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Comunicado conjunto PCOE – PCPE: El Gobierno y las Comunidades Autónomas deben garantizar los recursos necesarios para que la vuelta al colegio sea segura

Ante la actualidad del análisis y propuestas que se contienen en la Declaración conjunta publicada el pasado 30 de Julio, volvemos a publicarla de forma destacada para reiterar nuestra exigencia de que se garantice la seguridad de alumnos y docentes en el nuevo curso que empezará en septiembre.

Desde hace meses el profesorado está poniendo de manifiesto su preocupación por la vuelta a las aulas en septiembre, así como su malestar ante la falta de medios destinados a garantizar la salud del alumnado y, como no, también de ellos mismos como docentes y del conjunto de la Comunidad Educativa.

Se suceden comunicados públicos de organizaciones de profesores, sindicatos del sector educativo, ayuntamientos, directores de centros públicos de provincias enteras, manifestando la imposibilidad de garantizar la seguridad en los centros escolares, así como denunciando indefinición y dejadez de funciones, cuando no directamente un desconocimiento superlativo de la realidad de los centros educativos y sus necesidades más elementales, por parte de los dirigentes políticos del Estado, ya sean del Estado central o de las Comunidades Autónomas.

El profesorado denuncia que las medidas excepcionales a adoptar como consecuencia de esta situación excepcional provocada por la pandemia de la COVID-19 no pueden ser asumidas por los centros educativos por no disponer de competencias, como sería en materia de prevención de riesgos laborales, en asuntos relativos a la salud y, además, por no contar con recursos económicos. Ni el mantenimiento de las distancias de seguridad, la desinfección y la limpieza más intensiva, o el control y la investigación de los posibles positivos por COVID-19, mantenimiento de las condiciones higiénicas y sanitarias exigidas, etcétera pueden ser asumidas por quienes no tienen ni competencia, ni presupuesto para ello. Y ante esta realidad, el profesorado se ve obligado a denunciar públicamente que el Estado –ya sea el Gobierno o las Comunidades Autónomas– no dudan en deslizar su responsabilidad sobre las espaldas del personal docente de los diferentes colegios públicos del país, advirtiendo de la imposibilidad de garantizar la salud de la Comunidad Educativa.

La COVID-19 ha puesto en evidencia la política de dotación de recursos económicos a la Educación Pública, de desmantelamiento de los servicios públicos para transferir dicha riqueza a los empresarios, a la banca. Y es que la esencia del Estado capitalista es esa: trasvasar riqueza a favor de la oligarquía financiera como consecuencia de quitárselo a la clase obrera.

El Gobierno, tras el final del estado de alarma, está escondido y las Comunidades Autónomas son ambiguas a la hora de concretar el cómo asumir las medidas que señala que se tienen que garantizar pues no está entre sus prioridades políticas ni en su naturaleza de clase dotar de recursos económicos y materiales a la Escuela Pública para que ésta pueda garantizar la seguridad en las nuevas condiciones que exige la pandemia de la COVID-19.

Para cumplir con la distancia de seguridad es necesario bajar la ratio de alumnos por profesor (a un máximo de 15 por aula), reduciendo los grupos y habilitando más espacios. Según los docentes, para hacer frente a la crisis sanitaria y proteger a la comunidad educativa se requeriría la contratación de unos 160.000 profesores y profesoras para el curso 2020/21. Sin embargo, entre todas las Comunidades Autónomas contratarán para el próximo curso a 14.500 nada más.

Asimismo, la política urbanística desarrollada por las diferentes instituciones políticas del Estado no sólo ha cedido suelo público para la construcción de colegios privados y concertados, descollando la Comunidad de Madrid o Cataluña, sino que no se han llevado a término la construcción de más colegios públicos como consecuencia de la situación económica. Es urgente dar prioridad a la construcción y mantenimiento de centros púbicos en los barrios obreros.

Y mientras la Escuela Pública no dispone de recursos económicos, mientras los servicios públicos se desmantelan, el Estado no duda en transferir fondos públicos a las escuelas privadas, de tal modo que España es uno de los países de la Unión Europea con menos escuela pública y más escuela privada y concertada. De hecho, el 68% de los alumnos escolarizados en España acude a un centro público, siendo la media europea del 81%. Gran parte de esos recursos económicos que el Estado niega a la Escuela Pública son transferidos a la enseñanza concertada, de tal modo que la Iglesia es propietaria del 60% de estos centros privados con plazas concertadas, constituyendo la educación no sólo una forma desde donde la Iglesia –en un supuesto Estado aconfesional– inocula su veneno ideológico a la infancia y a la juventud, sino que, también, constituye una fuente de financiación a costa del erario público.

La prioridad del Estado es clara. Hay que quitarle servicios y riqueza al pueblo para engrosar los bolsillos de la patronal, de la banca, en definitiva, del gran capital. Un ejemplo de ello lo tenemos en el Real Decreto-Ley 8/2020 de 17 de marzo de “medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19” por las que el Gobierno decidió movilizar 117.530 millones de euros de dinero público de los que 112.200 millones de euros fueron destinados para los empresarios, es decir, el 95,46%, por los 5.330 millones destinado a las clases populares y la clase obrera, o lo que es lo mismo el 4,54% del dinero público movilizado por el Gobierno.

Sin duda, los hechos y los datos demuestran no sólo la naturaleza clasista del Estado burgués, sino que dejan bien a las claras que las instituciones políticas del Estado –ya sean Comunidades Autónomas o Gobierno central– tienen como prioridad política transferir la riqueza a favor de la clase dominante, de la burguesía.  Frente a gastos absolutamente innecesarios como los 20.000 millones de € comprometidos para compra de armamento, el mantenimiento de la Monarquía, o los más de 11.000 que, directa o indirectamente recibe anualmente la Iglesia Católica; exigimos una dotación prioritaria para la adopción práctica de todas las medidas necesarias para preservar la seguridad sanitaria en la comunidad educativa, manteniendo las ratios de calidad docente.

No nos encontramos ante un problema que afecte solo al profesorado. Este problema afecta a nuestros niños y niñas, a los hijos de la clase obrera, y por consiguiente, nos afecta a todos los trabajadores y trabajadoras. Los padres y madres deben implicarse y exigir al Estado que dote económica y materialmente a los colegios públicos para poder garantizar el derecho a la educación y el derecho al trabajo junto con el derecho a la salud que tienen todos los miembros que componen la Comunidad Educativa. Este problema trasciende el ámbito educativo y, también, afecta al mundo del trabajo. Es necesario que los padres y madres trabajadores puedan conciliar su vida laboral y familiar sin reducción de sus salarios y, además, de la exigencia de planes de conciliación en todas las empresas, es necesaria la subida de los salarios y que se garantice el derecho al trabajo. Y es que costes para garantizar la salud de los trabajadores están siendo sufragados por los maltrechos salarios de éstos. Por tanto, el coste de garantizar la salud del alumnado no debe recaer en sus familias. La situación a la que nos aboca la crisis sanitaria exige de una mayor participación de los padres y madres en la educación de los hijos y, así, también poder reducir los tiempos de estancia en las escuelas de los alumnos a lo estrictamente necesario. Por todo ello, toda la comunidad educativa, todos los trabajadores y trabajadoras del país, tenemos que movilizarnos para exigir al Estado que garantice la seguridad y la salud de la comunidad educativa en el próximo curso y destine para ello todos los recursos necesarios.

Tanto el Partido Comunista de los Pueblos de España (P.C.P.E.) como el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) actuaremos de manera unitaria y trabajaremos conjuntamente en esta lucha de profesores, padres y madres y de toda la clase obrera para que se garantice la seguridad de alumnos y docentes en el nuevo curso que empezará en septiembre. Sin duda, la lucha de la Comunidad educativa es la misma que la lucha de la Comunidad sanitaria, de los jubilados, de la juventud y, por consiguiente, es necesario que todas las luchas de los distintos sectores que componen la clase obrera se fundan en una única lucha de clase constituyendo un frente único contra la burguesía y su Estado, responsable de la situación que padecemos los trabajadores, que fortalezca la organización de la clase trabajadora y nos conduzca a la consecución del socialismo, que es la única solución para la resolución de los problemas que padecemos hoy los trabajadores y trabajadoras como consecuencia de las infames políticas desarrolladas por el Estado al objeto de salvaguardar los intereses de los monopolios, de los capitalistas y su moribundo y caduco sistema económico, el capitalismo.

 

Madrid, 24 de agosto de 2020




Más anticomunismo que el del PCE, imposible [ESP/GAL]

No debería ser un secreto para ningún revolucionario el carácter marcadamente revisionista y conciliador del Partido Comunista de España. Sin embargo, existe cierto sector del Movimiento Comunista Español que aspira a la lucha ideológica dentro de ese partido para poder “recuperarlo”, para hacerlo volver a la senda del marxismo-leninismo. Estos camaradas del MCE ignoran, queremos pensar que inocentemente, que este Partido no sería rehabilitable ni siquiera si lo derribásemos y lo construyésemos desde cero. Hacer esto sería como construir el socialismo a través del Estado capitalista: una quimera.

Para que el PCE fuese recuperable sería estrictamente necesario que este presentase una estructura interna de Partido de nuevo tipo, basado en el centralismo democrático leninista. Sin embargo, sabemos que esto no ocurre en el seno de dicha organización, puesto que si así fuera sería imposible tener la simbiosis que en la actualidad presenta con las instituciones del capitalismo reaccionario, con el Estado fascista español. En otras palabras: este Partido “revolucionario” presenta una organización interna anti-leninista y, por lo tanto, burguesa.

Una organización interna burguesa que, por lo tanto, permitirá la entrada y el desarrollo de cualquier vicio en sus militantes: individualismo, voluntarismo, sectarismo… que, necesariamente, acabará por manifestarse en la práctica. En particular, bien es sabido por cualquier militante que se precie que la forma de actuar del PCE con respecto a organizaciones realmente revolucionarias es, cuanto menos, propio de reaccionarios, de acérrimos defensores del capitalismo. En palabras del propio Julio Anguita, en Los rostros de la vida callejera en 2014:

“Yo estaba en la concentración del 22M, y naturalmente sé de dónde venía la violencia. Mis compañeros y compañeras, cuando veían algo sospechoso, o alguna persona que pretendía alterar el orden, debían cogerlo y entregárselo a la policía”.

 

Si un militante curtido en miles de farsas eurocomunistas como Julio Anguita se expresa se esa forma, ¡lo que no hará un militante de base del PCE cuando nadie está mirando!

 

De esta forma, denunciamos las recientes actuaciones del PCE en A Coruña en su campaña ¡Monarquía fuera! República y justicia social, que bien podría firmarla cualquier falangista, al tapar carteles del PCOE de forma claramente deliberada como podemos comprobar en la fotografía. Que un Partido como el nuestro, con recursos limitados y que consigue llevar a cabo tareas de agitación gracias al esfuerzo económico de sus militantes, haga temblar tanto a los anticomunistas del PCE como para obligarlos a ocultar nuestra propaganda, ratifica la fortaleza ideológica de nuestros camaradas y que el camino que estamos siguiendo llevará a los oportunistas al estercolero de la historia.

 

¡Contra el oportunismo!

¡Fuera la ideología burguesa del movimiento obrero!

¡Socialismo o barbarie!

A Coruña, 24 de agosto de 2020

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en A Coruña

Máis anticomunismo que o do PCE, imposible

 

Non debería ser segredo para ningún revolucionario o carácter marcadamente revisionista e conciliador do Partido Comunista de España. Sen embargo, existe certo sector do Movemento Comunista Español que aspira á loita ideolóxica dentro dese Partido para poder “recuperalo”, para facelo volver á senda do marxismo-leninismo. Ignoran estes camaradas do MCE, queremos pensar que inocentemente, que este Partido non sería rehabilitable nin se queira se o derrubásemos e o construísemos de cero. Facer isto sería como construílo socialismo a través do Estado capitalista: unha quimera.

Para que o PCE fose recuperable sería estritamente necesario que este presentase unha estrutura interna de Partido de novo tipo, baseado no centralismo democrático leninista. Sen embargo, sabemos que isto non acontece no seo de dita organización, posto que se así fose sería imposible ter a simbiose que na actualidade presenta coas institucións do capitalismo reaccionario, co Estado fascista español. Noutras palabras: este Partido ‘revolucionario’ presenta unha organización interna anti-leninista e, polo tanto, burguesa.

Unha organización interna burguesa, porén, permitirá a entrada e o desenvolvemento de calquera vicio nos seus militantes: individualismo, voluntarismo, sectarismo… que, necesariamente, acabará por manifestarse na práctica. En particular, ben e sabido por calquera militante que se prece que a forma de actuar do PCE con respecto a organizacións realmente revolucionarias é, canto menos, propio de reaccionarios, de acérrimos defensores do capitalismo. En palabras do propio Julio Anguita, en Los rostros de la vida callejera en 2014:

“Yo estaba en la concentración del 22M, y naturalmente sé de dónde venia la violencia. Mis compañeros y compañeras, cuando veían algún sospechoso, o alguna persona que pretendía alterar el orden, debían cogerlo y entregárselo a la policía”.

 

Se un militante curtido en miles de farsas eurocomunistas como Julio Anguita se expresa dese xeito, o que non fará un militante de base do PCE cando ninguén estea mirando!

 

Deste xeito, denunciamos as recentes actuacións do PCE en A Coruña na súa campaña Monarquía fóra! República e xustiza social, que ben podería firmala calquera falanxista, ao tapar carteis do PCOE de forma claramente deliberada como podemos comprobar na fotografía. Que un Partido como o noso, con recursos limitados e que consegue levar a cabo tarefas de axitación grazas ao esforzo económico dos seus militantes, faga tremer tanto aos anticomunistas do PCE como para obrigalos a ocultala nosa propaganda, ratifica a fortaleza ideolóxica dos nosos camaradas e que o camiño que estamos a seguir levará aos oportunistas ao esterco da historia.

 

Contra o oportunismo!

Fóra a ideoloxía burguesa do movemento obreiro!

Socialismo ou barbarie!

 

A Coruña, 24 de agosto de 2020

Comité Provincial del Partido Comunista Obreiro Español (PCOE) en A Coruña




Eduardo Serra, presidente de everis, fiel defensor del Estado capitalista y su podredumbre

Un perfecto ejemplo del funcionamiento del capitalismo monopolista de Estado y cómo el poder de éste está en manos de una oligarquía financiera, un pequeño grupo de burgueses que controlan las grandes empresas, es el caso de Eduardo Serra, anteriormente Subsecretario de Estado de Defensa con el gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo de la UCD, Secretario de Estado de Defensa con el gobierno de Felipe González del PSOE, Ministro de Defensa con el gobierno de José María Aznar del PP y actualmente presidente de everis, empresa adjudicataria de millonarios contratos por parte del Ministerio de Defensa del Estado español. Lo que comúnmente se conoce como puertas giratorias.

No es ni mucho menos el único caso en everis, que cuenta o ha contado entre sus filas con personajes como Eugenio Galdón, Jefe de Gabinete de Presidencia de Gobierno de Felipe González, Cristina Garmendia ex Ministra de Ciencia e Innovación con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Tristan Garel-Jones, ex Ministro de Asuntos Exteriores Europeos y América Latina del Reino Unido, Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, o Ernesto Zedillo ex presidente de México, entre otros. Una larga lista de políticos que explican perfectamente las millonarias adjudicaciones concedidas a everis por diferentes gobiernos y que han permitido a sus socios obtener beneficios millonarios a costa de una explotación atroz de sus trabajadores.

Incluso la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sancionó en 2018 a everis junto con otras 10 empresas del sector por “crear un cártel en el suministro de servicios de informática y tratamiento de datos a la Administración Pública”. Así funciona el ‘tejido empresarial’ que tanto gustan de elogiar nuestros políticos al servicio de los monopolios.

No es de extrañar pues que, el presidente de everis, como gran beneficiado de la podredumbre y la corrupción inherente a un Estado capitalista como el español en su fase monopolista, sea un firme defensor de los pilares que lo sostienen. El pasado 3 de agosto, en una entrevista concedida a El Español, Eduardo Serra comentaba sobre la huida del país del rey emérito Juan Carlos I, lo siguiente: “Juan Carlos es el español que más ha hecho por el progreso y la paz entre españoles. Que ahora estemos, sin sentencia de por medio, pateandole así, me da vergüenza. De verdad, siento vergüenza. He visto cómo ha ayudado a las empresas y a las fuerzas políticas para que llegaran a acuerdos. Que se lo paguemos así… Con lo que dice un espía corrupto o una amante despechada…”.

No duda tampoco en defender abiertamente las puertas giratorias que, como se puede comprobar, han beneficiado enormemente a empresas como everis de la que es actualmente presidente: “Si el que entra en la política no puede salir, le estás obligando a permanecer y a tragar carros y carretas con tal de quedarse en la poltrona. En los regímenes democráticos de Occidente, uno entra y sale. Pero, en realidad, sólo hablan de puertas giratorias cuando se trata de un empresario”.

Y mientras pretende hacernos creer que su gestión está exenta de ideología, habiendo pasado por el espectro político más reaccionario de nuestro país, declarando que “no es con ideología como se combate una pandemia, sino con capacidad de gestión”, nos deleita con frases como, “González cumplió con una misión histórica antes de llegar al gobierno: renunciar al marxismo”, o “España ganaría mucho si Pablo Iglesias, el comunismo y el espíritu de Podemos salieran del Gobierno”.

Sin entrar a analizar que ni Pablo Iglesias ni Podemos tienen un ápice de comunistas, vemos claramente cuál es la esencia ideológica de Eduardo Serra, el profundo anticomunismo que destila la burguesía, así como todas sus marionetas al servicio del fascista Estado español, partidos políticos (desde Vox a PCE/IU-Podemos) y medios de comunicación. Ese es el verdadero carácter de la reacción en todo el mundo, el anticomunismo, pues bien saben quienes manejan los hilos del poder que tan sólo la ciencia marxista-leninista supone una amenaza para sus intereses.

Y mientras personajes de esta calaña se desenvuelven como pez en el agua entre bambalinas decidiendo el futuro de millones de trabajadores, a nosotros, a quienes con nuestra fuerza de trabajo generamos todos los beneficios que se apropian una minoría parasitaria, nos coartan nuestra libertad de expresión para hablar de política y nos reprimen por organizarnos al margen de sus títeres sindicales (CCOO y UGT principalmente).

Esta es la realidad de las empresas en este sistema, salarios de miseria, explotación, represión sindical y ausencia absoluta de libertad, la dictadura del salario por encima de cualquier otra cosa. Y la única solución pasa por la organización de los trabajadores en los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM), así como en unir todas las luchas de los centros de trabajo con el resto de luchas de las clases populares en un Frente Único del Pueblo que permita que toda la riqueza que generamos los trabajadores esté al servicio del pueblo en lugar de engrosar el patrimonio de una minoría parasitaria.

 

Célula Jorge Dimitrov de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Bielorrusia: En el punto de mira del imperialismo

I. Bielorrusia: aproximación histórica

 

El 27 de julio de 1990, Bielorrusia proclamaba su soberanía con respecto a la Unión Soviética y al año siguiente, el 25 de agosto de 1991, declaraba oficialmente su independencia, siendo Stanislau Shushkevich designado presidente. El desmantelamiento de la Unión Soviética, ya en su fase social-imperialista, tuvo su culminación con la reunión que celebraron en diciembre de 1991 Boris Yeltsin junto a los presidentes de Ucrania – Leonid Kravchuk – y Bielorrusia – Stanislau Shushkevich –, conocido como el Acuerdo de Belavezha.

Fue en las elecciones presidenciales de 1994 donde Alexander Lukashenko, cuya política exterior buscaba un acercamiento con Rusia en detrimento de Occidente, fue elegido presidente. Desde entonces, muchas son las metáforas que se usan para hablar o calificar la etapa histórica que atraviesa Bielorrusia desde 1994 hasta la actualidad, siendo “la última dictadura de Europa” la preferida este año por los medios al servicio del imperialismo estadounidense y europeo para socavar la soberanía del país; para exportar su “libertad” y su “democracia” a dicho país.

La posición geopolítica de Bielorrusia es interesante; de espaldas a Europa y con tendencias prorrusas. Un territorio que la Unión Europea ansía tener en la palma de su mano y cuya presión se realiza de forma constante tanto en materia económica como política, a la vez que se promocionan candidatos opositores favorables a Occidente, y con el fin de provocar una “revolución democrática” como la acontecida en Ucrania, resultando, como ya sabemos los comunistas, en una fascistificación del país.

II. Las sanciones de la Unión Europea y las elecciones

 

Desde 1994, los diferentes resultados cosechados por Lukashenko han sido avasalladores. Del mismo modo, los enfrentamientos de Lukashenko con la UE han sido cuantiosos, pues la UE no dudó en imponer un régimen de sanciones políticas y comerciales al objeto de boicotear el país.

Ya en 1998 se prohibió a los altos cargos del gobierno bielorruso la entrada al territorio de la UE, a lo que se suma la elaboración de una lista con los nombres de los “colaboradores del régimen” que no obtendrían visados de entrada en UE; lista que se fue incrementando a lo largo del tiempo. Al no postrarse a las exigencias “democráticas” europeas, Benita Ferrero-Waldner, militante destacada del derechista Partido Popular de Austria, y que en 1999 era la encargada de las relaciones exteriores y la política de vecindad, afirmó que el sistema político bielorruso se quedaba fuera de “la familia de naciones europeas”, reforzando así la UE las sanciones hacia el país.

Fue a partir de 2004 cuando estados profundamente anticomunistas como Lituania comenzaron a ejercer presión para “democratizar” al país (entendemos democratizar por impulsar una revolución de colores que elimine a Lukashenko e imponga un gobierno servil a los EE. UU. y la UE, de clara tendencia neoliberal o fascista, con las consecuentes políticas anticomunistas). Por ello, la estrategia de la UE se enfocó en la intensificación de contactos con los opositores y a la desviación de recursos económicos para financiarlos; en el período 2005-2006, 2 millones de euros se distribuyeron a través del Programa TACIS para “necesidades de la población y refuerzo de la democracia”.

El 23 de febrero de 2005, la delegación del Parlamento Europeo diseñó un “Plan de acción para promover la democracia en Belarús”. La propuesta de la UE estaba clara, “democratizar” el país a cambio de los innumerables beneficios que aporta la Política de Vecindad Europea (facilidades de desplazamiento, cooperación transfronteriza, rescates económicos, apoyo explícito para entrar en la Organización Mundial del Comercio, etc.), es decir, la estafa que todos los países han sufrido, orquestado por las burguesías nacionales y que, en el caso de Bielorrusia, se hubiera traducido en la privatización de las empresas nacionales, el desmantelamiento del sistema social y la reorientación geoestratégica hacia Occidente, e incluso puede que la fuerte industria basada en la exportación de maquinaria pesada hubiese sido desmantelada, al igual que se destruyó el tejido industrial español durante los gobiernos de Felipe González.

La respuesta ante el ofrecimiento europeo fue nula, lo que provocó la cólera de la “democrática” UE a través de la Posición Común 2006/276/PESC[1], que aumentaría las medidas restrictivas hacia Lukashenko y los funcionarios de la administración del país, prohibiéndoles la entrada y tránsito por el territorio de los Estados miembros, así como medidas de presión económica como la congelación de los fondos y recursos económicos cuya propiedad, control o tenencia correspondía a esas mismas personas, entidades u organismos por medio del Reglamento (CE) n.º 765/2006[2]

Ante la incapacidad para controlar el país, se desarrolló una nueva estrategia en los comicios del 19 de marzo de 2006: que la oposición concurriese de manera unida, siendo en esa ocasión el candidato Aleksander Milinkevich. Los resultados dieron la victoria a Lukashenko con un 82’3% de los votos, frente al 5’8% de los votos cosechados por el líder opositor. Desde entonces, las denuncias y acusaciones de fraude electoral fueron una constante.

De nuevo, en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2008, que significaron un desastre mayor para la oposición al no lograr ni uno de los 110 escaños de la Cámara Baja, finalizaron con acusaciones de fraude, pese a que incluso los observadores internacionales e instituciones europeas concluyeron que las fuerzas opositoras no se encontraron con trabas ni represión. Por tanto, podemos observar claramente que la intentona imperialista de conseguir un golpe de Estado en Bielorrusia es algo que se lleva orquestando desde hace más de una década y que no es algo nuevo con los resultados que se han obtenido de las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto, donde Lukashenko obtuvo el 80% de los votos frente a la oposición “feminista y democrática” de Svetlana Tijanóvskaya, que obtuvo poco más del 10% de los votos y que contó con la esperada promoción por parte de medios derechistas y progresistas a partes iguales[3].

Por otro lado, el apoyo a los candidatos de la oposición es cuanto menos poco creíble de ser en favor de la democracia, pues, aparte de condenar a Lukashenko, han sido países fervientemente anticomunistas como Polonia, Lituania, Ucrania o la oposición venezolana quienes han brindado especial apoyo a la oposición bielorrusa.

III. El petróleo

 

Estas ansias “democratizadoras” del imperialismo norteamericano, de la UE y los adláteres de éstos se multiplican tras el descubrimiento de dos yacimientos petrolíferos en el sureste de Bielorrusia, estimándose entre ambos yacimientos unas reservas de más de 2’5 millones de toneladas de crudo, sin descartar el descubrimiento de más yacimientos de petróleo. Sin duda, estos ingredientes, unido a los estrechos vínculos del país con Rusia, hacen que los imperialistas estadounidenses y de la UE no duden en sacar toda su parafernalia golpista, al objeto de sentar las bases para cambiar la dirección política del Estado bielorruso colocando a una marioneta reaccionaria, o abiertamente fascista, en el poder. Hemos visto que la agresión imperialista norteamericana y europea es una constante contra ese país desde hace décadas, sin embargo, la agudización de las contradicciones imperialistas y la bancarrota de la economía mundial, del capitalismo monopolista, acentúan la necesidad de las potencias imperialistas en declive, como son la UE y EE. UU., de desestabilizar dicho país exsoviético. De este modo, viendo que las sanciones, bloqueos, no arrojan el resultado apetecido por las potencias imperialistas decadentes, sacan el esquema clásico del golpismo del manual de la CIA: denuncias por doquier de fraude electoral, no reconocimiento de los resultados, presión internacional contra el país, etc.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) manifestamos nuestro apoyo hacia los comunistas bielorrusos y condenamos frontalmente las injerencias imperialistas en el país. Así mismo, expresamos nuestra completa solidaridad con todos los pueblos del mundo en la defensa de su soberanía nacional y hacia el legítimo gobierno de Bielorrusia, objetivo actual de las fuerzas reaccionarias internacionales.

 

Madrid, 14 de agosto de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Consejo de la UE, Posición Común 2006/276/PESC, de 10 de diciembre de 2006, relativa a la adopción de medidas restrictivas contra determinados funcionarios de Belarús, DO L 101, 11.4.2006, p. 5.

[2] Reglamento (CE) n.º 765/2006 del Consejo, de 18 de mayo de 2006, relativo a la adopción de medidas restrictivas contra el presidente Lukashenko y determinados funcionarios de Belarús, DO L 101, 11.4.2006, p. 5, modificado en último lugar por el Reglamento (CE) n.º 646/2008, de 8 de julio de 2008, DO L 180, 9.7.2008, p.5

[3] Bustos, Á. (9 de agosto de 2020). Tres mujeres contra “el último dictador de Europa”. Público. Recuperado en: https://www.publico.es/internacional/elecciones-bielorrusia-tres-mujeres-dictador-europa.html




Comunicado de PCPA-PCPE y PCOE en solidaridad con los trabajadores inmigrantes

Los trabajadores andaluces, habiendo sufrido en nuestras carnes el exilio y la emigración para huir del fascismo, el hambre y la miseria, conociendo de primera mano que nuestras vidas no valen nada para los empresarios y terratenientes, no podemos sino manifestar nuestro apoyo y solidaridad con los trabajadores inmigrantes que sufren el escarnio de la explotación capitalista en nuestra tierra en condiciones feudales y de esclavitud.

Denunciamos la complicidad de las autoridades estatales, autonómicas y locales, y especialmente la complicidad de la izquierda traidora y vende-obrera del gobierno de coalición formado por PSOE-IU-PCE-Podemos, con la situación inhumana en la que se encuentran aquellos que vienen a nuestra tierra para ganarse la vida, forzados a dejar sus países cuyas inmensas riquezas han sido saqueadas y expoliadas durante siglos a sangre y fuego por nuestras potencias europeas imperialistas.

Mientras a los grandes parásitos de la monarquía se les mantiene a cuerpo de rey, se les permite el robo y los negocios extra millonarios a costa de todos los trabajadores españoles, mientras se aumenta el presupuesto militar hasta los 20.000 millones de euros, mientras se riega con cientos de miles de millones de euros a las grandes empresas con la excusa de la pandemia, a la clase obrera – ya sea nativa o inmigrante – se nos abandona a nuestra suerte, se nos niega el derecho al trabajo con buenas condiciones laborales y de salubridad, a la salud en general, a viviendas mínimamente dignas, o directamente, como los empresarios del campo, nos matan literalmente trabajando de sol a sol.

Con la claridad del sol andaluz se evidencia, hoy más que nunca, que toda la riqueza que generamos los trabajadores de todas las nacionalidades se convierte en nuestro yugo, en nuestras cadenas, pues sólo sirven para dar más poder a aquellos que nos lo quitan todo, nos someten a su voluntad y nos niegan hasta las condiciones más elementales de vida.

Los trabajadores nativos y extranjeros tenemos un enemigo común: los empresarios, la oligarquía financiera y el imperialismo que niegan el desarrollo y el progreso social de todos los pueblos trabajadores del mundo. Y, por tanto, tenemos un objetivo común: derrocar el régimen capitalista que está en su fase terminal y moribunda, a todos los niveles, produciendo más sufrimiento y dolor que nunca.

La única solución a nuestros grandes problemas es sustituir este sistema por otro que ponga en manos de los trabajadores las tierras, las empresas, la ciencia, la tecnología y las inmensas abundancias que producimos colectivamente, que traiga la paz y la solidaridad entre todos los trabajadores del mundo para desterrar del planeta la guerra, el hambre, la desigualdad, las enfermedades y todas las injusticias que sufrimos los explotados del mundo. Ese sistema es el Socialismo.

Los comunistas del PCOE y PCPE de Andalucía trabajarán sin descanso para unir las luchas de la Clase Obrera andaluza y extranjera en una lucha unitaria para acabar con la explotación del hombre por el hombre y construir el Socialismo.

 

Málaga, 13 de agosto de 2020

 

Partido Comunista del Pueblo Andaluz

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




La oligarquía trata de salvaguardar la Corona. La República Socialista es la única salida

En la tarde del  pasado lunes 3 de agosto, curiosamente el primer lunes del mes de agosto, la Casa Real sacaba una nota de prensa por la que ésta hacía pública unas breves líneas escritas por Juan Carlos de Borbón a su hijo, el actual Jefe del Estado, escritas desde la mayor de las soberbias, por la que le comunica su decisión de trasladarse fuera de España, es decir, huir de España, según esgrime el Rey puesto a dedo por el criminal Franco “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey”.

Curiosamente, el primer lunes de estado de alarma, el pasado día 16 de marzo de 2020, cuando todo el país estaba con la atención fijada en la pandemia de la COVID-19, el Jefe del Estado Felipe VI comunicó que renunciaba a la herencia de su padre, un teatrillo realizado para marear la perdiz pues no puede renunciar a una herencia cuando el transmisor de la herencia, en este caso su padre Juan Carlos de Borbón, no ha fallecido. Asimismo, el Jefe del Estado le retiró la asignación salarial que cobraba Juan Carlos de Borbón, salario estratosférico que salía del dinero público.

Estos movimientos son consecuencia de la corrupción entronizada en el Estado, que afecta a todos los niveles de éste, incluida la Jefatura del Estado, la Corona. Son consecuencia de que la Fiscalía suiza destapó, en marzo de 2020, que Juan Carlos de Borbón tenía una cuenta suiza con 100 millones de euros, información aflorada por la filtración de grabaciones en poder del policía Villarejo que contenía una conversación entre Juan Villalonga, el amigo de Aznar aupado a Telefónica cuando ésta fue privatizada y gobernaba el PP, y la querida del Borbón padre, Corinna Sayn-Wittgenstein, en la que ésta reconoce que  Juan Carlos de Borbón había cobrado comisiones de la adjudicación del AVE a la Meca, así como también tras saberse que Felipe VI era beneficiario de una sociedad offshore de su padre.

A mitad del mes pasado el Banco Mirabaud, banco privado suizo, hizo público que los 100 millones de euros provenían de Arabia Saudí, de tal modo que Juan Carlos de Borbón hizo una transferencia a Corinna de 65 millones de euros de los que 64,8 habían sido transferidos a la cuenta de la Fundación Lucum, de la que era beneficiario el monarca, por parte del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí.

En esta trama del dinero saudí, donde Juan Carlos de Borbón recibe comisiones para servir a un consorcio de empresas españolas para hacer el AVE Medina – La Meca, participan el Gobierno de Zapatero primero, y posteriormente el de Rajoy, pero también aparecen nombres como el de Arturo Fasana, también gestor de fondos de Francisco Correa – caso Gürtel – que sirvió en estos trapicheos con los saudíes a Juan Carlos de Borbón.

Todas estas supuestas actuaciones fraudulentas realizadas por Juan Carlos de Borbón, las pudo realizar de manera impune pues:

  • Los sucesivos Gobiernos, que son los que tendrían que haber refrendado las acciones del monarca y haber impedido estas actuaciones ilícitas e ilegales, no lo hicieron evidenciando no sólo una dejación de funciones, existiendo una absoluta omertá entre los diferentes Gobiernos y la Jefatura del Estado.
  • La Judicatura no sólo otorga impunidad absoluta a la Corona en todas sus fechorías y latrocinios – de hecho si se ha iniciado una investigación por parte de la fiscalía es porque se ven obligados ante los procesos judiciales abiertos por la justicia de otros países -, sino que no duda en perseguir a todo aquél que ose denunciar públicamente a la monarquía, con independencia de la realidad y la justeza de dichas denuncias.
  • La prensa del Capital lleva 4 décadas tapando todo tipo de corruptela y fechoría proveniente de la Casa Real, y mirando para otro lado ante los innumerables escándalos producidos en ésta. De hecho, la labor de la prensa del régimen no sólo ha sido la de tapar la corrupción en general, y la Real en particular, sino también, junto a una intelectualidad paniguada y vendida al Capital, de revisionismo histórico pretendiendo mostrar a Juan Carlos de Borbón como un artífice crucial de una democracia cuando, en realidad, fue el Jefe del Estado puesto a dedo por el criminal dictador Franco, “colado”, según Suárez, al pueblo español en 1978, de tal modo que no hubo una democratización del Estado, sino  un pacto entre fascistas y oportunistas por el que el Estado fascista queda maquillado, donde los fascistas conservan el Poder, siendo la Corona el símbolo de la perpetuación de los principios fundamentales del Estado franquista.
  • El Jefe del Estado, como máximo representante del Estado de los monopolios, está subordinado a la consecución de los objetivos de las diferentes empresas, y para ello hace todo lo que tenga que hacer: cobrar comisiones ilegales, blanquear políticamente a dictaduras criminales como es la Saudí, cabeza del terrorismo wahabita, etcétera. Algo lógico y consecuente, pues el Estado no es más que el instrumento de esos monopolios para mantener sus privilegios y someter a los trabajadores. De hecho, y durante años, la Jefatura del Estado ha servido de figura política para que grandes monopolios – Banco de Santander, Iberdrola, INDRA, OHL, FCC, Sacyr, TELEFÓNICA, REPSOL, ENDESA, Banco de Sabadell, CAIXABANK, Inditex, ABENGOA…- consigan contratos y privilegios. La interrelación entre los monopolios y la Jefatura del Estado es clara y se ve en los puestos de trabajo de las infantas, del yerno Urdangarín, el costeo del yate Bribón, en la estrecha relación con familias de la gran burguesía, por ejemplo la de Villar Mir, cuyo yerno era el compiyogui de la actual consorte del Jefe del Estado que, también, tiene un gran salario público.

Esta forma de operar: corrupción, testaferros, evasión fiscal, cuentas en paraísos fiscales, comisiones ilegales, amantes pagadas con fondos públicos, despotismo absoluto, impunidad, etcétera, es valorada por el Jefe del Estado, Felipe VI, de la siguiente manera: “El Rey desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico.”. Sin duda, el legado y obra política e institucional de su padre ahí están: la putrefacción máxima, la continuidad del franquismo con el tirano ya muerto. Putrefacción heredada por la propia monarquía impuesta a dedo por un dictador asesino y “colada a los españoles” por sus herederos fascistas tal y como reconoció Adolfo Suárez a Victoria Prego en 1995. Y es que la Constitución de 1978 no es más que la Ley Orgánica del Estado de 1969 maquillada, y descansa sobre las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional, del fascismo.

Como es lógico, los fascistas han salido en defensa a ultranza, tanto de Juan Carlos de Borbón como del actual Jefe del Estado, su hijo Felipe, y la monarquía. Es lógico, pues la monarquía es la clave de bóveda del Estado franquista transmutado que padecemos desde hace cuatro décadas que condensa sus esencias fascistas.

Por otro lado, los oportunistas que hoy están en el Gobierno también han salido en defensa de la monarquía, ya sea de manera abierta o de manera vergonzante. Al fin y al cabo, al defender a la monarquía lo que están haciendo es defender los pactos de la vergüenza suscritos con los franquistas tras la muerte de Franco. De hecho, estos segundos, son más importantes para la continuidad de la monarquía que los primeros, los abiertamente fascistas del PP, C’s y VOX.

Las investigaciones judiciales realizadas tanto en Suiza como en el Reino Unido sobre Juan Carlos I son los que han forzado estos movimientos. El objetivo primario de los monopolios es sostener la monarquía, tratando de establecer un cortafuegos en la corrupción de Juan Carlos I, quemándolo por completo al objeto de salvar a la institución monárquica y a su hijo, Felipe. Dependerá de la forma de actuar del Pueblo, de la organización del pueblo en contra de la monarquía, que los capitalistas mantengan su estrategia inicial o deban cambiarla. Pues, en el caso de que el Pueblo se organice contra la monarquía y se generalicen las protestas contra ésta serán los propios oportunistas – los que hoy defienden a la monarquía, ya sea de manera abierta o de manera vergonzante – e incluso parte de los más reaccionarios los que se pongan a la cabeza de dicho movimiento tratando de llevarlo hacia la concreción de una República burguesa al objeto de que el Poder siga en las mismas manos, en las manos de la oligarquía.

El Estado capitalista es la corrupción institucionalizada porque la corrupción es inherente al capitalismo y, por consiguiente, la Jefatura del Estado – ya sea como Rey o como Presidente de la República – será corrupta en tanto y en cuanto este Estado sea burgués, en tanto y en cuanto la base económica sea la capitalista.

Es necesario recordar las palabras de Lenin, “la república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo, y por tanto el capital, al dominar esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa, hace vacilar este Poder”. Sobre todo es necesario recordar a Lenin para retratar a los oportunistas, como por ejemplo Alberto Garzón cuando señala:

 

 

Esta marioneta del Capital únicamente concibe la democracia como burguesa, abrazando al Estado capitalista. Lejos de ser comunista es un farsante, un burgués al servicio de los monopolios y, por tanto, defensor de un sistema que genera la corrupción.

El Vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, el mismo que decía en diciembre de 2019 que “la monarquía no estaba en crisis en España” señalaba tras la huida de Juan Carlos de Borbón lo siguiente:

 

 

Sin embargo, el Gobierno al que pertenecen los ministros de PODEMOS-IU/PCE, además de defender a la monarquía, mira hacia otro lado ante la huida del Borbón, agasaja al hijo del monarca – en campaña de limpieza de imagen – reconoce que es el Estado el que se encarga de la seguridad y protección del huido y por tanto conoce dónde está, tal y como subrayó el ministro del Interior Grande Marlaska.

Los oportunistas de toda índole no dudarán en centrar el debate en el cambio de la forma del Estado pero no en su naturaleza. Nos hablarán en términos de monarquía o república, por supuesto en el marco del Estado burgués. Incluso algunos nos hablarán de la república popular. Sin embargo, la república popular no tiene razón de ser pues no se dan las condiciones específicas que alumbraron este tipo de democracia en la década de los 40s del siglo pasado, porque el imperialismo se halla en la bancarrota, caduco, pero el desarrollo de las fuerzas productivas hace que cada vez mayores capas de la burguesía pasen a la ruina, proletarizándose desde un punto de vista económico, de tal modo que el grado de instrucción y capacidad de la clase obrera hoy es enorme, no necesitando a la burguesía absolutamente para nada. La clase obrera hoy posee el conocimiento para mover y dirigir su propio Estado, de hecho ya mueve el Estado burgués. Por ello, por el desarrollo de la lucha de clases, no procede más que la socialización absoluta de los medios de producción y, consecuentemente, la instauración del poder de los trabajadores en general orientados por la clase obrera y no un Estado multiclasista, o lo que es lo mismo, lo que la clase obrera y demás clases populares requieren es la Dictadura del Proletariado en el sentido marxista-leninista, esto es, una República Socialista donde se liquide inmediatamente el aparato del Estado burgués y sea sustituido por el poder de la clase obrera. Los capitalistas pretenden salvar a la monarquía pero, en caso de que la presión popular les desborde, no dudarán en otorgar una salida republicana, siempre en términos donde la burguesía controle el aparato del Estado y se mantenga incólume la base económica imperialista; por otra parte, el oportunismo tratará de abrir al pueblo la vía hacia la república popular con una verborrea ultrarrevolucionaria. La cuestión no está en discutir qué forma de Estado ha de tener el Estado burgués, el Estado capitalista, sino en destruir el capitalismo y su Estado, y ello pasa inexorablemente por la Dictadura del Proletariado, por la República Socialista pues, cualquier otra cosa es un engaño, es moverlo todo para que no cambie nada, para sostener al capitalismo.

 

¡POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA!

¡POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 13 de agosto de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCPE y el PCOE suscriben un programa para la unidad de acción de los comunistas y un protocolo conjunto

Desde el pasado mes de abril, cuando el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) remitió la resolución de su Comité Ejecutivo por la Unidad de Acción de los Comunistas, tanto el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) como el PCOE hemos mantenido una comunicación estrecha y fluida, habiendo informado ya con anterioridad de la primera reunión que mantuvimos el 16 de mayo ambas organizaciones.

El pasado día 4 de julio, el PCPE y el PCOE mantuvimos una reunión en Madrid en la que, fruto de la comunicación, el debate y el trabajo conjunto durante todo este tiempo, alcanzamos un principio de Acuerdo que se sustenta en dos documentos: el Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas en el Estado español y el Protocolo Conjunto entre ambos Partidos al objeto de profundizar en dicho proceso de unidad.

En este Acuerdo, aparte de introducir elementos y mecanismos para desarrollar el Programa de Unidad de Acción de los comunistas, también establecemos pautas para dar pasos hacia la homogeneidad ideológica y, de este modo, avanzar en el proceso estratégico hacia la deseada unidad orgánica entre ambos partidos.

Dichos documentos han sido ratificados tanto por el Comité Central del PCPE como por el Comité Central del PCOE a lo largo del mes de julio. Es por ello que, en el día de hoy, ambos partidos hacemos pública esta nota conjunta para darlo a conocer a la clase obrera. Así mismo ponemos el Marco Programático a disposición de los y las comunistas para que sirva como herramienta para alcanzar el objetivo estratégico irrenunciable que tenemos los/as comunistas –la Unidad Comunista– dejándolo abierto a toda organización y partido comunista que se quiera adherir así como a todo/a comunista y trabajador/a consciente que lo acepte y se quiera sumar, al objeto de desarrollar un proceso que culmine con la necesaria unidad orgánica de todas las y los comunistas en un solo partido.

Por último, queremos anunciar que en el mes de septiembre ambos partidos formalizaremos públicamente la firma de este Acuerdo aunque desde este mismo momento el PCPE y el PCOE nos ponemos a trabajar de manera conjunta para ensanchar la unidad de acción de los comunistas sobre unas bases revolucionarias así como para organizar un acto conjunto para el próximo 7 de noviembre en Madrid al que llamamos a todos/as los/as comunistas a conmemorar el 103 aniversario de la Revolución de Octubre reivindicando que “hay que derrocar el capitalismo para construir el Socialismo”.

Es el momento de llevar este Programa a la clase obrera, para organizarla y guiarla en la consecución del cumplimiento de su misión histórica, que no es otra que derrocar al capitalismo y edificar el socialismo. Y en esa dirección tanto el PCPE como el PCOE ya nos estamos organizando juntos para conseguirlo.

 

Madrid, 11 de agosto de 2020




La criminal situación de los temporeros en España

La actual crisis del sistema capitalista apuntalada por la pandemia del COVID-19 vuelve a relucir en la situación laboral del campo, como ya denunciamos desde nuestros medios de expresión.

Lejos de mejorar esta cuestión bajo la administración de un gobierno supuestamente progresista, en las últimas semanas se suceden acontecimientos que confirman que todo sigue igual, en especial para los temporeros, gran parte de ellos trabajadores inmigrantes explotados por patrones sin escrúpulos que no dudan en abusar de su vulnerabilidad, creándose un contexto prácticamente de esclavitud en el campo.

Ya denunciamos la situación de las temporeras marroquíes de los campos de fresa de Huelva, que no sólo son explotadas laboralmente, sino que sufren acoso y agresiones sexuales por parte de sus patrones. Ante la actual pandemia permanecieron bloqueadas 7.100 temporeras marroquíes en España al cerrar las fronteras el criminal Reino de Marruecos (fiel aliado a la monarquía corrupta y fascista española), por lo que todo el dinero ahorrado por su trabajo (pensado para ayudar a sus familias en Marruecos) tuvo que invertirse en alimentos para sobrevivir, así como para pagar los gastos de luz y agua de las viviendas donde estaban hacinadas.

En unas declaraciones de una temporera marroquí de 46 años dijo, “vine aquí a recoger fresa, pero la temporada se ha terminado y ahora no puedo volver. Mi familia me necesita y el dinero que había ahorrado para ellos lo tengo que gastar en comida para vivir”.

Así mismo, existen mafias de tráfico de personas de Europa del Este (en especial Rumanía y Bulgaria), las cuales, estando al servicio de las diferentes patronales agrarias, captaban mediante engaños a personas vulnerables de estos países para explotarlos en las campañas de recolección de cítricos en las provincias de Castellón, Valencia y Lérida. En este último caso, a los inmigrantes temporeros se les culpabilizó de los rebrotes del COVID-19 en la provincia, sin explicar las condiciones sanitarias en las que se encontraban trabajando.

Ya un relator de la ONU, Philip Alston, denunció la situación de los temporeros en Andalucía Occidental:

Los inmigrantes con los que hablé en Lepe y en las afueras de Huelva viven en chabolas y no tienen ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado; viven en condiciones precarias, en las que en cualquier momento hay un incendio, se duchan al aire libre y algunos llevan más de cinco años allí, se deben mejorar esas condiciones. La industria de la fresa mueve más de 500 millones de euros y las grandes empresas deben preguntarse cómo esto sigue así y tomar medidas para mejorar esas condiciones.”

Sin haber cambiado las circunstancias desde que este comunicado del relator de la ONU se publicó en febrero de este año, el Ministerio de Defensa envió a un equipo de reconocimiento del Ejército a controlar la localidad de Lepe (Huelva) con la intencionalidad de controlar los asentamientos de los temporeros subsaharianos bajo el pretexto de controlar rebrotes del COVID-19, en los cuales ya se han sucedido dos incendios.

El caso más mediático en los últimos días es el de un jornalero nicaragüense de 42 años en Lorca (Murcia) que fue obligado a trabajar para su patrón en plena alerta naranja, lo que le causó la muerte. Además, su cuerpo desfallecido fue abandonado en un centro de salud por este mismo patrón. Al no estar regularizada su situación laboral, prefirió abandonarlo a su suerte sin dar la cara, sintiéndose impune ante tal fechoría.

Pese a tal drama humano, los fascistas de VOX, que no dejan de ser los representantes de los intereses de patronales agrarias como ASAJA, han utilizado este episodio para lanzar sus proclamas xenófobas. Mientras aluden demagógicamente a los “millones de españoles en paro” y critican de forma hipócrita la esclavitud de los inmigrantes en el campo (lo que no les impidió utilizar en la misma frase el término despectivo de “invasión migratoria”), condenan este episodio “olvidando” que uno de sus apoderados hizo lo mismo en Hinojares (Jaén), lo que demuestra, además, que esta acción no es un caso aislado, como se asegura en algunos medios de comunicación al servicio del status quo capitalista.

Así que tenemos por un lado a la extrema derecha, que lanza un discurso xenófobo para buscar el enfrentamiento entre la clase trabajadora nativa con la extranjera al mismo tiempo que se aprovechan de esta última para servir a los intereses de las patronales. ¿Qué hay de la izquierda al servicio del sistema capitalista? El gobierno de PSOE/Unidas Podemos, lejos de defender el bienestar de la clase trabajadora (ya sea nativa o extranjera) busca proteger los intereses de la patronal y bajo un demagógico discurso de flexibilizar la situación de la inmigración ilegal, sólo encontramos una forma más de beneficiar a los grandes propietarios y empresas que explotan a este sector tan vulnerable. Así mismo, en la “izquierda oportunista extraparlamentaria” como en el caso de organizaciones de carácter socialchovinista, se plantea bajo una falsa retórica leninista el control de la inmigración para “integrarlos en la producción”, en abstracto, lo que supone en la práctica una política fascista al nivel del Partido Popular o incluso Hogar Social Madrid.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), como internacionalistas, defendemos la unión de las luchas de los trabajadores de diferentes naciones, defendiendo la derogación de la Ley de Extranjería y llevar a cabo un amplio proceso de regularización de todos los trabajadores migrantes.

Así mismo, apoyamos una Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista para solucionar los problemas relacionados con el trabajo del campo y la integración de todas las luchas relacionadas con obreros, campesinos, estudiantes, pensionistas, etc; en el Frente Único del Pueblo (FUP).

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Trabajadores de todos los pueblos, uníos!

¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Ante la bancarrota económica del imperialismo el socialismo es la salida

La pasada semana los medios de manipulación de masas de los capitalistas nos decían que España había entrado en recesión. Los capitalistas hablan de recesión puesto que la economía española se ha contraído, y más concretamente su Producto Interior Bruto (PIB), durante dos trimestres consecutivos. De tal modo que en el primer trimestre el PIB se contrajo un 5,2%, por una contracción del 18,5% en el segundo. Comparado con los dos primeros trimestres del año pasado, el 2019, la economía española se ha desplomado un 22,1%. Traducido en euros, estos resultados determinan que la economía española, en el primer semestre de 2020, ha dejado de producir 87 mil millones de euros.

Según nos cuentan los capitalistas, “el consumo de los hogares, principal motor del PIB, sufrió un desplome de nada menos que del 21% en el segundo trimestre del año respecto al primero (…) en estos cuatro meses, el consumo retrocedió a niveles de 2002”. El principal motor del PIB es el consumo de los trabajadores, según reconocen los propios capitalistas. Esto quiere decir que, por un lado, somos los trabajadores no sólo los que generamos la riqueza, con nuestro trabajo, sino que también los que hacemos que la economía crezca con el consumo de lo que nosotros mismos producimos y que el burgués nos roba, pero por otro lado, también nos muestra que el capitalismo tiene una contradicción irresoluble. Para que los trabajadores consuman deben tener trabajo y obtener unos salarios que les permitan consumir. Sin embargo, el desarrollo tecnológico hace que se produzca mucho más con menos trabajadores, de tal manera que la robotización va destruyendo puestos de trabajo y lanzando a los trabajadores al paro forzoso. En consecuencia, no sólo el consumo retrocede y, por tanto, la generación de riqueza, sino que al reducirse el consumo y producirse más se acentúa la crisis de superproducción. La alteración de la composición orgánica del capital, acrecentándose el capital constante y aminorándose el capital variable, el capital destinado a la mano de obra, que es el que genera plusvalía, hace que la burguesía reduzca la obtención de plusvalía. Por esta razón, el capitalismo monopolista, agonizante, no sólo conduce a la miseria a cada vez mayor número de trabajadores, sino que también lleva a la ruina a cada vez un mayor número de burgueses.

El problema no es el desarrollo tecnológico sino la propiedad privada sobre los medios de producción. El progreso social no es otra cosa que garantizar que todas las necesidades de los seres humanos estén cubiertas y conseguir la emancipación del ser humano del trabajo asalariado, pero también del trabajo al objeto de que la producción satisfaga, no sólo las necesidades de la humanidad, sino que permita el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano siendo para ello esencial la automatización de la producción, a la par que establecer un nuevo concepto de necesidad humana, de tal modo que el desarrollo humano sea armónico con la defensa de la naturaleza – pues el ser humano y la sociedad que conforma forma parte de ella – y no entre en contradicción, como pasa con el capitalismo, provocando un riesgo real de la vida en el planeta si no acabamos con el sistema explotador y criminal que hoy impera en el mundo.

Otro elemento que justifica, según los capitalistas, el batacazo del PIB en este trimestre es que “Las empresas también cortaron en seco la inversión productiva durante los meses de cierre económico. En total, la inversión en maquinaria y bienes de equipo se hundió un 26% y se situó en el nivel más bajo desde 1998”. Sin embargo, hemos de recordar que la propia prensa burguesa, concretamente la Agencia EFE el pasado 23 de marzo, señalaba que “en términos netos, una vez descontadas las desinversiones, la inversión productiva bajó a 16.462 millones en 2019, el 60,3% menos respecto a los 41.438 millones de 2018”. Por tanto, este factor continúa su tendencia a la baja ya iniciada en 2019, donde su caída ya fue considerable sin que mediara coronavirus alguno.

Con respecto de las exportaciones y las importaciones nos dicen que “las exportaciones también se hundieron, en gran medida como consecuencia de la dependencia que tiene España del sector del automóvil y del turismo. En total, las ventas al exterior cayeron un 33,5% en el trimestre. Las importaciones también sufrieron un fuerte desplome, superior al 28%. Es importante tener en cuenta que las importaciones de España están muy relacionadas con las exportaciones, ya que en gran medida son bienes intermedios que utiliza la industria ensambladora nacional. Cuando esta no vende, tampoco compra, lo que evitó un fuerte deterioro de la demanda exterior.” Pero este fenómeno no se da como consecuencia de la COVID-19. El Estado español, como consecuencia de la distribución internacional del trabajo efectuada por los monopolios internacionales tiene una economía centrada, cada vez más, en el sector servicios. De hecho, ese papel económico de España es consecuencia de la política desarrollada por los monopolios desde hace más de 4 décadas y una de las condiciones para que el Estado español se integrara en la CEE, hoy la UE. De hecho, el cada vez menor peso de la industria en la economía española se corrobora en que la balanza comercial española, desde el año 1990 hasta hoy siempre ha sido negativa, es decir, siempre se ha importado mucho más de lo que se ha exportado.

Y, claro está, cuando la economía de un país, como en este caso España, se concentra en el sector servicios y se destruyen los sectores primarios y secundarios el batacazo del turismo se torna en dramático para la ya maltrecha economía española. El comercio, el transporte y la hostelería se hundieron un 40% en este trimestre.

Mientras el PIB español en el segundo trimestre de este año se ha contraído un 18,5%, otros países de su entorno han tenido contracciones menores de su PIB: Alemania ha contraído su PIB un 10,1%; Francia un 13,8%; Portugal un 14,1%; Bélgica un 12,2% o Italia un 12,4% siendo la contracción media de la UE un 11,9%.

Sin embargo, un dato que los medios del capital en el Estado español pasan de puntillas y ocultan a la hora de explicar la caída del PIB, muy superior a sus países socios de la UE, es el gasto público de España para luchar contra el coronavirus que es mucho menor al gasto público de esos países europeos. Así, el gasto público para luchar contra el coronavirus en el Estado español asciende a 126.000 millones de euros, lo que equivale al 11% del PIB, por el gasto público para luchar contra la COVID-19 del 34% del PIB en Alemania e Italia; 18,8% en Reino Unido o el 14,6% en Francia, teniendo en cuenta que el PIB de todos esos países, en millones de euros, es superior al de España. En términos absolutos, y para corroborar la diferencia, mientras que Alemania destina un gasto público en luchar contra el coronavirus de 848.350 millones de euros, España, dirigida por el gobierno compuesto por PSOE-PODEMOS-IU/PCE, destina 126.000 millones de euros. Y es que la realidad tapa la boca a aquellos granujas que pretenden engañar al pueblo trabajador diciendo que la intervención estatal va en contra del capitalismo cuando, el capitalismo, es imposible sin la existencia y la intervención del Estado burgués para servir a la burguesía y someter a la clase obrera.

El Producto Interior Bruto es una magnitud macroeconómica que expresa en términos monetarios la producción de bienes y servicios de demanda final en un país durante un periodo determinado. El PIB, también denominado Producto Social Global es la masa de bienes materiales producidos en la sociedad durante un periodo de tiempo. De ese Producto Social Global sale la renta nacional – que son el capital variable y la plusvalía que la burguesía roba a la clase obrera – y la reposición del capital constante consumido, es decir, el valor de los medios de producción invertidos en la nueva producción, dejando bien claro la realidad objetiva, que los capitalistas mienten cuando hablan de los riesgos que asumen los empresarios amparándose en ello para que los empresarios roben inmisericordemente a los trabajadores. Los empresarios no asumen riesgo alguno, el capital constante, los salarios y la plusvalía que roban a los trabajadores, todo sale de las espaldas de la clase obrera. La realidad objetiva tapa la boca a la burguesía y sus mentiras. Como mentira es que el PIB sea una magnitud que refleje el bienestar de una sociedad, por mucho que la burguesía recurra al PIB per cápita como magnitud para establecer comparativas entre trabajadores de diferentes países.

Ese Producto Interior Bruto, o Producto Social Global, como hemos indicado anteriormente, condensa por tanto a la parte que materializa el nuevo valor creado durante el periodo temporal analizado, esto es, el capital variable y la plusvalía de la que se apropian los capitalistas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala en un informe realizado sobre el periodo comprendido entre los años 2009 y 2018, que se hizo público a principios de este año, que en el mundo los salarios pierden peso en la economía, en el PIB. Concretamente para España señala que unos 64.500 millones de euros anuales han dejado de estar en manos de los trabajadores, suponiendo una pérdida por trabajador de 3.200 euros al año. Por tanto, las políticas realizadas por los capitalistas lo que ha conducido, en el Estado español y en todo el mundo, es a transferir más riqueza a favor de la burguesía, robándole todavía más a los trabajadores.

El PIB, que es la masa de bienes materiales producidos en la sociedad durante un año constituida por el capital variable, la plusvalía y la reposición del capital constante consumido, es decir, el valor de los medios de producción invertidos en la nueva producción, nos desnuda la realidad objetiva y desnuda cómo los capitalistas mienten cuando hablan de los riesgos que asumen los empresarios, amparándose en ello para que los empresarios roben inmisericordemente a los trabajadores. Los empresarios no asumen riesgo alguno, el capital constante, los salarios y la plusvalía que roban a los trabajadores, todo sale de las espaldas de la clase obrera. La realidad objetiva tapa la boca a la burguesía y sus mentiras. Como mentira es que el PIB sea una magnitud que refleje el bienestar de una sociedad, por mucho que la burguesía recurra al PIB per cápita como magnitud para establecer comparativas entre trabajadores de diferentes países.

La burguesía y sus esbirros, llamados consultoras, no dudan ya en dibujar cual será el futuro para los trabajadores. La Consultora CEINSA advertía en mayo que “los salarios caerán hasta un 10% en nuevas contrataciones” añadiendo “que habrá ajuste de hasta el 12% en turismo y comercio minorista debido a los despidos”. ¡He ahí la naturaleza criminal del capitalismo!

El capitalismo monopolista se halla en bancarrota económica. Un sistema que lleva muchos años mostrando su agotamiento y su caducidad, mucho antes de que la COVID-19 saliera a la palestra. La pandemia lo único que ha hecho es mostrar que la economía capitalista es un bluf y no se sostiene sobre pilares firmes – por mucho que los voceros del capital bajo la etiqueta de “expertos económicos” nos quieran mostrar lo contrario – y se viene abajo y derrumba en cuatro semanas. Lo único que puede ofertar el capitalismo es más sufrimiento y miseria para la clase obrera y las clases populares. El desarrollo de las fuerzas productivas no admite más la propiedad privada sobre los medios de producción. Las relaciones de producción capitalista suponen un freno al desarrollo de las fuerzas productivas y la negación de la vida de los trabajadores. El socialismo es la única alternativa, es el sistema económico que pondrá al ser humano en el centro y no a una minoría criminal y explotadora, como son los monopolios, la oligarquía. El socialismo es el sistema superior que puede armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción. Hoy más que nunca rige la siguiente disyuntiva: ¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 5 de agosto de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Monarquía como baluarte del fascismo y el republicanismo como bandera de los oportunistas. El socialismo es la solución [ESP/CAT]

Hace unos días en las noticias se anunciaba que el Rey visitaría Catalunya. El secretismo reinó durante su llegada y recorrido por parte de las instituciones del Estado, pues saben que es mejor así para evitar incidentes y caos, puesto que especialmente el Rey no es bienvenido en Catalunya y las protestas ante su presencia son inevitables. Nadie olvida su posicionamiento y su justificación de la brutal represión ejercida por el Estado fascista español el 1 de octubre del 2017, reafirmándose la Corona como clave de bóveda del Estado fascista tras la muerte del criminal asesino Franco.

Finalmente, poniendo como excusa el aumento de rebrotes en el área metropolitana de Barcelona, la visita del monarca se redujo drásticamente. Siendo la única visita al Reial Monestir de Santa María Poblet, en la provincia de Tarragona. En forma de protesta ningún representante de la Generalitat ni ninguna fuerza política estuvo presente en la visita del monarca, que por otra parte no se trata más que de otra cortina de humo de la Generalitat. Pues, a la hora de la verdad, a pesar de no haber acudido los políticos catalanes a modo de “protesta”, no dudaron en mandar a los Mossos d´Esquadra – la mal llamada policía del poble – a reprimir con dureza al pueblo catalán que se congregó para protestar ante la visita de Felipe VI. Sin duda, los Mossos d’Esquadra no dudaron en emplearse a fondo, otro motivo más para que el reaccionario conseller Buch dimitiera de inmediato.

Nosotros los comunistas no toleramos los privilegios de una supuesta “nobleza” que ha sobrevivido hasta llegar al capitalismo, ahora ya en descomposición, que se ha integrado en la burguesía y que además se ha convertido en una pieza clave de su Estado. Sabemos que si de la Corona nos queremos deshacer hemos de atacar al capitalismo que sustenta dicha institución anacrónica, pues la monarquía en la actualidad es simplemente una forma de Estado burgués que podría transformarse, en caso de que la clase obrera avanzase en términos de lucha de clase en República burguesa, como concesión de la burguesía para frenar el empuje de la clase obrera. En el Estado español esto no es nuevo, la II República española de 1931 confirma este hecho, a pesar de que muchos revisionistas confunden o idealizan la historia y los acontecimientos que se produjeron, pues no se debe olvidar que la II República española continuaba explotando y reprimiendo a trabajadores y jornaleros haciendo que la burguesía conservase todo su poder.

Si bien, en cuanto a la II República, hemos de diferenciar dos periodos. Antes de febrero de 1936, donde la burguesía controlaba el Poder y después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, cuyo gobierno pretendió profundizar en una democratización del país, empezando por la democratización del Ejército purgándolo de elementos fascistas, fue el periodo en el que mayores logros se conquistaron para los obreros y campesinos pobres. El Gobierno del Frente Popular pretendía llevar a cabo una transformación económica, política y social del país implicando un socavamiento del poder económico de la gran burguesía y la aristocracia, que no aceptaron bajo ningún concepto el resultado de dichas elecciones de tal modo que realizaron un golpe de estado en febrero y otro el 18 de julio de 1936 que desembocó en la Guerra Civil que acabó con la imposición de un régimen fascista que restauró a la monarquía, que aún perdura hasta nuestros días. La Corona en España condensa todos los principios emanados por el Alzamiento Nacional, el fascismo que dirige política e ideológicamente del Estado burgués español desde 1939 hasta nuestros días.

Hoy como ayer, los oportunistas tratan de exhibir ante los trabajadores un republicanismo vergonzante, pues tratan de atacar de boquilla a la Corona a la par que le juran lealtad y administran políticamente el Estado fielmente a los principios reaccionarios de éste, como podemos contemplar en la acción política de PODEMOS-IU/PCE. Y es que no hemos de olvidar que tanto el PSOE como el PCE son responsables de que no hubiera ruptura democrática tras el fenecimiento del tirano asesino Franco, no dudando en traicionar a la clase obrera y la memoria de los centenares de miles de luchadores antifascistas a la par que abrazaban la bandera rojigualda y juraban lealtad a la Corona y su monarca, puesto a dedo por la mano sanguinaria del criminal Franco.

Del mismo modo lo hacen la mayor parte de las fuerzas del independentismo catalán, pues su estrategia nacionalista lo apuesta todo a una supuesta independencia de la nación catalana del Estado español en forma de República, pero la traición hacia todos y cada uno de los principios que decían defender ha demostrado la incapacidad de la burguesía para resolver la cuestión nacional en la actual fase imperialista del capitalismo hasta el punto de que en la actualidad han acabado declarando que lo que buscan es un nuevo encaje de Catalunya en el Estado español con más independencia. Una estrategia de la burguesía catalana para presionar el centralismo del Estado español y continuar con sus privilegios antes que verse perjudicada por la bancarrota del capitalismo. ¡Así es como traicionan l’1 d’Octubre y la lección de dignidad que dio nuestro pueblo!

Los desvergonzados políticos de la burguesía catalana no tienen escrúpulos, puesto que, a la hora de la verdad, los hechos llevados a cabo por dichas organizaciones nacionalistas demuestran su incompetencia. Ellos no quieren la autodeterminación de Catalunya, ansían mantener los privilegios de la burguesía catalana fruto de un nuevo pacto con la oligarquía que dirige el Estado español o, en caso contrario, expresan su aspiración maximalista, que no es otra que la del nacimiento de un nuevo Estado burgués que siga sometiendo a la clase obrera catalana de manera inmisericorde y que sirva para que la burguesía catalana se siente a la misma mesa – como socios – que la burguesía monopolista del Estado español, que no es otra mesa que la de la Unión Europea, para garantizar el dominio de los imperialistas. La clase obrera y demás clases populares catalanas únicamente podrán emanciparse nacionalmente cuando se emancipe nuestra clase social. Por ello, en el capitalismo monopolista, en el imperialismo, donde el mundo ya está repartido, la lucha por la autodeterminación está subordinada a la lucha por el socialismo.

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya hacemos un llamamiento a la clase obrera a despreciar, rechazar y combatir a la burguesía y su Estado así como a la creación más sucia de los capitalistas: el oportunismo. La clase obrera y demás clases laboriosas catalanas debemos organizarnos uniendo las distintas luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado, conformando el Frente Único del Pueblo que sirva de instrumento organizativo y de lucha de los trabajadores y que vaya desbrozando el camino de la democracia obrera que debemos construir, constituyendo éste un embrión del poder obrero que hemos de confrontar al poder del Estado con el que la burguesía nos somete. Asimismo, hacemos un llamamiento a todos aquellos trabajadores conscientes de esta realidad histórica y social a nutrir y fortalecer las filas del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC).

Todo el poder, la propiedad de las fábricas y de la tierra y el control de la producción debe pasar a manos de los trabajadores, es la única manera de librarnos de los grilletes que nos ha puesto la criminal burguesía y su capitalismo putrefacto que nos niegan la vida. Ante ello los trabajadores debemos imponer el socialismo, como paso previo al comunismo, para poner la producción bajo el interés y las necesidades del pueblo trabajador, cambio en el sistema económico que nos hará avanzar hacia la máxima expresión de democratización de la sociedad: la dictadura del proletariado.

 

¡Por un Frente Único del Pueblo!

¡Por el derecho a la autodeterminación!

¡Por la República Socialista!

 

Barcelona, 4 de agosto de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.OC.)

 

 

La Monarquia com a baluard del feixisme i el republicanisme com a bandera dels oportunistes. El socialisme és la solución

 

Fa uns dies a les notícies s’anunciava que el Rei visitaria Catalunya. El secretisme va regnar durant la seva arribada i recorregut per part de les institucions de l’Estat, perquè saben que és millor així per a evitar incidents i caos, ja que especialment el Rei no és benvingut a Catalunya i les protestes davant la seva presència són inevitables. Ningú oblida el seu posicionament i la seva justificació de la brutal repressió exercida per l’Estat feixista espanyol l’1 d’octubre del 2017, reafirmant-se la Corona com a clau de volta de l’Estat feixista després de la mort del criminal assassí Franco.

Finalment, posant com a excusa l’augment de rebrots a l’àrea metropolitana de Barcelona, la visita del monarca es va reduir dràsticament. Sent l’única visita al Reial Monestir de Santa María Poblet, a la província de Tarragona. En forma de protesta cap representant de la Generalitat ni cap força política va ser present a la visita del monarca, que d’altra banda no es tracta més que d’una altra cortina de fum de la Generalitat. Perquè, a l’hora de la veritat, malgrat no haver acudit els polítics catalans com a forma de “protesta”, no van dubtar en enviar als Mossos d´Esquadra – la mal anomenada policia del poble – a reprimir amb duresa al poble català que es va congregar per a protestar davant la visita de Felip VI. Sens dubte, els Mossos d’Esquadra no van dubtar a emprar-se a fons, un altre motiu més perquè el reaccionari conseller Buch dimiteixi immediatament.

Nosaltres els comunistes no tolerem els privilegis d’una suposada “noblesa” que ha sobreviscut fins arribar al capitalisme, ara ja en descomposició, que s’ha integrat en la burgesia i que a més s’ha convertit en una peça clau del seu Estat. Sabem que si de la Corona ens volem desfer hem d’atacar al capitalisme que sustenta aquesta institució anacrònica, perquè la monarquia en l’actualitat és simplement una forma d’Estat burgès que podria transformar-se, en cas que la classe obrera avancés en termes de lluita de classe en República burgesa, com a concessió de la burgesia per a frenar l’embranzida de la classe obrera. A l’Estat espanyol això no és nou, la II República espanyola de 1931 confirma aquest fet, a pesar que molts revisionistes confonen o idealitzen la història i els esdeveniments que es van produir, perquè no s’ha d’oblidar que la II República espanyola continuava explotant i reprimint a treballadors i jornalers fent que la burgesia conservés tot el seu poder.

Si bé, de la II República, hem de diferenciar dos períodes. Abans del febrer de 1936, on la burgesia controlava el Poder i després del triomf del Front Popular en les eleccions de febrer de 1936, el govern del qual va pretendre aprofundir en una democratització del país, començant per la democratització de l’Exèrcit purgant-lo d’elements feixistes, va ser el període en el qual majors assoliments es van conquerir per als obrers i pagesos pobres.  El Govern del Front Popular pretenia dur a terme una transformació econòmica, política i social del país implicant un soscavament del poder econòmic de la gran burgesia i l’aristocràcia, que no van acceptar en cap concepte el resultat d’aquestes eleccions de tal manera que van realitzar un cop d’estat al febrer i un altre el 18 de juliol de 1936 que va desembocar en la Guerra Civil que va acabar amb la imposició d’un règim feixista que va restaurar a la monarquia, que encara perdura fins als nostres dies. La Corona a Espanya condensa tots els principis emanats per l’Alçament Nacional, el feixisme que dirigeix política i ideològicament de l’Estat burgès espanyol des de 1939 fins als nostres dies.

Tant avui com ahir, els oportunistes tracten exhibir davant els treballadors un republicanisme vergonyant, perquè tracten d’atacar només de boca a la Corona alhora que li juren lleialtat i administren políticament l’Estat fidelment als principis reaccionaris d’aquest, com podem contemplar en l’acció política de PODEMOS-IU/PCE. I és que no hem d’oblidar que tant el PSOE com el PCE són responsables de que no hi hagués ruptura democràtica després de la mort del tirà assassí Franco, no dubtant a trair a la classe obrera i la memòria dels centenars de milers de lluitadors antifeixistes a l’una que abraçaven la bandera rojigualda i juraven lleialtat a la Corona i el seu monarca, posat a dit per la mà sanguinària del criminal Franco.

De la mateixa manera ho fan la major part de les forces de l’independentisme català, perquè la seva estratègia nacionalista ho aposta tot a una suposada independència de la nació catalana de l’Estat espanyol en forma de República, però la traïció cap a tot i cadascun dels principis que deien defensar ha demostrat la incapacitat de la burgesia per a resoldre la qüestió nacional en l’actual fase imperialista del capitalisme fins al punt que en l’actualitat han acabat declarant que el que busquen és un nou encaix de Catalunya en l’Estat espanyol amb més independència. Una estratègia de la burgesia catalana per a pressionar el centralisme de l’estat espanyol i continuar amb els seus privilegis abans que versi perjudicada per la fallida del capitalisme. Així és com traeixen l’1 d’Octubre i la lliçó de dignitat que va donar el nostre poble!

Els desvergonyits polítics de la burgesia catalana no tenen escrúpols, ja que, a l’hora de la veritat, els fets duts a terme per aquestes organitzacions nacionalistes demostren la seva incompetència. Ells no volen l’autodeterminació de Catalunya, anhelen mantenir els privilegis de la burgesia catalana fruit d’un nou pacte amb l’oligarquia que dirigeix l’Estat espanyol o, en cas contrari, expressen la seva aspiració maximalista, que no és una altra que la del naixement d’un nou Estat burgès que continuï sotmetent a la classe obrera catalana de manera immisericorde i que serveixi perquè la burgesia catalana s’assegui a la mateixa taula – com a socis – amb la burgesia monopolista de l’Estat espanyol, que no és una altra taula que la de la Unió Europea per a garantir el domini dels imperialistes. Les classe obrera i altres classes populars catalanes únicament podran emancipar-se nacionalment quan s’emancipi la nostra classe social. Per això, en el capitalisme monopolista, en l’imperialisme, on el món ja està repartit, la lluita per l’autodeterminació està subordinada a la lluita pel socialisme.

Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya fem una crida a la classe obrera a menysprear, rebutjar i combatre a la burgesia i el seu Estat així com a la creació més bruta dels capitalistes: l’oportunisme. La classe obrera i altres classes laborioses catalanes hem d’organitzar-nos unint les diferents lluites dels diferents sectors del proletariat en una única lluita de classes contra la burgesia i el seu Estat, conformant el Front Únic del Poble que serveixi d’instrument organitzatiu i de lluita dels treballadors i que vagi esbrossant el camí de la democràcia obrera que hem de construir, constituint aquest un embrió del poder obrer que hem de confrontar al poder de l’Estat amb el qual la burgesia ens sotmet. Així mateix, fem una crida a tots aquells treballadors conscients d’aquesta realitat històrica i social a nodrir i enfortir les files del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC).

Tot el poder, la propietat de les fàbriques i de la terra, i el control de la producció ha de passar a les mans dels treballadors, és l’única manera de deslliurar-nos dels grillons que ens ha posat la criminal burgesia i el seu capitalisme putrefacte que ens neguen la vida. Davant això els treballadors hem d’imposar el socialisme, com a pas previ al comunisme, per a posar la producció sota l’interès i les necessitats del poble treballador, canvi en el sistema econòmic que ens farà avançar cap a la màxima expressió de democratització de la societat: la dictadura del proletariat.

 

Per un Front Únic del Poble!

Pel dret a l’autodeterminació!

Per la República Socialista!

 

Barcelona, 4 d’agost de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.OC.)