arrastra a favor de su clase, del patrón. ¿De qué nos sirve firmar muy buenos convenios si cuando un trabajador va a firmar el contrato se le dice que si quiere trabajar tendrá que echar 12h al día 7 días a la semana como están trabajando en la factoría de Navantia  de Cádiz, amparándose en una sobrecarga de trabajo cuando todos sabemos que es mentira?

Lo primero que una organización obrera debe señalar a nuestra clase es su enemigo. El enemigo de los trabajadores de la Bahía de Cádiz, y del resto de los trabajadores del mundo, es el Capitalismo y las instituciones desde las que la burguesía impone su dictadura. En el caso de la clase obrera del Estado español, incluida la gaditana, nuestro enemigo es el capitalismo, la Unión Europea y el Estado (donde debe incluirse al Gobierno, a la Junta de Andalucía, a los Jueces y al Ejército y demás fuerzas represivas). Es el momento de que los diferentes sectores que conforman la clase obrera – los trabajadores del metal, los jornaleros, los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, etcétera – unan todas sus luchas en una única lucha de clase contra los capitalistas, su sistema económico y su Estado, conformando el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO al objeto de acabar con la raíz del problema que padecemos, que son ellos, y construir una sociedad que democratice la economía poniendo las fábricas, las tierras, el mar, en definitiva, los medios de producción en manos de todo el pueblo trabajador, de la clase obrera, o lo que es lo mismo, construyendo el socialismo y un Estado socialista que sirva para que los trabajadores tengamos todo el poder político en nuestras manos y podamos distribuir en base a nuestros intereses clasistas la producción realizada. Es una cuestión de justicia pues nosotros somos los que producimos y somos la mayoría. Y esta obra únicamente puede llevarla a cabo la clase obrera organizada y unida siguiendo la dirección revolucionaria de la clase obrera, el marxismo-leninismo.

 

¡FORTALECE EL PARTIDO LENINISTA, FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Cádiz,  1 de febrero de 2021

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ




everis, Naturgy e IBM sellan una alianza para exprimir todavía más a los trabajadores con la colaboración de los sindicatos de la patronal

Desde la célula del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en everis Centers tenemos que advertir de la operación que desde 2018 viene urdiendo un oligopolio del sector eléctrico-gasístico como es Naturgy.

Conocemos por los medios de prensa del gran capital que aquel año 2018 Naturgy presentó ante sus inversores en Londres un gran Plan estratégico hasta 2022 por el que se comprometía a alcanzar un EBITDA de 5.000 millones, un beneficio neto de 1.800 millones de euros y elevar el dividendo un 59%. ¿Cómo lograría Naturgy cumplir con esas cifras? El Plan consistía en reducir 500 millones sus costes anuales. Para ello la burguesía dispone de múltiples instrumentos legales como son la externalización y la reestructuración de plantilla pactados a lo largo del postfranquismo con el gobierno de turno y los “grandes agentes sociales” CCOO y UGT, auténticos especialistas en hacer que las empresas puedan deshacerse de mano de obra asalariada sobrante llevándose comisiones de hasta un 10% por firmar EREs.

Son innumerables los casos en los que los empresarios utilizan mecanismos completamente legales –porque son ellos los que dictan las leyes a los gobiernos de turno– para que sus socios capitalistas pudieran obtener una mayor rentabilidad de sus recursos bajo la fórmula de la ejecución de miles de despidos de trabajadores, disponiendo para ello de la inestimable ayuda de sus sindicatos vasallos CCOO, UGT y USO, integrantes de la Confederación Sindical Mundial (CSI), estructura podrida hasta la médula que pretende presentar la cara amable de un Capitalismo que se encuentra moribundo y que solo los trabajadores guiados por su partido de vanguardia pueden tumbar para mandarlo al estercolero de la historia.

Así, hasta la fecha, un total de 4.600 trabajadores repartidos entre España, Italia, Colombia, Chile, Sudáfrica, Moldavia o Kenia han perdido sus puestos de trabajo en la era Reynés –presidente y CEO de la empresa-, vía salidas incentivadas y prejubilaciones, sumados a la reducción de plantilla correspondiente a las desinversiones, lo que significa un recorte del 30% en dos años y medio. A cierre de 2017, la empresa tenía más de 15.000 trabajadores para quedar en estos momentos en unos 9.900, lo que significa que Francisco Reynés ha amortizado uno de cada tres puestos de trabajo en Naturgy en poco más de dos años.

Por otra parte, Naturgy lanzó un concurso en 2019 a fin de externalizar la gestión de decenas de servicios no esenciales que le permitiría ir más rápido de lo anunciado en sus objetivos iniciales y ya en la presentación de resultados de ese año garantizó que en 2020 lograrían recortar esos 500 millones anuales, es decir, dos años antes de lo previsto. Eran tres las empresas que pujaban por llevarse ese megacontrato de externalización –IBM, Indra y everis– siendo el gigante azul el que finalmente se quedaría con el grueso de la golosa adjudicación aunque everis también pillaba cacho en el llamado proyecto Lean, por el que Naturgy creaba 4 filiales que el 1 de febrero de este año supondrá la salida de 700 trabajadores, hacia IBM (menos de 500) y everis (más de 200).

El 14 de enero de 2021 la prensa informaba de la penetración de Naturgy en el mercado estadounidense de las renovables con la compra de Candela Renewables, una firma de proyectos de solar y eólica con sede en San Francisco fundada por exempleados de First Solar y que tiene acuerdos con Apple y Microsoft. La operación supone el desembolso de 1800 millones de euros. En resumen, la doble fórmula de la externalización más la reestructuración de plantilla le generan a la multinacional de la mariposa naranja aquellos 1800 millones de euros de beneficios que prometió a sus inversores en Londres en 2018 y precisamente con 1800 millones consigue irrumpir en el mercado internacional.

No hay duda de que el Plan estratégico de Naturgy supone todo un éxito para la empresa y sus inversores. Mientras tanto, el “Plan estratégico” de los trabajadores es hasta ahora el de no organizarse, de no intervenir en política y quedar a merced de las decisiones de las empresas, de los gobiernos y de los sindicatos vendidos que, como hemos visto, quitan, ponen y mueven plantillas a su antojo rebajando e incluso destruyendo sus condiciones laborales para aumentar los beneficios de los capitalistas. Una sangría de bajas y despidos que ha tenido por testigos a sindicatos como UGT, que en Andalucía ha sido condenado por el Tribunal Supremo por usar ayudas de la Junta para indemnizar a los trabajadores despedidos al más puro estilo empresarial, sin olvidarnos de CCOO, USO y SIE que, una vez más, juntos están haciendo un teatrillo de guerra sindical teniendo como moneda de cambio los 300 trabajadores afectados por la prórroga de la suspensión temporal de empleo que Naturgy activó en septiembre de 2019 para frenar los recortes que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) pretendía aplicar sobre las retribuciones que cobran las redes de distribución de gas, un negocio controlado en un 70% por esta empresa. Es más que chocante que, siendo supuestamente la CNMCel organismo que promueve y preserva el buen funcionamiento de todos los mercados en interés de los consumidores y de las empresas, público con personalidad jurídica propia, independiente del Gobierno y sometido al control parlamentario”, hubiera reculado suavizando su ‘hachazo’ a las gasistas hasta el 9,6%, frente al inicial 17,8% e incluso finalmente paralizándolo para partir de cero, aplazamiento que fue avalado en diciembre de 2019 por el “Gobierno más progresista de la historia de la democracia española” formado por la coalición de socialfascistas del PSOE y los “nuevos” socialdemócratas de UNIDAS PODEMOS a través de su original Ministerio para la Transición Ecológica.

Vemos con meridiana claridad que quien manda en el Capitalismo son los capitalistas, mientras que los Gobiernos (ya sean socialdemócratas, liberales o abiertamente fascistas), los organismos públicos “independientes”, los sindicatos corruptos… todos ellos están al ordeno y mando de los grandes dueños de los medios de producción como son los propietarios de everis, Naturgy o IBM.

La rotación de altos cargos entre el sector público y el sector privado adquiere en el caso de Naturgy una dimensión especial teniendo en nómina en las últimas décadas hasta 30 ilustres representantes de la política y la empresa, entre ellos dos expresidentes de Gobierno, cinco exministros, una excomisaria europea, un comandante de las Fuerzas Armadas y decenas de ex diputados, eurodiputados y secretarios de Estado, destacando Felipe González, Leopoldo Calvo-sotelo, Cristina Garmendia, Josu Jon Imaz, Nemesio Fernández Cuesta o Narcís Serra I Serra.

La trayectoria de la antigua Gas Natural Fenosa -una de las empresas más antiguas del lbex 35- y la presencia constante de representantes políticos tanto del franquismo como del periodo democrático-burgués es la constatación más clara de lo que ya en 1848 descubrió Carlos Marx: Hoy, el Poder público –es decir, el Estado– viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa. Buena fé de ello da la iniciativa llamada “Equipo País. Líderes para construir el futurocompuesta por 130 miembros de la gran burguesía, buitres sin escrúpulos de una absoluta bajeza moral como son Ana Patricia Botín (Banco Santander), Amancio Ortega (Inditex), Antonio Brufau (Repsol), Fernando Abril-Martorell (Indra), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Rafael del Pino (Ferrovial), Concepción Dancausa (Bankinter), Sol Daurella (Coca-Cola), José María Entrecanales (Acciona), Luis Gallego (Iberia), José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), Pablo Isla (Inditex), Pilar López (Microsoft España), Marta Martínez (IBM España), Rafel Miranda (Acerinox), Francisco Reynes (Naturgy), Francisco José Riberas (Gestamp), Juan Roig (Mercadona), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Carlos Torres (BBVA). Este club Bilderberg a la española, no tiene reparo en mentir definiéndose como un “equipo sin ideología, al servicio de la sociedad y de los diferentes partidos, formado por personas que hayan demostrado su excelencia en la gestión, su capacidad de liderazgo y sus valores” y que se constituye para ayudar al Gobierno a salir de la crisis, pero sería de inocentes no pensar que su verdadero objetivo son los “fondos de recuperación” de 140.000 millones de euros de un total de 750.000 millones de euros que la Unión Europea acordó destinar a la gestión de la crisis de la COVID-19 en julio de 2020 mediante una operación que Pedro Sánchez calificaba como una de las páginas más brillantes de la historia de la Unión Europea. Pero mientras “los mejores líderes y gestores de la sociedad civil española” se afanan en hacer creer que su objetivo es “apoyar al sector público en la reconstrucción de España”, la realidad material del pueblo trabajador es bien distinta: el 13 de enero se sabía del primer muerto por frío en la Cañada Real de Madrid donde se congelan más de 4.000 personas, entre ellos 1.800 niños porque Naturgy –cuyo presidente casualmente integra Equipo Paísno devuelve la luz a sus casas.

Los trabajadores sólo nos tenemos a nosotros mismos. Por eso, desde la célula del PCOE en everis Centers hacemos un llamamiento a los 200 trabajadores de Naturgy que en febrero de este año serán externalizados pasando a nómina de everis, a los 700 que pasan a IBM, a los que 300 de Nedgia que entraron en el ERTE, etc.  para que desde ya contacten con nosotros y nos unamos en base a la unidad, la organización y la solidaridad desde una perspectiva de clase, que es el más potente instrumento que tenemos para construir una sociedad donde nuestros derechos estén garantizados. A su vez, instamos a las distintas organizaciones hechas por y para trabajadores a sumarse a la lucha organizada para derrocar a los oligarcas que no tienen escrúpulos en jugar con nuestros puestos de trabajo, con nuestras condiciones de trabajo y con nuestras mismas vidas.

 

¡Por la unidad de la clase obrera contra el Capitalismo y hacia el Socialismo!

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español