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¿Quiénes defienden que esto es lo que merece el pueblo andaluz?

Hay quienes reniegan del Socialismo o la Dictadura del Proletariado argumentando que es una utopía que la clase obrera tome el poder y dirija la producción, que planifique la economía y la sociedad en beneficio de todo el pueblo trabajador, a pesar de que todo emana de su trabajo colectivo. Defienden, por tanto, que los parásitos burgueses, terratenientes y banqueros, que no hacen ni el trabajo sucio que hacen sus lacayos del congreso y el parlamento andaluz, sean los que decidan a qué se destina la riqueza generada y a quiénes poner al frente de sectores tan delicados como el de la sanidad. Enfrente estamos los comunistas, los únicos que consideramos a la clase obrera el sujeto revolucionario, y porque señalamos además que asistimos a los síntomas de un régimen decadente, anacrónico, de señoritos y siervos, que refleja el pensamiento y la esencia de la clase dominante.

¿Acaso destinaríamos los trabajadores 11 millones de euros emanados de nuestro esfuerzo a mantener a bufones parásitos como Bertín Osborne, terrateniente para más INRI? ¿a subvencionar una televisión de pandereta y peineta, de pan y circo, que ha sido y es Canal Sur bajo los gobiernos del PSOE-IU antes y PP-Cs-Vox ahora, para quitárselo a la lucha contra una pandemia? Pues eso es lo que ha hecho el actual gobierno fascista de la Junta de Andalucía, mostrando cuán necesario es para los terratenientes andaluces un instrumento como RTVA, dotada ya de antemano con 157 millones de euros, para impedir que la clase obrera andaluza desarrolle la conciencia de clase necesaria para levantarse ante el saqueo al que es sometido el pueblo andaluz.

Y muy ilustrativo del papel que juega la izquierda comparsa del sistema, es el apoyo de Adelante Andalucía a este desvío de recursos destinados a combatir al COVID-19, al que consideran NECESARIO.

¡Y éstos son los que dicen que la clase obrera no está preparada para mandar! ¡Que eso es una utopía! Claro, no les interesa ¡porque se les acabaría el chollo y tendrían que ponerse a trabajar, si es que alguna vez lo han hecho!

También sería inconcebible que la clase obrera, contando con un personal médico más cualificado y con más medios tecnológicos que nunca, colocara al frente del sistema de salud a un chiquilicuatre como Jesús Aguirre, que ni siquiera sabe expresarse en público:

Viendo cómo gobiernan los títeres del capital, ya sea en la Junta de Andalucía como en el gobierno central, es imposible que el pueblo andaluz no salga beneficiado levantando su propio poder, su propio Estado. Sobre todo porque en el Socialismo sí será la clase obrera la que tenga el control, no sólo de lo que se recauda vía impuestos, sino de todo lo que se produce en Andalucía, es decir, el PIB que actualmente son 166 mil millones de euros. Y porque ya no habrá una clase parasitaria como los capitalistas para dictar, a través de sus marionetas del arco parlamentario desde el PCE hasta VOX, lo que hacer con la riqueza que generamos colectivamente el pueblo trabajador andaluz.

Por el derrocamiento del capital y sus lacayos

Por la construcción de una nueva sociedad sin parásitos

Toda la riqueza en manos del pueblo trabajador

Comité Regional del P.C.O.E. de Andalucía




El capitalismo monopolista de Estado está en descomposición absoluta. Sólo hay una salida: El Socialismo

El pasado viernes 25 de septiembre, en Barcelona, se celebró el acto de entrega de los despachos judiciales, acto llevado a cabo por la cúpula judicial. A dicho evento el Gobierno negó la asistencia al monarca y jefe del Estado esgrimiendo razones de seguridad. Las supuestas razones de seguridad eran el chalaneo realizado con la sentencia de inhabilitación a Torra, sentencia dictada desde que el Estado manejó a su antojo a la Junta Electoral en su celada contra el nacionalismo catalán.

Esta ausencia ha servido para recrudecer el enfrentamiento entre la extrema derecha y el Gobierno “progresista”, ambos iguales de defensores del capitalismo monopolista de Estado y de su Estado franquista, con la Jefatura del Estado siempre como frontispicio de las fuerzas reaccionarias que realmente dirigen el Estado. Así, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, el cual lleva prácticamente dos años en funciones, no dudó en posicionarse en su lugar, con la parte más reaccionaria y franquista del Estado viniendo a decir que el Gobierno había impedido al monarca estar presente en dicho acto como consecuencia de movimientos políticos realizados desde la propia jefatura del Estado. No hemos de olvidar que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial fue impuesto por el PP en 2013, algo obvio, pues este personaje fue alto cargo en los gobiernos de José María Aznar y emparentado con la familia del Teniente General fascista José Antonio Sáenz de Santa María, a través del nieto de este último.

Esta trifulca es la respuesta al anuncio del Ministro de Justicia el pasado 23 de septiembre de empezar a tramitar los indultos a los presos políticos del Govern de Puigdemont así como de revisar el Código Penal con respecto de la sedición. Y, sin duda, esta acción viene determinada por la necesidad que el Gobierno de PSOE con PODEMOS/IU/PCE como subalternos tienen para tratar de buscar apoyos para sacar adelante sus presupuestos así como otro tipo de medidas, como por ejemplo, neutralizar el poder que el PP – como representante más importante de la extrema derecha – tiene en el Consejo General del Poder Judicial a través de sus nombramientos en 2013, los cuales están ya en funciones, al objeto de quitar la capacidad de seguir colocando a jueces ultraconservadores, cuando no abiertamente fascistas, en los órganos de poder de la judicatura como está haciendo Lesmes.

La putrefacción del Estado se comprueba por múltiples vectores, siendo uno de los más notorios el Poder Judicial. Tras las sentencias del procès, la de los jóvenes de Altsasu o, sin ir más lejos, la última contra el antifascista Rodrigo Lanza se comprueba que dicho brazo del Estado, junto con el Ejército y las Fuerzas Represivas y su Jefatura – el Rey -, son la parte más reaccionaria del mismo. Sin embargo, la forma premeditada de actuar se constata analizando los hechos, como por ejemplo que la Casa Real anunció la huida del Estado español del padre del Jefe del Estado el pasado 3 de agosto, en uno de los momentos del año donde el pueblo más distraído se halla. Otro ejemplo ha sido cómo han hecho pública la sentencia inhabilitando al President de la Generalitat. Una vez pasada la Diada Nacional de Catalunya y el acto del Consejo General del Poder Judicial el pasado 25 de septiembre en Barcelona, el lunes 28 de septiembre hacen pública la Sentencia de inhabilitación de Torra. Y, sin duda, siendo conscientes de la repercusión de esta sentencia, inmediatamente después – el martes 29 de septiembre – se hace pública la amnistía absoluta a la estafa de la salida a bolsa de Bankia, curiosamente con la Presidenta de la Audiencia Nacional Ángela Murillo a la cabeza, que resuelve una estafa que a los trabajadores del Estado español les ha costado más de 14 mil millones de euros, absolviendo a los presuntos estafadores, de tal modo que dicha estafa para el pueblo se zanja sin culpable alguno. La Jueza Murillo los ha puesto en la calle señalando que la culpa ha sido de la doble recesión y pasando por encima de la Fiscalía, los inspectores del Banco de España y el juez Andreu por su instrucción del caso Bankia, y salva al propio Estado – Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, aparte de a Rato y 33 inculpados más. Hay que recordar que la Jueza Murillo ha sido señalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por el juicio realizado contra Arnaldo Otegi en el caso Bateragune, da tal manera que dicho Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó al Estado español por la parcialidad de esta Jueza, totalmente ubicada en la extrema derecha, forzando al Tribunal Supremo a anular la sentencia en el caso Bateragune contra Otegi.

El Estado, cada día más escorado hacia la extrema derecha, incluso le inoportuna ya un gobierno compuesto por reaccionarios, socialdemócratas y oportunistas. De hecho el Estado reclama un gobierno abiertamente fascista, ya le incomoda incluso una derecha entregada como el PSOE, por eso los choques entre la judicatura, las fuerzas represivas del Estado y el Gobierno.

Los abiertamente fascistas salen en defensa abierta de la Corona, alabando a Felipe VI como por ejemplo ha hecho el fascista Felipe González y censurando al sector oportunista del Gobierno. La defensa de la Corona y de la unidad de España unida a la judicialización de la política, como consecuencia del control absoluto de la Judicatura por parte de los fascistas, son las banderas de estos. Por otro lado, el gobierno, también defensor de la monarquía y de las leyes reaccionarias realizadas por los fascistas, pues en nada han cambiado el corpus jurídico impuesto por el reaccionario y corrupto gobierno de Rajoy, necesita sacar adelante tanto unos presupuestos como reformar las leyes relacionadas con el Consejo General del Poder Judicial, limitándole poder cuando esté en funciones.

Y en este escenario, la fracción socialdemócrata del nacionalismo catalán, ERC, traicionando por completo al pueblo catalán y a lo expresado por éste el pasado 1 de octubre, está transando con el gobierno del PSOE y PODEMOS/IU/PCE. El Gobierno es consciente de que necesita reconstruir la mayoría de la moción de la censura a Rajoy. La negociación que tienen entre ellos es clara: indulto para los presos políticos del Govern de Puigdemont y reforma del Código Penal con respecto del delito de sedición y fortalecer la posición de ERC para que ésta se convierta en la fuerza política hegemónica en Cataluña al objeto de buscar un encaje de Cataluña en el Estado sin que se rebase el autonomismo, aniquilando por completo el 1 de octubre.

La putrefacción de la superestructura y la naturaleza fascista del Estado se constata y resume con rapidez: Mientras el Estado inhabilita a un President de la Generalitat por no quitar una pancarta que reclama la libertad de los presos políticos ese mismo Estado otorga impunidad a los que estafan al pueblo español ya sea en Bankia o ya sea un monarca salpicado por corrupción al que se facilita la salida del país y se custodia en los Emiratos Árabes Unidos huyendo de la justicia suiza, pues la española le otorga la impunidad absoluta.

Por más juegos de manos que hagan los capitalistas – ya sean fascistas o socialdemócratas y oportunistas, todos ellos defensores del Capitalismo monopolista y su Estado reaccionario – la putrefacción política e institucional, esto es, de la superestructura es resultado de la bancarrota del capitalismo a nivel mundial, a nivel general y, consecuentemente, del capitalismo en el Estado español.

Por más que los capitalistas – ya sean fascistas o socialdemócratas y oportunistas – se afanen en salir en defensa del capitalismo señalando a la COVID-19 como responsable de la crisis económica, leyendo lo que ellos mismos señalaban hace una década, esa defensa queda refutada por ellos mismos demostrándose como una nueva mentira de los capitalistas para ocultar la realidad, que no es otra que la caducidad e inviabilidad del capitalismo. El imperialista George Soros en septiembre de 2012, es decir, hace 8 años, señalaba lo siguiente “La zona euro es una miniatura del sistema Bretton Woods que se estableció tras la Segunda Guerra Mundial y que subordinaba la periferia al centro (…) el verdadero peligro es que Europa quedará permanentemente dividida entre acreedores y deudores. A los primeros siempre les irá mejor que a los segundos, porque estos tienen que pagar tipos de interés mucho mayores y eso se convierte en una desventaja permanente que ampliará las diferencias entre ambos (…) así la periferia estará permanentemente deprimida y dependiente del centro que acaparará toda la inversión y el talento y que dejará a la periferia permanentemente en crisis, y ese es el destino que le depara a España y a Italia (…)”. En realidad todo es más sencillo aún, el capitalismo productivo ha pasado a la historia, vivimos en la fase putrefacta del capitalismo, donde la economía es especulativa, virtual, ficticia, por ello, el capitalismo está sentenciado porque ya es inviable, yendo al traste tanto “deudores como acreedores” – empleando la terminología de Soros – porque lo que está muerto es el capitalismo.

El desequilibrio de la composición orgánica del capital es cada vez mayor, incrementándose por la vía del capital constante en detrimento del capital variable, la parte del capital que genera plusvalía, que es donde realmente está la riqueza en el sistema capitalista. En la búsqueda de la obtención de más plusvalía los monopolios se lanzan en los brazos del desarrollo tecnológico buscando la automatización, al objeto de obtener plusvalía de manera más extractiva, sin embargo, esta automatización bajo el capitalismo lo que produce es que desciendan los márgenes de ganancia del burgués, pero también expulsa a cada vez más millones de trabajadores a engrosar las filas del paro forzoso, condenándolos a la miseria y, por tanto, reduciéndose drásticamente la demanda de tal modo que se suceden las crisis con mayor frecuencia, de tal modo que la única manera que la burguesía tiene para sostener artificiosamente su caduco y moribundo sistema es mediante la putrefacción, mediante el dinero ficticio.

El Doctor en sociología de la Universitat Jaume I de Castelló, D. Andrés Piqueras Infante, en su ensayo “El capital ficticio especulativo-parasitario se pone al mando del capitalismo. El recrudecimiento de la desigualdad, la explotación, el desempleo, la precariedad, la pobreza, el despotismo y la desposesión”, en la revista AREAS, señala:

Según avanza la automatización el capital productivo levanta ante sí obstáculos de más difícil superación: pérdida sostenida de la rentabilidad y agotamiento del crecimiento exponencial, creciente incapacidad de generar empleo y de realizar la ganancia. Frente a ello, se dispara la importancia y el papel del capital en su forma de dinero, como capital a interés en su versión más ficticia y a la vez especulativo-parasitaria. La “financiarización” no es sino la exacerbación de esta versión, pero no es causante sino dependiente de la caída de la rentabilidad industrial. Sin embargo, el auge del capital ficticio especulativo-parasitario está moldeando profundamente al capital productivo, contribuyendo a profundizar algunas dinámicas dramáticas: selección de la inversión productiva eliminadora de empleo o empobrecedora del mismo, brutalización de los mercados laborales, acumulación sin crecimiento, desposesión de la riqueza colectiva y aceleración de la desigualdad, entre otras. Con ello se compromete la propia viabilidad de la sociedad. (…) Automatización más “Financiarización” más Desposesión más Explotación Amplia, muy difícilmente pueden ni constituir ni mantener sociedad. Y un modo de producción que no puede hacer sociedad se muestra manifiestamente inviable. Sin futuro.

El capitalismo es inviable, la propiedad privada sobre los medios de producción supone un freno al desarrollo del ser humano y, en consecuencia, o mandamos al capitalismo al estercolero de la historia y se socializan los medios de producción para ponerlos a disposición del desarrollo del ser humano, o el género humano está condenado a la miseria y a la extinción. La disyuntiva histórica ante la que se confronta el género humano hoy es clara: O socialismo o barbarie, o socialismo o muerte.

La única salida que tiene la clase obrera es una salida rupturista y revolucionaria contra el capitalismo, contra la burguesía y por la construcción del socialismo, de la socialización de los medios de producción, por poner la economía en manos de la clase obrera así como construir un Estado nuevo, donde sea la clase obrera la que imponga sus dictados.

Lo primero que tenemos que hacer los comunistas, pues, es combatir al oportunismo y no mimetizarnos con el discurso de éste. Debemos dejar atrás otras disyuntivas como la que plantean los oportunistas en el Estado español, como por ejemplo “monarquía o república”, y plantear la disyuntiva en los justos términos del momento histórico en el cual nos hallamos que, como hemos visto, es “capitalismo o socialismo”. Fortalecer al oportunismo es fortalecer al capitalismo que es quien lo crea y alimenta y, por consiguiente, es fortalecer a la oligarquía y desviar a los trabajadores de su misión histórica.

Lenin nos enseñó que “La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo, y por lo tanto el capital, al dominar esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa, hace vacilar este Poder”. La república en general que pregona la burguesía no monárquica, y parte del oportunismo, no implica la resolución de los problemas de la clase obrera, ni tampoco la resolución de las contradicciones irresolubles que devoran al sistema capitalista. Es una república nociva para los trabajadores porque hace que la oligarquía siga ostentando el Poder. No es más que un señuelo, una forma con la que engañar al pueblo y frenar su avance, en el caso que éste se movilice abiertamente contra la monarquía.

Por otro lado, otra parte del oportunismo, con un abigarrado discurso pseudorrevolucionario, propugna la República Popular. Sin embargo, la república popular no tiene razón de ser hoy pues no se dan las condiciones específicas que alumbraron este tipo de democracia en la década de los 40s del siglo pasado, primero porque no existe una Unión Soviética, segundo porque el imperialismo se halla, como hemos comprobado, en la bancarrota, caduco, en agonía permanente.

La clase obrera hoy posee el conocimiento para mover y dirigir su propio Estado. Por ello, por el desarrollo de la lucha de clases, no procede más que la socialización absoluta de los medios de producción y, consecuentemente, la instauración del poder de los trabajadores en general orientados por la clase obrera y no un Estado multiclasista, o lo que es lo mismo, lo que la clase obrera y demás clases populares requieren es la Dictadura del Proletariado en el sentido marxista-leninista, esto es, una República Socialista donde se liquide inmediatamente el aparato del Estado burgués y sea sustituido por el poder de la clase obrera.

La cuestión no está en discutir qué forma de Estado ha de tener el Estado burgués, el Estado capitalista, la cuestión no está en buscar ententes con la burguesía y darle fórmulas para que la burguesía siga teniendo el Poder, sino que la salida pasa por destruir el capitalismo y su Estado, y ello pasa inexorablemente por la Dictadura del Proletariado, por la República Socialista ya que, cualquier otra cosa es un engaño, es moverlo todo para que no cambie nada, para sostener al capitalismo.

 

¡POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA!

¡POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 4 de octubre de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Saludo a la FSM en su 75 aniversario

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) queremos expresar nuestra felicitación a la Federación Sindical Mundial por su 75 aniversario. Una trayectoria de lucha obrera iniciada tras la Segunda Guerra Mundial, que significó la victoria del socialismo sobre el imperialismo, y que 75 años después sigue defendiendo los valores de la unidad de clase y el internacionalismo proletario por la superación del sistema capitalista de producción.

 

Estamos convencidos que el trabajo de los miles de militantes obreros adscritos a la FSM culminará, con el apoyo y la dirección de esta, en una central sindical única que barra de una vez por todas al sindicalismo amarillo financiado por el Estado español, anhelo de la clase obrera en nuestro país, y sirva de herramienta a los trabajadores para la dura lucha que deben librar en su objetivo de derrotar a los monopolios y el imperialismo.

 

Por último, queremos trasladar a la FSM todo nuestro apoyo en su labor de fortalecer el sindicalismo de clase y combativo en el mundo y esperamos que la celebración de su 75 aniversario, aún en estos momentos de pandemia del Coronavirus, sea exitosa y sirva de impulso para el desarrollo del trabajo que tiene por delante su organización.

 

3 de octubre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La sagrada propiedad privada contra el derecho a la vivienda digna en la República Francesa [ESP/FRA]

Los problemas se universalizan y las medidas de los Estados capitalistas también.

Frente a la miseria que estalla en todo el mundo a medida que el régimen capitalista se estanca en su crisis más profunda que nunca, todavía más por las medidas tomadas para combatir el COVID-19, los gobiernos de los países capitalistas han decidido dar otra vuelta de tuerca: criminalizar la pobreza de la que son cómplices.

En Francia, según la Federación de Actores de la Solidaridad (FAS) y Unicef Francia, un millar de niños han dormido en la calle o en refugios improvisados la víspera del inicio escolar.

Antes de la explosión del COVID-19, en febrero de 2020, más de 902.000 personas carecían de un alojamiento propio. Según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) de Francia, en 2019 había 3 millones de viviendas vacías en Francia, 250 mil personas sin techo y 2 millones de demandantes de una vivienda de alquiler moderado (HLM).

Hace unos días, la asociación sin ánimo de lucro Secours Populaire Français acaba de alertar del estallido de pobreza en Francia. Según la secretaria general de la asociación, Henriette Steinberg, no hemos vivido jamás una situación parecida desde la Segunda Guerra Mundial, y hay urgencia. Como botón de muestra, sólo en la universidad Paris-8 ha sido necesario repartir más de 1800 lotes de comida a los estudiantes durante el confinamiento. Los profesores de dicha universidad han tenido que recolectar 50.000 euros de su propio bolsillo.

¿Cómo hacer frente al estallido de los desahucios de las familias de sus casas cuando no aguanten más después de meses sin ningún ingreso debido a los despidos masivos y los cierres de empresas? En definitiva, ¿cómo hacer frente al estallido de personas que viven en la calle?

La respuesta de los gobiernos capitalistas no es dar una solución a esas familias y personas, porque eso iría contra la gran propiedad privada, en este caso inmobiliaria y del suelo, sagrada y protegida por encima de cualquier derecho fundamental escrita en la constitución de cualquier República capitalista. Muy al contrario, los gobiernos han decidido convertir en delincuentes a las familias trabajadoras que han sido y serán desahuciadas por la fuerza de la ley del mercado.

Con ese objetivo, tanto en España como en Francia, los “mass media”, han lanzado una campaña contra los “okupas” para provocar la compasión por los propietarios de casas. Ha bastado un caso de una pareja de jubilados de Lyón cuya residencia secundaria ha sido ocupada, mediatizado en todos los platós de los canales informativos, para que el Estado banquero presidido por Emmanuel Macron, vía el Ministerio de Vivienda, introduzca en la Asamblea Nacional una enmienda al proyecto de ley ASAP (Aceleración y Simplificación de la Acción Pública), que coincide con la expresión inglesa “As Soon As Possible” queriendo decir “tan pronto como sea posible”, para acelerar los desahucios. Hasta ahora las residencias secundarias u ocasionales no se consideraban “domicilios”, y por ello los procedimientos de desahucio eran menos flexibles.

Con esta enmienda, los prefectos podrán ejecutar un desahucio 76 horas después del requerimiento contra los ocupantes de una vivienda vacía.

Al mismo tiempo, el gobierno ha retirado cantidades considerables de las ayudas personales a la vivienda (APL) y a las viviendas sociales (HLM): 800 millones de euros menos en 2018, 890 millones en 2019 y 1,3 mil millones en 2020.

Sin embargo, lo que no se ha tocado para nada es la multimillonaria riqueza acumulada por la burguesía francesa. Según el último estudio publicado en septiembre por la ONG Intermon Oxfam, el patrimonio acumulado por las 500 fortunas más grandes de Francia ha aumentado un 3 % en 2020, batiendo así un nuevo récord a pesar de la crisis. El multimillonario francés Bernard Arnault ha visto aumentar su fortuna un 26% entre el inicio de la pandemia y finales de mayo.

Las contradicciones de las relaciones capitalistas de producción, con el desarrollo actual de las fuerzas productivas, son cada vez más evidentes. Mayor capacidad para producir riqueza, mayor desempleo se produce bajo la propiedad privada de los medios de producción. Mayor riqueza acumulada en el bando de los propietarios, mayor miseria acumulada en el bando de los proletarios. Sin la propiedad colectiva de los medios de producción, es imposible planificar la economía y los recursos en función de las necesidades de toda la sociedad.

Los problemas se universalizan y la solución también debe universalizarse. Por tanto, frente a la dictadura de los mercados y capitales internacionales contra las necesidades de las clases trabajadoras de todos los países, hay que imponer la dictadura del proletariado a escala internacional, el Socialismo como primera etapa hacia el Comunismo, para acabar con tales contradicciones que provocan tanto sufrimiento a los pueblos del mundo entero.

Y para dar ese paso, es necesario construir un nuevo Movimiento Comunista Internacional sobre la base de la solidaridad, el respeto y la defensa del marxismo-leninismo, donde no tengan lugar los viejos métodos y vicios.

 

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

Por la instauración del Socialismo a nivel mundial

Por la reconstrucción del Movimiento Comunista Internacional

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

La sacrée propriété privée contre le droit au logement digne à la République Française

 

Les problèmes s’universalisent et les mesures des États capitalistes aussi.

Face à la misère qui grimpe partout dans le monde à fur et à mesure que le régime capitaliste reste coincé par sa crise plus profonde que jamais, encore plus à cause des mesures prises pour combattre la COVID-19, les gouvernements des pays capitalistes ont décidé donner encore un autre tour de manivelle : criminaliser la pauvreté de laquelle ils sont complices.

Selon la Fédération des Acteurs de la Solidarité (FAS) et Unicef France, un millier d’enfants ont dormi à la rue ou dans des abris de fortune la veille de la rentrée scolaire en France.

Encore avant l’explosion de la COVID-19, en février 2020, plus de 902.000 personnes étaient privées d’un logement personnel en France. Selon l’Insee, en 2019 il y avait 3 millions de logements vacants en France, 250 mille sans-abri et 2 millions de demandeurs de HLM.

Il a quelques jours, l’association à but non lucratif Secours Populaire Français viens d’alerter de la  flambée de pauvreté en France. Selon la secrétaire générale de l’association, Henriette Steinberg, «Nous navons jamais vécu une situation pareille depuis la Deuxième Guerre mondiale, et il y a urgence». Comme exemple, à l’université Paris-8, il a fallu livrer plus de 1 800 colis alimentaires aux étudiants durant le confinement. Les professeurs de fac ont du apporter 50.000 euros.

Comment faire face à la flambée des expulsions de familles de chez eux quand ils ne tiendrons plus après de mois sans aucun revenu à cause des plans sociaux et des fermetures d’entreprises? En définitive, comment faire face à la flambée des personnes qui dorment à la rue?

La réponse des gouvernements capitalistes n’est pas donner une solution à ces familles et personnes, car ça irais à l’encontre de la grande propriété privée, dans ce cas l’immobilière comme le foncier, sacrée et protégée par dessus de n’importe quel droit fondamental écrit sur la constitution de n’importe quelle République capitaliste. Bien au contraire, les gouvernements ont décidé convertir en délinquants les familles travailleuses qui ont été et seront expulsées par la force de la loi du marché.

Avec ce bût, en Espagne comme en France, les mass-médias ont lancé une campagne contre les «squats» pour provoquer la compassion aux propriétaires de maisons. Il a suffit un cas du couple de retraités à Lyon qui a vu occupée sa résidence secondaire, médiatisé sur touts les plateaux de chaînes d’infos, pour que l’État banquier présidé par Emmanuel Macron, via le Ministère de Logement, fasse passer à l’Assemblée nationale un amendement au projet de loi ASAP (Accélération et Simplification de l’Action Publique), qui coïncide avec l’expression anglaise «As Soon As Possible» voulant dire « aussi tôt comme possible», pour accélérer les expulsions. Jusqu’à là, les résidences secondaires ou occasionnelles n’étaient pas considérées «domiciles», et pour telle raison les procédures d’expulsions étaient moins souples.

Avec cet amendement, les préfets pourront exécuter l’expulsion en 76h après une demande de mise en demeure des occupants d’un logement vacant.

En même temps, le gouvernement à enlevé des montants considérables aux HLM: 800 millions en moins en 2018, 890 millions en 2019 et 1,3 milliard en 2020.

Par contre, ce qui n’est pas du tout touché c’est la milliardaire richesse cumulée par la bourgeoisie française. Selon la dernière enquête publiée en septembre par l’ONG Intermon Oxfam, le patrimoine cumulé des 500 plus grandes fortunes en France a progressé de 3% en 2020, battant ainsi un nouveau record malgré la crise. Le milliardaire français Bernard Arnault a vu sa fortune augmenter de 26 % entre le début de la pandémie et la fin du mois de mai.

Les contradictions des rapports de production capitalistes, avec le développement actuel de forces productives, sont de plus en plus évidentes et insolubles. Plus de capacité pour produire de la richesse, plus de chômage s’est produit sous la propriété privée des moyens de production. Plus de richesse cumulée au camp des propriétaires, plus de misère cumulée au camp des prolétaires. Sans la propriété collective des moyens de productions, impossible de planifier l’économie et les ressources en fonction des besoins de toute la société.

Les problèmes s’universalisent et la solution doit aussi s’universaliser. En conséquence, face à la dictature des marchés et capitaux internationaux contre les besoins des classes travailleuses de tous les pays, il faut imposer la dictature du prolétariat à échelle internationale, le Socialisme comme première phase vers le Communisme, pour finir avec telles contradictions qui provoquent tellement des souffrances aux peuples du monde entier.

Et pour faire ce pas là, il faut bâtir un nouveau Mouvement Communiste International sur le base de la solidarité, le respect et la défense du marxisme-léninisme, où les vieux méthodes et mauvaises habitudes n’auront pas de la place.

 

Vive l’internationalisme prolétarien

Pour l’instauration du Socialisme à échelle mondiale

Pour la reconstruction du Mouvement Communiste International

SECRÉTARIAT DE RELATIONS INTERNATIONALES DU COMITÉ CENTRAL DU PARTI COMMUNISTE OUVRIER ESPAGNOL (P.C.O.E.)




El pan nuestro de cada día [ESP/CAT]

El capital hace y deshace a su antojo, pues se debe alimentar del trabajo ajeno devorando la plusvalía que obtienen de la explotación a la clase obrera. El problema que vemos en Ripollet, en este caso en la fábrica Motherson Sinthermetal (Nissan, etc.…), es el de siempre y el que nos espera como pan de cada día en un país condenado al sector servicios por la distribución internacional del trabajo trazada por los monopolios, convirtiendo al Estado español en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista, sino el más débil. El imperialismo es el capitalismo putrefacto, para sobrevivir ha de cargar todo el peso sobre las espaldas de la clase obrera (destruyendo empleo, tejido industrial, precarizando todavía más las condiciones de la clase obrera, y haciendo guerras de rapiña y desestabilizando estados).

Las empresas transnacionales se preparan para un cambio a nivel productivo, se suceden cambios que sobrepasan a la época del imperialismo, y ningún capitalista se quiere quedar rezagado respecto de sus competidores. La distribución internacional del trabajo, donde los monopolios determinan el desarrollo económico de las diferentes regiones del mundo, provoca que las empresas multinacionales deslocalicen la producción industrial y se lleven las producciones hacia otras zonas más atractivas para la inversión de capital, como es el caso de Motherson Sinthermal la cual pretende deslocalizar la empresa hacia la India. Así se distribuye la producción en la actual fase del capitalismo, a nivel mundial, a la orden del monopolio. El método es el de siempre, un cóctel de precarización previa del ámbito laboral y sindicalismo representativo que huele a amarillismo y aristocracia obrera. Ya sabemos que el parásito que nace en las entrañas del capitalismo tiende al egoísmo, tanto en el capitalista como en el que admira su forma de vivir y aspira a parecerse. Y tan culpable es el amarillo como el capitalista, solo que el primero prostituye el trabajo ajeno por muchos menos dineros y es nuestro deber denunciarlo y desenmascararlo en cualquier tribuna que ocupe. Tenemos que ir a pie de fábrica a explicar al obrero el método empleado y de quién se sirve el capitalista.

El método es el de siempre y se debe trabajar más fuerte aún en las empresas que más trabajadores tienen, porque su expolio repercute en infinidad de puestos de trabajo, directos e indirectos, y porque los trabajadores de dichas empresas pueden adquirir conciencia la necesidad del socialismo de manera más natural, pues comprueban cotidianamente como es los trabajadores los que hacen funcionar dichos monopolios y que los accionistas no intervienen para nada en el desarrollo de la producción y la dirección de la empresa.

No hay más salida que la organización revolucionaria de los trabajadores y mostrarles que la única salida es el socialismo, es la propiedad social de las empresas, de lo contrario el pan nuestro de cada día, o lo que es lo mismo, el desarrollo del imperialismo nos lleva a lo que describe el siguiente artículo sobre cómo Motherson Sintermetal ha sido desmantelada. De hecho, los monopolios se apoyan en las leyes y en el Estado para llevar a término el saqueo a los trabajadores y negarles su derecho al trabajo, que es negarles en una sociedad como la actual el acceso a las fuentes de la vida, de la subsistencia. Sólo el socialismo hace que los trabajadores sean los verdaderos dueños de sus vidas y no instrumentos como lo son bajo el capitalismo.

No hay más espacio para la clase obrera, bajo el capitalismo, que la miseria, la explotación y el embrutecimiento más ensordecedor. Es una necesidad vital para nuestro pueblo derrocar al capitalismo y su Estado y ello únicamente lo puede hacer el proletariado de manera revolucionaria. Pero para esto, para que nuestra clase cumpla su misión histórica, es vital el fortalecimiento de las posiciones comunista y para ello es esencial el fortalecimiento de nuestro partido, del PCOC.

 

¡Fortalece el Partido, organízate en el PCOC!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Socialismo o barbarie!

 

Barcelona, 3 de octubre de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

El pa nostre de cada dia

 

El capital fa i desfà com vol, perquè s’ha d’alimentar del treball aliè devorant la plusvàlua que obtenen de l’explotació a la classe obrera. El problema que veiem a Ripollet, en aquest cas a la fàbrica Motherson Sinthermetal (Nissan, etc.…), és el de sempre i el que ens espera com a pa de cada dia en un país condemnat al sector serveis per la distribució internacional del treball traçada pels monopolis, convertint a l’Estat espanyol en un de les baules més febles de la cadena imperialista, sinó la més feble. L’imperialisme és el capitalisme putrefacte, per a sobreviure ha de carregar tot el pes sobre l’esquena de la classe obrera (destruint ocupació, teixit industrial, precaritzant encara més les condicions de la classe obrera, i fent guerres de rampinya i desestabilitzant estats).

Les empreses transnacionals es preparen per a un canvi a nivell productiu, se succeeixen canvis que sobrepassen a l’època de l’imperialisme, i cap capitalista es vol quedar ressagat respecte dels seus competidors. La distribució internacional del treball, on els monopolis determinen el desenvolupament econòmic de les diferents regions del món, provoca que les empreses multinacionals deslocalitzin la producció industrial i s’emportin les produccions cap a altres zones més atractives per a la inversió de capital, com és el cas de Motherson Sinthermal la qual pretén deslocalitzar l’empresa cap a l’Índia. Així es distribueix la producció en l’actual fase del capitalisme, a nivell mundial, a l’ordre del monopoli. El mètode és el de sempre, un còctel de precarització prèvia de l’àmbit laboral i sindicalisme representatiu que fa olor a groguisme i aristocràcia obrera. Ja sabem que el paràsit que neix a les entranyes del capitalisme tendeix a l’egoisme, tant en el capitalista com en el que admira la seva manera de viure i aspira a semblar-se. I tan culpable és el groc com el capitalista, només que el primer prostitueix el treball aliè per molts menys diners i és el nostre deure denunciar-lo i desemmascarar-lo en qualsevol tribuna que ocupi. Hem d’anar a peu de fàbrica a explicar a l’obrer el mètode emprat i de qui se serveix el capitalista.

El mètode és el de sempre i s’ha de treballar més fort encara a les empreses que més treballadors tenen, perquè el seu espoli repercuteix a infinitat de llocs de treball, directes i indirectes, i perquè els treballadors d’aquestes empreses poden adquirir consciència de la necessitat del socialisme de manera més natural, perquè comproven quotidianament com son els treballadors els que fan funcionar aquests monopolis i que els accionistes no intervenen per a res en el desenvolupament de la producció i la direcció de l’empresa.

No hi ha més sortida que l’organització revolucionària dels treballadors i mostrar-los que l’única sortida és el socialisme, és la propietat social de les empreses, en cas contrari el pa el nostre de cada dia, o el que és el mateix, el desenvolupament de l’imperialisme ens porta al que descriu el següent article sobre com Motherson Sintermetal ha estat desmantellada. De fet, els monopolis es recolzen en les lleis i en l’Estat per a portar a terme el saqueig als treballadors i negar-los el seu dret al treball, que és negar-los en una societat com l’actual l’accés a les fonts de la vida, de la subsistència. Només el socialisme fa que els treballadors siguin els veritables amos de les seves vides i no eines com ho són sota el capitalisme.

No hi ha més espai per a la classe obrera, sota el capitalisme, que la misèria, l’explotació i l’embrutiment més eixordador. És una necessitat vital per al nostre poble enderrocar al capitalisme i el seu Estat i això únicament ho pot fer el proletariat de manera revolucionària. Però per a això, perquè la nostra classe compleixi la seva missió històrica, és vital l’enfortiment de les posicions comunistes i per a això és essencial l’enfortiment del nostre partit, del PCOC.

 

Enforteix el Partit, organitza’t amb el PCOC!

Per la Revolució Socialista!

Socialisme o barbàrie!

Barcelona, 3 de octubre de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)




Los trabajadores de NISSAN deben impedir que les arrebaten la dignidad [ESP/CAT]

Este fragmento de la Biblia podría resumir la ética con la que los tentáculos opresores de la patronal, mal llamados sindicatos, UGT y CCOO han llevado a cabo su labor sindical en la Factoría Nissan, de “victoria” en “victoria”, hasta la desgracia final:

-Mateo 26:75: Y Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

En este caso lloran los de siempre. Primero los sindicatos negaron el traslado de la producción, después, cuando era un hecho, dijeron que se haría por encima de su cadáver (con el escudo o sobre el escudo, que decían los Hoplitas de Esparta). Ahora, el cadáver mancillado lucha por las sobras del banquete. Llegados a este punto, la compañía ha mandado a Frank Torres, el “Liquidador”, a terminar con el ERE que mandará a la precariedad a más de mil familias y que liquidará, de paso, a más de 20.000 puestos de trabajo indirectos. En distintos medios de comunicación nos enteramos por boca de los representantes sindicales, en este caso rescatamos un fragmento del diario digital La Información, que Frank Torres “Era un directivo con el que cerrábamos acuerdos que no se llegaban a cumplir“, evoca un dirigente sindical con décadas de experiencia y presencia en la firma. “Esperamos que en esta ocasión entienda que están en juego los proyectos de vida de 23.000 personas”. Hay que ser muy burro o estar muy bien sobornado para encarar de esta manera una mesa de negociaciones. Entre otras lindezas, Frank Torres prometió una producción de 200 000 coches, que no se cumplió y ejecutó recortes laborales a cambio de 1.000 puestos de trabajo que como se ve no han llegado nunca. Ante tamaña traición y engaño, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha llegado de nuevo tarde y ha reconocido que la noticia ha sido “un mazazo” y que va a exigir responsabilidades al Gobierno de España, a la Generalitat y al Ayuntamiento de Barcelona. ¿Ahora? ¡Después que hace casi una década arrastrase su sindicato a que los trabajadores de NISSAN perdieran la dignidad votando ellos mismos la congelación salarial y la ampliación de las jornadas de trabajo durante prácticamente una década! UGT ha llevado a los trabajadores de la NISSAN, primero a perder la dignidad y, después, a perder el puesto de trabajo, el pan. Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, haciendo gala de su apellido frente a la realidad que nos violenta, ha mandado un mensaje condenando el cierre de la planta de Nissan en Barcelona y manifestando su solidaridad y apoyo a los trabajadores de la compañía y de las empresas auxiliares ¿De verdad crees que nos sirve de algo?

Pero el cadáver mancillado sigue en la lucha. Ahora “ha conseguido” retrasar el cierre un año si los trabajadores abandonan la huelga indefinida que mantienen y empiezan con la producción hasta diciembre de 2021. Viendo el expediente del “Liquidador” y de los negociadores al servicio de la burguesía de CCOO y UGT, este cambio de rumbo solo puede significar una ventaja secundaria para la empresa. Esto quiere decir que en el traslado de la producción a otro punto, la empresa perdería producción por no poder operativizar toda la línea de golpe. Con la producción progresiva en el nuevo punto de producción más la operatividad de la línea de Zona Franca, la empresa presentará un incremento de producción que fuentes autorizadas tasan en un incremento del 52 %. Y todo por un módico precio. El “Liquidador” Frank Torres amenaza con que no llegar a acuerdo y que llevar el caso a la judicialización podría retrasar el expediente un año e ir contra los intereses de los obreros – en un nuevo chantaje a la plantilla el cual, sin duda, es apoyado por la Generalitat que animaba a los trabajadores a tragar, mostrándose con claridad como la Generalitat se alinea con una multinacional en lugar que con los trabajadores catalanes. El monopolio japonés, los sindicatos subvencionados por el Estado franquista, y la Generalitat de Catalunya que es parte de ese Estado franquista, se convierten en la santísima trinidad para darle el tiro de gracia a los trabajadores de la NISSAN: Un último esfuerzo para que se sigan lucrando y, después, arrojarán a todos los trabajadores al paro. No sólo quieren arrebatarles sus puestos de trabajo, sino hasta el último gramo de dignidad a los obreros. Por eso, desde el P.C.O.C tenemos claro que los trabajadores no deben abandonar la huelga indefinida y que el caso Nissan reclama una respuesta de la clase obrera que fuerce a la Generalitat y al Estado a la nacionalización de la NISSAN, despojando de todo al monopolio japonés, así como vetar la venta de todo tipo de coche de esa marca en el territorio español. ¿Estos son los que quieren la emancipación de la nación catalana cuando se arrodillan ante los monopolios? Es incompatible lo que hace la Generalitat con lo que dicen sobre la conquista de la soberanía catalana mediante la consecución de la República.

Como se puede ver, los monopolios y sus esbirros no dudan en dividir a la clase obrera, es la estrategia de guerra por excelencia para ellos ganar. Por eso hacemos un llamamiento a los trabajadores de NISSAN y de todas las subcontratas a unir la lucha con la estrategia de la nacionalización de la Empresa y la garantía de mantenimiento de todos los puestos de trabajo, eliminando la diferencia provocada por la subcontratación, que no olvidemos en este país es legal gracias a las reformas laborales del PSOE.

Tres veces cantó el gallo. Primero no se marchaba la producción, después por encima de su cadáver y ahora toca beberse las lágrimas. Por nuestra parte estaremos como siempre, al lado de la clase obrera, tratando de elevar su grado de conciencia de clase.

El capitalismo hace aguas, y no hay marcha atrás, la máxima aspiración de la clase obrera, el único generador de valor es el socialismo y la toma del Poder imponiendo el Estado socialista, la dictadura del proletariado.

No hay más espacio para la clase obrera, bajo el capitalismo, que la miseria, la explotación y el embrutecimiento más ensordecedor. Es una necesidad vital para nuestro pueblo derrocar al capitalismo y su Estado y ello únicamente lo puede hacer el proletariado de manera revolucionaria. Pero para esto, para que nuestra clase cumpla su misión histórica, es vital el fortalecimiento de las posiciones comunista y para ello es esencial el fortalecimiento de nuestro partido, del PCOC.

 

¡Fortalece el Partido, organízate en el PCOC!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Socialismo o barbarie!

 

Barcelona, 3 de octubre de 2020

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) en Barcelona

 

 

Els treballadors de NISSAN han d’impedir que els arrabassin la dignitat

 

Aquest fragment de la Bíblia podria resumir l’ètica amb la qual els tentacles opressors de la patronal, mal anomenats sindicats, UGT i CCOO han dut a terme la seva tasca sindical a la Factoria Nissan, de “victòria” a “victòria”, fins a la desgràcia final:

-Mateu 26:75: I Pere es va recordar del que Jesús havia dit: Abans que el gall canti, em negaràs tres vegades. I sortint fora, va plorar amargament.

En aquest cas ploren els de sempre. Primer els sindicats van negar el trasllat de la producció, després, quan era un fet, van dir que es faria per sobre del seu cadàver (amb l’escut o sobre l’escut, com deien els Hoplitas de Esparta). Ara, el cadàver tacat lluita per les sobres del banquet. Arribats a aquest punt, la companyia ha manat a Frank Torres, el “Liquidador”, a acabar amb el ERO que enviarà a la precarietat a més de mil famílies i que liquidarà, de pas, a més de 20.000 llocs de treball indirectes. A diferents mitjans de comunicació ens assabentem per boca dels representants sindicals, en aquest cas rescatem un fragment del diari digital La Información,  que Frank Torres “Era un directiu amb el qual tancàvem acords que no s’arribaven a complir”, evoca un dirigent sindical amb dècades d’experiència i presència en la signatura. “Esperem que en aquesta ocasió entengui que estan en joc els projectes de vida de 23.000 persones”. Cal ser molt ase o estar molt ben subornat per a encarar d’aquesta manera una taula de negociacions. Entre altres perles, Frank Torres, va prometre una producció de 200 000 cotxes, que no es va complir i va executar retallades laborals a canvi de 1.000 llocs de treball que com es veu no han arribat mai. Davant tan gran traïció i engany, el secretari general d’UGT, Pepe Álvarez, ha arribat de nou tard i ha reconegut que la notícia ha estat “una maçada” i que exigirà responsabilitats al Govern d’Espanya, a la Generalitat i a l’Ajuntament de Barcelona. Ara? Després que fa gairebé una dècada arrossegués el seu sindicat a que els treballadors de NISSAN perdessin la dignitat votant ells mateixos la congelació salarial i l’ampliació de les jornades de treball durant pràcticament una dècada! UGT ha portat als treballadors de la NISSAN, primer a perdre la dignitat i, després, a perdre el lloc de treball, el pa.    Per part seva, el secretari general de CCOO, Unai Sordo, fent gala del seu cognom enfront de la realitat que ens violenta, ha enviat un missatge condemnant el tancament de la planta de Nissan a Barcelona i manifestant la seva solidaritat i suport als treballadors de la companyia i de les empreses auxiliars. De veritat creus que ens serveix d’alguna cosa?

Però el cadàver segueix en lluita. Ara “ha aconseguit” endarrerir el tancament un any si els treballadors abandonen la vaga indefinida que mantenen i comencen amb la producció fins a desembre de 2021. Veient l’expedient del “Liquidador” i dels negociadors al servei de la burgesia de CCOO i UGT, aquest canvi de rumb només pot significar un avantatge secundari per l’empresa. Això vol dir que  en el trasllat de la producció a un altre punt, l’empresa perdria producció per no poder operativitzar tota la línia de cop. Amb la producció progressiva en el nou punt de producció més l’operativitat de la línia de Zona Franca, l’empresa presentarà un increment de producció que fonts autoritzades taxen en un  increment del 52%. I tot per un mòdic preu. El “Liquidador” Frank Torres amenaça amb no arribar a acord i que portar el cas a la judicialització podria endarrerir l’expedient un any i anar contra dels interessos dels obrers – en un nou xantatge a la plantilla el qual, sens dubte, és secundat per la Generalitat que animava als treballadors a empassar, mostrant-se amb claredat com la Generalitat s’alinea amb una multinacional en lloc que amb els treballadors catalans. El monopoli japonès, els sindicats subvencionats per l’Estat franquista, i la Generalitat de Catalunya que és part d’aquest Estat franquista, es converteixen en la santíssima trinitat per a donar-li el tir de gràcia als treballadors de la NISSAN: Un últim esforç perquè es continuïn lucrant i, després, llançaran a tots els treballadors a l’atur. No sols volen arrabassar-los els seus llocs de treball, sinó fins a l’últim gram de dignitat als obrers. Per això, des del P.C.O.C tenim clar que els treballadors no han d’abandonar la vaga indefinida i que el cas Nissan reclama una resposta de la classe obrera que forci a la Generalitat i a l’Estat a la nacionalització de la NISSAN, despullant de tot al monopoli japonès així com vetar la venda de tota mena de cotxe d’aquesta marca en el territori espanyol. Aquests són els que volen l’emancipació de la nació catalana quan s’agenollen davant els monopolis? És incompatible el que fa la Generalitat amb el que diuen sobre la conquesta de la sobirania catalana mitjançant la consecució de la República.

Com es pot veure, els monopolis i els seus esbirros no dubten en dividir a la classe obrera, és l’estratègia de guerra per excel·lència per a guanyar. Per això fem una crida als treballadors de NISSAN i de totes les subcontractes a unir la lluita amb l’estratègia de la nacionalització de l’Empresa i la garantia de manteniment de tots els llocs de treball, eliminant la diferència provocada per la subcontractació, que no oblidem en aquest país és legal gràcies a les reformes laborals del PSOE.

Tres vegades va cantar el gall. Primer no marxava la producció, després per sobre del seu cadàver i ara toca beure’s les llàgrimes. Per part nostra estarem com sempre, al costat de la classe obrera, tractant d’elevar el seu grau de consciència de classe.

El capitalisme fa aigües, i no hi ha marxa enrere, la màxima aspiració de la classe obrera, l’únic generador de valor és el socialisme i la presa del Poder imposant l’Estat socialista, la dictadura del proletariat.

No hi ha més espai per a la classe obrera, sota el capitalisme, que la misèria, l’explotació i l’embrutiment més eixordador. És una necessitat vital per al nostre poble enderrocar al capitalisme i el seu Estat i això únicament el pot fer el proletariat de manera revolucionària. Però per a això, perquè la nostra classe compleixi la seva missió històrica, és vital l’enfortiment de les posicions comunista i per a això és essencial l’enfortiment del nostre partit, del PCOC.

 

Enforteix el Partit, organitza’t amb el PCOC!

Per la Revolució Socialista!

Socialisme o barbàrie!

Barcelona, 3 de octubre de 2020

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) a Barcelona




La libertad no se puede bloquear

El 1 de enero de 1959, el Ejército rebelde entra triunfante en La Habana tras derrotar al régimen dictatorial de Fulgencio Batista Zaldívar. Desde entonces, el imperialismo ha hecho todo lo posible por asfixiar al país.

Desde el fracaso militar y político que supuso para John F. Kennedy [presidente 1961-1963] el tratar de invadir sin éxito Bahía de Cochinos en abril de 1961, los norteamericanos no han descansado en su empeño de socavar la Revolución e imponer arduas condiciones al pueblo cubano.

Tras esa victoria, Cuba se enfrentó – y lo sigue haciendo en la actualidad – a otro enorme enemigo: el bloqueo criminal impuesto por Estados Unidos. Así, en enero de 1962, se pone en marcha la Operación Mangosta a fin de provocar una rebelión en el país saboteando la economía, lo que sería la excusa perfecta para la intervención militar directa de los Estados Unidos. Esto se transformaría, un mes después, en la guerra económica que conocemos hoy día; agresión contra la producción azucarera, el transporte, el turismo, la salud pública, las comunicaciones, los servicios, el desarrollo de la cultura, el desarrollo industrial y las relaciones con terceros países.

“Podemos definirlo como un conjunto de acciones ejercidas por EE.UU. contra cuba con el objetivo de asfixiarla, aislarla e inmovilizarla. […] El objetivo del bloqueo es impedirle a Cuba el vínculo comercial no sólo con EE.UU. sino con el resto de los mercados internacionales. Así, Cuba no puede entablar relaciones comerciales con empresas subsidiarias de compañías estadounidenses, se imponen sanciones a barcos que toquen puertos cubanos con fines comerciales y, en líneas generales, los EE.UU. presionan a otros estados y organismos internacionales para que no entablen relaciones comerciales ni brinden asistencia a Cuba.” (Alejandra Ares & Lucía Desages, 2019)

Como sabemos, cada crisis aumenta la tendencia al monopolio; “y la crisis – las crisis de toda clase, sobre todo las crisis económicas, pero no sólo éstas – aumentan a su vez en proporciones enormes la tendencia a la concentración y al monopolio” (Lenin, 1916), lo cual evidencia de forma exponencial la fase imperialista del capitalismo. La absoluta bancarrota de la economía norteamericana es la que lleva al gobierno estadounidense a la guerra a todos los niveles; a la guerra económica y comercial contra otras potencias imperialistas – China, Rusia, la Unión Europea –; a la guerra mediante el bloqueo económico – Cuba, Irán, Venezuela, etc. –; así como la guerra militar en Europa del Este, Asia y Oriente Medio.

Según estadísticas del propio gobierno cubano, el 70% de la población actual del país nació bajo el bloqueo norteamericano y sus efectos. Todos los años comprobamos la completa inutilidad que representa la ONU, escenario donde es recurrente el debate sobre el bloqueo de Cuba y sus consecuencias para la isla. Una inutilidad que se manifiesta en el hecho de que, aunque Cuba gane las votaciones, estas no tienen carácter resolutivo, por lo que Estados Unidos, que además es uno de los cinco miembros que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU, es acusado y juez al mismo tiempo.

Esta semana conocíamos que EE.UU. profundizará en el bloqueo de Cuba. El pasado lunes 21 de septiembre, el Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció la imposición de sanciones a la empresa cubana de remesas American International Services (AIS). El aumento de las hostilidades contra la isla tiene el claro objetivo de favorecer el voto de Florida hacia Donald Trump. Así mismo, dos días después, Trump anunció que ampliará las sanciones contra el sector turístico del país, prohibiendo a los ciudadanos estadounidenses alojarse en propiedades pertenecientes al gobierno de La Habana, así como también se restringirá la importación de licor y tabaco cubano, y la asistencia a reuniones o conferencias en la isla. Esto se suma a las más de 200 empresas cubanas que conforman hoy día el listado de instituciones con las cuales ningún ciudadano estadounidense puede llevar a cabo ninguna clase de transacción. Esto provocó que el debate sobre el bloqueo criminal que Estados Unidos mantiene contra Cuba protagonizara la sesión final del Debate General del 75º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU (22-29 de septiembre de 2020) bajo el título Necessity of ending the economic, comercial and financial embargo imposed by the United States of America against Cuba.

Pese a la pandemia, un contexto más que necesario para justificar medidas concretas para el levantamiento definitivo del bloqueo estadounidense, observamos justamente lo contrario, que el cerco se endurece. Cuba ha proporcionado asistencia médica a más de 40 países durante la pandemia, 45 brigadas médicas distribuidas en países de África, Asia, América Latina y Europa, a solicitud de los propios gobiernos de esas naciones, siendo los médicos cubanos un ejemplo de internacionalismo proletario. Sin embargo, Estados Unidos no ha dudado ni por un instante, en su campaña deshonesta, en tratar de desacreditar a las brigadas médicas internacionalistas, a través de su delegado Garret Grigsby, durante una sesión del 58º. Consejo Directivo de la Organización Panamericana de Salud (OPS), el cual pidió dar seguimiento a los médicos cubanos aludiendo a un supuesto tráfico de personas. Ante esto, El ministro de Salud de Cuba, José Ángel Portal, contentó: “Si a EE. UU. le importara los ingresos del personal de la salud de Cuba, ya habría levantado realmente el bloqueo y en lugar de atacar a Cuba, que ha sido capaz de ayudar a otros países en medio de esta pandemia, debería mejorar su gestión catastrófica ante la pandemia y garantizar la salud de sus ciudadanos”.

El Estado norteamericano es, sin duda alguna, el mayor enemigo de la humanidad. Un Estado que representa la podredumbre y la decadencia del capitalismo como ningún otro en el mundo. Por otro lado, Cuba es hoy día, y pese al bloqueo, un ejemplo en materia de sanidad, educación y cultura, con el enorme condicionante de haber estado acosada por la mayor potencia imperialista y criminal de todos los tiempos. Cuba ha sido sometida a una larga asfixia económica y financiera, seis décadas en la que los presidentes norteamericanos, sin distinción partidaria, han presionado internacionalmente para aislar al país y precipitarla a una crisis que derroque al gobierno. Pese a ello, el desarrollo humano y social ha sido increíble, atestiguando la superioridad del socialismo sobre el régimen capitalista.

A tenor de todo esto, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos frontalmente el bloqueo estadounidense contra Cuba y mantenemos nuestro apoyo al país cubano, que lucha día a día de forma valiente contra el imperialismo.

 

Madrid, 1 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias




Comunicado conjunto PCPE-PCOE: El capitalismo siempre perjudica a la clase obrera

El pasado 18 de septiembre, la presidenta de la Comunidad de Madrid explicó en rueda de prensa las nuevas medidas sanitarias que obligan al confinamiento a 37 zonas sanitarias y afectan a más de 19 barrios y pueblos de Madrid, aumentando a 45 zonas sanitarias a partir del próximo lunes. La gran mayoría de estos barrios y pueblos es donde reside la clase obrera madrileña.  Esta estrategia de los gestores del capital en Madrid es más una cuestión de lucha de clases que una medida sanitaria.

En su comunicación Ayuso dejó claras sus intenciones cuando afirmó “hay que evitar el desastre económico” o, en otras palabras, hay que impedir que baje la tasa de ganancia de la burguesía. Sus medidas van orientadas a impedir las pérdidas de las empresas y no a proteger la salud del pueblo trabajador de Madrid, por eso mismo permiten que desde los barrios confinados se salga a trabajar y que haya actividad económica dentro de las zonas con restricciones. Pero, por otro lado, siguen sin dar solución a los problemas que ya hemos ido denunciando, desde años antes de la pandemia y que sí producen aumentos de contagios, como es un transporte público con falta de plantilla y con trenes repletos en las horas punta, donde lo difícil es que no se produzcan contagios. Una sanidad que niega la condición de personal de riesgo a los celadores, que cierra centros de atención primaria en los barrios obreros, generando desatención médica y largas esperas en nuestros barrios. Unas condiciones de vivienda, en plena burbuja del alquiler, que impide a la clase obrera tener una casa en condiciones dignas y que cuando es requerida para la especulación, no dudan en soltar a sus perros para desahuciar a los que no pueden pagar los alquileres o hipotecas con unos salarios de miseria o se han visto en la calle con la excusa de la reducción de producción como consecuencia de la pandemia.

Llegados a este punto no podemos dejar pasar la actuación del Gobierno central. En las últimas horas hemos podido ver como el ministro de sanidad propone intervenir la gestión sanitaria en la comunidad de Madrid. A falta de concreción de dichas medidas estamos seguros de que se tratará de un nuevo episodio en el juego de trileros que desde hace meses se viene produciendo, intentando mostrar que se vela por la salud del pueblo trabajador. Pero no es más que una pantalla de humo partidista tras haber dado el visto bueno a las medidas de Ayuso y haber enviado un mayor número de cuerpos policiales a los barrios obreros confinados para así intentar exculparse e intentar aprovechar el legítimo descontento mostrado en las calles la semana pasada. El Gobierno “de progreso”, compuesto por reaccionarios y oportunistas de diferente pelaje, es igual de responsable que Ayuso de lo que está sucediendo en Madrid, baste para ello echar una mirada hacia atrás y constatar cómo miraron hacia otro lado ante el permanente trampeo de la Comunidad de Madrid en la desescalada subordinando los criterios y las magnitudes sanitarias a los intereses de los empresarios y sus bolsillos.

Los trabajadores y trabajadoras hemos sido testigos, con toda claridad, en esta semana de protestas contra esta decisión absolutamente clasista de confinar los barrios obreros de Madrid, como Gobierno Regional y Central se han coordinado para atacar y reprimir brutalmente estas manifestaciones obreras. Los centenares de imágenes de la brutalidad policial vistas en redes sociales describen a la perfección el carácter de clase del Estado, donde la Policía Nacional -dependiente del Gobierno “progresista”- cargó contra quienes se manifestaban por una sanidad pública en el barrio obrero de Vallecas.

Desde el PCOE y el PCPE hacemos hincapié en que todas estas medidas y carencias no son sólo producto de la mala gestión del PP sino que es parte del ataque sistemático hacia la clase trabajadora por parte de la burguesía y del proceso de trasvase de riqueza del proletariado hacia la burguesía que es la esencia de la política económica del Estado de los monopolios. Estas medidas no son exclusivas de la Comunidad de Madrid sino que se reproducen en todo el Estado y son producto de las condiciones de miseria que el capitalismo impone a la clase obrera para aumentar sus beneficios. Es nuestra obligación alertar a la clase obrera que se moviliza en los barrios para que no se deje engañar por las posiciones oportunistas que proclaman que con la dimisión de Ayuso todo esto se solucionará. La única forma de solucionar este problema es acabar con la raíz de este: el capitalismo y su Estado.

Los trabajadores y trabajadoras de los barrios y municipios del cinturón sur de Madrid, confinados por la Comunidad, son los primeros que pueden constatar no solo lo injusto de esta medida, sino fundamentalmente lo inútil de las mismas. Y es que estamos más que ante un confinamiento por cuestiones sanitarias. Un ciudadano de una zona sanitaria restringida puede desplazarse a cualquier otra zona a trabajar, o acudir a cualquier comercio que se encuentre en su zona para mantener activa la economía (para que la tasa de ganancia decrezca lo menos posible), pero no podrá visitar a un familiar que viva en su misma calle respetando todas las medidas sanitarias, si para esto necesitase cambiar de zona.  Se trata de un nuevo giro de tuerca del Estado para limitar de manera selectiva los movimientos de gran parte de la clase obrera al objeto de frenar la respuesta de los trabajadores ante la depauperación creciente de las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Es por ello que, si de verdad la Comunidad de Madrid y el Gobierno del PSOE y PODEMOS-IU/PCE quisieran atajar los contagios no dudarían, primero, en hacer que sólo acudieran a trabajar el personal de los servicios esenciales. Asimismo, el Estado español está entre los 20 Estados del mundo que más gasta en gastos militares, de hecho el gasto militar previsto para 2020 asciende a la cifra de los 20.300 millones de euros. Si de verdad quisieran combatir la COVID-19 no dudarían en recortar drásticamente el gasto militar y destinarlo, entre otras cosas a aumentar el personal sanitario en los centros de salud y en los hospitales, ampliar las infraestructuras de transporte público con la contratación de chóferes y maquinistas, así como la adquisición de más flotas de autobuses y metros para asegurar un transporte público seguro y se eviten las aglomeraciones y, como no, poner fin a la política urbanística de los capitalistas que expulsan a los trabajadores de la ciudad de Madrid y aledaños, especulando con la vivienda. En este sentido, lejos de expropiar la vivienda cerrada en manos de bancos o las viviendas que se destinan para otro uso crematístico y no para satisfacer el derecho a la vivienda del pueblo, lo que se sigue haciendo es enviar a las fuerzas represivas a ejecutar los desahucios.

Sin embargo, las medidas que requiere la clase obrera madrileña y de las demás naciones que componen el Estado español son inabordables por parte del Estado capitalista español y sus diferentes administraciones. El capitalismo monopolista en el Estado español, al igual que en el resto del mundo, está quebrado y carcomido por la corrupción, es capitalismo en putrefacción, y lo único que puede proporcionar es más corrupción, más represión, más empobrecimiento para los trabajadores.

Estado, Comunidad y Ayuntamiento de Madrid abandonan a la clase trabajadora a su suerte, y no sólo eso, sino que además se ceban con ellos criminalizándolos, ignorando por completo las necesidades de los barrios obreros y ahora culpabilizándolos de una pandemia y confinándolos de una manera absolutamente injustificada. Además, ante cualquier atisbo de protesta frente a esta situación injusta, se arremete físicamente contra los trabajadores que únicamente piden mejoras en la sanidad pública enviando a la policía a cargar contra ellos.

La pandemia que estamos viviendo está resaltando más que nunca las diferencias existentes entre la clase privilegiada y la clase trabajadora de nuestro país. Esto, a su vez, también nos hace ver a la clase obrera la necesidad de una revolución que derroque a este sistema criminal que nos condena a la miseria y a la muerte para poder construir un sistema, el socialismo, que nos garantice una vida digna de trabajo que cubra nuestras necesidades.

Ahora, más que nunca, los y las comunistas debemos avanzar en nuestra unidad en base a la acción, en base a un programa revolucionario que nos lleve a estar organizados y unidos en los frentes de lucha con la clase obrera, uniendo la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con la lucha de la clase obrera en los barrios, para hacer que la clase obrera cumpla la misión que históricamente le corresponde, derrocar el imperialismo y construir el socialismo, la única manera de acabar con este criminal sistema decadente que nos niega el progreso social y vivir en libertad.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional de Madrid del PCPE

Comité Regional de Madrid del PCOE




El confinamiento es una cuestión de clase

El pasado 24 de septiembre, los vecinos de las zonas confinadas salieron a manifestarse de forma pacífica pidiendo el fin de las medidas tomadas por el Gobierno de Ayuso, las cuales discriminan por cuestión de clase, además de exigir más recursos para la sanidad pública y una mayor y mejor atención médica en estas zonas confinadas, la cual actualmente es inexistente por la falta de personal médico.

Ante estas, protestas y sin razón aparente, la policía nacional cargó contra los manifestantes con una desproporcionalidad completamente desmesurada, dando golpes por encima de la cadera (algo que está prohibido), sin número de identificación visible e incluso dando cabezazos a los detenidos ya reducidos.

Las medidas discriminatorias por razón de clase han sido obra de Ayuso, pero no podemos olvidarnos del papel de cómplice que está teniendo el Gobierno central de PSOE/UP. Además de permitir las medidas del Gobierno regional de Madrid, no podemos olvidar que la Policía Nacional que cargó a sangre fría contra los manifestantes es responsabilidad del Ministerio del Interior, el cual está dirigido por el cómplice de los torturadores Fernando Grande-Marlaska.

Tanto el Gobierno regional de Ayuso como el Gobierno central de PSOE y UP son culpables de la situación que están viviendo los barrios obreros de Madrid. Mientras criminalizan a la clase obrera acusándonos de ser los causantes de los contagios, siguen obligándonos a ir a trabajar usando el abarrotado transporte público y en centros de trabajo insalubres y hacinados, es por ello el 86,5% de los trabajadores de zonas confinadas van todos los días a trabajar a las zonas no confinadas, según  estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, basado en datos de la Encuesta Domiciliaria de Movilidad 2018.

Los trabajadores hemos sido testigos, con toda claridad, en esta semana de protestas contra esta decisión absolutamente clasista de confinar los barrios obreros de Madrid, como Gobierno Regional y Central se han coordinado para atacar y reprimir brutalmente estas manifestaciones obreras.  La crisis del coronavirus ha dejado ver de forma clara la espeluznante división de clases que existe en nuestra sociedad. Mientras los trabajadores nos jugamos la vida teniendo que ir a trabajar en un metro abarrotado a un centro de trabajo que en la mayoría de los casos no cumple unas medidas mínimas de salubridad, la burguesía sigue engordando su fortuna sin parar mientras la clase política legisla para que este orden de las cosas continúe siendo así.

 

 

Los problemas acuciantes que nos afectan hoy a todos los trabajadores, problemas relativos a la sanidad, educación, laborales, las pensiones, el paro y la pobreza, que están aumentando exponencialmente, no podremos solventarlos con soluciones puntuales, sectoriales y a corto plazo, que es como pretenden los gobiernos sofocar el descontento de las clases populares.

Hemos de ir a la raíz, tomar el control y la gestión de los recursos, no sólo de los que concentra el Estado, sino los que acumulan los monopolios y grandes empresas de los sectores estratégicos de la sociedad. Porque son éstos los que en realidad gobiernan y deciden cuántas personas de las clases trabajadoras han de morir para enriquecer a sus dueños y rescatarlos a ellos de sus crisis.

Hemos de remplazar, por tanto, un Estado burgués al servicio de la banca y los grandes empresarios, corrupto y carcomido ya hasta la médula, por un Estado obrero, emanado desde abajo a través de representantes directos en los centros de trabajo (comités de empresa, juntas y delegados de personal), barrios (asociaciones de vecinos), centros de estudio (delegaciones de alumnos), madres y padres de alumnos (AMPAs) junto con asambleas de jornaleros y pequeños campesinos en los pueblos.

 

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO CONTRA EL CAPITALISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid




Libia: un país destrozado por la OTAN

  1. Introducción

Libia, un país que era el ejemplo de desarrollo económico y social de su zona, se levanta hoy débilmente sobre las ruinas de una guerra emprendida por la OTAN; una guerra llevada a cabo por el Nobel de la Paz que pasó sus dos mandatos completos sin un solo día sin guerra. Un país en el que son encerrados en celdas africanos procedentes de Nigeria, Camerún, Chad y otras partes del continente, no porque sean criminales, sino porque al huir de una vida de guerra y pobreza han sido capturados por traficantes que controlan la región a causa de la labor criminal del imperialismo. Son seres humanos, pero esa condición ha quedado en un segundo plano para sus captores: ahora son esclavos. La mayoría acabarán trabajando de forma forzada en la construcción y en el campo. Otros, morirán. Esto es el capitalismo en su fase actual de putrefacción, parasitismo y control monopolista de los recursos, el cual no puede ofrecer a los pueblos del mundo nada más que explotación, represión, expolio, guerra y exterminio.

Hoy, a finales de septiembre de 2020, Libia ha desaparecido por completo de la actualidad televisiva. Ya no existe para la prensa occidental. Se ha convertido en un recuerdo lejano del imaginario colectivo que da paso a nuevas injerencias imperialistas como la actual campaña contra Bielorrusia o la ya más que reiterada propaganda contra Venezuela. Libia se encamina a su octavo año de guerra civil, de mercados de esclavos, de bandas armadas, milicias y de señores de la guerra. La que fue la mayor potencia norteafricana se perfila como un Estado fallido que refleja a la perfección el destino que la burguesía ofrece para el proletariado mundial.

El presente documento aborda la actual situación libia desde una perspectiva que toma como núcleo central la importancia de los recursos energéticos y la inestabilidad política del Estado en su historia reciente, tras el asesinato de Gadafi. Las raíces del conflicto, la disposición y descentralización del poder, el control por las fuentes de hidrocarburos y el actual mercado de esclavos se mezclan para dibujar un proceso político completamente desgarrador.

  1. El asesinato de Muamar el Gadafi y la labor de la OTAN

Lo que comenzó como unas protestas antigubernamentales – que se enmarcaban dentro de la denominada «Primavera Árabe» –, terminaron con la intervención de la OTAN y la destrucción del país con más altos estándares de vida en toda África, con educación y sanidad gratuitas. Cuando se produjo la “revolución” libia – motivada por la injerencia imperialista en el país – en la primavera de 2011, los medios y políticos, representantes de la burguesía y los intereses del capital financiero, no dudaron en concluir que el devenir del país cambiaría radicalmente con la muerte de Gadafi y la creación de un «Estado moderno».

La guerra en Libia estalla, oficialmente, el 15 de febrero de 2011, al objeto de deponer el gobierno de Muamar el Gadafi [gobierno 1969-2011] que terminaría por ser asesinado el 20 de octubre de ese mismo año. En 2011, Gadafi fue derrocado por los rebeldes con el apoyo de aviones y barcos estadounidenses, franceses y británicos. Tres días después, la guerra acaba, pero solo de forma oficial. Comienza entonces un período de transición en el que el gobierno es presidido por el empresario Abdurrahim El-Keib [gobierno 2011-2014] del Consejo Nacional de Transición (CNT) – institución posteriormente sustituida por el Congreso General de la Nación.

A pesar de la relativamente escasa intervención militar que fue necesaria en Libia, se puede afirmar sin ninguna duda que Libia fue una guerra plenamente estadounidense. Si la maquinaria política, diplomática y, posteriormente, militar de Estados Unidos no hubiera comenzado a girar, la guerra en Libia no habría existido. Todo lo que ocurrió tras el derrocamiento de Gadafi obedece a la injerencia de la administración Obama junto a la de sus adláteres franceses y británicos. Es decir, obedece al imperialismo criminal de la OTAN. Dentro de la administración Obama, son los dos últimos candidatos demócratas quienes más favorables se mostraron hacia la agresión imperialista y a la guerra; Hillary Clinton y Joe Biden. Derek Chollet – Subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional [en el cargo 2012-2015] – dijo que “Libia parecía un caso sencillo”. Chollet, como apreció el resto de la administración Obama, entendió la Primavera Árabe como una oportunidad para impulsar políticamente a los candidatos que fueran más sumisos al imperialismo. Según afirmó el portavoz del Pentágono a la CNN: “a fecha de 30 de septiembre [de 2011] el Departamento de Defensa gastó en las operaciones en Libia 1.100 millones de dólares. Esto incluye las operaciones militares diarias, municiones, la retirada de los suministros y la asistencia humanitaria”. Posteriormente, Joe Biden casi duplicó esa cifra en declaraciones también a la CNN: “la alianza de la OTAN funcionó como se supone que debe hacerlo, compartiendo los costes. En total nos costó 2.000 millones de dólares y ninguna vida estadounidense”.

Para sorpresa de nadie, en Libia no se buscaba crear un Estado más próspero y que alcanzara nuevas cotas democratizadoras, lo que ansiaba el imperialismo eran los recursos naturales. Una vez saqueada y eliminada la mayor potencia norteafricana, Libia fue abandonada a su suerte:

“Poco después de la revolución, el proceso político – encargado en una hoja de ruta redactada por el CNT – se relevó demasiado endeble. Carecía en efecto de apoyo institucional suficiente para hacer frente a las milicias surgidas durante la guerra civil y a la resurrección de diversos grupos sociales, políticos, religiosos y regionales.” (Vanderwalle, 2015)

La etapa que sigue a Gadafi se ha caracterizado por el protagonismo y la proliferación de grupos armados que se han crecido de manera exponencial por todo el país. Con el objetivo de garantizar su seguridad y salvaguardar los pozos y puertos petrolíferos “la nueva élite política del Gobierno incipiente [tras las elecciones legislativas de 2012] dibujó una estrategia basada en la creación de «instituciones milicianas» próximas a un núcleo de poder determinado que debía garantizar su protección a cambio de la cual serían recompensadas.” (García & Mesa, 2015)

En ningún momento se promovió la creación de instituciones capaces de reconstruir el Estado libio tras la guerra civil de 2011. Las milicias comenzaron a obtener territorios de responsabilidad y control, cuya acción no tenía nada que ver con los intereses generales del proletariado de la región. “Un modelo en el que ninguna de las facciones renuncia a imponer su propia hegemonía política, atribuyéndose potestades de mando de un país desmantelado, carente de leyes y orden.” (García & Mesa, 2015)

 

  1. La Segunda Guerra Civil libia (2014 – actualidad)

A la caída de Gadafi le sucedió un desmantelamiento, fragmentación y descentralización absoluta del poder, que fue a parar a una telaraña de organizaciones armadas. Ocho años después, Libia continúa en esa situación. Una situación que se vuelve cada vez más exigente, pues el monopolio del capital económico libio depende del peso de la fuerza política, la cual se mide directamente en el número de combatientes que la protege. “Las rentas del petróleo y del gas se juegan en un escenario donde compiten élites rebeldes y élites políticas que interactúan constantemente por el control de país.” (García & Mesa, 2015)

 

La Segunda Guerra Civil libia comienza en mayo de 2014. Desde entonces, el general Jalifa Hafter, protegido por la CIA, ha asediado la ciudad de Trípoli con todas sus fuerzas. Bajo su mando, existe un gobierno paralelo en el país desde hace ya 6 años, provocando cientos de muertos y heridos en su intento fallido de tomar la capital. Sin embargo, Hafter no tiene el control real. Son las miles de milicias armadas quienes inclinan la balanza y ejercen una influencia real en el destino del país.

La duplicidad institucional se retrotrae a las elecciones parlamentarias de 2014, que dividieron las administraciones del país en dos gobiernos; uno liderado por Sarraj, con sede en Trípoli; y otro comandado por Hafter, con sede en la ciudad de Tobruk. Desde entonces, los intentos de unificación han caído en saco roto. En la zona occidental del país, en Trípoli, se encuentra el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), que cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional – entre ellos, respaldado por la ONU – y está liderado por el Primer Ministro del Estado de Libia Fayez al Sarraj [gobierno 2016-actualidad]. Mientras tanto, en Tobruk se encuentra el parlamento fiel a las tropas de Hafter.

El grupo armado con mayor solidez es el Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés) que controla Hafter, formado por exmiembros del ejército libio, milicias conservadoras salafistas y grupos tribales de la zona sur. Por su parte, en la capital existe la denominada Fuerza de Protección de Trípoli, conformada por cuatro milicias: los revolucionarios de Trípoli, las fuerzas de seguridad central de Abu Salim, el batallón Nawasi y las fuerzas especiales de disuasión.

  1. Potencias internacionales implicadas

La Segunda Guerra Civil libia que tiene dos elementos cruciales: el control de los recursos petrolíferos y de las instituciones financieras; y una verdad, desde la caída de Gadafi en 2011 Libia nunca ha estado realmente en paz.

 

“Los que habían luchado contra el régimen no entregaron las armas; el gobierno provisional los «integró» en los ministerios de Defensa e Interior. […] En realidad, era justo lo contrario: los grupos armados se habían «adueñado» del gobierno asaltando el Parlamento, secuestrando al primer ministro y repartiéndose los cargos públicos, el dinero y las compras de armas.” (Toaldo, 2015)

La lógica de la hegemonía económica – del control monopolista, parasitario y sin precedentes de los recursos del planeta, entre los que destaca el petróleo – es un elemento crucial a la hora de reconstruir lo ocurrido en Libia desde el año 2011. Desde entonces, el país se ha sumido en una vorágine de violencia por el control de los recursos energéticos de un país en el que, de sus poco más de seis millones de habitantes, aproximadamente dos millones se han visto forzados a buscar refugio allende sus fronteras, convirtiéndose en refugiados, esclavos o muriendo en el Mediterráneo.

 

El Gobierno de Acuerdo Nacional cuenta con el apoyo de la ONU, Turquía y el de Qatar. El general Hafter, por otro lado, se apoya en Rusia, Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Principalmente, el deseo de los países imperialistas radica en los ricos depósitos de petróleo y gas en el Este del Mediterráneo, algo por lo que están compitiendo actualmente la OTAN, Turquía, Chipre, Egipto e Israel.

Es en verano de 2016 cuando más se intensifican los combates en Libia. El GNA agradecería a los Estados Unidos, Reino Unido, Turquía e Italia su apoyo. Lo que en teoría era un apoyo meramente logístico, a la larga se acabó por demostrar la presencia de fuerzas de la OTAN – estadounidenses y británicos principalmente – sobre el terreno de ciudades como Sirte o Bengasi. Paralelamente, Hafter recibía apoyo, principalmente, de Emiratos Árabes Unidos y de Egipto. Más tarde, el propio Hafter en persona volaría a Moscú para conseguir el apoyo de contratistas rusos, fuerzas especiales y acuerdos armamentísticos. “Con estos apoyos Hafter lanzó una ofensiva sobre los campos petrolíferos de Ras Lanuf, Sidra y Zuetina no alcanzando el control total hasta 2017, puesto que sufriría varios contraataques por parte de diversos grupos milicianos.” (González, 2017)

 

Las «tropas rebeldes», que controlan el país a orden de Hafter, tienen el objetivo de tomar la capital y es por ello que la mantienen bajo asedio constante, actuación que se conoce como Operación Inundación de Dignidad. Una empresa que se tornó imposible y es por ello que el 6 de junio de 2020, apoyado por Egipto, presentó desde El Cairo una propuesta de paz y desarme para poner fin a la guerra.

Sin duda alguna, todas las partes involucradas en el conflicto libio han de ser considerados como criminales de guerra. De entre todas estas, el papel protagonista se lo lleva la OTAN, encargada de bombardear las fuerzas de Gadafi, en su empeño por eliminarle, y dejando a su paso un país completamente a merced de las milicias. Todo esto, para posteriormente ofrecer una ridícula salida dialogada por medio de los diplomáticos de Naciones Unidas.

Por su parte, la labor de EE. UU. fue la utilización de grupos terroristas que realizaron el trabajo sucio mientras que los medios de comunicación hablaban de protestas y levantamientos espontáneos. El New York Times, en 2011, relatando lo siguiente:

“El Grupo Islámico Combatiente Libio se creó en 1995 con el objetivo de destruir al coronel Gadafi. Empujados a las montañas o al exilio por las fuerzas de seguridad libias, los miembros del grupo fueron de los primeros en unirse para luchar contra las fuerzas de seguridad de Gadafi […] Oficialmente el grupo ya no existe, pero sus antiguos miembros están luchando principalmente bajo la dirección de Abu Abdallah Assada.”

Por tanto, es evidente que los servicios de inteligencia europeos y estadounidenses eran conscientes de que estaban brindando apoyo a grupos potencialmente criminales, con una alta probabilidad de que entre las filas de reclutados existieran miembros de grupos terroristas, que para nada iban a construir una nación próspera y democrática tras la caída de Gadafi.

Y en medio de este territorio sin ley, decenas de grupos militares islamistas se han establecido por el país y actúan como traficantes de migrantes y esclavos.

  1. Conclusión

Hoy, el proletariado mundial contempla como Libia está muy lejos de los días anteriores a la “revolución” de 2011. Muchos, seguramente, no imaginaban los horrores que esperaban al futuro del país a causa de la intervención estadounidense y europea, y a la ineficacia de la comunidad internacional.

Las consecuencias directas de convertir a la principal potencia de su zona en un Estado fallido en el que se comercian con esclavos han sido: la oleada migratoria hacia Europa; el endurecimiento de las políticas antiinmigración de quienes se autodenominan baluartes de la libertad y la democracia; el cierre de las fronteras; la impasibilidad hacia las muertes masivas en el mar Mediterráneo; las sanciones hacia quienes tratan de ayudar a inmigrantes; el hacinamiento de las personas que huyen de la guerra y la miseria en campos de refugiados – o, como en el caso del Estado español, encerrándolos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE)– ; y, por supuesto, el aprovechamiento de la situación por los grupos y partidos políticos fascistas para realizar toda clase de discursos racistas a fin de dividir y enfrentar al proletariado por motivos raciales y soterrar la lucha de clases.

 

Madrid, 25 de septiembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Bibliografía