1

CCOO y UGT, los primeros enemigos de los trabajadores en Correos

Correos
 
El pasado día 29 de marzo, los Secretarios Generales de CCOO y de UGT en Correos entregaron una carta al Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en nombre de ambos sindicatos.

En dicha carta, estos dos sindicatos consideran el papel relevante de Correos como un servicio público para los ciudadanos, de tal modo que puedan vivir el confinamiento en las mejores condiciones posibles, al igual que la sanidad, los transportes o los bomberos. Estos dos sindicatos se quejan al ministro de la imposición sin negociación con ellos de la implementación de lo recogido en el RD de Alarma aprobado el 14 de marzo, señalando esa razón como el motivo del “caos organizativo mayúsculo” al que se ha sumido “al conjunto de la compañía pública”, denunciando en dicha carta que ello implicó que “se obligó a miles de trabajadores/as a trabajar sin EPI y protección suficiente desde la noche del día 15 de marzo, lo cual ha llevado a que en Correos haya una altísima curva de contagios y cuarentenas, solo explicable por la excesiva exposición al contagio a la que se ha obligado a la plantilla”.

Por ello, tras la aprobación de las nuevas medidas adoptadas por el Consejo de Ministros contenidas en el Real decreto de 29 de marzo, esos sindicatos quieren que, esta vez, la Dirección de la empresa les tenga en consideración a la hora de “delimitar las actividades que Correos debe prestar, tanto las esenciales recogidas en el RD de 14 de marzo (y su posterior modificación en el RD de 17 de marzo), como aquéllas incluidas en el Servicio Postal Universal”.

Mientras la semana pasada los trabajadores de Correos realizaron las actividades contempladas en el Servicio Postal Universal, y ante la intención del Gobierno de hacer más fuerte el confinamiento, estas dos centrales sindicales que llevan décadas traicionando a los trabajadores, de Correos en particular y del conjunto del Estado español, en general, señalan al ministro que aparte de las que ya realizaban, pueden además, realizar “notificaciones administrativas” o, lo más vergonzoso, “paquetería de venta por internet, telefónica o correspondencia” y es que, claro está, a CCOO y UGT le importa mucho más que el negocio de empresas como Amazon vaya bien a que los trabajadores de Correos realicen el confinamiento.

Y hay que tener muy poca vergüenza para apelar en estos momentos al carácter público de Correos cuando están haciendo lo posible y lo indecible por privatizar dicha Empresa. Son esos sindicatos, CCOO y UGT, los primeros que animan a los funcionarios que todavía persisten en Correos a que pidan traslados a otros cuerpos del Estado, como por ejemplo la Seguridad Social, ante la posibilidad clara de privatización de la Empresa Estatal.

Dicen en la carta “CCOO y UGT consideramos que Correos puede y debe ser un servicio público central del Estado”. Sin embargo, esos dos sindicatos han colaborado y siguen colaborando con el Estado en los pasos necesarios para que Correos, finalmente, deje de ser pública, es decir, están colaborando con los sucesivos Gobiernos del Capital para la privatización de Correos. Proceso privatizador que se inicia en el año 1991 cuando Correos se transforma en un Organismo Autónomo de carácter comercial, cuando siempre había sido una Dirección General. En el año 1998 se da un salto cualitativo en el proceso de privatización de Correos con la aprobación por parte de las Cortes Generales de la Ley 24/1998, también llamada Ley de Servicio Postal Universal y de la Liberalización de los Servicios Postales, que era una transposición de la directiva postal de la Unión Europea 97/67/CE para la privatización de los Servicios Postales. Dicha ley generó un rechazo considerable en Correos, se convocaron varias huelgas en contra de lo que señalaban como la muerte del servicio público. Sin embargo, esas huelgas, que tuvieron en principio un carácter unitario, fueron desactivadas por el Gobierno alcanzando un acuerdo con CCOO y la Intersindical Gallega, donde ese sindicato que hoy, sin pudor ni vergüenza, reivindica a Correos como servicio público, no tuvo reparo en tragar que operadores privados acapararan servicios postales más rentables económicamente, debiéndose hacer cargo el operador público – CORREOS – del servicio público más deficitario. En el año 2000 se produjo otro paso decisivo, tanto para la privatización de Correos, como para dividir a los trabajadores de Correos en dos: el personal laboral, por un lado, y los funcionarios por el otro, ya que por la Ley 14/2000 de 29 de diciembre de medidas fiscales en su artículo 58, Correos pasa a constituirse como Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, Sociedad Anónima. Es decir, Correos se estructura como una Sociedad Anónima.

Y a partir de aquí, la división de la plantilla en dos: Personal laboral adscritos a un Convenio de Empresa regido por el marco del Estatuto de los Trabajadores, y otra norma para el personal funcionario. También se empiezan a generar las bolsas de trabajo, es decir, la precariedad y la temporalidad tocan a la puerta de Correos. Una precariedad patente cuando se aprecia la nómina de un cartero, los cuales no pueden enfermar porque gran parte de su salario viene ligado al no absentismo, contemplándose como absentismo el enfermar. Llegando a la situación en la que se está hoy, donde en Correos cada vez hay menos funcionarios, más personal laboral y más personal de la bolsa, es decir, se han precarizado las condiciones laborales. Y no sólo eso, sino que los trabajadores de Correos cada vez tienen que lindear más, es decir, tienen que cubrir una zona mayor como consecuencia del éxodo de funcionarios y una reposición de trabajadores insuficiente. Así, Correos hoy está conformado en torno a un 25% de funcionarios y de un 75% de personal laboral.

Este marco laboral ha sido definido no sólo por unos Gobiernos enemigos de lo público, títeres de los monopolios y de la UE que no dudan en robar al pueblo por la vía de la privatización para entregárselo a sus amos, los grandes empresarios, sino también por los dos sindicatos que firman esa carta al ministro del pasado 29 de marzo y que, sin vergüenza alguna, reivindican a Correos como servicio público cuando han colaborado, y siguen haciéndolo, en la privatización de Correos y su deterioro, el cual se acentúa desde finales de 2010 con la aprobación de la Ley del Servicio Postal Universal.

¡Vergüenza le debería dar a CCOO y UGT en Correos preocuparse más de los intereses de los monopolios que de que los trabajadores de Correos puedan hacer el confinamiento! ¡Vergüenza le debería dar a CCOO y UGT los convenios que firman que son auténticos actos de traición a la plantilla de CORREOS! ¡Vergüenza les debería dar preocuparse más en ser Dirección de Empresa que en ser sindicatos que defiendan los intereses de los trabajadores y los organicen contra las agresiones que han perpetrado los sucesivos Gobiernos! Pero no les da vergüenza porque para ello hay que tener vergüenza, cosa de la que adolecen estos sindicatos desde hace mucho tiempo ya.

El capitalismo monopolista de Estado y sus nocivas políticas han llevado al desmantelamiento de la sanidad pública, han precarizado cada vez más la educación pública, en definitiva, han liquidado los servicios públicos al objeto de entregárselos regalados a los empresarios, en lo que es un robo a los trabajadores y una transferencia de riqueza hacia los empresarios. Esa política, dictada por los monopolios y su Gobierno europeo, la UE, que ha sido ejecutada por los Gobiernos entregados al Capital de PP y PSOE, no sólo ha llevado a la clase obrera a la indigencia material, sino que nos muestra que el capitalismo monopolista ya no se sostiene, como tampoco la UE que se ha desenmascarado tal y como es, una organización nacida para expoliar a los pueblos de Europa y del mundo y satisfacer los intereses de los monopolios alemanes, fundamentalmente. Y dentro de toda esa podredumbre, de ese capitalismo putrefacto que tanto daño hace a los trabajadores, tienen que incluirse los sindicatos entregados al capital, que no son más que extensiones del Estado capitalista y de los monopolios, como son CCOO y UGT.

Los trabajadores nos enfrentamos a momentos decisivos en los que, con un Estado absolutamente quebrado ya, la patronal va a intentar una nueva reforma laboral que “flexibilice el empleo” todavía más, es decir, que permita a los empresarios pagar menos y explotar mucho más a los trabajadores. Asimismo, van a tratar de saquear lo poco que quede, continuando por la senda de las privatizaciones. La burguesía se halla en guerra abierta contra los trabajadores, guerra sin cuartel en el terreno de la ideología a través de sus medios de comunicación, medios de manipulación de masas, y de sus caballos de Troya dentro del movimiento obrero, como son CCOO y UGT, los cuales pretenden conducir a los trabajadores por la vía del interclasismo, que no es más que el sometimiento y la subordinación de la clase obrera, y sus intereses, a la burguesía y los intereses de ésta.

Los trabajadores debemos ahora más que nunca rebelarnos ante esta situación de miseria que vivimos hoy y que se agudizará aún más, y pronto. La clase obrera debe caminar junto con el resto de las capas populares afectadas por el capitalismo, que es el auténtico mal que hay que combatir. Y la lucha debemos darla en un Frente Único del Pueblo que aglutine la política del pueblo trabajador, de los campesinos, de los estudiantes, de los parados, etc… y que permita la superación del criminal sistema capitalista y la construcción del Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora, que le permita vivir con la dignidad que se merece.

 

¡Contra las privatizaciones, socialización de todas las empresas!
¡Por la unidad de la clase obrera, por la construcción del Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o Barbarie!

Madrid, 31 de marzo de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El coronavirus no entén de fronteres, però sí de barris i de classes

Mapa
 
Després de dues setmanes de confinament, sembla que gairebé cada dia es desmunten les excuses i cortines de fum amb les quals tracten d’ocultar les contradiccions de les mesures dutes a terme per aquest Govern titella de la burgesia. Aquest dissabte 29 de març, ens despertàvem amb què la Generalitat de Catalunya havia publicat un mapa amb el qual es pot veure l’evolució del virus al llarg de Catalunya. El propi mapa desmunta el discurs de Pedro Sánchez que aquesta pandèmia la patim junts, que no entén ni de fronteres ni de classes socials.

El diari El Periódico ha publicat un article en el qual es feia esment sobre el fet que els barris de la ciutat de Barcelona més afectats són els més pobres – els de l’eix Besòs i Llobregat – i és que, com es diu en el propi article d’aquest diari: “les males condicions de vida dels seus veïns eren incompatibles amb els consells mèdics d’extremar les mesures d’higiène, per la precarietat dels seus habitatges. A més, en aquests entorns predominen uns perfils professionals incompatibles amb el teletreball, molta gent treballant en supermercats, en fàbriques o en serveis de neteja, amb el qual el confinament en ocasions és una utopia”.

D’altra banda, el barri de Sant Gervasi-Galvany – entorn de Sarrià, les Tres Torres i la Bonanova – és el que compta amb menys infectats. El percentatge d’infectats a Nou Barris (0,36%) triplica el de Sarrià-Sant Gervasi (0,11%). Es pot dir més alt, però no més clar, el coronavirus afecta més als barris obrers que als barris burgesos. Els obrers que han de vendre la seva força de treball, que pateixen la precarització quan no depenen de l’economia informal i que no tenen cap capacitat d’estalvi i viuen al dia, tenen unes condicions materials de vida que els nega el confinament, amb independència de les paraules que el divendres el Govern Central digués, anunciant que es cancel·laven les activitats productives no necessàries. Una mesura que no sols arriba tard, i malament, sinó que demostra que el Govern viu una realitat que a la majoria més important dels seus ciutadans li és aliena.

El nostre Partit no ha parat de dir que la burgesia està utilitzant aquest virus com una cortina de fum per a justificar la fallida del seu sistema econòmic, el capitalisme monopolista. D’aquesta forma aprofitaran per a reestructurar les plantilles, a fi d’establir les bases per a, en el nou escenari, aguditzar més l’explotació contra els treballadors, intentant ocultar que el problema real és que el capitalisme no sosté ja el pes que se cern sobre ell. És un sistema moribund on les relacions de producció no es corresponen ja amb el desenvolupament de forces productives, de tal manera que objectivament es donen totes les condicions per a la revolució social, per a manar al capitalisme a la deixalleria de la història i que sigui substituït per un sistema superior, on les relacions de producció estiguin harmonitzades amb l’enorme desenvolupament de les forces productives.

El mapa publicat per la Generalitat és una eina per a veure els fruits de la contradicció feta mesura, la de confinar-se a les nostres cases només podent sortir a comprar, arriscant-nos a una amonestació econòmica o fins i tot a una agressió física si no justifiquem aquesta sortida. L’entitat en defensa de la igualtat de drets SOS Racisme, publicava en un comunicat el dia 27 de març que el control, l’abús policial i les identificacions per perfil ètnic s’han disparat. El Servei d’Atenció i Denúncia (SAiD) ha registrat un considerable augment de notificacions per abusos policials des del començament de l’estat d’alarma. No obstant això, veiem com després hem hagut de continuar anant a la feina amb la qual quatre paràsits viuen a cor què vols de la plusvàlua que ens és robada i que ha creat amb la seva suor. On les condicions de salubritat i d’higiène no es respecten amuntegant-se centenars i fins i tot milers d’obrers.

Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya cridem a la construcció del Front Únic del Poble per a unir totes les lluites dels diferents sectors del proletariat en una única lluita de classe contra la burgesia i el seu Estat. Són els autèntics responsables dels mals que el poble treballador pateix, de tal manera que aquest Front Únic del Poble no sols ha de ser un instrument de lluita contra l’arrel dels nostres problemes sinó que, també, s’ha de constituir com un contrapoder obrer al poder de l’Estat dels capitalistes, el qual serveixi per a imposar els nostres interessos de classe i satisfer les nostres necessitats, cosa que mai farà l’Estat capitalista, responsable de tots els nostres mals, de tots els nostres problemes. Així mateix, també cridem als obrers més conscients en termes de la lluita de classe i la necessitat d’organització dels comunistes, de l’avantguarda del proletariat, a nodrir les files del nostre Partit per a acréixer la nostra força en la tasca de fusionar el marxisme-leninisme amb les masses proletàries condició sine qua non perquè el proletariat pugui portar a terme la seva missió històrica, que no és una altra que emancipar-se de l’explotació capitalista acabant amb el capitalisme i construint el socialisme.

 

Per la construcció del Front Únic del Poble!
A baix el capitalisme monopolista!
Socialisme o barbàrie!

Barcelona, 30 de març de 2020

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) a Barcelona

El coronavirus no entiende de fronteras, pero sí de barrios y de clases

 

Tras dos semanas de confinamiento, parece que casi cada día se desmontan las excusas y cortinas de humo con las que tratan de ocultar las contradicciones de las medidas llevadas a cabo por este Gobierno títere de la burguesía. Este sábado 28 de marzo, nos despertábamos con que la Generalitat de Catalunya había publicado un mapa con el que ver la evolución del virus a lo largo de Catalunya. El propio mapa desmonta el discurso de Pedro Sánchez de que esta pandemia la sufrimos juntos, de que no entiende ni de fronteras ni de clases sociales.

El diario El Periódico ha publicado un artículo en el que se hacía mención al hecho de que los barrios de la ciudad de Barcelona más afectados son los más pobres – los del eje Besòs y Llobregat – y es que, como dicen en el propio artículo de dicho diario: “las malas condiciones de vida de sus vecinos eran incompatibles con los consejos médicos de extremar las medidas de higiene, por lo precario de sus viviendas. Además, en estos entornos predominan unos perfiles profesionales incompatibles también con el teletrabajo, mucha gente trabajando en supermercados, en fábricas o en servicios de limpieza, con lo que el confinamiento en demasiadas ocasiones es una utopía”.

Por otro lado, el barrio de Sant Gervasi-Galvany – entorno de Sarrià, les Tres Torres y la Bonanova – es el que cuenta con menos infectados. El porcentaje de infectados en Nou Barris (0,36%) triplica el de Sarrià-Sant Gervasi (0,11%). Se puede decir más alto, pero no más claro, que el coronavirus afecta más a los barrios obreros que a los barrios burgueses. Los obreros que han de vender su fuerza de trabajo, que sufren la precarización cuando no dependen de la economía sumergida y que no tienen capacidad de ahorro alguna y viven al día, tienen unas condiciones materiales de vida que les niega el confinamiento, con independencia de las palabras que el viernes el Gobierno Central dijese, anunciando que se cancelaban las actividades productivas no necesarias. Una medida que no sólo llega tarde, y mal, sino que demuestra que el Gobierno vive una realidad que a la mayoría más importante de sus ciudadanos le es ajena.

Nuestro Partido no ha parado de decir que la burguesía está utilizando este virus cómo una cortina de humo para justificar la bancarrota de su sistema económico, el capitalismo monopolista. De esta forma aprovecharán para reestructurar las plantillas, al objeto de sentar las bases para, en el nuevo escenario, agudizar más la explotación contra los trabajadores, tratando de ocultar que el problema real es que el capitalismo no sostiene ya el peso que se cierne sobre él. Es un sistema moribundo donde las relaciones de producción no se corresponden ya con el desarrollo de fuerzas productivas, de tal modo que objetivamente se dan todas las condiciones para la revolución social, para mandar al capitalismo al estercolero de la historia y que sea sustituido por un sistema superior, donde las relaciones de producción estén armonizadas con el enorme desarrollo de las fuerzas productivas.

El mapa publicado por la Generalitat es una herramienta para ver los frutos de la contradicción hecha medida, la de confinarse en nuestras casas sólo pudiendo salir a comprar, arriesgándonos a una amonestación económica o incluso a una agresión física si no justificamos esa salida. La entidad en defensa de la igualdad de derechos SOS Racisme, publicaba en un comunicado el día 27 de marzo que el control, el abuso policial y las identificaciones por perfil étnico se han disparado. El Servei d’Atenció i Denúncia (SAiD) ha registrado un considerable aumento de notificaciones por abusos policiales desde el comienzo del estado de alarma. Sin embargo, vemos como luego hemos tenido que seguir acudiendo al trabajo con el que cuatro parásitos viven a cuerpo de rey de la plusvalía que le es robada a la clase trabajadora y que ha creado con su sudor, dónde las condiciones de salubridad y de higiene no se respetan amontonándose centenares e incluso millares de obreros.

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya llamamos a la construcción del Frente Único del Pueblo para unir todas las luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha de clase contra la burguesía y su Estado, auténticos responsables de los males que el pueblo trabajador sufre, de tal manera que ese Frente Único del Pueblo no sólo sea un instrumento de lucha contra la raíz de nuestros problemas sino que, también, se vaya constituyendo como un contrapoder obrero al poder del Estado de los capitalistas el cual sirva para imponer nuestros intereses de clase y satisfacer nuestras necesidades de clase, cosa que jamás hará el Estado capitalista, responsable de todos nuestros males, de todos nuestros problemas. Asimismo, también llamamos a los obreros más conscientes en términos de la lucha de clase y la necesidad de organización de los comunistas, de la vanguardia del proletariado, a nutrir las filas de nuestro Partido para acrecentar nuestra fuerza en la labor de fusionar el marxismo-leninismo con las masas proletarias, condición sine qua non para que el proletariado pueda llevar a término su misión histórica, que no es otra que emanciparse de la explotación capitalista acabando con el capitalismo y construyendo el socialismo.

 

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!
¡Abajo el capitalismo monopolista!
¡Socialismo o barbarie!

Barcelona, 30 de marzo de 2020

Comité Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) en Barcelona




El oportunismo siempre sale en defensa del Capitalismo Monopolista, siempre al servicio de la burguesía

Oportunismo
 
La irrupción y la expansión del coronavirus han sacado a flote las deficiencias de una sociedad en franca decadencia. El aura de fortaleza inexpugnable que hasta hoy gozaba la Unión Europea – antaño Comunidad Económica Europea – se va disipando a gran velocidad y sale a la superficie el verdadero propósito de su creación, que no fue otro que la defensa a ultranza de los monopolios de nuestro continente, alineados bajo los auspicios e influencia de los EEUU, frente a la competencia de los demás grupos monopólicos del mundo. No se puede hacer un análisis fidedigno de ningún fenómeno que afecte al comportamiento de la UE, sin tener en consideración el lugar que ocupa en el mundo.

Hasta la aparición del coronavirus la visión de una Europa compacta y “solidaria” embaucaba al ciudadano, pero este mundo hábilmente sostenido en arenas movedizas se va resquebrajando ante nuestros ojos, porque desde hace ya algún tiempo las condiciones subjetivas y exteriores que cimentaban la supuesta unidad europea, han dejado de existir.

Una grave crisis estructural afecta al capitalismo mundial desde hace décadas, la cual se ha podido neutralizar en Europa mientras ésta lo podía ocultar por medio de mentiras y, especialmente, por el sometimiento a los bancos y monopolios alemanes, ingleses y franceses, de los países más endebles, entre ellos España.

La pandemia ha puesto al descubierto las miserias de una falsa unidad continental, sacando a flote la precariedad estructural y superestructural de la crisis. La solución a la epidemia requiere la movilización de ingente cantidad de dinero que no existe y que va a incidir muy negativamente en el sostenimiento económico del capitalismo en todos los países.

Las diferencias entre las naciones que componen la UE son patentes debido a que es incuestionable que en estos instantes el coronavirus solapa el devenir de una exacerbación de la crisis mundial que cuestiona indefectible la existencia del capitalismo. Cada país trata de zafar el período crítico del coronavirus con el menor costo posible, mientras los dominantes en la UE intentan obviar interesadamente la solidaridad para luego poder resistir en mejores condiciones la competencia inter-imperialista en la crisis estructural o de supervivencia.

En este escenario España pagará con creces las reformas estructurales que a lo largo de su pertenencia a la UE ha tenido que llevar a cabo, quedando como una economía terciaria o de servicios, por lo que ahora depende de las industrias alemanas, francesas, del Banco Central Europeo, etc. De nada ha servido su sometimiento en todas las áreas a los grandes europeos y a EE.UU, incluso participando en sucesivas guerras de intereses imperialistas.

Por lo visto, la crisis del coronavirus está sirviendo como justificación para que una parte de la “izquierda” de nuestro país, incluso algún que otro grupo “comunista”, exhumen de sus entrañas todo el oportunismo que atesoran.

Resulta denigrante que los oportunistas traten de ocultar la naturaleza imperialista del Estado español. Su oportunismo es tal que soslayan que las fuerzas represivas y el ejército de nuestro país están bajo los servicios de los monopolios extranjeros, por lo que han participado y continúan participando en numerosas guerras de rapiña. Tal es el caso del PCE que no tiene reparos en agradecer a las unidades militares, concretamente a la UME, su labor en la crisis del coronavirus, creando en el pueblo un clima de aceptación a las fuerzas represivas que, hoy por hoy, sostienen el capitalismo monopolista y la monarquía.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al pueblo trabajador, único creador de las riquezas materiales y espirituales de la sociedad española, para que hagan oídos sordos a aquellos que tratan de engañarlos con mentiras.

Debemos estar en alerta, y preparados, porque con la excusa de la pandemia intentarán cargar sobre nuestras espaldas todo el coste de la crisis. Por el contrario, desde ya, hacemos un llamamiento para estar preparados con el propósito de repeler las medidas que a ciencia cierta impondrá el gobierno actual o cualquier otro, que solo servirán para sacar de la crisis a los ricos a costa de nuestros sufrimientos: paro, pobreza, desahucios, muertes.

Hoy más que nunca debemos forjar la unidad de todos los trabajadores, de la ciudad y del campo, para enfrentarnos activamente contra el capitalismo, el único culpable de todas nuestras desdichas. A tal fin os llamamos a integraros en las filas del FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO para unir nuestros esfuerzos y dirigirlos hacia el único objetivo posible: EL SOCIALISMO.

 

¡ABAJO EL CAPITALISMO!
¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!
¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 30 de marzo de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El gobierno “progresista” al rescate de las empresas

Estado
 
Tras la publicación del Real Decreto-ley 9/2020, de 27 de marzo, por el que se adoptan medidas complementarias, en el ámbito laboral, para paliar los efectos derivados del COVID-19, y tras el anuncio del gobierno de la paralización de las actividades no esenciales, los medios de manipulación se han apresurado a publicar titulares hablando de “prohibición de despidos” y de “permisos retribuidos recuperables”.

En primer lugar, ¿qué es un permiso retribuido recuperable? ¿Y por qué ante la imposibilidad de acudir al puesto de trabajo por una emergencia sanitaria y por medidas excepcionales impuestas por un gobierno, somos los trabajadores los que tenemos que hacer frente a dicha paralización?

Un permiso retribuido recuperable no es más que una redistribución de la jornada. Las horas que se dejen de trabajar durante la paralización, deberán ser recuperadas posteriormente. El borrador del gobierno de hecho prevé que las horas se recuperen antes del 31 de diciembre.

¿Qué significa pues que el gobierno vaya a imponer permisos retribuidos recuperables en actividades no esenciales? Pues que ante la caída de demanda de muchos productos y servicios, a los trabajadores se nos va a redistribuir la jornada para que cuando vuelva a haber actividad, recuperemos todas las horas no trabajadas ahora, recuperando así las empresas la productividad y cargando sobre los hombros de la clase trabajadora una crisis que no es responsabilidad nuestra.

Esta medida sumada a la agilización de los ERTEs muestra claramente que el Estado no es más que una herramienta de una clase, la capitalista, para someter a otra, la clase trabajadora, en pos de salvaguardar sus empresas y su sistema económico y que este gobierno “progresista” no se diferencia en nada de otros gobiernos “de derechas”, aplicando las medidas necesarias para salvar a las empresas en momentos de crisis.

También muestra la gran farsa del ‘libre mercado’ en esta fase del capitalismo, en su fase imperialista. Cuando las empresas generan millones de beneficios el Estado es firme defensor del derecho de unos pocos parásitos de apropiarse de toda la plusvalía generada por los trabajadores, pero cuando las empresas corren el riesgo de tener pérdidas, entonces el Estado es firme defensor de usar cuantos recursos públicos hagan falta –riqueza generada totalmente por los trabajadores y recursos aportados por estos, pues las empresas tan sólo aportan el 13% de lo recaudado por el Estado– para salvar a esas mismas empresas. En el capitalismo, con gobiernos de “izquierdas” o de “derechas”, las empresas siempre ganan y la clase trabajadora siempre pierde.

Y para hacer un lavado de cara sobre las medidas aplicadas, el sistema tiene a sus medios de manipulación siempre dispuestos a engañar al pueblo:



Es totalmente falso que se vayan a prohibir los despidos mientras dure el coronavirus. Basta tan solo con leer el Real Decreto publicado en el BOE para entender en qué consiste esta medida realmente y como ha sido utilizada por este gobierno, por el Estado y sus medios para blanquear el conjunto de medidas destinadas a trasvasar dinero público a manos privadas, tal y como se hizo con el rescate a la banca, ese rescate que, según Unidas Podemos vendió en campaña, podríamos recuperar si les votábamos a ellos. No solo no vamos a recuperar el dinero regalado a la banca, sino que este nuevo rescate firmado por este gobierno “progresista” va a suponer un robo mucho mayor que el de la anterior crisis, con consecuencias mucho peores que aún están por venir para la clase trabajadora.

Esto es lo que dice el Real Decreto literalmente:

“La fuerza mayor y las causas económicas, técnicas, organizativas y de producción en las que se amparan las medidas de suspensión de contratos y reducción de jornada previstas en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido”.

Esto significa que, ni mucho menos se van a prohibir los despidos, medida que sí se ha aplicado, por ejemplo, en Venezuela, dónde ya desde 2015 se aplica una medida de inmovilidad laboral que prohíbe los despidos no justificados (lo que en nuestro país sería un despido improcedente), y que ahora amplía esa medida para prohibir todos los despidos hasta 2021.

Lo que indica el texto del Real Decreto es que el supuesto de fuerza mayor o de causas de alteración de la producción al que se pueden acoger muchas empresas ante la crisis del coronavirus, no suponga una causa justificativa para el despido. O lo que es lo mismo, el despido sigue siendo exactamente igual de libre y con idénticas indemnizaciones que las que se fijaron mediante la reforma laboral de 2012, esto es 33 días por año y sin salarios de tramitación. Y para obtener tal declaración habría que acudir al oportuno proceso judicial.

Como vemos pues, estas medidas no van encaminadas ni mucho menos a proteger a los trabajadores, sino simplemente a blanquear a un gobierno rendido por completo a los intereses del capital.

Algo aún más grave de esta situación es que los medios la están vendiendo como algo excepcional para aquellas personas que teniendo trabajo –precario en la gran mayoría de casos– se van a ver afectadas por la paralización, pero se está invisibilizando por completo a aquellos trabajadores que ya estaban siendo explotados cruelmente antes del estado de alarma y que ahora van a agravar su situación, aquellos parados de larga duración que solo pueden sobrevivir mediante la economía sumergida y que ahora están en situaciones críticas, como las que han llevado a muchos italianos a saquear supermercados para no morir de hambre ante la imposibilidad de adquirir alimentos y el abandono absoluto de sus pueblos por parte de los gobiernos capitalistas.

¿Qué ocurre con aquellos despedidos en empresas pequeñas (pequeños negocios de restauración, tiendas de barrio, etc) que no van a aplicar ERTEs? ¿Qué ocurre con todos los trabajadores con contratos eventuales que se van a ir a la calle sin tener que ser despedidos? Estas víctimas del sistema van a empeorar su situación sin que el gobierno mueva un dedo por ellos.

Todos estos paquetes de medidas y los que están por llegar son el clavo ardiendo al que pretende agarrarse un sistema capitalista quebrado y moribundo, un sistema que no dudará en llevarse por delante a la clase trabajadora si hace falta para sobrevivir, un sistema que solo puede ofrecer ya miseria, represión, fascismo y la destrucción del planeta. Nada nos queda pues que esperar a las clases populares salvo esto y tan solo tenemos una salida, unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para mandar este sistema al estercolero de la historia, para construir el Socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




EEUU difama al Gobierno de Venezuela para tapar su bancarrota económica

EEUU
 
El pasado jueves 26 de marzo, el fiscal general de EEUU William Barr, presentó acusación en los tribunales de ese país contra el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, contra el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino y el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y de otros altos cargos del gobierno venezolano a los que atribuye los delitos de “conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y tenencia de armas y otros artefactos destructivos”.

Rápidamente, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, al estilo mafioso y criminal que caracteriza a dicho Estado, ofreció recompensas de 15 millones de dólares por la captura del presidente venezolano y de 10 millones por la captura de otros dirigentes venezolanos.

Precisamente, esta medida la adopta el criminal gobierno norteamericano el mismo día que EEUU se sitúa a la cabeza en el mundo de casos detectados del coronavirus COVID-19; se conocía que 3,3 millones de norteamericanos solicitaron en esa semana la prestación por desempleo, una cifra desaforada no recordada por los analistas de la economía norteamericana, y el mismo día en que el Senado norteamericano aprobó una colección de medidas económicas, cuantificadas en 2 billones de dólares, para salir a rescatar a sus monopolios. Un rescate calificado por el senador republicano Mitch McConnell como “un nivel de inversión más propio de los tiempos de guerra”. Y por supuesto, la Reserva Federal seguirá haciendo dinero ficticio con el que tratará de evitar las quiebras y garantizar el crédito, tanto para las empresas como las administraciones norteamericanas.

Parece ser que el Estado, en nuestra opinión el más asesino que ha parido la historia, los EEUU, tiene que ir abonando el terreno para enjugar la bancarrota en la que se halla, que lejos de estar originada por el COVID-19, ya viene de lejos. La deuda norteamericana estaba fuera de control mucho antes de que el COVID-19 hubiera saltado a la palestra mundial, y Trump, lejos de deshacerse de la deuda pública en 8 años, como advertía en su campaña electoral, lo que ha conseguido es incrementarla en más de 4 billones de dólares durante su mandato, prometiendo romper récords en este sentido. El pasado mes de enero, una encuesta realizada por la revista Fortune señaló que el 60% de los inversionistas barajaban que este año 2020 se produciría una recesión en la economía norteamericana, recesión que los capitalistas llevan pronosticando para este año desde el año 2018. Situación económica norteamericana que empeora a la par que el precio del petróleo desciende, como consecuencia de la pugna existente entre Rusia y Arabia Saudita, que amenaza con llevarse por delante a muchas industrias norteamericanas relacionadas con el fracking, endeudadas hasta los ojos; según Moddy’s Inversors Service dicha industria tiene una deuda que superan los 200.000 millones de dólares que deben devolver en los próximos 4 años. Y es que para que EEUU pueda competir con el petróleo y el gas obtenidos a través del fracking, necesita que los precios del gas y del petróleo sean más elevados, ya que el coste extractivo del fracking es superior al de la extracción en los yacimientos petroleros y de gas de los países productores. He aquí el motivo fundamental por el que EEUU tiene necesidad de acelerar la guerra imperialista contra Venezuela.

La bancarrota estadounidense ya existente, agudizada por los efectos de la pandemia del COVID-19, obligan a EEUU no sólo a proseguir con su fraude, permitido por el resto del mundo, de darle a la máquina de generar dinero ficticio, sino también de buscar nuevos escenarios para que, mediante la guerra imperialista, pueda saquear los recursos económicos de otros pueblos, y es ahí donde debe circunscribirse esta enésima acción del gobierno norteamericano contra la República Bolivariana de Venezuela.

Y es que la acusación del gobierno norteamericano contra el Presidente venezolano y demás dirigentes y funcionarios del Estado venezolano no es más que una infamia, un acto más de indecencia que caracteriza a ese país imperialista, una canallada más de Trump y del criminal Estado al que representa. El mayor productor de cocaína en el mundo es Colombia – Estado títere de los EEUU que siendo precisos seguramente atendería mejor a la definición de narcoestado con la que pretenden etiquetar a Venezuela – que produce, según la ONU, el 70%; el resto se produce en Perú, un 20% y en Bolivia, el 10%. Dicha droga, la cocaína, llega a los EEUU a través de la ruta del pacífico oriental y del Caribe occidental, o lo que es lo mismo, desde Colombia, como perfectamente ilustra, por ejemplo, el siguiente gráfico publicado por el diario mexicano “El financiero” perteneciente al grupo norteamericano Bloomberg, cuyo dueño es el exalcalde de Nueva York y ha sido candidato en la carrera por ser el candidato Demócrata a la presidencia, demostrándose la falsedad de la acusación contra los dirigentes venezolanos:


El último episodio en la labor de desestabilización y provocación contra Venezuela por parte del gobierno norteamericano lo encontramos en cómo EEUU, como ha hecho siempre dando cobijo a los mercenarios terroristas (véase Posada Carriles), va a otorgar asilo a su mercenario golpista Cliver Alcalá Cordones, una de sus piezas junto con Juan Guaidó para desestabilizar y dar un golpe de Estado en Venezuela.

EEUU actúa con impunidad absoluta evidenciando su naturaleza criminal, su falta de respeto por la soberanía de los Estados, mostrando su rostro imperialista. El imperialismo conduce a la humanidad al abismo y a la guerra, siendo ésta la forma que tienen las potencias imperialistas para parchear sus crisis económicas. Decimos parchear porque el imperialismo se encuentra en su fase de crisis general, la cual sólo puede acabarse cuando los pueblos del mundo, el proletariado, vaya desarrollando revoluciones socialistas. Mientras el imperialismo perviva la crisis no sólo pervivirá, sino que cada día que pase será más intensa, más insostenible. De ahí que hoy más que nunca rige el siguiente dilema: O la vida en el planeta, que es apostar por el socialismo, o la muerte, que es lo que significa el imperialismo; no hay otra salida. ¡Socialismo o barbarie!

En nombre del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) enviamos nuestro internacionalismo proletario para con el pueblo venezolano y su Estado, y exigimos el fin del bloqueo y las sanciones económicas contra Venezuela. Hacemos un llamamiento al pueblo norteamericano a oponerse a su Gobierno y su Estado, que son el mayor riesgo contra la paz mundial que hoy es el mayor peligro que la humanidad debe sortear, porque es la potencia imperialista más sanguinaria y despiadada que existe sobre la faz de la tierra como lo acredita su política y su historia, siendo cruel con otros pueblos del mundo y cruel y despiadada con sus propios ciudadanos.

 

¡Abajo el imperialismo!
¡Por la paz mundial, por el Socialismo!
¡Socialismo o barbarie!

28 de marzo de 2020

F.J. Barjas
Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Los ERTEs, una forma más de proteger al capital

ERTEs
 
Gobierno y patronal han iniciado una potente campaña de propaganda, utilizando para ello todos sus medios de comunicación -medios de masas, tanto clásicos como nuevas tecnologías-, con el objetivo de “vender” al pueblo las bondades de los Expedientes De Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El argumento es que, gracias al ERTE se mantendrá el empleo en el futuro y que se paga al trabajador, al menos, el 70% del salario. Sin embargo, la realidad es que,

1. El trabajador pierde, como mínimo, el 30% del salario por una crisis que no ha provocado.
2. Aún en el caso de que la empresa pague el 30% restante al trabajador, es el Estado el que se hace cargo de pagar el 70% del salario a los trabajadores despedidos por el ERTE.

Es decir, que el ERTE lo pagamos entre todos. Y cabe recordar que, según el informe de Oxfam Intermon, el 84% de los impuestos que recauda el Estado lo pagan las familias y tan sólo el 13% viene de las empresas, que han ido reduciendo su peso tributario desde que comenzó la pasada crisis en 2008, gracias a la ingeniería fiscal.

Son las familias, a tenor de los datos, los que pagan las consecuencias de los ERTEs que Gobierno y Patronal se esfuerzan tanto por promocionar durante esta crisis. Las empresas y sus propietarios, sin embargo, no han hecho más que esquivar el pago de impuestos para ganar más dinero durante la época de “bonanza económica” y proteger ahora, en momentos de crisis, todos sus beneficios.

Esto es el capitalismo y no la mentira que pretenden vendernos desde sus medios de propaganda constantemente. El capitalismo es la apropiación y el robo constante de una clase -la burguesa, dueña de los medios de producción- contra la otra -el proletariado, los que nada tienen salvo su fuerza de trabajo- sean cuales sean las circunstancias.

¿Cuántas veces hemos tenido que escuchar desde televisión, prensa, radio, youtube… que el capitalismo es el mejor de los sistemas posibles, que las empresas son fundamentales para la sociedad, y demás mentiras? Pero la realidad es tozuda. Ahora, en plena crisis del coronavirus, empresas que declararon miles de millones de euros de beneficios en el ejercicio de 2019 -como Inditex, Renault, Ikea, Ryanair, Iberia, Vueling, HyM, FNAC o El Corte Inglés entre otros- apenas han tardado unos días es acogerse al ERTE.

Miles de millones en beneficios que los han generado sus trabajadores, la mayoría de ellos mal pagados, en el umbral del salario mínimo algunos, y ahora expulsados de sus empresas al paro para que sea el Estado (es decir, con los impuestos que los propios trabajadores han pagado, en su mayoría) quien se haga cargo del 70% de su salario. Según cifras incompletas, ya se han ejecutado 200 mil ERTEs que han mandado al paro a 1,5 millones de trabajadores. Cifra que irá en aumento mientras dure el estado de alarma.

Esto nos es más que una estratagema de la patronal, y ejecutada por su Gobierno, para que seamos los propios trabajadores quienes paguemos la crisis casi totalmente, mientras que los empresarios que se han hecho multimillonarios explotándonos salgan de esta con sus beneficios prácticamente intactos.

Pero no queda aquí el asalto. Es más que previsible el siguiente escenario después de que se levante el estado de alarma. Los medios de comunicación no dudarán en ejecutar la guerra ideológica nuevamente para hacer ver que el empleo, en una situación de crisis económica como la que se prevé, no puede ser como el que había antes y que los “ciudadanos” -es decir, la clase trabajadora- debemos hacer un esfuerzo para superar esa crisis y así convertir los ERTEs de hoy en los EREs del mañana, que serán firmados por los sindicatos amarillos CCOO, UGT, Fasga o Fetico con la misma facilidad que los firman ahora.

Nos enfrentamos a momentos decisivos en los que, con un estado absolutamente quebrado ya, la patronal va a intentar una nueva reforma laboral que “flexibilice el empleo”, es decir, que permita a los empresarios pagar menos y explotar mucho más a los trabajadores. Esta guerra ideológica ha comenzado ya, con el clásico interclasismo ante las tragedias. El #EsteVirusLoParamosUnidos no es más que el intento de que la clase obrera camine nuevamente, engañada, bajo los intereses de la burguesía y sus monopolios.

Los trabajadores debemos ahora más que nunca rebelarnos ante esta situación de miseria que vivimos hoy y que se agudizará aún más, y pronto. La clase obrera debe caminar junto con el resto de las capas populares afectadas por el capitalismo, que es el auténtico mal que hay que combatir. Y la lucha debemos darla en un Frente Único del Pueblo que aglutine la política del pueblo trabajador, de los campesinos, de los estudiantes, de los parados, etc… y que permita la superación del criminal sistema capitalista y la construcción del Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora, que le permita vivir con la dignidad que se merece.

 

¡No a los ERTEs!
¡No al capitalismo criminal!
¡Por la construcción del Socialismo!
¡Por un Frente Único del Pueblo!

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El coronavirus destapa las miserias de la sanidad madrileña

Madrid
 
Ha tenido que ocurrir una pandemia para revelar los sucios entramados del capitalismo a nivel mundial. Sin duda alguna, una de las mayores revelaciones que ha traído este virus es el terrible fracaso de la sanidad en nuestro país y, aún más concretamente, en la Comunidad de Madrid.

Durante todos los gobiernos del PP de la Comunidad, la política respecto a la sanidad ha sido clara: perjudicar la sanidad pública en pos de la sanidad privada. Así, durante los sucesivos gobiernos (aunque sobre todo en el de Esperanza Aguirre) se han construido la mayoría de los hospitales privados de Madrid y los que se construyeron para la sanidad pública, actualmente son hospitales de gestión privada en su completa totalidad. Es precisamente en estos hospitales en los que Esperanza Aguirre defraudó casi 2 millones de euros instalando menos camas de las que estaban previstas en el plan inicial.


Mientras la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, alardea en Twitter de la instalación de un hospital provisional en Ifema, calla ante el hecho de que en los siete hospitales públicos donde su partido cedió su gestión a empresas privadas faltan 608 camas que ahora serían de gran utilidad para los enfermos de coronavirus, que no se tendrían que exponer a estar ingresados en un recinto ferial donde las condiciones de salubridad son más difíciles de garantizar de lo que sería en un hospital.

En el robo sistemático a la sanidad pública por parte del PP madrileño, Isabel Diaz Ayuso es igual de cómplice que Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón o Cristina Ciufentes. La prueba de que la actual presidenta continúa en la misma línea que los anteriores presidentes del PP es que, cuando una persona desde su casa grabó como la Torre Cuatro del Hospital Infanta Sofía estaba completamente cerrada pese a la falta de camas que existe actualmente, la presidenta lo tachó de “bulo” justificando que esa torre estaba en obras y no daba tiempo a ponerla a punto, pese a que su reapertura estaba prevista para el año 2019. Esta no es la única parte sin utilizar de un hospital público de gestión privada en Madrid; en el Hospital del Tajo hay un ala vacía y en el Hospital de Henares una planta sin ningún uso.

Pero el robo no termina aquí. El Gobierno de Esperanza Aguirre, no contento con acabar con los hospitales públicos de la Comunidad, también decidió ir a por los centros de salud. En numerosos centros sanitarios de la capital y en numerosos municipios como Valdemoro, Alcalá de Henares, Velilla de San Antonio, Móstoles, El Escorial, Leganés, Alcorcón, Majadahonda, San Martín de la Vega o Mejorada del Campo, el juez del caso púnica concluyó que el PP robó 1.190.481 euros a través de una cláusula que obligaba a las empresas constructoras a abonar un 1% del presupuesto total que era desviado para financiar al partido.

Entre hospitales y centros de salud, el robo del PP a la sanidad pública madrileña asciende a tres millones de euros. Pese a que Isabel Diaz Ayuso siempre se ha presentado como una renovación en el PP de la Comunidad de Madrid, los hechos demuestran que lo que la presidenta ejerce es puro seguidismo de las medidas privatizadoras de la sanidad comenzadas por su predecesora Esperanza Aguirre.

Es más, Diaz Ayuso no solo no ha revertido todas las medidas que han privatizado la sanidad pública y de las que el PP se ha beneficiado económica y políticamente, sino que ha decidido dar el salto y comenzar a privatizar ella, como pudimos saber en octubre del año pasado, cuando pudimos conocer que Ayuso ha privatizado los laboratorios clínicos de la mayoría de los hospitales anteriormente mencionados, un negocio con el que se embolsan 78 millones de euros y que, según denuncian los trabajadores de estos laboratorios, ofrecen un peor servicio debido a que están completamente saturados de trabajo.

Hemos mencionado los hospitales y los centros médicos, pero otro campo en el que han afectado los recortes es en las residencias de mayores. En este campo, el sector privado siempre ha tenido mayor peso que el público. Esto no se debe a ciencia infusa, sino al completo abandono que sufren las residencias públicas de la Comunidad. A principios de este año, el Gobierno de Ayuso consiguió encubrir un recorte de 145 millones de euros que estaban destinados a distintas partidas sociales como educación, sanidad o ayudas para las residencias de mayores. Así, no es de extrañar que los trabajadores de las residencias denuncien falta de recursos y de personal en la Comunidad.

En el sector privado, la situación no es mucho mejor, lo que sí está es mucho más oculta. Las voces de los trabajadores de las residencias privadas son acalladas con más facilidad que en las residencias públicas. Sin ir más lejos, a principios del año pasado, trabajadoras del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía, de la empresa CLECE, la cual es propiedad de Florentino Pérez, fueron despedidas por denunciar la falta de personal y de las condiciones higiénicas necesarias en su centro.

Pese a ello, hoy la presidenta Ayuso aplaude una donación de Florentino Pérez que solo sirve como un lavado de imagen de cara al público, pues mientras él dona dinero a la Comunidad y lo anuncia a bombo y platillo, en sus residencias, al igual que en otras muchas de la Comunidad, el personal se encuentra desamparado ante la expansión del virus, sin material ni personal suficiente para poder afrontar la situación.


Todas estas medidas han provocado el panorama actual en el que nos encontramos: sanitarios sin el material necesario para enfrentarse al virus, los cuales se están contagiando y muriendo, y hospitales completamente colapsados sin camas suficientes para atender a todo el mundo.

Esta pandemia está desenmascarando como actúa el capital priorizando la economía sobre la vida de las personas. Como dijo Karl Marx, “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas”, y no puede ser una frase más acertada para este momento.

Año tras año hemos estado denunciando los recortes en sanidad que han aplicado los distintos gobiernos del PP en la Comunidad, y es en situaciones como estas cuando vemos la gravedad de estos recortes. ¿Cuántas personas estarían ahora mismo vivas si el PP no hubiese robado el dinero destinado a 608 camas de hospital? ¿Cuántos sanitarios se habrían salvado de contagiarse si tuviesen el material necesario? ¿Cuántos ancianos se habrían salvado del contagio si en sus residencias los trabajadores tuviesen medidas y personal suficiente para prevenir los contagios? En definitiva, ¿cuánta gente tiene que morir para que nos demos cuenta de que el mayor virus es el capitalismo?

Los distintos gobiernos de la Comunidad tienen las manos manchadas de sangre, de la sangre de todos los que se podrían haber curado bajo un sistema en el que se garantizase una sanidad pública, gratuita y de calidad y en un sistema en el que predominase el humanismo por encima del dinero. Pero esto es el capitalismo, y este es su modus operandi. No os olvidéis de los responsables cuando todo esto pase, recordad bien sus nombres, recordad bien lo que hicieron, recordad a cuantos mataron sus políticas.


Una vez más se muestra que la única solución ante este sistema criminal que nos condena a las mayores de las miserias es un sistema en el que se prime la salud por encima de la economía, un sistema en el que todas las personas tengan acceso a la sanidad y que esta sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción. Una vez más la única respuesta es el socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación.

 

¡TRABAJADOR, LUCHA POR TUS DERECHOS, LUCHA POR TU PUEBLO!
¡ACABEMOS CON EL VIRUS CAPITALISTA!
¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




El coronavirus muestra el verdadero rostro de la Unión Europea, del Imperialismo

UE
 
El pasado día 24 de marzo, la prensa capitalista señalaba que el 13,6% del total de los casos de los contagiados por coronavirus eran trabajadores sanitarios, ascendiendo a 5.400 los infectados. Con toda seguridad ese número de contagiados entre los trabajadores sanitarios seguirá creciendo.

Estos datos dejan bien patentes la falta de medios del sistema sanitario en el Estado español, tal y como también se ha visto en imágenes, donde trabajadores de la sanidad se han tenido que ataviar con plásticos y bolsas de basura como elementos de protección individuales ante la carencia de medios.

El ministro de sanidad, en sus intervenciones públicas, ha tenido que reconocer con la boca pequeña esta realidad de carencia de medios, justificando la misma en la situación altamente adversa y especulativa del mercado del material sanitario y los problemas que ello conlleva.

Sin duda que la pandemia del coronavirus COVID-19 significa un gran negocio para las multinacionales farmacéuticas y de material sanitario, pero el ministro obvia un hecho relevante que ha conducido a la sanidad pública española a un desmantelamiento que el coronavirus ha desnudado ante el pueblo. Y es que entre 2009 y 2018 el gasto sanitario se contrajo en España en torno a 21.000 millones de euros, a lo que hay que sumar los recortes en sanidad realizados desde que gobierna Sánchez y que llevan, según la OCDE, a la realidad de que España tiene un gasto sanitario inferior en un 15% a la media de la Unión Europea. Todas las carencias, toda la falta de recursos que la sanidad pública en el Estado español muestra, son la consecuencia de la sumisión del Estado a la banca y a los empresarios mostrando su verdadero rostro, mostrando que mientras se le ha robado a los trabajadores la sanidad, la educación, el trabajo, ese dinero se ha entregado a manos llenas a los monopolios y a los bancos, los cuales según los propios capitalistas reconocen deben 67.000 millones del rescate bancario, dinero que no han devuelto ni lo van a devolver. Los capitalistas, entre los que hay que contar a sus partidos políticos – donde descuellan PSOE y PP, junto con sus socios y aliados como, por ejemplo, PODEMOS-IU/PCE – , son responsables de este robo.

¡Pero no nos equivoquemos! El Estado capitalista cumple su función de distribuir la riqueza a favor de la burguesía, es una de sus funciones, robar al obrero para entregárselo al burgués, que es la médula espinal sobre la que gira el capitalismo: el robo al pueblo, a la clase obrera, a quien genera toda la riqueza. Sin duda, gran parte de estos más de 4.000 muertos deben ubicarse sobre las espaldas de aquéllos que han deteriorado la sanidad y la han llevado a la situación de precariedad en la que se encuentra hoy para darle esos recursos económicos, generados por la clase obrera, a los bancos y a los empresarios.

Esa transmisión general, en términos económicos, de capital transferido hacia la burguesía, también se ha reproducido en el sector sanitario, de tal modo que desde el propio Estado, más del 10% del dinero público invertido en sanidad va para la sanidad privada por la vía de los conciertos.

Sin esta realidad, sin el recorte en la sanidad pública en la última década y el proceso de la privatización de la sanidad llevado a cabo por los esbirros de los monopolios, con toda seguridad la situación de la Sanidad pública hoy sería otra para encarar a la pandemia. El desabastecimiento y la falta de material sanitario para combatir al coronavirus es la consecuencia del capitalismo monopolista y de la sumisión del Estado a los intereses de la banca y de los monopolios, del sometimiento al imperialismo europeo representado en la UE, de la modificación del artículo 135 de la Constitución.

Ahora, con una sanidad pública desmantelada por la política de los monopolios a través de sus partidos políticos, todos ellos financiados por éstos, el ministro de sanidad nos habla de que el Estado está acudiendo al mercado, un mercado en palabras suyas “complicado” y “desbordado”, viéndose obligado a acudir a él ante el desabastecimiento existente.

El pasado 25 de marzo, el diario La Vanguardia publicó una entrevista al exvicepresidente del Bank of America Jonathan Tepper, donde decía que “La pandemia muestra lo peligroso que es dejar a cuatro empresarios repartirse la fabricación, por ejemplo, de respiradores, medicamentos o tests”. En esa entrevista, este capitalista caracteriza a la perfección lo que llaman “Mercado” respondiendo a las siguientes preguntas:

A la pregunta ¿Por eso nos faltan ahora respiradores?, responde “Nos faltan, porque hemos permitido que durante años cuatro conglomerados se repartieran el mercado de respiradores”.

A la pregunta ¿Son sólo cuatro? responde “Pueden parecer más, pero detrás de muchas empresas están esos cuatro grandes conglomerados que pactan producción y precios”.

A la pregunta ¿Y cómo se reparten el mercado? responde “Pues como la mafia de Chicago: este producto es para ti, este otro para mí y no fabriquemos demasiado del nuevo no sea que tengamos que bajar precios”.

Una vez caracterizado “el mercado” por alguien que es capitalista, con respecto de los monopolios, que en realidad son el mercado, señala que “sólo nos perjudican. Y si quiere, le doy más ejemplos sangrantes en la sanidad” y expone un par de ejemplos:

Valeant compraba pequeñas farmacéuticas que fabricaban en exclusiva un medicamento. Adquirió 34 laboratorios con sus patentes: en el 2015 aumentó el precio de Glumetza, su medicamento estrella para la diabetes: pasó de costar 572 dólares a 5.148. (…) El Zegerid, para el reflujo gástrico, pasó de costar 421 dólares a 3.034. En un sólo día multiplicó por 2.700% el precio de un tratamiento de desintoxicación por plomo.

Este es el rostro del capitalismo monopolista, del capitalismo putrefacto, del imperialismo. El coronavirus no sólo está retratando el desmantelamiento de los servicios públicos, de la sanidad pública, que no es más que la transferencia de riqueza a favor de los monopolios y la consagración del robo a los trabajadores, sino que nos muestra cómo los Estados y sus gobiernos son peleles de las multinacionales, de los monopolios. Lo que llama el ministro de sanidad “el mercado” no son más que unos monopolios, en el caso de los respiradores y demás material sanitario son “cuatro conglomerados”, cuatro grupos multinacionales que se reparten el mercado “como la mafia de Chicago” y restringen la producción, para elevar al máximo el precio. El sistema es la usura, es el robo a mano armada, es criminal.

El coronavirus para los capitalistas, para los monopolios, es un gran negocio, es la forma de saquear, todavía más, a los pueblos y este saqueo se hace con la aquiescencia de los Estados y sus corrompidos gobiernos, no dudando en jugar con la salud y la vida de las personas. Jonathan Tepper pone dos ejemplos de cómo los monopolios multiplican el precio de dos medicamentos por 10.

El pasado 16 de marzo, la web de la BBC en un artículo titulado Coronavirus: las impresoras 3D salvan al hospital con válvulas indicaba, “Una empresa de impresoras 3D en Italia ha diseñado e impreso 100 válvulas de respiración que salvan vidas en 24 horas para un hospital que se había quedado sin ellas (…) La producción de la versión impresa en 3D cuesta menos de 1 euro (90 céntimos)”. En el blog de internet norteamericano Techdirt, el pasado día 17 de marzo, el experto en tecnología Glyn Moody escribe, con respecto a lo que informó el artículo anterior de la BBC, un artículo titulado Voluntarios imprimen en 3D una válvula de 11.000 dólares sin disponibilidad, por 1 euro para mantener vivos a los pacientes de Covid-19; el fabricante original amenaza con demandar. Ahí tenemos lo que es el capitalismo en su fase monopolista (imperialismo), el robo institucionalizado.

Y es que en la época del imperialismo, las mercancías no se venden al precio de producción sino al precio monopolista el cual no sólo contiene los gastos de producción sino la elevada ganancia monopolista, fruto de un grado de explotación máxima del trabajador, del desarrollo de la tecnología, del expolio y el saqueo a sangre y fuego de los pueblos, de la guerra imperialista.

El pasado 24 de marzo, el diario La Vanguardia publicaba un artículo titulado La especulación en el mercado bloquea la llegada de material sanitario a España que señalaba lo siguiente con respecto de los problemas que España se estaba encontrando en relación de la compra de material sanitario (Equipos de Protección Individuales, mascarillas, ventiladores, etcétera):

“La realidad, sin embargo, es más compleja y tiene que ver más con lo que está ocurriendo en un mercado internacional. Por un lado, cuando en China explosionó el virus se quedó con todo el material que se fabricaba en su territorio, que es como decir que se quedó con todo. Poco después, y en previsión de lo que pudiera venir, una buena parte de los países europeos empezó a realizar pedidos a una China que tras aprovisionarse empezó a producir para el resto.

En el caso de España, el problema es, según explican a este periódico fuentes empresariales, que las dos grandes distribuidoras de estos equipos en los hospitales, ubicadas en Francia y Alemania, dejaron de vender. No por motu propio, sino por orden de sus gobiernos. A primeros de marzo, con el virus azotando Italia y comenzando en España su expansión, Francia y Alemania decidieron requisar todos los productos y la producción de los mismos para evitar quedarse sin ellos cuando el Covid-19 llegará a sus territorios. Italia, abandonada, alzó la voz contra una decisión contraria al espíritu de la UE. En la reunión de los ministros de Sanidad de la UE, hubo reproches a la actitud de los gobiernos galo y alemán, que se mantuvieron en sus trece (…) Esto ha obligado a abrir el mercado a otras empresas y distribuidoras que están haciendo su agosto con el Covid-19. Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico fuentes de la Administración. Y, por supuesto, un mercado negro, del que los gobiernos intentan huir como pueden. Ante esta situación y las dificultades de las comunidades en adquirir estos materiales, el Gobierno decidió el 10 de marzo centralizar la compra de bienes sanitarios, o lo que es lo mismo: unificar los encargos para acceder a grandes cantidades más rápido y a mejor precio”.

¡Ahí se aprecia lo que es la UE! Un club imperialista, un instrumento de los monopolios de Europa para defender sus intereses, importándoles bien poco las vidas humanas de sus pueblos, un instrumento de los monopolios para explotar a los trabajadores europeos y para satisfacer sus necesidades imperialistas de saqueo de las riquezas de otros países, al objeto de maximizar sus beneficios.

Los monopolios alemanes y franceses, los más potentes de Europa, han impuesto sus intereses en el club imperialista de la Unión Europea, no dudando en saquear a los países del sur de Europa, con el apoyo de los vendidos gobiernos de España, Italia, Portugal y Grecia que no han dudado en ser dóciles con dichos monopolios y han accedido a agudizar la explotación y el saqueo de sus propios ciudadanos, de los trabajadores de esos pueblos. No es casual que en Alemania haya menos mortalidad que en España o en Italia con respecto de la pandemia del coronavirus, los recortes sociales impuestos en esta última década ha producido una transferencia de capitales desde los Estados del sur de Europa hacia Alemania, fundamentalmente. Los más de cuatro mil muertos, por el momento, en nuestro país tienen responsables: El capitalismo monopolista de Estado español y la Unión Europea.

También se comprueba, nuevamente, la faz del capitalismo, del orden mundial imperialista, que no es más que el robo institucionalizado y legalizado, el beneficio económico de las multinacionales por encima de la vida de las personas. Esta pandemia está siendo una tumba para nuestros ancianos, para la clase obrera a la que se le niega en gran parte, incluso, la cuarentena, pero es un negocio para las multinacionales, para los monopolios: “Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico fuentes de la Administración”.

Los sucesivos gobiernos del Estado español de PSOE y PP, fieles siervos de las multinacionales y del imperialismo europeo y norteamericano, no han dudado no sólo en sacrificar al pueblo siempre que ha hecho falta, sino que no ha dudado en desmantelar la industria con el apoyo de las traidoras centrales sindicales al servicio del Estado de los capitalistas: CCOO y UGT. La internacionalización de las Empresas y la deslocalización de éstas y el papel que el proyecto imperialista europeo, la UE, otorga a España el ser dependiente de los monopolios, del exterior, al tener una economía basada en el sector servicios y el turismo, hacen que el país esté completamente desguarnecido y que, en casos como el que acontece hoy, deba salir al mercado, o lo que es lo mismo, deba ser pasto del expolio para combatir el desabastecimiento de bienes vitales para la vida de los ciudadanos.

Como decía el Che, “el capitalismo es el genocida más respetado del mundo”. Como se puede apreciar, nos encontramos ante un orden mundial decadente que debe morir por el bien de la humanidad. Es necesario construir un mundo donde el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano y la vida digna de éste sean el centro sobre el que pivote la vida económica y social en el planeta. El objetivo no puede seguir siendo el beneficio de una minoría criminal y asesina, como es la burguesía, a costa de la vida y la miseria de la inmensa mayoría de los seres humanos que habitan el planeta. Hay que poner la economía al servicio del desarrollo del ser humano, de la vida en el planeta en harmonía con la naturaleza, de la que forma parte el hombre.

El capitalismo es, objetivamente, un obstáculo para el desarrollo de la humanidad, es enemigo de la humanidad y pone en serio peligro la vida en el planeta. El imperialismo sólo se puede sostener por la violencia, y únicamente puede ofertar más miseria para las masas proletarias, para los campesinos, y más represión, más reacción, más fascismo, y en este escenario también se halla el Estado español. Hoy en el mundo la contradicción que rige, con más fuerza que nunca, es la lucha entre el socialismo – la aspiración de las masas trabajadoras del mundo – y el imperialismo – la máxima aspiración de los monopolios para perpetuar su régimen explotador -, que es la lucha entre la vida de la humanidad o su extinción. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Contra el Imperialismo, Fuera de la Unión Europea, Fuera de la OTAN!
¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 27 de marzo de 2020

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Censura al PCOE en los medios “comunitarios”

Medios
 
El lunes día 23 de marzo, a raíz de nuestro comunicado sobre la alarmante situación de los barrios más pobres de España en Sevilla, nos contactó Onda Local de Andalucía para a propuesta suya «hacer una entrevista en nuestro informativo De Este a Oeste I edición, mañana martes 24 de marzo, a las 09:20h de la mañana en directo y por teléfono».

No hubo tal entrevista, mucho menos en directo. En su lugar hubo una breve llamada con dos preguntas, que no sabemos siquiera si se grabó, pues dicha «entrevista», ni siquiera en diferido, ha sido emitida.

Sí hubo entrevistas durante ese día a todo tipo de colectivos a los que se les pidió su versión de los acontecimientos que se están produciendo actualmente. La única versión que no se pudo escuchar fue la de los comunistas.

No se nos ha dado ninguna explicación. Estamos seguros que no es un problema de falta de formalidad, sino de censura. ¿Por qué se nos propone hacer la entrevista en directo, lo cual dificulta la censura, y después sin mediar explicación, ni siquiera se emiten las respuestas que dimos a sus dos preguntas?

La tan cacareada “independencia” de los medios de comunicación «comunitarios» y «locales», muchos subvencionados por ayuntamientos y otros organismos públicos, es una farsa. El límite de esa supuesta libertad de expresión es la solución que promovemos los comunistas para acabar con los males de las clases populares: la socialización de los medios de producción, poner la economía al servicio de la gente y no de la banca. Esa fue nuestra respuesta a sus preguntas, esa fue la razón por la que nos proscriben.

Las únicas ideas que censuran son las que temen los poderosos.

 

Socialicemos los medios de comunicación para que sean la expresión del pueblo trabajador

Comité Provincial del PCOE en Sevilla




El Estado de Alarma alimenta a las bestias

Bestias
 
La campaña del “fin del mundo” a que nos someten día y noche los medios masivos de desinformación y las instituciones públicas de todos los niveles y en todos los países del mundo, todos ellos instrumentos de dominación ideológica y política del poder fáctico (oligarquía financiera y empresarios), está inoculando el pánico y el sálvese quien pueda entre las masas.

Cuando las propias instituciones y empresarios dejan morir a los ancianos en los hospitales y residencias por no dotarlos de recursos, medios de protección y suficiente personal, cuando se echa de los hospitales a personas de más de 90 años enfermas “porque no tienen sitio”, o se desahucia a ancianos enfermos del corazón, ¿qué tipo de sociedad refleja esto? ¿La del “bien común” al que apelan cuando nos prohíben salir a la calle siquiera para tomar el aire o la del sálvese quien pueda?

Este régimen, basado en la ley de la selva, empezando por los que la dirigen, engendra un lumpen-proletariado sin conciencia de clase que se pliega ante los ricos (aplaudiendo a los explotadores como Amancio Ortega) y se ceba con los débiles, como en este caso ha ocurrido con unos ancianos contagiados por coronavirus.

Tras tomar el control de la residencia de Alcalá del Valle donde se encontraba el foco del contagio la Junta de Andalucía, lo primero que se les propuso, sin informar a las familias, fue llevarlos a un campamento militar en la Línea o Algecirassegún denunciaba el alcalde de Alcalá del Valle. Ese es el trato indigno y humillante que merecen según las instituciones unos ancianos que, junto a los niños, por su mayor fragilidad, deberían recibir más atención, cuidado y cariño que nadie.

Tratándolos como apestados, no es raro que algunas bestias desclasadas también se negaran a aceptarlas por el supuesto riesgo de contagio, a pesar de que la mortalidad, especialmente entre los jóvenes es muy baja. Pero así es el miedo que inocula este régimen: irracional y cegador.

Pero además, el Estado, que se ceba con cualquier vecino que se le ocurra romper el cerco al que nos están sometiendo, aunque sea simplemente por salud mental (ya sabemos que lo que menos le importa es nuestra salud), se queda de brazos cruzados ante esas bestias desclasadas que se muestran tan valientes con los más frágiles. En el vídeo siguiente se muestra cómo ante el grupo de criminales la policía permanece impasible:

 
Vídeo

Para confirmarlo uno de los cafres que graba el vídeo reconoce que “la policía no lo está regañando” porque “sabe que lleva razón”.

Muchos nos decían a los comunistas hace años que hasta que la gente no lo pasara muy mal no había nada que hacer. Las crisis se está llevando a mucha gente por delante y el régimen está más quebrado que nunca, pero sin una organización que genere conciencia de clase, que le muestre al proletariado el bosque y no los árboles, cómo acabar con las cadenas que la oprimen, la clase obrera seguirá bajo el dominio ideológico del burgués que impone la ley de la selva, el sálvese quien pueda y sacará a pasear a sus bestias pardas de entre el lumpen-proletariado marginal que pisotea al débil y se arrastra por su amo.

 

Acabemos con el capitalismo antes de que acabe con nosotros
Socialismo o barbarie

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Cádiz