1

Aproximación a la Historia del Conflicto árabe-israelí

    1. El Sionismo

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    1. El Mandato Británico sobre Palestina
    2. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    3.1. Plan de Partición Territorial

    1. El conflicto durante la Guerra Fría

    4.1. La guerra de los Seis Días

    4.2. La Intifada

    1. Conclusiones

    Referencias y bibliografía

    1. El Sionismo

    Hoy día el sionismo continúa teniendo absoluto poder político, judicial y militar en el criminal Estado de Israel, trabajando sin descanso por alcanzar sus dos objetivos principales: crear un Estado exclusivamente judío – con el correspondiente apartheid de la población árabe-palestina – y cuyo territorio sea el que el Antiguo Testamente adjudica al pueblo hebreo. A causa de esto el pueblo palestino tiene la trágica particularidad de ser la sociedad más expoliada desde el final de la I Guerra Mundial.

    El sionismo comenzó siendo un movimiento ligado fuertemente al nacionalismo a finales del siglo XIX (el primer Congreso Sionista se celebró en Basilea en 1897), que reclamaba la creación de un Estado judío en Palestina por medio de un “hogar nacional en Palestina”. A principios del sigo XX, el movimiento sionista buscó tejer relaciones con las principales potencias europeas, como fue el caso de Gran Bretaña. “El lema un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo negaba la existencia de la población originaria palestina que habitaba en esas tierras desde hacía cientos de años”. Por supuesto, los líderes sionistas eran plenamente conocedores de la realidad demográfica del territorio que ansiaban. Por ello, se esforzaron por realizar una emigración judía masiva a Palestina, estableciéndose, además, en zonas con gran valor estratégico.

    La ideología sionista, su movimiento, es el reflejo de los intereses de clase; en concreto, de los intereses de la pequeña-burguesía judía que se vio asfixiada en un momento en el que la configuración del capitalismo provocaba que la existencia de sociedades precapitalistas como Pueblo-Clase fuera una contradicción. Con el desarrollo del capitalismo, la única alternativa era la asimilación en las potencias capitalistas europeas. En Europa Occidental se creó rápidamente una burguesía “judía”, en contraposición con lo sucedido en Europa Oriental donde la asimilación fue más lenta a causa del proceso del desarrollo capitalista, también más lento, en esa zona.

    Con esto, el pueblo judío había perdido su cohesión, siendo marginales en las sociedades orientales, donde la gran mayoría trabajaba la artesanía y el pequeño comercio. En ese contexto, se realizó el Congreso Fundacional de la Organización Sionista (1897), donde Teodoro Herzl dio fuerza al propósito de crear un hogar nacional judío. Sin embargo, el sionismo tenía otro problema, la posibilidad de que el marxismo, y la existencia de revolucionarios de origen judío – como Rosa Luxemburgo – pudieran atraer hacia sí a las masas judías mediante el movimiento bundista. A partir de entonces, el sionismo buscará una ligazón con el imperialismo inglés, que tendrá su reflejo más inmediato en la Declaración Balfour, que veremos más adelante.

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    Con la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial (1914 – 1918) y su posterior disolución, se produjo, por un lado, el renacimiento de los nacionalismos panárabes en la zona de Próximo Oriente. Por otro lado, esto alentó también las ansias intervencionistas de Reino Unido y Francia que, por medio del sistema de mandatos de la Sociedad de Naciones, controlaron los territorios de Palestina, Irak y Jordania (por aquel entonces Transjordania) en el caso británico, y Siria y el Líbano en el caso francés. El reparto de los territorios anteriormente otomanos en Oriente Medio se realizó por medio del acuerdo secreto de Sykes-Picot (1916), llamado así por ser elaborado por sir Mark Sykes, noble inglés, y François Georges-Picot, diplomático francés:

    “El cuerdo de Sykes-Picot era secreto y solo sería conocido por los árabes a finales de 1917 cuando fue encontrado por los bolcheviques en los documentos del zar y liberado por ellos. Los británicos consideraban a los franceses como sus principales rivales para la ocupación del territorio otomano en el Oriente Próximo.” (Sánchez, 2017, p. 10)

    El final de la era otomana cerró un extenso capítulo de la vida político-social de Palestina, pero abrió un nuevo capítulo que hoy en día sigue abierto.

    2. El Mandato Británico sobre Palestina

    Fue a finales del siglo XIX cuando aumentaron de forma imparable las aspiraciones de independencia por parte de los palestinos hacia el Imperio Otomano. Tras su derrota en la guerra e inevitable colapso, las aspiraciones palestinas fueron negadas por Gran Bretaña, que impidió la creación de un Estado palestino independiente y, al contrario, se esforzó por crear un “hogar nacional judío”. Censos de 1914 muestran como la población palestina era de, aproximadamente, 683.000 personas y la población judía de, aproximadamente, 60.000, es decir, un 9%.

    La doble necesidad de combatir la inmediata creación del Estado de Israel, junto a las ansias colonialistas británicas que negaban la identidad nacional palestina, dio un nuevo impulso y consolidó la identidad nacional palestina, cuyas prioridades giraron en torno a la defensa de la tierra, el retorno de los refugiados y la lucha contra el sionismo. A partir de este punto, el conflicto se universalizó.

    En noviembre de 1917, mediante una carta firmada por Arthur James Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores británico, conocida como Declaración Balfour [1], el Reino Unido se declararía favorable a la creación de un “hogar nacional judío” en lo que hasta entonces era el Mandato Británico de Palestina.  La carta, entre otras cosas, señalaba: “El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina y hará todo lo posible para alcanzar este objetivo. Nada de esto debe ir en perjuicio de los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”. Diversas potencias, como Francia y los EE. UU., respaldaron esta decisión.

    El pueblo palestino realizó en 1919 el I Congreso Nacional Palestino en Jerusalén, al objeto de oponerse a la Declaración Balfour y reclamar la independencia. Independencia que, por otra parte, había sido prometida por los británicos. Durante el año siguiente los palestinos realizaron seis meses de huelgas y movilizaciones a causa de las usurpaciones de tierra y la inmigración ilegal judía, cuyo fin era justificar las aspiraciones territoriales. La región de Palestina fue el lugar seleccionado para la instalación del Estado hebreo bajo la justificación bíblica de que esas tierras constituían Sion o Tierra de Israel, donde el pueblo israelí había estado asentado por milenios. No obstante, para el siglo XIX su presencia en la región era prácticamente nula.

    En abril de 1920 se celebra la Conferencia de San Remo (Italia), la cual garantiza el Mandato Británico sobre Palestina.

    En 1921, Winston Churchill fue nombrado Secretario de Estado para las Colonias, siendo la resolución de la cuestión palestina una de sus principales tareas. Así, en junio de 1922 se elaboró el conocido Libro Blanco de Churchill, cuyo fin era la creación de un Estado binacional entre árabes y judíos, fomentando la continuación de la inmigración judía.

    Es en el año 1935 cuando comenzaría la rebelión del pueblo palestino contra la ocupación inglesa, realizando una huelga de seis meses en 1936 que se extendió hasta el año 1939. Durante ese período, el ejérito británico se sirvió del ejército sionista Haganah para detener los intentos de insurreción.

    3. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    El ascenso del fascismo en Europa, teniendo una importancia crucial el III Reich por su carácter antisemita, provocó que cada vez más judíos gastasen dinero para entrar en el Mandato Británico de Palestina y hacerse con multitud de territorios, “lo cual comenzó a crear una enorme tensión entre árabes y judíos que se vio cristalizada en la creación de la Hagana (que más tarde derivaría en las fuerzas armadas israelíes), el Stern (de carácter anticolonial) y el Irgún.” [2]

    En 1939, se promulgó un nuevo Libro Blanco, que no fue del agrado de los sionistas ya que uno de sus elementos clave era la creación de un Estado independiente de Palestina en un período de 10 años. Así mismo, renunciaba a la Declaración Balfour y limitaba la inmigración judía y la venta de tierras; la inmigración judía hacia Palestina quedó restringida a un máximo de 75.000 personas en los próximos cinco años (para ser posteriormente detenida a decisión de la población árabe) y se restringía la compra de nuevas tierras a los judíos. Esta resolución fue rechazada por los sionistas, quienes organizaron milicias, como fue el caso de la organización terrorista Irgún – Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel –. Además, buscarían el apoyo internacional de las potencias mundial. Apoyo que terminaron encontrando en los Estados Unidos con los presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

    La limitación a la inmigración y hacia la compraventa de tierras llegó en un momento en el que la expansión nazi en Europa hacía imposible la vida de los judíos. Por ello, comenzaron a realizarse operaciones clandestinas de inmigración ilegal junto a la formación de organizaciones paramilitares. Los sionistas salieron de esto más fortalecidos que los palestinos, que contemplaban como las promesas británicas, al igual que ocurrió en 1916, caían en saco roto. Los sionistas salieron fortalecidos en tanto que comprendieron que la solución al conflicto se desarrollaría por los cauces militares y no mediante negociaciones.

    Durante la década de 1930, pese a los problemas, se fundaron asentamientos judíos de enrome tamaño a la par que desarrollaron importantes empresas de carácter agrícola e industrial. Durante esta década la comunidad judía se triplicó, especialmente al huir de las persecuciones nazis en Europa, llegando a la cifra de 250.000 judíos en Palestina.

    Tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el proceso que llevaba décadas sucediéndose en Oriente Próximo se aceleró por tres motivos: el entusiasta apoyo de la URSS a la creación del Estado de Israel – que buscaba ejercer su control político en la zona –; la implicación directa de EE. UU. en el proceso; y las fuerzas ejercidas entre los propios pueblos de Próximo Oriente.

    Hacia 1940, en un marco en el que el sionismo se distanciaba del imperialismo inglés, comenzó a popularizarse la idea de hablar del sionismo como un movimiento nacional judío, relacionado directamente con el problema de la emancipación de un pueblo oprimido. El sionismo se sirvió aquí de los movimientos nacionalistas que florecían en Asia, África y América Latina. No obstante, su rumbo fue totalmente contrario a los desarrollos nacionales de la época. Los procesos que vivieron países como la India tenían el claro objetivo de liberarse de la dependencia colonial, mientras que el sionismo significó la alianza con las potencias capitalistas coloniales.

    Como hemos podido comprobar, la creación del Estado de Israel es un hecho totalmente determinante a la hora de configurar la historia del último siglo en el Oriente Próximo. Tras finalizar el Mandato británico se comprobó la incapacidad de dividir el territorio palestino en una zona judía y otra árabe. Así, el Estado de Israel se fortaleció con la guerra y el apoyo internacional de las potencias occidentales, como fue el caso de ingleses, franceses y estadounidenses. Sin embargo, será a partir del Plan de Partición Territorial y las guerras a finales de la década de 1960 cuando comience una extensión como nunca antes vista de los sionistas hacia los territorios de Palestina.

    3.1. Plan de Partición Territorial

    Finalizada la Segunda Guerra Mundial, los horrores del holocausto y la necesidad de asilo de miles de judíos provocaron una nueva oleada emigratoria a Palestina. Los conflictos dentro del mandato británico se fueron sucediendo; se produjo el asesinato del representante británico del Mandato y, en 1946, una explosión del hotel Rey David en Jerusalén – llevado a cabo por Irgún – acabó con la muerte de 100 personas. Este contexto llevó a que Reino Unido renunciara a su dominio y otorgara la potestad de decidir a la Asamblea General de la ONU, que ofreció un Plan de Partición territorial a través de la Resolución 181 (II) (29 de noviembre de 1947) [3]. Esta resolución terminaba definitivamente con el Mandato Británico sobre Palestina y obligaba a las fuerzas armadas británica a retirarse del territorio antes de agosto de 1948. Tras esto, comenzarían a existir en Palestina dos Estados independientes; uno árabe (43% del territorio) y otro judío (56% del territorio), con un régimen especial para la ciudad de Jerusalén (1% restante del territorio), que fue constituida como corpus separatum bajo un régimen internacional especial y administrada por las Naciones Unidas. Los palestinos, que constituían el 70% del total poblacional y tenían el 92% del territorio, fueron recluidos en el 43%. El resto fue entregado a los judíos, que representaban el 30% de la población y poseían el 8% de tierras restantes.

    Tras la aplicación de esta resolución vino la proclamación del Estado de Israel. “Israel ha sido la cuna del pueblo judío. Aquí se ha forjado su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha vivido como pueblo libre y soberano; aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universales”. Con estas palabras, el 14 de mayo de 1948, el líder sionista David Ben Gurión proclamó unilateralmente la independencia del Estado de Israel.

    Paralelamente, comenzó a forjarse en Oriente Medio la unión de varios países árabes – Egipto, Irak, Jordania (Transjordania), Líbano, Arabia Saudí, Siria y Yemen del Norte – fue la denominada Liga Árabe. Semanas después, se añadieron Libia, Marruecos, Sudán Kuwait, Argelia y Túnez, a fin de garantizar políticas comunes beneficiosas y tomar acción contra lo que consideraban un enemigo común: el reciente Estado de Israel, puesto que su creación fue considerada como una agresión hacia el pueblo árabe en su totalidad.

    Esto derivó inmediatamente en una guerra entre el ejército israelí y los árabes de Egipto, Líbano, Siria, Irak, Transjordania, Arabia Saudí y Yemen, conocida como la primera guerra árabe-israelí (1948-1949), que concluyó con la victoria de Israel y la expulsión de los palestinos del territorio. El nuevo Estado se asentó y nació así el conflicto de Oriente Medio.

    Más 700.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares, se vieron obligados a huir a países vecinos – especialmente Líbano, Siria y Jordania – y tuvieron que instalarse en campos de refugiados. Sólo 150.000 palestinos permanecieron en sus tierras, convirtiéndose en minoría dentro del Estado judío. Incluso la propia terminología nos muestra como esta guerra era concebida de diferente forma por unos y otros; los israelíes la denominaron guerra de independencia, los palestinos utilizaron el término nakba, que significa “catástrofe” en árabe, ya que supuso la renuncia completa al estado independiente prometido por Gran Bretaña y la ONU.

    “Las investigaciones realizadas por historiadores israelíes y palestinos han mostrado que, en muchos casos, la salida fue alentada, cuando no planificada, por diferentes unidades militares judías (tanto los grupos Irgun y Stern como las tropas regulares de la Haganah). La implantación del proyecto sionista requería necesariamente el empleo de la fuerza para expulsar a la mayor parte de la población nativa, habida cuenta de que el Estado naciente fue concebido exclusivamente como un Estado judío.” (Álvarez-Ossorio, 2003, p. 3)

    Una vez terminada la guerra será cuando intervenga la Asamblea General a través de su Resolución 194 (III), Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas [4], que estableció una Comisión de conciliación compuesta por Francia, Turquía y EE. UU. encargada del desarrollo económico del territorio, así como de la repatriación y reinstalación de los refugiados palestinos. Esta resolución, en teoría, reclama la compensación hacia los refugiados palestinos por las pérdidas ocasionadas por la guerra. No obstante, el Estado de Israel siempre se ha negado a reconocer y aplicar esta y otras resoluciones.

    4. El conflicto durante la Guerra Fría

    Oriente Próximo se incorpora por méritos propios en las dinámicas de la Guerra Fría; su importancia radicaba en que era la principal área en cuanto a reservas globales de petróleo, de vital importancia hasta 1973, lo cual no podía sino incentivar la influencia de las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética.

    La cooperación soviética con los países de la región se da en 1956, cuando se pronunció en defensa de Egipto y le proporcionó ayuda política-militar-económica ante los ataques por parte de Gran Bretaña, Francia e Israel en la Guerra de Suez. Nos encontramos en un periodo en el que el anticolonialismo de la Unión Soviética incrementaba su importancia y presencia en la región, cosechando las simpatías de amplias masas que, por aquel entonces, se entusiasmaban ante el desarrollo independiente y exitoso de la potencia socialista, por lo que algunos líderes vieron en el Estado obrero la posibilidad de cooperar económica y militarmente.

    4.1. La guerra de los Seis Días

    Mientras tanto, la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) ocupaba territorios a fin de “mantener la paz en la región”:

    “Las tensiones en las fronteras fueron aumentando en los años siguientes con la intervención de la aviación, carros de combate y guerrillas. En 1966 Egipto y Siria realizaron una alianza militar contando con el apoyo de la Unión Soviética. Iniciado 1967, los problemas fronterizos eran diarios.” (Bacchiega, 2017, p. 2)

    Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, tomó la decisión de expulsar a la UNEF de su territorio, utilizando para ello soldados egipcios y palestinos que se movilizaron sobre la frontera con Israel. Además, bloqueó el paso a los buques de bandera israelí por los estrechos de Tirán con la cooperación de Irak y Jordania. El Estado de Israel consideró esto como una ofensiva y movilizó sus tropas. Llegados a este punto la guerra era inevitable.

    Entre los días 5 y 10 de junio de 1967, el conflicto árabe-israelí y la geopolítica de Medio Oriente cambiaron radicalmente. En esta breve batalla, el Estado de Israel se enfrentó y venció a Egipto, Irak, Jordania y Siria. Tras el bombardeo israelí durante la madrugada del 5 de junio – conocida como Operación Foco –, una enorme parte de la aviación egipcia quedó completamente destruida. Los enfrentamientos en tierra se dieron en diferentes frentes, destacando la batalla en la península del Sinaí que luego se trasladó hacia zonas de Jordania y Siria. La superioridad militar de Israel quedó patente e Irak no tuvo tiempo de llegar a intervenir.

    Israel provechó esta situación para seguir con su labor imperialista, ocupando territorios de los estados derrotados como la península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad de Jerusalén y los Altos del Golán. Tras esto, la Unión Soviética rompió todo tipo de relaciones de Israel por la ocupación de los territorios anexionados en la guerra. También reaccionaría el pueblo palestino, que creó grupos armados como el Frente Popular para la Liberación de Palestina. La derrota de los ejércitos árabes marcaba el camino hacia la defensa mediante la lucha guerrillera. La incapacidad de la Unión Soviética para prevenir el enfrentamiento fue uno de los mayores fracasos geopolíticos de la época. La posición de los EE. UU., claramente a favor de Israel, dejó a los árabes en una posición de enorme debilidad. No obstante, “el equilibrio de las fuerzas mundiales permitió a los árabes sobrevivir y recobrarse del sorprendente golpe.” [5]

    4.2. La Intifada

    La historia reciente de Palestina no se entiende sin la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), donde se integraron los grupos armados tras la derrota árabe en 1967. Tras los problemas con Jordania en la década de 1970, la OLP viró su estrategia hacia el reconocimiento diplomático. En octubre de 1974, La OLP fue admitida como observadora por parte de la Asamblea Nacional de la ONU. Un año después, en noviembre de 1975, la Asamblea General estableció el sionismo como una forma de racismo y discriminación racial.

    Durante la década de los ochenta, los israelíes trataron de destruir toda estructura de la OLP, y en especial su contingente militar. Para ello, en julio de 1982 fuerzas israelíes invadieron Líbano tratando de capturar dirigentes de la organización. La masacre ocurrida en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila aumentó la simpatía internacional hacia el pueblo palestino y aumentó las denuncias contra los crímenes que estaban sufriendo. La invasión del territorio libanés provocó la aparición de grupos pacifistas que reclamaban el diálogo de ambas partes, solución que, como bien se ha comprobado, es inoperante.

    En 1987 los asesinatos de jóvenes palestinos a manos de patrullas militares israelíes llevaron a la realización de huelgas generales, protestas de la población civil y nuevas confrontaciones. Comenzó así la lucha de resistencia popular del pueblo palestino, iniciada en Gaza y Cisjordania a finales de ese mismo año, conocida como la Intifada o rebelión de las piedras, cuyo objetivo único era poner fin a la ocupación militar israelí.

     

    “Como resultado de la guerra de 1967 Israel conquistó lo que quedaba de la Palestina histórica (Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este) desplazando a 350.000 palestinos. Los que quedaron, alrededor de un millón, son los padres de una generación de la Intifada. A partir del control de estos dos territorios palestinos, Israel impuso por la fuerza militar un sistema colonial que se caracterizó por un control político, estrangulación económica y represión ideológica cultural, con el objetivo de suprimir la identidad nacional palestina e impedir el desarrollo de una sociedad civil palestina que condujera a la formación de un Estado palestino independiente.” (Musalem, 2000, pp. 289-290)

    La rebelión de la Intifada tiene especial importancia por ser el primer movimiento de amplias masas poblacionales de larga duración y políticamente bien organizado, adquiriendo las características propias de una guerra por la independencia que acabó por absorber a todos los sectores sociales. Un movimiento de resistencia que antepone la lucha nacionalista a las reivindicaciones de clase, pero cuyo instrumento de organización básica fueron los comités populares locales. Por supuesto, el coste de oponerse al Estado criminal de Israel ha sido enorme.

    “Como respuesta a la Intifada, Israel intensificó las políticas represivas que habían caracterizado a las dos décadas de ocupación: expulsión masiva de palestinos, confiscación de bienes, demolición de casas y destrucción de árboles; asimismo, el cierre de colegios y universidades por largos períodos de tiempo, afectando profundamente el sistema escolar y la educación superior.” (Musalem, 2000, p. 291)

    Además de todo lo mencionado, otra herramienta para combatir la desobediencia civil fue un enorme aumento de los impuestos, provocando la pauperización de los ciudadanos palestinos que vivían en las ciudades y el campo. A lo que hay que sumar los miles de muertos, heridos, lisiados, torturados – física y psicológicamente – y detenidos. A comienzos de la década de los noventa la imparable represión mermó considerablemente las fuerzas de la resistencia popular y la Intifada comenzó a perder ímpetu, a lo que se suma las consecuencias de la guerra del Golfo (que aumentaron las dificultades económicas de los palestinos) y la crisis interna de la organización (motivada por la deportación de la mayoría de los líderes del movimiento). Sin embargo, la resistencia popular sirvió para que Israel y la OLP, en septiembre de 1993, firmasen los acuerdos de Oslo, creando grandes expectativas internacionales de cara a alcanzar la paz. Sin embargo, como sabemos, la promesa israelí de desmilitarizar los territorios de Gaza y Cisjordania en un plazo de cuatro meses se incumplió.

    5. Conclusiones

    Hoy día el proceso de ocupación militar del territorio palestino, la colonización y el apartheid a su población se ha acelerado. La mayor parte del territorio de Palestina sigue bajo ocupación del Estado de Israel y la transformación demográfica y religiosa del terreno, en especial de Jerusalén, tiene como único fin reclamar toda la potestad territorial para constituir un Estado judío indivisible. Todo esto violando las resoluciones de las Naciones Unidas y con un absoluto desprecio por la vida humana.

    Tampoco han sido capaces ni los acuerdos de paz ni ninguna de las potencias capitalistas occidentales de resolver el problema de los millones de refugiados palestinos, a quienes Israel arrebató sus tierras y casas mediante la guerra, y ahora niega toda reparación o retorno. La mayor parte de Palestina, así como los recursos del país, ya están bajo las garras del sionismo, que no dudará en anexionarse todo lo posible de cara a que el derecho de autodeterminación palestino tenga cada vez menos fuerza y apoyos.

    El conflicto árabe-israelí es un auténtico borrado del pueblo palestino. Incluso en los momentos en los que las organizaciones palestinas y los organismos internacionales establecían momentos o procesos de paz, ello no impidió que se continuara con la ocupación militar, el deterioro general de la vida de los palestinos y la represión a todos los niveles posibles.

    La resistencia del pueblo palestino nos da una valiosa lección; la lucha por la libertad e independencia solo son posibles mediante la rebelión popular.

     

    SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

     

     

    Referencias

    [1] Corbin, J. (2017). La Declaración Balfour: las 67 palabra que hace 100 años cambiaron la historia de Medio Oriente y dieron pie a la creación del Estado de Israel: BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41824831

    [2] Mateos, J. (2019). Palestina e Israel: un conflicto centenario: Círculo de Análisis EuroMediterráneo. Recuperado de http://circuloeuromediterraneo.org/conflicto-palestina-israel/

    [3] Resolución 181 (II) aprobada sobre la base del informe de la Comisión Ad Hoc encargada de estudiar la cuestión de Palestina. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/181(II)

    [4] Resolución 194 (III) Palestina – Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/194%20(III)

    [5] Agwani, M. S. (1970). El conflicto árabe-israelí la dimensión política. Foro Internacional Vol. 10, N.º 4 (40), pp. 382-391.

    Bibliografía

    • Álvarez-Ossorio, I. (2003). Claves sobre el conflicto palestino-israelí. Cuadernos Bakeaz, n. º58.
    • Bacchiega, J. (2017). La guerra de los Seis Días. Medio siglo después (1967-2017). Instituto de Relaciones Internacionales.
    • Musalem, D. (2000), La Intifada: lucha de resistencia popular palestina. En Susana B. C. Devalle (2000). Poder y cultura de la violencia, pp. 289-300: El Colegio de México.
    • Sánchez, E. (2017). Sobre las raíces del problema siria: parte III, la influencia de los actores geopolíticos globales y regionales con intereses en la zona. Instituto Español de Estudios Estratégicos.
    • Sorby, K. (2001). Great Powers and the Middle East after World War II (1945-1955). Asian and African studies 70, pp. 56-79.



Pazo de Meirás: tanto monta, monta tanto [ESP/GAL]

Después de todo el circo montado por el BNG “okupando” el Pazo de Meirás para “devolverlo al pueblo”, hoy conocemos finalmente que el Juzgado de Primera Instancia nº 1 de A Coruña estima íntegramente la demanda planteada por la Abogacía del Estado y condena a la familia Franco a devolver dicho pazo. Ahora cabe preguntarse: ¿A quién está devolviendo dicho pazo?

La familia heredera del dictador Francisco Franco puede estar tranquila. Después de que la farsa mal llamada Transición Española triunfase, es decir, después de que la estructura del Estado español (judicatura, universidades, cuerpos represivos…) se mantuviese intacta, nada tienen que temer los que comieron de mano del Caudillo, puesto que la estructura y la superestructura estatal no son más que una proyección de su sombra. La familia Franco seguirá siendo privilegiada e impune ante sus crímenes mientras BNG y demás oportunistas ondean la bandera de la justicia de la memoria histórica.

¡Resulta que el Pazo de Meirás ahora es del pueblo! Olvidan los revisionistas un detalle: el nuevo poseedor de dicho inmueble es el Estado. Demuestran, por tanto, que siguen con el mantra pequeño-burgués de que el Estado, prueba irrefutable de la existencia de la lucha de clases, es una institución por encima de las clases. Veamos que dice V. I. Lenin en Estado y la Revolución:

«El marxismo nos enseña que el Estado, es decir todo Estado, es un instrumento para la opresión de una clase por otra. Por lo tanto, el Estado no puede ser neutral. Ya en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels explican que “el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Y realmente es así. Bajo un régimen de democracia burguesa formal, cada uno puede decir (¡más o menos!) lo que quiere, pero los bancos y los grandes monopolios deciden lo que va a pasar. Dicho de otra forma, la democracia burguesa es la democracia burguesa es solamente otra manera de expresar la dictadura del gran capital.»

 

Y la dictadura del gran capital, que en España pasa necesariamente por el fascismo debido a su herencia política, es ahora la que regenta la propiedad del Pazo. En otras palabras, el Pazo de Meirás cambia de familia, concretamente, se acaba de hacer un traspaso: de familia biológica a familia política.

Sigue el juego del oportunismo de Podemos, BNG, Mareas y los autodenominados movimientos sociales para que el pueblo trabajador creamos que de verdad existe justicia en el Estado, que la misma entidad que nos aplasta económicamente es la que libera pequeñas parcelas del dictador. No puede haber más falsedad.

El estado es fascista. Como es fascista es necesariamente burgués y por ende, un aparato de represión de la clase burguesa contra la clase obrera. Esto quiere decir que la clase obrera está desposeída y que lo que le pertenece al Estado no le pertenece a ella, por ser entidades antagónicas. Veamos:

  • ¿Acaso pertenece al pueblo la educación pública, que continuamente adoctrina a los hijos del proletariado distorsionando la historia y la realidad?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo la sanidad pública, que claramente no está gobernada por los trabajadores y que en una crisis como la de la COVID-19 es incapaz de expropiar los hospitales privados por el bien común?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo la Policía, aparato claramente a favor de las clases propietarias, que siempre aparece en cada huelga para defender a la empresa o que desahucia a las personas de sus casas?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo el Parlamento, donde se proclaman las leyes que cada vez nos quitan más aire para vivir?

La respuesta a estas preguntas es no.

Si queremos ser poseedores realmente de todo lo que nos rodea, si realmente queremos que contra el fascismo se implante la verdadera justicia obrera, el camino no es otro que la senda de la Revolución Socialista, que quiebre de arriba a abajo el Estado burgués y construya la dictadura del proletariado, ya que en el capitalismo no existen parcelas de poder obrero, no existen espacios liberados, menos aún cuando su bancarrota lo hace tender a la reacción en todos los países del mundo.

Los proletarios debemos ser conscientes de nuestra posición en el mundo. Debemos comprender que todo lo que existe en el mundo pasa por nuestras manos. Tenemos que darnos cuenta de que la burguesía, los empresarios, son parásitos que a la mínima nos echan a la calle para favorecer a sus beneficios. De ahí la necesidad de que la clase obrera y las demás clases amigas se organicen en un Frente Único del Pueblo, donde los trabajadores formados en la Asamblea de Comités Delegados y Trabajadores (ACDT), los estudiantes, pensionistas, amas de casa…tomen sus decisiones y construyan su destino, ya que son ellos los que en la actualidad construyen el día a día.

 

¡Socialismo o Barbarie!

¡Contra el Estado fascista y el oportunismo criminal!

Comité Nacional del PCOE en Galicia

Pazo de Meirás: tanto monta, monta tanto

 

Despois de todo o circo montado polo BNG “okupando” o Pazo de Meirás para “devolvelo ao pobo”, hoxe coñecemos finalmente que o Xulgado de Primeira Instancia nº 1 de A Coruña estima íntegramente a demanda planteada pola Abogacía do Estado e condena á familia Franco a devolver dito pazo. Agora cabe preguntarse: a quen están devolvendo dito pazo?

A familia herdeira do ditador Francisco Franco pode estar tranquila. Despois de que a farsa da mal chamada Transición Española triunfase, é dicir, despois de que a estrutura do Estado español (xudicatura, universidades, corpos represivos…) se mantivese intacta, nada teñen que temer aqueles que comeron da man do Caudillo, posto que a estrutura e a superestrutura estatal non son máis que a proxección da súa sombra. A familia Franco seguirá a ser privilexiada e impune ante os seus crimes mentres BNG e demáis oportunistas ondean a bandeira da xustiza da memoria histórica.

Resulta que o Pazo de Meirás agora é do pobo! Esquecen os oportunistas un detalle: o novo posuidor do devandito inmoble é o Estado. Demostran, por tanto, que seguen co mantra pequeno-burgués de que o Estado, proba irrefutable da existencia da loita de clases, é unha institución por encima das clase. Vexamos que di V. I. Lenin en Estado e a Revolución:

«El marxismo nos enseña que el Estado, es decir todo Estado, es un instrumento para la opresión de una clase por otra. Por lo tanto, el Estado no puede ser neutral. Ya en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels explican que “el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Y realmente es así. Bajo un régimen de democracia burguesa formal, cada uno puede decir (¡más o menos!) lo que quiere, pero los bancos y los grandes monopolios deciden lo que va a pasar. Dicho de otra forma, la democracia burguesa es la democracia burguesa es solamente otra manera de expresar la dictadura del gran capital.»

 

E a dictadura do gran capital, que en España pasa necesariamente polo fascismo debido á súa herdanza política, é agora quen rexenta a propiedade do Pazo. Noutras palabras, o Pazo de Meirás cambia de familia, concretamente, acábase de facer un transvase: de familia biolóxica a familia política.

Segue o xogo do oportunismo de Podemos, BNG, Mareas e os autodenominados movementos sociais para que o pobo traballador creamos que de verdade existe xustiza no Estado, que a mesma entidade que nos esmaga economicamente é a que libera pequenas parcelas do dictador. Non pode haber máis falsedade.

O Estado é fascista. Como é fascista é necesariamente burgués e, por ende, un aparato de opresión da clase burguesa cara a clase obreira. Isto quere dicir que a clase obreira está desposuída e que o que lle pertence ao Estado non lle pertence a ela, por seren entidades antagónicas. Vexamos:

  • Acaso pertence ao pobo a educación pública, que continuamente adoutrina aos fillos do proletariado distorsionando a historia e a realidade?
  • Acaso pertence ao pobo a sanidade pública, que claramente non está gobernada polos traballadores e que nunha crise coma a da COVID-19 é incapaz de expropiar hospitais privados polo ben común?
  • Acaso pertence ao pobo a Policía, aparato claramente a favor da clases posuidoras, que sempre aparece en cada folga para defender á empresa ou que despexa ás persoas das súas casas?
  • Acaso pertence ao pobo o Parlamento, onde se proclaman as leis que nos quitan cada vez máis aire para vivir?

A resposta a estas preguntas é non.

Se queremos realmente ser posuidores de todo o que nos rodea, se realmente queremos que contra o fascismo se implante verdadeira xustiza obreira, o camiño non é outro que a senda da Revolución Socialista, que quebre de arriba a abaixo o Estado burgués e constrúa a ditadura do proletariado, xa que no capitalismo non existen parcelas de poder obreiro, non existen espazos liberados, menos aínda cando a súa bancarrota faino tender á reacción en tódolos países do mundo.

Os proletarios debemos ser conscientes da nosa posición no mundo. Debemos comprender que todo o que existe no mundo pasa polas nosas mans. Temos que darnos conta de que a burguesía, os empresarios, son parasitos que á mínima bótannos á rúa para favorecer os seus beneficios. De aí a necesidade de que a clase obreira e as demais clases amigas se organicen nunha Fronte Única do Pobo, onde os traballadores formados na Asemblea de Comités Delegados e Traballadores (ACDT), os estudiantes, pensionistas, amas de casa… tomen as súas decisións e constrúan o seu destino, xa que son eles os que na actualidade constrúen o día a día.

 

Socialismo ou barbarie!

Contra o Estado fascista e o oportunismo criminal!

 

Comité Nacional do PCOE en Galiza




Unidas Podemos, oportunismo al servicio del capital

Quienes alberguen todavía alguna esperanza de cambios que beneficien a la clase trabajadora por parte del gobierno de coalición ‘progresista’, deben tener las manos quemadas ya de agarrarse a un clavo ardiendo, comprobando cómo el discurso del oportunismo cada vez se acerca más a su práctica, puesto que sólo un discurso con tendencias izquierdosas y lleno de palabras vacías ha podido sostener el apoyo de muchos trabajadores a Unidas Podemos, ya que en la práctica sus políticas no distan en nada de las de cualquier gobierno al servicio del capital, tanto de “izquierda” como de “derecha”.

Si ya hemos podido comprobar cómo las medidas adoptadas durante la pandemia, como los ERTEs y el Ingreso Mínimo Vital, están destinadas a traspasar dinero público a manos privadas, ahora se destapan un poco más las esencias reaccionarias de la socialdemocracia y vemos cómo este gobierno de coalición, “el más progresista de la historia”, muestra su absoluta lealtad a la élite empresarial, con la creación de la “Unidad de Seguimiento del Fondo de Recuperación”, un equipo destinado a dirigir la economía española en esta ‘nueva normalidad’ y del que formarán parte grandes empresas como bancos, energéticas y tecnológicas. El lobo al cuidado de las ovejas.

Esta nueva jugada, con el aval de ambos socios de gobierno, refleja perfectamente qué intereses defiende la socialdemocracia, la pata izquierda del sistema, cuya misión principal es sostener este sistema criminal que ya solo puede ofrecer a las masas miseria, guerras y muertes.

Como no podría ser de otra forma, los directivos del Ibex 35 están encantados con la gestión de este gobierno, y no dudan en elogiar públicamente las medidas adoptadas. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, declaraba que “tanto los ERTE como ICO han funcionado fenomenal y más rápido que en Alemania e Inglaterra”. Carlos Torres Vila, presidente del BBVA, aseguraba que “la respuesta que se ha dado hasta ahora a corto plazo ha ido en la buena línea”.

Mientras tanto, la Seguridad Social sigue sin dar respuesta al 99% de las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital, y se han denunciado irregularidades por parte de una trabajadora de Tragsa, la empresa encargada de tramitar las solicitudes, que ha dejado entrever cómo desde la entidad buscaban paralizar el mayor número de expedientes. De nuevo, todas las facilidades para los empresarios y más miseria para los trabajadores.

Todo este despropósito aderezado por unas declaraciones de Pablo Iglesias que refuerzan un poco más si cabe su papel como siervo del capital, cuando en el programa Al rojo vivo, declaraba: “Lo que se está jugando ahora mismo en nuestro país es, además, la necesidad de que una nueva élite empresarial asuma el protagonismo en la nueva época que se está construyendo”.

Para el Secretario General de Podemos y Vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno, es necesaria una nueva élite empresarial, aunque parece ser que a falta de una nueva, los directivos del Ibex 35 le valen de momento. Cualquier cosa antes de dejar en manos de la clase obrera su destino.

Ante el más que previsible aluvión de críticas al gobierno, la dirección del PCE ha tenido incluso que prohibir a su militancia las críticas a las medidas del ejecutivo “progresista”, sacando a relucir su esencia más reaccionaria, la misma que llevó a hacer una ‘limpieza’ por parte de Carrillo y compañía de aquellos elementos disonantes que no estaban de acuerdo con la senda del eurocomunismo tomada por el partido.

Siguen totalmente vigentes las palabras de Stalin sobre la socialdemocracia: “La socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”. “No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”.

Sólo acabando con el oportunismo y la socialdemocracia en el seno de la clase obrera, ésta podrá asumir su papel revolucionario y mandar el capitalismo al estercolero de la historia. Para ello, es indispensable la unidad de acción de los comunistas, llevando a las luchas obreras la ciencia marxista leninista para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Los secuaces del fascista Estado español salen a defender a uno de los suyos

El carácter fascista del Estado español se muestra cada día más abiertamente. Por mucho que algunos pretendan esconder su esencia, son constantes las muestras que dejan claro una y otra vez que la transición fue la mayor farsa política de nuestra historia, y que tan solo sirvió para legitimar el franquismo con una leve capa de pintura ‘democrática’. La impunidad ante la justicia española de franquistas como ‘Billy el niño’ es uno de los ejemplos de que el franquismo sigue completamente institucionalizado.

Ha tenido que venir esta vez una jueza argentina a destapar, nuevamente, las vergüenzas de la judicatura nacional y acusar de crímenes de lesa humanidad a altos cargos franquistas, entre otros Rodolfo Martín Villa, ex procurador en las Cortes franquistas, vinculado con el Sindicato Vertical durante la dictadura, llegando a ser presidente del Sindicato nacional de Papel, Prensa y Artes Gráficas, acusado por algunos de haber ordenado destruir los archivos pertenecientes a la antigua Falange Española Tradicionalista y de las JONS, con la intención de destruir así pruebas incriminatorias, conocido popularmente como “la porra de la Transición”​ debido a la excesiva dureza que las fuerzas de seguridad empleaban para reprimir manifestaciones obreras y estudiantiles y acusado de ser parte responsable de la intensa actividad parapolicial que se desarrolló a lo largo de estos años con una nutrida implicación de organizaciones fascistas.

Y ante esta acusación han salido los defensores de este Estado fascista, secuaces de todo pelaje, a intentar salvar a uno de los suyos.

Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero – a quien el actual vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias no ha dudado en mostrar su admiración como “mejor presidente de la democracia” – y Mariano Rajoy han dirigido a la jueza argentina cartas de apoyo a Martín Villa.

A esta infame lista se suman también ‘líderes’ sindicales como Nicolás Redondo (UGT), Antonio Gutiérrez (CCOO), Cándido Méndez (UGT) y José María Fidalgo (CCOO), todos ellos ex-secretarios generales de UGT y CCOO respectivamente, mostrando la verdadera cara de estas organizaciones como cómplices absolutos de la represión que ha sufrido y sufre la clase trabajadora y fieles defensores del Estado fascista español.

Todo esto demuestra claramente la complicidad de las cúpulas de estos sindicatos traidores con la impunidad franquista, impunidad que dura más de 4 décadas gracias a la Ley de Amnistía del 77, a pesar de las exigencias del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, del Parlamento Europeo o del Consejo de Europa a los distintos gobiernos españoles de juzgar los crímenes franquistas.

Para que el franquismo haya continuado institucionalizado hasta día de hoy, hace falta la colaboración entre franquistas y oportunistas, porque son estos últimos quienes lavan la cara al fascismo permitiendo que este siga viviendo en las instituciones, quienes apoyan ya abiertamente a ex altos cargos franquistas y no se cansan de defender las ‘bondades’ de la transición, que no fue más que una gran traición a la clase obrera y demás clases populares del Estado español.

Ahora CCOO y UGT se suman de manera más explícita si cabe aún a esta lista de cómplices del franquismo, y de esta forma muestran sin quererlo a la clase trabajadora cuál es el camino a seguir: Acabar con estas instituciones traidoras y reaccionarias. Como dijo Lenin, “la lucha contra el imperialismo, si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa”.

Hoy cobran más fuerza si cabe las palabras de Stalin sobre la socialdemocracia: “La socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”. “No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”.

Sólo acabando con el oportunismo y la socialdemocracia en el seno de la clase obrera, ésta podrá asumir su papel revolucionario y mandar el capitalismo al estercolero de la historia. Para ello, es indispensable la unidad de acción de los comunistas, llevando a las luchas obreras la ciencia marxista leninista para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Geopolítica del gas: La tensión entre Turquía y la Unión Europea

El último conflicto de la Unión Europea, en esta ocasión un enfrentamiento interburgués, se vive en la zona del Mediterráneo oriental. Concretamente, en aguas territoriales de Chipre reclamadas por Turquía.

El precedente más inmediato de esta problemática lo encontramos en 2009, cuando Israel descubrió enormes yacimientos de gas en su zona económica exclusiva (ZEE), seguido por otros similares por parte de Egipto y Chipre, lo que llevó a las alteraciones de las relaciones de poder entre los Estados de la región, introduciendo el gas como un nuevo factor de enfrentamiento en las relaciones geopolíticas de la cuenca del Mediterráneo oriental.

Ahora esta zona es el escenario de nuevas tensiones a causa del acceso a importantes yacimientos de gas descubiertos en sus aguas. Turquía ha llevado a cabo prospecciones en búsqueda de reservas de gas, las cuales son un factor importante para su desarrollo económico ya que el país no posee gas nacional. Por su parte, la UE considera ilegales estas exploraciones turcas de hidrocarburos, apelando al derecho internacional. Así, Francia, en representación de los intereses de la UE, decidió sacar músculo frente a Turquía realizando maniobras militares conjuntas con Italia, Grecia y Chipre en la zona. Estas maniobras conjuntas duraron hasta el viernes y Francia participó con una fragata, tres aviones de caza Rafale y un helicóptero.

Por tanto, nos encontramos con decenas de miles de kilómetros cuadrados de zona marítima rica en recursos gasísticos que ha provocado un enfrentamiento y debate en cuanto a las fronteras marítimas.  Estimaciones de 2010 determinaron que la zona podría contener más de 3,5 TCM de gas natural [1], lo que podría convertir al país que lo poseyera, de facto, en uno de los mayores exportadores del mundo.

En este sentido, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) determina en su art. 59 que el conflicto “debería ser resuelto sobre una base de equidad y a la luz de todas las circunstancias pertinentes” [2]. Las visiones de Turquía por un lado y las de Grecia y Chipre por otro se presentan, por el momento, como irreconciliables.

Un punto especialmente conflictivo en esta tensión es la pequeña isla griega Kastelórizo, que se encuentra a apenas 2km. de la costa turca, y en donde las posibilidades de realizar descubrimientos de hidrocarburos en fondos marinos son enormes. En cualquier caso, ni la declaración de Chipre de su ZEE en 2004, así como los acuerdos bilaterales que realizó con países como Egipto, Líbano, Israel y Grecia sobre este conflicto han sido reconocidos por Turquía.

Durante la última década, Turquía ha sufrido una involución gradual de su sistema democrático-parlamentario. Paralelamente, ha ido creciendo e institucionalizándose un nuevo régimen fascista bajo el mando de Recep Tayyip Erdoğan y el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), caracterizado por el terrorismo de Estado y la violencia a todos los niveles contra el conjunto de la clase obrera. Por parte de Erdoğan, este enfrentamiento con la UE se entiende dentro de una estrategia propagandística de cara a ganar apoyos impulsando el sentimiento nacionalista turco, una estrategia electoral emprendida tras la pérdida de apoyo tras las elecciones generales de 2018 y las elecciones municipales de 2019.

Aun estando en una fase embrionaria, el descubrimiento de hidrocarburos y la explotación de los yacimientos está provocando la constitución de dos grandes alineamientos: un primer grupo, liderado por la UE, que busca la cooperación con Grecia, Chipre, Israel y Egipto para rentabilizar esos recursos, y un segundo alineamiento constituido por Turquía y la República Turca del Norte de Chipre (república solo reconocida internacionalmente por la propia Turquía). Además, cabría esperarse la implicación de Rusia y sus empresas energéticas de cara a mantener su estatus como exportador de gas a Europa, lo que posiblemente se traduzca en un apoyo táctico a Turquía y en una militarización creciente del espacio del Mediterráneo Oriental.

Con todo y con eso, los comunistas observamos como la UE está cumpliendo a la perfección su labor: la distribución de la riqueza y de los recursos naturales a favor de sus monopolios y el imperialismo, llegando para ello al enfrentamiento con Estados tan serviles y reaccionarios como Turquía de ser preciso.

El capitalismo es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad, un peligro para la vida en el planeta y para todos los pueblos del mundo. El imperialismo sólo se puede sostener mediante la violencia y la guerra, llevando a la miseria a las amplias masas de trabajadores. En el Mediterráneo, como en todo el planeta, la burguesía libra sin cesar una lucha criminal por el mercado y los recursos entre las potencias imperialistas clásicas – EE. UU., Francia, Alemania, Reino Unido – y las nuevas potencias imperialistas – Rusia y China –, defendiendo los intereses de sus respectivos monopolios y dejando la miseria para la clase obrera.

Por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a la clase obrera internacional para defender y garantizar el internacionalismo proletario, y llevar a cabo la imprescindible tarea de la revolución proletaria mundial. Así mismo, es una necesidad la conformación de un nuevo Movimiento Comunista Internacional resultado de la unión de los distintos Partidos Comunistas de los diferentes países para desarrollar una lucha sin cuartel contra el imperialismo en general, y contra el imperialismo asesino de la Unión Europea y la OTAN en particular.

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Referencias

[1] «Assessment of Undiscovered Oil and Gas Resources of the Levant Basin Province, Eastern Mediterranean». United States Geological Survey (USGS), disponible en https://pubs.usgs.gov/fs/2010/3014/pdf/FS10-3014.pdf

[2] Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Artículo 59: Base para la solución de conflictos relativos a la atribución de derechos y jurisdicción en la zona económica exclusiva. Instrumento de ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Montego Bay, 10 de diciembre de 1982, disponible en https://www.un.org/depts/los/convention_agreements/texts/unclos/convemar_es.pdf




Jacob Blake, una nueva víctima del fascismo norteamericano

La policía siempre usa la misma táctica, te golpean en la cabeza con su porra y si te das la vuelta y les respondes, te acusan de atacarlos.” – Malcolm X

 

El pasado domingo, en la ciudad de Kenosha (Wisconsin), sucedió el último de una larga lista de crímenes racistas protagonizados por la policía estadounidense. En esta ocasión, Jacob Blake, de 29 años, fue brutalmente reprimido por el agente Rusten Sheskey, de 31 años y policía de Kenosha desde hace siete, que no dudó ni por un instante en dispararle por la espalda hasta en siete ocasiones cuando el joven accedía a su vehículo, donde se encontraban tres de sus hijos, que tuvieron que contemplar tan horrible suceso.

Al igual que el asesinato de George Floyd fue el detonante que sirvió para que el pueblo norteamericano saliera a la calle, oponiéndose a la naturaleza racista y criminal del Estado, este episodio ha provocado el estallido de las protestas en la ciudad de Kenosha durante los últimos cuatro días. Nuevamente, EE.UU. ha aprovechado para mostrar su faceta más reaccionaria y fascista, emitiendo una declaración de toque de queda de emergencia y movilizando a decenas de efectivos con el único fin de redoblar la represión. Desde que dieron comienzo las protestas del ‘Black Lives Matter’, el gasto en equipos antidisturbios ha aumentado un 114%. En esta ocasión, los agentes utilizaron gases lacrimógenos como el gas pimienta para dispersar a los manifestantes e incluso se aliaron con milicias fascistas como el adolescente de 17 años Kyle Rittenhouse, que acabaría matando a dos personas y que no supuso ningún problema para los agentes pese a violar el toque de queda y estar armado.

Ante esta situación extrema los comunistas no podemos quedarnos al margen. Todo lo contrario, nuestra misión no puede ser otra que acumular fuerzas y avanzar hacia la unidad de los comunistas, desarrollar un programa revolucionario y hacer avanzar a la clase obrera en su lucha contra el sistema capitalista, pues la única salida posible es derrocar al capitalismo mediante la revolución proletaria, dirigida por el Partido leninista.

Finalmente, queremos expresar nuestro mayor pésame a quienes dan su vida heroicamente en su lucha por los derechos de la clase obrera de Estados Unidos y los animamos a que no cedan un ápice en su lucha, que no cesen las protestas y que se redoblen los esfuerzos para avanzar hacia la toma revolucionaria del poder.

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Por la Revolución Socialista!

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Madrid, zona cero de las políticas antiobreras

La COVID-19 ha desenterrado todas las contradicciones que el sistema capitalista alberga en el seno de la sociedad de clases en la que vivimos. Educación, sanidad, empleo, vivienda… todas y cada una de las cuestiones fundamentales para la clase trabajadora están ahora encima de la mesa y observamos claramente como la burguesía nos ha despojado a los obreros de una vida digna que nunca obtendremos bajo su dominio.

Profesores y sanitarios han sido en las últimas semanas los dos colectivos que han iniciado huelgas en la Comunidad de Madrid después del comienzo de la pandemia. La seguridad y salud en el trabajo, que no ha estado garantizada en ningún centro de trabajo ni para ningún trabajador antes y mucho menos ahora, es motivo de preocupación entre los profesores que se ven sin un plan de actuación ante el inicio de curso.

Y es que el Estado y sus instituciones, entre las que incluimos a los Gobiernos Regionales, no tienen el menor interés en la salud de la clase trabajadora ni en la de sus hijos. No hay planes respecto al inicio del curso escolar, como no hay recursos suficientes para garantizar la educación y la salud de los estudiantes y profesores. Tanto es así que los profesores de los institutos públicos de la Comunidad de Madrid han amenazado con ir a la huelga durante los primeros días del curso como protesta ante esta falta de medidas de seguridad fiables y un plan concreto de regreso a las aulas que no está presentado a falta de menos de medio mes.

De igual manera ha sucedido, y sigue sucediendo con las residencias de ancianos, que son negocios dedicados a obtener buena parte de las pensiones de los obreros ya jubilados, cuando no toda o más, para tener un trato inhumano como ha demostrado esta crisis sanitaria. Y si hay focos de contagio, basta con encubrirlos y no mostrar los datos reales como se está haciendo hoy.

El personal sanitario, y en especial los médicos internos residentes, también han podido comprobar como trata este sistema explotador a aquellos que deben salvaguardar la salud de los trabajadores. Bajos salarios, jornadas laborales interminables, contratos temporales, prácticamente sin descanso… Pero también lo hemos comprobado el resto de la clase trabajadora: los que hemos sufrido un ERTE -obligándonos a ajustarnos aún más el cinturón de lo que ya lo hacíamos antes- y los que hemos tenido que trabajar en tiempos de pandemia, sufriendo una carga de trabajo brutal y sin poder garantizarnos la seguridad y la salud en el trabajo.

La Comunidad de Madrid es la zona cero las políticas antiobreras. Los 25 años en el Gobierno del Partido Popular han propiciado continuos recortes en la sanidad y educación públicas, trasvasando buena parte de las partidas destinadas a estas hacia la sanidad y educación privadas y concertadas. También la vivienda se ha convertido en un auténtico lujo, siendo prácticamente imposible vivir en la capital, teniendo el obrero que irse a vivir a la periferia con el gasto en tiempo y dinero que supone trabajando en la capital.

La bancarrota del oportunismo, encarnado en la figura de Manuela Carmena en Madrid, ya ha dejado patente que la socialdemocracia es incapaz de dar solución a los problemas de la clase obrera, que continúa con los mismos problemas de siempre, agudizados ahora por esta crisis sanitaria. El Gobierno actual, donde el oportunismo tiene una buena cuota de poder, también se está encargando de demostrar su inoperancia para resolver las cuestiones que importan al pueblo trabajador.

La clase trabajadora no puede esperar ya nada de la socialdemocracia, cuya esencia oportunista y pequeñoburguesa impide tomar las decisiones resueltas y enérgicas que requiere la política del proletariado. Debemos ser los mismos trabajadores, y de entre ellos su vanguardia, quieres nos organicemos por la defensa de nuestros intereses políticos, y para ello es imprescindible la unidad de los comunistas que deberá traer consigo la ligazón de la dirección política con las masas trabajadoras que necesita la clase obrera hoy para resolver por la vía revolucionaria los problemas que afronta en el sistema capitalista y construir el socialismo, su máxima aspiración.

Comité Regional de Madrid del PCOE




Los rebrotes y los desahucios son una cuestión de clase [ESP/CAT]

La patronal no ha dudado en activar toda su maquinaria ideológica para ocultar la verdadera causa de los rebrotes, que no es otra que la de reactivar la actividad laboral y ahorrar el máximo en salud laboral en los centros de trabajo – para obtener el máximo beneficio- a pesar del riesgo que entraña para la mayoría de la población, para la clase obrera.

La burguesía y su Estado demuestran que la salud del pueblo está subordinada a los intereses de los capitalistas, y ello se está comprobando en los rebrotes que se están produciendo tras la “nueva normalidad”. Rebrotes que, por otro lado, demuestra la esencia criminal y clasista de la dictadura de la burguesía y el instrumento desde el que la imponen, el Estado, comprobándose que estos rebrotes se producen en los barrios obreros de las ciudades y de los grandes municipios. Así, pues, los contagios atienden también a la cuestión clasista que impregna a toda la sociedad que brota del capitalismo monopolista, haciendo cierto lo que expresábamos en el párrafo anterior.

El pasado 11 de agosto un estudio del Instituto hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria (IDIAPJGol) revelaba que durante el pico de la pandemia se registraron un número de casos 2,5 veces más alto en el distrito de Nou Barris que en el de Sarrià-Sant Gervasi. Ambos son distritos de Barcelona, sin embargo, el primer caso se encuentran los barrios con rentas más bajas de la ciudad mientras que en el segundo se hallan los barrios que albergan a las rentas más altas de Barcelona. Este informe corroboró los datos que ya habían sido expuestos por la Agència de Salut Pública de Barcelona.

Así, pues, la mayoría de los contagios en nuestra ciudad se producen en la parte de la población en las que habitan los obreros que desarrollan trabajos esenciales, aquéllos que no se han podido acoger al teletrabajo o aquéllos que viven al día y tienen que salir a la calle para tratar de resolver su situación de miseria; trabajadores con rentas bajas que adolecen de transporte privado y que se juegan el contagio en cualquier vagón de metro o autobús para acudir al centro de trabajo. Por el contrario, los distritos de Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts fueron los menos afectados, con tasas de 28 y 32 casos por 10.000 habitantes respectivamente mientras que en Nou Barris se daba una tasa de 70, dos veces y media más. Los datos demuestran que los contagios y rebrotes siempre han sido y siempre van a ser una cuestión de clase.

La realidad es que un número importante de los sectores de la producción pararon exclusivamente la primera quincena de abril, aprovechando la Semana Santa, ni tan siquiera dicho paro se produjo tras decretarse el estado de alarma, estando plenamente activos desde la segunda quincena de abril. Las empresas han mostrado que las medidas adoptadas por el Gobierno y el Ministerio de Sanidad eran papel mojado, leyes que por otro lado son totalmente laxas, carentes de obligatoriedad para las empresas las cuales han dado buena cuenta de ellas saltándoselas a la torera con impunidad absoluta y contando con la Inspección de Trabajo que siempre ha tirado a favor de los empresarios, que para eso está, para servir los intereses de la burguesía.

Los medios de comunicación del capital se encargan de culpar a los jóvenes sobre los rebrotes, o culpan a supuestos “inconscientes” o “insolidarios” que hacen quedadas en la calle o en domicilios e inundan noticias sobre personas que no llevan mascarilla – a pesar de que su eficacia es altamente cuestionable como método efectivo de contención de contagios – mientras que la patronal tiene vía libre para explotar sin respetar normativa alguna, sin que se cuestione en absoluto su figura como lo que es, culpable de dichos rebrotes y responsables de las deplorables condiciones de vida de la clase obrera.

Noticias grotescas que rozan y traspasan lo absurdo, para dividir y manipular a la clase obrera, para que esta no vea lo evidente del problema, que no es más que otra clase impone su dictadura, su dictado, al objeto de seguir incrementando sus cuantiosos beneficios económicos. La burguesía sabe bien lo que está en juego, pues cada día que pasa, las contradicciones irresolubles devoran su sistema económico, el capitalismo, el cual se halla en absoluta bancarrota. La clase obrera sufre a diario la crueldad de su enemigo, sin embargo, la burguesía, su Estado y sus medios de manipulación de masas engañan al trabajador, lo embrutecen encubriendo el papel miserable y parásito de la burguesía con el engaño, con la propaganda más grotesca, con la lucha ideológica que es lo único que sostiene a la burguesía. Aun y así, la insoportable vida de la clase obrera en el capitalismo la empuja igualmente a emprender la lucha mientras los oportunistas procuran que esa lucha no pase de lo económico, que no se eleve a una lucha política y menos, que tome un cauce ideológico.

En L’Hospitalet del Llobregat, ciudad contigua a Barcelona donde vive un gran número de trabajadores, en el mes de julio aparecieron nuevos rebrotes propiciando una segunda oleada pandémica que ya es una realidad inapelable. Sin embargo, y ante tal escenario, los desahucios continúan hacia adelante pese a la moratoria dictada por el Real Decreto-ley en el que se determinaba que no se podía desahuciar a quién se encuentre por desempleo a causa de la crisis del Covid-19. Nuevamente se constata quién tiene el Poder y cómo lo dictado por el Gobierno es papel mojado para el Capital.

Gran parte de la clase obrera ha perdido su empleo, se le ha negado su derecho al trabajo siendo condenada a engrosar las filas del Ejército de reserva, del paro. Este hecho niega la fuente de la existencia del obrero bajo el capitalismo y, consecuentemente, muchos trabajadores no pueden efectuar los pagos de los alquileres, perdiendo el techo. Esta es la lógica endiablada del capitalismo, negar la vida a la clase obrera. El mal llamado gobierno progresista no ha dado ninguna solución a los pagos de alquileres e hipotecas, únicamente hemos oído falsas promesas desde los medios de comunicación del capital, donde PSOE y PODEMOS tranquilizaban a las masas con un “ingreso mínimo vital” el cual analizamos en el artículo que puedes leer aquí donde demostramos la gran farsa de dicho ingreso, que no es más que un complemento que el Estado ofrece al sueldo de los trabajadores para que puedan sobrevivir siendo conscientes de que la burguesía requiere tirar por tierra, aún más, los salarios de los trabajadores mediante la uberización del trabajo.

¡Ese es el rostro de la burguesía y su criminal Estado! ¡Esa es su doble moral! Mientras la Generalitat recomienda no salir de casa salvo lo indispensable, en Barcelona, en L’Hospitalet de Llobregat y otras localidades del área metropolitana las fuerzas policiales continúan con su agenda de desahucios dictada por los Juzgados.

Desde la PAH Barcelona alertan que se incrementan los casos de trabajadores que no pueden hacer frente a los pagos de los alquileres o de las hipotecas de sus viviendas. Las reglas del capital chocan frontalmente con la vida humana, la cual objetivamente niegan. El oportunismo que gobierna la alcaldía en Barcelona, con Ada Colau a la cabeza, utilizó movimientos como la PAH para sus propios fines y seguir engañando al pueblo, al igual que Pablo Iglesias encauzó a una parte importante del movimiento 15-M para crear su propio partido valiéndose de la propaganda realizada por los medios de comunicación del Capital, a los cuales hoy critica. El oportunismo actúa de esta manera, es la parte de la clase obrera, su aristocracia, corrompida por la burguesía al objeto de satisfacer los intereses de la burguesía, anteponiendo los intereses particulares a los intereses generales de la clase obrera. Sin el oportunismo hoy el capitalismo ya habría fenecido.

La gestión de los actualmente llamados socialdemócratas y la de los que se autodeterminan liberales – aunque en realidad no sean más que fascistas – en nada se diferencia. En ambos casos, gobierne quien gobierne, todos ellos defienden los intereses de los monopolios, defienden a ultranza al Estado fascista, son los esbirros de la oligarquía que ponen la cara en la gestión de la dictadura del Capital. Todos ellos se ocupan de los asuntos de la misma burguesía y su función es perpetuar el capitalismo, es perpetuar la explotación del hombre. Solamente la clase obrera, dirigida por el Partido y guiada por la ciencia revolucionaria del marxismo – leninismo puede cambiar este estado de las cosas y transformar la realidad en favor de la clase obrera.

Las condiciones materiales de las masas laboriosas se depauperan y la lucha de clases coge más fuerza que nunca, por ello desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya hacemos un llamamiento a la organización de la clase obrera, a fortalecer al PCOC tanto en los barrios como en los centros de trabajo. Asimismo, es necesario unir todas las luchas de los diferentes sectores del proletariado en una única lucha de clases, conformando el Frente Único del Pueblo, contra la burguesía y su Estado y por la construcción del socialismo. El socialismo es la única salida.

 

¡Fortalece al Partit Comunista Obrer de Catalunya!

¡Por un Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Barcelona, 28 de agosto de 2020

 

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) en Barcelona

 

 

Els rebrots i els desnonaments són una qüestió de clase

 

La patronal no ha dubtat pas activar tota la seva maquinaria ideològica per ocultar la vertadera causa dels rebrots, que no es altra que reactivar la l’activitat laboral y estalviar el màxim en salut laboral en els centres de treball – per obtenir el màxim benefici – malgrat del risc que porta per la majoria de la població, per la classe obrera.

La burgesia i el seu Estat demostren que la salut del poble esta subordinada als interessos dels capitalistes, y això s’està comprovant en el rebrots que s’estan produint ara a la “nova normalitat” Rebrots que, d’altra banda, demostren l’essència criminal i classista de la dictadura de la burgesia i l’instrument des d’on l’imposen, l’Estat, comprovant-se que aquests rebrots es produeixen en els barris obrers de les ciutats i dels grans municipis. Així, doncs, els contagis atenen també a una qüestió classista que impregna tota la societat que brota del capitalisme monopolista, fent cert l’expressat al paràgraf anterior.

El passat 11 d’agost un estudi de l’institut hospital del mar de investigacions mediques (INIM) y l’institut universitari de investigació en atenció primària (IDIAPJgol) revelava que durant el pic de la pandèmia es van registrar un numero de casos 2,5 cops més alt al districte de Nou Barris que en de Sarrià-Sant Gervasi. Els dos son districtes de Barcelona, però en el primer es troben els barris amb les rentes més baixes de la ciutat, tot al contrari que en el segon que es on obtenen les rentes més altes de la ciutat. Aquest informe corrobora que les dades que havien sigut exposades per l’agencia de salut publica de Barcelona.

Tot i així, la majoria dels contagis a la nostra ciutat es produeixen en la part de la població on habiten els obrers que desenvolupen treballs essencials, aquells que no han pogut afegir-se al teletreball o dels que viuen dia a dia i tenen que sortir al carrer per resoldre la seva situació de misèria, que viuen al dia; treballadors amb les rentes mes baixes que no compten amb transport privat y es juguen un contagi en qualsevol vago de metro o d’autobús per anar cap al seu centre de treball. Per al contrari, els districtes de Sarrià San Gervasi i Les Corts van ser els menys afectats , amb tasses de 28 i 32 casos per 10.000 habitants respectivament mentre que nou barris es donava una tassa de 70, dos cops i mitja més. Les dades demostren que els contagis i rebrots sempre han sigut i sempre seran una qüestió de classe.

La realitat es que un número important de secors de la producció van ser aturats exclusivament la primera quinzena d’Abril, aprofitant la setmana Santa, ni tan sols en molts llocs es va produir l’aturada després d’haver-se decretat l’estat d’alarma, estan plenament actius des de la segona quinzena d’abril. Les empreses han demostrat que les mesures adoptades pel govern i el ministeri de sanitat eren paper mullat, lleis que d’altra banda son totalment laxes, mancant d’obligació per part de les empreses, saltant-se amb total impunitat i contant que inspecció de treball sempre ha anat a favor de l’empresari, i per això mateix esta, per servir als interessos de la burgesia.

Els mitjans de comunicació de l capital es fan carrec de culpar als joves sobre els rebrots, o sinó culpen a suposats “inconscients” o “insolidaris” que fan quedades al carrer o a domicilis i omplen noticies sobre persones que no porten mascareta – tot i que la seva eficàcia es altament qüestionable com mètode efectiu de contenció de contagis – i la patronal té via lliure per explotar sense respectar cap normativa, sense que es qüestioni en absolut la seva figura com lo que es, culpable dels rebrots i responsables de les deplorables condicions de vida de la classe obrera.

Noticies grotesques freguen i traspassen lo absurd, per dividir i manipular a la classe obrera, per tal que aquesta no vegi l’evidencia del problema, que no es més que un altra classe que imposa la seva dictadura, el seu dictat, al objecte de continuar incrementant els seus quantiosos beneficis econòmics. La burgesia sap bé el que es juga, doncs cada dia que passa, les contradiccions irresolubles devoren el seu sistema econòmic, el capitalisme, el qual es troba en absoluta fallida. La classe obrera pateix diàriament la crueltat del seu enemic, per descomptat, la burgesia, el seu estat i els mitjans de manipulació de masses enganyen al treballador, l’embruteixen encobrint el paper miserable i paràsit de la burgesia amb l’engany, amb la propaganda més grotesca, amb la lluita ideològica que es l’únic que sosté a la burgesia. Tot i encara, la vida insuportable de la classe obrera dins del capitalisme fa igualment que aquesta lluiti, i al mateix temps els oportunistes procuren que la lluita no passi de lo econòmic, que no s’elevi a una lluita política i molt menys, que agafi terrenys ideològic.

A l’Hospitalet del Llobregat, ciutat contigua a Barcelona on viu un gran numero de treballadors, en el mes de Juliol van aparèixer nous rebrots propiciant una segona onada pandèmica que ara ja es una realitat inapel·lable. No obstant, i davant aquet escenari, els desnonaments continues cap endavant malgrat la moratòria dictada pel real decret -llei en que es determina que no es podrà fer cap desnonament a qui es trobi desocupat de la feina a causa de la crisis del Covid-19. Novament es constata qui té el poder i com lo dictat pel govern es paper mullat pel capital.

Gran part de la classe obrera ha perdut el seu treball, negat el seu dret al treball i condemnada a engrossir les files de l’exercit de reserva, l’atur. Aquet fet nega la font de l’existència del obrer baix el capitalisme, i com conseqüentment, molts treballadors no poden efectuar el pagaments dels lloguers, perdent així sostre. Aquesta es la lògica endiablada del capitalisme, negar la vida a la classe obrera. El mal anomenat govern progressista no ha donat pas cap solució als pagaments del lloguers o hipoteques, únicament hem escoltat falses promeses des de els mitjans de comunicació del capital, PSOE y PODEMOS tranquil·litzaven a les masses amb “ingrés mínim vital” analitzat per nosaltres en el següent article on demostrem la gran farsa d’aquet ingrés, que no es més que un complement que l’estat ofereix al sou dels treballadors per sobreviure, conscient de que la burgesia requereix llençar per terra encara més, els salaris del obrers mitjançant l’uberització del treball.

Aquesta es la cara de la burgesia i el seu criminal estat! Aquesta es la seva doble moral! Al mateix temps la Generalitat recomana no sortir de casa a excepte lo imprescindible a Barcelona, a l’Hospitalet del Llobregat, i altres localitats de l’àrea metropolitana, les forces policials continuen amb la seva agenda de desnonaments dictada pels jutjats.

Des de la PAH Barcelona alerten que s’incrementen els casos dels treballadors que no poden fer front als pagaments de lloguers o de les hipoteques dels habitatges. Les regles del capital xoquen frontalment amb la vida humana, objectivant la neguen. L’oportunisme que governa l’alcaldia de Barcelona, amb Ada Colau al capdamunt, va utilitzar moviments com la PAH per als seus propis fins i seguir enganyant al poble, igual que Pablo Iglesias que va reconduir una part important del moviment 15-M per crear el seu propi partit gracies a la propaganda realitzada pels mitjans de comunicació del capital, els quals avui ell mateix critica. L’oportunisme actua d’aquesta manera, es la part de la classe obrera, la seva aristocràcia, corrompuda per la burgesia al objecte de satisfer els interessos de la burgesia, anteposant els interessos particulars als interessos generals de la classe obrera. Sense aquest oportunisme avui el capitalisme estaria acabat.

La gestió dels anomenats socialdemòcrates i la dels que s’autodeterminen lliberals – encara que en realitat no siguin més que feixistes – en res es diferencien. Tots dos casos, governi qui governi, tots ells defensen els interessos dels monopolis, defensen l’estat feixista, esbirros de l’oligarquia que posen cara a la gestió de la dictadura del capital. Tots ells s’ocupen dels assumptes de la mateixa burgesia i la seva funció es perpetuar el capitalisme, perpetuar l’explotació de l’home. Tan sols la classe obrera, dirigida pel Partit i guiada per la ciència revolucionaria del marxisme – leninisme pot canviar aquest estat de les coses i transformar la realitat en favor de la classe obrera.

Les condicions materials de les masses laborioses es depauperen i la lluita de classes agafa més força que mai, per això des de el Partit Comunista Obrer de Catalunya fem una crida a l’organització de la classe obrera, a enfortir el PCOC tant als barris com als centres de treball. Així mateix, es necessari unir totes les lluites dels diferents sectors del proletariat en una única lluita de classes, conformant un Front Únic del Poble, encontra la burgesia i el seu Estat i per la construcció del socialisme. El socialisme es l’única sortida.

 

Enforteix al Partit Comunista Obrer de Catalunya!

Per un Front Únic del Poble!

Socialisme o barbàrie!

 

Barcelona, 28 d’agost de 2020

 

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) a Barcelona




Videojuegos, otro terreno donde la burguesía desarrolla la batalla ideológica

Desde 1958, con la creación del primer videojuego, la burguesía no ha dudado en usar esta forma de entretenimiento como plataforma para la batalla ideológica contra el socialismo, para expresar su antisovietismo, y para hacer penetrar en la mente de la clase obrera, fundamentalmente de su juventud, la propaganda capitalista y su basura ideológica. Nuevamente la burguesía no duda en mostrar su último producto para fomentar el anticomunismo con la saga de videojuegos Call of Duty: Black Ops Cold War como se comprueba en la promoción de este videojuego en un tráiler y en un pequeño evento en su juego gratuito: Warzone.

Ya el propio título y el tremendo historial anticomunista de esta saga de videojuegos muestra la tramoya del mismo: que los soviéticos son los malos malosos, y en efecto, lo confirman con este vídeo, ya sacado el 19 de agosto.

El individuo que aparece en él, Yuri Bezmenov, es un antiguo espía de la KGB que deserta primero a EEUU y después a Canadá, y que describe, sin despeinarse, el supuesto método para implementar el socialismo en cualquier país (Aquí está el vídeo en el que parecen inspirarse los desarrolladores del juego). Qué casualidad que lo que describe es bastante similar al funcionamiento del capitalismo, sometiéndonos a crisis cíclicas producto de sus irresolubles contradicciones (Crisis de sobreproducción). La burguesía aprovecha el menor resquicio para manipular y engañar a los trabajadores, no dudando en inocular su revisionismo histórico y su anticomunismo a través de todos los medios de manipulación de masas y de propaganda que dispone, como son los videojuegos, de tal modo que esta manera de actuar la retrata y certifica lo que señalaba Lenin: Que el desarrollo del imperialismo conduce a la reacción, al fascismo.

Nos preguntamos ¿Por qué debe el capitalismo seguir cargando contra la Unión Soviética o contra un sistema supuestamente fracasado? ¿Por qué necesita alienar a los jóvenes creándoles adicción a los videojuegos dirigiéndolos a competir – como pueden ser los videojuegos MOBA (Multiplayer Online Battle Arena, un género de videojuegos que hace combatir a un número determinado de jugadores en un entorno muy delimitado con un objetivo fijo, normalmente siempre en el mismo entorno), o los MMORPGs (Massive Multiplayer Role Playing Game) – obligándoles a dedicar una barbaridad de horas a simplemente realizar casi las mismas acciones una y otra vez durante horas por lo que, además, cobra dinero a los jugadores, o mejor dicho a las víctimas de la alienación? Pues las razones son evidentes y claras. Primero es que la burguesía es plenamente consciente que su relato de la historia se sustenta en la mentira y en el engaño, han sido lanzadas toneladas de basura y mentiras contra el socialismo y contra la Unión Soviética, relato que sólo puede sostenerlo avanzando por el sendero de la mentira, del revisionismo y del embrutecimiento del pueblo. La burguesía arremete ideológicamente contra el socialismo, se gasta ingentes cantidades de dinero en rematar al socialismo y al comunismo el cual, según ellos mismos, es inviable. Aplicando la ley de la unidad y la lucha de contrarios, los capitalistas arremeten contra, según ellos, algo inviable porque son conscientes que el mundo está en permanente movimiento, que a pesar de negar la lucha de clases ellos son los primeros en aplicarla y reconocerla y, en consecuencia, en dar la razón a la ciencia del marxismo-leninismo, porque son conscientes que el sistema económico capitalista es inviable, está caduco, y que las contradicciones no sólo devoran la base económica sino también la podrida sociedad que refleja el capitalismo, estando carcomida su superestructura. Porque los burgueses saben, que por más palos que pongan en los radios de la rueda de la historia, el final del sistema capitalista y del dominio de la criminal burguesía se toca con los dedos. En definitiva, porque el propio burgués es plenamente consciente de que el socialismo y el comunismo son su negación, los sistemas que van a enterrar al capitalismo y toda su inmundicia. Los videojuegos para el sistema capitalista y su clase dominante, la burguesía, son un instrumento para alienar a la juventud obrera y porque la burguesía es plenamente consciente que una juventud obrera despierta es una juventud combativa, es un puntal que dará un impulso importante y determinante a la clase obrera para cumplir con nuestra misión histórica: Derrocar revolucionariamente el capitalismo y construir el socialismo.

Porque la solución es el socialismo como paso previo al comunismo, y la única forma de lograrlo es militando, es luchando por ello y formándose como revolucionario, es acercándose a la clase obrera y ganándose su confianza, es haciendo crecer al Partido Leninista.

 

¡Joven, milita en el PCOE!

¡Lucha por lo que es tuyo!

¡Por un ocio sano, por y para el pueblo!

Bilbao, 27 de agosto de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN VIZCAYA




Los trabajadores del metal de la Bahía de Cádiz sólo tienen una salida

Se han sucedido las asambleas en los tornos de Navantia, los trabajadores de las tres plantas de Navantia de la Bahía de Cádiz – Puerto Real, Cádiz y San Fernando-, así como el gran número de trabajadores subcontratados están manifestando su inquietud movilizándose y advirtiendo con más movilizaciones debido a la falta de carga de trabajo que sufrirán a partir del mes de septiembre. Asimismo, en las Empresas subcontratadas por Navantia se han producido despidos.

Los Comités de Empresa de los distintos astilleros de Navantia coinciden en la consigna de demanda de carga de trabajo para los astilleros de la Bahía. Por otro lado, la Coordinadora de Trabajadores del Metal, que pretende erigirse en representante de los trabajadores de las empresas auxiliares, de las subcontratas, de Navantia, reiteran la misma consigna de exigir carga de trabajo para los astilleros, a lo que añaden la exigencia del cumplimiento del Convenio del Metal.

Curiosamente, tanto unos como otros coinciden en la consigna de demanda de carga de trabajo. Consigna que se reitera a lo largo del tiempo y que también es demandada por los enemigos de los trabajadores, como son los fascistas de VOX a través de su diputada por Cádiz, Ángela Mulas, que no han dudado en señalar que “hay que pedir carga de trabajo para los astilleros gaditanos”. Otros enemigos declarados y jurados de los trabajadores, la patronal FEMCA – la misma que acusa a los trabajadores de secuestradores del sector por ejercer su derecho a movilizarse – lleva ya tiempo, no sólo demandando carga de trabajo para la Bahía, sino reclamando también fondos públicos en formación alegando que falta mano de obra cualificada en la Bahía.  ¡Y es que la formación es una de las fuentes de financiación tanto de la Patronal como de los sindicatos subvencionados por el Estado!

Hay una única realidad objetiva, sin embargo, hay una verdad para los empresarios y una verdad para los trabajadores, verdades que son antagónicas la una con respecto de la otra. La verdad para los empresarios es la legitimidad de la explotación de los trabajadores, es agudizar la explotación de los trabajadores para incrementar sus beneficios, no dudando para ello en escatimar en seguridad de los trabajadores, en forzar la realización de horas extraordinarias y en precarizar al máximo el trabajo, en definitiva es subordinar todo, incluida la vida de la clase obrera, a los beneficios de los empresarios. Por el contrario, la verdad para los trabajadores es que el despido es un crimen, que la explotación de nuestra clase por parte de los empresarios es un robo a mano armada inadmisible e inmoral, nuestra verdad es que todo trabajador tiene derecho al trabajo y que la riqueza que nosotros generamos debe estar a disposición del pueblo y no de los bolsillos de un puñado de empresarios.

Y es que cuando explotadores y explotados tienen una misma visión sobre una realidad objetiva, sin duda, uno de los dos está equivocado y, sin duda, el Empresario no lo está. Por tanto, el equivocado es el obrero.

Atendiendo a ello, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Los trabajadores de La Bahía debemos reivindicar la carga de trabajo?

Esta reivindicación de la carga de trabajo es una reivindicación cíclica, realizada en multitud de ocasiones por los trabajadores y, sin embargo, a día de hoy la situación de los trabajadores no ha mejorado ni de lejos. De hecho las condiciones de los trabajadores han retrocedido multiplicándose la subcontratación, deteriorándose nuestras condiciones laborales, dividiendo a la clase obrera entre trabajadores subcontratados y trabajadores de Navantia o de AIRBUS, acrecentándose nuestras jornadas de trabajo, incrementándose los accidentes y la siniestralidad laboral, abusando de las horas extraordinarias, etcétera. Por el contrario, los empresarios han visto engordar sus beneficios.

¿A quién le estamos pidiendo el incremento de esa carga de trabajo? A los mismos que precarizan las condiciones de los trabajadores, a los mismos que nos explotan, a los mismos que planifican la economía y determinan qué se produce y dónde en base, no a las necesidades de los pueblos sino a la avaricia de un puñado de empresarios, en definitiva, se les está pidiendo el incremento de esa carga de trabajo a los responsables de la situación de precariedad y miseria en la que nos hallamos los trabajadores.

Los trabajadores no debemos exigir más carga de trabajo sin tocar las bases del sistema capitalista. Los trabajadores debemos exigir que las empresas sean nuestras y que seamos los trabajadores, en virtud de las necesidades del pueblo, quiénes determinemos lo que debemos de producir y seamos dueño del fruto de nuestro trabajo, siendo los trabajadores los que decidamos como se distribuye lo que generamos, enriqueciendo a la clase trabajadora y no a un puñado de capitalistas responsables de nuestra miseria.

Aquéllos que nos dicen a los trabajadores que debemos reivindicar las mismas consignas que los capitalistas, que la patronal, están engañándonos y subordinándonos a los intereses de los capitalistas, de los empresarios. La salida no pasa por perpetuar este sistema, que empuja a un empobrecimiento cada vez mayor de la clase obrera, sino por acabar con este sistema y construir un sistema en el que todo el poder esté en manos de la mayoría del pueblo, esto es, en manos de la clase obrera. Todo esto no es una utopía, como los falsos aliados de los trabajadores y fieles siervos de la Patronal señalan para engañarnos, sino que es una necesidad histórica que refrendan las leyes de la historia y la inviabilidad del capitalismo, como se está demostrando, y la única salida real que tenemos los trabajadores.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la unidad de los trabajadores de los diferentes centros de trabajo y empresas, y a la organización al objeto de unir todas las luchas de los diferentes centros de trabajo, llevarlas al resto de los sectores de la clase obrera y unir todas las luchas en una única lucha de clases contra el Capitalismo y su Estado, conformando el Frente Único del Pueblo al objeto de construir una fuerza capaz de poner fin a la situación de empobrecimiento y de injusticia a la que la burguesía y su sistema nos arrastra.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Cádiz, 26 de agosto de 2020

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ