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Nos mandan al matadero

El pasado miércoles 4 de noviembre conocimos la trágica noticia de la muerte de un trabajador del Grupo Eulen, empresa de seguridad contratada por Leroy Merlín en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira. Este trabajador, que sólo acudía a su puesto de trabajo como de costumbre, fue aplastado por una cancela del aparcamiento de dicho establecimiento, muriendo dos días después por sus graves heridas. Pero esto no es casualidad, ya que se denuncia desde el comité de empresa del Grupo Eulen que esa misma mañana la empresa encargada del mantenimiento estuvo manipulando la cancela, dejando a medias el trabajo para ocuparse los siguientes días. Es decir, a sabiendas de que esa cancela estaba en mal estado y podía suceder una desgracia (como finalmente ocurrió), nadie se encargó de velar por la seguridad de este trabajador, que se convierte en una nueva víctima de este sistema criminal que sólo mira por los intereses de una clase dominante y deja a la clase obrera morir sin consecuencias en sus puestos de trabajo.

Sin embargo, esto no es un caso aislado, ya que al año en España mueren cientos de trabajadores en sus puestos de trabajo, constando este año de una subida de estos fallecimientos en comparación con el anterior. (Un total de 543 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los nueve primeros meses del año, 36 más que en el mismo periodo de 2019, lo que implica un aumento en valores relativos del 7,1%, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social). Todo ello sin contar con los accidentes con baja laboral, que hasta septiembre de este año suma un total de 348.862, de los cuales 309.453 fueron en puestos de trabajo, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Este dato, pese a que supone un menor número respecto al curso anterior (algo que en muertes laborales es lo contrario) constata que ir a trabajar bajo el yugo de los burgueses no es algo seguro para el proletariado. Y es que el sistema capitalista saca a relucir su verdadera cara, que no es otra que la explotación y miseria para la clase obrera en base del beneficio de la burguesía parasitaria que se enriquece a costa de nuestro sufrimiento. Se deja patente que no les importa la seguridad del trabajador con tal de llenarse lo máximo posible sus bolsillos, aunque la clase obrera muera incluso en sus puestos de trabajo. Cada día demuestran cuáles son sus intereses como clase dominante.

Es por ello que el pueblo trabajador y humilde debe organizarse para acabar con su régimen de explotación. Ya hemos constatado que la clase obrera es el verdadero motor de todo, que somos los que producimos toda la riqueza de la que los capitalistas se apropian después de habernos dejado la salud y la vida para producirla. Llamamos a todas las filas del pueblo trabajador a organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, para derrocar al sistema capitalista y construir el Socialismo, la única salida para construir una sociedad en la que el capitalismo y su explotación y miseria pasen al estercolero de la historia.

 

Célula I. Stalin del PCOE en Sevilla




La cuestión nacional en el Sáhara Occidental

Aproximación histórica del conflicto

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, los restos del imperio colonial del Estado español se limitaban al control de Ifni, Guinea Ecuatorial y del Sáhara Occidental. Ifni acabaría formando parte del reino marroquí por el Tratado de Fez del 4 de enero de 1969 y Guinea Ecuatorial consiguió la independencia en 1968. Por su parte, el conflicto territorial del Sáhara Occidental se trató de solventar a través de los ilegales Acuerdos de Madrid, de noviembre de 1975, entre España, Marruecos y Mauritania, pasando la administración del territorio a estos dos países. Es evidente que con el dictador Franco al borde de la muerte la dictadura no quería acumular ningún “problema” más. Es durante una misión de la ONU, el 12 de mayo de 1975, en El Aaiún, cuando se produce un “gran escándalo”: una multitudinaria manifestación contra el dominio del Estado español con numerosas banderas del Polisario donde el pueblo clamó por la independencia. La comisión se da cuenta de la fuerza del movimiento y declara que “el Polisario es la única fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría del pueblo desea la independencia” (Sobero, 2010) [1].

A pesar de ello, la ocupación marroquí no dudó ni por un instante en tratar de implementar en el territorio su administración y sistema político. La realidad muestra de forma clara que Marruecos, a partir de noviembre de 1975, tomó posesión de un territorio ajeno, sin esfuerzo alguno por involucrar a los saharauis. Era la conocida Marcha Verde, durante la cual se firmaron los ilegales Acuerdos de Madrid y que buscaron la ocupación del territorio saharaui por medio de 350.000 civiles y más de 20.000 soldados – todos marroquíes – con la intención de desintegrar al pueblo saharaui como tal y que la ocupación colonialista no tuviera marcha atrás, diluyendo toda posibilidad de celebrar un referéndum de autodeterminación.

Es entonces, con la retirada española el 26 de febrero de 1976, cuando el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, el Frente Polisario, se posicionará a la vanguardia del movimiento para la liberación del Sáhara y proclame la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), no reconocida internacionalmente. Huelga decir que es indiscutible que en la cuestión del Sáhara Occidental el Estado español tiene una responsabilidad indiscutible y una deuda histórica.

En los primeros meses de 1976, la aviación marroquí se dedicó a bombardear las agrupaciones civiles que huían a zonas seguras: represión, ocupación, bombardeos con napalm, de fósforo blanco y de bombas incendiarios, centenares de muertos y heridos, y alrededor de 70.000 refugiados que huían de una masacre organizada. Una verdadera acción de genocidio:

“Cerca de 40.000 civiles saharauis fueron bombardeados en el interior del desierto con napalm y fósforo blanco. El ejército marroquí tenía orden de acabar con todo aquel que no fuera español por lo que el exterminio fue brutal, familias al completo asesinadas, violaciones, torturas, saqueos… auténtico salvajismo con intención de exterminar a los saharauis e impedir que los guerrilleros recibieran apoyo” (Gómez, 2013) [2].

La lucha armada por la liberación nacional provocó el fin de la ocupación de Mauritania en el Sáhara, saliendo oficialmente de la guerra el 5 de agosto de 1979 con la firma del Acuerdo de Paz, poniendo fin a su papel neocolonial que le había sido concedido por el Estado español años atrás. Esto fue aprovechado por Marruecos, que se anexionó el territorio que había sido ocupado por Mauritania alegando derecho de retracto y tomando la prefectura de Dajla el 11 de agosto de 1979, apenas 6 días después.

El 21 de noviembre de 1979, con las Resoluciones 43/37 y 35/19, la ONU reconoció al Frente Polisario como único representante del pueblo del Sáhara Occidental, considerando a Marruecos como potencia ocupante. Ante este revés internacional y la dificultad de la guerra, Marruecos inició la construcción del llamado Muro de la Vergüenza (muro de más de 2.700 kilómetros) entre 1981 y 1987, que terminó por trazar una línea de norte a sur, armando patrullas, instalando entre 7 y 10 millones de minas antipersonas y destinando varios millones de dólares diarios en despliegue militar y armamentístico.

Es en 1988, concretamente el 30 de agosto, cuando el Frente Polisario y Marruecos aceptaron las proposiciones de la ONU y la Organización para la Unidad Africana (OUA) para llevar a cabo un Acuerdo de Paz que incluyese la celebración final de un referéndum de autodeterminación para decidir el destino del pueblo saharaui, cosa que nunca llegó a realizarse. El 6 de septiembre de 1991 se produce el último acto bélico y se firma el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, tutorizado por la ONU a través de La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). No obstante, lo que el imperialismo prometió como provisional se tornó en duradero y el pueblo saharaui contempló como, pese a no estar en guerra, tampoco estaban en paz: “Como es sabido, la población saharaui en los territorios ocupados militarmente por Marruecos continúa siendo torturada, encarcelada y desaparecida en la actualidad por pertenecer o simpatizar, cuarenta años después, con el Frente Polisario” (Gómez, 2013) [3].

La lucha armada hoy

 

Marruecos no ha dudado en vulnerar a voluntad el acuerdo firmado en 1991. La última afrenta se produjo hace tres años, con la construcción de una carretera en la zona neutral de Guerguerat, en el suroeste del Sáhara Occidental. Una carretera que fue calificada como ilegal por las propias Naciones Unidas en 2001, cuando se hizo la primera intentona de su construcción. Tras esto, desde finales de octubre de este año, decenas de civiles saharauis iniciaron una protesta pacífica contra la persistencia de la brecha ilegal construida por Marruecos en Guerguerat y, también, contra las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos perpetradas con total impunidad por las autoridades marroquíes en el Sáhara Occidental. Una acción que no suponía ninguna violación de los acuerdos militares. Los civiles saharauis cortaron el tráfico por dicha vía durante varios días, evitando la salida hacia Mauritania de camiones que saqueaban los recursos naturales de la zona. Ante esto, Marruecos no dudó en violar el Acuerdo Militar N.º 1 (acuerdo militar firmado entre el Frente Polisario y la MINURSO en diciembre de 1997, y entre la MINURSO y Marruecos un mes después), enviando tropas y vehículos pesados hacia la Zona Restringida a lo largo del muro.

Así, el 13 de noviembre de 2020, el Frente Polisario hacía pública la siguiente carta de su Secretario General y Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática – Brahim Ghali – dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas – António Guterres:

“Excelencia,

Le escribo con gran urgencia y preocupación para informarle que las fuerzas militares Marroquíes llevaron a cabo hoy un brutal ataque contra civiles saharauis desarmados que se manifestaban pacíficamente en la región de Guerguerat, en el suroeste del Sahara Occidental.

La operación militar lanzada por las fuerzas marroquíes contra civiles saharauis es un acto de agresión y una flagrante violación del alto el fuego, que Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad deben condenar en los más enérgicos términos de condena.

Para hacer frente a este acto de agresión, las fuerzas militares del POLISARIO se vieron obligadas a responder a las fuerzas marroquíes en autodefensa y proteger a los civiles. Responsabilizamos plenamente al estado de ocupación marroquí de las consecuencias de su operación militar, y hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas para una intervención urgentemente para poner fin a esta agresión contra nuestro pueblo y nuestra tierra.

El hecho de que esta acción militar se produzca en vísperas del contacto programado para hoy entre el Secretario General de las Naciones Unidas y el Frente POLISARIO indica claramente que la operación es un acto deliberado de agresión por parte de la potencia ocupante para obstaculizar sus esfuerzos destinados a aliviar la tensión y calmar la situación en Guerguerat.

Con el lanzamiento de esta operación militar hoy, la potencia ocupante marroquí ha socavado gravemente, no solo el alto el fuego y los acuerdos militares conexos, sino también cualquier oportunidad de encontrar una solución pacífica y duradera al problema de la descolonización en el Sáhara Occidental.

Quisiera que esta carta llamara la atención de los miembros del Consejo de Seguridad.

Acepte, Sr. Secretario General, la seguridad de mi más alta consideración.”

A raíz de la violación del alto el fuego por parte del régimen de ocupación marroquí, los valientes combatientes del Ejército de la Liberación Nacional dieron duros golpes al ejército enemigo, bombardeando diversas regiones, bases militares y puntos de vigilancia marroquíes a lo largo del Muro de la Vergüenza que han reportado heridos, bajas mortales, desertores y considerables pérdidas materiales. Un día más tarde, el pasado 14 de noviembre, Brahim Gali ponía fin del compromiso con el alto el fuego firmado en 1991, declarando así el estado de guerra y regresando a la lucha armada tres décadas después.

Hoy, los horrores de la guerra imperialista abierta han vuelto al Sáhara Occidental. Sin duda alguna, la incapacidad de las Naciones Unidas y su engaño al pueblo saharaui han quedado constatados durante este tiempo, en el que no se ha perseguido, ni por asomo, la consecución del referéndum de autodeterminación, como tampoco se ha velado por el fin de los crímenes en los territorios ocupados por las fuerzas marroquíes.

 

Conclusiones

 

A tenor de lo expuesto, queda claro que mientras las potencias imperialistas sigan extrayendo impunemente los recursos naturales del Sáhara Occidental y la ocupación militar de Marruecos continúe garantizando el expolio, así como los encarcelamientos, torturas y asesinatos de miles de saharauis – todo ello con la complicidad internacional – la legitimidad del discurso y la lucha armada por la liberación nacional que está realizando el Frente Polisario estarán cada vez más vivas.

La lucha del Frente Polisario, la lucha de clases, se perfila como la única vía para la liberación nacional que el imperialismo ha negado históricamente al pueblo saharaui. La lucha armada, en este sentido, es más que nunca una necesidad histórica, pues el imperialismo, como queda demostrado, solo puede ofrecer a los pueblos del mundo el expolio, la miseria, la represión, la guerra y el exterminio.

Así mismo, es preciso señalar que de nada sirven los lamentos de socialdemócratas y reformistas que aspiran a una administración amable del Estado imperialista español. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA!

¡VIVA LA LUCHA DEL FRENTE POLISARIO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 16 de noviembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Sobero, Yolanda (2010). Sáhara: Memoria y olvido (pp. 93-102). Barcelona: Ariel.

[2] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 271). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.

[3] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 274). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.




Ante la marcha de Coca-Cola en Málaga, ¿basta con pedir la reindustrialización?

Los comunistas no podemos exigir una reindustrialización sin más, sin tener en cuenta bajo qué régimen de producción se realiza. Así, exigir que en el Estado español haya “industria”, a secas, es como pedir que en el país se construyan más viviendas. Hay que hacerse la pregunta, ¿Para quién y en beneficio de quién?

En el Estado español se han hecho bloques de pisos sin parar, especialmente durante las burbujas inmobiliarias. Y eso no ha garantizado, ni mucho menos, el derecho a una vivienda digna.

De esa manera es como la patronal minera utilizó a los mineros, con la complicidad de los sindicatos del régimen (CCOO, UGT, USO, …) para pedir más subvenciones con el chantaje de cerrar las minas y dejar sin trabajo a gran parte de los pueblos mineros de León y Asturias.

Bajo el régimen capitalista de producción, bajo la propiedad privada de los medios de producción todo lo que se produzca beneficiará únicamente a los dueños de las fábricas, por muy españoles que sean.

Es por eso que la consigna “reindustrialización” sin más, es el “Made in Spain” que une al Estado fascista español, la patronal, nacionalistas, chovinistas, oportunistas (PSOE, PCE, IU-Podemos, CCOO, UGT, USO, …) y nacionalsocialistas de nuevo cuño como los nazbols. Elementos todos sustentadores del sistema capitalista.

Además, los comunistas hemos de situar el grado de desarrollo actual del capitalismo, analizar en qué fase nos encontramos.

Por un lado, la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia (que no de explotación) descubierta por Marx, implica que hoy, tras el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas que han desbordado incluso las propias previsiones de los geniales clásicos (Marx, Engels, Lenin, …), la tasa de ganancia de capital está bajo mínimos conforme la producción no solo se automatiza sino que se robotiza. De esta manera, la mano de obra, asociada al capital variable, va camino de ser innecesaria y es de esa mano de obra de donde el capitalista obtiene las plusvalías y por tanto sus ganancias.

El gran capital, la oligarquía financiera que detenta el control de los monopolios fundamentales de producción, está planificando la economía mundial en una huida hacia delante que no hace más que ahondar en las contradicciones sin solución del capitalismo.

Por un lado, en base a la división internacional del trabajo que han diseñado, han decidido que el Estado español se dedique fundamentalmente al sector servicios. De ahí ese proceso de desindustrialización que ya se inició en los años 80 con el PSOE en el metal (Alcoa, Nissan) o ingeniería (Abengoa) y que se refleja de manera muy clara en ciudades como Málaga cuyo mayor peso económico está en el sector servicios, que genera riquezas inmensas que la clase obrera malagueña no ve por ningún lado, ya que independientemente del sector económico, el capitalista se apropia esas riquezas a partir de las plusvalía que extrae de los trabajadores.

Por otro lado, con el desarrollo del teletrabajo y la “transición digital” se pretende desmantelar las plantillas de las empresas, convirtiendo en autónomos a sus trabajadores, encargándoles y pagándoles el trabajo a destajo a través de plataformas digitales a las que los trabajadores deben conectarse a la espera del encargo que les llueva. Tal como ocurre con los repartidores de Glovo, Amazon o Uber.

Todo esto se está acelerando con la excusa del Covid, pero es algo que ya se estaba planificando desde hace años, enmarcado también en el proceso de transición “ecológica” que beneficiará especialmente a las petroleras, no porque les preocupe el medio ambiente sino por la perspectiva del agotamiento de los yacimientos fósiles y la caída del precio del petróleo a consecuencia de las crisis de superproducción imposibles ya de camuflar. Esta transición será además subvencionada, en el caso de la UE, con al menos 1 billón de euros.

Ante este panorama, por tanto, los comunistas no podemos más que orientar las luchas de la clase obrera a la lucha general de todo el pueblo trabajador, no a la “industrialización” sin más sino a la superación del ya putrefacto régimen capitalista de producción.

Eso implica que en el ámbito de la lucha económica hemos de conducir a la clase obrera hacia la lucha política, fortalecer y desarrollar el sindicalismo de clase, representado a nivel internacional por la Federación Sindical Mundial y en el Estado español por la Coordinadora Sindical de Clase, al mismo tiempo que llamamos a los trabajadores y delegados de personal honestos y combativos a abandonar las filas del sindicalismo vendido y vertical del Estado fascista español representado hoy por CCOO, UGT y USO principalmente. Porque en esta lucha de clases a muerte, estar en el bando de la quinta columna en el movimiento obrero significa darle balones de oxígeno a una patronal y oligarquía financiera parasitarias y criminales, a aquellos que distribuyen las rentas del país en su beneficio provocando la muerte del pueblo trabajador en residencias, centros de salud y hospitales por el desmantelamiento de lo que quedaba del sistema de salud.

 

Por el desarrollo del sindicalismo de clase

Por el fortalecimiento de la FSM y la CSC

Por la superación del capitalismo

Comité Local del PCOE en Málaga




En apoyo a los trabajadores de la refinería de Cepsa en Palos de la Frontera

El Partido Comunista Obrero Español en Andalucía apoya y se solidariza con los trabajadores de la refinería de Cepsa en Palos de la Frontera en su lucha por los puestos de trabajo, amenazados a través del ERTE a 55 compañeros, que quieren imponer los accionistas de la compañía en su búsqueda de mayores beneficios.

Los dueños de Cepsa, fondos de inversión emiratíes y estadounidenses, están ejecutando un plan trazado desde hace años para reestructurar la empresa “optimizando procesos”, como a los accionistas les gusta decir, que en definitiva significa automatización de la producción. Y esto, en lugar de redundar, como sería lógico, en menor carga de trabajo, en mayor seguridad y menor riesgo, en resumen, en mejor calidad de vida para los trabajadores de la refinería o cualquier fábrica, estando la empresa en manos privadas, supondrá pérdida de puestos de trabajo y mayor nivel de explotación.

Este proceso afecta también a los trabajadores de las oficinas. En 2019 Cepsa implantó un sistema de inteligencia artificial, llamado MAX, con el que se automatiza la gestión de personal y la comunicación entre empleados, por lo que la empresa se puede ahorrar el personal que realiza dichas tareas. En palabras de Carlos Morán, director de recursos humanos de CEPSA, “A través de la transformación digital estamos impulsando nuestra cultura de innovación, adoptando nuevas tecnologías y unos modelos de trabajo más eficientes” [1].

En la misma línea se orienta el acuerdo de Cepsa con Amazon Web Services (AWS) en junio de 2020 para implantar el “Internet de las Cosas” con el fin de, en palabras del CEO de Cepsa Philippe Boisseau, “crear valor, ser más competitivos e incrementar la eficiencia de nuestras operaciones“. Como resultado, la petrolera estima que conseguirá, al menos, un 25% de ahorro de costes al año [2].

La refinería de Palos de la Frontera, además, es pionera en la implantación del modelo “Hadi Industrial”, con el que la empresa pretende desarrollar una “transformación cultural, espacial y tecnológica”. Una vez más, se trata de “optimizar procesos” y “nuevas formas de trabajo”, lo que en lenguaje obrero significa eliminar puestos de trabajo, y empeorar nuestras condiciones de trabajo y de vida. Con este modelo, la empresa pretende flexibilizar también las jornadas de trabajo y la movilidad funcional y geográfica [3].

Esta “optimización” de procesos, se ha traducido en más turnos de trabajo, con el personal justo, de tal manera que se está doblando hasta 16h, y en más de 80.000 horas extras en toda la fábrica. A pesar de estar trabajando a pleno ritmo, ahora la empresa plantea un ERTE cuyo sentido no es más que quitarse el personal que, según sus dueños, es prescindible gracias a la “optimización de procesos”.

Lo que hay detrás es un cambio de modelo productivo a nivel mundial. Con la excusa de la pandemia, los monopolios, entre ellos las petroleras, están aprovechando para acelerar la transición “digital” y “energética”. Transición que se está financiando, una vez más, con dinero público a través los Estados y la Unión Europea.

En enero de este año 2020, antes del estallido y la declaración de la pandemia por el Covid-19, la Comisión Europea lanza el “Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo (el Plan de Inversiones para una Europa Sostenible)”, que, en palabras de su presidenta Ursula von der Leyen, «lleva aparejadas grandes necesidades de inversión, que convertiremos en oportunidades de inversión. El plan que presentamos hoy para movilizar como mínimo un billón de euros indicará el camino a seguir y propiciará una oleada de inversiones ecológicas» [4]. Ya en julio de 2019, la misma presidenta anunciaba que “aquellos que actúen antes y más rápido serán también los que consigan las oportunidades de la transición ecológica” [5].

Es así como en febrero de 2020 Cepsa se benefició de un préstamo de 60 millones de euros por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para implantar en su planta petroquímica de San Roque (Cádiz) del sistema Detal, una tecnología para producir alquilbenceno lineal (LAB), la materia prima más utilizada en la producción de detergentes biodegradables. [6]

Ahora, sin embargo, nos cuentan que el nuevo plan masivo de ayudas de la Unión Europea lanzado tras el estallido de la pandemia y que alcanza ya 1,35 billones de euros, es para relanzar la economía devastada, según ellos, por la pandemia. Con esa excusa la Unión Europea ha acudido al rescate de grandes monopolios de la construcción, energía, turismo y aeronáutica como Total, Airbus, Shell, Akzo Nobel, E.On, OMV, Carrefour, Suez, Repsol, Naturgy, Iberdrola, Cepsa y Red Eléctrica de España (REE) a través de ayudas del Banco Central Europeo, del Banco Europeo de Inversiones, de los fondos ICO y de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) [7].

De esta manera, el 22 de septiembre pasado el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, abría la convocatoria del Pacto Verde dotada con mil millones de euroscon el objetivo de estimular la recuperación de Europa de la crisis del coronavirus al convertir los desafíos ecológicos en oportunidades de innovación” [8].

Y esta avalancha de ayudas, subvenciones y rescates a estos monopolios con nuestro dinero público, se da mientras sus dueños amasan inmensas fortunas. Mubadala Investment Company, el fondo soberano de Abu Dhabi y principal accionista de Cepsa, ha cerrado el 2019 con un beneficio de 12.087 millones de euros, lo que supone que ha más que multiplicado por cuatro su beneficio respecto a 2018 [9][10]. El consejo de administración, por su parte, se ha repartido 9,35 millones de euros en concepto de remuneración. Sólo el anterior presidente de la compañía, Pedro Miró, se ha embolsado 8’7 millones de euros [11]. Eso sí que es una jubilación de oro y no las pensiones de miseria que recibimos los obreros después de jugarnos la vida en el tajo durante décadas.

Lo cual no es un caso aislado, pues esta misma semana se ha conocido que veinte de las 35 empresas del Ibex-35 se han repartido 9.500 millones de euros en dividendos a pesar de la pandemia. Además, 27 de las 35 empresas que cotizan en bolsa tienen filiales en paraísos fiscales [11].

Y ahora, los multimillonarios dueños de Cepsa, como Mubadala Investment Company, los fondos soberanos de la monarquía petrolera de Abu Dhabi, con un patrimonio de 127 mil millones de dólares e inversiones en el sector aeroespacial, las TIC, semiconductores, metales y minería, energía renovable, petróleo y gas, productos petroquímicos, el mercado de servicios, salud, propiedad inmobiliaria, defensa, la industria farmacéutica y tecnologías médicas, la agroindustria, y una cartera global de activos financieros, aprovechando el mecanismo que le ofrece el Estado español, a través del gobierno “más progresista de la historia” y engañando a la clase obrera haciéndole creer que es un gobierno de “izquierda”, pretende que el pueblo trabajador le pague además los salarios de los trabajadores de la refinería vía ERTE.

¡Es a esta oligarquía parásita la que el gobierno español, como el resto de gobiernos de la Unión Europea no “deja atrás”! A quienes sí deja atrás es a nuestros mayores y personas con patologías diversas dejandolos a su suerte en residencias y centros de salud, sin ningún tipo de seguimiento ni atención, suprimiendo personal sanitario y maltratándolo hasta que no puedan más y se vayan a la sanidad privada, que también está haciendo su agosto con el desmantelamiento de lo que queda de sanidad pública. Tampoco importa la salud de los trabajadores de la refinería, como del resto de sectores no esenciales, a los que envían a trabajar sin importar si se contagian ni ellos ni sus familias.

Los ejemplos de LTK en Puerto Real (Cádiz) [12], cuyos dueños aprovecharon un fin de semana para tirar a la basura las pertenencias personales de los trabajadores, o de Navantia [13], donde se ha impuesto turnos de trabajo de 12h durante 7 días a la semana, teniendo que estar disponibles 24h para incorporarse cuando así lo decida el patrón, provocando una vida de esclavos y constantes accidentes graves e incluso mortales, debe servirnos para comprender la naturaleza criminal y canallesca de los dueños de las empresas, a los que ni nuestra dignidad ni nuestras vidas les importan lo más mínimo.

Viendo que con nuestro dinero, el dinero público que le inyectan Estados y Unión Europea, estamos financiando sus beneficios, lo que corresponde ya es una Socialización de los monopolios como Cepsa, que pasen a manos de todo el pueblo trabajador, y especialmente las 120 empresas que se privatizaron como Repsol. De esta manera sí será posible beneficiar a la toda la sociedad de la modernización y optimización, de la automatización y robotización de la producción.

Como esto no será posible a través de las instituciones actuales y las fuerzas políticas presentes en el Congreso, marionetas de los capitalistas, desde el Partido Comunista Obrero Español en Andalucía hacemos un llamamiento a los trabajadores de Cepsa, y a clase obrera andaluza en general, a unirse y vertebrarse a través de los Comités de Empresa y delegados de personal, las asociaciones de vecinos, las delegaciones de alumnos en los centros de estudio, las AMPAS de los colegios,… para levantar un poder obrero, a través de un Frente Único del Pueblo con el que tomar el control de la sociedad, planificando la economía y los recursos en función de las necesidades de las familias trabajadoras, y sin parásitos multimillonarios de por medio que se apropien de las riquezas que generamos a costa de nuestra salud y, en muchos casos, nuestras vidas.

 

Basta de despidos y deslocalizaciones

Basta del saqueo por parte de los capitalistas

Por la socialización de Cepsa y el resto de grandes empresas

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

 

Referencias

 

[1]CEPSA implementa un asistente virtual basado en IA para gestión de recursos humanos”, itTrends, 9/07/2019.

https://www.ittrends.es/inteligencia-artificial/2019/07/cepsa-implementa-un-asistente-virtual-basado-en-ia-paragestion-de-recursos-humanos

[2] Cepsa se alía con Amazon para migrar servicios y acelerar su transformación digital”, LD/Agencias, 25/06/2020.

https://www.libremercado.com/2020-06-25/cepsa-se-alia-con-amazon-para-migrar-servicios-y-acelerar-sutransformacion-digital-1276660014/

[3] “Cepsa avanza en la implantación de su programa de transformación cultural y tecnológica”, Foro Recursos Humanos, 16/06/2020. https://www.fororecursoshumanos.com/hadi-industrial-cepsa/

[4] “Financiar la transición verde: el Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo y el Mecanismo para una Transición Justa”, Comisión Europea, 14/01/2020. https://ec.europa.eu/regional_policy/es/newsroom/news/2020/01/14-01-2020-financing-the-green-transition-theeuropean-green-deal-investment-plan-and-just-transition-mechanism

[5] “Investing in a Climate-Neutral and Circular Economy. The European Green Deal”. Unión Europa. Enero 2020. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/api/files/attachment/860667/Investing_climate_neutral_circular_economy_en.pdf

[6] “El BEI presta 60 millones a Cepsa para reducir emisiones en San Roque (Cádiz)”, La Vanguardia, 05/02/2020. https://www.lavanguardia.com/vida/20200205/473299778220/el-bei-presta-60-millones-a-cepsa-para-reduciremisiones-en-san-roque-cadiz.html

[7] “Real Madrid, Iberia, Cepsa, OHL y NH, bajo la lupa por las ayudas de la Covid 19”, La Información, 16 de julio de 2020. https://www.lainformacion.com/empresas/real-madrid-vueling-iberia-ohl-nh-ayudas-covid-19/2810449/

[8] “Abierta la convocatoria del Pacto Verde Europeo (European Green)”, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). 22/09/2020. https://www.idae.es/noticias/abierta-la-convocatoria-del-pacto-verde-europeoeuropean-green-deal

[9] “Mubadala, el dueño de Cepsa, dispara su beneficio hasta los 12.087 millones de euros”, elEconomista.es, 10/08/2020. https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/10728828/08/20/Mubadala-el-dueno-deCepsa-dispara-su-beneficio-hasta-los-12087-millones-de-euros.html

[10] “Abu Dabi saca 1.100 millones de Cepsa y premia a su ex CEO con una gran jubilación”, El Confidencial, 02/06/2020. https://www.elconfidencial.com/empresas/2020-06-02/abu-dabi-saca-millones-cepsa-premia-ceo-granjubilacion_2616248/

[11] “Veinte de las 35 empresas del Ibex han repartido 9.500 millones en dividendos a pesar de la pandemia, según un informe de Oxfam”, infoLibre, 10/11/2020. https://www.infolibre.es/noticias/economia/2020/11/10/informe_oxfam_2020_112973_1011.html

[12] “En apoyo a los trabajadores de LTK de Cádiz”, PCOE, 05/11/2020. https://pcoe.net/actualidad/movimientoobrero/en-apoyo-a-los-trabajadores-de-ltk-de-cadiz/

[13] “El conflicto del Metal de la Bahía de Cádiz es de toda la clase obrera, de todo el pueblo”, PCOE, 20/09/2020. https://pcoe.net/actualidad/movimiento-obrero/el-conflicto-del-metal-de-la-bahia-de-cadiz-es-de-toda-la-claseobrera-de-todo-el-pueblo/




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre los resultados electorales en Estados Unidos

Parece ser que los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y de la llamada izquierda anticapitalista no alcanzan a comprender la esencia de las elecciones y del parlamentarismo bajo la democracia burguesa, bajo la dictadura del capital. Y gustosos tropiezan una y otra vez con la misma piedra, una piedra que no para de escorarse hacia la reacción y el fascismo.

Tras un escrutinio caótico, Donald Trump abandonará la Casa Blanca entre quejidos y una retahíla de tweets hablando de fraude electoral. Una actitud que está viniendo como anillo al dedo para que los medios de comunicación de “izquierdas” justifiquen su alegría por el cambio en el despacho oval. El autoritario se va y el que llega es un demócrata ejemplar, es el mensaje que buscan transmitir al pueblo para llevarlo a la alienación más absoluta.

La victoria del criminal de guerra Joe Biden, pese a que sus políticas como senador y vicepresidente de los EEUU durante la administración Obama demostraron sobradamente que es un lacayo de los monopolios y el imperialismo, es percibida como un triunfo para el feminismo y las personas migrantes, encarnado esto en la figura de Kamala Devi Harris (¡Y además una mujer será vicepresidenta de EEUU!, twitteaba con alegría la “comunista” Ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Díaz). Parece ser que algunos prefieren dar la espalda a la realidad y entregarse a la degradación de la política estadounidense, pues el dúo Biden-Harris representa el ala más derechista del Partido Demócrata, un partido que ha recibido elogios de Ciudadanos (El partido que más se asemeja en España al Partido Demócrata, sin duda, somos nosotros, Ciudadanos, sin ningún tipo de dudas, porque además tenemos un carácter europeísta, declaraba el eurodiputado José Ramón Bauzá) y del juguete roto del imperialismo Juan Guaidó, entre otros.

Kamala Harris es una recalcitrante reaccionaria política, pero cuenta con el género y la raza correctos para satisfacer la obsesión de la izquierda con las políticas de identidad. Todo se reviste de simbolismo ¡la primera vicepresidenta mujer!, ¡la primera vicepresidenta afroamericana!, ¡la primera vicepresidenta asiática-estadounidense!, sin pararse a analizar – por malicia o ignorancia – el programa sobre el que se sustentará la próxima administración del Partido Demócrata, que representará una nueva ofensiva del capitalismo contra el proletariado pese a lo inclusivos que sean sus dirigentes. Como si el proletariado mundial no hubiera conocido y sufrido ya a Margaret Thatcher, Barack Obama, Angela Merkel, Hillary Clinton o Marine Le Pen.

El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de la pequeña burguesía que ansía alcanzar puestos de privilegio en el Estado, en la academia (como Angela Davis que llamó al voto para los demócratas) o en las juntas corporativas. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania. Es el partido del sionismo (Soy un sionista. No tienes que ser judío para ser sionista, declaró el propio Joe Biden). Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense.

La pandemia de la COVID-19 – que sirve de coartada a los monopolios para justificar que su sistema económico no está quebrado, sino que se halla en la situación actual por culpa del coronavirus – nos está mostrando el grado de descomposición de los Estados capitalistas. La realidad objetiva es que el imperialismo está quebrado, obstruido y supone objetivamente un freno para el desarrollo de la humanidad y de la vida humana. Actualmente, la burguesía hunde sus pies en el cieno de la corrupción y con un sistema que se encuentra económica y socialmente en bancarrota: a finales de este año, la deuda de EEUU equivaldrá al 98% del PIB, superando los 20 billones de dólares, el nivel más alto desde el final de la II Guerra Mundial. Todo esto no es sino la constatación de que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir (y nunca mejor dicho viendo la edad de los dos candidatos) y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse de manera revolucionaria.

La vida del pueblo trabajador se empobrecerá con cada día que pase. El socialismo es la única salida que tienen los países del mundo, el único camino que puede desobstruir la situación a la que nos ha conducido el imperialismo devorado por sus propias contradicciones. La historia nos muestra de forma transparente que la clase obrera únicamente podrá alcanzar su emancipación armada con la ciencia revolucionaria del marxismo-leninismo y dirigida por el Partido Leninista, que la dota de un programa revolucionario y una táctica para dar muerte al capitalismo y construir el socialismo.




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la unidad de los comunistas

El capitalismo monopolista -el imperialismo- está en bancarrota, tanto en el terreno de la economía, donde el Estado español (al igual que la mayoría de estados del mundo) acumula ya una deuda impagable, superior al Producto Interior Bruto, como en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

La pandemia está siendo utilizada por estos Estados, por el imperialismo, para intentar justificar que su criminal sistema económico criminal no está caducado sino que este avatar del destino en forma de crisis sanitaria ha provocado la crisis económica. Sin embargo, la caducidad del capitalismo, como demuestran todos los datos y desentraña la Economía Política, es inexorable por las propias contradicciones de este.

Estamos en un momento de la historia en el que el capitalismo vive días que ya no le corresponden. La época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, puede vivirse en este sistema ya caduco donde los medios de producción están en manos de unos pocos, pues solo puede generar más miseria y pobreza al pueblo trabajador aparte de ensanchar todavía más sus irresolubles contradicciones.

Es por ello que los capitalistas, la burguesía, sólo tienen una salida para mantenerse en el poder en momentos de putrefacción donde las relaciones de producción y las fuerzas productivas no se corresponden: el fascismo. Observamos como buena parte de los países del mundo (Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Austria, Suecia, Dinamarca y España, entre otros) tienen al fascismo, bien en el Gobierno, bien asentados en sus Parlamentos.

Comprobamos como desde hace años, a los monopolios ya no les vale, tan siquiera, gobiernos eminentemente burgueses de ideología socialdemócrata, o del socialismo del siglo XXI, que a la sazón son iguales de burgueses. Hoy el capitalismo está en su fase de mayor putrefacción y, como no, el fascismo es la expresión y el reflejo en la superestructura de la putrefacción máxima del capital. Hoy el género humano se encuentra en la encrucijada de o sufrir la barbarie extrema e incluso su desaparición o exterminar al capitalismo y abrir paso a un sistema nuevo, el socialismo, que armonice el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, y esto sólo es posible con la socialización de los medios de producción.

Esta aspiración de la clase trabajadora, sin embargo, exige como condición previa la unidad de los comunistas. Los comunistas tenemos la responsabilidad de estar a la altura en este momento histórico en el que nos encontramos. La clase obrera y demás clases laboriosas no tienen salida alguna si los comunistas no se la damos. Los comunistas somos los únicos que podemos llevar a la clase obrera a parar esta nueva agresión contra nuestra clase, contra las masas laboriosas del pueblo. ¡Ello pasa por la unidad de los comunistas! Esta es la precondición necesaria para la unidad del proletariado, que es el único que puede repeler las agresiones de la burguesía y dar un giro radical y revolucionario a la situación del país, que es lo que se necesita hoy. Sin la unidad de los comunistas sólo queda oprobio y opresión. Es momento de dar respuesta a esta disyuntiva: ¡Socialismo o barbarie! Y esa respuesta únicamente la puede dar la clase obrera unida y organizada, cosa imposible si ello, previamente, no se da entre sus elementos avanzados, entre su vanguardia, entre los comunistas.

El Partido Comunista Obrero Español inició el pasado mes de abril un proceso de unidad de acción con varios Partidos Comunistas del Estado español – como son el Partido Comunista de los Pueblos de España, el Partido Comunista de España-reconstituido y el Partido Comunista de los Trabajadores de España.

Este proceso iniciado el pasado mes de abril ya ha arrojado frutos importantes, como es el Marco Programático por la Unidad de Acción de los Comunistas suscrito por el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y nuestro Partido, así como el Protocolo Conjunto suscrito por ambas organizaciones donde no sólo hemos habilitado instrumentos para llevar a cabo la Unidad de Acción de los comunistas, sino también para dar pasos en la resolución de las discrepancias ideológicas para abrir camino, también, hacia la conquista de la unidad orgánica, proceso de unidad comunista que está abierto para que otras organizaciones comunistas se incorporen. La unidad de los comunistas es una necesidad histórica y nuestro Partido no cejará en el empeño de hacer efectiva la unidad de todos los comunistas que es la condición sine qua non para que el proletariado pueda unirse en términos clasistas y éste, dirigido por su Partido armado de la ciencia revolucionaria del proletariado – el marxismo-leninismo -, pueda articular la respuesta revolucionaria que corresponden en el actual momento histórico cumpliendo así su misión histórica, que no es otra que derrocar al capitalismo y edificar el socialismo como fase inmadura del comunismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los comunistas a unirse a este proceso y fortalecerlo para conquistar la unidad comunista condición necesaria para que el proletariado de la respuesta revolucionaria que corresponde a la situación de explotación y miseria en la que nos encontramos.

 

¡POR LA UNIDAD DEL PROLETARIADO!

¡POR EL SOCIALISMO!




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la situación del capitalismo – El Socialismo es la única salida

Nos encontramos en el momento histórico donde el capitalismo no tiene ya salida ninguna, donde el capitalismo expresa su inviabilidad absoluta, su caducidad, donde el capitalismo vive en días que ya no le corresponde porque la época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, corresponde al capitalismo.

Los Productos Interiores Brutos de los países imperialistas lejos de crecer se contraen, de tal manera que en el primer semestre de 2020, en términos interanuales, la economía alemana se contrajo un -9,7%, la francesa un -13,8%, la italiana un -12,8%, la holandesa un -8,5%, la española un -17,8%, la norteamericana un -9,5%, la india un -23,9% siendo la economía china la única que ha crecido en el periodo de tiempo mencionado un 3,2%.

La COVID-19 ha sustituido a la “amenaza terrorista” a la hora de reprimir, convirtiéndose en una posibilidad magnífica para que las potencias imperialistas repriman a sus pueblos, bajo la excusa falsa de velar por la salud de dichos pueblos. Y es que Lenin tenía razón, el desarrollo del imperialismo, la progresiva descomposición del capitalismo monopolista conduce a la reacción política, conduce al fascismo.

Con el desarrollo del capitalismo la tasa de ganancia retrocede. Como promedio, ésta desciende inexorablemente y constantemente desde 1885, pasando desde un promedio del 35% en el 1885 a casi el 10% en 2019. En las potencias imperialistas norteamericana, británica y alemana, desde 1855 hasta 2011 han ido decreciendo inexorablemente, de tal modo que en el Reino Unido ha pasado de casi el 43% en 1855 a casi el 5% en 2011, en Alemania ha pasado del 29% al 12% y en EEUU del 26% al 13%. En Japón, Países Bajos y Suecia, desde 1839 hasta 2009 también ha decrecido inexorablemente, de tal modo que en Japón ha pasado de casi el 73% en 1839 a prácticamente el 14% en 2009, en Holanda ha pasado del 57% a prácticamente el 10% y en Suecia del 70% al 7%.

Como podemos ver, la tasa de ganancia en el desarrollo del capitalismo va decreciendo, sin embargo, esta tasa decrece a pesar de que la tasa de explotación crece. La conclusión es clara, a mayor cuota de explotación – cuanto más desequilibrada está la composición orgánica del capital en favor del capital constante y menor cuantía invierte en capital variable (cuanto menor es la cuantía en salarios) – menor es la cuota de ganancia del capitalista. Esta es la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que Marx ya expuso en el Capítulo II del Libro III de El Capital.

El capitalismo, por su desarrollo económico, está forzado a condenar a cada vez más masas de obreros no sólo a la miseria, sino a la negación de todo, de la educación, de la salud, de las pensiones, de todo. Socialdemocracia, neoliberalismo y fascismo son todo caras de una misma moneda burguesa, son formas en las que se expresa la ideología de la burguesía en su dictadura. Actualmente, en la época ya de la automatización de la producción, de la descomposición más absoluta del capitalismo, la dictadura de la burguesía ya únicamente se puede expresar en los términos del fascismo.

Podemos comprobar pues que el capitalismo monopolista, el imperialismo, está caduco, en bancarrota no sólo en el terreno de la economía, sino en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

Estamos en un momento donde los imperialistas están utilizando la pandemia para justificar que su criminal sistema económico no está caducado, cuando hemos demostrado que la pandemia nada tiene que ver con la caducidad del capitalismo, como nos demuestra la economía política. La pandemia está siendo utilizada por los imperialistas para ir aplicando medidas restrictivas y represivas contra la clase obrera así como para profundizar en la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, entre otras cosas, con el cambio del modelo productivo acentuando la automatización.

El capitalismo demuestra que tanto la sanidad como la educación pública son inviables en él. No nos remitimos simplemente al momento actual en el que la pandemia ha exacerbado las contradicciones entre los servicios públicos gratuitos y de calidad y el beneficio económico de los empresarios, sino que señalamos que antes del coronavirus estos sectores se encontraban ya heridos de muerte.

Los datos son claros: en 2019 el Ministerio de Educación del gobierno más progresista de la historia detallaba que uno de cada cuatro institutos tiene falta de profesores formados en alumnado con necesidades especiales. Ese mismo año, un estudio revelaba que el 52% del profesorado en España no se consideraba lo suficientemente preparado ni en contenido, ni en pedagogía, ni en la práctica del aula. A su vez, el profesorado con contrato indefinido cada vez es menor, por lo que los huecos restantes se ocupan con sustitutos e interinos, en unas condiciones más precarias. De la misma forma, el alumnado cada vez tiene que correr con más gastos de su bolsillo, puesto que el material educativo lejos está de ser aportado por el Estado.

Con respecto a la sanidad, mucho antes de la pandemia ya existían decenas de miles de profesionales sanitarios que encadenaban contratos basura de horas, lo cual no sólo pone en peligro la salud de los pacientes, sino la del propio personal. Los colapsos hospitalarios tampoco son para nada un tema exclusivo de la COVID, sino que ya ocurría en la totalidad del Estado con una enfermedad más que conocida como es la gripe.

Por último, sabiendo el imperialismo el futuro que le depara, no descartará intentar aplazar su muerte a través de todos los medios posibles, incluidos la propia destrucción del proletariado por vías ociosas como las apuestas o las drogas. Este mes, en Estados Unidos, algunos Estados como el de Oregón aprobaron la despenalización de la heroína en pequeñas dosis, lo cual tiene todo el sentido para el imperialismo yanki: el país con mayores contradicciones necesita oprimir con las drogas más destructivas.

En España, por todos es conocido la proliferación de las casas de apuestas que ni siquiera cumplen la leve ley burguesa de no estar presentes en los alrededores de colegios e institutos. También conocemos que la mal llamada izquierda tiene en su agenda no menos imperialista que la del resto de los países europeos la legalización de la marihuana lo cual, una vez más, encajaría a la perfección de la lógica burguesa teniendo en cuenta que España es, objetivamente, el eslabón más débil de la cadena imperialista. Además, el Estado ya conoce los entresijos del tráfico de drogas, puesto que episodios como el del Plan ZEN del PSOE son de sobra conocidos por los revolucionarios y las familias obreras.

Sin duda, estamos ante un sistema capitalista que se mantiene en pie pero, que realmente, está muerto. Hemos demostrado la inviabilidad del sistema en el terreno económico, cómo el capitalismo desde hace dos siglos no ve más que reducir la tasa o cuota de ganancia, caída que se agudiza a la par que se desarrolla la mecanización y la automatización del trabajo. Este hecho objetivo obliga a los monopolios a detraerle al proletariado todo: la sanidad, la educación, la vejez y sus jubilaciones, o lo que es lo mismo, lo único que les queda por arrebatarnos. Asimismo, la pandemia está haciendo de sustitutivo de la guerra, matando a los más débiles. Por más que decreten estados de alarmas y toques de queda, estos no sirven para salvar vidas pues los lugares donde la gente más se contagia – transportes públicos y centros de trabajo – siguen masificados porque a los empresarios no se les toca en absoluto más que para darles más dineros.

El pleno empleo bajo el capitalismo es una quimera, pero hoy pedir empleo no precario es también quimérico pues el trabajo cada día será menos requerido. Hoy la consigna debe ser que para que los trabajadores tengan derecho a una vida digna, a la sanidad, a la educación, etcétera, es necesario el socialismo y acabar con el capitalismo.

La única salida que tiene la clase obrera es el socialismo y esa es la solución que debemos dar al proletariado estableciéndole dicho marco para la lucha, en un momento donde el fascismo campa a sus anchas y actúa a cara descubierta ya. Y es lógico que esto sea así, el fascismo es capitalismo en descomposición, en putrefacción. Hay un único objetivo que puede dar salida a la encrucijada en la que se encuentra el proletariado: La Revolución.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!




Los gobiernos capitalistas están dejando morir al pueblo trabajador

La supuesta dicotomía entre salvar la economía o la salud es en realidad una contradicción en sí misma irresoluble en el capitalismo. La economía no puede salvarse en un sistema quebrado, en el que la deuda pública y la deuda externa de la gran mayoría de países superan el 100% de sus respectivos Productos Interiores Brutos (PIB), y en el que las medidas para intentar salvar al sistema lo único que consiguen es acrecentar las crisis periódicas. Y esto no es fruto de la pandemia de COVID-19, pues ya hace años que los economistas venían anunciando una crisis financiera para 2020, mucho antes de que se hubiera oído siquiera hablar del virus, convirtiendo pues esta pandemia en una excusa para imponer un cambio en el modelo productivo ante la bancarrota del sistema.

En España, un 25,3% de la población estaba en riesgo de pobreza antes de la pandemia, siendo en la Unión Europea un 21,1% el porcentaje de población en esta situación. La sanidad española ya estaba saturada mucho antes de la pandemia, con 671.494 personas en lista de espera en noviembre de 2019 según datos del Ministerio de Sanidad.

 

Ante esta situación y debido a la quiebra del sistema, las medidas adoptadas por diferentes gobiernos capitalistas van de lo esperpéntico a lo inmoral. En Madrid se inaugura un hospital para el que no se va a contratar personal médico ni de enfermería. Mientras tanto un médico de León falleció después de 32 horas seguidas trabajando sin contar con ningún elemento de protección. En Bélgica, el personal médico contagiado de COVID tendrá que seguir trabajando ante el riesgo de colapso sanitario, mientras en Bruselas el gobierno local dará un certificado de no vivienda a los sin techo para que puedan seguir durmiendo en la calle a pesar del toque de queda.

 

 

Quienes tienen que recibir atención médica, bien sea por síntomas de coronavirus o por otro tipo de patologías, están sufriendo una desatención absoluta y un trato inhumano. Atención telefónica de 2 minutos por paciente, horas esperando un enfermero o celador en hospitales saturados, personas en estado grave que son abandonadas a su suerte en sus hogares por no cumplirse las condiciones para ser trasladados a un hospital.

Las medidas sanitarias adoptadas en relación a la movilidad se centran en el ámbito privado, limitando la movilidad de las personas, las reuniones familiares, pero permitiendo que el transporte público y los centros de trabajo sigan llenos, con trabajadores hacinados, condenando a la clase trabajadora a contagiarse. Mientras se avecina un nuevo confinamiento, los desahucios no se han detenido, a pesar del rimbombante anuncio del gobierno más progresista de la historia, dándose casos como el de Dora, de 63 años, que después de ser desalojada junto a su hijo, su nuera y sus cuatro nietos menores ha tenido que trasladarse al piso de otra de sus hijas, también con varios intentos de desahucio. Son once en casa, sin empleo y sin alternativas.

A pesar del supuesto escudo social, la mitad del empleo destruido con el confinamiento sigue sin recuperarse, y en los últimos días cientos de solicitudes del Ingreso Mínimo Vital (IMV) han sido rechazadas a pesar de cumplir los requisitos porque no hay dinero para pagarlas. Sí hay dinero sin embargo para aprobar una subida salarial para el presidente del gobierno y sus ministros, o para aumentar un 6,5% el presupuesto de la Casa Real, o rescatar Air Europa por 475 millones de euros.

 

 

Así es como los gobiernos capitalistas en todo el mundo están dejando morir a sus pueblos. La crisis sistémica del capitalismo no puede ya contenerse mediante reformas, y hasta las más mínimas medidas son rechazadas por los monopolios, que exigen cada vez mayor represión para controlar y someter al pueblo ante la situación de extrema miseria a la que nos conduce este sistema.

Sólo el pueblo organizado, uniendo todas las luchas parceladas en una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, y por la construcción del socialismo, conformando el Frente Único del Pueblo como órgano de poder popular, puede dar salida a la situación  a la que el capitalismo nos ha conducido y conquistar el futuro para las clases populares: una vida digna y el fin de la explotación del hombre por el hombre.

Pero para alcanzar esta unidad, es necesario que la parte más avanzada, los comunistas, estén unidos, es por ello que la unidad de los comunistas se vuelve imprescindible para lograr a su vez la unidad de los trabajadores y las clases populares.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Acción conjunta del PCOE y PCPE en Cerro-Amate de Sevilla

Ambas organizaciones hemos llevado conjuntamente el mensaje comunista a los centros de salud del distrito eminentemente obrero como es Cerro-Amate, de Sevilla.

Hemos comprobado la necesidad imperiosa de que los comunistas organicemos a la clase obrera allá donde vive y trabaja, pues una parte importante de la misma justifica las medidas del gobierno de coalición por considerarlo engañosamente como “de izquierdas”.

Y ese es el grave daño que perpetran en las clases populares los gobiernos de oportunistas que el sistema señala como “izquierda” o incluso “socialcomunista”. Las medidas, que aplicadas por un gobierno de derechas podrían tener más resistencia entre el pueblo trabajador, son coladas como inevitables, y justificadas por gran parte de la clase obrera, a través de un gobierno que muchos trabajadores consideran representante de sus intereses.

Los grandes medios de comunicación, brazos ideológicos de la burguesía y la oligarquía, consiguen también que penetre en ciertos sectores de la clase obrera la patraña de que el pueblo trabajador está siendo irresponsable, y en concreto, la juventud obrera.

Como siempre, los comunistas señalamos como culpables de las desdichas del pueblo trabajador a la oligarquía financiera y sus gobiernos títeres por ejecutar un plan de exterminio de aquellos que le sobran para mantener en pie la producción capitalista. Cada vez, para los capitalistas, somos necesarios mucho menos proletariado gracias a la automatización y robotización de la producción, desde hace tiempo en marcha un cambio del modelo productivo.

Así se lo hemos hecho llegar al distrito de Cerro-Amate con la siguiente octavilla:

 

Los comunistas del PCOE y el PCPE llamamos a la clase obrera a organizarse y unirse a través de asambleas en los barrios, centros de estudio y empresas, para construir un poder obrero y popular con el que tomemos las riendas de nuestro destino y acabar con la agonía en la que nos sumerge el régimen capitalista de producción del Estado Español.

 

Comunistas unidos en la lucha

¡Por la construcción del Poder Obrero y Popular!

¡Por el Socialismo!

Comité Provincial de Sevilla del PCOE

Comité Provincial de Sevilla del PCPA-PCPE




Everis, paradigma de negación de la libertad para los trabajadores

La ideología burguesa dominante en el mundo capitalista no escatima esfuerzos en ensalzar la democracia –burguesa– como un sistema garante de las libertades individuales. Desde el sueño americano a las socialdemocracias nórdicas, todo país capitalista tiene en su base la defensa del libre mercado, la defensa del sistema capitalista como garantía de libertad y justicia. Bien sabemos los comunistas que esto es una completa falacia.

La libertad en un sistema capitalista es la libertad de quienes poseen medios de producción para hacer con ellos lo que quieran. La Justicia en el capitalismo es una estructura creada por la burguesía, quienes poseen estos medios de producción, para defender sus intereses y salvaguardar la propiedad privada de esos medios. El Estado, supuesto órgano imparcial que vela por el interés de los ciudadanos, no es más que una herramienta creada por la clase dominante para someter a la clase explotada. En el capitalismo, el Estado es la herramienta de la burguesía, de los capitalistas, para someter a la clase trabajadora.

Gran parte de la maquinaria destinada a someter a los trabajadores bajo el yugo del capital consiste en propaganda para inculcar la manera burguesa de ver el mundo, para infundir ese mensaje de que el capitalismo es el sistema más justo. La burguesía sabe que para mantener oprimido al pueblo trabajador necesita en gran medida que éste no sea plenamente consciente de esta situación. Por eso vemos como desde todos los frentes se transmiten las mismas ideas abstractas de “libertad” y de “justicia”, ideas destinadas a moldear nuestras mentes para continuar sometidos y no rebelarnos ante la explotación y la opresión.

Esta propaganda que pretende lavar las mentes de los trabajadores puede verse perfectamente en empresas como everis, una multinacional del sector tecnológico que presume de ser una de las mejores empresas en las que trabajarsegún un ranking elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO), un chiringuito ideado para hacer propaganda de grandes empresas -, de creer en las personas más que en los números, de mirar por el bienestar de sus trabajadores.

Cualquiera que lea los innumerables artículos propagandísticos que tanto la empresa como los medios publican continuamente, podría pensar que trabajar en everis es como ir de vacaciones. Pero la realidad del mundo del trabajo en el capitalismo desmonta todas las mentiras con la que las empresas endulzan la explotación y la represión, que son el pan nuestro de cada día en este sistema.

Y es que cualquiera que entre en un centro de trabajo sabe que toda la libertad, toda la democracia y toda la justicia que, supuestamente, existen en este sistema, desaparecen al cruzar el torno y someternos a la dictadura del trabajo asalariado. La supuesta libertad de expresión – esa que ya no existe si se te ocurre denunciar con letras de rap las fechorías del rey emérito – se transforma en la visión única e incuestionable de la empresa, que sanciona directa o indirectamente cualquier opinión crítica; la supuesta democracia – esa que ya no existe si el pueblo catalán quiere decidir su futuro en las urnas – se transforma en sumisión absoluta a los dictámenes de la empresa, cuyo mínimo incumplimiento puede ser sancionado con la pena máxima en el mundo del trabajo, el despido; la supuesta justicia – esa que ya no existe cuando un juez dicta una sentencia injusta para el trabajador a favor de una empresa sin ninguna prueba y atendiendo únicamente a la declaración de la propia empresa – se transforma en la imposición de cargas de trabajo inasumibles con la amenaza del despido – libre en este sistema – ante el más mínimo incumplimiento, transformando a los empresarios en jueces de primera instancia.

Esta es la realidad que viven los trabajadores en este sistema, y everis cumple a la perfección ese paradigma, cuya punta de lanza es la represión sindical, como forma de coaccionar y aleccionar a los trabajadores atacando a su parte más avanzada, aquellos que deciden organizarse en sindicatos de clase. Es por ello que en lo que llevamos de año, everis ha despedido a dos delegados sindicales de la Coordinadora Sindical de Clase, sindicato que ganó las últimas elecciones celebradas en el centro de trabajo que la empresa tiene en Sevilla, y que tiene la mayor representatividad en toda la empresa.

En la práctica podemos ver cómo el sindicalismo de clase está prácticamente ilegalizado, al poder la empresa, como juez de primera instancia, despedir a cualquier trabajador que ose organizarse, desactivando de esta forma la labor sindical combativa y de clase durante años debido a los plazos que nos ofrece a los trabajadores una justicia destinada a salvaguardar los intereses de las empresas.

La lucha sindical, la lucha económica en los centros de trabajo, aunque necesaria, se muestra pues insuficiente, siendo necesario que los trabajadores eleven su conciencia y pasen a la lucha política e ideológica, la lucha por la transformación de esta sociedad y la construcción de un sistema más justo que garantice el bienestar del pueblo, un sistema en el que se elimine de una vez la explotación del hombre por el hombre: el Socialismo.

Es por ello que los Comités de Empresa y Delegados de Personal de los distintos sectores productivos deben unir sus fuerzas en una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, y unir a su vez las luchas en los centros de trabajo con las luchas de los estudiantes, de los pensionistas, de los trabajadores del campo, las luchas por la sanidad, por la educación, y las luchas del resto de capas populares, en un Frente Único del Pueblo que se convierta en un órgano de poder para poner en manos del pueblo la riqueza que las clases trabajadoras generan con su esfuerzo y que actualmente se apropia una minoría parasitaria.

 

Célula Jorge Dimitrov de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)