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El Real Decreto del campo: la nueva estafa del gobierno

El pasado 6 de abril se anunció un Real Decreto por parte del gobierno mediante el cual tratará una vez más de salvar a los explotadores y grandes terratenientes. Este pretende incorporar a parados y a inmigrantes a trabajar como jornaleros ante la falta de temporeros, ya que a raíz de la pandemia y como parte de la declaración del Estado de Alarma, se impusieron el confinamiento y las restricciones fronterizas, por lo que disminuyó la mano de obra. Tras esto, la patronal agraria dio la voz de alarma ante la pérdida de sus beneficios.

Las condiciones de los trabajadores del campo cada vez son más difíciles al mismo tiempo que crecen los beneficios de los grandes propietarios, con la complicidad del actual gobierno formado por PSOE-Unidas Podemos/IU-PCE. Esto no es de extrañar, ya que como fieles servidores del sistema capitalista salen con su decreto a defender los intereses de los explotadores en detrimento de los jornaleros a los que dicen defender y preocuparse por su situación. Tampoco dudan en incumplir su propia legislación – convenios – en beneficio de los grandes propietarios de la tierra. Por su parte, partidos como PP, Ciudadanos y VOX se muestran abiertamente defensores de estos, al igual que de las grandes casas nobiliarias poseedores de tierras agrícolas como la Casa de Alba, cuyo actual representante, Cayetano Martínez de Irujo, tachó de “vagos” a los jornaleros y pequeños agricultores.

El gobierno defiende este decreto con el pretexto de evitar “la subida de precios” y para “no provocar desabastecimiento”. Una defensa hipócrita a todas luces, ya que ambas cuestiones se podrían evitar a través de una fijación de los mismos por parte de su Ministerio de Consumo (liderado por Alberto Garzón, de IU-PCE), el cual no ha utilizado su autoridad para mediar en estas cuestiones. Así mismo, no se habla del alto precio de las mascarillas necesarias para trabajar al aire libre, poniendo en riesgo la salud de los trabajadores.

Por un lado, con el decreto se intenta callar las protestas reivindicativas con el pago de la renta agraria o subsidios, a pesar de que esto no es más que una mera limosna que impide una vida digna por el salario de miseria que es realmente. Sin embargo, esto no es óbice para que los jornaleros trabajen durante largas jornadas intensivas. Todo esto mientras el gobierno facilita EREs y ERTEs.

Así mismo, la flexibilización temporal de los permisos para trabajadores inmigrantes facilitará la explotación de los mismos por parte de los grandes propietarios, siendo un sector laboral muy vulnerable. Más allá de la explotación laboral, en los últimos tiempos hemos conocido otros tipos de abuso, como el acoso y las agresiones sexuales hacia temporeras marroquíes en los campos de fresas de Huelva, así como agresiones violentas (caso de un inmigrante de Orcera que fue apuñalado por el dueño de la finca para el que trabajaba) o directamente acaban falleciendo y abandonados a su suerte, como hizo el propietario de una explotación agrícola de Hinojares (Jaén) con un jornalero marroquí. Tampoco debemos olvidar las condiciones de hacinamiento a la que están sometidos los trabajadores temporeros, como han denunciado en la localidad de Lepe (Huelva):


Estas condiciones han sido denunciadas incluso por un relator especial de la ONU, Philip Alston señalando:

“Los inmigrantes con los que hablé en Lepe y en las afueras de Huelva viven en chabolas y no tienen ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado; viven en condiciones precarias, en las que en cualquier momento hay un incendio, se duchan al aire libre y algunos llevan más de cinco años allí, se deben mejorar esas condiciones. La industria de la fresa mueve más de 500 millones de euros y las grandes empresas deben preguntarse cómo esto sigue así y tomar medidas para mejorar esas condiciones.”

Son destacables los lazos entre los grandes propietarios de tierras agrícolas con la extrema derecha. Gran parte de las familias nobiliarias poseedoras de tierras, como la ya mencionada Casa de Alba, deben su fortuna al régimen franquista. Por citar un ejemplo, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, abuelo del actual represente de tal casa nobiliaria, fue embajador del régimen de Franco en Londres y procurador de las Cortes franquistas. Así mismo, la patronal agraria ASAJA se ha mostrado favorable a la presencia de miembros de VOX como Santiago Abascal en sus marchas:


Incluso el ya mencionado propietario de Hinojares (Jaén) que abandonó el cuerpo muerto de uno de sus trabajadores había sido apoderado de VOX.


Por tanto, el latifundio no sólo es un elemento en la forma de propiedad de la tierra fundamental del capitalismo monopolista de Estado, sino un sostenimiento del fascismo en España que hay que destruir, no ayudar a mantener como hace el actual gobierno de Pedro Sánchez. Mientras estas organizaciones lanzan un discurso de odio hacia los inmigrantes criminalizándolos o afirmando que vienen a robar trabajo – buscando con ello enfrentar a los obreros nativos con ellos-, a su vez se aprovechan de su vulnerabilidad social para explotarlos inmisericordemente en sus fincas o empresas.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) defendemos una Reforma Agraria que debe ser:

· Antilatifundista: porque los terratenientes utilizan las grandes extensiones de tierras para obtener materias primas y dinero a costa de la explotación de los jornaleros; materias primas y dinero que se llevan a sus industrias y bancos de Madrid, País Vasco y Cataluña perpetuando el subdesarrollo en Andalucía, Extremadura y ambas Castillas. Se debe expropiar los latifundios y entregar la tierra a los jornaleros y pequeños campesinos al objeto de que procedan a su explotación planificada según las necesidades del país. Esta entrega a los jornaleros debe rodearse de las condiciones óptimas para que su trabajo dé el fruto planificado. Hay que dotar a los nuevos campesinos de superficie agraria suficiente para que sean rentables, de tal modo que se realizará la socialización de las tierras, y su agrupamiento en cooperativas, cuyo rendimiento, la producción, pertenecerán a la sociedad, puesto que esta les entregará a los campesinos no sólo las tierras; también la maquinaria, aperos, semillas, abonos, tecnología, etcétera. El transporte y la comercialización de los productos ya no supondrían costes añadidos que graven la economía de los nuevos campesinos. De igual manera se procederá con los pequeños agricultores ya existentes. La sociedad pondrá a disposición del campo las estructuras adecuadas para introducir los avances científicos y tecnológicos.

· Antimonopolista: porque todo lo que rodea al proceso de producción del campo está en poder del gran capital industrial y financiero: las máquinas, los productos químicos, el transporte, la comercialización y los préstamos a los pequeños campesinos; ergo están a merced de la banca y los monopolios-españoles y extranjeros-que imponen sus precios y sus leyes. Esta es la razón por la que los pequeños campesinos actuales se ven abocados a la ruina, sin poder afrontar los gastos que son superiores a los ingresos. La existencia de monopolios y de la banca privada es incompatible con nuestra Reforma Agraria. Nuestra Reforma Agraria, la que necesita nuestro país, requiere de la socialización de los monopolios y de la banca y, además, debe acompañarse de la socialización de los sectores estratégicos, casi todos ellos empresas públicas que los gobiernos del PSOE y del PP han privatizado: REPSOL, ENDESA, TELEFÓNICA, REE, INDRA, AYESA ADVANCED TECHNOLOGIES, IBERIA, SANTA BÁRBARA, etcétera. En definitiva, se trata de devolver al pueblo todo lo que él mismo levantó con sus esfuerzos y le fue robado por aquellos que los privatizaron. Una Reforma Agraria que debe romper con el proyecto imperialista europeo, que debe romper con la UE porque niega la soberanía al pueblo y le impide la racionalización y la planificación democrática según los deseos y necesidades del pueblo trabajador.

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o barbarie!
Córdoba, 15 de abril de 2020

SECRETARÍA DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Do oportunismo só podemos esperar palabras bonitas

A esquerda do sistema está pasando por un mal momento político. As circunstancias actuais, que non fixeron máis que acelerar a crise capitalista que economistas burgueses e grandes inversores xa predicían antes da chegada do COVID-19, provocan no reformismo unha contradicción máis pronunciada aínda entre os seus discursos e os seus actos. O último Pleno do Congreso dos Deputados resultou máis que esclarecedor para comprobar as diferentes cabriolas que realizan segundo que grupos parlamentarios da esquerda do sistema para apoiar ao goberno socialfascista de PSOE-UP con suposta crítica para avanzar na «consecución dos dereitos dos traballadores».

En particular, vemos que a realidade danos, unha vez máis, a razón aos comunistas. O Estado, nestes días de crise social e económica, mostra o seu carácter de clase completamente exacerbado, tirándose de cheo ao rescate de empresas e financiamento de axudas a traballadores afectados por ERTEs, chamando ás forzas policiais e militares a controlar o confinamento forzoso e, en pleno apoxeo de contaxios e mortes, retomando a actividade de aqueles traballos de sectores que non son esenciais.

Por moito que se esforce os grupos «progresistas» do Parlamento, a esquerda non se caracteriza por querer o ben común nin por diferenciar entre «os de arriba» e «os de abaixo». O término político «esquerda» nace no seo da Revolución francesa, na cal nos órganos do Estado os partidarios do Antigo Réxime colocábanse á dereita do hemiciclo e os partidarios do liberalismo situábanse á esquerda. Entón, vemos que os términos de esquerda e dereita non son máis que a representación do que o materialismo dialéctico chama «unión e loita de contrarios»: a loita do novo polo vello. «Ser de esquerdas», polo tanto, significa estritamente aportar unha solución á cuestión do Estado, que é precisamente o que non está a facer a socialdemocracia deste país.

Con todo o descaro do mundo, vemos que se pronuncian discursos que non corresponden coas actos. Así o deputado do BNG, Néstor, Rego pronunciaba o 9 de abril as seguintes palabras:

«Reanudar la actividad en los centros de trabajo en muchos casos masificados y sin las debidas condiciones de seguridad supone abocar a los trabajadores y trabajadoras a riesgo de contagio. ¿Está en condiciones el gobierno de garantizar esa seguridad para todos los trabajadores y trabajadoras? Es evidente que no. Por eso, nos preguntamos: ¿cuánto pesan en la balanza los intereses empresariales y cuánto la salud de los trabajadores y trabajadoras?»

Dicir obviades é o que todo fillo de veciño pode facer. O que non todos poden facer é enfrontarse ao Estado, ao imperialismo, aos monopolios. Menos aínda, cando é a man que alimenta a estes caniches esquerdistas. E iso non o afirma o PCOE coas súas palabras, se non que o afirma o BNG cos seus actos: no momento de votar o Real Decreto-ley 8/2020, do 17 de marzo, de medidas urxentes extraordinarias para para facer fronte ao impacto económico e social do COVID-19, Néstor Rego elixiu absterse. Recordamos, que tal Real Decreto-ley non facía máis que destinarlle aos empresarios un monte de 112.200 millóns de euros, mentres que aos traballadores e ás clases populares irían dirixidos tan só 5.330 millóns de euros. Clamar á «balanza» dos intereses empresariais fronte á saúde dos traballadores, cando previamente o BNG colocouse de perfil para regar á burguesía de billetes ten un nome: culpabilidade por omisión.

Sen embargo isto non acaba aquí. A intervención de Rego continuou:

«En todo caso, este proceso de centralización forma parte de un conjunto de decisiones en el ámbito de la emergencia sanitaria que nos preocupan por lo que pueden representar de riesgo para los derechos democráticos y las libertades públicas. Entre ellas esa escenificación militarizada impropia de una crisis sanitarias. Y aclaro que no estamos cuestionando la labor que los soldados deban hacer como personal al servicio de la Administración, sino del papel político que el gobierno ha dado al ejército especialmente en el ámbito de la comunicación. Una escenificación que nos parece más propia que de un Alarma de un Estado de Excepción.»

Voltamos, unha vez más, a ese balance que Néstor Rego colocaba enriba da mesa no Pleno do 9 de abril: ¿acaso non cuestionar a labor do exército español non é colocarse claramente a favor da economía do mercado, do capitalismo? Unha lectura á Constitución Española, bendicida por oportunistas de todo tipo, clarifícanos a resposta:

«Artículo 38:
Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.
Artículo 8:
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la sobernía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional

Queda patente que unha das funcións «ao servizo da Administración» máis importantes do Exército é a defensa a toda costa do capitalismo. Unha vez máis, o BNG elixe o bando da burguesía, dos «intereses empresariais» nas palabras de Rego.

As lapas do oportunismo están a apagarse con esta crise que debilita aínda máis ao capitalismo. Faise patente que a súa forma de actuar non sae do capitalismo e, en España, do Estado fascista. É necesaria unha ruptura con este sistema social e económico cuxas estruturas só permiten discursos de desconformidade, pero non a acción real en favor das clases populares. Os traballadores necesitamos un novo Estado que garantice as nosas necesidades como seres humanos creadores de toda riqueza. Isto precisa da creación da nosa propia estrutura política, a Fronte Única do Pobo, que permita que sexamos nós quen adoptemos as decisións.

Contra o Estado fascista español!
Loita permanente contra todo oportunismo!
Socialismo ou barbarie!
Secretaría Política do PCOE en Galiza

Del oportunismo sólo podemos esperar palabras bonitas

La izquierda del sistema está pasando por un mal momento político. Las circunstancias actuales, que no hicieron más que acelerar la crisis capitalista que economistas burgueses y grandes inversores ya predecían antes de la llegada del COVID-19, provocan en el reformismo una contradicción más pronunciada aún entre sus discursos y sus actos. El último Pleno del Congreso de los Diputados resultó más que esclarecedor para comprobar las diferentes cabriolas que realizan según que grupos parlamentarios de la izquierda del sistema para apoyar al gobierno social-fascista de PSOE-UP con supuesta crítica para avanzar en la “consecución de los derechos de los trabajadores”.

En particular, vemos que la realidad nos da, una vez más, la razón a los comunistas. El Estado, en estos días de crisis social y económica, muestra su carácter de clase completamente exacerbado, tirándose de lleno al rescate de empresas y financiamiento de ayudas a trabajadores afectados por ERTEs, llamando a las fuerzas policiales y militares a controlar el confinamiento forzoso y, en pleno auge de contagios y muertes, retomando la actividad de aquellos trabajadores de sectores que no son esenciales.

Por mucho que se esfuercen los grupos “progresistas” del Parlamento, la izquierda no se caracteriza por querer el bien común ni por diferenciar entre “los de arriba” y “los de abajo”. El término político “izquierda” nace en el seno de la revolución francesa, en la cual en los órganos del Estado los partidarios del Antiguo Régimen se colocaban a la derecha del hemiciclo y los partidos del liberalismo a la izquierda. Entonces, vemos que los términos de izquierda y derecha no son más que la representación de lo que el materialismo dialéctico llama “unidad y lucha de contrarios”: la lucha de lo nuevo por lo viejo. “Ser de izquierdas”, por lo tanto, significa estrictamente aportar una solución a la cuestión del Estado, que es precisamente lo que no está haciendo la socialdemocracia de este país.

Con todo el descaro del mundo, vemos que se pronuncian discursos que no corresponden con los actos. Así el disputado del BNG, Néstor Rego, pronunciaba el 9 de abril las siguientes palabras.

“Reanudar la actividad en los centros de trabajo en muchos casos masificados y sin las debidas condiciones de seguridad supone abocar a los trabajadores y trabajadoras a riesgo de contagio. ¿Está en condiciones el gobierno de garantizar esa seguridad para todos los trabajadores y trabajadoras? Es evidente que no. Por eso, nos preguntamos: ¿Cuánto pesan en la balanza los intereses empresariales y cuánto la salud de los trabajadores y trabajadoras?”

Decir obviedades es lo que todo hijo de vecino puede hacer. Lo que no todos pueden hacer es enfrentarse al Estado, al imperialismo, a los monopolios. Menos aún, cuando es la mano que alimenta a estos caniches izquierdistas. Y eso no lo afirma el PCOE con sus palabras, sino que lo afirma el BNG con sus actos: en el momento de votar el Real Decreto-ley 8/2020, del 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para poder hacer frente al impacto económico y social del COVID-19, Néstor Rego eligió abstenerse. Recordamos, que tal decreto ley no hacía más que destinarle a los empresarios un importe de 112.200 millones, mientras que a los trabajadores y a las clases populares irían dirigidos tan solo 5.330 millones de euros. Clamar a la balanza de los intereses empresariales frente a la salud de los trabajadores, cuando previamente el BNG se colocó de perfil para regar a la burguesía de billetes tiene un nombre: culpabilidad por omisión.

Sin embargo, esto no acaba aquí. La intervención de Rego continuó:

«En todo caso, este proceso de centralización forma parte de un conjunto de decisiones en el ámbito de la emergencia sanitaria que nos preocupan por lo que pueden representar de riesgo para los derechos democráticos y las libertades públicas. Entre ellas esa escenificación militarizada impropia de una crisis sanitaria. Y aclaro que no estamos cuestionando la labor que los soldados deban hacer como personal al servicio de la Administración, sino del papel político que el gobierno ha dado al ejército especialmente en el ámbito de la comunicación. Una escenificación que nos parece más propia que de un Alarma de un Estado de Excepción.»

Volvemos, una vez más, a ese balance que Néstor Rego colocaba encima de la mesa en el Pleno del 9 de abril: ¿acaso no cuestionar la labor del ejército español no es colocarse claramente a favor de la economía de mercado, del capitalismo? Una lectura a la Constitución Española, bendecida por oportunistas de todo tipo, nos clarifica la repuesta:

«Artículo 38:
Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.
Artículo 8:
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional

Queda patente que una de las funciones “al servicio de la administración” más importantes del ejército es la defensa a toda costa del capitalismo. Una vez más, el BNG elige el bando de la burguesía, de los “intereses empresariales” en palabras de Rego.

Las llamas del oportunismo están apagándose con esta crisis que debilita aún más al capitalismo. Se hace patente que su forma de actuar no sale del capitalismo y, en España, del Estado fascista. Es necesaria una ruptura con este sistema social cuyas estructuras solo permiten discursos de disconformidad, pero no de acción real en favor de las clases populares. Los trabajadores necesitamos un nuevo Estado que garantice nuestras necesidades como seres humanos creadores de toda la riqueza. Esto precisa de la creación de nuestra propia estructura política, el Frente Único del Pueblo, que permita que seamos nosotros quienes adoptemos las decisiones.

¡Contra el Estado fascista español!
¡Lucha permanente contra todo oportunismo!
¡Socialismo o barbarie!
Secretaría Política del PCOE en Galicia




La política monetaria: La evidencia de que al Capitalismo sólo le queda el robo y el crimen

El pasado día 19 de marzo, el Banco Central Europeo (BCE) anunció un programa de 750.000 millones de euros para comprar deuda pública y privada. Los medios del Capital anunciaban dicha medida con titulares rimbombantes como el siguiente de ElEconomista:

Una semana antes, el día 12 de marzo, la propia prensa señalaba, por ejemplo, el diario Información, lo siguiente:


Por tanto, sumando ambas cantidades, el Banco Central Europeo generará 1 billón de euros al objeto de comprar deuda, ya sean bonos soberanos de los Estados, dinero para los bancos o ya sean bonos privados de empresas mediante lo que denominan Programa de Compras del Sector Corporativo (CSPP) a activos no financieros, el cual funciona desde el 8 de junio de 2016, es decir, cuatro años antes. “Artillería pesada contra el coronavirus” que, en realidad, no es más que continuar por la senda que el BCE ha transitado durante los últimos años. Inyectar permanentemente dinero o lo que, han llamado coloquialmente los medios del capital “barra libre” para las Empresa, los bancos y los Estados.

El pasado 9 de abril, la prensa burguesa, con respecto de la Reserva Federal Norteamericana, la FED, análoga al BCE, señalaba lo que puede verse en el siguiente titular del medio capitalista Expansión:


La fórmula de la FED norteamericana es tener los tipos de interés del dinero al 0%, e inyectar 2,3 billones de dólares, de tal modo que parte de ese dinero se distribuirá conforme a los siguientes criterios: 200.000 millones de dólares se destinan a comprar deuda a corto plazo de los Estados y Condados con al menos 2 millones de habitantes y de ciudades con una población de al menos un millón de habitantes. Para las empresas con hasta 10.000 obreros o ingresos de menos de 2.500 millones de dólares, la FED ofrecerá préstamos a través de los bancos por hasta 600.000 millones de dólares. El resto será para Empresas mayores, para bancos y para Estados, ayuntamientos y pequeñas y medianas empresas.

Ese mismo día, el 9 de abril, ese mismo periódico señalaba que “El Banco de Inglaterra financiará parte de la respuesta del Gobierno británico contra el coronavirus (…) El Banco de Inglaterra y el Tesoro han acordado extender temporalmente el uso de una línea de crédito del Gobierno (…) De forma usual, la cuantía de esta línea de crédito es de cerca de 400 millones de libras (456 millones de euros), aunque en momentos puntuales puede elevarse. En 2008 alcanzó su máxima cifra, cuando se situó en 19.800 millones de libras (22.601 millones de euros)”.

En definitiva, los capitalistas no dudan en inyectar dinero. Ponen la excusa del coronavirus COVID-19 pero, como hemos podido comprobar a lo largo de todos estos años atrás, donde no existía coronavirus alguno, han estado inyectando centenares de miles de millones los distintos Bancos Centrales. Ergo, no se puede apelar al COVID-19 ya que ha sido su política durante la última década.

¿Qué significa inyectar liquidez o inyectar dinero? Los capitalistas nos responden: decía el diario El País, en un artículo fechado el 13 de agosto de 2007 titulado «¿Qué significa inyectar dinero?” – ya en aquélla época, hace 13 años, inyectaban dinero los Bancos Centrales – este medio de comunicación genuinamente capitalista, propiedad de un fondo de inversión, respondía a la pregunta lo siguiente: “es ingresar más dinero en el mercado a través de entidades bancarias, con el objetivo último de que luego éstas lo pongan en circulación a los ciudadanos (…) Pero, lógicamente, no lo regalan, sino que se lo prestan a los bancos a un interés asumible para éstos (…) Se trata de una medida que se lleva a cabo sólo en situaciones excepcionales, como lo prueba el hecho de que la vez anterior que el BCE la aplicó fue un día después de los atentados del 11-S en Estados Unidos. Entonces ingresó 69.300 millones de euros, mientras que ahora [año 2007] ha inyectado más de 200.000 en apenas tres jornadas”.

Como se puede apreciar, lo que era excepcional se ha tornado habitual, ergo desde 2007, si atendemos a lo que dicen los propios capitalistas a través de sus medios de manipulación de masas, la situación de la economía mundial es excepcional. Por tanto, la economía capitalista lleva en excepcionalidad 13 años con lo que el coronavirus COVID-19 no es la causa de esta excepcionalidad, sino que es el propio desarrollo, la propia inercia del capitalismo que se encuentra moribundo, no se sostiene.

Si atendemos a lo dicho por los capitalistas, el negocio para estos es redondo. Le dan a la máquina de hacer dinero – Banco Central Europeo para la UE, Reserva Federal para EEUU o el Banco de Inglaterra para Gran Bretaña, por ejemplo – se lo ceden a los bancos a un interés asumible, que es el tipo de interés fijado por el Banco Central y después estos bancos prestan el dinero a un interés superior. Por ejemplo, en la actualidad, la Reserva Federal tiene fijado el tipo de interés al 0%, quiere decir que la Reserva Federal pulsa a la máquina de hacer dinero, o al aplicativo informático, y genera 2,3 billones de dólares de la nada que se lo entrega a los bancos al tipo de interés – que es el 0% -, o lo que es lo mismo se lo regala, para que los bancos lo presten a un interés superior. Como se puede apreciar, el negocio es redondo para los bancos. Sin duda, brillan las palabras de Marx en El Capital cuando afirmaba “es en el capital a interés donde la relación del capital cobra su forma más externa y fetichista. Aquí nos encontramos con D-D’, dinero (D) que engendra dinero (D’ donde D’>D), dinero que engendra dinero, valor que se valoriza a sí mismo, sin el proceso intermedio entre ambos extremos”, la fotografía es exacta, por más que ladren capitalistas y sus lacayos, etiquetados como economistas, de lo que es la putrefacción del imperialismo, de lo que está aconteciendo en los días que corren. Como puede verse, Marx y el Marxismo, actualizado por Lenin, es exacto y plenamente vigente.

Marx, en el Tomo II de El Capital, nos indica que “Según la ley de la circulación de mercancías, la masa de dinero debe ser igual al volumen de dinero necesario para la circulación, más una cantidad de dinero que se encuentra en forma de tesoro y aumenta o disminuye según la contracción o la expulsión de la circulación, pero sirve sobre todo para la formación de los necesarios fondos de reserva de medios de pago. Lo que tiene que pagarse en dinero –si no media compensación de pagos– es el valor de las mercancías. El hecho de que una parte de este valor consista en plusvalía, es decir, no le haya costado nada al vendedor de las mercancías, no altera en lo más mínimo los términos del problema”.

Por consiguiente, la masa monetaria – ese “dinero en el mercado” del que habla El País – debe ser igual al volumen de dinero necesario para la circulación de las mercancías producidas – de la riqueza generada -, más una cantidad de dinero que se encuentra en forma de tesoro y aumenta o disminuye según la contracción o la expulsión de la circulación. Hemos visto que se lleva más de una década inyectando dinero al sistema, a la masa monetaria. La ciencia económica subraya, pues, que ese incremento o disminución de la masa monetaria debe venir determinada por la contracción o el incremento de la producción. Y también nos subraya que dentro de esa masa monetaria también se encuentran el dinero en forma de tesoro, o de reservas, de los Estados.

Puesto que tienen necesidad de inyectar dinero, es decir, que los Bancos Centrales creen dinero nuevo y lo inyecten en el sistema incrementando la masa monetaria mediante esta operación, no podemos más que preguntarnos por lo siguiente: ¿Qué reservas o qué tesoros tienen estas potencias imperialistas? ¿va a resultar que estas enormes potencias imperialistas, como nos las muestra la prensa, no pueden sostener una coyuntural bajada de la producción durante tres o cuatro semanas por un confinamiento? Hemos de recordar que en EEUU ese confinamiento ni tan siquiera se ha producido de manera generalizada en todo el país sino, en todo caso, en los focos de la infección de COVID-19. Por otro lado, la producción de riqueza – de mercancías o servicios – no ha subido de tal modo que se requieran las inyecciones de dinero que se están realizando, no reflejan un incremento de la producción que, lejos de haberse producido, los propios capitalistas están retrayendo, no justificándose inyección de dinero alguna salvo que el dinero en circulación haya sido evaporado a través de los capitalistas. No nos cabe la menor duda que la verdadera riqueza – no los papeles impresos en forma de billetes que carecen de valor y que no pueden mantener y ampliar el capital – como son los metales preciosos, la industria, los recursos energéticos, están en manos de los monopolios. Con respecto de esto, es bueno recordar lo que decíamos en nuestro comunicado del pasado 12 de marzo titulado “CORONAVIRUS, LA JUSTIFICACIÓN DE LOS CAPITALISTAS PARA SALVAR SU MORIBUNDO SISTEMA ECONÓMICO”, donde indicábamos “un informe del banco de inversiones suizo UBS de finales de septiembre, señalaba que el 55% de las empresas que controlan las inversiones de las familias multimillonarias a nivel mundial, con un capital promedio de 1.300 millones de dólares, consideraba que habría una crisis económica global en el año 2020. De hecho, de los ricachones encuestados por UBS, el 45% admitieron que ya habían comenzado a tomar posiciones más conservadoras con sus inversiones, apostando por bonos y propiedades inmobiliarias en lugar de acciones. Es decir, los grandes monopolios ya advertían que habría una crisis económica en 2020 y tomaban posiciones ante ello, mucho antes de que nadie hubiera oído hablar del coronavirus. Asimismo, un 42% de los capitalistas encuestados están incrementando sus reservas de capital ante el temor de las consecuencias de la guerra comercial entre EEUU y China y el Brexit”. He ahí el origen del agujero de la masa monetaria. Los dueños de los monopolios, ya ni tan siquiera los Estados, son los que tienen el dinero bueno, por llamarlo así, el que realmente tiene valor – el oro, la plata, el platino, el rodio, el paladio, el petróleo, los recursos energéticos, etcétera – y no unos trozos de papel carentes de sustancia de valor alguno no desde ahora, sino desde que en 1971 el Gobierno de los EEUU rompió la equivalencia de 35 dólares USA la onza de oro, mandando al estercolero de la historia el sistema de Bretton Woods. EEUU dilapidó 20 mil millones de dólares USA en oro (dos tercios de las reservas que establecieron el sistema de Bretton Woods) en su lucha contra la Unión Soviética y los movimientos de liberación nacional y por el socialismo, como fue Vietnam.

La política monetaria realizada por la Reserva Federal, por el BCE, por el Banco de Inglaterra y por los demás Bancos Centrales de las potencias imperialistas, nos muestran con claridad que el capitalismo está atascado completamente y que la única salida que le queda es explotar hasta la extenuación a los trabajadores del mundo y la guerra imperialista. Guerra imperialista, y entendemos que no se debe descartar el ubicar el COVID-19 dentro de los preludios de ésta, al objeto de acomodar el mundo en base a la fuerza de las potencias imperialistas, la cual se está reordenando, y también para liquidar físicamente al excedente de la población, de la clase obrera, que le sobra como consecuencia del desarrollo tecnológico y el consiguiente desarrollo de las fuerzas productivas. Eso es lo que está diciendo con la aplicación de esta política monetaria que muestra, con plena crudeza, el desajuste del capitalismo monopolista, del orden mundial existente que no se corresponde ya con el desarrollo de las fuerzas productivas. El capitalismo está viviendo unos días que no le corresponde vivir.

Decía Eduardo Galeano, “ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron ‘Cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia’”. Los trabajadores del mundo, que llegamos a desgajar a medio mundo de la corrompida cadena imperialista, como consecuencia del triunfo del oportunismo en la URSS tras el asesinato de Stalin en 1953, fuimos engañados y traicionados, nos dijeron repudiad al marxismo-leninismo, repudiad al socialismo y al comunismo y conseguiréis alcanzar una vida plena y rica, avanzaréis inexorablemente a la modernidad. ¡Ahí tenéis la vida plena y rica! ¡Ahí tenéis la modernidad! La explotación capitalista cada día es más descarnada, la muerte de nuestros hermanos como consecuencia de la enfermedad, del hambre y de la miseria. El robo pleno totalmente consumado, como se puede comprobar bien en España. El COVID-19, lejos de generar la crisis, lo que ha descorrido es el visillo de la vergüenza, de lo que realmente es el capitalismo monopolista de Estado y el imperialismo a nivel mundial. Al pueblo le han arrebatado completamente su riqueza: la industria, las minas, la tierra, sus recursos naturales, el trabajo, la sanidad y los servicios públicos y, sobretodo, la dignidad y la vida; eso sí una vez arrebatadas las empresas públicas, una vez castrada la reforma agraria, sobretodo en Andalucía, una vez negada la resolución de la cuestión nacional de las naciones oprimidas a golpe de porra, terrorismo de Estado (GAL) y de sentencias de los tribunales de Justicia, tenemos una jefatura de Estado adecuada a lo que ha sido este periodo histórico: La corrupción institucionalizada y la manifestación clara de que el capitalismo está agotado. ¡Ahí están los efectos de los Pactos de la Moncloa del 77! ¡Ahí está la Unión Europea anhelada!

Sin duda, los días que corren nos está mostrando que el capitalismo se halla en quiebra absoluta, en bancarrota económica total; que estamos siendo sometidos a una estafa y un saqueo descomunal por parte de los monopolios, de los capitalistas; que el dinero de las potencias imperialistas no vale nada, que es dinero ficticio, falso, es papel que no refleja en absoluto la producción de riqueza y el valor de las mercancías en circulación y, por consiguiente, que la crisis del capitalismo no sólo es irresoluble, sino que esta política aplicada para falsamente trampear la crisis lo que ha hecho es acentuarla todavía más haciéndose necesario tirar este sistema económico a la basura de la historia. Y esto es algo que ya, timoratamente, reconocen los propios economistas y sociólogos burgueses, como por ejemplo el economista Niño Becerra que señala que “el sistema capitalista se acabará en algún momento entre el 2060 y el 2070” o el socialdemócrata Wolfgang Streeck que nos señala en la página 54 de su libro “¿Cómo terminará el capitalismo?” que “antes de que el capitalismo se vaya al infierno, durante un tiempo previsiblemente largo permanecerá en el limbo, muerto o agonizante por una sobredosis de sí mismo, pero todavía muy presente porque nadie tendrá poder suficiente para apartar del camino su cuerpo en descomposición”. Es aquí donde estamos, el mayor criminal de la Historia está agonizando y, su agonía, será su fase más criminal.

El Estado y su gobierno no van a resolver nuestros problemas, los van a agudizar más. Es una necesidad vital hoy para el pueblo español y los pueblos del mundo romper la cadena imperialista, romper con el capitalismo que nos ha instalado en el fascismo, que nos niega el presente y el futuro, que nos condena a la muerte y a la guerra imperialista. El capitalismo está muerto, supone un freno para el desarrollo de la humanidad porque la propiedad privada sobre los medios de producción frena el desarrollo de las fuerzas productivas, destruyendo no sólo al ser humano sino también destruyendo el ecosistema, la naturaleza, constituyendo el mayor riesgo para el mantenimiento de vida en el Planeta.

El momento es de lucha, de construir un poder popular de los trabajadores y campesinos alternativo al Estado que sea capaz de abrir la única alternativa que el pueblo español tiene hoy: acabar con el capitalismo y construir el socialismo; acabar con los privilegios de una minoría criminal y explotadora y poner a disposición de los trabajadores y de los campesinos todos los medios de producción, esto es, socializando la banca, socializando la tierra llevando a cabo una reforma agraria que modernice y desarrolle la producción agrícola socialista y, cómo no, poniendo en manos del pueblo trabajador todas las empresas al objeto de que este no sólo desarrolle la producción industrial sino que el fruto de dicha producción, que le corresponde, sea distribuido de forma justa y equitativa entre el pueblo que genera toda la riqueza al objeto de satisfacer los intereses y las necesidades del pueblo y no de satisfacer los intereses crematísticos de una minoría explotadora y corrupta.

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA, ABAJO EL GOBIERNO TRAIDOR AL PUEBLO!
¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!
¡TODO EL PODER PARA LOS TRABAJADORES Y LOS CAMPESINOS!
¡SOCIALISMO O BARBARIE!
Madrid, 12 de abril de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El gobierno “más progresista de la historia” manda el lunes a millones de trabajadores a jugarse la vida

El próximo lunes el gobierno va a mandar a millones de trabajadores a sus puestos de trabajo cuando el riesgo de contagio, según todos los expertos, sigue siendo tremendamente alto. Eso lo ha decretado el gobierno porque en el capitalismo,cualquier gobierno no es más que un títere en manos del capital. Esta decisión que firma el gobierno de coalición PSOE-PODEMOS-IU/PCE ya está tomada por las mismas empresas que el lunes pondrán en riesgo las vidas de sus trabajadores para que la rueda del capital no pare.

El cambio era esto; el lunes mandarán a millones de trabajadores de sectores no esenciales de la economía a jugarse la vida, pero los oportunistas ministros de PODEMOS-IU/PCE lo harán negándose a hacerlo; siguen existiendo presos políticos, pero ahora hay ministros ‘comunistas’; el Estado español sigue siendo un Estado fascista, sin separación de poderes, y partícipe del imperialismo de la UE y la OTAN, pero el vicepresidente es del ‘partido del cambio’. Todas estas maravillas gracias a, en palabras del secretario general de Podem en Castelló, Fernando Navarro, “el gobierno más progresista de la historia reciente de nuestro país”.

Y los medios del capital no dudan en blanquear la asquerosa e hipócrita postura del oportunismo, con decenas de titulares anunciando que los ministros de Unidas Podemos rechazan levantar el confinamiento de los sectores no esenciales, o que presionan en el gobierno para limitar el retorno a la actividad del lunes. ¿Es que acaso no eran esos ministros parte del gobierno? ¿No son copartícipes de las decisiones que se toman? ¿Sólo asumen la responsabilidad de aquellas medidas que pueden vender como logros? ¿Para qué forman parte del gobierno si las decisiones las toman otros? Evidentemente, si de verdad pensaran lo que anuncian públicamente y tuvieran dignidad, dimitirían inmediatamente. En lugar de eso, su gobierno ha pagado a las televisiones privadas 15 millones de euros para tener aún más controlados a sus medios de manipulación.

El 15 de marzo podíamos leer en El Periódico que “Dirigentes de Podemos presionan al Gobierno para ejecutar medidas sociales”. Dirigentes de un partido en el gobierno presionan al gobierno, así rizan el rizo los medios para intentar justificar la existencia de la pata izquierda del sistema.

En campaña electoral engañaron al pueblo, vendiendo la idea de que había que votarles a ellos para que el PSOE se escorara a la izquierda. La realidad es que el discurso de Unidas Podemos se ha ido acercando cada día más al discurso del PSOE, al discurso del Estado, que es el discurso de la reacción, de la explotación, de las muertes en los centros de trabajo, de la miseria, de los desahucios, de los recortes. Y ahora que forman parte del gobierno, los actos acompañan a ese nuevo discurso institucional, legitimando al PSOE de los GAL y la cal viva, de la reforma laboral de Zapatero, de los recortes en servicios sociales practicados por todos sus gobiernos nacionales, autonómicos y locales.

Este gobierno de coalición está aplicando toda clase de medidas destinadas a salvaguardar los intereses de la burguesía, de los empresarios, demostrando que son todos, de “izquierda” a “derecha”, fieles defensores del capitalismo y de su Estado, un sistema y un Estado que mandan a morir a millones de trabajadores para sostenerse, que son responsables de miseria, de la explotación más voraz, de guerras y muertes, de reacción y fascismo. Ese Estado es el que defienden y sostienen los ministros ‘del cambio’.

Tal y como indicaba Lenin en su discurso ¿Qué es el poder soviético? “mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el Estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos”.

Y precisamente porque el marxismo-leninismo marca el verdadero camino para transformar la sociedad de raíz, precisamente porque el comunismo es lo único que temen los capitalistas, el anticomunismo se convierte en el rango distintivo de todos ellos y de sus partidos.

El oportunismo político ha demostrado que su papel no es más que el de legitimar el socialfascismo del PSOE, el de abrir las puertas a la reacción y el fascismo, engañando como ya lo hicieran otros en el pasado al pueblo, vendiendo falsas esperanzas de cambio para frenar la vía revolucionaria. El pueblo tiene que olvidarse de estos oportunistas y organizarse en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas en una única contra el responsable de todos nuestros males, el sistema capitalista, y que sirva como órgano de contrapoder para edificar el socialismo, único sistema que garantizará que toda la riqueza que generamos estén al servicio del pueblo.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El Gobierno de España y su prensa engañan al pueblo para blanquear a la Unión Europea

Tanto en la noche del pasado día 9 de abril como durante todo el día de ayer, los medios de comunicación del Capital y el Gobierno de España anunciaron a bombo y platillo que “Europa desbloquea 500.000 millones de euros para afrontar la crisis del virus”. La tecnócrata ministra de Economía del Estado español señaló que “hemos alcanzado un buen acuerdo en el Eurogrupo, con una red de seguridad triple para trabajadores, empresas y estados en lucha contra la Covid-19”. Parece ser que todos están contentos.

Sin embargo, en dicho Eurogrupo había dos posiciones enfrentadas, donde una se impuso a la otra y, por consiguiente, hubieron vencedores y vencidos.

Por un lado, España, Francia, Italia, Bélgica, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Luxemburgo y Portugal pedían la emisión de eurobonos, también llamados “coronabonos”, como fórmula para que la Unión Europea mutualice la deuda de los diferentes Estados europeos, es decir, que sea la Unión en su conjunto la que asuma los costes y riesgos de la emisión de bonos europeos que garantizarán la deuda emitida por los Estados miembros.

Por otro lado, Alemania y Holanda siempre han rechazado la emisión de eurobonos, de tal modo que si los países de la Unión Europea requieren de inyección de liquidez, ésta les sea aplicada a través de líneas de crédito regidas por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

Finalmente la opción que se ha impuesto es que el fondo europeo de rescate, a través del MEDE, ofrezca líneas de crédito de hasta 240.000 millones de euros a los Estados miembros, los cuales deberán cumplir unas determinadas condiciones. Asimismo el Banco Europeo de Inversiones (BEI) movilizará otros 200.000 millones de euros en préstamos destinados para financiar las empresas y el fondo de la Comisión Europea financiará ERTEs contando con 100.000 millones de euros. Esto es a lo que los miembros del Gobierno español llaman “triple red de seguridad”, valorado de la siguiente manera por la Ministra de Economía española:


Supuestamente, un buen acuerdo según Calviño. Un buen acuerdo de palabra, claro está. Porque los hechos son que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha anunciado que se acogerá a préstamos del BEI para fortalecer la línea de préstamos otorgados a las empresas a través del ICO y a los préstamos del Fondo de la Comisión Europea para sufragar ERTEs; pero no a la línea de crédito que le correspondería a través del Fondo de Rescate a través del MEDE pues son conscientes que en caso de utilizarlos, España tendría que acogerse a un Memorando de entendimiento en el que la UE impondrá unas condiciones por el crédito interviniendo abiertamente en la economía española, al igual que hicieron con Grecia o Portugal. El hecho es que al día después de cerrarse ese acuerdo la propia Ministra de Economía Nadia Calviño señalaba que “España no renunciará a los eurobonos” y el Primer Ministro italiano Giuseppe Conte pedía nuevamente la emisión de deuda mutualizada – eurobonos – a los países de la Unión Europea. Conte anunció también que Italia no acudiría al MEDE y fijó en 1,5 billones de euros la cuantía económica que, según él, necesita Europa para hacer frente a las consecuencias económicas del coronavirus COVID-19.

A tenor de los hechos y los dichos de los gobiernos de Italia y de España, no parece que haya sido un buen acuerdo para ellos. Es más, no sólo no es un buen acuerdo sino que, si hacemos caso a lo que dice el Primer Ministro italiano, es además muy insuficiente pues se requiere 1 billón de euros más. Y es que, entre la visión de que se mutualice la deuda entre todos o que cada uno se cuide su propia cartera y apechugue como buenamente pueda, ha vencido esta segunda posición, defendida por las potencias imperialistas dominantes del club imperialista europeo. En definitiva, ha vencido la lógica del capitalismo. ¡Esta es la Europa de los imperialistas!

Hay que recordar cómo los sucesivos gobiernos del PSOE y el PP han ido cumpliendo diligentemente las órdenes dictadas por los monopolios y los bancos, con reconversiones industriales bestiales, desmantelándose una parte importante de la industria y privatizándose el resto, condiciones necesarias para el acceso de España a la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy UE, procesos que han arrojado al paro a millones de trabajadores; donde han arremetido con violencia contra el campo español arruinando a miles de campesinos sirviendo a los intereses de terratenientes y monopolios alimentarios y que definieron el papel que España debía jugar en términos económicos: Un país con una economía centrada en el turismo y en el sector terciario o de servicios, un Estado dependiente en términos económicos y subordinado a los intereses de los monopolios alemanes, los cuales controlan la política económica y monetaria. Esta realidad hace que la soberanía española, sencillamente, sea inexistente. La modificación del artículo 135 de la Constitución en agosto de 2011 por parte del Gobierno del PSOE – donde Pedro Sánchez votó a favor de que el pago de la deuda, es decir la usura de los monopolios europeos, esté por encima de las necesidades del pueblo español – demuestra el grado de sumisión, y traición contra el pueblo español, de los capitalistas españoles.

Esa traición de agosto de 2011 perpetrada por PP y PSOE, este 1 de enero de 2020 ha desplegado plenos efectos entrando en vigor el artículo 135.2 de la Constitución, de tal modo que es inconstitucional que las cuentas públicas no recojan los ajustes que exija Bruselas, es decir, que según la propia Constitución Española, las cuentas públicas deben ser validadas y determinadas por Bruselas. ¡Esa es la soberanía del Estado español, ninguna!

El COVID-19 nos muestra, en su plenitud, la incapacidad del Estado español para responder, como consecuencia de su falta de soberanía a la hora de aplicar una política económica y monetaria propia, y también, como consecuencia de la falta de industria y una producción industrial, debiendo ir a comprar afuera aquello que no dispone como consecuencia del abandono de la industria en aras del turismo y de los servicios, en aras de cumplir lacayunamente con los designios definidos por los monopolios europeos para los trabajadores españoles.

Los problemas de los trabajadores, de los pequeños campesinos, en definitiva, de las clases populares y laboriosas del Estado español no van a encontrar jamás solución en el capitalismo ni en el seno de la Unión Europea. De hecho, tanto el capitalismo monopolista de Estado como la Unión Europea son responsables de nuestros males y, por ello, debemos romper con ambos.

Los problemas de los trabajadores del Estado español únicamente se pueden solventar atendiendo a sus reivindicaciones históricas. Es necesario resolver la cuestión de la tierra, y para ello se hace necesario el desarrollo de una Reforma Agraria antimonopolista y antilatifundista, de tal modo que se socialice la tierra, proporcionando a los jornaleros y campesinos todos los recursos necesarios para poner al campo en plena producción, modernizándolo y desarrollándolo industrialmente. Para ello hay que socializar la banca, los canales de distribución y comercialización y deben ser los propios trabajadores organizados en un Estado diametralmente opuesto al actual, un Estado proletario y socialista, los que planifiquen la producción y determinen su distribución. Por tanto, hay que socializar la economía, cosa que implicará también un alineamiento y unas relaciones internacionales diferentes, no basadas en la usura y sí en la cooperación y el internacionalismo con otros Estados oprimidos hoy por el yugo criminal del imperialismo. Empezando para ello con las naciones oprimidas en el Estado español, un Estado que debe romper con la premisa franquista de la “Unidad de España”, y que desde el libre ejercicio del derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas – Galicia, Cataluña y Euskadi – establezca una fórmula de unión fraternal en términos de plena igualdad, una unidad en términos clasistas en base al principio del internacionalismo proletario y no del sometimiento. Pero para conseguir esto, todos los maltratados por el Estado, todos los sectores del proletariado, los campesinos, en definitiva, el pueblo trabajador debe unirse conformando un Frente Único del Pueblo que vaya edificando un contrapoder capaz de transformar radicalmente la sociedad, de acabar con el capitalismo y construir el socialismo, que es el único sistema que puede garantizar el bienestar y el progreso de las masas trabajadoras.

El capitalismo monopolista está quebrado y únicamente se puede sostener por la vía de la violencia, del sometimiento y de la guerra imperialista. El socialismo hoy no sólo es la única salida que tienen las masas populares, de hecho es una necesidad histórica para que la humanidad pueda vivir. ¡Para que la humanidad pueda vivir, el capitalismo debe morir!

¡POR LA SALIDA DE ESPAÑA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!
¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!
¡POR EL SOCIALISMO!
Madrid, 11 de abril de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La prensa, hoy descaradamente, al servicio de los monopolios

Prensa

Esta crisis está agudizando todas las contradicciones del sistema capitalista y la autodenominada por el capitalismo “prensa libre” no está siendo una excepción. Observamos como los Gobiernos regionales destinan partidas presupuestarias para hacer publireportajes en la “prensa independiente” o como las redes sociales aplican la censura hacia todas las informaciones y opiniones contrarias a las emanadas del Gobierno central, con la justificación de los famosos bulos o “fake news”.

El País publica hoy el artículo La Junta de Andalucía paga por artículos elogiosos de su gestión de la crisis del coronavirus, en el que denuncia que una decena de medios nacionales y regionales como El Mundo, ABC, El Confidencial, Europa Press, Cope, Libertad Digital, OkDiario, o Sur han difundido publirreportajes en los que se dan por sentados logros de la Junta sobre recursos sanitarios o inversiones que en realidad son planes o proyectos aprobados en los Consejos de Gobierno.

Esto no hace sino demostrar la enorme mentira que es la libertad de prensa bajo el capitalismo. Y es que El País lleva haciendo esto muchos años con el PSOE, del que ha sido su fiel servidor, y con otras muchas empresas. Sirva de ejemplo la continua negativa a publicar críticas o noticias que no beneficien a grandes empresas como El Corte Inglés o a la gran banca. Empresas estas que riegan con publicidad continuada a este diario, manteniendo económicamente su publicación.

Lenin, mostrando su genialidad y haciendo gala de su capacidad de observar la lucha de clases en cada aspecto de la vida, describió la libertad de imprenta en su TESIS E INFORME SOBRE LA DEMOCRACIA BURGUESA Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO, presentado al I Congreso de la III Internacional el 4 de marzo de 1919:

“La «libertad de imprenta» es asimismo una de las principales consignas de la «democracia pura». Los obreros saben también, y los socialistas de todos los países lo han reconocido millones de veces, que esa libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, poder que se manifiesta en todo el mundo con tanta mayor claridad, nitidez y cinismo cuanto más desarrollados se hallan la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica. A fin de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y los campesinos, hay que quitar primero al capital la posibilidad de contratar a escritores, comprar las editoriales y sobornar a la prensa, y para ello es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia. Los capitalistas siempre han llamado «libertad» a la libertad de lucro para los ricos, a la libertad de morirse de hambre para los obreros. Los capitalistas llaman libertad de imprenta a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Los defensores de la «democracia pura» también se manifiestan de hecho en este caso como defensores del más inmundo y venal sistema de dominio de los ricos sobre los medios de ilustración de las masas, resultan ser embusteros que engañan al pueblo y que con frases bonitas, bellas y falsas hasta la médula distraen de la tarea histórica concreta de liberar a la prensa de su sojuzgamiento por el capital. Libertad e igualdad verdaderas será el orden de cosas que están instaurando los comunistas, y en él será imposible enriquecerse a costa de otros, no habrá posibilidad objetiva de someter directa o indirectamente la prensa al poder del dinero, no habrá obstáculo para que cada trabajador (o grupo de trabajadores, sea cual fuere su número) posea y ejerza el derecho igual de utilizar las imprentas y el papel que pertenecerán a la sociedad.”

Como acertadamente nos ilustra Lenin, la libertad de prensa bajo el capitalismo no es más que la libertad de los monopolios para fabricar y falsear la opinión pública, como hoy vemos que hacen con este tipo de publirreportajes o blanqueando directamente a la gran banca y a las grandes empresas del país y del mundo. ¿Cuánta tinta no se ha vertido en estos días alabando las “donaciones” de estas empresas y sus dueños? El Corte Inglés, Inditex, Amancio Ortega, IKEA, BBVA, Banco Santander, Mapfre, Mutua Madrileña, LG, Orange, Vodafone y un largo etcétera de empresas que han logrado multimillonarios beneficios explotando a sus trabajadores y a los que ahora han expulsado al paro con ERTEs por el coronavirus han copado las portadas de todos los diarios por sus “donaciones”.

Los mismos medios de comunicación que prácticamente todos los días dedican contenidos a denigrar a la Unión Soviética, al comunismo y a sus principales representantes históricos, tachándolos de totalitarios y dictadores, son los que blanquean hoy a los Gobiernos corruptos de PP, PSOE y a las grandes empresas y bancos que los financian.

Esta es la esencia del sistema capitalista: la máxima explotación y desprecio por los trabajadores que todo lo generan, que todo lo producen. La apropiación privada de todos los beneficios que genera la clase obrera, blanqueando continua y sistemáticamente este robo con el mismo dinero que generamos con nuestro sudor bajo la mentira de la libertad de prensa.

Y que el Estado español es un Estado fascista lo demuestra el sometimiento absoluto, no solo de la prensa nacional, sino también de las redes sociales, como Twitter o Facebook, al discurso gubernamental. La censura de las publicaciones contrarias al discurso del Estado en estas redes sociales, con la excusa del bulo o “fake news”, muestran la esencia del fascismo, totalmente instalado en el Estado.

Los comunistas ya no podemos ni tan siquiera publicar y difundir nuestros contenidos libremente en redes sociales. Tras la cortina de humo de los “fake news” se esconde el inicio de la censura a la libertad de opinión y a la libertad política, propia de los estados fascistas, que no tardarán en pretender instaurar bajo el pretexto de las mentiras y los bulos que hay en internet. Toda opinión no acorde con la del Estado será un bulo o una “fake news” perjudicial para la sociedad, la ley y el orden. La pregunta es cuándo comenzará el cierre de cuentas, medios, páginas web, órganos de expresión… contrarios al Estado y sus políticas.

Bien sabe la burguesía que su sistema capitalista está en absoluta bancarrota y que la clase obrera está comprobando en sus carnes la inviabilidad de este. El capitalismo necesita tiempo para adoptar soluciones y reorganizarse -trayendo consigo una nueva crisis, mayor si cabe-, y el fascismo es la tabla de salvación, como ya lo fue en el pasado, para lograr sacar la cabeza del barro y respirar. De ahí el miedo a los comunistas, al Partido Comunista Obrero Español, y a su política revolucionaria.

El Partido Comunista Obrero Español no se intimida por el fascismo, muy al contrario, somos conocedores de la capacidad de la clase trabajadora para derrotarlo, mandando con ello al estercolero de la historia al sistema capitalista. El marxismo-leninismo ya nos ha mostrado el camino y, fieles seguidores como somos de las lecciones comunistas que nos ha dado la historia, lo andaremos con determinación y fuerzas revolucionarias hasta la construcción del Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora.

¡Por una democracia para la clase trabajadora!
¡Por la dictadura del proletariado!
¡Socialismo o barbarie!
Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




En Cádiz 90 costureras demuestran quién crea la riqueza

Cadiz

La falta de equipos de protección individual (EPIs) en el Hospital Puerta del Mar, y en todos los hospitales, para los profesionales que tratan a enfermos con coronavirus, nos muestra la verdadera naturaleza del sistema capitalista. Un sistema ineficiente y destructivo, que destina muchos hombres y materiales a la producción de los más extravagantes bienes de lujo, al mismo tiempo que no produce los bienes más elementales para la vida del pueblo. Y cuando los produce, como los respiradores o mascarillas, los acapara, los guarda en un cajón para que suban el precio y hacer más negocio con ellos. De la misma manera que se tira leche a los ríos para que no baje de precio, o de la misma manera que la industria farmacéutica compra patentes de medicinas que curan para que no se erradiquen ciertas enfermedades y seguir vendiendo productos asociados a esas enfermedades, como la insulina.

En Cádiz un grupo de 90 mujeres, amas de casas en su mayoría, están elaborando desde sus casas de forma altruista batas, patucos y gorros, para paliar la ineficacia de un sistema incapaz tan siquiera de facilitar los recursos básicos para que los profesionales sanitarios puedan trabajar sin poner en riesgo sus vidas, demostrando así cómo es la clase obrera la que llegado el momento cubre las deficiencias de este sistema.

Mientras, por ejemplo, dos grandes empresas del ámbito textil como son «El Corte Inglés», que en 2018 sumó ventas por valor de 11.483.748.000 € y realiza un ERTE que afecta a 25.900 trabajadores, o «Inditex», que en 2018 obtuvo ventas de 10.242.000.000€ y que confirma un ERTE para 25.000 trabajadores y el cierre de dos de sus tiendas en Cádiz.

Ambas amparadas en las medidas de flexibilización con las que les premia el gobierno, con la connivencia de los sindicatos traidores CCOO y UGT. ERTEs que pagaremos entre todos mientras los grandes empresarios quedan con sus bolsillos llenos.

La eficacia que demuestran estas 90 proletarias gaditanas que encerradas en sus casas, con mínimos recursos e instrumentos de trabajo caseros son capaces de organizarse y producir el material necesario para proteger a los sanitarios de un hospital ante una pandemia mundial, nos confirma, hoy más que nunca, la necesidad de que el pueblo tome el control de los medios de producción.

Nos venden que no quieren dejar a nadie detrás, pero ¿a quién no quieren dejar detrás? La clase obrera siempre ha estado detrás, somos la mercancía más vilipendiada por los capitalistas, pues es a través de nuestra explotación donde sacan sus mayores beneficios y llegado un momento de crisis, como el actual, nos desechan antes de perder un solo céntimo de ellos.

Todos los trabajadores, despedidos mediante EREs, ERTEs o despedidos sin mayores protocolos, son familias obreras que se quedan atrás, porque quedan a merced a las alimañas capitalistas para una aún mayor explotación al aumentar el ejército industrial de reserva.

En estos momentos la putrefacción del sistema ha quedado patente, al igual que ha quedado patente que hoy es el pueblo quien con los mínimos recursos y medios de producción rudimentarios está luchando para salvar la vida de los trabajadores más expuestos. Si el pueblo tuviese en sus manos los centros de producción, si el pueblo planificase la producción para satisfacer sus necesidades, no habrían EREs, ERTEs, ni despidos llegado el momento de una crisis como la que ahora nos asola, nadie quedaría detrás porque la producción estaría planificada para cubrir nuestras necesidades, toda producción sería necesaria para satisfacernos.

Hoy más que nunca también ha quedado patente que es necesario organizar al movimiento obrero y popular en un Frente Único del Pueblo, para tomar el control de los medios de producción, de los monopolios de distribución y comercialización y de la banca.

Solo a través del Socialismo la clase obrera conseguirá librarse del yugo del opresor capitalista.

SOCIALISMO O BARBARIE
Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Cádiz




¿Un nuevo Pacto de la Moncloa? Más opresión contra los trabajadores

PactosMoncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene la intención de convocar a los partidos políticos con el propósito de consensuar un nuevo Pacto de la Moncloa, naturalmente, sin aclarar por qué y para qué; sin embargo, evoca el pacto, aún en vigor, como el acontecimiento más importante de la historia contemporánea de España, con el deseo de que su aura “positiva” impregne de optimismo al pueblo trabajador en las circunstancias actuales pocos halagüeñas.

Para Sánchez y suponemos que para su gobierno, incluido PODEMOS-IU/PCE, el nuevo pacto al igual que el anterior resolverá todos los problemas que hoy acucian a la sociedad española y que llenan de incertidumbres el futuro inmediato. Se trata de eso, de alumbrar engañosamente las oscuras perspectivas que se ciernen sobre las clases populares de nuestro país, dado que el paro y la penuria económica son las únicas consecuencias seguras que derivarán del trance actual.

Pero ¿qué de bueno tuvieron los Pactos de la Moncloa aún en vigor? Para la clase capitalista el contubernio significó la continuación del franquismo en el aspecto económico. El fascismo tuvo la misión de crear más de 120 grandes empresas en los más diversos sectores económicos sustentadas por el Estado, muchas de ellas adscritas a las reglas militares para impedir que una posible rebelión de los trabajadores terminara con la etapa fascista tan necesitada por el capitalismo español. Fueron industrias estatales levantadas con el esfuerzo y la inteligencia de las clases trabajadoras, diseñadas para que en el futuro, una vez asentadas y desarrolladas, pasarán a manos de los capitalistas, con el fin de que estos pudieran lograr su integración en la Comunidad Económica Europea. Ejemplos de estas empresas que citamos son Repsol, Endesa, Telefónica, Tabacalera, Argentaria (anteriormente ‘Banco Exterior’), Red Eléctrica Española, Retevisión, Ence, Indra, Inespal, El Cano, Enatcar, Aerolíneas Argentinas, Transmediterránea, Santa Bárbara, Suria K Potasas, Renfe, Iberia, Construcciones Aeronáuticas y, así, un largo etcétera.

Cubierta la etapa fascista y ante el temor de que las luchas in crescendo del pueblo trabajador pusieran en peligro el sistema económico, el franquismo, los capitalistas y los partidos traidores, entre los que se encontraban el PCE y el PSOE, urdieron los Pactos de la Moncloa, que tenían como misión la de escribir sobre el papel un decálogo de intenciones que embaucaran al pueblo, mientras los burgueses culminaban sus propósitos de integrarse en la Europa económica. Para este menester se llevaron a cabo con matemática precisión las dos medidas cardinales que precisaba el capitalismo español. La primera fue la privatización de las grandes empresas hasta entonces estatales levantadas con el saber y el quehacer de los trabajadores, y en segundo lugar, eliminar las industrias obsoletas o inservibles a través de una reconversión brutal que empujó a centenares de miles de obreros al paro y que, con puño de acero, llevó a término el PSOE del GAL, de Felipe González.

Naturalmente, los capitalistas no hubiesen sido capaces de llevar a cabo tales medidas sin la abjuración de sus principios por parte de los PSOE y PCE, y también sin contar con las traiciones de los sindicatos CCOO y UGT. Además, los Pactos de la Moncloa obturaron todos los caminos para hacer inviables las reivindicaciones históricas de las naciones y pueblos, como son el derecho a la autodeterminación y la implantación de una Profunda Reforma Agraria antimonopolista y antilatifundista en Andalucía, Extremadura, Castilla y Canarias.

Como corolario, los Pactos de la Moncloa, muy lejos de ser la panacea, fueron una pesadilla para las clases laboriosas y para los pueblos y naciones del Estado. La primera consideración que surge al respecto es que los capitalistas y sus gobiernos se basaron en la presunta eficacia del burgués en la gestión de las empresas, y en que los trabajadores no eran capaces de sustentarlas por ignorancia e indisciplina y, es por ello, que se privatizaron, pero la historia al final coloca a todos en su sitio. Al cabo de cuarenta años a los empresarios y sus adláteres se les vienen encima sus argumentos pues, bajo su mandato y después de cuatro décadas, las privatizaciones han surtido el efecto contrario: los trabajadores están en paro y las empresas privatizadas se hallan en peligro de muerte bajo su dirección y la de selectos economistas, y es que el sistema está caduco. Y ese, y no otro, es el argumento cardinal que empuja a Sánchez a construir un nuevo Pacto. APUNTALAR AL CAPITALISMO BAJO LAS ESPALDAS DE LOS TRABAJADORES. Pero este apuntalamiento del capitalismo debe hacerse bajo unas premisas de mayor dureza contra el pueblo trabajador, de mayor explotación, si cabe, de lo que hasta hoy se ha hecho. Estas 4 décadas de vigencia de los Pactos de la Moncloa de 1977, sin duda, han servido para que los capitalistas se hayan enriquecido a costa de la clase obrera, han servido para que hayan saqueado y explotado a sus anchas al país y hayan reprimido con una bestialidad absoluta los inexistentes derechos y libertades del pueblo, como lo acreditan la existencia de presos políticos comunistas, sindicalistas e independentistas en este país, así como de exiliados por razones políticas. Hemos de denunciar, con más fuerza si cabe, la situación del preso comunista Manuel Pérez Martínez que con 75 años y más de un cuarto de siglo en la cárcel por el único delito de ser comunista, y a pesar de su maltrecho estado de salud y su avanzada edad, lo mantienen estos carceleros firmantes de los Pactos de la Moncloa pudriéndose en la cárcel en contraposición con lo que hacen con vulgares corruptos, como por ejemplo Zaplana u otros, que ya están en la calle. Pero claro, no es lo mismo un escayolista comunista como Manuel Pérez Martínez que un burgués del Partido Popular, esa es la Justicia clasista y la Libertad emanadas de los Pactos de la Moncloa: Más franquismo con el tirano muerto. En este sentido no hemos escuchado al oportunismo, como por ejemplo Pablo Iglesias, pedir la excarcelación de Manuel Pérez Martínez, Camarada Arenas, como sí hizo con el corrupto Zaplana, apelando a razones humanitarias. Es obvio, el oportunismo está con los de su clase, y al igual que en el 77, no dudarán en estar en esta reedición de los Pactos del Oprobio para el Pueblo que quieren reeditar.

Y es que lo que está sucediendo en el mundo de nuestros días tiene una lectura de clases, quienes se salgan de ella surcarán caminos extraviados y volverán al mismo lugar, a la crisis. Y precisamente la solución está en el antagonismo, será cubriendo, y no soslayando las reivindicaciones históricas de nuestros pueblos y naciones: DERECHO A LA AUTODETERMINACION, REFORMA AGRARIA ANTIMONOPOLISTA Y ANTILATIFUNDISTA Y LA SOCIALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA. Pero estas soluciones jamás podrán dimanar de un pacto interclasista, sino que devendrá de un FRENTE UNICO DEL PUEBLO, orientado para la transformación radical de la sociedad porque, en definitiva, la situación, no solo en España sino en el mundo entero, demuestra que el capitalismo solo se puede sostener por la fuerza bruta y la violencia contra los trabajadores, que constituyen la absoluta mayoría del pueblo.

El Pacto de la Moncloa, cualquiera que se dé, podrá lavar la cara del sistema y admitir las reivindicaciones menos importantes, pero un capitalista jamás firmará un documento que ponga en tela de juicio su sistema económico. Por tal razón es una falacia prodigar la creencia de que entre los capitalistas y los trabajadores puede darse un acuerdo que no atente a los intereses de una parte. Como es también un engaño que los capitalistas, que cuentan con las fuerzas represivas y las leyes a su favor, menoscaben su propio poder a través de un pacto, cuando lo que pretenden lo pueden conseguir con decretos y aplicando la violencia, como han hecho siempre y siguen haciendo.

¡POR EL FRENTE UNICO DEL PUEBLO!
¡LIBERTAD INMEDIATA DE LOS PRESOS POLÍTICOS!
¡SOCIALISMO O BARBARIE!
Madrid, 10 de abril de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La explotación del capital no cesa ni en tiempos de pandemia

Trabajador

En estos días, pese a la grave situación que vivimos, la maquinaria del capital no cesa. En los medios de comunicación a lo largo y ancho del país no paramos de ver cómo se alaba la “contribución” de empresarios con respecto a la lucha contra el coronavirus. Incluso representantes políticos como la presidenta de nuestra Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, alaba estas acciones por parte de la burguesía, incluso de grupos fascistas asesinos como el Frente Atlético.


Los medios muestran las donaciones de grandes burgueses como Amancio Ortega; dan alabanzas a las actuaciones brutalmente agresivas y violentas de las fuerzas policiales, las cuales han sufrido un repunte estos días; dan voz a personajes que se erigen como profesionales y conocedores supremos de la situación que terminan siendo peones del fascismo para difundir su mensaje… En definitiva, sale a la palestra lo más repulsivo de nuestra sociedad y los grandes olvidados siguen siendo los de siempre: los trabajadores.

La mayoría de trabajadores se están exponiendo cada día al virus, yendo a trabajar en un transporte público abarrotado y con empresas que no cumplen ni unas mínimas condiciones higiénicas que puedan garantizar la salud de los trabajadores. Muchos tuvieron (y tienen) que seguir trabajando pese a formar parte de sectores que no son esenciales en una situación como la que nos encontramos, pero para la burguesía y su Estado la economía es lo primero y la salud de los trabajadores es algo secundario.

La situación de los trabajadores de los denominados sectores esenciales no es mucho mejor. En la televisión se les llama héroes, se les aplaude todos los días, políticos y personajes famosos salen en redes dándoles las gracias… Esto no es más que una cortina de humo para tapar el penoso estado en el que se encuentran trabajando los sanitarios por culpa de años y años de recortes.

Todas estas “muestras de afecto” no son más que el resultado de romantizar una situación de explotación laboral extrema. No es héroe el sanitario que trabaja 24 horas sin parar, ni la cajera que trabaja 10 horas seguidas sin parar a un ritmo frenético, ni el ‘rider’ al que su empresa obliga a seguir repartiendo cosas completamente innecesarias actualmente; todos ellos son trabajadores explotados, obligados a poner su salud al límite más extremo posible.

Si en vez de aplaudirles nos paráramos a escucharles, sabríamos todo lo que están sufriendo los trabajadores durante esta pandemia. Sabríamos la estafa del hospital de campaña montado en el Ifema (montado en su mayoría por trabajadores del Ifema y voluntarios, y no únicamente por la UME, como se ha comentado a lo largo de estas semanas), el cual la presidenta Ayuso no ha parado de alabar y de engrandecer a base de falsedades. Los sanitarios destinados aquí denuncian que los pacientes están hacinados, que ellos están expuestos a los pacientes con coronavirus y que sufren una gran escasez de recursos materiales, entre otras cosas. Hasta tal punto llega la falta de material que los sanitarios del Ifema se tienen que “proteger” con bolsas de basura, con el evidente riesgo que esto conlleva. No es de extrañar, viendo estas penosas condiciones, que los sanitarios se estén infectando en masa.

Y como ellos, miles de trabajadores se están exponiendo a contagiarse o incluso morir por las deficientes condiciones laborales que padecen. Al igual que los sanitarios, los trabajadores de supermercado se están infectando debido a la pésima planificación del Estado y de las empresas de alimentación, que, principalmente durante las primeras semanas, dejaron a los trabajadores completamente expuestos, sin el material higiénico necesario, ante cientos de personas que se abarrotaban a comprar. Y como ellos, los riders y los repartidores en general, que tienen que ir casa por casa a entregar paquetes con el peligro que supone el hecho de que en su trabajo no se pueda mantener una distancia de seguridad necesaria.

No hay pandemia que frene el terrorismo patronal. Como siempre, son los trabajadores los que se parten la cara trabajando para mantener a la sociedad estable, sufriendo riesgos innecesarios y alentados por una patronal y un Estado criminales que superponen sus beneficios frente a todo lo demás. ¿Dónde están los empresarios en esta crisis, aparte de realizando ERTEs? ¿No eran ellos los que generaban la riqueza? ¿Por qué no trabajan ellos en vez de sus trabajadores?

Que todo esto se nos quede en la memoria. La próxima vez que salgas a aplaudir al balcón acuérdate de todos los criminales que están haciendo que los trabajadores mueran completamente abandonados. No romanticemos la explotación laboral, ni ahora ni nunca. Que paguen los criminales que por sus decisiones en favor de la economía están matando a miles de trabajadores.

Los trabajadores, que estamos demostrando -ahora y antes- que somos quienes producimos todo a pesar de cualquier dificultad, no vamos a salir de esta misera hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas, que es el sistema capitalista de producción. La clase obrera debe organizarse y conformar, junto con jubilados, estudiantes, parados, campesinos… su propio poder mediante un Frente Único del Pueblo que pueda construir el socialismo que nos libre de esta miseria y explotación capitalista y logremos la vida digna que nos merecemos.

¡No más explotación y miseria!
¡Salud y dignidad para la clase obrera!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




La sanitat a Catalunya durant la pandèmia de la Covid-19 encara pateix els efectes de les retallades i de la privatització

Sanidad

Des que es va decretar l’Estat d’alarma, la Generalitat de Catalunya no ha parat de tirar pilotes fora i culpar al Govern espanyol de la poca eficiència de les mesures preses. Aquesta critica se sustentaria si no fos perquè, culpant així al Govern, obvien la part de la culpa que els concerneix.

Fa una mica més d’una setmana, la Consellera de Presidència i Portaveu del Govern de la Generalitat, Meritxell Budó, en una conferència telemàtica, criticava les mesures adoptades per Sánchez: “Considerem que estan arribant tard i són insuficients. I no ho diem nosaltres, sinó empresaris, patronals, sindicats i moltes persones plenament afectades”. Perquè evidentment, per als representants polítics de la burgesia, l’important és l’opinió d’aquells als quals representen: empresaris, patronals i sindicats de l’Estat. L’ambigüitat dels termes “persones plenament afectades”, ens fa pensar que aquestes persones també deuen ser aquests mateixos burgesos.

El Conseller d’Interior, Miquel Buch, va acusar el Govern d’Espanya a principis de la pandèmia, en una entrevista a Catalunya Ràdio: “Li ha preocupat més (a Pedro Sánchez) agafar les competències de salut, Mossos d’Esquadra i transport, entre d’altres, en lloc de plantar cara a la pandèmia”. Ho va acusar de “embolicar-se amb la bandera” i de “no fer la feina”, no obstant això, no va fer cap crítica als seus antecessors polítics per totes les retallades emprades en sanitat i que ara paguem car. Així doncs, deixa clar que el seu interès passa per continuar traient més rèdit polític per la pugna de competències que té l’un o l’altre més que per les vides de les persones que han patit les seves polítiques.

Sense deixar de ser culpable el govern del PSOE-Podemos/IU, el govern de JuntsxCAT i ERC tampoc pot rentar-se les mans. Catalunya supera avui els 3.000 morts per COVID-19 mentre gran part del personal dels centres sanitaris es queixen de les condicions en les quals treballen i de la falta de recursos des que va començar l’epidèmia. I la culpa d’aquesta situació no implica simplement les últimes mesures preses per la crisi, sinó que ve de d’abans, d’una constant espoliació de recursos a la sanitat a Catalunya que van començar els pares polítics i ideològics dels quals ara continuen ostentant el Govern de la Generalitat.

El diari naciodigital.cat, publicava el dimarts 7 de març un article en el qual exposava els diferents sous que es guanyen en els centres sanitaris catalans en funció del càrrec que s’ocupa, segons si es tracta d’un centre privat, públic o concertat o si es tracta d’un hospital o un ambulatori.

L’Institut Català de Salut (ICS) posa a disposició les taules retributives dels centres públics, pactats en el 2019 entre sindicats i el Departament de Salut. En primer lloc, es pot comprovar com un gerent territorial pot cobrar anualment 70.417 i 97.627 euros en funció del territori que gestioni. En segon lloc, i ja entrant en els centres sanitaris, el director d’un hospital públic amb 450 llits pot arribar a cobrar 72.000 euros anuals. El director mèdic i el director econòmic cobrarien 63.859 i 62.600 euros bruts anuals respectivament. Un el subdirector d’infermeria tindria un sou de 42.300 euros bruts anuals. Si l’hospital comptés amb menys de 450 llits, l’escala seria la mateixa, però amb 5.000 euros menys de mitjana. Fins aquí, els sous dels càrrecs directius als hospitals públics.

Els sous van descendint i varien segons si es tracta d’un director clínic (51.700 euros bruts anuals) o un facultatiu (32.600 euros bruts anuals) en funció de si la jornada és de 37 hores o de 40 (poden arribar a créixer entre 10.000 i 12.000 euros bruts a l’any). Els diplomats sanitaris cobren entre 29.000 i 30.000 euros bruts anuals. Els subdirectors d’infermeria, uns 47.000 i els supervisors (responsables de cada unitat), 37.000 euros bruts anuals. El graó salarial més baix als hospitals públics segons les taules retributives, ho ocupen els auxiliars d’infermeria, que ingressen entre 19.800 i 20.500 euros bruts cada any, en funció de la seva experiència. Així doncs, el director d’un hospital públic a Catalunya pot arribar a cobrar al mes 5.000 euros més dels que cobra un auxiliar d’infermeria, quan probablement en aquests moments, el treball prestat per l’infermer està sent igual o més crucial, a més d’infinitament més arriscat, que el d’un directiu (urgències col·lapsades i cures constants als pacients).

En els centres d’atenció primària (CAP) els sous són més baixos. Els càrrecs directius en aquests centres poden arribar a compensar-ho ja que reben un complement de 5.000 euros si no exerceixen fora del sistema públic. No obstant això, un auxiliar d’infermeria d’Equips d’Atenció Primària, cobra sempre per sota dels 20.000 euros bruts anuals.

Segons l’article de naciodigital.cat, el president del Sector Primària del ICS del sindicat Metges de Catalunya (MC) i facultatiu del CAP Blanes, Javier O’Farrill, considera que els sous dels sanitaris que s’acaben d’incorporar als centres catalans, fan que aquests optin anar-se a treballar a zones frontereres com la Comunitat Valenciana, Aragó o França, ja que la diferència salarial respecte a aquests llocs, segons ell mateix, és abismal. Al·lega, que el sentiment de sobrecàrrega de treball és continu a causa de la falta de personal. La representant de CCOO a l’Hospital Arnau de Vilanova de Lleida també es queixa d’aquesta sobrecàrrega als hospitals i al·lega: «Ni metges ni infermers tenim les ràtios que ens toca. Hi ha 5,3 infermeres per cada 1.000 pacients, mentre que a Alemanya hi ha 13 i a França 9,8».

La vaga realitzada fa dos anys per part dels metges dels Centres d’Atenció Primària, es va saldar amb un pacte entre el sindicat Metges de Catalunya i el ICS. Des de llavors, segons naciodigital.cat, els especialistes tenen “12 minuts per atendre un pacient presencialment, sis si ho fan per telèfon i entre 45 minuts i una hora si es desplacen al seu domicili”. Si amb una grip comuna el sistema ja corria el risc de col·lapsar-se i pacients s’havien de quedar en els passadissos, amb el COVID-19, el problema ha anat a més. O’Farrill assenyala: “L’epidèmia s’ha trobat una sanitat esquelètica, a qui li demanen que rendeixi com si fos d’alt nivell. (…) Estem recollint els fruits de les retalladles”.

Avui els comunistes, volem recordar aquelles imatges atroces dels Mossos d’Esquadra agredint a sanitaris dels CAP durant la vaga al novembre del 2018. Els mateixos que llavors justificaven la violència, avui surten al balcó a aplaudir a aquests mateixos treballadors que lluitaven pels seus drets. Als mateixos hipòcrites, que des de la seva ignorància infinita utilitzen arguments tan puerils com “si critiques a la policia, després no els cridis quan tinguis un problema” els preguntem avui: A qui avises tu perquè cuidi de la teva salut? Qui són els que avui salven vides estant en condicions materials vergonyoses? A qui aplaudeixes cada dia al balcó i els anomenes heroi? Als mateixos que quan defensaven els seus drets i els teus drets, ignoraves i donaves suport a les agressions policials en contra seva. Ara resulta, que també eren agressions en contra teva, en contra de tots.

Les retallades dels governs d’Artur Mas i Zapatero van fer perdre 920 facultatius dels CAP i van representar una pèrdua de poder adquisitiu d’entre el 25% i el 30% dels treballadors sanitaris. La retallada salarial de Zapatero va ser del 5%. El Govern d’Espanya, es va comprometre a ingressar enguany el 60% de la paga extra de 2013, no obstant això, encara no s’ha percebut aquest ingrés. Per part seva, la Generalitat de Catalunya, es va comprometre a pagar durant el mes d’abril la totalitat de l’import del complement de productivitat, mesura pactada des del 2018.

L’any 2010, durant els últims espertenecs de vida del tripartit, o Govern d’Entesa com es va dir durant la seva segona legislatura, es va crear el SISCAT (Sistema Sanitari Integral d’Utilització Pública de Catalunya) amb l’objectiu d’ajuntar els serveis del ICS, amb la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP), sociosanitaris i el CAP. El Govern de la Generalitat d’Artur Mas, amb Boi Ruiz com a Conseller de Salut, va integrar l’Hospital General de Catalunya i la Clínica del Vallès a aquesta xarxa, tots dos, centres privats. Segons el Col·legi de Metges de Barcelona, avui el sector privat representa el 25% del total de l’activitat sanitària i un 50% de metges, combinen l’activitat en el sector públic i privat. I és que els sous de la pública més les condicions en les quals treballen, empenyen a molts metges a anar a la privada. No obstant això, treballar exclusivament per a la privada pot suposar una alta quantitat de diners en despeses. La xacra de la privatització de la sanitat per part de la burgesia a Catalunya es nota avui més que mai.

El conveni del SISCAT mostra que un treballador de la sanitat dins del sistema concertat cobra entre 27.700 i 41.500 euros bruts anuals, mentre que un infermer pot ingressar 28.000. El sou pot variar segons nocturnitat o responsabilitat, percentatges que també es van reduir en l’època de les retallades. La mateixa representant de CCOO a l’Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, diu que han demanat a la Generalitat que tots els treballadors, tant de la privada com de la pública, cobrin el mateix.

La sanitat privada a Catalunya, tant la que funciona pel seu compte, com la que té concerts amb la Generalitat, compta amb 9.000 llits. Amb l’arribada del coronavirus, moltes companyies d’assegurances mèdiques privades estan duent a terme ERTE’s, i ho fan, segons el Col·legi de Metges, perquè “només funcionen les urgències però les despeses es mantenen». ERTE en sanitat en un dels moments en els quals es necessita més personal sanitari. Això és la privatització, això és convertir la vida dels éssers humans en una mercaderia, això és, en definitiva, el capitalisme, un sistema salvatge i criminal.

Els fets mostren la necessitat del desenvolupament del sindicalisme de classe en el si del moviment obrer català i, les lluites dels treballadors de la sanitat catalana, testifiquen la necessitat del desenvolupament del sindicalisme classista, tant en el sector sanitari com en la resta dels sectors. Un sindicalisme que trenqui la lluita sectorialitzada i organitzi a la classe obrera unint la lluita dels diferents sectors en una única lluita de classes contra la burgesia, el seu sistema econòmic i el seu Estat, responsables dels mals que la classe obrera pateix. És necessari que el sindicalisme classista, combatiu, que organitzi als treballadors dins dels centres de treball, s’obri camí perquè això implica, també, l’afebliment de la burgesia. Un sindicalisme que es regeixi per uns principis de classe a internacionalistes, el sindicalisme dels sindicats de la FSM. Però la lluita transcendeix el terreny econòmic, es dóna també en el terreny polític i ideològic, per això és lluita de classes.

El COVID-19 ha mostrat en tota la seva dimensió el saqueig que la burgesia ha perpetrat al poble privatitzant els serveis públics. I si criminal ha estat el saqueig, encara més criminals són els que han planificat i executat tal saqueig, que van des de l’esquerra fins a la dreta del sistema perquè, al cap i a la fi, tots ells són iguals de capitalistes i iguals de marionetes dels monopolis, de la burgesia. L’Estat burgès, dels capitalistes, és un instrument d’opressió i saqueig en mans de la burgesia, els treballadors hem d’unir la lluita dels centres de treball amb la dels barris, i les diferents lluites dels diferents sectors del proletariat i unir-la en una única lluita contra la burgesia i el seu Estat, a fi d’acabar amb el capitalisme i establir un Estat en mans de la classe treballadora que atengui els nostres interessos com a classe. Per a això, aquesta unitat ha d’erigir-se en organització. Organització del poder de la classe obrera que es confronti a l’Estat, això és, el Front Únic del Poble.

Els treballadors, davant d’aquesta pandèmia, estem demostrant que som els únics capaços de solucionar les crisis enfront del caos i misèria cap a la qual ens empeny el capitalisme i el seu Estat. Hem de fer un salt i desfer-nos d’un sistema caducat que únicament ens porta problemes i que ens vengui al millor postor, el capitalisme, i apostar un sistema acord al desenvolupament i als interessos de la majoria: el socialisme.

Ja n’hi ha prou de titelles burgeses de l’una o l’altra índole enganyant al poble treballador català!
Per un sindicalisme de classe!
Per la unitat de totes les classes populars!
Socialisme o barbàrie!
Barcelona, 10 d’abril de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

La sanidad en Catalunya durante la pandemia de la Covid-19 aún sufre los efectos de los recortes y de la privatización

Desde que se decretó el Estado de alarma, la Generalitat de Catalunya no ha parado de tirar balones fuera y culpar al Gobierno español de la poca eficiencia de las medidas tomadas. Dicha critica se sustentaría si no fuera porque, culpando así al Gobierno, obvian la parte de la culpa que a ellos les atañe.

Hace algo más de una semana, la Consellera de Presidencia y Portavoz del Govern de la Generalitat, Meritxell Budó, en una conferencia telemática, criticaba las medidas adoptadas por Sánchez: “Consideramos que están llegando tarde y son insuficientes. Y no lo decimos nosotros, sino empresarios, patronales, sindicatos y muchas personas plenamente afectadas”. Porque evidentemente, para los representantes políticos de la burguesía, lo importante es la opinión de aquellos a los que representan: empresarios, patronales y sindicatos del Estado. La ambigüedad de los términos “personas plenamente afectadas”, nos hace pensar que esas personas también deben ser esos mismos burgueses.

El Conseller d’Interior, Miquel Buch, acusó al Gobierno de España a principios de la pandemia, en una entrevista en Catalunya Ràdio: “Le ha preocupado más (a Pedro Sánchez) coger las competencias de salud, Mossos d’Esquadra y transporte, entre otros, en lugar de plantar cara a la pandemia”. Lo acusó de “envolverse con la bandera” y de “no hacer el trabajo”, sin embargo, no hizo ninguna crítica a sus antecesores políticos por todos los recortes empleados en sanidad y que ahora pagamos caro. Así pues, deja claro que su interés pasa por seguir sacando más rédito político por la pugna de competencias que tiene uno u otro más que por las vidas de las personas que han sufrido sus políticas.

Sin dejar de ser culpable el gobierno de PSOE-Podemos/IU, el Govern de JuntsxCAT y ERC tampoco puede lavarse las manos. Catalunya supera hoy los 3.000 muertos por COVID-19 mientras gran parte del personal de los centros sanitarios se quejan de las condiciones en las que trabajan y de la falta de recursos desde que empezó la epidemia. Y la culpa de esta situación no implica simplemente a las últimas medidas tomadas por la crisis, sino que viene de atrás, de una constante expoliación de recursos a la sanidad en Catalunya que empezaron los padres políticos e ideológicos de los que ahora continúan ostentando el Govern de la Generalitat.

El diario naciodigital.cat, publicaba el martes 7 de marzo un artículo en el que exponía los diferentes sueldos que se ganan en los centros sanitarios catalanes en función del cargo que se ocupa, según si se trata de un centro privado, público o concertado o si se trata de un hospital o un ambulatorio.

L’Institut Català de Salut (ICS) pone a disposición las tablas retributivas de los centros públicos, pactados en el 2019 entre sindicatos y el Departament de Salut. En primer lugar, se puede comprobar cómo un gerente territorial puede cobrar anualmente 70.417 o 97.627 euros en función del territorio que gestione. En segundo lugar, y ya entrando en los centros sanitarios, el director de un hospital público con 450 camas puede llegar a cobrar 72.000 euros anuales. El director médico y el director económico cobrarían 63.859 y 62.600 euros brutos anuales respectivamente. Un subdirector de enfermería tendría un sueldo de 42.300 euros brutos anuales. Si el hospital contara con menos de 450 camas, la escala sería la misma, pero con 5.000 euros menos de media. Hasta aquí, los sueldos de los cargos directivos en los hospitales públicos.

Los sueldos van descendiendo y varían según si se trata de un director clínico (51.700 euros brutos anuales) o uno facultativo (32.600 euros brutos anuales) en función de si la jornada es de 37 horas o de 40 (pueden llegar a crecer entre 10.000 y 12.000 euros brutos al año). Los diplomados sanitarios cobran entre 29.000 y 30.000 euros brutos anuales. Los subdirectores de enfermería, unos 47.000 y los supervisores (responsables de cada unidad), 37.000 euros brutos anuales. El escalón salarial más bajo en los hospitales públicos según las tablas retributivas, lo ocupan los auxiliares de enfermería, que ingresan entre 19.800 y 20.500 euros brutos cada año, en función de su experiencia. Así pues, el director de un hospital público en Catalunya puede llegar a cobrar al mes 5.000 euros más de los que cobra un auxiliar de enfermería, cuando probablemente en estos momentos, el trabajo prestado por el enfermero está siendo igual o más crucial, además de infinitamente más arriesgado, que el de un directivo (urgencias colapsadas y cuidados constantes a los pacientes).

En los centros de atención primaria (CAP) los sueldos son más bajos. Los cargos directivos en estos centros pueden llegar a compensarlo ya que reciben un complemento de 5.000 euros si no ejercen fuera del sistema público. Sin embargo, un auxiliar de enfermería de Equipos de Atención Primaria, cobra siempre por debajo de los 20.000 euros brutos anuales.

Según el artículo de naciodigital.cat, el presidente del Sector Primaria del ICS del sindicato Médicos de Cataluña y facultativo del CAP Blanes, Javier O’Farrill, considera que los sueldos de los sanitarios que se acaban de incorporar a los centros catalanes, hacen que éstos opten por irse a trabajar a zonas fronterizas como Comunitat Valenciana, Aragón o Francia, ya que la diferencia salarial con respecto a estos lugares, según él mismo, es abismal. Alega que el sentimiento de sobrecarga de trabajo es continuo debido a la falta de personal. La representante de CCOO en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida también se queja de dicha sobrecarga en los hospitales y alega: «Ni médicos ni enfermeros tenemos las ratios que nos toca. Hay 5,3 enfermeras por cada 1.000 pacientes, mientras que en Alemania hay 13 y en Francia 9,8».

La huelga realizada hace dos años por parte de los médicos de los Centres d’Atenció Primària se saldó con un pacto entre el sindicato Metges de Catalunya y el ICS. Desde entonces, según naciodigital.cat, los especialistas tienen “12 minutos para atender un paciente presencialmente, seis si lo hacen por teléfono y entre 45 minutos y una hora si se desplazan a su domicilio.” Si con una gripe común el sistema ya corría el riesgo de colapsarse y pacientes se tenían que quedar en los pasillos, con el COVID-19, el problema ha ido a más. O’Farrill señala: “La epidemia se ha encontrado una sanidad esquelética, a la que piden que rinda como si fuera de alto nivel. (…) Estamos recogiendo los frutos de los recortes».

Hoy los comunistas queremos recordar esas imágenes atroces de los Mossos d’Esquadra agrediendo a sanitarios de los CAP durante aquella huelga de noviembre del 2018. Los mismos que entonces justificaban la violencia, hoy salen al balcón a aplaudir a esos mismos trabajadores que luchaban por sus derechos. A los mismos hipócritas, que desde su ignorancia infinita utilizan argumentos tan pueriles como “si criticas a la policía, luego no los llames cuando tengas un problema” les preguntamos hoy: ¿A quién llamas tú para que cuide de tu salud? ¿Quiénes son los que hoy salvan vidas estando en condiciones materiales vergonzosas? ¿A quién sales a aplaudir cada día al balcón y llamas héroe? A los mismos que cuando defendían sus derechos y tus derechos, ignorabas y apoyabas las agresiones policiales en su contra. Resulta ahora, que también eran agresiones en tu contra, en contra de todos.

Los recortes de los gobiernos de Artur Mas y Zapatero hicieron perder 920 facultativos de los CAP y representaron una pérdida de poder adquisitivo de entre el 25% y el 30% de los trabajadores sanitarios. El recorte salarial de Zapatero fue del 5%. El Gobierno de España, se comprometió a ingresar este año el 60% de la paga extra de 2013, sin embargo, aún no se ha percibido dicho ingreso. Por su parte, la Generalitat de Catalunya se comprometió a pagar durante el mes de abril la totalidad del importe del complemento de productividad, medida pactada desde el 2018.

En el año 2010, durante los últimos coletazos de vida del tripartit, o Govern d’Entesa como se llamó en su segunda legislatura, se creó el SISCAT (Sistema Sanitari Integral d’Utilització Pública de Catalunya) con el objetivo de juntar los servicios del ICS, con la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP), sociosanitarios y el CAP. El Govern de la Generalitat de Artur Mas, con Boi Ruiz como Conseller de Salut, integró el Hospital General de Catalunya y la Clínica del Vallès a dicha red, ambos, centros privados. Según el Colegio de Médicos de Barcelona, hoy el sector privado representa el 25% del total de la actividad sanitaria y un 50% de médicos, combinan la actividad en el sector público y privado. Y es que los sueldos de la pública más las condiciones en las que trabajan, empujan a muchos médicos a ir a la privada. Sin embargo, trabajar exclusivamente para la privada puede suponer una alta cantidad de dinero en gastos. La lacra de la privatización de la sanidad por parte de la burguesía en Catalunya se nota hoy más que nunca.

El convenio del SISCAT muestra que un trabajador de la sanidad dentro del sistema concertado cobra entre 27.700 y 41.500 euros brutos anuales, mientras que un enfermero puede ingresar 28.000. El sueldo puede variar según nocturnidad o responsabilidad, porcentajes que también se redujeron en la época de los recortes. La misma representante de CCOO en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, dice que han pedido a la Generalitat que todos los trabajadores, tanto de la privada como de la pública, cobren lo mismo.

La sanidad privada en Catalunya, tanto la que funciona por su cuenta, como la que tiene conciertos con la Generalitat, cuenta con 9.000 camas. Con la llegada del coronavirus, muchas compañías de seguros médicos privados están llevando a cabo ERTEs, y lo hacen, según el Colegio de Médicos, porque “sólo funcionan las urgencias pero los gastos se mantienen». ERTE en sanidad en uno de los momentos en los que se necesita más personal sanitario. Eso es la privatización, eso es convertir la vida de los seres humanos en una mercancía, eso es, en definitiva, el capitalismo, un sistema salvaje y criminal.

Los hechos muestran la necesidad del desarrollo del sindicalismo de clase en el seno del movimiento obrero catalán y, las luchas de los trabajadores de la sanidad catalana, atestiguan la necesidad del desarrollo del sindicalismo clasista, tanto en el sector sanitario como en el resto de los sectores. Un sindicalismo que rompa la lucha sectorializada y organice a la clase obrera uniendo las luchas de los diferentes sectores en una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico y su Estado, responsables de los males que la clase obrera padece. Es necesario que el sindicalismo clasista, combativo, que organice a los trabajadores dentro de los centros de trabajo, se abra camino porque ello implica, también, el debilitamiento de la burguesía. Un sindicalismo que se rija por unos principios de clase a internacionalistas, el sindicalismo de los sindicatos de la FSM. Pero la lucha trasciende el terreno económico, se da también en el terreno político e ideológico, por ello es lucha de clases.

El COVID-19 ha mostrado en toda su dimensión el saqueo que la burguesía ha perpetrado al pueblo privatizando los servicios públicos. Y si criminal ha sido el saqueo, todavía más criminales son los que han planificado y ejecutado tal saqueo, que van desde la izquierda hasta la derecha del sistema pues, al fin y al cabo, todos ellos son igual de capitalistas e igual de marionetas de los monopolios, de la burguesía. El Estado burgués, de los capitalistas, es un instrumento de opresión y saqueo en manos de la burguesía, los trabajadores debemos unir la lucha de los centros de trabajo con la de los barrios y las diferentes luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra la burguesía y su Estado, al objeto de acabar con el capitalismo y establecer un Estado en manos de la clase trabajadora que atienda a nuestros intereses como clase. Para ello, esa unidad debe erigirse en organización. Organización de poder de la clase obrera que se confronte al Estado, esto es, el Frente Único del Pueblo.

Los trabajadores, ante esta pandemia, estamos demostrando que somos los únicos capaces de solventar las crisis frente al caos y miseria hacia la que nos empuja el capitalismo y su Estado. Debemos dar un salto y despojarnos de un sistema caducado que únicamente nos trae problemas y que nos vende al mejor postor, el capitalismo, y apostar un sistema acorde al desarrollo y a los intereses de la mayoría: el socialismo.

¡Basta de títeres burgueses de una u otra índole engañando al pueblo trabajador catalán!
¡Por un sindicalismo de clase!
¡Por la unidad de todas las clases populares!
¡Socialismo o barbarie!
Barcelona, 10 de abril de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya